¡Hola chicas! Aquí estoy de nuevo con el capítulo 24 (45 pág. de word). :D No voy a enrollarme porque sé que estáis deseando leerlo. Espero que os guste ^^ Pero que sepáis que yo he fangirleado de lo lindo con este capítulo! :D

MUCHAS GRACIAS A TODAS POR VUESTROS REVIEWS :D Gabriela Cruz, Emma Felton, Sam Wallflower, seremoon, Lunae Vulpes, Chakemate, Adarae, Jane Meyer, MelineM, Fersha Malfoy, Caroone, merylune, Romaaa, LucyTheMarauder, asor, kekilivecom, anguiiMalfoydark, Vigg Malfoy, Luladark, Lunajely, Giinny Felton, Maglucy, Katherine Malfoy, Tess21, shironeko black, BereLestrange, Melanie Lestrange, mila0628, Keniie Masen, Hermy Evans Black, Vale Malfoy, Shirmione Malfoy, DrKpOtTeR, natalie malfoy, Daniela Estrada, lalita1934, Jean, ian, Milymu, Lala, Leonor Snape, minako Marie, anaradcliffe, mariapotter2002, K B Ayami Malfoy, Joker-jo, Candice Saint-Just, Raquel 1292, Isabel, liuhnjio, AMY, alissa-2012, sirone aphrody, xsxsxsxsxsx, Evangeline Malfoy-Cullen, Viridiana, Gaby, Geesse13, Alice Marie Fray, vero19, Nix Ginevra Black, EmS91796, En Resumen soy un Heroe, The Ladycat69, CoposdeHielo, Abi Shirakiin, alale y dreapls.

Contestaciones a las no registradas:

Emma Felton: ¡Hola querida Emma! :D ¿Qué tal estás? hahahaha ay que ver, cómo se quedó el anterior capítulo! jijijii :P por fin vas a ver lo que ocurre! No sabes la que lié para escribirlo jajajaja me iba a dar un infarto! XDDD Tenía que parar cada dos por tres, sobre todo con la última parte! Me iba a morir de la risa jajajajjaa sólo de imaginarme la situación! OMG. A mí también me da pena Goyle porque se ve que tiene muchísima inseguridad el pobre :( y claro... como nunca le ha pasado algo así pues no sabe qué hacer! Espero que Parvati se entere de la verdad porque sino... lo va a pasar muy mal D: Ahora hablando de Blaise y Ginny... uff Blaise es que teniendo en cuenta lo que le rodea... va a ser muy difícil que cambie de la noche a la mañana dadas sus circunstancias pero yo tengo la esperanza de que poco a poco vaya cediendo :) porque al fin y al cabo, aunque parezca que pasa de todo, se ha notado que en el fondo estaba preocupándose por Ginny :) y por último... el momento Draco y Hermione! ¡FIESTAAA! jajajajajajaja YA ERA HORAAA! Me alegra mucho que te gustase :D ¿sabes? Estaba preocupada con la escena porque quería que quedara super chuli ^^ y al final estoy muy contenta! Y no te digo nada más, que quiero que leas este capítulo! hahahahaha que tengo muchas ganitas :P Espero que te guste! Un besazo muy fuerte guapaaa!

MelineM: Hola Meline! :D Síí! Además, ya tengo una libreta llena de ideas xDDD pero antes tengo que terminar todos los fics que llevo. jajajajaj voy a volverme loca! XD Me alegra muchísimo que te gustase el capítulo anterior... lástima que ahora Ginny y Blaise me da a mí que se van a quedar con las ganas de hacerlo en la cama JAJAJAJA a ver qué sucede ahora, que estoy muy ansiosa porque lo leáis! Un besito muy fuertee guapaa :)

asor: Hola asor! :D Me alegra que te gustase este cap! Estaba muy nerviosa por saber qué os iba a parecer jijiji Espero que te guste el nuevo! Yo me he reído mucho escribiéndolo! por cierto te deseo mucha suerte con las preguntas! A ver qué sucede :P jijiji un besito guapaaa!

kekilivecom: Hola keki! :D por eso mismo puse la advertencia arriba, porque las escenas iban a ser un poco fuertes... jajajajaj Me alegra que te gustase el capítulo :) Desde luego los cuatro se quedaron a cuadros cuando se descubrieron! hahahahaha por cierto con respecto al personaje misterioso, ahora lo verás... sólo puedo decirte que en este fic no va a haber personajes OC, al menos de momento. Pero espero que a Severus las cosas le salgan bien :) Ya irás viendo! jijiji te dejo con el capítulo! Espero que te guste muchoo! Un besazo guapaa :D

Vigg Malfoy: ¡Hola Vigg! Me alegra mucho que te hayas decidido a dejar un comentario y que te guste mi historia. Si no fuese por el apoyo y los reviews lo más probable es que no la hubiese continuado, pero aquí estoy :D Me he reído mucho escribiendo este capítulo! Espero que te guste tanto como a mí! Un besito muy grandee :)

Katherine Malfoy: Holaaa Katherine! No sabes que susto me diste cuando dijiste lo de la lista D: porque hay veces, que el programa dichoso se come algunas palabras cuando subo el capítulo y ni me doy cuenta xDDD Pero luego miré, vi que estaba y dije... uff menos mal xDD Me alegra que te gustase el capítulo y sigas viva JAJAJAJAJA A ver qué te parece el nuevo! jijiji Un besito muy grande guapaaa! :)

Tess21: Hola Tess :D ayy si yo los adelantos los subo para que leáis un poquito de lo que va a suceder jajajajja y así la espera se os hace más amena! :P Me alegra mucho que te gustase el capítulo! A ver qué te parece este nuevo! Yo me he reído mucho, sobre todo por la situación en la que se han quedado nuestros cuatro queridos HAHAHAHAHA ayy que ganitas tengo de que veas lo que va a pasar! Te dejo que lo leas guapaa! Un besito muy grandeee :)

natalie malfoy: ¡Hola natalie! Espero que te guste el nuevo capítulo :D Un beso muy grande :)

Daniela Estrada: Hola Daniela! :D ¿Quién iba a decir que terminarían descubriéndolos en esas condiciones? JAJAJAJA Lo peor de todo es que ellos también han visto a Blaise y Ginny... a saber qué sale de ahí! Pronto lo averiguarás :P Hablando de Goyle... a mí también me da muchísima pena porque se nota que es muy inseguro... porque el padre lo trata como a un don nadie... y como también siempre ha estado de ''guardaespaldas'' de Draco como digo yo jajajajajaj En fin, espero que tenga el valor suficiente como para decirle a Parvati que fue él el que la besó! Y en cuanto a la historia de Filch... me muero! XDDD ¡Como termine con Umbridge me da algo! Te dejo con el capítulo que quiero que veas ya lo que va a suceder muajajajaja que la cosa está que arde! :P Un besazo muy muy grande guapaaaaa :)

lalita1934: Hola lalita! :D Tienes razón, tenía que haber puesto lo de la carta en las opciones! hahahahaha La cuestión es... si cuando llegue el día de San Valentín, se la dará o no... Veremos a ver, porque con la borrachera que llevaba encima, no sé si recordará que vio a Luna y los chicos jajajajjajaa por cierto me hace mucha ilusión que te guste como escribo los lemons. La verdad es que para mí son las escenas más complicadas y a las que tengo que echarle más horas para que estén como a mí me gusta. Estaba nerviosa con el capítulo porque era la primera vez que escribía un lemon de Draco y Hermione y de Blaise y Ginny. ¡Ahh! Yo también tengo la esperanza de que entre Parvati y Goyle se solucione el malentendido... pobre Harry que es el único que no tiene ni idea de lo que sucede jajajajajaj Y con respecto a Cormac y Lavender... habrá capítulos en los que no salgan todas las parejas porque si no me ocuparían 100 pág. por lo menos, pero en otros tendrán mucho protagonismo! :D Ya irás viendo :P Te dejo con el capítulo! Espero que te guste :) Un beso muy muy grande!

Jean: Hola Jean! :D jajajajaja me hizo mucha gracia lo de la nevera! Aquí donde yo vivo estamos a cuarenta grados, así que imagínate la que tengo que liar para escribir un capítulo con estas escenas! xDDD No sabes las ganas que tengo de que leas el capítulo. Estoy ansiosa porque veas lo que va a pasar con los cuatro susodichos! hahahaha Me tiemblan las piernas! Espero que te guste :P Un beso muy grande guapaaa! :D

ian: ayyy ian, ¿puedes creer que no han vuelto a salir tus opciones? D: Pero vaya que ya sabes que te dedicaré el capítulo, porque tengo el presentimiento de que habrás acertado jijiji :P La próxima vez que las escribas, mira luego el review por si acaso, para ver si salen :) La verdad es que no tengo ni idea de por qué pasa eso D: Me alegra que te gustase el lemon de Blaise y Ginny y el de Draco y Hermione. Sinceramente, terminé agotada con este capítulo. Dos lemons en uno jajajajajaja me iba a volver loca! XDD oooyy el final jojojo ahora verás lo que va a ocurrir! Te dejo con el cap, que estoy deseando que lo leas! :D Espero que te guste! Un besazo muy fuerte guapaaa :)

Lala: Hola Lala! :D Me hace muchísima ilusión que te gusten El príncipe y el resto de mis fics :D Las historias que tengo incompletas de momento no puedo actualizarlas porque la trama de esta no me deja tiempo para más, pero en cuanto termine este fic, retomaré los otros porque no me gusta dejar nada a medias :) De hecho, a mí me fastidia bastante cuando un fic está sin terminar... D: Te dejo con el nuevo cap, que estoy ansiosa porque lo leas! Espero que te guste muchoo :D Un besito muy fuerte guapaaa!

minako Marie: Hola minako! :D El infarto lo sufrimos todas! ay Dios mío, te lo juro. Eso llega a pasar en las películas de Harry Potter y tiro las palomitas de la impresión! Me hizo muchísima gracia lo que dijiste de que te tuviste que meter dos veces en el cuarto de baño jajajajajaja Me recordaste a mí cuando estoy nerviosa por leer algo. Hago lo mismo! hahahaha Me hace mucha ilusión que te gustase! ^^ Estaba nerviosa porque no sabía cómo iba a quedar! El personaje especial... hmmm no necesariamente tiene que ser nuevo... jojjjojo no digo nada más, ahora lo sabrás :P Espero que te guste mucho este capítulo! Un besazo muy grande guapaa! :)

Joker-jo: Hola Joker! :D Yo también tengo fé en Gregory! Sólo necesita un empujoncito y confiar más en sí mismo porque el pobre tiene mucha inseguridad :S Su padre desde luego es cruel diciéndole esas cosas. Cada vez podemos ver mejor, como en realidad, los Slytherins viven atormentados en el entorno que los rodea :( Filch necesita una casamentera o a alguien que le consiga una pareja de una vez, porque se siente muy solito jjajajaja A ver si le hace caso a Luna y escribe la carta el día de San Valentín a Minerva, y si no... pues como decía él... Umbridge! hahahahaha me muero de la risa si se queda con ella! Ahora... entre Blaise y Ginny, está claro que van a repetir. Sólo había que ver cómo entraron en la habitación. Arrasando como un huracán con todo jajajajajja A ver que ocurre ahora que han visto a Draco y Hermione. Me tiemblan las piernas! Con respecto a lo del ED, prefiero no adelantar nada... ya irás viendo ;) jojjojojo Te dejo con el capítulo que no sabes las ganas que tengo de que lo leas hahahahaha! Veremos a ver qué ocurre con estos cuatro! :P Espero que te guste! Un beso muy grandeee :)

Raquel 1292: Hola Raquel! :D Me hace mucha ilusión que te hayas decidido a comentar y que te guste como estoy planteando el fic. La verdad es que de todas las historias que estoy escribiendo, esta es la más compleja para mí por el hecho de tener que manejar tantos personajes y tener en cuenta todos los problemas que tienen sin olvidarme de ningún detalle. Es una locura xDDD Ahora... Luna, Hermione y Ginny se han estrenado! hahaahhaa a ver qué ocurre con Lavender y Parvati :P Blaise y Draco van a tardar más en ceder por el hecho de todo lo que les rodea, pero vamos... que el rubio ya está sintiendo cositas ^^ A mí también me da muchísima pena Goyle... tiene mucha inseguridad por cómo lo tratan, yo creo que por eso siempre ha estado haciendo todo lo que Draco le ordena. Esperemos que cambie y le diga a Parvati que fue él quién la besó *-* Tiene que salir a la luz su lado Gryffindor! hahahahaha Ahora sabrás lo que pasa entre los cuatro chicos... que no sabes las ganas que tengo de que lo leáis jajajaja me muero de la risa sólo de pensarlo! xDD por cierto, a mí los testamentos me encantan porque me emociono mucho! :D Espero que te guste este capítulo! Un besazo muy fuerte guapaaa :)

Isabel: ¡Hola Isabel! jajajajaja sííí! ¡Todos se han quedado con la boca abierta! Al menos Blaise ha sido capaz de decir algo. A ver quién tiene el valor suficiente como para responder :P ¡Ahora lo sabrás! La Blaisiconda volvió a la carga, pero vamos... que se ha quedado con ganas de más! hahahaha y Draco me parece a mí que también :P Te dejo con el cap, que estoy ansiosa porque lo leas! A ver qué te parece :D Un besito muy fuerte guapa!

AMY: ¡Hola AMY! jajajajaj es que desde el momento en que Blaise dice de ir a la habitación, una se imagina que al final Draco y Hermione no van a tener sexo... :P Aunque al final síí, pero los han terminado descubriendo jajajajaja Yo también tengo la esperanza de que Goyle hable con Parvati o de que ella se entere de la verdad pero por ahora parece que él se va a quedar callado :S pobrecito, me da mucha pena! A ver qué te parece este capítulo! Te dejo que lo leas que tengo muchas ganas de que veas lo que va a pasar! hahahaha OMG! un beso muy grande guapaaa! :)

xsxsxsxsxsx: ¡Holaaa! :D Me alegra mucho que te guste mi historia! No tengo ni idea de si el personaje que va a aparecer va a ser Viktor Krum o no. Ahora lo averiguarás :P Espero que te guste este capítulo! Yo me he reído mucho escribiéndolo! hahahaha Un besito muy grande!

