-¡JAJAJAJAJA!-Rieron tres Hienas apareciendo entre la oscuridad. Zazu tembló asustado mientras que Nala y Simba retrocedían lentamente.
-Mira lo que tenemos aquí Shenzi-Dijo Banzai sonriendo con burla.
-¿Qué deberíamos hacer con ellos?-Dijo la hembra comenzando a rodearlos.
-L-Lo la-lamento mucho...no queríamos molestarlos...ya-ya nos vamos-Dijo Zazu nerviosamente.
-¿Se van?...Pero si estábamos a punto de comer ¿Qué tal si nos acompañan?-Dijo Shenzi riendo levemente.
-N-No, no no queremos molestar...-Dijo Zazu.
-Es una lástima ¿No es así Ed?-Pregunto Shenzi. La tercera Hiena asintió con la cabeza varias veces emitiendo aterradoras risas divertidas, mientras se le escurría la baba del hocico.
-No se acerquen-Advirtió Simba colocándose en posición defensiva, mientras las Hienas acortaban cada vez más la distancia entre ellos. Intentaba mostrarse lo más valiente que podía, pero se le hacía difícil ya que nunca en su vida había estado tan cerca de una Hiena.
-Simba..shssss...Callate, no queremos molestarlos-Advirtió Zazu.
-Pero Zazu, tu siempre nos has dicho que las Hienas son animales roñosos y torpes-Recordó Simba.
-Carren tofonn rrocon...-Murmuro Zazu en un intento de que parara sus comentarios.
-¡¿A quién le dices tofon tofon?!-Exclamo Banzai molesto.
-¡Ah! Lo siento..lo siento...y-ya nos vamos...-Dijo el ave asustado.
-Creo que hoy cenaremos León a la parrilla y pájaro hazado-Dijo Banzai sonriendo frívolamente.
-¡Ja! Ustedes no pueden hacerme nada a mi-Espeto Simba con falsa confianza, haciendo gala de su titulo como príncipe.
-Bueno técnicamente estamos en sus tierras...-Balbuceo Zazu, empujando la pata del león en un intento de hacer que retrocedieran.
-JAJAJAJAJAJAJA...¡A ellos!-Grito Shenzi.
Las otras dos Hienas gruñeron cerrando con un fuerte sonido sus fauces. Los inexpertos leones los miraron con sorpresa y miedo antes de salir corriendo, pasando sobre los pequeños huesos esparcidos por el suelo, buscando salir de las Tierras Oscuras y regresar a su reino, donde sabían que estarían seguros.
Zazu salió volando detrás de ellos pero Banzai logro sujetarlo de un ala y se lo llevo con él. Ed y Shenzi detuvieron su persecución hacia los leones cuando vieron el premio que había conseguido su compañero, y con malévolas risas se dirigieron hacia los posos de agua caliente que habían cerca de las rocas de su cueva.
-¡El pequeño mayordomo viene saltando hasta la hoya de presión!-Canturreo Banzai con diversión, acercando al ave hasta el pequeño hoyo con agua hirviendo.
-¡No! ¡Por favor! ¡No la hoya de presión!-Suplico Zazu antes de ser sumergido en el agua para luego ser disparado por el aire por la presión que ejerció el hoyo sobre él.
-JAJAJAJAJAJAJAJAJA-Rieron las Hienas retorciéndose sobre el suelo.
-¡Oigan! ¡Métanse con alguien de su tamaño!-Grito Simba observando todo junto a Nala desde una colina alta.
-¡Como tú!-Exclamo Shenzi y el joven león bajo las orejas al darse cuenta de su error al haber llamado su atención.
-Upss..-Murmuro Simba corriendo cuando las Hienas se abalanzaron contra ellos. Nala corría a su par junto a él.
Puede que ya fueran considerados oficialmente adultos en la manada pero la verdad era que seguían siendo considerablemente más pequeños que un león maduro, sumado al hecho de que no tenían ni la más mínima experiencia luchando contra otros depredadores, hacia que no tuvieran la confianza ni certeza suficientes como para combatir a las Hienas.
En ese momento Simba lamento que su padre nunca le hubiera enseñado a luchar, pues jamás le dejo presenciar ningún enfrentamiento contra las Hienas que osaban entrar a las Tierras del Reino. Y no sentía que los juegos amistosos entre sus amigos y su entrenamiento como cazador lo convirtieran en un buen luchador.
