¡Hola a todas! :D ¡Aquí estoy! Esta vez no os quejaréis que he vuelto muy prontito :P

MUCHAS GRACIAS A: Viridiana, megagb, Chakemate, Melanie Lestrange, Keniie Masen, Emma Felton, Sam Wallflower, ElaSalvatoreCM14, TheLadycat69, Melody B, HikariGoth, Tess21, mariapotter2002, lolalu, Lunajely, Maglucy, miraura21, princess-alice-malfoy-granger, Schatzie0713, AMY, LucyTheMarauder, Mei Fanel, marleen, Katherine Malfoy, May Mudblood, Guest, merylune, anaradcliffe, Negrilu, Raquel1292, Candice Saint-Just, Effy Malfoy Reckless, seddielovenathan, iana acirema, Alesz, Violeta15, Jean, seremoon, Galu Stark, Ishiro Shizuka, keki46livecom, hermii, Esyaba, Saori Haruno, Isabel, BereLestrange, rosee, Milymu, Vale Malfoy, Luladark, jeny3329, Solunarox, joss-12, cata-chan, crazzy76, TTaticarri, Lala, ladymist89, Siriela, Fersha Malfoy, Jane Meyer, Nix Ginevra Black, hanilok y rosedrama.

ADVERTENCIA: CONTENIDO SEXUAL Y VOCABULARIO SOEZ.

Contestaciones a las no registradas:

megagb: Hola megagb :D Me alegra que te gustase el capítulo! Fue con uno de los que más me reí al escribirlo hahahaha a ver que te parece éste! Goyle debería decirle la verdad a Parvati pero parece que por el momento va a seguir calladito jajajajjaa a ver si ocurre un milagro y se lo suelta ya de una vez! XD Ginny va a tener que ser paciente con Blaise, porque desde luego no va a cambiar su carácter de la noche a la mañana, pero bueno, poco a poco jijiji :D Yo creo que Parvati y Lavender no dirán nada, está claro que ellas y Hermione se han hecho muy amigas ^^ Ahora verás si Theo le cuenta la verdad a Luna. Espero que te guste el capítulo guapa! Un beso muy grandeeee :)

Emma Felton: Hola querida Emma! :D Para empezar, no sabes como me reí cuando vi tu comentario en el que decías que habías soñado con Dobby vestido de bombero intentando seducir a Crabbe JAJAJAJAJA OMFG, qué trauma! jajajajaja si llegara a ocurrir algo así en el príncipe creo que más de una terminaría en estado catatónico. Uff no sé si habrá Pansy y Ron en este capítulo, ten en cuenta que tienen que pasar muchíiiiisimas cosas y son muuuuchas parejas jajajajajajaa yo no sé como todavía no me he vuelto loca xDD Síí, la verdad es que me sorprendí cuando miré en los gráficos de la historia y ví quiénes me leían jajajjajaa estoy muy feliz ^^ Hablando ahora del capítulo... bueno, Lavender ha demostrado que ha cambiado, así que no creo que diga nada, vamos Hermione no se lo perdonaría en la vida xDDD Ahora, Draco jajajajaja el pobrecito está borde pero qué le vamos a hacer, en ese momento estaba necesitado y como no vio a Hermione pues... se cebó con Ginny y Blaise jijijiji ^^ yo se lo perdono todo, porque sé que en el fondo, no lo hace con maldad (bueno un poco sí pero es parte de su encanto jajajajajajjaa). Hermione por fin se ha dado cuenta de que lo quiere (a buena hora xDD), sólo falta Malfoy, pero claro... él me parece a mí que va a tardar más en ser consciente de ello. :P Uff a mí Snape me dio muchísima pena de verdad, en el sexto libro llegué a odiarlo y cuando supe la verdad, me quedé así O_O pobrecito, al menos le ha contado la verdad Harry. Lo malo es que no recuerda nada u.u A ver por dónde sale esto! Te dejo con el capítulo que tengo muchas ganas de que lo leas jajajajaja ahora verás tooodo lo que va pasar! Espero que te guste ^^ Un besito muy grande guapaaaaa :)

ElaSalvatoreCM14: Hola Ela! :) Ahora verás si has acertado o no con las opciones! Espero que te guste el capítulo! Un besito muy grandeee :)

Tess21: Hola Tess :D Me alegra que te gustase el capítulo! Uff desde luego Draco disfrutó de lo lindo con el vibrador hahahaha veremos a ver si lo usa con Hermione! En cuanto a Ginny, también me da pena, pero está claro que Blaise no va a cambiar fácilmente. Él le ha dicho que la necesita pero ahora está confuso, no entiende qué le ocurre y cree que se ha comportado de forma patética. En fin, a ver si lo solucionan :) por cierto, muchas felicidades por tu cumpleaños :D Espero que hayas recibido muchos regalos! ^^ Te dejo con el capítulo, que tengo ganitas de que lo leas! Un besazo guapaaa :)

AMY: Hola AMY! :D Antes de empezar, ví todos tus reviews en el resto de mis historias, y como la mayoría están terminadas, te contesto por aquí. Me alegra mucho que te gustasen :D Con respecto al Universo paralelo, sé que muchas queríais que hiciese un segundo epílogo en el que Hermione le dijese la verdad a Malfoy, pero veo que el final tiene que ser tal como lo dejé :) así que queda a la imaginación de cada una. Ahora hablando del capítulo del príncipe... jajajajaja desde luego Severus se pondría de un humor de perros cuando despertó de su sueño! En cuanto a Blaise... ¿qué puedo decirte? Yo lo quiero *-* aahahaahaha es que es... uff, demasié! jajajaja sé que tiene muy mal carácter y que es frío, pero... en el fondo, tiene algo. Y está claro que realmente Ginny le importa, a pesar de todo. Draco sigue odiando a los elfos domésticos pero que le haya pedido ayuda a Dobby ha sido un gran paso jajajajaa Con respecto a Goyle, yo también estoy ansiosa porque le cuente la verdad a Parvati, porque a este paso... van a terminar la escuela y todo JAJAJAJAJA Por lo menos Hermione ha aceptado que quiere a Malfoy, ahora sólo queda él! Bueno, pronto verás lo que van a hacer los chicos de Slytherin con la broma de Theo, prefiero no adelantarte nada jajajjaaja y por último Harry, hmmm me da muy mala espina que sepa lo de la capa, pero el lado positivo es que sospecha más de Seamus que de Hermione! hahahahahaa Te dejo con el cap. que tengo muchas ganas de que lo leas! Un besazo guapaaaa :)

