Significados en idioma suajili:
Upendo=Amor
Kovu= Cicatriz.
Baba= Papá o Padre.
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Aunque siempre lo educaron con respecto a lo que debía hacer cuando fuera Rey, como príncipe y cachorro Simba jamás vio problema alguno con ese cargo, todo lo contrario, se sentía impaciente por ser Rey y tener todo ese poder bajo sus patas creyendo ingenuamente que se trataba de pura alegría y diversión.
Pero ahora como un león maduro finalmente entendía a lo que se refería su padre cuando citaba ''Ser Rey es mucho más que solo hacer lo que quieres'' Ahora que cargaba con esa obligación sobre sus hombros estaba envuelto en responsabilidades y siempre debía poner el bienestar de sus súbditos antes que el suyo propio.
Por suerte contaba con un privilegio que normalmente no tenían los demás Reyes...a dos leones que lo ayudaban a disminuir la carga de ser Rey de las Tierras del Reino, a Mufasa y a Scar, si no los tuviera sin duda su primer año de mandato hubiera sido un completo caos.
Pero poco a poco y con su guía llego a acostumbrarse y ahora no le era un problema. No era de sorprenderse que actualmente le resultara sencillo luego del duro inicio, después de todo estaba en su sangre el liderar. Y se sentía orgulloso de afirmar que era un buen Rey.
No podía estar más dichoso con la vida que tenía, era todo lo que siempre quiso y más, además junto a su amado Scar o ''Su Reina'' como a veces le gustaba decirle para molestarlo muy difícilmente podría ser infeliz. Aun así había un deseo interior y una necesidad que no podía cumplir, por mucho que amara a su tío y por mucho que hicieran el amor jamás podrían tener un heredero y siendo Rey era necesario tener un sucesor.
Su padre había propuesto hace mucho tiempo el adoptar, era lo que normalmente se hacía en la situación de una pareja como la suya, que no podían tener hijos propios. Y sinceramente hubieran podido adoptar un cachorro desde el comienzo de su mandato pero cuando las leonas dieron a luz a los nuevos integrantes de la manada, no tuvo corazón para escoger a uno y separarlo de sus padres.
Quería uno propio, y cuando decía propio no se refería a que tuviera su misma sangre, sino un cachorro al que pudiera criar junto a Scar sin tener el recordatorio constante de que los verdaderos padres se encontraban a pocos metros y jamás pudieran reconocerlo como suyo. No quería eso, quería poder decir que era suyo sin que pudiera existir alguna objeción.
Debido a esto dejo pasar el asunto por algún tiempo pero posponer su paternidad no fue tan sencillo. Anhelaba tener a un pequeño juguetón y travieso al que cuidar y sabía que Scar también, aunque nunca lo admitiera abiertamente. Además no era fácil ver a todos los demás leones felices junto a sus hijos, incluido sus amigos.
Tama y Kuzimu se habían convertido en pareja y la temporada pasada tuvieron un cachorro de pelaje marrón al que llamaron Nuka y ahora tenían a una pequeña llamada Vitany muy parecida a Tama, aunque por lo pequeña que era aun era difícil decirlo.
Mheetu se convirtió en padre de cachorras gemelas Tiifu y Zuri, la luz de sus ojos, muy alegres y enérgicas como él. E incluso Nala ya era una devota madre de tres pequeños cachorros recién nacidos llamados Kopa, Kiara y Kion, si recordaba bien.
Simba suspiro mientras continuaba caminando por la sabana, puede que fuera él Rey pero hacer patrullajes rutinarios de vez en cuando no hacía daño a nadie además de que le ayudaba a despejar su mente. Finalmente decidió cerrar aquel tema, no quería seguir preocupado ni amargándose con el hecho de no tener un hijo, tarde o temprano eso llegaría si así los Reyes del Pasado lo querían.
-Hakuna Matata...no te angusties...-Murmuro para si tratando de dejar esos pensamientos atrás.
Se disponía a regresar a la Roca del Rey antes de que Scar lo regañara por pasar tanto tiempo en los límites del Reino sin compañía pues era consciente de lo mucho que le preocupaba su seguridad, una pequeña sonrisa se formo en sus labios ante el pensamiento pero un leve gimoteo proveniente de entre unos arbustos cercanos lo hizo detenerse en seco.
