¡Hola chicas! Por fin estoy de vuelta con el capítulo 23 :D Como todas sabéis he estado de feria, y me lo he pasado genial :D Estos días he podido descansar mentalmente y me han venido fenomenal ^^ Ahora... La última parte de este capítulo tiene 53 páginas de word y aún no sé cómo he conseguido escribirlo en una semana XDD Le he dedicado muchas horas, así que espero que os guste :D La verdad es que tengo muchas ganas de ver cómo vais a reaccionar jijijiji :P
ADVERTENCIA:ESCENAS CON CONTENIDO SEXUAL Y VOCABULARIO SOEZ. Quedáis avisadas :P Yo... os recomiendo que tengáis a mano un cojín tamaño XXXXL por si acaso... xDDDD
MUCHÍSIMAS GRACIAS A TODAS POR VUESTROS REVIEWS:Melanie Lestrange, Lunajely, anguiiMalfoydark, Schatzie0713, Emma Felton, Persephone Vuturi, Sam Wallflower, dreapls, Joker-jo, shironeko black, Effy Malfoy Reckless, Adarae, Maglucy, asor, Tess21, Daniela Estrada, Candice Saint-Just, mila0628, LucyTheMarauder, Shirmione Malfoy, alissa-2012, Jean, Katherine Malfoy, ian, Romaaa, Leonor Snape, Luladark, sirone aphrody, Vicki, Malfoyhiontu/agnstistdef, Ishiro Shizuka, Hermy Evans Black, Isabel, Nina24-7, Mei Fanel, Lorena, fernanda, Mitorolas, Jane Meyer, merylune, BereLestrange, seremoon, Viridiana, DrKpOtTeR, keki46livecom, Alesz, BiancaDramione, lobita22, mariapotter2002, En Resumen soy un Heroe, yo P, CoposdeHielo, Lala, Aurora Caelestis, johanita, MelineM, Giinny Felton, rosedrama, MinaFBlack, roseee, Geesse93, HikariGoth, Dramioner1/TormentaDeHielo, Saori Haruno,Chakemate, Gaby, Nix Ginevra Black y Candice Saint-Just.
Contestaciones a las no registradas:
Emma Felton: ¡Holaaa querida Emma! ¡Por fin estoy aquí! jajajajaja no sé como he conseguido volver tan pronto! y eso que ha estado la feria de por medio xDDD hablando del capítulo... lo sé! Sé que lo dejé en el momento más interesante, pero es que si no... hubierais tenido que esperar un montón y prefería que al menos vieseis la primera parte! jijiji lo importante es que aquí ya traigo la siguiente! jejjejeje ahora hablando de la fiesta... no sé tú, pero a mí me hubiera gustado estar allí jajajaja D: (tengo envidia de Hermione), desde luego si hubiese tenido que jugar al ''yo nunca'' con Blaise, Draco y Theo me hubiese dado algo! jajajajaja a ver qué pasa ahora entre Ginny y Blaise y Draco y Hermione! (como suceda la opción E, me moriré! JAJAJAJAJA), por cierto en la feria me lo pasé super bien! (mucha resaca, pero curiosamente eso me inspiró más jajajajajajaja). Ahh! Cuando vi tu yo nunca me iba a morir de la risa! ¡Con que quedaste con Draco ehh! Déjate que lo pille! Se va a enterar! jajajajajajaj (y bueno, Blaise... por algo era así, yo sinceramente... lo ADORO (L), veremos a ver si cede y Ginny consigue que cambie... ainsss). Espero que te guste mucho este capítulo, sin duda es mi favorito (L) hahahahaha Un besazo muy grande guapísimaaa! :D
Joker-jo: Hola Joker-jo! :D Me alegra que te hayas decidido a comentar! Me gusta ver las opiniones de todos los lectores porque siempre me animan a seguir con la historia cuando tengo dudas! Hablando de este capítulo... OMG la fiesta! jajajajja a mí me hubiera gustado que me invitasen...pero bueno... D: jajajaja tengo envidia de Hermione! a saber qué pasa ahora que se han quedado solos! XDD ¿los interrumpirán o no? En fin, cada vez se meten en más líos XDD ahora Harry ni siquiera sabe lo que ha pasado! Y Ron y Pansy... a saber cómo se desenvuelven estos dos! Espero que te guste este nuevo capítulo! Por ahora, es mi favorito! Un besazo muy grande guapaaaaa! :D
asor: Hola asor! :D No te preocupes, ahora viendo tu nombre sé que eras tú! xDD jajajaja es que si no me hago un lío impresionante! ¿Sabes? Me hace mucha ilusión que te guste la pareja de Ginny y Blaise! YO LOS AMO! Me encantan! En cuanto termine el resto de mis historias me voy a centrar en ellos porque cada vez me gustan más *-* Espero que te guste este nuevo capítulo! Es mi favorito! Un besazo muy grandeeee :D
Tess21: Hola Tess! :D Yo tampoco quería dejarlo ahí pero es que si no hubiera tardado muchísimo en actualizar D: vamos, más de un mes! Así que prefería que vieseis esa parte antes! pero lo importante, es que he vuelto! Y ahora sabrás lo que va a pasar! Espero que no interrumpan al rubio y a Hermione! hahahaha y con respecto a Ron y Pansy JAJAJAJA a saber qué pasa entre ellos dos! Espero que te guste mucho este capítulo! No sabes cuánto he disfrutado escribiéndolo :) Un besazo muy fuerte guapaaa!
Daniela Estrada: Holaaaa Daniela! :D Me hizo mucha ilusión ver tu comentario! Me pongo muy feliz cada vez que me escribís! Me alegra que te rieses tanto con este capítulo! Cada vez que tengo que escribir sobre alguna fiesta me lo paso pipa! hahahaha a mí también me da muchísima pena Blaise, creo que se siente bastante solo y encima no puede hablar de algo así con nadie... :( LO AMO. Esperemos que Ginny consiga que se olvide de todo :) y en cuanto a Theo y Luna, está claro que pase lo que pase van a seguir juntos, aunque muchos intenten interponerse entre ellos (L) Qué bonito *-* Este capítulo es mi favorito! Espero que te guste tanto como a mí. Un besazo muy grande guapísimaa! :)
Jean: Hola Jean! :D Lo de Pansy y Ron no se lo esperaba casi nadie! jajajajajaja quién iba a decir que acabarían teniendo sexo, y encima en la enfermería! jajajajaj super bizarro! XDDD ahora verás lo que va a pasar con Draco y Hermione! Que tengo muchas ganitas de que lo leáis! jijiji Espero que te guste el cap! Un besazo guapaaaa :D
Katherine Malfoy: Hola Katherine! :D Me lo pasé muy bien en la feriaaa! Me alegra mucho que te gusten todas las parejas del fic! Son las que a mí me hubiesen gustado que apareciesen en la historia de Rowling pero no pudo ser :( Menos mal que están los fics que si no... hahahaha! No sé ni cómo he conseguido escribir tan rápido el capítulo pero como todas las mañanas me ponía, al final lo he terminado antes de lo que me esperaba! Espero que te guste mucho! :D Un besazo muy grande guapaaa!
ian: Hola ian! :D Yo creo que a todas nos hubiera encantado ir a la fiesta! JAJAJAJAJA y de paso quedarnos a solas con Draco! jijijiji A Ginny lo que le pasa es que está confusa! Yo la entiendo... siempre le ha gustado Harry y ahora ve que no. Que no deja de pensar en Zabini, y encima él es muy cruel (ya sabemos por qué y me da penita). Espero que ella consiga hacer que se olvide de todo :) por cierto... tus opciones no llegaron, se cortaron! No sé por qué, pero pasa muchas veces con otros reviews, pero vamos que da igual jajajajaa te dedicaré el cap de todas formas :D Espero que te guste mucho este capítulo. Sin duda es mi favourite! hahahaha un besazo muy grande guapísimaa! :)
Vicki: Hola Vicki! :D Me hace muchísima ilusión que te guste mi fic! :) Yo me lo paso muy bien cada vez que tengo que escribir algún capítulo! jijiji y hablando de capítulos, este es mi favorito! Espero que te guste tanto como a mí! Un besazo muy grande guapaa :D
Malfoyhiontu/agnstistdef: Hola Malfoyhiontu! Creo que eres la misma porque el review es el mismo, sólo que aparecía otro nombre! xDD Me alegra mucho que te guste mi historia! No creo que lo de Blaise fuera dudoso. Hermione se impresionó porque él la besó en el ombligo y por eso gimió, no porque le gustase, ni mucho menos xDD Espero que te guste el nuevo capítulo! Un beso muy grandee :)
Isabel: Hola Isabel! :D Ahora mismo sabrás lo que va a pasar con Draco y Hermione! jijiji desde luego Blaise está obsesionado con Ginny aunque no quiera reconocerlo, pero bueno... a mí me encanta *-* creo que después de todo, tiene corazón... lo que pasa es que tiene miedo de que le hagan daño (L) qué mono! Espero que te guste mucho este capítulo! Es mi favorito por ahora! Un besazo muy grande guapaaaa :D
Mei Fanel: Hola Mei! :D ayyyy no sabes cómo me emociona que me digas que Blaise y Ginny te han ganado en esta historia! ¿sabes? Ellos son mis favoritos después del Dramione, pero hay veces que incluso me gustan más... y conforme va avanzando la historia, uff... sin comentarios! Estoy loca por Blaise! Veremos a ver qué ocurre en el Lago! jijiji creo que este capítulo te va a gustar mucho, o eso espero! Un besazo muy fuerte guapísima! :D
Lorena: Hola Lorena! :D Ohhh yo me estaba muriendo de la risa al verles tan celosos! jajajajaja (Draco y Ginny pensando en cosas que no eran xDD si ellos supieran realmente jajajajaa se quedarían con cara de WTF!). Ahora hablando de Blaise! uff no sabes las ganas que tenía de llegar a esta parte del fic para que entendieséis el por qué de su comportamiento. Después de todo tiene corazón, :) sólo que a Ginny le va a costar mucho que cambie, pero yo tengo la esperanza de que lo consiga! jijiji Espero que te guste mucho este capítulo! Un besito muy fuerte guapaaa :)
fernanda: Hola fernanda! :D Me alegra mucho verte por aquí de nuevo! La verdad es que encajar la historia con la saga es difícil, pero bueno, merece la pena :D Aunque no todo será igual ;) Ahora sabrás si alguien va a pillar a Draco y Hermione JAJAJAJAA (ay que ver que ganas tenéis todas ehh :P) pobrecillos, con lo bien que están ellos solitos! sin que nadie los moleste jajajajaja además que necesitan desahogarse de una vez! Pero quién sabe... todo puede pasar muajajajaja ahora lo descubrirás! Espero que te guste mucho este cap guapa! Un besito muy grandeee :)
Mitorolas: Hola Mitorolas! :D Te envié la contestación al review a tu cuenta! Espero que lo hayas leído! Un besito muy grande :D
KEKI46LIVECOM: Hola keki! :D ufff como pase la E... ME MUEROOO! jajajajaja sería super vergonzoso! XDDD ahora lo averiguarás :P Muchas pensaban que Ron iba a terminar con Astoria pero no quería hacerle eso al pobre pelirrojo con lo mala que es jajajaja Ron no se merece ese castigo! XDD Por cierto, en cuanto pueda leeré tu recomendación! Hablando de Snape y Sirius... no puedo adelantarte nada porque si no te estropearía la sorpresa! Lo único que puedo decirte es que va a haber muchas cosas que no sean igual que en la historia de Rowling. Ahora... ¿cuáles? Secreto... jajajajaja ya irás viendo :P Espero que te guste mucho este capítulo! Un besito muy grande guapaaaa! :)
yo P: Holaaaa! :D Me hace mucha ilusión que te gusten los capítulos jiji! Creo que este en especial te va a gustar mucho, o eso espero! Al menos es mi favorito hasta ahora! Ya verás... :P te dejo que tengo muchas ganas de que veas lo que va a pasar! Un besazo muy grandeee :D
Lala: Hola Lala! :D Me hace mucha ilusión que te hayas animado a leer mi fic y que te guste! La verdad es que a mí me pasa lo mismo, prefiero comenzar a leer cuando ya están terminados por miedo a que no se continúen, pero vamos... que no voy a dejar la historia! hahahaha :) Espero que te guste mucho este capítulo! Es mi favorito hasta ahora! jijiji ya verás... un besito muy grande guapaaa! :D
MelineM: Hola Meline! :D Me alegra mucho que te hayas decidido a comentar y que te guste mi historia! ^^ no sabes la ilusión que me hace que Blaise y Ginny sean tu pareja favorita! Yo los adoro *-* pero tienes razón, apenas hay historias de ellos. Cuando termine el resto de mis fics, lo más probable es que empiece a escribir sobre ellos porque me encantan! (L) De hecho Blaise es mi personaje favorito junto con el rubio! Creo que este capítulo te va a gustar mucho :) O eso espero jijiji a mí sinceramente me encanta *-* ya verás... :P te dejo que lo leas! Un besito muy fuerte guapaaa! :D
roseee: Hola roseee! Me alegra mucho que te guste mi fic! ^^ Ahora verás si has acertado a la pregunta :P Espero que te guste este capítulo tanto como los anteriores! Un besito muy grande guapaa :)
Geesse93: Hola Geesse! uff a mí también me encanta la tensión que hay entre Ginny y Blaise, y a saber qué ocurre ahora que ella ha ido a buscarle al Lago! hahahaha Ahora lo sabrás :) y también verás si sucede algo entre el rubio y Hermione! jijiji Espero que te guste mucho este capítulo! Un besazo guapaaa :D
Dramioner1/TormentaDeHielo: Holaaa! Creo que se cortó tu review o algo pasó y me comentaste de nuevo! Las respuestas no llegaron, pero no te preocupes, te dedicaré el capítulo igualmente :D Un besito muy grande! ^^
Gaby: Holaaa Gaby! :D Con la parte que más me divertí del capítulo fue precisamente con lo del ombligo! jajajajajja es que me hace muchísima gracia ver a Draco celosillo! Lo mejor es que nadie se dio cuenta XDDD quién se imaginaría que están juntos! jajajajajjaa Hablando de Blaise, tenía muchas ganas de llegar a esta parte de la historia para que se viese el por qué de su comportamiento y por qué es así con las mujeres. Realmente creo que sí tiene corazón y espero que Ginny consiga que se olvide de todo! *-* ainsss lo adoro! Y en cuanto a Ron y Pansy... JAJAJAJA si el pelirrojo estaba en problemas, ahora ya ni te cuento... XDD encima por si fuera poco está totalmente convencido de que ella es su admiradora secreta! menudo lío se va a formar! jajajajaaj Espero que te guste este capítulo :D Es mi favorito hasta ahora! Un beso muy grande guapaaaa! :)
y ahora, os dejo con la lectura ;)
''When she touches me,
I'm wishing that they were your hands
And when I'm with her, it's only 'bout the sex
With you I had a bad romance''
-She ain't you-
-Entre el dolor y el placer-Editado
Goyle iba caminando por un pasillo lejano a las mazmorras, sin tener ni idea de dónde estaba, porque a pesar de que Harry había logrado encontrar el hechizo y ambos habían recuperado sus cuerpos, había tenido que volver solo a la fiesta. Aunque en ese momento Gregory pensó que aquello era lo de menos, que el problema más importante que tenía que solucionar cuanto antes era hablar con Parvati. Ya no se sentía mareado y podía mantenerse erguido al caminar, pero aún así notó un repentino malestar y no sólo por haberse pasado bebiendo, sino por no tener ni idea de qué iba a decirle a ella cuando la viese.
'' Eh, Parvati, Harry no ha sido el que te ha besado. He sido yo''— pensó y en seguida intentó apartarlo su mente, porque estaba seguro de que si se lo decía, Parvati saldría corriendo y jamás volvería a hablarle. Y Gregory sintió que no podía perderla, que tendría que conformarse con su amistad.
Confuso, continuó vagando un corredor del castillo que desconocía, rodeado por la penumbra. Supo que Filch podía pillarle en cualquier momento, pero a esas alturas ni siquiera le importó.
— Gregory, ¿eres tú?— al escuchar la voz de Parvati tras él, se giró rápidamente— ¡Gregory, estás aquí!
Junto a ella iban Crabbe y Lavender que parecían estar bastante preocupados. Parvati no se lo pensó, se acercó corriendo y se arrojó a sus brazos, aliviada por haberlo encontrado al fin.
— ¡Dónde te habías metido! — dijo apartándose de él poco a poco, sintiéndose ligeramente nerviosa, porque pensó que a pesar de haberle encontrado, aún tenía que dar con Harry y hablar con él para aclarar lo sucedido. También tuvo un pánico repentino a que Ginny se enterase.
Goyle, en cambio, se puso muy tenso y empezó a balbucear.
''¡Dile la verdad! ¡Tienes que decírselo!''— le gritó su voz interior, pero él sintió que no iba a poder hacerlo. Y que Vincent y Lavender estuvieran presentes, no ayudó.
Estaba absorto en sus pensamientos cuando, al otro extremo del pasillo, aparecieron Theodore y Luna cogidos de la mano, contándole un cuento a Oníria para que se durmiese.