Mei Fanel: Hola Mei! :D Tú sabes que a mí también me encantan Blaise y Ginny y después del dramione, es la pareja que más protagonismo que va a tener, aunque como hay tantos personajes protagonistas, habrá veces que saldrán poquito, porque tienen que pasar muchas cosas, pero bueno, ya irás viendo... que entre ellos todavía hay muchoo que contar muajajajajaja Yo creo que después de todo, Blaise acabará buscándola porque... la necesita ;) por cierto, vi tu review en Puta ambición, es que por allí no puedo contestarte D: Me alegra mucho que te gustase! Ahora ya sabes el por qué de su comportamiento. A mí sinceramente me da mucha pena :( en cuanto a tu pregunta de la madre... no puedo decirte absolutamente nada muajajajajjaa! Tendrás que seguir leyendo ;) hahahaha en cuanto a la admiradora secreta del profesor, a saber quién era! Nunca se sabrá :P Te dejo con el cap. que tengo muchas ganas de que lo leas! Un besazo guapaaa :D

marleen: Hola marleen :D Ahora verás si Draco va a ponerse celoso o no! hahaha Espero que te guste el capítulo. Un besito guapaaa :D

Katherine Malfoy: Hola Katherine! :) menos mal que en el segundo review pusiste tu nombre porque en el primero no apareció y no sabía quién eras! XDD Me alegra que te gustase el capítulo y te rieses jjajajajaa yo también me emocioné con la parte de Snape! Al menos ahora Harry sabe la verdad :) aunque Severus no recuerda nada, pero bueno ahahahaha ¿Qué puedo decirte de Draco y Hermione, y Blaise y Ginny? A mí me encantan los cuatro! jajajajajaa entre Blaise y Draco, me quedaría con los dos xDD Ahora verás si has acertado o no la pregunta! Espero que te guste el cap. Un besito muy fuerteee :)

Guest: Hola Guest! Me alegra que te gustase el cap. pronto sabrás si Draco se pone celoso jajjajaja Te dejo con el cap. espero que te guste! Un besito muy grande :)

Raquel1292: Hola Raquel! :D Aunque en el primer review se te olvidó poner tu nombre, yo sabía que eras tú hahahaha! estaba esperando tu testamento :P Hablando del capítulo anterior... efectivamente Blaise ha dado pasos hacia atrás como los cangrejos jajajajajaja pero bueno, ya sabemos todas que esto no va a ser nada fácil y mucho menos después de todo lo que le ha pasado. En realidad no es mal chico, sólo que le cuesta abrirse, pero para eso está Ginny y al menos ella ha conseguido que se desahoge un poco :P yo creo que más que no confia en ella, es que tiene miedo a confiar en ella, porque piensa que también lo va a fastidiar. Ayy qué equivocado está este Blaise hahahahaha! Bueno ya lo irá viendo por sí mismo xDD Ahora... Draco se comportó como un auténtico imbécil, pero es que si no, no sería Malfoy jajajajaja y a eso se le suma que estaba enfadado porque no había visto a Hermione, y claro, una cosa llevó a la otra y la pagó con Blaise y ''la comadreja'' jajajajaja por suerte, su amigo pasó de él y no se pelearon! Uff, no sabes las ganas que tenía de que Hermione les contara la verdad a todas, más que nada porque ahora van a estar más unidas y al menos, se sentirá más tranquila hahahahaha! Además, creo que Lavender y Parvati han madurado aunque sea un poco y no van a decir nada :P En cuanto a Theo y Draco, deberían unirse a la Orden, pero es muy arriesgado... si te dijese todo lo que va a ocurrir OMG, locura total! hahahahaha ya verás, ya verás! a mí también me gustó que Draco tuviese un detalle con Hermione, porque a pesar de que era un objeto erótico, en fin, que se molestó en comerse el coco, en buscarlo y demás. Incluso le pidió ayuda a Dobby, y creo que teniendo en cuenta que aún odia a los elfos domésticos, fue un gran paso. En fin, si es que a su manera, es adorable *-* Hmm, esperemos que Draco les cuente la verdad a todos. A ver qué decide, que con este chico nunca se sabe xDDD Desde luego Blaise me parece que no va a decir nada, ni siquiera quiere contárselo a Ginny. Lo bueno de Draco es que al final él y Hermione se lo cuentan todo ^^ En cuanto a la Locura Weasley, a mí me hubiese gustado que quedase para Umbridge, pero quién sabe... jajajajajaja xDDD podrían ocurrirle otro tipo de cosas xDDDD Ayy no sabes como me emocioné cuando escribí la parte en la que Hermione admitía que quería a Draco... por fin! Ya era hora... *-* aunque creo que él va a tardar un poquitín más, pero bueno, creo que valdrá la pena esperar :) ese día moriré de amor *-* por cierto con la parte que más me reí de todo el capítulo (a parte del momento de Dobby aporreándose la cabeza con el consolador), fue la escena de las muñecas JAJAJAJJAJA quién iba a decir que Crabbe nos iba a salir así de lanzado! Madre mía si hiciese lo mismo con las tías de verdad, sería todo un sex machine! hahahahha Y por último, de momento el tema de la capa es lo que más me preocupa, desde luego Harry no va a estar tranquilo hasta que descubra lo que pasa, por suerte piensa que ha sido Seamus, mejor... Te dejo con el capítulo que tengo ganitas de que veas lo que va a pasar, ya sabes el cambio de Malfoy jajajajajjaa me muero! XDD Espero que te guste :D Un besito muy grande guapaaaaa :)

