¡Hola a todas! :D Aquí tenéis el capítulo 16 del príncipe durmiente de las serpientes. Es un capítulo muy largo e intenso, al que le he dedicado muchas horas. Espero que merezca la pena el esfuerzo y os guste. :)
¡Muchas gracias a todas por vuestros comentarios! Melanie Lestrange, Morgana Argay Malfoy, En Resumen soy un Heroe, NightReinas9697, Emma Felton, Kuki-Chan, leo-jasper-ilove-vampires, MariielenaMalfoy, Luladark, Mariina23, Connie1, anguiiMalfoydark, dreapls, Tess21, LucyTheMarauder, Adarae, Luna White 29, merylune, Caroone, rosedrama, Ishiro Shizuka, Sam Wallflower, Alesz, Milymu, Etterna Fanel, Agus, ian, lucii, ladymist89, somnie, CoposdeHielo, MineMichelle, Catiba, Isabel, Shirmione Malfoy, DaughterofHades97, Lizzi, kionkichin, NaniiLovegood(elii malfoy), C L Lpez, IVONNE JB, mileyvulturi, crazzy76 y natalie malfoy :D
Recomendación musical para la última parte del capítulo: If you were here- Cary brothers.
Contestaciones a las no registradas:
Emma Felton: ¡Querida Emma! :D De nada mujer! Aver... yo no voy a sustituir nada. Esto es como comer tarta de chocolate jajaja si la comes todos los días para desayunar, lógicamente llega un día que te apetece comer pizza.. JAJAJA pero eso no quiere decir que se deje la tarta... XDD En fin, que no voy a dejar nada :) Hablando ahora del capítulo... Me alegra mucho que este sea de mis fics el que más te gusta. A mí también :) aunque disfruto mucho con todos pero al príncipe le tengo especial cariño porque salen todos mis personajes favoritos :) Con respecto a la madre de Hermione...jajajajaja yo tengo la esperanza de que luego le de por el rubio y deje un poquito a Theo... no sé... ya se irá viendo lo que sucede :P Creo que lo de la nieve no se lo esperaba nadie! ¿En serio creías que iba a dejar que el rubio se largase así como así de casa de Hermione? Jojojojo ahí una nochecita va a tener que estar encerrado! No quiero ni pensar lo que puede pasar... con respecto a tu pregunta de fics dramiones... sí. Tengo pensado otro long fic, pero... primero tengo que acabar los 3 que estoy escribiendo ahora. Después tomarme un descansito JAJAJAJ y luego ya lo escribiré.. ahora... ¿de qué va a tratar? ¿AHHHHH? secreto... en fin, te dejo con el capítulo que tengo muchas ganas de que veas lo que va a pasar! Un besito muy fuerte guapa :D
Tess21: ¡Hola Tess! :D Que alegría verte por aquí! Yo creo que todas suspiramos con Draco al ver el piropo que soltó de Hermione en mitad de la cena... si es que es para comérselo jojojo! Parece que cada vez va cediendo más :) Espero que te guste el nuevo capítulo! Un beso muy grande guapa :)
Agus: ¡Hola Agus! :D Justamente me llegó en blanco la parte del review de las respuestas a la pregunta (que mala suerte) Me pasó con algunas lectoras, pero como tú no estabas registrada no pude avisarte por mensaje privado :( pero esta vez, sí ha salido :D Me alegra que te guste que los capítulos sean largos! :D Este es más largo que los anteriores (aunque habrá algunos que sean más cortos que los demás, dependiendo de lo que suceda en el capítulo). A lo largo del fic todos los personajes van a sufrir y cada uno tendrá que apechugar con lo que le toque. Te dejo con el capítulo que estoy deseando que lo leas! Un besazo muy grande :)
ian: ¡Hola ian! jajaja sé que el capítulo acabó en la mejor parte pero era el momento indicado para terminar porque si no me hubiese ocupado más de 20.000 palabras y hubiese sido larguísimo! ( y hubiera tardado mucho más en actualizar) , pero aquí estoy con el siguiente :D Me alegra que estéis ahí siempre para echarme combustible! hahahahaha que últimamente con tanto estrés en la facultad me hace falta! Ya me he quitado dos o tres asignaturas de en medio bastante complicadas y estoy más despejada! Que ganitas tengo de que sea junio *-*! En fin... espero que disfrutes con este capítulo (es mi favorito hasta ahora) :) Un besazo muy grande guapa :D
lucii: Hola lucii! :D Me alegra que te guste mi historia! Blaise y Ginny también es una de mis parejas favoritas! De hecho después de Draco y Hermione mi personaje favorito es Blaise (me encanta *-*) y tengo pensado escribir un long fic de él con Ginny cuando termine este jijiji Espero que te guste el nuevo capítulo! Yo he disfrutado muchísimo escribiéndolo! Un besazo muy fuerte guapa :D
Catiba: Hola Catiba! Me alegra que te gustase el nuevo capítulo! No sabes como me reí imaginándome a Draco con su traje y un ramo de rosas negras en un autobús muggle. ¡Hahahahaha! Luego se quedó a cuadros cuando Theo comentó lo de Luna, pero él iba con su ramo en la manita jajajajaja bueno por no hablar de la parte de la madre de Hermione... pobre leona lo que tiene que soportar... no me extraña que no quiera contarle nada a la madre XDDDD Espero que te rías con este capítulo! :D A ver si has acertado a las preguntas :P Un besazo guapa ! :D
Isabel: Hola Isabel :D Cómo os pillo siempre! hahaha esto si que no os lo esperabáis! veremos a ver que hacen todas las serpientes con las chicas allí metidos... una noche entera... uff... jijiji y sí, pobre rubio! Yo espero que Jane se olvide de Theo y se centre más en él ( que deje de verle como el rarito) porque encima de que se has esforzado con el ramo de rosas y todo... jjijiji Te dejo con el nuevo capítulo que estoy deseando que lo leáis! Ya me contarás que te ha parecido! Un beso muy fuerte guapa :D
Lizzi: Hola Lizzi! Bienvenida al príncipe durmiente de las serpientes :D Me alegra mucho que te guste mi historia y que te diviertas con ella! Theo y Luna es que son super tiernos... al menos Theo acepta sus sentimientos... porque a los otros parece que les cuesta un poco más... como a Blaise XDD ( el pobre cada vez tiene las hormonas peor... entre que con Daphne le salió mal la cosa... y ahora que le atrae Ginny pero no lo quiere reconocer... u.u) espero que cambie pronto de parecer! jijij A ver que te parece este nuevo capítulo! Un besazo guapa :D
C L Lpez: ¡Hola! :D ¡Ya estoy aquí de vuelta! Ahora estoy tardando más en actualizar porque estoy de exámenes pero ya mismo termino :) Espero que te guste este nuevo capítulo! Un besazo muy fuerte :)
IVONNE JB: Hola Ivonne! Bienvenida al príncipe durmiente de las serpientes! Te deseo mucha suerte con las respuestas a la pregunta! Te dejo con el nuevo capítulo! Un besito :D
natalie malfoy: Querida natalie! Me hizo mucha mucha ilusión que me dijeses que mi fic se había convertido en el más divertido que habías leído! :D Ya sabes que a mí me encanta la comedia... y en mi vida cotidiana suelen pasarme cosas muy extrañas XDD yo creo que de ahí me viene la inspiración porque vamos... jajajaja Espero que te guste este nuevo capítulo! Sinceramente es mi favorito (hasta ahora) A ver que te parece a ti! Un besito muy grande guapa :D y por cierto mucha suerte ahora con los exámenes que ya estamos en final de curso y hay que apretar más!
Y ahora... sentaos cómodamente y disfrutar de la lectura :)
-Nochebuena: Juegos nocturnos-Editado
Luna subió las escaleras para ir a la habitación de Hermione sin soltar en ningún momento la mano de Theodore. No sabía si el regalo le gustaría pero confiaba plenamente en lo que Parvati le había dicho ese día. Lo importante era que lo hiciese con amor y ella lo había hecho con todo su cariño hacia él.
— Theo, siéntate en la cama y cierra los ojos — dijo con una sonrisa cuando entraron en la habitación.
Theodore, en cambio, tenía los nervios a flor de piel porque sabía que no tenía mucho tiempo para hablar con ella a solas pero no iba a desaprovecharlo.
— Está bien — dijo con voz entrecortada.
Luna lo miró muy seria.
— Pero no los abras — insistió.
— No lo haré. Tranquila.
En cuanto Luna vio que cerraba los ojos, nerviosa, rebuscó en las bolsas que había por la habitación hasta dar con el regalo. Quería darle el peluche antes de enseñarle la criatura así que sacó la serpiente de la bolsa, se acercó a la mullida cama y se sentó junto a él. A theodore, por otra parte, le emocionaba el hecho de que Luna se hubiese molestado en comprarle un regalo porque le hacía recobrar las esperanzas, porque sentía que de algún modo, le importaba aunque fuese un poco. Estaba tan distraído que no se dio cuenta de lo cerca que estaba Luna, y cuando por fin lo hizo y percibió su delicada fragancia, notó un escalofrío recorriéndole todo el cuerpo.
— Ya puedes abrir los ojos, Theo— musitó ella muy cerca de su oído.
Él accedió y al ver un regalo envuelto en un papel verdoso con tortuguitas sobre su regazo, soltó una risa de lo gracioso que le resultó. Con mucha curiosidad se preguntó qué habría en el interior, así que no se lo pensó y abrió el paquete con un leve temblor en las manos.
Por un momento se quedó en silencio, anonadado, observando aquella serpiente de peluche con ojos azules.
— Oh, Luna — dijo al cabo de unos momentos muy feliz y apretujó el peluche entre sus manos con suavidad — Me gusta mucho. Eres un encanto… muchas gracias.
Luna no pudo controlar el repentino rubor que apareció en sus mejillas al escuchar que la llamaba encanto. Nunca antes le habían dicho algo así y el corazón comenzó a palpitarle con fuerza. Quizás por las cosas que Theodore le susurraba o quizás por el simple hecho de tenerle tan cerca como la noche anterior cuando lo besó en la discoteca. Ansiaba que ese momento volviera a repetirse. Sólo de recordar lo guapo que estaba Theodore con traje, se moría del bochorno.
— ¿Quieres ver la criaturita? — comentó dulcemente intentando parecer relajada como de costumbre aunque en realidad estaba más que nerviosa. El color de su rostro la delataba.
Theodore se ilusionó porque tenía ganas de ver cómo sería la criatura tan especial que había nacido del huevo que le había regalado a Luna.
— Sí, me gustaría mucho.
— Espera aquí.
Luna se levantó y fue a buscar su mochila, donde tenía la pequeña caja con la mariposa. Desde que había bajado a cenar con las demás no la había revisado y tenía que cuidarla muy bien para que no le pasase nada. Cuando se cercioró de que la criatura estaba bien, cerró la caja con mucho cuidado, de espaldas a Theodore y volvió a sentarse en la cama junto a él.
— Ábrela tú — sugirió tendiéndosela en la mano, con nerviosismo.