— ¡Estáis aquí! — exclamó Luna aproximándose algo inquieta— ¿Filch os ha visto? Como sigamos rondando por los pasillos pueden descubrirnos. ¿No creéis que lo mejor es irnos a la sala de los Menesteres?
Crabbe y Goyle se miraron entre ellos sin tener ni idea, porque a pesar de haber oído hablar de la sala de los Menesteres, nunca la habían visto. Inmediatamente, sintieron curiosidad.
— ¿Y qué pasa con Hermione, Zabini y Malfoy?— preguntó Parvati de repente— ¿Ellos saben que vamos a estar en la sala de los Menesteres?
Theodore bostezó, con mucho cansancio. A simple vista, parecía estar mejor que antes de entrar al baño con Luna. De hecho, no había vuelto a llorar desde entonces.
— Draco ha dicho que Hermione iba a regresar a la torre de Gryffindor porque le dolía la cabeza. Y creo que Blaise y él se quedarán en la habitación porque me parece que no tenían muchas ganas de venir— comentó dirigiéndose a la pared donde solía surgir la puerta, queriendo explicarles todo por el camino porque sintió que se arriesgaban a que los pillasen si se quedaban allí.
Goyle se detuvo de buenas a primeras.
— ¿Y por qué no volvemos a la habitación, entonces? Si Draco y Blaise siguen allí…
Luna, que seguía jugando con Oníria mientras observaba como revoloteaba a su alrededor, se vio obligada a intervenir.
— Es mejor que no— dijo con un hilo de voz— Allí podría escucharnos alguien. En la sala de los Menesteres estaremos más seguros.
Y todos le dieron la razón. Hacía frío y Filch podía aparecer en cualquier momento, así que no quisieron entretenerse más. Cuando llegaron a la pared donde normalmente aparecía la puerta, Lavender los adelantó, porque tuvo muchas ganas de ser ella la que pidiese lo que necesitaban. Emocionada, se paró frente a ella y deseó con los ojos cerrados, como si con ese estúpido gesto, fuera a surtir mayor efecto.
— Dejadme a mí— dijo entre risitas—Dejadme.
Al cabo de unos segundos, una gran puerta con unos grabados que se intrincaban entre sí surgió en la pared y todos, asustados, se apresuraron a entrar al escuchar un ruido proveniente del fondo del pasillo, deduciendo que quizás serían Snape o Filch haciendo su ronda nocturna. Una vez dentro, se quedaron pasmados al ver un montón de camas por toda la estancia con grandes sábanas de seda de colores muy llamativos, los favoritos de Lavender y al fondo, una chimenea que hacía el lugar muy acogedor y cálido. Por no hablar del inmenso armario repleto de pijamas y batas que había al lado.
Parvati y Lavender se miraron la una a la otra con complicidad y sin replanteárselo si quiera, salieron disparadas hacia al armario para empezar a probarse todos los modelitos. Goyle, en cambio, se dejó caer sobre una de las camas y se quitó los zapatos, agotado. Sin embargo, tumbado bocarriba, notó que la habitación empezaba a dar demasiadas vueltas, que la cama se movía como si fuera de agua de lo mareado que estaba y se vio forzado a cambiar de posición.
Luna y Theodore estaban encantados con el lugar. Decidieron buscar por el armario hasta dar con una pequeña cajita de terciopelo y le prepararon otra camita a Oníria para que descansara, porque a pesar de que tenía las alas más fortalecidas y mejor aspecto, aún no se había recuperado del todo.
Estaban todos tan felices, disfrutando de la cómoda ropa, de la seda en general cuando se escuchó repentinamente un ruido muy estridente resonando por toda la estancia. Inmediatamente todas las miradas se dirigieron a Crabbe.
Él se rascó la nuca, avergonzado.
— Es que...tengo hambre— musitó al notar cómo le rugía el estómago, como si llevase un mes sin comer. Aunque luego se dijo que, teniendo en cuenta la dieta a base de lechuga, agua y manzanas que estaba haciendo, era lógico— ¿Por qué no hay comida aquí?
Parvati, que había terminado de ponerse un pijama de seda de un color verde botella bastante bonito, se acercó a las camas. Lavender, por otra parte, continuó sacando modelitos del armario, pero no pudo evitar fruncir el ceño al escuchar el comentario de Vincent y se giró sobre sus talones, contrariada.
— Hermione me contó que la sala de los Menesteres no concede comida así que si quieres algo tendrás que ir a las cocinas a...— explicó Parvati pero no pudo terminar.
— ¿Vas a saltarte la dieta Crabby, Crabby?— le espetó Lavender, de brazos cruzados, golpeando el suelo con el pie. Y es que Lavender se sintió responsable, sintió que no podía permitir que fuese por el mal camino de nuevo, porque ella se había jurado a sí misma que sería la encargada de buscarle novia, y no pensaba fallar.
Crabbe hizo un gesto compungido.
— Sólo por hoy… quiero algunos pastelitos, por favor.
Los demás estallaron en carcajadas al ver que se situaba frente a ella y se agachaba para suplicarle, muerto de hambre. Lavender puso los ojos en blanco.
— ¡Vaaaale, pero sólo unos pocos!— luego desvió la vista en dirección a la parejita de tortolitos— Theodore, Lunita, ¿podéis acompañarle a las cocinas y traer comida para todos? Yo también estoy hambrienta y sedienta. Además, así lo controláis por si coge más pasteles de la cuenta.
Crabbe bufó, pero al ver que Luna y Theodore se acercaban a un pasadizo que había empezado a formarse en una de las paredes de cristal de la sala, se fue con ellos, asombrado, imaginándose por un segundo que si iba a visitar aquella sala, podría llegar a escondidas a las cocinas sin que nadie se diera cuenta. Y pensó que si lo hacía muy de vez en cuando, Lavender ni se enteraría, que sería su capricho de los fines de semana.
Así que Theodore, Luna y él siguieron adelante y se adentraron en el pasadizo, formado por paredes de piedra, algo musgosas. No vieron nada en la densa oscuridad y notaron el frío atenazándoles los huesos, pero cuando avanzaron un poco más, se dieron cuenta de que al fondo, comenzaba a abrirse una grieta y dejaba pasar un poco de luz. La luz de las cocinas. Crabbe se emocionó y salió corriendo como un poseso, sabiendo que iba arrasar con los pastelitos en cuanto los viese, por todo lo que los había echado de menos. Empezó a imaginarse todos los que cogería, el de chocolate, el de frambuesa que tanto le gustaba, el de arándanos que era uno de sus favoritos... Sin embargo, su motivación se esfumó en cuando entró en la estancia y vio que Argus Filch estaba allí.
Luna y Theodore se quedaron paralizados. Crabbe, directamente, se sintió al borde de sufrir un colapso. El conserje permanecía sentado en una gran mesa con la señora Norris a su lado y no dejaba de agitar un enorme muslo de pollo que tenía en la mano, pero al escuchar un ruido, se giró un poco y los vio de soslayo.
— ¡ALuffnos, ALuffnos fuera de sus habitaciones!
Sin embargo, Vincent, totalmente inmóvil, enarcó una ceja al ver que el conserje hipaba un poco, que tenía un comportamiento raro en general, porque ni siquiera se había levantado y masticaba el muslo como si su vida dependiese de ello. Se fijó en la mesa y vio que encima había una botella de Whisky de Fuego vacía.
Estaba borracho.
Argus Filch vio a los tres susodichos plantados de pie frente a él. También vio que se cerraba una grieta en la pared, pero se encogió de hombros y no le dio importancia, porque supo que había bebido demasiado y que todo se trataba de una alucinación. Y es que Filch tenía una mala racha. Desde que Albus Dumbledore le había pedido que se encargara de limpiar el cuarto de baño de Myrtle la llorona, había sufrido mucho y había tenido que recurrir al alcohol con la esperanza de poder olvidar lo que había visto. O mejor dicho, la cantidad de cañerías que había tenido que desatascar y lo que se había encontrado allí. Algo que, sin duda, no le había resultado agradable. De hecho, hasta ese fatídico día, Filch nunca se imaginó que en Hogwarts hubiera alumnas con problemas gastrointestinales tan serios.
Así que ahí estaba él, bebiendo de una botella de Whisky de Fuego con tal de olvidar el trauma que se le había quedado grabado en la cabeza. Sin embargo, cuando fue a darle otro trago, se dio cuenta de que ya estaba vacía, que se la había bebido en un abrir y cerrar de ojos. La señora Norris, por otra parte, no dejaba de maullar, como si estuviera en celo, intentando que reaccionase para castigar a los alumnos, pero… en ese momento a Filch no le importó absolutamente nada.
— Traedme otraf bebidaff — dijo alzando la botella vacía— Os invitoff a un tragog.
Theodore, pasmado, se vio obligado a detener a Luna al ver que se acercaba como si nada al conserje, muy relajada.
— Luna, qué haces— musitó entre dientes con nerviosismo.
— Tranquilo Theo. Vamos a sentarnos con él. ¿No ves lo solito que está? ¿No te da pena?
Él se sorprendió. Se soprendió sobre todo por el hecho de que Luna tuviera un corazón tan compasivo y no pudo resistirse a su petición. Aflojó su agarre poco a poco y al ver que ella se acercaba al conserje, la siguió algo cohibido en un principio. Luego, ambos se sentaron en la mesa frente a él e hicieron como que bebían de la botella vacía para complacerle, intentando seguirle la corriente.
Crabbe, por su parte, al percibir que no había peligro comenzó a registrar la cocina de arriba abajo y les pidió comida a los elfos que había rondando por allí. Entre ellos, Dobby. El elfo se acercó a la mesa con una nueva botella de Whisky de Fuego, poniendo mala cara y es que al parecer estaba cansado de las borracheras que había pillado el conserje durante los últimos días.
— Dobby ha traído más bebida para el señor Filch— murmuró ofreciéndole el Whisky— Pero Dobby cree que ha bebido demasiado.
El conserje, en cambio, lo ignoró y le arrebató la botella sin dejar de soltar palabras sin sentido. Luna era la única que no parecía estar prestándole atención, porque no apartaba la mirada de la señora Norris, anonadada por sus ojos grandes y llamativos. Al ver que no dejaba de pavonearse de un lado a otro, restregándose contra las patas de la mesa, la acarició, pero la gata intentó arañarle.
Filch, escandalizado, agarró al animal y lo cogió en brazos, como solía hacer de vez en cuando, cuando hacía guardia en las grandes puertas del Gran Comedor.
— ¡Señora Norriff!— le espetó— ¡No se arañaff a la señorita! ¡Pídele perdón!
Theodore, a pesar de la seriedad del asunto, tuvo que ahogar una carcajada porque ver a Filch hablándole a la gata como si fuera una persona le resultó demasiado bizarro.
— Eh, Filch— dijo de repente y carraspeó, llevándose la mano en un puño cerrado a los labios. Sabiendo que no iba a tener otra oportunidad como esa— No sé si es cierto o no, pero en Hogwarts hay rumores de que la señora Norris y usted... son amantes.
La gata se puso a ronronear encantada y Crabbe, que estaba al fondo de la cocina cogiendo un montón de pastelitos que había sobre una bandeja que estaba preparando uno de los elfos, lo escuchó y se quedó con la mandíbula desencajada. Pensó por un momento que Theodore se había vuelto loco, que Filch lo mataría, sin duda.
Luna también se asustó y le apretó la pierna por debajo de la mesa, a modo de aviso.
— No tenías que haber dicho eso, Theo— susurró con ansiedad— Puede enfadarse.
Pero Filch no se inmutó. Sólo hipó y se rio dejando a relucir sus feos dientes. Luego, más calmado, volvió a soltar a la gata en el suelo.
— ¡Eso es mentiraff!— exclamó llevándose el delicioso muslo de pollo a la boca de nuevo— ¡Señora Norriff! ¡Tápate los oídos! ¡No quieroff que escuches lo que voyff a decir!
La gata lo miró sin entender nada y comenzó a restregarse contra su pierna, provocando que Filch suspirase, porque supo que a su gata no le haría gracia escuchar su secreto. Y es que el squib sintió que sufría mal de amores, que ya era muy viejo y que aún no había encontrado a la adecuada, pero luego se dijo que era mejor así. Porque siempre había tenido ojos para una sola persona.
— ¿Queréig que os cuente una historiaf? — dijo de pronto.
Theodore se estremeció. No supo por qué pero tuvo la sensación de que aquello iba para largo. Crabbe, por otra parte, cargando con un montón de comida en los brazos, se acercó a ellos, relamiéndose.
— Yo ya estoy listo, ¿nos vamos?— preguntó muy ansioso, deseando regresar a la sala de los Menesteres para hincar el diente a los dulces, preocupado también porque Filch cambiara de opinión y los castigase.
Theodore, con tal de no escuchar la perorata del conserje, estuvo de acuerdo y se levantó pero Luna lo sujetó del brazo, muy interesada en la historia de Filch. Theodore suspiró y volvió a sentarse a su lado, sabiendo que no iba a tener más remedio a pesar de lo agotado que se sentía y las ganas de dormir que tenía.
— Yo quiero oírla— murmuró ella con fascinación, deseando que fuese un cuento de amor — Creo que debe ser interesante lo que Filch quiere contarnos. Vamos a quedarnos un poco más.
Crabbe, hambriento y notando como las tripas le rugían de nuevo, bufó, pero cuando vio que Theodore le lanzaba miradas amenazantes para que no se marchara, se resignó y con aburrimiento, se sentó junto a ellos.
Filch carraspeó haciendo un gesto teatral, se llevó la botella a la boca y le dio un largo trago.
— Haceg mucho tiempoff... cuando vine a Hogwarts, conocí a Minervag y me quedé embelesadoff por su belleza, pero a pesar de que han pasado muchos añoff, no soy capaz de expresar mis sentimientoff— dijo y sin más, comenzó a sollozar desolado. Eso sí, en ningún momento dejó de mordisquear el muslo de pollo, que ya era más hueso que otra cosa— La quieroff.
Theodore y Crabbe se miraron entre ellos y estallaron en carcajadas. Luna, en cambio, adoptó un semblante serio.
— Yo no lo veo divertido— comentó apoyando los brazos sobre la mesa— Si a vosotros os pasase, también os pondríais tristes, ¿no creéis?
Theodore cerró la boca inmediatamente y Vincent, viendo que iban a tener que estar allí un rato, comenzó a comerse los pastelitos con ansias, más interesado en la historia al haber descubierto que McGonagall era el amor platónico de Filch, pensando en contárselo a todos en cuanto los viese. Sin embargo, luego se dijo que pasar tantas horas con Lavender le había afectado seriamente porque sintió que estaba convirtiéndose en un chismoso.
Luna esbozó una sonrisa en ese momento.
— Pronto será San Valentín— dijo con voz queda a Filch— Podrías escribirle una carta. Sería una forma muy bonita de expresar tus sentimientos y de declararle tu amor.
El conserje casi se atragantó con el muslo de pollo.
— ¿Túff crees? ¿Y qué hago si me rechazaf? — balbuceó. La señora Norris que parecía haberse puesto celosa, comenzó a afilarse las uñas en su pantalón para llamar su atención, algo que desde luego no consiguió.
— Mi padre dice que hay muchas personas en el mundo. Como las criaturas mágicas. Cuando crees que ya las has visto todas, aparece alguna que te sorprende— como Oníria, pensó ella.
Filch se puso eufórico ante sus palabras y se levantó a trompicones de la mesa.
— ¡Ya ségg!— su mirada brilló como dos faros en la noche— ¡También estágg Doloref Umbridge! ¡Ella no ez muy agraciadaff pero podría ser otra opción! Aunque tenga caragg de sapo...
Luna también se levanto y comenzó a aplaudir maravillada ante su cambio de actitud repentino pero Crabbe y Theodore, que aún no podían asimilar lo que estaban escuchando, se miraron horrorizados.
Y así pasó el rato, con Filch bebiendo y contándoles historias hasta que finalmente, se quedó dormido sobre la mesa, con la botella vacía en la mano. Theodore, Luna y Crabbe aprovecharon el momento y se escabulleron para volver a la sala de los Menesteres. Cuando llegaron, Lavender y Parvati se sorprendieron al ser conscientes de que Vincent apenas llevaba comida pero que tenía la boca llena de chocolate.
— ¡Por qué habéis tardado tanto!— graznó Lavender, molesta, sabiendo que Crabbe se lo habría zampado todo— ¡Mirad que tarde es!
Theodore desvió la mirada, sin saber qué excusa poner, pero sintió que ya había aguantado bastante al conserje como para tener que contar la historia otra vez. Estaba cansado y necesitaba dormir, así que se tumbó en una de las camas junto a Luna y todos los demás hicieron lo mismo. Crabbe, que aún tenía algunos pastelitos en la mano, durmió abrazado a ellos como si fuesen sus hijos, pero Lavender que se había tumbado a su lado, se los fue quitando sin que se diera cuenta y se los comió, sabiendo que lo hacía por su bien.
Goyle por su parte, se puso el pijama y se tumbó en una de las camas con Parvati, muy nervioso. En la estancia apenas había luz y sólo se vislumbraba el resplandor de las llamas de la chimenea. Goyle se mantuvo de espaldas a Parvati durante un rato porque sintió que no tendría valor suficiente como para mirarla a la cara. Quiso contarle la verdad, despegó los labios varias veces decidido a hacerlo pero no fue capaz de articular ni una sola palabra.