Violeta15: Hola Violeta :D jajajaja quién iba a pensar que el regalo iba a ser un vibrador! hahahaha Nunca se sabe por dónde va a salir este rubio! Bueno, ahora sabemos que tiene la mente muy depravada jajajajaja Yo creo que más que Hermione lo use sola, Draco lo usaría con ella OMFG, me daría un infarto! jajajajaja no sé si le dará otro regalo de momento, pero vaya está claro que ambos se quieren :D aunque él todavía no se haya dado cuenta *-* Blaise se ha comportado como un tonto, pero el pobre está confuso, hay que entenderlo también, que ha pasado por mucho! :C Ahora verás lo que planean él y Draco muajajajaj Te dejo con el cap! Espero que te guste :D Un besito guapaaaa :)

Jean: Hola Jean :D Uff si yo te contara... con la parte de Dobby me iba a morir de la risa! No podía ni escribirla jajjajajajaja me recuerda a la parte de la cámara de los secretos, en la que Dobby va a la enfermería y se aporrea la cabeza con el regenerador de huesos xDDD Ayy yo morí de amor cuando Hermione aceptó que quería a Draco aksjdhaksjd qué bonito *-* Ahora verás lo que van a hacerle a Theo :P Espero que te guste el capítulo! Un beso muy grande guapaaa :)

keki46livecom: Hola keki :D Muchas gracias! ^^ La verdad es que cuando comencé a escribir el fic no me lo esperaba! Hablando del capítulo, cada vez van a ir poniéndose más serios, porque tienen que pasar muchas cosas, pero siempre intentaré que a pesar de todo lo que ocurra, siga habiendo humor! hahahaha No sabes lo que me reí cuando vi que Crabbe iba a hacerse adicto al latex! jajajajaja pues sí, a ver si se busca a una chica de carne y hueso porque a este paso... jajajajaa! Bueno y de Draco ni te cuento, que cada día tiene la mente más corrompida! XDD Te dejo con el cap. que estoy ansiosa porque lo leas! Espero que te guste :D Un besito guapaaa :D

hermii: Hola hermii :D Me alegra que te gustase ^^ pero ya sabes que la personalidad de Draco es así, después de todo aunque quiera a Hermione, sigue siendo el mismo idiota arrogante de siempre! Aunque claro, también estaba de mal humor y ya se cebó con todos jajajajaja Espero que te guste el nuevo capítulo! Un beso muy grande guapaaa :D

Isabel: Hola Isabel :D Me alegra mucho que te gustase el cap. y la parte de los objetos eróticos! Desde luego si Draco los hubiera conseguido en la sala de los menesteres, no hubiese tenido la misma gracia jajajajaja ayyy Dios mío, veremos a ver lo que le hacen a Theo! Pronto lo sabrás :P Pff Blaise está confuso de momento y por eso está evitando a Ginny, pero yo espero que cambie de parecer :) Te dejo con el cap. que tengo ganitas de que lo leas! Espero que te guste ^^ Un besazo guapaaa :D

rosee: Hola rosee :) Me alegra mucho que te gustase el capítulo! Ahora verás si has acertado la pregunta ^^ Te dejo con el cap, que estoy ansiosa porque veas lo que va a suceder! Un besito guapaa :)

cata-chan: Hola cata :) uff menos mal que yo no soy de tener muchas hemorragias nasales porque si no, me hubiera sangrado la nariz más de una vez con este capítulo jajajaja precisamente la parte de los objetos eróticos fue la que más gracia me hizo XDD sobre todo, las muñecas hinchables de Crabbe! XDD En cuanto a Blaise, veremos a ver por dónde sale, porque de momento parece que está confuso y no tiene ni idea de lo que va a hacer con Ginny :C En cuanto a las recomendaciones, pásate por mis historias favoritas ^^ Espero que te guste el nuevo cap. Un besito guapa :)

TTaticarri: Hola TTaticarri :D Yo creo que si Luna se disfrazase de enfermera, Theo sufriría un infarto, pero vamos que la tendría a ella para que lo socorriese jajajajaj por cierto, búscame tú mejor por face que no me aclaro, es tyna fest así que no creo que tengas problemas en encontrarme jajajaja Espero que te guste el cap. Un besito guapaaa :D

Lala: Hola Lala! :D Menos mal que me pusiste el nombre al final de tu review porque se te olvidó ponerlo y no sabía quién eras jajajaja Me alegra que te gustase el cap :D Para lo de Parvati aún tendrás que esperar un poquito! :P Te dejo con el cap. que tengo muchas ganas de que lo leas! Un beso muy grande guapaaa :D

Y ahora, os dejo con la lectura ;)


¡MUERTE A LA CARA DE SAPO!

Draco no pudo evitar que se le escapara una risita maliciosa. Quizás por lo que pretendía Blaise, o quizás porque ahora disponía de material suficiente para sacar a Granger de sus casillas. Se había dejado caer en la chaise longue porque ni siquiera tenía sueño. De pronto, vio que se descorrían las cortinas del dosel de la cama de Crabbe. Vincent se incorporó topermente, con una expresión de satisfacción en su rostro, tuvo sumo cuidado de no aplastar a ninguna de sus amigas, las cogió cuidadosamente como si tuviese miedo a que sufrieran algún daño y las sentó alrededor de una pequeña mesa que había en la habitación.

Draco frunció el ceño.

