¡Hola a todos/as! Después de una semana muy ajetreada, por fin estoy aquí actualizando nuestro querido príncipe ^^ ¡No sé que me pasa con esta historia, pero cada capítulo que escribo me gusta más que el anterior! Espero que a vosotras os ocurra lo mismo :) ¡Muchas gracias a todas las que me habéis escrito! :D Cada vez que recibo un review me pongo muy contenta :D
Contestaciones a las no registradas:
shizuka- san: hola guapa! no te adelanto nada porque sino te voy a estropear la sorpresa! ^^ espero que te guste mucho este capítulo! ya me contarás! y lo de la frase de '' bésame el culo Umbridge'' me hizo mucha gracia cuando lo escribí! Un besito guapa :D
natalie malfoy: jajajaja pa calmar al Blaise tendrías que hacer muchas cosas, porque con ese basilisco que tiene no se calma así como así xDDD jajajaja espero que te guste el cap :D Un besito guapaa!
Misaki. : hola guapa! me alegra que te hayas decidido a escribirme! Para mi es muy importante conoceros y saber lo que pensáis de la historia! :D
Eso me anima muchísimo! Estar en el lugar que estaba Hermione... a todas nos gustaría estar ahí jajajajaja Espero que te guste este cap! Un besito guapa :D
ian: hola guapo/a! no te lo he preguntado antes, pero tengo dudas... ¿eres chico o chica? porque Ian es nombre de chico xDD jijiji mis tres parejas favoritas también son esas! Lunita y Theo me encantan ^^ muchas gracias por tus reviews porque me hace muy feliz que te guste tanto mi historia! Espero que este cap te guste mucho :D Un besito muy grande!
Emma Felton: bueno... acabo de subir el prólogo de mi próximo fic. Dramione por supuesto xDD ya me contarás... y bueno lo del trío amoroso Blaise/ Hermione/ Draco lo haré, pero prefiero no adelantarte nada :P Es mejor la sorpresita! y lo del bebé me hizo mucha gracia! Estoy pensando en algo... quien sabe... jijijiji ya me contarás que te ha parecido este cap :D Un beso muy fuerte guapa!
Rosyr: estoy emocionadísima con este capítulo! Tengo muchas ganas de que lo leas para saber que te parece jijijijiji me alegro que te gustara lo de las mandragoritas :D pobrecito Ron... jejejejeje pero bueno... xDDD he subido el prólogo de un nuevo fic de Draquito también! Espero que te guste! ya me dirás ;) Un beso muy fuerte :D
fernanda: Hola guapa! Gracias por animarte a comentarme! Me alegra mucho que te guste mi historia! y por supuesto que el príncipe va a continuar :D Espero que te guste este cap! ya me contarás :) Un besito fuerte!
y sin más preámbulos... os dejo con la lectura ;)
-Una larga noche-Editado
Los alumnos de Slytherin se enteraron de que Draco Malfoy y los demás no fueron los que habían montado el espectáculo durante la tarde en el Gran Comedor, así que todo volvió a la normalidad por la noche. O casi todo. Después de la cena, Blaise, Crabbe, Goyle y Theodore volvieron a la sala común de Slytherin y al llegar, vieron que Astoria Greengrass y Pansy Parkinson estaban sentadas en uno de los sofás, llorando desconsoladamente. Daphne intentaba calmarlas en vano.
Blaise y el resto se sentaron en otro sofá, frente a ellas.
— ¿Qué os pasa a vosotras? — bufó asqueado pero sobretodo, cansado de tanto drama. Aún sentía un dolor punzante en la mano.
Hacía tiempo que Astoria no se sentía tan enfadada. Aún así, las lágrimas rodaban por sus mejillas sin parar.
— Draco — dijo entre dientes — Nos ha estado engañando a Pansy y a mí durante todo este tiempo.
Blaise y Theodore se miraron de reojo. ¿Cómo lo habrían averiguado? Aunque debían admitir que Draco no es que estuviera teniendo mucho cuidado precisamente. Las dos eran muy amigas. Tarde o temprano se hubieran enterado.
— Mierda — susurró Blaise en un hilo de voz, algo tenso—Lo han pillado.
— Draco ha elegido un buen momento para largarse— bisbiseó Theodore, incómodo—De la que se ha librado.
