¡Hola a todas! :D Antes de nada... ¡HE SUPERADO LOS 1000 REVIEWS! :D * tyna berrea como una mandrágora de la emoción* jajajajaja ¡MUCHÍSIMAS GRACIAS A TODAS, PORQUE SIN VUESTRO APOYO, NO LO HUBIERA CONSEGUIDO! ^^

Adarae, selene lizt, Emma Felton, shironeko black, Candice Saint-Just, LucyTheMarauder, TheLadycat69, MagLucy, Alice Marie Fray, Daniela Estrada, Jane Meyer, Galu-MH, Gabriela Cruz, merylune, hanilok, Keniie Masen, Raquel1292, Sam Wallflower, Caroone, Effy Malfoy Reckless, Lala, megagb, seremoon, AMY, Romaaa, Hermy Evans Black, dreapls, crazzy76, Katherine Malfoy, ian, asor, Kristell Avalos, FrancessMalfoy, Albita Black, Circe Cullen, Etterna Fanel, Tess21, Fersha Malfoy, Vale Malfoy, Gaby, mariapotter2002, Sakura Kuran- Haruno, natalie malfoy, keki46livecom, BereLestrange, JulitaMalfoy Granger, HikariGoth, rosedrama, Saori Haruno, Jean, sirone aphrody, Nix Ginevra Black, marlen, joss-12, Luladark y CoposdeHielo.

ADVERTENCIAS: CONTENIDO SEXUAL Y VOCABULARIO SOEZ.

Contestaciones a las no registradas:

Emma Felton: Hola querida Emma! :D Uff a lo largo del fic, no sé lo que podrá ocurrir hahahaha Bueno con respecto a lo de Fred y George, ahora verás si usan La Locura Weasley. La verdad es que creo que la poción ha caído en las ''mejores manos'' jajajajaja a ver quién es la víctima xDD Bueno está claro que las pociones afectan de forma diferente dependiendo de la persona. Yo también me parto cada vez que recuerdo lo de Draco y Hermione... abrazos gratis! hahahahaa ayy si yo hubiese visto a Tom Felton con un cartel de abrazos gratis... no me lo hubiese pensado xD Por cierto, yo también quería que Draco le pidiese salir a Hermione pero...no lo van a tener tan fácil :P más que nada porque tienen muchos más problemas que los demás. ''Austonia'' debería caerse por las escaleras o quedarse calva (anda que no estaría guapa hahahaha), pero bueno... parece ser que va a seguir incordiando mucho. Por suerte piensa que Draco es...ejem... aunque prefiero que crea eso a que descubra la verdad xDD Y Montague... otro igual. Y ahora que se van a unir los dos... hmm malo malo. En cuanto a Goyle... ay ay, qué lástima me da... D: Si tuviera el suficiente valor como para decirle a Parvati que ha sido él... pero es un poco inseguro D: y por último... Draco... jajajajajjaa en fin, ¿qué puedo decirte? Este chico no cambia. Pero vamos que todo lo hace por desquiciar a Hermione porque se nota que es lo que más le gusta! hahahaha Si le enviase el vídeo a Jane... uff no tengo ni idea de lo que ocurriría porque conociendo a la madre de Hermione... a saber cómo reaccionaría! Ahh! Lo del beso. No puedo decir absolutamente nada. Se sabrá a su debido momento :P Y por último, yo también tengo miedo de que Blaise pueda hacerle a Ginny lo mismo que a Daphne. :S A ver qué pasa! Bueno guapaaa, no hablo más que quiero que leas el cap, que además es uno de mis favoritos ^^ Espero que te guste! Un besazo muy grandeeee :)

Daniela Estrada: Holaaaa Daniela! :D Bueno, bueno... pronto sabrás quién va a ser la víctima de La Locura Weasley! El título del capítulo lo dice todo muajajajajaa! Espero que esa persona no sufra mucho U.U Hablando de nuestros queridos Slytherins... Theo me preocupa bastante... supongo que pronto se sabrá lo que le ocurre! Esperemos que no sea muy grave :S Ahora.. Crabbe... jajajajaja hubiera pagado por verlo corriendo con la tarta por todo Hogsmeade! ayy ojalá algo así hubiese sucedido en las películas! jajajajjjaaja Con respecto a Goyle... sinceramente me da mucha penita porque está claro que Parvati le gusta, pero ella sigue convencidísima de que el responsable de todo es Harry... en fin, espero que este embrollo se solucione pronto! Y Blaise y Draco... sin comentarios! Estos chicos están ardiendo como siempre! hahahaha a ver qué pasa ahora durante el día de San Valentín :P Te dejo con el cap que tengo muchas ganas de que lo leas, porque además es de mis favoritos! Un besazo muy fuerte guapaaaa :)

Raquel1292: Hola Raquel! :D Ya sabes que me encantan los testamentos porque disfruto mucho leyéndolos ^^ Hablando del capítulo... cada uno de los chicos tiene sus propios problemas: Blaise con su madre, que ese es el principal motivo por el que tiene un carácter tan complicado, Draco con su familia... y Lucius OMG, de ahí no puede salir nada bueno, Theo ahora que no se sabe lo que le ocurre... espero que no sea algo muy grave porque la verdad es que el pobre con lo bueno que es no se lo merece :S Y Goyle y Crabbe... con sus inseguridades y demás. En fin, que aquí no se libra ninguno hahahhaaha En cuanto a las chicas... Ginny por lo menos va admitiendo que Blaise le gusta y yo espero que a él no se le crucen los cables y le haga como a Daphne, porque si no lo descuartizo jajajajaja Con respecto a Hermione, está claro que siente algo fuerte por Draco aunque no se haya dado cuenta todavía (que por cierto a él le ocurre lo mismo). Ambas relaciones irán despacio durante la historia porque quiero hacerlo lo más creíble posible. :D En cuanto a Goyle... jajajajaj Luna es que es muy lista y se da cuenta de todas esas cosas que no ven los demás. Ahora sabe que a él le gusta Parvati y al menos Gregory va a tener un poco de ayuda femenina. Aunque con lo del ramo de rosas... parece que todo se ha empeorado D: ayyy si sólo le contase la verdad... se solucionaría todo XDDD En fin, a ver si Hermione se decide y le cuenta todo a las chicas. De momento parece que no va a hacerlo aunque nunca se sabe xDDD Ahora... ASTORIA jajajajja es horrible esta chica, pero ¿sabes qué? Me alegro de que piense que Draco y Blaise están liados, porque eso evita que sospeche de Hermione :D lo malo es que pretende unirse a la Brigada Inquisitorial y eso ya no me hace tanta gracia... Colin era el que debía tener el despiste porque con lo nervioso que es, que no para de hablar... jajajajajaja normal que se le escapase xDD En cuanto al lemon... parece que Hermione se va soltando... poco a poco, pero bueno teniendo en cuenta lo mojigata que es... normal jajajajaja al menos, el rubio siempre consigue lo que quiere (y en este caso logró que ella se olvidase de la videocámara y lo hiciese con él). Ahora tiene el vídeo... ¿lo verá por las noches? jajajajaja conociéndole lo más probable es que sí xDDD Con respecto a Cormac y Lavender, estuve pensando en cómo le pediría McLaggen salir a una chica, y teniendo en cuenta que es un poco creído y ególatra, pienso que la forma en que lo hizo le viene ideal JAJAJAJAJAJA No me extraña que Lavender aceptase, con esa tableta de chocolate... xDD ayy madre mía, ahora verás lo que ocurre en San Valentín con La Locura Weasley! A mí me ha encantado escribir este capítulo! Espero que te guste mucho :) Un besito muy fuerteee guapaaaa :)

Lala: Holaaa Lala! :D Ay... Jane... uff si ella realmente supiera cómo es Lucius... no le apetecería tanto conocerle! jajajaja aunque he de reconocer que sería super divertido verla interactuando con él JAJAJAJAJ de lo más bizarro! XDD Si Ginny y Blaise pillasen la videocámara... creo que grabarían más de un vídeo! jajajajaja con lo pervertidos que son... xDD Con respecto al otro vídeo... sigue estando en casa de Hermione... a ver si algún día llegan a terminar de verlo! No puedo adelantarte nada :P Con respecto a Goyle... a mí también me da penita y parece que cada vez que intenta demostrarle a Parvati que está coladito hasta los huesos, ella cree que es Harry! jajajaja menudo lío xDDD Ahora sabrás si has acertado con la víctima :P Te dejo con el cap. que tengo muchas ganas de que lo leas! Un besazo guapaaaa :D

megagb: Hola megagb! :D Me alegra mucho verte por aquí y que te haya gustado el capítulo! No sabes las horas que le dediqué... bueno como a todos xDDD muchas xDDD Con respecto a Parvati y Goyle... no me extraña que ella piense que es Harry, porque como la besó (bueno era Goyle, pero ella no lo sabe), pues claro... ahora está con Potter que no vive! jajajaja Ayy si ella supiera que el responsable es Gregory... xDD no sé cómo reaccionaría la verdad! Bueno por lo menos Goyle ahora tiene la ayuda de Lunita :) Algo es algo! Ahora hablando de Hermione y Draco... no me extraña que ella haya caído en sus redes, con lo guapo que es xDDD Aunque él me preocupa con lo de Bellatrix y su padre. Espero que no lo conviertan en mortífago :S Y Theo... uff a saber qué le ocurre! En cuanto a Ginny y Blaise... ayy no sabes las ganas que tengo de que por fin no los interrumpan porque la situación entre ellos está que arde! Esperemos que él no le haga lo mismo que a Daphne una vez consiga lo que quiere! Espero que te guste este capítulo! Es uno de mis favoritos ^^ Un besazo guapaaa! :D

AMY: Hola Amy! :D Me alegra mucho que te gustase el capítulo! Uff, a mí también me ha fastidiado que Ginny y Blaise se queden con las ganas... además, en el momento más interesante! XD Pero bueno, el lado positivo es que no descubrieron a la pelirroja. Podría haber sido peor! No tengo ni idea de lo que le ocurre a Theo pero espero que no sea muy grave porque la verdad es que el pobre con lo bueno que es no se lo merece :S En fin, tarde o temprano todos los personajes tendrán que pasar por situaciones complicadas, es inevitable... D: Pronto verás quién va a ser la víctima de La Locura Weasley jajajajaja Ayy... Parvati está cegada con Harry, y no sé si se dará cuenta de la existencia de Gregory xDD Te dejo con el cap. que tengo ganitas de que lo leas! Un besito muy fuerte guapaa :)

Katherine Malfoy: Hola Katherine! :D uff pronto sabrás lo que le ocurre a Theo D:Lavender y Parvati siguen en su salsa! hahahahahaa pusieron a correr a Crabbe con la tarta en las manos! Mucha gente se confunde con los gorilas pero la verdad es que de aspecto no se parecen mucho jajajajaja Ahora Astoria está convencida de que Draco y Blaise son amantes XDD aunque sinceramente lo veo mejor, porque así no sospechará de Hermione. Al menos se ha asustado un poquito! XD Espero que no le dé por ir proclamando a los cuatro vientos la supuesta relación que tiene el rubio con Zabini xDD hahahahaha Me alegra mucho que te gustase la escena de Draco y Hermione :D Se nota que cada vez sienten más... a ver si reaccionan ya de una vez! XD Blaise y Ginny también es mi pareja favorita después del dramione *-* y sus escenas tienen que ser así, fuego puroo! hahahahaha ayyy si Hermione se queda embarazada no te preocupes que seré la primera en dar la noticia! hahahaha si ella tuviese un bebé con Draco... sería precioso *-* ahaahhaha aunque de momento lo veo complicado xDD Ahora verás quién va a ser la víctima de La Locura Weasley! muajajajaja espero que te guste el cap. Es uno de mis favoritos :) Un besazo muy grande guapaaaa :)

ian: Hola ian! :D ayyy qué van a tener que hacer Blaise y Ginny para poder tener un momento a solas de una vez! XD No hay manera! Draco definitivamente es un pervertidillo... pero es parte de su encanto. Además, cada vez está más pillado por Hermione, porque se nota... *-* Muy pronto sabrás lo que le pasa a nuestro querido Theo! Espero que no sea muy grave :S y también verás quién va a ser la víctima de La Locura Weasley muajajajaja! Te dejo con el cap. que tengo ganitas de que lo leas ^^ Espero que te anime y que haga que te olvides de todo! Un besito muy grandeeee guapísimaaa :)

asor: Holaaa asor! :D Me alegra mucho que te gustase el cap. y las escenitas... ya me entiendes xDDD con respecto a lo de los embarazos, he dejado una nota al final del cap. que espero que te lo aclare :) (pero no la leas hasta que termines el capítulo porque hay spoilers xDD). Espero que te guste el cap :D Un besazo guapaaaa!

Kristell Avalos: Hola Kristell! :D Te deseo mucha suerte con los exámenes y con la historia! :) Espero que te guste este nuevo cap. Un besito muy grande guapaaa :)

Tess21: Holaa Maria Teresa! :D ayy si ves lo que me rio yo cuando escribo ese tipo de escenas... jajajajaja aunque creo que con la que más me partí fue con la de Ron y Pansy en la enfermería. XDDDDD No por favor no te mueras! que no quiero cargar con una muerte en mis espaldas! jajajajajajaaja bueno por suerte, el cap. ya está subido! ^^ Ahora verás quién va a ser la víctima de La Locura Weasley! Espero que te guste ^^ Un besito muy grande guapaaaa :)

Gaby: Holaaa Gaby! :D Si a mí me encantan los reviews largos! jajajajaj Tú no te preocupes por eso! XDD Para mí todos los comentarios son importantes. Por el hecho de no estar registradas, no os voy a ignorar :) Hablando del cap ahora... uff si hubiesen pillado a Ginny y Blaise... se hubiese armado un revuelo en la habitación de Slytherin, aunque bueno... por lo menos Draco lo sabe, pero los otros no! jajajajaja No tengo ni idea de qué va a pasar entre la pelirroja y Zabini, pero sólo espero que él no la trate como a Daphne! Crucemos los deditos! jajajaja Me alegra mucho que te gustase la parte de Draco y Hermione y lo de los nombres! Eso ya es un paso importante :D ahora queda que reconozcan sus verdaderos sentimientos, aunque eso va a ser un poquitín más difícil ;) Con respecto a lo del beso, no puedo adelantarte nada :S Tendrás que ser paciente porque aún falta para que se sepa :P pero tranquila que tarde o temprano lo averiguarás! uff en cuanto a Theo, eso si lo sabrás más pronto! Espero que no sea muy grave :C Y a ver qué pasa con los dos gorilitas, que tengo muchas ganas de que encuentren el love! hahahaha aunque parece que Goyle ya lo ha encontrado, ahora sólo hace falta que Parvati se de cuenta de que no besó a Harry! XDD Te dejo con el cap. que estoy ansiosa porque lo leas para que veas lo que va a ocurrir con La Locura Weasley! Ya verás jijiji Un beso muy fuerte guapaaaaa :)

natalie malfoy: natalieee! :D Ya te contesté al review por tu cuenta! Supongo que lo habrás visto! Espero que te guste mucho el cap que sólo de pensar en los gemelos, me tiemblan las piernas! hahahaha Un besito muy fuerte guapaaa :)

keki46livecom: Holaaaa keki! :D Que sepas que ví el vídeo que me dijiste y no sabes cómo pude llegar a reírme! DIOS MÍO, ES IGUALITO A RON! jajajajajajajajaja estuve un rato partiéndome de la risa frente a la pantalla del ordenador! por cierto, ahora verás quién va a ser la víctima de La Locura Weasley, pero creo... que el capítulo te va a gustar :P o eso espero! muajajajaja! ya verás ^^ No tengo ni idea de si alguien llegará a ver la cinta que han grabado pero OMG sería buenísimo! jajajajajaa y también muy vergonzoso! Te dejo con el cap. que tengo ganitas de que lo leas! Espero que te guste! Un besazo guapaaaaaa :D

Jean: Hola Jean! :D ahora verás quién va a ser la víctima de La Locura Weasley! Te deseo muchísima suerte con la pregunta :P Espero que Blaise y Ginny no vuelvan a quedarse con las ganas *-* Un beso muy grandeee guapaaaa :)

marlen: Hola marlen! :D Me alegra mucho que te hayas decidido a comentar y te guste mi historia! por cierto, ya vi tu solicitud en face! :B Ahora verás lo que va a ocurrir con la poción y con Theo! Espero que te guste mucho el cap! Un besazo guapaaa ^^

y ahora...os dejo con la lectura ;)


CAPÍTULO 26: LA LOCURA WEASLEY

FLASHBACK

Él permanecía tumbado, notando la agradable brisa de la tarde acariciándole el rostro y sintiendo la humedad de la hierba bajo su cuerpo. No hacía frío. De hecho la temperatura era muy agradable. Sólo se limitaba a descansar allí, observando como se mecían suavemente las hojas de los árboles.

