¡Hola a todas! ¿Cómo estáis? Yo muy contenta porque por fin estoy aquí actualizando :D Quiero felicitaros a todas las que cumplís años este mes! Que sois muchas :) FELIZ CUMPLEAÑOSS! Un abrazo gratis muy fuerte! jajajajaja

Días atrás, escribí un one-shot de Cormac y Lavender muy gracioso. ''¿Quién dijo que McLaggen no tenía buen culo? '' Avisé por facebook, pero lo dejo por aquí también. Os animo a que lo leáis, ¿por qué? Lo sabréis dentro de poco... :P Misterios everywhere!

MUCHAS GRACIAS A: En Resumen soy un Heroe, gaby, Viridiana, ZhirruUrie, Sam Wallflower, Melanie Lestrange, Emma Felton, Connie1, ElliWeasley, Guest, sirone aphrody, mila0628, LucyTheMarauder, Isabel, Lunajely, rosedrama, Alesz, Caroone, MariielenaMalfoy, Kristell Avalos, Vale Malfoy, ian, floor leyes 9, Leonor Snape, Shirmione Malfoy, Luladark, DeinoO-Dragomir, Fersha Malfoy, Jane Meyer, TheLadycat69, Rosyr, alissa-2012, crazzy76, Hermy Evans Black, somnie, Morgana Argay Malfoy, BlueJoy, Victoria88, dreapls, CoposdeHielo, ladymist89, Saori Haruno, Ishiro Shizuka, Gardeniel, HOLOLU, Lulo, Aurora Caelestis y dul91 :D

AVISO: ESTE CAPÍTULO CONTIENE SPOILERS DE LA PELÍCULA TITANIC.

Contestaciones a las no registradas:

gaby: Hola gaby! :) Me alegra que te gustase! Que ganitas tengo de que veas lo que va a pasar! jijijij Ahora lo sabrás! Espero que te guste mucho este capítulo! Un besazo :)

Emma Felton: Hola querida Emma! :D A mí también me encanta la primera escena! Quien fuese Hermione para despertar junto al rubio... ainss...yo no hubiese conseguido pegar ojo en toda la noche JAJAJAJA realmente esta poción es muy interesante... y al final los han pillado! jojoojo así que Jane lo sabe, pero Hermione y Draco no tienen ni idea XDD síi han grabado un vídeo porno! jajajajaja lo que yo te decía, que puede pasar de todo XDD a ver que carita se le queda a Hermione cuando lo vea (si es que lo ve) jajjaajajjaa Cuando vayan a ver Titanic ''si es que van'', la verdad es que sería una experiencia algo extraña para el rubio, porque él nunca ha ido al cine! Así que no sé si él sabe lo de pasar la mano por detrás, hasta llegar a la teta... aunque creo que a él no le hace falta pasar la mano por detrás. Va directo al grano! JAJAJAJ ainss este rubio... que se las trae! La cuestión es...¿Qué tramará Jane? Ahora lo descubrirás :P Te dejo con el capítulo que tengo muchas muchas ganas de que lo leas! Espero que te guste :D Un besazo muy fuerte guapa :)

Guest: Hola Guest! No sé que le pasó a tu review que no me llegó lo que escribiste :( Así que no sé si acertaste las preguntas del capítulo o no, pero te lo dedico de todas formas! Un besazo :D

Isabel: Hola Isabel! Pues sí! Menos mal que Jane entró ya cuando se habían quedado inconscientes porque hubiera sido super vergonzoso ver a su hija... con las manos en la masa! JAJAJAJAJA nunca mejor dicho XDD Veremos a ver que planea ahora Jane... me tiemblan las piernas... XDDD Espero que te guste este capítulo! Un besazo guapísima :D

MariielenaMalfoy: Hola Mariielena! :D no sabes como me reí al escribir de Draco tan inocente... ¿te imaginas la cara que hubiese puesto Blaise si lo hubiese visto de esa forma? se hubiese partido vaya jajajajjaaja Espero que te guste el siguiente capítulo! Es uno de mis favoritos! Un besazo muy grande :D

Kristell Avalos: Hola Kristell! :D Claro que te recuerdo! Yo no me olvido de ninguna de vosotras y me encanta ver vuestros reviews, porque me hacen mucha ilusión! :D Me alegra que te rieses tanto con el capítulo! La verdad es que creo que ahora cuando vayamos a lavarnos los dientes, siempre vamos a recordar a los chicos de Slytherin jajajaja XDD por no hablar de las pociones... Draco tan casto, quién lo hubiese dicho... y Hermione... bueno Hermione sin comentarios jajajajaj Espero que te guste este nuevo capítulo! Un beso muy fuerte guapa :D

ian: Hola ian! :D Me alegra mucho que te gustase el anterior capítulo! Yo me reí mucho con todo. Con la parte de los aparatos muggles, con las pociones... y también sufrí mucho por Draco cuando apareció Bellatrix... veremos a ver por dónde sale eso... D: Tranquila que no voy a dejar de escribir! Espero que a ti te vaya todo bien! Yo estoy esperando a que me den las notas pero estoy muy contenta! Ojalá te guste el nuevo capítulo! Es el más largo de los que he escrito hasta ahora! Un besazo muy grande guapa! :)

Rosyr: Hola querida Rosyr! :D Yo vivo en Málaga y aquí últimamente hace mucho calor. Aunque depende del día, porque el tiempo está fatal XDD Me imagino que por donde tú vives hará fresquito... el cambio climático... jajajajajja Para una vez que Hermione se pone viciosilla... él se vuelve inocentón U.U podría haberle comprado el consolador... aunque no quiero ni pensar la cara que hubiese puesto ella luego... se moriría de la vergüenza... y él se pondría vicioso! hahahaha ohh que mono lo del anillo *-* yo estuve buscando uno con una serpiente pero no hubo forma... y encima el mismo día, mi abuela me trajo una bufanda y un jersey exactos a los de Gryffindor... y yo pensando...¿por qué las rayas no eran verdes y grises? muajajajaja Tranquila que lamentablemente Bellatrix no va a bailar flamenco en este fic. Miedo me da esa mujer XDD por cierto, el vídeo del bananero lo vi hace muchísimo tiempo! No sabes el cachondeo que tenía con mis amigos! JAJAJAJAJA cada vez que lo veo me parto de la risa. En cuanto a Titanic... en este capítulo se va a ver desde un punto de vista diferente. Espero que te guste! jijiji Creo que el por qué del comportamiento de Jane te quedará aclarado en este cap :) Es probable que algún día haga un fic en el que Hermione sea de Slytherin aunque cuando termine estos fics voy a hacer otro dramione, pero va a ser muy diferente al resto de mis historias...lo dejo ahí! Espero que te guste este nuevo capítulo! Es el más largo de los que he escrito! Un besazo muy grande guapa :D

Victoria88: Hola Victoria! Me hace mucha ilusión que hayas retomado la historia! :D Tranquila que no te veo rara, a mí también me encantan Parvati y Goyle! jijiji Quería darle una oportunidad a los gorilas, porque nunca nadie escribe sobre ellos, y pienso que también pueden tener su lado tierno *-* Ya irás viendo a lo largo del fic :) prefiero no adelantarte nada! Espero que te guste este nuevo capítulo! Un besito muy grande guapa :D

natalie malfoy: Hellou natalie! Te entiendo con lo de los viajes... hahahaha yo cada vez que vuelvo de uno tengo que estar varios días durmiendo para recuperarme! XDDD Si Draco no se hubiese tomado la poción y hubiese visto a Hermione así, seguramente se habría aprovechado de ella! jajajajaa por cierto espero que ya hayas terminado los exámenes, y si no, te deseo mucha suerte! Que ya queda muy poco para las vacaciones :D Un besazo guapa :)

Gardeniel: Hola guapa! Te dejé la contestación al review por privado! Espero que te guste el capítulo! Un besito muy grande :D

HOLOLU: Hola HOLOLU! Estaba pensando yo... ¿quién será mi review 500? y aparece tu mensajito jijiji Parvati y Goyle... no sé si se van a besar o no! y si va a ser en un árbol! tendrás que seguir leyendo! prefiero no decirte lo que va a pasar para no estropearte la sorpresa! :P Un besazo muy grande :)

Lulo: Hola Lulo! Ya estoy de vuelta :D Espero que te guste este nuevo capítulo! Un besazo :D

dul91: Hola dul! Me alegra que te guste la historia :) Espero que este capítulo te guste tanto como los demás! Un besito muy grande :)

...y ahora, sentaos cómodamente, (a ser posible con palomitas) y disfrutad de la lectura :)


- Vuela alto, muy alto... Asciende conmigo- Editado

Draco abrió los ojos muy despacio pero lo único que vio fue la imagen borrosa de alguien encima de él. Se sentía algo mareado y no recordaba nada de lo que había sucedido así que parpadeó un par de veces intentando visualizar la figura que lo estaba aplastando.

Y entonces la vio.

A Granger.

En sujetador.

Se fijó en que él tampoco llevaba camisa. Estaban en el cuarto de invitados, tumbados en el suelo y se preguntó qué narices habría pasado porque, lamentablemente, lo último que recordaba era que se habían tomado la poción.

— Granger— la llamó con estrés, apartándole el pelo de la cara pero Hermione no se movía, tenía los ojos cerrados y apoyaba la cabeza y las manos en sus pectorales— Granger, reacciona.

Hermione notó que alguien le hablaba intentando despertarla. Sentía un tremendo dolor de cabeza y por alguna razón tenía frío. Levantó un poco los párpados y vio que estaba tumbada encima de Malfoy.

— ¿Estás bien?— preguntó él, preocupado por verla tan pálida.

Hermione abrió un poco más los ojos y fue consciente de que los dos estaban medio desnudos y de que Malfoy tenía el cinturón del pantalón desabrochado.

— ¡¿Qu-qué ha pasado?!— tartamudeó muy nerviosa apartándose de él, como si se hubiera quemado. Luego recogió su jersey que estaba tirado en el suelo y se vistió a toda prisa porque a pesar de que Malfoy ya la había visto desnuda, seguía sintiendo vergüenza.

— No lo sé— suspiró él incorporándose para ponerse la camisa— No recuerdo nada.

Sin embargo, Hermione no parecía estar tan tranquila. Se asustó repentinamente al pensar que sus padres podían haberlos visto en esas condiciones.

— Oh, no…— dijo con voz entrecortada, frotándose la cara, aún aturdida— Y si mi madre…

Draco, al ver que se tambaleaba un poco, la sujetó.

— Relájate, Granger. La puerta está cerrada. Además, aún ni siquiera sabemos lo que ha pasado.

Pero Hermione necesitaba asegurarse.

— Espera aquí un momento— intentando no hacer ruido, se acercó a la puerta de la habitación, la abrió y se asomó al pasillo. Al hacerlo, no escuchó ningún sonido proveniente de la planta baja, salvo los canturreos de su madre que llegaban desde la cocina y se percató de que no parecía haber nada fuera de lugar así que, más tranquila y dejando escapar una bocanada de aire, volvió a cerrar la puerta. Draco se acercó a ella.

— ¿Estás mejor ahora?

Hermione lo miró un poco más relajada.

— Sí, más o menos— suspiró aliviada e inconscientemente alzó la mano para apartarle un mechón de pelo de los ojos. Y justo al hacerlo, se dio cuenta de que tenía un anillo en la mano. Un anillo con la figura de un león— ¿Qué es...esto?

Draco lo observó con cierta confusión, sin tener ni idea de qué habría pasado. Hizo un esfuerzo por recordar algo pero al ver que era imposible, se rindió y se encogió de hombros.

— Vamos a ver el vídeo mejor.

Hermione se sonrojó porque tenía pánico por descubrir lo que habían hecho exactamente, pero en realidad debía admitir que también sentía curiosidad por averiguar cómo les habría afectado la poción.

— No sé yo, Malfoy. Y si…

Draco esbozó una sonrisa ladeada. Y pensar por un momento que lo había tratado a él de cobarde.

— ¿Ahora tienes miedo, Granger?— preguntó provocando que se estremeciese— Tenemos que averiguar de dónde narices ha salido el anillo y todo eso de allí.

Hermione vio que desviaba la mirada y señalaba con el dedo en dirección a una silla en la que había muchas bolsas. Dio un respingo al ser consciente de que habían ido de compras, se acercó a toda prisa y comenzó a rebuscar en ellas, temiéndose lo peor. Draco enarcó una ceja cuando vio que ella sacaba, de una de las bolsas, una pequeña caja de cartón con la imagen de una mujer forzando una sonrisa, con el cabello rubio platino, exactamente igual que el suyo.