Blaise, molesto, se cruzó de brazos y se acomodó en el sofá.
— Qué suerte tiene el desgraciado. Es más escurridizo que la maldita snitch en los partidos de Quidditch.
Astoria inmediatamente dejó de llorar y se levantó del sofá, con los puños cerrados, dispuesta a despedazar a cualquiera. No podía creerlo. ¿Habían estado burlándose de ellas durante todo ese tiempo?
— ¡¿Vosotros lo sabíais?! — chilló con total indignación, sintiéndose ridícula.
— Pues s... — fue a decir Crabbe.
— No, no — lo acalló Blaise dándole un codazo en las costillas. No pensaba entrar en una discusión que se había originado por culpa de Draco. Que jodiera y se las apañase solo como había hecho siempre— No sabíamos nada. En serio.
Theodore y Daphne intentaron controlar el barullo. Él alentó a Greengrass y le hizo un ademán con la mano para que volviera a sentarse con su hermana y con Pansy.
— Astoria, relájate y cuéntanos lo que ha pasado— dijo con voz calmada haciéndose el inocente, como si no estuviera al corriente de la situación.
Greengrass se calmó un poco y miró a Pansy. Dio por hecho que ellos no sabían nada. Quizás habían sido imaginaciones suyas.
— Bueno—murmuró haciendo una pausa, con voz entrecortada— Esta tarde en el Gran Comedor, he besado a Draco pero ha tenido una reacción extraña, como si yo le diese asco, así que me he enfadado muchísimo...
— Pero no ha sido él— terció Theodore.
Astoria asintió, exasperada.
— No soy tonta. Lo sé. Montague me ha dicho que alguien se la había jugado y me he tranquilizado pero... al llegar aquí, he visto a Pansy llorando y me ha contado que estaban saliendo y que él había roto con ella esta tarde en el cuarto de baño. Así que, básicamente, estaba engañándonos. ¡A las dos!
Pansy no podía parar de llorar. Se sentía hundida.
— Cómo ha podido hacerme esto — dijo cubriéndose el rostro, dejando caer los codos sobre sus rodillas. Después de tantos años de amistad, no entendía cómo había podido engañarla. Y por si fuera poco, con una de sus amigas más cercanas. Ya no podía confiar en él. Le había decepcionado totalmente.
Astoria frunció el ceño. Le molestaba que su amiga hablase de todo aquello como si ella fuera la única afectada.
— Por si no lo recuerdas, a mí también me ha utilizado, Pansy.
Blaise echó los brazos hacia atrás, apoyándolos contra el respaldo del sofá.
— Y qué esperábais viniendo de Draco. No es perfecto. Nunca lo ha sido.
Pansy miró con odio a Zabini al darse cuenta de que no las comprendría. A ninguna. Es más, estaba riéndose como si todo aquello le importase una mierda.
— Se va a enterar cuando lo vea. Nos debe una explicación.
Astoria le dio la razón en seguida.
— Desde luego, Pansy. No va a salirse con la suya.
A Daphne se le encogió el corazón. No le gustaba verlas sufrir. Sintió que Malfoy no merecía la pena. Buscó con la mirada a Blaise pero él parecía estar absorto. No dejaba de mirarse la mano, como si estuviera enfadado por algo. O con alguien.
— Dejadlo. Está claro que no le importáis a Draco. Deberíais pasar de él. Ya encontraréis a alguien que sea mejor.
Blaise no se lo pensó y señaló a Theodore. Estaba hasta las narices de tanto lloriqueo. Deseaba que lo dejasen en paz de una maldita vez. Ya bastante había sufrido durante toda la tarde en el despacho de Umbridge.
— Mirad—repusó con tranquilidad— Aquí tenéis el candidato perfecto.
Theodore bufó al ver que Blaise se replanteaba emparejarlo con las estúpidas de Parkinson o Greengrass. Ni en broma. Él prefería a alguien más inteligente. Alguien que no se dejara pisotear por Draco y mucho menos, fuera besándole los pies. Molesto, se levantó del sofá y sin decir nada, se marchó al dormitorio.
Crabbe y Goyle lo siguieron.
— Nosotros nos vamos a dormir. Buenas noches.