Pero justo cuando pareció decidirse, notó que ella se acercaba más a él y lo abrazaba por detrás, como si fuera su peluche.
— ¿Sigues mareado?— le dijo con un hilo de voz al sentir que él se estremecía pero dedujo que lo había hecho porque tendría mal cuerpo a causa del alcohol.
— No, estoy bien— murmuró entre dientes, sabiendo que en realidad se sentía hecho una mierda. Aunque por un momento se olvidó de todo al notar lo reconfortante que era el calor que ella desprendía contra su espalda. Luego, sacudió la cabeza, queriendo centrarse y contarle de una vez por todas la verdad.
Parvati, aliviada de que se encontrase mejor, le abrazó un poco más fuerte dándole a entender el cariño que le tenía. Y justo ahí, Goyle se dio cuenta de que todos estaban dormidos.
Todos, menos él y ella.
Sin embargo, la confusión de Parvati crecía por momentos. Sintió los nervios a flor de piel y supo que no conseguiría pegar ojo después de lo sucedido con Harry. Por un momento, pensó en contárselo a Lavender pero fue consciente de que a su amiga, de vez en cuando, se le escapaban secretos aunque no fuera intencionadamente, y le dio miedo que pudiera llegar a oídos de Ginny... aún así tuvo la necesidad de hablarlo con alguien, porque, después de todo, había dado su primer beso y se sentía muy emocionada al respecto.
— Gregory.
— Parvati— dijo él al mismo tiempo. Ambos se rieron suavemente.
—Tú primero— murmuró Goyle.
Ella notó como sus mejillas ardían, sin saber si quiera por dónde empezar.
— Tengo que contarte algo— dijo con voz entrecortada, sin dejar de abrazarle, hundiendo la cara en su espalda como si ese gesto pudiera arrebatarle un poco de la vergüenza que sentía— Antes, cuando estaba buscándote, me encontré a Harry Potter cerca del retrato de la Dama Gorda. Sé que vosotros no os lleváis bien con él pero…
Goyle no escuchó nada más. Todos los músculos del cuerpo se le quedaron completamente rígidos y contuvo la respiración.
— ¿Y qué ha pasado? — la alentó asustado, con miedo a que se hubiera enterado de todo sin haber tenido la oportunidad de explicárselo.
Parvati tragó saliva antes de continuar.
— Que me ha besado.
Goyle apretó los párpados con fuerza y supo que tenía que improvisar.
— ¿Y…te ha gustado?— preguntó con voz impersonal para que Parvati no sospechase, pero sintió un miedo repentino a averiguar la respuesta a esa pregunta, porque hasta ese momento ni siquiera se lo había replanteado. Inmediatamente se vio abrumado por el pánico y lo notó atascado en su garganta.
Parvati se mantuvo en silencio durante largo rato, haciendo acopio de valor.
— Sí, me ha gustado— dijo finalmente.
Por un momento hubo silencio.
Dolor, una gran decepción.
Y el mundo rompiéndose a sus pies.
Goyle de repente se sintió vacío. Roto, sobre todo. Pero luego se dijo que era comprensible, que nunca tendría que haberse hecho ilusiones con Parvati, porque por mucho que lo intentara, jamás podría alcanzarla.
Pero aún así dolió. Dolió demasiado.
— ¿Estás bien? — preguntó Parvati al notar que se ponía muy tenso de repente, que no se movía y ni siquiera hablaba. Y en parte, se decepcionó, porque pensó por un momento que él, siendo su amigo, se alegraría por el acontecimiento y la apoyaría.
Sin embargo, no dijo ni una palabra y Parvati se sintió ligeramente culpable, porque se dio cuenta de que él no había besado a ninguna chica nunca. Entendió que lo estaba incomodando al hablar sobre ese tema.
— Estoy perfectamente— le espetó Goyle cuando se recompuso, haciendo un gran esfuerzo por controlar el leve temblor que se percibió en su voz. Aún así, no se apartó de ella en ningún momento y dejó que siguiera abrazándole a pesar de la quemazón que sintió por dentro sólo con notar su tacto y saber que nunca podría a llegar a tocarla, que no podría ser más que un amigo al que contarle las penas— Tengo sueño. Buenas noches, Parvati.
Ella notó como el tono de su voz se volvía frío y distante, pero en seguida pensó que se le pasaría, que se olvidaría porque pronto ella se encargaría de buscarle a una chica a la que pudiera dar su primer beso. Sin embargo, Goyle se sintió triste. Demasiado. Y a pesar de que intentó no llorar, no pudo controlarse y se le escaparon unas lágrimas.
Hacía tiempo que no lo hacía, porque se juró a sí mismo que nunca más lloraría, pero, después de todo, supo que seguía siendo el mismo, que no había cambiado nada en absoluto, que su padre siempre tendría razón.
Era un inútil, un don nadie a los ojos de los demás.
Se dio cuenta de que sería mejor no decirle a Parvati la verdad. Nunca. Porque ella era una chica preciosa, inteligente y buena, perfecta para salir con Harry Potter y no con él, que siempre se había mantenido al margen, detrás de la sombra de los demás. Justo donde nadie pudiera verle. O recordarle.
Así que se limitó a cerrar los ojos y notó como las lágrimas caían por su rostro, humedeciéndole la piel que tanto le quemaba y le molestaba en ese momento. Y ella, simplemente, continuó abrazada a él hasta quedarse dormida.
Ginny corrió. Jamás había corrido tan rápido. A pesar de que el embarcadero no estaba muy lejos, el camino se le hizo interminable. Sólo pudo preguntarse si era demasiado tarde, si cuando llegase, Zabini ya se habría ahogado. Y el hecho de pensar que Filch pudiera pillarla en cualquier momento le hizo sentirse aún más intranquila, pero reuniendo coraje continuó corriendo, sin pensar en las consecuencias. Sin embargo, cuando llegó al vestíbulo vio que el lugar estaba vacío y silencioso, que no había ni rastro del conserje ni tampoco de la señora Norris o Snape. Y Ginny no pudo evitar preocuparse, porque le extrañó que todo fuera tan fácil. Aminoró un poco la carrera para que nadie la escuchase y una vez que estuvo lo suficientemente cerca de la puerta de la entrada como para abrirla y sintiendo que era su oportunidad, no la desperdició y salió del castillo. Una vez fuera, volvió a aligerar el paso notando un frío insoportable envolviéndola. Al respirar, vio como el vaho salía de su boca, pero hubo algo que la preocupó. El hecho de que había empezado a sudar. Supo que todo aquello, inevitablemente, le costaría un catarro, y deseó matar a Zabini en caso de que siguiera vivo. Aún así, se frotó los brazos, dejó su mente en blanco y siguió corriendo por los terrenos del castillo hasta llegar a las infinitas escaleras que llevaban al embarcadero. Miró de un lado a otro con ansiedad y al fondo, en el agua, lo vio. Era él... seguía allí y estaba completamente solo.
Asustada, se apresuró a bajar las escaleras y notó como comenzaba a temblar a medida que se acercó, y no sólo por el frío, sino por un cúmulo de sentimientos. Preocupación, terror a que le hubiese pasado algo, y a todo ello se sumó que Ginny no quería verle, que le daba demasiada vergüenza hablar con él después de lo sucedido en los vestuarios días atrás, pero se dijo que debía olvidarse de ello, que la vida de él era más importante en ese momento, así que continuó bajando escalón tras escalón. Cuando llegó abajo del todo, pudo verle mejor, en la penumbra de la noche. Se fijó en que tenía los brazos apoyados sobre un bordillo de piedra junto al embarcadero y que inclinaba la cabeza hacia abajo, sin nada de ropa. Su uniforme yacía no muy lejos, tirado en suelo.
Ginny, creyendo que había llegado demasiado tarde, notó una repentina opresión que le hizo olvidarse de respirar durante unos segundos.
— ¡Zabini!— gritó. Aterrorizada, se acercó a él a toda prisa y se agachó en cuclillas para sujetarle. Al ver que no se movía, perdió el control— ¡Zabini!
Blaise seguía un poco mareado y había apoyado la frente sobre sus brazos para que se le pasase el dolor de cabeza pero en ese momento escuchó la voz de alguien llamándole. La voz de la pecosa de Weasley. Y sonrió con ironía porque pensó que serían imaginaciones suyas. Sin embargo, al notar sus manos sujetándole firmemente los brazos, se dio cuenta de que no, de que era real. Aturdido, levantó un poco la cabeza y la vio. Respirando entrecortadamente, fuera de sí y mirándolo con miedo.
— ¿Weasley?— dijo confuso, preguntándose cómo lo habría encontrado— ¿Qué coño haces aquí?
Ginny, al confirmar que estaba bien y que no se había ahogado, suspiró aliviada y aprovechando que estaba en cuclillas, se dejó caer suavemente al suelo de rodillas. Durante unos segundos no fue capaz de hablar.
— Yo debería preguntarte lo mismo, estúpido— le espetó al cabo de un rato. Después, se puso en pie, se sacudió la falda y se sorprendió al darse cuenta de que ya ni siquiera tenía frío, después de todo lo que había corrido y lo que había sufrido— Pensaba que…te habías ahogado.
Blaise continuó de brazos cruzados, en la misma postura, apoyándolos sobre el bordillo. Pensó que el agua estaría muy fría antes de meterse. Sin embargo, le resultó refrescante, lo que hizo que dejase de estar mareado y que se despejase, sintiendo que se le había pasado un poco la borrachera.
De hecho, él mismo se notaba más lúcido.
— ¿Cómo has sabido que estaba aquí?
Ginny se sonrojó violentamente y desvió la mirada al ver que él la clavaba en sus ojos.
— Es una larga historia— murmuró con un hilo de voz— ¡¿Quieres salir del agua de una maldita vez?!
Pero Blaise se rio para sí mismo. Se rio porque dio por hecho que ella había averiguado donde estaba. Al ver que se agachaba y lo agarraba de un brazo para intentar sacarle a la fuerza, forcejeó y se zafó de su agarre.
— No me da la gana, pecosa.
Ginny, enfadada, bufó y volvió a incorporarse, dispuesta a marcharse. Arrepintiéndose por haber sido una idiota y haberse preocupado por él por un momento.
— No sé ni para qué he venido— musitó mirándole con indiferencia y sin más, se dio media vuelta, diciéndose a sí misma que si Zabini quería quedarse allí, que así lo hiciese porque ella no estaba dispuesta a pillar un resfriado por su culpa— Me largo.
Blaise, al ver que comenzaba a caminar y lo dejaba completamente solo, chasqueó la lengua, porque en realidad no quiso que se marchara tan rápido después de haber estado esperándola durante toda la tarde como un gilipollas.
— Weasley, espera. ¿Por qué no has venido a la fiesta?— le espetó con un deje de molestia en la voz — Porque la excusa de ''me duele la cabeza'' no cuela.
Ella suspiró de espaldas a él, se detuvo y volvió a acercarse, atraída como un imán, queriendo averiguar a qué se debía ese interés repentino.
— Qué más da que yo no haya ido, Zabini— musitó sonriendo amargamente, volviendo a recordar lo cerca que había estado Hermione de él en el mapa del merodeador— Tú te lo habrás pasado de escándalo tonteando con más de una.
Blaise se quedó callado y frunció el ceño.
— No he invitado a Daphne, pecosa— le espetó con frialdad— Y tus amigas no es que me pongan cachondo precisamente.
La expresión del rostro de Ginny cambió y se sintió mal por haber dudado de Hermione durante todo el día. Más relajada, exhaló, pero luego se preguntó por qué él no habría invitado a Daphne a la fiesta. Sin embargo, no dijo nada.
Blaise la miró durante un momento de arriba abajo y vio que no volvía a despegar los labios para hablar. Se formó un silencio incómodo entre los dos y sólo se escuchó el sonido del agua en calma moviéndose, pero aún así él no dejó de observarla, humedeciéndose los labios.
— El agua no está tan fría— dijo en un susurro.
Ginny se estremeció al captar su indirecta pero no pensaba darse un chapuzón y menos con él. Por no hablar de que estaban en pleno invierno y de que era muy tarde.
— ¿Y qué me quieres decir con eso?— le espetó, comenzando a frotarse los brazos al notar que se le ponía el vello de punta por el frío.
Blaise la miró con un semblante taciturno.
— Deberías meterte, conmigo.
Inconscientemente, Ginny dio un paso hacia atrás al escuchar lo roncas que sonaron sus palabras, con miedo a lo que pudiera pasar si se metía con él en el agua.
— Estás loco. Si no sales ahora mismo vas a congelarte. No seas imbécil— le dijo, queriendo que entrase en razón, porque supo que tampoco era bueno para él seguir allí. El agua parecía estar helada.
Blaise, sintiéndose cómodo en el agua, hizo como si no la hubiera escuchado.
— Eres una rajada— le susurró esbozando una sonrisa maliciosa, intentando provocarla— Seguro que si Potter te lo pidiese, te tirarías incluso con ropa.
A Ginny le hirvió la sangre al escucharle y sintió que estallaba de ira. Recordó el día en el que él le lanzó el Petrificus Totalus en mitad del pasillo porque desde entonces no había vuelto a decirle nada de Harry. No entendió cómo Zabini sabía que le había gustado pero había veces que ni ella misma se daba cuenta de lo descarada que era con respecto a Harry. Sin embargo, luego se dijo que no merecía la pena darle más vueltas porque hacía tiempo que se había olvidado de él. Y supo que Zabini, muy a su pesar, tenía la culpa. Molesta y sin saber por qué lo estaba haciendo, apretó con fuerza los dientes y comenzó a desabrocharse los botones de la camisa, queriendo demostrarle que no era ninguna pusilánime.
— Hace tiempo que Harry no me gusta, Zabini— murmuró cabizbaja con tal de no mirarle, porque él no llevaba nada de ropa y tenía los músculos de los brazos muy marcados. Ginny, algo preocupada repentinamente, giró un poco el rostro y observó el montón de ropa que había en el suelo. Al ver que los calzoncillos no estaban allí, suspiró con alivio y continuó desvistiéndose. Cuando terminó de desabrocharse la camisa, se bajó la falda muy despacio, avergonzada. Pero supo que si se tiraba al agua con ropa, no tendría nada seco que ponerse más tarde.
Blaise la miró mientras se desvestía y tragó saliva cuando se quedó en ropa interior. Agradeció que el agua estuviera fría, porque nunca la había visto con tan poca ropa. Inevitablemente pensó que su cuerpo era perfecto, que estaba demasiado buena y se odió. Más que nunca. Ginny, en cambio, solía ser impulsiva con respecto al agua. Si se tiraba, lo hacía de golpe, pero esa vez estaba un poco cohibida, así que decidió acercarse y meter un pie para probarla antes, porque supo que podría arrepentirse en el último momento.
Muy despacio y con recelo, se acercó a donde estaba él y metió el pie lentamente dentro del agua. Sin embargo, al hacerlo, sintió un escalofrío al percibir lo helada que estaba y sin poder evitarlo, soltó un pequeño gemido. Un gemido que no pasó desapercibido para Blaise.
— Qué fría est…— pero no pudo terminar, porque se quedó lívida al sentir que él la agarraba del tobillo con fuerza.
Y simplemente cayó, notando el frío. Un frío insoportable. Abrió los ojos bajo el agua pero no pudo ver nada, sólo oscuridad, así que rápidamente pataleó y movió los brazos, queriendo salir a la superficie cuanto antes porque tuvo la sensación de que iba a congelarse.
Volvió a inspirar fuertemente cuando sacó la cabeza del agua. Durante unos segundos, sólo pudo jadear y tiritar.
— ¡Cómo has podido imbécil!— gritó nadando un poco hasta acercarse a él para pegarle un puñetazo— ¡Está h-helada y voy a enfermar por tu c-culpa!— añadió sin dejar de balbucear, por culpa del frío, sintiendo que se mordería la lengua de un momento a otro. Levantó la mano como pudo en un puño cerrado para estamparla contra su cara pero antes de que pudiera hacerlo, él la agarró, la empujó contra el bordillo, la sujetó para que no se hundiese y se puso tras ella, pegando el torso a su espalda por completo. Ginny se quedó rígida al notar la calidez de su cercanía y puso las manos en el bordillo para sujetarse. Zabini hizo lo mismo pero se quedó detrás, dejando la nariz enterrada en su cuello— ¿Qué h-haces?— musitó casi sin aliento— Zabini, estás hirviendo. Tienes mucha fiebre.
Intentó girarse, pero él no la dejó.
— No tengo fiebre— le susurró al oído. Al ver que ella se estremecía al notar el contacto de sus labios rozando el lóbulo de su oreja, sonrió para sí mismo— Mi temperatura corporal suele ser así.
Ginny se mantuvo en silencio durante un rato, sintiendo que podía soportar el frío gracias a su calor. Un calor que le resultó tan placentero que la dejó sin palabras. Fue incapaz de apartarse de él y más cuando se dio cuenta de que no estaba tan arisco como de costumbre. Lentamente giró un poco el rostro y lo miró de soslayo, acelerada y sintiendo que las mejillas le quemaban.