Gaby: ¡Hola Gaby! Me alegra un montón que te gustase el cap! :D Menos mal que lo leíste sola hahahaha! Ay ay Blaise... tienes razón. Parece distante, frío, pero a pesar de todo, se preocupó por Ginny :) Veremos a ver cómo terminan estos dos, porque ahora mismo es puro deseo! En cambio, con Draco y Hermione se ve claramente que ya hay algo más que atracción sexual *-* sólo que los pobres van a su ritmo para asimilarlo hahahahaa! A mí también me encantó que Draco se sincerase con ella porque eso demuestra que es importante para él. Además, si no se lo hubiese contado y ella se hubiera enterado de que Bellatrix era su tía, lo más probable es que se hubiera enfadado con él. D: así que creo que el rubio hizo bien en decírselo ^^ Hablando de Filch ahora... uff! si al final terminase con Umbridge te juro que me daría algo! jajajajaja sería muy muy bizarro pero también hilarante! Veremos a ver. Te dejo con el nuevo cap, para que veas lo que va a ocurrir en la habitación hahahahahah Espero que te guste! Un besito muy fuerte guapaaa :D

Geesse13: Hola Geesse! :D Me alegra que te gustase el capítulo y me hace mucha ilusión que adores a Blaise y Ginny! *-* Yo los amooooo! quién fuera la pelirroja... jajajajaja Te deseo mucha suerte con las respuestas a la pregunta! Ahora verás quién es el personaje especial :P Espero que te guste el cap! Un beso muy grandeee guapa! :)

vero19: Hola vero! :D Me hace mucha ilusión que te guste la historia y como van complementándose los personajes :) La verdad es que las parejas que aparecen en el fic, para mi gusto, son las que deberían haber estado presentes en la historia de Rowling! Espero que te guste el nuevo capítulo! Un besazo guapaaa :D

Abi Shirakiin: Hola Abi! :D Me alegra mucho que te guste mi historia y que te hayas enganchado jajajajaja Y aquí está el siguiente capítulo! :D Espero que te guste tanto como los anteriores! Te dejo que lo leas, que quiero que veas lo que va a ocurrir hahahaha! Un besazo muy fuerte guapaaa :)

y ahora, os dejo con la lectura :)


-¿Quieres un pastelito?- Editado

Tensión.

Se pudo percibir una clara y angustiosa tensión en el ambiente.

Y el silencio. El absoluto silencio.

Ginny miró a Hermione. Hermione miró a Malfoy. Malfoy miró a Blaise. Y Blaise simplemente... no supo a quién observar.

Él preguntó que qué significaba todo aquello pero nadie respondió. Nadie se movió. Sin embargo, Ginny era la que parecía estar más afectada, porque para ella, que la hubiesen pillado con Zabini no tuvo importancia en ese momento al ver que Hermione estaba desnuda.

Desnuda en la cama con Draco Malfoy.

Y él... también estaba desnudo.

Draco, por su parte, se sintió muy incómodo, pero aún así hizo un gran esfuerzo por no parecer afectado, queriendo hacerse con el control de la situación por muy difícil que le resultase.

— Eso mismo debería preguntar yo, Blaise— le espetó y se cruzó de brazos, manteniendo la misma postura indolente, sin importarle lo más mínimo su desnudez.

Sin embargo, Hermione, al escuchar la voz de Malfoy, por fin fue capaz de reaccionar y cayó en la cuenta de que estaba desnuda. Al ver que las malditas sábanas estaban en el suelo, al otro lado de la cama, rápidamente se aferró a algo que pudiese cubrirla. En ese caso, las cortinas del dosel de la cama, pero estaba tan nerviosa y pegó un tirón tan fuerte que las arrancó de cuajo y se enrolló en ellas como si fuese una crisalida.

Blaise ni siquiera pudo tragar saliva. Quiso responder a Draco, mandarle a la mierda pero se había dado cuenta de algo. Algo demasiado evidente que tenía que haber visto desde hacía mucho tiempo. Ginny, en cambio, muy furiosa, se acercó a ellos y levantó la mano en un puño cerrado.

— ¡Qué le has hecho, pervertido! ¡La has emborrachado y has abusado de ella! — chilló pero antes de que pudiera acercarse más, notó que Zabini la sujetaba de la muñeca. Violentamente, se zafó de su agarre, porque se dijo que nadie se lo iba a impedir, que iba a matar a Malfoy.

— ¡Ginny, él no ha hecho nada!— Hermione, abochornada, intentó explicarle lo que había ocurrido pero en ese momento, Zabini, como vio que no atendía a razones, la levantó y la echó sobre su hombro haciendo que ella comenzase a patalear y a aporrearle la espalda para que la soltase en el suelo.

Sin embargo, Blaise ignoró por completo sus puñetazos, se dirigió al armario de la habitación intentando no mirar a su amigo y a la sangre sucia, y lo abrió para coger una de sus camisas. Luego se fue al cuarto de baño y se encerró, dando un portazo.

Hermione y Draco se miraron con preocupación.

— ¿Qué vamos a hacer ahora, Malfoy?— masculló ella estresada, totalmente segura de que Ginny jamás se lo perdonaría. Aunque luego pensó que sería muy hipócrita por su parte porque estaba enrollándose con Zabini, que no podía echarle nada en cara.

Draco apretó los párpados con fuerza, intentando tranquilizarse. Se sintió mareado y tuvo ganas de vomitar. Supo que tenía que mantener una charla con Blaise, chantajearlo para que no fuese por ahí difundiendo la noticia. Aún así no pudo creer que su amigo estuviera enrollándose con la pobretona. Cuantas más vueltas le dio, más confuso se sintió.

— Relájate, Granger— ''Sí, sí. El que debería relajarse eres tú, imbécil''— pensó y se rio amargamente— Te juro que Blaise no dirá nada. Ya me encargaré de que así sea.

Hermione no fue capaz de responder porque sintió su mente colapsada, bloqueada, preguntándose si Ginny se lo contaría a Harry y a Ron, sabiendo que de ser así, nunca se lo perdonarían. Su preocupación creció aún más y no supo qué hacer.

— Será mejor que me vista— murmuró levantándose de la cama y se acercó al montón de ropa que había en el suelo. Draco asintió ligeramente y se incorporó también para ponerse los calzoncillos.

— Granger, en serio, no te preocupes— murmuró al ver que se ponía el sujetador con manos temblorosas de espaldas a él. Como no fue capaz de abrochárselo, tuvo que hacerlo él— Si intentan fastidiarnos, sabemos perfectamente cómo joderles la vida. Así que no creo que se atrevan a decir nada.

Hermione suspiró y notó que él terminaba de abrocharle el sujetador, le retiraba el pelo hacia un lado y le daba un beso en la nuca. Al sentir sus suaves labios sobre su piel, se relajó un poco y comenzó a asimilar lo sucedido. Que Ginny se hubiese enrollado con Zabini fue muy impactante pero ella no pensó en regañarle en ningún momento, porque no era la más indicada para hacerlo. Muy despacio, terminó de vestirse y dejó el lío de cortinas sobre la cama.

— Por cierto, Malfoy, siento este desastre pero ha sido lo primero que se me ha ocurrido coger para taparme— musitó cabizbaja sentándose en el colchón para ponerse los zapatos.

Draco la miró, esbozó una media sonrisa y se sentó a su lado.

— No importa, Granger. Ya usaré un Reparo cuando te marches— instintivamente puso su mano sobre la suya y rechinó los dientes, odiando que Blaise hubiera aparecido con Weasley, porque supo que ya no podría dormir con ella esa noche. Ni siquiera en la sala de los Menesteres porque estarían todo los demás. Dejó escapar un bufido y con rabia, miró hacia la puerta del cuarto de baño pero como vio que seguía cerrada y que no se escuchaba ningún ruido, se preguntó qué estarían haciendo — Oye, ¿mañana dónde vas a estar por la tarde?

Hermione lo miró a los ojos.

— En la biblioteca creo, ¿por qué?

— Iré a buscarte— Hermione quiso advertirle de lo arriesgado que era pero él no la dejó hablar— Ya encontraremos algún sitio para poder estar a solas. Así te contaré lo que me dice este imbécil cuando te vayas.

Hermione asintió.

— Está bien. Y de pasó yo te contaré lo que he hablado con Ginny— le dijo, dispuesta a lanzarle un Obliviate a su amiga si era necesario, odiándose a si misma por replanteárselo, pero estaba desesperada.

Draco exhaló intentando quitarse la tensión de encima pero no apartó su mano de la suya. La miró muy serio y lentamente se acercó a su boca para besarla una última vez antes de que Blaise y Ginny saliesen del baño, porque supo que sería incómodo hacerlo delante de...ellos.

En el cuarto de baño, sin embargo, Ginny continuaba atónita y no entendía por qué Zabini la había encerrado allí a la fuerza.

— ¿Por qué has hecho eso?— dijo entre dientes, nerviosa— ¿No te das cuenta de lo grave que es esto? Ha abusado de mi amiga.

Blaise, intentando no perder la paciencia, la empujó contra la pared y la sujetó por los hombros.

— No ha abusado de ella, Weasley— no. No lo había hecho y él era un idiota por no haberse dado cuenta de lo que había sucedido hasta ese momento.

— Tú no lo entiendes. Ella le odia. Siempre lo ha odiado y siempre lo hará— murmuró con voz temblorosa, extrañada en parte por que le resultó ilógico que Malfoy se hubiese acostado con Hermione, con todo la que la había despreciado.

Blaise la miró muy serio.

Pecosa, piensa. Yo no había sido consciente hasta ahora pero había cosas que no me cuadraban— dijo y desvió la mirada al recordar que esa misma noche Draco lo había tirado al suelo por haber besado el lunar de Granger. Sacudió la cabeza y decidió no hacer mención a esa parte— En Navidad, él no replicó cuando la madre de Granger nos invitó a cenar. De hecho, aceptó encantado. Estuvo amable con ella y también con su padre. Draco jamás se hubiese comportado así con unos muggles. ¿No te parece sospechoso?

Ginny dudó por unos instantes. Y entonces, empezó a ver todo aquello demasiado raro. Se hizo preguntas, entre ellas... por qué narices Draco Malfoy había aceptado la invitación de Jane Granger o por qué ella había sido tan tonta como para no ser consciente de que ahí olía a gato encerrado, pero luego recordó que por aquel entonces había tenido muchas cosas en la cabeza como para estar pendiente de Malfoy o Hermione.

Y las seguía teniendo.

Blaise comenzó a sacar sus propias conclusiones.

— Es probable que se enrollaran durante el trabajo de pociones. Ahí fue cuando empezaron a pasar tiempo juntos— especuló, bastante seguro, porque era la única forma en que vio posible que Draco se enrollase con la persona a la que más odiaba de todo Hogwarts. Sin contar a Potter y a Weasley, evidentemente.

Ginny lo miró con confusión, pensando que si él estaba en lo cierto, Hermione se habría acostado con Malfoy por voluntad propia. Y para ella fue obvio que lo habían hecho porque estaban desnudos en la cama y no es que fuera precisamente para jugar a las cartas.

— Zabini, ¿qué vas a decirle a Malfoy?— le preguntó al ver que se apartaba y cogía la camisa que había dejado encima del lavabo.

Blaise bufó, volvió a acercarse a ella y le quitó la camisa rota y mojada, porque pensó que sería mejor que llevase ropa seca para no terminar enferma. Ginny simplemente se quedó en silencio y cerró los ojos al notar el calor de sus manos desnudándola.

— ¿Qué quieres que le diga, pecosa? Nos ha visto juntos. No puedo hacer nada— sin dejar de hablarle, comenzó a desabrocharle el sujetador.

Ginny se enrojeció violentamente.

— ¿Qué estás haciendo?

— Tu ropa interior también está algo húmeda. Es mejor que te cambies— murmuró muy serio. Luego se lo quitó, lo dejó encima del lavabo y le puso la camisa que había cogido del armario.

Ginny lo escrutó con incredulidad, sin poder asimilar que fuera a dejarle algo suyo.

— ¿Pretendes que me vaya a mi habitación con tu ropa? ¿No te va a hacer falta?

Pero Blaise no dijo nada, se aproximó mucho y deslizó las manos por debajo de su falda para comenzar a bajarle las bragas. Ginny tuvo que ahogar un grito, pensando por un momento que querría hacerlo con ella otra vez, cuando Hermione y Malfoy estaban fuera.

— Tengo más. Puedes quedártela, pero… — murmuró terminando de deslizar la prenda por sus piernas, obligándola a que levantase el pie para quitársela— Tu ropa interior es para mí.

A Ginny le hirvió la sangre.

— No pienso pasearme por todo el maldito castillo sin nada. Devuélvemelas— masculló intentando arrebatárselas pero Blaise era muy alto, así que cuando Ginny intentó recuperarlas, él alzó el brazo impidiéndole que pudiera cogerlas. Ella, al ver que no había forma, decidió coger el sujetador del lavabo a toda prisa, algo que tampoco consiguió porque él fue más rápido.

— Nadie va a darse cuenta de que no llevas ropa interior. Además, no creo que haya mucha gente rondando por ahí a estas horas.

Ginny intentó contenerse inhalando y exhalando al ser consciente de lo vicioso que era. Aún así, le gustó llevar su camisa. No tenía el símbolo de Slytherin, lo que le hizo ver que podría ponérsela cuando le diese la gana porque nadie sospecharía.

Sin embargo, luego recordó que Hermione iba a ser un problema, que tenía que hablar con ella.

A solas.

Blaise dejó la camisa de ella y la ropa interior sobre un taburete que había junto a la ducha y pegó su cuerpo por completo al de ella, odiando a Draco con toda su alma porque supo que no iba a poder follársela otra vez esa noche como le apetecía.

Aún así tuvo un plan repentino.

— Weasley, mañana no vayas a Hogsmeade— le dijo en un susurro.

Ginny frunció el ceño pero notó como la languidez la abrumaba al sentir el tacto de sus manos rozando el interior de su muslo. Se dio cuenta de que había olvidado por completo que al día siguiente habría una excursión a Hogsmeade. De hecho, era la primera desde que había comenzado el curso porque cuando sucedió el alboroto en el Gran Comedor, Dumbledore suspendió todas las visitas al pueblo.

— ¿Por qué debo hacer lo que tú digas?— jadeó bajando los párpados al sentir su boca rozando la suya.

— Porque va casi todo el mundo y si fingimos estar enfermos y nos quedamos aquí, tendremos unas cuantas horas. Quiero que follemos en mi cama.

Ginny abrió los ojos muy despacio y lo apartó de un suave empujón porque sintió que si seguía teniéndolo tan cerca, no podría resistirse, sobre todo al fijarse en como tenía la camisa destrozada dejando a relucir sus perfectos abdominales.

— ¿Y qué te hace pensar que yo vaya a aceptar?— le espetó estirándose un poco la camisa. Le quedaba tan grande que le tapaba la falda.

— Que sé que te apetece— al ver que la dejaba sin palabras repentinamente, se acercó a la puerta para abrirla y enfrentarse de una vez a lo que había fuera esperándoles— Ven aquí a las seis. Si no apareces, yo mismo iré a buscarte y te encontraré, así que tú verás lo que haces.

Ginny esbozó media sonrisa pero no contestó. Iría, pero no supo de qué humor iba a estar cuando se despertase por la mañana y tuvo miedo de arrepentirse de todo lo que había sucedido. Blaise, en cambio, abrió la puerta muy despacio y vio que Draco y Granger estaban sentados en la cama besándose pero al escuchar el sonido, ellos se apartaron rápidamente.

