Hola chicas :D Sé que he tardado en actualizar pero tengo mis motivos. No he tenido una semana muy buena que digamos y no me veía con ánimos ni fuerza para escribir. No sé... quizás es porque se me han juntado muchas cosas. (exámenes, trabajos, estrés y más exámenes) En fin, aquí traigo el nuevo capítulo del príncipe durmiente de las serpientes :) Espero que os guste. ¡Es uno de mis favoritos! :D
MUCHAS GRACIAS A: las que me seguís desde un principio y a las nuevas lectoras:Sam Wallflower, Mariina23, RoseEmma25, floor leyes 9, drea malfoy, merylune, ESTRELLA SOLAR21, miriamcampuzano, DeinoO-Dragomir, SritaMalfoyNott, Mireya Potter, BlueJoy, crazzy76, kionkichin, ian, seddielovenathan, Yuuki Kuchiki, Guest, Catiba, rosedrama, alissa-2012, Connie1, Morgana Argay Malfoy, Mariielena Malfoy, CoposdeHielo, Alesz, Awwkward, Melanie Lestrange, Luna White 29, PrincessMS, LucyTheMarauder, Milymu, Emma Felton, Luladark y Shirmione Malfoy.
En la sinopsis del fic he puesto el aviso de que habría lemon a lo largo de la historia pero no he cambiado la categoría porque a estas alturas...XD Cuando termine el fic lo pondré en rating M.
Contestaciones a las no registradas:
drea malfoy: ¡Hola drea! Me hicieron mucha ilusión tus dos comentarios :) No me importa que me escribas más reviews! De hecho, después de escribir capítulos tan largos en los que me esmero bastante y les dedico mucho tiempo, lo que más me apetece es ver la opinión de los que me leen porque me dan ánimos y eso me motiva a seguir con la historia. Tranquila, el fic lo empecé a subir hace menos de tres meses. XDD Me alegra que te gusten todas las parejas y la amistad que se ha forjado entre las chicas. Normalmente Hermione siempre ha odiado a Lavender pero quería que en este fic cambiaran las cosas. Siempre Hermione ha estado con Harry y Ron y me apetecía que interactuara con otros personajes :) Con respecto a Blaise y Ginny, ya irás viendo como avanza su relación...jeje prefiero no adelantarte detalles :P En cuanto a Draco...¿qué puedo decirte? Escribo sobre él por eso. Porque me encanta! ^^ por cierto, ¿por qué no te haces una cuenta? Así puedo contestarte a los reviews sin tener que esperar a la siguiente actualización :D En fin, espero que te guste el nuevo capítulo! ya me dirás :) Un beso muy grande guapa!
Mireya Potter: Hola Mireya :) ¿Corto? Eran 9.000 palabras XDDD pero eso me hace feliz porque veo que te pareció poco jojojojo :P ¿Con que te lo he pegado ehh? XDD eso ya es un vicio! con respecto a Blaise, el pobre ya me da pena con tanto travestismo... espero que pronto se centre en la pelirroja jeje y bueno Theo y Luna cada vez son más monos... esperemos que las cosas entre ellos sigan igual de bien que hasta ahora :D Me alegra mucho que te hayas enganchado al Dramione gracias a mis historias! jiji :) Me hace mucha ilusión! :D Espero que te guste este capítulo y que se te haga igual de corto que el anterior! jejeje Un beso muy grande guapa! :)
ian: Hola ian! :D Me gusta mucho que te emociones tanto al leer mi historia :D Y aún no has visto nada... a medida que transcurra el tiempo te vas a enamorar cada vez más de los chicos de Slytherin jejeje cada uno es diferente pero... son muy sexys los tres. Si me dieran a elegir... ¿Qué haría? ¡Me quedaba con todos! hahaha! Espero que te guste el nuevo capítulo y te deseo mucha suerte con las nuevas preguntas! Un beso muy grande guapa :)
Guest: Hola Guest! :D Que ganas tenéis de que descubran a Draco y a Hermione enrollándose XDD con lo bien que están ellos solitos sin que nadie los interrumpa jojojo que malas que sois! jijiji :P Me alegra que te gustase el capítulo! Ahora sabrás como continúa la noche! Un beso muy grande guapa :)
Catiba: Hola Catiba! :D que sepas que lo del acento cubano tiene su historia. Resulta de que mi entrenador de fitness es de Cuba, está muy loco y es muy gracioso. Cuando escribí esa parte me acordé de él porque se pasa todo el rato gritándonos tonterías. A veces cuando estamos entrenando y nos mata a ejercicios muy duros nos dice: '' venga, continuá. Sé que ahora mimo etai visualisando a toa mi familia. Soy un dictadó y os voy a da con la vara como no continuei haciendo abdominale. Aquí si os da algo, os dejamo en la puerta del supermercao tirao! ''XD y muchas cosas más jajajaj así que imaginate, todo el día riendo. Espero que te guste el nuevo capítulo guapa! Un beso muy grande :)
Emma Felton: Querida Emma! Cuando escribo un fic hago una especie de esqueleto con toda la trama de principio a fin, (incluso el epílogo) y en el príncipe está hecho desde hace tiempo. Me encanta que te comas el coco y le des mil vueltas intentando saber lo que va a pasar jejeje a veces aciertas y otras no :) Probablemente este capítulo te guste más que el anterior jijiji no sé que me pasa que cada vez salen más chulis. Draco intentó poner celosa a Hermione (obviamente el plan le salió rana XDD pero bueno al menos lo intentó). El capítulo lo corté ahí porque vi que era el momento adecuado. Y bueno pasar cosas entre ellos... ocurren constantemente porque no me digas tú a mí desde que empezó el fic... practicamente se han enrollado en cada capítulo o se han metido mano! jajajaja A ver que sucede en este :P En cuanto a Blaise... ya sabes como es él... esperemos que cambie de parecer...esperemos XDDD Por cierto no sabes como me reí cuando vi en lo de la pareja misteriosa: Snape y McGonagall. jajajaj Sé que dije que iba a emparejar a todo el mundo, pero hasta cierto punto XDDD en fin, me hizo mucha gracia :) Espero que te guste mucho el nuevo capítulo :) Un beso muy grande guapa!
...y ahora, os dejo con la lectura!
-Putas hormonas- Editado
La puertas de la discoteca se abrieron estrepitosamente haciendo que Draco y Hermione separaran sus labios rápidamente. Malfoy maldijo al gordo borracho cuando vio que se acercaba a ellos, tambaleándose y haciendo eses con una botella de ron en la mano, el mismo muggle que se había estampado contra su traje cuando llegó a la discoteca. Hermione, en cambio, se sintió incómoda y algo cohibida al ver que el hombre se aproximaba a ella y le ponía una mano mugrienta sobre el hombro, manchando la chaqueta de Malfoy que llevaba puesta por encima para resguardarse del frío.
— ¿Qué guap-ua eres no?— balbuceó hipando. El hombre, desde luego, iba como una cuba.
Draco intervino.
— Aparta tus manazas de mi chaqueta, sangre sucia— le espetó aunque en realidad lo que más le molestó fue que aquel sucio engendro tocase a Granger, pero preferió no decir nada delante de ella.
El hombre alzó la vista para mirarle y frunció el ceño.
— Déjame en paff, r-rubio teñido. Me voy a llevar a tu novi-ua— dijo apoyándose en su hombro para no caerse.
Draco, totalmente horrorizado, se echó hacia atrás repelido por su contacto y asqueado por el olor que desprendía.
— No es mi novia, retrasado— escupió con desdén porque lo que menos falta le hacía en ese momento era que un borracho sangre sucia que no sabía ni donde tenía la cara le dijese que Granger era su novia. Que se enrollara con ella no quería decir absolutamente nada.
Hermione ignoró aquel último comentario y puso los ojos en blanco.
— Para tu información, no es rubio teñido— intervino adoptando una pose pedante— Su color es rubio platino natural.
El borracho los miró de hito en hito. Parecía, o al menos daba la sensación de que no entendía nada de lo que estaba escuchando. Draco, viendo que el muggle no tenía remedio, suspiró hastiado. Cogió a Hermione de la mano y la alejó de él.