Theodore asintió, destapó la pequeña caja y cuando por fin vio la mariposa se quedó fascinado. Brillaba y sus colores eran muy intensos. El bichito, al darse cuenta de que podía salir, comenzó a revolotear por toda la habitación y los dos lo observaron durante unos instantes sin decir nada, en completo silencio.
Theodore se removió un poco.
— ¿Sabes, Luna? — habló haciendo que dejase de mirar por un momento a la criatura y centrase su atención en él— Nunca había visto uno de estos seres. Al parecer, estas mariposas no siempre nacen con la misma apariencia. Suelen adoptar los colores del aura de su dueño como te expliqué en la carta. Bueno, la verdad es que no sé si la habrás leído.
Luna, tranquilamente dejó la pequeña caja vacía sobre el colchón y lo miró a los ojos.
— Sí. Hermione la encontró.
Theodore sonrió.
— Ah, genial...pues como te iba diciendo, que a pesar de que tenía el huevo, no sabía cómo sería… pero creo que es perfecta — lo dijo de una forma tan cariñosa que ella no pudo evitar ilusionarse.
— ¿Tú crees?
Theodore, algo sonrojado, se pegó más a ella y le rozó inconscientemente el hombro con el suyo.
— Por supuesto — susurró — ¿Ya le has puesto nombre?
Luna suspiró, algo cabizbaja.
— Aún no…quería hablarlo contigo. Ya sé que me dijiste que lo eligiese yo, pero… ¿no piensas que sería mejor que lo hiciésemos entre los dos?
Theodore se lo pensó durante unos segundos. Él no tenía tanta imaginación como ella, desde luego, pero si Luna quería que lo hicieran juntos, así sería.
— Sí…tienes razón, aunque a mí no se me ocurre ninguno — dijo con cierto desánimo— No soy bueno con estas cosas.
Luna se quedó en silencio dándole vueltas, buscando algún nombre en su cabecita, uno que significase algo especial para ellos, que los uniese y que les recordase cómo se habían conocido.
— ¿Qué te parece Oníria? — sugirió.
— ¿Oníria? — inquirió él confuso, porque hasta ahora no había escuchado ese nombre.
Luna se encogió de hombros.
— Sí— dijo esbozando una sonrisa— Oníria significa sueño y bueno… he pensado en ese nombre porque nosotros nos conocimos así, por ser sonámbulos.
Theodore notó como su estómago se encogía y se sintió un poco culpable.
— Es bonito — sonrió con tristeza y desvió la mirada — aunque…tengo que decirte una cosa pero a lo mejor te enfadas.
Luna lo observó sin entender a qué se refería.
— ¿Por qué voy a enfadarme? No suelo hacerlo con nadie… y menos contigo — y de hecho era verdad. Cualquiera no hubiese aguantado todo lo que ella había tenido que soportar en Hogwarts pero sinceramente le era indiferente. No solía alterarse, ¿para qué iba a hacerlo? Veía las cosas con una perspectiva distinta a la de los demás.
— P-pues… — tartamudeó él — porque te mentí, Luna. No soy sonámbulo. Nunca lo he sido.
Silencio.
Theodore apretó los ojos, con fuerza, pensando que iba a dejarlo plantado y se iba a marchar después de aquella confesión, pero Luna se mantuvo inmóvil.
Silencio.
— Ah, vaya — dijo por fin, cuando reaccionó. No parecía estar sorprendida, sino más bien calmada — No me importa.
Theodore abrió muchos los ojos y dejó el peluche sobre la cama, sin apartar la vista de ella.
— ¿De verdad? No sabía cómo ibas a tomártelo, por eso tenía miedo de decírtelo, más que nada porque estuve todas las noches durmiendo contigo y pensé que te molestaría.
Luna apuntó una pequeña sonrisa. Aún así tenía ciertas dudas.
— No — le murmuró al oído — pero… ¿por qué lo hiciste? ¿Por qué fingiste ser sonámbulo si no lo eras?
Theodore se quedó en silencio, tomó una bocanada de aire y luego la dejó escapar, intentando reunir el valor que necesitaba. Quería decírselo de una vez. Se arriesgaba mucho porque sabía que podía estropearlo todo en un abrir y cerrar de ojos, porque daba por hecho que Luna lo había besado por culpa del Coco Loco, que en realidad lo veía como un buen amigo y nada más pero… aún así no iba perder nada por decírselo ni quería darle más vueltas. Tenía que hacérselo saber.
— Porque era la única forma en la que podía pasar algo de tiempo contigo— dijo muy alterado, con miedo a lo que pudiera responder ella.
Pero Luna alzó la mano y le acarició el cabello instintivamente.
— Me alegra que digas eso — susurró acercándose un poco más a su rostro — Cada vez que venías me sentía muy feliz, ¿sabes?
Theodore se estremeció al notar la respiración de Luna contra su boca y no pudo resistirlo más. Se aproximó a ella y acercó los labios a los suyos.
— Lo hice porque me gustas, Luna — musitó con un hilo de voz — Me gustas desde que hablé contigo la primera vez. Me gustas desde que me di cuenta de que no eras como las demás, desde que me dijiste que te habías mantenido al margen cuando sucedió lo del Gran Comedor y… desde que te vi aquella noche durmiendo en el diván de la sala de los Menesteres.
Se quedó en silencio pero no se apartó, exhaló aliviado por habérselo contado y esperó. Era lo único que podía hacer. Esperar a que ella le diese una respuesta. Luna vio que le tenía muy cerca. Tan cerca que prácticamente rozaba su nariz con la de él. Cuando por fin asimiló sus palabras, posó la mano en su muslo y lo miró con dulzura.
— Theo…estaba preocupada porque después de lo que pasó anoche, no sabía si iba a volver a poder besarte… porque tú también me gustas. Porque has sido el único chico que me ha tratado bien pero que sobre todo, me ha entendido. Me has escuchado y he hablado contigo sobre cosas que no he comentado con otra persona y también me gustas… porque haces que sienta que no estoy...
Pero las palabras de Luna se esfumaron cuando Theodore acortó la poca distancia que les separaba y la besó. No hacía falta que ella dijese nada más. Era suficiente. Así que no esperó. Se abrió paso entre sus labios y Luna no le puso ningún impedimento porque ella quería notar su lengua bailando en su boca, jugando con la suya. Y cuando por fin la sintió, sonrió para sí misma. Ya no sentía vergüenza, sino más bien confianza. Era lo que él le transmitía.
Apartó la mano de su muslo, rodeó su cintura y se pegó un poco más, queriendo fundirse con él, porque sabía que todos estaban a punto de marcharse y quería pasar los últimos minutos a su lado, besándole sin parar.
Theodore no cabía en sí de alegría. No podía pedir más. Tenía entre sus brazos a la chica que le gustaba y lo demás había dejado de tener relevancia. No le importó que tuviera que irse, porque durante unos segundos se olvidó hasta de que el maldito tiempo existía. Su anhelo hizo que se aferrase a Luna con fuerza, rodeara su cuello con la mano y la acercase más a él, porque quería sentir con más profundidad el beso. Y cuando lo hizo, Luna gimió levemente, dándole a entender que ella estaba disfrutando tanto como él.
Sin embargo, cuando Theodore por fin se atrevió a deslizar las manos por su cuerpo hasta llegar a sus muslos, se detuvo en seco porque escuchó un grito que provenía de la planta baja.
Luna, jadeando, se apartó un poco sorprendida.
— Oh — dijo con voz entrecortada — ¿Qué ha sido eso?
— No, no. Esto es una broma — se escuchó la voz de Blaise. Parecía estar muy enfadado.
Theodore, intranquilo, se puso en pie y cogió a Luna de la mano.
— ¿Miramos a ver qué pasa? — sugirió.
— Está bien, pero… antes voy a guardar a Oníria. No quiero que le suceda nada malo— comentó un poco distraída, notando, irónicamente, como las mariposas le revoloteaban por el estómago, porque aún no había asimilado que hubieran vuelto a besarse.
— Tranquila, Luna. Aquí está a salvo, no hay nadie en la habitación.
— Pero los Nargles podrían llevársela— insistió ella— Será mejor que la esconda.
Theodore asintió con una sonrisa. Era probable que los Nargles existiesen aunque él no los viese…y si Luna decía que podían llevarse a Oníria, era mejor hacerle caso. Cuando la chica hubo guardado la mariposa en su pequeña caja, ambos salieron al pasillo y se asomaron por el hueco de la escalera. Hermione se paseaba de un lado a otro del pasillo muy estresada, murmurando por lo bajo.
— ¿Por qué gritáis tanto? — dijo Theodore un poco molesto debido a todo el escándalo que estaban montando, y es que le hubiera gustado pasar los pocos minutos que le quedaban con Luna, no escuchando las voces de Draco y Blaise que provenían del salón, soltando maldiciones.
— ¿Hay algún problema? — añadió Luna con preocupación, y en cuanto se fijó en Hermione dedujo que algo malo había sucedido. Sobretodo cuando vio como su amiga se detenía al escuchar su voz y alzaba la vista para decirle algo.
— Complicaciones, Luna…complicaciones.
Luna no entendió a qué se refería Hermione pero al ver que Ginny y Lavender se la llevaban a rastras al salón pensó que a lo mejor no era tan grave y decidió que la esperasen, porque quería estar con Theodore.
— ¡En seguida bajamos!— exclamó desde arriba — No tardaremos mucho.
Y sin más, apartó a Theodore del hueco de las escaleras y se quedó plantada frente a él en mitad del pasillo. Después, suspiró con tristeza.
— A lo mejor Malfoy y los demás pretenden irse ya…
Theodore se mordió el labio, muy molesto y los maldijo por querer marcharse tan pronto. Aún tenía que aclarar un par de cosas con Luna.
— Es probable — masculló entre dientes pero luego se calmó un poco, al notar el cálido tacto de la mano de ella, aferrándose a la suya — Luna… antes de irme, hay algo que tengo que decirte.
Luna, al ver que él se aproximaba mucho a ella agarrándola de la cintura, sintió un cosquilleo en el estómago.
— ¿Sí? — preguntó muy feliz.
— Quiero salir contigo — musitó rozando su mejilla con los labios— ¿Tú...quieres?
Luna nunca había escuchado a Theodore hablando de esa forma tan…ronca, lo que le provocó que se le erizara el vello. Lo miró durante uno segundos en los que se perdió totalmente en sus ojos azules y aproximó su boca a la de él.
— Me encantaría — fue lo único que pudo responder en ese momento porque tener a Theodore tan cerca la había dejado sin habla, algo que no le sucedía muy a menudo.
Él no esperó más y volvió a besarla antes de bajar.
— ¡Os digo que tiene que haber una solución! ¿Cómo vamos a quedarnos? ¡¿Estáis mal de la cabeza?! — gritó Blaise desde abajo.
Sin embargo, nada más escuchar aquellas palabras, Theodore se apartó rápidamente de los labios de Luna y la miró extrañado.
— ¿A qué se ha referido Blaise?
Luna se encogió de hombros.
— No lo sé. Será mejor que bajemos y les preguntemos, a ver qué ha pasado.
