¡Hola a todo/as! Aquí estoy de nuevo :D Sé que muchas estáis ansiosas por leer el capítulo, así que iré al grano.

MUCHAS GRACIAS A:Gabriela Cruz, Maglucy, Schatzie0713, FlokesW, Romaaa, merylune, Melody B, LucyTheMarauder, Keniie Masen, Shirmione Malfoy, mariapotter2002, Melanie Lestrange, minako marie, ChrisCullenHale, Caroone, Alice Marie Fray, selene lizt, Saori Haruno, hanilok, DrKpOtTeR, rosedrama, asor, cata-chan, Daniela Estrada, Katherine Malfoy, anaradcliffe, Chakemate, ian, ladymist89, Emma Felton, Sam Wallflower, Adarae, Raquel1292, EmS91796, Hermy Evans Black, Tess21, Lala, Mei Fanel, kokhove, Abi Shirakiin, Candice Saint-Just, Espectro Azul, Vale Malfoy, seremoon, Fersha Malfoy, keki46livecom, Isabel, BiancaDramione, Viridiana, BereLestrange, sirone aphrody, Negrilu, Jean, Nix Ginevra Black, TTaticarri, AMY, GaLu-MH, joss-12, Jane Meyer, Gaby, HikariGoth, dreapls, shironeko black, hermii, natalie malfoy y En Resumen soy unHeroe.

ADVERTENCIA: ESCENAS CON VOCABULARIO SOEZ Y CONTENIDO SEXUAL. (Quedáis avisado/as ;) ). Recomendaciones: mucho hielo, abanicos y cojines... y leerlo preferiblemente en lugares insonorizados xDDD

Contestaciones a las no registradas:

asor: Hola asor! :D Me alegra mucho que te gustase el cap. anterior! A ver qué te parece este nuevo! Por cierto, a mí también me hacen mucha gracia Ron y Pansy. El pelirrojo creo que va a terminar loco si sigue por este camino jajajajaja Un besito muy grande guapa :)

cata-chan: Hola cata! :D Me alegra mucho que te guste mi fic :) Ahora mismo estoy aprovechando que tengo más tiempo y por eso actualizo más pronto. A ver cuando comience el curso como lo hago para no volverme loca en el intento jajajajaja Ahora verás si has acertado alguna de las opciones de la pregunta! Espero que te guste el cap! Un beso muy grandeee :)

Daniela Estrada: Hola Daniela! :D Ya sabes que me encanta dedicaros el cap :) jijiji Ohh, con la primera escena me reí mucho cuando la estaba escribiendo. Ojalá hubiese estado en esa habitación para verles las caras jajajajaja hubiese sido mítico! A mí Daphne me dio pena en el capítulo anterior pero gracias a ella ahora Crabbe ha dejado los pastelitos para siempre. Parece que se lo va a tomar en serio esta vez. A ver si es verdad! hahahaha por cierto, estoy de acuerdo contigo, a mí también me cae mal Astoria. Y encima parece que no se ha dado por vencida y va a seguir incordiando :S Por si fuera poco le ha visto el chupetón a Draco... ufff me da muy muy mala espina :S ahora... la videocámara! JAJAJAJAJJA Pronto sabrás lo que va a ocurrir :P Pero a mí por lo menos, me tiemblan las piernas... Te dejo con el capítulo que tengo muchísimas ganas de que lo leas :P Un beso muy muy grande guapaaaaaa!

Katherine Malfoy: Hola Katherine! :D Por fin he vuelto! Y ahora sabrás lo que va a ocurrir con la videocámara! hahahaha :P Por cierto me hace mucha ilusión que te gusten Ron y Pansy jajajajaja creo que hacen muy buena pareja aunque se odien! A ver si cambian esos sentimientos! jijiji y bueno... Colin, jajajajaaj yo creo que si en las películas le hubiesen quitado la cámara se hubiese vuelto loco! jajajajaj y encima Snape se la ha confiscado por varios días! El pobre va a sufrir de lo lindo xDD Hablando de Jane... JAJAJAJAJ Esta mujer es de lo que no hay pero me hace mucha gracia cómo se motiva al recibir noticias de su ''futuro yerno'' hahahahaaha A ver si su sueño se hace realidad xDDD Ahora sabrás lo que va a ocurrir con la videocámara! Espero que te guste el cap :P Un beso muy grande guapaaaa!

ian: Hola ian! hahahah esta vez por fin llegaron las opciones! :D Tienes razón, creo que deberás recurrir a los hielos jajajajja yo por si acaso te aviso, que después... jajajaj pasa lo que pasa! XD Por cierto me alegra que te gustase el cap anterior :) Jane es que es muy ilusa la pobre... aunque quién sabe, a lo mejor el rubio se pone sentimental y hace vídeos por las afueras del castillo. jajajajajajaj ok, no. Ya sabemos todas que él tiene la mente más sucia y calenturienta xD A ver lo que pretende ahora! Espero que te guste mucho este cap :) Un beso muy muy grande guapaaa! :D

Emma Felton: Hola querida Emma! :D jajajajaja la verdad es que no sé como lo hago para actualizar a estas velocidades xDD Es que cuando me pongo a escribir los capítulos no hay quien me detenga! Parezco una maquina JAJJAJAJAJA cuando lo termine, voy a acabar agotada vaya! XDDD si es que sigo viva y el cerebro no me ha explotado! jajajajajajaj hmmm el tema de la orgía... jajajajaj a mí me tentaba realmente... y mucho si te soy sincera... pero dije no, no que si no... me decapitan xDDD aunque no lo descarto para algún one-shot hahahahahaha Parece ser que hasta Blaise, con lo cabezota que es, se ha dado cuenta de que Draco quiere a Hermione. Pero el rubio... ejem, no hay forma xDD Bueno y Hermione igual jajajajajaj Hablando de Crabbe y Goyle... pues fíjate que a mí el actor que hace de Goyle no me desagrada JAJAJAJAJA a ver qué ocurre con Parvati. Y con Crabbe no tengo ni la más mínima idea. Puede terminar con cualquiera xDDD Ahora Ron... nah! No lo trato mal! Si en verdad se lo está pasando pipa con las violaciones y manoseos de Pansy aunque no quiera admitirlo. jajajajajajaja anda que no! por cierto, me alegra que te gustase la parte de Jane! Lo tenía pensado desde el principio del fic, por eso cada vez que Iris me preguntaba que si iba a volver a salir, me reía JAJAJAJJAJA Bueno, te dejo que quiero que leas el cap para ver lo que pasa con las parejitas hahahahahah espero que te guste! Un besito muy muy grandeee guapaaa! :D

Raquel1292: Hola Raquel :D Me encantó tu testamento! hahahaha Tienes razón, aún no sé como no he perdido el juicio y me han ingresado en San Mungo. Menos mal que me apunto todo en una libreta para no perder el hilo porque si no... ya me hubiese vuelto loca jajajajajja
Hablando del capítulo anterior... ay Blaise... yo no sé, con lo cabezota que es, cómo se ha dado cuenta de que Draco quiere a Hermione, (claro que cuando tiene que ver con él, no lo acepta ni a la de tres xDDD). Pero vamos, que el rubio es otro que tal baila xDDD Y Hermione y Ginny igual. A ver si lo aceptan de una vez! Hmm, Goyle de momento está sufriendo pero yo tengo la esperanza de que al final todo se arregle, porque si no... uff, sería horrible :S me daría muchísima pena, más que nada porque encima lo que le gustó a Parvati fue su beso. Con respecto a la primera escena... JAJAJAJAJA no sabes cómo disfruté! Me lo pasé pipa! Lo bueno es que no han terminado muy mal, mayormente porque ambas parejas se descubrieron mutuamente. Si Blaise hubiese entrado en la habitación solo, ya hubiese sido todo diferente. OMG, menos mal que no sucedió eso xDD Draco y Blaise siguen en su línea de perversión, pero vaya... que a más de una nos gustaría ser Hermione o Ginny jajajajajajjajaa En cuanto a la charla, Luna sabe una pequeña parte de Hermione, pero creo que lo más adecuado es que por ahora no sepa nada de lo demás. Sobre todo por Malfoy, aunque creo que terminarán contándoselo :) o eso espero! XD Ahora Astoria... parece que va a incordiar hasta que no le quede aliento vaya xDDD Tiene que tener a alguien en el punto de mira y lo malo es que le ha visto el chupetón a Draco. Me parece a mí que ahora no va a descansar hasta que sepa quién es su amante! (ay si ella supiese jajajjajajjajaa me muero! XDDD). Ahora sabrás lo que va a ocurrir con la videocámara. A mí me tiembla todo el cuerpo hahahhhaa! Este rubio cada día está peor XD Te dejo con el cap, que estoy ansiosa porque lo leas! Espero que te guste :D Un beso muy fuerteeee guapaa! :)

Tess21: Holaaaa Tess! :D Menos mal que por donde vives es invierno porque aquí estamos casi a 40 grados y escribiendo esas escenas iba a darme un patatús jajajjajajaja lo peor es que cada vez hace más calor D: Me alegra mucho que te gustasen los dos caps anteriores! :D Con respecto a mis otros fics, lo más probable es que no vuelva a actualizarlos hasta que termine el príncipe porque abarca todo el tiempo del que dispongo para escribir y si no, tardaría muchísimo en actualizar D: Pero no los voy a dejar! ^^ por cierto, espero que te guste el nuevo capi! Un beso muy muy grande guapaaa :)

Lala: Holaaa Lala! :D Me alegra mucho que te gustase el anterior cap! Yo también tengo pánico con lo de los padres de Malfoy. Ayyy si Jane supiese... con lo malo que es Lucius :S si esa videocámara cayese en las manos de Blaise OMG JAJAJAJAJAJAJ menudas perversiones haría con ella xDDD no sé si Draco conseguirá el vídeo que Hermione tiene grabado, pero nunca se sabe hahahhaha a ver qué pretende hacer jajajajaja Ahora lo sabrás! Espero que te guste mucho el cap! Un besazo guapaaaa :P

Mei Fanel: Holaaa Mei! :D Me alegra mucho que te gustase el capítulo y que sepas... que a mí también me encantaaaa Blaise Zabini! Adoro su personalidad y lo cruel que puede llegar a ser! hahahahahah y me hace mucha ilusión que me digas que a partir de ahora vas a leer historias de él y Ginny! Cuando termine todos mis fics, lo más probable es que me centre en él un tiempo porque le he cogido cierto cariño JAJAJAJAJJAA los lemons entre las parejas me salen diferentes, más que nada por la personalidad de los personajes. Con Hermione es más difícil porque es una mojigata jajajajajaja sin embargo Ginny es más impulsiva y se deja llevar y a eso se une que encima Zabini... tiene tela JAJAJAJAJAJ Hablando ahora de Pansy y Ron... ufff no tengo ni idea de cómo terminarán, lo que está claro es que cada vez que se ven, saltan chispas hahahahaha! Te dejo con el cap que tengo muchas ganas de que lo leas! Espero que te guste mucho! Un besazo muy fuerte guapaaaa :)

Abi Shirakiin: Holaaaa Abi! :D Me alegra mucho que te lo pasases bien leyendo el cap! Yo me divierto mucho cuando lo estoy escribiendo. A veces me pongo a reírme sola frente a la pantalla del pc y parezco algo raro. JAJAJAJJAJAA Tuve que cortar el anterior capítulo ahí porque me iba otra vez de feria y si no iba a tardar mucho en actualizar, pero ya estoy aquí de nuevo y ahora sabrás lo que va a ocurrir con la videocámara jojojojo Espero que te guste mucho el cap! Un besazo muy fuerteee guapaaa :)

keki46livecom: Hola keki! :D jajajaja el pobre Snape está agotado con tantas clases y lo que menos le apetece es que le destrocen el aula. Mala suerte para Ron, porque precisamente la culpable fue Pansy, pero bueno... todo pasa por algo xDD Espero que al menos, si Ron va a usar las pociones, tenga cuidado porque son muuuy peligrosas. Espero que te guste este nuevo capítulo! Ahora verás lo que va a ocurrir jijiji Un besito guapaaaa :D

Isabel: Holaaa Isabel! :D Me alegra que te gustase el cap! Pansy va a volver loco a Ron jajajjaaj primero lo violó, después lo besó, y luego le dio una bofetada para rematar la faena jajajajajaa ¿qué será lo próximo? chan chan chan... ya se sabrá :P Es evidente que la Blaisiconda ha vuelto a la carga, porque la última vez se quedó con ganas de más. Esperemos que pueda disfrutar con Ginny en su habitación, en caso de que pretenda hacer algo con ella, aunque nunca se sabe :P Ahora verás lo que va a ocurrir, y con Draco y la videocámara... jajajajaja te dejo con el cap! Espero que te guste :D Un besito muy fuerte guapaaa!