— Déjalo, Granger, será mejor que volvamos a entrar. Puede salir alguien en cualquier momento y vernos.
Ella le dio la razón en seguida sin ser consciente de que Malfoy la estaba cogiendo de la mano, al menos hasta que llegaron a la puerta de la discoteca para entrar. Sintió un escalofrío al percatarse, pero dedujo que quizás lo había hecho con la intención de que no se entretuviese y fuese con él... aunque, Hermione tenía que admitir que el cálido tacto y suave de su piel, y sus dedos entrelazados con los de él le gustaba y le resultaba reconfortante.
Draco se detuvo nada más llegar a la puerta.
— Dame la chaqueta, Granger— le instó, se la quitó y se la volvió a poner. Hermione volvió en sí— No pueden verte con ella.
Ella asintió, y sin más, entró con él en Coco Loco. Al fondo, Ginny, Parvati, Lavender, Crabbe y Goyle bailaban una especie de conga sin sentido, sin dejar de reír. Sin embargo, Blaise permanecía sentado en uno de los taburetes de la barra bebiendo. En cuanto a Theodore y Luna, no había ni rastro de ellos. Así que Draco, al darse cuenta de que sus amigos estaban borrachos y se habían olvidado de todo, se humedeció el labio inferior y se acercó al oído de ella para que pudiese escucharle claramente.
— ¿Te apetece continuar con lo que estábamos haciendo?
Hermione lo miró algo recelosa, creyendo que se había vuelto loco. Los demás estaban dispersos entre la gente y había muchas personas en la sala como para que se dieran cuenta de que estaban juntos pero aún así ella pensó que era muy arriesgado.
— ¿y qué pasa con los demás, Malfoy? – preguntó con preocupación. Era evidente que deseaba continuar besándole como en la calle pero tenía que pensar en los riesgos que conllevaba.
Draco le rozó el lóbulo de la oreja con los labios, queriendo incitarla.
— ¿Te apetece o no?
— Sí, pero…
Él volvió a cogerla de la mano y se abrió paso entre el gentío.
— Entonces sígueme.
En el otro extremo de la discoteca, Ginny, Parvati, Lavender, Crabbe y Goyle bailaban la conga como si se conociesen de toda la vida.
— ¡ Venga, venga! ¡Ey, ey!— exclamaba Lavender que era la que iba en cabeza. No entendió qué hacían Parvati, Ginny y ella con los matones de turno de Malfoy pero estaba en tal grado de embriaguez que no le importó porque se lo estaba pasando bomba y Crabbe y Goyle no parecían tan malos. Ahora podía asegurar que le caían incluso bien.
Las demás estaban en la misma situación pero Ginny, aunque seguía el ritmo del baile, parecía abstraída. No entendía cómo había podido besar a Zabini. Aún sentía aquel hormigueo en sus labios, aquel calor excitante. Estaba claro que cuanto más tiempo pasaba con él, más se olvidaba de Harry y había llegado a replantearse si realmente el chico que tantos años le había atraído seguía gustándole. Su confusión crecía por momentos. Miró en dirección a la barra y vio que Zabini estaba allí sentado, alzando un Coco Loco en la mano y riéndose. Ginny suspiró cansada al verle en esas condiciones tan lamentables. ¿Cómo podía sentirse atraída por él?
— ¡Mirad! ¡Ahora hay que bailar por parejas!— exclamó Goyle interrumpiendo sus pensamientos al ver al camarero dando indicaciones desde la barra con el micrófono.
'' ¡Movimiento sensuale, papasitoh! ¡Mové bien lo culitoh!''
Goyle jamás se lo había pasado tan bien. Por una vez en su vida no estaba obedeciendo las órdenes de Draco y sintió un gran alivio porque pensó que no tenía nada de malo bailar con las alumnas de Gryffindor, que no era algo horrible, que no tenía por qué haber la mierda de rivalidad entre casas. Era su cumpleaños e iba a disfrutar y olvidarse por unos momentos de quien era.
— Gregory, ¿tú con quién vas a ponerte?— le preguntó Crabbe con los ojos entrecerrados, bamboleándose un poco.
Parvati, bastante borracha, se adelantó dando tumbos.
— ¡Que se ponga conmigo!— exclamó eufórica— ¡Olvidemos por hoy que nos odiamos!
Lavender estuvo totalmente de acuerdo. Nunca se lo habían pasado también y no sabía si aquello iba a repetirse de nuevo.
— ¡Sí, sí!— dijo— ¡Ginny y yo nos pondremos con Crabby, Crabby!
Vincent enarcó una ceja, sin comprender nada, aunque estaba al corriente de que Brown solía poner motes a todo el mundo. Aún así le hizo gracia y tuvo que ahogar una carcajada.
— ¿Crabby, Crabby? — preguntó entre risas— Está bien.
Así que sí. Ginny, Lavender y Vincent comenzaron a bailar salsa pero aquello acabó siendo más bien el corro de la patata porque empezaron a dar vueltas cogidos de la mano, estampándose contra todo el que se ponía en medio, canturreando como posesos y solo les faltó gritar—¡Comeremos ensalada! ¡Naranjitas y limones!— y demás. Mientras tanto, Parvati y Goyle, que parecían estar más calmados, habían empezado a bailar salsa o al menos lo intentaban porque el pobre Gregory iba tan mareado y era tan torpe que no daba ni una.
Parvati, al ser consciente, sonrió y le cogió la mano para guiarla hacia su cintura.
— Venga Goyle, tú sígueme... yo te ayudaré— dijo sin dejar de mirarle— Ahora con la otra mano tienes que coger la mía.
Goyle tragó saliva. Ese baile no se le daba muy bien dedujo que al menos Patil sabía lo que hacía, así que le hizo caso. Se aproximó a ella algo avergonzado y comenzaron a bailar intentando no pisarse los pies. Al cabo de un rato y sin saber cómo, terminaron haciendo los pases de un vals, como el que había bailado Parvati con Harry en el baile de Navidad de cuarto curso.
Definitivamente, a ninguno del grupo se le daba bien la salsa.
— Me gusta el color de tu vestido— se le escapó a Goyle mientras continuaban dando vueltas y vueltas y todo el mundo centraba su atención en ellos. Daba la impresión de que habían salido del siglo XVIII.
Parvati rodó los ojos al recordar que su vestido era precisamente verde, el color de Slytherin. Aún así sonrió.
— Gracias, Goyle— respondió soltando una risita— por cierto, ¿cómo te suelen llamar? ¿Goyle o Gregory?
Goyle sonrió por algún motivo. Quizás por el hecho de que era la primera vez que le preguntaban algo así.
— Llámame como quieras. Draco siempre se refiere a mí como Goyle pero prefiero que me llamen por mi nombre.
— Entonces Gregory, ¡adjudicado!— exclamó — ¿Sabes? Hoy vas a ser mi camarada de fiesta. Me caes bien. No sé por qué tenemos que estar separados por casas y esas tonterías. Además, creo que esta noche hemos roto las reglas.
Goyle asintió como bien sabía hacer. Era a lo que estaba acostumbrado pero ninguno de los dos fue consciente de la magnitud de aquellas palabras. Parvati tenía razon. Se habían saltado las reglas pero no se imaginaban hasta qué extremo. Y por si fuera poco, desconocían por completo que Draco y Blaise habían cruzado la línea a base de bien.
Mientras tanto, Draco había optado por llevar a Hermione a un lugar más apartado.
— ¿Qué piensas hacer?— preguntó ella al ver que se paraban frente a la puerta de uno de los cuartos de baño.
Una sonrisa sibilina se formó en la comisura de los labios de Draco.
— Buscar un lugar donde nadie pueda vernos y al parecer, lo he encontrado.
Hermione abrió mucho los ojos.
— Pero, pero, pero…
Sin embargo, él no la dejó hablar y la arrastró consigo al cuarto de baño. Comprobó cada cubículo y al ver que todos estaban vacios, entró con ella en el del fondo y echó el pestillo de la puerta. Se sintió un poco más relajado al darse cuenta de que el sonido de la música se escuchaba más amortiguado, de que ya no era tan molesto.
