¡Muchas gracias por sus comentarios!
¡Me inspiran a continuar esta historia!
Soy nueva en Fanfiction por lo que es la primera vez que me dejan tantos Reviews
Por lo que estoy muy feliz XD
Espero disfruten lo que viene.
- . - . - . - .- . - . - . - .- . - . - . - .- . - . - . - .- . - . - . - .- . - . - . - .- . - . - . -
Apenas era de madrugada cuando el sol comenzó a salir en el horizonte de la sabana Africana, iluminando con sus rayos la copa de un frondoso árbol. En una de las ramas más altas dormía un viejo mandril, descansado de su ardua labor como chamán y sabio místico de las Tierras del Reino.
A percibir la creciente iluminación, se removió entre sueños sujetando fuertemente su bastón contra su pecho. Pero un misterioso viento, procedente de la nada, agito violentamente las hojas y ramas, tumbando inesperadamente al apacible mandril directo al suelo.
-¡Auch!...-Murmuro Rafiki haciendo una mueca mientras se frotaba la base de la cabeza, donde había recibido un buen golpe. Pero no tuvo tiempo de recuperarse de la caída, cuando otro ataque de viento lo azoto, agitando su pelaje -¡Esta bien! ¡Esta bien! ¡Estoy despierto! ¡Estoy despierto!-Exclamo el chamán.
El viento paro abruptamente y Rafiki suspiro aliviado, para luego alzar la cabeza mientras afinaba los oídos intentando escuchar las palabras de sabiduría que eran murmuradas por los Antiguos Reyes del Pasado entre las hojas de su casa Baobab. Debían tener algo muy importante que decirle para despertarlo de esa forma tan temprano.
Pero frunció el ceño cuando no pudo distinguir nada más que murmullos incomprensibles, muy diferentes a las oraciones claras que siempre solía oír de los Grandes Espíritus. Una suave brisa surco entre las hojas del árbol, arrastrando algunas de ellas haciéndolas golpear contra la parte del tronco donde Rafiki dibujaba el ''Ciclo de la Vida'' de la familia Real.
El chamán se acerco lentamente apoyándose en su bastón. Sus ojos recorrieron las pinturas, examinándolas detalladamente hasta que se topo con la imagen que había dibujado de Simba hace bastante tiempo ya, con su recientemente añadido mechón de melena roja, luego observo la pintura de Scar, la cual poseía una gran raja de color oscuro justo encima del corazón, indicando la oscuridad que que había dentro de él.
-¿Qué es lo que intentan decirme?...-Murmuro Rafiki, sin comprender. Entonces una nueva ráfaga de viento lo golpeo, removiendo todas sus cosas -¡Tranquilos! ¡Tranquilos!-Pidió el simio alzando los brazos procurando no ser derrumbado. Los espíritus estaban demasiado inquietos.
El viento movió los viejos restos de una papaya medio comida que había en el suelo, elevándola y tirándola lejos. Rafiki tuvo que agacharse rápidamente para evitar ser golpeado en la cabeza, frunció el ceño levemente ofendido, pero cuando observo el punto donde había impactado la fruta su semblante cambió a una profundamente preocupado.
-Hay no...Esto no es bueno...para nada bueno...-Murmuro el chamán mirando como el golpe de la papaya había dejado una gran mancha sobre la pintura de Mufasa, casi desapareciéndola. Le preocupaba, pues resultaba muy similar a lo que él hacía después de que alguien hubiera muerto.
Él joven príncipe con cautela observaba como Scar estaba tomando el sol recostado en la parte trasera de la Roca del Rey, alejado de los demás leones, como siempre solía hacerlo. Simba trago nerviosamente, por primera vez en su vida dudaba en ir al encuentro de su tío. Desde lo ocurrido la vez anterior no había tenido el suficiente coraje para verlo.
Y la razón era simple, después de haber recibido un beso para nada fraterno de quién posiblemente era el león más cercano a él y del que estaba enamorado secretamente, no tenía idea de como iniciar una conversación ni si debía o no tocar el tema. La posibilidad de que su tío pudiera verlo como algo más que su sobrino hacía a su corazón latir como loco.