— ¿Qué es eso?

Pero Hermione seguía mirando la caja con incredulidad, creyendo por un momento que el tinte lo había comprado ella para teñirse el pelo del mismo color de Malfoy. Agradeció no haberlo hecho.

— Un tinte para el pelo— dijo al cabo de un rato.

Draco, algo nervioso, se aproximó y comenzó a sacar todo lo que había dentro de las bolsas, con ansiedad. Se relajó en seguida, al encontrar unas gafas y un montón de ropa de calidad, pensando que no había sido para tanto pero...

— Malfoy— lo llamó Hermione haciendo que centrase su atención en ella— Hay una postal.

Draco se tensó.

— Ábrela— le dijo instándola— No, mejor dámela— y sin más, se la arrebató y comenzó a leer con rapidez. Sin duda, era su letra.

Silencio.

Hermione, de repente, vio que Malfoy se ponía muy pálido pero no supo si lo que había escrito en la postal era malo porque su expresión era inescrutable.

— ¿Y bien?— inquirió impaciente pero no obtuvo respuesta. Draco estalló en carcajadas.

Y ella, alterada, le arrancó la postal de las manos para leerla.

'' Queridos San Potter y comadreja…sé que durante todos estos años me he comportado como un gilipollas, pero he cambiado. Lo lamento. Espero que algún día podáis perdonarme. Aquí os dejo unos regalos como muestra de mi arrepentimiento y mi sincero amor hacia vosotros.

PD1: Weasley, no te lo tomes a mal, pero creo que este color rubio te quedará mejor que el color de zanahoria que tú tienes. Te he comprado ropa de alta calidad para que dejes de vestirte de pobretón. Así podremos ir los dos igual.

PD2: Potter, las gafas son para ti. Estoy harto de ver esas que tienes tan feas.

Muchos abrazos para los dos y feliz Navidad. Con cariño, Draco Malfoy.''

Hermione se quedó boquiabierta y cuando por fin pudo reaccionar, comenzó a desternillarse. Draco, en cambio, hizo un gran esfuerzo por ponerse serio.

— Es ridículo, Granger— dijo volviendo a coger la postal para releerla, al menos tres veces más— Definitivamente ridículo.

— Bueno, al menos ya sabemos que la poción ha salido bien— comentó ella con sorna, volviendo a dejarlo todo en las bolsas— Sé que jamás hubieras hecho algo así.

— No— escupió con cierto desdén, avergonzado. Después, guardó de nuevo la postal— Desde luego que no. ¿Qué vamos a hacer con toda esta porquería?

Hermione se mantuvo en silencio, dubitativa.

— No lo sé, creo que deberíamos…— pero no pudo terminar porque se escuchó el click de la videocámara que indicaba que la cinta se había acabado— Como sea, es mejor que veamos el vídeo para averiguar un poco más.

Draco, un poco incómodo y preocupado, se pasó la mano por el cabello. Sabía que la poción había funcionado porque él jamás hubiera hecho obras de caridad comprando regalos para el cabeza rajada y el pobretón de Weasley.

— Sí, supongo. ¿Pero cómo vamos a verlo?

Hermione rodó los ojos al ser consciente de que él no tenía ni idea de aparatos muggles y sacó la cinta de la videocámara.

— En esta televisión— le explicó y sin más, se aproximó y puso la cinta dentro del vídeo— En el salón seguramente estarán mis padres y no podemos verlo allí porque ni siquiera sabemos qué hay grabado.

Draco asintió conforme y se sentó en un sofá de terciopelo que había frente a la televisión. Sentía demasiada curiosidad por saber lo que había pasado pero dedujo que si había comprado todos esos regalos, en algún momento tenían que haber salido de la casa.

Mierda.

— Ya está— murmuró Hermione apartándose del vídeo. Luego encendió la televisión, cogió el mando que estaba encima, se dejó caer en el sofá al lado de él y le dio al botón de play.

El corazón le latía rápidamente por miedo a descubrir cómo habrían acabado medio desnudos y por qué, pero se dijo a sí misma que tenía que tranquilizarse. Cuando el vídeo comenzó, ambos aparecían en la imagen de la pantalla tomándose la poción. Draco y Hermione se mantuvieron en silencio, mirando al televisor con expectación, sin mover ni un músculo de su cuerpo.

''Oye Malfoy… ¿no tienes calor? ¿No estarás más cómodo si te quitas la ropa?''

Pero Hermione, que había estado más relajada en un principio, con manos temblorosas, cogió el mando que había dejado en su regazo y le dio rápidamente al botón de stop, completamente azorada. Y para rematar, miró de soslayo a a Malfoy y vio que hacía un gran esfuerzo por contener la risa.

— Esto no tiene ninguna gracia— le espetó enfadada.

Pero Draco, soltando una suave risa, no le dio importancia e intentó arrebatarle el mando.

— Venga, Granger, no lo quites en la mejor parte. Ahora sabemos que la pociónfunciona. Parece que ahí no eras nada mojigata.

Hermione, molesta, resopló al darse cuenta de que Malfoy, finlamente, lograba arrebatarle el mando de las manos. Sin embargo, en el forcejeo, cayó encima de él, quedando a escasos centímetros de su boca.

— Vaya— musitó Draco rozándole levemente los labios, notando su aliento acariciando los suyos— Si querías acercarte tanto, sólo tenías que habérmelo dicho.

Pero Hermione no dijo nada. Sólo se limitó a desviar la mirada, a quitarle el mando de nuevo y a apartarse como si hubiera recibido una descarga eléctrica. Luego, intentando no perder el control, volvió a poner el vídeo.

'' Eh, Granger… no sé a qué te refieres''

Draco, al ver su propio comportamiento, frunció el ceño. Se preguntó qué narices hacía contra la pared, acojonado como una nenaza. ¿Acaso tenía miedo de que Granger lo violase? ¿Se habría convertido en un santurrón? Cuando se vio a sí mismo huyendo de la habitación provocando que ella saliese corriendo tras él, sus sospechas fueron confirmadas.

Hermione escupió una risa y Draco le lanzó una mirada desdeñosa.

Ja ja, qué gracioso, Granger. Qué gracioso— dijo sarcástico— Ese no era yo.

Sin embargo, Hermione no pudo parar de reír al entender por fin a qué se debían los regalos. Dedujo en seguida que, si la poción sacaba a relucir la parte menos desarrollada de cada uno, en Malfoy seguramente habría sido la generosidad, el amor y la inocencia. Y ella hubiera dado cualquier cosa por haberlo visto así.

— ¿Quién es el mojigato ahora, Malfoy?

— ¿Pero acaso tú te has visto, Granger? Parecías una devoradora de hombres— le espetó, de brazos cruzados y es que no le hacía ni puñetera gracia verse de forma tan patética y que ella se burlase de él.

— Eres un idiota— farfulló y algo preocupada, adelantó el vídeo hasta el momento en que volvieron a la habitación, preguntándose por un instante si habrían formado un espectáculo en la calle como el que había montado Zabini en la discoteca. Sólo de pensarlo se le pusieron los pelos de punta.

— Mira—Draco llamó su atención. Hermione volvió a fijar la vista en el televisor y se dio cuenta de que entraban en la habitación cargados con las bolsas. Inmediatamente le dio al play y vio que ella permanecía de espaldas a él, de brazos cruzados, con el rostro congestionado, como si estuviese a punto de llorar.

'' Granger, no seas así… No te enfades, verás como esto te gusta''

Hermione no pudo evitar sonrojarse al ver que, en el vídeo, Malfoy le daba un regalo y recordó en seguida el anillo. Por si fuera poco, abochornada, lo miró a él de soslayo y lo pilló observándola con descaro. Rápidamente volvió a centrar la vista en la pantalla.

''Gracias, Malfoy''

Hermione dejó escapar un suspiró y se acomodó en el sofá, más relajada. Sin embargo, su calma duró poco tiempo porque de pronto, las imágenes comenzaron a ser muy subidas de tono. Tanto, que ahogó un gemido al ver que, en el vídeo, se acercaba mucho a Malfoy, le besaba el cuello y lo manoseaba de arriba abajo sin contemplaciones. Instintivamente se llevó las manos al rostro y notó que las mejillas le ardían pero la situación fue a peor cuando se vio a sí misma comenzando a desabrochar el cinturón para meterle la mano en el interior del pantalón. Y ahí, estalló.

— ¡Y-ya hemos visto suficiente! — exclamó totalmente avergonzada y con manos temblorosas, detuvo el vídeo.

Draco la fulminó con la mirada. Y una mierda. No iba a dejar que le fastidiase la diversión ahora que por fin iba a masturbarle, por mucho que odiara verse a sí mismo como un mojigato.

— Pero qué dices, Granger— bufó, y sin pensarlo ni un segundo, se inclinó y le arrebató el mando— No pienso largarme sin haber visto esto, te lo aseguro.

— ¡Ni hablar!— gritó exasperada— ¡Yo no quiero verlo! ¡Me da vergüenza!

Draco continuó forcejeando con ella al ver que pretendía hacerse con el control del mando de nuevo.

— Me lo debes— le espetó de repente— Y ya sabes a qué me refiero.

Hubo un largo silencio.

Hermione se quedó muda, soltó el mando indignada y volvió a acomodarse en su sitio, sabiendo que no iba a tener más remedio que tragarse su orgullo. Aún así lo maldijo por haberle recordado...eso.

— ¿A dónde hay que toquetear en este apestoso trasto para que se digne a funcionar?— preguntó él, con cierta aprensión al ver tantos botones, sin entender absolutamente nada.

Hermione se cruzó de brazos y puso los ojos en blanco.

— No pienso decírtelo— masculló muy enfadada.

Sin embargo, a Draco no le importó porque pensaba aporrear el cacharro hasta hartarse, así que sonrió maliciosamente al verla tan molesta y le dio a un botón al azar. Para su suerte, acertó de lleno.

'' Granger, ¿estás segura de que esto es buena idea? Además, la videocámara sigue grabando''

'' Olvídate de ella… déjame que te la coja''

Hermione no pudo soportarlo más, se levantó echando chispas y apagó la televisión.

— ¡S-se acabó!— chilló roja como un tomate— Me da igual que quieras verlo. ¡Este vídeo va a la basura inmediatamente!

Draco suspiró con hastío al ver lo mojigata y correctamente ética que podía llegar a ser. Y él, desde luego, estaba jodidamente cachondo, sólo de verla tan viciosilla en el vídeo así que por un momento se preguntó por qué Granger no podía dejarse llevar un poco para variar.

Sin embargo, Hermione estaba decidida a deshacerse cuanto antes del vídeo pero... la voz de su madre llamándola la interrumpió.

Draco silbó, con satisfacción.

— Vaya, Granger. Te reclaman. ¿A qué esperas para bajar?— le dijo apoyando los brazos en el respaldo del sofá, tranquilamente— Yo me quedo aquí.

Hermione entrecerró los ojos, sabiendo perfectamente cuáles eran sus intenciones.

— Ni hablar— le espetó. Luego, lo cogió del brazo y lo arrastró con ella— Tú vienes conmigo.

Draco se limitó a seguirla soltando improperios por lo bajo, siendo consciente de que, por mucho que quisiera, no iba a poder disfrutar del maldito vídeo de las narices. Bajaron por las escaleras y continuaron avanzando hasta llegar a la cocina. Los señores Granger estaban quitándose los delantales y sobre la encimera había una bandeja con un montón de bocadillos. Al verlos, a Hermione le rugió el estómago, porque llevaba tantas horas sin comer que estaba muerta de hambre.

— ¿Qué querías, mamá?— preguntó, cogiendo uno.

Draco optó por apoyarse contra la pared, de brazos cruzados. En ese momento, prefirió no acercarse a Granger en presencia de su madre porque no quería que nadie sospechara. Además, tenía que reconocer que esa mujer le daba un poco de miedo.

Jane se llevó la mano a la frente volviendo a hacer su magnífica representación y ahogó un grito. El señor Granger, inmediatamente, rodó los ojos y se marchó al salón pero la señora Granger estaba segura de que había conseguido tomarle el pelo a su marido. Sin embargo, ahora venía lo más difícil: engañar a Hermione. Y sabía que no se lo iba a poner nada fácil porque era demasiado inteligente y perspicaz.