— Está bien — dijo a regañadientes. Después la cogió de la mano y bajó las escaleras con la cabeza bien alta, dando a entender que le importaba bien poco lo que pensaran sus amigos sobre su relación. No tenía ganas de saber por qué estaban armando tanto jaleo los demás pero un pensamiento hizo que se olvidara de todo.
Por fin. Por fin podía estar con Luna. Y si le decían algo, iba a ignorarlos por completo porque por fin tenía la novia que quería y no se iba a alejar de ella por nada del mundo.
Cuando llegaron al recibidor, vieron que Blaise no era el único que estaba histérico. Hermione no dejaba de murmurar con Ginny -ambas bastantes preocupadas- mientras Lavender y Parvati continuaban dando brincos como si nada hubiese pasado. Draco, por otra parte, se mantenía en silencio con un semblante taciturno, escuchando la conversación entre Blaise y los padres de Hermione.
— Pero tiene que haber una solución. Debe haber alguna forma— insistió el chico por enésima vez, cruzado de brazos.
Draco suspiró, notando que había perdido la poca paciencia que le quedaba.
— No tenemos más remedio, Blaise.
Theodore, algo intrigado, se acercó a ellos, sin soltar a Luna de la mano.
— ¿Se puede saber qué os pasa?
Jane fijó la vista en ellos y cuando pudo procesar que estaban cogidos de la mano, casi sufrió un infarto. Se preguntó cómo era posible que su futuro yerno estuviera saliendo con la amiga de su hija, que cómo el mundo podía llegar a ser tan cruel, pero sabía con certeza que aquello no hubiera sucedido si su hija se hubiera espabilado y no hubiese dejado que el tren se marchara.
Blaise bufó, bastante cansado de tener que estar haciendo el paripé delante de unos sangre sucia que ni siquiera le importaban una mierda.
— Pues que no nos podemos largar. Eso es lo que pasa, Theodore— espetó de malagana, aunque en el fondo estaba más que preocupado. Llevaba días sin aparecer por su casa y estaba seguro de que no le iba a hacer nada de gracia a su madre a pesar de que nunca lo había pillado cuando se marchaba al Londres muggle para olvidarse de todo. Sólo con recordarla notó un sabor muy desagradable a bilis subiéndole por la garganta, pero aún así mantuvo la compostura.
— ¿Cómo? ¿Cuál es el problema? — preguntó Luna.
Draco observó sus dedos entrelazados con los de Theodore y exhaló, siendo consciente de que al final su amigo había terminado hablando con ella. En ese momento pensó que Theodore era un estúpido, un imbécil por haber caído tan fácilmente y haberse enamorado de Lunática. Él, desde luego, no debía cometer el mismo error con Granger.
— Hay mucha nieve en la calle y van a tener que quedarse a pasar la noche, Luna— explicó el señor Granger al ver que su mujer no era capaz de hablar y parecía estar en estado de shock—El tráfico estará cortado y es imposible salir con este tiempo.
Theodore, al escuchar aquellas palabras, se quedó sin respiración pero no fue precisamente por preocupación porque ahora se daba cuenta de que si no podían salir de ninguna de las maneras, significaba que iba a tener que pasar la noche con Luna, que no tendría que marcharse.
— Bueno…—carraspeó intentando disimular una sonrisa en vano—a mí no me importa quedarme. ¿Cuál es el problema? — en ese momento miró a Draco y a los demás.
Draco puso una mueca.
— ¿Mis padres?— le espetó arrastrando las palabras— No les va a hacer nada de gracia y lo sabes.
— ¿Por qué no los llamas por teléfono desde aquí para decirles que estás bien?— sugirió Jane.
Blaise se rio con falsedad. Dedujo en seguida que el telefóno sería algún cacharro que usaban los sangre sucia para comunicarse.
— No, no. Será mejor que no— respondió por Draco y desvió la mirada— Mañana... ya les contaremos lo sucedido.
Hermione se mantuvo en silencio. ¿Qué iba a pasar con Lucius Malfoy si no volvían? Sabía que no iba a ser bueno para Malfoy. Lo miró y vio que permanecía callado, sin decir nada, manteniendo la misma expresión de indiferencia, pero algo le decía que en realidad estaba más que preocupado.
Jane, con el corazón roto, suspiró habiendo perdido toda esperanza y es que, que Theodore estuviese con Luna, le había fastidiado todos sus planes de futuro.
— En fin— dijo cabizbaja — Si os vais a quedar aquí lo mejor será que mi marido os deje algo de ropa.
Blaise abrió los ojos como platos. No pensaba tocar un trapajo de un sangre sucia y menos, para ponérselo.
— ¿Ropa?— masculló, incrédulo.
Pero Draco lo amenazó con la mirada dispuesto a matarle si se quejaba o soltaba algo por la bocaza. A él tampoco le hacía mucha gracia pero delante de los padres de Granger tenían que disimular.
— Sí— afirmó Jane— Hermione, ¿me ayudas a bajar unas cuantas mantas y algunos sacos de dormir?
Hermione sintió un escalofrío.
— ¿Cómo?
— Aquí en el salón estaréis mejor todos juntos.
Hermione quiso negarse pero vio que era inútil discutir con su madre -porque sabía que si lo hacía, insistiría más- así que no replicó y subió con ella a la planta de arriba, pensando que quizás si no se despegaba en toda la noche de las chicas, Malfoy no se le lanzaría al cuello. No es que no le apeteciese…al contrario, pero era su casa y estaban todos. No quería ni siquiera replanteárselo. En cuanto al resto de las chicas... subieron a la planta de arriba para ponerse más cómodas y Luna se separó de Theodore al ver que Lavender y Parvati no dejaban de insistir para que subiese y las ayudase con unas cuantas cosas, así que no puso objeciones y las acompañó con tal de la dejasen tranquila.
— ¡Ay Lunita! ¡Cuéntanos, cuéntanos!— exclamó Lavender cuando entraron en la habitación de Hermione. Luego cerró la puerta. Se frotaba las manos como nunca y su expectación crecía por momentos.
Luna dio un paso hacia atrás algo cohibida.
— Eh… pues que Theo me ha dicho que quiere salir conmigo— explicó. Cuando se dio cuenta de que no reaccionaban, se dedicó a buscar entre sus pertenencias su pijama de rayas y se lo puso, para estar más cómoda.
— ¿Y qué le has dicho?— inquirió Parvati con la esperanza de oir una respuesta afirmativa.
Luna empezó a abrocharse los botones de la camisa del pijama.
— ¿Qué creéis? Que sí.
Se temió lo peor después de aquella afirmación. Y así fue. En cuantó lo soltó, Lavender y Parvati comenzaron a chillar como locas y Ginny se llevó la mano al rostro avergonzada, rezando porque Malfoy y los demás no escuchasen desde abajo el escándalo que estaban montando, sin entender cómo Luna había empezado a salir con uno de ellos, pero aún así, Ginny no quiso decirle nada, porque sabía que Nott no era mal chico, que la trataba bien. No era como Zabini, desde luego. Así que se dio por vencida, se quitó el jersey, después los pantalones vaqueros y finalmente se puso su rojo pijama de cuadros. Por todos los medios quería ver el lado positivo de la situación pero conforme fue abrochándose los botones de la dichosa camisa del pijama se dio cuenta de que no lo había. Sólo esperaba no quedarse sola en ningún momento, y sobretodo, que a Zabini no le diese por obligarla a manosearle, porque estaba cansada y no iba a seguirle el juego. Su paciencia había llegado al límite.
De repente se abrió la puerta de la habitación y entró Hermione. Después, con cuidado, volvió a cerrarla. Había ayudado a sus padres a bajar todas las cosas y sólo quedaba ella por cambiarse de ropa.
— ¿Estáis listas?— preguntó algo inquieta.
Lavender continuaba buscando algo en su mochila, de espaldas a ella.
— Sí, Estábamos hablando sobre Theito— dijo con un hilo de voz.
Hermione rodó los ojos.
— No hace falta que lo digas, Lavender. Se os ha oído por toda la casa.
Luna soltó una risita, pero Ginny no lo vio tan divertido.
— Estupendo— resopló de malhumor— ¿Qué van a pensar ellos si lo han escuchado?
Hermione no le dio importancia. Sabía que Malfoy y los demás estaban hablando abajo, poniéndose los pijamas que su padre les había dejado de malagana. Habrían escuchado los gritos, sí, pero nada más. La señora Granger, en cambio, había decidido quedarse arriba en su dormitorio y se había metido en la cama, bastante deprimida. Hermione sabía muy bien el motivo pero ahora se sentía menos agobiada, porque estaba segura de que ya no la molestaría más con Theodore.
— No creo que hayan oído nada, Ginny— dijo con tranquilidad.
Parvati, al ver que su otra amiga seguía rebuscando en la mochila, se acercó a ella con impaciencia.
— ¿Te ayudo, Lavender?
Pero Lavender la apartó un poco, queriendo hacerse cargo ella.
— No, no— le espetó— Estoy segura de que las había dejado por aquí…
Hermione la miró con cierto recelo.
— ¿El qué?— inquirió.
Lavender dejó escapar una risa.
— Pues...las cartas del Tarot.
Ginny se quedó pasmada.
— ¿Estás loca? No pensarás llevártelas abajo, ¿verdad? ¿Qué pasa que vas a echárselas a Malfoy para predecirle el futuro?— añadió con sarcasmo.
Lavender la ignoró y siguió buscando hasta que las encontró en uno de los bolsillos pequeños de su mochila.
— ¡Aquí están!— exclamó, aliviada — Claro que las voy a bajar, Ginny. Le he dicho a Crabby, Crabby que se las echaría. Quiere saber su futuro.
Hermione puso los ojos en blanco y se limitó a ponerse el pijama, preguntándose cuáles serían las mentiras absurdas que se le ocurrían a Lavender con la estafa de las cartas porque estaba claro que lo que dijesen no era cierto. Para ella todo lo relacionado con la Adivinación siempre había sido y sería impreciso e irracional.
Cuando todas estuvieron listas bajaron al salón con todas sus cosas. Hermione tuvo que ahogar una carcajada al ver a los compañeros de Malfoy con los pijamas de su padre. Sobre todo al ver a Crabbe y Goyle porque los pantalones les quedaban un poco cortos y parecía que iban a pescar al río.
Sin embargo cuando observó a Malfoy, no pudo evitar ruborizarse.
Sí.
Llevaba el maldito pijama de su padre y lo peor de todo era que le quedaba demasiado bien. Sabía que no iba a volver a ver esa ropa de la misma forma, que le recordaría siempre a él. Era de color azul y como no… Malfoy se había dejado los dos primeros botones desabrochados para provocar, algo que parecía encantarle.
— Bueno, Hermione— carraspeó el señor Granger al ver que llevaba un rato hablándole a su hija y no le hacía caso porque parecía estar anonadada con la imagen que tenía frente a ella— Tu madre y yo vamos a dormir. No hagáis ruido y acostaos pronto.
Hermione asintió en silencio sin apartar la vista de Malfoy y su padre se acercó un poco más a su oído.
— Más os vale no hacer nada raro si no quieres que mañana alguno de tus amigos acabe en el hospital.