— Mejor ahora — suspiró y sin más, se acercó directamente a sus labios— Aquí no podrá molestarnos ningún retrasado.
Hermione puso su mano entre su boca y la de él para detenerle, algo preocupada y con muchas dudas.
— ¿Qué pretendes, Malfoy? Porque si me has traído aquí para…para…
Draco se apartó un poco, la miró con incredulidad y soltó una risotada.
— ¿En serio piensas que tengo tan mal gusto como para que follemos en un cuarto de baño y encima de una discoteca de unos sangre sucia? No, Granger. No.
Hermione se sonrojó violentamente, odiando que fuese tan directo. Aún así no tuvo mucho tiempo para pensar o reaccionar porque Malfoy apoyó sus manos contra la fría pared acorralándola y la luz del cuarto de baño se apagó repentinamente, dejándolos en total oscuridad. La voz de un borracho se escuchó desde fuera— ¡Uy, vayag! ¿Qué es esgto? ¿Holaf?— y jugó varias veces con el interruptor de la luz, hasta que se cansó, se olvidó de lo que estaba haciendo y continuó su camino dejando la luz apagada.
— ¿Y ahora q-qué hacemos?— la voz de Hermione sonó entrecortada y algo temblorosa— será mejor que…
Draco se aproximó a sus labios y pegó su cuerpo más al de ella sintiendo el roce de sus pechos contra su torso.
— No le des tantas vueltas. Cierra los ojos y olvídate de todo.
Hermione notó el calor de su torso y no pudo decir nada al sentir que se quedaba lánguida. Alzó sus manos muy despacio para rodearle la cintura y cerró los ojos en la densa oscuridad, notando la respiración de él rozando su rostro. Draco, con las manos aún apoyadas en la pared se inclinó un poco y la besó, abriéndose paso entre sus irresistibles labios, entreabriéndolos y pasando la punta de su lengua para humedecérselos pero le resultaron tan deseables que no tuvo suficiente, así que comenzó a succionar su labio inferior muy despacio, queriendo disfrutar del momento, ansiando saborearlo.
Hermione notó que un torbellino de sensaciones le recorría todo el cuerpo y se aferró con más deseo a él hundiendo la lengua en su boca. Nunca se había sentido así y cada vez que él la besaba perdía el control de sí misma, como si algo se apoderase de ella.
Draco apartó una mano de la pared y la pasó por su cabello, notándolo alisado y sedoso, y continuó bajando la mano recorriendo su cuello en una sutil caricia hasta llegar a su clavícula. Cuanto más notaba Hermione que él bajaba la mano, tocando cada centímetro de su piel, más le costaba respirar, más le costaba contenerse… pero cuando sintió que tocaba uno de sus pechos, hundiendo sus dedos en él, manoseándoselo y haciendo que ardiese con tal intensidad que apenas era capaz de soportarlo, no pudo evitar soltar un gemido.
Draco apartó los labios de los suyos, enterró la nariz en su cuello e inspiró su olor.
— ¿Quieres que pare, Granger?— Hermione notó el roce de sus labios humedecidos moviéndose contra la piel de su cuello y las piernas comenzaron a temblarle.
— No, por favor — susurró levemente.
Draco volvió a besarla y se aferró a ella con fuerza porque quería notar el contacto de su cuerpo contra el suyo, sentirla... así que deslizó sus manos y acarició su espalda, sus caderas, sus pechos, y apretó su trasero con suavidad. Notó como una súbita erección comenzaba a presionarle la bragueta de los pantalones, bajó un poco más las manos y las metió por debajo del vestido de ella. Le había dicho a Granger que no harían nada pero ahora empezaba a ser consciente de lo difícil que era cumplir su palabra, de que no sabía si iba a tener la suficiente fuerza de voluntad como para controlar la situación. Sin embargo, cuando notó que ella le agarraba del trasero repentinamente perdió totalmente el control. Quería tocarla… o para ser más exactos, quería masturbarla, darle placer… y a ser posible, que más tarde ella se lo diese a él.
Hermione notó el contacto de los dedos cálidos de Malfoy ascendiendo por sus muslos hasta llegar a sus bragas y se quedó inmóvil. Sabía que no iba a impedirle que continuase y era consciente de que el alcohol no tenía nada que ver. Ella lo deseaba. Era un hecho…deseaba sus caricias, necesitaba que aquella tortura continuara, que las puntas de los dedos de Malfoy siguieran acariciando todo su maldito cuerpo.
Draco, al ver que ella no le rechazaba, deslizó la mano por sus muslos para separarlos y pasó los dedos por su pelvis rozando el filo de sus bragas, queriendo incitarla, deseando torturarla. Sin embargo, justo cuando cruzó la barrera y metió la mano por debajo de su ropa interior, la música paró de golpe y se escuchó un sonido de cristales rompiéndose contra el suelo. Unos gritos estridentes sonaban fuera y Hermione se separó como si hubiese recibido una descarga eléctrica.
— ¿Qué mierda ocurre?— la voz de Malfoy sonó molesta. Odiaba que los hubieran interrumpido pero aún así buscó a oscuras el pestillo hasta dar con él, abrió la puerta del cubículo violentamente y salió de allí con ella.
Fuera, en la sala, un grupo de gente se había amontonado en el centro de la pista y el camarero, muy alterado, se había subido a la barra.
— ¡Voy a llamá a la polisía! ¡Dejen de peleá!
Draco, al aproximarse y hacerse paso entre la gente, vio a Blaise y al gordo borracho en medio del barullo, dándose puñetazos.
— Fantástico. Cojonudo.
Blaise alzó la mano, con todas sus fuerzas le dio un golpe al hombre en la barriga y el hombre cayó al suelo inconsciente. Draco, en cambio, hasta las narices, se plantó frente a él y lo fulminó con la mirada. Su compañero tenía la ceja partida y la cara llena de sangre.
— ¿Qué cojones estás haciendo, Blaise?— le espetó.
Pero Blaise no dejaba de tambalearse. Al parecer había perdido la cuenta de los Coco Loco que se había tomado, pero era evidente que había sobrepasado su límite.
— ¿Dónde estabas tú-p? — balbuceó pasándose la mano por la ceja ensangrentada— Este gilipo-ullas me estaba vacilando.
Lavender, Parvati, Ginny, Crabbe y Goyle que habían visto lo que había ocurrido se acercaron a Draco y Hermione. También aparecieron Theodore y Luna. Lavender no parecía nada contenta. Llevaba largo rato sin ver a Hermione y se había preocupado mucho.
— ¿Dónde demonios estabas? — le preguntó muy seria.
Todos los músculos del cuerpo de Hermione se tensaron. Desvió la mirada.
— Estaba en la... barra y... bueno, eso es lo de menos, Lavender. Será mejor que le ayudemos— señaló a Blaise, deseando que centrara la atención en él y se olvidase del interrogatorio. Lavender estaba tan mareada que no le hizo caso.
—¡AQUÍ NO VAI A ENTRÁ MÁ VOSOTROS!— gritó de pronto el camarero enfurecido— ¡YA PODÉI LARGARO CON EL LOQUITO DE VUETRO AMIGO SI NO QUERÉI QUE LLAMEMO A LA POLISÍA!
Hermione puso los ojos en blanco al percatarse de que habían caído todos de lleno en el marrón. No quería problemas, desde luego.
— Genial— dijo con sarcasmo. Aún así, vio aparecer a Luna y Theodore, que iban muy juntos y se extrañó inmediatamente. Sin embargo, al darse cuenta de que el camarero no dejaba de presionarles para que se marchasen, lo dejó pasar y fue con las demás al guardarropa para coger los abrigos. No podían seguir allí por más tiempo.
Entre Draco y Theodore, como pudieron, levantaron a Blaise, lo sujetaron cada uno de un brazo y se encargaron de sacarle a la calle antes de que la situación empeorase. Y Crabbe y Goyle, como buenos matones que eran, se aseguraron de que nadie se les acercara para comenzar otra pelea.