Observo por el rabillo del ojo como las Hienas comenzaban a acercarse velozmente, por lo que indico a Nala que subieran por el borde de una empinada colina, la leona lo hizo rápidamente pero una de sus patas se atoro entre unos viejos huesos y Shenzi se acerco lo suficiente como para intentar morder a la cazadora.
Simba al ver esto se deslizo hacia abajo y de un zarpazo aparto a la Hiena, la cual gruño molesta, para luego ayudar a Nala a liberarse. Continuaron subiendo, pero el león notó que las Hienas eran mejores escaladoras de lo que había pensado en primer lugar, observo a Nala y luego a sus perseguidores, lo penso un momento y luego se deslizo todo el camino hacia abajo.
-¡Hey sigánme! ¡Animales roñosos y torpes!-Grito Simba tratando de apartar su atención de Nala.
-¡¿Qué crees que haces?!-Grito la leona impactada.
-¡Tú corre y ve por ayuda!-Grito Simba mientras guiaba a las Hienas lejos de su amiga. Nala asintió y salió corriendo lo más rápido que pudo.
Simba paso por los oscuros senderos que se encontraban entre las ruinas de aquel viejo y polvoriento lugar, intentando buscar alguna forma de escapar, pero no lograba encontrar el camino por el cual había llegado y comenzaba a entrar en pánico. Giro en un cruce y sus ojos se abrieron con horror al ver un gigantesco muro de roca sólida, estaba atrapado.
-¡Ufjuju! ¡Al parecer el pequeño príncipe se quedo sin ideas!-Se burlo Shenzi junto a Ed.
-No debiste haber salido de tus tierras niño-Dijo Banzai sonriendo con burla, acercándose cada vez más al indefenso león.
Simba retrocedió hasta que su lomo golpeo la fría roca, le dio una mirada a la pared y luego miro nuevamente a las Hienas que sonreían carcajeándose por lo que le harían. Su respiración se acelero y trago nerviosamente, pero decidió que no se rendiría sin luchar. Colocando la expresión más seria y valiente que pudo, puso una pata al frente mostrándole los colmillos a sus perseguidores.
-¡Hojojojo! ¡Al parecer aun le queda algo de valor!-Comento Shenzi.
-¡Haber! ¡Déjanos oír tu rugido!-Animo Banzai. Ed simplemente reía como tonto. Simba dudo -Oh..¡Vamos!..¡Ni siquiera un rugidito! ¡Y te haces llamar príncipe!-Se burlo la Hiena.
El león frunció el ceño y de forma decidida abrió el hocico y rugió lo más fuerte que pudo. Pero para sorpresa y desconcierto de las Hienas un poderoso rugido retumbo por todos los muros de roca, Simba parpadeo sorprendido, para luego notar que el rugido que se oía no se trataba del suyo.
Y una sonrisa de alivio ilumino el rostro del joven león al ver aparecer a su tío de quién sabe donde, para abalanzarse encima de las asustadas Hienas quienes chillaron, inmovilizándolas con sus patas frontales sobre el suelo, mientras les gruñía molesto.
-¡Scar!-Pronunciaron Banzai y Shenzi con sorpresa.
-¡¿Qué creen que hacían?! ¡Él es mi sobrino!-Gruño el león de melena azabache.
-T-Tú so-sobri-brino...-Balbuceo Shenzi abrazada a Ed.
-No...no sabíamos Scar, lo juro-Dijo Banzai muy intimidado.
-¡Es cierto! No tenía idea-Aseguro Shenzi.
-¿Tu lo sabías Ed?!-Preguntaron Banzai y Shenzi al mismo tiempo, esperando que este diera una respuesta como la suya. Pero su torpe compañero con la lengua afuera y una sonrisa boba asintió en afirmación. Scar dejó salir otro fuerte rugido que las hizo temblar.
-¡No vuelvan a intentar atacarlo! ¡O lo lamentarán!-Advirtió el león mayor.
-Si, si, si...-Asintieron las Hienas rápidamente.
-Ahora..¡Largo!-Gruño Scar espantándolos y estos sin dudar salieron corriendo despavoridos con el rabo entre las patas.
Cuando los perdió de vista el león se giro hacia su sobrino preocupado, pero antes de que pudiera preguntar cualquier cosa, Simba ya estaba a su costado refugiándose en su pecho mientras se frotaba contra él. Scar lo miro con cariño, colocando una de sus patas alrededor de él acercándolo más, sintiéndolo temblar bajo su abrazo.
