Cerca del manantial él Rey bebía agua, había tenido demasiadas cosas en mente últimamente por lo que necesito un tiempo para reflexionar y alejarse de los problemas, quiso alejarse del panorama un momento para considerar si había tomado la decisión correcta. Se irguió dirigiéndose hacía la Roca del Rey con su fiel mayordomo junto a él.

-Mire majestad...la manada se mueve-Indico Zazu volando a sus espaldas.

-¿Eh..?-Mufasa volteo la cabeza observando el humo de polvo alzándose en el cielo Africano debido a la agitación de la pesuñas de los Ñus sobre la tierra seca. Entrecerró los ojos extrañado, eso no era muy común de ver.

-¡Mufasa!-Grito Scar corriendo hacía ellos. Él Rey miro a su hermano con desconfianza, notando su respiración agitada y su aparente desesperación -El desfiladero...la manada...Simba esta hay...-Informo él león de pelaje oscuro entrecortadamente.

-Simba...-Pronunció Mufasa abriendo los ojos con horror. No le importaba el ¿Por qué? o ¿Como? Simba estaba en ese lugar, lo único que cruzo por su mente en ese momento era que su hijo estaba en peligro.

Él joven príncipe se sujetaba a duras penas de la flácida rama de un delgado árbol buscando estar lo más lejos posible del alcance de los Ñus que corrían a sus costados, machacando todo a su paso. Solo hay cayo en cuenta, de que debió haberse quedado en donde su tío le había dicho. La madera comenzó a romperse y el corazón de Simba se desbordo de miedo, sin saber que hacer.

-¡Simba!-El potente grito de Mufasa resonó entre las paredes de roca del desfiladero, y Simba se permitió sonreír con algo de alivio al ver a su padre llegar presuroso en su auxilio.

-¡Papá! ¡Por aquí!-Grito él asustado león intentando no prestar atención al grujido de la rama a punto de romperse. Inmediatamente los ojos del Rey se desviaron hacia su persona, localizándolo entre el irascible mar de Ñus.

-¡Aguanta hijo! ¡Haya voy!-Grito Mufasa antes de lanzarse sin dudar entre la manada para llegar a donde se encontraba él indefenso león.

Scar se quedo sin aliento al ver el peligro inminente en el que estaba su sobrino, eso no formaba parte de lo que había planeado, se suponía que estuviera seguro en el lugar donde lo había dejado pero lamentablemente no tomo en cuenta de que Simba pudiera alejarse de la segura roca al momento de comenzar con la estampida.

-¡Oh no! ¡¿Scar que hacemos?! ¡¿Qué hacemos?! ¡Iré por ayuda! ¡Si! ¡Iré por ayuda! ¡Iré por ayuda!-Gritaba Zazu en completo estado de pánico.

Pero antes de que sus veloces alas pudieran alejarlo del lugar un fuerte golpe proveniente de la pata de Scar estampo su pequeño cuerpo contra la dura pared de piedra, dejándolo inmediatamente inconsciente. Pese a lo preocupado que estaba y que la seguridad de Simba siempre sería su prioridad él león de melena oscura sabía que en este punto no podía echarse para atrás, su plan debía completarse con todo e inconvenientes.

-¡Papáaaa!-Grito Simba con voz repleta de miedo al momento en que un Ñu de gran tamaño arremetió contra la pobre rama de la que se sujetaba rompiéndola sin esfuerzo en dos y mandándolo a volar por los aires.

Pero antes de que callera y fuera presa de las mortales pesuñas, Mufasa logró llegar hasta él interceptándolo con una increíble precisión y Simba aterrizo sin ningún daño sobre su espalda, al verse en el lomo de su padre se aferro con fuerza a este, él Rey ignoro las punzantes garras clavándose en su pelaje y comenzó a correr esquivando a cada Ñu en su camino.