Ella estaba tumbada a su lado y se había quedado dormida. Su respiración era acompasada, se podía escuchar claramente y de vez en cuando sus dedos rozaban los suyos de forma casual. Algo así sólo había ocurrido un par de veces y cuando sucedía, él aprovechaba el momento para contemplarla en silencio. Desde la primera vez que la había visto la había querido.

Siempre la había querido.

Porque ella podía ver lo mejor de cada uno. Se fijó detenidamente en su precioso rostro y vio que tenía los labios entreabiertos. Su espeso cabello pelirrojo se movía un poco por la brisa que se arremolinaba alrededor de ellos, algo que hacía que ese momento fuese único.

Pero lo que más le gustaba de ella, eran sus ojos. Sus profundos ojos verdes.

Volvió a mirar hacia arriba, a las ramas y al cielo y vio que estaba empezando a oscurecer. No quería hacerlo pero tenía que despertarla. Poco a poco fue incorporándose con los brazos algo adormilados por haber estado durante tanto rato en la misma postura y le movió el hombro muy despacio.

— Despierta— al ver que no abría los ojos, volvió a zarandearla— Lily despierta.

En ese momento la puerta del despacho del profesor de pociones se abrió con un sonido chirriante. Colin Creevey había acudido a ver a Severus porque lo había citado para devolverle su cámara. Ya habían pasado unos cuantos días desde que se la arrebató y estaba desesperado por recuperarla. Ni siquiera había podido dormir por las noches. Sin embargo, cuando entró en el despacho se congeló al ver que Snape lo fulminaba con la mirada.

— Señor Creevey, ¿no sabe llamar a la puerta?— Severus estaba demasiado molesto. Ese estúpido lo había despertado. Ni siquiera podía tener unos minutos de sosiego. Por si fuera poco ese día... era un día funesto.

El maldito día de San Valentín. El día que más odiaba de todo el año.

Tendría que soportar como una panda de adolescentes hormonados se cogían de la mano y se hacían regalos de lo más ridículos. Había soñado con Lily y ahora no podía apartar su imagen de su mente. Estaba algo alicaído, no le apetecía dar clases esa mañana y menos en ese momento que por culpa del fotógrafo se había puesto furioso.

— Ehh, perdone. He venido a por la cámara. Va a devolvérmela, ¿verdad? ¿A que sí? — Colin intentó controlarse pero estaba ansioso por volver a tenerla en sus manos. Vio que el profesor se acercaba a él con parsimonia, dejando escapar un suspiro de cansancio.

— Señor Creevey— dijo dándole la cámara bruscamente— Váyase antes de que cambie de opinión, lo convierta en líquido y lo meta en un frasco.

Colin tragó saliva, abrazó fuertemente su preciado tesoro contra su pecho y al ver que las amenazas del profesor iban en serio, salió disparado de allí.

Snape volvió a cerrar la puerta, se acercó a su escritorio y se sentó. Esa mañana se sentía cansado porque la noche anterior había estado varias horas practicando Oclumancia con Potter.

Con el dichoso Potter.

Si no fuese por Lily, no estaría ayudando a ese mocoso mequetrefe que era idéntico a su maldito padre, pero el chico tenía algo que le recordaba a ella.

Tenía sus ojos.

Movió un poco la cabeza intentando salir de la abstracción que aún lo mantenía aturdido y cogió pluma para hacer unas anotaciones antes de comenzar la clase. Sabía que iba a ser un día insoportablemente largo.

Por otra parte…

Draco estaba terminando de vestirse. Sólo le quedaba ponerse la corbata y coger sus cosas para marcharse a la clase de pociones. Blaise, Crabbe y Goyle se habían ido y si no se daba prisa llegaría tarde. Miró hacia la cama de Theo mientras se ajustaba la corbata y vio que las cortinas del dosel aún estaban corridas. Su amigo seguía durmiendo.

Extrañado, se acercó. Desde el día de la visita a Hogsmeade, Theo había estado muy raro pero él no le había preguntado aún qué le ocurría. Bruscamente, apartó las cortinas y vio que su amigo estaba sentado en la cama, algo somnoliento. Tenía aspecto de no haber dormido en toda la noche.

— ¿Qué narices te pasa? ¿Sabes la hora que es? Vas a llegar tarde — al ver que seguía en la inopia, se impacientó — No pienso esperarte. Yo me largo. Tú verás lo que haces.

Theo parpadeó varias veces, intentando despejarse un poco y vio que estaba él solo. Los demás se habían marchado. Llevaba días queriendo hablar con Draco pero no había tenido la oportunidad de contarle lo sucecido. Debía hacerlo cuanto antes.

— Draco, espera por favor— rápidamente se incorporó y comenzó a desabrocharse la camisa del pijama. Si no se hubiese tirado toda la noche en vela, no se hubiese dormido en el último momento. Sólo le faltaba que Snape lo castigase por llegar tarde a clase— Tenemos que hablar.

El rubio cogió sus libros y se acercó a la puerta.

— Hablamos por el camino. Date prisa de una maldita vez.

Theo cerró los ojos intentando calmarse. No podía contarle algo así por los pasillos.

— Joder escúchame. Ya nos inventaremos cualquier excusa para que Snape no nos castigue— Draco dejó la mano apoyada en el pomo de la puerta al percibir la inquietud de su amigo. Nunca lo había visto tan alterado y se preocupó.

Lentamente, volvió a aproximarse a su cama y se sentó.

— Más te vale que sea interesante— Draco estaba seguro de que no sería para tanto.

Theo ignoró su comentario y se puso el uniforme.

— ¿Has tenido noticias...de Lucius?— el Slytherin no sabía cómo empezar la conversación.

A Draco le dio un vuelco el estómago. ¿A qué cojones se refería?

— No, ¿por qué? — no estaba muy seguro de si la respuesta que iba a escuchar le iba a gustar o no.

Theo suspiró y se aflojó un poco la corbata al notar que se la había apretado demasiado.

— Hace unos días recibí una carta de mi padre, Draco— miró al rubio y vio que repentinamente se ponía tenso— Me dijo que había empezado a acudir a unas reuniones con tu padre y con… ya sabes. Prefiero no decir su nombre.

Draco se sintió mareado. Mierda.

— Sigue— le instó angustiado.

La voz del chico se quebró de pronto.

— Me dijo que estuvo hablando con tu padre y que cuando empiecen las vacaciones de verano y vuelva a casa…—Theo hizo un gran esfuerzo por no llorar— Draco, quieren convertirme en uno de ellos. En un puto mortífago. ¿Qué voy a hacer ahora? No puedo dormir, apenas como y no sé qué hacer con Luna. Ella no puede enterarse de todo esto— Lo iban a meter en algo en lo que no quería participar y no sabía qué hacer ni con quién hablar.

Draco se había quedado bloqueado, completamente paralizado. Si el señor Nott pretendía convertir a Theo en mortífago, era evidente que su padre haría lo mismo con él.

— ¿Sabes si mi padre comentó algo con el tuyo? — masculló nervioso— ¿Le dijo algo sobre mí?

Theo negó con la cabeza.

— No, o al menos no lo mencionó en la carta. Sólo comentó que había estado con Lucius— Theo cada vez sentía más ansiedad. Los últimos días habían sido un infierno. No sólo por la carta de su padre, si no porque se habían hecho un par de encuentros del GCTMM y la mayoría de los alumnos se habían escandalizado al verle en las reuniones. Ron Weasley se había puesto como loco y casi todos querían expulsarle del grupo. Suerte que Luna, las chicas y Harry habían estado de su parte. Encima había visto a Astoria alardeando de una insignia de la Brigada Inquisitorial y desde entonces las cosas habían ido a peor. Greengrass no dejaba de incordiar, quitando puntos a todo el mundo y al parecer se había tenido que enterar de algo sobre las reuniones del grupo y habérselo contado a Umbridge porque Filch había colgado una nueva norma en el vestíbulo en la que decía que todos los alumnos que acudiesen a reuniones secretas no autorizadas, serían expulsados— Al menos dentro del grupo estamos aprendiendo a…

En ese momento, cerró la boca. ¡Oh mierda! Estaba tan nervioso que había hablado en voz alta sin darse cuenta.

El rubio abrió mucho los ojos. ¿Grupo? ¿Se trataría del que le había mencionado Granger?

— ¿Qué grupo Theo?— el tono de su voz cambió y se volvió intimidante. Se levantó de la cama y se acercó a su amigo— ¿El de Potter?

Theo se encogió. ¿Cómo? ¿Acaso sabía algo?

— Eh, yo…

— Joder, dime la verdad. ¿Es el de Potter o no? — le exigió impaciente. Si estaba en el grupo de las reuniones del cabeza rajada, ¿por qué Granger no se lo había contado?

— Sí— le espetó molesto— ¿Algún problema? ¿Eres consciente de lo vulnerables que somos, Draco? Al menos estoy aprendiendo a defenderme y eso ya es algo en caso de que la situación empeore. Por cierto, ¿Cómo sabes de la existencia del grupo?

Draco suspiró hastiado. Fantástico. El día había empezado de maravilla.

— Granger me contó algo. Ella quería que me uniese, pero evidentemente no puedo hacerlo porque no es que me lleve muy bien que digamos con los imbéciles de Gryffindor— su amigo no podía enterarse de lo que había entre Granger y él pero teniendo en cuenta que últimamente todos se veían mucho, no sospecharía— Por cierto, ¿cómo narices has conseguido que te acepten a ti?

Theo se rio amargamente.

— ¿Aceptarme? No te imaginas lo difíciles que han sido para mí estos últimos días. No me aceptan, Draco. Todos me odian porque creen que soy un infiltrado y piensan que fui yo quien contó a los miembros de la Brigada Inquisitorial lo de las reuniones. No confían en mí en absoluto. Los únicos que hacen la situación más soportable dentro del GCTMM son Luna, las chicas y Harry.

El rubio enarcó una ceja.

— ¿Harry?— dijo con sarcasmo — Vaya, vaya. Veo que ahora os habéis vuelto íntimos. Además, ¿Por qué confía él en ti? Si sabe perfectamente que somos amigos.

Theo se quedó tieso. Le había jurado a Luna que no contaría nada a nadie de lo que le habían hecho Astoria y Pansy. No le gustaba mentir a Draco pero no tenía más remedio.

— No sé, supongo que Hermione lo convenció— carraspeó desviando la mirada. Draco entornó los ojos. No podía creer que Granger no le hubiese dicho que su amigo estaba en el grupo. Se sentía algo decepcionado. Bueno, ya lo hablaría con ella.

Por el momento tenía que olvidarse de su padre. Si no le había mandado ninguna carta no había problema. A lo mejor no lo obligaba a convertirse en mortífago. No pudo evitar soltar una risa sardónica. Joder, menudo iluso era. No iba a tener escapatoria cuando llegasen las vacaciones. Lo presentía. Su padre era mucho peor que el señor Nott. Decidió no darle más vueltas e hizo un ademán con la mano a Theo instándole a salir de la habitación.

— Mira, no te preocupes ahora. Aún faltan unos cuantos meses para que nos larguemos de aquí. Olvídate de esa mierda aunque sólo sea por hoy. Ya sabes, es el día de San Valentín. Pásalo con Lovegood.

Theo bufó cansado. Sabía que Lucius le haría a Draco lo mismo tarde o temprano y veía que él no quería admitirlo. Estaba engañándose a sí mismo.

— Luna está intranquila. Sospecha de que algo pasa— murmuró alicaído— Y no quiero que sufra por mi culpa.

— Si quieres te lanzo un Obliviate para que dejes de lloriquear y así nos vamos de una maldita vez a pociones— Theo frunció el ceño pero...por más que se lamentase no iba a cambiar nada... al menos por el momento, así que cogió sus libros y se marchó de la habitación con Draco.

El resto del camino transcurrió en silencio. No hubo más palabras. Sólo el sonido de sus pasos.

Cuando llegaron a la clase de pociones les sorprendió que el profesor no estuviese allí. Pero la sorpresa no duró. Severus irrumpió como una exhalación en la estancia haciendo que todos se quedasen en silencio. Parecía estar de mal humor como de costumbre y las ojeras prácticamente le llegaban a las mejillas.

— Dado que hoy parecen estar algo revueltos, van a hacer una prueba de evaluación— Snape no se sentía con ánimos de dar clase ese día. Si los alumnos permanecían haciendo un examen durante toda la hora, podría estar en su escritorio, tranquilo, sin ser molestado— Esta prueba influirá en la nota final de clase y si alguien tiene la osadía de replicar, se quedará aquí el resto de la mañana— No pensaba siquiera mirar lo que le entregasen. Teniendo en cuenta que los había pillado por sorpresa, el resultado de más de uno sería nefasto.

Hermione, completamente fuera de sí, no pudo evitarlo y saltó. ¡Ya bastante sufría por tener que estudiar para los TIMOS como para preocuparse por una estúpida prueba de evaluación!

— ¡Profesor Snape, no hemos estudiado! ¡No puede hacernos e-esto!— la voz le flaqueó un poco al ver la amenaza implícita en sus ojos.

Severus sacó varios pergaminos y los fue repartiendo en silencio por todo el aula hasta llegar a su mesa.

— Señorita Granger cierre la boca si no quiere quedarse aquí varias horas. Usted es la menos apropiada para replicar. Después de todo sigue siendo una insufrible sabelotodo. Treinta puntos menos para Gryffindor.

Harry rechinó los dientes totalmente indignado. ¿TREINTA PUNTOS? ¿Había perdido el juicio? Quiso quejarse pero cuando abrió la boca, alguien se le adelantó.

— Odio tener que decir esto, pero Granger tiene razón— Draco lo dijo intentando sonar despectivo pero aún así no pudo evitar que todas las miradas se centrasen en él.

Severus se acercó a su mesa, despacio, intentando no perder la calma.

— Draco… será mejor que se centre más en la prueba que va a influir en su nota final que en darle la razón a la señorita Granger— Hermione se sonrojó de pronto —Treinta puntos menos para Slytherin.

Blaise no lo pudo soportar e hirviendo de rabia, dio un fuerte golpe con el puño sobre la mesa.