Parvati se puso su abrigo rápidamente antes de salir a la calle y miró a Luna con recelo.
— Oye, ¿qué hacías con Theodore?
Pero Luna se limitó a sonreir.
— Os lo contaré más tarde, en casa de Hermione. Allí no habrá caballos.
Hermione y las demás, a pesar de la seriedad de la situación y de que tenían que marcharse de la discoteca, la miraron y estallaron en carcajadas, preguntándose qué habría pasado para que estuviera tan contenta.
Cuando salieron del lugar vieron que todos estaban plantados en la acera con las manos hundidas en los bolsillos, esperando, muertos de frío. Blaise, al darse cuenta de que los miraban, se apartó de Theodore y Draco bruscamente. A pesar de que se tambaleaba un poco, parecía estar un más lúcido. Al menos, ya no se le trataba la lengua.
— No sé por qué coño tenemos que esperar a éstas— dijo de mala gana.
Hermione se abrochó el último botón del abrigo y se acercó a Malfoy.
— ¿Por qué no os habéis ido?— inquirió confusa.
Draco fue a contestarle pero el grito de Lavender los interrumpió.
— ¡Oh, no! ¡Hermione! — chilló asustada— ¡Son casi las tres!
Hermione palideció y sintió como toda la borrachera le bajaba de golpe. No llevaba ningún teléfono encima y supo que su madre debía estar muy preocupada. Por no hablar de que todas seguían estando algo ebrias-sobre todo Luna- y no podían aparecer así en su casa porque sus padres la matarían.
— Granger, ¿tu casa está muy lejos?— la voz de Malfoy la sacó de sus pensamientos.
Hermione se quedó en silencio.
— A diez minutos de aquí, ¿por qué?— dijo al cabo de un rato.
— Mira a tu alrededor.
Hermione observó la calle y vio que el ambiente había cambiado totalmente. Ya no parecía tan seguro volver sola con las demás hasta su casa porque había hombres bebidos y armando jaleo por todas partes. Era peligroso.
Aún así no pudo reprimir la sonrisa que se le formó en los labios.
— ¿Vais a acompañarnos?
Pero Draco no contestó. Sólo se limitó a caminar con las manos hundidas en los bolsillos y el resto lo siguió en silencio. No quería admitir que la quería acompañar a su casa y tenía que disimular delante de sus amigos. Sabía que no le iban a hacer preguntas raras porque estaban todos tan borrachos que harían cualquier cosa que él les ordenara. Además, quitando a Blaise, los demás parecían estar bastante felices, hasta el imbécil de Theodore, pero ni siquiera supo por qué.
Hermione se adelantó, caminó a su lado para indicarle el camino y el resto los siguió, cada uno a su ritmo. Theodore iba cuidando de Luna que aseguraba que la calle estaba plagada de Nargles que querían robarle sus pendientes y su vestido nuevo. Crabbe y Goyle, por otra parte, iban hablando con Parvati y Lavender, que parecían haberse hecho muy amigos repentinamente.
— ¡Sí, sí! ¿Entonces tú que horóscopo eres Gregory? ¿Capricornio?— se rio Parvati cogiéndole del brazo.
Goyle enarcó una ceja, confuso.
— ¿Horóscopo? ¿Qué es eso?
Draco, a pesar de que no los veía porque iban detrás, los escuchó y no pudo evitar soltar una carcajada.
— No creí que fuera a decir esto, pero siento lástima por Goyle. Patil y Brown lo van a llevar por mal camino— se mofó.
Hermione soltó una risita por lo bajo y continuó caminando.
— Con suerte no creo que recuerde nada mañana.
Draco la miró de soslayo pero no se detuvo.
— ¿Tú vas a recordar lo que ha sucedido hoy, Granger?
Hermione se sonrojó violentamente.
— Yo…yo… s-sí— dijo con un hilo de voz, asegurándose de que nadie los había escuchado— ¿Cómo iba a olvidarlo de todas formas, Malfoy?
— Lástima que...— murmuró él, bajando aún más el tono de voz— que Blaise nos haya interrumpido con su patético espectáculo. La próxima vez me aseguraré de que no haya nadie cerca.
Hermione se estremeció. A pesar de que no la estaba tocando, sus palabras la excitaron más que cualquier otra cosa.
Mientras tanto, Ginny, harta, se había encargado de no apartar la vista de Zabini. Eran los que se habían quedado más rezagados, porque él seguía tambaleándose un poco y se había apoyado, a regañadientes, en el hombro de ella para no caerse.
— ¿Por qué has tenido que pelearte?— le preguntó Ginny, de malhumor, agarrándolo más fuerte del brazo para que no se estampase contra la acera.
— Porque ese sangre sucia estaba tocándome los cojones— le espetó desviando la mirada. En realidad el motivo principal de la pelea había sido porque había visto al borracho mirándola, relamiéndose como un puto pervertido. Le había jodido demasiado y entre que estaba enfadado, que quería olvidar demasiadas cosas que lo atormentaban y que había visto a ese estúpido babeando detrás de ella, no había podido evitarlo y le había pegado un puñetazo. Nunca se había sentido tan avergonzado de sí mismo como en ese momento.
Ginny observó su rostro y al ver que tenía sangre en la cara, se paró y sacó un pañuelo de su abrigo para limpiársela.
— Qué crees que estás haciendo, Weasley— le dijo con amenaza al verla toqueteándole la cara.
Pero ella lo ignoró. Parecía abstraída, como si estuviera pensando en otra cosa.
— ¿Por qué antes…ya sabes, me has besado?— dijo en un susurro apenas audible.
Blaise se quedó en silencio por un momento. Ni él mismo sabía por qué lo había hecho, con todo el odio que le tenía.
— ¿Tú que crees? Ha sido por el alcohol— le espetó con frialdad— Si no, no lo hubiese hecho nunca. Con suerte mañana se me habrá olvidado.
Ginny dejó de limpiarle la herida inmediatamente y bufó indignada. Decidió ignorarle y viendo que ya se mantenía él sólo en pie, lo dejó un poco atrás y siguió con los demás rumbo a casa de Hermione. Ella también prefería no recordar lo sucedido pero sabía con certeza que no iba a olvidarlo fácilmente.
Cuando llegaron a su destino, Hermione se detuvo frente a su casa y se dio media vuelta.
— Es aquí. Ya podéis marcharos.
Crabbe, Goyle y Blaise se apartaron un poco y Ginny se acercó a Lavender y Parvati que iban muy animadas, canturreando y dando brincos, más que felices. Theodore y Luna, en cambio, iban a su aire, ajenos a lo que les rodeaba. Pero Parvati y Lavender estaban formando tal escándalo que la puerta de la casa de los Granger se abrió de golpe y salieron los padres de Hermione, furiosos. Sólo les faltaba una escopeta en la mano.
— ¡¿Dónde demonios os habiais metido?!— chilló la madre de Hermione con una bata de flores y el pelo completamente alborotado.
Draco tuvo que reprimir una carcajada al ver el gran parecido que tenía Granger con su madre.
— Mamá… yo… lo siento…pero es que…
— ¡Ni es que, ni es que! ¡No tenéis excusas, Hermione!— el señor Granger parecía aún más enfadado— Un momento…—añadió al ver como Luna comenzaba a girar sobre si misma mirando al cielo con cara de haberse metido algo— ¡¿habéis bebido?!
Hermione dio un respingo.
— Eh...no— intentó excusarse pero Draco intervino y se puso delante.
— Lo sentimos, señores…Granger. Sólo se han tomado una copa pero al parecer su tolerancia es muy baja. Son un poco… blandas— su voz sonó con una pizca de sorna.
Hermione lo taladró con la mirada. Su padre, por otra parte, fruncía el ceño, con las manos en las caderas, sin dejar de golpear el suelo con la zapatilla, bastante irritado.
— ¿Y vosotros quiénes sois?— espetó.
Theodore también se acercó, algo tenso. Solía caer bien a los adultos y sabía cómo tratar asuntos complicados como ese.