Logrando encontrar una ruta de escape entre la manada embravecida, dirigiéndose a las incipientes rocas que habían a los costados del desfiladero pero a pocos metros uno de los Ñus embistió contra su costado haciéndolo rodar duramente sobre él suelo y lanzando a Simba de su lomo. Mufasa se reincorporo rápidamente.

Sus pupilas estaban completamente dilatadas mientras intentaba enfocar donde se encontraba su hijo, el miedo haciéndole un nudo en la garganta e impulsando su corazón. Las patas de Simba temblaban indiscriminadamente pero aun así de forma torpe lo ayudaban a moverse y evitar las arremetidas de los miembros de la manada de Ñus, estaba aterrorizado y confundido.

Sin previo aviso sintió los colmillos de Mufasa en su cuello alzándolo con extrema facilidad pese a que ya no era un pequeño cachorro, quizás se debía a la adrenalina del momento, y llevándolo lejos de la manada, ayudándolo a subir a una incipiente piedra al costado del desfiladero, la cual aunque era pequeña se encontraba lo suficientemente alto como para colocar al joven príncipe fuera de peligro.

Pero apenas él Rey lo soltó los cuernos de los Ñus golpearon su costado sacándole un rugido adolorido arrastrándolo con ellos, haciendo que se perdiera de vista entre la estampida. Los ojos de Simba se abrieron con miedo y preocupación.

-¡Papá!-Grito él león intentando localizar a su padre, pero no podía ver nada más que las pesuñas y el pelaje gris de los Ñus, el corazón golpeaba fuertemente su pecho mientras comenzaba a desesperarse rogando internamente para que estuviera bien.

Entonces en un gran salto Mufasa se vio libre de la manada, aferrándose con sus garras a duras penas de la resbalosa pared de piedra del desfiladero, Simba pudo respirar con alivio mientras lo veía escalar con cuidado, inmediatamente se apresuro en subir las rocas para ayudarlo en la cima.

Él gran león de melena roja respiraba entrecortadamente, pese a su fuerza, con un gran peso como el suyo era muy difícil escalar aquella cresta tan empinada, intentaba con todo su ser no pisar en falso y terminar cayendo desde una altura que sin duda sería mortal.

Le faltaba muy poco para alcanzar una base segura pero ya no encontraba de donde apoyarse. Entonces vio lo que sería su salvación, nunca se había alegrado tanto de ver la oscura figura de su hermano como en ese momento.

-¡Scar! ¡Hermano! ¡Ayúdame!-Suplico Mufasa en tono desesperado.

Estaba a punto de soltarse. Entonces las garras del otro león se clavaron sobre sus patas haciéndolo emitir un rugido de dolor. Con grandes ojos atemorizados observo la cínica expresión de su hermano mientras este acercaba la cabeza hasta la de él.

-Qué viva él Rey...-Susurro Scar en su oído.

La mirada de Mufasa denoto un profundo horror mezclado con la más pura incredulidad antes de que su propio hermano, él león con el que había crecido y al que quiso tanto, lo tirará del desfiladero. Solo alcanzo a lanzar un fuerte grito que sin saberlo se entremezclo con el de su hijo antes de que su cuerpo tocara el suelo y que todo se volviera negro para él.

Finalmente la manada de Ñus atravesó el desértico desfiladero dejando solamente las huellas de sus pesuñas plasmadas sobre la tierra y el inerte cuerpo de un buen Rey olvidado entre el polvo. Simba se apresuro a bajar las rocas, saltando rápidamente entre ellas con tanta rapidez que estuvo a punto de resbalar.

-¡Papá!-Grito él joven príncipe corriendo hacia donde yacía Mufasa.

Detuvo sus pasos a pocos metros de donde se encontraba y sus ojos se cristalizaron, parecía estar profundamente dormido pero dentro de él sabía que no era así. Aun así, en completa negación y quizás con algo de esperanza en su interior se acerco hasta frotar su cabeza contra la de su padre.