Jean: Hola Jean! :D Espero que estés bien :) Dejé el capítulo en esa parte porque me iba de feria y si no hubiese tardado más en actualizar, pero lo bueno es que ya he vuelto con el siguiente cap! ^^ Desde luego, pobre Ron, pero parece que en el fondo le gusta jajajjajaja Ahora sabrás lo que va a pasar con la videocámara :P Espero que te guste mucho el capítulo! Un besazo muy grande guapaaa :)

AMY: Hola Amy! :D Me alegra que te gustase tanto el capítulo! :) No reaccionaron mal porque ambas parejas se pillaron mutuamente y no podían echarse nada en cara. Si Blaise hubiese entrado solo en la habitación, probablemente todo hubiese sido distinto, pero por suerte no sucedió así xDD En cuanto a Ron... jajajjaja desde luego lo que le hizo a Lavender iba a tener consecuencias xDDDD Veremos a ver qué ocurre la próxima vez que vea a Pansy :B Con respecto a la videocámara, a pesar de que intento ser lo más fiel posible a los personajes y a la historia de Rowling, me tomaré las libertades que considere oportunas para que este fic sea ameno, divertido (como por ejemplo invertarme pociones o pasarme por el forro algunas Leyes de Gamp xDD) y no se convierta en lo mismo de siempre. Además, dudo mucho que Draco se haya leído la historia de Hogwarts, eso va más con Hermione jajajajajaja Vamos, que en esta historia, los aparatos electrónicos funcionan dentro del castillo. En fin, dejo de hablar que si no me enrollo demasiado jajajajajaja. Espero que te guste el capítulo! Un beso muy grande guapaa :)

Gaby: Holaaa Gaby! :D Me alegra que te gustase la conversación entre Ginny y Hermione y estoy muy contenta porque no se pelearon. Al menos se escucharon y se lo tomaron bien :) Hermione por fin tiene a alguien con quién hablar y le ha dicho a la pelirroja que le gusta Malfoy, aunque siente algo mucho más profundo por él, pero de aquí a que se de cuenta... veremos a ver jajajajajaj Ahora verás lo que va a pasar con la videocámara y con Blaise y Ginny hahahahaha :P Espero que te guste mucho el capítulo! Un besazo guapaaa :)

hermii: Hola hermii! :D Me he alegrado mucho de verte por fanfiction^^ Aquí traigo el nuevo capítulo, que espero que te guste! Un besito muy grande guapaaa :)

natalie malfoy: Hola natalie! :D síí, por fin, ya era hora! Y también era hora de que Hermione pudiese hablar con alguien. Suerte que Ginny no se ha enfadado, aunque el hecho de que la haya pillado con Zabini también ha influído xDD Tranquila que los gemelos ya sabes que me encantan e irán saliendo a lo largo de la historia. Prefiero no adelantarte nada ;) Espero que te guste el capítulo. Un besazo guapaaaa! :D

Y ahora... os dejo con la lectura ;)


VÍDEOS, SEXO Y CONFESIONES

Gregory Goyle no dejaba de observar, completamente absorto, un paquete de grageas Bertie Botts que tenía en la mano mientras Theo y Luna se dedicaban a coger bolsas y bolsas llenas de caramelos en Honeydukes. Él prefería no prestar atención a Parvati, aunque de vez en cuando la miraba. Era inevitable. Ella estaba comprando unas piruletas con Lavender y Crabbe, que se relamía con todas las golosinas que había a su alrededor pero no se atrevía a tocarlas si quiera.

Parvati se había acercado a Goyle varias veces durante la excursión pero él la evitaba lo máximo posible. Aunque intentaba parecer frío y distante, no podía controlarse. Había visto a varias parejas comprando regalos y se le había ocurrido conseguir algo especial para ella, pero no tenía ni la menor idea de lo que podía regalarle puesto que sólo eran amigos y él no estaba acostumbrado a hacer ese tipo de cosas.

— ¿Qué te ocurre?— Luna vio que estaba muy distraído. Llevaba como diez minutos observando un paquete de grageas.

Gregory suspiró hastiado. Envidiaba a Luna y Theo. Los dos siempre iban cogidos de la mano a todas partes y parecían muy felices. ¿Por qué no podía ocurrirle algo bueno a él?

— Tienes mucha suerte Luna— le susurró al oído aprovechando que Theo estaba echando un vistazo por la tienda.

La rubia lo escrutó extrañada. Hacía días que se había dado cuenta de que Gregory miraba mucho a Parvati. A lo mejor ella le gustaba, pero tampoco estaba muy segura.

— ¿A qué te refieres? — sabía que él necesitaba hablar con alguien. Lo estaba pidiendo a gritos.

Goyle se rascó la nuca, nervioso. No quería contarle nada de Parvati, pero necesitaba un poco de consejo.

— Ehh, pues que a pesar de que Lavender y Parvati me están ayudando para encontrar novia, no hay manera. Y tú y Theo… bueno, que desde que estáis juntos, parecéis muy felices. Por eso tenéis mucha suerte. A mí me gustaría estar así con alguien, pero no puedo. Y hay una chica que me...atrae, aunque… no creo que sea capaz de decírselo— ya está, lo había soltado. Esperaba que Luna no se diese cuenta.

— Vaya… — murmuró con tono de sorpresa. Las sospechas de que esa chica fuese Parvati eran cada vez mayores. En ese momento recordó la conversación que había tenido con Filch en las cocinas— ¿Y si le escribes una carta?

Goyle negó un par de veces con la cabeza.

— No se me da muy bien, la verdad. Además, aún no estoy preparado. Prefiero que ella no sepa que soy yo.

Luna se quedó dubitativa por unos momentos. Estaba claro que Gregory era muy inseguro a la hora de temas sentimentales. Bueno, mayormente en todos los aspectos.

— ¿Y si le regalas un ramo de rosas y le envías una carta anónima? Seguro que le gustará mucho— Goyle se relajó un poco al ver la sonrisa tranquilizadora de Luna.

— ¿Tú crees? — no estaba muy convencido, pero… quizás si le mandaba flores y una carta, se olvidaba de Potter.

Luna asintió y llamó a su novio.

— ¿Qué ocurre Luna?— preguntó Theo cuando hubo pagado las bolsas de caramelos. Estaba muy desanimado y no le apetecía estar en Hogsmeade. Ese día le había ocurrido algo horrible pero tenía hacer como si nada. Los demás no debían sospechar.

— Vamos a volver al castillo con Gregory. Tenemos que ayudarle. Seguro que en la biblioteca encontramos algún hechizo para conseguir un ramo de rosas rojas.

Theo enarcó una ceja. ¿Rosas rojas? ¿A qué venía eso?

— No te preocupes, ahora te lo explico— Theo no dijo nada y se limitó a seguirla. Luna cogió del brazo a Gregory y lo sacó de la tienda.

Lavender, Crabbe y Parvati se miraron extrañados sin comprender por qué sus amigos se habían ido sin decir nada. Vincent se había quedado con las chicas aprovechando que en ese momento casi todo el mundo estaba en Las Tres Escobas. Aún tenían que seguir ocultando su amistad. Nadie podía saberlo.

— Oye Lavender— murmuró Crabbe algo preocupado. Aunque le hubiese dado prácticamente todos los pastelitos a Daphne, se había comido unos cuantos antes de llegar a la Sala Común de Slytherin y tenía cargo de conciencia.

— ¿Qué pasa Crabby, Crabby?— ella frunció el ceño al ver que se miraba las manos cabizbajo y su expresión era algo inquietante.

— Ehh, que he roto la dieta— Lavender y Parvati iban a matarle. Lo presentía.

— ¿CÓMO?— graznaron ambas al unísono. ¡Ohh no! ¡No podían dejar que volviese a caer en la tentación! Si no, todo el trabajo que habían hecho, las horas intensivas de yoga y los numerosos platos de lechuga no habrían servido para nada. ¡Tenían que buscarle una novia como fuese!

Lavender se apretó el puente de la nariz y cerró los ojos. No se supo si lo hizo para pensar o para evitar darle una reprimenda en la tienda.

— Bien. Vamos a pasar al plan de emergencia.

Crabbe se puso a temblar. Eso sonaba muy mal.

— T-te prometo que no volveré a comer pastelitos nunca más. Ya lo he decidido. Por favor, no me castigues.

Parvati se estremeció al ver la mirada de Lavender. ¿Desde cuándo había un plan de emergencia? Ella no se había enterado.

Sin embargo, Lavender Brown no dijo nada. Comenzó a buscar por toda la tienda, muy seria, sin un ápice de emoción en el rostro hasta dar con una enorme tarta de golosinas. La más grande que había en Honeydukes. Y también la más cara… pero todo era por ayudar a Crabby, Crabby. Inspiró profundamente antes de pagar y gastarse prácticamente todos sus ahorros y cuando la tuvo en la mano asegurándose de que los dueños no la envolviesen, salió a la calle con sus amigos.

— ¿Qué vas a hacer, Lavender? — Parvati no estaba muy segura de si era buena idea preguntarle pero tenía curiosidad.

Lavender la ignoró y le tendió la tarta a Crabbe, instándole a que la cogiese. Vincent prefirió no poner ninguna excusa y la agarró con manos temblorosas. En la calle hacía un poco de frío pero al menos ya no había nieve.

— Que sepas que esto lo hago por tu bien Crabby, Crabby— antes de continuar, respiró profundamente— Vas a correr por todo el pueblo con la tarta en la mano hasta que termine el tiempo de visita. Debes quemar las calorías que no deberías haberte metido en el cuerpo. Y después, tú decidirás si te comes la tarta o la tiras a la basura— aunque no pretendía serlo, Lavender se sentía como un sargento pero estaba segura de que después de eso, Vincent no volvería a probar un dulce en su vida.

Crabbe asintió como un loco. Se lo merecía después de todo por haberla traicionado a ella y a Parvati. Con todo el esfuerzo que estaban haciendo por ayudarle. Además, había dado resultado porque Daphne se había fijado en que estaba más delgado y encima lo había besado en la mejilla. Si seguía por ese camino era probable que encontrase novia pronto.

— ¿Y nosotras qué vamos a hacer mientras tanto?— Parvati no tenía ganas de estar en la calle observando como Crabbe corría de una lado a otro sosteniendo una tarta.

Lavender se llevó la mano a la barbilla.

— Pues… vamos a Las Tres Escobas a tomarnos una cerveza de mantequilla— Sí. Era la mejor idea. Allí estaba casi todo el mundo, incluido Cormac McLaggen. No habían vuelto a hablar desde aquella noche pero bueno… tampoco habían tenido mucho tiempo. Habían pasado pocos días.
Parvati asintió y ambas se marcharon dejando a Crabbe con la tentación en las manos.

Él miró la tarta. En ese momento le parecía tan apetitosa…

'' ¡NO! ¡DE APETITOSA NADA! ''— se reprendió a sí mismo, salió corriendo como un poseso y la gente que había caminando tranquilamente por la calle se extrañó al ver a aquel chico trotando sin rumbo con una tarta en la mano.

Mientras tanto, Parvati y Lavender entraron en Las Tres Escobas y se sentaron en una de las mesas cercanas a la ventana para ver si Crabbe cumplía bien su trabajo… o mejor dicho, su castigo.

Lavender pidió unas cervezas de mantequilla y se extrañó al ver que la dueña del local, la señora Rosmerta, soltaba una risita al verla. Qué raro… ¿Qué le ocurría a esa loca? ¡Bah! Tonterías.

— ¿No crees que te has pasado un poco con el castigo a Vincent? — Parvati se relamió al saborear la bebida. ¡Hacía tanto tiempo que no iban a Hogsmeade por Merlín!

Lavender suspiró cansada.

— Lo he hecho para ayudarle. No podemos dejar que se rinda— Además, se sentía como su casamentera particular y no quería fallarle.

— Supongo que tienes razón— Parvati apoyó el rostro en un puño cerrado. Estaba un poco alicaída porque Ginny y Hermione no habían ido. Hermione necesitaba estudiar… para variar, pero, ¿Ginny? Desde que había sucedido lo de Arthur estaba muy rara. Aunque era comprensible. En ese momento recordó a los demás— Oye, ¿dónde demonios se han metido Gregory, Luna y Theo?

Al ver que su amiga estaba distraída mirando a alguna parte, tuvo que insistir.

— ¿Lavender?— pero no había forma. Se giró un poco para saber a quién narices estaba mirando y vio a Cormac McLaggen sentado en una de las mesas con los alumnos de sexto— ¡Oh por Dios! No me digas que te gusta ese imbécil después de lo que te hizo.

Lavender por fin reaccionó ante su comentario. No le había contado nada de lo sucedido a Parvati aún. Era raro en ella porque solía proclamar a los cuatro vientos todos los cotilleos de los que se enteraba, pero esa vez había sido distinto.

— Eh, no fue él— musitó bajando la mirada para que su amiga no viera cuánto estaba sonrojándose.

— ¿Cómo que no?— Parvati frunció el ceño. Cormac McLaggen nunca le había caído del todo mal pero desde que ridiculizó a su amiga, lo odiaba— Además, el día del partido, ¿por qué demonios fue a verte a la enfermería?

Lavender le dio un trago a su bebida intentando relajarse. ¿Por dónde empezaba?

— Mira, es una historia muy larga pero él no fue quién dio las bragas a los gemelos— a pesar de que odiaba a Ro-Ro, prefirió no delatarlo. Ya le había dado su escarmiento con las arañas— El culpable fue otro y te aseguro que ha recibido su merecido.

Parvati la miró no muy convencida y se cruzó de brazos.

— ¿Estás segura de que no fue él? ¿Entonces quién lo hizo?

— Eso es lo de menos, Parvati. Lo importante es que él ha estado preocupándose por mí todo este tiempo y realmente creo que ha sido el único que lo ha hecho.

Parvati bufó.

— Yo también me preocupo por ti, Lavender.

— ¡Lo sé, lo sé!— hizo aspavientos con la mano, soltando una risita— Pero… me refiero a que ha sido el primer chico al que siento que le he importado. ¿Me entiendes?

Parvati abrió mucho los ojos. No podía ser cierto que su amiga estuviera loca por el creído de turno. Si era un ególatra en toda regla… el típico que se pasaba el día mirándose al espejo. Aunque tenía que reconocer que era muy guapo y tenía un cuerpo de escándalo.

— ¿Él te gusta?

Lavender se mantuvo en silencio durante unos instantes. Sí, le gustaba pero le daba mucha vergüenza decírselo a Parvati y más en un lugar tan concurrido. A pesar de que hablaban en voz baja y la mesa de Cormac estaba lo suficientemente lejos como para que no escuchase la conversación, Lavender tenía la sensación de que él podía oírlo todo. La estaba mirando y… un momento. Se había levantado de la mesa sin dejar de observarla y estaba acercándose a ella. OH DIOS MÍO.

— Quiero hablar contigo— Cormac se cruzó de brazos. Necesitaba que Patil se marchase— A solas.

Parvati resopló. ¿Por qué tenía que levantarse de la mesa? Si aún no se había bebido la cerveza de mantequilla. Al ver que lo alumnos de sexto la miraban y hacían un ademán con la mano para que fuese con ellos, no replicó. Al parecer Cormac ya lo tenía todo planeado. Parvati se levantó, cogió su jarra y se dirigió a la otra mesa. Cormac se sentó frente a Lavender y adoptó una postura sexy.