Hermione dio un respingo y desvió la mirada. Intentando disimular, se puso firme.
— Tranquilízate, papá. Yo los controlaré a todos— dijo en un susurro— No tienes de qué preocuparte.
El señor Granger, más relajado, se marchó a su dormitorio pero no sin antes haber taladrado con la mirada a todos los alumnos de Slytherin para que no se atrevieran a tocar a su hija. Parecían educados pero no se fiaba mucho y sabía que debía estar alerta. Después de todo, eran adolescentes en plena fase hormonal.
— ¡Yupi, yupi!— exclamó Lavender más que entusiasmada en cuanto se quedaron solos porque Crabbe y Goyle comenzaban a caerle bien y sabía que iban a echarse unas risas. No tenía ni idea de lo que ocurriría cuando volvieran a Hogwarts después de las vacaciones pero esa noche pensaba olvidarse de todo.
Hermione la taladró con la mirada.
— Lavender, ya has oído a mi padre. Nada de ruido— le espetó.
Lavender hizo aspavientos con la mano, encendió unas velas que se había llevado a la casa de Hermione y apagó la luz del salón para crear un ambiente más apropiado, porque sabía que así el juego resultaría más interesante.
— Que sí… hablaré flojito— dijo con desgana.
Blaise, aprovechando que el señor Granger se había largado, se quitó el pijama inmediatamente. Le picaba. Era de un sangre sucia y no se veía capaz de aguantar con él una noche entera, así que no tuvo reparos en quedarse únicamente con una camiseta de tirantes y sus calzoncillos rojos.
Ginny se mordió el labio al verle en ropa interior y tuvo que desviar la mirada para no fijarse en el basilisco. Evidentemente no pudo evitar echárselo en cara.
— ¿Por qué no te tapas un poquito?
Pero Blaise empezó a mirar de un lado a otro y se acercó a Goyle.
— ¿Has oído algo, Gregory?
— ¿Eh?— Goyle estaba tan distraído viendo como Lavender comenzaba a sacar las cartas y ponerlas encima de la mesa que ni se había enterado de lo que le había preguntado su compañero.
Blaise rechinó los dientes y se cruzó de brazos.
— ¿Bueno quién se anima?— preguntó Parvati retirando una de las sillas de la mesa para sentarse junto a Lavender.
Crabbe y Goyle no se lo pensaron dos veces y se unieron al juego, porque lo de saber el futuro sonaba muy interesante. A Theodore le era indiferente pero al ver que Luna tiraba de su mano, no se negó y se sentó en una silla, dejando que ella se acomodase en su regazo. Ginny tampoco puso impedimentos y se sentó al lado de Goyle con tal de no estar cerca de Zabini pero a Blaise no le hacía gracia ese estúpido asunto de las cartas. No quería tener nada que ver con las asquerosas traidoras a la sangre ni con la pecosa. Miró a Draco para ver si él opinaba lo mismo y se quedó atónito al ver que se había sentado con la sangre sucia en uno de los sofás y que estaban hablando, apartados de los demás.
— Draco, ¿se puede saber qué haces?— preguntó extrañado.
Malfoy se quedó en silencio. Alguna excusa tenía que poner para que no sospechase nada y los dejase tranquilos.
— Estamos hablando del trabajo de pociones, Blaise— repuso calmado— Vamos a quedarnos aquí. Tú haz lo que te dé la gana.
Blaise entrecerró los ojos y se lo pensó. Se pensó si ir a molestar a la sangre sucia y a Draco o sentarse en la mesa con el resto. Ninguna de las opciones le hacía gracia pero al escuchar a Lavender Brown hablando cosas muy raras y absurdas sobre el destino de Crabbe cambió de opinión, se acercó a la mesa y se sentó junto a Theodore y la loca porque prefería verlos a ellos haciendo manitas a tener a Weasley al lado. Debía aguantar toda la noche y no perder los nervios. Por Circe que así lo haría.
— ¡Anda Crabby, Crabby!— dijo Lavender con emoción— Vas a tener mucha suerte en el amor este año. Una chica se va a volver loquita por tus huesos.
Vincent, frenético, se incorporó, apoyó las palmas de las manos sobre la mesa y se inclinó un poco hacia delante para fijarse bien en las cartas. Sus ojos brillaban de emoción.
— ¿Ah sí? ¿Quién? ¿Quién es?
Gregory Goyle se entusiasmó tanto al oír aquello que inmediatamente quiso que también se las echaran a él. Blaise bufó.
— No entiendo cómo os podéis creer esta sarta de gilipolleces— se quejó, de brazos cruzados, apoyándose contra el respaldo de la silla. A pesar de que llevaba poca ropa no tenía frío porque su temperatura corporal solía ser alta.
Lavender, al escucharlo, soltó una risa sin tomarle en serio.
— Calla ya, anda— le dijo y continuó como si nada con la tirada— Mira Crabby, Crabby. Parvati y yo vamos a darte unos consejitos. Tú no le hagas caso a Blaisy y escúchanos.
Blaise se inclinó un poco hacia delante y la miró con amenaza.
— ¿Cómo me has llamado? — masculló por lo bajo.
Pero Lavender le ignoró y continuó con la charla.
— Parvati te va a dar algunos consejos de la revista Corazón de bruja. Así sabrás como conquistar a una chica.
— Ejem— carraspeó Parvati sacando una revista de la bolsa que había dejado encima de una silla— Aquí dice que tienes que cuidarte mucho. Ya sabes... a las chicas les gustan los chicos que se preocupan por su pelo, van bien vestidos y demás.
Crabbe asintió a todo como un loco. No sabía lo que era Corazón de Bruja pero se fiaba de las chicas. Si tenía que ponerse guapo lo haría porque iba a encontrar a su amor. Las cartas se lo habían dicho. Ya se había emocionado y sentía un cosquilleo en el estómago.
Lavender lo sacó de su ensimismamiento.
— Nosotras te vamos a ayudar Crabby, Crabby. Déjalo en nuestras manos. Cuando volvamos a Hogwarts te vamos a hacer un cambio radical.
Mientras tanto, Draco, que escuchaba toda aquella palabrería sin sentido desde el sofá, no dejaba de soltar risas por lo bajo.
— Ahora entiendo por qué no querías ir.
Hermione, aprovechando que había puesto las piernas en el sofá, se las abrazó, porque tenía algo de frío. Luego rodó los ojos.
— Es que es absurdo. No sé cómo Crabbe y Goyle se creen esas bobadas. Bueno, retiro lo que he dicho. Por no hablar de los estúpidos consejos de esa revista. Lavender y Parvati no se despegan de ella en todo el día— dijo, pero inmediatamente se quedó en silencio, como si hubiera recordado algo importante— por cierto Malfoy…sino vuelves a tu casa esta noche, ¿qué va a pasar… con tu padre?
Tenía miedo de preguntárselo pero estaba preocupada y lo que más la angustiaba era que él estuviese tan tranquilo.
— Ya me inventaré algo, Granger— comentó cerciorándose de que nadie los escuchaba pero los demás estaban tan centrados en las cartas que no percibían nada a su alrededor— Digamos que últimamente no lo veo mucho. No sé siquiera si estará en Malfoy Manor ahora mismo.
Hermione se removió un poco en el sofá, interesada. Sabía que no debía indagar, que no tenía derecho a saber nada sobre su padre pero la curiosidad pudo con ella.
— ¿Por qué?
Draco suspiró y se apretó el puente de la nariz. No quería hablar sobre ese tema con ella, no podía decirle que precisamente su padre se veía con Voldemort para hablar sobre la profecía y el cara cortada.
— Sinceramente no lo sé, Granger— dijo desviando la mirada y aprovechó para acercarse más a su lado y que se olvidara de lo que habían hablado.
Hermione, repentinamente, vio como Malfoy se pegaba un poco más a ella y alzaba la mano para cogerle un mechón de pelo. Inmediatamente le apartó la mano y lo fulminó con la mirada.
— ¿Qué crees que haces, Malfoy? — le susurró— ¿Estás loco? Pueden vernos.
Draco dejó escapar una suave risa y volvió a cogérselo.
— Lo dudo mucho. Ahora mismo están más centrados en averiguar quién es el supuesto amor de Crabbe.
Hermione, viendo que no parecía estar por la labor, se apartó un poco de su lado, porque sabía lo arriesgado que era y no pensaba dejar que los descubrieran.
— Como sea, será mejor que no — le espetó.
Mientras tanto...
— Bueno, ¿te ha quedado todo claro? Si haces lo que te he dicho arrasarás— le dijo Lavender a Crabbe y volvió a barajar las cartas. Quería echárselas a sí misma porque no se quitaba a Cormac McLaggen de la cabeza y necesitaba saber cosas. Saber cómo iba a terminar ese año, saber qué iba a ocurrir en general.
Así que cortó la baraja y sacó cinco cartas porque pensó que una tirada normal sería lo más sencillo para su pregunta.
Parvati y los demás indagaron con la intención de sonsacarle información pero ella se quedó en silencio. No quiso decirles lo que había preguntado porque sentía que no era asunto de los demás, ni siquiera de Parvati así que levantó las cinco cartas dejándolas al descubierto encima de la mesa pero se quedó lívida. Durante más de un minuto no fue capaz de articular palabra. No podía hacerlo porque le resultó imposible.
Los demás la miraron confusos pero ella recogió las cartas rápidamente, las barajó de nuevo con ansiedad y sacó otras cinco.
Volvió a salir lo mismo.
Las manos empezaron a temblarle, no fue capaz de hablar y justo ahí decidió que lo mejor era olvidarse, porque estaba segura de que era un error, de que no podía ser cierto.
— Lavender, ¿estás bien?— preguntó Parvati con preocupación, deduciendo que quizá le había salido algún desengaño amoroso o algo por el estilo porque la expresión de su rostro lo indicaba.
Lavender apartó la mirada, recogió las cartas con manos temblorosas y las guardó en una bolsa que llevaba Parvati, porque no quería preocupar a los demás ni que supieran lo que había salido en su tirada. El miedo la embargó rápidamente. Estaba al corriente de que algunos pensaban que las cartas no servían de nada, que eran un juego absurdo e impreciso, pero ella sabía que casi nunca se equivocaban y lo que habían predecido no era buen augurio en absoluto.
Alguien iba a morir.
— Eh, sí. Vamos a dejar las cartas por hoy, ¿v-vale? Vamos a hacer otra c-cosa…— su voz se resquebrajó.
Parvati, al ver a su amiga tan mal, quiso animarla rápidamente así que no se lo pensó y comenzó a rebuscar en la bolsa que había bajado. Gregory, en cambio, se vino un poco abajo al darse cuenta de que él se había quedado sin su tirada de cartas, pero no dijo nada y se recostó contra el respaldo de la silla.
— Eh, chicas, ¿Recordáis ayer cuando fuimos al centro comercial a comprar los regalos de Navidad?— dijo Parvati intentando captar el interés de Lavender.
Luna, al notar que Theodore la abrazaba por la cintura, posó las manos sobre sus brazos.
— Sí, claro— comentó.
