Era una tarde de mucho calor, por lo que los leones de la manada se encontraban reposando bajo la sombra de algún gran árbol, o al menos eso hacían los mayores y más experimentados, por que los jóvenes parecieran no ser afectados por la alta temperatura que reinaba a esa hora en la sabana.

Simba corría junto a Mheetu intentando comprobar quien era el más rápido, bajo la mirada aburrida de sus amigos, a quienes no les llamaba mucho la atención esa clase de demostraciones infantiles, ya no eran unos cachorros. En un punto el león de pelaje claro y corta melena marrón logró adelantarse, estando más cerca de lo que Simba hubiera deseado del par de rocas que marcaban la línea de llegada.

Miro de reojo todos los ojos de la manada puestos sobre él, incluyendo el par de gemas esmeralda de su tío que lo observaba recostado sobre una piedra alta, algo apartada del resto de leones. El joven príncipe frunció el ceño y acelero el paso, pero ya se le estaba acabando el aliento y Mheetu había demostrado tener más resistencia que él, seguramente ganaría.

Casi por reflejo o por instinto, Simba dio un salto y se abalanzo sobre el otro león, como si de una presa se tratase, haciendo que un suspiro de exclamación escapara del hocico de los demás leones, a excepción de Scar que no pudo reprimir una pequeña sonrisa satisfecho al ver como su sobrino tiraba a su amigo al suelo, haciéndolo rodar por la tierra

Y mientras un confundido y sorprendido Mheetu se recuperaba del impacto inicial sacudiéndose la tierra del rostro Simba aprovecho su aturdimiento y recupero el terreno perdido llegando hasta las rocas, un par de metros adelante, convirtiéndose en el ganador de la carrera.

-¡Eso! ¡Gane! ¡Gane! ¡Oh si! ¡Gane! ¡Soy el ganador!-Victorio Simba haciendo un pequeño baile de victoria.

-¡Simba!-La poderosa voz de Mufasa congelo al príncipe en su lugar -¿Qué ha sido todo eso?-Cuestiono el Rey mirando desde arriba a su hijo, que no pudo evitar sentirse intimidado por su padre.

-Bueno..yo...ehmm...-Balbuceo Simba sin saber exactamente como debía responder.

-Un príncipe y mucho menos un futuro Rey no debe permitirse esa clase de acciones tan desdeñosas-Señalo Mufasa -¿Qué hubiera pasado si hubieses lastimado a Mheetu?-Pregunto el león mayor.

Y Simba volteo hacia donde se encontraba su amigo siendo ayudado por su hermana y Kuzimu a levantarse. Se sintió repentinamente mal por lo que había hecho desesperado por ganar, y bajo la cabeza avergonzado. Mufasa suavizo su mirada acercándose un poco más a su hijo.

-Esta bien Simba pero como Rey deberás pensar en tus súbditos más que en la gloria personal-Dijo el león de abundante melena roja.

-Si, Papá. Lo lamento-Dijo Simba con las orejas gachas y la mirada baja, puede que pudiera hacer lo que quisiera, pero solo siempre y cuanto no perjudicara a sus súbditos.

Mufasa dio un asentimiento satisfecho pensando que su hijo había aprendido la lección, pero apenas se volvió para regresar a donde había estado reposando anteriormente la voz de su hermano lo detuvo en su lugar.

-No tienes nada de que disculparte Simba-Corrigió Scar bajando de las piedras que conformaban la Roca del Rey para aterrizas de un ágil salto en el suelo y acercarse a su sobrino. Simba lo miro con sorpresa.

-Scar...-Pronunció Mufasa en forma de advertencia pero el león de pelaje oscuro no se mostró intimidado.

-Simba solo hizo lo que debía hacer para salir vencedor, en la naturaleza solo los más aptos sobreviven, no puedes sermonearlo solo por haber sido más listo. Debería ser motivo de orgullo no de vergüenza-Dijo Scar sentándose sobre sus patas traseras, dirigiéndole una mirada dura a su hermano.

-Entonces...Lo que hice...¿Estuvo bien?-Murmuro Simba observando a su tío.

-Por supuesto Simba, no pudiste haberlo hecho mejor-Aseguro Scar y una sonrisa alegre se instalo en el rostro del príncipe.

-¡Claro que no! Un Rey nunca pone en riesgo a los demás-Contradijo Mufasa -Y mucho menos solo para lucirse-Dijo seriamente.

-Oh...que curioso que lo menciones-Dijo Scar con falsa sorpresa -Ojala lo hubieras tenido en mente cuando nosotros teníamos su edad, eso si que hubiera sido de mucha ayuda-Comento con voz sarcástica.

-Scar por favor no...-Pidió Mufasa en un murmullo bajo, no quería tocar temas del pasado frente a toda la manada.

-No a ti Mufasa, no permitiré que le llenes la cabeza de cursilerías que jamás hiciste en tu juventud. Si solo fueras la mitad de lo que es Simba, eso jamás hubiera sucedido-Dijo Scar con veneno en su voz.

-Sabes que no fue mi intención-Dijo Mufasa manteniendo la calma.

-Oh...claro que lo fue-Contradijo Scar emitiendo una risa sin humor -Qué Rey tan valiente eres...abandonando a tu hermano solo para mostrarte omnipotente frente a tus amistades-Espeto. Simba escuchaba todo de primera mano, completamente sorprendido por lo que oía y confundido ante la gran cantidad de información que no entendía, nunca había escuchado la historia de la que hablaban.

