¡Hola chicas! :D Aquí estoy de nuevo con el capítulo 17 del príncipe durmiente de las serpientes.

Me he reído muchísimo escribiendo este capítulo. Espero que vosotras también :)

¡Quiero agradecer a todas las que me estáis dejando reviews! :D ¡Muchísimas gracias por vuestro apoyo!

Aunque no lo creáis, muchas veces me he replanteado dejar la historia por el hecho de que la trama es bastante compleja y son muchos personajes, y cada vez que termino de escribir un capítulo siento que la cabeza me va a estallar, pero cuando veo vuestros comentarios me animo mucho y sigo adelante :D

Como ya he terminado los exámenes y todo me ha salido fenomenal, estoy tan contenta que para celebrarlo, OS DEDICO EL CAPÍTULO A TODAS:

NightReinas9697 , HikariGoth, Caroone, Emma Felton, dreapls , Leonor Snape , LucyTheMarauder, Sam Wallflower , CoposdeHielo , ladymist89 , merylune, Karim MG , Mariina23 , Melanie Lestrange , Isabel , Tess21 , Luladark , Kuki-Chan, Alesz , IVONNE JB , rosee, Morgana Argay Malfoy , Mariielena Malfoy , Shirmione Malfoy , sirone aphrody , RoseEmma25, ian, kionkichin, Schatzie0713, minako marie, En Resumen soy un Heroe ,Ishiro Shizuka ,Lorena, Hermy Evans Black, BlueJoy, floor leyes 9, Vale Malfoy, Mei Fanel, natalie malfoy, Katie Parsel, mariapotter2002, adri-sw, mila0628, ZhirruUrie, lucii, alissa-2012, Viridiana, Lalyys, Agus, Rosyr y crazzy76. ¡MUCHOS BESOS Y ABRAZOS PARA TODAS! :D

Contestaciones a las no registradas:

Rosyr: ¡Querida Rosyr! :D Qué alegría me dio ver tu review! :) No sabía si seguías leyendo este fic. Me hizo mucha ilusión :B Me partí de la risa al ver tu teoría con la pregunta. jajajajajjaa Cuando leas ya verás si has acertado o no! XD Te deseo suerte... la vas a necesitar jijiji Ayer justamente cuando me dejaste el review, estaba viendo la tele y en el telediario salía toda España con un temporal de nieve y frío que no veas! Aquí la verdad es que hace calor... parece increíble D: Theo y Luna, los veo muy dulces... los dos tienen un carácter que se presta a eso. :P Todo lo contrario a Blaise y Ginny que son fuego puro! jajaajjaa Al jugar al twister, Blaise tenía que estar de por medio jajajaja y más si vio a la pelirroja a cuatro patas XDD Este niño tiene la mente muy corrompida y sucia, pero yo me lo paso bomba escribiendo sobre él :D y Draco y Hermione... uff... parece que poco a poco los dos icebergs se van derritiendo. Luego vendrá la inundación jojojojojo Definitivamente el arte corre por tus venas: Damee venenooo! jajajajaja me imagino a Voldemort así y me da algo. Con la caja de flamenco y Bellatrix dando palmas con una peineta en los pelos de loca que tiene. JAJAJAJA Espero que te rías mucho con este capítulo! Un besazo guapa :D

Agus: Hola Agus! :D Solo de imaginarme a Lucius con un vestidito de Lunares y montado en un carro bailando flamenco camino de la romería, me muero de la risa jajajajajaa siempre le hago cosas raras a Lucius, en uno de mis fics lo puse de pederasta traidor a la sangre JAJAJAJA
Tranquila que Draco va a sufrir, mira en el capítulo anterior, el pobre se quedó con todas las ganas de que Hermione le hiciese algo... jijiji espero que salde su deuda. :P Ojalá te guste este nuevo capítulo y te rías mucho! Un besazo guapa :D

lucii: Hola guapa! :D A mí también me encantan Blaise y Ginny. Pienso que hacen una pareja estupenda y la tensión sexual que hay entre ellos es explosiva! jojojojo No siempre saldrán todas las parejas en los capítulos. Irán saliendo depediendo de la trama y lo que suceda.. pero vamos, que todos van a tener mucho protagonismo! :D Espero que te rías mucho con este capítulo! Un besazo muy grande :)

natalie malfoy: Hola natalie :D ¡Pero cómo puedes decirme esas cosas! Qué susto me llevé, aunque teniendo en cuenta de que querías Slash entre los gemelos... no sé yo... JAJAJAJAJA por cierto, creo que tu review se cortó y no me llegó completo porque no aparecen las preguntas y últimamente no sé qué ocurre que algunos se borran D: De todas formas, hayas acertado o no, te he dedicado el capítulo igualmente JAJAJAJA Espero que te guste! Un besazo muy muy grande :)

Mei Fanel: Hola Mei! :D Veo que te ha gustado mucho la escena hot entre Draco y Hermione! jijiji a mí me encantó escribir esa parte! y eso que solo la tocó... no quiero ni pensar cuando hagan algo más jojojojo y encima las frasecitas que suelta el rubio... que a mí me dice eso y me da algo jajajajaja y bueno Blaise y Ginny ni te digo... la tensión que hay entre los dos... y ahora que ella lo ha puesto en su sitio, a saber que hace él... jijiji qué miedo cuando esos dos exploten, aunque creo que Blaise está a punto porque vaya... XDD Espero que te guste este nuevo capítulo! Un besazo muy grande guapísima! :D

Lorena: Hola guapa! :D Tienes razón con lo de Blaise. En todos los fics han cambiado mucho su personalidad, porque lo ponen muy mujeriego pero simpático y en mi opinión no es así para nada. Es igual de cruel que Draco (o más, porque odia a los sangre sucia) y de hecho las pocas veces que sale en los libros de J.K, se ve claramente, porque en una ocasión que Pansy habla sobre que todos los chicos ven muy guapa a Ginny (en el sexto libro), él dice que por muy guapa que fuese, jamás la tocaría por ser una traidora a la sangre. Así que imagínate XDD por no hablar de su madre... he estado haciendo un análisis profundo del personaje y yo, al menos, creo que es así. Por fin la pelirroja lo ha puesto en su sitio... que ya iba tocando, porque la verdad es que se estaba portando muy mal con ella! Al menos Draco y Hermione van avanzando :) A saber que ocurre cuando se vean para las pociones jijiji Espero que te guste este capítulo! Un besazo guapa :D

ian: Hola ian! :D ¿Anécdotas? XDDD uyuyuyuyuy... :P Draco y Hermione se suponía que habían echo un pacto y para mí que se les ha olvidado, porque están los dos fatal JAJAJAJA a lo suave, a lo suave, Draco está cachondo a todas horas XDD como Blaise, que parece una olla expréss, que en pleno invierno está en camiseta y calzoncillos jajajajaja me alegra mucho que te gusten tanto las tres parejas y eso que Blaise y Ginny aún están mal... tengo miedo de cuando se caldee el ambiente entre ellos... uff... jajajajaj parece que Crabby, Crabby va a recibir consejitos de Lavender y Parvati. Veremos a ver con estas chicas... lo van a volver loco jajajaja Ahora el tema de las cartas... la historia comienza a volverse intrigante... pero aún falta mucho para eso... espero que te guste el nuevo capítulo! Por cierto los exámenes me salieron muy bien :D Ya estoy libree! jijiji Un besazo muy grande nena! :D

rosee: Hola rosee! :D Me hace mucha ilusión que te guste mi fic! Ya irás viendo como transcurre la trama y las cosas que van a suceder! Espero que te guste el nuevo capítulo tanto como los anteriores! Un besito guapa :D

IVONNE JB: Hola Ivonne! ¿Cómo estás? Espero que bien! Aquí traigo el siguiente capítulo! Espero que te guste tanto como el anterior jijii :D Un besazo muy grande!

Tess21: Hola Tess! :D Pues si te dio calor con esa escena, prepárate para lo que viene... aquí en España hace bastante calor ahora, por lo menos por mi zona. Así que imagínate cuando escribí la escena JAJAJAJAJA me iba a dar un patatús XDD Espero que te guste el capítulo nuevo! Un besazo muy grande guapa :D

Isabel: Hola Isabel! :D Fíjate, tu hermano Géminis como yo y mi hermano libra como tú jijiji ahora hablando de la escena hot: más vale que te vayas preparando... te aviso de ante mano, porque a partir de ahora en cualquier capítulo te puedes encontrar con cualquier cosa jajajajaja así que ten un abanico a mano XDDD y Blaise... efectivamente es un vicioso, porque después de lo que le ha hecho Ginny, va y se pone más cachondo todavía XDD no tiene remedio el pobre... jajajaja Espero que te guste este capítulo! Un besazo guapa :D

Emma Felton: Querida Emma! :D Por fin he terminado y ahora tengo todo el veranito por delante! :D que ya mismo es mi cumple jijiji
Yo también he dicho todas las veces lo de '' mi capítulo favorito'' pero es que cada vez... son más... ainss... y lo que queda... jojojojo que yo a veces me pongo a pensar en toda la trama hasta el final... y me da un patatús XDD Me alegra que te gustase el nombre del bichito, a mí también me encanta, por eso lo elegí. Lo del twister... obviamente no iba a dejar a Blaise sin hacer nada... la Blaisiconda tenía que alterarse un poquitín jijiji :P
Hablando de Draco y Hermione... pero vamos a ver... ¡Qué obsesión tienes con que los pillen! JAJAJAJAJJA de verdad... pobrecitos... con lo bien que están ellos durmiendo juntitos en la cama *-* sin que nadie los moleste! :P si es que sois malas... y con respecto a las escenas subidas de tono... bueno obviamente en todos los capítulos no va a haber... porque sino sería locura... eso sí, en los que haya... más calladita que un piojo me voy a quedar jajajaja :P Te dejo con el capítulo! A ver que te parece! jijiji un besazo muy fuerte guapísimaa! :D

y ahora, os dejo con la lectura :D


-Cambiatio Personalitas- Editado

Draco despertó por la mañana al notar la molesta claridad de la luz en sus ojos. Abrió lentamente sus pesados párpados y vio que Hermione estaba acurrucada junto a él, con las manos apoyadas en su pecho. Sin poder evitarlo, una sonrisa ladeada se formó en sus labios.