— ¿Pero qué coñ…?— Draco le dio un codazo para que se controlase y de paso para que no enfadase más a Snape.

Severus miró a Blaise por encima del hombro.

— ¿Algo que agregar señor Zabini?— al ver que no obtenía respuesta, Severus volvió a su escritorio. Cuando se sentó abrió El Profeta por una página cualquiera y comenzó a leer. Aunque no viese las caras de los alumnos, podía notar cómo le clavaban la mirada. ¿Qué más daba que lo odiasen? Era la única forma de que lo dejasen en paz ese día.

Draco y Blaise por su parte, estaban rabiosos. Bueno, todos en general, pero el rubio nunca había llegado a imaginar que Snape fuese a quitarle tantos puntos. A ÉL.

Y a Granger.

— Draco— siseó Blaise, que estaba a su lado— Menudo cabrón. Tenemos que devolvérsela.

Draco suspiró hastiado y le echó un vistazo a las preguntas que aparecían en el pergamino. Preguntaba por algunos ingredientes para la elaboración de una serie de pociones. Por suerte, para él la prueba no resultaba muy difícil. Miró a Blaise y parecía no estar en las mismas.

— Me cago en Snape— masculló frustrado al ver que no tenía ni puñetera idea. Estaba jodido—En serio, esto no va a quedar así.

— ¿Y qué pretendes Blaise?— le espetó el rubio intentando no hablar muy alto. No se fiaba de Snape por muy centrado que pareciera estar en El Profeta— ¿Alguna de tus magníficas ideas? No gracias, siempre acaban siendo un desastre.

Zabini se mantuvo en silencio por unos segundos.

— Ya hablaremos. Se me ha ocurrido algo.

El rubio se encogió de hombros. A saber en qué estupideces estaba pensando.

Al cabo de una hora, cuando terminó la clase y la mayoría de alumnos salieron de las mazmorras abatidos y desilusionados, Blaise y Draco fueron hacia el vestíbulo.

— ¿A dónde piensas llevarme? — el rubio se limitaba a seguir los pasos de su amigo y aunque le había preguntado varias veces qué planeaba, no conseguía que se lo dijese.

Blaise esbozó una sonrisa indescifrable y ambos continuaron rumbo a alguna parte. Cuando llegaron al séptimo piso, Zabini se detuvo. Draco miró por los alrededores y vio que al fondo, los gemelos Weasley estaban con las manos hundidas en los bolsillos y la espalda apoyada en la pared. Y justo ahí, fue cuando se dio cuenta claramente de las intenciones de su amigo.

— Ni lo sueñes Blaise. Si lo que pretendes es pedir ayuda a los hermanos de la comadreja yo me largo— escupió dando media vuelta pero Zabini lo retuvo.

— Cállate gilipollas. ¿No recuerdas la bomba fétida? Estos tienen de todo. Podrían proporcionarnos algo interesante— esperaba que Draco entrase en razón.

Malfoy se apretó el puente de la nariz. Quería joder a Snape, para qué iba a negarlo. Y a él no se le había ocurrido ningún plan hasta el momento.

— Más te vale que nos den algo que merezca la pena— lo advirtió— ¿O quizás me has traído aquí porque lo que pretendes es confraternizar con tu nueva familia, Blaise?

Zabini lo ignoró por tal de no pegarle un puñetazo y se acercó a los gemelos intentando parecer amable. Sabía que le iba a resultar difícil porque no soportaba a los pobretones. Qué irónico. Él estaba viéndose a escondidas con la pecosa. Intentando sacársela de la maldita cabeza, carraspeó y sonrió forzadamente. Draco se dedicó a mirar a todos lados, haciéndose el desinteresado.

— Hemos venido a por otro de vuestros inventos— les espetó Blaise enderezándose.

Fred y George se miraron sorprendidos. ¡Draco Malfoy iba con él!

— ¡Anda huroncillo!— Fred se apartó de la pared y se acercó al rubio— ¿A qué habéis venido exactamente? ¿Queréis un filtro amoroso para usarlo con alguien en un día tan especial como el de hoy?

Draco exhaló e inhaló. Joder, joder, joder. Esa comadreja le había echado el brazo por encima. LE HABÍA ECHADO SU ASQUEROSO BRAZO POR ENCIMA. Tenía que controlarse. Todo era por vengarse de Snape. Pero era tan difícil...

— Al grano Blaise— dijo el rubio impaciente.

Zabini se llevó la mano a la nuca. No estaba muy seguro de contarles lo de la venganza, aunque… no creía que fuesen a decir nada.

— No queremos nada de porquerías de filtros. Necesitamos alguno de vuestros artilugios para gastar una broma. Vamos a vengarnos de Snape, así que dadnos lo mejor que tengáis si no queréis perder los huevos— hizo un ademán con la mano, instándoles a que se marchasen a la Sala Común de Gryffindor y le trajesen algo interesante.

Fred y George se miraron en silencio. Llevaban toda la mañana discutiendo sobre con quién iban a usar La Locura Weasley. Sólo tenían dosis para una persona y querían que fuese algo mítico e inolvidable. Habían pensado en Umbridge pero Severus Snape también podía ser la víctima perfecta.

— Hmm, esperad un momento. Tenemos que hablarlo— Fred asió a su hermano del brazo y se apartaron un poco de ellos.

Blaise y Draco se limitaron a esperar, impacientes.

— No sé cómo he podido hacerte caso, Blaise— resopló el rubio— Esto es una gilipollez. A saber qué mierda nos dan esos dos.

— Quién sabe, desde luego la bomba fétida que compramos Theo y yo fue eficaz— cada vez que recordaba la noche que fueron al dormitorio de Gryffindor se descojonaba.

La conversación se vio interrumpida cuando los gemelos volvieron a acercarse a ellos.

— Está bien— afirmó Fred emocionado, sonriendo de una forma pícara— Tenemos algo que os puede interesar. La Locura Weasley.

El rubio enarcó una ceja. ¿La Locura Weasley? Tenía pinta de ser una bazofia.

— ¿Qué mierda es eso?— dijo Draco cruzándose de brazos e intentando parecer indiferente.

George se frotó las manos.

— Es una poción que hemos fabricado. Conseguimos una dosis de Cambiatio Personalitas y Animi motus Acrescere y... ¡digamos que le añadimos algo de personalidad! Aún no sabemos los efectos que puede tener. ¡Pero qué mejor que el día de San Valentín para averiguarlo!

Blaise palideció sólo de recordar las dichosas pociones y el puto vestido de margaritas.

— ¿Cómo coño habéis conseguido las pociones si vosotros no habéis tenido que hacer el trabajo?

— Ehh, eso es lo de menos, ¿verdad George?— dijo Fred intentando no darle importancia— ¿Queréis la poción o no?

Blaise se lo pensó durante unos segundos.

— ¿Cuánto queréis?— desde luego estaba dispuesto a pagar lo que fuese.

George se mantuvo en silencio. En un principio había pensado pedirles cien galeones porque la poción la querían usar ellos, pero se le había ocurrido algo mejor.

— Es gratis— los Slytherin se sorprendieron en un principio— Pero… queremos participar.

Draco frunció el ceño, molesto.

— Ni de coña. Ya podéis fijar un precio. ¿O acaso...vuestra familia milagrosamente ha dejado de tener problemas económicos?— se regodeó con suficiencia mirando de arriba abajo sus túnicas de segunda mano.

Fred movió la cabeza de un lado a otro, intentando ignorar su comentario de albino engreído.

— ¿Y cómo pensáis darle la poción a Snape, bobos? — preguntó sonriendo sibilinamente.

Draco quiso maldecirles pero Blaise se interpuso.

— Joder, tienen razón. Es difícil, Draco. Vamos a necesitar su ayuda— tenía que reconocer que iba a ser algo complicado que Snape bebiese un brebaje. ¿Cómo narices iban a conseguirlo?— ¿A vosotros se os ha ocurrido algo?

George asintió un par de veces, con la expresión de alguien que está a punto de llevar a cabo un plan realmente malo y peligroso. Iban a necesitar la capa de invisibilidad que tenía Harry Potter. Él y su hermano sabían de su existencia porque varios años atrás lo pillaron intentando ir a Hogsmeade, sin autorización. Esa era la parte más difícil del plan. No sabía cómo iban a conseguir la capa.

— Hmm, a ver. Es complicado. Digamos que Harry tiene una capa de invisibilidad. Necesitamos quitársela durante unas cuantas horas.

Blaise se quedó en silencio. ¿Potter tenía una capa de invisibilidad? ¿No sería el trapajo… de la pecosa? ¿Y qué hacía ella con la capa del tonto de la cicatriz?

— Creo que sé cómo conseguirla— dijo algo nervioso al ver que los gemelos lo miraban extrañados. Draco lo conocía lo suficiente como para saber lo que estaba tramando— ¿Qué os parece si nos vemos aquí en media hora? Vosotros traéis La Locura Weasley y yo me encargaré de la capa.

Fred estaba confuso.

— ¿Cómo la vas a coger, si tú no tienes la contraseña de nuestra torre y no puedes entrar en la habitación de Harry?

Blaise chasqueó la lengua. Joder, ¿qué excusa se inventaba?

— Ya se me ocurrirá algo. Dejadme a mí. Nos vemos aquí en media hora— se apresuró y se alejó con Draco sin dar más explicaciones.

El rubio lo seguía ansioso. ¿Cómo demonios iba a conseguir la capa? Él tenía pensado pedírsela a Granger.

— Escúchame con atención Draco— dijo con voz firme, deteniéndose de pronto— Voy a ir a buscar a Weasley. No sé dónde coño está pero voy a asegurarme de encontrarla y que me dé el trapajo.

El rubio hizo un gesto teatral.

— Ahh, ¿y seguro que no vas a ir a buscarla por otra razón? Yo iba a pedírsela a Granger.

Blaise entrecerró los ojos.

— Vete a tomar por culo. Sólo voy a pedirle la capa. Da una vuelta o haz lo que te plazca. En media hora nos vemos donde hemos quedado con los pobretones.

El rubio asintió desganado pero al ver la determinación que había en la mirada de su amigo no dijo nada. Él quería pedírsela a Granger porque así podría hablar con ella sobre lo de Theo. Aún no entendía por qué no se lo había contado. Se suponía que eran sinceros el uno con el otro.

Blaise se despidió y vagó por los pasillos del castillo a la espera de encontrarse con la pelirroja. Tenía la esperanza de que le dejase la capa, el trapajo o lo que fuese. Iba sin rumbo fijo, pensando en qué era lo que habrían tramado los gemelos cuando por fin se cruzó con ella. Por suerte, iba sola.

— ¿Zabini?— Ginny se extrañó al ver que estaba en uno de los corredores del séptimo piso— ¿Qué demonios haces aquí?— ¿Quizás había ido a pedirle que volviese a ir a su habitación?

Blaise, sin decir nada le hizo señas para que se ocultase con él en uno de los recovecos.

— Weasley, no tengo mucho tiempo. Más tarde te contaré toda la historia. Ahora necesito algo— susurró inquieto. Ginny apoyó la espalda en la fría pared, algo cohibida. ¿De qué historia hablaba?

— ¿Y bien?— preguntó impaciente.

Blaise recapacitó por un momento. Si se comportaba como un gilipollas era probable que no le ayudase. Tenía que ser amable por una maldita vez en su vida.

— El trapajo invisible con el que viniste el otro día a mi habitación. Quiero que me lo prestes durante unas horas. Más tarde te lo devolveré.

Ginny se quedó perpleja.

— No es tan simple. No es mío— le espetó— Además, ¿para qué lo quieres? ¿Para colarte en la habitación de alguna de otra casa?— en ese momento se sonrojó al darse cuenta de que estaba demasiado molesta. Mierda, se estaba comportando como una novia celosa. ¡Arggghh!

Blaise suspiró de desesperación.

— Ya sé que no es tuyo. Es de Potter. Y ya te he dicho que más tarde te contaré la historia.

Ginny abrió mucho los ojos.

— ¿Cómo sabes que es de Harry?

— Ahora no tengo tiempo para explicártelo. A las cinco espérame junto a la entrada de la Sala Común de Slytherin.

Ginny entrecerró los ojos.

— ¿Y por qué no vienes tú aquí a devolverme la capa? Por cierto, aún no he dicho que vaya a dejártela. Tendría que quitársela a Harry sin que se diese cuenta y no me fío de ti.

Eso había sido un golpe bajo para Blaise. ''No me fío de ti''— al escucharlo sintió como si le lanzasen un vaso de agua fría a la cara, aunque… era irónico. Él no confiaba en nadie.

— Si te digo que vengas a las mazmorras es porque si todo sale según lo previsto, es probable que no haya nadie en la Sala Común de Slytherin y que mi habitación esté vacía, pecosa. ¿Confías en mí o no?

Ginny dudó. Confiar en él… eso era algo realmente peligroso. Tenía miedo porque probablemente se arrepentiría. ¿Y si él se quedaba con la capa y la hacía meterse en un lío con Harry? No podía arriesgarse a algo así, pero por algún motivo inexplicable, le creía.

— Está bien. Te la traeré— al notar que cada vez se acercaba más a ella puso la mano en su pecho para detenerle. Dios, no quería ni tocarle porque sino iba besarle allí mismo— ¿Puedes esperarme aquí? Es mejor que no te vea nadie.

Blaise asintió en silencio y se apoyó contra una de las paredes del recoveco, observando desde la oscuridad como ella se alejaba. Rezaba porque la catástrofe que se avecinaba fuese suficiente aliciente como para que la Sala Común y los dormitorios de Slytherin se quedasen vacíos. Si La Locura Weasley era una fusión entre Cambiatio Personalitas y Animi motus Acrescere, los efectos seguramente serían caóticos. Lo que quería decir que si Snape se la tomaba y daba un espectáculo, se correría la voz y todos los alumnos irían a verle. Esperaba que así sucediese porque necesitaba follar.

Con ella.

Desesperadamente.

Al cabo de un rato, Ginny volvió, le dio la capa y Blaise se marchó insistiendo en que a las cinco tenía que estar en el lugar acordado. La pelirroja fue al Gran Comedor. Las chicas estaban esperándola porque pronto sería la hora del almuerzo. Había pasado un mal rato cuando había entrado en la habitación de Harry porque Seamus Finnigan estaba allí. Por suerte, echándose una siesta, pero podría haberla descubierto perfectamente. Menos mal que no había hecho nada de ruido.

Blaise por su parte regresó a donde había quedado con Draco y los gemelos. Todos estaban allí, esperándole con impaciencia. Sólo había que ver al rubio, moviéndose de un lado a otro.

— ¿Por qué mierda has tardado tanto?— le espetó Draco pero los gemelos lo acallaron al ver que Zabini había conseguido la capa. ¡No podían creerlo!

— ¡Mira Fred! ¡Estupendo! ¡Un problema menos!— George nunca había estado tan ansioso por saber los efectos de uno de sus productos. ¿Cómo reaccionaría Snape? Se moría por averiguarlo.

— ¿Habéis traído La Locura Weasley?— Blaise quería vengarse del profesor de pociones cuanto antes. Así se quedaría satisfecho y con un poco de suerte podría estar con Weasley un par de horas.

George sacó con mucho cuidado un frasco de cristal del bolsillo de su túnica.

— ¡Aquí está! Y ahora que tenemos los materiales, vamos a contaros el plan. Es importante que todo salga bien para que nadie nos descubra. En especial Umbridge, que a nosotros ya nos tiene fichados.