Blaise chasqueó la lengua al darse cuenta de que se quedaba solo ante el peligro así que se levantó, se acercó a Daphne antes de marcharse al dormitorio y la miró a los ojos muy serio. Sentía que estaba perdiendo la paciencia.
La chica se puso en pie.
— ¿Cuándo vamos a…ya sabes? — inquirió él. Su voz sonó aterciopelada.
Greengrass suspiró, apenada. Nunca podía pasar tiempo con él por más que quisiera. Quería hacerlo con Blaise pero no había manera.
— Hoy me es imposible— dijo haciendo alusión a las chicas, que seguían sentadas en el sofá, soltando maldiciones— Me espera una noche llena de lloriqueos y lamentaciones.
Blaise apretó los dientes. Odiaba Pansy y Astoria. Le habían jodido la noche. ¿Cuándo iba a poder follarse a Daphne de una vez? Empezaba a cansarse.
Greengrass le acarició el brazo, devolviéndolo rápidamente a la realidad.
— Si quieres…mañana podríamos quedar— sugirió con una sonrisa.
A Blaise se le dilataron las pupilas.
— ¿Mañana? ¿Estás segura?— preguntó incrédulo — Como quieras. Pásate por mi habitación sobre las ocho.
Daphne asintió más animada y volvió a sentarse en el sofá con sus amigas. Blaise, en cambio, se fue al dormitorio sintiendo que había triunfado. Por fin. No podía creerlo. Parecía que la suerte empezaba a estar de su parte. Sentía que estaba a punto de alcanzar lo que tanto deseaba, que podía rozarlo con la punta de los dedos.
Faltaba poco.
Iba a acostarse con Daphne y cuando por fin se la hubiera follado, pasaría a otra.
Porque, después de todo, él era así. Y nunca cambiaría.
Hermione no tuvo tiempo de reaccionar al oir el susurro de Malfoy en su oído. Él la agarró con fuerza de los brazos, la sacó violentamente de la bañera, la tiró en el suelo y se sentó a horcajadas encima de sus piernas, sujetándole las muñecas, impidiendo que pudiera moverse.
Hermione forcejeó desesperadamente pero Malfoy no la soltó, así que sus esfuerzos fueron en vano.
— ¡Cómo te has atrevido! ¡Cómo has podido dejarme en evidencia delante de todos, asquerosa sangre sucia! — escupió arrastrando las palabras con más desprecio del que había usado en toda su vida.
Hermione se mantuvo en silencio, aterrorizada. El cuerpo le temblaba y jamás había visto a Malfoy tan furioso. Parecía capaz de hacer cualquier cosa.
— ¡Déjame Malfoy, suéltame! — su voz se resquebrajó en ese momento.
— ¿Eres consciente de que he tenido que pasarme la jodida tarde en el despacho de Umbridge por tu culpa? — masculló él, apretando con más fuerza sus muñecas.
Hermione desvió la vista y se mordió el labio. Tenía demasiado miedo y vergüenza como para mirar a Malfoy a la cara. Sus ojos grises ardían de cólera. Y se sintió incapaz de enfrentarse a él en aquella situación.
— Mírame, joder — dijo cogiéndola del mentón para que fijase su vista en él. Ella ahogó un gemido — ¡Mira como tengo la mano!
Observó la mano de Malfoy con temor y vio de soslayo un corte cicatrizado. Umbridge lo había estado torturando toda una tarde por algo que él no había hecho, así que Hermione no pudo evitar sentirse culpable.
A Draco lo había cegado tanto la ira que hasta que no notó como su ropa se humedecía, no se percató de que ella estaba completamente desnuda. Cuando fue consciente, la observó atónito durante unos segundos y tragó saliva. Las gotas de agua resbalaban por todo su cuerpo, tenía jabón en la piel y sus pechos eran redondos y llenos. Más grandes de lo que él nunca hubiese imaginado. Ideales para encajar a la perfección en sus manos. Sus pezones rosados se habían erguido descaradamente debido al frío y su respiración se había vuelto agitada.
¿Estaba excitada?
Por instinto, se deslizó por su cuerpo, tumbándose totalmente encima de ella y notó una tremenda erección súbita que lo dejó desconcertado. La miró rápidamente a los ojos, preocupado por que ella se hubiera dado cuenta del humillante estado en el que se encontraba, pero lo único que pudo ver fueron sus labios humedecidos, algo que, desde luego, empeoró la situación.