— ¿Qué se supone que haces Crabbe?— preguntó extrañado pero no se movió. Estaba demasiado cómodo observando lo que hacían los demás. Blaise husmeaba en silencio los frascos que había sobre la mesita de noche de Theo intentando no hacer ruido. Goyle no dejaba de pasearse por el dormitorio, aún indeciso por el tema de Parvati. Y Crabbe…

— Pues vamos a tomar el té— dijo el gorila.

— ¿Cómo dices?— escupió Malfoy intentando contener la risa.

Crabbe entrecerró los ojos. Él no lo encontraba divertido. Quería ensayar con Naomi y Julia para que después si hablaba con una chica, no tuviese problemas, así que ignorando el comentario de su amigo, cogió unas tazas con forma de teta que había entre los objetos eróticos y las puso sobre la mesa, al lado de cada respectiva muñeca.

Goyle, que hasta ese momento había estado abstraído, se interesó repentinamente y se acercó a la mesa.

— Gregory, siéntate con nosotros. Ensaya con mis amigas si quieres, así después te resultará más sencillo hablar con Parvati.

El gorila asintió nerviosamente y se puso al lado de Naomi. Quizás su amigo tenía razón.

— Ehh, vale, pero ¿q-qué le digo? Ehh Naomi, ¿te gusta el t-té?— tartamudeó cabizbajo. Su rostro cada vez estaba más congestionado.

Draco suspiró exasperado y se levantó de la chaise longue. Menudos retrasados.

— Joder, Goyle, sólo es una muñeca. Pareces una nenaza.

Gregory le lanzó una mirada llena de desprecio. Ya estaba lo bastante frustrado como para que Malfoy se burlase de él.

— Mira quién fue a hablar— le espetó como nunca antes había hecho— El que se puso a lloriquear cuando le atacó un hipogrifo y el que casi soltó unas lagrimitas cuando Granger le pegó un puñetazo— luego miró a la muñeca y le ofreció la taza vacía— Naomi, no le hagas caso. Está celoso porque él no tiene amigas con las que tomar el té.

Draco se mordió el labio con todas sus fuerzas y se acercó dispuesto a darle un tortazo. No hacía falta que le recordase lo del sucio engendro de pollo ni el puñetazo que le había dado Granger. Goyle no tenía ni puta idea de lo que estaba hablando.

Gregory se encogió cohibido al ver que se acercaba a él pero Blaise lo retuvo.

— Suéltame— le exigió el rubio, pero al fijarse en que su amigo estaba demasiado sonriente, se olvidó por unos momentos de Goyle— ¿Qué te pasa?

Blaise señaló a la mesita de noche de Theo, donde había una copa con agua. Nott seguía tapado entre las mantas, profundamente dormido.

— Le he puesto Sex machine en la copa. Cuando despierte por la mañana, tendrá sed y se la beberá. Si el producto funciona, se supone que se pondrá tan cachondo que se subirá por las paredes. ¿Te lo imaginas?

Draco enarcó una ceja, incrédulo.

— Estamos hablando de Theo, Blaise. Es tan inocente que no creo ni siquiera que se le levante.

Blaise se frotó las manos. Por fin se encontraba algo animado, aunque… no quería pensar mucho en Weasley en ese momento. Sabía que tenía que hablar con ella. La cuestión era…¿qué iba a decirle?

—Ehh, bueno— dijo volviendo a la conversación— Tengo la esperanza de que funcione. Por si acaso he vertido todo el líquido en el agua. Gracias a Circe es transparente y no se nota. ¿Crees que se dará cuenta?

Draco se encogió de hombros.

— Pues sinceramente, Blaise… no tengo ni puta idea.

En ese momento, Crabbe les hizo un ademán con la mano ilusionado para que se acercasen a la mesa.

— ¡Venid a tomar el té con nosotros!

Blaise, que en ese instante le daba todo igual, no se molestó en quitarse el traje de bombero y se acercó como si nada. Draco por su parte, suspiró exasperado. ¿Tomar un té imaginario con unas muñecas hinchables? La idea era tan tentadora…irónicamente hablando, claro...pero no tenía sueño. Aunque se acostase no podría dormir porque había algo a lo que le daba vueltas. Desde que Granger se había ido de su habitación esa tarde había estado pensando. Ella había sido capaz de contar la verdad a Brown, Lovegood y Patil, y aunque durante la cena, ellas le hubiesen lanzado miradas extrañas, no habían dicho nada, porque si no, lo sabría. Todo aquello le había hecho replantearse una cosa. Si Granger era capaz de confiar en sus amigas, ¿por qué él no podía hacerlo con sus amigos? Blaise ya lo sabía y no había dicho nada, pero… ¿qué pasaba con Theo, Crabbe y Goyle? Estaba seguro de que los gorilas mantendrían la boca cerrada. Una buena amenaza para mantenerlos acojonados y fin de la historia. En cuanto a Theo…era de fiar y probablemente no diría nada. Pero aún así… era tan jodidamente difícil decirlo…

— Quiero hablar con vosotros— dijo de repente, retirando una de las sillas para sentarse junto a los demás. Se había vuelto loco... y notaba que las mejillas le ardían tanto que parecía que iban a explotarle, pero…¿y si era mejor que ellos lo supiesen? ¿Lo apoyarían? ¿O lo llamarían traidor a la sangre?

Blaise vio que de pronto su expresión cambiaba y por un momento se le pasó por la cabeza la descabellada idea de que iba a contar lo de Granger. Pero nah, imposible.

— ¿Tú también quieres una muñeca?— se aventuró a preguntar Crabbe, algo emocionado. Sabía que su amigo llevaba mucho tiempo sin una amante con la que revolcarse y seguramente estaría desesperado.

Draco se pasó la mano por el cabello nerviosamente y luego lo fulminó con la mirada.

— No es eso, Crabbe. Es sobre Granger.

Gregory se asustó.

— Oye si es por lo que he dicho antes del puñetazo, lo siento, es que estoy algo…

— No, Goyle. No tiene que ver con lo que tú me has dicho. Es totalmente…diferente.