''Demasiado irónico''— pensó porque... quién le hubiera dicho que terminaría durmiendo con una chica y que esa chica sería Granger. Probablemente si se lo hubiesen dicho a comienzo de curso se hubiese reído y no lo hubiera creído, pero ahora… la relación entre ellos era muy diferente. Era cierto que ella seguía siendo una hija de muggles, aunque para él, el tema del estatus de sangre había perdido un poco de importancia y no entendía por qué. ¿Quizás era porque ella le importaba?

No, ni te lo replantees.

Sacudió un poco la cabeza para olvidarse de semejante gilipollez y miró en dirección a la ventana, pensando que si seguían acostados era muy probable que terminasen pillándoles, así que se vio obligado a despertarla.

— Granger— susurró moviéndole cuidadosamente el hombro.

— ¿Hm?— murmuró ella sin abrir los ojos— Qué ocurre.

Draco vio que cuanto más la movía, más se pegaba y se restregaba contra él, como si acaso fuese un maldito peluche.

— Granger— insistió— Levántate antes de que a tu madre o tu padre les dé por entrar en la habitación. No creo que les haga mucha gracia.

— Déjame un poco más— musitó con un hilo de voz— Aún es pronto.

Draco resopló, dándole vueltas a cómo podía despertarla rápidamente. Se le ocurrió una idea repentinamente, se llevó la mano a la boca en un puño cerrado y carraspeó cambiando el tono de voz.

— Señorita Granger— dijo intentando simular la voz de la profesora McGonagall, aunque lo único que conseguió fue que le saliesen gallos— Me temo que no va a sacar un Extraordinario en Transformaciones.

Hermione abrió mucho los ojos y se incorporó a toda prisa.

— ¡¿Qué?!— chilló mirando con desesperación en todas direcciones—No, no puede ser— pero se quedó en silencio al ver que estaba sentada en la cama del cuarto de invitados y que Malfoy estaba junto a ella, apoyado en la almohada con los brazos detrás de la cabeza, mirándola con una sonrisa algo sesgada.

— Eres un estúpido— farfulló molesta, recomponiéndose un poco por el mal rato que había pasado— ¿Cómo se te ocurre asustarme de esa forma?

Draco soltó una risa.

— Algo tenía que hacer para que te despertaras de una vez— susurró manteniéndose en la misma postura insolente.

Hermione, algo más aliviada, suspiró y volvió a recostarse junto a él.

— No vuelvas a hacerme algo así — musitó apoyando la cabeza en su pecho— Y para tu información, aún es pronto. Está amaneciendo.

— Lo sé— dijo moviendo el brazo instintivamente para rodearle el hombro— pero… ¿y si a tu amiguita Lunática le da por entrar aquí?

Hermione levantó un poco la cabeza, lo miró frunciendo el ceño y le dio un pequeño golpe de advertencia.

— Joder, está bien. Lovegood— murmuró conteniendo la risa al ver lo enfadada que estaba.

Hermione se incorporó un poco.

— Creo que tienes razón. De todas formas, antes de bajar deberíamos hablar sobre las pociones. ¿Cuándo... vendrías?

Draco se mantuvo en silencio y también se incorporó.

— Sinceramente no lo sé— su rostro reflejaba cierta incertidumbre— No sé qué me voy a encontrar en Malfoy Manor cuando vuelva.

A Hermione le dio un vuelco el estómago al ser consciente de que no le hubiera gustado estar en el pellejo de Malfoy.

— ¿Cuándo se van Weasley y las demás? — inquirió él haciendo que ella dejase de mirar a la nada y centrase la vista en él.

— Pues… se supone que hoy— hizo una pausa— Después de desayunar, creo.

Draco se levantó de la cama y se dirigió a la puerta del dormitorio algo somnoliento. Hermione le siguió.

— Aún no sé qué día vendré porque ten en cuenta que voy a tener que inventarme una mentira muy grande para convencer a mi padre, Granger. No va a ser fácil. Cuando lo sepa enviaré una lechuza para avisarte.

Hermione, intentando no hacer ruido, giró muy despacio el pomo de la puerta, pero Malfoy la retuvo, agarrándola de la muñeca.

— ¿Qué pasa? — dijo con voz entrecortada.

Draco se aproximó más a ella sin soltarla.

— Pues que dentro de un rato, cuando estos se despierten y nos vayamos, no voy a poder despedirme, ya sabes— musitó acercándose a sus labios. Era verdad, no iba a poder besarla delante de ellos… y además, no era seguro que volviesen a verse para preparar las pociones. Quizás, su padre no le dejaba salir de la mansión. Desde luego, a Lucius no le iba a hacer mucha gracia que volviese a esas horas. Ya lo veía amenazándole con el bastón en la mano. Sintió un escalofrío sólo de pensarlo.

— Hazlo ahora, entonces— susurró Hermione mordiéndole sutilmente el labio inferior.

Draco cerró los ojos al sentir el calor de su boca contra la suya y la rodeó con los brazos. Sí, quizá ella sí le importaba… aunque fuese sólo un poco. Quiso saborear sus labios y adentró muy despacio la lengua en su boca, queriendo notar la suavidad de la suya. Se pegó totalmente a su cuerpo, apreciando el calor que desprendía porque sentía la necesidad de besarla, de acariciarla… algo que jamás le había pasado con Astoria o Pansy. Era como si ella consiguiera traspasar esa barrera que había a su alrededor, como si fuese la única que pudiera hacerlo porque cada vez que Granger lo tocaba o se acercaba a él, no se veía capaz de controlar sus instintos.

Alterado, se apartó de su boca y vio que ella jadeaba. Hermione lo miró directamente a los ojos y vio que tenía las pupilas dilatadas, quizás por la excitación. Alzó su mano con cierta indecisión y pasó los dedos por su cabello rubio, creyendo por un momento que él iba a apartarla ante aquel gesto cariñoso, pero Malfoy no abrió la boca, no dijo nada y sólo dejó que continuase.

Hermione no quería abrir la puerta porque sabía que cuando lo hiciese se rompería el momento insólito que habían compartido y no deseaba volver a la realidad. Aún dudaba si todo había sido un sueño.

— Será mejor que salgamos, Granger— susurró Draco esbozando media sonrisa, sacándola de sus pensamientos.

Hermione asintió en silencio y abrió la puerta, con esfuerzo. Cuando bajaron al salón vieron que todos continuaban durmiendo. Luna no estaba, lo que indicaba que seguramente seguiría arriba. Lavender y Parvati habían terminado fuera del saco y Ginny estaba tan tapada que apenas se le veía el rostro. Crabbe y Goyle ya no roncaban pero tenían la boca abierta y babeaban un poco. El único que parecía estar cómodo era Theodore pero Blaise no dejaba de balbucear y decir tonterías.

— Deja que te pille. No vas a salirte con la tuya, listilla— murmuraba sonriendo de una forma un tanto inquietante.

Hermione y Draco se miraron y rodaron los ojos, pensando que se trataría de alguna perversión de las suyas. El sonido amortiguado de los quitanieves se escuchaba en la calle, dándoles a entender que pronto deberían despedirse. Justo bajo el dintel de la puerta, entre el salón y el pasillo, Hermione miró a Draco por última vez y sonrió antes de acomodarse entre las mantas junto a sus amigas. Draco, sin decir nada, apuntó una sonrisa ladeada y se metió en uno de los sacos de dormir, junto a Blaise y Theodore.

Hermione, entre las mantas y notando como los rayos de sol incidían sutilmente por la ventana, comenzó a pensar en lo que había sucedido en su habitación esa noche y se sonrojó hasta la raíz del cabello.

''Hermione, ¿Cómo has podido hacer algo así? Por Merlín, ¿es qué has perdido la cabeza?''

Apretó fuertemente los párpados avergonzada pero una frase en concreto le vino a la mente.

'' Prométemelo… recordarás esto y te tocarás pensando en mí''

'' Pero a ver… Hermione, no puedes hacerle caso. Además, él no va a enterarse… no tienes por qué hacerlo.''

¿Entonces por qué demonios le daba tantas vueltas? No estaba tan mal como para atreverse a hacer algo semejante. Vale, era cierto que se había prometido a sí misma demostrarle que no iba a ser tan mojigata pero de ahí a masturbarse pensando en él...

''¡Que no!''— se dijo a sí misma.

Nerviosa, se removió un poco dentro del saco intentando dormir sin nada de sueño, pero se forzó a hacerlo porque no quería cotinuar pensando en cosas tan lujuriosas. Además, todos estaban dormidos y sabía que tampoco iba a poder evadirse hablando con alguna de sus amigas, así que tenía que dormir como fuese. Lentamente, se giró un poco, abrió los ojos y vio a Ginny a su lado, respirando profundamente. La envidió repentinamente, por estar tan tranquila, sin tener tantas cosas en la cabeza. Dedujo que sólo estaría pensando en Harry, y deseó fervientemente que él terminase haciéndole caso aunque ahora mismo estuviese colado por Cho.

Luego, volvió a cerrar los ojos e inspiró profundamente antes de quedarse dormida, sintiendo lo especial que había sido aquella noche.


Después de unas horas...

Unas llamas verdes se formaron en la gran chimenea del salón de Malfoy Manor y Draco y los demás aparecieron cubiertos de polvo. A Malfoy le latía el corazón tan rápido que pensó que le estallaría de un momento a otro. La primera reacción que tuvo fue mirar en todas direcciones, esperando encontrar a su padre porque podía visualizarlo claramente impaciente, pidiéndole explicaciones. Sin embargo, para su sorpresa. No había ni rastro de él por la casa. Ni de Narcissa. Draco se sintió un poco aliviado, pero aún así seguía estando algo preocupado, porque sus padres no solían ausentarse durante tanto tiempo. Aún así no quiso darle vueltas, al notar que el vello en la nuca se le erizaba.

— Parece que tus padres no están, Draco— comentó Blaise sacudiendo la suciedad de su traje— Gracias a Salazar. ¿Dónde narices se habrán metido?

Malfoy intentó por todos los medios parecer calmado pero sentía como la ansiedad se intensificaba, oprimiéndole el pecho.

— No lo sé, Blaise pero será mejor que cojáis vuestras cosas y os larguéis.

Zabini asintió. Después de todo, irónicamente lo que más le apetecía en ese momento era irse a su casa, porque había sobrepasado el cupo de horas y tenía miedo de como pudiera reaccionar su madre. Aún así, antes necesitaba mentalizarse de que tenía que volver y quiso estar solo para poder pensar. Además, estaba cansado y no había podido dormir prácticamente en toda la noche por culpa de Weasley. Lo peor no era que él hubiese tenido que pajearse solo, sino que ella se hubiese salido con la suya, así que se dijo a sí mismo que cuando volviese a Hogwarts, se encargaría de ella. Esa traidora a la sangre no iba a tratarlo así.