Tenía que controlarse pero no podía. No se veía con suficientes fuerzas para hacerlo. Estaba enfadado.
Furioso con ella.
Así que no dudó, pasó la mano por su cuello rozándoselo suavemente y la miró con avidez.
— Dime, sangre sucia. ¿Qué has hecho con mi cuerpo? ¿Me has visto desnudo?
Su voz sonó peligrosa, con cierto deje de amenaza. Hermione no podía respirar del pánico que sentía. Nadie la había visto desnuda.
No hasta ahora.
Se sintió vulnerable. Más que nunca.
— Te habrá encantado. Mi cuerpo no es algo que se vea todos los días — dijo él entredientes.
Hermione no se amedrentó ante sus palabras. No pensaba hacerlo ni darle la satisfacción.
— Los he visto mejores — forcejeó con voz trémula intentando soltarse.
Draco silbó y se rió con falsedad.
— Sí…claro, ¿el de la sucia comadreja o el del paleto de Krum? Venga ya. No me hagas reír, Granger. No tienes ni idea. Lo único que haces bien es levantar la mano en clase o pasar las tardes encerrada en la biblioteca deseando olvidar por un momento lo patética y lamentable que es tu vida. Pero a mí no me engañas. Tú no has follado. Ni con Krum ni con nadie.
Hermione continuó forcejeando sin resultado. Las palabras de Malfoy eran afiladas y Hermione las sintió, como si de cuchillos clavándose por todo su cuerpo se tratasen.
— Tu vida sí que tiene que ser lamentable y aburrida como para no dejar de perseguirme, Malfoy. Supongo que por eso te enrollaste conmigo, ¿no? Porque, de algún modo, necesitabas hacerla más interesante.
— ¡Cállate, sangre sucia! — gritó furioso. La odiaba. La detestaba con todo su ser — Habrás visto el momento oportuno para meterme mano, reconócelo. ¿Dónde narices has tocado?
Hermione se puso rígida y se sonrojó violentamente. No pudo responder y con su silencio le dio a entender que estaba en lo cierto.
— Vaya, vaya. Así que ahora tengo razón, ¿no es así, Granger? — insistió con voz ronca. El pulso le latía con fuerza.
Hermione se quedó sin aliento al sentir como Malfoy deslizaba la mano por su cuerpo, descendiendo por la clavícula hasta su pecho, manoseándolo sin reparos.
— ¿Ha sido aquí?— susurró aproximando los labios a su oído.
Malfoy, al ver que no respondía, puso la mano en su pierna y la deslizó muy despacio por su muslo, subiendo poco a poco hasta llegar a su ingle.
— ¿O quizás ha sido aquí? — musitó sin apartar los labios de su oído, pegándose más a su cuerpo.
Hermione percibió como su erección le presionaba la pelvis y sintió que la cegaba la ira. Justo en ese momento, notó como Malfoy acercaba la mano a su sexo y lo acariciaba con suavidad.
— Estoy seguro de que te has tocado aquí, ¿verdad, sangre sucia? — le dijo pegándose más, intentando fundirse con su cuerpo para notar aún más sus pechos.
Hermione, entre forcejeos, reunió toda su rabia contenida y como pudo, le dio un rodillazo en su parte sensible provocando que Malfoy la soltara inmediatamente y se llevara la mano a los pantalones sin dejar de gimotear. De un fuerte empujón, lo tiró y se puso en pie, viendo como se retorcía de dolor en el suelo. Sin importarle el hecho de estar completamente desnuda, se aproximó mucho a él y enderezó sus hombros, mirándolo con desprecio.
— Qué excusa tan barata has usado para tocarme, Malfoy. Me pregunto qué diría tu padre si se enterase — le espetó con total repugnancia — Eres patético.
Malfoy, apretando los dientes, intentó responderle pero el dolor que estaba sufriendo era tan insoportable que lo único que salía de su boca eran balbuceos y maldiciones. Hermione ignoró sus quejidos, se agachó para coger su ropa y cuando se envolvió en la toalla, salió del cuarto de baño sin mirar atrás. Draco escuchó el portazo. Y después, el silencio.
No volvió a verla aquella noche.