Parvati sacó un plástico de la bolsa y comenzó a desdoblarlo.
— Pues... entré en una tienda de juegos muggles y compré esto. Tiene muy buena pinta.
— ¿Qué es eso?— preguntó Goyle al ver que el plástico era una especie de sábana blanca con círculos de colores.
Parvati esbozó una sonrisa, bastante emocionada.
— Se llama Twister, creo. Pensaba estrenarlo al volver a Hogwarts con mi hermana y algunas de sus amigas pero podríamos jugar un rato. Será divertido.
Lavender se vio obligada a fingir una sonrisa con tal de que su amiga no se preocupara y pensó que, de alguna forma, necesitaba sacarse de la cabeza lo de las cartas, que lo mejor sería jugar a algo para distraerse.
— Sí, tienes razón— dijo con un hilo de voz.
Pero Blaise soltó una risa mordaz, cargada de sarcasmo. No pensaba participar en un juego muggle, desde luego.
— Yo no pienso jugar a eso. Me niego.
Parvati no le hizo ni caso, sacó un pequeño libro de instrucciones y lo releyó un par de veces.
— Se supone que cuantos más seamos más difícil es jugar. Creo que lo mejor sería que hiciésemos rondas de tres o cuatro.
— ¿Cuáles son las reglas?— preguntó Theodore interesado.
— Pues a ver…— musitó comenzando a repasarlas mientras le tendía la sábana de plástico a Goyle en la mano para que la colocase en el suelo— Se supone que el jugador debe realizar una serie de posturas poniendo las manos y los pies en los círculos que se le diga. Cada vez irán siendo más difíciles.
— ¿Y qué pasa si nos caemos?— Crabbe miraba la sábana ansioso por comenzar a jugar.
— El jugador que no sea capaz de mantenerse en pie y caiga al suelo, queda eliminado— continuó leyendo Parvati— también es eliminado si toca el tablero con un codo o la mano.
Luna, algo animada, se levantó del regazo de Theodore.
—No será tan difícil, ¿no?
Lavender se encogió de hombros.
— Ahora lo veremos. ¿Quiénes van a ser los primeros, Parvati?
— Mm, pues… me da igual. ¿Quién quiere jugar ahora?
Crabbe y Goyle dieron un paso al frente.
— ¡Nosotros!
Ginny, harta de estar sentada, se levantó y se acercó a Parvati. Y es que en parte estaba un poco cansada de sentir como Zabini le clavaba la mirada.
— Yo también quiero.
— Zabini, ¿tú quieres?— inquirió Parvati provocando que la chica se estremeciese repentimamente.
Pero él se limitó a apoyar los brazos sobre la mesa.
— Paso— dijo con desdén.
Lavender y Parvati les preguntaron a Malfoy y a Hermione si querían jugar pero al ver que no les hacían ni caso desistieron, pero aún así se extrañaron de que pudieran mantener como si nada una conversación cuando supuestamente se habían odiado siempre.
— En el siguiente turno queremos jugar nosotros— comentó Luna volviendo a sentarse en el regazo de Theodore.
— Vale, vale— le dijo Parvati. Después, eligió ser ella la que dijera donde tenían que poner los pies y manos los jugadores, y Lavender se encargaría de girar la ruleta.
Ginny se remangó el pijama y Crabbe y Goyle se quedaron de pie, a la espera de que Parvati les dijese lo que tenían que hacer.
Y sin más, comenzó el juego.
Cinco minutos.
Diez minutos.
Quince minutos.
Al cabo de un rato, Ginny, Crabbe y Goyle estaban agotados. Gregory había sido eliminado porque le había tocado una postura muy incómoda, había perdido el equilibrio y con el codo había tocado la sábana, así que todo se había reducido a Vincent y a Ginny. Blaise se había dicho a sí mismo que iba pasar del tema pero no pudo hacerlo cuando escuchó una vez más a Parvati Patil decir ''pie derecho sobre amarillo'' y vio que Weasley se colocaba en una postura jodidamente provocadora.
Su maldito culo lo estaba tentando.
Alterado y casi fuera de sí, se levantó como un resorte de la silla donde estaba sentado junto a la reciente parejita y se aproximó a Parvati. Sabía que no debía hacerlo pero ya era tarde. La Blaisiconda había vuelto a la carga.
— Quiero jugar— no estaba dispuesto a obtener una negativa.
— ¿Eh? ¿Eh?— balbuceó Ginny sin poder ver nada por culpa del maldito pelo que le tapaba toda la cara. Estaba a cuatro patas pero sin apoyar las rodillas en la sábana— Ya no puedes, Zabini. Tienes que esperar a la siguiente ronda.
Y es que Ginny no pensaba dejar que se le acercase. Lo quería lejos, a dos kilómetros si hacía falta. Sin embargo, Parvati, que quería darle más emoción al Twister, pasó las páginas del manual de instrucciones rápidamente, buscando información.
— Aquí no dice nada de que un jugador no pueda incorporarse más tarde— explicó releyendo de arriba abajo— ¿A qué se debe este cambio repentino, Zabini?
Blaise se quedó callado un breve instante.
— No parece tan aburrido como yo creía — su voz se había vuelto ronca y a pesar de que nadie se había dado cuenta de lo lascivas que sonaron sus palabras, Ginny sí lo hizo. Sabía lo que pretendía el muy desgraciado. Restregarse contra ella.
Tuvo la intención de largarse pero en cuanto Lavender y Parvati se dieron cuenta de que iba a apartar las manos y los pies de la sábana la retuvieron.
— No, no, me retiro. Dejadme.
Pero Parvati no la dejó.
— Ni hablar. Ya estás jugando. Ahora no hay vuelta atrás— al ver que la chica finalmente se rendía, continuó dándole indicaciones a Crabbe para decirle donde debía poner la mano izquierda.
Luego fue el turno de Blaise. Lavender que era la encargada de la ruleta, la giró una vez más y salió ''pie derecho sobre azul''. Y Blaise, aprovechando que el color estaba junto al amarillo, no se lo pensó y se puso lo más cerca posible de Weasley, deseando hacerle sufrir.
Veinte minutos.
Veinticinco minutos.
El juego continuó y las posturas se fueron volviendo cada vez más complicadas hasta que -para desgracia de Ginny- a Zabini le tocó poner las manos de tal forma que acabó encima de ella. A penas la tocaba pero notaba su aliento rozándole la nuca.
''Joder…''— pensó ella, rezando porque no se pegase más. Incluso llegó a replantearse el hecho de fingir que perdía el equilibrio repentinamente para caer sobre la sábana y quedar eliminada, pero por alguna razón no lo hizo.
Para su mala suerte, Lavender giró de nuevo la ruleta y todo se torció. Era el turno de Crabbe y por desgracia le tocó ponerse también a cuatro patas sobre Blaise. Desde luego las consecuencias fueron desastrosas porque el pobre no pudo mantener el peso de su cuerpo y se cayó encima de la espalda de su amigo aplastándolo y peor aún, provocando que Blaise cayera sobre Ginny y la estampara contra el suelo.
Blaise hubiera mandado a la mierda a Crabbe si no hubiese sido por qué la tenía debajo… a ella…y notaba su culo entre sus piernas. Tuvo que ahogar un gemido. Ginny, en cambio, pataleó y movió los brazos intentando liberarse. Creyó que el mayor de sus problemas era no poder respirar. Eso pensó hasta que notó algo. Algo que no le hizo ni pizca de gracia.
— ¡Ah, maldito asqueroso! ¡Quítate de encima!— chilló y empezó a forcejear como una posesa.
Pero Blaise se limitó a acercar mucho los labios a su oído porque ahora tenía la excusa perfecta. Su amigo lo estaba aplastando pero le dio igual.
— No puedo, Weasley. Vincent no me deja.
Ginny continuó gritando, traumatizada.
— ¡Por Merlín, quitádmelo de encima!— dijo entre jadeos. ¡No, no, no! Puto basilisco. ¡Puto basilisco!
Lavender y Parvati, al ver el escándalo que estaba montando, cogieron rápidamente a Crabbe, lo ayudaron a levantarse y Blaise, viendo que ya no podía alargarlo más, apoyó las manos en la sábana para incorporarse. Sin embargo, cuando se levantó, se marchó al cuarto de baño que había en el pasillo junto a la cocina sin dar explicaciones antes de que los demás se percataran de lo que se podía percibir a simple vista en sus calzoncillos.
Ginny se quedó unos segundos tirada sobre la sábana, bocabajo, intentando recomponerse hasta que por fin se levantó. Estaba encendida y su rostro se había vuelto del mismo color que su pijama. Las chicas quisieron preguntarle por qué se había alterado tanto pero no pudieron porque en ese momento, unas pisadas restallaron con fuerza y el señor Granger entró en el salón haciendo que se quedasen en completo silencio.
— ¿Se puede saber qué demonios estáis haciendo?— espetó muy enfadado. Buscó a su hija con la mirada hasta que la vio sentada en uno de los sofás, junto al cabecilla del grupo, el rubio oxigenado— Hermione, ¿no se suponía que ibas a encargarte de que no hiciesen ruido? Ya os podéis acostar. Como tenga que bajar otra vez…
Hermione dio un respingo al verle y se apartó de Malfoy al ser consciente de que estaban demasiado cerca. O al menos, demasiado para ella.
— Está bien, papá… lo siento— dijo cabizbaja y se puso en pie— Ya vamos a dormir. Te prometo que no harán más ruido— añadió lanzándole una mirada amenazante a Ginny que había sido la causante del alboroto.
— Eso espero— bufó el señor Granger y sin más, se marchó de nuevo a su dormitorio.
Blaise, que ya no estaba empalmado y había vuelto del baño, se encontró con él al entrar en el salón.
— ¿Qué habéis hecho ya?— preguntó al irrumpir en la estancia y ver que todos estaban colocando un montón de mantas por el suelo y los sacos de dormir.
— Zabini, cállate. Mi padre nos ha regañado— le dijo Hermione — Será mejor que nos acostemos.
Blaise frunció el ceño. Después de haberse restregado contra Weasley, no tenía nada de sueño. Aún así, viendo que Draco le lanzaba miradas amenazantes, se resignó, de muy mala gana cogió el que supuestamente iba a ser su saco de dormir, se puso al lado de su amigo y se metió dentro. No estaba dispuesto a obedecer las estúpidas órdenes de la sangre sucia y más ahora que estaba tan cachondo, pero no tuvo más remedio. Y es que ella también lo fulminaba con la mirada y parecía dispuesta a lanzarle un maleficio si se negaba.
Las chicas, después de sopesarlo un rato y hablarlo entre ellas, decidieron acomodarse en uno de los extremos del salón alejadas de ellos. Cuando todos estuvieron acostados, Lavender apagó las velas y el salón se quedó en penumbra debido a la poca luz de las farolas del exterior que se filtraba por las ventanas.
— Buenas noches— se escuchó al fondo la voz de Theodore.
— Hasta mañana.
— Hm.
— ¡A dormir! — dijo Lavender entre risas.
— Buenas noches a todos— susurró Crabbe entre bostezos.
— Callaos de una puñetera vez, retrasados.