Todos subieron a la planta de arriba y Crabbe se paró frente a la puerta del cuarto de baño, junto a la habitación de Draco. Malfoy, al ver que Vincent se quedaba plantado en mital del pasillo, se acercó a él.

— ¿Problemas gastrointestinales, Crabbe? — se mofó.

El chico le lanzó una mirada desdeñosa y alzó una bolsa que llevaba en la mano.

— Son los regalos del señor Granger. Creo que voy a utilizarlos. Tengo que hacer lo que dicen Lavender y Parvati. Voy a empezar a cambiar desde hoy.

Draco suspiró hastiado. Cojonudo. ¿Esas dos estúpidas iban a conseguir que Crabbe obedeciese sus órdenes antes que las de él?

— Tengo curiosidad por saber cómo funcionan estos cacharros— comentó haciendo que Draco volviese en sí.

Y se dio cuenta de algo. De que Crabbe, tenía razón. Él también debía admitir que sentía cierto interés por los cacharros del padre de Granger. Al ver que Blaise, Theodore y Goyle se asomaban por la puerta de su habitación para ver que estaban haciendo plantados en mitad del pasillo, les hizo un ademán con la mano para que se acercaran.

Blaise vio a Crabbe sujetando una bolsa y rechinó los dientes.

— No pretenderéis que usemos esas porquerías, ¿verdad, Draco?— masculló quitándose la chaqueta del traje y la corbata, quedándose sólo con la camisa.

— Pues a mí no me parece mala idea— dijo Theodore. Luego se acercó a Crabbe, cogió la pequeña bolsa de plástico y sacó un bote con un líquido verde— A ver qué es esto...Flúor Menta Ultra Floss, accede a la placa y la elimina en lugares en los que su cepillo no puede— leyó y enarcó una ceja, con bastante curiosidad, deseando probarlo.

Zabini comenzó a soltar improperios por lo bajo.

— Blaise, si tú no quieres, lárgate— le espetó Draco y es que no tenía paciencia para aguantar su malhumor— Nadie te retiene aquí.

Pero Blaise se limitó a hundir las manos en sus bolsillos. Era cierto, él podía irse si quería. Solo tenía que recoger sus pertenencias, usar polvos flu y largarse a su casa, pero no lo hacía, porque en cierto modo, no quería regresar. Además, aunque le jodiera admitirlo, él también sentía curiosidad.

— Está bien, me quedo, pero no pienso meterme ninguna de esas bazofias en la boca— bufó y todos entraron al inmenso cuarto de baño.

— ¿Bueno y cómo se usan estos objetos? — Goyle estaba algo confuso. El señor Granger les había proporcionado cacharros de los que ni siquiera sabían de su existencia. La cuestión era cómo iban a utilizarlos, porque aquel muggle no les había explicado nada en absoluto.

Theodore sacó todos los utensilios de la bolsa y fue colocándolos sobre la encimera que había junto a un gran espejo.

— Ni idea, yo sólo recuerdo los nombres.

Crabbe se apoderó rápidamente de un tubo blanco que tenía estampadas unas fresas muy jugosas, ansioso por comer algo, porque Lavender y Parvati no habían dejado que comiera casi nada durante el desayuno.

— Pues yo quiero esto— dijo casi babeando.

— Y yo esto— añadió Goyle al ver una cajita redonda de color verde— A ver...Hilo Dental Flúor menta: limpia en zonas a las que su cepillo no puede acceder. Combina un filamento especialmente diseñado con un recubrimiento de...— dijo sin entender ni una palabra, pero creyó que usarlo sería lo más conveniente para salir de dudas.

Theodore rebuscó en la bolsa para ver si había algo más y miró a Zabini.

— Blaise, ¿tú quieres algo?

— Pues mira…— sonrió con falsedad— No— Él observaría a los demás y punto. No iba a utilizar un cachivache de los sangre sucia en su vida, y menos del padre de Granger. Lo que le extrañó fue que Draco no pusiera objeciones, que estuviese tan dócil.

En cuanto a Malfoy... cogió el cepillo eléctrico y pulsó el botón. Cuando lo hizo, el cacharro comenzó a vibrar y notó un pequeño hormigueo recorriéndole la palma de la mano que le provocó un leve cosquilleo. No parecía peligroso. Observó a Crabbe y vio que estaba abriendo un bote que contenía una crema pastosa y blanca.

— Hm... qué bien huele. Es de fresa— al olerlo se relamió, notando que la boca se le hacía agua— Tiene que estar muy rico.

— Oye…— Theodore alzó la mano intentando impedir que hiciese alguna tontería— Creo que no es comestible, Vincent— pero fue demasiado tarde. El gorila ya se había vaciado medio bote en la boca.

Blaise puso una mueca de asco al ver como a Crabbe le chorreaba toda aquella porquería de la boca. Era asqueroso. Menudo gilipollas.

Chicog, tengo un problemag— exclamo de pronto Goyle haciendo que todos se fijaran en él. Tenía algo en la boca e intentaba sacárselo sin resultado.

— ¿Qué cojones has hecho?— preguntó Draco al acercarse a él y ver que tenía un hilo atascado entre las dos últimas muelas.

— No ség, pero quitádmelog— Goyle parecía estar cada vez más agobiado, preguntándose si tendría que vivir el resto de su vida con un hilo colgando entre los dientes. Cuando por fin fuera a besar a una chica, ¿qué haría? ¿Hola guapa, me llamo Goyle y te presento a mi amigo el hilo dental? No, desde luego que no. Tenía que hacer algo.

Theodore apartó a Draco inmediatamente y comenzó a tirar de los dos extremos del hilo, haciendo que Goyle rabiase de dolor.

— Déjadme a mí. Esto... ¿cómo demonios te lo has metido? Está atascado.

— No ség— respondió sin cerrar la boca— perog sácalo, por favorg.

Draco bufó. Valiente panda de subnormales. Vio que aún tenía el cepillo en la mano y decidió que lo mejor era dedicarse a sí mismo y pasar de los demás. Que se encargase Theodore del palurdo de Goyle. Se acercó al espejo, se llevó el cepillo a la boca y no pudo evitar soltar una carcajada al notar el cosquilleo que le provocaba el cacharro. Miró entre risas a Crabbe a través del cristal del espejo y vio que la crema pastosa cada vez le chorreaba más. Tenía la barbilla completamente pringada y no dejaba de balbucear tonterías.

Blaise se acercó a Vincent frunciendo el ceño, como el que no está interesado absolutamente en la materia, y le arrebató la pasta de dientes. Miró el tubo y vio que había unas letras escritas.

'' Mantener fuera del alcance de los niños. No apta para uso alimentario. En caso de ingerir accidentalmente puede provocar trastornos gastrointestinales como acidez, indigestión, diarrea, gases, etc.''

No pudo evitar reírse a carcajadas, siendo consciente de lo retrasado que era Vincent, de los problemas que iba a tener más tarde, pero prefirió no decirle nada y que se jodiese por usar cacharros muggles.

— ¡Por fin!— exclamó Theodore al cabo de unos minutos cuando consiguió sacar el hilo de la boca de Goyle. Gregory se llevó la mano a la mejilla dolorido y notó un repentino sabor a sangre. Se dijo a sí mismo que jamás volvería a meterse un cachivache de esos en la boca porque se dio cuenta de lo peligroso que era, que podría haberle matado perfectamente.

Después de un rato echándole agua a Crabbe en la boca para que dejase de babear y soltar espuma como si tuviese la rabia, los chicos de Slytherin terminaron de recoger sus pertenencias y se marcharon. Draco, más relajado, se quitó el traje porque quería estar cómodo. Cuando se puso su pijama de seda y su bata negra bajó a la cocina a picotear algo. Había desayunado en casa de Granger, pero muy poco. Entre la preocupación que sentía por el hecho de volver a Malfoy Manor y los nervios por todo los sucedido durante la noche anterior, apenas tenía hambre pero ahora que por fin estaba solo y aliviado de que su padre no hubiese vuelto, volvía a tener apetito así que entró en la cocina ignorando las miradas de los elfos domésticos y cogió una manzana de un cesto que había sobre la gran encimera de mármol. Luego se marchó al salón y se tumbó en el sofá negro de cuero sin apartar la vista del techo, pensativo. Se suponía que tenía que mandarle una carta a Granger para avisarla de cuándo iba a ir a su casa, pero ¿qué excusa iba a ponerle a su padre? Tenía que inventarse algo convincente. Algo de lo que Lucius no pudiese sospechar. Prefirió no pensar en las consecuencias que habría, si se enteraba de que planeaba ir a casa de Granger. No sólo por lo que le pudiese pasar a él, sino porque seguramente querría ir a por ella.

Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando la puerta principal de la mansión se abrió de par en par. Se incorporó rápidamente y dejó la manzana sobre la mesa que había junto al sofá. Sintió esa ansiosa inquietud que siempre tenía en presencia de su padre. El estómago se le encogió y no sólo por el hecho de saber que su padre había llegado, sino por las estridentes risotadas que escuchó. Una voz que hizo que se le pusieran los pelos de punta. Se levantó a toda prisa del sofá con la intención de marcharse a su habitación y quitarse de en medio pero era demasiado tarde. Se paró en seco al ver entrando en el salón a su padre, a su madre y a su tía Bellatrix Lestrange.

No.

Su corazón se desaceleró y apenas pudo respirar. ¿Cómo cojones había escapado de Azkaban? ¿Esa era la causa de la ausencia de sus padres durante los últimos días? ¿Por esa razón se habían reunido con Voldemort tan a menudo? ¿Lo tendrían todo planeado?

— Draco...— Lucius se acercó mucho a él poniéndole posesivamente la mano en el cuello como solía tener por costumbre.

— Padre— saludó sin mirarle a los ojos. Prefería mantener la vista centrada en un punto del suelo. Sentía el miedo recorriéndole todo el cuerpo y cuanto más escuchaba la voz de Bellatrix de fondo, más nervioso se ponía.

Lucius señaló con la mirada a Bellatrix.

— Es de mala educación no saludar, Draco— siseó.