— No me fío de lo que puedan hacerle tus amigos a Parvati— Lavender miró a la mesa y vio que todos los chicos babeaban mientras su amiga se acercaba a ellos.

Cormac esbozó una sonrisa.

— Tranquila, aunque parezcan unos pervertidos luego son incapaces de hacer nada— le guiñó un ojo haciendo que Lavender se arrebolase.

La chica se dio cuenta en ese momento de que Rosmerta los observaba bastante emocionada. Ay, presentía que algo malo iba a pasar. Todo aquello no le gustaba ni un pelo. Entre las miraditas de la dueña del local y las de los amigos de Cormac estaba poniéndose histérica.

— Te veo nerviosa— susurró Cormac al ver que el tono de su rostro se volvía de un rojo intenso. Desde luego sus comentarios hacían efecto porque ella no dejaba de temblar.

— Qué quieres— le espetó intentando no mirarle directamente a los ojos. Si lo hacía se perdería en ellos y prefería que no viese lo embobada que se quedaba a veces.

Cormac, a pesar de que parecía relajado, estaba ansioso. Había tenido que pagar unos cuantos galeones de más a la señora Rosmerta para que le dejase hacer lo que había planeado y todo estaba funcionando como él esperaba. Aunque no tenía ni idea de cómo iba a reaccionar Lavender. En ese momento era lo que más le preocupaba, pero bueno, tenía que ir al grano de una vez. Cuanto antes lo hiciese, antes sabría la respuesta.

Lavender se extrañó al ver que comenzaba a quitarse la túnica de una forma muy provocadora.

'' Relájate tonta. Seguro que tiene calor.''

No pudo evitarlo y se llevó las manos al rostro al ver que él arrojaba la túnica al suelo muy serio y comenzaba a aflojarse lentamente la corbata del uniforme con la intención de quitársela.

¡Qué narices estaba haciendo! ¿Iba a despelotarse allí delante de todo el mundo? ¡POR DIOS! NO SE ATREVERÍA. ¡LO ECHARÍAN SI HACÍA ESO!

— ¡Qué estás haciendo! — graznó cubriéndose los ojos, completamente fuera de sí. Miró a los demás y vio que todos los estaban observando atónitos menos la dueña del local que no dejaba de sonreir encantada. ¿Pero qué demonios estaba ocurriendo? ¡No entendía nada! Si se suponía que Rosmerta debería echarle de allí inmediatamente.

Cormac no respondió, se puso en pie y comenzó a desabrocharse los botones de la camisa. Uno a uno.

Muy despacio.

A Lavender le latía tanto el corazón que sentía que iba a darle un infarto. Suerte que todavía era muy joven. Si no, no saldría de esa. No es que no le apeteciese ver a Cormac desnudo, pero… ¡NO EN UN LUGAR PÚBLICO, POR MERLÍN!

— ¡Para! ¡Para! ¡Eres un imbécil Cormy!— intentó empujarle al ver que se acercaba y se restregaba mucho contra ella. ¡Ay! ¿Y si lo que quería era hacerle un striptease? ¡NO, NO! ¡Jamás había sentido tantísima vergüenza en toda su vida!

Cormac se rio en voz baja y continuó con el show. Sabía muy bien lo que tenía que hacer y estaba seguro de que Lavender creería que iba a despelotarse por completo pero eso ya lo haría cuando estuviesen solos. Ahora lo que pretendía era otra cosa muy diferente. Terminó de desabrocharse la camisa y la apartó, dejando sus pectorales y abdominales al descubierto.

— Me has preguntado qué era lo que quería. Pues esto. Esto es lo que quiero.

Ella no se atrevía a mirarle. A pesar de que se cubrió el rostro con las manos, apretó los párpados con fuerza para no verle.

— Venga Lavender, no seas tonta. Mírame— al ver que no había forma, él mismo le apartó las manos de la cara muy despacio intentando que no se asustase.

Lavender abrió los ojos casi con miedo y se quedó atónita al ver lo que había escrito en su torso. Una frase que la estremeció de pies a cabeza.

'' ¿Quieres salir conmigo? ''

Y entonces comprendió por qué Rosmerta la miraba con caras raras y los amigos de Cormac se relamían expectantes. Todos sabían lo que iba a pasar. Por unos momentos, se quedó en blanco. Sin saber qué hacer. Tenía muy clara la respuesta que quería darle, pero no sabía cómo y menos con tanta gente observándoles. ¡Por Merlín! ¿Qué hacía? Le daba mucha vergüenza que todos la estuviesen mirando. Siempre había deseado ser el centro de atención y cotilleos de Hogwarts, pero en ese momento no quería.

Haciendo acopio de todo su valor, se levantó, lo cogió de la mano y lo sacó a la calle sin decir absolutamente nada. Cormac sintió un escalofrío al notar el aire frío. ¡Por Dios! ¡Tenía que haberle dado tiempo para que se pusiese la túnica! Aún llevaba la camisa desabrochada.

Todos los alumnos que estaban dentro de Las Tres Escobas se levantaron rápidamente de las mesas y se acercaron a la ventana para ver qué era lo que iba a pasar.

— ¿Por qué tenías que hacer algo así? — masculló abochornada al darse cuenta de que la mayoría de los alumnos pegaban la cara al cristal intentando escuchar la conversación, entre ellos los gemelos Weasley.

— Hm, he de reconocer que esa no era la respuesta que esperaba— murmuró Cormac comenzando a abotonarse la camisa del uniforme. No podía soportar el frío.

— Podías habérmelo pedido a solas, tonto— en ese momento se sonrojó como un tomate y él se rio.

— Es decir que quieres salir conmigo.

Lavender apretó los párpados intentando no perder la calma. Aquellas caras espachurradas contra el cristal la estaban sacando de quicio.

— Yo no he dicho en ningún momento que quiera ser tu novia.

— Bueno, está bien. Si no quieres, olvidémoslo— dijo dando media vuelta. Había sido un imbécil y no sabía leer las señales. Creía que querría salir con él.

— No, un momento…no te vayas — murmuró cabizbaja sujetándole de la camisa— Lo siento. Es que no me lo esperaba y… me da mucha vergüenza que todos estén mirándonos.

Cormac se fijó en la ventana y al ver el panorama no pudo evitar lanzar una mirada asesina a más de uno haciendo que todos se apartasen rápidamente del cristal.

— Solucionado. ¿Y ahora?

Lavender se acercó a él, se puso de puntillas y alzó las manos para cogerle el rostro.

— Ahora es cuando te doy un beso y empezamos a salir. Porque … quiero ser tu novia— su voz se había vuelto suave, tímida y entrecortada.

Cormac esbozó media sonrisa e instintivamente la rodeó con los brazos para pegarla a él.

— Hmm, no suena nada mal— musitó contra su boca— De todas formas, si me hubieses dicho que no, te hubiera acosado hasta que…

— Calla— susurró ella atreviéndose a acortar la poca distancia que los separaba. Cormac notó sus suaves labios moviéndose sobre los suyos e instintivamente abrió un poco la boca. Estaba deseando volver a besarla. Pero ahora todo iba a ser diferente… podría hacerlo cuando quisiera, manosearle las peras cuando estuvieran solos y tampoco es que le importase mucho la opinión de los demás. A él le gustaba Lavender. Le gustaba de verdad. Notó la caricia de su lengua, lenta e incitante dentro de su boca. Lavender estaba muriéndose por más. Y él también lo necesitaba. Presionó los dedos en su uniforme, arrugándoselo y se aferró a ella para ahondar más. Sólo un poco más.

Parvati miraba por la ventana sin salir de su asombro. A saber cuánto tiempo llevaba gustándole a su amiga Cormac McLaggen… ¡y qué calladito se lo tenía!

— ¿Tú tienes novio? — le preguntó un amigo de Cormac al ver que a pesar de que habían vuelto a sentarse en la mesa, no dejaba de mirar al exterior completamente absorta— Porque si estás soltera, ahora no vas a poder pasar mucho tiempo con tu amiga. Y aquí... todos estamos solos.

Parvati lo ignoró y apoyó el rostro en un puño cerrado mirando a la nada. En ese momento envidiaba a Lavender… estaba claro que a Cormac también le gustaba ella. ¿Por qué no podía encontrar a un chico así? Bueno… lo sucedido con Harry estaba dándole mucho en qué pensar pero cuanto más lo observaba, menos entendía. Era mejor olvidarse de él porque después de todo, Harry hacía como si nada. Seguramente no lo recordaría.

¡Dios, pero no podía olvidar el roce de sus labios! Ese constante hormigueo que seguía estando presente. Miró a la mesa donde se había sentado y vio que estaba junto a Cho Chang. ¿De qué narices estarían hablando? Aunque bueno… era normal que estuviese con ella. Ron Weasley estaba castigado. Hermione no había ido. Y Ginny tampoco.

Tenía entendido que con Cho se llevaba bien. ¡Merlín! Esperaba que ella no le gustase. Y tampoco quería ir a hablar con él porque le daba vergüenza. Aunque tarde o temprano tendría que aclararlo… incluso se había replanteado contárselo a todas cuando volviese del pueblo. Se lo había dicho a Ginny pero Hermione, Lavender y Luna no tenían ni idea. A lo mejor la ayudaban. Por el momento era mejor que se terminase la cerveza de mantequilla para largarse de aquella mesa llena de acosadores. Ya lo pensaría cuando regresase al castillo.

Por otra parte, Astoria Greengrass estaba terminando de saborear el hidromiel que se había pedido. Pansy al final había decidido no ir a Hogsmeade y su hermana se había puesto a leer en la Sala Común, así que la habían dejado colgada. Por suerte Montague estaba allí para hacerle compañía. Era mayor que ella pero lo conocía desde hacía varios años. Así que por lo menos no estaba aburriéndose. Lo que le fastidiaba enormemente era que Draco no estuviese allí.

¿Por qué narices no había ido a Hogsmeade? Por más vueltas que le daba, no lo comprendía. Quizás se había quedado en el castillo para verse con… la susodicha. Pero se había fijado una y otra vez en las chicas que habían ido a Hogsmeade y de Slytherin estaban todas menos su hermana y Pansy. Además, era absurdo e imposible que fuese una de otra casa. Draco jamás caería tan bajo.

En ese momento una idea descabellada pasó por su mente. Crabbe, Goyle y el psicópata de Theodore Nott habían ido a Hogsmeade pero… Blaise Zabini no.

¡OHH POR SALAZAR SLYTHERIN! ¿Y si Draco… se había pasado al otro bando y por eso estaba tan raro? ¡CLARO! ¡Con razón Blaise había dejado a Daphne! ¡Dios mío, Dios mío! ¿Estaban enamorados? De pronto tuvo ganas de vomitar.

¡Qué asco! Sólo de imaginarlos juntos… ''haciendo cosas''… se ponía enferma. ¡Qué pérdida para el sector femenino! ¡OOHH! ¡No iba a dejar que el asqueroso de Blaise se lo arrebatase!

— Oye, Astoria. Tienes muy mala cara— Montague se percató de que estaba muy pálida. Quizás algo le había sentado mal.

— Estoy perfectamente Montague— le espetó muy nerviosa. Prefería evadir ese tema. En ese momento vio que él jugueteaba con una insignia plateada que tenía en la mano y la miró curiosa— ¿De dónde narices has sacado eso?

Montague se la dio para que le echase un vistazo.

— ¿No viste uno de los últimos avisos que Filch colgó en la pared del vestíbulo? Es de la Brigada Inquisitorial. Yo me inscribí porque me ayuda a conseguir puntos extra. Deberías entrar. Además, nos ganamos el favor de Umbridge.

Astoria miró la insignia en silencio durante unos segundos y se la devolvió.

— ¿Se ha inscrito alguien más de Slytherin?

Montague no tuvo inconveniente en informarla de todo.

— Hmm, la mayoría somos tíos. También ha entrado Cassius Warrington y de chicas solamente está Millicent Bulstrode y tampoco es que sea… ya me entiendes, muy guapa. Necesitamos féminas sexys y atractivas como tú.

Astoria se derritió con el halago y se rio a carcajadas. Por si fuese poco Millicent estaba allí con cara de boba sentada al lado de Tracey Davis, tomándose una cerveza de mantequilla.

— ¿Y Draco y los demás no se han inscrito? — le extrañaba que el rubio no participase en algo así. Al fin y al cabo siempre hacía todo lo posible porque Slytherin consiguiese más puntos que las otras casas.

Montague se rio maliciosamente.

— El otro día Umbridge nos comentó que está muy decepcionada con él y el resto de compañeros de su habitación. Dice que no piensa nombrarlos como parte de la Brigada Inquisitorial aunque vayan arrastrándose ante sus pies. Lo veo normal porque últimamente están muy raros. Todos ellos. Mira, ahí tienes un ejemplo.

Astoria vio que señalaba con el dedo a la ventana y cuando observó a través del cristal, se dio cuenta de que Vincent Crabbe iba corriendo de un lado a otro de la calle con un enorme pastel de golosinas en las manos. ¿Qué narices? Parecía que había perdido el juicio. Poco a poco arrastró el trasero por el banco, acercándose más a Montague.

— Tienes razón. Blaise ha dejado a Daphne. Draco no nos habla a mí y a Pansy. Y Theo…— sintió un escalofrío y prefirió no seguir hablando al pensar en ese demente. Definitivamente estaban volviéndose muy raros.

Montague se encogió de hombros.

— A mí me importa una mierda lo que hagan. Paso de ellos. Además, ahora mismo hay algo que tengo entre manos y cuando termine la excursión voy a ir al despacho de Umbridge para informarla.

Astoria le dio un sorbo a la jarra de hidromiel y enarcó una ceja.

— ¿A informarla de qué?

Montague esbozó una sonrisa sibilina.