— Oye, Zabini— musitó casi para sí misma.
Blaise suspiró al pensar por un momento que querría salirse del agua. Marcharse. Pero si lo hacía, supo que él no iría a ninguna parte, que no estaba dispuesto a dormir esa noche en su habitación, y menos solo.
— ¿Qué te pasa ahora, Weasley?
Ginny se mantuvo en silencio durante un rato, dubitativa y es que supo que si no descubría la verdad seguiría atormentada, que no iba a tener muchas oportunidades de averiguar lo que quería si no le preguntaba a él directamente.
— ¿Por qué no has invitado a Daphne a la fiesta? — su respiración se volvió irregular. Dedujo que él se reiría o se burlaría de ella pero Zabini no dijo nada, así que decidió indagar un poco más— ¿Habéis terminado?
— No.
Ginny se mordió el labio, odiando que hubiera sido tan seco y tan escueto.
— ¿Entonces?— se atrevió a preguntar. Volvió a mirar hacia delante y apretó los párpados con fuerza sabiendo que se arrepentiría, que él volvería a soltarle una bordería. ''Ginny cálmate. Ya se lo has preguntado. Si se ríe de ti o dice que estás loca por él, te giras, le das una patada en la entrepierna y dejas que se ahogue. Fin de la historia, ¡Pero r-e-l-á-j-a-t-e!''.
Blaise no supo qué contestar a su pregunta pero luego fue consciente de que si le decía la verdad, cabía la posibilidad de que ella quisiera acostarse con él algún día.
— ¿Realmente quieres saberlo?
Ginny se tensó al percibir lo peligrosa que sonó su voz.
— Sí— musitó con miedo a que la decepcionasen sus palabras.
Blaise apartó una mano del bordillo, la cogió de la cintura, la giró, la pegó contra la piedra y la miró a los ojos. Por un momento la soltó pero al notar que ella se hundía un poco, la sujetó, rodeándole la cintura con un brazo. Y con el otro, se agarró al bordillo para no ahogarse.
— No la he invitado porque cada vez que la toco me imagino que es tu jodido cuerpo, tu boca, tu culo, tus tetas, toda tú. Porque cuando lo hice con ella la otra noche, no dejaba de pensar que tú eras la que estaba debajo de mí, que tú eras la que estaba desnuda en la cama conmigo, que tú eras a la que me estaba follando. Y simplemente, porque ella, no eres tú, Weasley.
Ginny se quedó sin aliento y no fue capaz de apartar la mirada de la suya. Lo pudo ver en sus ojos. Pudo sentir el deseo en todas y cada una de las palabras que él le había susurrado. Se preguntó por un momento qué era lo que realmente sentía por Zabini. Siempre lo había odiado y seguía haciéndolo, pero también sentía atracción por él, por ese motivo había dejado que la tocase y que la besase. A pesar de que lo intentó con sus fuerzas no pudo volver a pensar en Harry y supo perfectamente cuál era el motivo.
Lo tenía frente a sus ojos.
— E-estás muy cerca— tiritó al ver que rozaba la nariz con la suya, como si pretendiera besarla de un momento a otro — Esto...¿y qué vas a hacer con Daphne?
Blaise alejó los labios de los suyos y la miró muy serio. Su respiración se volvió pesada y Ginny pudo notarla claramente.
— No lo sé. En realidad estoy cansado, así que supongo que hablaré con ella cuando la vea— le dijo. Él estaba seguro. Totalmente seguro de que si no dejaba a Daphne, no podría follársela a ella.
Ginny sintió que se había quitado un peso de encima, aún sabiendo que era una estúpida por ilusionarse cuando era obvio que lo que había entre los dos no llegaría muy lejos.
— Vuelve a... acertarte— murmuró arrebolada, deseando que la besara, creyendo que aquellas palabras serían la mejor manera de pedírselo— Tengo frío.
Blaise nunca cerraba los ojos al besar a alguien, pero esa vez se aproximó mucho a ella e inconscientemente bajó los párpados, sintiendo que no podía esperar más porque estaba hirviendo y necesitaba saborear su boca, notar el suave tacto de sus labios y su lengua tocando la suya. Ginny notó que entreabría sus labios muy despacio y gimió levemente. No opuso resistencia porque le apetecía tanto como a él. Diciéndose que por una noche no ocurriría nada, que ya tendría tiempo para odiarle el resto de su vida, así que al notar que él deslizaba la lengua en su boca buscando la suya, simplemente se dejó llevar.
Blaise se adentró poco a poco, cada empuje fue más profundo, suave y húmedo que el anterior. No estaba enfadado ni tampoco furioso. Quiso olvidarse por un momento de toda la mierda que había en su vida, así que se tomó su tiempo en saborear el beso despacio, con calma, algo que no solía hacer muy a menudo. Empujó un poco más la lengua dentro de su boca y volvió a apartarse para succionarle el labio muy despacio, sin soltárselo. Y al hacerlo, sintió como ella se estremecía del placer que le estaba causando. Excitado, se apartó de sus labios y comenzó a esparcir besos por su barbilla, bajando hasta su cuello.
Y justo ahí percibió que estaba fría. Demasiado fría.
Rápidamente, abrió los ojos, se apartó un poco y vio que tiritaba, que no dejaba de temblar. De un fuerte impulso se subió en el bordillo con facilidad pero no se inmutó ante el cambió brusco de temperatura.
— No puedes estar en el agua por más tiempo, Weasley. No quiero tener que llevarte a la enfermería.
A Ginny no le importó que el agua estuviera helada, porque quiso seguir con él, dentro. Sin embargo, al ver que le tendía la mano insistentemente para ayudarla a salir, se subió en el bordillo con rapidez. Al hacerlo, notó un frío insoportable calándole los huesos. Buscó una toalla con desesperación pero sólo halló su uniforme tirado en el suelo. Y supo que si lo mojaba, tendría que volver empapada a su dormitorio. Aún así, todos sus pensamientos se esfumaron cuando miró a Zabini de arriba abajo, empapado. Llevaba unos calzoncillos negros y al tenerlos tan pegados por la humedad, tuvo que desviar la vista al fijarse en que se le marcaba el basilisco.
Se encogió un poco y se cruzó de brazos como si aquello pudiera quitarle el frío pero Zabini se acercó a ella al verla temblando y la rodeó con los brazos intentando darle calor. Ginny se sorprendió cuando él la abrazó. Durante unos momentos estuvo así, quieta, notando la calidez de su cuerpo pegado al suyo, hasta que poco a poco, dejó de tiritar. Blaise, al ver que volvía a estar bien, se apartó de ella rápidamente como si se hubiera quemado y volvió a adoptar un semblante impersonal. Como ya no estaba tan mojado, empezó a ponerse el uniforme. Ginny también se agachó para coger su camisa y su falda del suelo y se puso la ropa.
— No te equivoques, Weasley— musitó muy serio justo cuando ella estaba terminando de abrocharse la camisa. Ginny alzó la vista para mirarle— Sigo odiándote.
Ginny se mantuvo en silencio, siendo consciente de que, que se hubieran vuelto a besar, no significaba que se llevasen bien ni mucho menos. Quiso responderle pero él no la dejó porque aún tenía algo más que hacerle saber.
— Pero que te odie no significa que no te desee. Porque lo hago, aunque me joda y aunque no quiera— le espetó, queriendo dejarle clara la situación. Siempre la odiaría. Y no sólo por ser una traidora a la sangre, sino porque sentía que no podía permitirse confiar en ella ni en ninguna.
Ginny suspiró y se abrochó el último botón de la camisa.
— Supongo que es mutuo.
Blaise dio dos pasos al frente y se acercó un poco más a ella.
— Veo que te ha quedado claro.
Y sin más, se giró sobre sus talones para marcharse por las escaleras, hundiendo las manos en sus bolsillos. Ginny frunció el ceño al ver que iba a dejarla allí sola, después de haberla besado como lo había hecho.
— Zabini, ¿a dónde narices vas?
Blaise se paró en seco, se dio media vuelta y la miró de soslayo.
— ¿Tú qué crees? A los vestuarios, a ducharme antes de pillar una pulmonía.
Ginny enarcó una ceja pero luego pensó que lo de ducharse para entrar en calor no era mala idea, porque estaba claro que acabarían enfermos.
— Pero pueden pillarte. Además, ¿cómo vas a entrar?
Blaise se rio suavemente.
— Llevo la varita, Weasley. Nadie va a verme. No es la primera vez que voy allí por la noche— y fue cierto. En aquel lugar tenía más tiempo para pensar, para estar solo. En su habitación nunca podía ducharse tranquilamente con Vincent, Gregory y los demás, armando jaleo alrededor, llegando a ser un auténtico coñazo aporreando la puerta cada vez que alguien entraba en el baño.
Y tras decir aquellas palabras, continuó con su camino. Ginny, al ver que se marchaba, tuvo la necesidad de detenerle y se acercó a él, pero no le tocó.
— Zabini, espera.
Él la notó cerca. Demasiado cerca.
Volvió a girarse y vio que estaba muy roja. El pelo le chorreaba mojándole el uniforme, cada vez lo tenía más húmedo haciendo que se le transparentase el sujetador y Blaise tuvo que hacer un gran esfuerzo por no hacerle ver a ella lo cachondo que se estaba poniendo.
— Qué quieres— le espetó con una expresión poco amigable.
Ginny desvió la mirada. ¿Que qué quería? Había muchas respuestas para esa pregunta pero no pudo decirle ninguna. Quiso que no se marchase, que volviera a besarla, que la tocase, que la...
— No lo sé— murmuró atreviéndose a mirarle de una vez por todas a sus ojos negros— No sé lo que quiero. No sé qué hacer.
Blaise se quedó callado porque él sí tuvo muy claro lo que quería.
— Tienes dos opciones.
Ginny lo observó con incertidumbre pero se mantuvo en silencio, esperando a que continuase.
— La primera… dar media vuelta, marcharte a tu habitación y olvidar que hemos tenido esta conversación.
Ella se tensó al ver que daba un paso al frente, para estar más cerca.
— ¿Y la segunda? — le instó a que continuase, algo impaciente.
Él simplemente apuntó una sonrisa sibilina.
— Acercarte a mí y besarme.
Ginny sintió como una sacudida la traspasaba por completo. La segunda opción le gustó más, pero tuvo ciertas dudas. Miedos. Sus sentimientos encontrados le dificultaban tomar una decisión y se preguntó por un momento si en esa ocasión sería bueno que se dejara de remordimientos y se lanzara sin pensar en las consecuencias como solía tener por costumbre.
— ¿Y qué ocurrirá si lo hago?— preguntó en un susurro.
Blaise se acercó totalmente a ella.
— Que esta noche no volverás a tu habitación.
Ginny se mantuvo en silencio por unos momentos. Supo a qué se refería. Para ella fue evidente lo que sucedería si se lanzaba y se odió a sí misma porque realmente era lo que quería. Nunca había sentido ese deseo por nadie, ni siquiera por Harry y supo que si elegía la segunda opción acabaría teniendo sexo con él. Hasta ese momento, siempre se imaginó que su primera vez sería con alguien a quién quisiese y a él precisamente lo odiaba, pero aún así, sintió la maldita necesidad de acostarse con él. Y justo ahí, se sorprendió a sí misma al ser consciente de lo que en realidad deseaba. No quería hacer el amor con él como había soñado siempre, sino tener sexo.
Al ver que él cada vez estaba más cerca esperando a que tomase una decisión, se mordió el labio con todas sus fuerzas, sintiendo como el pánico corría por sus venas. Pánico a que él le arrebatase la virginidad y se olvidase de que existía como había hecho con todas las demás. Escuchó su voz interior advirtiéndole una y otra vez— Ginny no, no seas imbécil. No lo hagas, vas a arrepentirte durante toda tu maldita vida— pero no la escuchó. Lentamente alzó la mano para sujetar a Zabini de la nuca, lo atrajo hacia ella y bajó los párpados al sentir el roce de sus labios impactando contra los suyos. En el momento en que lo hizo, se relajó y una agradable languidez la embargó por completo. Se olvidó de todo lo que les rodeaba y sólo pudo notar el calor de su cuerpo contra el de ella.
Blaise sonrió para sí mismo. Sonrió porque por un momento pensó que ella iba a marcharse y le sorprendió que no lo hiciese, así que no se contuvo más, la rodeó con los brazos y notó lo empapado que tenía el uniforme. Lo fría que estaba. Sintió sus tetas friccionando contra sus pectorales y tuvo que ahogar un gemido contra su boca. Había follado con muchas y también había besado a muchas pero con ninguna se había visto tan afectado como con ella y no llegaba a comprender por qué.
Aún así pensó que era porque con todas las que lo había hecho, tenían experiencia, y ella, simplemente era... diferente.
Ginny se pegó más, sucumbiendo a su calor y dejó que él fuese el que tomara el control, notando como deslizaba las manos por su torso, como la sujetaba firmemente de la cintura y como la apretaba contra su ingle, haciendo que sintiese el duro e insistente bulto de su cuerpo. Sin embargo, no se apartó.
En un principio el beso fue lento y suave. Blaise se tomó su tiempo, saboreando, lamiendo, moviendo sus labios sobre los suyos, pero todo cambió en el momento en que a Ginny se le escapó un pequeño gemido que él escuchó a la perfección. Entonces su boca se volvió ardientemente caliente, hambrienta y rozó impaciente sus labios hasta obligarlos a abrirse. Ginny pudo notar que el pulso le latía a través de las venas recorriéndole todo el cuerpo. Lo sintió golpeando en su garganta y más aún cuando notó la intrusión de su lengua en su boca. La dulce y caliente sensación de sus labios y la embriaguez de su lengua fue más de lo que pudo soportar. Supo que no iba a tener fuerzas de voluntad para echarse atrás y también se dio cuenta de que le hiciera lo que le hiciese Zabini no se lo iba a impedir, así que retiró un poco la mano de su nuca y la fue deslizando por su cuello, acariciándole suavemente.
Blaise sintió un escalofrío al notar su tacto y se apartó con brusquedad, provocando que Ginny lo mirase algo asustada. Por unos momentos, ella pensó que no tenía que haberle acariciado, creyó que replicaría, pero Blaise sólo se limitó a observarla mientras inspiraba y tragaba el aire frío del invierno. Cuando se recompuso, la cogió de la muñeca y comenzó a subir las escaleras hacia el castillo.
— Ven conmigo.
Ginny sólo pudo notar el tacto de su mano sujetando su muñeca. Le resultó cálido y le calmó el frío que sentía.
— ¿A d-dónde vamos?— preguntó tiritando.
Sin mirar atrás, Blaise continuó caminando con decisión.
— A ducharnos.
Ginny contuvo la respiración pero no se detuvo. Sólo se dejó guiar por sus pasos. ''¿Ducharnos?'' - resonó en su cabeza, llevándola a preguntarse si él se refería a juntos. La vergüenza hizo que las mejillas se le recalentasen al percatarse de que era muy probable que la viese desnuda.
— ¿Vamos a ir a tu habitación?— preguntó indecisa.
— No. Allí puede haber alguien.
Ginny, de pronto, se dio cuenta de a donde se dirigían y recordó que él lo había mencionado. El vestuario de los chicos de Slytherin. Cuanto más se aproximó con él, más nerviosa se puso. El cuerpo le temblaba y no sólo era por el frío, sino por el miedo, pero al fijarse en él y ver que ni siquiera parecía estar enfadado como de costumbre, se relajó un poco.
Cuando se detuvieron frente a la puerta del vestuario, Blaise la soltó, metió la mano en su bolsillo, sacó la varita y la abrió. Una vez dentro, se aseguró de lanzar un hechizo contra el picaporte por si a Filch le daba por merodear por allí. Más calmado, se acercó a una de las taquillas hasta que encontró unas toallas, jabón y esponja y después entró en las duchas.
Ginny, en cambio, se quedó plantada junto a los banquillos, totalmente inmóvil.
— ¿A qué esperas?— le dijo él intentando que reaccionase— Si no te duchas con agua caliente vas a ponerte enferma.
Él no solía pillar un resfriado con facilidad pero supo que ella estaba helada, que seguía tiritando, que tenía que hacer que entrase en calor de alguna forma y tuvo muy claro cómo conseguirlo. Ginny le dio la razón al notar que se le escapaba un estornudo y comenzó a caminar hacia las duchas. Despacio. Cada paso que dio le resultó extremadamente difícil y pesado, porque supo que cuando entrase allí con él, no habría vuelta atrás.
Sin embargo, para ella fue irónico, porque en realidad no hubo vuelta atrás desde el momento en que le besó.
Cuando entró en las duchas con él, Blaise dejó las toallas en un taburete cercano, abrió una de las manivelas y comenzó a desabrocharse la camisa del uniforme. Al ver que ella se quedaba inmóvil, la observó muy serio intentando que no percibiese la clara excitación en su mirada.
— Quítate la ropa.
A Ginny se le dilataron las pupilas.
— Puedo ducharme con esto— le espetó, al darse cuenta de que las luces del vestuario estaban encendidas y que él la vería en todo su esplendor.