Su tía se aproximó esbozando una sonrisa espeluznante, lo agarró del brazo y lo apartó de su padre.

— Draco, Draco…— canturreó con voz infantil. Malfoy alzó la mirada con miedo y se encontró con sus oscuros ojos. Ojos de alguien que definitivamente había perdido la cordura — ¿No te alegras de verme?

Draco no supo qué hacer ni qué decir. Desde luego que no se alegraba de verla en absoluto pero no podía decírselo y menos delante de su padre, que tenía el bastón en la mano y lo miraba expectante esperando a que diese una respuesta. Se limitó a asentir en silencio apartando la vista de los dementes ojos de su tía.

— ¿Cómo has…?— Fue lo único que se atrevió a preguntar pero no pudo terminar la frase. Escapado.

Su padre apartó a su tía Bellatrix de un leve empujón y le alzó el rostro con el bastón. Sabía muy bien qué era lo que iba a preguntar pero pensó que lo mejor sería no decirle nada, al menos por el momento.

— Draco, ¿qué clase de insolencia ha sido... esa?— su voz sonó aterciopelada, con un leve tono de amenaza.

— Perdón, padre— musitó con un hilo de voz desviando la vista hacia su madre. Era a la única que se atrevía a mirar en ese momento.

— ¿Narcissa?— la llamó Lucius apartando rápidamente el bastón de la barbilla de su hijo sin perder su porte aristocrático.

Narcissa Malfoy miró a a su hijo y se acercó a él.

— Será mejor que vayas a tu habitación, Draco— le susurró. Tenían que tratar una serie de asuntos y era preferible que su hijo no estuviese presente. Cuando llegase el momento adecuado ya se enteraría.

— Sí, madre— él no puso objeciones. Era lo menos indicado en una situación semejante. Además, su tía le ponía los pelos de punta. Apretaba de tal forma su varita que parecía que iba a lanzar maldiciones imperdonables en cualquier momento. Tantos años en Azkaban le habrían afectado seriamente. No es que estuviese muy cuerda… pero si ella había escapado, ¿habría más mortífagos sueltos por ahí? Le dio un vuelco el estómago solo de imaginárselo. Sin decir nada, se marchó a su habitación a toda prisa. Antes de subir las escaleras para ir a la planta de arriba, se detuvo y miró una vez más en dirección al salón. Vio que su tía había cogido la manzana que había dejado encima de la mesa y la mordía mientras lo observaba sin parpadear.

Draco sintió un escalofrío, apartó la vista rápidamente, subió a su dormitorio y se encerró en él. Apoyó la espalda contra la puerta durante unos instantes jadeando por la ansiedad, preguntándose qué ocurriría a partir de ese momento, preguntándose si Voldemort iría a su casa. ¿Y qué iba a hacer él, entonces? No le gustaba estar en ese ambiente. Quería salir de allí cuanto antes, pero no sabía cómo.

Intentando no perder los nervios, se sentó frente a un escritorio de roble que había en su habitación y sacó un pergamino. Sólo tenía una forma de evadirse y sabía perfectamente cual era. Debía ir a casa de Granger lo antes posible. Ya no por el hecho de que le apeteciese verla, que tenía que reconocer que así era, sino porque no podía estar en Malfoy Manor. Estaba aterrorizado, las gotas de sudor resbalaban por su frente y se sentía completamente solo.

Sacó una pluma y comenzó a escribir lo más rápido que pudo. Le resultó algo complicado debido al temblor en sus manos, pero quería enviarla. Necesitaba hacerlo.

'' Granger, creo que al final iré a tu casa mañana por la mañana. Aún no sé que voy a decirle a mi padre, pero conseguiré salir de Malfoy Manor. O al menos, eso espero. Me llevaré la parte del trabajo que he hecho hasta ahora. Nos vemos en unas cuantas horas.

Draco Malfoy.''

Podría haber escrito algo más, pero en ese momento no podía ni pensar. Había cosas que le preocupaban mucho más. Dobló el papel, lo metió en un sobre y fue al dormitorio de su padre, donde había una lechuza negra encerrada en una gran jaula de plata. Cuando le dijo la dirección a la criatura, abrió la jaula, le tendió la carta, el animal la sujetó con el pico y se marchó por la ventana abierta. Draco exhaló intentando recomponerse y se marchó de nuevo a su dormitorio. Escuchaba las risas siniestras de su tía Bellatrix provenientes del salón mientras gritaba— ¡Harry Potter va a morir! ¡El señor tenebroso se encargará de los asquerosos sangre sucia!— y no pudo evitar pensar en Granger.

No iba a permitir que la tocasen.

Vale, seguía siendo una hija de muggles, pero era importante, de algún modo, para él. Y no iba a permitir que la demente de su tía, su padre o el mismísimo Voldemort le pusieran las manos encima. ¿Por qué narices tenían que insistir tanto con el estatus de sangre? Era cierto que él siempre había sido como ellos, pero joder, de ahí a querer matarlos a todos...supo que se les estaba yendo de las manos. Era puro fanatismo.

Una enfermiza obsesión.

Se tumbó en su cama por encima de las mantas, se llevó el brazo al rostro y se cubrió los ojos, sabiendo que no podía hacer nada más, que sólo le quedaba ser paciente y esperar. Esperar a que Granger recibiese la carta y esperar angustiosamente a que pasasen las horas. Al menos, tenía la esperanza de olvidarse de todo cuando estuviese con ella.


Mientras tanto, Hermione, alicaida, no dejaba de discutir con su madre en la cocina. Las chicas ya se habían marchado y hasta la vuelta a Hogwarts no iba a volver a verlas. No podía creer que ya las estuviese echando tanto de menos, y por si fuera poco, Jane continuaba incordiándola con el tema de Theodore.

— Hermione, ves lo que ha pasado, ¿no? Deberías haberte lanzado. Ahora Luna lo ha engatusado— se quejó quitándose el delantal y cruzándose de brazos malhumorada.

Ella rodó los ojos.

— Mamá, te he dicho mil veces que Theodore no es mi tipo. Además, creo que él y Luna son tal para cual. Olvídate de una vez.

— ¡Pero bueno! ¡Cómo puedes ser tan despreocupada!— exclamó frunciendo el ceño— ¿No te importa que yo vaya a llegar a vieja sin tener nietos?

— ¡Mamá!— gritó Hermione exasperada dispuesta a marcharse de la cocina— No pienso volver a hablar de esto. Estoy cansada y además… bueno, da igual. Déjalo, es inútil.

Jane vio como su hija se marchaba a grandes zancadas dejándola sola y suspiró algo entristecida. Todos sus sueños de futuro junto a su queridísimo Theodore como yerno se habían esfumado, pero ya buscaría a otro. Sí, desde luego que sí. O a lo mejor… ¿a su hija le gustaba un chico y no se lo había dicho? ¿Por eso no estaba interesada en Theodore? ¿Pero quién era el chico? ¿Quizá el rarito engreído oxigenado? No, no. Imposible. Sacudió la cabeza asustada solo de pensarlo. Era guapo y parecía tener mucho dinero, pero era muy raro, como si se creyese un marqués o algo por el estilo. Demasiado pomposo para su gusto. Pensó por un momento que a lo mejor su hija tenía alguna libretita o diario donde hablaba de sus secretos, aunque luego lo dudó porque sabía que Hermione era demasiado madura como para perder su tiempo en esas tonterías pero aún así se dijo a sí misma que tenía que indagar, que quizás mientras Hermione estuviera durmiendo, hablaba en sueños y soltaba el nombre de su amorcito.

Hermione subió las escaleras de malagana, con parsimonia. No tenía por qué estar escuchando las obsesiones de su madre. Había estado a punto de decirle algo sobre Malfoy pero se había arrepentido en el último segundo. ¿Cómo se le había pasado siquiera por la cabeza contárselo? Quizás por la rabia y furia del momento. Sin darle más vueltas entró en su habitación dispuesta a tumbarse en la cama para relajarse un poco pero vio que había una lechuza negra con un carta en el alféizar de la ventana, picoteando el cristal.

Malfoy.

Entusiasmada y algo nerviosa abrió la ventana dejando pasar al animal. Cuando cogió el sobre, la lechuza revoloteó por toda la habitación, emprendió el vuelo y salió de allí. Hermione cerró rápidamente la ventana al darse cuenta del frío que hacía y al notar como todos los músculos se le congelaban. Luego se sentó en su cama y abrió la carta. Cuando la leyó se quedó confusa por unos momentos. Pensaba que Malfoy le diría cualquier cosa para fastidiarla pero había sido simple, escueto. Había ido al grano. No supo por qué pero le notó algo frío en esa carta pero decidió no darle mucha importancia porque, ¿qué pretendía que le escribiese tratándose de él? ¿Una carta de amor?

Debía ver el lado positivo. Él iba a ir al día siguiente. Estarían solos, sin nadie cerca, a excepción de sus padres, pero al menos no tendrían que estar preocupados porque sus compañeros los descubriesen y eso ya era algo. Cerró la carta y sin soltarla, se dejó caer en su cama y suspiró algo más relajada pero supo que la espera a que llegase el día siguiente… iba a ser muy larga.


A la mañana siguiente, el señor y la señora Granger disfrutaban de un apetitoso desayuno. Jane se había enterado de que el rubio oxigenado iba a ir a su casa y había dado por hecho que por esa razón Hermione no había tenido apetito y había preferido quedarse en su habitación. Se preguntó por un momento qué estaría haciendo allí dentro, encerrada tantas horas. Las sospechas de que Hermione estuviese coladita por el rarito eran cada vez más evidentes para ella.

— Cariño, ¿quieres mermelada? — preguntó el señor Granger ofreciéndole el tarro.

— Eh, sí— Jane llevaba largo rato escuchando a su marido pero no estaba pendiente. Tenía asuntos más importantes en los que pensar. ¿Le habría sonreído la suerte? ¿Podría tener nietecitos a corto plazo? Casi había perdido la esperanza por el carácter de Hermione. Siempre obsesionada con sus libros... pero el rarito... no, no, mejor que no.

— ¿Qué te parece?— la voz del señor Granger hizo que volviese a la realidad.

— ¿El qué?— preguntó llevándose una tostada la boca—Discúlpame querido, estaba distraída.

— Ya veo— se quejó— Pues que vayamos esta tarde al cine, tengo dos entradas para el estreno.

— ¿De qué película?

El señor Granger rodó los ojos. Desde luego... su mujer estaba en la inopia.