Draco suspiró hastiado. Recordó el día que tuvo que ir al despacho de la dichosa cara de sapo. Sólo de pensarlo la mano volvía a dolerle.

— Digamos que a nosotros también— dijo con ironía.

George volvió a guardarse la poción con mucho cuidado y Fred comenzó a contarles el plan detalladamente. No podían cometer ningún fallo. Los Slytherins estuvieron atentos, procurando no perderse nada y al cabo de un rato, todos se marcharon al Gran Comedor. Si todo salía bien, sin duda, sería un día memorable en Hogwarts. Una vez llegaron al vestíbulo, Blaise y George se cubrieron con la capa y entraron por las grandes puertas despacio, observando cómo los alumnos se dedicaban a disfrutar de la comida. De momento el plan marchaba bien. Nadie podía verles. Snape permanecía sentado en la mesa de profesores cerca de Dumbledore dándole un sorbo a su copa dorada. Tenían que echarle la poción sin que se diese cuenta, pero prácticamente era imposible a no ser que ocurriese algo fuera de lo normal y que así el profesor se distrajese.

Y ahí era donde entraban Fred Weasley y Draco Malfoy.

El gemelo entró en el Gran Comedor dispuesto a sentarse en la mesa de Gryffindor. Lo que le extrañó a todo el mundo fue que su expresión era fría. Parecía estar muy enfadado. Algo inusual en Fred Weasley. Antes de que pudiese acomodarse al lado de los leones, Draco Malfoy irrumpió la calma en la estancia, con la varita en la mano, apuntando al pelirrojo.

— ¡Tú! ¿A dónde mierda vas comadreja? ¿Crees que voy a dejarte ir como si nada después de lo que me has hecho?— le espetó acercándose a él y le empujó bruscamente. Draco se reía para sí mismo. Actuar se le daba de maravilla.

Fred le hizo frente y antes de que el rubio pudiera decir algo, le pegó un puñetazo en la cara, haciendo que Draco se cayese hacia atrás y prácticamente perdiese el conocimiento. Inmediatamente se armó un revuelo.

El gemelo, al ver al rubio tirado en el suelo gimiendo y lloriqueando, se sentó a horcajadas sobre sus muslos como si estuviese dispuesto a darle otro porrazo.

— Huroncillo, siento el golpe, creo que se me ha ido la mano— siseó entre dientes haciendo un gran esfuerzo por no estallar en carcajadas y continuó interpretando su papel— ¡¿Quieres que te dé otro?! ¡Hurón cobarde! ¡Pareces una niña!

— Pegas de pena comadreja, prácticamente ni lo he sentido. Más te vale que no me hayas dejado marca— dijo en apenas un susurro y luego comenzó a lloriquear— ¡Déjame en paz! ¡Socorro! ¡Que alguien me quite al pobretón de encima!

Cojonudo. Lo habían echado a suertes y odiaba que a él le hubiese tocado precisamente el papel de nenaza, pero tendría que tragarse su orgullo por una maldita vez en su vida, así que continuó gimiendo y sollozando, retorciéndose en el suelo como cuando la sucia gallina deforme del gigantón le atacó en tercer curso.

Dumbledore se levantó para poner orden pero Snape, que ya estaba al borde de lo que podía soportar, se levantó de la mesa dejando su plato de comida intacto y se apresuró a llegar a donde estaba armándose el revuelo. El tumulto de gente que rodeaba a los individuos observaban el espectáculo con cara de estupor, sobre todo Hermione que no daba crédito a lo que estaba viendo. Juraría que en un momento dado le había parecido ver a Malfoy riéndose pero…no. DEMONIOS, ¿Qué estaba ocurriendo? ¿Por qué estaba peleándose con Fred?

— Apártense— Severus fue haciéndose paso entre la multitud hasta llegar a donde estaba Weasley atacando (si es que podía llamarse así) a Draco— Este espectáculo tan patético y melodramático les va a costar cincuenta puntos menos a cada uno y el resto del día en mi despacho.

Fred apretó los párpados. Cincuenta puntos… esperaba que La Locura Weasley mereciese la pena. Draco se incorporó como pudo y se sacudió el uniforme. No solía tirarse mucho por los suelos del castillo y no le hacía ilusión precisamente.

Severus les lanzó una mirada asesina y los obligó a sentarse en silencio a la espera del castigo. Que los sancionase desde luego no quería decir que él fuese a quedarse sin almorzar. No iba a permitir que le amargasen la comida, así que Fred y Draco se sentaron cada uno en sus respectivas mesas. Sabían que una vez bebiese de la copa, ya no habría castigo. Sólo tenían que aguantar un poco más.

George y Blaise por su parte, se estresaron al ver que Snape volvía a su sitio antes de tiempo.

— Joder, corre, date prisa antes de que llegue— le susurró Zabini empujándole para que se acercase todo lo posible a la mesa de profesores, donde estaba la copa de Snape.

George, discretamente, destapó el frasco y apartó un poco la capa para verter el contenido en la copa rápidamente. Por Merlín, que nadie le viese la mano, que nadie se la viese...

— Mierda, ve más rápido— el gemelo se agobió. Desde luego escuchar la insistencia de Zabini todo el rato lo estaba poniendo aún más nervioso. Cuando por fin terminó de verter todo el líquido, guardó el frasco como una exhalación— Venga, vamos.

Pero George se había quedado rígido, inmóvil, así que Blaise no podía moverse. ¿Qué coño le pasaba? Fue a preguntarle pero dejó de respirar al ver que Albus Dumbledore los miraba por encima de las gafas, alzaba la copa haciendo un brindis y les guiñaba un ojo.

— Por Circe, ¿el viejo nos ha visto?— masculló Blaise dando pasos hacia atrás, tirando del brazo de George para que reaccionase.

George no podía cerrar la boca de la impresión.

— Eh, ¿tú crees? Es imposible. No sé, quizás. ¡Bah! ¡Da igual!

Blaise no contestó y se apresuró a alejarse de la mesa de profesores cuanto antes. Luego volvieron a la entrada del Gran Comedor y permanecieron allí con la capa, a la espera, observando como Snape le daba pequeños mordiscos a la carne que había en su plato.

— Joder, ¿por qué no bebe?— Blaise estaba desesperado. Observó al resto de profesores y vio que faltaba algo. Umbridge no estaba… aunque en parte mejor, si no era capaz de aguarles la fiesta. ¿Dónde se habría metido?

En ese momento, el profesor de pociones terminó su plato, se llevó la copa a los labios y bebió hasta la última gota. Severus puso una mueca de desagrado al notar un sabor algo extraño. ¿Qué le habían servido ese día los elfos domésticos?

En ese momento dejó de pensar. La copa se le cayó al suelo y empezó a convulsionar como si hubiese recibido una descarga eléctrica. McGonagall entró en pánico al ver lo que sucedía y se levantó rápidamente para atenderle.

— ¡Severus! ¡Qué le ocurre!— preguntó asustada al ver que tenía la mirada perdida en alguna parte, pero Snape no contestó, se levantó haciendo un movimiento inusual en él y se marchó del Gran Comedor corriendo y agitando su túnica negra como si fuese un gran cuervo enloquecido.

Los alumnos se quedaron boquiabiertos. ¿Habría perdido el juicio? Porque se comportaba como un loco…

Snape por su parte, se apresuró a llegar a sus aposentos. Casi había sufrido un infarto al verse con esos ropajes. El color negro era algo que le resultaba horripilante, insípido y sin vida. Él adoraba los colores alegres y la inmensa belleza de la naturaleza. ¡Sentía una presión tan grande en su pecho que estaba convencido de que se trataba de todo el amor que tenía guardado dentro! ¡Debía mostrarlo para que no le explotase el corazón! Rápidamente buscó entre su ropa pero todo era negro. TODO. Iba a tener que hacer unos cambios. Y más cuando repentinamente se vio reflejado en un pequeño espejo. Soltó un grito angustioso cuando se fijó en su pelo grasoso. ¿Cómo podía llevarlo tan sucio y desaliñado? No podía continuar viviendo en la oscuridad ocultando su amor en silencio. ¡Iba a demostrar quién era Severus Snape!

Al cabo de un rato, el profesor de pociones volvía al Gran Comedor, caminando alegremente por los pasillos. Cada vez que veía un cuadro se detenía para observarlo y saludar a los personajes. Estaban tan llenos de vida que se maravillaba contemplándolos.

Luna y Theo iban andando por el vestíbulo dispuestos a entrar en el Gran Comedor cuando vieron al fondo del corredor a alguien que les resultaba familiar.

— Theo, ¿ese no es Snape? — Luna entornó los ojos. El Slytherin, que hasta el momento había estado bastante desanimado, se fijó en el individuo y tuvo que ahogar una carcajada.

— ¿Cómo va a ser Snape, Luna? ¿Te has fijado en su túnica? Él jamás se vestiría de una forma tan ridícula. Un momento— Theo abrió mucho los ojos al ver que esa persona se acercaba cada vez más. Podía verle mejor y… No pudo evitarlo y soltó una fuerte carcajada. ¿QUÉ DEMONIOS HACÍA SNAPE CON ESAS PINTAS?

— ¡Señorita Lovegood!— exclamó el profesor de pociones con una gran sonrisa, pasándose la mano por su cabello extremadamente limpio y reluciente. Luna y Theo miraban incrédulos los ropajes de color naranja chillón que llevaba puestos — ¡No sabe cuánto la admiro! Cuénteme cosas sobre las criaturas que ve. Ayúdeme a entender. Usted está tan llena de vida… Siempre brincando por los pasillos alegremente... Es un ejemplo a seguir.

Luna esbozó una sonrisa pero no se sorprendió. Parecía que el profesor iba a romper a llorar de emoción de un momento a otro.

— ¡Entremos juntos en el Gran Comedor!— exclamó Severus apartando a Theo de un empujón para cogerla de la mano.

Luna por unos momentos dudó pero al final se encogió de hombros.

— ¡Pues vale!— sonrió y ambos entraron brincando cogidos de la mano en la estancia como si fuesen amigos de toda la vida.

Minerva McGonagall escupió la bebida que estaba saboreando cuando vio a Severus Snape.

El silencio en el Gran Comedor duró muy poco. Escasos segundos porque inmediatamente, todos los alumnos de las cuatro casas se descontrolaron y se levantaron de las mesas para acercarse al profesor. Draco directamente se descojonaba. No podía ser cierto… ¿en qué narices lo había convertido la poción? Miró a Fred y ambos se rieron, pero inmediatamente el rubio carraspeó volviendo a ponerse serio. Sólo faltaba que el pobretón pensase que le caía bien.

Severus por su parte, soltó de la mano a Luna y al ver que los alumnos comenzaban a acercarse demasiado, alzó los brazos para poner orden. Minerva por unos momentos se tranquilizó y volvió a acomodarse en su asiento. Quizás Severus había decidido vestirse de ese modo por ser el día de San Valentín. Aunque lo veía muy extraño. Su calma se esfumó cuando el profesor de pociones alzó la voz.

— ¡Como todos saben, hoy es el día de San Valentín!— exclamó soltando una risita picarona— ¡He pensado que quizás les gustaría expresar sus sentimientos en este día tan especial, por lo que se me ha ocurrido que vayamos todos al patio de la entrada! ¿Tienen un amor inconfesable? ¿Aman a alguien desde las sombras? ¡Habrá una caja y todos podrán dejar allí cartas con los secretos más recónditos que tengan guardados en sus corazones! ¡Más tarde las leeré en voz alta, una a una! ¡Lógicamente todo quedará en el anonimato! A no ser que cambien de opinión...

McGonagall miró a Dumbledore preocupada. No había duda. Estaba segura de que habían hechizado a Severus Snape.

— ¡Albus, tenemos que poner fin inmediatamente a esta atrocidad si no queremos que el caos se apodere de Hogwarts! ¡Los alumnos están totalmente descontrolados!

Dumbledore no dejaba de contemplar la escena, completamente fascinado.

— Tranquila Minerva. Ver a Severus comportándose amablemente es algo inaudito. Esperemos unas horas. Dejemos que vuelva a encontrar la felicidad— él había visto a los muchachos. Sabía lo que ocurría pero no era algo malo que el profesor de pociones se alejara por unos momentos del aura oscura que siempre le acompañaba.

McGonagall suspiró frustrada. Era inapropiado que dejasen a Severus en ese estado pero aún así, tenía que admitir que lo encontraba divertido. Si Albus había tomado esa decisión... lo mejor era no inmiscuirse.

Snape se marchó hacia el patio de la entrada y la mayoría de los alumnos lo siguieron muy emocionados, sobre todo Colin Creevey que estaba deseoso de sacar fotos al profesor de pociones con su nuevo cambio de look. Draco se levantó de la mesa de Slytherin al ver que la leona salía de la estancia y la siguió. Aprovechando que todos desaparecían por las grandes puertas del castillo, la cogió de la mano y se escondió con ella dentro de un recoveco.

— Malfoy, tú has tenido algo que ver, ¿verdad? — Hermione lo supuso al darse cuenta de que estaba partiéndose de la risa. Además, había sospechado algo desde el momento en que lo vio peleándose con uno de los gemelos.

Draco se apoyó en la pared, a su lado.

— Se lo merecía por habernos quitado tantos puntos, Granger.

Hermione lo miró frunciendo el ceño.

— De todas formas os habéis pasado. Por cierto, ¿desde cuándo te alías con Fred?

El rubio se puso serio.

— Hoy ha sido una excepción. Sigo sin tragar a las comadrejas— odiaba admitir que en el fondo se lo había pasado bien con los gemelos pobretones.

Hermione lo miró incédula y esbozó media sonrisa. Draco no lo dudó y la cogió de la cintura para abrazarla. El silencio volvía a reinar en el pasillo, lo que quería decir que lo más seguro era que casi todos se habrían ido con Snape.

— Oye Malfoy… no tenías que haberme dado la razón esta mañana en clase. Los demás podrían sospechar.

Sin apartarse, el rubio sonrió ladinamente y enterró la nariz en su cuello.

— Me apetecía hacerlo Granger. Además, me ha jodido que Snape nos quite treinta puntos. Bueno... a mí ochenta. Ahora le toca pagar las consecuencias. Ya verás cuando termine el efecto de la poción y se vea con esa túnica de tres al cuarto.

Hermione suspiró.

— ¿Y no has pensado que probablemente investigará hasta que dé con los responsables? Te recuerdo que es Snape, Malfoy.

Todos los músculos del cuerpo de Draco se tensaron. Mierda… ni siquiera había pensado en las consecuencias. Joder, parecía un maldito Gryffindor.

— Le resultará difícil averiguar quién ha sido, Granger. No estoy preocupado— en realidad estaba acojonado pero prefería que ella no se diese cuenta. En ese momento recordó algo que quería preguntarle desesperadamente— Oye, ¿por qué no me has dicho que en el grupo de Potter está Theo?

En ese momento se apartó de su cuello y la miró muy serio a los ojos. Hermione se percató de que estaba molesto.

— Malfoy, no tenía ni idea. Hasta que no lo vi hace un par de días entrando con Luna en la Sala de los Menesteres no lo supe. Incluso a mí me sorprende que Harry lo haya aceptado.

Draco enarcó una ceja.

— ¿Entonces no sabías nada?— Hermione negó un par de veces con la cabeza— A mí también me sorprende que el cara cortada le haya dejado unirse.

Hermione se mantuvo en silencio.

