Simba asomo la cabeza fuera de la cueva, sin encontrar a nadie alrededor, su madre había ido a cazar con las demás leonas y su padre no tenía idea de donde estaba, soltó un suspiro y caminando de puntitas salió con sigilo procurando no llamar la atención, mirando constantemente hacía los lados, sabía que si lo descubrían seguramente su castigo se alargaría indefinidamente.

-Bien no hay moros en la costa...-Dijo una vez rectifico la ausencia de los demás miembros de la manada y más importante de Zazu, quien podría ir a avisar a su padre en cualquier momento.

-¿A donde vas Simba?-Pregunto Tama una vez que él otro león volteo topándose a centímetros de su cara, él heredero al trono casi soltó un grito ante la sorpresa de ver hay a la leona -Pensé que estabas castigado...-Cuestiono arqueando una ceja.

-Shhsss...Tama habla más bajo-Pidió Simba haciendo una señal de silencio -No quiero que sepan que me fui, de lo contrario tendré muchos problemas y ya tengo suficientes-Dijo él príncipe.

-¿Te vas a escapar?-Pregunto Tama alzando las cejas con sorpresa.

-Iré a ver a Taka-Respondió Simba tranquilamente.

-¿Quién?-Pregunto Tama ladeando la cabeza confundida.

-Scar...iré a ver a Scar-Corrigió Simba entrando en cuenta de su amiga no sabía el verdadero nombre de su tío.

-Oh...no te culpo la verdad, yo también me escaparía si es para ver a quien amo-Dijo Tama sonriendo amablemente. El rostro de Simba se coloreo fuertemente con carmín.

-¡¿Tú...tú como sabes...?!-Cuestiono Simba avergonzado.

-Nala se lo dijo a Mheetu y él me lo dijo a mi-Respondió rápidamente la leona de pelaje claro. Él príncipe hizo una mueca inconforme.

-Tama ¿Podrías quedarte aquí y asegurarte de que no sepan que me fui?-Pregunto Simba.

-Si, no te preocupes por eso-Asintió Tama siempre servicial.

-Muchas gracias-Dijo él joven príncipe sonriendo antes de salir corriendo, abandonando la Roca del Rey.

No asististe a la presentación de Simba. Tú deber como hermano del Rey era haber estado en primera fila.

Cuando despertó esa mañana Mufasa decidió ignorar el hecho de que su hijo tenía la esencia de su hermano impregnada en su pelaje, lo dejaría pasar por ahora. No era su intención ser un mal padre ni nada por el estilo, quería que Simba estuviera seguro y viviera feliz, con cualquier otro león no hubiera tenido problema alguno, pero al tratarse de Scar el panorama cambiaba rotundamente.

Yo estaba en primera fila, hasta que nació esa bola de pelo.

Amaba a su hermano aunque a veces fuera duro con él, pero sabía que no había que fiarse demasiado, los años que llevaba conociéndolo se lo enseñaron. No disfrutaba ser la roca que fastidiara la relación entre ambos, pero si existía aunque sea la más mínima posibilidad de que Scar estuviera usando a Simba para ascender al trono debía descartarlo.

Esa bola de pelo es mi hijo, y tu futuro Rey.

Su hermano despreciaba todo lo que representaba su padre, y aunque desconocía todas las razones para que este deseara ser Rey sabía que tenía que ver algo con ser admirado, la cual no sería tan malo si el principal motivo no fuera destruir todo el legado que había construido Ahadi.

No me des la espalda a mi Scar

Puede que su padre no fuera el modelo de padre ejemplar, pero él lo hizo lo que era ahora, lo que significaba que le debía todo y aunque Ahadi no siempre fue un buen padre para Scar, Mufasa estaba seguro de que seguramente este debió haber querido lo mejor para él, así como él también lo quería aunque Scar no se diera cuenta o no quisiera verlo.

Oh...no Mufasa, será mejor que tú no me la des a mi

Pero su hijo debía ser la prioridad, y no sabía si esto lo hacía un mal hermano, o si prescindir de la felicidad de Simba para que tuviera un mejor futuro lo convertía en un mal padre, pero tenía las mejores intenciones como Rey.

¡¿Es un reto Scar?!