— ¿Podéis parar?
— Ji,ji. Vale.
Hermione, estresada y sintiendo su pulso acelerado, se removió entre las mantas. Entreabrió un poco los ojos, miró al otro extremo del salón donde estaba Malfoy tumbado junto a los demás pero no pudo verle el rostro porque estaba de espaldas. En parte lo agradeció pero tenía que admitir que deseaba sus besos y caricias en ese maldito momento. Intentó relajarse y pensar en otra cosa, en las tareas y redacciones que le habían mandado, en el trabajo de pociones... pero pasó largo rato y seguía sin poder dormir.
Y ya no era sólo por los nervios. Había empezado a ser consciente de lo molestos que resultaban ser los ronquidos de Crabbe y Goyle. Miró a Ginny que era a quien tenía más cerca, vio que se había quedado dormida y se preguntó cómo narices podía haberlo hecho con un ruido tan insoportable. Y no sólo ella, sino todas las demás que parecían agotadas y dormían como troncos. Irremediablemente no pudo evitar compadecer a Malfoy y los demás, por tener que aguantar aquello durante todo el curso. No iba a pegar ojo en toda la noche, desde luego.
Sin embargo, Hermione se percató de algo en ese momento. Estaba en su casa, podía hacer lo que le diese la gana y no tenía por qué dormir ahí, así que no se lo pensó, retiró las mantas, se levantó discretamente intentando no hacer ningún ruido y decidió marcharse a su habitación porque se dijo a si misma que no tenía por qué estar aguantando esos ronquidos estando su cama arriba. Si Parvati y las demás se enteraban se quejarían pero Hermione sabía que estaban tan dormidas que seguramente ni se inmutarían, así que salió al pasillo de puntillas y comenzó a subir las escaleras en dirección a su habitación. Por la mañana se levantaría un poco antes de que los demás despertasen y volvería a bajar, para que no se dieran cuenta.
Cuando Hermione se marchó a su dormitorio, nadie se enteró. Nadie, a excepción de cierta serpiente que no podía pegar ojo. Draco evidentemente había visto como se marchaba a la planta de arriba y sospechaba la razón. Él tampoco podía dormir con esos ronquidos desde luego, pero… no pudo soportar lo egoísta que había sido ella y la cara dura que había tenido, así que sin darle muchas vueltas, se levantó y la siguió.
Ginny escuchó el ruido de unos pasos y abrió los ojos de par en par. Sin embargo no vio nada extraño. El ambiente era tranquilo y a pesar de que estaba casi oscuras, podía ver algo en la penumbra. Al observar que todos dormían profundamente se levantó para ir a la cocina porque tenía mucha sed y si no bebía agua no iba a poder cerrar los ojos en toda la noche, así que entró sigilosamente en la cocina y rebuscó un vaso por los estantes, notando el reflejo de la luna que entraba por la ventana. Al ver que no había ninguna botella por ningún lado, decidió echarse agua del grifo pero cuando fue a abrirlo notó la presencia de alguien a sus espaldas y se estremeció.
— ¿Qué haces levantado?— dijo en un susurro, dejando el vaso vacío en el fregadero. Luego se giró y sus sospechas se vieron confirmadas. Zabini estaba frente a ella, de brazos cruzados.
— Me has despertado.
Ginny arrugó la nariz. No le creyó. Sabía que tenía uno de sus calentones después de haberse restregado contra ella en el dichoso juego de las narices.
— Ah. Pues que quieres que te diga. Acuéstate otra vez— le espetó.
— Cuando me despierto no puedo volver a dormir— musitó acercándose mucho. Tanto que terminó acorralándola contra la encimera— y tú has sido la responsable, Weasley.
Ginny desvió la vista al tenerlo tan cerca porque le dio vergüenza mirarle directamente a los ojos al recordar el beso. Él, en cambio, apoyó las manos en la encimera evitando que pudiera escapar, dejándola presa entre sus garras.
— Mira, sólo quería beber agua— escupió ella intentando apartar uno de sus brazos sin resultado— ¿por qué no me dejas en paz de una vez, Zabini? No sé… ya estoy cansada de ti.
Blaise sonrió con cinismo y la perforó con la mirada.
— ¿Es que ya se te ha olvidado, pecosa? Estás bajo mis órdenes hasta que a mí me apetezca. No puedes hacer nada.
Ginny puso las manos sobre sus pectorales con la intención de empujarle pero no se movió. Notó su calor a través de la camiseta interior y se mordió el labio.
— Sinceramente me da igual. Haz lo que quieras. Díselo a Pomfrey y que me expulsen o me pongan el castigo del siglo pero que sepas que no voy a seguir haciendo lo que me digas. Estoy harta de ti.
Pero Blaise la ignoró y se aproximó a su oído hasta tocarlo con los labios, provocando que se quedara completamente inmóvil.
— En el fondo sé que te gusta, Weasley— le susurró muy despacio— Antes, cuando estábamos jugando al Twister casi te has desmayado cuando me has notado encima. No lo niegues.
Ginny, que hasta ahora se había mantenido con la vista clavada en el suelo, se atrevió a mirarle a los ojos. No apartó las manos de sus pectorales.
— Precisamente no es que me haya gustado. Ha sido un sentimiento muy distinto— su voz sonó entrecortada— ¿Asco puede ser? Sí, creo que era eso. Por cierto, ¿no fuiste tú el que me besó a mí en la discoteca?
La mandíbula de él se tensó.
— Pecosa, no te hagas la listilla— dijo desdeñosamente— Sabes muy bien por qué lo hice. Estaba borracho.
Ginny reventó en ese momento. No pensaba sufrir más por su culpa ni a dejar que le dijera lo que tenía que hacer por mucho miedo que tuviera a que la expulsasen de Hogwarts. Y por si fuera poco tenía sentimientos encontrados hacia él, algo que no ayudaba pero preferió no pensar en ello en ese momento.
— Venga ya, Zabini— se rio con sarcasmo, pero su expresión cambió inmediatamente— Te contradices a ti mismo. Dices que me odias pero… ¿entonces por qué no te apartas de mí ahora? ¿Por qué no dejas de mirarme de esa forma? Sé realista, me deseas. Por eso me obligaste a que te la tocase, por eso me metiste mano por debajo de la falda cuando estábamos en el aula y por eso me besaste en la discoteca.
Blaise se mantuvo en silencio, sin decir ni una palabra, pero no se apartó. Sabía que ella tenía toda la razón y no podía soportarlo, porque era una traidora a la sangre. Siempre lo había sido, por muy buena que estuviese.
— Si no vas a hablar por esa bocaza que tienes, apártate y deja que me vaya. Quiero dormir— le soltó ella.
Pero Blaise se limitó a obedecer la única orden que su cabeza podía procesar en ese momento. Aproximarse a sus labios.
— Me apartaré cuando a mí me dé la gana— dijo con un hilo de voz— y que sepas que no voy a cometer el mismo error dos veces. No voy a volver a besarte— y sin más, se retiró, queriendo dejarle clara la situación.
Sin embargo, justo en ese momento, al escuchar sus palabras, Ginny llegó al límite y sintió como la ira estallaba en su interior. Furiosa, lo observó de arriba abajo, vio que sólo llevaba la camiseta de tirantes y sus calzoncillos, y se dio cuenta de la erección que se podía apreciar a simple vista, diciéndole a gritos lo excitado que estaba. Así que cansada y hasta las narices, alzó la mano y la llevó a sus calzoncillos. Le daba un poco de vergüenza pero no tenía miedo. Nunca lo había tenido, no del todo.
Blaise sintió un escalofrío al notar las puntas de los dedos de ella rozando la tela de su ropa interior, o más bien, al ser consciente de lo que pretendía.
— Pecosa, qué vas a hacer.
Pero Ginny no contestó. Notó el bulto en sus calzoncillos y comenzó a acariciárselo muy despacio por encima de la tela mirándole a los ojos. Cerró un poco más la mano, para tocar toda su protuberancia y la presionó de arriba abajo como él le había enseñado, haciendo que se quedase sin aliento.
Blaise la odiaba pero se moría porque continuase porque quería que le deslizase un poco la tela, que colase la mano por dentro y que lo tocase directamente sin barreras. Ginny, sin dejar de mover la mano por encima de su ropa interior, acercó los labios a su cuello y comenzó a darle mordiscos, uno tras otro, delicados y sutiles a lo que Blaise no pudo resistirse más. Jadeando y casi desesperado, le cogió la mano con la intención de guiarla al interior de sus calzoncillos pero ella se apartó de su cuello y lo miró con vehemencia.
— ¿Continúo?— murmuró con una voz jodidamente provocativa acercándose a sus labios hasta rozarlos. Al ver que él estaba tan cachondo que no era capaz de responder mordió su labio inferior, tiró de él suavemente y lo volvió a soltar. Luego esbozó una sonrisa peligrosa— ¿No decías que no ibas a cometer el mismo error dos veces? —musitó apartándose de sus labios. Y después, sin ningún esfuerzo, retiró la mano de su ropa interior— ¿Ves como te contradices?
Al ver que Zabini no era capaz de articular palabra, le pegó un leve empujón para apartarlo y se dispuso a largarse de la cocina.
La respiración de Blaise se volvió agitada.
— Weasley, ¿a dónde coño vas?
— A dormir— dijo sin mirar atrás.
Blaise no daba crédito a lo sucedido ni podía creer que fuera a dejarlo así, sin más.
— ¿Qué? ¿Estás de coña no?
Pero Ginny se limitó a girarse para mirarlo por útlima vez.
— No. Hablo muy en serio— murmuró esbozando una sonrisa.
— Eres una zorra— escupió él de forma amenazante, algo que no acobardó a Ginny en absoluto.
— Y tú un cabrón— musitó dándose media vuelta— Apáñatelas tú solo, ya sabes, tienes dos manos.
Quiso retenerla, maldecirla, contestarle pero se había quedado sin palabras porque por una maldita vez en su vida, ella le había dado a probar de su propia medicina e inexplicablemente en vez de estar enfadado, se sentía demasiado excitado.
— Buenas noches, Blaise—murmuró devolviéndole a la realidad, esfumándose en la oscuridad del pasillo.
Se quedó sin respiración al escucharla. Al escuchar su nombre saliendo de sus labios de aquella forma claramente provocativa.
— Weasley... — dijo en un susurro. Un susurro que prácticamente no se escuchó y que Ginny no percibió— No me dejes así.
Y allí se quedó Blaise Zabini plantado en la cocina, solo en mitad de la noche y con un gran problema entre sus manos. Un problema que tenía que aliviar inmediatamente.
Mientras tanto, Hermione por fin se había acostado en su cómoda cama pero al ver que había dejado la puerta entreabierta y que seguía escuchando los molestos ronquidos que provenían de la planta baja, se levantó con la intención de cerrarla del todo. Sin embargo, cuando fue a hacerlo algo se lo impidió. Volvió a abrirla y vio que Malfoy estaba plantado en medio del pasillo.
— Maldita sea, ¿qué haces aquí? Vete ahora mismo, Malfoy— murmuró sobresaltada.