— Tenía e-entradas para ir al cine a ver Titanic con tu p-padre, pero no me encuentro muy bien y le he dicho que os las d-dé a vosotros. Sería una lástima desperdiciarlas y como tu amigo esta de visita he pensado que...— sugirió intentando que la voz le vibrase.

Hermione la escrutó con la mirada y se percató de lo rara que estaba. O más bien, del comportamiento tan raro que llevaba teniendo desde los últimos días, desde que ella había invitado a chicos a casa y dedujo que quizás, ahora que sus planes con Theodore Nott le habían fallado, querría emparejarla con Malfoy.

Despegó los labios para hablar pero volvió a cerrarlos al ver que él se apartaba de la pared y se acercaba a su madre con un semblante taciturno.

— A mí no me importaría ir al cine, señora Granger— repuso, forzando una falsa sonrisa. Ni siquiera sabía lo que era el cine pero se dio cuenta de que si iba, podría estar a solas con Granger, así que no se lo pensó. Alzó la vista, vio un reloj en la pared y fue consciente de que habían pasado varias horas desde que salió de Malfoy Manor, de que su padre Lucius estaría preguntándose dónde narices se había metido, pero no le importó porque no quería volver a ver a su tía Bellatrix ni estar en ese ambiente tan opresor y angustiante. Sabía que lo castigarían, sí, pero prefirió aprovechar el máximo de tiempo posible con Granger, porque era consciente de que ya no se verían hasta que pasaran unos días y volvieran a Hogwarts.

— Yo no quiero— espetó Hermione, terminándose el bocadillo con ansiedad. Luego desvió la vista y miró a Draco— Además, te recuerdo que aún nos queda terminar una poción, Malfoy.

Jane entornó los ojos, sabiendo que iba a tener que insistir más porque era una cabezota.

— Pero Hermione, aún faltan dos h-horas para que empiece la película— dijo retirando una silla de la mesa. Haciendo un gesto teatral, se desplomó sobre ella y exhaló como si fuese su último suspiro— Os dará t-tiempo.

Hermione miró de soslayo a Draco, vio que parecía estar de acuerdo con su madre y se preguntó qué demonios pretendería.

— Tu madre tiene razón, Granger— comentó sentándose junto a Jane como si nada, en señal de apoyo.

Hermione resopló y le lanzó una mirada asesina.

— ¿No se suponía que tenías que volver pronto a tu mansión?— le espetó con la esperanza de que él cambiase de opinión porque a pesar de que en cierto modo le apetecía ir al cine con él, no ayudaba que la película fuese precisamente un drama romántico. ¡¿Cómo iba a ver Titanic con Draco Malfoy?!

Claro… ¡Como él no sabía de qué película se trataba, hablaba sin tener ni idea!

— Ya me inventaré alguna excusa cuando vuelva a Malfoy Manor— dijo Draco con un deje de insistencia en la voz— Además, para cuando empiece la película, ya habremos terminado la poción. Tenemos tiempo suficiente, Granger.

Hermione puso los ojos en blanco porque sabía que no iba a haber forma de convencerle y se preguntó si acaso se habría puesto de acuerdo con su madre.

Lo odiaba, desde luego.

— Está bien— resopló y retiró la silla para salir de la cocina. Bajo el dintel de la puerta, se dio media vuelta y vio que él seguía allí sentado como si nada, totalmente despreocupado y que su madre, lo miraba como si le estuviese haciendo un escáner, así que volvió a entrar, lo agarró del brazo y lo arrastró con ella con la intención de volver al cuarto de invitados.

— ¿Qué se supone que pretendes, Malfoy?— inquirió sin soltarlo cuando subían las escaleras. Draco siguió sus pasos.

— Nada. Lo del dichoso cine no creo que sea para tanto, pero tengo curiosidad...¿qué es eso de Titanic?

Hermione suspiró cansada, lo metió de un empujón en el cuarto de invitados y cerró la puerta de un golpe.

— Es una película y no es que me apetezca mucho verla.

Sin embargo, Draco la ignoró, se aproximó al caldero y volvió a sentarse en la alfombra, imaginándose que si Titanic era una película como la grabación que había visto, no iba a arrepentirse, desde luego. Hermione se sentó frente a él de piernas cruzadas, sacó dos frascos de una caja y algunos ingredientes.

— ¿Cuánto crees que tardaremos en elaborar Animi motus Acrescere, Granger?— preguntó él, ansioso por acabar de una vez por todas y marcharse al dichoso cine.

Hermione echó algunas escamas de Dragón dentro del caldero y con un cucharón, comenzó a remover el contenido.

— Sinceramente, no lo sé— comentó apartando la vista de la poción para clavarla en sus ojos grises— pero supongo que estará lista a tiempo si es eso lo que quieres saber.

Draco apoyó las palmas de las manos en la alfombra, satisfecho y la observó mientras continuaba cortando y preparando los ingredientes.

— Granger.

— Qué.

— ¿Vamos a tomarnos esta poción cuando esté terminada?

Hermione dejó de cortar judías soporíferas y lo miró asustada. Ya bastante había sufrido con Cambiatio personalitas.

— Ni hablar.

Draco soltó una carcajada, bastante relajado, dispuesto a saltar al vacío si hacía falta.

— ¿Por qué no? — le dijo alzando las cejas— Con ésta sí seremos conscientes de lo que hagamos. Sólo exagera un poco las emociones así que dudo que sea tan peligrosa como la otra.

Hermione suspiró con cansancio y agarró el libro de pociones que había junto al caldero, abriéndolo por la página 258.

'' La poción Animi motus Acrescere puede alterar desmesuradamente las emociones. En algunos casos, ha llegado a provocar un gran aumento de la agresividad y depresión crónica en el individuo. En situaciones extremas puede causar la muerte...''— leyó y cerró el libro de un golpe— Creo que está muy claro, Malfoy. No.

— Si tomamos poca dosis no nos afectará tanto, Granger. Además, creo que el efecto dura pocas horas. Y te repito, seremos conscientes de lo que hagamos.

Hermione se mantuvo en silencio, sabiendo que era cierto que se mantendrían conscientes, que tendrían idea de lo que estaban haciendo pero sentía el pánico fluyendo por su organismo porque Snape había insistido en que no la utilizaran. Sin embargo, si no lo hacían, se arriesgaban a que estuviera mal elaborada y la nota de ambos se vería perjudicada así que hizo acopio de valor porque pensó que si ya habían sido capaces de tomar Cambiatio personalitas, perfectamente podían beber un sorbo de Animi motus Acrescere.

— Está bieeen— dijo poniendo los ojos en blanco— Pero muy poca dosis, ¿vale?

A Draco se le formó una sonrisa ladeada en la comisura de los labios y se enderezó dispuesto a continuar con la preparación de los ingredientes.

— Ni siquiera nos daremos cuenta de que nos la hemos tomado.

— Más te vale.


Al cabo de un rato, a Hermione le dolían los dedos de tanto cortar ingredientes y a Draco la cabeza de calcular tantas cantidades, pero por fin, después de mucho trabajo, habían conseguido terminar la poción, la habían dejado reposar quince minutos y ya no burbujeaba. Su color ennegrecido dejaba mucho que desear pero ellos estaban decididos a tomársela.

Draco, viendo que la hora del cine se acercaba, no se lo pensó. Vertió un poco de poción en dos frascos y Hermione se encargó de guardar el resto en un pequeño tarro, aliviada, siendo consciente de que por fin había terminado el maldito trabajo de pociones. Sintió que se quitaba un gran peso de encima en ese momento.

Pero aún quedaba lo peor: averiguar si Animi motus Acrescere estaba bien elaborada.

— ¿Estás preparada?— pregunto Draco despertándola de su ensimismamiento y le tendió uno de los frascos.

Hermione no dijo nada. No estaba mentalizada desde luego, pero no quiso que él lo supiera. Tenía miedo de lo que pudiera suceder con la poción, teniendo en cuenta que con Cambiatio personalitas había acabado convirtiéndose en una pervertida sexual. Aún así, cogió el frasco que le había dado Malfoy y se lo llevó a los labios, haciendo un esfuerzo por no amedrentarse. Cuando se bebió el contenido, un sabor muy desagradable le recorrió la garganta y comenzó a notar un fuerte picor.

En cuanto a Draco, se tomó el suyo poniendo una mueca de asco, siendo consciente de la bazofia de poción que habían hecho porque ilógicamente no sintió absolutamente nada después de bebérsela. Y por si fuera poco, la miró a ella por un momento y vio que estaba tranquila, calmada.

Hermione dejó el frasco en el suelo y se incorporó. Draco también se levantó y se aproximó un poco a ella. Se miraron por un momento a los ojos.

— ¿Estás bien, Granger? — inquirió con desconcierto— ¿Te sientes rara?

Hermione parecía bastante confundida.

— Hm, no. Creo que hemos tomado muy poca dosis.

Draco se cruzó de brazos y lo sopesó por un instante.

— Aunque haya sido poca dosis, se supone que debe funcionar. ¿Estás segura de que tú no te has dejado ningún ingrediente?

Hermione apretó la mandíbula, algo ofendida.

— Lo que faltaba, Malfoy— le espetó molesta y algo frustrada porque no entendía por qué no estaba funcionando la poción, cuando ella no solía equivocarse a la hora de la elaboración, ni él tampoco.

—¡Hermione! ¡Bajad!— se escuchó repentinamente la voz de Jane desde el salón. Hermione miró su reloj y suspiró con total hastío porque se percató de que la hora de la película se acercaba, que tendrían que marcharse, así que decidió dejar lo de la poción para más tarde.

Cuando bajaron al salón, Jane estaba sentada en el sofá y el señor Granger permanecía a su lado, leyendo en voz alta el periódico.

— Mira, querida— comentó sin apartar la vista— Te voy a leer el peor chiste de ''la sección de los más malos''.

Jane bufó con aburrimiento y se levantó para ir a buscar las entradas y dárselas a su hija, porque odiaba que su marido se pusiera a leer chistes malos que no tenían nada de gracia, aunque él no lo viera de la misma forma.

El señor Granger frunció el ceño.

— ¡Eh, Jane, no seas así! ¡No te vayas!— dijo al ver que su mujer lo dejaba con la palabra en la boca, dándose cuenta de lo rara que estaba, pero justo ahí, se fijó en que su hija y el rubio oxigenado estaban plantados en la entrada del salón, esperando— Hermione, mira qué gracioso es el chiste más malo de hoy— carraspeó conteniendo la risa.

Ella dio un respingo. Le daba vergüenza cuando su padre se ponía a leer aquellas tonterías que para ella no tenían gracia así que quiso marcharse cuanto antes pero el señor Granger comenzó a leer.

''Dos globos van por el desierto y uno le dice al otro…¡Cuidado! ¡No te pinches con el cactusssSsSssSsSsSSssssSSssssssSsShhhhhhhhhhhhh!''

Hermione se quedó sin habla. Jamás había escuchado un chiste tan malo en toda su vida pero por alguna razón ilógica, tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano por contener la risa. Miró al Malfoy y vio que se sonrojaba violentamente y que tenía el rostro congestionado, apunto de reventar, y ella simplemente, no pudo aguantar más.

— ¡Pero quién ha escrito eso! — gritó estallando en carcajadas.

Draco, al ver que ella se reía tanto, no pudo soportarlo y comenzó a desternillarse. Notó un escozor en los ojos y se dio cuenta de que se le habían saltado las lágrimas. Empezó a agobiarse repentinamente, porque apesar de que sabía que el chiste que había contado el padre de Granger era una porquería, no podía parar de reír aunque lo intentase con todas sus fuerzas.

— ¡Malfoy! ¡Malfoy!— chillaba Hermione llevándose la mano a la barriga, notando que no podía respirar— ¡No puedo! ¡Me estoy asfixiando!

Pero Draco no podía hablar. Sólo pensaba en algo que necesitaba hacer urgentemente si no quería tener un percance. Mear inmediatamente.

—Granger, ¡voy al cuarto de baño!— gritó desesperado, intentando hacer un esfuerzo brutal por parar de reír pero había perdido el control.

— ¡Espera! ¡Yo también necesito ir!— chilló Hermione saliendo del salón, con la intención de adelantarle porque no pensaba mearse encima. Creyó que él podría aguantar, pero ella no pensaba hacerlo.