— Weasley, si no lo haces tú, seré yo el que te la quite. Tú decides.
Ginny se tensó y tuvo que respirar para relajarse. Prefirió hacerlo ella, sin duda, pero antes, sintió la necesidad de saber algo. Algo que la estaba carcomiendo por dentro.
— Zabini.
Blaise continuó desvistiéndose, desabrochándose los pantalones y quitándose los zapatos antes de meterse en la ducha. Cuando sólo le quedaban los calzoncillos, alzó la vista para mirarla y vio que aún no se había desnudado.
— Qué.
Ginny desvió la mirada, muy ruborizada.
— Tú… ¿vas a volver a hacerlo con Daphne?
Blaise se mantuvo en silencio. Quiso vacilarle repentinamente al ver lo insistente que estaba poniéndose con respecto a Greengrass.
— ¿Vas a largarte si te digo que es probable que me la folle otra vez?
Ginny lo miró a los ojos durante unos momentos, observó su rostro con detenimiento y se dio cuenta de que la estaba poniendo a prueba.
— No— le espetó y con furia, comenzó a desabotonarse la camisa, notando como le temblaban ligeramente las manos. Cuando se quitó la falda y los zapatos y sólo le quedaban las bragas y el sujetador, vio que Zabini ya estaba bajo el agua, enjabonándose, y que no llevaba absolutamente nada de ropa.
— Sí que eres lenta desnudándote— murmuró él con los ojos cerrados mientras se aclaraba el jabón de la cara.
Ginny exhaló e intentando no mirar a esa zona, se desabrochó el sujetador, lo dejó junto al resto de ropa y se bajó las bragas muy despacio. Luego se acercó a él con el corazón a punto de reventar. Jamás en toda su vida había estado desnuda delante de alguien y nunca se hubiera imaginado que la primera vez sería delante de él. Sin embargo, sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando Zabini la cogió de la cintura con una mano y la metió bajo la ducha.
Ginny cerró los ojos, sin poder mirarle.
— Date la vuelta— le exigió Blaise poniéndole las manos en los hombros para girarla y situarla de espaldas a él. Luego le retiró el cabello mojado y se lo echó hacia un lado. Inconscientemente deslizó la mirada por su cuerpo hasta llegar a su trasero. Fue la primera vez que la veía completamente desnuda y la erección súbita que sintió en ese momento le hizo comprender que nunca había estado tan cachondo en toda su vida.
Y el agua caliente, desde luego, no ayudaba.
— ¿Qué vas a hacer?— en la voz de ella pudo captarse el miedo. Ginny seguía sin abrir los ojos y tenerlo detrás, completamente desnudo, la perturbaba. La piel había comenzado a arderle y cada vez que exhalaba e inhalaba, lo hacía con más dificultad.
Blaise no contestó, comenzó a pasar la esponja por su espalda muy despacio, se pegó a ella e inclinó un poco la cabeza para apoyar sus ardientes labios sobre su cuello.
— Ahora mismo lavarte para que entres en calor pero cuando termine, voy a empujarte contra la pared y te lo voy a hacer— musitó deslizando la esponja más abajo— Voy a follarte.
Ginny sintió una fuerte sacudida.
— ¿Y qué pasa si yo no quiero?— musitó sin abrir los ojos. Cada palabra que dijo sonó más profunda que la anterior, con más excitación.
Blaise se rio suavemente y pasó la esponja por sus nalgas haciendo que a ella se le escapase un gemido. Luego alzó la otra mano para rodearle la cintura y la deslizó por su estómago, bajando cada vez más.
— Si no quisieras, ya te hubieras ido— le susurró apartando los labios de su cuello y comenzó a mordisquear el lóbulo de su oreja.
Ginny no respondió esa vez. No pudo. Él había ganado y ella lo sabía.
— ¿Vas a hacerme daño?— su respiración era entrecortada y se volvió aún más pesada cuando él volvió a girarla, la recostó contra la pared y empezó a enjabonarle los pechos lentamente. Ginny, muy despacio, abrió los ojos y se atrevió a mirarle.
En ese momento, Blaise vio pasar una infinidad de emociones por su rostro. Miedo, inseguridad, vergüenza pero también deseo. Un deseo abrasador que hizo que su muro de contención se derribase.
— Sí— le susurró, bajando más la esponja, lavando su estómago hasta llegar a su pelvis— Te dolerá, pero no por mucho tiempo.
Ginny se estremeció al ver que su mano estaba cada vez más cerca de su sexo pero justo cuando estuvo apunto de tocarla, él tiró la esponja al suelo, se acercó y se pegó a ella por completo. Blaise notó lo endurecidos que tenía los pezones y lo suave que era toda su piel. Ella era virgen, pequeña a su lado y él nunca había sido cuidadoso porque jamás había tenido que desvirgar a nadie. Sin embargo, se dijo a sí mismo que iría más despacio, que lo intentaría.
Ginny, en cambio, se quedó sin aliento al notar que sus pezones se aplastaban contra sus pectorales. El contacto fue violento. Eléctrico. Instintivamente volvió a cerrar los ojos al percibir el calor de su cuerpo y se puso muy nerviosa al sentir su erección apretada contra su vientre. Abrumada, alzó la vista y vio el deseo que había en su mirada. No pudo evitar jadear al sentir que él deslizaba una mano por su muslo, lo sujetaba para abrirle un poco las piernas y se metía entre ellas. Jamás se hubiese imaginado que su primera vez sería de pie, en una ducha y menos con él. El miedo seguía agazapado en su interior, pero aquello para Ginny era excitante, terriblemente excitante.
Blaise apoyó una mano en la pared y con la otra agarró su suave pelo haciendo que ella arquease un poco la cabeza hacia atrás. Al ver que gemía, perdió el control, se empujó aún más contra ella intentando percibir su calidez y enterró la nariz en su cuello buscando su olor. En ese momento vio las pecas por esa zona. Sus jodidas pecas, tan apetecibles, tan irresistibles… y quiso saborearlas. Lamerlas como había deseado hacer durante toda la noche así que comenzó a besarlas muy despacio y bajó los labios siguiendo el recorrido por sus hombros, su clavícula... hasta llegar a sus pechos. Ginny se estremeció al notar que deslizaba la boca hasta su pezón y él, al sentir que temblaba, la miró para asegurarse de que no estaba asustada pero lo único que pudo ver en su expresión fue un deseo candente.
Y se dio cuenta de que nunca en toda su vida había deseado tanto follar como en ese momento. Quiso estar dentro de ella, que ella lo sintiese.
Comenzó a lamer su pezón muy despacio, deslizó las manos por su estómago dejando que sus dedos pulgares descansasen en su ombligo e instintivamente cerró los ojos al percibir lo suave que tenía la piel. Luego volvió a deslizar las manos hasta sus pechos y se detuvo debajo, comenzando a empujarlos hacia arriba, haciendo que se endureciesen y se enrojeciesen más de lo que ya estaban. Ginny, a pesar de que quiso tocarle, se mantuvo inmóvil, sin atreverse a dar el paso. Notó como él acariciaba sus pechos y atrapaba su pezón dentro de su boca para chuparlo. El placer que estaba experimentando fue tan fuerte que bajó los párpados y se abandonó por completo.
Blaise apartó las manos de sus pechos, la agarró de la cintura, volvió a erguirse un poco y acercó los labios a su cuello de nuevo. El sabor de ella era tan dulce que sintió que estaba perdiendo la cordura y saber que por fin había cedido, lo había empujado a un estado de excitación casi violento, así que se apartó de su cuello, movió las manos hasta sus nalgas y las apretó fuertemente provocando que ella volviese a abrir los ojos. Cuando lo hizo, Ginny se vio reflejada en los suyos pero él se pegó más rozando sus labios con su boca, impidiendo que pudiese continuar mirándole. En ese momento, ella no pudo contenerse más y se atrevió a sujetarle, curvando los dedos sobre sus hombros.
Blaise gimió al sentir su contacto. Estaba ansioso porque le tocase. Necesitaba notar sus manos sobre su piel. Lo necesitaba desesperadamente. La necesidad estaba desgarrándole, haciéndole tensar los músculos.
— Weasley— musitó atrapando su labio inferior con fuerza y volviéndolo a soltar. Su voz se había vuelto muy áspera.
Pero Ginny notó que, de buenas a primeras, apartaba las manos de su trasero.
— Qué ocurre.
Blaise se limitó a separarle un poco más las piernas y a empujar con su rodilla hasta que estuvo abierta por completo.
— Es simple. Antes de seguir, quiero que me pidas que te folle. Quiero que salga de tus labios.
Ginny se quedó rígida al escucharle. Se vio incapaz.
— Zabini, no puedo decirte algo así— musitó desviando la mirada al notar como le ardían las mejillas.
Él se inclinó un poco descansando la boca sobre las pecas de su hombro y notó su esencia. Esa esencia que le nublaba la razón, que le hacía perderse y olvidarse de todo.
— Nadie va a escucharte. Sólo yo— musitó ásperamente y comenzó a pasar la punta de la lengua por su hombro, dejando que su mano vagase por su vientre hasta llegar a su sexo caliente— No tengo prisa. Voy a esperar hasta que me lo pidas.
Ginny tembló al sentir que él acariciaba sus pliegues. Se sintió húmeda, mojada y no sólo por el agua. Notar la mano de él acariciando esa zona le hizo desear pedírselo a gritos.
— Blaise— jadeó y él, al escuchar que decía su nombre, presionó un poco más sus dedos sobre su entrada palpitante.
— Sigue— murmuró con voz muy ronca, dejando la nariz enterrada en su hombro.
Ginny se estremeció y apretó los párpados con fuerza.
— Te odio por obligarme a decir esto— masculló intentando controlar la vergüenza que sentía— Quiero…que lo hagas.
Blaise se rio y resbaló un dedo dentro de ella muy despacio, empujándolo poco a poco.
— Tienes que ser más específica, Weasley.
Ginny jadeó y lo soltó sin rodeos, porque sintió que cuanto antes lo dijese, antes dejaría de torturarla.
— Quiero…que me folles.
Y Blaise, satisfecho, enterró su dedo por completo dentro de ella, notando lo mojadas y estrechas que estaban las paredes de su sexo. Intentando no llevarse por los instintos, retiró la mano muy despacio, la sujetó de las nalgas, la levantó con cuidado y la apoyó contra la pared, haciendo que ella lo rodease con las piernas y se aferrase fuertemente a sus hombros para no caerse. Sin embargo, Blaise no pensó en penetrarla aún, porque quiso hacerle sufrir un poco más, así que sólo se limitó a resbalar su erección por sus sedosos pliegues.
— ¿Quieres saber la verdad? Te hubiera follado aunque no me lo hubieses pedido, pero necesitaba saber si eras capaz de decírmelo.
Ginny quiso maldecirle pero no pudo hacerlo al sentir que él volvía a infringir aquella enloquecedora fricción con su miembro sobre su sexo, así que se quedó en silencio, intentando controlar sus pesados jadeos. Supo que él no iba a ser sensible porque lo hacía todo a su manera, pero a ella le gustaba. Y eso la sobresaltó y la asustó porque no quiso sentirse irremediablemente atraída por él, no hasta ese punto pero notar su erección, lo ardiente que tenía el cuerpo y su respiración desigual, hizo que se perdiese, que ansiase fundirse en el calor que él emanaba.
— Quiero que sigas— jadeó agarrándose a sus hombros con más fuerza, sintiendo que estaba atrapada entre la pared y él. Supo que le dolería y mucho, porque precisamente él la tenía grande.
Blaise se aproximó a su oído.
— Avísame cuando deje de dolerte— le susurró cada una de esas palabras muy despacio.
Ginny lo miró sin estar muy segura de si se refería a lo que ella suponía.
— Pero...
Blaise penetró la punta de su miembro en su sexo haciendo que a ella se le escapase un gemido.
— Tú sólo... avísame.
Ginny clavó con fuerza las uñas en sus hombros al sentir el dolor. Y apenas había entrado, pero estaba duro, caliente y era grande. El cuerpo le tembló y creyó que de un momento a otro se quedaría sin respiración. Blaise empujó más profundo y Ginny notó como las estrechas paredes de su sexo comenzaban a ensancharse. No lo pudo evitar y ahogó un grito en el que pudo captarse el dolor. Blaise la agarró con firmeza al escucharla.
— Te duele, ¿verdad?— musitó quedándose inmóvil al notar que ella enterraba la cara en su cuello.
— No mucho— le mintió. Para Ginny, el dolor fue casi insoportable pero no quiso que parase.
Blaise hizo un suave movimiento hacia atrás y la volvió a penetrar, pero esa vez por completo. Vio que sus ojos estaban nublados por el dolor pero también por el deseo, así que no se contuvo. Comenzó a moverse hacia atrás y la embistió un poco más fuerte y más profundo, arrancándole un grito.
— Estás muy estrecha— le susurró al oído.
Ginny cerró los ojos y lentamente, se obligó a relajarse creyendo que si no estaba tensa y rígida, le dolería menos. Cuando él volvió a enterrarse dentro de ella, Ginny notó que, efectivamente, esa vez no le molestaba tanto, así que se dijo que debía calmarse. Con cada embestida, notó que ya no sentía tanto dolor y conforme fueron pasando los minutos, comenzó a experimentar algo diferente. No supo por qué, pero instintivamente se arqueó para empujarse contra su miembro. Ni siquiera etendió lo que estaba haciendo pero prefirió dejarse llevar por las sensaciones que estaba sintiendo en ese momento.
Blaise, en cambio, jadeó más fuerte al notar que ella movía las caderas instintivamente para que él se enterrase profundamente dentro de ella.
— Joder, Weasley— la voz se le resquebrajó tanto que se sintió vulnerable por un momento— Continúa haciéndolo.
Ginny tuvo vergüenza. Verguënza porque nunca en toda su vida había sentido ese deseo. No deseo de hacer el amor como siempre se había imaginado, sino de algo más intenso y más violento, así que no pudo controlarse y gimió suavemente intentando fundirse con él. Pensó que hacerlo en esa postura sería incómodo, molesto y aunque en un principio lo hubiese sido, se había vuelto demasiado plancetero para ella. Él la sujetaba fuertemente del trasero y supo que no la dejaría caer.
— Voy a ir más rápido— le advirtió— Lo necesito. Si no, te juro que voy a perder la cabeza.
Y Ginny no le puso impedimentos porque la sangre le ardía y prácticamente se había quedado sin aliento. Apartó las manos de sus hombros, sujetó su rostro y acercó los labios a los suyos, besándole desesperadamente a la espera de que él volviese a embestirla, dura y fuertemente.
Blaise sintió que estaba al límite. Aunque hubiera intentado controlarse por más tiempo no hubiese sido capaz, así que permitió que toda la lujuria, deseo y furia que lo abrumaban se desataran sobre ella. Necesitaba olvidar. Olvidar todos sus problemas, sus miedos, sus inseguridades, pero sobre todo, olvidar el odio y el fuego que lo consumían. Volvió a empujar. Empujó fuertemente hasta notar que ella comenzaba a temblar y a estremecerse contra su cuerpo.
Ginny gimió con cada golpe, con cada embestida. Se retorció aferrándose a él y le obligó a seguir, sucumbiendo a las intensas sensaciones mientras luchaba por respirar. Notó que las paredes de su sexo se contraían contra su miembro y sintió una mezcla de ardiente dolor e intenso placer.
Y Blaise supo que a ella le faltaba muy poco para llegar al clímax. También supo que no iba a detenerse hasta conseguir que se corriese, así que continuó enterrándose en ella, haciendo que sus pechos se agitasen con cada embestida. Los gemidos de ella le resultaron jodidamente excitantes y empujó más fuerte dentro de su sexo mojado. Pudo sentir su calor, la suavidad de su interior. Quiso repentinamente que Weasley lo recordarse, que no olvidase que había estado dentro de ella, que él era el único que se la había follado.
Que él era el que la había desvirgado.
Sus embestidas eran tan duras que Ginny no pudo evitarlo y gimió al sentir que la sensación tan intensa que la invadía crecía cada vez más. Y justo cuando Blaise notó que el sexo de ella se apretaba con fuerza sobre su miembro, no se vio capaz de aguantar por más tiempo. La sujetó firmemente y la penetró por completo, dejando que su clímax los inundase, haciendo que ella se estremeciese y jadeara necesitando más.
Él se dejó caer hacia delante, pegándola contra los fríos y húmedos azulejos de la ducha y poco a poco fue saliendo de ella y la soltó en el suelo con cuidado, aunque no apartó su cuerpo del suyo y siguió notando el calor de sus pechos. Apoyó el rostro contra su cuello, lo succionó lentamente y respiró despacio para intentar recomponerse. Ginny aflojó las manos procurando no apretarle tanto como lo había hecho pero no le soltó. Se sintió viva, más viva que nunca. La sangre bombeaba a través de sus venas y aunque intentó respirar profundamente para calmarse, su respiración siguió siendo agitada por la excitación que sentía y que aún no había desaparecido.
— Weasley, esto no ha hecho nada más que empezar— jadeó él entrecortadamente sin apartarse. Aún le costaba hablar— Quiero hacerlo otra vez pero en mi cama, durante toda la noche. Sigo estando jodidamente cachondo.