-¡Scar es suficiente!-Sentenció Mufasa -¡Te lo ordena tu Rey!-Espeto mirándolo con enojo y superioridad. El león de pelaje oscuro entrecerró los ojos con resentimientos, agachapándose sobre sus patas frontales.

-No hay duda de eso, eres igual a él-Murmuro con un profundo desprecio -Pero escúchame bien Mufasa, no importa cuanto lo quieras...tú nunca serás Ahadi-Espeto el nombre de su padre con todo el rencor que pudo reunir en ese momento.

Los ojos del Rey se abrieron con sorpresa e indignación. Un profundo rugido nació en la base de su garganta y su gran pata se elevo en el aire como si tuviera la intención de arremeter un duro golpe contra su hermano menor, un golpe casi igual al que le había dado su padre a Scar hace tantos años ya, antes de que se convirtiera en lo que era ahora, cuando aun era Taka.

-¡No!-Exclamo Simba colocándose entre su padre y Scar.

Mufasa paro su pata inmediatamente vio a su hijo interponerse, y se quedo sin palabras al ver la mirada llena de decepción en los ojos de su cachorro. Scar también también se veía sorprendido por la acción del joven príncipe, especialmente por que se había mostrado hostil hacia su hermano, el adorado padre de su sobrino, pero había sido Mufasa quién había quedado como el villano ante los ojos de Simba durante esa discusión.

Mufasa bajo la pata lentamente y exhalo un profundo suspiro, le dirigió una mirada rápida a su hermano y a su hijo antes de darse la media vuelta e ir al interior de la Roca del Rey. La manada se había abstenido de hacer algún comentario, mirando hacia otro lado como si nada hubiera pasado, solo Sarabi se había levantado de su lugar para después seguir el sendero que había tomado su esposo.

Simba se había sorprendido a si mismo, pero su cuerpo había actuado por su propia cuenta antes de que lo hubiera podido pensar, y apenas Mufasa salió de su rango de visión se permitió soltar todo el aire que había estado conteniendo, casi desmayándose sobre el suelo, por un momento penso que su padre lo golpearía, ya sea por accidente o por su osadía al intervenir en un problema que no le concernía. Pero su joven mente le gritaba que tenía todo el derecho a involucrarse.

-Lo que hiciste fue peligroso-Murmuro Scar a su lado, siendo muy consciente que un zarpazo de Mufasa no hubiera dejado bien librado al joven príncipe, después de todo, por algo siempre temió un enfrentamiento cuerpo a cuerpo con su hermano. Simba emitió una risa nerviosa, con la cabeza apoyada contra sus patas frontales.

-Yo me rió del peligro-Comento con una sonrisa forzada.

El mayor sonrió levemente antes de agachar la cabeza y frotarla suavemente contra la de su sobrino, casi en modo de agradecimiento, y su caricia fue respondida gustosamente de inmediato por el alegre príncipe, quien estiraba el cuello para poder estar más cerca de él.

Finalmente los jóvenes leones decidieron tomar un descanso del sol, acomodándose cerca de los adultos. Nala se recostó cerca de su madre Serafina y su hermano, al igual que Tama, pero mientras Kuzimu permanecía solo, haciendo gala de ser un macho maduro, Simba estaba acostado detrás del cuerpo de Scar, como si fuera un cachorro.

Acomodando su cabeza sobre la melena del otro león, frotándose cariñosamente contra él, mezclando su corta melena roja en crecimiento contra la azabache de su tío. Emitiendo un suave ronroneo. Mordió juguetonamente una de las orejas de Scar, moviendo su cola alegremente.

El león mayor soltó un suspiro, estirando su cuello para ampliar un poco el espacio donde Simba estaba acomodado, disfrutando el calor que emanaba el cuerpo de su sobrino. Una pequeña parte de Scar se preguntaba ¿Qué habría visto Simba en él para elegirlo por encima del resto de la manada?

Ya que si observaba a su alrededor, efectivamente se encontraba a varios metros del león más cercano, la manada aglomerada sobre una roca lejana, y él único que siempre buscaba su compañía y osaba invadir su valioso espacio personal era su sobrino. La pequeña bola de pelos que le había quitado el trono, pero aun así era lo más preciado que tenía.

No pudo evitar sonreír, no le importaba que el mundo entero se viniera a bajo, siempre y cuando Simba permaneciera a su lado, justo como estaba ahora. Era una lástima que no pudiera mostrarse más cariñoso con su sobrino, no frente a casi toda la manada y mucho menos con la mortal mirada de Mufasa quemándole la nuca.

Lo ultimo que deseaba era que su hermano interviniera y apartara a su querida bola de pelos de él. Si llegara a hacer eso, no tenía idea de lo que sería capaz de hacerle al Rey, pero presentía que no sería nada bueno. Empujo la cabeza hacia adelante, haciendo que Simba cayera de espaldas frente a él, el príncipe primero se mostró sorprendido y luego río cual cachorro cuando sus hocicos se rozaron, sonriendo con sincero amor y afecto.

Scar le devolvió una pequeña sonrisa ¿Sería capaz de separarse de su sobrino si su hermano se lo ordenase? Era una pregunta tonta, por que obviamente no, no se separaría de él ni aunque la vida se le fuera en ello, estaría siempre con él. Tenía muy claro que si para estar con Simba, debía quitarse del camino a todo aquel que tratase de impedirlo, lo haría sin pestañear.