El señor Granger permanecía sentado en el sofá, atónito por lo sucedido, porque a pesar de que encontraba el chiste gracioso, no lo veía para tanto y creyó por un momento que se habrían drogado. En cuanto a Jane, cogió las entradas de la mesa de la cocina, escuchó las risas de su hija y el rubio oxigenado y se emocionó, pensando que se habrían reconciliado después de la crisis matutina que habían tenido, así que fue a buscarles a toda prisa para darles las entradas y que se marchasen porque después de todo... tenía que comenzar con el plan.


Mientras tanto, Hermione había entrado en el cuarto de baño y Draco no dejaba de aporrear la puerta, desesperado.

— ¡Por Circe! ¡Granger, sal de ahí de una maldita vez!— gritó golpeando cada vez más fuerte— ¡No aguanto más!

— ¡Espera! ¡Me falta poco!— Hermione permanecía sentada en el retrete sin poder parar de reír y en ese momento se percató de que aquella reacción exagerada se debía a que la poción había funcionado, de que todo aquello se debía a Animi Motus Acrescere.

Cuando por fin se hubo desahogado y tranquilizado, salió del cuarto de baño y Draco entró rápidamente, echándola y dando un portazo. Hermione apoyó la espalda contra la pared del pasillo y lo esperó, arrepintiéndose de lo que habían hecho, con miedo de lo peligroso que podía llegar a ser.

Cuando Draco se recompuso y salió del lavabo, se aproximó a ella, algo sudoroso.

— ¿Estás mejor?— preguntó Hermione de brazos cruzados, sin apartarse de la pared.

— Parece ser que sí— suspiró con alivio— ¿Qué coño ha significado eso?

— ¿Tú que crees, Malfoy? La poción— dijo con preocupación— Al menos ya sabemos que funciona, pero ¿cómo demonios vamos a ir así al cine? No sabemos las consecuencias que puede tener.

Draco permaneció en silencio. Era cierto… pero sabía que habían tomado poca dosis, que el efecto no duraría mucho tiempo.

— Supongo que para cuando lleguemos al cine, ya no estaremos bajo los efectos— comentó deseando por Salazar Slytherin que así fuese.

Hermione, en cambio, no parecía muy convencida pero era consciente de que no tenían alternativa porque vio que su madre estaba junto a la puerta de la calle con las entradas en la mano y supo que no podría decirle que no. Además, en parte, prefería estar a solas con él.

— Hermione, si no os dais prisa vais a llegar tarde y las entradas le han costado muy caras a tu padre— le espetó Jane, muy ansiosa.

La chica resopló molesta y cogió las entradas, haciendo un esfuerzo por mantenerse relajada y no alterarse para no empeorar la situación, así que abrió la puerta de la calle con la intención de salir de allí cuanto antes. Draco la siguió con las manos hundidas en los bolsillos. Sin embargo, cuando la puerta se cerró tras ellos y se marcharon, Jane se frotó las manos sonriendo de una forma sibilina, como si fuera una niña pequeña a punto de hacer una travesura.

Por fin.

Rápidamente, subió a la planta de arriba, entró en su dormitorio y rebuscó por el armario hasta dar con una gabardina de color gris que hacía años que no se ponía. Luego cogió unas grandes gafas de sol de uno de los cajones de su mesita de noche y por último un pañuelo. Se vistió a toda prisa, se puso las gafas y se cubrió el pelo con el pañuelo. Cuando estuvo lista, bajó las escaleras de puntillas intentando no hacer ruido porque sabía que su marido la había visto subir, que seguramente creería que se había acostado para descansar y no podía permitir que la pillase saliendo de casa.

El señor Granger permanecía en el sofá, terminando de leer el periódico, cuando le pareció escuchar el sonido de la puerta de la calle abriéndose. Sabía que su hija y el rubio oxigenado ya se habían marchado porque los había oído anteriormente, así que extrañado y con cierto recelo, se levantó del sofá y miró por la ventana. Y justo ahí, vio a su mujer salir de la casa con unas pintas muy raras, como si fuera disfrazada. Y desde luego, parecía que no estaba para nada enferma.

Acaso...¡¿lo había engañado porque le estaba siendo infiel?!

Inmediatamente cerró el periódico, lo dejó sobre la mesita del café y se marchó a su habitación a grandes zancadas, dispuesto a seguirla porque pensaba descubrir lo que estaba sucediendo y si al final era cierto que lo estaba engañando con otro...¡mataría a ese desgraciado!


Por otra parte...

Hermione y Draco caminaban a paso ligero para llegar lo más pronto posible al cine. Faltaba muy poco para que empezase Titanic y ella, aprovechando que iban a ver una película, quería comprar palomitas a toda costa. Draco se limitaba a observar la calle plagada de muggles, con mucha aversión. Vio que en la acera de enfrente una mujer los observaba de arriba abajo pero ella, al darse cuenta de que él la estaba mirando, se tapó el rostro con una revista. Draco enarcó una ceja, preguntándose por un momento si los estarían siguiendo. Aquella mujer le resultaba familiar pero al cabo de un rato, dedujo que habrían sido imaginaciones suyas y prefirió no darle importancia. Cuando por fin llegaron al cine, Hermione compró palomitas y refrescos, le dio las entradas al acomodador y entró en la sala con Draco, que cada vez parecía estar más arrepentido de haberse metido allí, con tanta gente a su alrededor.

Las luces estaban apagadas y la película estaba apunto de empezar.

Jane, por otra parte, había conseguido sacar una entrada y permanecía en la cola de las palomitas, sabiendo que ya que iba a ir a espiarlos, si tenía algo para picar, sería más entretenido. Notó que alguien le clavaba la mirada en la nuca y se dio media vuelta asustada. Cuando lo hizo, vio a un hombre muy extraño con una chupa de cuero, unas gafas de sol y una gorra muy pasada de moda. Por un momento le recordó a... No, no podía ser. Se dijo a sí misma que sólo eran nervios, que tenía que tranquilizarse, y prefirió no mirar a la cara a aquel hombre porque le daba un poco de miedo la forma en la que la miraba. Incluso llegó a preguntarse si sería un violador al que acababan de dar la libertad condicional así que cuando tuvo la Coca-Cola y las palomitas en la mano entró en la sala apresuradamente.

El señor Granger la siguió en silencio, deseando que su mujer no lo hubiese reconocido. Llevaba muchos años sin ponerse ese traje que olía a cuero desgastado y que tenía guardado desde su época rebelde, en la que fue un fan incondicional de Marlon Brando.

El cine estaba a rebosar. A pesar de que en la calle las temperaturas eran muy bajas, Draco sentía que se iba a morir de calor allí dentro, y estar rodeado de sucios muggles por todas partes no ayudaba. Se quitó el abrigo que se había puesto antes de salir de casa de Granger y lo dejó en el asiento de la izquierda, aprovechando que estaba vacío. A su otro lado, Hermione no dejaba de comer palomitas estresada, preocupada por la poción, rezando por no reírse como una loca en el cine y montar un escándalo semejante al de su casa. Aún así, intentó consolarse pensando que Titanic no era una comedia.

— Malfoy, ¿quieres palomitas?— le preguntó, tendiéndole la caja, sin apartar la vista de la pantalla.

— No las he probado nunca— dijo algo reticente en un principio porque no sabía qué clase de comida muggle era esa, pero se rindió al notar el agradable olor que desprendían y cogió un puñado.

Dos filas más atrás, la señora Granger se había acomodado junto a un hombre muy rechoncho que la miraba un poco asustado, preguntándose qué hacía una mujer con unas gafas de sol tan grandes en pleno cine, deduciendo que le faltaba algún tornillo porque parecía que estaba loca de remate. Jane, en cambio, no prestaba atención a la pantalla. La película acababa de empezar pero ella sólo tenía ojos para su hija y el rubio oxigenado. Y lo mejor de todo, desde donde estaba sentada, podía verlos perfectamente.

— ¿Quiere palomitas?— le ofreció al hombre rechoncho, sin apartar la vista de ellos. Él se mostró reticente en un principio, pero no pudo negarse, porque tenía demasiada hambre y no había podido comprar por falta de tiempo.

Mientras tanto, el señor Granger había conseguido sitio en otra fila desde donde podía ver claramente a su mujer y cada vez parecía estar más enfadado, dando por hecho que aquel hombre con el que estaba Jane, era su dichoso amante de las narices, ofendido porque encima estuviera engañándolo con un engendro de la naturaleza, pero se dijo a sí mismo que tenía que controlarse y respirar hondo para no pegarle una paliza a ese maldito pusilánime dentro del cine. Cuando terminase la película ya lo pillaría.


Al cabo de una hora y media, Hermione y Draco estaban cansados de lo insufriblemente larga que se les estaba haciendo la película. Aún así Hermione no podía dejar de darle vueltas a algo de Titanic. En cierto modo, la relación que tenían Rose y Jack era parecida a la suya con Malfoy. Los protagonistas de la historia provenían de mundos totalmente diferentes en los que la diferencia entre clases era enorme y a ellos les ocurría lo mismo, salvo por el hecho de que encima estaba el estatus de sangre, para recordarles constantemente quiénes eran. Hermione suspiró con desánimo, porque se suponía que su relación con Malfoy se basaba únicamente en atracción sexual, pero era consciente de que algo en su interior había cambiado, y se sorprendió repentinamente preguntándose a sí misma si quizás él estaba empezándole a gustar. Un sudor frío le recorrió la espalda. Sabía que no podía permitirlo, que él seguramente seguía viéndola como una sangre sucia. ¿Y si se acostaba con él y luego volvía a despreciarla como había hecho durante tantos años? Tenía pánico pero ya no podía dar marcha atrás. Podría haberle dicho que no, haber rechazado su propuesta en el baño de los prefectos, pero no lo había hecho. Su confusión era cada vez mayor. Lo miró de soslayo intentando averiguar en qué estaba pensando, pero Malfoy no dejaba de llevarse palomitas a la boca, absorto en la película.

Rose se había llevado a Jack a su camarote y había sacado un impresionante colgante con una piedra azul de una caja fuerte.

''Es precioso, ¿qué es?— preguntó Jack echándole un vistazo— ¿Un zafiro?''

''Un diamante… y por lo visto un diamante único— Rose no dejaba de mirarle a los ojos— Jack quiero que me dibujes como a una de tus chicas francesas… pero con el diamante''

''Está bien''

''Sólo con el diamante''

Hermione sintió que la piel empezaba a quemarle. Y cuando Rose se aproximó a Jack y se quitó la bata, quedándose completamente desnuda, la situación empeoró. Draco no entendía el motivo, pero estaba más excitado de lo normal, quizá por el hecho de que no dejaba de imaginarse que Rose fuera Granger. Y lo odiaba. Porque por culpa de la maldita poción, esa emoción se estaba intensificando demasiado y no sabía si iba a ser capaz de controlarse. Intentando contenerse, la miró y para su sorpresa vio que estaba jadeando mucho, así que se preguntó si le estaría pasando lo mismo.

— Granger— susurró aproximándose mucho a su oído, casi rozando el lóbulo de su oreja. Ansiaba meterle mano y tuvo que hacer un esfuerzo muy grande para no tocarla, maldiciendo constantemente la dichosa Animi motus Acrescere de los cojones— ¿A ti te gustaría que te dibujase desnuda?

Hermione giró un poco el rostro encontrándose con su boca y supo que a él también le estaba afectando la poción. Le daba vergüenza admitirlo, pero en realidad le gustaba la idea de que la dibujase desnuda.

— S-sí, Malfoy— musitó entrecortadamente intentando centrar la vista en la pantalla nuevamente pero él continuaba provocándola, cogiéndola sutilmente de la barbilla para que lo volviera a mirar. Ella se apartó con mucho esfuerzo y se agarró con fuerza a los reposabrazos del asiento. Draco no pudo soportarlo y puso la mano encima de la suya, notando el calor de su contacto.

Ardía.

Ardía demasiado.

Quería hacer cosas con ella. Cosas muy sucias. Siempre había querido follársela pero los pensamientos que pasaban en ese momento por su mente eran demasiado depravados.

— Granger— susurró aproximando los labios a su mejilla— Quiero hacerte de todo. Me da igual si tus padres están en tu casa. Si no follamos ahora, creo que me va a dar algo malo. Vámonos de aquí.

Hermione exhaló, intentando controlar sus jadeos.

— Malfoy, es la poción— dijo con voz entrecortada— aunque… yo también quiero, pero tenemos que intentar relajarnos.

Pero Draco había llegado al límite.