Pero también que aquel beso y las muestras de cariño no hubieran significado nada, era su mayor miedo, por lo que prefería quedarse con la incertidumbre, al menos de momento. Pero aun con todas sus inseguridades, sentía la imperiosa necesidad de estar cerca de él, incluso hasta más que antes, ese era el motivo por el cual lo observaba escondido desde una esquiva alejada. Se sentía como todo un acosador, pero no podía evitarlo.
Algo más grande que él hacía que no pudiera apartar sus ojos de la figura de su tío y sentía su cuerpo cosquillear ante la tentación de sentir el calor del cuerpo de Scar contra el suyo. Soltó un suspiro, sin saber por que comenzaba a sentirse tan acalorado. Despistado como era, Simba no se había percatado de que él no era el único que se sentía diferente, los leones de la manada también estaban distintos.
Había llegado la temporada de celo, el príncipe nunca había prestado mucha atención al cortejo que ocurría entre los adultos en esos meses del año, solo sabía que dentro de poco habría nuevos miembros en la manada, además de que las leonas y los machos se veían más cariñosos entre si. Nada que hubiera sido de su interés antes.
Simba alzo las orejas repentinamente, cuando de forma sorpresiva y para su gran desconcierto algo ocurrió entre sus partes íntimas, una molesta sensación que lo hizo apartar su mirada de Scar y bajarla, para ver que era lo que le ocurría, abrió los ojos con sombro y estupor, pues los atributos que lo identificaban como macho ahora eran más evidentes que nunca, palpitando y haciéndole sentir mucho calor de repente.
Posó el rabo entre sus patas, queriendo ocultarlo. Un gran sonrojo invadió el rostro de Simba, rogando internamente para que nadie lo viera. Observo hacía los lados, asegurándose de la ausencia de cualquier otro león, soltó un suspiro de alivio al confirmarlo. Volviendo a redirigir su atención hacia su tío aparentemente dormido, no pudo evitar sonreír bobamente al ver lo tranquilo y lindo que se veía.
-¡Ggrrrahggr!-Un gruñido y un peso sobre él lo tomaron desprevenido -¡Jajajajaja! ¿Te asuste?-Pregunto Mheetu sonriendo alegremente, mirándolo desde arriba.
Simba parpadeo un par de veces para luego dirigir su mirada hacia donde se encontraba Scar, ahora sentado sobre la roca con sus ojos esmeralda puestos fijamente sobre él. Se quedo sin aliento y su corazón se disparo al tener la completa atención de aquella enigmática mirada. Quería estar más cerca de su tío, mucho más cerca...la molestia en sus partes se volvió dolorosa.
-Simba...¡Simba!-Llamaba Mheetu siendo completamente ignorado -¿Qué te pasa? ¿Estás bien? Estas hirviendo y tienes toda la cara roja-Señalo el león de melena marrón apartándose de su amigo, sin percatarse en la pequeña situación que estaban experimentando las partes bajas del otro león.
Simba se levanto y de un gran salto salió huyendo del lugar muy apenado por lo que estaba experimentando. Respiraba agitadamente queriendo alejarse lo más posible, sintiéndose incapaz de mirar el rostro de su tío. Cuando llegó al manantial, una veloz idea cruzo su mente y sin pensarlo mucho se tiro dentro e inmediatamente sintió su temperatura corporal normalizarse.
Soltó un largo suspiro bajando las orejas. Intento regular su respiración, tomando cortas bocanadas de aire, trago nerviosamente observando nuevamente sus partes más íntimas con miedo de que estas continuaran como antes pero para su alivio habían vuelto a la normalidad, una pequeña sonrisa tranquila adorno sus labios.
-Simba ¿Qué estas haciendo?-La voz de su madre lo hizo enderezarse completamente a la par que alzaba sus orejas. Ladeo el rostro y se topo con Serafina y Sarabi recostadas en las llanuras cercanas, las cuales habían estado conversando antes de su llegada.
-Mamá...yo...bueno...yo...eh...-Balbuceo Simba nerviosamente mirando a su madre y a sus propias partes paulatinamente, cubriéndose con pudor con sus patas frontales. La Reina abrió los ojos en comprensión.