-Tranquilo...ya todo esta bien...-Aseguro Scar lamiendo cariñosamente una de las mejilla del más joven -Estoy aquí..-Murmuro apoyando amorosamente su frente contra la de Simba.
-Tenía mucho miedo...-Susurro Simba con pequeñas lágrimas asustadas iluminando sus ojos. El león de pelaje oscuro eliminó todo rastro de lágrimas con su lengua de los ojos del menor.
-No temas más...yo te cuidare siempre...-Murmuro Scar frotando sus cabezas juntas. Simba sonrío levemente, muy contento por dentro apoyándose aun más cerca de su tío.
Era un momento completamente perfecto para el joven príncipe, se sentía seguro y pleno, pero lamentablemente no duro tanto tiempo como hubiera deseado, debido a que pudo observar a Zazu volando al lado de Nala junto a Mufasa mientras se acercaban rápidamente a ellos, y por el rostro de su padre supo que seguramente no estaba para nada contento.
-¿Hijo te encuentras bien?-Pregunto el Rey.
-Si Papá-Asintió Simba apartándose de mala gana del otro león -Todo gracias al tío Scar-Dijo con una gran sonrisa en el rostro, observando con admiración al león de melena oscura.
-¡SCAR!-Gruño Mufasa volteándose hacia su hermano -¡Todo esto fue por tu culpa!-Acuso el Rey.
Scar parpadeo lentamente, dándole la mirada más aburrida que pudo. Mufasa soltó un potente rugido de advertencia que hizo temblar a los presentes pero que no causó ninguna reacción en el león de pelaje oscuro.
-Y dime querido hermano...¿Por qué se supone que es mi culpa?-Pregunto con voz sarcástica.
-Simba te estaba buscando-Dijo seriamente el Rey. Los ojos se Scar se abrieron levemente con sorpresa y busco con la mirada a su sobrino, al ver que este se encogía en su lugar, supo que era verdad -Y no solo hiciste que mi hijo se pusiera en peligro sino que también arriesgaste la vida de Nala-Acuso.
-¡Papá! No fue su culpa, fui yo quién...-Iba a refutar Simba.
-Tienes razón hermano, todo ha sido mi culpa-Concordó Scar seriamente. Simba lo miro con sorpresa.
-¡¿Qué?!...Pero...-Murmuro el príncipe.
-Fue mi culpa Simba-Repitió Scar advirtiéndole a su sobrino con la mirada que no argumentara más. Simba se encogió de hombros y bajo la cabeza derrotado.
-Vamos Simba, es hora de volver-Anunció Mufasa mirando a su hijo gentilmente, este asintió lentamente comenzando a caminar junto a Nala y Zazu.
-Fuíste muy valiente allá Simba...muchas gracias-Murmuro Nala junto a su amigo, enternecida ante la preocupación desinterezada del prìncipe por su bienestar. Simba solo sonrío levemente antes de bajar nuevamente la cabeza tristemente.
-Después hablaremos tu y yo-Susurro Mufasa en voz baja a su hermano cuando este paso junto a él. Scar le dirigió una mirada de desdén antes de continuar su camino.
-¿Ya entiendes por que no debes ir a las Tierras Oscuras?-Pregunto Mufasa sentado frente a su hijo.
-Si Papá, lo lamento...no volverá a pasar-Prometió Simba avergonzado.
-Entiende que te digo esto por que me preocupa tu seguridad. Si te pasara algo no se que haría-Dijo el Rey.
-Lo sé..-Asintió Simba.
-Qué tu tío vaya a esa clase de lugares no significa que tu debas seguirlo como su sombra, él es un león adulto y puede cuidarse por su cuenta, pero tu como príncipe heredero tienes que cuidarte, lo que significa que te alejes del peligro-Dijo Mufasa.
-¡Pero Papá estoy bien! ¡Mi tío Scar me salvo! ¡Debiste verlo con esas Hienas! ¡Apenas apareció salieron huyendo despavoridas! ¡Fue increíble! ¡Él es un león increíble!-Exclamo Simba para luego soltar un suspiro soñador. Mufasa parpadeo sorprendido ante las palabras repletas de admiración de su hijo, sacudió la cabeza y retomo su discurso.