Ginny se estremeció al notar que pasaba la lengua por la columna de su cuello y se sorprendió por que quisiera hacerlo otra vez. A ella también le apetecía, de hecho.
— ¿Y qué pasa con la fiesta? ¿Qué pasa con los demás?— preguntó haciendo un esfuerzo por no sentirse mareada y dolorida.
— Creo que dijeron algo de largarse a la Sala de los Menesteres. Lo más seguro es que ya se hayan ido y que no quede nadie en la habitación— le dijo. Luego se apartó muy despacio de ella y miró de arriba abajo su cuerpo. Al hacerlo, se preocupó al darse cuenta de que había restos de sangre en el suelo que poco a poco fueron desapareciendo por el desagüe. Acercó la mano a la manivela de la ducha y la cerró lentamente— Oye, ¿estás bien?
Ginny, que también se había dado cuenta, se sonrojó violentamente.
— S-sí, estoy bien— susurró cabizbaja.
Blaise la miró no muy convencido, se acercó al taburete donde había dejado las toallas y le tendió una.
—Toma y vístete. No te preocupes, cuando lleguemos a mi habitación te dejaré ropa seca.
Ginny asintió y cogió la toalla para secarse un poco, ansiosa por llegar a su dormitorio para continuar, deseando que él estuviera encima, tumbado sobre ella, queriendo notar ese calor que desprendía durante toda la maldita noche pero inmediatamente supo que sólo iban a tener sexo, que creer en algo más allá sería engañarse a sí misma y se obligó a pensar sólo en el placer.
Esperaba que eso fuese lo que sentía por él. Placer y puro deseo, nada más.
Porque si no, estaría perdida.
Por otra parte, en la habitación de Slytherin…
Hermione estaba asustada y no sólo por el hecho de que alguien pudiese entrar en la habitación, sino porque supo lo que iba a suceder. Asustada por no tener nada de experiencia, asustada porque llevaba mucho tiempo esperando ese momento y no supo si lo haría bien. Asustada, sobre todo, porque pensó que si lo hacía con él, la relación entre ellos cambiaría de nuevo.
Aunque lo intentó, no pudo averiguar lo que pasaba por la mente de él en ese momento, porque Draco sólo se limitó a besarla y a… desnudarla.
— Malfoy— jadeó al notar que le esparcía besos de una forma lenta y suave por el cuello mientras terminaba de desabrocharle la camisa.
Él la escuchó pero continuó besándola. Y es que había esperado demasiado y no iba a dejar que se echase atrás.
—Hm— fue lo único que dijo y Hermione no estuvo muy segura de si fue un gruñido o una respuesta. Lo que sí tuvo claro fue que cada vez estaban más cerca de su cama.
— Malfoy— repitió haciendo un esfuerzo muy grande por controlar su respiración irregular— ¿Tenemos que estar desnudos?
Draco paró de pronto al escucharla y enarcó una ceja. Hermione se puso muy nerviosa al ver el hambre que reflejaban sus ojos y cómo la devoraba con la mirada. Quiso que la tierra se la tragase, porque aunque él la hubiera visto desnuda, para Hermione no era lo mismo que lo estuviesen los dos, en la cama.
— Es decir— tartamudeó cabizbaja, sintiéndose abochornada y no sólo por la excitación, sino porque estaba completamente histérica— ¿No podemos hacerlo con ropa? Yo llevo falda y…
Draco se rio suavemente y dio un paso hacia delante obligándola a que retrocediese. Dos pasos, tres, cuatro. Ella prácticamente estaba rozando el colchón con la parte posterior de las piernas, así que sin más, le dio un leve empujón provocando que cayese sobre la cama y después se tumbó encima y empujó la rodilla entre sus piernas hasta que las tuvo muy separadas. Hermione se sintió intimidada. Más que nunca. No era la primera vez que le tenía encima, pero en esa ocasión todo fue diferente. El cuerpo le tembló al notar su contacto y no pudo evitar humedecerse los labios.
— Granger— musitó él con las manos apoyadas a ambos lados de su cabeza. Hermione nunca había estado tumbada con él en la cama de su habitación, sólo la primera noche que fue a darle su merecido con las demás, pero no así. No de esa forma. Supo que la tenía totalmente acorralada, que no iba a dejarla escapar— Voy a ir despacio. Tan despacio que te aseguro que al final, vas a querer desnudarte.
Hermione se sonrojó violentamente. Sintió tanta vergüenza ante sus palabras que su primera reacción fue luchar contra él para apartarle pero el calor que desprendió su cuerpo y sus manos sujetándola para que no huyese la relajaron y sintió como poco a poco se desvanecía su miedo, así que simplemente se derrumbó sobre el colchón.
— Pero…— ella se quedó en silencio y cerró los ojos al ver que él se acercaba a su rostro para besarla.
Draco inclinó un poco la cabeza, tomándose su tiempo y llevó su boca a la de ella en un movimiento lento, suave y casi perfecto, sin prisa, porque llevaba tanto tiempo esperando ese momento que quiso disfrutarlo.
Hermione sintió sus labios acariciando los suyos. Eran suaves, calientes, resbaladizos…y sabían muy bien. Su boca se movió sobre la suya hábilmente y ella ni siquiera fue consciente de los gemidos que salían de su garganta. Aún seguía un poco aturdida por el alcohol, algo que la hacía sentirse más acalorada de lo que ya estaba.
Draco notó como la respiración de ella era cada vez más pesada y sus gemidos, sus irresistibles gemidos hicieron que sintiese una presión dolorosa dentro de los pantalones. Con los ojos cerrados, buscó las manos de ella, las sujetó y las situó sobre su cabeza, sin soltarlas. Luego, profundizó más el beso y pasó la lengua sutilmente por sus labios entreabiertos.
Hermione no lo pudo soportar e instintivamente abrió un poco más la boca para que él entrase. Llevaba días queriendo besarle. Notó como él la sujetaba firmemente de las manos para que no se moviese pero aquello le gustó. Sintió su agradable calor, algo que llevaba echando de menos toda la semana.
Draco continuó pasando la punta de la lengua por sus labios y la introdujo en su boca, ligeramente. Supo que ella estaba sufriendo, así que decidió ahondar un poco más. La beso lenta y suavemente, pero sobre todo, despacio. Nunca había besado a Pansy o Astoria de esa forma, pero los labios y la boca de ella eran húmedos, dulces y demasiado apetecibles. Un calor llameante lo embargó repentinamente.
Más, fue en lo único que pudo pensar. Quiso más de ella. Necesitó mucho más.
Así que continuó hundiendo la lengua en su boca, rozándola con la suya, haciendo presión sobre sus labios y cada vez que repetió el movimiento, lo hizo de una forma más profunda, más intensa, más irresistible que la anterior.
Hermione notó la humedad de su suave lengua contra la suya. Sintió como él profundizaba más y más. Escuchó su propia respiración y se dio cuenta de que estaba muy excitada. No pudo evitar gemir ante la caricia de su boca, al percibir que él, cada vez, hacía más presión.
La respiración de Draco, sin embargo, no era acelerada, sino lenta, tranquila, palpitante. Hizo un gran esfuerzo por contenerse, porque no quiso perder el control con ella pero escuchó que gemía más fuerte repentinamente, algo que provocó que temblara de excitación y que se preguntase cómo iba a conseguir controlar sus instintos cuando Granger estaba bajo su cuerpo tan cachonda. Sólo de escuchar su voz y respiración sintió que se correría de un momento a otro.
Ansiaba estar dentro de ella.
Aturdido, se apartó de sus labios muy despacio y al mirarla vio que ella permanecía con los ojos cerrados. Tenía los labios húmedos, entreabiertos y apenas podía respirar. Estaba muy roja y su pelo esparcido por la almohada parecía más salvaje que nunca.
Hermione, al notar que se apartaba, levantó muy despacio los párpados y notó que la observaba con seriedad. Draco no dijo nada y se tumbó bocarriba, junto a ella.
— Granger, ven. Ponte encima— le exigió al ver que se quedaba inmóvil como una estatua.
Hermione asintió sin estar muy convencida pero en ese momento se dejó llevar por las sensaciones que estaba experimentando y se sentó sobre él a horcajadas esperando averiguar qué pretendía. A pesar de que la camisa le colgaba de los hombros dejando al descubierto su sujetador, no tuvo frío.
Nada de frío.
— ¿Qué pasa?— se atrevió a preguntar desviando la mirada.
Draco alzó las manos para sujetarla de las caderas firmemente y la restregó contra él para notarla más cerca y de paso, para que ella sintiese su gran erección.
— Desabróchame la camisa.
Hermione notó el bulto friccionando contra sus bragas pero no dijo nada. Escuchar su voz de forma tan ronca fue como una droga que estaba inundando todo su sistema por completo. Deslizó las manos por su camisa procurando controlar los temblores que sentía e intentando ser delicada, comenzó a desabrochar uno a uno los botones hasta que terminó y dejó al descubierto sus pectorales y sus abdominales. Sintió que le daría, sin duda, un infarto si continuaba mirándole y más si él seguía deslizando las manos por sus caderas hasta su cintura y hundía sus cálidos dedos sobre su piel como lo estaba haciendo.
Repentinamente se sintió lánguida y mareada. Abrumada por un cúmulo de sentimientos que ni ella misma entendía.
— Muérdeme— le susurró Draco apartando una mano de su cintura, para señalarse el cuello— Hazme una marca aquí.
Hermione abrió mucho los ojos y notó como su pulso se aceleraba. Lo pudo sentir ahí abajo, en su sexo.
— Malfoy, ¿en serio? — preguntó confusa— ¿Y qué pasa si te lo ven?
Draco soltó una cálida risa y la sujetó fuertemente de la cintura para presionarla más contra su erección, logrando que ella dejase de preguntar y que, simplemente, comenzase a jadear.
— ¿Realmente piensas que van a creer que es tuyo? No, Granger. Además, quiero tener tu marca en mi cuello— al ver que ella lo miraba sorprendida y que cada vez estaba más ruborizada, tuvo que ser tajante— Acércate y muérdeme.
Hermione inhaló y exhaló intentando contener la calma. Nunca había hecho un chupetón pero se dio cuenta de que por intentarlo, no perdía nada. La piel de él era suave, y ella no pudó negar que le apetecía besarle. Por todas partes, así que se inclinó un poco y puso las manos sobre sus hombros para sujetarse y no perder el equilibrio. Rozó con los labios su cuello y empezó a lamer, tomándose su tiempo antes de succionar, queriendo ir explorando y experimentando. Entreabrió un poco los labios y pasó la punta de la lengua por su cuello hasta llegar detrás de su oreja. Cuando se detuvo ahí, notó que él se aferraba con fuerza a sus caderas, lo que le hizo ver que estaba disfrutando. Deslizó la boca un poco más abajo y presionó un suave beso sobre la zona sensible de su cuello. Uno tras otro pero conforme pasaron los segundos, succionó un poco, humedeciendo la zona e hizo más presión.
— Granger— jadeó él al ver que comenzaba a notar una punzada. Hermione lo escuchó pero continuó succionando, esa vez durante más tiempo y un poco más fuerte.
— Hm.
Draco deslizó las manos para apartarlas de sus caderas y las metió por debajo de su falda, aferrándose a sus nalgas pero cuando lo hizo, ella dejó de besar su cuello y se estremeció.
— Quiero notar tu boca más abajo. Ve moviéndote— le susurró Draco, notando que no podía hablar de lo excitado que estaba. Ni siquiera supo si tendría la fuerza de voluntad suficiente como para conseguir aguantar po más tiempo.
Hermione se sonrojó y se preguntó dónde querría notar su boca, pero le apeteció tanto que para cuando quiso darse cuenta estaba pasando los labios por su clavícula. Instintivamente bajó un poco más, llegó hasta sus pectorales y se detuvo en su pezón.
Por un momento se replanteó si seguir bajando o no, pero aquel lugar le pareció tan tentador que comenzó a mover los labios despacio y atrapó su pezón dentro de su boca. Draco se sorprendió al notar la humedad de su lengua porque no creyó que fuese capaz de hacerlo. Sin embargo, no se lo impidió. Necesitó que siguiera torturándole y es que Hermione ya no estaba asustada ni incómoda, sino segura, así que se aferró más a él y succionó su pezón delicadamente, notando lo suave que era.
— Sabes muy bien— dijo en un susurro pero al escucharlo saliendo de sus propios labios, se sintió tan avergonzada y le ardió tanto la cara que se apartó rápidamente, sin llegar a levantarse.
Draco no pudo soportarlo más. Sus palabras fueron el detonante final. Se movió rápidamente, la volvió a tumbar encima del colchón, se quitó la camisa, la arrojó al suelo y al ver que ella no se quitaba la suya, decidió hacerlo él mismo. Esa vez, Hermione no replicó porque ya no pensaba tanto en el tema de la desnudez ni se sentía tan intimidada a pesar de poder verle claramente por el hecho de que sus retinas se habían habituado a la penumbra de la habitación.
— Quítate la falda— musitó él con una voz muy áspera mientras se desabrochaba el cinturón de los pantalones y se deshacía de los zapatos.
Hermione se quedó en silencio, repitiéndose mentalmente que aún llevaba la ropa interior, que no era para tanto. Indecisa, apoyó la espalda por completo en el colchón, alzó las caderas muy despacio, comenzó a desabrocharse el botón y deslizó la falda por sus piernas. A Draco se le quedó la boca reseca al verle las bragas, que ese día precisamente eran negras como su sujetador. Decidió no quitarse los pantalones por el momento, así que sólo se los dejó desabrochados. Quiso quitarle la ropa interior repentinamente. Supo que no podría esperar más, así que se tumbó encima sin darle tiempo a nada, atrapó sus pies entre sus rodillas y sujetó sus bragas. Muy lentamente, comenzó a bajárselas pero vio que ella se apretaba contra el colchón intentando impedírselo por la vergüenza que sentía.
— Levántate un poco, Granger— le dijo intentando contener la risa en vano.
Hermione suspiró y se resignó, porque supo que iba a ser inevitable, así que intentando reunir el valor necesario, volvió a levantar un poco las caderas para que así él pudiera deslizar la prenda hacia abajo con más facilidad.
Draco le bajó las bragas lentamente y las tiró al suelo junto con el resto de la ropa. Luego se acercó a ella para cubrirla con su cuerpo, buscó sus labios y la besó abrasadoramente, hundiendo la lengua en su boca. Mientras lo hacía, notó que su deseo se fundía con el de ella. Lo sintió. Aprovechando que se agarraba a su espalda, comenzó a desabrocharle el sujetador, provocando que ella soltase un gemido.
Hermione notó como él le apartaba el sujetador y como comenzaba a deslizar las manos por su cuerpo hasta sus muslos pero en ese momento sintió algo fuerte y duro presionándole la ingle y se removió incómoda.
— Malfoy, cuidado con el codo— musitó con los ojos cerrados al sentir que cada vez se lo estaba clavando más fuerte, extrañada porque supo que no llevaba camisa y había percibido una tela.
— Granger— dijo apuntando una sonrisa— No es el codo.
Hermione se sonrojó violentamente al ser consciente de que era su erección, sin embargo, antes de que pudiera decir algo, sintió como él deslizaba la punta de la lengua bajando poco a poco por su clavícula, su pecho, su estómago, humedeciéndole toda la zona y se preguntó si volvería a besar su sexo.
Pero... él se detuvo repentinamente, justo en su ombligo. Y Hermione abrió mucho los ojos porque supo perfectamente lo que pretendía.
— Oye— le susurró él mientras le pasaba la lengua en círculos alrededor del lunar que tenía en la zona— Te dije que si nos quedábamos solos, yo te besaría mejor que Blaise.
Hermione se quedó inmóvil. Sus labios aterciopelados, moviéndose lentamente sobre su lunar la volvieron loca. Y no entendió por qué era tan estúpido como para preocuparse por Zabini. Se preguntó si acaso ella le importaba, si le había afectado el hecho de que otra persona le hubiera puesto los labios encima.
Irremediablemente se asustó. Porque en ese momento fue consciente de que en realidad sentía la necesidad de importarle, importarle de verdad. Y se preocupó inmediatamente, porque ya no sabía con certeza qué era lo que realmente sentía por él. Draco vio que adopataba un semblante serio y que dejaba de moverse pero creyó que estaba cohibida, y se dijo a sí mismo que lograría que su miedo desapareciese, así que se apartó muy despacio y se sentó sobre el colchón para terminar de quitarse los pantalones y los calzoncillos.
Hermione se limitó a observarle y se quedó sin habla. Por unos segundos se olvidó de lo que estaba pensando. Había muchos miedos que la atenazaban en ese momento. Miedo a que una vez lo hiciesen, él volviese a ser el mismo arrogante y gilipollas de siempre. Miedo a que fuese un desastre y él se decepcionase al ver que era una completa inexperta. Y miedo… a que le doliese.
Sin embargo, cuando quiso reaccionar, él había vuelto a tumbarse encima de ella. Desnudo, sin nada de ropa.
Hermione apretó los párpados con fuerza, procurando no abrir los ojos para no mirarle. Draco, en cambio, enterró la cara en la curva de su cuello, frotó la mejilla en su pelo que caía sobre la almohada y respiró profundamente su aroma.