Soltó un profundo suspiro mientras se dejaba caer sobre una de las orillas de la Roca del Rey que sobresalían, brindándole una agradable vista panorámica de las Tierras del Reino. Mufasa respiro hondamente dejando sus ojos rojos danzar sobre las llanuras, queriendo despejar su mente.

Calma...calma...jamás me atrevería a retarte. Verás en la inteligencia yo tengo la parte del león...pero en cuanto a la fuerza bruta...creo que no salí buena en esa ''hermano''

Simba llego a la sabana, tenía la respiración agitada debido a la carrera por lo que tomaba grandes bocanadas de aire, pero no le importaba, las ansias de ver a Taka compensaban cualquier agotamiento físico. Varios de los animales cercanos se apartaron dejándole el camino libre, decidiendo pastar a una distancia prudente del león.

Él joven príncipe comenzó a caminar por el verde pasto, inspeccionando el lugar con la mirada esperando encontrar pronto a su tío, pero no estaba a la vista, por lo que decidió centrarse en su nariz y que ella fuera la que lo guiara hasta él. Alzo la cabeza olfateando el aire, queriendo percibir el distintivo olor del otro león.

Pero repentinamente torció visiblemente la nariz y aparto la cabeza ante el fuerte olor a Hiena que lo golpeo de improviso, puede que Scar tuviera un aroma similar pero nunca tan intenso, casi era como volver a tener a esas tres Hienas de las Tierras Oscuras frente a él.

-¿Qué pasa con la puntualidad estos días? Llevo un largo rato esperándote Simba-Dijo Scar pasando junto a un gran árbol.

Inmediatamente la atención del joven león se desvió, una sonrisa se instalo en sus labios y se apresuró a correr al lado de su tío, frotando un costado del rostro de Scar con el suyo propio. Ronroneando, él mayor correspondió el gesto, uniéndose a los ronroneos.

-¡Jajajaja!-Se escucho repentinamente. Las orejas de Simba se alzaron y apartándose de Scar volteo hacia su espalda.

-¿Qué fue eso?-Pregunto él heredero al trono mirando curioso los arbustos a unos metros de ellos. La mirada de Scar se mostró nerviosa y se apresuro a interceder antes de que su sobrino se dirigiera a inspeccionar.

-Oh...Simba, Simba, Simba...-Musito él mayor en un tono melodioso, rodeando con una pata el cuello del menor, desviando su atención -¿No dijimos que nos reuniríamos para arreglar las cosas con Mufasa?-Cuestiono Scar de forma manipulativa.

-¡Oh si! ¿Qué tienes en mente?-Pregunto Simba con una sonrisa tranquila. Dejando las misteriosas risas olvidadas.

-Ven y te lo mostraré-Dijo él león de pelaje oscuro con una sonrisa misteriosa. Simba simplemente asintió de acuerdo. Scar se dio la vuelta mostrando la nueva ruta, para luego salir corriendo confiando que sería seguido.

Sin dudarlo un momento Simba siguió los pasos de su tío con gusto impregnado en su joven rostro. Después de varios minutos el verde pasto de la pradera fue remplazado por grama marchita de color amarillo y finalmente por solo tierra. Simba noto esto con curiosidad y cuando él mayor aminoro el paso este se apresuro a su lado.

-¿A donde vamos?-Pregunto Simba caminando al lado de su tío.

-Oh..ya lo verás. Tengo una gran sorpresa guardada solo para tu padre-Respondió Scar sonriendo levemente.

-¿Eso es lo que tienes en mente? ¿Dándole un regalo a mi Papá lo hará cambiar de opinión?-Cuestiono Simba inseguro -Creo que este demasiado molesto como para que eso lo convenza-Opino él joven león con pesimismo.

-Conozco a Mufasa desde hace mucho tiempo, cuando algo no le gusta siempre se enoja y hace rabietas pero eventualmente se calmará, nosotros solo aceleraremos el proceso-Explico Scar tranquilamente. Simba frunció los labios.

-¿Estas seguro?-Pregunto él príncipe.

-¿Desconfías de mi? Me sorprendes Simba-Dijo Scar de forma dramática.

