Nuestra Canción.
Esto es solo un micro-relato que se me ocurrió hace mucho, oyendo una canción. Supongo que será una especie de Song-Fic…
Lo he adaptado para que ocurra tras la guerra.
Mi hermano George se iba a casar con Angelina la semana que viene.
Sí. Todos creíamos que Angelina salía desde hace años con Fred, pero no. Había sido otra de sus bromas de intercambiarse sin que nadie se diera cuenta (Espero que ella sí lo supiera).
A tan pocos días de la boda, la casa tendría que ser un hervidero de frenética actividad, sin embargo en ese momento estaba vacía. Todo el mundo estaba ocupado entregando invitaciones, haciendo compras de última hora o haciendo visitas imprescindibles a familiares de los que jamás había oído hablar.
Solo quedaban Harry y Ginny, que habían salido a dar una vuelta (al lugar mas cercano donde darse un revolcón, sin duda alguna) y Hermione, que llevaba horas encerrada en la habitación de Ginny comprobando no sé que cosa en la sucursal de la biblioteca de Hogwarts que tenia dentro de su baúl.
Hablando de Hermione… Meses desde nuestro primer beso, y nada había ocurrido. Culpa mía. Lo sé.
En los meses siguientes a la guerra, el dolor lo había ocupado todo. Los funerales habían sido desgarradores: Fred, Lupin, Tonks, Colín, y tantos otros. Despues Hermione volvió a Hogwarts, y yo empecé el entrenamiento en la academia de Aurores. Esta boda era la primera ocasión que teníamos de pasar unos cuantos días juntos. Y la única oportunidad que iba a tener, en mucho tiempo, para comenzar mi relación con Hermione.
Claro, que una cosa era decirlo, y otra, hacerlo. En los últimos días había intentado hablar con ella varias veces, incluso había intentado besarla; pero siempre nos interrumpían, o algo ocurría y perdíamos la oportunidad, o me acobardaba en el ultimo momento, o… La lista seguía y seguía, interminable. Era como una maldición. Pero ahora estábamos solos, y seguramente Hermione agradecería un descanso. Por fuerza tenía que haber un límite al número de libros que una persona podía leer de seguido, antes de que le estallase el cerebro.
Empecé a subir las escaleras. ¡Esta vez tenía que lograrlo! Nada de echarse atrás en el último momento. Muchas veces he pensado que Hermione debe de tener alrededor alguna clase de campo mágico atemorizador. Mientas más cerca estoy de ella, más cobarde me vuelvo.
Cuando llegué arriba vi que la puerta de la habitación de Ginny estaba entornada. De su interior salía una música extraña, Muggle seguramente. Un ritmo rápido, casi tribal. Me pareció distinguir guitarras, tambores, algo parecido a un piano... Definitivamente Muggle.
Un hombre y una mujer cantaban, alternándose, al ritmo de la canción. Una vez uno, otra vez el otro, a veces interrumpiéndose, a veces los dos a la vez. Nunca había oído algo así, una música tan potente, y la letra no podía ser más adecuada a la situación… la mía y la de Hermione.
Probablemente no era lo más correcto ni lo más inteligente, pero la curiosidad siempre me ha podido: En vez de llamar educadamente a la puerta, asomé con cuidado la cabeza dentro de la habitación. En el centro de la habitación flotaba suavemente un disco plateado, de ahí era de donde salía la música. Hermione estaba descalza, de pie encima de su cama con los ojos cerrados y contoneando las caderas, subiendo y bajando los brazos y sacudiendo la cabeza al ritmo de la melodía.
No pude evitar una sonrisa. Desde luego, nadie podría decir que Hermione llevaba el ritmo en las venas, pero verla así, bailando de una forma tan desinhibida, tan inocente… tan sensual. Sabía que no estaba bien, que estaba irrumpiendo en un momento privado, pero no pude evitar acercarme a ella, como una mariposa atraída por la llama.
Ella seguía bailando, totalmente ajena a todo lo que ocurría a su alrededor. El sol iluminaba su pelo como un halo dorado rodeando de su cabeza mientras ella sacudía su melena de un lado a otro. Yo ya estaba al lado de la cama, inmóvil, intentando grabar hasta el ultimo detalle en mi memoria: el calor del sol entrando por la ventana, los ruidos del jardín, la música resonando en la habitación… y la mujer que amaba bailando sobre una cama desecha. Era uno de esos rarísimos momentos perfectos con que la vida te obsequia a veces. Un momento que sabía que atesoraría durante todo el resto de mi vida.
Apenas unos segundos después la música se silenció súbitamente y Hermione abrió los ojos descubriéndome embobado a los pies de su cama.
"Pero ... ¿No estabas jugando al Quiddicht?" Su cara se sonrojó furiosamente. "Solo era un descanso, un baile… ya sabes... para relajarme."
Empezó a apartarse el pelo de la cara, cada vez más roja. "Hace un poco de calor ¿No?"
No respondí nada, solo me descalcé y subí a la cama. Le quite las manos de su cara y las puse alrededor de mi cuello. Hermione se quedó inmóvil: sabía lo que iba a pasar, pero no dijo nada, solo me miraba, sin apartar un momento esos enormes ojos pardos de los míos. Deslicé mis brazos lentamente, rodeando su cintura y atrayéndola hacia mí. Ella, no solo no se resistió, sino que se puso de puntillas y se acerco más a mí.
La música volvió a sonar: Era la misma extraña canción.
"Todavía no he logrado que el hechizo cambie a la siguiente canción." Me susurró mientras nuestros labios se unían.
Nunca hemos sido una pareja normal: Nuestro primer beso ocurrió en medio de una guerra. Los cíen siguientes tuvieron de fondo una extraña canción Muggle, que se repetía una y otra vez. Supongo que eso la convertirá en 'nuestra canción':
AIN'T NO MOUNTAIN HIGH ENOUGH
AIN'T NO VALLEY LOW ENOUGH
AIN'T NO RIVER WIDE ENOUGH
TO KEEP ME FROM GETTING TO YOU, BABE.
Bueno, pues esto es todo. No es gran cosa, pero espero que os haya gustado. Como siempre, comentarios y críticas serán bien recibidas.