-Papá...Papá despierta...-Pidió suavemente Simba pero no obtuvo respuesta alguna -Por favor...tienes que levantarte...-Insistió moviéndolo levemente -Hay que ir a casa...¿Papá...?-Finalmente su voz se quebró completamente y sus ojos desbordaron con lágrimas.

-¡A-Auxilio! ¡Por favor! ¡Alguien! ¡Ayúdenme!-Grito él abatido príncipe intentando en vano socorrer a su difunto padre, pero rápidamente entro en cuenta de que ya nada se podía hacer. Cristalinas lágrimas del más puro dolor se deslizaron por sus mejillas.

Miro fijamente el tranquilo rostro de su padre, incluso después de la gran discusión que tuvieron y la indiferencia que le dirigió, su padre no había dudado en ir a salvarlo. En ese instante deseo que en sus últimos momentos Mufasa no hubiera pensado que estaba molesto con él, pero ahora tendría que lidiar con ese hecho para el resto de su vida..

-Papá...Papá cuanto lo siento...perdóname...-Suplico con voz quebrada mientras se acurrucaba al lado de un muerto Mufasa, sintiendo su calor por ultima vez.

-Simba...-La voz de su tío lo hizo alzar inmediatamente la cabeza, se encontraba a pocos metros de ellos y sin dudarlo un solo segundo rápidamente corrió a su lado para refugiarse en su pecho, llorando amargamente.

-Yo no quería...no fue mi intención...hubo una estampida, trato de salvarme...yo no quería que le pasara nada...-Aseguro Simba mirándolo con ojos lagrimosos, sin saber que Scar era el asesino causante de aquella desgracia.

-Oh...Simba...Por supuesto...Nadie quiere que estas cosas pasen-Aseguro Scar atrayéndolo hacía si rodeándolo con una de sus patas.

-Pero...él Rey a muerto...y si no fuera por mi todavía viviría...-Se lamento Simba llorando sonoramente.

-Simba...Simba mírame...tu no tienes la culpa de esto ¿Me oyes? Nada de lo que ocurrió fue tu culpa-Dijo Scar cruzando su mirada esmeralda con la rojiza del príncipe.

-Pero...-Iba a objetar el joven león.

-Pero nada. Tu no fuiste el causando de lo que paso-Aseguro Scar acariciando la cabeza de su sobrino con la suya propia en una suave caricia -Ahora...debemos regresar a la Roca del Rey-Dijo él león de pelaje oscuro. Simba abrió los ojos alarmado separándose del abrazo.

-Pero ¿Qué le voy a decir a Mamá? ¿Con que cara la miraré? ¿Qué va a pensar?...no...no puedo volver...-Negó él joven león.

-No te preocupes por nada de eso. Estarás bien...irás conmigo...no dejare que nadie piense que tienes la culpa de esto, por que no es así-Prometió Scar acercándose hasta su sobrino, acariciando su mejilla con su hocico.

Simba estaba hecho un mar de lágrimas, mientras reposaba al lado de su tío quien anunciaba la horrible noticia al resto de la manada. No había ni un solo miembro que no estuviera lamentando la muerte de su amado Rey., Sarabi estaba completamente destrozada llorando en silencio la pérdida de su esposo recibiendo el apoyo de una triste Serafina junto a una afectada Nala.

-La muerte de Mufasa es un hecho completamente lamentable...y con el corazón roto subiré al trono, hasta que Simba tenga la edad suficiente para asumir el liderazgo de las Tierras del Reino...pero no estén tristes de las cenizas renacerá una nueva era...-Revelo él león de melena oscura.

Entonces las características risas de las Hienas se hicieron presentes en la Roca del Rey. Los leones en luto alzaron las cabezas observando con sorpresa a los risueños depredadores sonriendo con malicia apareciendo de todos los lados, acorralándolos en un círculo.