Draco no le hizo caso, entró en su habitación y cerró la puerta.
— ¿Has oído lo que te he dicho?— insistió Hermione entre susurros.
— No soy sordo, Granger— le dijo y fue aproximándose a ella haciendo que retrocediese varios pasos— ¿pero no creerías que yo iba a estar durmiendo en el suelo del salón como si fuera un sucio esclavo y tú aquí, cómodamente en tu cama?
Hermione se sonrojó al ver que Malfoy continuaba acercándose a ella.
— Es q-que… no podía dormir y estaba cansada y…— tartamudeó— por cierto, ¿qué quieres? Ahora yo... Malfoy, no. Mis padres pueden despertarse.
Retrocedió otro paso.
Draco se aproximó un poco más. Pero fue lo suficiente como para que Hermione terminara cayendo en la cama. Él no dudó, se tumbó encima de ella apoyando las manos en el colchón y empujó la rodilla entre sus muslos. Hermione podía verle claramente en la penumbra por la luz de las farolas que incidía por la ventana.
— Lo sé, Granger. No soy estúpido, aunque…
— ¿Aunque qué?— preguntó notando como su voz se iba apagando poco a poco.
— Que aunque no tengamos sexo, podemos jugar un poco… ya me entiendes,— murmuró mirándola ávidamente— hacer otro tipo de cosas.
— Pero...
Se acercó más a ella hasta rozar con la boca la comisura de sus labios.
— Si follásemos ahora te provocaría tanto placer que tus padres se despertarían, pero hay más opciones.
Hermione rodó los ojos al ser consciente de lo engreído que era, incluso en una situación como esa.
— Pueden pillarnos, Malfoy— dijo casi sin fuerzas para negarse.
— Lo sé, pero…— susurró roncamente pasando la punta de la lengua por el lóbulo de su oreja— eso me pone más cachondo.
Hermione no fue capaz de responder. Sabía que era arriesgado, peligroso, pero ya no importaba. De lo único que era consciente en ese momento era de que le tenía encima y de que podía aspirar su aroma único, algo que la hacía sentirse vulnerable, débil…y cuando notó su lengua sobre su piel deslizándose suave y lentamente, lo supo. Supo que no podría negarse, que no podría resistirse por más que se obligara a hacerlo.
Draco recorrió con la lengua su cuello esparciendo sutiles besos por la zona y deslizó las manos por todo su torso muy despacio haciendo que Hermione se estremeciese, porque sus caricias y besos le resultaron tan placenteros que no quiso que parase. Y él, al ver que ella ahogaba un gemido, quiso sentir su piel, así que deslizó la mano por su pijama para desabrocharle la parte delantera de la camisa y apartó la tela dejándola expuesta desde los hombros hasta el ombligo porque quería contemplarla desnuda y sentirla contra su cuerpo.
Hermione jadeó y se aferró con fuerza a las sábanas al notar como Malfoy retiraba muy despacio su camisa. No llevaba nada debajo del pijama y le dio vergüenza verle contemplándola tan descaradamente. Se preguntó por un momento si a él le gustaría su cuerpo a pesar de que ya lo había visto en el baño de prefectos. Nunca se había parado a pensar en si podía resultarle atractiva a un chico pero quería dejar de ser una niña, quería que él la deseara, así que se olvidó de sus miedos por unos instantes y continuó mirándole, notando como él poco a poco terminaba de apartarle la camisa, dejándola totalmente expuesta.
La expresión de Malfoy se volvió inescrutable en ese momento. Se aproximó a los labios de ella y la besó apasionadamente, dedicándose a explorar su boca y a deslizar la mano por su cuerpo desnudo.
Hermione, al sentir la mano de él sobre su pecho, masajeándoselo y pellizcándole suavemente el pezón, y al ser consciente de lo agradable que su tacto le resultaba, no pudo evitar gemir en voz baja contra sus labios. Draco se apartó un poco de su boca pero continuó tocándola.
— Granger— susurró mirándola a los ojos sin dejar de acariciar su pezón endurecido.
Ella gimoteó y arqueó la espalda inconscientemente, porque quería que la tocase, quería seguir notando el tacto de sus dedos y ese deseo tan intenso la hizo sentirse repentinamente mareada.
Draco sonrió al verla tan excitada. Nunca la había visto así. Y necesitaba más. Así que continuó con sus caricias, acercó la boca a su clavícula, le pasó la lengua muy despacio para humederle la piel y fue bajando lentamente hasta llegar a uno de sus pechos.
La respiración de Hermione se volvió desigual y cuando notó la lengua de Malfoy lamiendo sutilmente su pezón, empezó a sentirse húmeda.
Draco resbaló los labios, succionó su pezón endurecido con cuidado y lo mordió suavemente, jugando con él. Mientras lo hacía, bajó la mano y la metió dentro de sus pantalones. Luego, apartó la boca de su pecho y volvió a acercarse a su rostro.
''¿Por qué paras?'' — pensó Hermione pero no se atrevió a preguntar en voz alta.
— Antes de seguir...¿quieres que te toque aquí? — susurró roncamente contra su oído. Quería que percibiese claramente lo que le decía, quería que temblase de excitación al notar su aliento rozándole el lóbulo de la oreja.
Hermione deslizó las manos por su espalda hasta llegar a su nuca y lo atrajo hacia ella para besarle. Le daba vergüenza decirle que sí, así que pensó que lo mejor era hacérselo saber. Draco se dio cuenta inmediatamente y no se contuvo más. Comenzó a palpar su intimidad por encima de sus bragas y presionó el tejido con sus dedos, tomándose su tiempo, torturándola con cada caricia porque le gustaba verla así, ardiendo de deseo por él. Sin dejar de besarla, y viendo que ella estaba cómoda y no ponía resistencia, retiró lentamente sus bragas hacia un lado, adentró la mano y acarició su piel. Muy despacio rozó con las yemas de los dedos su sexo y no pudo esperar.
— Granger — musitó a punto de deslizar los dedos en su interior— Voy a meterte mano... a fondo.
Hermione gimió levemente al escucharle. Jamás se hubiera visto capaz de hacer una cosa así con nadie y no entendía cómo podía dejar que él la tocase de esa forma. Siempre lo había odiado y ahora todo era diferente. Él había cambiado, pero ella también. Apenas podía esperar a sentir el calor de su contacto.
Draco, al sentir que se aferraba más a él sin decir ni una palabra, acercó los labios a su cuello, lo succionó sin contemplaciones y deslizó los dedos dentro de ella lentamente. Primero uno, luego dos.
Hermione se quedó sin respiración al notar los dedos de Malfoy adentrándose, moviéndose en su parte más íntima, ensanchándola. Sintió un poco de dolor, pero pronto fue desapareciendo con cada movimiento que él hacía, hasta que una sensación agradable comenzó a crecer poco a poco dentro de ella. Una sensación muy intensa que jamás había experimentado. Instintivamente, movió las caderas.
— ¿Te gusta? — le murmuró Malfoy al oído. Él actuaba como si nunca hubiera tenido sexo, como si nunca hubiera tocado a alguien pero ansiaba tanto hacerlo y el hambre casi incontrolable que sentía estaba creciendo tanto en su interior que notaba que iba a volverse loco.
Hermione fue incapaz de responder. Sólo podía jadear y sentir la invasión de sus dedos.
Así que Draco no la hizo esperar. Cerró los ojos al percibir el sonido tan provocativo de su voz contra su boca y tuvo que hacer un gran esfuerzo por no perder el control y hacerlo con ella en ese mismo momento. Al sentir su humedad, notó una caliente y dura erección presionando contra sus pantalones y aumentó la presión en ella, estimulándola aún más. En aquel momento solo quería empujar profundamente en su interior hasta que ella gritara su nombre, aún sabiendo que no iba a suceder.
La húmeda y mojada intimidad de Hermione se estremeció y sus músculos se apretaron sobre los dedos de Malfoy que se hundían en ella, haciéndola convulsionar y gemir al experimentar ese inmenso placer.
— Granger…— susurró él haciendo un esfuerzo por no perder la razón. Jamás había sentido esa necesidad, ese impulso de satisfacer a alguien. No hasta ahora. Siempre se había preocupado de si mismo y por una vez quería que alguien a parte de él disfrutase, que ella viera el placer que podía llegar a darle. — Mírame.
Hermione levantó los párpados poco a poco, centró la vista en sus ojos grises y al encontrarse con su intensa mirada, una corriente eléctrica la recorrió tensando todos los músculos de su cuerpo, provocando que gimiese débilmente retorciéndose contra su mano, incapaz de detenerse mientras el placer seguía y seguía, llevándola al clímax.
Al sentir el orgasmo, se mordió el labio inferior, intentando contenerse, intentando no hacer ruido, pero Malfoy la besó acallando su grito.
— Hm.
Cuando sintió que ella se relajaba y que su respiración volvía poco a poco a la normalidad, retiró la mano muy despacio, pegó su cuerpo totalmente al de ella, apartó los labios de su boca y los aproximó a su oído. Hermione se quedó completamente laxa. Nunca había experimentado nada igual. Se sentía vulnerable e intimidada por todo lo sucedido. No podía creer que estuviese disfrutando de esa forma. No lo esperaba, no esperaba llegar a excitarse tanto.
— Quiero que me prometas algo— la voz de Malfoy la devolvió a la realidad.
— El qué...— susurró entre jadeos notando aún su erección presionándole el muslo.
— Que todas las noches cuando te acuestes,— musitó con voz ronca— recordarás esto y te tocarás pensando en mí.
Hermione se sonrojó violentamente.
— Prométemelo, Granger— insistió, deseando que pensara en él cada noche, cada vez que se tocase.
Hermione se mantuvo en silencio por un momento y después de sopesarlo, decidió darle la razón, porque sabía que si no, él no iba a parar. Aún así no pensaba hacerlo.
— De acuerdo — respondió intentando sonar segura— Lo haré.
Draco esbozó una sonrisa ladeada. Seguía sin apartarse.
— Después de todo, no eres tan mojigata, Granger.
Hermione entrecerró los ojos. Odió que la llamase mojigata. Iba a demostrarle que ella también podía ser atrevida si quería, aunque le costara soltarse. Sin dudarlo, le pegó un empujón haciendo que él cayese de lado sobre el colchón, se subió encima y se sentó a horcajadas sobre sus muslos.
— Vaya, vaya— murmuró Draco con un hilo de voz agarrándola de las caderas y sujetándola firmemente— ¿qué vas a hacerme? ¿Me vas a maltratar?
Estaba deseando que ella le metiese mano. Sabía muy bien que la sabelotodo de Granger nunca habría hecho algo así pero verla tan sensual, encima de él, con el pelo completamente salvaje y la camisa del pijama colgando de sus hombros dejando a relucir sus pechos, le hacía pensar que quizás lo masturbaba de escándalo.
— Lo que tú me has hecho a mí, Malfoy— susurró inclinándose hasta que el cabello rozó su rostro y apoyó las manos sobre sus hombros con delicadeza — Tocarte.
Aunque debía reconocer que le apetecía hacer mucho más pero...era imposible.