— Titanic, Jane, ya te lo he dicho antes. ¿Qué te ocurre cariño?

Jane no pudo responder porque justo en ese momento sonó el timbre de la puerta. Dejó la tostada en el plato y se levantó como un resorte de la silla. Debía ser él… el rubio oxigenado. Fue al pasillo y vio que su hija aún no había bajado.

— ¡Hermione!— la llamó pero no esperó a que su hija contestase. Impaciente, abrió la puerta.

Se quedó estupefacta y tuvo que reprimir una carcajada al ver a Draco Malfoy, al darse cuenta de lo raro que era y de las pintas que llevaba… con aquellos extraños ropajes tan anticuados sacados del siglo XVII, por lo menos.

— Buenos días — dijo intentando disimular la risa— pasa, pasa— hizo un ademán con la mano invitándole a entrar y volvió a cerrar la puerta.

Draco se percató de que la madre de Hermione lo miraba de una forma rara y se puso tenso al pensar que quizás se había enterado de lo que había pasado entre ellos.

— Buenos días, señora Granger— comentó pero se olvidó de todo al ver a Hermione bajando las escaleras con un jersey rojo de Navidad y unos vaqueros muy ajustados.

Hermione se quedó plantada en el primer escalón cuando vio a su madre al lado de él, asustada de pensar que pudiera estar intentando sonsacarle información. Sin poder evitarlo se enrojeció violentamente.

Draco esbozó una sonrisa ladeada.

— Hola, Granger— dijo sin acercarse mucho, intentando disimular delante de Jane aunque realmente, en ese momento le apetecía besarla. Esperaba tener la oportunidad antes de marcharse. Aunque sabía que no podía volver muy tarde a Malfoy Manor, con lo delicada que se había vuelto la situación. Tenía que andar con pies de plomo si no quería joderlo todo.

Hermione se acercó a él y vio que llevaba un paquete en la mano. Seguramente los utensilios para las pociones. Al ver que su madre lo miraba de arriba abajo como si estuviera tramando algo, lo agarró del brazo y se lo llevó a la planta de arriba.

La señora Granger resopló y se cruzó de brazos, molesta por no haber podido preguntar nada al oxigenado, sabiendo que tenía que pensar con detenimiento en el interrogatorio. Luego, se marchó a la cocina con su marido para terminar de desayunar.


Mientras tanto, Hermione había llevado a Draco al cuarto de invitados porque era más grande que el suyo y una gran alfombra marrón cubría todo el suelo. Ella tenía por costumbre hacer las pociones ahí sentada.

— ¿Qué te ha dicho mi madre, Malfoy? — indagó soltando el libro de pociones junto al caldero. Esa mañana había estado tan nerviosa que se había despertado muy pronto y había dejado todo preparado.

Draco se quitó el gran abrigo que llevaba y lo puso encima de una silla que había junto a la puerta. Luego se sentó frente a ella, abrió el paquete y sacó algunos frascos.

— Nada, Granger. Aunque no me ha gustado ni un pelo como me ha mirado — dijo frunciendo el ceño— No le habrás contado nada, ¿verdad?

Hermione resopló.

— Pues claro que no— le espetó mientras buscaba en el libro de pociones la página donde estaban los ingredientes de Cambiatio personalitas y Animi Motus Acrescere— No estoy tan mal de la cabeza como para contárselo... por cierto, ¿qué excusa le has puesto a tu padre para poder venir?

Draco se tensó. Prefería no mencionarle nada de lo sucedido en Malfoy Manor. Solo se limitaría a responder su pregunta.

— Le he dicho que tenía que ir al Callejón Diagón para comprar algo— desvió la mirada intentando no parecer preocupado.

Hermione apartó la vista del libro y lo miró.

— Pero… podemos tardar horas en hacer esto. ¿Y si vuelves muy tarde?

— Ya me inventaré cualquier excusa — no quería seguir hablando de Lucius— ¿por dónde empezamos?

Hermione se encogió de hombros.

— Sinceramente, me da igual. ¿Cómo llevas Cambiatio Personalitas?

Él esbozó una sonrisa ladeada, provocando que Hermione desviase la vista rápidamente. Le costaba mirarlo a la cara después de lo que había pasado. No había podido dormir en toda la noche porque no dejaba de recordar la maldita promesa que le había hecho. Obviamente que no se había tocado pero aún así no se la quitaba de la cabeza. Le apeteció besarle, pero conocía a su madre y sabía que era capaz de interrumpirlos en cualquier momento así que se contuvo.

— Ya la he terminado, Granger.

— Ah— dijo sacudiendo la cabeza muy nerviosa, intentando olvidar los últimos pensamientos— Pues...podríamos probar a ver si funciona.

Draco enarcó una ceja, incrédulo.

— ¿Cómo?

Estresada, se metió un mechón de pelo detrás de la oreja, como si aquello pudiera relajarla.

— Me refiero a que podríamos tomar un poco de la poción, Malfoy.

Draco abrió mucho los ojos.

— ¿Es que has perdido el juicio, Granger? — dijo sorprendido al ver que efectivamente parecía hablar en serio— ¿Es que ya te has olvidado de lo que le pasó a Blaise?

Hermione suspiró.

— Claro que no lo he olvidado pero ten en cuenta que su compañero de trabajo era Seamus y lo más probable es que la poción estuviese mal elaborada.

Draco se mantuvo en silencio.

— ¿No dijiste que sacaba a relucir la parte menos desarrollada de cada uno? Finnigan tiene la ineptitud de un troll con conmoción cerebral, pero dudo que la poción estuviese mal elaborada.

Hermione soltó una risita.

— ¿Qué pasa, Malfoy? ¿Es que tienes miedo? Ya sé que Snape dijo que estaba prohibido usarla con alumnos pero no sé si la has elaborado correctamente y no quiero que mi nota se vea perjudicada.

Draco entrecerró los ojos al ver que dudaba de él, con lo jodidamente bueno que era en pociones. Pero claro, la dichosa sabelotodo siempre tenía que salirse con la suya, y por si fuera poco, se había atrevido a tratarle de pusilánime.

— Está bien, Granger— dijo entre dientes— pero recuerda que no seremos conscientes de lo que hagamos y el efecto dura cerca de cuatro horas.

Un leve rubor apareció en las mejillas de Hermione. No seremos conscientes de lo que hagamos… Sonaba muy mal y más saliendo de sus labios, pero debía parecer segura. Tenían que probar la poción para cerciorarse de que todo iba bien.

— Que no seamos conscientes de lo que hagamos no es problema — comentó y sin más, se levantó del suelo y se acercó a un mueble que había en la habitación— Mi padre la tenía por aquí— murmuró agachándose y buscó algo por los cajones.

Draco no pudo evitar fijar la vista en su trasero. La maldijo al ser consciente de que lo estaba provocando, sabiendo que no podían hacer absolutamente nada. ¿Por qué cojones tenían que estar sus padres?

— Aquí está— dijo sacando un cacharro negro del mueble.

— ¿Qué narices es esa porquería?

Hermione lo fulminó con la mirada.

— Una videocámara— explicó mientras la colocaba sobre un trípode— Si no vamos a ser conscientes de lo que hagamos, voy a grabarlo. Así podremos ver lo que hemos hecho cuando volvamos a la normalidad.

Draco sonrió maliciosamente al escucharla. Ver lo que hiciesen... ¿Acaso eso era posible?

— Vaya, Granger, no sabía que te gustasen ese tipo de cosas.

A Hermione se le quedó la boca reseca. Supo en seguida a qué se refería.

— I-idiota, no te emociones— tartamudeó buscando una cinta virgen entre los cajones del mueble— Aún no sabemos cómo puede afectarnos la poción.

A Draco se le encogió el estómago. No quería terminar con un vestido de margaritas y pintarrajeado como una furcia, pero ya no iba a echarse atrás. Lo que tuviera que suceder que así fuese. Aunque era mejor tomar una pequeña dosis por si acaso.


Mientras Hermione se dedicaba a terminar de preparar la videocámara, Draco vertió el contenido de Cambiatio Personalitas en dos frascos. Lo que más miedo le daba era el hecho de no ser consciente de lo que haría mientras estuviese bajo los efectos de la poción, pero al menos con la supuesta vídeocámara que estaba montando Granger, lo sabría.

— Ya está grabando — comentó Hermione y se acercó a él.

Draco se levantó y le tendió uno de los frascos.

— ¿Estás segura de que quieres hacer esto?

Hermione carraspeó. Claro que no estaba segura. Para nada, pero no quería que su nota se viese perjudicada en caso de que la poción no estuviera bien elaborada.

— Sí— susurró llevándose el frasco a los labios.

Draco la detuvo rápidamente.

— Espera. Antes quiero saber algo. ¿Qué vas a hacer con el vídeo cuando lo veamos?

Hermione apartó un poco el frasco.

— Aún no lo sé, Malfoy— dijo con voz entrecortada, pensando por un momento si era buena idea lo de grabarlo, con miedo a lo que pudiese salir de aquello— Lo guardaré… supongo.

Draco la miró no muy convencido, al notar lo nerviosa que se había puesto repentinamente.

— Está bien— dijo al cabo de un rato, sin dejar de mirarla y se llevó el frasco a los labios.

— A la de tres, ¿vale?— susurró Hermione.

— Qué pasa, Granger, ¿que no te fías de mí?

Hermione rodó los ojos y no le hizo caso.

— Uno— notó como las piernas comenzaban a temblarle.

Draco se mantuvo en silencio.

— Dos…

Pero antes de que pudiese terminar, Malfoy se bebió el contenido del frasco, queriendo demostrarle que no era un maldito cobarde.

— ¡Espera!— exclamó Hermione tomándose rápidamente el suyo.

Pasaron unos segundos y ella tuvo que aproximarse a la pared y apoyar la mano para no caerse. Se sentía mareada y comenzaba a notar algo muy extraño. No sabía por qué pero repentinamente tuvo mucho calor. Cuando le pareció haberse recuperado un poco, alzó la vista sin apartar la mano de la pared y miró al Malfoy, con los labios humedecidos.

Joder… pero qué bueno que estaba.

Draco, en cambio, continuaba algo aturdido pero se sentía de muy buen humor. Nunca había estado tan feliz. Se sentía pleno, como si el amor recorriese todo su organismo. Miró a Hermione y vio que lo observaba de una forma muy rara, como si quisiera comérselo con la mirada.