— Os he visto— dijo él con malicia, deseando hacerles sufrir, a pesar de que supo que no podría echarles nada en cara. Pero le jodió que Draco hubiera sido tan hipócrita. Había traicionado a la sangre. Tantos años despreciando a los sangre sucia, pero bien que se había acostado con Granger.

Draco se levantó, aún en calzoncillos, y fue hacia a Blaise con la intención de pegarle un puñetazo pero Hermione se adelantó.

— Ginny, vámonos— murmuró sin poder mirarla a los ojos, metiéndose con nerviosismo un mechón de pelo detrás de la oreja— Es lo mejor.

Blaise y Draco desviaron la mirada hacia ellas y se olvidaron de todo. Ginny, en cambio, no dijo nada y se acercó, deseando poder estar a solas con ella para aclarar todo lo sucedido. Hermione cogió la capa de invisibilidad que aún seguía sobre una silla y abrió la puerta de la habitación. Antes de cerrarla miró a Malfoy por última vez, asustada y confusa. Preocupada sobre todo por lo que pudiera suceder entre Zabini y él. Supo que no conseguiría dormir en lo que quedaba de noche, pero intentando reunir fuerzas, se alejó de la habitación y se apresuró a salir de la sala común de Slytherin. Ginny la siguió en silencio. Sin decir absolutamente nada. Se limitó a pensar en cómo podía empezar la conversación, en qué debía preguntarle pero cada vez que abrió la boca fue incapaz de articular palabra, así que rindió y sólo se mantuvo a su lado, sin dejar de caminar.

Hermione decidió no usar la capa porque no se escuchó ningún ruido por los pasillos y sintió que no sería necesaria. Y en ese momento, ni siquiera le importó que las pillasen porque había algo que la eclipsó de todo por completo, haciendo que se olvidara del resto del mundo.

Malfoy.

Y lo que había hecho con él esa noche.


En la habitación de Slytherin…

Blaise secó la ropa de Ginny y la guardó en uno de los cajones de su mesita de noche aprovechando que Draco se había encerrado en el cuarto de baño para ducharse. Después, se quitó su uniforme y solamente se dejó los calzoncillos y una camiseta interior, porque estaba muriéndose de calor de lo cachondo que se sentía. Ni siquiera supo cómo iba a dormir cuando lo que más necesitaba en ese momento era echar un polvo.

O dos.

O los que hiciesen falta.

Notando como le apretaba y le dolía la erección contra los calzoncillos, se mantuvo apoyado de espaldas contra el cabecero de su cama, con los ojos cerrados, intentando recordar todos y cada uno de los segundos que había pasado con Weasley en el vestuario. Y justo ahí, la puerta del cuarto de baño se abrió y Draco salió con una toalla enrollada a la cintura.

Malfoy no pudo evitar ahogar una carcajada al ver el bulto que se podía percibir claramente en los calzoncillos de Blaise.

— ¿De qué cojones te ríes, Draco?— le espetó furioso, sin moverse— ¿Desde cuándo estás follándote a la sangre sucia?

La expresión de Malfoy cambió repentinamente y se volvió amenazante.

— Ni se te ocurra llamarla así— lo advirtió muy serio— ¿He de recordarte con quién estabas tú, Blaise? Por favor, ¿Weasley? ¿En serio? ¿Pasar de Daphne para irte con la pobretona?

— ¡Cállate, gilipollas! — gritó incorporándose— ¡Tú no sabes nada! ¡No lo entenderías!

Draco suspiró y se pasó la mano por el cabello—''Relájate, es Blaise, ya se calmará. Él está tan confuso como tú''— Decidió no contestarle por el momento y se acercó a su mesita de noche para coger unos calzoncillos. Cuando se los puso, se sentó sobre su cama.

— Mira, Blaise— hizo una pausa intentando buscar las palabras adecuadas— Sé que esto, para ti, es tan incómodo y violento como para mí pero creo que lo mejor es que lo olvidemos. Tú no dirás nada de que me has visto con Granger y yo olvidaré que estabas metiéndole mano a la pobretona. Así de simple.

Zabini chasqueó la lengua, sin saber qué decir. Pero se dio cuenta de que era mejor que Draco no contase que se había enrollado con Weasley, así que resignó, suspiró hastiado y se recostó en la cama, poniendo los brazos detrás de su cabeza a modo de almohada. Al cabo de unos minutos en los que sólo hubo silencio, se atrevió a hacerle una pregunta.

— ¿Desde cuándo?

Draco lo miró sin entender a qué se refería. Blaise se vio obligado a ser más preciso.

— ¿Desde cuándo estás viéndote con Granger y por qué?

Él se tensó y optó por no contarle cuando fue la primera vez que la besó.

— Hace tiempo— disimuló carraspeando— Y no sé por qué. Supongo que sucedió sin más. ¿Y tú con Weasley?

Blaise se sintió repentinamente incómodo. Prefirió no decirle que la pecosa de Weasley era su objeto de deseo desde hacía unos cuantos meses.

— Hace poco— susurró intentando sonar convincente. Supo que no engañaría a Draco fácilmente así que le hizo otra pregunta con tal de distraerle— ¿Sigues odiando a Granger?

Draco se quedó en silencio por unos momentos.

— Ya no.

Blaise lo observó detenidamente y vio que, a pesar de todo, permanecía impasible. Tuvo claro que decía la verdad, lo que le llevó a preguntarse...

— ¿Granger te gusta? — se atrevió a decir, anonadado por el descubrimiento que acababa de hacer, porque supo que de ser así, aquello lo explicaría todo.

Draco no contestó y apartó la mirada pero Blaise lo vio claro. Demasiado claro. Supo que no le gustaba. Era algo más.

— Joder, por Circe, ¿tú la…— al ver que lo fulminaba con la mirada se quedó en completo silencio.

— ¿Yo la qué, Blaise?— dijo a la defensiva.

Pero Zabini se quedó sin habla. Se dio cuenta de que Draco la quería porque lo vio en sus ojos pero también fue consciente de que su amigo era tan imbécil que ni siquiera se había dado cuenta, que no quería admitirlo, más bien. Irremediablemente, lo compadeció, y se dijo que él no caería en algo así con Weasley, que siempre sabría controlar la situación, que no se le escaparía de las manos como a Draco o al imbécil de Theodore. Sin embargo, se alteró tanto que prefirió no seguir hablando del tema y fue directo al grano.

— ¿Mañana vas a ir a Hogsmeade?— al ver que Draco negaba un par de veces con la cabeza, continuó— Pues entonces lárgate con Granger o haz lo que te dé la gana. Los demás van y a las seis no puede haber nadie en la habitación.

Draco soltó una risa cargada de ironía.

— Ah, ¿y a quién vas a traerte mañana si puede saberse, Blaise? ¿A Daphne o a la pobretona? ¿O quizás a las dos? ¿Qué diría Greengrass si se enterase de que estás metiéndole mano a la Weasley?

— Vete a la mierda— le espetó molesto— Voy a dejar a Daphne en cuanto la vea, así que me importa bien poco lo que digas.

Draco se llevó la mano al pecho, haciendo un gesto teatral.

— Ah, qué tragedia para Greengrass, pero no creo que la pobretona quiera hacer nada contigo. Lo veo bastante difícil, sinceramente.

Blaise se rio de forma sibilina pero no dijo nada. Se mantuvo en silencio. En otra ocasión y habiendo sido con otra persona, le hubiera dicho que se la había follado. Sin embargo, en ese momento no quiso hacerlo y ni siquiera supo por qué. Se dijo que no era asunto de él, que no tenía por qué contárselo.

— A las seis no te quiero aquí— le espetó — Ya verás cómo te las apañas.

Draco resopló y se limitó a coger la varita para arreglar las cortinas del dosel de su cama. Desde un principio, no había pensado en ir a Hogsmeade porque tenía cosas que hacer y que Blaise se lo hubiera recordado, le dio una idea.

Una idea brillante.

Estaba al corriente de que Theodore iba a ir con Lovegood al pueblo y que Brown y Patil estarían con Crabbe y Goyle, lo que le hizo entender que en la habitación de Granger tampoco habría nadie, porque Weasley estaría con Blaise. Se percató de que podría estar a solas con ella y llevar a cabo su plan pero recordó que antes tenía que mandar una lechuza por la mañana porque había algo que necesitaba y que quería a toda costa. Cuando hubo arreglado la cama, se tapó con las sábanas y cerró los ojos, ignorando los comentarios que Blaise soltaba por su bocaza como —'' Menudo chupetón te ha hecho Granger, no me imaginaba que fuese tan viciosilla'' o... '' ¿Cómo narices has conseguido follártela? ¿No se suponía que era una mojigata? Así que…los rumores eran ciertos…''— Draco apretó los puños.

Los rumores. Los jodidos rumores.

Supo perfectamente de lo que hablaba Blaise pero él ya tenía claro que eran falsos, que Granger nunca había llegado a hacer nada con Krum, así que decidió pasar de su amigo, porque necesitó recapacitar. Y más en ese momento que le había contado la verdad a Granger y ella le había mencionado lo de las reuniones. Estaba aterrado y no pudo evitar preguntarse qué ocurriría si a escondidas de su familia, decidía unirse al grupo, pero luego recordó que estaba Potter al mandó y arrugó la frente.

''Ni de coña''— pensó y sin más y queriendo dormir, se removió entre las mantas y cerró los ojos, sabiendo que necesitaría energías para el día siguiente.


Por otra parte…

Ginny y Hermione habían llegado prácticamente al séptimo piso. Unos cuantos giros más y listo. No habían hablado durante todo el camino y Ginny, simplemente, no pudo soportarlo más porque quiso saber la verdad de una vez. Aclarar las dudas que la estaban atormentando pero justo cuando fue a preguntar, escuchó una voz tras ellas.

— ¡Aluffnas! ¡Aluffnas! ¡Os he pilladogg! — Filch se encontraba al fondo del pasillo con una botella de Whisky de Fuego en la mano, tambaleándose de un lado a otro. Sin embargo, accidentalmente, pisó el rabo de la señora Norris y la gata empezó a maullar como una posesa.

Hermione y Ginny, en un primer momento, se asustaron pero al ver que estaba ebrio, explotaron en carcajadas y como vieron que no corrían mucho peligro, decidieron no usar la capa.

— ¡Corre, Hermione! ¡Corre! — exclamó Ginny desternillándose mientras se apresuraban a llegar al retrato de la Dama Gorda, sintiéndose rara y algo incómoda porque no llevaba bragas y no notaba nada. Agradeció que la camisa que le había dado Zabini fuera lo suficientemente larga como para cubrirle la falda y que no se le levantase.

Filch, por su parte, las siguió pero estaba tan sumamente mal que tropezó con la señora Norris y se cayó, provocando que la botella saliese volando por los aires, se estrellase contra el suelo y se hiciera añicos.

Hermione tuvo que apoyar una mano en la pared para coger aire y recomponerse porque jamás había visto al conserje en esas condiciones y casi le dio un patatús de la risa. Ginny, en cambio, más calmada, se aproximó al retrato de la Dama Gorda y puso un gesto compungido para que las dejase entrar, algo que consiguió fácilmente después de hacerle un poco de peloteo, porque después de todo siempre cedía si alababan su forma de cantar.

Aunque fuese mentira.

— ¿Queréis escuchar una nueva canción? — preguntó emocionada cogiendo una copa de cristal para ponerse a chirriar como bien sabía hacer.

Ginny, ansiosa, negó con la cabeza al ver que el conserje volvía a levantarse del suelo.

— Hoy no... mañana. Es que estamos muy cansadas— se excusó— ¡Por favor! ¡Déjanos entrar de una vez!

La Dama Gorda entornó los ojos.

— ¡Está bien! ¡Pasad! — exclamó a regañadientes y el retrato se abrió. Hermione y Ginny se apresuraron a entrar y el conserje corrió con todas sus fuerzas para poder pillarlas pero justo cuando casi las había alcanzado, el retrato se cerró— ¡Contraseña!

El conserje se rascó la cabeza, confuso.

— ¿Contrafeña? ¡Hay aluffnas fuera de sus camas! ¡Déjame pasar!

La Dama Gorda se sorprendió al ver las condiciones en las que se encontraba y se preguntó desde cuándo Argus Filch se emborrachaba, pero como se había quedado con ganas de cantar, aprovechando que tenía la copa de cristal en la mano, lo dejó estar y quiso hacerle una demostración.

— ¡AAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!

Filch, que ya de por si tenía un brutal dolor de cabeza por haber bebido tanto, escuchó los sonidos tan desagradables que salían de la garganta de la Dama Gorda y no se lo pensó dos veces. Se marchó corriendo a trompicones. Cogió a la señora Norris, se la metió bajo el brazo y se esfumó en la oscuridad del pasillo.

Hermione y Ginny, por otra parte, subieron las escaleras hacia su habitación riéndose y procurando no hacer mucho ruido, sintiendo en parte que el encuentro con Filch había roto el hielo entre ellas. Cuando Ginny abrió la puerta del dormitorio de las chicas, vio que allí no había nadie. Parvati y Lavender no estaban.

Hermione la miró. Dedujo que los demás seguirían en la sala de los Menesteres, que probablemente se quedarían allí durante el resto de la noche, lo que le hizo comprender que estarían a solas. Tras cerrar la puerta, Ginny se acercó a su cama como una exhalación, se quitó la falda y se puso unas bragas que había en su baúl. Sin embargo, prefirió dejarse la camisa, porque era suave y olía a Zabini. Hermione también decidió ponerse más cómoda, dejó la capa de invisibilidad sobre su baúl, se quitó el uniforme, se vistió con el pijama y se metió en la cama.

Ginny, algo incómoda, se acercó a ella con mucha indecisión.

—¿Puedo tumbarme?

Sin embargo, Hermione no dijo nada, apartó las mantas con rapidez y se echó a un lado para que se metiese con ella. Durante unos instantes se mantuvieron en silencio. Sólo se limitaron a clavar la mirada en el techo hasta que finalmente, Ginny rompió el silencio.

— ¿Te gusta Malfoy? — murmuró con voz entrecortada— Si es así, ¿por qué no me lo habías contado?

Hermione se giró y la miró con seriedad. Como ya la había descubierto, prefirió ser honesta con ella.

— Tenía miedo de que no volvieses a hablarme, Ginny. Era lo más lógico. Él nos ha hecho la vida imposible durante muchos años. Sobre todo a principio de este curso y ya sabes de sobra a qué me refiero, pero… sucedió, sin más. En un principio me costó entenderlo, darme cuenta, pero supongo que con el paso de los meses al final he sido consciente. Así que sí. Me gusta Malfoy— al ver que Ginny se quedaba en silencio continuó— He de reconocer que no esperaba verte con Zabini pero realmente no me importa. Si te gusta yo…

— No me gusta— la cortó ella con cierto desdén en la voz, sabiendo que no podía permitir que algo así llegase a suceder.