— Entonces hazlo— le susurró él sin soltarla— No puedo esperar.
Hermione pasó la punta de la lengua por sus labios para provocarle y comenzó a meter la mano en sus pantalones sin apartarse de su boca. Sentía vergüenza pero no tenía miedo. Nunca lo había hecho pero se dijo a sí misma que había una primera vez para todo y después del placer que él le había provocado, no iba a dejarle así. Algo más segura, tocó la tela de sus calzoncillos, y al masajear con suavidad su erección y sentir lo dura que estaba, se percató de lo exitado que estaba Malfoy. No iba a echarse atrás.
Sin embargo, cuando por fin se decidió, deslizó la mano y la metió en el interior de sus calzoncillos algo la dejó paralizada, completamente rígida. El sonido de la puerta de la habitación abriéndose de par en par.
Se apartó un poco del rostro de Malfoy, asustada. Él tenía la misma expresión y ninguno de los dos se atrevía a mirar en dirección a la puerta.
Hermione sacó rápidamente la mano de la ropa interior de Malfoy y giró el rostro esperando lo peor, preguntándose quién había abierto la puerta, y peor aún, replanteándose qué iba a decir ella ante aquella situación tan incómoda. Sin quitarse de encima de Malfoy se volteó un poco y vio a Luna entrando en la habitación, caminando muy despacio con los ojos muy abiertos.
Draco se quedó lívido y sintió como el corazón le daba un vuelco.
— ¿Qué cojones? — susurró sorprendido y algo enfadado.
Hermione la miró atónita pero pronto entendió lo que sucedía. Recordó que Luna era sonámbula.
— Tranquilo, Malfoy— bisbiseó — Está dormida. Es sonámbula.
— ¿Y por qué mierda ha tenido que venir aquí?
Hermione le tapó la boca para que no elevase más la voz, se apartó de él, se levantó de la cama y tiró de su brazo para salir de allí inmediatamente porque vio como Luna se acercaba cada vez más al colchón con la intención de tumbarse y Hermione sabía que tenían que apartarse cuanto antes.
— Cállate…— musitó— podría despertarse y nos vería. Tenemos que salir de aquí.
Draco gruñó molesto y Hermione lo arrastró al pasillo y cerró la puerta suavemente, dejando a Luna inmersa en sus sueños. Durante unos momentos lo miró en silencio sin soltarle la mano. Deseaba marcharse con él a otra parte para continuar jugando pero, ¿y si en vez de Luna hubiesen sido sus padres? No debía arriesgarse de esa forma.
— Será mejor que nos vayamos a dormir, Malfoy — musitó soltándole la mano para abrocharse los botones de la camisa del pijama— Baja al salón con los demás.
— ¿Y tú qué piensas hacer? — inquirió apartándole suavemente las manos de los botones para abrochárselos él y seguir notando contra los dedos el calor de su piel.
— Dormir en el cuarto de invitados.
— Me voy contigo entonces— susurró ásperamente terminando de abotonarle la camisa del pijama.
Hermione se tensó.
— ¿Qué? N- no— tartamudeó. Sabía que volverían a las andadas y a ese paso iban a perder el control— Será mejor que no, Malfoy. De verdad.
— Tranquilízate, Granger— musitó— puedo esperar— Y una mierda. Estaba jodido. La erección en sus pantalones ya no era tan visible pero seguía estando muy cachondo— Además, no tengo ganas de escuchar los ronquidos de Crabbe y Goyle. Prefiero estar…
Pero no pudo terminar la frase. Prefiero estar contigo. Se sintió imbécil y minúsculo repentinamente, al ser consciente de lo que había estado apunto de decir. Sin embargo, a pesar de que se quedó en silencio, Hermione supo perfectamente a lo que se refería y sonrió para si misma.
Esas palabras fueron las que le hicieron cambiar de opinión.
— Está bien— susurró, lo cogió de la mano con miedo a que alguien los pudiese ver en el pasillo y lo arrastró con ella a la habitación contigua.
Cuando entraron, Hermione cerró la puerta, se acercó a la cama y se tumbó de lado sobre el edredón.
— Pero sólo dormir — le advirtió al ver que caminaba lentamente hacia ella.
— Sí, me ha quedado claro— dijo y sin más, se recostó a su lado.
Al darse cuenta de que estaba tumbada de espaldas a él, por algún motivo, Draco tuvo un impulso, la rodeó con los brazos y se pegó mucho a ella.
— ¿Q-qué haces? — tartamudeó Hermione al notar su nariz rozándole el cuello y sus brazos rodeándola.
— ¿No tienes frío?
Hermione se sintió reconfortada entre sus brazos y sonrió feliz.
— Ya no— susurró – Oye, Malfoy…
— ¿Hm? —Draco debía admitir que todo aquello le resultaba agradable. Nunca había dormido con Astoria o Pansy después de haberse acostado con ellas. De hecho, era la primera vez que dormía con alguien. Siempre había estado solo, en una gran habitación, en una gran casa, en la que sus padres casi nunca estaban.
— ¿Has elaborado la poción? — preguntó de pronto Hermione haciendo que él abriese los ojos y se incorporase un poco para mirarla, incrédulo.
— ¿En serio quieres hablar de eso ahora, Granger?
Hermione no quiso girarse para mirarle. Tenía vergüenza por decirle la idea tan descabellada que se le acababa de ocurrir, pero no podía admitir que después de esa noche no fuera a verle más hasta que regresasen a Hogwarts. No sabía si iba a poder soportarlo.
— Me refiero a que… podríamos elaborar las pociones…— hizo una pausa hundiendo un poco el rostro en la almohada— juntos.
''Vaya, interesante…''— pensó él.
Inmediatamente, volvió a recostarse, la abrazó y soltó una suave risa.
— ¿No has tenido suficiente con verme hoy?
Hermione bufó y forcejeó un poco con él para que la soltase.
— Eh, no sé para que te digo nada—le espetó— Suéltame.
— Ni hablar— dijo abrazándola un poco más fuerte, haciendo que ella desistiese y simplemente dejase sus manos encima de las de él— Aún no tengo elaborada la poción. De todas formas, no podemos quedar Granger, a no ser que tengas la necesidad de ver a mi padre y preguntarle cómo le va la vida. Seguro que si vienes a Malfoy Manor te recibe con los brazos abiertos.
Hermione puso los ojos en blanco.
— Ja ja, qué gracioso— se rio con sarcasmo— pero no sé, podrías venir tú. Aunque tu padre… si lo hicieras, ¿qué le dirías?
Draco se lo pensó durante unos segundos. ¿Ir él?¿A su casa? ¿Solo? No era mala idea, desde luego. Así podría pasar más tiempo con ella antes de la vuelta a las clases.
—Podría inventarme alguna excusa— dijo rozando con la boca su oído— Tengo una mente privilegiada, Granger… pero eso no significa que venga porque me apetezca verte. No te equivoques, es por el trabajo de pociones.
Hermione notó el calor de su cuerpo contra su espalda y se rio para sí misma al darse cuenta de lo malo que era intentando disimular.
— Sí, claro— musitó acariciando sus manos. Comenzaba a relajarse y tenía mucho sueño. Se sentía cómoda estando con él en la cama y sabía que después de esa noche, dormir sola iba a resultarle muy difícil. Pasó un rato y cuando prácticamente estaba entre el sueño y la vigilia, escuchó la voz de Malfoy.
— Por cierto, Granger— susurró y Hermione sintió una sacudida al notar su aliento rozándole la nuca.
— Dime…— murmuró sin abrir los ojos.
— Cuando volvamos a Hogwarts, me debes algo y sabes bien a qué me refiero.
Hermione se estremeció. Claro que lo sabía muy bien. Él le había dado placer. Pero ella a él no. Y sabía las ganas que tenía. Notaba su erección, persistente, restregándose contra ella, apesar de que Malfoy no estaba intentando hacer nada y sólo se limitaba a abrazarla.
— Sí, lo sé y no te preocupes, Malfoy— la voz le flaqueó en ese momento. Le daba vergüenza decir algo así pero no quería que la siguiese viendo como una santurrona. Con otro no hubiese sido capaz pero era él— Lo haré... hasta que caigas agotado.
Malfoy sonrió satisfecho, se pegó totalmente a ella y hundió la nariz en su cuello. Quizá Granger no le había metido mano esa noche pero tenía algo muy claro. Tarde o temprano lo harían.
Follarían.
Y cuando eso sucediese, él iba a asegurarse de que ella no lo olvidase nunca.
No sé cómo estaréis vosotras pero a mí me va a dar algo * tyna pone el aire acondicionado a toda pastilla* Joder con Malfoy.
Empezando por Theo y Luna... que pareja más mona! Por fin se han confesado sus sentimientos *-* Gracias a todas por los nombres que propusisteis para la criatura. Al final, después de mucho deliberar, me decidí por Oníria (de Mariina23). Me pareció el más adecuado :D ¡Muchas gracias guapa!
Jane parece que se ha puesto un poquito depresiva pero al menos ya se ha percatado de que no va a conseguir a Theo como yerno jajajaja Por favor, ¡Aplausos para Ginny! Que ha puesto a Blaise y a su Blaisiconda en su sitio. A ver si así se espabila un poco y deja de ser tan borde. Al menos ella ya le ha dejado muy claro que no le va a seguir el juego... y lo peor de todo, es que eso le ha puesto más cachondo aún jajajaja si es que el pobre está como una cabra XDDD Bueno... ahora Parvati y Lavender se van a hacer cargo de Crabby, Crabby. Dios mío pobre Crabbe jajajaja no quiero ni pensar la que le espera XD ¿Cambio radical? jajajjaja y con respecto a las cartas, muy preocupante la predicción, ¿no creeis? Momento twister: Pobre pelirroja de verdad... que ese Blaise sea tan depravado, que no respeta nada este niño! jajajaja ¡pero qué pretendía por Merlín! XDD
Y por último... la guinda del pastel... espero que os haya gustado la escena de Draco y Hermione. A mí personalmente me ha dejado en shock... y al final, se va a dormir con ella... *-* dios... y encima ahora van a quedar en casa de Hermione para hacer las pociones los dos solitos! jojojojo :P Me tiemblan las piernas...
Aviso de que a partir de ahora, puede haber escenas muy subidas de tono. Obviamente no voy a poner advertencias al principio de cada capítulo. Si leéis es bajo vuestra responsabilidad ;)
Este capítulo va dedicado a: Melanie Lestrange, Morgana Argay Malfoy, En Resumen soy un Heroe, NightReinas9697, Emma Felton, Kuki-Chan, MariielenaMalfoy, Luladark, Mariina23, Connie1, anguiiMalfoydark, dreapls, Tess21, LucyTheMarauder, Adarae, Luna White 29, merylune, Caroone, rosedrama, Ishiro Shizuka, Sam Wallflower, Alesz, Agus, ian, lucii, ladymist89, somnie, CoposdeHielo, Catiba, Isabel, Shirmione Malfoy, DaughterofHades97, Lizzi, kionkichin, NaniiLovegood(elii malfoy), IVONNE JB, crazzy76 y natalie malfoy :D
Un beso a todas, tyna fest :D