-Hay Simba...-Suspiro Sarabi -Ven aquí hijo, hay algunas cosas de las que debo hablarte..-Indico la Reina señalando con un movimiento de cabeza que se situara a su lado. Simba salió del manantial escurriendo agua, se sacudió y se acerco hasta ella.
Rafiki partió una fruta encima de su cabeza, colocando unas cuantas gotas de su jugo en un recipiente entre sus piernas, que había hecho con una cascara de coco, para luego agregar algunas hojas y flores seleccionadas muy específicamente para la ocasión, revolvió todo junto agitando suavemente el envase entre sus manos.
Necesitaba saber cual era el mensaje de los espíritus y cuando estos no eran lo suficientemente claros debía recurrir a sus bastos conocimientos chamanícos sobre el aspecto espiritual de las Tierras del Reino. Tenía un mal presentimiento, y eso no le gustaba.
Pues la ultima vez que había tenido tal sensación, la de que algo malo sucedería, el alegre y bondadoso cachorro llamado Taka había teñido su corazón con una gran oscuridad nada fácil de ocultar. No había podido hacer mucho en ese momento, no bajo el mandato de Ahadi, pero esperaba que en esta ocasión la balanza se inclinara a su favor. Agito el recipiente y cerró los ojos, colocando toda su atención en él.
Entrando en un trance muy leve. Una suave brisa acaricio su pelaje, haciendo volar pequeñas hojas a su alrededor. Escucho el murmullo de los Reyes del Pasado en su oído, su expresión era sumamente seria pero luego abrió los ojos sorpresivamente, asombrado ante lo que escucho, rápidamente poso sus ojos en el envase entre sus manos.
-El Ciclo de la Vida se está moviendo con mucha más rapidez de lo previsto...-Dijo Rafiki leyendo el mensaje contenido entre las hojas -El peso de una decisión recae sobre alguien...Mufasa...-Murmuro frunciendo el ceño -..Esta decisión será muy diferente a las que has tomado antes...sino dejas ir el pasado no podrás tener un futuro...¿Qué quieren decir con esto?...-Cuestiono el chamán, frotándose los ojos con cansancio.
El rostro de Simba había adquirido todos los tonos posibles de rojo, jamás en su vida había sentido tanta vergüenza como al momento de tener que hablar sobre ''Las Aves y las Abejas'' con su madre, no había ayudado en nada que la Reina fuera innecesariamente gráfica y explicativa, sin duda hubiera podido vivir un par de años más sin saber todo eso.
Pero por otra parte ya entendía el por que su cuerpo estaba reaccionando de esa forma, había entrado en celo, algo que su madre califico como algo ''Completamente natural y que no debía avergonzarlo'' , le alegraba saber eso, significaba que no estaba solo en eso y que pronto los demás machos jóvenes de su manada también experimentarían la temporada de celo.
Aunque Sarabi le dejo en claro que antes de hacer cualquier cosa con alguien debía tener en mente que era un príncipe, un futuro Rey y que debía comportarse como tal, lo que quería decir que a diferencia de los demás leones que eran súbditos suyos que podían dejarse llevar por sus instintos, él debía estar muy seguro con quien debía estar, pues con quien estuviera por primera vez sería su pareja, con la que tendría cachorros y compartiría el mandato de las Tierras del Reino.
Soltó un suspiro y dirigió sus pasos a la entrada de la pequeña cueva a un borde de la Roca del Rey. Era el punto más alto de la tarde y todos los leones estaban dormidos o descansando debido al calor de la sabana. Con pasos cautelosos entró solo para toparse con un lugar completamente vacío.
Una parte de si se alegro al no tener que discutir una conversación de la cual no estaba seguro como abordar pero por otro lado se entristeció, pues extrañaba profundamente la presencia de su tío, al que había evitado intencionalmente por dos días.
Acercando la cabeza al suelo olfateo un poco, percibiendo el característico olor de Scar el cual estaba muy fresco, indicador de que había estado hay hace poco tiempo. Cerró los ojos disfrutando del aroma, después de un momento se enderezo y emitió un leve suspiro.
Volviéndose sobre sus pasos, esperando regresar cuando la cueva no estuviera vacía. Pero apenas dio unos cuantos pasos con la mirada baja, su cabeza choco contra algo duro que lo hizo caer al suelo sentado sobre sus patas traseras.