Con las orejas moviéndose atentas giro la cabeza y con curiosidad sus cuatro patas lo dirigieron hacia el lugar donde provenía el sonido. Rodeo lentamente las hojas y ramas para después abrir los ojos con mucha sorpresa al ver del otro lado un pequeño cachorro de león que ha juzgar por su tamaño tenía pocos días de nacido. De pelaje marrón moteado lloraba con sus ojitos cerrados.
-¡Hola! ¡H-Hay alguien hay!-Grito él Rey buscando con la mirada a quien pudiera ser la madre o él padre en su defecto, pero no había rastro alguno de ningún otro león.
Entonces olfateo el aire intentando percibir el aroma pero lo único que encontró fue una esencia muy vieja, sea quien fueran los padres de ese cachorro no habían estado en los alrededores en un largo tiempo. Bajo la mirada hasta él pequeño detallándolo.
Y aunque una parte de si se entristecía por él cachorro huérfano, otra no podía evitar pensar que justamente era eso lo que venía estando esperando, pero no se sentía seguro, quizás solo se estaba aprovechando de la desafortunada situación del pequeño.
-Yuka chala..maku Nala...Wiiijiji...-Escucho Simba e inmediatamente volteo hacia un árbol que estaba a pocos metros y hay columpiándose como un joven se encontraba el conocido Chamán.
-Rafiki...¿Qué haces aquí?-Pregunto él Rey mirándolo.
-Yo disfruto de ser un mandril ¿Y tú?-Pregunto él Chamán dando vueltas sobre una rama ancha.
-No lo sé...encontré a este cachorro y...-Decía Simba hasta que noto que Rafiki estaba a su lado, él mandril envolvió el brazo alrededor de su cuello haciéndolo agachar la cabeza a su tamaño.
-Ahh...Simba...Simba...Simba...-Negó él Chamán lentamente -¿No es curioso como todos deseamos algo pero cuando lo tenemos a nuestro alcance no sabemos que hacer?-Cuestiono Rafiki.
-¿Qué?-Murmuro él Rey sin entender, entonces recibió un fuerte bastonazo -¡Auch!-Se quejo adolorido llevándose una pata hasta su cabeza.
-Cuando la vida te bendice es muy grosero rechazarlo-Aseguro Rafiki seriamente, Simba frunció las cejas extrañado -Se feliz...sentirte culpable no ayuda en nada-Aconsejo él Chamán entonces el aumento de los gimoteos del cachorro captaron nuevamente la atención de Simba, quien se conmovió ante el dolor del pequeño.
-Creo que...entiendo lo que quieres decir...-Murmuro él Rey volviéndose hacia Rafiki solo para notar que no había rastro alguno de él, era como si nunca hubiera estado hay en primer lugar.
Entonces él león se agacho y con gentileza tomo al cachorro con su boca teniendo mucho cuidado de sus colmillos llevándoselo con él. En poco tiempo se encontró de regreso en la Roca del Rey captando varias miradas curiosas de parte de los demás leones de la manada pero antes de responder sus preguntas tenía un destino en mente.
En una de las muchas piedras alrededor de la gran roca se encontraba Scar descansando mientras tomaba el sol y cerca de él estaba Nala recostada amamantando a sus cachorros limpiándolos de vez en cuando con la lengua. Se escucharon los pesados pasos del Rey acercarse por lo que ambos leones se volvieron hacia él y se mostraron igualmente sorprendidos al ver a Simba con un cachorro.
-¿De donde lo sacaste?-Pregunto él león de melena azabache. Él Rey coloco al pequeño a sus patas.
-Lo encontré mientras patrullaba, no tiene a nadie más y estaba pensando que...podríamos...-Decía Simba tímidamente.
-¿Quieres adoptarlo?-Pregunto Scar arqueando las cejas.
-Me gustaría mucho...-Asintió Simba mirándolo expectante. Él otro león observo al pequeño cachorro frente suyo y no tuvo que pensarlo mucho.