Hermione se sujetó la toalla al cuerpo empapado y corrió apresuradamente por los pasillos del castillo. Le temblaba todo el cuerpo y le costaba respirar. Llegó al retrato de la Dama Gorda y con voz rota, murmuró la contraseña.
— Mimbulus Mimble-tonia.
La Dama Gorda se preocupó.
— ¿Qué te ocurre, querida? Te noto muy angustiada.
Pero Hermione no era capaz de hablar con nadie en ese preciso momento. Sólo quería esconderse en un lugar seguro. Un lugar donde no la pudieran ver.
— Tengo frío—se excusó— Lo s-siento, he olvidado mi ropa.
La Dama Gorda no dijo nada más y le cedió el paso con reprobación, instándola a que se apresurara a vestirse, haciendo alusión al decoro de pasearse medio desnuda por el castillo pero Hermione no le prestó atención. Cuando entró en el dormitorio, tuvo cuidado de hacer el menor ruido posible para no despertar a las demás. Arrojó la toalla al suelo, se puso el pijama tan rápido como le permitieron sus temblorosas manos, se ocultó entre las mantas y cerró sus ojos contra las ardientes lágrimas.
Se sentía destrozada.
¿Cómo había sido Malfoy capaz de hacerle algo así?
Se aferró con fuerza a la almohada, hundió su cara en ella intentando amortiguar sus sollozos y lloró silenciosamente hasta que la venció el agotamiento.
No era la primera vez que lloraba por culpa de Draco Malfoy, pero ahora... había sido diferente. No había llorado porque la insultase o la ridiculizase. Sus comentarios despectivos ya no tenían importancia. Había intentado abusar de ella, que era muy distinto. ¿Hasta dónde hubiera estado dispuesto a llegar si no se hubiese liberado de su agarre? ¿Cómo se había atrevido a tocarla?
Lo odiaba. Odiaba a ese maldito bastardo.
Eran casi las una de la madrugada cuando Fred y George entraron a hurtadillas en el dormitorio de Colin Creevey. El chico dormía plácidamente, con la boca abierta, enredado entre un lío de sábanas y la cabeza apoyada a los pies de la cama. Fred se tapó la boca para no soltar una carcajada. George, en cambio, cogió su almohada y le dio fuertes golpes en el trasero al chico como si nada.
— Despierta, dormilón — susurró zarandeándole.
— ¿Qué forma de dormir es esa?— se mofó Fred.
Colin Creevey abrió los ojos lentamente, aún entre el sueño y la vigilia y vio dos siluetas borrosas en la oscuridad.
— ¿Qué hacéis vosotros aquí? — musitó cuando se dio cuenta de quiénes eran. Se frotó un poco los ojos y lentamente, se incorporó.
George le dio un codazo a su hermano.
— Díselo tú, Fred.
Ambos se sentaron cómodamente al lado de Colin y le echaron el brazo por encima del hombro.
— Hemos venido...— dijo Fred — porque queremos algo que tú tienes.
— Para ser más exactos, las fotos del espectáculo de hoy — añadió George.
A Colin Creevey se le quitó todo el sueño de golpe. Fred se cruzó de brazos y se hizo el interesante.
— Queremos comprarte la exclusiva.
— Es más, venderemos las fotos y tú te llevarás parte de los beneficios — propuso George apuntando una sonrisa.
Colin Creevey enarcó una ceja.
— Estáis locos, me despertáis a estas horas y encima…un momento, ¿de cuánto porcentaje de beneficios estamos hablando?
— Nosotros sesenta y tú cuarenta — susurró Fred — ¿Cómo lo ves?
Colin se llevó una mano a la barbilla, algo indeciso. Las fotos eran demasiado buenas. No iba a regalarlas, desde luego.
— Hm… pues no sé.
No parecía convencido. George resopló.
— Bueno, está bien— cedió, poniendo los ojos en blanco— Cincuenta, cincuenta y te damos gratis una pluma invisible, ideal para los exámenes, una magicaja sencilla y caramelos longuilinguos por si quieres gastarle una broma a alguien.
— Pero queremos todas las fotos— puntualizó Fred.
— De acuerdo, de acuerdo. Trato hecho. Cincuenta-cincuenta— dijo Colin estrechándoles la mano. Luego se levantó de la cama y se acercó a su mesita de noche. Los demás alumnos de la habitación dormían profundamente, sin inmutarse. Cuando abrió el primer cajón de su mesita, estaba lleno hasta arriba de fotos de todo lo sucedido en el Gran Comedor.