-Simba, justo al león que quería ver-Dijo Scar frente a él.
-¡Tío Scar!-Exclamo Simba con sorpresa. Con ojos luminosos recorrió los contornos de la figura del otro león, una figura hermosa y unos ojos aun más hermosos. Tragó duro cuando sintió el calor golpear sus mejillas mientras le mantenía la mirada.
-Yo...eh..te-tengo que irme...-Se excuso Simba rápidamente queriendo pasar al lado de su tío, pero la gran pata de Scar lo detuvo en el acto.
-Detente hay...¿En cerio crees que no me he dado cuenta de como me espías todo el día?-Dijo Scar yendo al grano.
-Yo...lo-lo siento, no lo volveré a hacer...-Dijo Simba nerviosamente.
-No te estoy regañando-Negó Scar -Y mucho menos dije que me moleste-Aclaro el león de melena oscura.
-¿Entonces me puedo ir?-Pregunto Simba mirándolo directamente.
-¿Quieres irte?-Cuestiono Scar arqueando una ceja. El príncipe bajo la cabeza junto a las orejas y negó lentamente. Scar soltó un profundo suspiro.
-Simba, respecto al beso del otro día...-Comenzó el león de pelaje oscuro. Él también había retrasado esa conversación, debido a que no sabía como iba a reaccionar su sobrino, lo ultimo que deseaba era incomodarlo o si fuera peor, alejarlo, debido a los sentimientos que no había podido guardarse.
-No me arrepiento de eso-Murmuro Simba para sorpresa del otro. El príncipe tenía la mirada fija en el suelo, tomó una gran bocanada de aire intentando infundirse valor, tanto para confesarse como para hacer frente al rechazo en dado caso.
-...Tío Scar yo...te amo...te amo mucho...desde que era un pequeño cachorro te he admirado...y cuando crecí no pude evitar verte con otros ojos...eras demasiado increíble, tan misterioso, tan inteligente e interesante...tu forma de ser me cautivo y yo solo quiero estar contigo...-Murmuro Simba encogiéndose en su lugar -Pero comprendo sino quieres estar conmigo...-Aseguro de forma más madura de la que espero de si mismo -Después de todo solo soy un príncipe mimado que siempre te molesta-Murmuro tristemente, con pequeñas lágrimas picando en sus ojos.
Las cuales comenzaron a deslizarse por sus mejillas cuando su tío no dijo nada, interpretando su silencio como un claro rechazo. Pero Scar estaba demasiado impactado como para pronunciar palabra alguna, lo que tanto había anhelado, lo que había sido su sueño durante años estaba ocurriendo, su sobrino, su pequeño y lindo Simba correspondía sus oscuros sentimientos.
El mayor acortando la distancia entre ambos posó una pata alrededor del otro león apegándolo amorosamente a su pecho, pasando la lengua por sus ojos eliminando todo el rastro de lágrimas para después colocar sus cabezas juntas, frotándolas suavemente entre si.
-Oh...Simba...tu nunca podrías ser una molestia para mi...-Aseguro Scar cariñosamente -Y no tienes idea de lo mucho que me alegra escuchar eso que dijiste...-Murmuro frotándose contra él.
-Entonces...¿E-Eso significa que tú...tú...?-Murmuro Simba completamente incrédulo. Scar sonrío y asintió con la cabeza. Una gran sonrisa ilumino el rostro del menor que río contento abrazándose al otro león. Chocando sus hocicos juntos.
Con toda delicadeza Scar tumbó al menor sobre el suelo, boca arriba, continuando con sus caricias, frotando sus cabezas una contra la otra. Simba cerró fuertemente los ojos con el calor golpeando sus mejillas sonrojadas, al sentir como sus atributos comenzaban a despertar, sin su consentimiento.
Pero su instinto lo instaba a frotarse contra él, a estar más cerca uno del otro, por lo que lo hizo aunque algo tembloroso e indeciso. Para su sorpresa la hombría del mayor también había despertado, parpadeando un par de veces incrédulo antes de sonreír alegremente. Y motivado por ese hallazgo, tuvo muy en claro a quien deseaba de pareja para el resto de su vida, aumentando los movimientos entre ambos.