— Oye, Malfoy — susurró ella acercándose mucho a él, invadiendo totalmente su espacio personal — ¿No tienes calor? ¿No estarás más cómodo si te quitas la ropa?

Draco dio varios pasos hacia atrás intimidado, al ser consciente de sus claras indirectas. Hermione lo siguió hasta que terminó acorralándolo contra la pared.

— Eh, Granger, no sé a qué te refieres— murmuró algo avergonzado al verla mordiéndose el labio inferior.

Hermione alzó la mano y le pasó los dedos por el cuello. Tenía la piel tan suave y le resultaba tan irresistible que quiso...

— Necesito follar, Malfoy— soltó como si nada.

Draco se quedó atónito al escucharla y ahogó un grito. Follar era algo inapropiado. Él era puro, casto, no podía hacer algo así por mucho que le apeteciese o por muy guapa que fuese Granger. Hermione, al ver que no reaccionaba se pegó totalmente a él para que notase sus pechos, deduciendo que quizá así conseguía despertarle lo que tenía entre las piernas, queriendo dejarle bien claro lo que deseaba.

Pero Draco se apartó escandalizado y salió corriendo de la habitación, obligándose no caer en la tentación, porque sabía que iría al infierno si lo hacía.

— ¡A dónde vas, Malfoy!— chilló Hermione furiosa y molesta porque la hubiera rechazado tan cruelmente, con lo increíblemente sexy que era ella, no dudó en seguirle.

Draco bajó a la planta baja a toda prisa, intentando no trastabillarse con sus propios pies y abrió la puerta de la calle, jadeando. La señora Granger vio como su hija salía tras él bastante enfadada y pensó que habían discutido, que habían tenido una crisis. Sorprendida, prefirió no decirles nada, se limitó a ver como se marchaban de la casa y continuó hablando con su marido sobre qué iban a ponerse para ir al cine.

Y allí, en casa de Hermione, se quedó la videocámara, grabando una tranquila y silenciosa habitación.


Draco inspiraba el maravilloso aire puro de la mañana. Hacía un espléndido día y por alguna razón quería ser amable con todo el mundo, hacer obras de caridad. Ayudar a las personas más necesitadas. Transmitir todo su amor porque tenía mucho que ofrecer.

Hermione, en cambio, no parecía verlo todo tan bonito, de color de rosas.

— Oye, Malfoy, ¿se puede saber a dónde demonios vas?— le espetó, agarrándolo del brazo para que le hiciera caso— ¿Por qué no volvemos a mi casa? Tengo mucho calor y necesito que apagues mi fuego.

— No, Granger, no puedo, además…— dejó de hablar al ver a un grupo de chicas en la acera con unos carteles en los que había escrito '' Abrazos gratis''. Sin dudarlo ni un segundo, se zafó del agarre de ella y se aproximó a las jóvenes.

Las chicas comenzaron a murmurar sonrojadas al ver lo atractivo que era pero se asustaron al ver a la chica, de mal carácter y desgreñada que lo acompañaba. Pensaron inmediatamente que era su novia.

— Quiero uno de esos carteles— les exigió Malfoy sonriendo encantadoramente y las chicas no pusieron objeciones al ver lo guapo que era de cerca, sabiendo que si le daban un cartel, podrían abrazarle.

— ¡Toma, Toma!— exclamó una de ellas tendiéndoselo e inmediatamente lo abrazó, aferrándose a él como una loca sin soltarlo. Las demás la imitaron.

Hermione no dejaba de resoplar. ¿Pero qué narices se creían esas estúpidas? No iba a dejar que se acercasen a Malfoy. Era suyo. Tenía que quedar bien claro.

— Dejadle en paz — amenazó lanzándoles una mirada asesina pero no le hicieron ni caso. Y es que con ese monumento frente a ellas no podían atender a nada más.

Desde luego que Draco se pusiera un cartel de ''Abrazos gratis'' no fue una buena idea en absoluto porque al cabo de diez minutos, todas las chicas que pasaban por la calle lo acosaban, y con la excusa de abrazarle, algunas se restregaban contra él y le tocaban el culo accidentalmente. No era el tipo de ayuda que él había pensado en dar a los demás. Supo que iban a llevarle por el mal camino, que no podía ser débil y caer en la trampa del diablo.

— Granger, vámonos— dijo quitándose el cartel asustado al ver que una rechoncha con gafas de culo de vaso iba corriendo en su dirección con la intención de abalanzarse sobre él.

Hermione puso los ojos en blanco.

— Ya era hora de que entrases en razón— masculló cogiéndole del brazo con la intención de volver a su casa, deseando llevárselo a la cama de una maldita vez porque el cuerpo le quemaba y necesitaba sexo urgentemente. Que Malfoy le diese duro, sobretodo.

— ¿A dónde vas? — Draco se dio cuenta en seguida de sus intenciones y se detuvo en seco impidiendo que ella pudiese continuar— Hay algo que quiero hacer antes.

Hermione suspiró hastiada. Demonios. ¿Cuánto iba a tener que esperar? ¿Es que el estúpido de Malfoy no entendía que necesitaba follar?

— ¿Qué tienes que hacer? — inquirió muy enfadada, de brazos cruzados.

Draco sonrió y se pasó la mano por el cabello.

— Granger, es Navidad. La época del año en la que todo es posible. Y me apetece comprar algunos regalos para San Potter y Weasel porque me gustaría hacer las paces con ellos.

A Hermione se le desencajó la mandíbula.

— ¿Pero qué estás diciendo, Malfoy? ¿Prefieres comprar regalos a Harry y Ron antes que venirte conmigo a la cama? ¿En serio?

Draco le tapó la boca para que no continuase hablando sobre ese tema porque había muchos ancianos por la calle y podrían pensar mal de él pero Hermione le dio un manotazo para apartarle.

— Además, ¿cómo piensas comprar regalos si tú no tienes dinero muggle? — dijo con cierto desdén.

Draco se metió la mano en uno de los bolsillos del traje y sacó un montón de libras.

— Fui a Gringotts antes de venir. No sabía si lo iba a necesitar, así que por si acaso…

Hermione resopló. Genial, estupendo. Iba a pasar el resto de la mañana de tiendas esperando a que él comprase estúpidos regalitos. ¡Quería sexo!

Draco, al ver que estaba de tan mal humor, le acarició un poco la mejilla.

— Venga, Granger, te compraré algo a ti también— dijo sabiendo que aquello era una buena estrategia, que quizás así dejaba de quejarse y se olvidaba de todo.

— ¿Un vibrador? — inquirió esperanzada y es que si él no pretendía satisfacerla, lo haría ella sola— Por favor, que sea XXL.

Draco se puso rojo como un tomate y se llevó las manos al rostro, avergonzado.

— No, Granger. Siento desilusionarte, pero no— al ver que ella resoplaba de nuevo decidió seguirle un poco la corriente— Bueno… ya veremos.

Hermione, finalmente, sonrió feliz y se agarró a su brazo, sabiendo que conseguiría convencerle tarde o temprano de que se acostasen. Caería en sus redes, estaba segura.


Al cabo de una hora, Draco llevaba un montón de bolsas en las manos. Había comprado muchos regalos para Harry y Ron. Entre ellos, ropa bastante cara, unas nuevas gafas de última moda para que San Potter se quitara de una vez las que llevaba desde que tenía uso de razón y un tinte rubio platino para hacerle un favor a la comadreja. Su color de pelo le quedaba jodidamente mal y así los dos irían igual. Quería olvidar sus diferencias. No quería ir al infierno por tener enemigos.

— Aún estoy esperando, Malfoy— suspiró Hermione, cansada. Quería su juguetito erótico, el juguetito que la consolaría.

Draco observó donde se habían detenido y vio que en el otro extremo de la calle había una joyería.

— ¿A dónde vas?— lo siguió al ver que cruzaba la calle con decisión.

— A comprar tu regalo. Un anillo— dijo sin mirar atrás.

Hermione resopló. ¿En serio, un anillo? ¡Ella quería otra cosa!

Cuando se pararon frente a la puerta de la joyería y Draco fue a entrar con todas las bolsas en la mano, Hermione lo retuvo.

— Ni se te ocurra, no quiero un anillo— bufó cansada— Además, tú tienes uno. ¿Por qué no me lo das? Me gusta la serpiente.

Draco se miró el anillo. El anillo de la familia Malfoy.

— Me gustaría dártelo, Granger pero, ¿estás loca? ¿Qué pensarían en Hogwarts si te lo viesen?

Hermione se cruzó de brazos pensativa.

— Lo podría guardar y que nadie lo viese. Llevarlo siempre conmigo, colgado en el cuello.

— No Granger, no— la interrumpió— Además, mi padre se daría cuenta de que no lo tengo. Y si te regalo algo quiero que lo lleves y que todo el mundo lo vea. Pero evidentemente, que nadie sepa que es mío.

Hermione lo miró frunciendo el ceño.

— Malfoy... si me compras un vibrador nadie sabrá que es tuyo— ¿Por qué no se dejaba de tonterías con los estúpidos anillos?

Al ver que era imposible retenerlo, se dio por vencida, se sentó en un banco que había junto al escaparate y se cruzó de brazos para esperarlo ahí porque no tenía ganas de entrar en una estúpida joyería. Miró en todas direcciones para ver si tenía suerte y había un sex shop por la zona pero lamentablemente no halló ninguno.

— ¿Te quedas ahí?— preguntó Malfoy al ver que no se movía.

Ella suspiró.

— Sí, Malfoy. Me quedo aquí, pero no tardes mucho. Quiero volver a casa.

Draco asintió en silencio y entró en la tienda, estando seguro de que cuando le comprase el anillo se le ablandaba el corazón. Él sabía que Granger quería llevárselo a la cama a toda costa pero tenía que esperar, porque hacer el amor no era algo que se hiciera a la ligera. Era una decisión muy importante y lo adecuado sería esperar al matrimonio.

Cuando estuvo dentro de la tienda observó el lugar y vio que había un montón de vitrinas con todo tipo de joyas: piedras preciosas, collares, pendientes, pulseras… Se acercó al mostrador del fondo donde una viejecita hacía un montón de anotaciones en un pequeño libro y carraspeó para captar su atención.

— ¿Qué desea, jovencito? — preguntó la anciana dándose un empujón en sus pequeñas gafas para que no se le escurriesen.