— Granger, ¿en qué estás pensando?— le susurró al oído al notar que temblaba mucho, sintiendo como ella se aferraba a su cintura al escuchar sus palabras— Dímelo, no voy a reírme.
— Estoy intentando visualizarte vestido, Malfoy.
Draco no pudo evitar soltar una carcajada pero rápidamente la expresión de su rostro cambió porque notó que, en realidad, había algo que la atormentaba.
— Hablo en serio.
Hermione se atrevió a mirarle y vio que estaba inquieto. Quiso confiar en él, pero tuvo miedo de que hacerlo fuese un error. Deseó con todas sus fuerzas que, después de todo lo que habían pasado juntos, él no volviera a despreciarla una vez hubieran tenido sexo, pero optó por no contarle que aquello era una de las cosas que más la preocupaba.
— Pues si te soy sincera… estoy nerviosa y tengo miedo porque yo no tengo experiencia y parece ser que tú sí— lo había visto bebiendo del vaso durante el juego del yo nunca, sabía que había tenido algo con Astoria Greengrass por lo sucedido aquel día en el Gran Comedor. Fue demasiado evidente para ella que Malfoy ya no era virgen desde hacía tiempo.
Draco sonrió para sí mismo, se relajó un poco al ver de lo que se trataba, enterró la nariz en el hueco caliente detrás de su oído y la besó, queriendo que ella no se sintiera incómoda o insegura.
— No tienes por qué tener miedo, Granger— dijo en un susurro que puso el vello de punta a Hermione— De hecho, me pone más cachondo que seas virgen porque eso quiere decir que yo voy a ser el primero en hacerlo contigo.
Hermione se sonrojó violentamente al escuchar sus palabras, al notar cada una de ellas contra su cuello.
— ¿Algo más?— preguntó él sin alejarse.
— Tengo miedo de que me duela.
Draco se apartó de su cuello, la miró y vio la preocupación en sus ojos marrones.
— Ya te he dicho que iba a ir despacio— le dijo con voz queda— Relájate, confía en mí.
Lentamente, mientras le hablaba, fue moviendo la mano por su cuerpo hasta llegar a su pelvis, continuó deslizándola hacia abajo y comenzó a acariciar su sexo, pensando que si la masturbaba antes, cuando la penetrase no sentiría tanto dolor. Hermione se estremeció ante su tacto y quiso preguntarle qué era lo que pretendía, pero Draco se limitó a apoyar los labios en su cuello y los movió con lentitud.
— Si te toco antes, estarás más húmeda cuando follemos.
Así que Hermione no dijo nada, respiró intentando que desapareciese la tensión de todos los músculos de su cuerpo que la hacía temblar y se mordió el labio. Draco comenzó a acariciar sus pliegues sintiendo su suavidad y se sorprendió al notar que ya estaba húmeda. Sin poder resistirse, empujó un dedo lentamente en su entrada, separando las apretadas paredes de su sexo con cuidado y notó lo estrecha que estaba. Inevitablemente en ese momento recordó que ella se había tocado pensando en él, lo que le llevó a preguntarse cuánto habría profundizado.
Hermione se relajó pero comenzó a respirar de forma irregular. Tenía los ojos cerrados, así que no supo que él la estaba observando. Draco, en cambio, se fijó en como se mordía el labio mientras él empujaba su dedo insistentemente, cada vez más profundo.
— Granger— musitó apretando con un poco más de fuerza. Ella no tuvo coraje para abrir los ojos. Lo notaba muy cerca y sentía su erección contra su muslo, sin nada de ropa— Quiero saber algo.
Hermione, extrañada, levantó los párpados poco a poco y cuando vio la lujuria que había en sus ojos sintió un escalofrío.
— Cuando te tocaste, ¿hasta dónde llegaste?
Bajo él, Hermione se encogió y lo miró avergonzada. Sintió su dedo dentro de ella, completamente inmóvil.
— ¿Cómo?— preguntó entre jadeos.
Draco se acercó a sus labios y los humedeció muy despacio.
— Me refiero a que— susurró contra su boca, lentamente y de una forma ronca— Cuántos dedos te metiste.
Hermione, totalmente abochornada, le pegó un empujón intentando apartarle, pero él no se movió.
— Eres un cerdo.
Una sonrisa se formó en la comisura de los labios de Draco.
— Cuántos— insistió.
Hermione, frenética, tensó la mandíbula sin saber qué decir porque estuvo segura de que si le mentía, él la descubriría. Draco, en cambio, al ver que no respondía, retiró su dedo hacia atrás hasta que sólo la punta permaneció dentro y después volvió a empujar profundamente haciendo que ella se estremeciese.
— Uno— jadeó al sentir lo que le estaba haciendo. Instintivamente arqueó un poco las caderas.
Draco sonrió para sí mismo al notar que estaba disfrutando, que estaba sintiendo placer. Volvió a empujar dentro de ella y luego introdujo un segundo dedo, provocando que gimiese y temblase contra su cuerpo.
— ¿Estás segura de que sólo fue uno?— musitó enterrando los dedos profundamente dentro de ella. Hermione vio que la otra mano la tenía apoyada en el colchón y decidida, agarró su muñeca con dedos temblorosos.
— Sí, sólo uno— le susurró mirándolo, perdiéndose en sus ojos grises.
Draco supo que había sido sincera y pasó a otra pregunta. Algo que quería saber desde hacía semanas.
— ¿Y qué pensaste mientras te tocabas?— murmuró con voz aterciopelada— ¿Te imaginaste...que era mi polla?
Hermione abrió mucho los ojos. Quiso mandarle a la mierda pero se arqueó de modo incontrolable cuando notó que él frotaba la entrada de su sexo con el pulgar mientras movía los dedos dentro de ella. Supo que iba a seguir atormentándola si no le respondía.
— Dímelo— le exigió él impaciente, haciendo más presión. No solía decir esa clase de guarradas, pero en esa ocasión le apeteció porque supo que ella se alteraría, algo que, sin duda, le provocaba demasiada excitación.
Hermione se sintió mareada, húmeda, fuera de control.
— Sí, Malfoy… me imaginé que era tu…— pero en ese momento la voz se le resquebrajó y se dio cuenta de que no podría decirlo, que no pensaba darle el placer, más bien— ¡Ya es suficiente!
Draco se rio y no insistió más. Notó que estaba cada vez más mojada y necesitó estar dentro de ella. No quisó esperar más así que apartó la mano de su sexo, haciendo que los temblores de Hermione aumentaran. Después, agarró sus muslos para extender sus piernas un poco más y acercó su miembro a su entrada, frotando su erección sobre sus pliegues para incrementar su excitación. Hermione se estremeció al notar su erección contra su sexo y contuvo la respiración por un momento.
— Granger, no cierres los ojos— le pidió él al ver que bajaba los párpados— Quiero que me mires mientras te estoy follando.
Hermione, indecisa, abrió los ojos, deslizó las manos por su espalda y dejó que él la guiase, que la enseñase. Al sentir que Malfoy comenzaba a apretar su miembro contra su sexo gimió y se lamió el labio inferior. Draco empujó, intentando tener cuidado y se deslizó casi hasta la mitad del camino, en un suave movimiento.
— Oh, maldita sea— se quejó ella aprentando los ojos al sentir el dolor. No pudo evitarlo, se aferró a él como si así se sintiese más segura y hundió las uñas en su espalda pero Draco no la escuchó porque supo que tenía que continuar para que dejase de dolerle. Estaba caliente y húmeda, pero también muy apretada lo que le hizo querer follársela duro y sin inhibiciones. Sin embargo, se controló. Volvió a empujar un poco más hasta que estuvo completamente dentro de ella y esperó un momento a que se adaptase a él.
Hermione respiró profundamente y sintió que se detenía. Deseó que poco a poco se le pasase el dolor pero lo único que pudo hacer fue retorcerse contra su cuerpo y más cuando él volvió a embestirla. Draco enterró la cara en su cuello y notó como ella temblaba, así que pasó las manos por sus costados intentando calmarla, esperando a que se acostumbrara al tamaño de su miembro.
— Voy a seguir— la advirtió al cabo de unos segundos, al notar que parecía estar más relajada.
Hermione no contestó. Sólo deslizó las manos por su espalda hasta llegar a su nuca y hundió los dedos en su pelo para atraerlo hacia ella. Draco notó sus manos acariciándole el cabello y le resultaron demasiado cálidas.
Todo en ella era cálido.
Hermione se acercó más y fue esparciendo besos por su boca, su mejilla, su barbilla... hasta llegar a la zona sensible de su cuello y ver la marca que la había dejado. Sin poder controlarlo, se encendió como una llama y comenzó a jadear intensamente.
— Qué ocurre— murmuró él mientras se adentraba en ella, despacio pero profundamente.
Hermione gimió y cuando notó que él volvía a quedarse quieto, fue capaz de responder.
— Te he hecho un chupetón— susurró entre jadeos— y muy grande además.
Draco no dijo nada, la besó y comenzó a moverse. Esa vez sin hacer pausa, sin detenerse, esperando que cuando llevasen un rato follando, ella se sintiese más cómoda y empezase a disfrutar como lo estaba haciendo él. Deslizar su miembro dentro de ella tan lentamente fue una tortura. Una tortura que, conforme pasó el tiempo, fue más difícil de soportar. Granger era suave. Muy suave y estaba mojada. Empapada. Notó que ella volvía a colocar las manos en su espalda repentinamente y que se aferraba tanto a él que le pareció que jamás podrían separarse. Siguió deslizándose en su interior pero lo hizo de una forma tan lenta que ella empezó a gemir entrecortadamente. Hermione lo miró intentando controlar su respiración agitada y sintió que sus embestidas le dolían menos.
Draco, que apoyaba las manos sobre el colchón, tenía todos los músculos del cuerpo tensos…marcados. No pudo dejar de observarla completamente desnuda, debajo de él. Sus labios entreabiertos y húmedos eran pura tentación y le nublaron la razón, provocando que la lujuria se apoderase de su cuerpo, exigente y brutal. En un impulso, llevó el pulgar a su boca y lo pasó muy despacio por sus labios, rozándolos suavemente.
Hermione se sorprendió al notar que le metía el dedo dentro de la boca lentamente, como si la estuviera incitando.
—Chúpalo— su voz estaba cargada de sensualidad. Al ver que no reaccionaba, ahondó un poco más acariciando su lengua, haciendo que ella sintiese una violenta palpitación entre sus muslos.
Hermione bajó los párpados y se sintió ligeramente avergonzada pero el placer que experimentó, hizo que comenzase a succionar poco a poco, despacio, algo insegura por la inexperiencia. Sin embargo, en el momento en que él volvió a penetrarla, instintivamente succionó con más intensidad. Draco, poco a poco, apartó el dedo de su boca lentamente, volvió a apoyar la mano sobre el colchón, acercó los labios a los suyos y los devoró con frenesí, saboreando cada rincón de su dulce boca, necesitando estar completamente dentro de ella.
— Rodea mi cintura con tus piernas— murmuró contra sus labios.
— Qué.
— Sólo hazlo.
Hermione sintió que estaba a punto de perder la cabeza. Todo su ser se concentró en el punto donde sus cuerpos se unían y el poco razonamiento que le quedaba se esfumó bajo la fuerza cautivadora y enloquecedora de su voz. Lentamente, movió las piernas rodeándole la cintura y notó que él empezaba a deslizarse de nuevo dentro de ella pero esa vez, llegando más lejos, tocándole el punto sensible. Tuvo una indescriptible sensación que la hizo jadear pesadamente y aferrarse a él con todas sus fuerzas al notar que volvía a tocar ese punto. Una y otra vez. Cada embestida fue más intensa, más arrolladora. Ya ni siquiera existían las palabras entre ellos, sólo movimientos y el deslizamiento suave de sus cuerpos.
Draco siguió controlando el ritmo, procurando no ir de prisa pero al notar como disfrutaba ella, buscó sus labios y la besó larga y profundamente, sintiendo su mojada y suave lengua. Se retiró un poco y entró en ella con un golpe profundo, haciendo que quisiera más. Él fue consciente en ese momento. Sus jadeos la delataron y también la presión que hizo con sus uñas en su espalda. Ambos estaban sudando, jadeando, necesitándose el uno al otro. Y cuando Draco escuchó como sus gemidos se volvían más intensos, continuó empujando fuertemente, ansioso porque se liberase.
Hermione levantó un poco las caderas y gritó al notar que él empezaba a ir un poco más rápido que en un principio. Pudo sentirlo. El calor de su miembro dentro de ella. Notó los propios latidos de su corazón, cada vez más fuertes, más insistentes y lo supo. Supo lo que pasaría si él continuaba moviéndose así.
De hecho, fue incapaz de contenerse más.
Draco, inmediatamente, sintió que empezaba a tener espasmos y se enterró profundamente dentro de ella dejando que el calor de su miembro se liberase y que su orgasmo lo recorriese, sacudiéndole y enviándole escalofríos desde sus hombros hacia abajo. Hermione gimió, lo atrajo hacia ella y le mordió el hombro mientras apretaba las piernas alrededor de su cintura fuertemente, se estremecía en rítmicas convulsiones y sentía como su sexo se contraía sobre el suyo una y otra vez, haciendo que experimentase algo que jamás había podido llegar a imaginar, llevándola a una explosión de éxtasis total.
Él, por un momento, se quedó muy quieto encima de ella, escuchándola respirar. Escuchando sus sensuales jadeos que hicieron que quisiese más. Cuando pudo moverse de nuevo, se apartó muy despacio y se dejó caer a su lado. Hermione permaneció completamente inmóvil, intentando reaccionar. Intentando conseguir inspirar calmadamente hasta que al cabo de unos instantes, su agitación comenzó a disminuir y pudo empezar a parpadear. Ni siquiera lo había hecho de lo anonada que estaba.
Y es que no pudo creerlo. No pudo creer que hubiera perdido su virginidad... con Draco Malfoy.
Lentamente y aún aturdida, se incorporó pero antes de que pudiese decir algo, Draco la cogió y la acercó a él. Hermione, algo cohibida, se acurrucó en su calor, lo abrazó e instintivamente cerró los ojos.
— Granger...— le susurró al ver que tenía los párpados bajados. Lentamente le apartó un mechón de pelo de la cara y después le rodeó el hombro con el brazo— ¿Estás bien? ¿Sigues viva?
Hermione alzó un poco la vista para mirarle.
— Sí, sigo viva — le dijo y cuando se fijó en que él también estaba sonriendo, volvió a acurrucarse, avergonzada. Y justo cuando lo hizo, se dio cuenta de que seguían desnudos, sobre las sábanas. Hermione, más lúcida, se apartó rápidamente y comenzó a tirar de la sábana para cubrirse el cuerpo pero Draco, al ver lo que pretendía, se la arrebató de las manos, la arrancó del colchón y la tiró al suelo, junto al resto de la ropa.
— No quiero que te tapes— murmuró muy serio— Me da igual lo que digas, quiero contemplarte desnuda.
Hermione, inconscientemente, deslizó la vista por su cuerpo y cuando se fijó en su miembro, ahogó un gemido. Vio que él repentinamente apoyaba la espalda contra el cabecero de la cama y se quedaba sentado, pero también observó un reloj antiguo que había colgado en la pared de la habitación y se dio cuenta de que era muy tarde.
— Oh, no— dijo metiéndose un mechón de pelo detrás de la oreja, con estrés— Será mejor que me marche antes de que alguien vuelva.
Draco vio que se levantaba y rápidamente la sujetó de la mano para que no se fuese.
— No— le susurró con voz ronca— No te vayas, quédate esta noche.
No quiso que se marchase, no quiso estar solo. Sólo pudo pensar en lo que le apetecía dormir con ella y más, en ese momento. Hermione volvió a sentarse en el colchón y lo miró con inseguridad.
— ¿Eres consciente de lo que nos estamos arriesgando, Malfoy? ¿Y si vuelven los demás?
Draco suspiró e hizo un ademán con la mano para que ella se sentase a su lado, recostando la espalda contra el cabecero. Hermione obedeció, se acomodó junto a él y apoyó la mejilla en su hombro.
— No van a volver, Granger— dijo muy seguro—Seguramente regresarán por la mañana, así que no te vayas. Estaremos solos toda la noche.
Hermione sintió la calidez de su piel contra su mejilla y se relajó inmediatamente.
— ¿En serio no te importa que me quede?— murmuró casi para sí misma, sorprendida de que estuviera tan bien con ella.
Draco bajó un poco el rostro y pudo percibir el aroma de su pelo, que en ese momento estaba impregnado de su propio olor y del olor a sexo.
— Claro que no. Además, estoy cansado de dormir siempre solo.
Y fue cierto. Una de las noches en las que Draco se sintió más cómodo y reconfortado fue cuando estuvo en su casa y durmió con ella en el cuarto de invitados. Necesitó sentir esa sensación de nuevo, olvidarse por un momento de la soledad que le rodeaba, sobre todo cuando estaba encerrado en su mansión.
— Está bien— musitó ella pasando las puntas de los dedos por su brazo. En realidad, Hermione no quiso irse, a pesar de todos los riesgos que conllevaba que estuvieran allí— De todas formas, no creo que pueda dormir después de todo lo que ha pasado. ¿Tú tienes sueño, Malfoy?