Blaise se interesó en la conversación rápidamente y cogió una de las tazas, expectante. ¡Por Circe! ¿Iba a contarlo? ¡No podía perderse la reacción de los gorilas si ocurría eso!

Draco inspiró profundamente. ¿Por dónde empezaba? ¿Que se había enrollado con Granger? ¿Que se habían acostado? ¿Que ella en realidad le importaba?

— Granger y yo…

Blaise, que ya no podía soportarlo más, soltó una carcajada pero al ver que su amigo lo taladraba con la mirada, se quedó en silencio.

— No he terminado Blaise— masculló furioso— Por donde iba, que Granger y yo…

Blaise intentaba contenerse pero se le escapaban risitas por lo bajo.

— ¡Joder! ¡Cierra la boca imbécil! ¡Ya bastante difícil me resulta explicarlo como para que tengas que estar interrumpiéndome todo el jodido rato!

Zabini se llevó la taza a los labios, simulando que bebía de ella para quitarle tensión al asunto.

— Venga, sigue. Ya no me río más.

Los gorilas miraban a Malfoy con los ojos muy abiertos. ¿Qué era lo que Draco intentaba contarles? Estaban empezando a preocuparse.

— Granger y yo estamos…— carraspeó el rubio y empezó a observar los cuadros que había en la habitación— En fin, que por así decirlo…estamos juntos.

Crabbe lo escrutó con la mirada.

— ¡¿Snape ha mandado otro trabajo de pociones?!— inquirió asustado y Draco se apretó el puente de la nariz.

— No imbécil, con juntos me refiero a… que estamos juntos... enrollándonos y… algo más.

Cuando terminó de decirlo, la taza con forma de teta que en ese momento tenía Crabbe en la mano, se cayó al suelo y se hizo añicos. Goyle en cambio, miró a Malfoy como si lo hiciese por primera vez, y Blaise, ansioso porque llegara ese instante, estalló en carcajadas.

— ¡Bravo! ¡Bravo!— aplaudió con entusiasmo— ¡BRAVO!

Draco resbaló en su silla, queriendo desaparecer debajo de la mesa.

— ¿He de recordarte que tú estás con la pobretona, Blaise?

Blaise apretó con fuerza la mandíbula.

— Al menos yo no soy un traidor como tú, que estás con una sangre sucia.

Draco lo miró desafiante.

— No la llames así, Blaise.

Zabini no cedió ni un ápice.

— No insultes tú a Weasley.

En ese momento, Goyle cogió a Naomi Campbell y comenzó a aporrearles la cabeza.

— ¡Dejadlo ya! ¡¿No os dáis cuenta de que nosotros seguimos aquí?! — gritó pegándoles con fuerza para que dejasen de discutir como gallitos.

Theo se despertó al oír el alboroto y suspiró aburrido. Odiaba que interrumpiesen su sueño de esa forma. Ahora seguramente no dormiría en toda la noche. Lentamente se incorporó, se sentó en el borde de la cama, cogió su copa y comenzó a beber. Le pareció notar un sabor extraño, pero estaba tan adormilado y tenía tanta sed que no le importó.

— ¿Se puede saber qué estáis haciendo?— preguntó frotándose los ojos al acercarse a la mesa y verlos allí sentados como si perteneciesen a algún club extraño.

— ¡Oh venga Draco!— exclamó Blaise ansioso— ¡Cuéntale la noticia! ¡Confiésale con quién te estás enrollando! ¡¿O prefieres que se lo diga yo?!

— Con Granger— espetó el rubio y luego miró a los gorilas— ¡¿Tenéis algo que objetar?!— su voz sonó con cierto deje de amenaza— Si me vais a decir que soy un traidor y que no vais a volver a dirigirme la palabra, me importa una mierda.

— Yo ya lo sabía— dijo de pronto Theo retirando una silla para unirse a la cháchara. Todos lo observaron atónitos.

— ¿CÓMO?— preguntó Draco nervioso— No me jodas que Lovegood te lo ha contado— Mierda. Si era así, Lunática era mucho más peligrosa que Brown y Patil.

Theo negó con la cabeza.

— No, Luna no me ha dicho nada. Me di cuenta ayer, cuando Ginny nos pidió que fuésemos a hablar con Hermione. Insististes en que querías ser tú el que hablase con ella. A veces…eres un poco…obvio, Draco.

El rubio notó que se le encendía la cara.

— Aunque— añadió Theo, comenzando a sentirse algo acalorado— Lo sospechaba de antes. Sólo hubo que verte en la fiesta que hicimos, cuando Blaise le besó el ombligo. No pudiste contenerte.

Zabini soltó una risita perversa. En cambio, los gorilas estaban en trance.

— Pero, pero…no lo entiendo— dijo Goyle totalmente confundido— Es decir, que todos estos años que nos has hecho meternos con ella, ¿han sido para nada?

Draco bufó quitándole importancia.

— Pues sí Goyle, ya no la odio. ¿Algún problema?

— ¡Qué bonito! ¡Se ha enamorado!—se mofó Blaise. Estaba ansioso por tener una oportunidad y poder devolvérsela después de que Draco se hubiese burlado de él cuando estaba con Weasley en la habitación— ¿Y se puede saber cuando coño va a ser la boda?

Draco, hasta las narices, le dio un manotazo en la cabeza, y continuó hablando con los demás.

— Bueno…— murmuró Crabbe mientras se dedicaba a usar un Reparo con los trozos de la taza que había esparcidos por el suelo— A mí Granger hace tiempo que no me cae mal. Además, es guapa. Pero…¡ohh! ¿Qué vas a hacer con tu padre?

Draco sintió como repentinamente le daba un vuelco el estómago.