— No puedo— murmuró acercándose a sus labios para devorar su boca.

Hermione sintió que se moría al notar que aprisionaba sus labios, siendo consciente de que nunca había ardido así de deseo, de que nunca había tenido tantas ganas de acostarse con él como en ese momento.

Dos filas más atrás, Jane se había puesto completamente histérica al ver cómo el rubio oxigenado besaba a su hija, como si quisiese comérsela. Se dio cuenta de que tenía que enfriar la situación antes de que fuera a peor y miró a los lados con estrés, buscando una solución. Repentinamente se le ocurrió destapar el frasco de Coca-Cola, metió la mano y cogió un gran trozo de hielo. Sin pensar en absoluto en las consecuencias, lo lanzó con todas sus fuerzas y le dio de lleno a Draco en la cabeza, provocando que dejase de besar a Hermione inmediatamente. Malfoy, muy enfadado se giró para ver quién cojones era el retrasado que había intentado asesinarle pero se percató de que todo el mundo veía la película tranquilamente. Jane se escurrió rápidamente en el asiento y se tapó el rostro con la revista que llevaba, sintiendo que el corazón le latía a toda prisa. Al ver que el rubio oxigenado desistía y volvía a aproximarse mucho a su hija, sacó otro trozo de hielo, pero el hombre rechoncho, que llevaba un rato observándola, la sujetó del brazo para impedírselo.

— Señora, ¿puede dejar de armar jaleo? Voy a llamar al acomodador como siga tirando hielos. Qué poca vergüenza.

Jane resopló molesta, sabiendo que no iba a tener más remedio que resignarse pero...al otro lado, el señor Granger vio como ese tipo cogía a su mujer del brazo y dio por hecho que tenía intenciones de besarla y él, desde luego, había aguantado suficiente. ¡Ese desgraciado iba a enterarse de quién mandaba! ¡No volvería a acercarse a una mujer casada!

Así que se levantó como un resorte, se hizo paso entre las personas de la fila y bajó las escalerillas a toda prisa hasta llegar a donde estaba Jane.

— ¡Qué le estás haciendo a mi mujer! ¡Querida, levántate ahora mismo!

La madre de Hermione se quedó atónita al ver a su marido allí y se dio cuenta de que era el hombre que la había estado acosando en la cola de las palomitas, el supuesto violador. También se fijó en que llevaba la ropa de cuando estuvieron en la universidad. La gente comenzó a protestar por el escándalo pero el señor Granger continuó gritando.

— ¡Tú! ¡Desgraciado! ¡Levántate y sal a la calle! ¡Vamos a vernos las caras frente a frente!

El hombre se levantó de su asiento completamente aterrorizado.

— ¡Estáis todos locos!— gritó reculando. Y sin más, huyó apresuradamente hasta llegar al otro extremo de la fila— ¡Yo me largo!

— ¡Eh! ¡A dónde vas, gallina!— bramó el señor Granger pero Jane lo retuvo.

— ¡Cariño, cálmate por favor!— exclamó desesperada al ver que su marido estaba desquiciado— ¡No conozco de nada a ese hombre!

Pero en ese momento apareció el acomodador enfurecido y los invitó a salir del cine porque estaban armando tanto jaleo que a ese paso todo el mundo terminaría poniendo una reclamación. Jane, furiosa, se cruzó de brazos al ver que el joven los acompañaba fuera del cine.

— ¡Mira lo que has hecho!— le espetó al señor Granger cuando por fin estuvieron solos, en la calle.

— ¡Si no me hubieses puesto los cuernos, no te hubiera seguido!

La señora Granger se quitó el pañuelo y las gafas bruscamente.

— ¡Era por tu hija!— exclamó, ofendida porque hubiese desconfiado de ella por un momento, aunque debía admitir que tendría que haber sido sincera con él desde un principio y no habérselo ocultado— Quería averiguar si había algo entre Hermione y el rubio oxigenado.

El señor Granger se mantuvo en silencio y se quedó lívido. Todo encajó rápidamente en su cabeza y se sintió estúpido por no haberse dado cuenta antes. También se sintió avergonzado, porque fue consciente de que había hecho el ridículo.

— Oh, lo siento mucho, Jane— suspiró quitándose la chupa de cuero— Pero es mejor que no te entrometas en la vida de Hermione. Creo que es lo suficientemente madura como para saber lo que hace.

Jane lo miró frunciendo el ceño, deseando volver a entrar para continuar disfrutando mientras los espiaba. Además, era consciente de que su hija regresaría a Hogwarts en unos días y volvería a dejarlos completamente solos, y se ponía muy triste sólo con pensarlo.

— Vamos, cariño— la apaciguó el señor Granger cogiéndola cariñosamente de la mano— Volvamos a casa. Haremos juntos la cena. Si tanta curiosidad tienes, deberías invitar a ese muchacho y preguntarle directamente a él.

A Jane se le iluminó el rostro al darse cuenta de que si lo invitaba a cenar, podría hacerle un montón de preguntas, que aún tendría la oportunidad de averiguar algo.

— Tienes razón, querido— dijo esbozando una sonrisa y finalmente regresaron a casa.


En el cine, todo había vuelto a la calma. Hermione y Draco se habían quedado horrorizados por el escándalo tan vergonzoso que unos adultos habían formado, pero al menos, la distracción había servido para que se olvidasen de todo y se les pasase el maldito calentón. El Titanic había chocado contra un Iceberg, había muerto mucha gente, el barco se había hundido por completo y miles de personas nadaban desesperadamente en busca de alguna superficie en la que pudiesen permanecer fuera del agua congelada. Jack había encontrado una gran puerta que aún se mantenía a flote, pero al ver que volcaba si Rose y él intentaban subirse, dejó que ella fuera la que se quedase arriba y él permaneció en el agua. Conforme fue transcurriendo el tiempo, el tumulto de voces de las personas que nadaban en el agua helada fue apagándose.

'' Cada v-vez hay más silencio''— tartamudeó Rose apoyando la barbilla sobre la mano de Jack.

''Quizás tarden un p-par de minutos en organizar los botes''— Jack tiritaba de frío. El agua helada le había entumecido todos los músculos de su cuerpo.

Hermione sintió como se desgarraba su pecho. Tenía muchas ganas de llorar pero debía controlarse porque no quería que Malfoy la viese así. Además, ella no solía llorar con ninguna película, aunque tampoco es que viera muchas, porque cuando estaba en casa casi siempre se pasaba el día estudiando.

''Te quiero Jack''— murmuró Rose perdiendo las fuerzas.

''N-no hagas eso… no te despidas de mí…aún no— Jack sabía que iba a morir, pero no quiso preocupar a Rose, porque necesitaba que ella fuese fuerte— ¿me has entendido?''

''Tengo mucho frío''— pero Rose estaba segura de que no serían capaces de sobrevivir.

Draco no solía llorar, a no ser que la razón fuera de peso, que tuviera que ver con su padre, con su familia en general, pero por alguna razón, aquella imagen le provocó un gran pesar. Quizás por el hecho de que ambos habían luchado mucho por conseguir estar juntos y aún no podía asimilar que después de todo lo que habían sufrido, fueran a morir.

''Esc-cucha Rose— tartamudeó Jack haciendo un gran esfuerzo por decirle aquellas palabras— Vas a salir de ésta…seguirás adelante, vas a tener muchos bebés…y les verás crecer… morirás siendo una viejecita adorable, calentita en tu cama…no aquí. No esta noche…no de este modo, ¿me has entendido?''

''No siento mi cuerpo.''

''Ganar el pasaje Rose ha sido lo mejor que me ha ocurrido jamás. Me ha llevado a ti. Estoy agradecido a eso Rose…muy agradecido. Debes hacerme ese honor. De-debes prometerme que sobrevivirás…que no te rendirás, no imp-porta lo que ocurra. No imp-porta lo desesperada que estés. Prométemelo ahora Rose y no rompas nunca esa promesa.''

Draco tuvo que hacer un gran esfuerzo por no romper a llorar porque no quería hacerlo delante de Granger y que ella pensara que estaba comportándose de forma patética.

''Te lo prometo''

''No te rindas jamás''— Jack aproximó sus labios a la mano de Rose y la besó suavemente.

''No me rendiré jamás Jack, no me rendiré…''— la voz de Rose se resquebrajó.

Y Hermione no pudo soportarlo por más tiempo.

— ¡Se acabó!— sollozó con angustia, cubriéndose el rostro— ¡No puedo más! ¡Me da igual que me veas así!

Y si Draco ya estaba a punto de desmoronarse, ver a Granger llorando fue la gota que colmó el vaso.

— ¡Joder!— gritó al notar como los lagrimones caían por sus mejillas, humedeciéndole la piel— Granger, no te rías de mí. No me recuerdes esto jamás, pero es que me duele el corazón. Creo que se me va a romper de un momento a otro.

Hermione tuvo que sacar un pañuelo del bolsillo de su pantalón para limpiarse las lágrimas.

—¡¿Cómo quieres que me ría, Malfoy?!— dijo entre sollozos.

La gente que había alrededor los miró con mala cara, cansados de tantos numeritos durante la película, quejándose de por qué no eran capaces de llorar en silencio como los demás.

— Maldita mierda de poción— replicó Malfoy hipando un poco— Granger, yo jamás hubiese llorado, que te quede claro.

Pero estaba montando tal berrinche que Hermione no pudo evitar secarle las lágrimas de la cara con el pañuelo, compadeciéndolo porque sabía que estaba sintiendo tanto como ella y es que el profundo vacío que notaba en su pecho la estaba matando. La gente les siseaba pero ellos no podían parar de llorar y todo empeoró cuando Rose se dio cuenta finalmente de que Jack había muerto.

'' Ven Josephine…asciende conmigo…vuela…vuela alto…muy alto…ven Josephine…asciende…''

Draco tuvo que apoyarse en el hombro de Hermione para consolarse un poco, pero siguió llorando.

''Jack…un bote…Jack…''—Rose zarandeó a Jack intentando despertarle pero ya era demasiado tarde.

— Malfoy...— Hermione inspiró profundamente, con la intención de controlar las convulsiones de su cuerpo— Por favor no llores más, no puedo verte así.

— ¡Es que no puedo, Granger! ¡Por más que lo intento, no puedo parar!— gritó frustrado aferrándose fuertemente al jersey de ella para enterrar su cara en él.

Pero no pudo hacerlo, porque el acomodador subió las escaleras, se paró frente a su fila, se cruzó de brazos y carraspeó, harto de todo.

— Fuera de aquí ahora mismo— les exigió haciendo que se levantasen— Los dos.

Draco no dijo nada porque sabía perfectamente que en ese estado no podían continuar allí dentro. Sólo se limitó a levantarse y a seguir al sucio muggle con Hermione, sin parar de sollozar.

— ¡Joder, si Jack se hubiese subido en la puerta no hubiese muerto! ¡Si Rose le hubiera hecho un hueco...había espacio para que cupiese su cuerpo perfectamente!— dijo con indignación y rabia.

— ¡Iros a montar un berrinche a otra parte!— exclamó el acomodador cuando los dejó en la entrada del cine— ¡Y no volváis!

Hermione le lanzó una mirada desdeñosa al joven, maldiciéndolo por ser tan cretino y poco sensible. Deprimida, miró en ese momento a Draco y sin poder resistirse, alzó la mano para acariciarle con suavidad el cabello, intentando que se relajase, pero cuando lo hizo se quedó paralizada.

— Esto, lo siento. ¿te molesta que te toque el pelo?— preguntó con un poco de miedo.

Draco la miró y vio que tenía las mejillas empapadas en lágrimas. Tuvo ganas de besarla para consolarla, pero se contuvo.

— No— suspiró— ¿Tú estás mejor?

Hermione exhaló intentando calmarse y apartó la mano de su cabello para quitarse las lágrimas con el pañuelo.

— Sí, eso creo…

— Ni se te ocurra contar esto por ahí— le espetó— No quiero que piensen que soy un llorica sensiblero.

Hermione puso los ojos en blanco.

— Malfoy— le dijo— ¿Cómo voy a contarlo? Sobretodo a Harry y Ron, ¿no? Claro, les diría que durante las vacaciones fuimos juntos al cine y nos hinchamos de llorar. Eres idiota. Además…

Pero se quedó en silencio repentinamente y apartó la vista, centrándola en las baldosas de la acera. Draco se vio obligado a preguntar.

— Además, ¿qué?