Hermione enarcó una ceja, incrédula. Ginny se puso muy nerviosa y optó por cambiar de tema de conversación porque no quiso seguir hablando de lo que sentía hacia Zabini.

— ¿Desde cuándo te acuestas con Malfoy? — le soltó sin más, siendo consciente de que aquella pregunta era lo suficientemente impactante como para que su amiga se olvidase de Zabini. Sin embargo, Hermione no se sintió incómoda. Parecía estar en una nube.

— Lo que es acostarme, hoy ha sido la primera vez.

Ginny abrió mucho los ojos al percatarse de que las dos habían perdido la virginidad esa noche y sin poder evitarlo, se emocionó. Aún así sacudió la cabeza y quiso seguir indagando, diciéndose que ya se pensaría si contarle lo que había pasado con Zabini en los vestuarios o no.

— ¿Cuándo te enrollaste con él?

Hermione rodó los ojos, sin comprender qué clase de interrogatorio era aquel. Aunque luego entendió que era normal que Ginny, en parte, sintiera curiosidad.

— La primera noche que fuimos a su habitación a vengarnos.

Ginny se quedó boquiabierta.

— ¿Cómo?— preguntó excitada. Rápidamente se incorporó, abrazando uno de los cojines que había sobre la cama, se sentó y se cruzó de piernas.

Hermione también se incorporó y se puso frente a ella.

— ¿Recuerdas que se me cayó la varita cuando Luna vio a Pansy Parkinson en el mapa del merodeador?— Ginny asintió y ella prosiguió:— Pues cuando la cogí, vi que no había tiempo para lanzarle un hechizo así que fui a marcharme pero él estaba despierto. Había estado despierto todo el rato, de hecho. Por eso los demás supieron que fuimos nosotras las que entramos en su habitación.

A Ginny se le dilataron las pupilas. No salía de su asombro. Le resultó demasiado ilógico pero también emocionante.

— ¿Y qué pasó?

— Me agarró del brazo y me caí encima de él. Y luego… simplemente me besó. Ese fue el motivo por el que tardé en salir de la sala común de Slytherin, no porque estuviera esperando a que Parkinson se marchase a su habitación. Ya lo había hecho desde hacía rato.

Ginny frunció el ceño, con confusión, haciéndose más y más preguntas.

— ¿Y por qué te besó Malfoy? Si por esa época te odiaba. Todavía recuerdo lo que te hizo ese día por la mañana… — al decirlo, le vino la imagen a la cabeza y tuvo que ahogar una carcajada.

Hermione apretó los dientes. Prefirió no recordar ese fatídico día porque tuvo que pasarse toda la mañana en la enfermería por su culpa, pero justo ahí, se dio cuenta de que Ginny tenía razón y quiso saber repentinamente el motivo por el que él la había besado.

— Realmente no lo sé, Ginny— respondió encogiéndose de hombros. Y es que nunca se lo había preguntado hasta ese momento así que se dijo que ya hablaría con él sobre ello. Después, entornó los ojos— Volviendo ahora a Zabini. ¿No se suponía que te dolía la cabeza y que ibas a quedarte aquí? Además, ¿de dónde veníais y qué hacías enrollándote con él?

Ginny se llevó la mano a la frente y cerró los ojos, sin saber por dónde empezar.

— Le odio— dijo muy seria. Hermione soltó una risita— No, en serio. Le odio, Hermione. Es insoportable y él opina lo mismo de mí.

— Pues cuando habéis entrado en la habitación, no ha dado esa sensación— musitó con sorna haciendo que ella se arrebolase— ¿Desde cuándo estáis...ya sabes? Por cierto, ¿él no estaba saliendo con Daphne Greengrass? Los he visto juntos a veces y...

Ginny se tensó.

— Eh sí, pero me ha dicho que va a dejarla— comentó— Y ya ni recuerdo cuando empezamos a estar así. Supongo que desde que encogí con un hechizo su Blaisiconda y…— al ver que su amiga abría los ojos como platos decidió saltarse esa parte— Resumiendo, desde hace meses.

Hermione se quedó en silencio por unos segundos. Se fijó en que tenía el pelo húmedo y tuvo curiosidad por saber qué habría pasado.

— ¿Ha…ocurrido algo?— preguntó avergonzada pero también entusiasmada.

Ginny supo exactamente a qué se refería y se sonrojó.

— Sí, esta noche. Me quedé aquí pero no os dije nada y cogí el mapa del merodeador sin que lo supieseis. Necesitaba saber si Daphne iba a pasarse por la fiesta y también quería ver lo que hacía Zabini— explicó pero decidió no contarle que se puso frenética innecesariamente cuando los vio muy juntos en el mapa y continuó— Vi el nombre de Zabini en el Lago Negro y me preocupé porque pensaba que estaba ahogándose, así que fui a buscarle… y bueno, una cosa llevó a la otra y al final terminamos en los vestuarios de Slytherin. Por eso tengo el pelo mojado.

Hermione se sonrojó violentamente al ser consciente de que las dos habían perdido la virginidad la misma noche.

— Oh, ¿q-qué habéis hecho?

Ginny exhaló intentando no ponerse más nerviosa de lo que ya estaba, soltó el cojín, se tumbó bocabajo y hundió el rostro en la almohada.

— Prefiero no entrar en detalles — musitó. Luego, apartó la cara de la almohada y la observó algo ruborizada— Por cierto, a ti… ¿te ha dolido?

Hermione se tumbó a su lado, bocabajo y la miró esbozando una sonrisa.

— Prefiero no entrar en detalles.

Ambas rieron a la vez.

— Pero…— añadió Hermione avergonzada— Me ha gustado…mucho.

Ginny volvió a hundir la cara en la almohada, queriendo que la tierra se la tragase.

—A mí también— su voz se escuchó amortiguada— Mañana he quedado con él en su habitación a las seis, ¿sabes?

Hermione frunció el ceño.

— ¿Tú no ibas a ir Hogsmeade?— inquirió recelosa. Ella, en cambio, había optado por quedarse en el castillo porque necesitaba estudiar con urgencia, pero luego recordó que Malfoy iría a buscarla y se estremeció, sólo de pensar que quizás volverían a acostarse. Sin embargo, se sentía tan eufórica y le apetecía tanto, que creyó que hacerlo después de terminar de estudiar, no estaría nada mal.

Ginny se incorporó un poco y la miró.

— Ya no. Diré que estoy enferma— musitó esbozando una sonrisa. ¿Para qué iba a ir a Hogsmeade? Ella sabía que Ron saldría por la mañana de la enfermería, que seguramente estaría fastidiándola con Harry durante toda la excursión. Y Ginny prefería estar con Zabini y hacer cosas… indecentes, para qué iba a engañarse— Oye, de esto… no vamos a hablar con las demás, ¿verdad? Desde luego, Harry y mi hermano quedan totalmente descartados.

— No. Y es mejor que por el momento Lavender y Parvati tampoco sepan nada— comentó Hermione con nerviosismo. Luego volvió a tumbarse bocarriba y clavó la vista en el techo.

— ¿Y qué pasa con Luna?— inquirió Ginny de buenas a primeras, convencida de que su otra amiga les guardaría el secreto aunque después pensó que sería mejor no mencionarle nada de Zabini.

— Ella ya sabe que entre Malfoy y yo hay algo. Se dio cuenta la primera noche pero no sé. Es mejor que no hablemos de esto con nadie. Podría ser peligroso para los cuatro, sobre todo para Malfoy— dijo Hermione con un leve temblor en la voz. Se le encogió el estómago al recordar la conversación que habían tenido y supo que, debido a la situación que él estaba viviendo, lo que menos necesitaba era tener más problemas.

Ginny se removió, también se tumbó bocarriba y se acurrucó entre las mantas, siendo consciente de que Hermione tenía razón, que era evidente que Malfoy sería el peor parado con todo aquello debido al estatus de sangre y a su padre. Rezó porque su hermano y Harry nunca se enterasen. Vio que el asunto era serio, que tendrían que mantenerlo en secreto y hablar sobre ello únicamente cuando estuvieran solas.

No sólo por Hermione, sino también por ella.

— Ginny— la llamó Hermione al cabo de un rato con los ojos cerrados— Tengo sueño y quiero descansar aunque sea un par de horas. Mañana continuamos hablando, ¿de acuerdo?

La pelirroja suspiró intentando relajarse y se desperezó.

— ¿Puedo quedarme aquí o prefieres que me vaya a mi cama?

Hermione apuntó una sonrisa.

— Quédate— susurró ensimismada por todo lo sucedido, mucho más relajada ahora que sabía que podía contar con Ginny porque no se lo había tomado mal— Buenas noches.

Ginny soltó una risa y poco a poco fue bajando los párpados, sin quitarse de la cabeza lo que pasaría al día siguiente. Supo que tendría que avisar a McGonagall y decirle que no iba a ir a Hogsmeade pero para ella aquello fue lo de menos. Se sintió nerviosa, alterada pero sobre todo, ansiosa. Ansiosa por que llegaran las seis de la tarde para poder ver a Zabini porque aunque lo odiase, le apeteció tener otro encuentro con él. Necesitó sentir su cuerpo junto al suyoen su cama.

—Buenas noches, Hermione— musitó con una sonrisa antes de quedarse dormida.


Al día siguiente, en casa de los Granger, Jane despertó a tempranas horas de la mañana al escuchar un ruido muy extraño. Lentamente se quitó el antifaz que solía ponerse para dormir, levantó los párpados algo somnolienta, miró a su marido y vio que dormía plácidamente como si fuese un bebé, así que prefirió no despertarle y averiguar por sí misma de donde provenían esos extraños golpes. Apartó muy despacio las mantas, se levantó, se puso las zapatillas y la bata, y salió de la habitación.

En el pasillo todo parecía estar bien pero aún así siguió escuchando los pequeños e insistentes golpecitos y se preguntó si aquel ruido vendría del dormitorio de Hermione. No pudo evitar suspirar entristecida. Desde que su hija había vuelto a Hogwarts, se aburría mucho a lo largo del día. No sabía qué hacer y lo único que deseaba era que llegasen las vacaciones de verano para poder invitar al rubio oxigenado- su futuro yerno-, pero luego resopló porque supo que faltaba mucho tiempo para eso, que tendría que entretenerse con algo, mientras tanto. Había probado a hacer punto de cruz y a pintar sobre lienzo pero no había llenado el vacío que sentía en su pecho. Por suerte, casi todo el tiempo lo pasaba en la clínica de odontología y allí el día se le hacía más ameno, pero siempre acababa volviendo a casa.

Siempre.

Y cada vez que veía la cama de su hija vacía se sentía muy sola así que deseó que al menos, en Hogwarts, a Hermione todo le fuese bien con Draco, porque si rompía con él, la mataría, desde luego. Desanimada, decidió continuar intentando averiguar de dónde venía el dichoso ruido y se dio cuenta de que efectivamente se escuchaba en la habitación de Hermione, así que rápidamente abrió la puerta con la esperanza de que su hija hubiera vuelto milagrosamente pero no encontró a nadie. Sin embargo, cuando se fijó en la ventana, vio que había un pájaro picoteando el cristal.

Más bien una lechuza negra, y llevaba una carta. Emocionada se preguntó si sería de Hermione, pero luego cayó en la cuenta de que su hija no tenía ninguna lechuza, así que prefirió no darle muchas vueltas y se apresuró a abrir la ventana. La lechuza entró dejando caer la carta al suelo, se posó sobre el escritorio y comenzó a acicalarse. Jane se agachó para coger la carta y la abrió con dedos temblorosos, más entusiasmada que cuando recibió su regalo de cumpleaños. Apenas podía respirar de la emoción.

Sin embargo, cuando por fin consiguió abrirla y se fijó en la letra, se dio cuenta de que no era de Hermione.

'' Querida Jane,

¿Cómo está? Aquí en Hogwarts los días marchan bien. Estoy procurando cuidar de su hija, o al menos lo intento. Se preguntará que por qué le he escrito. Pues…veamos, he estado pensando durante estos últimos días y me gustaría grabar una serie de vídeos antes de que terminen las clases. Usted dirá…'' ¿y qué tengo que ver yo en todo eso?''. Bueno, ahí es a donde quería llegar. Evidentemente necesito una videocámara de la que no dispongo. Sé, Jane, que en su casa tienen una porque su hija me la enseñó cuando tuvimos que hacer el trabajo de pociones durante las navidades, así que si puede prestármela durante unos días, le estaría muy agradecido. Le aseguro que se la devolveré pronto. Espero su respuesta.

Atentamente, Draco Malfoy.

PD: Esto debe quedar entre nosotros porque quiero darle una sorpresa a su hija.''

Jane, completamente atónita por tener noticias de su ''yerno'', tiró la carta al suelo y se puso a gritar como una loca deduciendo que todo lo que Draco planeaba sería hacer los típicos vídeos de enamorados en los que caminarían juntos por los terrenos del castillo y contarían como se conocieron y demás. Por no hablar de que se acercaba San Valentín. Y ella supo que no podría desaprovechar una oportunidad como esa porque cuando tuviera nietecitos, podría enseñarles el vídeo de ellos, sus años escolares en Hogwarts, lo guapos que eran de jóvenes, etc.

— ¡Jane! ¡Qué te pasa! — graznó el señor Granger desde la cama al escuchar que su mujer parecía estar dando saltos. Notó los golpes en el suelo.

— ¡Nada! ¡Nada, querido! ¡Tú sigue durmiendo! Es que… había una cucaracha en el suelo y me he asustado— dijo entrando en el cuarto de invitados para buscar la videocámara y de paso, todas las cintas vírgenes que hubiese, dispuesta a que su futuro yerno dispusiese de material necesario para que pudiera hacer muchos vídeos.

El señor Granger rodó los ojos y se echó a un lado para continuar durmiendo, pensando que su mujer seguramente estaría tramando algo de nuevo. Jane, en cambio, dio con la videocámara y todas las cintas, y luego preparó una caja. Eso sí, se sintió un poco preocupada al respecto porque no estuvo segura de si la lechuza podría cargar con tanto peso. Antes de cerrar definitivamente la caja, entró en el cuarto de su hija, se sentó en el escritorio, cogió papel y comenzó a escribir una carta, ansiosa por hablar con el rubio oxigenado para indagar un poco. Cuando la terminó al cabo de un rato, dobló el papel y lo metió en la caja con el resto de las cosas. La lechuza movió bruscamente las alas, cogió el paquete y con algo de esfuerzo, salió volando por la ventana y se perdió entre las nubes.

Ella suspiró aliviada y cerró la ventana al notar que hacía un poco de frío, diciéndose que tenía que ser paciente y esperar a que su yerno recibiese la carta, deseando que a partir de ese día pudieran comunicarse más a menudo. Se sintió muy agradecida porque contase con ella y tuvo curiosidad por saber cómo serían sus padres, probablemente tan guapos y elegantes como él. Así que satisfecha, salió de la habitación de su hija, volvió a entrar en su dormitorio y se acurrucó junto a su marido, con ganas por saber cómo reaccionaría Draco al recibir la carta.