— Fred, fíjate. Con todo eso vamos a forrarnos— le murmuró George al oído.
Fred sonrió con malicia.
— Desde luego. Por cierto, Colin, ¿tienes álbumes?
Creevey asintió en silencio y se aproximó a un armario enorme que había en la habitación.
— ¿Cuántos queréis?
Los gemelos se miraron por unos momentos emocionados.
— Bastantes, Colin. Bastantes.
Había veces en las que Luna Lovegood deambulaba sonámbula por los corredores de Hogwarts y esa noche en concreto, era una de ellas. Luna no notaba que estuviese inconsciente, más bien se sentía despierta. Pero ella estaba al corriente de lo que le pasaba a veces, así que solía dormir con zapatillas por si acababa merodeando por el castillo.
Muy despacio, retiró las sábanas, se incorporó y salió de su habitación sin hacer ningún ruido. Anduvo tranquilamente sin ser vista por los pasillos oscuros y austeros de Hogwarts con su peculiar pijama de rayas con colores llamativos, su precioso cabello ligeramente ondulado, rubio y largo que le llegaba a la cintura y sus pendientes con forma de rábanos. Filch la había visto en un par de ocasiones pero nunca le había dicho nada porque siempre acababa volviendo a su habitación.
Además, era peligroso despertarla cuando estaba en ese estado.
Luna sólo quería encontrar su mundo. Aquel mundo donde habitaban todas las criaturas y bichitos extraños que siempre solía ver. Allí se sentía feliz. Así que continuó caminando, dando vueltas por los corredores en busca de aquel lugar. A pesar de que había una densa oscuridad, los Nargles la guiaban durante todo el trayecto. Sólo pensaba en ese mundo maravilloso…donde pudiera descansar.
Justo en ese instante, comenzó a formarse una gran puerta en una de las paredes del corredor. Luna se acercó con los ojos cerrados y alzó la mano para abrirla, entrando en aquel lugar misterioso. Después, la puerta se cerró tras sus espaldas y desapareció sin dejar rastro.
Mientras tanto, Malfoy caminaba en dirección a la sala común de Slytherin, alterado. Tenía la ropa completamente empapada y el dolor punzante que experimentaba en la entrepierna era inaguantable. Las probabilidades de que Filch o Snape lo pillasen crecían con cada paso que daba y desde luego, no podía permitir que lo encontrasen deambulando por los corredores a esas horas y en esas condiciones. Sin embargo, aquello no tenía demasiada importancia en ese momento. Estaba furioso con Granger. Por el desprecio y el asco con el que lo había mirado. Por la puñetera patada. Y por lo que había dicho de su padre.
Todo ello le había llevado a replantearse cómo había podido ser tan débil como para meter mano a una sangre sucia.
Se sentía avergonzado por el comportamiento que había tenido, por haberla tocado y por haberse empalmado, pero... ¿había reaccionado así por el odio que le tenía? Se dijo a sí mismo que no podía haber otro motivo. Que, en realidad, era impensable que ella le gustase. Sin embargo, sabía que, si Granger no le hubiese pegado la patada, hubiera llegado más lejos. Detestaba la reacción que había sentido al ver y tocar su cuerpo. Aquellos pechos tan perfectos y aquella parte tan húmeda y suave. Se mordió la lengua. Aún notaba el olor de ella impregnado en toda su jodida ropa.
Por suerte no fue visto y cuando por fin entró en su habitación dio tal portazo que despertó a todos los demás.
Blaise se levantó de muy mal humor. Había tenido que aguantar a Pansy y Astoria. Había tenido que pasar horas en el maldito despacho de Umbridge y ahora, cuando por fin podía dormir, llegaba Draco para joderle la vida.
— ¿De dónde coño vienes a estas horas?
Theodore también se despertó, asustado. Se fijó en Malfoy y se preocupó inmediatamente.
— ¿Pero qué te ha pasado? ¿Por qué tienes la ropa mojada?
Malfoy, sin mirarles siquiera, se aproximó a su cama y se arrancó la camisa del uniforme.
— Dejadme. No tengo por qué daros explicaciones.
Blaise, furioso, retiró las sábanas y se acercó a él, invadiendo su espacio personal.