-¡No, no es eso!-Aseguro él león de pelaje dorado negando enérgicamente con la cabeza. Él mayor sonrío satisfecho -Pero...Y si llegase a no funcionar ¿Qué haremos? No quiero casarme con una leona de la manada, quizás mi Papá escoja a Nala...y yo no la veo de esa forma, es mi amiga-Dijo Simba bajando la cabeza.

-Hey...no te preocupes por eso, déjamelo todo a mi-Dijo Scar rozando cariñosamente su costado.

-Si Papá sigue en contra de lo nuestro no me molestaría que nos escapáramos-Dijo Simba cruzando sus miradas.

-¿Serías capaz de abandonar la manada y todo lo que conoces solo por mi?-Cuestiono Scar con sorpresa.

-¡Por supuesto! Incluso podríamos formar una manada, nuestra manada-Dijo Simba animadamente, aunque en el interior esperaba que su padre entrara en razón. Scar sonrío y acaricio sus cabezas juntas.

-Me alegra escuchar eso...pero no será necesario, tú serás él Rey de estas Tierras-Aseguro él león de melena azabache.

En las praderas ocultos entre unos frondosos arbustos tres Hienas se escondían. La única hembra se asomo sobre las hojas verdes asegurándose de que ambos leones ya se hubieran marchado del lugar suspirando con alivio al confirmarlo, entonces se volteo hacía atrás observando a la Hiena de bajo intelecto que ella y su compañero mantenían en el suelo con el hocico cerrado.

-Ya se fueron-Anunció Shenzi soltando a Ed.

-¡Pues ya era hora!-Exclamo Banzai apartándose de la otra Hiena que comenzó a reír nuevamente -¡Eres un menso siempre lo hechas a perder todo! Él príncipe casi nos descubre-Se quejo dándole una golpe en la cabeza, Ed chillo y le devolvió el golpe molestando a Banzai que se lanzo sobre él, comenzando ambos a pelear entre si.

-¡Basta! No deben vernos y nos encontraran si no se callan-Regaño Shenzi.

-¿Qué..? ¡Pero él empezó!-Acuso Banzai infantilmente.

-¡Shhss! ¡Callate!-Espeto Shenzi haciéndolos ocultar la cabeza entre los arbustos cuando una manada de antílopes paso cerca. No debían delatas su presencia ante nadie.

Simba observo con curiosidad el aspecto desértico del desfiladero en el que se encontraban, nunca había ido antes, debido a que se encontraba considerablemente lejos de la Roca del Rey pero siempre le llamo la atención investigar que curiosidades podrían ocultarse entre aquellas grandes paredes de roca y capas de tierra seca.

Scar lo guió hasta un pequeño árbol de pocas hojas que crecía sobre algunas piedras de gran tamaño, Simba corrió hacia ellas y dando algunos saltos subió a la roca más grande, dejándolo aproximadamente a metro y medio del suelo, brindándole una buena vista del lugar, pero si era sincero no había mucho que ver.

-Nunca había venido aquí, Zazu siempre decía que era peligroso para mi por no sé que...-Contó Simba recordando al aburrido mayordomo. Scar se acerco hasta él situándose a su lado.

-No debes prestar atención a lo que dice ese viejo pajarraco. Jamás traería a un lugar peligroso a mi sobrino consentido-Aseguro él león de pelaje marrón pasando una pata para alborotar la melena rojiza del menor.

-Jaja...pero si soy tu único sobrino-Indico Simba sonriendo.

-Con más razón debo protegerte-Dijo Scar acariciando su mejilla -No me perdonaría si algo te pasara Simba-Aseguro él león de melena azabache. Él heredero al trono froto contento sus cabezas juntas ronroneando, pasaron así algunos segundos, entonces él mayor se aparto suavemente.

-Debo ir a buscar a Mufasa-Anunció Scar levantándose, saltando de la roca con agilidad.

-Voy contigo-Dijo Simba rápidamente yendo detrás de él.

-¡No!-Grito Scar haciendo que él príncipe se detuviera abruptamente, mirándolo sorprendido y él mayo se percato de su exagerada reacción -Quiero decir...no...-Dijo con voz más suave negando lentamente con la cabeza.

-Tu debes quedarte aquí, espérame y regresare pronto ¿Esta bien?-Pregunto gentilmente. Simba asintió obediente -Buen chico-Murmuro lamiendo cariñosamente una de las mejillas de su sobrino, lo cual lo hizo reír, contagiando de esa forma al mayor que sonrío para después comenzar a alejarse del lugar.