— Pues… esta mañana, antes de que Snape castigase en el Gran Comedor al tonto de Weasel y al pesado de Creevey, iba caminando por uno de los pasillos del cuarto piso y he visto al fotógrafo comentando algo muy raro con los gemelos pobretones.

Astoria lo miró sin entender nada. ¿A qué se referiría? Cada vez sentía más curiosidad.

— Explícate.

— Pues… Creevey decía que estaba esperando a que Potter hiciese una reunión. Que sería en unos días. No estoy muy seguro pero Umbridge debe saberlo. Después de todo, quiere que le contemos cualquier cosa que ocurra fuera de lo común— si todos los amiguitos del supuesto elegido estaban reuniéndose a escondidas, lo suyo era fastidiarles cualquier plan que estuviesen tramando— Además, es obvio que están ocultando algo porque cuando a Creevey se le ha escapado eso en el pasillo, los gemelos pobretones le han tapado la bocaza rápidamente. Quiero averiguar qué cojones están tramando.

Astoria se rio amargamente. Estaba jodida, para qué iba a engañarse. Sus planes no estaban saliendo según lo previsto. Draco la había dejado porque ahora se veía con Blaise. Y Theodore salía con la loca y se había convertido en un psicópata. Sentía el veneno corriéndole por las venas y necesitaba desahogarse. Si se apuntaba a la Brigada Inquisitorial, tendría poder para hacer la vida imposible a más de uno. Esperaba que Umbridge la aceptase y no le pusiese impedimentos.

— Graham— aunque lo conocía desde hacía tiempo, nunca lo había llamado por su nombre y en ese momento se atrevió a hacerlo. Estaba ansiosa y eufórica— Antes has dicho que ibas a ir al despacho de Umbridge después de la excursión. ¿Puedo acompañarte?

Montague vio el odio que había en su mirada y no pudo negarse. Le gustaba la maldad que había en sus ojos.

— ¿Has decidido inscribirte en la Brigada Inquisitorial?— tenía la esperanza de que así fuese. No supo por qué pero presintió que iban a hacer un buen equipo.

— Sí. Yo también tengo curiosidad por saber qué traman los asquerosos de Gryffindor— dijo escupiendo cada una de las palabras y luego le dio el último sorbo a su bebida.

Estaba claro que se lo iba a pasar muy bien.

Por otra parte, Goyle, Theo y Luna habían conseguido el hechizo de la biblioteca y tenían las flores. Ya le darían explicaciones a McGonagall más tarde de por qué se habían marchado de Hogsmeade sin avisar. Gregory llevaba un ramo gigante de rosas rojas. No estaba muy seguro de si le gustaría a Parvati pero por intentarlo no perdía nada. Además, con Luna aconsejándole se sentía un poco más seguro y relajado. Theo, que ya estaba al corriente de toda la historia que le había contado Luna, tenía curiosidad por averiguar quién era la chica que le gustaba a su amigo. A pesar de que había intentando sonsacárselo, no cedía.

— ¿Ahora qué vamos a hacer?— preguntó Goyle algo inquieto agarrando el ramo con todas sus fuerzas, con miedo a que pudiera caerse al suelo.

Luna esbozó una sonrisa y cogió a Theo de la mano.

— Vamos a ayudarte a escribir una carta y a preparar el ramo. En la Sala de los Menesteres nadie nos interrumpirá.

Goyle asintió. Estaba tan nervioso que aceleró el paso dejándolos un poco atrás. Sabía perfectamente cómo llegar a la Sala de los Menesteres y quería arreglar el ramo para que estuviese perfecto. Lo que no sabía era cómo se lo iba a dar a Parvati. Estaba claro que en persona era mala idea. Hmm, también podía recurrir a la escoba. ¡Sí! Era lo mejor, iría hasta la torre de Gryffindor volando y lo dejaría en la ventana. Luego se marcharía rápidamente y así ella nunca se enteraría de quién había sido.

Theo, por su parte, miró a Luna y la abrazó. Ya no podía más. Se encontraba muy mal.

— ¿Qué te ocurre?— Luna se extrañó. Llevaba todo el día comportándose de una forma muy rara y parecía intranquilo. No se había atrevido a preguntarle hasta ese momento.

Theo cabeceó intentando volver a la realidad, se apartó y continuaron caminando. No podía contarle lo que había pasado. Necesitaba hablar con Draco cuanto antes.

— Nada Luna, es sólo que estoy un poco cansado. ¿Te importa ir tú a ayudar a Gregory? Tengo algo que hacer. Después me encontraré con vosotros en la Sala de los Menesteres.

Luna lo miró preocupada. Le pasaba algo. Podía verlo en sus ojos. Pero si él no se lo decía, tendría sus motivos.

— Está bien, Theo. Goyle y yo te esperaremos.

El Slytherin asintió en silencio y se detuvo haciendo que ella se quedase muy quieta.

— No tardaré mucho.

Luna le acarició la mejilla y le dio un ligero beso en los labios.

— Vale, no te preocupes. Esta noche podremos estar solos— Theo se rio suavemente. Las noches eran el mejor momento del día sin duda. Así se olvidaría de todo. Daba las gracias por tener a Luna.

La Ravenclaw se despidió y se marchó hacia el séptimo piso para terminar de ayudar a Goyle con su ramo de flores. Después de todo, quería darle unos consejos de última hora. Estaba segura de que la chica era Parvati y creía que quizás podrían tener un futuro, juntos.

Gregory sólo necesitaba un poco de ayuda. Ayuda y seguridad en sí mismo.

Por otra parte, en la habitación de Gryffindor…

A Hermione se le había quedado el aliento atascado en la garganta y apenas podía respirar.

'' Túmbate en la cama''— se repetía en su mente. No dejaba de pensar que lo que había en la caja que llevaba Malfoy era un juguete erótico. No estaba muy segura de si hacerle caso o no pero al ver aquella intensidad en su mirada lo tuvo claro. Lentamente se acercó a su cama, se quitó los zapatos y se recostó de lado, apoyando el rostro en la palma de su mano porque quiso aparentar que no estaba nerviosa. Podía oír el ritmo frenético de su corazón acelerándose y ni siquiera conseguía tragar saliva. La boca se le había quedado reseca.

— ¿Puedes decirme de una vez qué es lo que llevas en esa caja?— se sentía algo cohibida pero necesitaba averiguar de una vez qué era lo que tramaba.

Draco se mantuvo en silencio, dejó el paquete sobre el baúl con las iniciales de H.G. y lo abrió. Hermione se quedó lívida al ver que sacaba una videocámara, la encendía y la colocaba encima de la mesita de noche situándola de tal forma que enfocase el lugar donde ella estaba tumbada.

Rápidamente se incorporó pero en ese momento fue consciente de algo. Esa videocámara… le resultaba demasiado familiar.

— ¡Malfoy! ¡¿Cómo demonios has conseguido mi videocámara?!— no salía de su asombro. Era imposible. Se sentía mareada, así que se quedó de rodillas sobre el colchón.

Draco esbozó una sonrisa ladeada y terminó de preparar el aparato. Su plan estaba funcionando.

— Digamos, Granger, que se la he pedido a tu madre.

Hermione abrió mucho los ojos y a pesar de que en ese momento le apetecía darle un puñetazo, no se movió.

— ¡Cómo demonios te has atrevido! ¿Qué habéis hablado? ¿Cómo te has puesto en contacto con ella? ¡Dímelo!

Draco comenzó a buscar por la habitación hasta dar con una silla, la dejó junto a la cama de ella y se sentó.

— No es asunto tuyo— le espetó pasándose la mano por el cabello— Lo importante es que ahora yo tengo la videocámara.

Hermione rechinó los dientes indignada. Menudo imbécil. No podía creer que se hubiera atrevido a pedírsela a su madre. Por eso había aparecido la lechuza en el Gran Comedor esa mañana con el paquete. Porque le había escrito.

— Claro que es asunto mío, Malfoy. ¡Es MI madre! ¿Qué demonios le has dicho?

Draco hizo un esfuerzo muy grande por contener la risa. Sabía que estaba muy enfadada y prefería que no lo mandase a la mierda. Desde luego no iba a marcharse de la habitación aunque lo obligase.

— Relájate, Granger. No le he dicho nada fuera de lo común. Sólo que si podía dejarme este trasto, que ya se lo devolvería.

Hermione intentó no perder la paciencia. Por Merlín… en menudo lío se había metido. Sólo faltaba que él y su madre se hiciesen amiguitos.

— ¿Qué pretendes hacer con la videocámara?— sabía de sobra la respuesta, pero se negaba a aceptarla. No podía creer que fuese tan depravado. Eso la hacía sonrojarse violentamente. Se suponía que debería estar enfadada, sin embargo, su cuerpo entero vibraba y notaba como un calor abrasador la tocaba en ciertos lugares como si fuese el roce de unos dedos.

De sus dedos.

Draco se rio suavemente.

— ¿Tú qué crees? Evidentemente grabarnos. Ya sabes, mientras estemos follando.

Hermione no quería ceder. No debía porque sabía que él era demasiado convincente. Su voz sonaba aterciopelada y sensual y ella no quería dejarse influenciar.

— ¡No pienso hacerlo! Estás completamente loco y eres un maldito pervertido— Era irónico, porque a pesar de sus palabras, deseaba frotarse contra él. Necesitaba regocijarse en la calidez de su cuerpo.

Draco ya se esperaba esa reacción pero iba a conseguir que cediese. Después de todo era una serpiente y podía llegar a ser muy persuasivo.

— Venga, Granger. Luego podremos ver el vídeo. Por cierto, esta vez quiero que tú estés encima mientras lo hacemos.

Hermione se estremeció al ver como la observaba. La mirada de él era intensa. Sexual. Depredadora. Y a ella le dolía el cuerpo, necesitando ser poseída.

— No me da la gana.

La risa de Draco fue baja y sin humor.

— Cambiarás de opinión. Conseguiré convencerte.

Hermione no retiró la mirada de sus ojos.

— Lo dudo mucho— murmuró levantándose de la cama. Aunque él estuviese sentado en la silla, tenía la sensación de que iba a abalanzarse sobre ella de un momento a otro y si estaba tumbada, no tendría escapatoria.

Draco intentó mantener la calma al ver que ella se paseaba de un lado a otro de la habitación, ansiosa. La videocámara seguía grabando y a ese paso la cinta iba a terminarse. Sin pensarlo, se levantó, la cogió en brazos ignorando por completo sus forcejeos y la arrojó sobre el colchón.

Hermione apretó los dientes y se quedó bocarriba con los codos apoyados sobre las mantas.

— Malfoy, lo digo en serio. No puedo.

Draco se armó de paciencia. Cogió la silla y volvió a sentarse hasta estar pegado a su cama, rozando el colchón con las piernas.

— Hablemos, al menos. Olvídate de la videocámara por el momento.

Hermione entrecerró los ojos. Tenía que tener cuidado. Lo conocía lo suficiente como para saber que podía llegar a lograr que se olvidara de todo.

Bueeeeno, está bien… por cierto, ¿cómo has conseguido encenderla? Si tú no sabes…

— En la caja había un manual de instrucciones y bastantes cintas, por cierto— él la miró con un hambre pura, se aflojó la corbata y se la quitó con un movimiento suave e incitante. Iba a conseguir persuadir a Granger. Sabía cuál era su punto débil. Lo sabía mejor que nadie, así que comenzó a desabrocharse la camisa haciendo que ella sintiese un vuelco en el estómago.

— ¿Estás intentando provocarme, Malfoy? — Hermione notaba como una gota de sudor le bajaba desde el cuello hasta el pecho. Los pezones le dolían. Los sentía endurecidos. Incluso el suave roce de la tela del sujetador le molestaba.

— Puede. ¿Funciona?— La voz de Draco ocultaba un rastro de diversión y una intimidad que le robó el aliento a Hermione dejándola prácticamente sin voluntad para negarse.

Sí. Más de lo que te imaginas, era lo que quería decirle pero prefirió que él no lo supiera.

— Mira, Malfoy si lo que quieres es… hacerlo, apaga la videocámara y no pondré impedimentos. Es que, sinceramente, me siento incómoda.

Draco continuó desabrochándose la camisa hasta dejarla colgando de sus hombros y adoptó una postura sexy y tentadora pero sobre todo caliente.

— Por qué— el silencio fue tan largo que Malfoy pensó que ella no respondería, que no querría hacerlo.

Hermione se incorporó un poco quedándose sentada en la cama y se abrazó las piernas.

— Supongo que… porque es como si nos estuvieran observando y ya bastante mal lo pasé anoche cuando Ginny y Zabini nos vieron.

Draco se mantuvo dubitativo por unos momentos. Así que era eso… sabía que ella estaba excitada. Podía ver lo endurecidos que tenía los pezones. Se le marcaban a través de la tela de la camisa y todo aquello hacía que su fuerza de voluntad fuese desvaneciéndose poco a poco, llevándolo al límite de perder casi la cordura. Necesitaba estar dentro de su cuerpo otra vez. Sentir su humedad y su suavidad.

— Está bien, ahora la apagaré.

Por unos segundos hubo tensión. Silencio. Y calor. Aunque la ventana de la habitación seguía abierta Hermione se sentía acalorada. Sabía que él insistiría hasta el final. La videocámara continuaba grabando y en ese momento se le ocurrió que quizás, si le hacía preguntas que lo incomodasen, él terminaría apagándola.

— Malfoy, ¿puedo preguntarte algo?

Draco asintió en silencio y terminó de quitarse la camisa. No podía soportar el roce de la tela sobre su piel. En ese momento, todo y absolutamente todo, le molestaba.

— ¿Por qué me besaste aquella noche, cuando fui con las demás a tu habitación? Nunca te lo he preguntado hasta ahora y me gustaría saberlo.

Draco tragó saliva, nervioso. Ella no podía saber la verdad. Nunca. No debía saber cuáles eran los motivos que lo habían empujado a tomar esa decisión. Era mejor que Granger no los conociese.

— No lo sé. Supongo que me apetecía— musitó desviando la mirada. En ese momento fue consciente de que ella estaba intentando incomodarle. Maldita sabelotodo. Era jodidamente astuta pero no iba a dejar que se saliese con la suya.