— Somos amigos de Hogwarts—dijo esbozando una sonrisa y al parecer dio en el clavo porque nada más escuchar la palabra Hogwarts, la expresión del rostro de la madre de Hermione cambió.
— Ah, ¿vosotros también sois magos?— preguntó con curiosidad y es que nunca había tenido contacto con chicos de Hogwarts a excepción de Harry y Ron.
— Sí, mamá— respondió Hermione exasperada— Ellos nos han acompañado para que no volviéramos solas y de verdad, siento mucho lo que ha pasado. No pensábamos que el Coco Loco iba a afectarnos tanto y... no tendríamos que haber bebido...
Pero la madre de Hermione ya no parecía escucharla. Estaba encandilada con Theodore y se había aproximado a él para charlar.
— Vaya, qué chico más guapo— le sonrió.
Draco, indignado, carraspeó. La señora Granger captó la indirecta pero no le hizo caso porque se dio cuenta de que aquel rubio oxigenado parecía muy engreído. No iba a darle el gusto de soltarle un piropo.
Theodore, ruborizado, se pasó la mano por el cabello y apartó la mirada.
— Gracias señora, Granger.
La madre de Hermione se encogió de hombros.
— La verdad es que nunca había conocido a chicos de la escuela de mi hija. Bueno, a Harry… y también a Ronald… aunque el pelirrojo…— dijo adoptando una mueca de desagrado.
Draco tuvo que hacer un esfuerzo muy grande para no reírse pero se quedó en silencio al ver a Weasley matándole con la mirada.
— Ejem— carraspeó Ginny apartando la vista de Malfoy y mirando a la madre de Hermione.
La señora Granger hizo aspavientos con la mano.
— Ay Ginny, no te lo tomes a mal. Tú si eres muy guapa pero has de reconocer que tu hermano…
— ¡Ya es suficiente!— exclamó Hermione, avergonzada. Luego se dirigió al resto— Gracias por habernos acompañado, nos vemos en clase dentro de unos días o mejor dicho… en semanas.
Y sin más, cogió a Ginny y Luna del brazo para entrar en la casa. Lavender y Parvati, en cambio, ignoraron todo lo que estaba pasando a su alrededor y se dedicaron a hacer un último corro de la patata con Crabbe y Goyle. La señora Granger se puso delante de la puerta, impidiéndole paso a Hermione.
— ¿Así te despides de tus amigos?— preguntó molesta, de brazos cruzados— ¿No piensas presentarles? Yo soy Jane. Encantada de conoceros.
El señor Granger rodó los ojos y prefirió entrar en la casa. Quería dormir y hacía un frío que pelaba como para estar perdiendo el tiempo en la calle. Además, seguía enfadado con su hija. Desde luego, a veces no entendía qué pasaba por la cabeza de su mujer.
Hermione se quedó lívida. Conocía aquella mirada en su madre y sabía que iba a ir a peor.
— Pero mamá… no son mis…— dijo pero cerró la boca rápidamente. No podía decir que no eran sus amigos, después de todo. Al fin y al cabo, eso las había salvado de la bronca momentáneamente.
Draco suspiró de forma teatral.
— No importa señora, Granger. Su hija es así. Estamos acostumbrados. Tiene un caracter muy fuerte— dijo adoptando una pose altiva y le tendió la mano— Yo soy Draco. Draco Malfoy.
La señora Granger fijó la vista en él. Parecía un chico interesante y guapo con ese traje tan elegante pero lo encontraba muy arrogante. Le gustaba mucho más el chico dulce.
— ¿Y tú cómo te llamas?— preguntó dirigiéndose a Nott, pasando de Malfoy.
— Mi nombre es Theodore, señora Granger— su voz sonó encantadora.
Crabbe y Goyle se presentaron y la madre de Hermione esbozó una sonrisa complacida. Blaise no podía creer lo que estaba viendo. No supo si Draco tramaba algo, pero decidió seguirle la corriente y también se presentó, apretando fuertemente la mandíbula.
A la señora Granger le brillaron los ojos en ese momento.
— ¿Sabéis qué? Siempre he tenido muchas ganas de conocer a los compañeros de Hermione pero ella nunca trae nadie a casa. Sin embargo, hoy han llegado las chicas y ahora vosotros. ¿Por qué no venís a cenar mañana y os conozco un poquito mejor?— hizo la invitación, sobretodo mirando a Theodore con entusiasmo.
A Hermione se le cayó el mundo a los pies pero no pudo responder.
— ¡¿Cómo?!— se adelantó a decir Blaise furioso— Yo no pienso venir a una casa de sangre su…
— Será un placer— lo cortaron Theodore y Draco.
Crabbe y Goyle escucharon una invitación y la palabra cena en la misma frase y no se lo pensaron dos veces así que se adelantaron y se pusieron del bando de sus amigos. Blaise, desde atrás, los miró perplejo, sin poder reconocerles.
La señora Granger se puso muy contenta.
— Estupendo. Ellas también pasan la Nochebuena aquí y así seremos más— explicó señalando a Lavender y al resto — Este año no viene ningún familiar y estábamos algo tristes porque íbamos a estar solos…en fin. Venid sobre las nueve. Cenaremos pavo asado.
Theodore sonrió sin apartar la vista de Luna, que seguía junto a Hermione, a su aire, en su mundo de fantasía a pesar de que su amiga la retenía, sujetándola del brazo.
— Estupendo— dijo — ¿Podemos traer algo nosotros?
La señora Granger se sonrojó.
— Ay pero qué amable eres. No te preocupes, no será necesario.
Hermione, viendo que más o menos la conversación había terminado, no se lo pensó y se encargó de meter a las chicas en su casa a empujones. Antes de irse, Parvati hizo un placaje de jugador de rugby con Goyle a modo de despedida porque habían quedado en que ese sería su saludo a partir de ese día. Draco le guiñó un ojo a Hermione discretamente antes de largarse y Blaise se limitó a no mirar atrás y a hundir las manos en sus bolsillos, indignado, sin querer volver a ver a Weasley ni recordar el maldito vestido que le había hecho perder el control.
— ¡Adiós Theo y ten cuidado! ¡Los Thestrals van sin carruaje y pueden ser muy peligrosos!— exclamó Luna despidiéndose con la mano desde la puerta.
Hermione puso los ojos en blanco, la empujó para que entrase en la casa de una vez y cerró la puerta. Las demás la dejaron atrás y subieron las escaleras en dirección a su habitación.
Sin embargo, La señora Granger, al ver que ella también se disponía a marcharse a su dormitorio, la retuvo.
— Espera un momento— le espetó con una mirada amenazadora— No creas que porque hayan aparecido tus amigos tan encantadores esto no va a tener consecuencias. A tus amigas no puedo decirles nada pero que sepas que cuando se vayan el día de Navidad, estás castigada el resto de las vacaciones por haber llegado a semejantes horas y por haber bebido alcohol.
Hermione se mantuvo en silencio, sin saber qué decir. Sintiéndose totalmente culpable, sabiendo que se lo merecía por haber sido una estúpida y una irresponsable. Se dio cuenta de que si Malfoy y el resto no hubiesen aparecido, podría haber ocurrido algo grave.
— Sí, mamá…tienes razón— suspiró cabizbaja. El tono de su voz denotaba arrepentimiento— No volveré a hacer algo así, te lo prometo.
La señora Granger se puso firme y enderezó los hombros.
— Bien. Buenas noches, entonces. Y procura que tus amigas no hagan mucho ruido.
Hermione asintió en silencio, se alejó y subió las escaleras con parsimonia. La cabeza le daba vueltas y notaba un ligero sabor a coco en la boca pero lo que iba a hacer que perdiese el juicio por completo era el olor impregnado de Malfoy que se le había quedado en toda la ropa y el cabello. Alzó la mano, se llevó un mechón de pelo a la nariz inhalando su sutil y agradable aroma y se olvidó por un momento de la bronca que le habían echado.
Cuando llegó a su habitación, las chicas habían tirado un montón de mantas por el suelo, almohadas y se habían puesto sus pijamas.