— Pues que...— murmuró con un hilo de voz, sin mirarle a los ojos. Inconscientemente lo sujetó suavemente del brazo para volver a su casa. Draco no la apartó— no he vuelto a hablar con ellos desde la pelea con Ronald.

Draco se limitó a caminar junto a ella, dejándose llevar porque no recordaba el camino de vuelta.

— No le des importancia, Granger. Tarde o temprano te reconciliarás con la comadreja y el cara cortada. Siempre habéis estado juntos y no creo que por algo así se vaya todo a la mierda— dijo con un deje de ironía en la voz y es que tenía que reconocer que en parte se alegraba de que no hablase con Weasley Pis y San Potter, pero por otro lado se sintió mezquino, porque sabía que eran sus amigos, con los que había pasado todos esos años, que no podía romper su amistad con ellos precisamente por culpa de él.

Cabeceó confundido ante aquellos últimos pensamientos, pero se dijo a sí mismo que no tenía que preocuparse, que era la dichosa poción, que le estaba afectando seriamente al cerebro.

— Gracias— musitó ella apuntando una sonrisa sin dejar de caminar—me hace sentir mejor que digas eso— En realidad no tenía ganas de volver a su casa porque ya había oscurecido y sabía que Malfoy debería volver a su mansión. Y por si fuera poco, habían terminado el trabajo de pociones, lo que significaba que ya no tendría excusa para pasar tanto tiempo con él en la biblioteca sin que nadie sospechase. Notó como algo se resquebrajaba en su interior ante esa idea y se asustó al ser consciente de la maldita necesidad que sentía por pasar más tiempo a su lado, como si acaso estuviera enamorada de él.

''Hermione, no te preocupes, es la poción, relájate''

El resto del camino se mantuvieron en silencio, sin hablar. Hermione porque aún seguía algo alicaida y Draco porque no dejaba de recordar la película, preguntándose qué narices habría sucedido al final y si Rose habría cumplido su promesa, porque por algún absurdo motivo Jack y ella le recordaban a Granger y a él, sólo que él no era un sucio pobretón claro, pero aún así había ciertas semejanzas en su historia.

''No, no, ¿eres imbécil? No puedes estar comparando algo así. Es Granger, joder. No debes. Nadie lo verá bien, no puedes estar con ella. Siempre habrá problemas''

Se puso pálido al darse cuenta de todo lo que estaba replanteándose repentinamente cuando en un principio se había jurado a sí mismo que sólo tendría sexo con ella, que sólo follarían para saciar la tensión no resuelta que siempre había existido entre ambos.

— Ya hemos llegado, Malfoy— dijo Hermione, devolviéndole abruptamente a la realidad.

Draco sacudió la cabeza intentando olvidarse de sus pensamientos, queriendo entrar, coger el paquete con todos los utensilios que había traído consigo y volver a Malfoy Manor cuanto antes, por muy preocupado que estuviera de regresar y por mucho que deseara quedarse. Sin embargo, cuando la puerta de la casa de Hermione se abrió, Jane apareció con una sonrisa de oreja a oreja y el delantal de fresitas.

— ¡Qué bien que ya hayáis vuelto!— exclamó dejándoles pasar. Después, cerró la puerta— Habéis llegado justo a tiempo para la cena.

Draco se tensó al saber que, sin duda, no iba a tener escapatoria, que tendría que quedarse un poco más y en parte, a pesar de que se había jurado a sí mismo que se largaría rápidamente para no darle más vueltas a todo lo sucedido, se alegró. Por un segundo se le formó una sonrisa en la comisura de los labios pero fue tan diminuta que nadie la apreció.

— ¿Cena?— inquirió Hermione, desconcertada.

Jane les hizo un ademán con la mano para que entrasen en la cocina.

— Sí, hemos hecho pasta— dijo muy contenta.

Hermione la siguió al notar el delicioso aroma a albahaca y Draco dejó su abrigo en el perchero del recibidor. El señor Granger estaba sacando platos de uno de los estantes, deseando que Hermione probase los espaguetis que tanto le gustaban, esperando que también agradasen al rubio oxigenado.

Pero Hermione se detuvo bajo el dintel de la puerta de la cocina.

— Ah, pero Malfoy tiene que irse— comentó con cierta preocupación, porque por mucho que quisiera que él se quedase, sabía que lo apropiado era que volviese pronto a su mansión para no meterse en problemas. Lo miró esperando que él rechazase la invitación pero Draco no dijo nada. Se remangó la camisa y comenzó a ayudar al señor Granger a colocar los platos encima de la mesa.

A-yu-dar.

A Hermione se le desencajó la mandíbula. Imposible.

— No te preocupes, Granger. Ya me las arreglaré— Draco lo mandó todo a la mierda en ese momento, pensando que qué importaba ya. Llevaba muchas horas fuera de Malfoy Manor. Las consecuencias no iban a ser buenas, se quedase o no. Además, ahora que tenía la oportunidad de demostrar que era mejor que Theodore delante de la madre de Granger, no la iba a desperdiciar. Siempre lo había dejado todo en manos de los elfos domésticos porque consideraba que no era necesario mover un dedo si ya había alguien que pudiera hacerlo por él, pero tuvo la absurda necesidad de echar una mano.

— ¿Estás seguro?— Hermione lo observó, totalmente anonadada.

Él asintió y cuando terminó de poner la mesa se sentó junto a ella, frente a los señores Granger. El padre de Hermione se dedicó a comer en silencio, escuchando el interrogatorio que Jane le estaba haciendo al chico y no pudo evitar poner los ojos en blanco, porque no entendía cómo su mujer podía tener tanta curiosidad, cuando era evidente que sólo eran amigos, que no parecía que hubiese nada más entre ellos.

— ¿Quién ha preparado la cena?— preguntó Draco al cabo de un rato, enrollando meticulosamente los espaguetis en su tenedor.

— Pues...los dos— comentó el señor Granger al ver que su mujer estaba tan absorta observándole que no abría la boca— Aunque Jane es la que se encarga siempre de darle el toque final a la salsa, para que tenga ese sabor tan especial.

Hermione parecía estar bastante incómoda y no entendía cómo él podía estar tan relajado, en una maldita cena... con sus padres.

— ¿Por qué lo dices, Malfoy?— preguntó con incertidumbre.

Draco, sin apartar la mirada de Jane, forzó una sonrisa, deseando cautivarla para que se olvidase de Theodore por completo.

— Porque esto está delicioso.

Jane parecía estar encantada porque a pesar de que el rarito no le había hecho gracia en un principio, ahora que lo observaba más detenidamente, se había dado cuenta de que era un chico interesante, encantador, muy educado, con unos modales impecables y por si fuera poco, guapo. Y justo ahí fue consciente, de que quizás, después de todo, no estaba tan mal para su hija.

— Eh, Draco...— carraspeó dejando su tenedor en el plato. Era la primera vez que lo llamaba por su nombre y Hermione casi se atragantó al escucharlo salir de los labios de su madre— Dime, ¿tienes hermanos?

Él tuvo que contener la risa. Estaba más tranquilo, eso sí, porque notaba que el efecto de la poción ya había pasado.

— No, soy hijo único— dijo bebiendo un poco de agua de su vaso.

Hermione, en cambio, no apartaba la vista de su plato vacío, apretando los puños con fuerza por debajo de la mesa contra su regazo. No quería mirar ni a Malfoy ni a sus padres de lo alterada que se sentía. Se había terminado los espaguetis rápidamente para acabar con aquella tortura cuanto antes pero se había dado cuenta de que él no parecía tener ninguna prisa, y se preguntó, molesta, el motivo por el que Malfoy comía tan sumamente despacio, como si en realidad lo estuviera haciendo a propósito para pasar más tiempo hablando con su madre.

— Ah, vaya— suspiró Jane con aire soñador— Qué casualidad. Hermione tampoco tiene hermanos. Yo siempre he querido una familia numerosa, pero no ha sido así. Sólo tenemos a Hermione pero estamos tan orgullosos de ella...— y era cierto. Jane admiraba mucho a su hija. Sin embargo, le hubiese gustado tener más hijos para no sentirse tan sola pero tanto ella como su marido pasaban demasiadas horas trabajando en la clínica dental y no tenían tiempo para nada más— Dime Draco, ¿tienes novia? Porque con lo guapo que eres...

— ¡Mamá!— gritó Hermione desesperada, pero sobretodo, avergonzada, deseando que la tierra se la tragase. Observó a Malfoy con miedo a lo que pudiese decir pero él ni se inmutó ante la pregunta. Y ella, inevitablemente, recordó a Astoria Greengrass, pero pensó que después de lo que había sucedido con la poción multijugos en el Gran Comedor, no habrían vuelto a hablar, que no tenía de qué preocuparse porque ni siquiera los había visto juntos nunca, así que probablemente habría sido algo pasajero. Sacudió la cabeza para olvidarse de ello.

— No— respondió él, con un semblante serio— al menos, de momento.

Hermione vio que la miraba de soslayo de repente y se tensó al preguntarse qué habrían significado sus palabras.

— Ay, Hermione tampoco tiene novio— suspiró Jane— Tenéis tantas cosas en común...

El señor Granger, al ver que su mujer cada vez hacía preguntas más personales, le tendió la cesta del pan para distraerla.

— Toma Jane, come un poco— dijo queriendo distraerla, aún sabiendo por lo que estaba pasando su mujer y es que desde que Hermione había recibido la carta de Hogwarts, la echaban muchísimo de menos. Apenas la veían en todo el año, así que Jane había desarrollado el síndrome del nido vacío. Y el señor Granger estaba seguro de que por eso su mujer tenía la obsesión de saber más sobre la vida privada de su hija, porque, después de todo, añoraba pasar tiempo con ella.

Jane, por su parte, continuó comiendo, sabiendo que, aunque no hubiera averiguado gran cosa con sus preguntas, a Hermione le gustaba Draco. Se había dado cuenta con sólo con observarlos. Se notaba a simple vista, por cómo lo miraba ella y por lo avergonzada que estaba. Debía admitir que el rubio oxigenado era un poco raro y pomposo, pero entre ellos había algo. Algo especial. Una extraña conexión. Jane estaba muy segura de que salían en secreto, pero pensó que quizás Hermione no quería contarlo de momento, así que decidió esperar un poco.

Cuando Draco terminó de cenar, recogió su plato y lo dejó en el fregadero. Él jamás hubiese hecho algo semejante, pero supo que por una vez no pasaría nada, porque nadie se enteraría nunca, a excepción de Granger.

Hermione lo observaba atónita, sin poder creer que precisamente él estuviera limpiando. Sin embargo, cuando terminó, Draco suspiró con desgana.

— Será mejor que me vaya ya, Granger. Es demasiado tarde— dijo haciendo un gran esfuerzo, porque no quería marcharse, porque extrañamente se sentía cómodo, más cómodo que en el ambiente opresivo y frío que vivía a diario en Malfoy Manor, y se preguntó si todas las familias muggles serían así — Voy a subir a recoger mis cosas.

Hermione dejó los vasos en el fregadero.

— Espera, voy contigo.

El señor y señora Granger terminaron de recoger la cocina y luego se marcharon al salón para ver un rato la televisión. Jane imaginándose, fantaseando con que algún día ese tal Draco Malfoy se convertiría en su futuro yerno, sabiendo que de ser así, tendría unos nietecitos muy guapos, rubios con ojos grises, los cuales ya visualizaba correteando por toda la casa.

Cuando Hermione entró en el cuarto de invitados, comenzó a recoger el caldero y todo lo que habían usado. Draco guardó sus utensilios y ella aprovechó para llevar las cosas a su habitación y meterlas en un gran baúl. Sin embargo, cuando volvió al cuarto de invitados al cabo de un rato, le vio toqueteando el dichoso vídeo.

— ¡Malfoy!— gritó enfadada, odiándose por haberse descuidado un momento— ¡Ni se te ocurra!

— Si tú no quieres verlo no es mi problema— dijo sin apartar la vista del cacharro, dándole a todos los botones con estrés— No hace falta que lo tires a la basura. Me lo voy a llevar.

— Ni hablar— le espetó acercándose a él— Además, ¿dónde se supone que lo vas a ver? Si tú ni siquiera tienes televisión. ¿O es que les vas a pedir una a tus padres?

Draco la ignoró, la miró de arriba abajo y se acercó a ella poco a poco hasta que Hermione terminó cayendo sobre el sofá. Él se inclinó y se tumbó encima de ella, apoyando las manos a ambos lados de su cabeza.