-Una era en la que el león y la Hiena se unirán, en un futuro grande y próspero...-Anunció Scar mientras Shenzi, Banzai y Ed se posicionaban a unos pocos metros detrás de él.

-Taka...no...no puedes hacer eso...no podemos abrirles las puertas a las Hienas-Murmuro Simba bajamente a su lado.

-Oh..Simba tu no te agobies por esto-Aseguro Scar restándole importancia.

-Pero...Papá no estaría de acuerdo con esto, él nunca hubiera dejado que las Hienas invadieran el Reino-Recordó Simba frunciendo levemente el ceño.

-Pero Mufasa ya no esta aquí ¿Verdad?-Pregunto Scar con una sonrisa ladina.

-¿Como puedes decir eso?-Exclamo Simba retrocediendo indignado con aquella afirmación, mientras tomaba distancia.

-Oh...Simba, Simba, Simba...¿Acaso no entiendes lo que ha pasado? Hice todo esto por ti, por que te amo, para que estemos juntos-Dijo Scar acercándose lentamente hasta él.

-¿Qué...qué quieres decir..?-Cuestiono Simba temiendo a donde iba la conversación. Él león de melena azabache emitió una risa ácida.

Él príncipe se sintió repentinamente mareado, percibiendo el sonido de los rugidos molestos de Kuzimu manteniendo a raya a las Hienas, acompañados de las protestas de Nala y su madre, junto a los demás leones de la manada. Sus ojos se desenfocaron mientras Scar llegaba hasta su lado, tumbándolo al suelo sin mucha delicadeza, cerniéndose encimada para después acercar el hocico hasta su oreja.

-Te diré mi oscuro secreto-Murmuro él león de pelaje oscuro arrastrando las palabras, un escalofrío desagradable recorrió el cuerpo de Simba -...yo...lo...maté...-Susurro a su oído y todo se oscureció de repente.

Simba despertó abruptamente sudando frío y con la respiración acelerada, miro a su alrededor apresuradamente encontrándose en medio de la cueva de su tío a plena tarde. Le tomo algunos minutos de intensa agitación reconocer que todo lo que había pasado simplemente se trataba de una horrible pesadilla, de la que acababa de despertar.

Soltó un merecido suspiro, aliviado mientras el nudo en su estomago se desasía y el miedo se iba. Levantándose se sacudió la preocupación del pelaje agitando la cabeza ligeramente, para después salir corriendo de la cueva con rumbo fijo a la Roca del Rey, no le tomo mucho tiempo divisar a su tío y su padre hablando frente a la gran entrada, acelero el paso, sin notar la presencia de Rafiki en el lugar.

-¡Taka! ¡Papá!-Grito él príncipe captando la atención de ambos leones que se volvieron hacia él.

-Simba-Dijeron ambos al mismo tiempo en tono bastante complacido. Entonces él joven león se abalanzo sobre su padre en un fuerte abrazo, Mufasa algo sorprendido devolvió el abrazo.

-Hijo ¿Te encuentras bien?-Cuestiono él león de abundante melena roja, acariciando la corta cabellera de su hijo.

-Si, si por supuesto-Aseguro Simba asintiendo repetidamente -Es..solo que quería decirte lo mucho que te quiero y gracias por cuidarme siempre-Dijo él príncipe frotando la cabeza contra el pecho de su sorprendido padre.

-Oh...bueno...me alegra escuchar eso-Dijo Mufasa algo asombrado -Pero si me lo dices solo para que apruebe tu relación con Scar no es necesario-Aseguro él Rey. Simba se aparto un poco cruzando sus miradas.

-¿Qué?-Murmuro él joven león confundido.

-Mufasa ya sabe de lo nuestro-Explico Scar acercándose.

-¡Taka!-Exclamo Simba con genuina felicidad y lo abrazo, siendo inmediatamente correspondido por él otro león -¿Tú se lo dijiste?-Pregunto con curiosidad.