-¿Y como lo llamaremos?-Pregunto Scar y él león de pelaje dorado sonrío con emoción para entonces frotar su frente contra la de su tío amorosamente.
-Es un macho y me recuerda mucho a ti...-Comenzó Simba encantado con el pelaje marrón del pequeño, solo hacía falta ver como eran sus ojos -Así que entonces creo que...Kovu-Respondió intercambiando suaves caricias. Scar sonrío.
-Nala ¿Me harías un favor?-Pregunto él Rey apartándose levemente de su pareja. La leona alzó una ceja, cuestionando con curiosidad -¿Podrías alimentar a Kovu? Creo que hace mucho que no come-Dijo Simba. Nala sonrío.
-Por supuesto, tráelo-Asintió la cazadora.
Y él león tomo nuevamente al cachorro colocándolo junto a los hijos de Nala, quien miro maternalmente al pequeño león limpiándole el polvo con la lengua mientras este tomaba leche animadamente, saciando su pequeña barriga hambrienta.
Simba observo satisfecho visualizando un gran futuro. Entonces se volvió hacia Scar frotando la cabeza cariñosamente con la suya, emitiendo pequeños ronroneos contentos se froto contra su costado haciendo vibrar su cuerpo, para terminar recostado a su lado mientras Scar lamía amorosamente su rostro y Simba le devolvió el gesto lamiendo suavemente la línea de piel cicatrizada sobre su ojo.
Haciendo que el corazón de su tío saltara de felicidad, sonriendo contento cuando este también comenzó a ronronear, siempre disfrutaba tenerlo tan cerca y esperaba que así fuera siempre. Lo amaba más de lo que podía explicar y sin duda formarían una buena familia juntos.
El sol aun no salía en el horizonte de la sabana cuando un pequeño cachorro de león ya estaba despierto, removiéndose en su sitio con impaciente intranquilidad queriendo que el tiempo avanzará más deprisa, frunciendo el ceño con molestia al ver que no pasaba, bufó mentalmente.
Entonces observo el cielo africano cambiar sus matices oscuras a unas anaranjadas más claras, una gran sonrisa emocionada se extendió por su joven rostro mientras se paraba sobre sus cuatro patas, para después saltar sobre sus dormidos padres es un intento de despertarlos.
-¡Papá ya amaneció! ¡Papá! ¡Papá! ¡Papá! ¡Papá!-Exclamaba él leoncito agitando a sus padres.
-Mmmm...tu hijo esta despierto...-Murmuro Scar en un quejido adormilado.
-...En la madrugada es tu hijo...-Dijo Simba sintiendo las pequeñas patas de Kovu moviéndolo.
-¡Papá! ¡Lo prometiste!-Acuso él cachorro frunciendo el ceño, él Rey abrió un ojo perezosamente topándose con el rostro disgustado de su hijo.
-Esta bien...esta bien...ya desperté...-Asintió Simba y una gran sonrisa se extendió por el rostro de Kovu.
-¡Si!-Exclamo contento él cachorro saliendo presuroso de la cueva.
Simba rodeo a su pareja con una de sus patas frontales, atrayéndolo para recostarse en la oscura melena entremezclándola con su larga melena rojiza, frotando su cabeza sobre el cuello del otro león, como siempre lo había hecho desde que tenía uso de razón, ronroneando suavemente.
-¡Papá!-Llamo Kovu ansioso.
-...Es igual de impaciente como lo eras tu...-Comento Scar y Simba sonrió, escondiendo su rostro parcialmente en la melena azabache. Él mayor se reincorporo lentamente alzando la cabeza para posteriormente frotar sus frentes juntas -Ahora...ya no hagas esperar más a nuestra bola de pelos-Animo él león de pelaje oscuro.
Simba lamió cariñosamente la mejilla de su pareja para posteriormente levantarse y seguir a su hijo que lo esperaba en la entrada de la cueva seguido de Scar. Kovu sonrío cuando él león de pelaje oscuro llego hasta él, frotándose amorosamente contra él, gesto que fue correspondido por él mayor, Scar lo atrajo con una pata y lo lamió con cariño.