Hermione no podía soportarlo. Su voz, cada palabra que decía era como una maldita droga. La hacía obsesionarse y no quería sucumbir. Tenía que seguir preguntando. Algo más personal. Algo que lo dejase paralizado y sabía perfectamente el qué. Le daba vergüenza pero ya no había vuelta atrás.

— Alguna vez, ¿has pensado en llamarme por mi nombre?

Él se quedó callado. Ni siquiera supo por cuánto tiempo. Jamás había sentido una lujuria tan insoportable. Si ella pretendía incomodarle estaba consiguiendo todo lo contrario porque cada vez se sentía más cachondo. Sólo había que ver lo empalmado que estaba.

— Sí— su respuesta fue segura, sin un ápice de duda— ¿Y tú?

Hermione se sonrojó violentamente. No esperaba que reaccionase así y ahora estaba entre la espada y la pared.

'' Dile la verdad, estúpida''

—Sí, también— murmuró cabizbaja, abrazándose las piernas con más fuerza— Pero no sabía cómo ibas a reaccionar si lo hacía. Pensaba que quizás te molestaría— Y además, le daba vergüenza. Nunca lo había llamado por su nombre y le resultaba extraño, inquietante, pero también atrayente.

— No, de hecho no— Draco apoyó los codos en sus rodillas y se quedó en silencio.

Hermione se sintió incómoda. ¿Por qué estaba tan callado? Quizás no debería haberle hecho esa pregunta.

— ¿Qué te pasa? ¿Por qué no dices nada? — aunque no lo pretendía, había seducción en su voz. Se había vuelto algo áspera y pesada.

Draco, que hasta ese momento estaba absorto, alzó la vista encontrándose con sus ojos y sintió la mirada ardiente de ella quemándole.

— Estoy pensando— se sentía más caliente de lo normal. Granger no podía llegar a imaginarse cuánto lo estaba.

Hermione exhaló, intentando controlar su respiración. Sin darse cuenta había comenzado a jadear.

— ¿En qué? — la intriga estaba acabando con ella y sintió una mezcla de miedo y excitación por saber qué pasaba por su mente.

Draco la observó en silencio, con una expresión inescrutable.

— En cómo sería oír mi nombre saliendo de tus labios mientras estemos follando.

Hermione sintió como la respiración se le quedaba atascada en los pulmones y notó el deseo caliente y palpitante entre sus piernas. Lo había conseguido. Era imposible no sucumbir antes sus palabras. Poco a poco, fue inclinándose hacia atrás y volvió a tumbarse, apoyando los codos sobre el colchón.

Sólo mientras estemos follando, Granger— enfatizó él haciéndole comprender. Haciéndole entender que mientras estuviesen en la cama podrían olvidarse de quienes eran. Sólo en la cama.

Hermione sabía que era mejor no acostumbrarse a llamarle por su nombre porque si se le escapaba en clase o delante de alguien, sería un problema. Vio que él seguía sentado, apoyando los codos sobre sus rodillas, completamente serio, pero visiblemente excitado.

Ella era consciente del bulto que se podía percibir a la perfección en sus pantalones, pero ya no le daba tanta vergüenza como en un principio.

— Malfoy, quiero preguntarte algo pero por favor, no te rías— cuanto más lo observaba, más le gustaba su cuerpo, y eso la había llevado a preguntarse si él pensaría lo mismo de ella.

— No voy a hacerlo.

Hermione apretó los párpados con fuerza y suspiró intentando reunir valor para poder atreverse a preguntarle lo que quería saber.

— A ti, ¿te gusta mi cuerpo? Me refiero a… las veces que me has visto desnuda.

Draco no dijo nada. Sólo actuó con decisión. Se levantó apartando la silla, se quitó los zapatos, se tumbó encima de ella, la agarró de las caderas y la hizo rodar para terminar él debajo, tumbado bocarriba.

— ¿Qu-qué vas a hacer, Malfoy? — Draco la abrazó, aproximándola mucho a él y dejó que sus labios vagasen hacia arriba por su cuello. El roce de su boca hizo que cada terminación nerviosa de ella gritase pidiendo alivio. Necesitándolo.

— Voy a demostrártelo. Ahora vas a saber lo que me gusta.

Hermione cerró los ojos y gimió suavemente. No sólo por sus palabras, sino por sus caricias, por la calidez de su cuerpo contra el suyo. Prefería que él estuviese encima porque ella no sabía muy bien qué hacer, pero en ese momento ya ni siquiera podía pensar.

— ¿Seguro que quieres hacerlo así? No sé si voy a…

— Sí. Y no pienses. Sólo déjate llevar— murmuró deslizando las manos por el contorno de su cuerpo, comenzando a desabrocharle los botones de la camisa muy despacio. Hermione se incorporó un poco, quedándose sentada a horcajadas sobre él y notó su bulto apretado contra su sexo. Nadie iba a descubrirlos. Se había asegurado de que así fuese. Quería que ese poco tiempo del que disponían no acabase nunca. Cuando quiso darse cuenta, él le había quitado la camisa y estaba comenzando a desabrocharle el sujetador. En ese momento había luz en la habitación y ella fue consciente de que ambos podrían verse claramente.

Draco notó que se tensaba.

— Relájate— le susurró y una pequeña brisa repentina acarició el cuerpo de Hermione, tocándole por todas partes.

Cuando Draco se libró del sujetador, lo arrojó sin miramientos al suelo y la volvió a abrazar con la intención de devorar su boca. La lujuria se alzaba desde lo más profundo de su ser y lo estaba consumiendo. Jamás había sentido un calor tan llameante, tan insoportable. Era incómodo. Una jodida y tormentosa presión que necesitaba alivio urgentemente. Hermione notó su boca impactando contra la suya, devorando, lamiendo sus labios. Le dolían los pechos de lo excitada que se sentía y más aún cuando él empezó a tocárselos, primero despacio, pero cuanto más profundizaba el beso, sus caricias se volvían más intensas. Notar el calor de sus yemas sobre sus pechos era endemoniadamente excitante, casi doloroso. Hermione en ese momento quiso que él sintiese el mismo fuego candente que había en ella. La misma pasión que fluía en sus venas. Dejó las manos apoyadas en el colchón y apretó los puños con fuerza arrugando las sábanas. Cuando él se fuese, su cama seguiría oliendo a él. Y no iba a dejar que se marchase hasta que la aliviase.

Porque aunque el hecho de estar encima la intimidase, lo necesitaba. Lo ansiaba.

Malfoy se apartó muy despacio de su boca y notó el roce de su pelo en su rostro. Tan suave, tan salvaje.

— Quiero que me desnudes, como yo lo he hecho contigo— dijo con voz aterciopelada. Deseaba entrar en ella dura y profundamente. Sentía un ardor indescriptible, un hambre insoportable, y no había alivio, no importaba lo que hiciese. Aunque la besase o tocase, hasta que no lo hiciese con ella no iba a descansar.

Hermione se apartó y se quedó sentada de rodillas a su lado, en la cama. Sólo tenía que quitarle los pantalones… bueno y también los calzoncillos. Con la primera prenda no habría problemas pero con la segunda…

'' Cierra los ojos Hermione y no ocurrirá nada, simplemente no lo mires''

Hermione sin decir nada, comenzó a desabrocharle el cinturón y deslizó la prenda por sus piernas, procurando que en el intento no se le bajase también la ropa interior. No le costó mucho esfuerzo porque Draco se lo puso fácil. Se limitó a levantar un poco las caderas dejando que ella pudiese quitárselo sin problemas.

Lo malo vino después.

Hermione por unos momentos se quedó bloqueada. Vio su enorme erección bajo sus calzoncillos blancos.

'' Respira, tranquila''— muy despacio, agarró la prenda con las manos y comenzó a deslizarla hacia abajo. En ese momento apretó los párpados con fuerza y no lo hizo precisamente de forma instintiva.

Draco se percató pero no dijo nada. Prefirió morderse la lengua por una vez. Le apetecía que contemplase su erección pero tarde o temprano terminaría haciéndolo. En ese momento se fijó en la videocámara y vio que seguía grabando.

Joder, Circe bendita. Sólo de imaginarse cómo sería el video, sentía que iba a explotar. Y encima parecía que ella se había olvidado por completo.

— Ya— dijo Hermione sin abrir los ojos. Como sabía que él iba a querer quitarle la falda, prefirió hacerlo ella. Arrojó los calzoncillos al suelo, se incorporó sentándose en el colchón y comenzó a bajarse la prenda muy despacio. Luego hizo lo mismo con las bragas. Aún seguía sin abrir los ojos. Ya no sólo por él, si no por verse a sí misma desnuda… encima de su…miembro.

Por un momento pensó que no podría hacerlo, porque se dio cuenta de que la noche anterior había tomado Whisky de Fuego y se había sentido un poco más suelta por ese motivo. Y ahora, todo era mucho más embarazoso.

— ¿Qué te pasa? — le preguntó Draco al ver que se mantenía sentada completamente desnuda, con los ojos cerrados y sin moverse— No seas tonta, Granger, abre los ojos.

Hermione no le hizo caso y comenzó a palpar con la mano su cuerpo antes de volver a sentarse a horcajadas sobre él. Accidentalmente puso la mano en su erección y ahogó un grito sofocado.

— Granger— se rio él— ¿Seguro que tienes los ojos cerrados? Porque me parece a mí que…

— Cállate — masculló con nerviosismo, atreviéndose a levantar los párpados poco a poco para saber dónde ponía las manos, se subió encima de él sentándose a horcajadas sobre sus muslos y se apoyó sobre sus pectorales para mantener el equilibrio.

Silencio.

Él debajo.

Ella encima.

Hermione pensó que iba morirse. Malfoy la estaba observando. Sentía su mirada clavándose en cada parte de su cuerpo... sus ojos de hielo recorriendo toda su piel. Instintivamente, se humedeció el labio inferior.

Silencio.

— ¿Piensas tirarte toda la tarde mirándome o vas a hacer algo al respecto?— susurró él con malicia, intentando enfadarla, sujetándola con firmeza de las caderas para restregarle con fuerza su duro miembro.

Hermione, con las rodillas apoyadas sobre el colchón, se levantó un poco y notó su miembro rozando sus pliegues, despacio. Estaba furiosa con Malfoy por hacerla perder el control, pero… si ella estaba fuera de control iba a conseguir que él sintiese lo mismo. Además, lo deseaba. Deseaba hacerlo con él en ese momento y no le importaba que supiese cuántas ganas tenía. Poco a poco fue bajando y sintió como el calor de su miembro iba adentrándose hasta estar hundido por completo dentro de ella. Luego se quedó inmóvil.

— Joder— la voz de Draco se volvió áspera, ronca y excitante. Deslizó las manos sobre la curva de sus caderas y la atrajo bruscamente contra él, deseando saborear sus labios y su lengua mientras lo hacían.

Hermione ahogó un gemido y empezó a moverse, despacio, sin saber, sin tener ni la más remota idea. Pero la boca de él la relajaba, la hacía sentirse reconfortada, más segura. Ella nunca había sido tan atrevida, pero jamás había sentido una necesidad tan intensa.

Draco notaba su humedad, su suavidad, la calidez de su interior. Instintivamente deslizó los dientes por su cuello hasta llegar a su hombro y movió las manos hacia arriba para acunar sus pechos doloridos. El suave peso llenaba sus palmas y con los pulgares rozó sus tensos pezones, acariciándolos, intentando aliviarlos. El cuerpo de ella lo era todo para él. Notó como Granger bajaba de nuevo, dejando que su sexo albergase su miembro en su interior. Con cada movimiento y cada roce, la intensidad de su placer iba aumentando hasta que no pudo decir donde empezaba el suyo y donde terminaba el de ella. Desesperadamente, movió una mano hacia atrás rodeándole el cuello y atrajo un poco más su cabeza para besar de nuevo su boca, ahogándose en sus labios, devorándoselos y mordisqueándoselos. Hermione gimió cuando notó su lengua luchando y danzando salvajemente con la suya. Y su miembro dentro, tan duro…

Por mucho que intentó controlarse no pudo y soltó un grito jadeante. Él se apartó de su boca al escucharla.

— Quiero que lo digas ahora— murmuró tirando un poco de su labio, incitándola a que lo susurrase. Sólo de imaginarlo pensó que no podría aguantar y se correría.

— El qué— dijo Hermione entre jadeos. Tenía la mente y pensamientos nublados por el puro y más absoluto deseo.

— Mi nombre. Necesito que lo digas— al ver que no reaccionaba le mordió el cuello y los labios. Hermione gritó ante el empuje salvaje de su boca, se inclinó enterrando las manos en su pelo y continuó moviéndose, sintiéndose plena mientras él deslizaba su miembro una y otra vez dentro de ella. Hermione jadeó con los ojos cerrados y besó su cuello haciendo que él gimiese. Draco no podía soportarlo más— Dí mi nombre, Hermione— no hubo palabras para describir lo que ella sintió en ese momento. Escuchar su nombre saliendo de sus labios por primera vez de esa forma tan sensual, tan ronca contra el lóbulo de su oreja, la hizo estremecerse. Nadie nunca lo había dicho así. Muchas veces se había imaginado cómo sería escucharle a él diciéndolo, pero era mucho mejor de lo que había pensado. Mucho más excitante— Dilo, por favor— insistió él al ver que ella continuaba moviéndose y jadeando pero no articulaba palabra. Joder, estaba tan duro que pensaba que se haría pedazos. Volvió a bajar las manos hasta sus caderas y la apretó más a él, hundiéndose en su resbaladiza humedad de una larga estocada.

Draco— murmuró estremeciéndose de placer y él al oír su nombre, no lo pudo evitar y la agarró con más fuerza hundiendo los dedos sobre su piel. Lo notaba, cada centímetro, cada curva. Su piel era increíblemente suave. Él se sentía salvaje, caliente, sensual y la deseaba fuera de control. Deseaba oír su nombre de nuevo. Quería que ella se liberase mientras lo decía, que gimiese mientras lo pronunciaba.