Sus instintos no eran más que los de un cachorro, por lo que quizás se estaba apresurando un poco al creer que de esa forma lograría completar el "acto" rápidamente. Por su parte Scar tenía la respiración agitada, las ansias de fundirse y hacerse uno solo con su sobrino lo quemaba por dentro, pero Simba seguía siendo solo un niño a comparación suya y no quería aprovecharse de eso.
Haciendo gala de una gran fuerza de voluntad de aparto de él, intentando regular su respiración mientras llevaba su mirada a cualquier otro punto que no fuera el inocente y sorprendido Simba que lo observaba desde el suelo. El joven príncipe se sentó con una mirada desilusionada en su rostro.
-¿Qué paso?...¿Hi-Hice algo mal?...-Pregunto bajando la cabeza tímidamente.
-No es eso, es solo que...-Murmuro Scar antes de suspirar y volverse hacia él -¿Estás seguro de esto?..No quiero apresurar nada. Ha sido una gran sorpresa enterarnos de lo que sentíamos, pero no por eso debes sentirte obligado a hacer nada-Dijo el mayor.
Simba sonrío con amor, sintiéndose conmovido ante la preocupación de su tío. Entonces ante toda respuesta se giro reclinándose sobre el suelo mostrándole su espalda. Scar abrió los ojos enormemente ante la clara propuesta de su sobrino, el príncipe ladeo la cabeza para conectar su mirada rojiza contra la verde de su tío.
-Por favor...-Murmuro Simba -Estoy seguro de esto. Quiero estar contigo, para siempre...-Y esa suplica fue más que suficiente para hacer que el cuerpo de Scar se moviera por si solo.
Lentamente se colocó encima de Simba, frotando el hocico contra su nuca en una suave caricia. Entonces en un rápido movimiento sus pelvis chocaron juntas y Scar se abrió camino hacia el interior de Simba colocando su miembro sobre el pequeño agujero.
El más joven dejó escapar un profundo gemido de excitación, la verdad la sensación era un poco molesta y hasta algo dolorosa pero no quería que se detuviera, se sentía lleno y feliz. Simba se mordió el labio cuando sintió aquella monumental cosa entrar y salir dentro suyo delicadamente.
En un momento sintió que el pene de su tío toco algo dentro de sí que lo había hecho sentir una corriente eléctrica recorrerlo, haciéndolo sentir una gran cantidad de placer. Con el rostro ardiendo dejó salir un profundo gemido de sus labios, mientras se aferraba al suelo con sus garras.
Scar comenzó a penetrar cada vez más rápido, reprimiendo varios gemidos placenteros, sus caderas subían, mientras el agujero se contraía y cuando volvía a bajar se dilataba para aceptar toda la longitud dentro de él. Se escuchaba el chocar de sus pieles. El león de pelaje oscuro seguía embistiendo sin piedad y su miembro se sintió contraer.
Se dejó llevar y lleno los interiores de su sobrino con su esencia. Simba gimió al sentir como se llenaba su pequeño agujero desprevenidamente y sin poder evitarlo también se corrió. Comenzando al sentir los efectos del cansancio cuando de repente sintió la húmeda lengua de su tío abrirse paso por su agujerito, mientras lo limpiaba.
-Ah...¡Ah! ¡Tío! ¡Ah!-Exclamo Simba mientras se aferraba aun más al suelo, dejando la marca de sus garras en la roca. Scar detuvo su tarea y se dirigió hasta su oreja.
-Taka...-Susurro suavemente frotando su hocico contra él.
-¿Qué..?-Murmuro Simba ladeando el rostro algo embobado por las intensas sensaciones.
-Llámame Taka-Repitió Scar acurrucando su cuerpo contra el del león más joven -Solo tu puedes llamarme por mi nombre original, Simba-Dijo para después lamer su mejilla. El más joven sonrío.
-Taka...-Pronunció el príncipe feliz, volteándose para quedar frente a su tío pasando una pata alrededor del cuello del otro león acercándolo hacía él en un abrazo. El león de pelaje oscuro de aparto suavemente retomando su labor anterior.