— Ese es el problema, Crabbe. Que nadie y absolutamente nadie puede enterarse, porque si no, llegará a oídos de mi padre. Imagínate lo que sería capaz de hacer si descubriese que lo he traicionado y nada más y nada menos que con la amiga de Potter. Granger es la que más me preocupa realmente. Conozco a mi padre demasiado bien y estoy seguro de que ella se vería gravemente perjudicada. Por no hablar de lo que pensarían el cara cortada y compañía.

Theo empezó a desabrocharse los primeros botones de la camisa del pijama. Se sentía agobiado del bochorno que le estaba entrando repentinamente.

—Pues…— jadeó entrecortadamente—Yo al menos no voy a decir nada. Mi padre tampoco sabe que estoy con Luna y aunque ella sea una sangre pura, creo que no se lo tomaría bien. Ahora mismo quiere que esté…centrado en otras cosas.

Goyle, que sujetaba cariñosamente la mano de Naomi, los miró preocupados.

— ¿Vosotros habéis recibido noticias de vuestros padres? Yo aún no… pero tengo una mala sensación. No sé…

Theo fue a responder, pero Draco se adelantó.

— No, nada, de momento— masculló lanzándole a su amigo una mirada amenazante para que no abriese la boca— En fin, volviendo al tema, cómo me entere de que habéis contado algo a alguien sobre lo mío con Granger, os lanzaré una imperdonable. Únicamente hablaremos de ello cuando estemos solos y si a mí me apetece— sinceramente no le apetecía contar hasta dónde había llegado con ella. Eso era algo entre él, Granger y nadie más— Por cierto, la comadreja junior y las demás ya lo saben. Granger ha hablado con ellas.

En parte se sintió como si se quitara un peso de encima. Que sus amigos y las amigas de Granger lo supiesen, le aliviaba. Al menos, delante de ellos ya no tendría que estar inquieto porque los descubriesen.

Theo de pronto se levantó de la mesa y se desabrochó la camisa por completo.

— Dios, ¿no notáis el calor que hace en la habitación? Es insoportable— musitó con voz entrecortada.

Blaise se extrañó.

— Pues es raro, porque mira que yo siempre tengo calor pero…— en ese momento se fijó en la copa de agua de la mesita de noche y vio que estaba vacía—¡POR CIRCE!

Theo se asustó.

— ¡Qué pasa!

Blaise se levantó de un salto y se acercó a él.

— Nada, nada— disimuló carraspeando— Hmm, ¿cómo te sientes?

Los gorilas continuaron con la reunión de té imaginario acompañados de sus muñecas y Draco se acercó a sus amigos, intentando reprimir la risa al comprender que Theo había caído en la trampa.

Theo frunció el ceño.

— ¿Que cómo me siento? Pues no sé, tengo mucho calor…— al ver que sus amigos lo miraban maliciosamente, bufó— ¡Habéis sido vosotros, ¿verdad?! ¡Qué me habéis dado!

Draco le dio un par de palmaditas en la espalda para tranquilizarle al ver que se ponía furioso.

— Como has dicho que no pensabas utilizar ninguno de los objetos con Lovegood, Blaise se ha encargado de darte un empujón. Parece ser que Sex machine funciona.

Theo se puso muy nervioso.

— ¡Cómo habéis podido! ¿Y ahora qué voy a hacer? Esto me está afectando, en serio. Creo que me estoy excitando.

Blaise soltó una risa y se cruzó de brazos.

— Bueno, está claro que te estás poniendo jodidamente cachondo y teniendo en cuenta que he echado todo el frasco en la copa, creo que lo conveniente es que vayas a buscar a Lovegood y… no sé, te la folles.

Draco soltó una fuerte carcajada y Theo apretó los puños.

—Sois unos desgraciados. ¡Podría ocurrirme algo grave! ¿Cómo voy a ir a buscar a Luna a estas horas, en estas condiciones y decirle que quiero…ehh…

— ¿Follártela?— apuntó Blaise— No es muy complicado. Seguro que Lovegood se arroja a tus brazos encantada.

Theo estaba harto. Desde luego sus amigos eran idiotas. Lo habían fastidiado bastante porque conforme iban transcurriendo los minutos, se dio cuenta de que cada vez estaba peor. Sentía más necesidad de…desahogarse.

— ¿Y si no se me pasa el efecto?—preguntó preocupado.

Draco se rió con regocijo.

— Si lo haces con Lovegood, se te pasará...o no, quién sabe. Lástima que el gilipollas de Blaise lo haya gastado todo. Yo quería dárselo a…Granger— su voz fue apagándose cuando dijo su nombre. Le resultaba extraño hablar de ella con los demás.

Theo lanzó un hechizo a su copa y bebió agua intentando despejarse. Sabía que Luna no estaría en su habitación. O una de dos…estaba con las chicas, o…en la sala de los Menesteres. Hacía días que no dormían juntos y la echaba tanto de menos… y en ese momento…necesitaba…necesitaba hacerlo con ella, independientemente de que le hubiesen dado esa porquería.

— Que sepáis que no voy a olvidarme de esto— dijo acercándose a la puerta de la habitación. Crabbe y Goyle seguían charlando con Naomi y Julia, ausentes a todo lo demás. Draco y Blaise se rieron al ver que Theo salía disparado de la habitación y después volvieron a sentarse junto a los gorilas para seguir charlando. Esa noche ninguno de los cuatro tenía sueño y veían que dormir iba a ser una pérdida de tiempo.

Theo por su parte, salió de la sala común de Slytherin, sin preocuparse lo más mínimo por su aspecto. Por los pasillos de las mazmorras hacía más frío que en su habitación pero él se sentía acalorado y terriblemente excitado. Estaba tranquilo porque ahora sabía que Filch se pasaba la mayoría de las noches emborrachándose en las cocinas, así que no corría peligro. Y seguramente la señora Norris estaría con él. Lo malo era Snape, pero una vez que salió de las mazmorras, suspiró aliviado y se apresuró a llegar al séptimo piso. Una vez allí, comenzó a pensar en Luna. Cuando pasó por el lugar en el que normalmente aparecía la entrada a la sala de los Menesteres, surgió una puerta en la pared. Theo, ansioso, la abrió y se encontró con que ella estaba allí, profundamente dormida en el diván, junto al calor de la chimenea exactamente igual que la primera noche que la vio. Salvo por el hecho de que al lado, había una pequeña mesa con una caja en la que descansaba Oníria.