— Un anillo— respondió con voz firme— A ser posible, ¿tiene alguno parecido a este?— preguntó quitándose el suyo y dejándolo sobre el cristal del mostrador.

— Es posible, pero tengo que mirarlo— murmuró ella observándolo atentamente. La mujer llevaba el pelo recogido y parecía una versión cutre de McGonagall solo que mucho más bajita. Dejó al Slytherin esperando y buscó por las vitrinas hasta dar con lo que quería.

— Esto es todo lo que tengo— dijo poniendo una bandeja con dos anillos sobre el mostrador. Uno de ellos era de oro con muchas piedrecitas incrustadas de diferentes colores. Draco se estremeció al ver semejante horterada. Ese quedaba totalmente descartado. Luego se fijó en el otro y vio que era de plata, muy parecido al suyo, sólo que con la cabeza de un león y un poco más pequeño, perfecto para Granger.

— Me quedo con este— respondió cogiéndolo para echarle un vistazo detenidamente.

La anciana lo miró extrañada, preguntándose si se lo pondría en el dedo meñique, si pretendía llevar una colección de la jungla en su mano. Cada día veía cosas más raras, desde luego.

— ¿Estás seguro de que te quedará bien?— Al fin y al cabo era un anillo bastante caro.

— No es para mí— respondió devolviéndoselo. Luego volvió a ponerse su anillo y sacó el dinero de su bolsillo— Envuélvalo.

La anciana metió el anillo en una preciosa cajita que tenía reservada para las ventas de piezas más especiales y la envolvió en papel de regalo.

— ¿Es para su novia?— indagó curiosa. Después de todo le gustaba hablar con los clientes, y más si era un joven tan apuesto.

Draco suspiró.

— No sé exactamente si lo es o no— dijo con un hilo de voz— Digamos que es demasiado complicado.

La dependienta continuó envolviendo el regalo.

— Ah, entiendo…— comentó creyendo que quizás era una de esas relaciones de última moda en las que vivían juntos pero no se casaban. Aunque inmediatamente fue consciente de lo joven que era él y se preguntó si habría dejado embarazada a la susodicha.

Cuando Draco le pagó y tuvo lo que quería, cogió el resto de bolsas que había dejado en el suelo, metió el regalo en una de ellas y salió de la tienda para volver con la Hermione a su casa. Tenía pánico de llegar porque estaba seguro de que ella querría denudarlo en cuanto entrasen por la puerta, pero ya se inventaría alguna excusa. Improvisaría si hacía falta.

Sin embargo, para su desgracia, cuando salió a la calle, no había ni rastro de Hermione. El corazón se le encogió y sintió un miedo repentino apoderándose de él. Por un momento llegó a pensar incluso que la habían secuestrado, que la habían metido en uno de esos cachivaches muggles llamados coches. Así que ansioso, comenzó a andar apresuradamente por la zona, mirando a todos lados intentando dar con ella pero no había forma. Conforme iban transcurriendo los minutos, su angustia aumentaba, apenas podía respirar y no sabía qué hacer ni a quién acudir. Cuando parecía haber perdido el poco raciocinio que le quedaba, pasó por un callejón y escuchó la voz de un hombre diciendo algo que le llamó la atención.

— ¿Túp has visto a la jovencitag de pelou desgreñado? Qué buegna que está— balbuceó tambaleándose con una cerveza en la mano. Al parecer era un mendigo que vagaba por el callejón.

Draco reunió todo el valor que pudo y se acercó a donde estaba el vagabundo. Vio que en el callejón había una tienda -o eso era lo que él creía- con un letrero luminoso en el que decía '' Pub Gatitas Calientes ''. Se quedó confuso y se replanteó si realmente Granger estaba allí dentro. Las puertas eran negras y no se podía ver lo que había en el interior pero se vio obligado a averiguarlo. Ignorando por completo los comentarios que decía a sus espaldas el vagabundo— entre ellos ''Chicog albinou, qué feou eres''— abrió la puerta decidido y entró en lo que él creía que era una tienda de animales.

Para su sorpresa, aquel sitio era un garito de mala muerte que estaba a rebosar de cuarentones calenturientos que iban a ver como unas jovencitas ligeras de ropa movían el esqueleto sobre un escenario. Draco ahogó un grito al ver tanta perversión a su alrededor y supo que todos irían a parar al abismo del demonio. Vio que en ese momento lo miraban de una forma extraña, probablemente debido a que no tenía la edad necesaria para entrar en un sitio como ese, pero debía asegurarse de encontrar a Granger.

Miró entre el gentío pero no la veía. Estaba agobiado, apunto de perder la paciencia, pero justo entonces escuchó unos gritos alocados que hicieron que reaccionase. Draco palideció al ver a Hermione encima de un escenario, agarrada a una barra de metal, haciendo movimientos muy obscenos con el trasero y agachándose de una forma provocativa mientras todos los hombres que había alrededor le lanzaban dinero a los pies y babeaban devorándola con los ojos.

— ¡Joder, Granger! — gritó acercándose a ella, cargado de bolsas— ¡Bájate de ahí inmediatamente!

— De eso nada, Malfoy— le espetó sin dejar de bailar, comenzando a enseñar uno de los tirantes de su sujetador— Tú no quieres hacer nada conmigo porque no te gusta mi cuerpo y aquí lo aprecian.

Draco, completamente histérico, se pasó todas las bolsas a una mano, la agarró del brazo y la bajó a rastras del escenario. Los viciosos comenzaron a quejarse, lanzándole vasos y algún que otro hielo, pero por suerte, él los esquivó y sacó a Hermione de allí rápidamente.

— Granger, pensaba que eras más inteligente— dijo muy molesto cuando estuvieron en la calle— Podrían haberte metido mano o algo peor.

— Al menos ellos quieren meterme mano, Malfoy, no como tú, que parece que me tengas asco— tuvo que hacer un gran esfuerzo para no llorar delante de él pero se le escapó una lágrima.

Draco suspiró, alzó la mano y le quitó la lágrima con el pulgar.

— Definitivamente eres estúpida. Claro que me gustas, pero no podemos hacer nada. Si de verdad te importo, tendrás que esperar.

Hermione resopló. A ese paso llegaría a los ochenta sin haber follado.

Genial Malfoy, genial — dijo sarcástica. No tenía ganas de seguir discutiendo, sólo quería volver a casa— Vámonos. No quiero estar aquí.

Draco intentó acariciarle la mejilla pero ella se apartó y siguió adelante, centrando la vista en el suelo, sin mirarle a la cara.

Cuando volvieron a la casa, la señora Granger, que estaba sentada en el sofá del salón junto al señor Granger, vio que entraron y subieron a la planta de arriba sin decir nada. Parecía que la situación no había mejorado porque su hija caminaba a grandes zancadas y el rubio oxigenado iba detrás algo deprimido, aunque llevaba muchas bolsas en la mano y Jane pensó que serían regalitos, así que se frotó las manos entusiasmada.

El señor Granger, en cambio, puso los ojos en blanco y pasó las hojas del periódico. Sabía que su mujer había encontrado una nueva víctima. ¿Cuándo se cansaría? Si su hija nunca se fijaba en ninguno.

Por otra parte...

Draco entró en el cuarto de invitados detrás de Hermione y cerró la puerta. Ella permanecía de espaldas a él, enfurruñada y de brazos cruzados.

— Granger, no seas así— repuso buscando la cajita con el anillo entre los regalos de San Potter y la comadreja— No te enfades, verás como esto te gusta.

Hermione, excitada, se dio media vuelta al escuchar su voz tan ronca y aterciopelada. Él le tendio el regalo en la mano.

— Toma. Ábrelo.

Ella no dijo nada y con manos temblorosas comenzó a deshacer el envoltorio. Cuando abrió la pequeña caja y sacó el anillo se mantuvo en silencio. No era un vibrador… pero le resultó muy bonito, por el hecho de que se parecía mucho al anillo de él, sólo que con la figura de un león. Una sonrisa se dibujó en la comisura de sus labios al ser consciente de que podría ponérselo siempre que quisiese porque nadie sospecharía. Sería su secreto.

Por un momento lo miró a los ojos, más relajada.

— Gracias, Malfoy— complacida, se acercó y le dio un beso en la comisura de los labios, algo que hizo que Draco se estremeciese de pies a cabeza al notar lo suaves y carnosos que eran sus labios, pero se dijo a si mismo que tenía que ser fuerte y no dejarse llevar por las emociones, porque si no, Satán se lo llevaría al infierno.

Hermione se apartó para ponerse el anillo y luego volvió a aproximarse hasta quedar a escasos centímetros de su rostro.

— Granger te he dicho que…— le susurró deseando que entrara en razón pero Hermione lo acalló poniéndole el dedo en los labios.

— Relájate, Malfoy y cierra los ojos. Sólo déjame que te toque un poco— murmuró comenzando a tirarle delicados mordiscos del cuello provocando que se le erizase el vello. Draco notó como ella deslizaba las manos por su torso pero no se movió porque estaba paralizado y no podía hacer absolutamente nada. Veía que se rendía, que no tendría la suficiente fortaleza como para decirle que no.

— Por favor, Granger, no me hagas esto— suplicó notando como se le resquebrajaba la voz.

— Sh— le siseó ella. Después deslizó las manos hasta el cinturón de su pantalón y comenzó a desabrochárselo muy despacio — Tranquilízate, Malfoy. Si soy yo la que te toca, tú no habrás hecho nada. Quédate quieto, así no te sentirás culpable.

Draco notaba cada vez más jadeante su respiración y a pesar de que intentaba controlarse por todos los medios, su hemisferio sur no parecía colaborar. Notaba una fuerte y dura presión en sus pantalones y sabía que hasta que ella no lo aliviase no se iba a calmar. Sólo tenía que pensar en lo que ella había dicho. Después de todo, él no iba a tocarla. Seguiría manteniéndose puro. Además, aunque anteriormente hubiese tenido sexo con Pansy o Astoria, ahora era diferente porque se había renovado por completo.


Mientras tanto, la señora Granger preparaba en la cocina unos aperitivos. Tenía la necesidad de saber qué pasaba entre su hija y el rarito de turno y había pensado, después de darle algunas vueltas, que si les llevaba algo de picoteo y se hacía la simpática quizás podría sonsacarle algo. Sacó una pequeña bandeja de un mueble y puso unos bocadillos rellenos de pavo, atún, paté, etc. porque iba a asegurarse de averiguar lo que ocurría entre ellos.