— Yo creo que sí nos las debes. Para empezar, nos has despertado. Ah, sí. Y también me has jodido el polvo con Daphne, claro. Y por si fuera poco, hemos tenido que aguantar a tus novias, rollos o lo que sean lloriqueando toda la puñetera tarde porque tú no estabas. ¿Te parece suficiente?
Draco Malfoy se tensó. ¿Astoria y Pansy? Siempre se había visto con ellas en secreto. Les había dicho que no lo fueran contando por ahí, que no le gustaba que todo el mundo supiese con quien salía. Que prefería que fuese algo suyo. Privado. ¿Lo habrían...descubierto? Se temió lo peor.
— A qué te refieres, Blaise.
Theodore se removió en su cama y se incorporó un poco.
— Pues que se han enterado de que estabas con las dos. Han hablado entre ellas y...
— Me importa una mierda que se hayan enterado — escupió Malfoy con desdén— Sinceramente, me da igual. Me he cansado.
— Me parece genial que ya no te importen— dijo Blaise con sarcasmo y cara de asco. Se había apartado un poco pero aún seguía muy cerca de él — Pero que sepas que ha sido tu culpa que no haya podido acostarme con Daphne esta noche. Y te juro que...
— No vas morirte por estar sin follar un día, Blaise.
Theodore tuvo que intervenir para intentar calmarlos. Pero fue imposible.
— Dejadlo ya, por favor. No ha sido un buen día. Olvidadlo y tranquilizaos.
Draco frunció el ceño y le pegó un empujón. El chico retrocedió un paso.
— ¿En serio, Theo?— dijo con voz ronca, volviéndole a empujar. Theodore retrocedió otro paso— ¿En serio te atreves a decir que no ha sido un buen día cuando tú ni siquiera has tenido que ir al despacho de Umbridge?
Crabbe y Goyle se despertaron al escuchar todo el jaleo.
— ¿Qué pasa?— inquirió Goyle, sobresaltado.
— Nada. Esto no va con vosotros— les espetó Draco— Seguid durmiendo.
Blaise, en cambio, empezó a darse cuenta de que aquello era muy raro. Theodore se había librado de absolutamente todo. No lo habían ridiculizado, ni siquiera lo habían castigado...
— Es verdad, Theo. ¿Por qué a ti no te han hecho nada?— comentó sonriendo sibilinamente— No será... ¡que las estás ayudando!
Theodore explotó en ese momento. Ya no podía más. Ni con los dramas de Draco. Ni con las paranoias de Blaise. Sólo quería un poco de paz. Y estaba claro que ellos iban a continuar con la discusión.
— Iros a la mierda. No os aguanto.
Había perdido la paciencia. La cabeza le dolía, quería dormir y desde luego, con todos esos gritos le iba a resultar imposible, así que no dudó en marcharse de la habitación. No dijo nada más y dio un fuerte portazo, dejándoles con la palabra en la boca. Dedujo que era lo mejor, al menos, hasta que todos se tranquilizasen. Fue entonces cuando recordó a Luna. Llevaba toda la tarde analizando sus palabras porque no se las podía quitar de la mente. Tenía que pensar y la situación en el dormitorio no ayudaba en absoluto, pero recordarla a ella lo relajaba en cierto modo. Así que vagó por los oscuros pasillos de las mazmorras, intentando que no lo descubriesen, sin sacar a la chica de Ravenclaw de sus pensamientos.
Ya volvería cuando todos se hubiesen dormido.
Por otra parte, Draco decidió ignorar a Blaise, se puso el pijama y se metió entre las sábanas, agotado. Quería olvidar lo sucedido pero no podía. Se preguntaba así mismo por qué sentía tanto deseo hacia Granger. ¿Qué tenía ella de especial? Era una maldita sangre sucia. Siempre lo había sido. Pero cuanto más quería quitarse su imagen de la mente, más volvía a verla de pie ante él, desafiándole muy seria, con la piel húmeda y completamente desnuda. Notó que su entrepierna seguía revelándose contra él y deslizó su mano por el interior de las sábanas hasta llegar a la zona. No quería masturbarse pensando en Granger pero tenía que aliviarse de alguna forma.
Sentía que si lo hacía, ella habría ganado.