Entonces él cachorro se separo y siguió emocionado a Simba hasta la punta de la Roca del Rey, donde él león de pelaje dorado tomo asiento esperando pacientemente el amanecer, él pequeño león de pelaje marrón lo acompaño situándose a su lado observando como las bastas planicies comenzaban a ser iluminadas por los cálidos rayos solares.
-Hijo mira...todo lo que vez que toca la luz es nuestro Reino. Un día el sol se pondrá en mi reinado y saldrá contigo siendo el nuevo Rey-Dijo Simba desprendiendo un nuevo aura de madurez y experiencia digna del monarca que era.
-¡Woau!...Todo lo que toca la luz...-Murmuro Kovu impresionado caminando por el borde de la roca para admirar mejor el paisaje pero repentinamente se detuvo y frunció las cejas al captar con sus ojos verdes un punto oscurecido a lo lejos -Pero...¿Y ese lugar de sombras?-Pregunto él cachorro situándose entre las patas frontales de su padre.
-Mmm...Esas son las Tierras Oscuras, están más allá de nuestro Reino. Es un lugar muy peligroso...cuando era joven las visite y no sé que hubiera sido de mi sin la intervención de Taka...-Contó él Rey recordando el pasado.
-¿Baba te salvo?-Pregunto Kovu alzando la cabeza para poder verlo. Simba sonrío y bajo su cabeza pasando una pata por el lomo de su hijo.
-Así es...fue mi héroe ese día-Aseguro él león de pelaje dorado ladeando la cabeza hacia atrás al captar el sonido de los pasos de su pareja sonriendo cuando este frotó su cabeza contra su cuello a lo que respondió lamiendo un retraso de melena azabache.
-¿Así que soy tu héroe?-Dijo Scar tomando asiento a su lado.
-Por supuesto...-Asintió él Rey frotando sus frentes juntas.
-¿De que lo salvaste Baba?-Pregunto Kovu con curiosidad.
-De unas Hienas-Respondió Scar inmediatamente.
-¡Woau! ¡Increíble!-Exclamo él cachorro agitando su cola -¡Yo también quiero luchar contra una Hiena!-Dijo él pequeño príncipe.
-Algún día podrás...pero por ahora mejor concentrate en jugar-Dijo Scar. Kovu bajo las orejas inconforme pero finalmente asintió.
-Mmm...bien...-Dijo él pequeño león de pelaje marrón, entonces Scar paso una pata sobre su cabeza alborotando el corto mechón de melena azabache haciéndolo reír.
-¡Kovu! ¡Kovu! ¡Vamos a jugar!-Se escucharon varios gritos. Él joven príncipe volteo el rostro topándose con sus amigos Kion y Vitany.
-Anda ve-Ínsito Simba empujándolo gentilmente con su hocico, Kovu sonrío frotando el costado contra el pelaje de sus padres antes de salir corriendo hacia donde se encontraban los demás cachorros.
-¡Ggrrrggaau!-Exclamo Kion lanzándose contra su amigo provocando que ambos rodaran por el suelo mientras jugaban a las luchas a lo que Vitany se unió poco después, escuchándose risas y carcajadas divertidas.
-Hola Kovu-Escucho repentinamente él león de pelaje marrón una vez que tiro a Kion y no tuvo que ver de quien se trataba para saber.
-K-Kiara...-Murmuro Kovu sonrojándose levemente al ver a la linda cachorra que le sonreía amablemente, esto lo distrajo lo suficiente como para que Vitany saltara sobre él haciéndolo perder el equilibro cayendo al suelo.
-¡Ja! Gane-Exclamo Vitany orgullosa.
-¡Eso no cuenta! ¡Dos de tres!-Dijo Kion colocándose nuevamente en posición para jugar. Kiara se aproximo junto a su hermano Kopa hasta donde se encontraba Kovu algo mareado.
-¿Estas bien?-Pregunto él león de pelaje dorado y mechón marrón.
-Si, si...-Asintió él príncipe.
-¡Qué bien! Vamos, juguemos-Exclamo Kiara dando pequeños saltos emocionados, Kovu sonrío prefiriendo el estilo de juego amigable de la cachorra que el rudo de sus amigos.