— No te hagas la listilla, Granger— susurró aproximándose a su oído— pero dime, ¿por qué no quieres que me lo lleve?

Hermione cada vez tenía más calor, no supo si era por el jersey o por su cercanía.

— Porque me da vergüenza estar en ese vídeo tan, tan...¡yo no soy así!

— Qué pena, pero...— suspiró él de forma teatral sin apartarse de ella—¿he de recordarte lo que me dijiste la otra noche? Qué lo harías... ya sabes, tocarme hasta que cayese...

Hermione alzó la mano rápidamente para taparle la boca.

— Cállate, estúpido— le susurró— Mis padres pueden oírnos.

Draco observó que la puerta estaba entreabierta, así que se levantó rápidamente, la cerró y volvió a recostarse en el sofá sobre ella. Hermione se quedó totalmente pegada, tumbada bocarriba contra el asiento, observando sus ojos grises.

— Nadie puede oírnos ahora— musitó acercándose a sus labios— Como iba diciendo, aseguraste que me harías...

— Cuando volviesemos a Hogwarts, Malfoy— lo espetó Hermione, desviando la mirada, completamente roja— ¿O es que no recuerdas esa parte?

Draco se mantuvo en silencio. Lo recordaba perfectamente pero sabía que aún faltaban días para que empezasen las clases y ya no podía aguantar más.

— Quiero un adelanto— le exigió.

A Hermione se le dilataron las pupilas.

— ¿Cómo?

— Lo que oyes.

Hermione volvió a centrar la vista en sus ojos grises y se vio reflejada en ellos. Pensó por un momento que quizás a Malfoy no se le había pasado el efecto de la poción, pero luego fue consciente de que se la habían tomado al mismo tiempo, que ya habían vuelto a la normalidad.

Despertó de su letargo cuando notó que él se acercaba mucho a su boca.

— Pero Malfoy, yo...

Pero Draco la dejó en silencio al atrapar con los dientes su labio inferior, sabiendo que no iba a poder resistirse.

— ¿Por qué no me tocas como lo hacías en el vídeo?

Hermione estaba completamente acelerada, y es que tenerle tan cerca le afectaba demasiado.

— Esto... no estoy preparada.

Draco se retiró un poco y la miró fijamente a los ojos, ansiando que ella lo tocase, deseando observarla mientras lo masturbaba. Hermione podía apartarle de encima si quería, porque no la estaba sujetando pero ella se mantuvo inmóvil, rígida como una estatua.

— Granger, si ya me lo has hecho. ¿Qué importa?

— Pero, pero— Hermione no supo qué decir ni qué excusa ponerle, pero en realidad la razón por la que no quería hacerlo no era porque le diese vergüenza, sino porque no tenía experiencia— No lo recuerdo, no era yo, Malfoy.

Draco se rio para sí mismo y se pegó totalmente a ella, enterrando la nariz en su cuello, notando lo que le ardía, de lo excitada que estaba. Sabía que iba a tener que provocarla para que se lanzase de una vez por todas.

— ¿Ves como eres una mojigata?—musitó poniendo una mueca ladeada.

Hermione sintió un escalofrío al notar la suavidad de sus labios en su cuello pero lo empujó enfadada.

— No lo soy— le espetó intentando apartarle.

Draco estalló en carcajadas, porque en realidad, verla tan furiosa le ponía demasiado cachondo.

— ¿Ah, no?— dijo soltando un silbido.

Hermione no pudo soportarlo más, se incorporó, lo empujó provocando que cayese boca arriba sobre el sofá y se sentó encima de él a horcajadas. Comenzó a deslizar las manos torpemente por su cuerpo y Draco bajó la vista, ansioso, al notar sus dedos intentando desabrocharle el cinturón.

— Me alegra ver que has cambiado de opinión.

— Cállate— Hermione estaba muy molesta. No sabía por dónde empezar ni qué hacer pero era capaz de cualquier cosa con tal de que no la volviese a llamar mojigata, así que metió muy despacio la mano en su pantalón, rozó el tejido de sus calzoncillos y palpó su erección con un poco de miedo. No supo a dónde mirar en ese momento pero cuando por fin alzó la vista avergonzada para centrarla en él, se dio cuenta de que Malfoy la observaba con lascivia.

Draco, al ver que ahogaba un gemido y paraba, la instó a que siguiera.

— Continúa— murmuró. Su respiración se había vuelto pesada.

— No me mires— el susurro de Hermione apenas fue audible.

Pero Draco no pensaba hacerle caso, porque lo que más le excitaba era observarla mientras se lo hacía.

— Por qué.

Hermione retiró la mano con la intención de sacarla de su pantalón. Draco resopló.

— Está bien, Granger— farfulló frunciendo el ceño— Cerraré los ojos— añadió dándole la razón, dispuesto a volver a abrirlos cuando ella estuviera lo suficientemente distraída.

Hermione esperó a que él cerrase los ojos y volvió a deslizar la mano poco a poco dentro de su ropa interior, notando lo suave y caliente que era su piel. Sintió que se quedaba sin respiración conforme fue bajando la mano pero no se echó atrás porque se dijo a sí misma que tenía que pensar que ya lo había hecho, aunque no lo recordase, pensar que, en realidad, no era tan difícil. Así que contuvo la respiración y rozó con los dedos la longitud de Malfoy. Y al hacerlo, se dio cuenta de lo grande que era.

Recordó que se tocó en el momento en que se transformó en él con la poción multijugos, pero sólo fue por un breve instante y no pudo percibirlo tanto como ahora. Su pulso irremediablemente se aceleró y la boca se le quedó reseca. Lentamente, sujetó la erección de Malfoy y comenzó a moverla de arriba abajo, tomándose su tiempo. Avergonzada, se atrevió a mirarle a la cara y vio que él tenía los párpados entreabiertos, así que sin apartar la mano, se inclinó y lo besó en el cuello, porque sabía que iba a continuar mirándola mientras lo masturbaba aunque le pidiera que no lo hiciese.

Draco arqueó su cuello hacia un lado para dejarle más espacio. Sus labios quemaban y no pudo evitar jadear. Cada exhalación suya se convertió en un gruñido. Y en ese momento, lo mandó todo la mierda, alzó las manos y las metió por debajo de su jersey. Hermione, que continuaba deslizando la mano por su miembro, notó sus dedos recorriéndole el estómago, subiendo cada vez más, hasta llegar a sus pechos y sin poder evitarlo, le succionó profundamente la zona sensible del cuello, dejándose llevar por completo.

Draco, casi fuera de sí, continuó masajeando sus pechos suavemente sin quitarle el sujetador.

— Granger— jadeó al sentir su mano moviéndose muy despacio, estimulando su erección con cada sacudida y tuvo que cerrar brevemente los ojos para recuperar el control.

Hermione gimió contra su cuello cuando notó que apretaba más fuerte sus pechos y le pellizcaba los pezones por encima de la tela del sujetador.

— Qué— susurró sin apartarse.

— Mueve la mano un poco más rápido.

El tono tan áspero en la voz de Malfoy hizo que Hermione se humedeciese.

No dijo nada. Se limitó a hacerlo, a mover la mano más rápido. No sabía si lo estaba haciendo bien pero al escuchar los suaves gemidos de Malfoy dedujo que sí, se animó y aceleró el ritmo. Draco sintió como su excitación iba creciendo conforme ella deslizaba la mano y deseó con todas sus fuerzas que no se detuviese por nada del mundo.

— Joder — musitó jadeante— No pares.

Pero Hermione se apartó de su cuello y lo besó en la boca para dejarle en silencio, porque sus palabras le quemaban como brasas ardientes, porque no podía continuar escuchando su voz, tan jodidamente ronca, que la hacía estremecerse. Draco sabía que no podía aguantar mucho más. La suavidad de la lengua de ella dentro de su boca y la presión de su mano sobre su erección lo estaban volviendo completamente loco. Ni siquiera podía hablar y tampoco quería revelar el tumulto de emociones que lo ahogaban. Sentía que ya llegaba, que estaba a punto de correrse así que empujó las caderas contra su mano y apretó los párpados fuertemente al notar aquella sensación tan intensa que le embargó todo el maldito cuerpo.

Y cuando eyaculó, el placer fue casi doloroso.

Hermione gimió contra su boca y se apartó muy despacio de sus labios al notar su esencia en la mano. Draco, en cambio, cuando sintió que su respiración iba aplacándose poco a poco, retiró las manos de sus pechos, las sacó de debajo de su jersey y le rodeó la cintura, apretándola contra él pero Hermione estaba tan excitada que seguía sujetando su miembro, incapaz de soltarlo, sin entender cómo hacerle algo así a él, le había provocado tanto placer. Aún así, tuvo que dejar a un lado sus sentimientos, porque sabía que no debían permanecer así, que sus padres podían aparecer y sorprenderles en cualquier momento así que lentamente, apartó la mano, se incorporó, se levantó del sofá y se limpió con un poco de papel higiénico que había cerca, en una de las mesas.

— Malfoy...

Draco permaneció tumbado durante unos segundos. Le apetecía quedarse allí. Dormir con ella, en su casa, esa noche. Y follar, para qué iba a engañarse pero era consciente de lo que ella iba a decirle y no hacía falta que lo hiciese porque él también lo sabía, que tenía que irse.

— Lo sé— musitó incorporándose con desgana. Cogió un poco de papel y después de limpiarse, se abrochó el cinturón. Sin embargo, cuando la miró, vio que tenía los labios entreabiertos y que jadeaba, y fue consciente de lo excitada que estaba.

— Granger— le susurró aproximándose mucho y la sujetó firmemente de las caderas.

Hermione, frustrada, no pudo contestar, porque necesitaba más, necesitaba que la tocase, que volviera a darle placer.

— Te prometo...— murmuró Malfoy contra su boca— que cuando volvamos a Hogwarts, te daré todo lo que quieras hasta que caigas agotada.

Hermione frunció el entrecejo, contrariada, sabiendo que estaba intentando fastidiarla. Draco se rio sin apartarse de sus labios.

— Por cierto, ¿has hecho lo que me prometiste?— inquirió de buenas a primeras, con cierto deje de curiosidad en la voz.

Hermione se estremeció ante sus palabras, sin saber muy bien qué decir.

— Eh sí, lo hice— dijo al cabo de un rato desviando la vista pero Malfoy, no muy convencido, la cogió de la barbilla, obligando a que lo mirase a los ojos.

— No te creo.

Hermione exhaló un suspiro de derrota.

— Está bien, Malfoy, no lo hice. ¿Satisfecho?

A Draco se le dibujó una sonrisa ladeada.

— Era evidente que no lo hiciste pero... creo que esta noche no vas a poder resistirte.

Hermione se quedó en silencio. Ni hablar, no pensaba tocarse ni a dejar que él se saliese con la suya.

— Tengo que irme— murmuró apartándose de ella con mucho esfuerzo, devolviéndola a la realidad.

Hermione quiso pedirle que no se fuera pero no pudo. Sólo se limitó a observar como él recogía todos sus utensilios y se dirigía a la puerta de la habitación.

— Está bien— suspiró con desánimo. Quédate... fue lo que quiso decirle a toda costa— Te acompaño, Malfoy.

Draco esbozó media sonrisa y cuando bajaron, se puso su abrigo y abrió la puerta de la calle. Hacía un frío insoportable, volvía a nevar y sentía un nudo en el estómago sólo por el hecho de pensar en la vuelta a Malfoy Manor. Aún así, se mordió el labio y emprendió el camino. Hermione bajó los escalones de la entrada sin dejar de frotarse los brazos, sin dejar de observar como se alejaba pero Draco se giró una vez más para mirarla, porque quería besarla pero sabía que sus padres seguían estando allí, que podían pillarles perfectamente, así que muy a su pesar, tuvo que continuar.

Hermione se mantuvo plantada en el primer escalón de la entrada, con la vista clavada en él, en cada uno de sus pasos, deseando decirle algo a pesar del miedo que tenía a cómo pudiera reaccionar pero fue incapaz de contenerse. Y más cuando vio que él se giraba una última vez para mirarla y luego, como si nada, continuaba con su camino.

— Malfoy, yo...—lo llamó en un susurro— voy a echarte de menos.

Draco se detuvo en seco al escucharla, se giró y comenzó a caminar hacia ella, atraido. Hermione se sonrojó al ver que cada vez estaba más cerca y cuando notó el calor de su cuerpo contra el suyo y como la rodeaba con los brazos, aferrándose fuertemente a ella, suspiró aliviada.