— ¡Bien, bien! ¡Y ahora noche de chicas!— exclamó Luna tropezándose contra el sillón.
Hermione cerró la puerta con cuidado y las instó, de mala gana, a que bajasen la voz. Ginny cogió a la chica del brazo y la ayudó a sentarse en una manta con dibujos de caracoles.
— Tranquila, Luna. Relájate.
Hermione bostezó, se puso el pijama y se llevó la mano al cabello al darse cuenta de que empezaba a rizarse de nuevo. El efecto de la poción alisadora estaba llegando a su fin.
— ¿En serio no tenéis sueño?— preguntó al cabo de un rato.
Parvati y Lavender la miraron con una sonrisa traviesa y Hermione suspiró, cansada.
— Bueno ya veo que no. Está bien... pero no hagáis ruido, por favor— suplicó.
Ginny, con el pijama puesto, se tumbó en una de las mantas y apoyó el rostro en un puño cerrado.
— Por mí no hay problema pero Luna…
Hermione observó a Luna y vio que había vuelto a levantarse y daba vueltas por la habitación con los brazos alzados haciendo la avioneta. Se llevó la mano a la frente, deseando que se le pasase la borrachera de una vez. Estaba claro que su amiga no toleraba el alcohol muy bien. Nunca la había visto tan mal.
Lavender, en cambio, tenía preguntas. Muchas preguntas.
— Lunita, anda…relájate y cuéntanos lo de Nott— le dijo instándola a que se sentase con ellas en las mantas pero no les hizo caso.
Hermione se rindió y también se sentó junto a ellas dejando que Parvati le hiciese una trenza en el pelo. Luna, por su parte, sonrió y tumbó bocabajo en la cama de Hermione.
— De acuerdo, no hay problema. Aunque no quiero que os enfadéis.
Ginny se extrañó. No entedía qué había pasado en la discoteca pero teniendo en cuenta que ella había estado ocupada, saboreando los labios de Zabini, era de esperar que no se hubiera enterado de nada.
— ¿Por qué íbamos a enfadarnos? — preguntó confusa.
Luna las miró y soltó una risita.
— Pues... que he besado a Theo.
Ginny abrió los ojos como platos.
— ¡¿Cómo?!— gritó estupefacta.
Hermione, aprovechando que estaba cerca, le dio un codazo.
— Cállate, Ginny— le siseó, estresada. Luego asimiló lo que había soltado de buenas a primeras su otra amiga — Luna, ¿estás bromeando?
Pero Luna se limitó a encogerse de hombros.
— Claro que no… Theo es muy guapo. ¿Nunca lo habiais pensado?
Todas se miraron indecisas.
— Bueno, no está mal. Es mono pero… es de Slytherin— dijo Lavender con total incredulidad.
— ¿Y qué?— sonrió Luna— Él es muy bueno conmigo. Nunca me haría nada malo.
Ginny quiso regañarle por las estupideces que estaba diciendo pero no pudo hacerlo al ser consciente de lo hipócrita que sería porque ella, precisamente, no era la más indicada para hablar, así que se mantuvo en silencio con la esperanza de que Hermione la hiciera entrar en razón pero por algún motivo, tampoco dijo nada.
— ¡Ay!— exclamó de pronto Parvati pero bajó la voz en seguida— Así que... el regalo de tu amigo misterioso…¿Es de Nott?
Lavender comenzó a dar palmas entusiasmada. Le encantaban los cotilleos y acababa de enterarse de dos bombas, que Luna había besado a Theodore Nott y que él era el chico misterioso que le había hecho un regalo. Qué importaba que fuese de Slytherin. Nott no era Malfoy. Y tenía que reconocer que tanto Crabbe como Goyle también habían resultado ser bastante simpáticos.
Hermione, aún así, se mantuvo indecisa, porque dudaba de que un alumno de Slytherin pudiera a llegar a ser tan amable. Además, estaba al corriente de que precisamente casi todos los alumnos de la casa Slytherin pensaban que a Luna le faltaba una tuerca.
— No creo que sea de él— espetó.
Pero Luna se levantó de la cama, cogió la mochila para sacar la pequeña caja y sonrió.
— Sí, claro que es de él. Theodore me lo regaló.
Hermione despegó los labios pero volvió a cerrarlos. Recordó la noche en la que ellos se colaron en su habitación, la noche en la que Zabini propuso desnudarlas a todas. Recordó que Theodore Nott sólo había querido irse, que no les había hecho nada. También recordó el momento en el que ellas robaron poción multijugos del despacho de Snape para devolverles la jugada, que Luna decidió mantenerse al margen. Había sido una estúpida por no darse cuenta de que aquellos sentimientos habían estado ahí desde el principio.
Un sonido repentino que provenía del interior de la cajita que llevaba Luna en la mano hizo que se olvidara de sus pensamientos y que todas centraran la atención en aquel objeto.
— Oh, vaya— dijo Luna en voz baja— Quizás haya aparecido mi regalo.
Entusiasmada y algo más calmada, se sentó en la manta y puso la pequeña caja en su regazo observando las incrustaciones de piedras preciosas que tenía. Parecían emitir un leve destello. Ella aún no le había dado su regalo a Theodore pero si él iba a casa de Hermione al día siguiente, tendría la oportunidad.
— ¿A qué esperas? — se impacientó Ginny— Ábrelo, que quiero saber lo que es. Bueno, creo que todas queremos saberlo, ¿o no?
Parvati terminó de hacerle la trenza a Hermione y se inclinó un poco hacia delante para ver lo que había en la caja.
— ¡Sí, sí! Ábrelo ya— dijo dándole la razón a Ginny.
Luna, muy feliz, abrió la pequeña caja y se llevó una sorpresa al ver lo que había en el interior. La perlita ya no estaba. Había desaparecido dando lugar a una preciosa mariposa de color verde y azul intenso. Metió la mano con cuidado en la caja y la sacó muy despacio, intentando no hacerle daño porque seguía un poco mareada y no quería lastimar a la criatura. Abrió la mano lentamente para soltarla y la mariposa comenzó a revolotear por todo el cuarto, centelleando y brillando como una luciérnaga.
— ¿No se supone que las mariposas viven un día? — puntualizó Parvati.
Luna apuntó una sonrisa triste.
— Es verdad. Qué pena— dijo en un susurro— Pero no importa. La cuidaré con mucho cariño y amor. Impediré que los Nargles se la lleven.
Hermione observó el bichito con detenimiento. Había visto muchas mariposas a lo largo de su vida pero esa era diferente. Las alas eran más grandes y brillaban como si de purpurina se tratase.
— Luna, ¿me dejas un momento la caja?— preguntó, pero la cogió antes de recibir una respuesta y la examinó con curiosidad.
Luna parecía estar en las nubes.
— Qué detalle más bonito ha tenido Theo… los colores de Slytherin y Ravenclaw juntos. ¿No crees, Ginny?
Ginny tuvo que ahogar una risa. Estaba segura de que habría sido casualidad pero aún así le dio la razón al ver lo absurdamente contenta que estaba.
— Lo sabía— comentó Hermione de repente, concentrada al arrancar una tapa que había visto al fondo de la pequeña caja.
Luna frunció el ceño.
— ¿Qué haces? Vas a estropear mi regalo.
Hermione negó con la cabeza y sacó un pequeño papel doblado que había en el interior. Ella tenía una caja parecida y solía guardar notas debajo de la tapa.
— No, no. Luna, mira.
Lavender se aproximó arrastrándose por la manta como un soldado, centrando toda su atención en la nota. Luna sorprendida, cogió el papel, lo desdobló con manos temblorosas y se tumbó en la cama con la intención de leerlo sola porque por una vez no quería que las demás supieran lo que ponía. Le gustaba tener secretos con Theodore, como dormir juntos en la Sala de los Menesteres sin que nadie se enterase.
— Oh vamos, Luna no seas así— resopló Ginny.
— Déjala… es suya y si prefiere leerla sola será mejor que no la molestemos— sugirió Hermione.