— Joder, dilo otra vez— le dijo casi suplicando, alzando un poco las caderas para llegar más lejos, enterrándose profundamente en ella. El fuego lo recorrió esparciéndose por todo su cuerpo. Fue una jodida erupción que lo alcanzó de arriba abajo hasta la última fibra de su ser, llevándole al orgasmo. Hermione se había abandonado al deseo. Cada embestida enviaba vibraciones de puro placer apresurándose a través de su cuerpo. Cada célula, cada terminación nerviosa, cada parte de ella ardía. Los pechos le dolían y se movían con cada empuje. Su cuerpo estaba cada vez más caliente, húmedo, sudoroso hasta que explotó de éxtasis.

Draco— gimió y notó como los músculos de su sexo se apretaban alrededor de su erección. Su cuerpo se estremeció tembloroso y sintió que iba a perder el conocimiento. Instintivamente cerró los ojos al notar un irresistible hormigueo recorriéndola por completo y se dejó caer sobre él, quedándose inmóvil. No quería apartarse. Necesitaba seguir notando su cuerpo unido al suyo.

Sentirlo dentro de ella.

Draco deslizó las manos por su espalda rodeándole la cintura y se quedó en silencio notando como ella dejaba el rostro enterrado en su cuello. Sintiendo el calor de su respiración. En ese momento, sonó un ruido muy extraño haciendo que Hermione se sobresaltase, completamente abochornada.

El click de la videocámara.

— ¡Oh, mierda!— exclamó levantándose rápidamente y acercándose al aparato para sacar la cinta con manos temblorosas y destrozarla. En ese momento, ni siquiera le importaba estar desnuda. No podía dejar que Malfoy se quedase con ese vídeo.

Draco se levantó y la cogió en volandas, volviendo a tumbarla en la cama. Ella comenzó a forcejear pero no sirvió absolutamente de nada.

— ¡No pienso dejar que te la quedes, Malfoy! ¡Olvídate!

Draco no la escuchó, la sujetó de las muñecas y se las pasó por encima de la cabeza, intentando retenerla. Tenía que conseguir que dejase de forcejear.

— Granger, ¿he de recordarte que tú tienes una cinta en tu casa en la que sales tocándome? Tengo todo el derecho a quedarme con este vídeo. Además, me aseguraré de que nadie lo vea.

— Pero…— Hermione no supo que decir— ¿Qué vas a hacer con ese vídeo?

Draco aflojó el agarre de sus muñecas, se echó hacia un lado tumbándose boca arriba y usó sus brazos a modo de almohada.

— Evidentemente guardármelo como entretenimiento para cuando esté solo.

Hermione suspiró exasperada.

— ¿Sabes que eres un maldito pervertido?

Draco se giró un poco y la rodeó con los brazos, acercándola a él.

— Lo sé, pero admítelo, Granger. Eso te excita.

Hermione se llevó la mano al rostro para cubrirse, avergonzada. Era verdad, maldición. Le gustaba que fuese tan depravado.

Draco se apartó un poco, se incorporó y se levantó de la cama para buscar su ropa. Había perdido la noción del tiempo. Si no se apresuraba, terminarían descubriéndolos otra vez. No quería largarse pero era muy arriesgado seguir allí.

— No tienes por qué irte, aún es pronto— murmuró cabizbaja, quedándose sentada sobre el colchón, cubriéndose con las mantas.

— ¿Eres consciente de la hora que es? No quiero largarme, te lo aseguro... pero piensa, Granger. Si me quedo, es probable que me pillen aquí— dijo mientras se ponía los calzoncillos y demás— Supongo que Weasley estará con Blaise ahora mismo, así que iré a comer algo al Gran Comedor. Sinceramente paso de entrar en mi habitación y encontrarme con una escena un tanto desagradable.

Hermione asintió y lo miró mientras se vestía. Tenía el pelo algo revuelto y su forma de ponerse la ropa era demasiado sensual. Joder, así que ese era su aspecto después de...hacerlo. Ella notaba su piel muy sensible y al observarle, su cuerpo reaccionó con más demandas. Rápidamente se cubrió el rostro con las mantas. Era mejor no cotinuar mirándole, porque se volvería loca.

— Yo… me ducharé ahora— su voz se escuchó amortiguada. De pronto notó como Malfoy se acercaba y le apartaba las mantas de la cara lentamente.

— Si tuviéramos más tiempo, me ducharía contigo— lentamente se inclinó hasta rozar sus labios y los besó muy despacio. Tener que marcharse lo estaba matando— Me voy, Granger. Nos vemos esta noche durante la cena.

Hermione asintió y se fijó en como él comenzaba a guardar la videocámara en el paquete volviendo a cerrarlo. Aunque lo viese en la cena, no iba a poder hablar con él y eso la fastidiaba. Pero de todas formas, no podía hacer nada. Tendría que conformarse con los escasos momentos que pasaban juntos.

Cuando Draco estuvo listo, se ajustó un poco la corbata y cogió la escoba. Antes de salir por la ventana la miró una última vez. Cada vez que recordaba su nombre saliendo de sus labios, joder… tenía que irse si no quería abalanzarse sobre ella de nuevo.

Hermione vio como desaparecía por la ventana y completamente atontada, se dejó caer sobre el colchón, apoyando la cabeza en la almohada. Tenía que ducharse y vestirse antes de que las demás volviesen y la encontrasen con esas pintas… pero necesitaba un minuto.

Sólo uno… para asimilarlo todo.

Malfoy cada vez le importaba más y eso era algo que la preocupaba. Últimamente incluso sentía que estaba más unida a él que a Harry y Ron, y no sólo porque se acostasen, era por todo el tiempo que habían pasado juntos. Realmente no sabía si a él le sucedería lo mismo. Aunque teniendo en cuenta todos los problemas que había a su alrededor últimamente...

Su tía.

Voldemort.

Su familia.

Definitivamente tenía que ayudarle. Debía conseguir que entrase en el GCTMM. Pero, ¿Cómo iba a conseguirlo? ¿Cómo iba a hacer para que Harry lo admitiese?

No tenía ni la más remota idea. Se echaba a temblar sólo de pensarlo.

Apartó las mantas, dejó el uniforme y la ropa interior en el cesto de la ropa sucia y se acercó a su baúl para coger prendas limpias. Luego quitó el hechizo de la puerta del dormitorio y se encerró en el cuarto de baño. Prefería darse una ducha para despejarse y así tener las ideas más claras.

Sí, era lo mejor.
Tenía mucho en que pensar y necesitaba encontrar alguna solución.


Mientras tanto…

Ginny estaba parada frente a la entrada de la Sala Común de Slytherin. Sabía que llegaba tarde pero había tenido que ir antes al cuarto de baño para echarse agua en la cara. Lo necesitaba para relajarse un poco y de paso, para sentirse menos sofocada. Sentía un calor abrasador recorriéndole toda la piel y los nervios… los malditos nervios iban a acabar con ella.

Decidió no entretenerse más porque sabía que él la estaría esperando. Murmuró la contraseña con voz temblorosa y atravesó el oscuro pasillo. Cuando entró en la Sala Común vio que Daphne Greengrass estaba tumbada en uno de los sofás leyendo un libro y agradeció llevar la capa de invisibilidad puesta. Aún así se quedó rígida y la observó por unos momentos.

Recordando lo guapa que era, recordando que, precisamente, ella también había tenido sexo con Zabini. Y por un momento se preguntó qué habrían hecho y se sintió incómoda.

No quiso darle muchas vueltas para no cambiar de opinión y continuó su camino sigilosamente, intentando no hacer ruido. Cuando llegó al dormitorio, abrió la puerta y al entrar, la cerró muy despacio y se quitó la capa.

Notaba la mirada de Zabini clavada en la nuca y le daba algo de miedo enfrentarse a él. Lentamente se giró y vio que estaba sentado en un sillón, muy serio, con las mangas de la camisa arremangadas y tamborileaba los dedos sobre los reposabrazos.

— Hola— murmuró ella con nerviosismo. Verle en esa postura tan incitante la había exaltado mucho. Dejó la capa en la silla cercana a la puerta y fue aproximándose poco a poco. Al ver que él no decía absolutamente nada, se detuvo. ¡Por Merlín! ¿Qué estaba pasando por su mente en ese momento? Tenía que saberlo. Necesitaba romper ese silencio tan insoportable como fuese— Zabini, ¿qué le has dicho a Daphne en el Gran Comedor? Tengo curiosidad.

Blaise no se movió. Continuó observándola en la misma postura y se llevó la mano al cuello para quitarse la corbata.

— Le he dicho que paso de ella porque estoy follando contigo.

Ginny abrió los ojos como platos. ¿Qué? No podía haberse atrevido a soltarle algo así a Daphne, ¿o sí?

— ¿Cómo? ¡¿Estás loco?!— sin darse cuenta había apretado los puños, furiosa. Prefirió no acercarse más. Cada vez se sentía más intimidada. Si era lo que él pretendía, desde luego lo estaba consiguiendo exitosamente.

Blaise soltó una suave risa en la que pudo captarse el sarcasmo.

— Weasley, ¿realmente piensas que soy tan gilipollas como para contárselo? Simplemente le he dicho que estaba aburrido de follar con ella. No me apetece hablar de ello, la verdad.

Ginny bufó molesta pero en parte se sintió aliviada.

— Eres un imbécil— le espetó cruzándose de brazos— Por un momento he pensado que lo de antes lo decías en serio.

Blaise se quedó en silencio. Ella no se movía. Seguía quieta, sin aproximarse. Joder, encima que había tenido la paciencia de esperarla... Jamás había esperado a ninguna. Arrojó la corbata al suelo y le clavó la mirada haciendo que ella temblase.

— ¿A qué esperas, pecosa? ¿A que me levante? No pienso moverme— le espetó intentando parecer borde porque prefería que ella no percibiese la carga de excitación que había en su voz— Acércate.

Ginny comenzó a caminar hacia él muy despacio y cuando estuvo lo suficientemente cerca, apoyó la pierna en el sillón entre las suyas. Ella también pensaba provocarle.

— ¿Vas a desnudarme?— sólo de notar el roce de sus pantalones contra su piel, sintió escalofríos.

Blaise permaneció dubitativo por un momento.

— No, de momento— al ver que ella hacía más presión contra su muslo rozándole la entrepierna, no pudo resistir más— Bájate las bragas.

Ginny inspiró profundamente. Sus palabras sonaban pesadas, ásperas, excitantes.

— Hazlo tú— con tal de no hacer lo que él decía era capaz de cualquier cosa. Blaise sintió una repentina sacudida. Que precisamente se lo pidiera hacía que la erección que tenía le doliese. Su control se estaba desmoronando y su respiración ya no era normal.

No lo era desde hacía un rato. Se había vuelto jadeante, entrecortada y caliente. Muy despacio metió las manos bajo su falda y notó la suavidad de sus muslos.

Por Circe, eran demasiado suaves y estaban ardiendo. Sujetó las bragas intentando controlarse y las deslizó por sus piernas muy despacio, saboreando el momento. Cuando se las hubo quitado, volvió a deslizar las manos por sus muslos sin dejar de mirarla a los ojos y la atrajo un poco hacia a él.

— Súbete encima y desabróchame los pantalones.

Ginny no tenía fuerzas para responder. Sólo lo hizo. Muy despacio, se sentó a horcajadas sobre su regazo y apoyó las rodillas en el sillón, a ambos lados de sus piernas. Notaba la tela del uniforme rozando su sexo.

Le faltaba el aire y le costaba respirar.

Blaise, al ver que giraba un poco el rostro avergonzada, la cogió firmemente de la barbilla para que sus ojos se viesen obligados a encontrar su mirada.

Cuando Ginny finalmente lo observó, se percató de que en sus ojos oscuros había hambre pura ardiendo de deseo. Con manos temblorosas comenzó a desabrocharle el botón de los pantalones. Sentía el calor de él. Tan cerca, embriagándola, abrumándola por completo.

— No íbamos a…¿hacerlo en tu cama? — aunque no era su intención, su pregunta sonó muy provocadora, demasiado irresistible para él.

Blaise volvió a meter las manos bajo su falda y la sujetó de las nalgas para acercarla más.

— Sí, pero después.

Ginny se mantuvo en silencio un momento y vio que él se quedaba inmóvil repentinamente.

— ¿En qué piensas?— dijo en un susurro enterrando la nariz en su cuello.

Blaise deslizó las manos sujetándola con fuerza de las caderas y la bajó más, haciendo que notase su excitación, siendo consciente de que ella ya no llevaba las bragas.

— Anoche no pude dormir.

Ginny enarcó una ceja pero no se apartó de su cuello. Instintivamente comenzó a morder su piel sensible. El calor de sus manos sobre sus caderas y el roce de sus pantalones en su sexo estaban haciendo que perdiese el sentido común.

— ¿Por qué?

Blaise sintió la calidez de su aliento contra su cuello. Sus labios eran ligeros. Sólo era un jodido roce, pequeños mordiscos que hicieron que el corazón se le acelerara y el cuerpo se le tensara. Tenerla encima de él le provocaba una sensación que no podía describir con simples palabras.

— Estaba demasiado cachondo y no dejaba de dar vueltas en mi cama, así que metí la mano dentro de mis calzoncillos y me acaricié la polla pensando en ti. Fue ahí cuando recordé el día que me la tocaste y me imaginé que era tu mano. Y cuando me corrí, joder Weasley, casi me hice una herida en los labios al morderme. Quiero que vuelvas a hacerme una paja. Necesito que lo hagas.

Ginny cerró los ojos. Lo normal hubiera sido que se hubiera escandalizado ante sus comentarios lascivos pero cada vez que él susurraba ese tipo de palabras, sentía el fuego candente recorriéndole las venas. La vez que le tocó, él la ayudó pero ahora tendría que hacerlo sola.

Aunque le resultase difícil admitirlo, deseaba hacerlo. Además, quizás no volvía a suceder.