Luna se despertó sobresaltada al oír el chirrido de la puerta y para su sorpresa vio a Theo. A pesar de que le extrañó que llevase la camisa del pijama desabrochada, se dio cuenta de que estaba muy serio. ¿Quizás había ido allí para dejarla? No estaba preparada para algo así.

— Lo siento Luna— las palabras de Theo la dejaron paralizada — Lo siento, de verdad— repitió acercándose y tumbándose junto a ella con cuidado.

Luna no comprendía nada. Llevaban varias noches sin dormir juntos y ahora…¿empezaba a desnudarla?

— ¿Theo?— lo sujetó de los hombros, queriendo preguntarle qué estaba haciendo…que qué pretendía, pero antes de que pudiese hacerlo, él la acalló con un beso y continuó quitándole la camisa del pijama, dejando sus pechos desnudos al descubierto.

Theo se sentía como un imbécil. Había estado apartando a Luna de su problema. Sí, para protegerla, pero hasta ese momento no se había dado cuenta de que haciendo eso, lo único que estaba consiguiendo era perderla.

— Perdóname Luna— murmuró contra su boca y fue esparciendo besos por su cuello hasta llegar a su pecho. Luna no dijo nada, sólo se limitó a soltar una suave risa. Por un lado porque se sentía aliviada al ver que él había ido a buscarla, y por otro porque su cálido aliento sobre su pezón le provocaba un cosquilleo. Theo acercó un poco más la boca a su pecho y comenzó a jugar con su pezón con la punta de la lengua, endureciéndolo, sintiendo su suavidad y notando como Luna lo atraía más hacia ella.

Theo se apartó un momento para ver si Luna estaba bien. Él estaba tan sumamente excitado que tenía miedo de que se desatase la pasión que lo estaba consumiendo y que ella se asustase. Prefería que no supiera lo que le habían hecho sus amigos, aunque se sorprendió al ver que Luna jadeaba entrecortadamente.

— Me gusta notar la sensación de tus labios sobre mi pecho, Theo. Hazlo otra vez— susurró con una voz agitada.

Theo sonrió y lo hizo una y otra vez sin prisa. Lamió, succionó la punta de su pezón hasta que estuvo muy endurecido y lo chupó profundamente durante largo rato. Cuando volvió a mirarla se dio cuenta de que estaba mordiéndose el labio, así que comenzó a acariciar sus pechos y deslizó las yemas de sus dedos sobre ellos, acunándolos entre sus manos mientras los besaba y los chupaba. No iba a dejar que el tema de los mortífagos le fastidiase su relación con Luna. No podía permitirlo por mucho que le afectase. No quería perder a Luna. Ese pensamiento hizo que succionase su pezón con más fuerza haciendo que ella se retorciese y gimiese en sus brazos.

Poco a poco, deslizó las manos hasta su pantalón y comenzó a bajárselo al mismo tiempo que las bragas. Inmediatamente, la respiración de Luna se aceleró.

— Oh Theo, no pares por favor— Luna tenía miedo. ¿Y si aquello sólo era un sueño y cuando despertase, él seguía distante con ella? Su preocupación se esfumó cuando sintió sus dedos acariciando sus pliegues y soltó un gemido sofocado.

En ese momento, Theo estaba tan caliente que necesitaba masturbarla para que ella se sintiese tan excitada como él. Muy despacio acercó la boca a su oído y continuó acariciándola.

— Tócame— murmuró ella al sentir que él continuaba rozando su entrada sin hacer presión. No se veía capaz de aguantar esa tortura. Había sufrido demasiado en esos últimos días y necesitaba que él le demostrase que no había dejado de quererla.

Theo, con un suave empujón, resbaló los dedos dentro de ella, poco a poco y cuando escuchó que Luna gemía, empujó más, hasta que estuvo enterrado por completo. Estaba húmeda, caliente…tanto como él. Sólo el hecho de notar la suavidad de su sexo, tenía ganas de correrse pero…debía aguantarse. Normalmente cuando estaba con Luna se sentía excitado, pero esa vez, por culpa de lo que se había tomado, iba a perder la maldita cordura.

Lentamente, apartó los dedos de su sexo y los deslizó de nuevo, despacio y profundamente notando lo mojadas que estaban sus paredes. Le gustaba…le gustaban los temblores que la sacudían mientras él la tocaba. Le gustaba que ella apretase las uñas sobre su espalda.

— Luna— susurró apartando la mano muy despacio de su sexo, para quitarse los pantalones y los calzoncillos rápidamente — Te prometo que no volveré a estar distante contigo, ocurra lo que ocurra. Yo…he sido un idiota— añadió volviendo a tumbarse sobre ella.

— No me importa Theo— jadeó al sentir su erección contra su sexo. En realidad sí le había importado, pero no quería estropear ese momento. Prefería dejarse llevar por la oleada de placer que la estaba recorriendo.

Theo sujetó uno de sus muslos para tener más espacio y poder acomodarse entre sus piernas. En ese momento, Luna soltó un gemido que excitó tanto a Theo que tuvo que besarla. Cuando sus labios se tocaron, ella se encendió y lo agarró del cuello obligándole a que le devorase la boca. Theo buscó su lengua, la chupó con la suficiente fuerza como para hacerle saber que la deseaba con locura y lamió sus labios, mordiéndolos con ardor. Los gemidos que se le escaparon cuando lo hizo eran una indicación de lo desesperado que se sentía por estar dentro de ella, así que hundió la cara en la curva del hombro de Luna y empezó a empujar muy despacio.