Lavender hizo un puchero porque no quería quedarse sin averiguar el nuevo chisme pero enseguida se olvidó al oír hablando a Parvati de la conga, empezando a ser consciente de con quiénes habían estado y qué habían hecho. Desde luego esa noche había sido única. No la olvidarían nunca. Sobre todo Hermione que parecía estar en una especie de nubecilla de la que nadie la podía bajar.
Luna, tumbada en la cama con el papel y notando como el reflejo de la luna se filtraba por la ventana, empezó a leer.
'' Luna… supongo que tarde o temprano verás esto. Espero que haya sido después de que nazca la criatura porque si no, habré metido la pata. Este ser no es una mariposa común. Mi padre me la trajo hace mucho tiempo. Existen muy pocas en el mundo mágico y están muy cotizadas. Solo un par de peces gordos del Ministerio poseen algunas. No vive un día como las demás. Nunca muere y tiene una serie de beneficios… puede hacer cosas que ni te imaginarías pero no quiero adelantarte detalles. Prefiero que lo descubras por ti misma. Normalmente estos seres tardan dos años en salir del huevo y hace mucho tiempo que lo tengo…pero como sé que te gustan tanto las criaturas mágicas quería que la tuvieses tú. He decidido no ponerle nombre. Quiero que tú seas la que elija el que más te guste...Ojalá no te haya decepcionado. Como sé que no nos volveremos a ver hasta que empiecen las clases de nuevo…quiero desearte una Feliz Navidad, Luna.
Con cariño, Theodore Nott ''
Luna dobló la carta y sonrió feliz. Nunca había estado tan entusiasmada por tener un regalo así. Theodore era todo un caballero y tenía que reconocer que se sentía atraída por él. ¿Si no por qué lo había besado? Era atractivo, tenía clase y además la trataba bien. No podía pedir más. Le gustaba mucho. Se levantó para guardar el papel dentro de su mochila y cogió a la mariposa para meterla con delicadeza dentro de la caja, pensando en el nombre que Theo le hubiera puesto, sabiendo que tenía que buscar un nombre bonito, que también le gustase a él.
— Parvati, mañana seguirá viva— musitó finalmente.
Parvati enarcó una ceja pero no contestó y se tapó entre las mantas porque prefería no hacerle caso a Luna, sabiendo que estaba delirando porque las mariposas no vivían más de un día. Así que decidió abandonarse al sueño, cerró los ojos recordando todo lo que había pasado esa noche y soltó una risita.
— Callaos de una vez— siseó Hermione molesta— ¿Qué te pasa ahora, Parvati? Venga, será mejor que nos durmamos ya.
— Nada,déjalo, Hermione— dijo ella entre risas y es que la imagen de Gregory Goyle pisándole los pies le venía una y otra vez a la cabeza y no podía parar de reírse. Al menos, al final habían terminado bailando un vals, aunque no salsa.
Luna se acomodó junto a ellas y todas cerraron los ojos. Al cabo de un rato, Ginny no pudo aguantar más el silencio que había en la habitación.
— ¿Sois conscientes de que mañana estaremos echas una mierda?— dijo con un hilo de voz pero nadie contestó y chasqueó la lengua al percatarse de que se habían quedado dormidas en menos de cinco segundos.
Pero ella...
Ella no tenía ganas de dormir. ¿Cómo narices iba a hacerlo habiendo dado su primer beso esa noche? Se suponía que cuando una recibía el primer beso, le revoloteaban mariposas en el estómago y tenía los nervios a flor de piel, por lo que el dormir era imposible. Sin embargo, ella estaba molesta porque había sido con Zabini. Por una parte, no se arrepentía porque debía reconocer que él besaba muy bien pero por otra… ¿y ella que sabía? Había sido su primer beso. Seguramente habría mejores. ¿Por qué no se lo quitaba de la cabeza, entonces? Notaba ese constante hormigueo que no desaparecía, el roce de sus labios contra los suyos, la presión de su jodida erección contra su cuerpo. Ahogó un gemido y se removió entre las mantas con la esperanza de que al coger una buena postura pudiera dormirse y al cabo de segundos, minutos, horas… no supo con certeza cuanto tiempo pasó… consiguió quedarse dormida.
Hermione, que estaba tumbada junto a Lavender, a pesar de que había escuchado a Ginny, no había contestado. Estaba completamente abstraída pensando en Malfoy. Pensando en lo que había sucedido en el baño, en lo que le apetecía que hubiera continuado. Lo que más le molestaba era que había querido gritarle en ese momento que pasara del ruido de fuera y que siguiera metiéndole mano. Se llevó la manta al rostro, se cubrió avergonzada y apretó los párpados fuertemente. Ginny tenía razón… al día siguiente estarían echas una mierda y lo peor de todo era que ellos iban a ir por la noche y las iban a ver en estado resacoso. Fantástico. Decidió que lo mejor era sacar los pensamientos que le avasallaban de su mente y dormir así que se movió recostándose de lado, escuchó a Lavender murmurar algo— Cormy tonto, Cormy traidor— y no pudo evitar reírse para sí misma. Al menos, no era la única que le daba vueltas a las cosas.
Después de más de una hora intentando dar con el Caldero Chorreante y haber usado polvos flu, Draco y los demás llegaron a Malfoy Manor sanos y salvos, a excepción de Blaise que tenía algunos cortes en la cara. Lo que más le preocupaba a Draco era que sus padres hubieran vuelto pero no fue así. No había ni rastro de ellos y no supo por qué, pero desde luego se quito un peso de encima.
Después de que los elfos domésticos se encargasen de curarle los cortes a Zabini, los chicos se pusieron sus caros pijamas de seda y subieron las grandes escaleras en dirección a la habitación de Draco. Blaise ya no tenía la mente tan embotada y estaba muy furioso.
— ¿Me podéis decir por qué mierda habéis aceptado la invitación de los padres de la sangre sucia?— se quejó. Se suponía que ese fin de semana iban a estar en casa de su amigo. Eso era lo que le había dicho a su madre, ¿y ahora iba a pasar la Nochebuena con unos muggles? Y peor aún...¿en compañía de Weasley, la pecosa? Ni de coña— Además, Draco. ¿Qué piensas decirles a tus padres sobre todo esto, si puede saberse?
Draco se tensó. Él no había pensado mucho en las consecuencias, desde luego, pero esperaba que sus padres no hubieran vuelto para entonces. Estaban demasiado ocupados con las reuniones con el señor Tenebroso, así que no tenía de qué preocuparse. Estaría un rato en casa de Granger, luego regresaría a Malfoy Manor y no lo pillarían.
— Mis padres no van a enterarse, Blaise. Y ante todo somos caballeros. No podemos rechazar una invitación— nerviosamente se pasó la mano por el cabello y caminó junto a los demás por el largo y oscuro pasillo hasta llegar a la puerta del fondo, la de su habitación.
— Draco tiene razón— añadió Theodore. A él no le importaba el estatus de sangre. Pasaba de esas cosas. De hecho, Granger nunca le había caido mal y sus padres parecían buenas personas. Además... iba a cenar con Luna. No necesitaba pensárselo.
Blaise dejó escapar una bocanada de aire, intentando controlarse.
— De verdad que no os entiendo, pero a ti Draco al que menos. ¿Siempre has odiado a Granger y ahora pretendes ir a cenar con ella?
Draco se congeló. ¿Qué respondía a esa pregunta? Ni Blaise ni ninguno de sus amigos podían enterarse. Era cierto que había odiado a Granger durante mucho tiempo y no se había dado cuenta hasta ese preciso momento de que ese sentimiento había cambiado. Ahora le atraía demasiado y los demás no debían saberlo.
— Piénsalo, Blaise. Al menos, así tengo la oportunidad de arruinarle la noche.
Blaise enarcó una ceja y se sintió más conforme. Draco, por su parte, lo miró de soslayo y al ver que parecía haberlo convencido, suspiró y abrió la puerta de su dormitorio.
— ¿Dónde vamos a dormir nosotros?— preguntó Crabbe rascándose la cabeza, somnoliento.