Corría persiguiendo a Kiara y viceversa captando la atención de los demás leones jóvenes pero el divertido juego de ambos fue interrumpido cuando empujado por Vitany Kion choco contra su hermana causando que esta cayera sobre Kovu y se dieran un beso accidental, a lo que ambos se vieron sorprendidos y sonrojados.
-¡Ah!-Chillaron emocionadas Tiifu y Zuri al ver la escena -¡Kovu y Kiara están enamorados! ¡Se aman! ¡Se aman!-Comenzaron a cantar ambas cachorras.
-¡Ahck! Qué asco...-Murmuro Nuka fingiendo náuseas.
-¡Ambos se van a casar!-Exclamaron Zuri y Tiifu al unisono. Tanto Kion como Vitany observaron la escena con confusión.
-¡¿Qué?! ¡Claro que no! ¡Eso no se puede! ¡Es mi amiga!-Negó Kovu apartándose de Kiara apenado. Simba sonrío mirando todo de lejos, disfrutando del gracioso bochorno de su hijo.
Puede que él aun fuera muy joven como para darse cuenta pero él Rey reconocía a la perfección la forma en que Kovu miraba a Kiara, pues era la misma manera en la que él mismo observaba a su amado Taka, no sería una sorpresa que cuando Kovu creciera terminará profesando su amor por la hija de Nala y este fuera correspondido.
-Me recuerda mucho a ti-Comento Scar observando como Kovu discutía con los demás cachorros. Simba río.
-Si, en personalidad es igual a mi...pero en aspecto es idéntico a ti-Dijo él león de melena roja -Creo que se debe a que los grandes Reyes del pasado nos lo dieron como regalo-Murmuro Simba. Él mayor asintió de acuerdo.
Y mientras estaba distraído mirando lo que ocurría debajo de la Roca del Rey, Simba lo detallaba con la mirada, se sentía sumamente afortunado al tener la vida que poseía ahora y no la cambiaría por nada del mundo. Con una sonrisa entre alegre y traviesa tumbó boca arriba al otro león teniendo mucha delicadeza al hacerlo.
Él león de melena azabache lo miro con algo de asombro al haber sido tomado por sorpresa. Ronroneando Simba acercó su rostro al de su pareja y lentamente procedió a lamer sus labios suavemente, él mayor jadeo ante el contacto y correspondió la caricia. Pocos segundos después se separaron lentamente y Simba sonrío posando sus frentes juntas antes de lamer delicadamente la cicatriz del ojo de su tío.
-Te amo...-Murmuro Scar con una expresión tímida y vulnerable. El corazón de Simba latió rápidamente ante esas simples pero significativas palabras, con una sonrisa emocionada plasmada en su rostro acaricio sus hocicos juntos.
-Yo también te amo...''Mi Reina''-Dijo Simba con una expresión traviesa. Scar rodo los ojos bufando con fastidio pero aun así no pudo evitar sonrojarse tiernamente, él menor rio alegremente frotando nuevamente sus cabezas juntas con extremo cariño.
Simba sentía que su pecho explotaría ante tanta felicidad, no podía pedir más y no quería nada más, su vida era completamente perfecta. Adoraba a Taka con todo su ser y amaba a Kovu más de lo que podía describir con palabras.
Desde el comienzo, su vida estuvo plagada de todos los lujos y privilegios que podría tener cualquier príncipe, pero ahora era consciente de que por mucho poder, autoridad o influencia que hubiera podido poseer como Rey su vida hubiera estado vacía si el amor no hubiera entrado en ella.
Ese increíble sentimiento hizo su vida plena y salvo a Taka de la amarga soledad en la que estuvo atrapado por tantos años. Había sido su salvación y ahora que ambos habían encontrado Upendo por nada del mundo lo dejarían ir.
Fin
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Finalmente llego el final
Espero que lo hayan disfrutado tanto como yo disfrute escribirlo.
Un sincero gracias a JosefoJudas, gabokingston y Marcus por seguir mi historia y por sus maravillosos comentarios : )
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