— He intentado averiguarlo preguntándole a Harry porque sé que en un principio no confiaba en Theo, pero no quiere decírmelo. No lo entiendo, pero creo que a lo mejor Luna ha hablado con él y por eso ha cedido. Es lo más probable.

Draco la miró a los ojos. Tenía razón, ¿qué otra cosa iba a ser si no?

— De todas formas, la situación dentro del grupo no va bien, Malfoy. Los miembros de la Brigada Inquisitorial sospechan de lo que hacemos y la mayoría de alumnos implicados en el GCTMM creen que Theo es el que ha dado el chivatazo. Harry, las chicas y yo sabemos que no, así que estamos intentando que los demás entren en razón. Por cierto, ¿cómo sabes que Theo está inscrito? ¿Habéis hablado?

La expresión del rostro de Draco cambió.

— Sí, Granger. Theo está jodido. No sólo por lo que le está pasando dentro del grupo de Potter. Esta mañana me lo ha contado.

Hermione se preocupó de pronto. Ella había notado que Theodore Nott se comportaba de una forma extraña últimamente pero había creído que eran imaginaciones suyas. Esperó a que Malfoy continuase. No iba presionarle.

— Hoy cuando me he despertado he estado hablando con él. Al parecer recibió una carta de su padre hace días en la que le decía que había estado en una reunión...— en ese momento bajó aún más la voz— con él. Mi padre también acudió, Granger. Pero eso no es lo peor.

Hermione se puso pálida. Malfoy no era el único que estaba sufriendo. Theo también.

A Draco le tembló la voz.

— Quieren convertir a Theo en mortífago. En la carta, el señor Nott fue muy claro con respecto a ese tema. A mí, mi padre no me ha escrito por ahora pero sospecho de que ellos pretenden hacer lo mismo conmigo.

Hermione gritó escandalizada pero él le tapó la boca con la mano. Ella se apartó rápidamente.

— ¿Y pretendes quedarte de brazos cruzados? ¿Sin hacer absolutamente nada? — masculló enfadada— ¿Piensas esperar hasta que lo hagan Malfoy?

Draco se llevó la mano al rostro, intentando no perder los nervios. Si ya estaba angustiado de por sí, verla a ella preocupada lo atormentaba aún más.

— Haga lo que haga no servirá de nada, Granger.

Hermione volvió a apoyar la espalda contra la pared, quedándose a su lado.

— Podrías ser un poco menos pesimista.

Draco se rio amargamente. Ella no entendía. No era tan fácil.

— ¿Y qué pretendes que haga Granger? Es imposible que me una al grupo de San Potter, y aunque lo hiciese, ¿qué crees? ¿Que porque aprenda unos cuantos hechizos todo va a solucionarse? No, te aseguro que no— escupió con desprecio.

Hermione rodó los ojos.

— Al menos aprenderías a defenderte un poco mejor. Tenemos que intentarlo Malfoy. Siempre hay alguna solución.

El rubio se pasó la mano por el cabello, desesperado. Estaba jodido. Tarde o temprano tendría que volver a Malfoy Manor. No faltaban muchos meses para ello. Aunque si se quedaba sin hacer nada sería mucho peor.

— De todas formas, dudo mucho que entre en el GCTMM o como mierda se llame. Sigue estando Potter. Mira lo que le está ocurriendo a Theo. Si yo acudiese a las reuniones se armaría un escándalo, a no ser que me cambie de cara— lo dijo de coña pero al ver el brillo en su mirada se paralizó— Oh no Granger, quitátelo de la cabeza. No pienso hacer algo así.

— ¿Cómo que no? Podrías usar poción multijugos— al ver que quedaba algo de esperanza se emocionó— ¡Seré tonta! ¡Cómo no se me había ocurrido antes!

Draco suspiró hastiado. Se arrepentía de haber hablado. Ahora le había dado ideas.

— ¿Y a quién voy a quitarle el pelo, Granger? Imagínate que se lo arranco al pobretón. Tendríamos que asegurarnos de que él no acudiese a la reunión y sería muy arriesgado.

Hermione se mantuvo dubitativa por unos instantes. Podía volver a usar la pócima del sueño con alguien pero Malfoy tenía razón. Las reuniones duraban varias horas y era muy arriesgado, pero se le había ocurrido algo.

— Tengo una idea— dijo animada— ¿Y si usas un pelo mío? Podríamos turnarnos y el día que tú vayas a la reunión, yo me quedaré mientras tanto en mi habitación. Les contaré a las demás que quieres ir para aprender algunos hechizos. Ellas te ayudarán y te respaldarán. Obviamente no les diría nada de tu padre.

El rubio, en un principio atónito e incrédulo, acabó soltando una carcajada.

— Granger, has perdido totalmente el juicio. ¿Estás segura de que quieres que me transforme en ti con la poción multijugos? ¿No tienes miedo de lo que pueda hacer con tu cuerpo?

Hermione se enrojeció violentamente.

— Eres un imbécil— murmuró pegándole un manotazo, a lo que él respondió aferrándose a ella— Pero teniendo en cuenta que Ginny y las demás van a saber que eres tú, no dejarán que me hagas nada— añadió esbozando una sonrisa maliciosa.

Realmente no le importaba que él tuviese su cuerpo. Aún seguía sintiéndose culpable por haberse transformado en él a principio de curso porque por su estupidez Umbridge lo había castigado.

— Lo malo es que… yo no dispongo de poción multijugos, Malfoy. Tarda varios meses en estar elaborada y no quiero arriesgarme a cogerla del despacho de Snape porque cuando vuelva en sí y vea que le han robado otro frasco es probable que nos mande otro trabajo y sinceramente no quiero volver a pasar por eso de nuevo.

— No te preocupes, Granger. Theo probablemente tenga poción multijugos. Suele guardarse muestras de todos los brebajes. Seguro que si se la pido para ir a las reuniones me la deja.

Hermione sonrió. Genial. Lo que le fastidiaba era que no pudiesen ir juntos a los encuentros pero era la única solución que se le había ocurrido hasta el momento.

— Está bien, ya lo planearemos más detenidamente, pero… la próxima vez que haya reunión irás tú, Malfoy. Y luego me enseñarás los hechizos que has aprendido— Draco asintió y se relajó. Al menos, cada vez que hablaban se sentía mejor. Llevaban días sin poder estar a solas y necesitaba besarla. En ese momento recordó que era el día de San Valentín y tenía que reconocer que le apetecía regalarle algo.

Claro que él no era de ramos de rosas ni gilipolleces de esas.

Vamos ni de coña, pero aún así quería darle algo especial. Aunque no precisamente el día de los enamorados. Cuando estuviese más tranquilo ya pensaría en qué podía regalarle. En ese momento lo único que quería era besarla. Hermione sintió el calor de su abrazo, vio que se acercaba a sus labios e impaciente fue a su encuentro notando la suave sensación de su boca. Esa sensación que necesitaba ansiosamente. Aunque hubiesen pasado pocos días, parecía que no había estado con él desde hacía meses, así que se dejó llevar por los instintos y pasó la punta de la lengua por su labio inferior. Draco en respuesta ahogó un gemido y abrió un poco la boca, dejando que ella saborease y jugase con su lengua.

En ese momento unas voces se escucharon en el pasillo y se apartaron rápidamente. Con cuidado, se asomaron por una de las esquinas del recoveco intentando no ser descubiertos y vieron a Ron Weasley discutiendo con Pansy Parkinson.

— ¡Por qué narices has tenido que pasar precisamente por este pasillo, comadreja asquerosa!— gritó Pansy acercándose a él y acorralándolo contra la pared.

El rubio ahogó una carcajada al ver que el pobretón parecía muy asustado y temblaba un poco.

— ¿Que por qué? ¡Porque iba al patio a ver a Snape y no tenía más remedio que pasar por aquí! — Hermione no comprendía nada. ¿Desde cuándo Ron hablaba con Pansy Parkinson? Además, discutían como si llevasen casados treinta años.

— ¡Cállate pobretón! ¡Yo también iba a ver a Snape, que han venido a avisarme de lo que ha ocurrido! Por cierto, ¿por qué te has quitado el tinte rubio? ¿Crees que de pelirrojo vas a gustarme? ¡Estás enajenado! — en ese momento Pansy le pegó un fuerte tirón del cabello haciendo que Hermione casi sintiese su dolor. Merlín, esperaba que no le hubiese arrancado un mechón de pelo. Ron intentó forcejear con ella.

— ¡Seguro que ahora me besas otra vez! ¡Tú eres la que está como una auténtica cabra! ¡No tienes ni idea de lo que quieres!

Draco se quedó lívido. ¿BESAR OTRA VEZ? ¡¿QUÉ COÑO?! Miró a la leona y vio que estaba boquiabierta, así que ambos continuaron escuchando la conversación.

— ¡Ohh, te aseguro que no voy a volver a caer en tu trampa comadreja misérrima! ¡Yo tengo muy buen gusto y lo del otro día fue un lapsus!

El pelirrojo entornó los ojos.

— Sí claaaaro… lo del otro día y lo de la noche en la enfermería cuando me violaste...

Hermione tuvo que taparse la boca para no gritar. ¡DIOS MÍO! ¿Qué significaba todo aquello? ¿VIOLARLE?

— ¡Mierda, ya te dije que pensaba que no eras tú enfermo mental! — le espetó pegándole un empujón, haciendo que él notase la frialdad de la piedra contra la espalda. Ron apretó los dientes. ¡Qué pesada era por Merlín! ¡Le daba dolor de cabeza!

— ¿Por qué no me dejas en paz?— Ron estaba a punto de perder la paciencia y ella no le soltaba de los hombros.

— Eres tú el que se cruza conmigo por todas partes. ¡Ve por otro camino!

— ¡No me da la gana!— masculló Ron empujándola para que lo soltase.

— ¡Pues vale comadreja!

— ¡Pues muy bien psicópata!

Y Pansy, frustrada, cansada y hasta las narices de discutir prefirió no continuar hablando. Se abalanzó sobre la comadreja, o mejor dicho, sobre su boca, y se pegó a su cuerpo para restregarse contra él. Ron, sorprendido, fue bajando los párpados poco a poco. Se había vuelto loco, no había duda. Y lo peor de todo era que aunque la odiase con toda su alma, sus besos le gustaban.

Definitivo, ¡Estaba mal del tarro!

Draco tuvo que apoyarse contra la pared para no desmayarse. ¡Qué asco por Circe! ¡Pansy con la comadreja! No podía creerlo. ¡Qué bajo había caído!

— Granger, tengo ganas de vomitar—Hermione vio que estaba más pálido de lo habitual. Quería decirle algo pero lo que acababa de presenciar la había dejado en estado de shock.

En ese momento, Pansy se apartó de Ron a regañadientes.

— ¡Otra vez maldito! ¡Mira lo que has conseguido! — esa vez Parkinson no huyó. Se quedó plantada frente a él y se cruzó de brazos.

Ron se llevó la mano a la cabeza porque realmente que ella le hubiese tirado del pelo le había provocado fuertes punzadas. Pansy vio que no hablaba así que decidió romper el silencio.

— Mira comadreja, ahora no tengo tiempo para discutir. Además, puede vernos alguien. Cuando crea conveniente te avisaré para que vengas a mi habitación. Tenemos que aclarar la mierda que está sucediendo entre nosotros porque no quiero acabar ingresada en San Mungo por tu culpa.

Ron abrió mucho los ojos.

— ¿Que vaya a tu habitación? ¡Ni hablar! ¡Tú lo que quieres es violarme otra vez!

Pansy hizo acopio de todo su control para no estrangularle allí mismo.

— Jamás tendré sexo contigo de nuevo, asqueroso. Vas a quedarte con las ganas de volver a experimentar algo tan asombroso en tu vida. Más vale que vengas cuando te avise si no quieres que use la Cruciatus contigo. Y no estoy bromeando. La contraseña es Serpiente Venenosa. Ni se te ocurra decírsela a nadie si no quieres quedarte estéril.

Y sin más, se marchó dejándole solo. Ron comenzó a temblar. ¿Y si era verdad y le lanzaba la Cruciatus? ¡O peor aún! ¿Y si lo dejaba estéril? ¡Estaba tan loca que la veía capaz! ¡Era mejor que fuese a verla a su habitación! Así acabaría de una vez por todas con todo ese lío. Aunque tenía mucho miedo. Por el momento lo único que podía hacer era esperar así que salió por las grandes puertas del vestíbulo para ver a Snape y de paso, para distraerse un poco. Harry seguramente estaría esperándole fuera.

Draco y Hermione, al ver que ya no había peligro, salieron del recoveco.

— Joder, joder— el rubio no salía de su asombro— Cuando los de mi casa se enteren de esto…

— ¡No!— lo detuvo Hermione nerviosa— Malfoy será mejor que no digamos nada. Sé que e-esto es muy fuerte pero… piénsalo. Imagínate que nos viesen a nosotros y lo contasen. Sería horrible. No quiero hacer algo así a otros que están más o menos en la misma situación, y encima a Ronald.

Draco se quedó en silencio. Joder, con la que se podía armar… aunque era cierto. A él no le haría ni puta gracia que todo el mundo se enterase de lo suyo con Granger. Pero… lo del pobretón y Pansy era diferente. Ninguno era hijo de muggles ni tampoco un miembro de la familia Malfoy. Era grave, pero no tanto.

— De acuerdo— suspiró desganado. Después de todo prefería no decirlo para que no se la devolviesen a él porque si no estaría realmente jodido— Granger, yo voy a ver a Snape. ¿Tú qué vas a hacer?

Hermione instintivamente le pasó la mano por el pelo. Le gustaba tocárselo.

— Ginny y las demás han vuelto a la Torre de Gryffindor porque Lavender quería que la acompañásemos para darle un regalo a Cormac McLaggen, así que después bajaremos al patio de la entrada.

— Está bien— susurró dándole un beso fugaz— ¿Seguro que no podemos contar lo de la comadreja?— bromeó.

Hermione rodó los ojos.

— Maaalfoy…

El rubio se rio y se apresuró a marcharse para ver el show. Hermione por su parte, caminó por los pasillos hasta llegar a la Sala Común de Gryffindor. Cuando subió las escaleras del dormitorio y abrió la puerta, se quedó sorprendida al ver que Luna estaba allí. ¿No se había quedado con Snape?

Lavender, en cambio parecía muy entusiasmada. No dejaba de dar saltos y se aferraba a un ramo de rosas, eufórica.

— ¡Cormy me lo ha dado cuando he llegado a la Sala Común! ¡Y yo le he dado mi regalo, así que ya podemos irnos!

Hermione puso los ojos en blanco y se acercó a Luna al ver que se había sentado en una de las camas y parecía algo decaída.

La Ravenclaw, a pesar de que en un primer momento se había divertido con el profesor de pociones, estaba preocupada. Por ese motivo había querido irse con las chicas.

— Luna, ¿qué te pasa? — Hermione se acomodó a su lado.

Ginny se unió a la conversación, sentándose junto a ellas.

— Ya le he hemos preguntado Hermione, pero no quiere contárnoslo.

Luna, que hasta ese momento miraba al suelo, levantó un poco el rostro.

— Estaba esperando a que estuvieseis todas. ¿Podéis acercaros? — dijo mirando a Lavender y Parvati que continuaban emocionadas, cada una con su ramo pero al escuchar a su amiga, los dejaron en unos jarrones y se aproximaron para ver qué le ocurría.

Luna se frotó las manos, nerviosa.

— Estoy preocupada por Theo. Lleva unos días muy raro pero no he querido preguntarle qué le pasa. Creo que ya no siente lo mismo por mí.