Draco no se lo pensó, se acostó en su cama y se apoyó contra las almohadas. Cruzó los brazos detrás de la cabeza, los observó y vio que estaban plantados de pie esperando a que él dijese algo.
— No es por nada pero hay más habitaciones a parte de ésta. Ir a la que os dé la gana pero quiero estar solo. No me gusta dormir en compañía. A no ser que pretendáis ser mis féminas esta noche, algo que evidentemente no me hace mucha gracia.
Blaise entrecerró los ojos mirándolo con odio pero se marchó en busca de otra habitación. Necesitaba dormir un poco. Faltaban escasas horas para el amanecer y quería descansar para lo que se avecinaba porque sabía que el día siguiente iba a ser duro. Muy duro. Cuando al fin dio con una habitación, se tumbó en una gran cama con mantas negras aterciopeladas, cerró los ojos queriendo evadirse del resto del mundo y empezó a hacerse muchas preguntas. ¿Por qué había terminado peleándose con un estúpido muggle y por qué se había puesto tan furioso para empezar? Verlo babeando detrás de la pecosa no era de su incumbencia, ¿o sí? ¿Acaso la pobretona traidora a la sangre estaba empezando a atraerle de verdad? Pensaba que había sentido esa reacción por el alcohol pero ya no estaba borracho y seguía notando su cuerpo caliente. Le ardía y estaba muy excitado. Joder...desde que la había visto con ese puto vestido no había sido capaz de pensar en ninguna otra. Había visto a más chicas en la discoteca, a chicas muy guapas pero aún seguía obsesionado con Weasley. Se removió asqueado en la cama una y otra vez intentando olvidarse de ella y se dispuso a dormir, escuchando aún los murmullos amortiguados de Theodore, Crabbe y Goyle por los pasillos en busca de una habitación.
Los tres chicos, al cabo de un largo paseo por la enorme mansión de Malfoy, dieron con un dormitorio en el que había varias camas y decidieron que era la mejor opción. Se desearon las buenas noches y se metieron entre las sábanas. Pronto, Crabbe y Goyle comenzaron a roncar y se quedaron profundamente dormidos.
Pero Theodore no podía pegar ojo con los ronquidos, aunque supo que no hubiera podido hacerlo de todas formas porque estaba muy emocionado. Luna lo había besado. No era la primera vez que notaba el contacto de los labios de una chica contra los suyos pero esa vez había sido muy especial. Por la inocencia con la que lo había hecho Luna estaba claro que había sido su primer beso. Aún así debía preguntárselo y si así era, quería hacerle saber que para él había sido único. Cerró los ojos, se movió de lado intentando coger una postura cómoda y se preguntó si habría nacido la criatura y si había sido así, si le habría gustado a Luna. Estaba muy nervioso por Nochebuena pero sobre todo porque esperaba que ella lo recordara todo porque tenían que hablar de lo qué había significado ese beso para los dos y al día siguiente en la cena no habría Coco Loco de por medio.
Mientras tanto, Draco no conseguía dormir. No podía por mucho que lo intentase. A pesar de que hacía frío había decidido no taparse y mantenerse fuera de las sábanas porque tenía mucho calor, un jodido calor que le abrasaba el cuerpo. Estaba seguro de que no era fiebre. Era él... por culpa de Granger. ¿Cómo podía haberse puesto tan sumamente cachondo solo por haberle tocado un poco las tetas y haberle rozado sutilmente ahí abajo? No era la primera vez que le metía mano. En el cuarto de baño de prefectos ya lo había hecho pero ahora había sido distinto, porque ella también lo había deseado. Ella se había sentido tan excitada como él. Su reacción lo confirmaba y eso le había alterado las putas hormonas.
Confuso, pensó en muchas cosas esa noche. Pensó en Granger, pensó en la cena de Nochebuena, en su padre y el señor Tenebroso, en el estatus de sangre y se asustó de repente porque siempre había odiado a Granger por ser una sangre sucia pero ahora era consciente de que ya ni si quiera era capaz de llamarla así. ¿Qué era lo que había cambiado? Ella seguía siendo la misma y él también pero, ¿por qué mierda se comportaban así?
Por muchas vueltas que le diera no comprendía esa sensación que notaba por dentro así que suspiró, cerró los ojos y un último pensamiento le vino a la mente antes de quedarse profundamente dormido.
Ella.
Hermione se levantó por la mañana al notar la molesta luz solar dándole en la cara. Abrió los ojos muy despacio, se los frotó y sintió que la cabeza iba a reventarle de un momento a otro. Ya podía asegurar que sabía lo que era la resaca. Se levantó como pudo, sin fuerzas, intentando no perder el equilibrio y vio que las demás seguían acurrucadas, abrazadas entre las mantas y completamente dormidas. Sonrío y decidió ir a la cocina para beber un poco de agua. Estaba sedienta y no podía hacer magia hasta volver a Hogwarts. Mientras bajaba las escaleras comenzó a pensar en todo lo que había sucedido por la noche. Era demasiado surrealista e ilógico. Tenía algunas lagunas mentales y no lo recordaba muy bien. Sólo que las serpientes habían aparecido misteriosamente, que Malfoy le había metido mano y que Zabini se había peleado con un borracho. Sin embargo, no recordaba en absoluto cómo demonios había vuelto a su casa.
Cuando entró en la cocina vio que sus padres estaban preparando el desayuno. Su madre estaba canturreando como si nada, muy contenta. Hermione palideció. Recordó que sus padres las habían visto ebrias y juraría que su madre la había castigado.
— ¿Cómo estás, Hermione?— preguntó la señora Granger apartando la vista de las tostadas. Parecía mucho más tranquila.
El señor Granger continuó preparando los cafés pero no dijo nada. Aún seguía un poco enfadado.
— Eh, me duele la cabeza— suspiró llevándose la mano a la frente.
Jane abrió uno de los pequeños armarios de la cocina, sacó una pastilla, llenó un vaso de zumo de naranja y lo puso sobre la mesa.
— Será mejor que desayunes y te tomes esto. Ahora cuando despierten tus amigas, que bajen también.
Hermione asintió, se sentó a la mesa y se tomó el zumo de naranja con la pastilla.
— Esperemos que con ese calmante se te pase el dolor de cabeza. Vais a tener que ayudarnos para que todo esté perfecto cuando vengan— sonrió.
El señor Granger suspiró al ver lo emocionada que estaba su mujer. Hermione, en cambio, con los ojos entrecerrados y sin dejar de tocarse la frente por las fuertes punzadas que sentía, alzó la vista para mirarla.
— ¿Cuando vengan?— dijo con confusión, sin saber a qué se refería.
— Sí, Hermione... ¿Lo has olvidado? Tus guapos amigos de Hogwarts.
Al escucharla, se quedó completamente paralizada. El corazón se le encogió y no pudo moverse. Incluso estuvo apunto de atragantarse con el zumo de naranja porque en ese preciso instante todos los recuerdos volvieron a su memoria. Malfoy y los demás las habían acompañado a su casa, su madre los había invitado a cenar y ellos habían aceptado.
Así que se marchó a su dormitorio apresuradamente dejando a su madre con la palabra en la boca para despertar a las chicas y darles la noticia. Cenar con Draco Malfoy y el resto de sus secuaces. Desde luego iba a ser una noche muy movida.
¿Qué os ha parecido? ¿Os esperábais que la madre de Hermione los invitase a cenar? No quiero ni pensar lo que puede ocurrir en Nochebuena jajajaja y además me hace mucha gracia que la señora Granger le haya echado el ojo a Theo... no me extraña! *-* Pobre Malfoy lo celoso que se ha puesto XDD por cierto ¿qué tal el momento cuarto de baño? Yo soy Hermione y me da algo jajajaja
Este capítulo va dedicado a: rosedrama, Catiba, CoposdeHielo, Luladark, Alesz, Morgana Argay Malfoy, ian y merylune.
Por cierto, ya he empezado a escribir el siguiente capítulo y que sepáis que está quedando muy muy chulo :D ¡Hasta la próxima actualización! Un beso muy fuerte, tyna fest :)
P.D: ¿QUÉ HORÓSCOPO SOIS? xD