-En realidad el boca floja de Zazu se lleva el crédito de eso-Murmuro Scar mirando de soslayo a la avergonzada ave.

-Y Papá...¿No estas molesto por eso?-Cuestiono Simba mirando a Mufasa -¿No nos prohibirás vernos? Y ¿Me obligarás a casarme con una de las leonas de la manada?-Pregunto él león. Mufasa alzo las cejas con sorpresa.

-¿Qué? Claro que no ¿Qué te hace pensar eso?-Cuestiono él Rey emitiendo una suave risa.

-Bueno...es que yo...tuve una extraña pesadilla y bueno..-Contó Simba algo apenado bajando las orejas, ante lo infantil que sonaba.

-Ya estas muy grandecito para prestarle atención a un mal sueño ¿No crees?-Dijo Scar para después lamer una de sus mejillas con cariño, haciéndolo sonreír.

-Pero Papá yo pensé que no aprobarías que estuviéramos juntos-Comento Simba, ya que nunca fue un secreto la mala relación que existía entre ambos.

-Bueno si soy sincero, estuve a punto de no hacerlo-Reconoció Mufasa asintiendo lentamente.

-¿Y que te hizo cambiar de opinión?-Pregunto Simba alzando las orejas con curiosidad. Mufasa sonrío.

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-Maldito pajarraco metiche...-Murmuro Scar conteniendo las ansias de saltar sobre él mayordomo y relevarlo de sus funciones permanentemente. Se supone que él debía ser el que le dijera a su hermano, no que se enterara por ese pájaro, que siempre metía su pico donde no le concernía.

-Zazu solo hizo lo que un buen súbdito debe hacer-Defendió Mufasa seriamente. Scar le dirigió una mirada despectiva, parpadeando lentamente.

-Y ahora que lo sabes...¿Qué piensas hacer al respecto?-Cuestiono él león de pelaje oscuro. Pero antes de que él Rey pudiera responder un fuerte golpe en su cabeza lo tiro al suelo.

-¡Auch! ¡¿Qué te pasa Scar?!-Gruño Mufasa sujetándose su adolorida cabeza en el suelo.

-¡No me mires a mi Mufasa! ¡Yo no fui!-Espeto él león de melena azabache.

-Qué bueno que llegue a buena hora. Debo hablar contigo-Dijo Rafiki señalando al Rey con el bastón con el que acababa de golpearlo.

-Ahora no tengo tiempo, estoy arreglando un asunto importante...-Decía Mufasa pero fue interrumpido.

-Pa..pa..pa..pa...-Dijo él Chamán haciendo una señal de que cerrara el hocico.

Él Rey no se atrevió a desobedecer y calló, después de todo Rafiki había dado consejos y protegido el Ciclo de la Vida durante el reinado de muchos Reyes antes que él y sería tonto de su parte no escuchar a alguien que se había encargado de cuidar las Tierras del Reino incluso antes de que él comenzará a formarse en el vientre de su madre.

-Los grandes espíritus me confiaron un mensaje muy importante sobre ti-Informo el mandril apoyando su bastón sobre la tierra. Él león de pelaje oscuro se dio media vuelta con la clara intención de irse pero un bastonazo en su cabeza se lo impidió.

-¡¿Qué rayos te pico Chamán demente?!-Cuestiono Scar molesto y algo adolorido.

-Oh no, tu también te quedas. Esto te concierne a ti también-Dijo él mandril. Él león de melena azabache gruño irritado.

-Quedate Scar, es una orden-Dijo Mufasa para evitar cualquier objeción de parte de su hermano. Scar bufó mientras rodaba los ojos, no le importaba en nada lo que tenía que decir ese Chamán, ya que siempre lo había considerado solo como un mono loco.

-Bien ¿Donde estaba? ¡Así!...El peso de una decisión recae sobre ti Mufasa, esta decisión será muy diferente a las que has tomado antes. Sino dejas ir el pasado no podrás tener un futuro y no solo te involucrará a ti sino el destino de todo el Reino también-Contó Rafiki.