Al cabo de unas horas…

Draco estaba llegando la sala común de Slytherin, nervioso y ansioso, con el paquete en la mano. Durante el desayuno, su lechuza llegó y todos se quedaron perplejos al ver la gran caja que llevaba. Incluso Hermione la miró con curiosidad.

'' Si Granger supiera…''— se mofó él— ''Bueno, tarde o temprano lo averiguará''.

Muchos le preguntaron que qué era lo que había en el paquete pero él jamás había dado explicaciones, así que se limitó a marcharse apresuradamente a su dormitorio aprovechando que todos los demás seguían desayunando. Cuando entró en su cuarto y cerró la puerta, se sentó en su cama, abrió la caja y la vio.

La videocámara… y muchas cintas, las suficientes como para grabar todo lo que le diese la gana. Supo que iba a disfrutar, pero aún así siguió un poco intranquilo. Y es que Draco estaba al corriente de que los aparatos electrónicos nunca habían funcionado dentro del castillo. Sin embargo, se molestó en planear todo aquello porque fue consciente de que a veces, había habido excepciones, como con la dichosa cámara del retrasado de Creevey.

Estresado, le dio un par de veces al botón y una sonrisa se le formó en la comisura de los labios cuando vio que, efectivamente, funcionaba. Luego, más tranquilo, la apagó y buscó por el resto de la caja hasta que halló una carta. La abrió sin dudarlo porque tuvo que reconocer que le apetecía tener noticias sobre la madre de Granger. Le gustó el hecho de mantener correspondencia con Jane sin que Hermione se enterase, porque fue como si estuviera haciendo algo malo a sus espaldas.

'' Querido Draco,

No sabes cuánto me he alegrado al ver tu carta. ¡Espero que sea verdad y estés cuidando bien de Hermione! Ya sabes que ella siempre está obsesionada con los libros y con sacar buenas notas… y no es que preste mucha atención a todo lo demás. A veces creo que hasta se olvida de sí misma. Por cierto, espero que puedas grabar muchos vídeos con todas las cintas que te he enviado. En cuanto a la videocámara, tómate el tiempo que necesites. Además, he pensado que podrías venir a casa durante unos días cuando terminen las clases, así que no hay prisa. Cualquier cosa que necesites, no dudes en pedírmela. Espero volver a tener noticias tuyas muy pronto.

Muchos besos, Jane.

PD: Tranquilo...este será nuestro pequeño secreto''.

Draco tuvo que ahogar una carcajada al ver que Jane seguía igual que siempre. Irremediablemente aquello le recordó a los buenos momentos que había vivido en Navidad y a la sensación de estar en casa, algo que no había conocido hasta ese año. Lentamente, volvió a cerrar la carta y lo guardó todo. Esa tarde, iría a buscarla y se aseguraría de que el plan transcurriese según lo previsto.

Porque todos estarían en Hogsmeade. Blaise estaría en la habitación de Slytherin con la pobretona. Y la habitación de Hermione estaría sola y vacía, algo que sin duda, Draco pensaba aprovechar. Porque si todo salía como él había planeado, la tarde sería intensa. Muy intensa.


A la hora del almuerzo, Ron iba andando por el vestíbulo, totalmente aterrado por lo que pudiera encontrarse en el Gran Comedor. A pesar de que no quiso ir en un principio, supo que sería inevitable porque tenía que comer. Ese día sería la visita a Hogsmeade. Visita que sólo duraría un par de horas porque Umbridge lo había impuesto así después de haber tenido una discusión con Dumbledore, en la que le había exigido que cancelase el evento pero finalmente habían llegado a un acuerdo. Y Ron estaba muy nervioso. Nervioso porque, a pesar de que ese mismo día por la mañana había salido de la enfermería, aún seguía dándole vueltas a lo sucedido con Parkinson.

''Es una psicópata''— pensó, deseando no encontrársela por Hogsmeade, creyendo que no separarse de Harry en ningún momento sería lo mejor. Sin embargo, supo que a la hora del almuerzo la vería quisiese o no, por ese motivo no tuvo ganas de aparecer por el Gran Comedor. Y para rematar, Pomfrey aún no le había dado el tinte así que tuvo que seguir cubriéndose el pelo con el maldito gorro.

Cuando entró por las grandes puertas, prefirió no mirar a la mesa de Slytherin, se acercó rápidamente a donde estaba Harry y se sentó a su lado. Los profesores aún no habían llegado. No había rastro de Dumbledore ni de Umbridge, ni siquiera de Snape, pero era pronto.

Harry se alegró al verle, porque se dio cuenta de que parecía estar mejor. Sus ronchas habían desaparecido. Sin embargo, justo cuando estaba observándolo con alivio, se fijó en que Parvati Patil, que no se encontraba muy lejos sentada junto a Lavender, no dejaba de mirarle y parecía estar ruborizada. Aún así no le dio importancia.

— Ron, ¿cómo estás?

Ron, bastante incómodo y sin poder contenerse, desvió la mirada hacia la mesa de Slytherin, sintiéndose estúpido por ser incapaz de controlarse.

— Eh, bien, Harry.

Buscó con la mirada y vio a Malfoy, siguió mirando hasta que llegó a donde estaba Zabini, sentado al lado de Daphne Greengrass, y justo ahí, al lado, la vio. Entre el resto de alumnos de Slytherin, y peor aún. Lo estaba mirando. Parkinson lo estaba mirando y no con muy buena cara precisamente. Y Ron se extrañó, porque le sorprendió que primero lo violase como si nada y en ese momento pusiera una mueca de asco. Sintió un escalofrío repentino y pensó que estaba loca, que teniendo en cuenta que le había regalado un tinte para que se pareciese a Malfoy, no había duda de que le faltaba un tornillo. Y Ron conforme transcurrió el tiempo fue sintiéndose más confuso.

Y peor aún... al recordar el momento en que Parkinson se aprovechó de él, se aceleró.

— ¡Ah!— gritó llevándose las manos a la cabeza, frustrado.

Harry y Neville le miraron apenados, creyendo que seguía traumatizado por las arañas y por ese motivo reaccionaba como si estuviera paranoico.

Por otro lado, en la mesa de Slytherin…

Pansy estaba que echaba chispas, avergonzada porque sentía que jamás había caído tan bajo, preguntándose cómo había sido capaz de tener sexo con la comadreja. Luego se estremeció, sólo de pensar que los demás llegaran a enterarse de su percance, porque supo que le harían el vacío. Aunque Pansy se convenció de que todo había sido un accidente, de que en realidad ella ni siquiera supo en su momento que sería él, sino que creyó que se trataba de Draco.

Así que se dijo que tenía que olvidarse. Olvidar que esa rata de cloaca misérrima había estado dentro de ella.

Dentro de ella.

— ¡Qué asco! — chilló de pronto haciendo que Astoria se sobresaltase. Greengrass se extrañó al ver que tenía muy mala cara pero dedujo que no se había recuperado de la intoxicación de las galletas. Sólo de pensar en ello, recordó a Theodore Nott y sintió ganas de vomitar.

— ¿Qué te pasa ahora, Pansy?— dijo con voz temblorosa, intentando apartar sus pensamientos a un lado —Venga, relájate.

Ella aún tenía miedo y seguía afectada por lo sucedido con Theodore pero había decidido no contarle nada a Pansy. Sin embargo, ya no le gustaba, sino que lo odiaba. Lo detestaba, porque él había estado a punto de asfixiarla. Y Astoria ni siquiera entendía cómo había sido tan tonta como para desistir con Draco y fijarse en el que ahora consideraba un psicópata, aunque luego cayó en la cuenta de que estaba saliendo con Lunática, que era evidente que fuese otro demente como ella.

En ese momento, miró a Draco, que estaba sentado cerca de ella para distraerse pero lo que vio la dejó atónita. Se fijó en su cuello y vio el cardenal. La marca.

El estómago le dio un vuelco. Empezó a hacerse todo tipo de preguntas... si estaría viéndose con otra y de ser así, quién sería. Luego se dio cuenta de que por ese preciso motivo, la había dejado a ella. Y a Pansy también. Se sintió muy estúpida de repente, tonta por no haberse percatado antes. La sangre le hirvió y apretó la cuchara que tenía en la mano, haciendo que se doblase un poco.

— Pansy— masculló entre dientes, intentando no perder el control para levantarse y abofetear a Malfoy allí mismo— ¿Has visto la marca que tiene Draco en el cuello? Menudo cabrón. Por eso pasó de las dos.

Parkinson, alicaída, lo miró pero en ese momento ni siquiera pudo enfadarse, porque sintió que no le quedaban energías. Apoyó el rostro en un puño cerrado y mantuvo la mirada perdida en alguna parte. No estaba para centrar su atención en Draco y mucho menos para sufrir por él, así que no se interesó en averiguar si estaría acostándose con alguien o no. Porque ella sólo podía pensar en que se había follado al engendro de Weasel, algo que para Pansy era mucho más preocupante. Con miedo, miró a la mesa de Gryffindor y vio que ''el pelirrojo'' estaba hablando con su amigo y que aún llevaba el gorro.

Entornó los ojos, porque siguió sin entender el motivo por el que él se había teñido de rubio platino. Y justo ahí, se percató de todo.

Que había sido un plan de Weasley para que ella cayese de lleno en su trampa. La había engañado a la desesperada para conseguir echar un polvo por el hecho de que nadie se había fijado nunca en él. Cuanto más pensó, más arcadas sintió, así que furiosa, se levantó bruscamente de la mesa volviéndose el centro de atención de todo el mundo y salió del Gran Comedor como una exhalación.

Ron se quedó atónito al verla porque le pareció que ella, justo antes de irse, lo había mirado moviendo los labios como si hubiera intentado decirle algo, y pensó en seguida que querría aclarar con él lo sucedido, que seguramente lo estaría esperando fuera. Así que no se lo pensó.

— Ron, ¿a dónde vas?— preguntó Harry al ver que se levantaba— Falta poco para la visita a Hogsmeade.

— Lo sé, Harry, es que voy a buscar a… mi hermana. Necesito pedirle algo— dijo sin mirarle, apresurándose a salir del Gran Comedor, sin saber siquiera qué estaba haciendo, convenciéndose a sí mismo de que lo hacía para pararle los pies a Parkinson, para exigirle que le dejase en paz, para que parase de enviarle cartitas y regalos y para que no volviera a violarle.

Harry enarcó una ceja al ver que se esfumaba por las grandes puertas de la estancia y se extrañó todavía más cuando se dio cuenta de que en la mesa estaba precisamente Ginny, sentada junto a Hermione y Parvati, pero luego pensó que Ron aún seguiría trastornado por todas las heridas que había tenido, así que simplemente lo compadeció.

Sin embargo, Ron estaba perfectamente, salvo por el trauma vivido con Pansy Parkinson. Con ansiedad, vagó por los pasillos intentando averiguar dónde se había metido y se dirigió a las mazmorras.

'' Se te ha ido la cabeza, ¿para qué la estás buscando? Seguramente querrá meterte mano en cuanto te vea''— pero ahí estaba él. Buscándola como un completo gilipollas, preguntándose dónde se habría metido. Perdió la paciencia y estuvo apunto regresar al Gran Comedor, pero justo cuando se dio media vuelta, notó que alguien tiraba de su brazo y lo arrastraba a la clase de pociones.

Pansy, aprovechando que Snape no estaba allí, usó un hechizo contra el picaporte y entró. Una vez lo tuvo acorralado, se aseguró de cerrar bien la puerta y se aproximó a él. Ron, completamente acojonado, fue dando pasos hacia atrás hasta que acabó chocando con una de las estanterías llenas de frascos.

— ¿Qué vas a hacerme? — dijo desesperado al ver que no tenía escapatoria. Sin embargo, ella se cruzó de brazos y lo miró muy enfadada—¡Estás loca!

Pansy rechinó los dientes.

— ¡¿Yo?! ¡¿Loca?! ¡Todo esto es por tu culpa! ¡Tú te teñiste el pelo y me hiciste creer que eras Draco!

Ron abrió mucho los ojos y se dio cuenta de que definitivamente tenía un trastorno psicológico grave.

— ¡Eres una psicópata! ¡Tú fuiste la que me mandó la cartita y los regalos! ¡Y encima te aprovechaste de mí!

Pansy se acercó a él y lo cogió del cuello de la camisa, intentando intimidarle, dispuesta a darle una paliza si seguía tocándole las narices.

— ¡Asquerosa comadreja! ¡Cómo te atreves! Yo no te he regalado nada y que te quede bien claro. ¡Si hubiera sabido que eras tú, jamás me hubiera acercado a tu cama!

Ron la miró incrédulo y notó que ella apretaba el nudo de su corbata, provocando que le costase respirar.

— ¡Pero si te subiste encima de mí como una desesperada y me violaste! ¡Y creo que me tenías lo suficientemente cerca como para saber que era yo!

Pansy soltó una carcajada sardónica, alzó la mano, le arrebató el gorro de un tirón y lo arrojó al suelo.

— Está claro que te teñiste el pelo de rubio platino para engañarme. Lo planeaste todo desde el principio porque no habías echado un polvo en tu miserable vida, algo que no me extraña… y tenías ganas.

Ron intentó escaparse pero ella le pegó un pellizco en el brazo haciendo que se retorciese de dolor.

— ¡Estás mal de la cabeza! — aulló frotándose la zona dolorida— ¡Te van a encerrar en San Mungo, que lo sepas!

— ¡Cállate, pobretón asqueroso! — lo cortó Pansy, pegándole un porrazo en la cabeza, totalmente indignada porque la hubiese llamado loca, con lo cuerda que ella se sentía— ¡Ahora seguro que me has pegado piojos o cualquier enfermedad!

Ron apretó la mandíbula con todas sus fuerzas, intentando no perder el poco juicio y razonamiento que le quedaban.

— ¡A saber lo que me has pegado tú a mí, que te has tirado a medio Hogwarts! — le pinchó haciendo que ella le pegase un fuerte empujón. Con el impacto, algunos frascos cayeron al suelo y se hicieron añicos— ¡Mira lo que has hecho! ¡Ahora qué vas a decirle a Snape!

Pansy, completamente fuera de sí, lo agarró fuertemente del pelo.

— Cierra la bocaza— le advirtió pero él siguió replicando y forcejeando— ¡Que la cierres!— volvió a amenazarle, algo que no hizo efecto. Y en ese momento y sin siquiera saber por qué, lo besó.