Hermione notó una fuerte opresión en el pecho. Maldita sea. Luna no sabía nada de lo que estaba sucediendo, pero...¿cómo iba a contárselo? ¿Qué hacía? Sufría mucho viéndola tan deprimida y por si fuera poco ella pensaba que Theo ya no la quería. Tenía que calmarla como fuese.

— Luna, claro que Theo sigue sintiendo lo mismo por ti. Eres muy importante para él— arggh ella no era la más indicada para dar consejos, no sabía cómo hacerlo— Quizás le preocupe algo. No le des importancia, ya verás como pronto se le pasa. A lo mejor está así por lo que le ha ocurrido dentro del GCTMM.

Luna negó un par de veces con la cabeza.

— No, ya lleva raro desde antes. Desde el día que fuimos a Hogsmeade.

Hermione respiró profundamente.

— Hmm, yo creo que tarde o temprano te dirá lo que le ocurre. A lo mejor no quiere que tú te preocupes y por eso no te ha contado nada.

Luna suspiró desanimada.

— ¿Tú crees?

Hermione asintió y la abrazó. Se sentía muy mal por tener que ocultarle la verdad a Luna pero Theo era el que tenía que decírselo. Si ella se lo contaba quizás lo empeoraba todo.

En ese momento, Ginny se levantó de la cama como un resorte al mirar su reloj. Dios, era la hora y ni siquiera se había dado cuenta. Quería quedarse con Luna pero tenía que recuperar la capa.

— Tengo que… ir a un sitio. Volveré enseguida. ¿Qué vais a hacer vosotras?

Las chicas miraron a Luna.

— ¿Prefieres quedarte aquí Lunita?— preguntó Lavender — A mí no me importa si nos perdemos el espectáculo del profesor de pociones. Si tú no estás con ánimos no pasa nada.

Luna suspiró.

- Vale, prefiero quedarme aquí. Así me olvidaré un poco de lo de Theo.

Hermione se tensó. Le había dicho a Malfoy que bajaría al patio más tarde pero ahora lo dudaba... bueno, ya se lo explicaría todo cuando tuviese oportunidad.

Ginny por su parte, asintió y abrió la puerta de la habitación.

— Bueno, nos vemos en un rato. No tardaré mucho— murmuró y se marchó. No sabía exactamente lo que pretendía Zabini y estaba nerviosa. Nerviosa por miedo a no poder recuperar la capa y nerviosa por verle.

Al cabo de un rato, cuando por fin llegó a las mazmorras vio que en una de las paredes, junto a la entrada de la Sala Común de Slytherin, estaba él esperando de brazos cruzados pero no llevaba la capa. Rápidamente se acercó.

— Zabini, ¿qué narices has hecho con la capa? — oh no, era una imbécil por haber confiado en él aunque fuera por unos momentos.

Blaise vio la angustia reflejada en su rostro, la cogió de la muñeca y se acercó a la entrada de la Sala Común, murmurando la contraseña.

— Volví hace un rato para dejarla en mi habitación y de paso para ver si había alguien en la Sala Común, pecosa.

Ginny se sintió aliviada, quizás por saber que él no había hecho nada malo con la capa o quizás por notar el calor de su mano. Cuando atravesaron el oscuro pasillo y llegaron a la Sala Común, todo estaba en silencio. No había nadie. Ella se fijó en los sillones.

Vacíos.

No como la última vez que Daphne había estado allí, leyendo.

Daphne.

Desde que la vio aquella tarde no dejaba de preguntarse qué habría hecho con Zabini. La curiosidad casi le obligaba a preguntárselo a él, pero… ¿qué iba a decirle? Le parecía demasiado descarado.

Blaise, al abrir la puerta de la habitación, la soltó y se acercó a su cama. No dijo absolutamente nada, se sentó en el colchón para quitarse los zapatos, los arrojó al suelo y se tumbó.

— Ven.

Ginny lo miró enarcando una ceja. Esa vez sí llevaba la varita y si iban a tener poco tiempo, al menos se aseguraría de que nadie los interrumpiese. La utilizó para lanzar un hechizo contra el picaporte asegurándose de que no pudiera abrirse y se aproximó a él, quitándose los zapatos y tumbándose a su lado. En ese momento vio que la capa estaba sobre el baúl que había a los pies de la cama. Blaise corrió las cortinas del dosel para prevenir.

— ¿Vas a decirme ahora para qué querías la capa?— Ginny no podía verle claramente. En la habitación de Slytherin ya de por sí no es que entrase mucha luz y con las cortinas del dosel de la cama corridas aún menos.

Blaise se rio suavemente.

— Para darle una poción a Snape, pecosa.

Ginny comenzó a atar cabos. ¿Quizás Malfoy y su hermano también tenían algo que ver? Le había extrañado mucho que se peleasen sin ton ni son. Además, lo más raro de todo era que no había visto a George a la hora del almuerzo.

— ¿Malfoy y tú lo habéis tramado todo con mis hermanos?— eso explicaría lo sucedido.

— Sí— Blaise en un primer momento se rio pero se sorprendió a sí mismo al ver que estaba siendo demasiado simpático e inmediatamente cambió su expresión, poniéndose serio— No sé cuánto tiempo tenemos Weasley, pero supongo que no mucho.

Ginny asintió y cerró los ojos, apoyando la cabeza en su almohada. Se estremeció al notar que él se acercaba y tembló al sentir el aroma masculino de su piel. Dios, estaba con él, en su cama, después de tantos días deseándolo. Muy despacio lo sujetó de la nuca con ambas manos y llevó la boca hacia la suya, encontrando la suavidad, el cosquilleo y el calor de sus labios. Blaise deslizó las manos por su cuerpo, comenzando a desabrochar los botones de su camisa, uno a uno, haciendo que la pelirroja sintiese una deliciosa sacudida y más aún cuando pasó la palma de su mano por la piel desnuda de su estómago. A Ginny se le escapó un gemido al sentir su lengua dentro de su boca haciéndole suaves cosquillas y trató de pegarse más a él, estrechándolo contra su cuerpo. La boca de él era insistente, y aunque sus besos en un primer momento eran profundos y enérgicos fueron ralentizándose poco a poco haciendo que la excitación creciese en ella y las olas de un ardiente deseo fluyesen por todo su maldito cuerpo. Ginny vio como él se apartaba para quitarse la ropa, así que apoyó los codos sobre el colchón y lo observó mientras se desnudaba, pero un pensamiento persistente le impedía disfrutar del momento.

Mierda, no se sacaba a Daphne de la cabeza. ¿Cómo lo habrían hecho? ¿Dónde? ¿Durante cuánto tiempo? Dios, todas esas preguntas la estaban volviendo loca y no sabía si conocer la verdad iba a ser peor que lo que se estaba imaginando.

Blaise terminó de desnudarse y dejó la ropa a los pies de la cama. Después la miró y vio que ella aún seguía vestida. La camisa la tenía entreabierta dejando a relucir su sujetador. Entre eso y su postura tan incitante, estaba poniéndose muy cachondo. Al ver que ella no se movía, comenzó a desnudarla y volvió a tomar posesión de su boca, acariciando su lengua suavemente. Ginny sentía la caricia de sus labios, el tacto de sus manos desnudándola poco a poco... y se vio abrumada por un remolino de sensaciones.

Todo se debía a él. Él era el maldito responsable de que prácticamente estuviera al borde de perder el control.

Blaise empezó a jadear entrecortadamente y deslizó la boca hasta su cuello, saboreando su fina piel, sintiendo el latir de su pulso desbocado mientras terminaba de quitarle la ropa. Ginny intentaba olvidarse, quería hacerlo, pero seguía atormentada pensando en qué demonios habría hecho con Daphne.

Él notaba que le ocurría algo porque estaba muy tensa. ¿A lo mejor se sentía incómoda por miedo a que los descubriesen?

— Oye, qué te pasa— Blaise se acercó a sus labios y Ginny sintió una sacudida al notar su cálida respiración. Estaba completamente desnuda y él también. Sentir el fuego que desprendía su cuerpo la hacía olvidarse de casi todo lo que le preocupaba.

De casi todo...menos de Daphne.

— Ehh, nada. No me ocurre nada, sigue— su respuesta fue demasiado rápida, lo que indicaba que efectivamente algo le pasaba. Blaise se detuvo al escucharla.

— Yo creo que sí, pecosa— susurró manteniéndose encima de ella, sin apenas tocarla.

Ginny tragó saliva dificultosamente.

— Zabini, no me pasa nada. No pares.

— No te creo— en ese momento pegó su cuerpo al de ella para que notase lo cachondo que estaba— No van a pillarnos si es eso lo que te preocupa.

Ginny se ruborizó. Por Morgana, ¿Qué pensaría él si le decía la verdad? Hmm...tenía que salir de dudas.

— No…no es eso— su voz fue apenas un susurro. Leve y entrecortado.

Blaise, al ver que no lo soltaba, tuvo que recurrir a otras medidas. Muy despacio movió una de sus manos hasta su sexo y acarició sus pliegues, despacio, de arriba abajo, haciendo que ella soltase un suave gemido.

— Es decir que sí hay algo. Suéltalo pecosa.

Ginny volvió a gemir y cerró los ojos. Tenía que decirlo rápido. Así no se sentiría tan azorada.

— Pues...es Daphne. No dejo de pensar en lo que hiciste con ella— en ese momento apretó los párpados con fuerza. Se iba a arrepentir, se iba a arrepentir…mierda.

Blaise se sorprendió. No esperaba algo así. Lentamente retiró la mano de su sexo y se apartó de ella.

— ¿Cómo? ¿A qué te refieres Weasley?

Ginny se incorporó y volvió a apoyar los codos sobre el colchón. Estaba desnuda pero aún así sentía calor y se lamió los labios al notar que se le habían quedado resecos.

— Tengo curiosidad por saber lo que ocurrió exactamente...cuando lo hicisteis.

Blaise sonrió de una forma enigmática y ella se estremeció. Se paralizó. Él volvió a tumbarse encima de ella e inclinó un poco la cabeza, empezando a pasar la punta de la lengua por su clavícula.

— ¿En serio quieres saber lo que hicimos? ¿Quieres que te lo explique, pecosa?— su voz sonó áspera. Demasiado áspera, caliente y ronca. Y ella gimió ante la sensación del roce de sus labios sobre su piel— ¿O prefieres que te haga una demostración?

Ginny no pudo soportar la excitación que experimentó en ese momento.

— Ambas cosas— ni ella misma supo por qué lo dijo pero ya había perdido el control de sus emociones.

— Pues...— susurró y vio reflejada en la mirada de ella una mezcla de incertidumbre y deseo— que sepas que no voy a parar hasta que te corras.

Ginny vio el fuego en su mirada y no pudo resistirse.

— No quiero que lo hagas.

Él no dijo nada más. Se apartó y la sujetó de las manos para ayudarla a incorporarse.

— Ponte de rodillas— Ginny se sintió confusa en un primer momento, sin tener ni idea de lo que él pretendía, pero lo hizo. Su voz era exigente, ronca, pero también aterciopelada.

Blaise se situó tras ella poniéndose de rodillas. Se veía desbordado. Más que nunca. Joder, no podía perderse en las emociones que lo oprimían. Weasley le hacía experimentar algo demasiado intenso y no debía bajar la guardia.

— Apoya las manos en el cabecero— dijo con voz plana, impersonal, intentando no mostrar el fuego que lo estaba consumiendo. Ginny cerró los ojos al sentir el roce de sus labios en la nuca. Se movían sobre su piel tan despacio, de una forma tan sutil que obedeció, se echó el cabello hacia un lado, se inclinó un poco y puso las manos en el cabecero. Blaise la sujetó de las caderas y separó sus piernas con una de sus rodillas— ¿Estás asustada?— susurró sin soltarla.

Ginny bajó los párpados.

— No... más bien excitada.

Blaise se rio para sí mismo. Le gustaba ese juego. ¿Weasley quería que le explicase cómo se había follado a Daphne? Bien, lo haría.

Lo haría detalladamente.

Pasó una mano por su piel lentamente hasta llegar a su sexo y deslizó su dedo despacio, poco a poco hasta enterrarlo por completo dentro de ella.

— Fue el día que te pillé espiándome en el vestuario, Weasley. Esa noche fui a su habitación. Íbamos a estar solos. Ella y yo.

Ginny gimió cuando sintió que él presionaba su dedo dentro de ella. Dios, no podía creerlo, se lo iba a contar, se lo iba a decir absolutamente todo.

— Cuando entré en su dormitorio, ella ya estaba esperándome en la cama, prácticamente desnuda. En ese momento yo estaba jodido, furioso contigo porque te habías largado del vestuario dejándome completamente empalmado. ¿Quieres saber lo que pensé cuando la vi?

Ginny se estremeció al notar que volvía a enterrar su dedo en ella, lenta y profundamente.

— Sí, ¿qué pensaste?— jadeó con los ojos cerrados, sin apartar las manos del cabecero. Dios, aquello era demasiado para ella. Estaba muy excitada.

— Ya te lo dije la otra noche. Me imaginé que eras tú y le hice todo lo que me apetecía hacerte a ti. Yo estaba ardiendo. Tenía la polla dura y necesitaba follar si no quería volverme loco.

Ginny soltó un gemido de placer al sentir que él introducía otro dedo. No entendía cómo podía gustarle tanto que le dijera ese tipo de cosas. Blaise se humedeció los labios y continuó.

— Daphne no es como tú, Weasley. A ella no la desvirgué. Ella ya había follado y yo lo sabía, pero no me importaba. No es que hablásemos demasiado cuando nos veíamos y esa noche no fue la excepción.

Ginny clavó los dedos en el cabecero de la cama al sentir que él apartaba la mano de su sexo. ¿Por qué? No quería que dejase de tocarla.

— Sigue, continúa— le exigió con una voz tan jadeante que ella misma se sorprendió al escucharla saliendo de sus labios.

Blaise volvió a sujetarla firmemente de las caderas y frotó su miembro contra su sexo. Joder, no podía creerse que fuera capaz de controlarse tanto.

— Me acerqué a su cama despacio, intentando provocarla. No hablamos. No dijimos absolutamente nada. Ella terminó de desnudarse y luego me quitó la ropa.

— ¿Y qué sucedió después?— Ginny no podía soportar esa tortura ni un minuto más. Él la estaba incitando. Cada vez que le rozaba el sexo con su miembro se sentía con menos fuerzas para seguir conteniéndose.

Blaise empujó un poco en su entrada, separando sus pliegues.

— Me la follé duro. Era lo que Daphne quería. Estaba loca porque lo hiciese, Weasley— murmuró ásperamente y se hundió en ella, deslizándose en un movimiento lento y perfecto.

Ginny no fue capaz de responder. Debía estar celosa o enfadada, incomodada al menos... pero se sentía brutalmente excitada. Que le dijese que pensaba en ella mientras lo hacía con Daphne la había encendido hasta un extremo que ni ella misma podía comprender.

Blaise empezó a moverse dentro de ella, pero no lo hizo rápido ni fuerte. Sus movimientos eran lentos, profundos pero sobre todo, constantes. En ese momento se apartó un poco, la sujetó haciendo que se girase para que se tumbara bocarriba y la obligó a que le rodease la cintura con sus piernas. Necesitaba penetrarla más fuerte, más intenso. Sabía que ella quería, que lo ansiaba, porque sus suaves gemidos y sus jadeos lo confirmaban.