-Estupideces...-Murmuro Scar con fastidio.

-¿Qué quiere decir eso?-Pregunto Mufasa seriamente, tomando a pecho lo dicho por él Chamán.

-Dejaba que te ilumine-Dijo Rafiki sosteniendo su bastón con las dos manos para luego golpear a ambos hermanos nuevamente en la cabeza, con más fuerza que antes.

-¡Mono loco!-Gruño Scar molesto.

-¡Auch! ¿Por qué me golpeas? Eso me dolió...-Se quejo Mufasa frotando su cabeza con dolor.

-Oh si...el pasado puede doler-Asintió Rafiki con voz comprensiva rodeando al Rey con un brazo -Pero pueden...olvidar o...aprender-Dijo él mandril alzando su bastón para volver a golpear a ambos, pero esta vez los dos leones bajaron la cabeza evitando el golpe -¡Jajaja! ¡Eso es! ¿Ven?-Exclamo Rafiki contento. Ambos hermanos lo miraron como si se hubiera vuelto loco. Él mandril carraspeo.

-Hoy en día nadie entiende metáforas-Se quejo en voz baja él Chamán.

-Escuchen..ambos tienen un pasado turbio y doloroso...lo entiendo...no es fácil superarlo-Comenzó Rafiki. Mufasa frunció los labios y dirigió su mirada hacia él otro león, pero Scar bajo la cabeza evitando su mirada -Pero la vida ahora les ofrece otra oportunidad para enmendar las cosas y ser felices otra vez...hasta quizás puedan volver a ser hermanos como antes-Explico él Chamán.

-¡Ja! ¿Como no?-Espeto Scar con sarcasmo.

-Mufasa esto depende de ti, se que por años has intentado arreglar las cosas entre ambos sin éxito alguno...pero no se pueden deshacer los errores pasados solo con palabras y promesas...pero estos si se pueden compensar con acciones presentes-Decía Rafiki -No me tomo mucho tiempo después de haber llegado a la Roca del Rey enterarme de los sentimientos entre Simba y Scar-Aseguro para sorpresa de ambos -Mufasa ¿Crees que puedas concederle un voto de fe a tu hermano y permitirle que el amor que tu hijo ha sembrado en su corazón crezca y borre toda la oscuridad que como un cachorro irresponsable ayudaste a plantar en él alguna vez?-Cuestiono Rafiki.

Mufasa bajo la cabeza, meditando las sabias palabras pronunciadas por él viejo Chamán. Repaso todos los sucesos que hubo atravesado con su hermano menor, tanto buenos como malos, y aunque la mayoría fueran malos, los buenos siempre estarían gravados a fuego en su memoria.

Rafiki tenía razón en algo y era que pese a todo el tiempo que había invertido tratando de recomponer las cosas con Scar, nunca fueron nada más que palabras vacías, jamás hizo algo que verdaderamente pudiera compensar sus faltas pasadas.

Reconocía que debió haber cumplido con su palabra y apoyar a su hermano, si lo hubiera hecho cuando pudo él jamás se hubiera convertido en el ser amargado y resentido que era ahora., así como reconocía el hecho de que en la mirada de Scar brillaba una luz que había creído muerta hace mucho tiempo atrás.

Si para enmendar las cosas debía confiar en la bondad de su hermano, que así fuera, sería el primer acto noble que haría por él. Por qué palabras dulces nunca faltaron de su boca, pero actos sinceros de su parte no hubo nunca suficientes.

-Scar...hermano...esta bien...-Asintió Mufasa, él león de pelaje marrón lo miro con curiosidad -Si mi hijo te cree digno de su amor, no me opondré, confiaré en que tu amor es sincero-Aseguro él león de pelaje dorado.

-¿Donde esta el truco en esto?-Cuestiono Scar de forma desconfiada.