Ron intentó apartarla pero al notar el impacto de su boca contra la suya, se sorprendió, se quedó rígido y curiosamente cerró los ojos. Pansy hizo presión. Mucha presión al ver que no entreabría los labios y tiró más fuerte de su pelo para que la dejase entrar, odiándole con cada célula de su ser. Cuando él por fin se dignó a abrir la boca, ella introdujo su lengua, asegurándose de explorar cada rincón. Cada zona. Notó su lengua rozando la suya y ahondó un poco más, quitándole la poca respiración que le quedaba. Ni siquiera supo por qué lo estaba haciendo pero se dijo que él la había sacado de sus casillas, que por ese motivo había reaccionado así.

Ron se dejó llevar en un principio pero al ver que ella se restregaba mucho -para él fue intencionado-, ilógicamente alzó las manos y la agarró de la cintura para sentir más su cuerpo pero en el momento en que Pansy notó su bulto apretado contra su pelvis fue capaz de reaccionar, abrió los ojos y se apartó de él con rapidez. Luego alzó la mano y le dio una bofetada haciendo que resonase el eco del impacto en la estancia.

— ¡Ah! ¡¿Pero qué haces?! — graznó Ron llevándose la mano a la mejilla dolorida. Se asustó al imaginarse que quizás era una sadomasoquista y tragó saliva al ser consciente de que se había metido en un lío.

— Tú…— masculló Pansy exhalando para no abalanzarse sobre él y matarlo a puñetazos— Tú tienes la culpa. ¡Has vuelto a hacerlo! ¡pero que sepas que no pienso volver a caer en tu jueguecito!

Y sin más, dio media vuelta y salió corriendo de la clase dejando a Ron confuso, asustado y dolorido. El ya no pelirrojo, aún aturdido, se frotó con fuerza la cara intentando reaccionar, salió de la clase de pociones rápidamente antes de que Snape lo pillase allí y decidió volver al Gran Comedor antes de que alguien lo viese. Se odió repentinamente, por dejar que Parkinson volviera aprovecharse de él, por permitir que ella se lo arrebatase todo. Su virginidad... y su primer beso. Aterrorizado, no pudo evitar preguntarse qué sería lo próximo. Tuvo unas ganas casi incontenibles de contárselo a Harry pero luego se percató de que no era viable, que su amigo no lo creería. Y para Ron, Hermione quedaba descartada, ya no sólo por el hecho de que llevaran tiempo sin hablar, sino porque supo que se enfadaría y se pondría como una loca.

Así que hundió las manos en sus bolsillos queriendo desaparecer, deseando perderse y continuó con su camino, pero conforme fue avanzando pudo percibir que los alumnos que andaban por los pasillos lo miraban con caras raras y comenzaban a reírse. Arrugó la frente, pero decidió no darle importancia y siguió caminando hasta que llegó al Gran Comedor. Cuando entró, suspiró aliviado al ver que en la mesa de Slytherin no estaba Parkinson y se aproximó a la de Gryffindor para volver a sentarse al lado de Harry pero conforme fue acercándose vio que todo el mundo lo miraba con cara de asombro.

Luego...reinó el silencio. Un incómodo silencio sepulcral.

Y justo ahí se dio cuenta.

El maldito gorro.

Parkinson se lo había arrebatado y lo había arrojado al suelo. Y él simplemente se lo había dejado en clase y se había olvidado por completo.

— Oh, nooo.

Los gemelos que rondaban por allí intentando vender discretamente algunos de sus artilugios, lo miraron y estallaron en carcajadas. A partir de ahí, todo fue de mal en peor. Los alumnos de todas las casas comenzaron a desternillarse y Colin Creevey, aprovechando que tenía su cámara a mano -hasta dormía con ella-, empezó a sacar fotos como un poseso, atreviéndose incluso a ponerse encima de la mesa para conseguir un mejor ángulo.

Ron no lo dudó y dio media vuelta para salir corriendo de allí cuanto antes pero los gemelos, que vieron sus intenciones, se acercaron a él y lo sujetaron.

— ¡Menudo cambio de look te has hecho, hermanito!— se mofó Fred, agarrándolo más fuerte al ver que intentaba escaparse.

Ron, desesperado, comenzó a sollozar pero fue incapaz de liberase de su agarre.

— ¡Dejadme en paz! ¡Soltadme!

Ginny, por otra parte, estalló en carcajadas y no pudo asimilarlo. No pudo creer que su hermano Ron tuviera ahora el pelo rubio platino como Draco Malfoy. Inevitablemente miró a la mesa de Slytherin y vio que Malfoy tenía la cabeza apoyada en la mesa y que aporreaba la madera con el puño, partiéndose de risa.

— ¡Venga, Colin! ¡Saca una foto a nuestro hermanito albino! ¡Ya verás cuando la vea nuestra madre!— se mofó George.

Harry, preocupado por el estado en el que estaba su amigo, se acercó para llevárselo pero los gemelos no se lo permitieron.

— ¡Se lo recordaremos toda su vida!— exclamó Fred entre risas. Jamás había estado tan entusiasmado.

— ¿No os sentís mal por lo que le estáis haciendo? — preguntó Harry intentando convencerlos para que dejasen a Ron tranquilo.

Pero los gemelos se quedaron durante unos momentos en silencio y se miraron muy serios.

— ¡Colin, saca más fotos!— gritó Fred volviendo a animarse— ¡Tenemos que hacer un reportaje completo de Ron huroncillo!— añadió, sin poder reprimir la risa, porque le hizo mucha gracia ver a su hermano así. Y a pesar de que no supo cuál era el hechizo que le habrían lanzado para que acabase con el pelo como Malfoy, quiso aprenderlo a toda costa.

Sin embargo, el silencio se hizo en el Gran Comedor cuando Severus Snape entró por las puertas. Parecía bastante enfadado.

— Señor Weasley…ya puede despedirse de la visita a Hogsmeade— le espetó arrastrando las palabras.

Ron se quedó lívido al ver que el profesor llevaba su gorro en la mano y dedujo que lo habría encontrado en la clase de pociones. No entendió como Snape sabía que era suyo, pero luego recordó que había estado paseándose por todas partes con el maldito gorro durante varios días. Severus, al ver al a Ron de rubio, se sorprendió pero se mostró impasible— Acompáñeme a mi despacho inmediatamente. La intrusión en mi clase y el destrozo de varias pociones va a costarle… un castigo.

— ¡Pero si yo no he sido!— replicó, pero al ver que el profesor lo miraba con cara de pocos amigos, le siguió, odiando aún más a Parkinson por haber sido la verdadera responsable de todo.

Colin, en cambio, cuando se dio cuenta de que el ya no pelirrojo se alejaba, no se lo pensó dos veces, los siguió y comenzó a fotografiarles mientras se escondía detrás de las columnas de los pasillos pero Snape, que estaba al límite de su paciencia, decidió tomar medidas y lo castigó también.

— Deme su cámara y venga conmigo— le exigió alzando la mano haciendo que Colin se aferrase a ella con todas sus fuerzas— Queda confiscada temporalmente.

Al ver que era imposible quitársela, usó un Accio. Luego abrió la puerta de su despacho y dejó que entraran delante de él algo cohibidos.


En el Gran Comedor, el ambiente volvió a la calma pero por poco tiempo y es que en la mesa de Slytherin, Blaise Zabini estaba harto, cansado y literalmente hasta los huevos de Daphne Greengrass. En un principio decidió dejarla cuando volviesen a la sala común pero conforme Daphne fue metiéndole mano por debajo de la mesa, menos paciencia fue quedándole a Blaise. Se había esfumado poco a poco y él sintió que no podría aguantar mucho más.

— Blaise, aprovechando que hoy vamos a ir a Hogsmeade, no sé… podrías comprarme un regalo— dijo con una sonrisa. Daphne seguía un poco ofendida porque él la hubiera tratado mal días atrás, pero no le importó porque pensó que estaría atormentado por alguna razón. Y ella siempre había sido comprensiva.

Blaise, sin embargo, le apartó la mano para dejar de notarla sobre su muslo. Se sintió muy incómodo porque, por si fuera poco, Ginny Weasley lo estaba mirando en ese momento, captando todos y cada uno de sus movimientos.

— No voy a ir a Hogsmeade— siseó nervioso— y antes de que me lo preguntes, es porque...—''prefiero quedarme aquí follándome a Weasley''. Sacudió la cabeza y tosió— no me da la gana, simplemente.

— Oh, venga. Es la primera visita que vamos a hacer en lo que va de curso. No seas idiota— murmuró acariciándole el brazo pero él se apartó como si se hubiera quemado, haciendo que ella se sintiese repentinamente incómoda— ¿Qué narices te pasa ahora?

Blaise cerró los ojos intentando controlarse.

— Es mejor que lo hablemos después. Aquí no, Daphne.

Greengrass se cruzó de brazos y lo miró desafiante, totalmente segura de que algo pasaba. Y Daphne no solía ser muy paciente.

— Aquí sí, Blaise.

— He dicho que después, joder— ''Relájate, intenta no escucharla aunque esté agobiándote''.

Daphne se sintió mal y notó un pánico repentino aflorando en su interior. No supo por qué pero tuvo la sensación de que algo malo pasaría. Su intuición se lo dijo y a lo largo de su vida había aprendido que debía escuchar su voz interior, la que la advertía de todo. Esa vez le dijo que no siguiera insistiendo, que no preguntara.

Pero ella no le hizo caso.

— ¡Que me digas de una maldita vez lo que te pasa!— gritó exasperada levantándose de la mesa. Draco que estaba cerca y había escuchado la conversación, tuvo que ahogar una carcajada, porque presintió que Blaise estallaría.

Y así fue.

— Muy bien, Daphne— escupió con desprecio— Lo que me pasa es que no quiero volver a estar contigo. Follamos y punto. Ya me he cansado de ti y creo que no tiene sentido que sigamos enrollándonos. Además, a veces…no, a veces no. Siempre me resultas un auténtico coñazo. Vete a Hogsmeade y búscate a otro que te compre los regalitos que tú quieres porque yo estoy hasta los huevos.

Y tal como lo dijo, notó la mano de ella impactando violentamente contra su mejilla. Daphne, con la mandíbula tensa, salió corriendo del Gran Comedor y rompió a llorar. Blaise, en cambio, ni se inmutó. Le dolió pero no le importó ni tampoco se sintió mal, porque supo que Daphne encontraría a otro tarde o temprano y se olvidaría de él, así que volvió a coger el tenedor y continuó comiendo tranquilamente, ignorando las miradas de todos los que estaban sentados a su alrededor.

Ginny, que permanecía sentada al lado de Hermione, Parvati y Lavender, se quedó con la boca abierta. Sin poder creer que Zabini estuviera tan tranquilo después de la bofetada que había recibido. Odió estar tan lejos, porque no pudo escuchar absolutamente nada de lo que le había dicho a Daphne, pero pensó que no habría sido nada bueno por el hecho de como había terminado la conversación.

Estaba totalmente abstraida pero volvió en sí cuando aparecieron los profesores en el Gran Comedor y Albus Dumbledore dijo que en media hora aproximadamente partirían al pueblo, acompañados de McGonagall y de la profesora Trewlaney. Ginny ya había avisado a Minerva esa mañana de que no iría, así que suspiró aliviada. Sintió un poco de nervios sólo de pensar que faltaba poco para que fueran las seis, pero luego se extrañó. Le sorprendió que Zabini, con la fama que tenía de dar plantón a todas después de echar un polvo, quisiera volver a acostarse con ella.

— Ginny— murmuró de pronto Parvati sacándola de su ensimismamiento. Ella notó inmediatamente que su amiga parecía algo alicaída.

— ¿Estás bien? — preguntó con preocupación, pensando en un principio que Parvati querría convencerla para que fuese al pueblo con los demás.

Parvati, en cambio, se tensó por miedo a que Ginny se enfadase. Supo que se arriesgaba a romper su amistad pero se sintió tan mal por estar traicionándola que se vio obligada a contárselo todo.

— De hecho, no— susurró cabizbaja— No sabía cómo decírtelo y quería hablarlo contigo cuando estuviésemos en Hogsmeade, pero como no vas a venir, prefiero contártelo ahora. No creo que pueda soportarlo hasta esta noche.

A Ginny se le encogió el estómago porque creyó en seguida que Parvati se habría enterado de todo lo sucedido entre Zabini y ella, y de lo ocurrido entre Hermione y Malfoy.

— Pero no te enfades, por favor— la advirtió Parvati, algo nerviosa, haciendo que Ginny se extrañase aún más— Anoche, cuando fui a la fiesta en la habitación de Slytherin, hubo un momento en que Gregory salió corriendo del dormitorio y tuve que ir a buscarle con Vincent y Lavender. Decidimos separarnos y yo me encargué de mirar por el séptimo piso…

Ginny enarcó una ceja.

— Eh...

Pero Parvati no la dejó hablar.

— Pues... me encontré a Harry tirado en el suelo y vi que estaba borracho, así que decidí llevarle a la sala común… y… no sé cómo pasó, pero me besó. Lo siento... de verdad que lo siento muchísimo.

Ginny se quedó perpleja. Y ya no sólo por el hecho de que Harry hubiera estado borracho la noche anterior, sino porque él hubiese besado a Parvati. Y eso le hizo ver por qué su amiga se sentía tan mal de buenas a primeras. Ginny supo que Parvati se había preocupado por que a ella le afectase, algo que no había sucedido.

Porque no sintió nada. Absolutamente nada.

— No me importa— dijo sin inmutarse y al ver que su amiga no la creía, insistió— De verdad, Parvati. Harry dejó de gustarme hace un tiempo. Ya no siento nada por él.

La confusión de Parvati creció por momentos.

— Pero si siempre te has sentido atraída por él, Ginny. No puede ser que de repente deje de gustarte. A no ser que…

Ginny se temió lo peor al ver que Parvati apuntaba una sonrisa pícara.

— A no ser que qué— le espetó muy seria.

— Pues que te guste otro. Y que te guste lo suficiente como para que te hayas olvidado por completo de Harry— le susurró al oído haciendo que se pusiera roja como la grana.

Ginny se tensó.

— Te equivocas, Parvati— murmuró entre dientes— Te equivocas.

Sintió una opresión en el pecho al preguntarse si sería verdad. Si realmente el motivo por el que habría dejado de pensar en Harry había sido porque en realidad sentía algo fuerte por Zabini. Sacudió con ansiedad la cabeza para olvidarse.

— ¿Y qué sentiste cuando Harry te besó?— dijo cambiando de tema, queriendo distraerse.

Parvati se frotó las manos, muy estresada.

— Eh, pues… es que es muy raro, Ginny, porque a mí Harry nunca me ha gustado. Y tú lo sabes, pero no sé… ese beso fue especial.

Completamente ruborizada, se cubrió el rostro con las manos.

— Ni siquiera sé si lo recuerda, porque he estado mirándole pero ha hecho como si nada...