Ese pensamiento la paralizó. ¿Y si Zabini sólo había querido volver a estar con ella porque no habían terminado la noche anterior? Quizás después le hacía lo mismo que a Daphne. No entendía por qué se sentía tan atormentada. ¿Quizás lo que había dicho Parvati era cierto y realmente Zabini le gustaba?

— Hazlo— Blaise no comprendía por qué repentinamente se había quedado tan quieta.

La voz de Zabini la hizo reaccionar y una imagen fugaz pasó por su mente.

Él.

Tocándose.

Pensando en ella.

Cuando se lo imaginó acariciándose, dándose placer así mismo, no pudo evitar restregarse contra él pegando sus pechos a su cuerpo. No quiso hacerle esperar más y deslizó la mano por el interior de sus pantalones. Cuando sus dedos llegaron más abajo y rozó su erección, Blaise se sacudió sorprendido por su suave tacto e instintivamente, cogió su mano y la sujetó, dudando… decidiendo si debía apartarla o presionarla más contra su miembro.

Ginny sintió como él de pronto tomaba el control, volviéndose más agresivo, más excitante, tanto como había esperado. Quería saborear sus labios porque después de todo, quizás no volvía a tener la oportunidad de hacerlo, así que apartó la cara de su cuello y lo besó como si su vida dependiese de ello.

Su beso fue duro y caliente cuando se fundió en su boca y Blaise no dudó en igualarla mientras hacía más presión sobre su mano y comenzaba a deslizarla de arriba abajo con fuerza. No se imaginaba que fuese a experimentar un cúmulo de sensaciones tan intensas. Eran jodidamente arrolladoras y ni siquiera era capaz de pensar con claridad. Continuó moviendo la mano y aunque quería que en un principio lo hiciese ella sola, no lo había podido evitar. Lo que más le gustaba era tocarla, notar su tacto contra el suyo, pero tenía que soltarla porque necesitaba magrearla mientras ella lo masturaba, así que poco a poco fue apartando la mano de la suya.

Ginny se extrañó al notar que él rompía el beso pero se relajó al sentir que comenzaba a meter las manos debajo de su camisa y se aferraba a ella, esparciéndole besos por el cuello hasta la clavícula, así que sujetó firmemente su miembro y continuó haciendo movimientos lentos mientras él la besaba.

Blaise estaba perdiendo el juicio y no era consciente de las palabras que salían de su boca.

— Joder, tus pecas están volviéndome loco— musitó contra su cuello y fue resbalando las manos hasta sus pechos, apretándolos suavemente, haciendo que ella se estremeciese.

Ginny cerró los ojos al sentir el calor de sus manos y su lengua deslizándose por la columna de su cuello, lenta y sinuosamente. Blaise la besó y movió sus labios sobre su piel hasta que el cuerpo de ella reaccionó.

— Yo las odio— musitó entre jadeos sin dejar de mover la mano— Casi tanto como a ti.

Blaise no pudo evitar soltar una risa ronca cargada de sensualidad. La apartó un poco y la obligó a que soltase su miembro porque sintió que si continuaba tocándole acabaría corriéndose.

— Ya no puedo más, Weasley. Bájame un poco los pantalones y móntate encima de mi polla— Ginny se enrojeció violentamente pero no dijo que no. En ningún momento lo hizo. Era lo que más le apetecía en ese momento, así que como pudo y aprovechando que él levantaba las caderas, le bajó un poco los pantalones y los calzoncillos, dejando su miembro expuesto.

Se sentía mareada, arrebolada, casi fuera de sí pero necesitaba continuar.

Muy despacio apoyó las manos en el respaldo del sillón comenzando a pasar la punta de la lengua por el lóbulo de su oreja y se situó sobre su miembro, bajando con lenta deliberación. Cuando él empezó a abrirse paso a través de sus pliegues, se estremeció de placer pero no se detuvo hasta que notó que Zabini estaba por completo dentro de ella. Sentía sus terminaciones nerviosas, vivas, ardiendo, necesitando un poco más. Lentamente, deslizó las manos sujetándole por los hombros para ayudarse y empezó a moverse, notando largos y duros empujones que la llenaban por completo, uniéndole a él.

Blaise no podía soportar la forma en que sus tetas se rozaban contra su cuerpo. Joder. Se vio obligado a sujetarla fuertemente de las caderas para contenerse. Deseaba que ella lo cabalgase desinhibida y salvajemente pero también quería que lo hiciese de forma lenta y profunda.

Ginny hundió las uñas en sus hombros al notar que él la retenía e instintivamente aproximó su boca a la suya para besarle. Se sentía ardiente, hambrienta y húmeda. Necesitaba fundirse con él y sus besos pasaron de una ávida lujuria a una seducción lenta y provocadora. Corría el riesgo de no volver a pasar tiempo con él y quería saborear el momento.

Después se apartó de sus labios y lo observó sin dejar de moverse. Ambos se miraron durante unos momentos, bebiendo el uno del otro.

Blaise había llegado al límite de lo que podía soportar.

Quería. Necesitaba estar encima.

Bruscamente, movió las manos hasta sus nalgas, la cogió firmemente procurando seguir dentro de ella y se levantó, haciendo que ella gimiese y se aferrase fuertemente a su cuello. Luego la llevó a su cama, la dejó caer suavemente y se tumbó encima. Ginny lo sujetó de la nuca y lo atrajo a sus labios, hundiéndose y perdiéndose en su boca mientras notaba como él la penetraba. Muy despacio, sin levantar los párpados, fue acariciando su cuello y comenzó a desabrocharle los botones de la camisa.

Quería sentir su cuerpo desnudo, sin nada de ropa.

Pero en ese momento se escucharon unos murmullos fuera de la habitación y Blaise, aterrorizado, se apartó rápidamente y se subió los calzoncillos y los pantalones a toda velocidad.

— Mierda, ¿has lanzado un hechizo para que no se pueda abrir la puerta?

Ginny palideció. Había cogido la capa pero la varita la había dejado en la habitación pensando que él se encargaría. Sin embargo, cuando entró y lo vio sentado en el sillón se olvidó de todo.

— No, ¿dónde demonios está tu varita?

En ese momento, el pomo de la puerta comenzó a moverse. La varita de Zabini estaba en el escritorio.

— Joder, Weasley, pueden sospechar. No hay tiempo. Escóndete debajo de la cama— al ver que no reaccionaba la zarandeó— Corre.

Ginny se levantó como un resorte, corrió por el dormitorio, recogió sus bragas a la velocidad del rayo y se tumbó en el suelo arrastrándose hasta ocultarse debajo de la cama. En ese momento, la puerta de la habitación se abrió de par en par pero ella fue lo suficientemente rápida como para esconderse en el último segundo. Blaise, por su parte, se tumbó encima de la cama con cara de no haber roto un plato en su vida cuando Theodore y Crabbe entraron en la habitación.

Zabini se extrañó cuando vio al gorila completamente empapado y se preguntó si habría llovido pero luego recordó que hacía buen tiempo. Nott, en cambio parecía muy preocupado y estaba algo inquieto.

Theodore había dejado que Luna continuase preparando las rosas con Goyle pero él necesitaba estar a solas, reflexionar sobre lo que le había ocurrido por la mañana y hablar con Draco. No podía contarle nada a ella para no preocuparla, al menos de momento.

Su inquietud se esfumó al escuchar los gritos de Crabbe.

— ¡Eres un guarro!— bramó Vincent al ver que Blaise estaba tumbado en la cama empalmado, con los pantalones desabrochados— ¡Si ibas a pajearte podrías haberlo hecho dentro del cuarto de baño! ¡Menudo asqueroso!

Blaise ahogó una carcajada pero su expresión cambió rápidamente al recordar que Weasley continuaba debajo de la cama. Joder. Tenía que echarlos rápido.

— Se suponía que ibais a volver más tarde. Y ésta también es mi habitación, así que hago lo que me da la gana.

Crabbe movió la cabeza de un lado a otro y prefirió no mirarle más con tal de no traumatizarse. Se acercó a su baúl, cogió ropa limpia y se apresuró a entrar en el cuarto de baño para ducharse cuanto antes. Estaba muy sudado de haber corrido tanto y necesitaba refrescarse. Jamás hubiese imaginado que acabaría cogiéndole tanto odio al dichoso pastel de golosinas. Había terminado usando un Incendio para deshacerse de él.

— Por cierto, ¿dónde está Draco?— Theodore se extrañó al ver que no había ni rastro de su amigo. Quería hablar con él a toda costa y necesitaba encontrarle.

— Ni puta idea. Anda y ve a buscarlo, que a mí no me apetece. Lárgate— le espetó Blaise comenzando a abrocharse el botón del pantalón. Joder, otra vez le habían aguado la fiesta. Ni siquiera había podido correrse.

Quiso matarles en ese momento.

Ginny por su parte, seguía debajo de la cama, asustada, apretando los párpados y las bragas que tenía en la mano con todas sus fuerzas, rezando porque no se diesen cuenta, porque se marchasen rápido, pero se dijo a sí misma que tenía que relajarse, que la capa estaba en la silla junto a la puerta. Cuando la tuviese, podría escapar.

Theodore debía volver con Luna y Gregory. Había ido expresamente a la habitación para buscar a Draco pero no estaba allí, así que ya hablaría con él cuando estuviesen a solas. Sin decir nada, se ajustó un poco la corbata y se marchó del dormitorio, cerrando la puerta. Crabbe por su parte, terminó de coger lo que necesitaba para ducharse y se encerró en el cuarto de baño.

Pecosa, sal ya. Date prisa antes de que vuelva alguien más— murmuró Blaise tendiéndole la mano para ayudarla a salir de debajo de la cama. Ginny lo agarró, se levantó a trompicones y luego se puso las bragas nerviosamente.

— ¿Y ahora qué? — susurró con miedo a oír su respuesta, deduciendo que la trataría como a Daphne—''Ahora lárgate, ya hemos follado. Se acabó''— Sintió una fuerte opresión en el pecho sólo de pensarlo pero no era momento para lamentaciones. Nadie la había obligado a tomar la decisión de hacerlo con él. Ella había elegido y ahora tendría que asumir las consecuencias.

Blaise se acercó a donde estaba su corbata y la recogió del suelo.

— Ya…hablaremos. Ahora no podemos seguir, Weasley. Cuando sepa que no va a haber nadie en la habitación, te avisaré— ella se sorprendió al ver que él pretendía volver a verla, pero... seguramente sería porque se habían quedado a medias. No podía ser por otro motivo — Corre, márchate.

Ginny asintió y no dijo ni una palabra. Rápidamente se acercó a la silla donde estaba la capa de invisibilidad, la cogió y se cubrió con ella.
Luego abrió la puerta del dormitorio y se marchó sin más.

Cuando se fue, Blaise suspiró intentando controlar la furia que lo abrasaba y se tumbó en su cama, bocarriba. Era la mejor postura para no rozar la dolorosa erección que estaba matándole. Joder, ¿cuántas veces iba a tener que masturbarse para no perder el juicio? ¡Sus amigos eran unos gilipollas! Bueno, ya procuraría que la próxima vez nadie lo interrumpiese mientras estuviera con Weasley.

Con ella.

Se suponía que ya tendría que haberse cansado pero seguía deseándola. Seguía necesitando más, pero aún así pensó que tarde o temprano se hartaría. Aunque le preocupaba que no fuese así porque no podía ni quería verse afectado por ella. Gilipolleces. Debía estar tranquilo y no pensar en ello. Estaba claro que eso no sucedería nunca.


Mientras tanto, Ginny había salido de la Sala Común de Slytherin e iba caminando por uno de los pasillos hacia la Torre de Gryffindor. Aprovechando que ya no corría peligro, decidió quitarse la capa. Ahora sólo tenía que llevarla al cuarto de Harry.

Cuando entró en la Sala Común de Gryffindor, subió las escaleras al cuarto de los chicos y se acercó a la puerta del dormitorio. No se escuchaba ningún ruido así que abrió la puerta. Allí no había nadie.

— Menos mal— murmuró para sí misma, muy nerviosa y se acercó al baúl de Harry. Cuando dejó la capa, lo cerró y salió de la habitación. Era pura suerte que el amigo de su hermano no se hubiese dado cuenta de que de vez en cuando su capa de invisibilidad desaparecía misteriosamente.

Luego decidió marcharse a su dormitorio. No sabía si Malfoy seguiría estando allí pero si la puerta no se abría, se marcharía al Gran Comedor. Aunque ni siquiera tenía apetito.

Dios, el cuerpo le ardía y ahora se había quedado con las malditas ganas de nuevo. Al menos le consolaba saber que iba a tener otro encuentro con Zabini. Completamente desganada, comenzó a subir los escalones hacia su habitación. No estaba muy segura de lo que sentía hacia él pero estaba claro que le gustaba porque si no, no tendría tanto miedo a que pasase de ella.

Estaba realmente preocupada. Aceptar que sentía algo por Zabini tiraba de su equilibrio normal. Mierda. Era peligroso, corría el riesgo de acabar lloriqueando por las esquinas del castillo como Daphne Greengrass.

Bah, ella era fuerte. Para eso tendría que gustarle de verdad y estaba claro que algo así no iba a suceder nunca. No quiso darle más vueltas para no terminar con dolor de cabeza y abrió la puerta de su habitación. Para su sorpresa, Parvati y Lavender ya estaban allí, dando brincos y gritando completamente frenéticas mientras Hermione intentaba tranquilizarlas.

¿Qué demonios había pasado? ¡¿Habrían visto a Malfoy?! Aunque…parecían muy emocionadas. Miró a todos lados de la habitación y vio que no había rastro del rubio. Luego suspiró aliviada. Menos mal.

— ¿Qué ocurre aquí? — al ver que Lavender no se tranquilizaba, si no que cada vez parecía más emocionada, se acercó a su cama y se tumbó. Estaba cansada.

Lavender la miró como si se hubiese enterado del cotilleo más grande de la historia, se aproximó a ella y se tumbó a su lado. Hermione y Parvati también se acercaron.