''Yo también''— fue lo que él pensó, pero no dijo nada y se mantuvo en silencio mientras la abrazaba, presionando los labios sobre su pelo. No fue consciente de cuántos segundos o minutos estuvo aferrado a ella, pero supo que cuando tuvo que soltarla, fue lo más difícil que había tenido que hacer en mucho tiempo.

— Nos veremos pronto— musitó apartándose poco a poco y le acarició la mejilla— Adiós, Granger.

Y después, sin más, se dio media vuelta y fue alejándose. Hermione por un momento alzó la mano para detenerle, pero finalmente la dejó caer y observó como se alejaba con el abrigo cubierto por la nieve.

— Adiós— dijo notando como la voz se le resquebrajaba. Y cuando vio que él llegaba al final de la calle, la miraba de soslayo por última vez y giraba la esquina, Hermione se apresuró a entrar en su casa, se sacudió un poco de nieve del jersey y se acercó a las escaleras para subir a su dormitorio.

— Hermione, ¿ya se ha ido Draco?— preguntó Jane desde el sofá al verla plantada en el pasillo.

Hermione dio un respingo, porque tenía miedo de lo que su madre quisiera preguntarle. Sin embargo, la señora Granger se limitó a sonreír y continuó viendo la televisión con su marido.

— Sí... Yo, me voy a dormir, estoy muy cansada.

Jane se removió en el asiento, más relajada, y es que pensaba esperar a que Hermione se lo contase, porque estaba segura de que tarde o temprano lo haría.

— Está bien, buenas noches. Que descanses.

Hermione subió con parsimonia las escaleras y fue al cuarto de invitados a por el vídeo con la intención de esconderlo en su baúl para que no estuviese al alcance de sus padres. Cuando entró a su habitación, cerró la puerta, guardó el vídeo, se puso el pijama y se metió en la cama. En la penumbra, miró su mano y vio el anillo que Malfoy le había regalado. Se preocupó al darse cuenta de que parecía muy caro pero prefirió no pensar en el precio. Eso sí, le emocionaba la idea de que podría llevarlo siempre, porque nadie sospecharía y menos de un anillo con la figura de un león incrustada. Aún así se preguntó por un momento, si él le habría regalado el anillo sin estar bajo los efectos de la poción. Estaba casi segura de que no hubiese sido así de no ser por Cambiatio personalitas. Y ahora que por fin se habían ido todos, tanto sus amigas como Malfoy y sus compañeros, y ella se encontraba sin nadie alrededor, tumbada en su cama, rodeada por la penumbra de la habitación, debía admitir que se sentía abruptamente sola.

Por mucho que lo intentó, por mucho que se removió entre las mantas, no pudo dormir, así que al cabo de una hora o más, no supo cuánto tiempo había pasado en realidad, se destapó agobiada, con la intención de refrescarse y es que en cierto modo, aunque hiciese mucho frío, ella tenía calor y sabía muy bien por qué. Porque estaba excitada y porque no se quitaba de la cabeza la maldita promesa que le había hecho a Malfoy. Azorada, bajó la vista y se miró los pantalones del pijama, o mejor dicho, se miró ahí abajo y se odió a si misma por estar replanteándoselo aunque fuera sólo por un segundo.

''No Hermione, ni lo pienses, no''

Pero se dijo que quizás no era para tanto, que no le diera tantas vueltas y contuvo la respiración. Al fin y al cabo, pertenecía a Gryffindor y el valor era lo que siempre había caracterizado a su casa así que debía dejar la vergüenza a un lado.

— Maldita sea— bufó comenzando a bajarse lentamente los pantalones y las bragas, con indecisión.

Se sentía sucia. Más que nunca.

Porque sabía que al final, Malfoy iba a salirse con la suya.


Mientras tanto, Draco ya había pasado por el Caldero Chorreante y había usado polvos flu para volver a su casa. Sin embargo, cuando apareció en la chimenea del salón de Malfoy Manor, su mayor temor se hizo realidad. Vio que su padre estaba sentado en el sillón, con el bastón en la mano, impaciente. Sintió un escalofrío repentinamente y se preguntó cuánto tiempo habría estado esperándole. Aún así mantuvo un semblante impersonal, intentando controlarse y lo miró a los ojos. Y justo ahí, se dio cuenta de que estaba solo, de que no había ni rastro de su madre o de su tía Bellatrix.

— Draco, acércate— siseó Lucius con voz peligrosa, sentado en el sillón — ¿Se puede saber dónde has estado?

Draco fue aproximándose muy despacio, manteniéndose altivo, pero aún así no pudo evitar desviar la mirada, siendo muy consciente de que su padre lo conocía y sabía muy bien cuando mentía. Bajó un poco la vista pero Lucius golpeó el suelo con el bastón a modo de advertencia y Draco no tuvo más remedio que mirarle, haciendo un gran esfuerzo por no acobardarse.

— Ya te avisé, padre— dijo muy serio, intentando disimular— necesitaba algunos artilugios y he tenido que ir al callejón Diagón.

Lucius lo fulminó con la mirada, como si de un momento a otro fuera a golpearle, pero no lo hizo.

— Eso no es cierto — susurró entredientes— Han pasado más de nueve horas desde que te fuiste, Draco.

Malfoy tragó saliva sabiendo que iba a tener que improvisar rápido si no quería que la situación se agravase.

— He estado en casa de Blaise— comentó con nerviosismo— Hemos tenido que hacer un trabajo de pociones, esa era la razón por la que tenía que ir al callejón Diagón.

Lucius se mantuvo en silencio, reticente, sin saber si creer a su hijo o no, pero se fijó en que llevaba consigo algunos artilugios, entre ellos, un pequeña caja con algunos frascos.

— Vaya...— dijo al cabo de unos instantes— Así que, un trabajo de Severus.

— Sí, padre— afirmó, intentando controlar el leve temblor que podía percibirse en su voz.

''Relájate joder, si no se dará cuenta de que ocultas algo''

El silencio se alargó y la hostilidad se pudo palpar en el ambiente.

— Lárgate— le espetó Lucius al cabo de un rato— Antes de que cambie de parecer.

Y Draco no lo dudó. Sin decir ni una palabra, se marchó a su dormitorio rápidamente, sin mirar atrás, deseando que su padre no se arrepintiera en el último momento pero Lucius se quedó allí sentado, observando como su hijo salía del salón, pensando en demasiadas cosas y es que estaba dispuesto a que Draco acudiera a las reuniones entre mortífagos y el señor tenebroso porque sabía que cuando terminase ese curso, Voldemort lo convertiría en uno de ellos, que le pondría la marca tenebrosa. Era consciente de que Draco aún no estaba preparado, pero no iba a tener más remedio. Aún así, era pronto para pensar en ello porque aún tenía que ayudar al señor tenebroso a que tuviese asegurados todos sus planes, así que se sirvió una copa de Whisky de fuego para calmarse y se volvió a acomodar en el sillón.

En cuanto a Draco Malfoy, cuando entró en su habitación, cerró con cuidado la puerta, se quitó la ropa y se puso el pijama con manos temblorosas. El corazón le latía muy rápido y apenas podía respirar de la ansiedad que sentía oprimiéndole el pecho. Por un momento deseó volver a Hogwarts y sonrió con ironía, y es que era ilógico que él quisiera volver allí, cuando siempre lo había considerado una bazofia de colegio, pero ahora la situación había cambiado y no deseaba estar en Malfoy Manor.

Además, estaba ella. Granger, que era uno de los motivos principales por los que quería regresar.

Haciendo un esfuerzo por tranquilizarse, apartó las mantas, se metió en la cama y clavó la mirada en el techo, apuntando una sonrisa ladeada y es que, por mucho miedo que hubiera pasado, sentía que había merecido la pena enfadar a su padre, porque Granger lo había masturbado. Y para ser la primera vez que lo hacía, no había estado mal. Nada mal.

Estaba totalmente seguro de que, después de marcharse, esa noche, ella no habría podido aguantar y habría y cumplido lo que le había prometido y se dijo a sí mismo que cuando volviese a verla después de las vacaciones se aseguraría de darle lecciones, que la enseñaría.

Porque al fin y al cabo, era una sabelotodo y él estaba seguro de que aprendería rápido.

Diez minutos.

Veinte minutos.

Treinta y cinco minutos.

Pasó largo rato y Draco aún no podía conciliar el sueño. No sólo por Granger sino porque no dejaba de recordar Titanic. A Jack y Rose, porque a pesar de que eran de clases diferentes, habían mandado todo a la mierda y habían luchado hasta el final y si el barco no se hubiese hundido y Jack no hubiese muerto, quizás hubiesen terminado juntos. Quizás. Todo eso le había llevado a preguntarse qué era lo que realmente sentía por Granger. Se había dado cuenta de que no sólo era atracción sexual. De hecho, ya no la odiaba y la película había sido el detonante final.

Aunque fuese jodido y duro reconocerlo, ella le gustaba y no podía evitarlo.

Tenía miedo porque era consciente de que si seguían pasando tiempo juntos, se arriesgaba a que su padre se enterase y también tenía miedo de sentir algo más fuerte y ser incapaz de apartarse de ella. Sin embargo, sacudió la cabeza, deseando relajarse y se dijo a sí mismo que era mejor no pensar en ello por el momento, pero esos últimos días que había estado con ella y su familia se había dado cuenta de algo, de que él jamás podría tener una relación con sus padres como la que Granger tenía con los suyos.

Y realmente era algo que envidiaba.

Hecho un lío, dejó escapar una bocanada de aire y cerró los ojos con la intención de dormirse de una vez por todas, pero había una canción que no dejaba de repetirse en su mente, que le había marcado y de la que no se olvidaría fácilmente.

'' ...asciende conmigo, vuela...vuela alto, muy alto...''

Y antes de quedarse profundamente dormido, tuvo un último pensamiento. Aunque las navidades aún no hubiesen terminado, sin duda habían sido las mejores de su vida.


Y aquí se queda... no sé vosotras, pero yo estoy muy emocionada... me ha dado muchísima pena Draco en la última parte... (T-T)

¿Qué os ha parecido el capítulo? :) Aparte de ser el más largo, es el que más me ha costado escribir. Al fin Draco ha reconocido un poco sus sentimientos, pero como es muy cabezota... creo que aún va a tardar en darse cuenta de que la quiere de verdad.

Ahora... Me he reído mucho con Draco super viciosillo queriendo poner el vídeo a toda costa jajajajaja y Hermione avergonzadísima... por no hablar de los padres de Hermione disfrazados persiguiéndolos. ¡Por Merlín bendito, qué familia!

Menuda Animi motus Acrescere... primero casi se mean encima de la risa, luego se ponen super cachondos jajajaja (suerte que estaba Jane para enfriar el ambiente XDD) No sé como os habréis sentido vosotras con la parte de Titanic... daban ganas de reír y llorar al mismo tiempo XDD Ver a Malfoy llorando de esa forma... jajajajaja

¿Y qué me decís del masaje? Draco 50% - Hermione 25% JAJAJAJAJA a lo tonto a lo tonto, el rubio sale ganando, (aunque una de las veces no la recuerde). Y encima ahora quiere darle clases particulares... OMG! veremos a ver, veremos a ver. Creo que voy a tomarme un heladito a ver si me refresco! XDD

Por cierto, ya mismo es mi cumpleaños! El próximo viernes 21... cumplo 23 añitos... lo sé, creo que soy demasiado vieja para estar en fanfiction :S... así que en cuanto los cumpla, me largo de aquí... QUE NOO! QUE ES BROMA! :D

Este capítulo va dedicado a las que acertaron la pregunta: En Resumen soy un Heroe, ZhirruUrie, Sam Wallflower, Melanie Lestrange, Emma Felton, Connie1, Guest, sirone aphrody, LucyTheMarauder, Isabel, Lunajely, Alesz, Caroone, MariielenaMalfoy, Vale Malfoy, ian, Leonor Snape, Shirmione Malfoy, Luladark, Fersha Malfoy, Jane Meyer, TheLadycat69, Rosyr, crazzy76, Hermy Evans Black, somnie, Morgana Argay Malfoy, BlueJoy, Victoria88, dreapls, CoposdeHielo, ladymist89, Saori Haruno y Gardeniel.

Bueno chicas, me despido. Un beso muy grande a todas, tyna fest :)