Ginny, algo confusa, observó a Harry, se percató de que fijaba la vista embobado en alguna parte, y vio que estaba clavándole la mirada a Cho Chang, para variar. No pudo evitar poner los ojos en blanco. Pero todo aquello sucedido con Parvati le resultó raro, porque siempre se había notado a dos leguas que a Harry le gustaba Cho desde hacía tiempo. Aún así Ginny prefirió no pensar en ello y continuó comiendo, porque ella ya tenía demasiados problemas como para estar atenta a los de los demás.


Mientras tanto…

Daphne había optado por ir a las cocinas, sin dejar de sonarse la nariz. Tenía todo el rostro manchado por culpa del rímel corrido, sentía el corazón roto en mil pedazos y un gran vacío que no se iba, que la abrumaba por dentro. No era la primera vez que le pasaba. Ya la habían decepcionado en varias ocasiones y se había jurado a sí misma que no sufriría nunca más por ningún tío, pero ahí estaba como una tonta, llorando a moco tendido mientras rebuscaba helado de chocolate por las cocinas porque era lo único que siempre había conseguido quitarle la depresión.

— ¡Quiero helado! — gritó amargamente pero los elfos no hicieron ni caso.

— Dobby decir a la señorita que no es época de helados— la advirtió el elfo— Dobby creer que no es bueno tomarlos en invierno.

Daphne, totalmente histérica y frustrada por ver que no conseguía lo que quería, decidió largarse a su habitación para que Astoria y Pansy la consolasen, con la esperanza de que la ayudasen a sentirse mejor, así que se apresuró a llegar a la sala común de Slytherin pero cuando entró, se fijó en que no había casi nadie. La mayoría de la gente estaba preparándose para ir a Hogsmeade pero a ella dejó de apetecerle. Quiso quedarse toda la tarde encerrada, cantando canciones melancólicas para sentirse un poco reconfortada. Con parsimonia, abrió la puerta de su habitación y vio que su hermana Astoria ya estaba allí y se movía de un lado a otro con mucho estrés. Luego observó a Pansy, que estaba tumbada en su cama bocabajo tapándose el rostro con la almohada, bastante alterada.

Daphne frunció el ceño.

— Menuda cara traes— dijo Astoria al ver los churretes de rímel en sus mejillas, conteniendo una sonrisa maliciosa.

— Eres una imbécil— le espetó Daphne y sin más se acercó a su baúl para dejar la corbata porque le costó respirar. Luego decidió pasar de su hermana, porque no fue la primera vez que la avasallaba con ese tipo de comentarios, como si estuviera ansiosa por buscar pelea y sacarla de sus casillas, pero Daphne no quiso seguirle el juego.

Astoria, en cambio, continuó moviéndose por la habitación completamente histérica. Intentando comprender por qué Draco Malfoy tenía una marca en el cuello que no fuese de ella. Ni siquiera supo por qué era la única que le estaba dando importancia y por qué Pansy estaba tan tranquila cuando era evidente que Draco estaba viéndose con alguien. Así que enfadada, se enderezó la camisa del uniforme y se peino el cabello, dispuesta a marcharse a Hogsmeade cuanto antes para vigilar a Draco, deseando averiguar quién sería la persona a la que él estaba follándose.

— Pansy, necesito que me consueles— sollozó de repente Daphne sentándose junto a ella en la cama y volvió a sonarse la nariz de una forma escandalosa.

Pero Pansy ni siquiera levantó la cara de la almohada.

— Déjame, Daphne. No estoy de buen humor hoy. Ve a tomarte un helado— musitó en voz muy baja, avergonzada por haber vuelto a sucumbir ante la comadreja, con lo feo que siempre había sido para ella. Por no hablar de que el color rubio le quedaba como el mismísimo culo y lo peor de todo... era un maldito Weasley. ''Incluso de pelirrojo está más mono''- se dijo.

Pero se puso pálida y ahogó un gemido ante ese último pensamiento que había pasado por su cabeza. Daphne, cansada de que nadie le hiciera caso y de que Pansy sólo se limitase a balbucear contra la almohada, se levantó de la cama y se acercó a la puerta de la habitación, con los puños apretados.

— Muy bien, ¡que os den a las dos!— gritó y lo siguiente que se escuchó fue el sonido estrepitoso de la puerta restallando contra el dintel.

Y es que Daphne se sintió molesta. Molesta y desesperada.

Se dijo que tenía varias opciones. La primera: hincharse de helado, la cual había resultado ser un fracaso en toda regla porque los elfos no habían querido proporcionárselo. La segunda: que su amiga y su hermana la consolasen, algo que no había servido de nada porque le habían demostrado que no podía contar con ellas y habían hecho que se sintiese aún peor. Así que sólo le quedó la tercera opción: leer un libro tumbada en uno de los sofás de la sala común junto a la calidez de la chimenea.

Abatida, buscó por la biblioteca de la sala común hasta dar con un libro que le interesó y luego se acercó a los sofás pero justo cuando fue a tumbarse aparecieron Vincent Crabbe y Gregory Goyle por el pasadizo y uno de ellos se sentó en el sofá con un montón de pastelitos a la espera de que el otro fuese a buscar algo a la habitación.

— ¡Te espero aquí!— balbuceó Crabbe con la boca llena de comida, sintiéndose un poco culpable por haber traicionado a Lavender. Pero después se convenció de que por un día que comiese pasteles, no engordaría repentinamente. De hecho, había llevado la dieta tan a rajatabla que había perdido casi dieciséis kilos en las últimas semanas— ¡Coge también mi abrigo! Que en Hogsmeade hará frío.

Goyle asintió en silencio y entró en su habitación.

Daphne, en cambio, al ver que en el otro sofá estaban sentados algunos alumnos de primero, decidió ponerse al lado de Vincent, porque pensó que si él se iba a Hogsmeade, pronto tendría el sofá sólo para ella. Aún así dejó escapar un resoplido.

Crabbe se extraño cuando se fijó en que se acercaba, con toda la cara manchada de churretes negros, como si hubiera estado llorando.

— ¿Qué te pasa? — preguntó un poco incómodo.

Pero Daphne se limitó a arrugar un poco el pañuelo, a pasárselo por las mejillas y a frotrarse fuertemente para deshacerse del rímel.

— ¿No has visto lo que ha ocurrido antes en el Gran Comedor? — le espetó molesta al cabo de un rato.

Vincent negó un par de veces con la cabeza, porque durante la hora del almuerzo había canalizado toda la atención en su plato, sin estar para nada atento a lo que sucedía a su alrededor.

— Déjalo— suspiró ella con hastío— Blaise y yo hemos roto.

Él casi se atragantó con el pastelito que tenía en la boca al escuchar la noticia. Sin embargo, cuando se hubo recuperado un poco, se acercó a ella poco a poco, arrastrando el trasero por el sofá.

— ¿Estás depre? — preguntó con curiosidad, al fijarse en lo triste que parecía estar.

Daphne no respondió y le miró en silencio. ''No debe afectarte, los demás no pueden notártelo''.

— No— pero cuando lo dijo su voz se resquebrajó dejando entrever lo que realmente sentía. Y antes de que Vincent pudiera hacer o decir algo, Daphne hundió el rostro en su hombro y rompió a llorar. Los alumnos de primero que estaban en el sofá de enfrente, al ver el dramón, prefirieron marcharse de allí y dejarlos a solas.

Por unos momentos, Vincent estuvo muy tenso, pero sobre todo angustiado porque nunca antes se había visto en una situación semejante. De hecho, él no sabía consolar a nadie, porque jamás lo había tenido que hacer, así que rápidamente se puso a pensar en qué hacer para que ella dejase de llorar, porque le dio mucha pena verla tan afligida.

— D-Daphne— tartamudeó, haciendo que ella dejase de lloriquear en su hombro y lo mirase haciendo un puchero— ¿Quieres un pastelito?

Daphne Greengrass se dio cuenta de que tenía unos cuantos dulces en la mano y de que parecían apetitosos. El estómago le rugió en ese momento y cayó en la cuenta de que, al haber discutido con Blaise, se había marchado del Gran Comedor sin haber probado bocado de su plato.

— Está bien— musitó cogiendo uno para comérselo, con mucha hambre. Era de chocolate y cada mordisco que le dio, le resultó delicioso. Para cuando quiso darse cuenta, ya no quedaba nada, sólo migajas en su camisa.

Vincent notó que Daphne estaba mejor, pero insistió.

— Toma, cómete otro— comentó ofreciéndole uno de arándanos, con todo el dolor de su corazón. Porque apenas le quedaban y aquel, precisamente, era su favorito. Sin embargo, prefirió que Daphne no llorase más.

Greengrass asintió en silencio, se secó las lágrimas de la cara y lo devoró. Y así uno tras otro, hasta que Crabbe se quedó sin nada que ofrecerle, pero se contentó con saber que ella parecía estar mejor. Daphne por un momento se mantuvo sentada a su lado, apoyando la cabeza en su hombro, sin decir nada, sintiendo que la idea de sustituir los helados por los pastelitos no estaba nada mal.

— Oye, gracias— musitó con voz entrecortada. Luego se apartó un poco, le dio un suave beso en la mejilla, se levantó del sofá colocándose bien la falda al ver que la tenía algo arrugada, dejó allí el libro, se despidió y se marchó a su habitación para descansar y relajar la mente — Por cierto, Vincent... estás más delgado.

Crabbe no fue capaz de articular palabra. Nunca jamás había estado tan rojo en toda su vida como en ese momento y sólo conseguió soltar balbuceos ininteligibles por la boca. Había sido el primer beso que una chica le daba en la mejilla y la primera vez que alguien de su casa le había dicho que estaba más delgado.

Emocionado, se dio cuenta de que el plan de Lavender estaba funcionando y muy despacio, se levantó intentando no perder el equilibrio, porque se sintió incluso mareado. No estuvo muy seguro de a qué se debía esa sensación tan buena pero sí tuvo algo muy claro, que iba a tomarse en serio todo lo que dijera Lavender, pero de verdad, para que todas las chicas se fijasen en él.

Justo cuando estaba en su momento de gloria, apareció Goyle y le dio su abrigo. Gregory le preguntó que qué le pasaba pero él no dijo nada. Sólo se limitó a seguirle mientras desaparecían por el pasadizo que daba a las mazmorras, y así ir al patio de la entrada donde estaban todos los alumnos -entre ellos Theodore, Luna, Lavender y Parvati-, esperando a McGonagall y la profesora Trewlaney para partir a Hogsmeade.

Pero para Vincent Crabbe la visita de al pueblo dejó de tener importancia porque en ese instante se percató de que si quería conseguir algo importante, tendría que renunciar a muchos placeres de la vida, así que ese precisamente fue el día en que tomó la decisión de dejar sus queridos pastelitos. El día que se despedió de ellos para siempre.


Hermione permanecía sentada en una de las mesas de la biblioteca, estudiando e investigando, porque se sentía culpable. Culpable por llevar días sin tocar prácticamente un libro durante su tiempo libre. Y supo que cierto rubio era el responsable de su distracción. Se dijo que tenía que ponerse en serio para obtener buenas notas a final de curso y aunque siguiera yendo adelantada con respecto a los demás, quiso asegurarse. Necesitó hacerlo para no tener cargos de conciencia, pero a pesar de todo, conforme fueron avanzando los minutos, se puso más y más nerviosa. Esa tarde no había nadie en la biblioteca porque la mayoría de alumnos se habían ido a Hogsmeade pero Hermione continuó mirando en dirección a la puerta porque sabía que Malfoy iría a buscarla tarde o temprano como le había prometido la noche anterior. Sin embargo, con tal de no perder más tiempo, decidió olvidarse de él por un momento y continuó inmersa en el libro de Runas Antiguas que tenía abierto por la página 236.

Sin embargo, no pudo seguir leyendo porque Malfoy apareció por la puerta de la biblioteca, con el pelo algo revuelto. Hermione levantó la vista al escuchar sus pisadas, totalmente segura de que sería él. Notando el corazón golpeándole en la garganta, lo miró durante unos segundos sin decir nada y observó como él iba acercándose con aire casual a donde ella estaba sentada.

— Hola, sabelotodo— musitó Draco apartando una silla para sentarse a su lado. Luego se dejó caer— He venido a buscarte.

Hermione se sonrojó al ver su marca en el cuello de él y se avergonzó por haber sido capaz de atraverse a hacerle algo así. Irremediablemente tuvo que volver a centrar la vista en el libro, porque no dejó de imaginárselo desnudo. Completamente desnudo encima de ella, acariciándola, besándola y manoseándola por todas partes. Tuvo que ahogar un gemido y se odió a sí misma por desconcentrarse con tanta facilidad, sólo con tenerle al lado.

— T-tengo que estudiar, Malfoy— tartamudeó intentando no perder los nervios— Si quieres nos vemos cuando termine de repasar esto. Yo te buscaré.

Draco la escuchó pero Hermione tuvo la impresión de que no lo había hecho en realidad, porque él, totalmente abstraido, alzó la mano, le apartó el pelo muy despacio y la deslizó por su cuello, lenta y provocativamente, asegurándose de que sintiese su roce.

Hermione se estremeció y cerró los ojos en respuesta al placer y el cosquilleo que le provocaba el tacto de sus yemas pero Draco, aprovechando que Pince no los estaba mirando, se aproximó un poco más para susurrarle al oído.

— La visita a Hogsmeade va a durar dos o tres horas, Granger. No tenemos mucho tiempo. Deja los libros ahora y ven conmigo.

Hermione notó su pierna rozando la suya. Muslo contra muslo. Y no pudo soportar que él, cada vez, estuviese más cerca, invadiendo su espacio y haciéndola temblar.

— Está bien, ¿qué tienes pensado?— murmuró con voz entrecortada al notar que él deslizaba la mano por su muslo y la metía por debajo de su falda.

— Blaise me dijo que había quedado con Weasley a las seis en mi habitación, así que… en tu dormitorio no habrá nadie. Además, hay algo que quiero enseñarte.

Hermione, hasta ese momento ni siquiera había recordado a Zabini de lo abstraída que estaba sintiendo sus caricias y se preguntó si habrían terminado bien después de lo sucedido. Al volver aquel momento a su mente, sintió un escalofrío porque recordó la conversación que había tenido con él antes de que los descubriesen. Y Hermione estaba realmente preocupada por lo de Voldemort y Bellatrix Lestrange. Sin embargo, prefirió no decirle nada a él en ese momento con tal de no preocuparle, porque supo que a Malfoy le afectaba todo aquello más que a nadie, y se dijo que ya pensaría con más calma en cómo ayudarle.

— Vale— asintió intentando olvidarse de sus pensamientos— Por cierto, Malfoy… ¿qué ocurrió anoche cuando Ginny y yo nos fuimos? ¿Zabini y tú discutistéis?

Draco apartó la mano de su muslo y se la pasó por su fino cabello.

— Todo fue más o menos bien. Blaise y yo hemos acordado no decir nada, ¿y a ti que tal te fue con la pobretona?

Hermione frunció el ceño pero al ver que a él se le escapaba una risita no dijo nada.