Pero ya no tenía fuerzas, así que venciendo a su orgullo y sintiéndose despreciable, adentró la mano en sus pantalones y cerró los ojos.
Theodore llevaba largo rato pensando en todo lo que había ocurrido durante el día y había llegado a la conclusión de que al final, lo que más le apetecía era ver a Luna Lovegood. No entendía por qué, pero quería verla. Quizá porque le transmitía mucha calma. Quizá porque se sentía cómodo a su lado. Como si se olvidara de todo si estaba con ella.
Había sido un día difícil. Bastante tenso. Y él necesitaba hablar con alguien que pudiera llegar a entenderle. Que no le gritase ni le juzgase como lo habían hecho Draco y Blaise hacía unos momentos. Pero era absurdo. Sabía que ella estaba durmiendo como si nada en su habitación.
Y él iba a seguir solo, vagando por los pasillos, sin saber siquiera lo que quería o a dónde iba. Continuaba pensando en ella, totalmente abstraido, cuando vio que una misteriosa puerta aparecía en la pared.
Tenía tanta curiosidad por saber qué era lo que había tras esa puerta, que se acercó decidido y la abrió. Para su sorpresa, había una gran sala, llena de florecitas por todas partes, ciruelas dirigibles flotando en el techo, y el suelo y las paredes eran de colores llamativos. Al fondo, había una gran chimenea que le daba a la sala una agradable calidez. Y entonces, la vio.
A Luna Lovegood, tumbada en un gran diván de color naranja, durmiendo plácidamente. Su pelo caía en una cascada de oro rubio hasta el suelo, su rostro reflejaba una completa serenidad y la luz de las llamas incidía en ella dándole una apariencia mágica.
Theodore tragó saliva. Pensó que estaba soñando. Tuvo que parpadear un par de veces porque ni siquiera se lo creía hasta que fue consciente de que realmente era ella. Estaba allí, sola. Durmiendo tranquilamente. Jamás había visto nada tan hermoso en toda su vida. Se acercó lentamente con cuidado de no despertarla, caminando por una mullida alfombra aterciopelada que amortiguaba sus pasos y cuando llegó a donde estaba, se sentó junto a ella en silencio, acercó su mano y acarició su suave y hermoso cabello como si estuviese hechizado.
La contempló durante un rato hasta que consiguió reunir el valor necesario y se tumbó junto a ella intentando no despertarla. A pesar de que quiso, no fue capaz de tocarla. Sólo se limitó a quedarse recostado junto a ella, inspirando aquel delicado aroma, sabiendo con certeza que, esa noche, no iba a volver a su dormitorio.
Bueno, bueno... como veis, la historia ha dado un giro importante. ¿Qué ocurrirá ahora cuando las chicas salgan de la habitación? Miedo me dan las serpientes...
El rubio lo tiene difícil con Astoria y Pansy, que no creo que se queden calladitas...
Ahora... momento cuarto de baño... me ha dado mucha penita Hermione porque ella siempre ha estado sumergida en sus libros... pero en cuanto a relaciones sexuales...realmente es una mojigata ¡Aquí tengo que darle la razón a Draco! xDD enfin... en cuanto al rubio...era normal que estuviese enfadado, pero yo creo que ha utilizado ''esa excusa'' y se ha aprovechado de la situación.
Por otra parte: ¡Adoro a los gemelos! sus bromas, sus risas y alegrías... y no quiero ni pensar lo que van a hacer con esas fotografías tan comprometedoras xDD bueno... y Draco... ha pensado en Hermione tocando su zona maldita jajajajaja ¡El muy pillín!
Y por último... ¿Qué os ha parecido la escena Theo y Luna? ¿A que son muy monos? *-* ¡Me encantan! En la película de Harry Potter y la orden del fénix, Neville era el que descubría la sala de los Menesteres, y en el libro era Dobby, pero en mi historia, he querido que sean Lunita y Theo ^^
¡Muchas gracias a todas por seguir mis historias y escribirme! Sois mi inspiración :D
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...y para los nuevos lectores, ¡Os animo a que escribais y me dejeis vuestras opiniones... para mi son muy importantes! :)
¡Un beso muy fuerte a todos/as! y para finalizar... para la que escriba un REVIEW, Draco Malfoy pensará en vosotras mientras...ejem...duerme xDD