-Simba...algún día tendré que partir y reunirme con los grandes Reyes del pasado y para cuando eso pase espero que estés listo. Debes comenzar a madurar Simba, comenzando con ser más responsable y no desatender tus deberes reales-Dijo el Rey -Lo que implica que también deberás pasar menos tiempo con tu tío para dedicárselo a los demás súbditos del Reino, por que pronto también deberás escoger una pareja con la cual tendrás tus propios hijos-Dijo Mufasa. Simba frunció los labios.
-No me siento cómodo hablando de eso contigo..-Murmuro el príncipe tratando de desviar el tema.
Le dolía pensar en que tendría que cortejar a una de las leonas de la manada y olvidar sus sentimientos hacia Scar, seguramente viviría infeliz, por que su felicidad estaba con quien amaba. Pero no podía decírselo a su padre, primero por que no sabía si su tío le correspondía, si era así sería el león más feliz del mundo, y en segundo lugar, no creía que Mufasa aceptara a Scar como su pareja formal.
El Rey observo el rostro pensativo de su hijo y no pudo evitar sonreí al pensar que su hijo seguía siendo muy cachorro como para pensar en sentar cabeza, y aunque debía prepararlo para el trono, como padre le encantaba saber que aun seguía siendo su pequeño. Sin previo aviso, Mufasa rodeó a su hijo con una pata y lo aplastó contra su pecho en un abrazo.
-¿Qué haces Papá?-Cuestiono Simba confundido para después sentir como su padre le hacia cosquillas -¡No! ¡Jajajaja! ¡Papá! ¡Suéltame! ¡Jajajaja!-Río contento intentando zafarse de su agarre. Mufasa río también recordando los viejos tiempo, lo soltó y Simba salto sobre él, rodando sobre el suelo riendo y jugando.
Simba salió alegremente de la Roca del Rey, observando la oscuridad que envolvía la sabana, las estrellas eran brillantes y el frío viento golpeaba su pelaje amarillo, sonrío ante la sensación cosquilleante que le provocaba la brisa nocturna. Llevo su ojos hasta la pequeña pradera cubierta de césped verde que había a los pies de la cueva, donde se encontraba su tío observando atentamente el cielo.
Con pasos presurosos bajo las grandes piedras y llego hasta su lado. Pero Scar no se volteo a mirarlo, Simba se encogió, no se atrevía a comenzar la conversación, después de todo por su culpa, su padre había reprendido severamente a su tío, pues había quedado verdaderamente furioso por lo sucedido.
-No estoy molesto contigo...-Tranquilizo Scar en voz baja. sabiéndo lo que agobiaba a su sobrino. Simba lo miro alzando sus orejas. Una pequeña sonrisa tranquila adorno sus labios. sintiéndose aliviado para después y alzar la vista hacía las estrellas del cielo nocturno.
-Los grandes Reyes del pasado nos observan desde el cielo-Comento el joven príncipe -A veces miro las estrellas y me imagino a la abuela Uru devolviéndome la mirada-Contó.
-Era una leona y Reina fabulosa...la mejor madre que pude haber tenido. Me hubiera gustado que la conocieras-Dijo Scar bajando la mirada.
-Yo siento que la conozco-Admitió Simba moviendo la cola -Mamá dice que te pareces mucho a ella-Dijo el príncipe y Scar sonrío levemente.
Entonces el león de pelaje oscuro empujo al menor al suelo de forma juguetona, ambos frotaron sus hocicos amorosamente. Cuando se separaron Simba río lamiendo cariñosamente una de las mejillas del mayor, el oscuro corazón de Scar se acelero cuando vio el más puro amor que podría encontrar reflejada en los ojos de su sobrino.
No estaba seguro si lo que iba a hacer era lo correcto, pero estaba cansado que el miedo fuera el Rey de sus decisiones, por primera vez en su vida haría lo que su corazón le dictaba. Ronroneando acercó más su rostro al de Simba, este lo miro con un fuerte sonrojo ante la corta cercanía.
Y lentamente, el mayor lamió sus labios suavemente. Sorprendido y emocionado el joven príncipe cerro fuertemente los ojos, correspondiendo el gesto, aferrando sus patas al cálido pecho que estaba sobre él, deseando que su tío no se apartara nunca.
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¡Hola!
¡Muchas gracias por comentar a ''JosefoJudas'' y a ''Marcus''!
¡Me encantaron sus comentarios!
Pronto subiré la próxima parte, si quieren que agregue Lemon o no, solo díganme
¡Nos vemos XD!