— Bien, también— comentó enderezándose pero, al escuchar a Malfoy diciendo el mote particular con el que solía llamar a toda la familia Weasley, reaccionó y recordó a Ron— ¡Oh Dios mío! ¡Antes...en el Gran Comedor...!

No pudo seguir.

Draco soltó una fuerte carcajada porque supo perfectamente a qué se refería ella. Y para él, que Weasley hubiera hecho el ridículo y el profesor Snape lo hubiera castigado, había causado que aquel almuerzo hubiese sido uno de los mejores durante toda su estancia en esa mierda de colegio. Hermione también rompió a reir. Pero Pince, al escuchar el jaleo que estaban armando, siseó para que guardasen silencio. Sin embargo, hasta a ella le resultó raro verles tan juntos porque estaba al corriente de cuánto se odiaban. Aún así pensó que estaba delirando y continuó centrada en sus pergaminos, diciéndose que no era asunto suyo de todas formas.

— A todo esto, ¿qué quieres enseñarme?— preguntó Hermione con mucha curiosidad.

Draco esbozó media sonrisa ladeada.

— Tendrás que dejar los libros por un rato y esperarme en tu habitación.

Hermione percibió que el tono de su voz se volvía ronco, pesado y no pudo evitar sobresaltarse, porque se dio cuenta de que estaba muy excitado. Lentamente, se incorporó, suspiró intentando tranquilizarse un poco y cerró el libro de Runas Antiguas con la intención de llevarlo a su habitación para seguir estudiando cuando Malfoy se marchase. Y es que en ese momento, Hermione sintió que no podría concentrarse en las tareas por mucho que lo intentase y menos teniéndole a él al lado hablándole de esa forma tan hipnótica y tentadora.

Draco también se levantó y se desabrochó el primer botón de la camisa intencionadamente para provocarla.

— Voy a coger la escoba y algo más de mis aposentos— le susurró, sin tener ni idea de cómo reaccionaría ella cuando viese la videocámara y se diese cuenta de lo que pretendía hacer con ella. Sólo de imaginárselo, notó que se le ponía dura— Y ya sabes, Granger. Abre la ventana.

Hermione asintió, se acercó a Pince y le pidió permiso para sacar el libro de la biblioteca mientras veía como Malfoy se alejaba y hacía un ademán con la mano para despedirse. Se asustó repentinamente, porque vio claramente la lujuria que llamearon los ojos de él, algo que le dio en que pensar. Imágenes sucias y obscenas pasaron por su cabeza y tuvo que tragar saliva, preguntándose qué sería lo que él querría enseñarle.

Al notar un sudor frío recorriéndola se dijo que tenía que relajarse y admitir que en el fondo le apetecía repetir lo sucedido la noche anterior. No darle muchas vueltas y esperar a ver qué era lo él que había planeado. Así que cuando Pince le concedió el permiso, se marcho de allí apresuradamente y se dirigió a la Torre de Gryffindor para arreglarse un poco antes de que él llegase. Supo que no disponía de mucho tiempo y que tendría que ser rápida porque eran cerca de las seis y ya hacía casi una hora desde que todos se habían marchado a Hogsmeade.


Mientras tanto en el despacho de Snape…

Ron estaba furioso. Furioso y triste.

Se sentía deprimido porque el profesor de pociones le había destrozado y arruinado la primera visita al pueblo y furioso con la dichosa loca de Parkinson porque ella había sido la culpable de que se cayesen los frascos pero luego se dijo que quién iba a creerle, que ni siquiera podía mencionarla a ella, porque... ¿qué iba a decir? ¿Que estaban enrollándose en la clase de pociones? Se suponía que eran enemigos.

De hecho, para Ron, seguían siendo enemigos aunque ella se empeñase en violarlo y abusar de él a todas horas.

— Señor Weasley, los frascos no van a ordenarse... solos. Deje de divagar si no quiere estar aquí hasta mañana— le espetó Severus al ver que se distraía.

Ron bufó, odiando que Snape les hubiera ordenado, tanto a Colin como a él, catalogar todas las pociones que tenía en el despacho mientras él se dedicaba a leer El Profeta sentado cómodamente en su escritorio. Y para rematar, Colin no dejaba de decir tonterías que le estaban provocando dolor de cabeza, entre ellas... ''que si Harry por aquí…'' , que ahora no podría hacer un reportaje del niño que sobrevivió en Hogsmeade… que era su culpa que lo hubiesen castigado... Bla, bla, bla.

— Oye Ron, ¿qué hechizo has usado para dejarte el pelo así? ¿Cuál, cuál? Dime, cuéntamelo— dijo Colin ansioso haciendo que Ron casi perdiese la paciencia. Es más, estaba harto de que Creevey sólo se limitara a hablar como una cotorra, sin hacer absolutamente nada mientras él ordenaba lo frascos.

— No es un hechizo— le espetó de malagana— Me teñí el pelo pero no voy a decirte por qué.

Colin puso una mueca de reproche porque tenía mucha curiosidad. Inevitablemente se imaginó a Harry Potter con ese color de pelo y pensó que si él se lo teñía, además de quedarle estupendamente, se pondría de moda en Hogwarts.

— ¿Cómo lo conseguiste si aquí no hay? ¿Lo compraste durante las navidades? — indagó ansioso. Para Colin, los tintes muggles en su familia eran de lo más habitual, porque una de sus tías estaba echándose potingues en el pelo cada dos por tres.

Pero Ron suspiró con hastío y continuó ordenando frascos, intentando ignorarle.

— Qué pesado eres, ¿por qué no te callas un ratito? — escupió con frialdad pero Snape, que no podía concentrarse con tanta charla, se vio obligado a intervenir.

— Señor Creevey, su cámara queda confiscada durante una semana— el chico casi se volvió loco cuando lo escuchó pero al presentir que el castigo aumentaría si replicaba, se limitó a lloriquear y comenzó a catalogar las pociones junto a Ron— Y usted señor Weasley, si vuelve a abrir la boca, estará ayudándome hasta final de curso.

Sin embargo, a pesar de lo frías que sonaron sus palabras, Severus prefirió leer el periódico, porque fue incapaz de mirar a Ron, con tal de no contemplarle con el pelo teñido de ese color.

''Horrible''— fue en lo único que pudo pensar, haciendo un gran esfuerzo por contener la risa. Luego, continuó pasando páginas nerviosamente e intentó centrarse en la lectura y olvidarse de que el ya no pelirrojo parecía una copia vulgar de Draco Malfoy. Tanto a Colin como a él les había confiscado las varitas y los iba a tener allí hasta que él considerase oportuno para que le hicieran todo el trabajo y él pudiera descansar un poco.

Y es que Snape, entre las clases de pociones y las sesiones de Oclumancia a Potter por las noches, se sintió realmente agotado.

Ron, en cambio, estaba de muy mal humor. Observaba de vez en cuando discretamente a Snape pero el profesor parecía estar absorto en su lectura. Nunca lo había odiado tanto como en ese momento. Asqueado, miró los dos frascos que tenía en la mano antes de dejarlos en la estantería y vio que eran las pociones de Cambiatio Personalitas y Animi motus Acrescere.

Y sintió tanta rabia e impotencia que no se contuvo y se las guardó en el bolsillo de la túnica, con la idea de que Snape no pudiera recurrir a ellas cuando las necesitase.

— ¿Qué estás haciendo? — susurró Colin entre dientes al ver que robaba unas pociones, como si nada.

Pero Ron no contestó y le dio una patada en la espinilla para que cerrase la bocaza. Snape apartó la vista del periódico y los miró con mala cara haciendo que continuasen con la catalogación de pociones, desechando algunas en una caja vacía y colocando otras en las estanterías que había por todo el despacho. Ron sonrió sibilinamente, porque supo que, a pesar de no haber ido a Hogsmeade, disponía de material suficiente como para poder vengarse. Tenía el poder en sus manos y le apetecía desde hacía mucho tiempo darle su merecido a Snape. Supo que estaba arriesgándose mucho pero no le importó. Y si por alguna razón alguien se enteraba, culparía a Colin Creevey para que nadie lo descubriese.

Algo más relajado, continuó con su castigo para terminar cuanto antes y así poder ir a la enfermería para ver si Pomfrey disponía del tinte, porque supo que volver a ser pelirrojo, provocaría que Pansy dejara de molestarle y no se volviera a acercar a él.


Hermione llegó a su habitación con el corazón en la garganta y al abrir la puerta vio que Ginny estaba allí dando vueltas de un lado a otro. No pudo evitar reírse para sí misma. Al parecer, no era la única que estaba al borde de sufrir un ataque.

— Menos mal que ya estás aquí— le dijo Ginny con voz temblorosa. Luego cogió la capa aprovechando que aún no la había llevado al cuarto de Harry y la enrolló antes de salir de la habitación— Me voy ya. Cuando vengan las demás, si preguntan, invéntate cualquier excusa. No sé cuánto voy a tardar en regresar.

Hermione asintió.

— Está bien, pero… Malfoy va a venir aquí ahora. De hecho tiene que estar al llegar— comentó y se apresuró a abrir la ventana dejando que el aire del invierno entrase en el dormitorio. Esa tarde no hacía mucho frío y aún se podía ver el sol en el horizonte.

— Asegúrate de cerrar bien la puerta y lanzar algún hechizo para que no os pase como anoche— la advirtió Ginny intentando contener la risa pero luego se puso seria— En serio, si Lavender y Parvati os descubren, no sé qué ocurriría. Prefiero no imaginármelo, la verdad.

Hermione hizo aspavientos intentando no darle importancia.

— Tranquila, Ginny. No vamos a cometer el mismo error dos veces. Lo mismo te digo a ti. Ten cuidado.

Ginny asintió y abrió la puerta pero antes de salir, la miró una última vez de soslayo.

—Esto, Hermione...— en ese momento se sonrojó violentamente— hablaremos después y ya te contaré...

Hermione soltó una risita, se sentó en su cama, se aflojó un poco la corbata y se quitó la túnica para estar más cómoda.

— Espera— dijo con un hilo de voz— Malfoy me ha dicho que tiene algo que enseñarme pero no sé de qué se trata. ¿Tú qué piensas que puede ser?

Ginny se mantuvo dubitativa durante unos segundos, sin apartar la mano del pomo de la puerta.

— Pues, tratándose de él no sé pero con lo retorcida que tiene la mente…— comentó pero inmediatamente se calló porque prefirió no decir las cosas que pasaban por su cabeza y es que Ginny solía ser un poco mal pensada y pensó que Hermione se alteraría si le decía todas y cada una de las barbaridades que se había imaginado— Tú relájate, ¿vale? Nos vemos a la hora de la cena.

Y sin más, esbozó una sonrisa y cerró la puerta dejándola completamente sola. Hermione se quedó en silencio durante unos segundos pensando, esperando, presintiendo que él estaba punto de llegar. Ansiosa, se levantó de la cama, lanzó un hechizo contra el picaporte y fue a mirarse al espejo. Cuando lo hizo, suspiró exasperada, al ver el pelo tan enmarañado que tenía.

Comenzó a pasarse la mano para aplacárselo un poco pero no hubo manera. Volvió a suspirar, derrotada.

— ¿Emperifollándote, Granger?— se mofó Draco cuando entró por la ventana y la vio toqueteándose el pelo frente al espejo. Luego dejó la escoba apoyada en la pared y se aproximó a ella— No sabía cuál era el efecto que podía causar en ti. Ahora ya lo veo.

Hermione frunció el ceño y se giró sobre sus talones para plantarle cara pero se quedó en blanco al ver que él llevaba una caja en la mano.

— ¿Q-qué es eso?— preguntó algo cohibida, con miedo a que fuese algún juego erótico o algo por el estilo. Quiso que la tierra se la tragase.

Pero Draco mantuvo la misma expresión arrogante, dio varios pasos al frente muy despacio hasta estar lo suficientemente cerca como para hacer que a ella le temblasen las piernas y la miró de una forma sensual, caliente pero sobre todo, muy inquietante provocando que Hermione sintiese un escalofrío recorriéndole toda la espina dorsal.

— Ahora lo sabrás, Granger pero antes…túmbate en la cama.


Y...¡Aquí se queda el capítulo de hoy! ¡OMG, OMG, OMG! *tyna fangirlea a tope* ¿Qué pretenderá el rubio? Malfoy con una videocámara... de ahí no saldrá nada bueno. ¡Es un pervertido! jajajaja Y Ginny se ha ido a la habitación de Slytherin a encontrarse con Blaise, ¡ohh por Dios!

¡Como todas habéis visto, el personaje muy especial era Jane! hahahaha Ahora pretende invitar a Malfoy cuando lleguen las vacaciones de verano... y encima tiene curiosidad por saber cómo serán sus padres D: ¡Ay por Merlín si ella supiera!

Hablando de este capítulo, ¡Cuánta tensión ha habido en la primera escena! hahahaha y los rumores de Viktor Krum... he ahí el motivo por el que el rubio le preguntó a la leona en la biblioteca hace tiempo... porque quería averiguar si eran ciertos o no (siempre tan celoso y posesivo jajajaja). En fin, momento Ron y Pansy... ¡Me hacen mucha gracia estos dos! jajajaja No quiero ni pensar lo que pretende hacer Ron con las pociones! UFF, UFF ¡Con lo peligrosas que son! Y Crabbe consolando a Daphne... ¿No os ha parecido adorable? *-* ¡Incluso ha tomado la firme decisión de dejar los pastelitos! jijiji

Ahora... Astoria... hmmm me da muy muy mala espina :S Veremos a ver lo que trama. :S Parece ser que va a seguir incordiando. D:

ESTE CAPÍTULO VA DEDICADO A LAS QUE ACERTARON LA PREGUNTA Y TAMBIÉN A LAS QUE DIJERON QUE DRACO SERÍA EL PRIMERO EN HABLAR:Emma Felton, Sam Wallflower, seremoon, Lunae Vulpes, Jane Meyer, Fersha Malfoy, merylune, Romaaa, LucyTheMarauder, asor, kekilivecom, anguiiMalfoydark, Vigg Malfoy, Lunajely, Giinny Felton, Maglucy, Katherine Malfoy, Tess21, BereLestrange, Melanie Lestrange, Keniie Masen, Hermy Evans Black, Vale Malfoy, Shirmione Malfoy, DrKpOtTeR, Daniela Estrada, lalita1934, Jean, ian, Leonor Snape, minako Marie, anaradcliffe, K B Ayami Malfoy, Raquel1292, Isabel, liuhnjio, AMY, alissa-2012, sirone aphrody, xsxsxsxsxsx, Evangeline Malfoy-Cullen, Gaby, Geesse13, Alice Marie Fray, Nix Ginevra Black, En Resumen soy un Heroe, CoposdeHielo y dreapls.

¡Hasta la próxima actualización! Un beso a todas, tyna fest :)

PD: ¿QUERÉIS UN PASTELITO? :P