Scar continuo limpiando el interior de su sobrino con su lengua, pero no se había fijado de que por eso, su pequeño Simba tenía de nuevo una gran erección. La boca del mayor se dejo tentar y se fue directo a devorar la hombría del otro león. Su lengua comenzó a masajear la punta rosada de la que salía pre-semen combinado con el que ya había salido.
Teniendo cuidado con sus colmillos, comenzó a succionar el miembro con su legua y sus labios. Simba se retorcía entre el placer que estaba sintiendo y el cansancio que llegaba. Abría sus patas gustosas al trato que Scar le estaba dando. La lengua lo recorría todo, desde la punta hasta sus pequeños testículos. Estos los chupaba y los jalaba haciendo que se mordiera los labios para no seguir gritando de placer.
Sabía que no estaría bien si los llegaban a escuchar y los sorprendían en pleno acto, pero sinceramente no entendía el por que, si fuera con cualquier otro león no abría problema, no comprendía por que con su tío debía ser diferente. Sus caderas comenzaban a moverse al ritmo de la boca de Scar. Su pene se contrajo y su semen salió.
Su pecho subía y bajaba al compás de su respiración agitada. Con sus ojos busco el rostro de su tío, este se coloco a su lado y Simba no dudo en abrazarse al mayor, enterrando su rostro en el pecho de Scar, sonriendo completamente feliz. El mayor lo abrazo sintiendo una felicidad que no había sentido antes, ni cuando cachorro había sido tan feliz como ahora.
-Tío Scar...Taka..-Corrigió Simba captando la atención del mayor -Cuando sea Rey...¿Qué vas a ser tú?-Pregunto Simba de forma inocente mirando su tío a los ojos.
Pues ya que en el caso de sus padres Sarabi era la Reina por que era la pareja de su padre, si Scar era su pareja ¿Tendría el titulo de Reina o solo sería otro Rey? Podía ser una pregunta tonta, pero le daba mucha curiosidad, y quería mucho saber que respuesta le daría su tío.
-Hermano de tonto...-Murmuro Scar con una sonrisa burlona. El príncipe no pudo evitar reír.
-Jajaja...a veces eres tan raro..-Comento Simba alegremente.
-No tienes idea-Aseguro Scar apoyado su cabeza contra la de su sobrino. El príncipe sonrío tiernamente, abrazándose al cuerpo del otro león.
-Te amo Taka-Murmuro Simba con voz repleta de cariño. Scar sonrío complacido.
-Yo también...ahora descansa-Dijo el león de pelaje oscuro pasando una pata por sobre su sobrino estrechándolo contra él.
Simba contento se apoyo contra su pecho para después quedar profundamente dormido seguido poco después de su tío. La fresca brisa de la tarde los golpeo suavemente, facilitándoles descansar, después de ese encuentro plagado de sentimientos develados y nuevas sensaciones.
Pero sin que ellos se percataran, en el cielo azul un sorprendido pájaro de vivaces colores salió volando de forma presurosa dispuesto a notificar lo que había visto, después de todo era su misión como mayordomo del Rey reportarle.
Rafiki estaba sentado en la copa de su árbol, mirando la Roca del Rey a lo lejos, con la cabeza apoyada en el mango de su bastón, estaba muy preocupado. Por lo que los Grandes Espíritus le habían revelado, estaba en poder de Mufasa tomar una decisión que determinaría no solo su propio futuro, sino el del Reino entero también.
Si este tomaba la decisión correcta las cosas no podrían desenvolverse de mejor forma, un futuro esplendido se aproximaría, pero si no lo hacía, las consecuencias serían devastadoras, a tal punto en que Simba podría convertirse en Rey mucho más pronto de lo que nadie imaginaria.
Se levanto sujetando firmemente el bastón en su mano, dirigiéndose a la Roca del Rey, debía hablar con Mufasa lo antes posible, antes de que la situación actual tomara un curso indeseado. Pero el tiempo contra reloj y había comenzado.
- . - . - . - . - . - . - . - . - . - . - . - . - . - . - . - . - . - . - . - . - . - . - . - . - . - . - . - . - . - . - . - . - . -
¿Qué opinas?
¿Tienes sugerencias?
¿Opiniones?
¿Qué crees que pasara ahora en adelante?
¡Espero con ansia tu comentario! XD