Hermione, por su parte, terminó de desabrocharle el cinturón y el botón del pantalón a Malfoy. Comenzó a resbalar la mano por el interior, palpando su longitud por encima de los calzoncillos. Y se percató en ese momento de que, con un poco de suerte, si se la tocaba, él se animaría y acabarían acostándose, pero para ello tenía que ponerlo muy cachondo, tanto como lo estaba ella.

— Granger, ¿estás segura de que esto es buena idea?— Malfoy jadeaba con los ojos medio cerrados al notar sus dedos vagando de esa forma por su miembro, apretándole con intensidad— Además, la videocámara sigue grabando.

— Olvídate de ella— musitó Hermione soltando un pequeño gemido. Lentamente, le succionó el lóbulo de la oreja y apretó un poco más fuerte el bulto, deslizando lentamente la mano de arriba abajo con la intención de calentarle— Déjame que te la coja.

Draco se vio totalmente perdido. No es que ya no lo estuviese antes, pero ahora no podía negarse. Joder… definitivamente quería que se la tocase directamente, por debajo de la ropa interior. Sin poder controlarse, comenzó a quitarle el jersey haciendo que ella apartase por un momento la mano de su parte más preciada y la dejó en sujetador.

Hermione estaba emocionada porque al fin iba a conseguir lo que más deseaba. El cuerpo de Malfoy, así que muy despacio se deshizo de la camisa de él, dejándolo solo con el pantalón y volvió a meter la mano, pero esa vez por debajo de su ropa interior, deseando tocársela de una maldita vez.

Draco sintió un escalofrío al notar sus dedos rozando su miembro y comenzó a respirar muy rápido.

Porque, en el fondo, no quería que parase.

Y Hermione no se contuvo al ver lo excitado que estaba. Sujetó su protuberancia firmemente y pegándose totalmente a él, movió su mano de arriba abajo. Una y otra vez, haciendo que él disfrutase, que estuviese más caliente. Draco notaba que cada vez que ella movía la mano, lo hacía un poco más rápido, aumentando la velocidad progresivamente. Haciéndole sufrir más y más. Y por si fuera poco, no dejaba de mirarle intensamente a los ojos, algo que le daba mucha vergüenza pero a la vez lo ponía jodidamente cachondo. Una mirada de leona traviesa que disfrutaba con lo que le estaba haciendo. A Hermione, por otra parte, la había vuelto loca verlo en ese estado tan crítico y aumentó aún más la presión, haciendo que él gimiese de satisfacción porque iba a lograr que disfrutase como nunca, que supiese lo buenas que podían llegar a ser sus manos, que se diese cuenta de que era la mejor haciendo labores manuales.

Draco sintió que ya no podía aguantar más, notó que por mucho que intentara reprimirse estaba a punto de estallar así que se dejó llevar y cerró los ojos, abandonándose al placer por completo. Ahogó un gemido contra su boca, al sentir el orgasmo. Hermione se estremeció al escucharle y fue bajando la intensidad con la que movía la mano paulatinamente, hasta quedarse completamente inmóvil, pegada contra su cuerpo.

— ¿Ves cómo en el fondo lo estabas deseando, Malfoy?— le susurró al oído al cabo de un rato y soltó lentamente su miembro al notar algo caliente. Algo que la puso a cien.

Draco no pudo hablar. Se sintió débil y mareado. Abrió los ojos para mirar a Granger pero apenas podía mantener el equilibrio. Por más que centrara la vista en ella, lo veía todo borroso. Joder… ¿qué le estaba pasando? Antes de que pudiese decir algo se desplomó, cayó al suelo y se quedó completamente inconsciente.

— ¡Malfoy!— gritó Hermione asustada. Al ver que no reaccionaba, se agachó y lo zarandeó por los hombros pero justo ahí se dio cuenta de lo blando que había sido, por desmayarse después de haberse corrido.

Por algún motivo, -no supo si fue por el susto u otra cosa- notó como las manos empezaban a temblarle y se quedó sin fuerzas. Intentó volver a zarandear a Malfoy pero no pudo hacerlo porque ella también perdió la conciencia, se cayó encima de él y todo se volvió negro.

El efecto de la poción había concluido.


Jane iba tarareando una canción mientras subía las escaleras con la bandeja en las manos. Llegó al pasillo de la segunda planta, vio que la puerta del cuarto de invitados estaba cerrada y se preguntó si estarían ahí. Inquieta, caminó hacia a la habitación de Hermione y al ver que estaba vacía, sus sospechas fueron confirmadas así que aceleró el paso nerviosa y pegó la oreja a la puerta de la habitación de invitados. Curiosamente, no se les escuchaba hablar pero tampoco se oía ningún ruido extraño. Se agachó lentamente para dejar la bandeja en el suelo y muy despacio giró el pomo de la puerta. Ante todo quería saber si estaban bien aunque en realidad lo que más le interesaba era lo que estaba pasando ahí dentro. Sin embargo, cuando abrió la puerta, la imagen que vio frente a ella la dejó atónita. Ni siquiera fue capaz de gritar.

''¡¿Q-qué significa esto?!'' — se llevó las manos a la boca, escandalizada.

El rubio oxigenado, sin camisa, tumbado en el suelo y su hija, en sujetador, encima de él.

'' Jane… relájate… al menos no están desnudos… no habrán llegado a nada… parece que están dormidos. Respira, respira, respira, respira. ''

Pero por mucho que respirase, estaba hiperventilando. Cuando por fin consiguió reaccionar, salió rápidamente de la habitación y volvió a cerrar la puerta cuidadosamente intentando no despertarles, corroborando al fin que su hija tenía una relación secreta con el rubio oxigenado. Se sintió totalmente ofendida porque Hermione no se lo hubiera contado. Para ella el haberlos visto de esa forma era lo de menos. ¡A saber cuánto tiempo llevaban juntos y ni se había enterado!

Con nerviosismo, volvió a coger la bandeja, bajó a la cocina y la dejó sobre la encimera. Luego comenzó a dar vueltas de un lado a otro, intentando asimilarlo todo, deseando tramar un plan para sacarles toda la verdad. Tanto a su hija como al oxigenado, porque debía saber hasta dónde habían llegado. Y desde luego no podía permitir que su marido se enterase. Decidió que lo mejor era actuar sola.

Una brillante idea pasó por su cabeza y fue al salón en busca del señor Granger.

— Ay, cariño…— dijo tosiendo. Luego se llevó la mano a la cabeza con total dramatismo y se tambaleó un poco — Me encuentro fatal. Me parece que no voy a poder ir al cine esta tarde.

El señor Granger levantó la vista del periódico y vio que su mujer parecía estar enferma.

— ¿Tan mal te encuentras? Pero si es el estreno querida…¿por qué no te tomas una pastilla a ver si así te pones mejor?— sugirió intentando convencerla.

Jane ahogó un gritito y se apoyó contra el umbral de la puerta.

— No, no… la cabeza me va a explotar. Sólo quiero d-dormir— comentó con voz temblorosa, intentando sonar convincente para que su marido no sospechase— Querido, ¿por qué no le das las entradas a tu hija y que vaya con su compañero de Hogwarts?

El señor Granger enarcó una ceja. Conocía de sobra a su mujer y sabía que su repentino malestar era muy sospechoso. Sin embargo, Jane no pensaba desistir. Comenzó a sollozar, se acercó a él y se desplomó en un sillón, junto a los sofás.

— Ay… qué mal me encuentro… es una lástima desperdiciar el dinero de las entradas...

Él rodó los ojos, casi decepcionado por no poder ver Titanic, con lo guapa que le resultaba la actriz Kate Winslet.

— Está bien, se la daré a Hermione y al muchacho ese— dijo con hastío.

— ¡Estupendo!— sonrió ella feliz y volvió a marcharse a la cocina como si nunca hubiese estado enferma. Cuando su hija y el rarito despertasen ya les daría las entradas. Iba a asegurarse de llevar a cabo una investigación exhaustiva por la tarde. Desde luego tenía un plan.

Un plan para saber si el rubio oxigenado iba a ser su futuro yerno o no.


¡OHH MY GOD! No sé vosotras, pero yo me he reído un montón escribiendo este capítulo y he disfrutado muchísimo.

La primera escena... despiertan los dos juntitos... *-* y Draco ha estado super mono y super tierno. *tyna tiene envidia de Hermione :(* jajaajjaaja

Hubiese dado cualquier cosa por estar en el cuarto de baño de Malfoy Manor y ver a los Slytherins con los utensilios muggles que les regaló el señor Granger. Me ha preocupado mucho por Draco cuando han aparecido Lucius, Narcissa y Bellatrix... a saber qué estarán tramando... me da muy mala espina...

Ahora... Jane es una maruja en toda regla, que no me extraña que Hermione no le cuente nada jajajaja ¡pero qué obsesión tiene con tener nietos por Merlín! XDD

Momento pociones: Dios mío... XD no sé ni por dónde empezar.
Definitivamente Cambiatio personalitas desarrolla la parte menos destacada de cada uno. En el caso de Hermione ha sacado a relucir su parte pervertida. Me ha hecho mucha gracia jajaja aunque me da penita la pobre, porque cuando despierte y vea el vídeo... ejem, ejem... JAJAJAJA no quiero ni pensar la cara que pondrá.
Y Malfoy... de arrogante, sexy y egoísta ha pasado a ser un chico adorable y generoso que solo se preocupa por el bienestar de los demás. Y por si fuera poco, encima quería ser casto y puro XDD Además, le ha comprado regalos a Harry y Ron... ¡¿Un tinte rubio platino al pelirrojo?! JAJAAJA ¿Os imagináis a Draco y a Ron paseando juntos por Hogwarts... y rubios? ¿Qué hará Malfoy con los regalos? ¿Creéis que se los dará al final?

Parece ser que la serpiente y la leona van a ir a ver Titanic jojojojo por cierto, DATO IMPORTANTE: si no me equivoco, Titanic se estrenó en 1997 y están en 1995, pero no he podido resistirme jijijiji Me hacía ilusión que viesen esa película en concreto.

Y por último, ¡JANE LOS HA PILLADO! Menos mal que no ha sido en mitad del masaje, ya me entendéis jajajajaja pero ahora a saber lo que planea XD Me da mucho miedo esta mujer jajajajaja

¡Hasta la próxima, un beso muy fuerte, tyna fest! :D

P.D: ¿QUIÉN QUIERE ABRAZOS GRATIS?