— Weasley— susurró empezando a moverse de nuevo. Ginny se aferró a él enterrando los dedos en su espalda. Lo único que podía sentir era placer. Y a él. A él deslizándose en su interior de esa forma tan irresistible— No sabes cuánto tiempo llevaba queriendo hacerte esto. Tenerte desnuda en mi cama, sólo para mí.

Ginny comenzó a gimotear. Dios, no podía soportarlo. Sus palabras eran tan profundas que creía que no aguantaría por mucho más tiempo.

— Blaise— gimió su nombre como había hecho otras veces y hundió la cara en su cuello.

Zabini la penetró más fuerte.

— No te imaginas cómo me pongo cada vez que te escucho decir mi nombre, Weasley. No puedes llegar a hacerte una idea.

Ginny estaba al borde. Con cada movimiento suyo se acercaba más y más hasta que llegó a un punto de abandono en el que las sensaciones tomaron el control. En ese momento gritó su nombre, se arqueó y se tensó, notando como los espasmos de su orgasmo la inundaban. Blaise gruñó al sentir que ella se corría y empujó dura y profundamente en su interior, llegando al clímax. Llegando a sentir el mayor orgasmo que había experimentado en toda su maldita vida.

Cuando ambos se calmaron, Ginny se sintió extasiada por una agradable y cálida languidez. Blaise cerró los ojos, se dejó caer encima de ella y se quedó quieto por unos momentos. La había rodeado con los brazos y ni si quiera se había percatado, pero no la soltó.

Él no dijo nada.

Ella tampoco.

La pelirroja se mantuvo inmóvil, sintiendo su respiración caliente y agitada acariciándole el cuello. Esa respiración se fue calmando poco a poco hasta que volvió a la normalidad e inmediatamente ella se tensó porque no tenía ni idea de lo que iba a ocurrir a continuación. ¿Quizás le diría que se largase? Probablemente si él se había quedado satisfecho no querría volver a verla.

Blaise se recuperó un poco, se movió hacia un lado y se tumbó bocarriba junto a ella. Después cerró los ojos.

— Estoy cansado— murmuró. Ginny se incorporó enfadada.

— Es una indirecta para que me largue, ¿verdad?

Blaise levantó los párpados un poco. Su expresión seguía siendo seria, inescrutable.

— En ningún momento he dicho que te largues, pecosa.

Ginny, algo aliviada, volvió a tumbarse. ¿Qué significaba aquello? ¿A lo mejor quería descansar un poco para volver a hacerlo más tarde? Cerró los ojos y se quedó rígida sin saber qué hacer. En ese momento, notó como Zabini se giraba hacia ella y le echaba un brazo por encima arrastrándola contra él.

— Duérmete un rato. Aún tenemos tiempo— susurró apoyando la nariz contra su cuello. Para una vez que iban a tener prácticamente toda la tarde no iba a dejar que se marchase. Si descansaban un poco podrían volver a hacerlo. Además, la habitación casi nunca estaba vacía y no podía desperdiciar una oportunidad como esa.

Ginny bajó los párpados lentamente al notar su calor. Sentirle tan cerca, abrazándola, completamente desnudo... la relajaba. La hacía olvidarse de todo. Inspiró y expiró profundamente hasta que sin darse cuenta el sueño la venció y se quedó dormida.

Al cabo de minutos o quizás horas… Ginny despertó sobresaltada. Rápidamente, se incorporó pero se tranquilizó al ver que Zabini seguía a su lado, dormido, sin embargo algo no iba bien. Él estaba temblando y no dejaba de balbucear palabras incoherentes. Antes tuvo que asegurarse y descorrió muy despacio las cortinas del dosel de la cama. En la habitación no había nadie. ¿Cuánto tiempo habría pasado?

Volvió a observar a Zabini y se dio cuenta de que estaba empapado en sudor y murmuraba algo inquieto. Ella se preocupó al ver que estaba teniendo una pesadilla. En ese momento fue a despertarle pero se quedó inmóvil al oírle.

— Confiaba en ti... Se supone que eres mi madre. Cómo has podido hacerme esto.

La expresión de sufrimiento en el rostro de Zabini era insoportable para Ginny. Mierda, tenía que despertarle, así que algo cohibida y con cuidado para que no se asustase, comenzó a acariciarle la cara.

— Zabini, despierta.

Blaise notó el tacto de una mano tocándole el rostro y se despertó bruscamente. No podía respirar. Joder, le faltaba el aire. Aturdido y desconcertado, miró a su alrededor y vio que la pelirroja estaba allí, desnuda a su lado, en su habitación.

— Weasley— jadeó fuera de sí, se apartó de ella y como pudo se levantó de la cama— Lárgate, márchate ahora mismo.

Ginny abrió mucho los ojos. Aunque desde un principio se había esperado oír esas palabras no estaba preparada. Era demasiado duro escucharlas.

— Zabini— murmuró desesperada—¿Qué narices era todo eso que decías? ¿Qué te ocurre con tu madre?

Blaise estaba al borde de perder el control. En ese momento no podía hablar absolutamente con nadie. Notaba un sabor a bilis y una fuerte opresión en el pecho que conocía muy bien.

— ¡QUE TE LARGUES!— gritó mirándola de forma amenazante, pero ella lo miraba asombrada...no reaccionaba— ¡FUERA!

A Ginny le hirvió la sangre. Apretó los dientes intentando controlarse, intentando aparentar que no le afectaba y con toda la fuerza que pudo reunir, se levantó de la cama y comenzó a vestirse rápidamente. Las manos le temblaban y no quería ni mirarle. Odiaba a ese imbécil. NO. Ella era la imbécil. ¿Cómo había podido llegar a pensar que quizás él no le hacía lo que a Daphne? Estaba claro que era una más. Una más para añadir a su colección de tías a las que se había tirado.

Blaise se puso el uniforme y se quedó sentado sobre el colchón, con la mente en blanco hasta que vio que ella recogía la capa, se alejaba, alzaba su varita y deshacía el hechizo. Ginny abrió la puerta del dormitorio y lo miró una última vez.

— Zabini, no quiero que vuelvas a acertarte a mí jamás. ¿Quieres quedarte solo? Por mí bien, ya hemos follado, así que tú y yo no tenemos nada más que hacer— en ese momento le importaba bien poco hablar de forma vulgar. Estaba furiosa pero no quería que viese lo que había llegado a dolerle— No quiero saber nada de ti. Por mí puedes irte a la mierda.

Y tal como terminó, se cubrió con la capa y pegó un fuerte portazo, haciendo que a Blaise le retumbasen los oídos. En el momento en que cerró la puerta no pudo contenerse más, comenzó a llorar y se marchó corriendo, queriendo llegar cuanto antes a su habitación para estar sola.

Blaise se quedó en silencio. Todo lo que había a su alrededor era silencio, vacío...

Y él… completamente solo.

Mareado, se puso en pie y le pegó una patada con todas sus fuerzas a la mesita de noche, dejando una gran marca. ¿Que si quería quedarse solo? Joder, ya lo estaba. Desde hacía mucho tiempo. No hacía falta que se lo restregase. Weasley no le conocía. No tenía ni puta idea. Pero aún así... ella conseguía distraerle, lograba que se olvidase de esa mierda.

Era la única que había podido hacerlo.

Tenía que impedir que las cosas terminasen así entre ellos, pero no podía contarle lo de su madre. Eso era algo personal, un secreto suyo y de nadie más. ¿Qué mierda habría dicho soñando? Esperaba que no se hubiese enterado de la verdad. Tenía que buscarla. ¿Quizás se había ido a su habitación?

Rápidamente, miró por el dormitorio hasta dar con la escoba, la cogió y salió de allí inmediatamente.

Ginny por su parte, llegó a la Torre de Gryffindor. En la Sala Común no había alumnos y se sintió agradecida porque no quería que nadie la viese. Rápidamente fue a la habitación de Harry aprovechando que estaba vacía y dejó la capa. Luego salió, subió las escaleras hacia su habitación y abrió la puerta de par en par. Desgraciadamente había olvidado por completo que Lavender, Luna y las demás iban a quedarse ahí toda la tarde.

A Hermione se le cayó el libro que estaba leyendo al suelo cuando vio a la pelirroja entrar en la habitación.

— ¡Ginny!— gritó muy preocupada al ver que estaba llorando— ¿Qué demonios ha ocurrido?

La pelirroja no dijo nada y se encerró en el cuarto de baño. Lavender, Luna y Parvati no entendían lo que sucedía. Nunca habían visto tan mal a su amiga, así que rápidamente se acercaron a la puerta.

Hermione se quedó plantada, sin moverse. No supo por qué pero tenía la sensación de que algo malo le había ocurrido con Zabini. ¡Dios! ¿Qué demonios pasaba ese día? Aún no se había recuperado del shock de ver a Ronald con Parkinson y ahora aparecía su amiga en ese estado.

— Ginny, por favor, abre la puerta— Hermione podía lanzar un hechizo pero prefirió no hacerlo. Si su amiga necesitaba estar sola en ese momento lo único que podían hacer era esperar. Luna parecía pensar igual que ella, sin embargo Lavender y Parvati no lo vieron de la misma forma.

— ¡Te juro que como no abras la puerta, uso una bombarda! — gritó Lavender— ¡No puedes entrar así en la habitación, encerrarte en el cuarto de baño y pretender que no nos preocupemos!

Parvati le daba la razón a todo.

Hermione se llevó las manos al rostro y respiró profundamente. No sabía qué hacer. Intentó pensar en alguna solución pero en ese momento la puerta del cuarto de baño se abrió violentamente.

Ginny las miró por unos momentos muy seria. A todas, sin soltar el pomo de la puerta.

— Zabini...— su voz que se quebró nada más decir su nombre.

La pelirroja se acercó a su cama y se tumbó bocabajo enterrando la cara en la almohada. Luna, Lavender y Parvati seguían sin comprender nada. ¿Zabini? ¿Qué demonios le había hecho Zabini? Hermione suspiró y se aproximó para sentarse a su lado. Escuchaba sus llantos amortiguados por la almohada y le acarició la espalda esperando que se calmase un poco.

— ¿Me podéis explicar qué pasa aquí?— Parvati se cruzó de brazos algo angustiada.

Ginny levantó un poco el rostro y soltó una risa amarga.

— Que soy una imbécil. Eso es lo que pasa.

Las chicas se sentaron sobre el colchón y la rodearon. Lavender cerró los ojos, cansada. Con lo maravilloso que estaba siendo el día de San Valentín… ¿por qué siempre había algo que salía mal?

— ¿Qué te ocurre? — Luna lo preguntó suavemente, con la esperanza de que la pelirroja se sincerase, pero Hermione intervino.

— Luna, será mejor que no la presionemos. Si ella no quiere…

— Da igual Hermione— soltó Ginny— Ya me importa una mierda. ¿Qué más da si lo saben?

Lavender abrió mucho los ojos. ¿Acaso Hermione sabía lo que le pasaba?

— ¿Saber qué? — Parvati se sentía cada vez más preocupaba. ¿Tan malo era?

Ginny se incorporó un poco, apoyando la espalda contra el cabecero y exhaló, pensando si sería bueno contar la verdad o no. Aunque ya no importaba...

Ya no importaba absolutamente nada.

— Lo he hecho con Zabini— dijo con voz firme— Tres veces.

Por unos momentos, hubo silencio. Hermione se llevó la mano al rostro, pensando que su amiga había metido la pata. Lavender y Parvati se quedaron pasmadas y Luna simplemente la observó, atónita.

— Y no. No me lo digáis, lo sé. Es un cabrón y no tenía que haberlo hecho con él porque me ha tratado igual que a Daphne y las demás.

Hermione apretó los puños. Ese Slytherin era vil, cruel y desgraciado. Ginny nunca debía haber perdido su virginidad con él… y lo peor de todo era que parecía que a ella le gustaba.

— ¿Desde cuándo lo sabe Hermione? — Lavender se sintió muy molesta de pronto— ¡¿Por qué no has confiado en nosotras?!

Ginny se levantó de la cama y se aflojó la maldita corbata que la estaba desquiciando en ese momento.

— ¡Por esto! ¡Porque sabía que os enfadaríais! ¡Porque se supone que él nos odia por ser amigas de Hermione! ¡Porque detesta a los sangre sucia tanto como Malfoy!

Hermione sintió un vuelco en el estómago. Hacía mucho tiempo que no escuchaba ese insulto y no esperaba oírlo saliendo de los labios de su amiga pero sabía que Ginny tenía razón. Malfoy y Zabini siempre habían detestado a los hijos de muggles y a todos los que se relacionasen con ellos, al igual que Crabbe y Goyle. Aunque todos habían cambiado… bueno todos menos Zabini.

La pelirroja se desesperó. A pesar de que estaba hundida había algo que no comprendía y le preocupaba. Lo que él había dicho de su madre. Parecía que a Zabini le pasaba algo grave. Pero… ¿qué importaba ya? Todo se había ido a la mierda.

Las chicas vieron que volvía a romper a llorar y se levantaron rápidamente para consolarla. La pelirroja se sentó en la cama y cogió un pañuelo para secarse las lágrimas. Todas estaban intentando animarla cuando escucharon un ruido. El sonido de la ventana abriéndose estrepitosamente. Ginny levantó la mirada y le vio a él.

NO.

Estaba plantado junto a la ventana con la escoba en la mano, jadeando por el cansancio. Blaise se sintió incómodo al verla. Tenía los ojos rojos e hinchados, lo que indicaba que había estado llorando. Las demás lo miraban con desprecio. Mierda, ¿Acaso lo sabían? Al ver a Lavender Brown acercándose a él como un animal rabioso lo tuvo claro.

— ¡Qué narices le has hecho! ¡Cómo te atreves a venir aquí!

La pelirroja se levantó como un resorte y se interpuso entre ellos. No podía creer que Zabini hubiese sido capaz de ir a su habitación después de lo que le había dicho.

— ¡Te dije que no quería que te acercases a mí nunca más! ¡Vete ahora mismo! — aulló al ver que él la agarraba del brazo, comenzando a arrastrarla hacia la ventana para llevársela.

Las demás intentaron intervenir, pero Ginny no las dejó.

— Tranquilas — dijo zafándose de su agarre y luego le lanzó una mirada asesina. Si las miradas pudiesen matar, Blaise Zabini hubiera muerto en ese mismo instante— Lárgate ahora mismo. Vete a tirarte a otra que se arrastre a tus pies, pero a mí me olvidas.

Blaise no la escuchó. Estaba demasiado nervioso como para hacerlo. Allí no podían hablar. Tenían que estar solos. Iba a volverse loco con tantas tías gritando a su alrededor, así que volvió a cogerla del brazo.

Hermione, hasta las narices, sacó su varita y se puso entre ellos, apuntando a Blaise.

— Suéltala si no quieres que te lance un maleficio, Zabini. Y te juro que estoy dispuesta a hacerlo.

Blaise la observó. Ella era la menos indicada para decirle lo que tenía que hacer.

— ¡Cierra la bocaza! ¡Precisamente tú me lo debes!— en ese momento miró a las demás y vio que se extrañaban ante su comentario— Me lo debes por no haberos delatado ni a ti y ni a él.

Hermione instintivamente dio un paso hacia atrás, sin poder respirar. Maldita sea. Miró a las chicas y vio que la observaban extrañadas, sin saber a qué demonios se había referido Zabini.

Ginny apretó los párpados. Mierda. Si no se iba con él, Zabini era capaz de contar lo de Malfoy. Tenía que hacerlo para proteger a su amiga.

— Hermione, déjalo. Iré con él, no te preocupes.