Draco se apartó un poco, acercó la mano a su mesita de noche donde descansaba su copa de Whisky de Fuego medio llena y la cogió. Luego volvió a acercarse a ella y recostó la espalda contra el cabecero.
— Sinceramente, no— murmuró y le ofreció la copa— ¿Quieres?
Hermione la miró con cierta reticencia por unos momentos pero al final se decidió, la cogió y se mojó los labios.
— Después de lo que he bebido hoy, no creo que me ocurra nada por tomar un poco más.
Draco la observó mientras se bebía el Whisky de Fuego y puso una de sus manos sobre su muslo, percibiendo la suavidad de su piel. Hermione casi escupió el Whisky al notar que él la tocaba.
— Esto...— dijo tosiendo un poco. Sin embargo, cuando se recompuso, la voz le flaqueó— Mañana… ¿todo va a ser diferente entre nosotros?
Draco la miró sin comprender nada, sin saber a qué venía aquella pregunta.
— Qué quieres decir— inquirió e inmediatamente le arrebató la copa.
— Pues— comentó desviando la mirada, sintiendo un miedo repentino a hablar sobre ese tema con él, pero tuvo la necesidad de aclararlo—Se suponía que teníamos un pacto. Tú dijiste que sólo íbamos a… en fin. Y...tú me odias.
Draco la miró de hito en hito y soltó una fuerte carcajada.
— ¿Granger?— graznó atónito— ¿Me estás diciendo en serio que todavía piensas eso? Dejé de odiarte hace tiempo por si no te habías dado cuenta. Y no. Mañana no va a cambiar nada entre nosotros. Además, la noche aún no ha terminado. Me gustaría volver a…
Hermione le tapó la boca para que no continuase. Supo lo que iba a decir. Se puso roja, nerviosa e inevitablemente se le dibujó una sonrisa al descubrir que él ya no la odiaba. Para ella, aquello fue más que suficiente, porque en realidad Hermione había dejado de verle como un enemigo desde hacía tiempo. Estaba segura de que Malfoy, a pesar de tener muchos defectos, no era mala persona aunque los demás se empeñasen en creer lo contrario. Fue consciente de que no sabía todo acerca de su vida, que había muchas cosas de él que aún desconocía, pero había visto algo que los demás no habían podido percibir. Y es que, en el fondo, para ella, él era agradable.
— Malfoy, ¿qué está pasando entre nosotros?— en su voz se pudo captar la angustia. Se sintió aterrada al preguntarse repentinamente si acaso estaba empezando a gustarle, y de ser así, cuándo habría ocurrido, porque no se había dado cuenta hasta ese momento.
Draco le dio el último trago al Whisky de Fuego y lo dejó sobre la mesita de noche.
— No lo sé— comentó muy serio. Ni él mismo lo entendía. Había muchos problemas que lo acuciaban. Por un lado, no comprendió los sentimientos que tenía hacia ella, por otro, tuvo pánico a que su padre pudiese enterarse de lo que estaba sucediendo entre ellos. Y por último, los planes del que no debía ser nombrado y de su tía Bellatrix. Draco sintió que tenía que cargar con mucho peso sobre sus hombros, que no podía hablar con nadie sobre ello.
Y al verla a ella desnuda, sentada a su lado, mirándole con aquellos ojos cálidos, se replanteó contárselo todo.
'' ¡No seas imbécil, entonces saldrá corriendo!'' — le dijo a gritos su voz interior. Y él supo que sería lo más probable. Sobre todo, después de recordar que ella, días atrás, le había enseñado el periódico con mucha preocupación. Pero luego se autoconvenció de que era mejor decirle la verdad aunque se arriesgase a que todo se fuera a la mierda, porque si por algún motivo, ella descubría que él lo había estado ocultando durante todo ese tiempo, no querría volver a verle nunca más.
La perdería.
— Oye, Granger— musitó intentando concentrarse, notando como un sudor frío le recorría la espalda, sintiendo el miedo atascado en su garganta, dificultándole respirar. Miedo a que ella volviera a odiarle, pero esa vez para siempre.
Hermione apoyó de nuevo la mejilla en su hombro y se recostó contra el cabecero, notando la frialdad en su espalda.
— Dime.
Draco sintió como el estómago le daba un vuelco. Tragó saliva intentando no desviarse y continuó.
— Si te cuento algo, ¿me prometes que no saldrá de aquí? — dijo notando como la voz le temblaba. Deseó que ella no dijera nada porque ni siquiera Blaise y el resto sabían que su tía Bellatrix estaba escondiéndose en su mansión.
Hermione enarcó una ceja y alzó la vista para mirarle.
— ¿A qué te refieres, Malfoy?
— Prométemelo— insistió.
Ella puso los ojos en blanco.
— Está bieeeen.
Draco carraspeó y se pasó una mano por el cabello, muy ansioso.
— ¿Y me prometes, que sea lo que sea, me escucharás hasta el final y no te marcharás?
Hermione se asustó y se preguntó qué sería tan malo como para que ella quisiera marcharse así como así.
— Malfoy… yo… no voy a irme — murmuró intentando tranquilizarle. Al ver que él no dejaba de pasarse la mano por el cabello, se la retiró y comenzó a acariciarle con la esperanza de que se calmase— Quiero estar aquí. Contigo.
Draco suspiró, se apretó el puente de la nariz para no perder los nervios y tensó la mandíbula.
— ¿Recuerdas el día que me enseñaste El Profeta y en el titular aparecía Bellatrix Lestrange?— dijo arrastrando las palabras.
Hermione frunció el ceño, sin tener ni idea de a qué venía aquella pregunta.
— Sí, ¿por qué?— inquirió con curiosidad.
— No sé si lo sabrás o Potter te lo habrá dicho, pero ella es mi tía, Granger.
Ella se quedó lívida por unos momentos y no fue capaz ni de moverse, sin poder asimilar que aquella mujer fuese su tía. Se preguntó qué tenía que ver Harry en todo aquello y sí sabría que Bellatrix era la tía de Malfoy.
— ¿Tu...tía? ¿Y por qué dices lo de Harry? ¿Él cómo lo sabe?— inquirió al cabo de un largo silencio.
— No tengo ni idea de si lo sabe o no pero como ella es prima de Sirius Black…— dijo sintiéndose incómodo al ver como se le apagaba a ella la sonrisa dando paso a una expresión muy diferente.
Draco estaba al corriente de que Black era el padrino de Potter y pensó que Sirius, si estaba viéndose con él, seguramente le habría contado lo de Bellatrix. Sobre todo en ese momento que aparecía información sobre ella constantemente en El Profeta. Hermione, en cambio, se mantuvo en silencio y dedujo que era probable que Harry lo supiese porque había pasado las navidades con Sirius y el resto de la Orden. Se sintió indignada por el hecho de que su amigo no se lo hubiera contado pero en seguida recordó que últimamente no pasaba mucho tiempo con él, que era normal que a Harry se le hubiera pasado mencionarle ese gran detalle. Abrió la boca para hablar pero Malfoy se lo impidió.
— Deja que continúe— murmuró tapándole los labios pero al notar que los volvía a cerrar, apartó la mano— Durante las navidades, mis padres no estuvieron mucho en Malfoy Manor y yo no supe por qué. No sé si recuerdas que te lo dije cuando estuve en tu casa.
Hermione asintió y dejó que prosiguiese.
— Pero cuando apareció ella, lo comprendí— en ese momento hizo una pausa y tomó aire, sintiendo que ya no podía dar vuelta atrás— Granger, han estado reuniéndose con…él. Sabes de sobra a quién me refiero. Lo peor es que yo no puedo hacer nada pero no quiero formar parte de esa mierda. Aunque sé que tarde o temprano van a obligarme a ir a sus reuniones porque escuché a mi padre decírselo a mi madre y...
Ella se tensó y se vio obligada a intervenir.
— ¿Cómo? Pero, pero…
— Escúchame — la cortó al ver que cada vez parecía estar más alterada— Hay algo más importante que tienes que saber. Antes de volver de las vacaciones, el último día, oí a mis padres decir que estaban buscando algo. Algo relacionado con una profecía… y también mencionaron a Potter. Creo que él quiere cargárselo, Granger. Necesitaba decírtelo.
Hermione intentó procesar toda la información y cayó en la cuenta de que quizás por ese motivo, Harry estaba teniendo pesadillas últimamente. Intentando calmarse, miró a Malfoy y vio que estaba muy agobiado. Vio el miedo en sus ojos. Miedo a formar parte de lo que estaba sucediendo. Y supo que había sido totalmente sincero con ella.
— ¿Qué vas a hacer?— se atrevió a preguntar.
Draco suspiró con desánimo.
— No lo sé. De lo único que estoy seguro es de que cuando termine el curso y tenga que estar todo el día en Malfoy Manor, van a querer meterme de lleno en su mierda y ya no podré escapar— la voz se le hizo pedazos cuando lo dijo. Pero lo que en realidad le dio pánico fue que a ella le pasase algo por saber la verdad. Inmediatamente adoptó una mueca de desprecio— Lárgate si quieres— le espetó con frialdad— Lo entenderé.
Pero Hermione comprendió en seguida la difícil situación por la que estaba pasando.
— Malfoy, te he dicho que no me iría. Además, tú no tienes nada que ver con esto.
Draco, al darse cuenta de que se alejaba enfadada, la agarró para acercarla a él.
— Pero tarde o temprano, ellos me involucrarán y yo no podré hacer nada— le dijo rechinando los dientes, porque supo que le esperaba un futuro lleno de oscuridad. Y él no deseaba terminar siendo un mortífago como su padre ni llevar la marca tenebrosa— ¿Vas a contarle todo esto al sucio viejo de Dumbledore?
Hermione se mantuvo en silencio por unos momentos y negó con la cabeza.
— Si te soy sincera, Malfoy...en otras circunstancias lo hubiese hecho, pero he tenido una idea mejor. Hay algo que yo tampoco te he contado — carraspeó con indecisión, sin saber si la idea repentina que se le acababa de ocurrir sería muy descabellada o tendría resultado— Hace poco que Harry ha formado un grupo porque como bien sabes, Umbridge no nos está enseñando a defendernos. Aún no hemos podido tener ningún encuentro, pero en las reuniones practicaremos hechizos para estar preparados en un futuro.
Draco se quedó perplejo. ¿Un grupo? ¿Cuándo? ¿Dónde?
— ¿Cómo?— preguntó anonadado— Un momento, ¿qué estás insinuando, Granger? ¿Que me una a ese grupo? Has perdido el juicio. ¿Cómo voy a meterme en algo así? El cabeza rajada jamás me aceptaría y no creería nada de lo que digo. Y sinceramente, si mi padre se enterase me mataría. Además, no necesito la ayuda y la caridad de San Potter.
Hermione ignoró su último comentario.
— Yo podría convencer a Harry.
Draco soltó una carcajada amarga, cargada de ironía.
— ¿Y luego qué? ¿Crees que puedo traicionar a mi familia, Granger? Y de todas formas, ¿qué piensas decirle a Potter? ¿Que tú de pronto te llevas bien conmigo porque estamos follando? Él cree que seguimos odiándonos.
Ella suspiró exasperada.
— Pues… joder, no lo sé, Malfoy. ¡Esto es una mierda!— dijo abatida.
— Tú al menos puedes elegir— le dijo con desdén, siendo consciente de que él, con sus padres y el tipo de familia que tenía, nunca tendría opción, porque supo que aunque huyese y se escondiese, lo acabarían encontrando— Al menos me he quitado un peso de encima hablándolo contigo.
Hermione levantó la mano y le apartó un mechón de la frente para verle claramente los ojos.
— ¿Estás…mejor? — preguntó en voz baja. Al ver que asentía en silencio suspiró y le abrazó, quedándose sentada a su lado— Mira, creo que esta noche deberíamos olvidarnos de todo. Ya pensaremos en ello mañana.
Draco pasó el brazo por detrás de su espalda y la aproximó más a él, dándole un suave beso en el cabello.
— Supongo que tienes razón. Deberíamos dormir algo. Además, es probable que antes de que te vayas por la mañana quiera hacerlo otra vez.
Hermione se sonrojó pero no pudo evitarlo y soltó una risa, olvidándose de todo. Y Draco, al ver que ella no dejaba de reírse, sonrió. Sonrió de verdad. No fue ninguna de las típicas muecas desagradables que solía poner habitualmente, sino una sonrisa sincera, que dejó entrever demasiadas cosas por un momento.
Pero esa sonrisa no duró mucho tiempo. Sólo un instante porque se apagó en cuanto la puerta de la habitación se abrió estrepitosamente haciendo que ambos se quedasen congelados.
Paralizados.
Y no sólo porque los hubieran descubierto, sino por lo que ellos presenciaron.
Ginny Weasley y Blaise Zabini entraron en la habitación de Slytherin de una forma escandalosa, arrasando con todo lo que se cruzó por su camino. Ambos devorándose la boca, gimiendo, jadeando, arrancándose la ropa y empujándose agresivamente como si estuvieran peleándose.
Hermione no pudo moverse. No conseguió hacerlo. Ni siquiera pudo respirar. Lentamente miró a Malfoy de soslayó y vio que él estaba igual que ella. Sin aliento.
Blaise dejó de besar a Ginny y acercó los labios a su cuello para succionarlo, chuparlo, lamerlo, ansiando tenerla en su cama sólo para él, deseando follársela otra vez, pero duro, como a él le gustaba. Sin embargo, en esos escasos segundos que se apartó de sus labios, Ginny abrió los ojos para mirarle y hubo algo que captó toda su atención. Los vio a ellos. Blaise notó que, de buenas a primeras, se quedaba rígida, que no se movía ni un ápice de lo tensa que estaba. Confundido y algo molesto, apartó los labios de su cuello.
— ¿Qué cojones te pasa, pecosa?— le espetó pero al ver que ella no lo observaba a él, sino que clavaba la vista en un punto en concreto de la habitación y abría los ojos como platos, miró en esa dirección, desconcertado.
Casi se cayó al suelo al verlos. Draco con la sangre sucia. Los dos, en la cama, inmóviles y con cara de asombro, completamente desnudos. Y Blaise, a pesar de que se negó a aceptarlo en un principio, dio un paso hacia atrás y palideció al comprender que habían estado follando.
Durante unos momentos, no se escuchó ningún ruido en la habitación. Ninguna respiración. Ni siquiera parpadearon. Ninguno de los cuatro entendió lo que estaba sucediendo o creyó que fuese cierto. Ese silencio incómodo y angustioso comenzó a volverse cada vez más inaguantable hasta que Blaise, sin poder soportarlo más, se vio obligado a romperlo.
— ¿Qué cojones significa esto?— fue lo único que se le ocurrió preguntar.
Pero la cuestión en ese momento era... quién iba a ser el primero en responder.
¡POR DIOSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS! :O:O:O ¡¿SEGUÍS VIVAS?! Porque yo prácticamente estoy en coma JAJAJAJA ¡POR FIN! ¡Ya era hora de que Draco y Hermione tuviesen su momento! Por no hablar de Blaise y Ginny... UFFFFFFF, como iba diciendo, que me va a dar un infarto jajajajajajaja
Por cierto... Goyle me ha dado muchísima pena :( ¡A ver ahora cómo va evolucionando esta pareja! Ojalá que Parvati se entere de la verdad. Crucemos los dedos (yn).
AY, AY, AY... la que se va a liar ahora que se han descubierto jajajaja me imagino la cara que han puesto los cuatro y me muero de la risa xDDD ¡OMGGG! ¡Qué situación tan vergonzosa!
En fin, que estoy muy emocionada con este capítulo porque además Draco ha confiado en Hermione y se ha sincerado con ella *-* Creo que es un paso importante en su relación. A ver qué sucede ahora. :B
Y como hoy estoy super eufórica, el capítulo va dedicado a TODAS VOSOTRAS:Melanie Lestrange, Lunajely, anguiiMalfoydark, Schatzie0713, Emma Felton, Persephone Vuturi, Sam Wallflower, dreapls, Joker-jo, shironeko black, Effy Malfoy Reckless, Adarae, Maglucy, asor, Tess21, Daniela Estrada, Candice Saint-Just, mila0628, LucyTheMarauder, Shirmione Malfoy, alissa-2012, Jean, Katherine Malfoy, ian, Romaaa, Leonor Snape, Luladark, sirone aphrody, Vicki, Malfoyhiontu/agnstistdef, Ishiro Shizuka, Hermy Evans Black, Isabel, Nina24-7, Mei Fanel, Lorena, fernanda, Mitorolas, Jane Meyer, merylune, BereLestrange, seremoon, Viridiana, DrKpOtTeR, keki46livecom, Alesz, BiancaDramione, lobita22, mariapotter2002, En Resumen soy un Heroe, yo P, CoposdeHielo, Lala, Aurora Caelestis, johanita, MelineM, Giinny Felton, rosedrama, MinaFBlack, roseee, Geesse93, HikariGoth, Dramioner1/TormentaDeHielo, Saori Haruno,Chakemate, Gaby y Nix Ginevra Black.
Un beso a todas, tyna fest :D