-Taka..-Llamo Simba sentándose sobre el suelo -¿A mi Papá le va a gustar la sorpresa?-Pregunto inocentemente, moviendo su cola.

-Oh...Simba ¡Es para morirse!-Aseguro Scar sonriendo. Él joven príncipe lo miro satisfecho -Y una cosa más...no dejes esa roca por nada, hay estarás seguro de todo-Indico el mayor.

Simba lo miro confundido un momento, pero luego asintió simplemente. Scar sonrío y se alejo. Cuando él joven león de corta melena roja lo perdió de vista se giro hacía el pequeño árbol que había en el desfiladero, saltando sobre las piedras situándose en la cima solo para recostarse sobre ella, aguardando el regreso de Taka.

La gran manada de Ñus pastaba tranquilamente en los fértiles campos de las praderas, completamente inocentes y sin percatarse de los hambrientos depredadores que las observaban fijamente ocultos entre los matorrales a pocos metros de ellos.

-Mmm...hace hambre Shenzi, quiero comerme a uno-Dijo Banzai levantándose.

-No te muevas-Advirtió Shenzi haciéndolo sentarse de nuevo en su lugar.

-¿No puedo comer aunque sea uno...enfermito?-Pregunto Banzai insistiendo.

-¡Shssh! Hay que esperar la señal de Scar-Recordó la Hiena dominante. Entonces en el risco protuberante pudo observarse perfectamente la silueta del nombrado león con su melena siendo agitada por el viento -¡La señal!..Andando-Ordeno Shenzi indicándole a sus dos compañeros que ya era la hora de comenzar con el plan.

Simba resoplo con aburrimiento ladeando la cabeza. La paciencia nunca había sido su mayor fuerte, desde cachorro detesto la idea de tener que esperar por cualquier cosa y cuando lo hizo era por que no tenía más opción, como era el caso de este momento, esperaba que su tío no se demorara mucho tiempo en traer a su padre.

Ya estaba comenzando a hacer algo de calor y no tenía nada que hacer para mantener su mente distraída., por suerte el pequeño árbol donde se encontraba lo cubría de los rayos solares. Se preguntaba de que se trataría la sorpresa que tenía preparada Taka, ya que hasta ese momento se daba cuenta que nunca llego a preguntarle en que consistía, bueno debía esperar.

Suspiro irritado con la cabeza apoyada sobre sus patas frontales, con su mirada rojiza examino el árido panorama, además de algunas pequeñas hiervas y mucha tierra y rocas no había nada más, nada que pudiera encontrar entretenido o al menos eso pensó hasta que observo una simpática lagartija de color verde posada en la base de las rocas en las que se encontraba.

Desobedeciendo la petición de su tío, salto bajándose de las altas piedras y se aproximo hasta el lagarto con sigilo, caminando lentamente como si estuviera asechando a una presa, cuando estuvo lo suficientemente cerca dio un pequeño brinco y emitió un rugió, el reptil salto asustado y comenzó a correr.

Simba río y fue tras él, volviendo a rugir provocando que la lagartija saltara nuevamente, entonces queriendo ver que tan alto podía saltar rugió con mucha más fuerza, tanta que este resonó por todo el desfiladero amplificándose en un eco y el lagarto dio un salto más pronunciado antes de deslizarse entre unas piedras y perderse de vista.

Él príncipe sonrío satisfecho pero su sonrisa desapareció una vez percibió la vibración del suelo, miro el piso temblando bajo sus patas y luego alzo la vista, entrecerró los ojos enfocando su mirada al percibir una gran nube de polvo a la distancia, le tomo algunos segundos notar de que se trataba de toda una manada de Ñus corriendo furiosamente, y que se dirigían directamente hacia él.

Shenzi, Banzai y Ed los perseguían guiándolos hasta el acantilado del desfiladero. Él joven león abrió grandemente sus ojos paralizado por un momento antes de darse media vuelta para luego salir corriendo lo más rápido que pudo, y en su pánico inicial no se percato de que paso de largo junto al árbol y las rocas alejadas del suelo, que sin duda lo hubieran mantenido a salvo durante la furiosa estampida.