Las demás se escandalizaron al ver que se montaba en la escoba decidida, detrás de Zabini.

—¿QUÉ?— gritaron Parvati y Lavender al unísono—¡NO!— pero fue demasiado tarde. Ambos salieron por la ventana esfumándose entre las nubes. Las chicas se acercaron a toda prisa, observaron como desaparecían y cuando por fin reaccionaron, miraron a Hermione, que parecía estar muy nerviosa.

— Hermione— masculló Parvati con un tono de voz poco habitual en ella— ¿A qué se refería Zabini con lo de no haberos delatado ni a ti ni a él?

Lavender se puso a su lado en señal de apoyo.

— Eso mismo quiero saber yo. ¿Quién es él?

Luna suspiró. Ella sabía que él era Malfoy. Vio que Parvati y Lavender la acorralaban y también percibió el miedo en la mirada de Hermione. El puro y absoluto miedo.

Y en ese momento pensó… ¿Qué haría Hermione? ¿Contaría la verdad? ¿O mentiría?

Por otra parte, Blaise intentó buscar un sitio donde poder descender cuando notó que la pelirroja comenzaba a darle fuertes puñetazos en la espalda.

— ¡Bájame! ¡Bájame ahora mismo! ¡No quiero saber nada de ti!

A Blaise le costaba manejar la escoba sintiendo tantos golpes. Como no conseguía que ella entrase en razón, descendió hasta llegar al embarcadero. Cuando se detuvo, Ginny inmediatamente se bajó de la escoba y dio media vuelta para subir las numerosas escaleras que llevaban al castillo, pero él se lo impidió.

— Weasley por favor, espera un momento. Lo de antes…

La pelirroja intentó zafarse de su agarre pero él era más fuerte.

— Suéltame ahora mismo— esa vez no gritó. Lo dijo de forma amenazante.

— ¿Puedes escucharme? — le exigió soltando la escoba bruscamente para sujetarla de los hombros, pero Ginny no cedió.

— Por favor Zabini— ni siquiera tenía fuerzas para discutir. No quería llorar delante de él pero no pudo controlarse— Suéltame. Déjame tranquila. Yo ya me lo esperaba… sabía que esto iba a pasar.

Blaise iba a perder el control. Mejor dicho, ya lo había perdido.

Pecosa, tú no sabes absolutamente nada. ¡NADA!

Ginny sollozaba angustiosamente y le costaba un gran esfuerzo conseguir articular palabra.

— Es posible, pero sí se algo. Que ya has tenido suficiente y te has cansado. Por eso te pido que no juegues conmigo y te olvides de mí. ¿Sabes? Creo que no te va a resultar muy díficil.

Blaise fue aflojando poco a poco su agarre y la soltó. Se había quedado sin energía para seguir reteniéndola. Ella vio que parecía estar muy angustiado pero eso no la hizo dudar. Dio media vuelta y comenzó a caminar, dejándole allí plantado.

— Joder Weasley, yo... te necesito.

Ginny se detuvo en ese momento. ¿Que la necesitaba? Y una mierda.

— Eso es mentira. Tú lo único que necesitas es echar un polvo.

Blaise bufó exasperado. Bastante esfuerzo le costaba decírselo una vez como para tener que repetírselo.

— He dicho que te necesito a ti.

Ginny se giró para plantarle cara y fue andando hacia él hasta estar muy cerca.

— Por qué— le espetó mirándole a los ojos.

— Porque mi vida es una auténtica mierda y tú eres la única que consigue que me olvide de ello aunque sólo sea por unos momentos, porque no quiero estar solo y porque si te marchas, me hundiré. Terminaré perdiéndome.

Ginny vio en su mirada lo atormentado que estaba. Lo percibió en su voz. Sus palabras le afectaron tanto que poco a poco fue relajándose.

— ¿Qué pretendes entonces? — musitó con voz entrecortada. Nunca nadie le había dicho algo así y no sabía cómo reaccionar.

Blaise recogió la escoba del suelo.

— Que te quedes conmigo en mi habitación. Al menos por un rato, porque si me quedo solo perderé la maldita cabeza.

Ginny dudó por unos instantes pero al final asintió y comenzaron a subir las escaleras. Sin embargo, cuando atravesaron los terrenos del castillo y llegaron al patio de la entrada se paralizaron. Habían olvidado por completo que Snape estaba allí.

Snape y prácticamente todo el mundo. Y ellos iban juntos.

Por suerte, Severus captaba toda la atención de los alumnos. Lo habían rodeado y no dejaban de gritar enardecidos. El profesor de pociones se había subido sobre un banco de piedra. Había una enorme caja de madera junto a él y los gemelos, que se habían convertido en sus ayudantes, comenzaron a sacar las cartas anónimas para leerlas en voz alta.

— ¡Anda Fred! ¡Mira lo que tenemos aquí!— exclamó haciendo que todas las chicas comenzasen a gritar— ¡Pero si es una carta de amor para Snape!

Severus se enrojeció violentamente. ¿Una carta para él? ¿Sería de amor? Nunca se hubiera imaginado que le escribirían.

— ¡Ohh venga George! ¡Léela! ¡Que todos estamos ansiosos por saber lo que dice!

Colin Creevey no dejaba de fotografiar al profesor de pociones con su nuevo cambio de look. Había muchos alumnos que hacían cola para sacarse fotos con él e inmortalizar el momento. George carraspeó, intentando acaparar la atención y comenzó a leer la carta.

'' Querido profesor de pociones. Siempre te había odiado por quitar puntos a Hufflepuff pero ahora me gustas. ¡Mucho, además! Aunque he de reconocer que siempre me has resultado atractivo, incluso con tu napia, la túnica negra que no te quitabas ni para dormir y ese pelo grasiento…''

Severus soltó una risita, poniéndose rojo como un tomate. ¿Quién sería esa chica? ¡No! ¡No debía! ¡Estaba enamorado de Lily Evans! Jamás se fijaría en otra mujer por mucho que lo adulasen. En ese momento comenzó a buscar entre la multitud para ver si veía a Harry Potter. Estaba allí, divirtiéndose con uno de los hermanos zanahoria. Cuando tuviese la oportunidad y pudiesen estar a solas, le confesaría lo que sentía por su madre. No podía seguir ocultándoselo. Así se ganaría su cariño.

Blaise y Ginny se habían quedado inmóviles, clavados al suelo como estatuas, sin saber qué hacer. Draco y los demás también estaban allí.

— Vamos Weasley, antes de que se den cuenta— murmuró Zabini entre dientes, cogiéndola de la mano al ver que no reaccionaba. Ginny se sorprendió al sentir que la cogía de la mano. No lo esperaba pero sintió como su enfado se esfumaba de golpe al notar su calor. El tacto de sus dedos.

Durante el resto del camino, no hablaron. Ginny esperaba que nadie los viese juntos por los pasillos pero el castillo estaba vacío.

Gracias a Merlín.

Cuando llegaron a la Sala Común de Slytherin y entraron en la habitación, Blaise la soltó de la mano, cerró la puerta y guardó la escoba. Luego se quitó la corbata y apoyó la espalda contra una de las paredes. Ginny lo observó en silencio. ¿Por qué no hablaba? Sólo se limitaba a mirar al suelo.

— Zabini— murmuró algo cohibida. No estaba muy segura de si sería buena idea preguntarle— ¿Vas a decirme qué te ocurre con tu madre?

Blaise la miró muy serio. Su expresión era impenetrable. En ese momento suspiró, se llevó las manos al rostro y fue resbalándose por la pared poco a poco hasta terminar sentado en el suelo. Durante un tiempo, se mantuvo inmóvil.

Ginny cada vez se sentía más angustiada. Él no hablaba. No decía absolutamente nada y tampoco podía ver su rostro. Lentamente se acercó a él, se agachó, se arrodilló entre sus piernas y lo sujetó de las muñecas para apartarle las manos de la cara.

— No— le espetó él pero Ginny se dio cuenta de que su voz sonaba frágil, a punto de quebrarse— No lo hagas.

Ginny lo ignoró e insistió hasta que consiguió apartárselas. Lo que no se esperaba era que él estuviese llorando. No supo decir si sus lágrimas se debían a la frustración, a la vergüenza, a la ira o a una combinación de todas ellas. Blaise la miró por unos momentos y volvió a cubrirse el rostro.

— No te tapes— dijo ella en un susurro apartándole de nuevo las manos. Esa vez, Blaise cedió de mala gana y apoyó las palmas en el suelo. Por un momento intentó reprimirse pero no pudo. Notaba el escozor de las lágrimas en sus ojos y no conseguía controlar el temblor de su cuerpo.

— Soy patético— murmuró poniendo una mueca amarga. Estaba comportándose como una auténtica nenaza y se suponía que era un Slytherin. ¿Qué pensarían los de su casa si lo viesen lloriqueando?

Ginny lo cogió de la cara, obligándole a que se atreviese a mirarla a los ojos.

— Eres un capullo que no es lo mismo, pero patético... no. No lo eres— susurró. Estaba muy conmocionado y eso la preocupaba mucho— ¿Vas a contarme lo que te ocurre de una vez?

Él se mantuvo en silencio hasta que terminó soltando una risa irónica.

— No— musitó cerrando los ojos y echó la cabeza hacia atrás, apoyándola contra la pared— No estoy preparado para hablarlo contigo ni con nadie.

Ginny captó la angustia en sus palabras y supo que algo horrible le había ocurrido. ¿Quizás por ese motivo tenía ese carácter tan difícil? ¿Por eso se encerraba en sí mismo? En ese momento vio que él volvía a cubrirse el rostro y comenzaba a llorar amargamente.

Blaise sintió como una vorágine de sentimientos se desataba en su interior. Había explotado. Si alguna vez decía la verdad… si llegaba a contarla, todo el mundo pensaría que él era igual que su madre. Todos le darían la espalda, incluso Draco y el resto.

Y ella… ella nunca debía descubrirlo.

Ginny se sintió frustrada al verle tan desesperado y no poder hacer nada. No sabía cómo, pero tenía que tranquilizarle.

— Blaise— sabía que a él le gustaba que lo llamase por su nombre. Zabini la miró a los ojos— ¿Necesitas algo?

Blaise permaneció en silencio. Necesitaba demasiadas cosas, joder. Olvidarse de todo, no estar solo, dejar de sentirse tan vacío...

— Sí— murmuró casi sin aliento— Necesito que me abraces— Ginny nunca había sentido nada igual. Era como si el mundo se hubiera encogido hasta quedar reducido a ellos y a esa habitación... a sus cuerpos inmóviles en la penumbra. Acercó los labios a su mejilla haciendo que Zabini se estremeciese al sentir el calor de su aliento y lo rodeó con los brazos, sintiendo su sufrimiento como si fuera el suyo propio. Blaise notó la calidez de su cuerpo contra el suyo y hundió los dedos sobre su piel aferrándose a ella desesperadamente, como si tuviese miedo de que en un momento dado cambiase de opinión y lo abandonase dejándole solo en aquella habitación, pero Ginny no lo hizo. Se quedó allí sin apartarse de él, sintiendo sus suaves sollozos contra la curva de su hombro mientras le abrazaba. Él estaba guardándose algo realmente malo. Algo que tenía que ver con su madre y Ginny pensó que quizás nunca llegaría a confiar en ella lo suficiente como para contárselo. Aún así, cuando volviese a su dormitorio mentiría porque no debía decir a las demás lo que había ocurrido. La angustia de Blaise Zabini tenía que quedar encerrada. Oculta.

Entre ella.

Él.

Y aquellas cuatro paredes.


UFF, esto es todo por hoy D:

Me da a mí que Ginny y Blaise van a sufrir bastante... :( Esperemos que la pelirroja pueda llegar a conseguir que él se abra poco a poco, pero aún así creo que no le va a resultar nada fácil.

Ahora...el día de San Valentín aún no ha terminado. ¿Qué ocurrirá con Snape? ¿Volverá a ser el mismo de siempre? jajajajaja Por si fuera poco, ahora Hermione pretende que Draco use poción multijugos... sólo de imaginármelo transformado en ella... me muero xDDD ¡Y quién iba a decir que él y Blaise se aliarían con Fred y George! ¡Menudos cuatro! jajajajajaja por suerte Umbridge no estaba en el Gran Comedor para aguar la fiesta... a saber dónde se ha metido D: Hmm por ahora los miembros de la brigada inquisitorial saben lo del GCTMM pero afortunadamente no tienen ni idea del lugar donde se reunen. Mejor... esperemos que no los descubran.

OMG, ¿quién se hubiese imaginado que Draco y Hermione pillarían a Ron y Pansy con las manos en la masa? :O jajajajajjaa Dios mío, ¿y qué le hará Pansy al pelirrojo cuando lo tenga solo para ella en su habitación? hahahahaha

En cuanto a Theo... uff, cada vez surgen más problemas :S y pobre Luna que piensa que él ha dejado de quererla D: Espero que todo se aclare. ¡Tengo miedo de que lleguen las vacaciones! Por suerte Draco no ha tenido noticias de Lucius, al menos por el momento.

Y por último... ¡Hermione está totalmente acorralada! :O ¿Les dirá la verdad de una vez a las chicas? Chan, chan, pronto se sabrá :B

Antes de que se me olvide, quería aclarar una serie de puntos por si tenéis dudas:

- Para las que me habéis preguntado sobre el tema de la protección y los embarazos, en el mundo mágico hay cientos de hechizos y supongo que tiene que haber algún remedio. Si tuviera que especificar lo de la protección cada vez que hay lemon sería engorroso y me desviaría del tema xDD así que lo dejo a vuestra imaginación :) Evidentemente si alguna de las chicas se queda embarazada, seré la primera en dar la noticia :D

- En el prisionero de Azkaban (en la película), Fred y George pillaban a Harry con la capa de invisibilidad intentando ir a Hogsmeade sin autorización, por lo que sabían de su existencia.

- Los miembros de la Brigada Inquisitorial no van a ser los mismos que en la historia de Rowling, debido a que las circunstancias no han sido las mismas.

- En este fic no existe el contrato mágico dentro del GCTMM porque si no Hermione no podría habérselo contado a Malfoy, y por consecuencia, él ahora no podría acudir a las reuniones haciéndose pasar por ella xDD

- Y por último, no voy a cambiar las contraseñas de las salas comunes por el momento porque si no se haría un poco pesado XDD

Ahh y una cosita más: Estoy escribiendo un one-shot relacionado con el príncipe durmiente de las serpientes. En cuanto esté terminado, dejaré el aviso por face :D Y a todas las que me agregáis a facebook, por favor, enviadme un mensaje privado diciéndome vuestro nickname porque tengo muchas solicitudes pendientes y no sé si sois de fanfiction o no! D:

ESTE CAPÍTULO VA DEDICADO A LAS QUE DIJISTÉIS QUE LA VÍCTIMA DE LA LOCURA WEASLEY SERÍA SEVERUS SNAPE: Emma Felton, shironeko black, MagLucy, Daniela Estrada, Galu-MH, merylune, Lala, seremoon, Hermy Evans Black, Katherine Malfoy, Fersha Malfoy, keki46livecom, BereLestrange, Jean y Nix Ginevra Black.

Y TAMBIÉN A: rosedrama, por ser el review número 1000 :D

¡Hasta la próxima! Un beso a todas, tyna fest :)

PD: ¡¿QUIÉN QUIERE UNA FOTO CON EL NUEVO, ENROLLADO Y MEJORADO PROFESOR SNAPE?! HAHAHAHA