-El truco de esto, está hermano en que por primera vez en mi vida me comportaré como un verdadero hermano-Dijo Mufasa sonriendo tristemente -Siento mucho haber sido tan mal hermano contigo-Se disculpo para gran sorpresa del otro león.

-Nunca debí dejar que nuestro padre te apartará y menospreciará de esa forma, debí apoyarte en lugar de presumir mi derecho al trono, debí ser mejor contigo y cuidarte como lo haría un hermano mayor. Jamás debí imponerme ante ti como si fuera superior, desde ahora no te ordenaré nada, si quiero algo solo te lo pediré y eres libre de aceptar o no-Decía Mufasa.

-No eres un súbdito, eres él hermano del Rey y eso ya no conllevara a ningún deber absurdo, quiero que seas mi igual, como cuando eramos unos pequeños cachorros y nuestras opiniones valían lo mismo. Si así lo quieres, puedes ser mi mano derecha y yo escuchare tu voz e ideas para gobernar el Reino como debimos haberlo hecho desde el principio, juntos, como hermanos que somos-Dijo él león de melena roja.

Scar estaba sin palabras, él mayor le dirigió una mirada suave y se acerco lentamente hasta él, le sonrío gentilmente antes de envolver una de sus grandes patas alrededor del otro león atrayéndolo en un fuerte abrazo fraternal, él león de pelaje marrón se quedo paralizado, completamente rígido.

- Además...desde ahora yo estaré hay para ti, si tienes algún problema solo dímelo y hay estaré, siempre contarás conmigo-Dijo Mufasa en un susurro y sin poder evitarlo los ojos de Scar se llenaron de lágrimas, pero se negó a llorar, apoyando la cabeza contra el hombro de su hermano, había querido escuchar eso...desde hace mucho tiempo.

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-¿En cerio? Qué relato tan hermoso-Dijo Simba conmovido, frotando inconscientemente la cabeza suavemente contra el cuello de su tío.

-Completamente enternecedor-Comento Scar con un poco de sarcasmo que hizo reír a Simba. Mufasa sonrío.

-Habrá que notificarle a la manada sobre este nuevo acontecimiento. De seguro todos querrán saber quien es el afortunado que robo el corazón de su príncipe-Dijo Rafiki en tono contento. Él león más joven miro al Chamán.

-¡Si hay que decirles!-Exclamo emocionado Simba agitando enérgicamente su cola. Scar bufó por lo bajo.

-Supongo que si es que queda alguien a quien notificarle-Comento él león de pelaje oscuro. Padre e hijo lo miraron con curiosidad, Scar parpadeo un par de veces -¿Es en cerio?...De seguro todo el mundo lo sabe-Dijo simplemente él león.

-¿Qué te hace creer eso?-Pregunto Mufasa extrañado.

-Pregúntaselo a tu fiel mayordomo pico flojo-Dijo Scar y la pequeña ave se sintió intimidada al tener la mirada de los tres leones y él mandril sobre ella.

-Zazu...-Pronunció Mufasa en tono serio.

-Bueno...su-su majestad...puede...que le allá contado...a uno o dos...-Murmuro nerviosamente él pájaro que tembló ante la imponente figura de ambos leones mayores.

Rafiki observo con una gran sonrisa satisfecha como Simba reía a carcajadas divertidas cuando un molesto Scar intento comerse al pequeño mayordomo por haber irrumpido en su intimidad e ir con el cuento a toda la sabana y un más tranquilo Mufasa tuvo que sacarlo de la boca de su hermano completamente lleno de baba de león. No podía estar más feliz de como había resultado las cosas al final.

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Perdón por la tardanza pero aquí hay tres capítulos seguidos.

¿Cuantos de ustedes creyeron que mataría a Mufasa? XD

Me encanta el drama, pero no sería capaz de colocar un final trágico.

Los finales tristes abundan demasiado. Hablando de eso...el final se acerca.

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