— ¡Venga Lavender! ¡Cuéntaselo! — la instó Parvati.

Hermione estaba tan anonadada por la noticia que casi ni parpadeaba.

— Yo aún no me lo creo, Ginny.

La pelirroja enarcó una ceja y se incorporó un poco, apoyando los codos en el colchón.

— ¿Podéis decirme de una vez qué ha pasado?

Lavender se frotó las manos eufórica y comenzó a botar sobre la cama, de rodillas.

— ¡Cormy quiere salir conmigo y le he dicho que sí! — Ginny se quedó en blanco por unos momentos. ¿Cormy? ¿CORMAC MCLAGGEN? ¿Su amiga se había vuelto loca? ¡Si ese cabronazo se rio de ella enseñándole las bragas a todo Hogwarts! Y encima Hermione y Parvati parecían apoyarla. ¡El mundo se había vuelto loco! — Ehh, ehh, espera. Antes de que digas nada, tengo que contarte toda la historia— Lavender hizo aspavientos con la mano al ver que se ponía bastante furiosa.

La pelirroja no comprendía nada pero por alguna razón se quedó en silencio y decidió escucharla. Ya le quitaría esa tontería de la cabeza cuando terminase de hablar. Sin embargo, una vez que escuchó toda la historia se quedó atónita.

Lavender optó por no contarle lo de Ro-Ro al igual que a las demás. Pensaba que a Ginny no le haría mucha gracia enterarse de que su hermano había sido el culpable de todo. Hermione por su parte, no salía de su asombro. Jamás se hubiera imaginado que entre Lavender y Cormac McLaggen pudiese haber algo. Era raro, pero tenía que reconocer que hacían buena pareja. Al menos ellos tenían la suerte de poder estar juntos sin tener que ocultarse de los demás. Ella nunca podría estar así con Malfoy. Vamos, ni soñarlo.

— Hermione, Parvati, ¿vosotras qué opináis?— preguntó Lavender muy entusiasmada— ¡Qué bien! Encima el día de San Valentín está a la vuelta de la esquina. ¡Es mi día favorito del año y no voy a estar sola! ¡Ayy, tenéis que ayudarme a comprarle algo a Cormy!

Hermione y Ginny sentían dolor de cabeza. Sabían que les iba a esperar una noche muuuuuuy larga.

— Pero Lavender, aún faltan algunos días, relájate— Parvati sabía que su amiga estaba eufórica. Aunque...era normal. Ninguna de las dos había tenido novio nunca. Ojalá a ella le sucediese algo parecido... con Harry.

Un ruido extraño que provenía de la ventana la sacó de su ensimismamiento. Curiosa, dejó a las chicas que gritaban emocionadas y se acercó a la ventana porque le había parecido ver a alguien, aunque ya había oscurecido y no estaba muy segura. Qué raro... seguramente lo habría imaginado. Estaba muy cansada porque el día había sido muy ajetreado.

Sin embargo cuando abrió la ventana se quedó muy sorprendida. En el alféizar había un gran ramo de rosas rojas y una carta. ¡Ohh Dios mío! Con manos temblorosas lo cogió.

— ¡Lavender! ¡Lavender! — gritó emocionada— ¡Mira lo que te ha dejado Cormac! ¡Ohh por Dios!

Las chicas se quedaron mirando el ramo durante unos segundos en completo silencio hasta que fueron capaces de reaccionar y comenzaron a chillar como locas. Lavender se acercó completamente fuera de sí y abrió la carta muy nerviosa.

Ginny, Parvati y Hermione la miraron expectantes, con los nervios a flor de piel, sin embargo se extrañaron al ver que la sonrisa de Lavender iba apagándose poco a poco hasta que se extinguió. La chica enarcó una ceja, confusa.

— Parvati, esto no es para mí— en ese momento la miró a los ojos y le tendió el ramo con la nota— Es para ti.

Ginny y Hermione abrieron mucho los ojos. ¿Cómo? ¿Acaso Parvati tenía un admirador secreto? La pelirroja dudó por unos momentos. ¿Harry? Nah, imposible. Le gustaba Cho, estaba clarísimo. ¿Entonces?

Parvati, sin entender absolutamente nada, cogió la nota, ansiosa por leerla.

'' Parvati, espero que te gusten las rosas. Sé que tú desconoces lo que siento por ti pero quería que supieses que me importas. Que, a pesar de que no lo parezca, estoy obsesionado contigo''.

La chica dejó caer la nota al suelo y durante unos momentos no dijo nada. Se mantuvo con la mirada perdida mientras las demás le preguntaban en vano. ¡Había sido Harry! En el Gran Comedor él la había ignorado pero en realidad...¿ella le gustaba? ¡Ohh por Morgana! Eso quería decir que recordaba el beso.

Movió la cabeza intentando reaccionar, buscó un jarrón por la habitación para dejar las rosas y usó un Aqua Eructo, llenando el recipiente de agua.

Lavender había leído la nota que a su amiga se le había caído al suelo, pero no tenía ni idea de quién podía tratarse.

— ¡Parvati! ¿Puedes explicarnos de qué va esto? ¿Hay algo que no me hayas contado?

La chica asintió. Sí, había unas cuantas cosas que no le había contado a ella y a Hermione.

— Ehh, sí— musitó tumbándose en la cama— Acercaos y sentaos porque va para largo.

Ginny cogió la carta y la releyó varias veces, pensativa. ¿Y si realmente era de Harry? Hmm...Si era así, ella ya conocía la historia y no le apetecía mucho en ese momento volver a escucharla por lo que prefirió ir a ducharse. Estaba algo sudada y necesitaba estar sola.

Necesitaba relajarse y olvidarse un poco de Zabini si no quería volverse loca.

Por otra parte...

Ron caminaba por los pasillos hacia la Torre de Gryffindor, completamente agotado. Cuando terminó el castigo de Snape y pudo deshacerse por fin del pesado de Colin Creevey, fue a la enfermería para ver si Pomfrey había conseguido el tinte. Por suerte, ya lo tenía, se lo había puesto y había recuperado su color de pelo. ¡Hurra!

'' Un problema menos''— pensó, pero aún así, estaba abatido y cansado. Aún seguía preocupado por Parkinson. Esa loca... no tenía ni idea de lo que iba a ocurrir si se la encontraba por el castillo así que aceleró el paso por si acaso. Cuanto antes se encerrase en su habitación mejor. En ese momento recordó que llevaba las pociones en los bolsillos de la túnica.

¡Genial! Y encima dos. Ya se encargaría de Snape y esa loca. Muy despacio, las sacó del bolsillo cuidadosamente y las observó emocionado. Iba a pasárselo en grande. Al día siguiente ya pensaría en un buen plan para vengarse. Ahora quería descansar.

Pero...¿Cuál usaría primero? Quizás podría...

— ¡Anda hermanito! ¡Has vuelto a recuperar tu color de pelo!— los gemelos se plantaron frente a él y lo acorralaron. En ese momento, Fred se percató de que llevaba algo en las manos— Hmm, ¿qué tienes ahí? Creo que esto no lo vas a necesitar. Déjanos a nosotros.

Ron se quedó pasmado al ver que le arrebataban las pociones.

— ¡Qué estáis haciendo! ¡Devolvérmelas ahora mismo!

George negó un par de veces con la cabeza y se guardó Animi motus Acrescere y Cambiatio Personalitas en el bolsillo de su túnica.

— No, no hermanito. ¡Ya las has perdido! ¡Corre Fred!

Fred le lanzó una mirada de complicidad a su gemelo y ambos salieron disparados antes de que Ron pudiese reaccionar. El pelirrojo intentó seguirles pero cuando ellos corrían a esas velocidades era imposible alcanzarles. ¡MALDITOS! ¿Qué iba a hacer ahora? Esas pociones en manos de sus hermanos... le resultaba terrorífico. ¡Por Merlín! ¿Y si las usaban con él? ¡ERA LO MÁS PROBABLE! ¡OHH NO! ¡Tenía que recuperarlas como fuese!

Aunque tratándose de Fred y George...¡Lo veía realmente difícil!

Los gemelos por su parte, llegaron a la Torre de Gryffindor y se encerraron en silencio en su habitación. Al ver que sus compañeros no estaban allí, comenzaron a buscar en sus baúles, sacaron un montón de artilugios y también un caldero.

— ¿Sabes lo que significa esto, Fred? — George miró los nombres que había en las etiquetas de las pociones y se emocionó al ver cuáles eran. Menos mal que en su clase no habían tenido que hacer el trabajo de esos brevajes, pero se habían enterado por Ronald y sabían los efectos que causaban.

— ¿Que ya tenemos broma para el día de San Valentín?— Fred no podía creer la suerte que habían tenido. ¡Cuántas posibilidades! ¡Ohh por Merlín!

— ¡Exacto!— George se puso la capucha de la túnica y encendió unas velas para darle un toque más siniestro al ambiente. Luego vertió Cambiatio Personalitas en el caldero y de paso, arrojó algunos ingredientes. Por experimentar no pasaba nada— Oye Fred, se me ha ocurrido algo. ¿Y si mezclamos las dos pociones?

El gemelo abrió mucho los ojos. ¡Cómo no se le había ocurrido!Rápidamente, se puso también la capucha, cogió un cucharón y se acercó a su hermano para comenzar a remover el contenido del caldero. No tenía ni idea de cuáles serían las consecuencias si mezclaban Animi motus Acrescere con Cambiatio Personalitas.

Catastróficas, seguramente. ¡Pero iba a ser la bomba!

— ¡Ohh, sí y de paso vamos a añadirles algunos de nuestros productos! ¡Hagámosla nuestra George! Se llamará...¡La Locura Weasley! — Fred le arrebató Animi motus Acrescere a su hermano y la vertió en el caldero.

Al hacerlo hubo una explosión burbujeante y el líquido verdoso comenzó a cambiar hasta convertirse en un azul eléctrico muy intenso. ¿Qué demonios era eso?

— ¡Estupendo! ¡Venga, venga! ¡Vamos a mezclar más cosas!— George nunca había disfrutado tanto haciendo una travesura. Lo malo era la incertidumbre de no saber los efectos de La Locura Weasley. Desgraciadamente tendrían que esperar hasta el día de San Valentín, pero por suerte... faltaba muy poco.

Y así fue como Fred y George continuaron arrojando ingredientes al caldero y todo lo que tenían a mano, observando como el líquido que contenía el recipiente iba volviéndose cada vez más oscuro hasta convertirse en un color negro horripilante. Sin dejar de remover el contenido, ambos se miraron el uno al otro. Sólo faltaba una cosa.

Lo más importante.

¿Quién iba a ser su víctima?


¡OOOOMMMMM******GGGGGG! No quiero ni imaginar lo que puede ocurrir ahora que Fred y George tienen ese brebaje tan peligroso JAJAJJAJAJA tiemblo sólo de pensarlo. Si Animi motus Acrescere y Cambiatio Personalitas por sí solas eran terribles, no sé qué puede suceder ahora con La Locura Weasley. JAJJAAJAJA En fin, tendréis que esperar para averiguarlo :P

Hablando del capítulo... sé que muchas queríais que Draco fuera el que le pidiese salir a Hermione, pero al final ha sido Cormac a Lavender. El rubio y la castaña no lo van a tener tan fácil. :C

Ahora... Astoria, pffff... lo que faltaba, primero... piensa que Draco y Blaise están liados. jajajajajaja y encima pretende unirse a la Brigada Inquisitorial. De ahí no puede salir nada bueno y menos si Montague está de por medio :S

Hablando de Theo... hmm... :S parece que algo malo le pasa. Estoy ansiosa de que le cuente a Draco lo que le ocurre. Espero que no sea muy grave D:

Goyle y Parvati... él con todo su amor le prepara un ramo de rosas... qué mono *-* y ella piensa que es de Harry! :( pobre Gregory... parece que esto cada vez se complica más.

Hermione y Draco... sin comentarios jajajajjaja Al final, el rubio SIEMPRE se sale con la suya xDDD ¡Por fin ha conseguido el vídeo que tanto deseaba! :B y parece que a Hermione cada vez le importa más... esperemos que encuentre la manera de ayudarle :) La cuestión es... Draco la besó la primera noche por algún motivo y no ha querido decírselo. Hmmm, qué sospechoso. A saber...

Y Blaise y Ginny... uff ufff! Calorcito! hahahhaa Parece que otra vez se han quedado a medias! Y encima la pelirroja está empezando a aceptar un poco sus sentimientos.*-* Esperemos que a Blaise no se le crucen los cables y le haga lo mismo que a Daphne.

ESTE CAPÍTULO VA DEDICADO A LAS QUE ACERTARON LAS OPCIONES: Maglucy, Schatzie0713, FlokesW, Romaaa, merylune, Melody B, LucyTheMarauder, Keniie Masen, Shirmione Malfoy, mariapotter2002, Melanie Lestrange, minako marie, Caroone, Alice Marie Fray, Saori Haruno, hanilok, DrKpOtTeR, cata-chan, Daniela Estrada, Katherine Malfoy, anaradcliffe, Chakemate, ian, ladymist89, Emma Felton, Sam Wallflower, Raquel1292, EmS91796, Tess21, Lala, kokhove, Espectro Azul, Vale Malfoy, seremoon, Fersha Malfoy, keki46livecom, Isabel, Viridiana, BereLestrange, sirone aphrody, Negrilu, Jean, Nix Ginevra Black, AMY, GaLu-MH, joss-12, Jane Meyer, dreapls, shironeko black y En Resumen soy un Heroe.

¡Hasta la próxima! Espero que hayáis disfrutado del capítulo. Un beso a todas, tyna fest :)

PD: ¿QUIÉN QUIERE GRABAR UN VÍDEO CON DRACO MALFOY?

PD.2 : A ver, lo he dicho ya varias veces y no voy a escribirlo más porque estoy cansada de repetirlo. Me tomaré las libertades que crea oportunas para hacer esta historia amena y divertida. Por lo que en este fic, los aparatos electrónicos SÍ FUNCIONAN DENTRO DEL CASTILLO.