Luna no pudo evitar que se le escapase un grito al sentir su miembro en su interior. Nunca se había sentido tan llena en su vida. Se sentía poseída, reclamada de una forma que nunca antes había sentido. Theo se retiró lentamente y volvió a empujar dentro de ella. La sensación fue exquisita. Se sentía caliente y duro, y Luna jamás había estado tan suave y resbaladiza.

— Theo— gimió ella al sentir que empezaba a moverse de una forma lenta y provocadora— Me gusta…mucho. Te había echado tanto de menos…

Theo se quedó enterrado en ella, moviendo sus caderas en círculos constantes, mientras la besaba. Había sido un imbécil. Ella se había sentido sola esos días por su culpa.

— Perdóname Luna…te prometo que no volveré a apartarme de ti nunca más, ocurra lo que ocurra— le susurró al oído, encendiendo su piel y continuó moviéndose. Hubo un momento en el que Theo y Luna se acomodaron al ritmo armonioso que marcaba su corazón. Luna gemía y jadeaba, pidiéndole que nunca la dejase y Theo le aseguró que jamás lo haría. Él estaba temblando de deseo y el sudor corría por su cuerpo, haciendo que se sintiese cada vez más excitado.

Luna comenzó a temblar violentamente y arqueó las caderas para sentirle más cerca. Cuando llegó al orgasmo, gritó. Su sexo se apretó sobre el de él y sus paredes convulsionaron con tanta fuerza que llevaron a Theo al clímax. El placer puro que experimentó Theo en ese instante le hizo gritar suavemente y el calor y la fuerza de su eyaculación hizo que todos los malditos pensamientos que lo atormentaban desapareciesen de su cabeza. Por un momento sintió como si estuviese cayendo, mareado, totalmente desorientado pero la sensación volvió a golpearle de nuevo y arqueó la espalda cuando el placer fue tan intenso que casi se hizo insoportable. Cuando se derrumbó encima de Luna, notó que ella respiraba de forma agitada, hasta que poco a poco, ambos se relajaron.

— ¿Te encuentras bien?— preguntó al ver tenía los ojos cerrados y se apartó un poco, tumbándose a su lado. Ya no le importaba el hecho de estar desnudo junto a Luna. Le gustaba la sensación de sentir la calidez de su cuerpo junto al suyo.

Luna lo miró esbozando una sonrisa.

— Estos días he estado preocupada porque…pensaba que todo era culpa mía.

Theo, confuso, se incorporó un poco, apoyándose sobre el codo.

— ¿Cómo? ¿Tu culpa? Luna…

— Sí— susurró ella— Pensé que habías dejado de quererme y que por eso estabas tan distante conmigo.

Theo se horrorizó.

— ¿Qué?— preguntó preocupado— Luna, ¿qué estás diciendo? ¿Cómo voy a dejar de quererte? Si tú eres la persona que más me importa— musitó abrazándola— Soy un imbécil. Lo siento.

Luna frunció el ceño.

— ¿Entonces por qué no quieres decirme lo que te pasa? Necesito saberlo.

Theo la miró a los ojos y vio su sufrimiento. Precisamente no le había contado lo de su padre porque tenía miedo de preocuparla… y lo único que estaba consiguiendo era todo lo contrario.

— No quería decírtelo para que no sufrieras, Luna, porque lo que me ha pasado no tiene solución, por mucho que me empeñe en que así sea.

Luna enarcó una ceja.

— Mi padre me contó una vez que todo tiene solución, Theo.

Theo suspiró intentando no parecer desesperado.

— Bueno…cuando te lo diga, verás que no la tiene. Mi padre está reuniéndose con el señor Tenebroso y el resto de mortífagos, y...quieren convertirme en uno de ellos.

Luna ahogó un grito.

— Es terrible— murmuró apartándole el cabello de la frente dulcemente para verle los ojos.

— ¿Entiendes por qué no quería decírtelo, Luna? No quiero meterte en esto… y como comprenderás, mi futuro ya está escrito. Mi padre sirve al-que-no-debe-ser-nombrado, y aunque yo no quiera, tengo que convertirme en uno de ellos. Y por si fuera poco, el Ministerio sigue empeñado en creer que todo es mentira, que no ha vuelto, así que no cuento con la protección de nadie.

— ¿Y qué ocurre con Dumbledore?— sugirió Luna con voz temblorosa, por el miedo que le atenazaba la garganta.

Theo se rió sardónicamente.

— La prioridad de Dumbledore siempre ha sido Harry, Luna, pero realmente crees, ¿Qué se va a preocupar por algún alumno de Slytherin? Lo dudo mucho.

— Podríamos hablar con él—sugirió nerviosa— A lo mejor encuentra una solución.

Theo resopló, hastiado.

— No, Luna. Esto no podemos hablarlo con nadie. Solamente lo sabe Draco, y porque él tiene exactamente el mismo problema que yo.

— Oh, vaya…— murmuró preocupada. Si Draco Malfoy tenía el mismo problema…¿qué sería de Hermione? ¿Ella lo sabría?

— En fin, lo único que me salvaría es que el-que-no-debe-ser-nombrado se muera y creo que va a ser algo complicado, porque… ¿quién va a matarlo? Si prácticamente todo el mundo sigue empeñado en que no ha vuelto.

Luna vio que cada vez estaba más hundido, casi al borde de las lágrimas, y lo abrazó.

— No te preocupes Theo. Yo voy a estar a tu lado hasta el final, pase lo que pase.

Theo apretó los párpados con fuerza y hundió la cara en su abundante pelo rubio.

— No quiero ser un mortífago, Luna — su voz se quebró en ese momento— Sería como ellos y yo no…

— Te querré igualmente— susurró haciendo que se quedase en silencio y dejase de temblar— Ya verás Theo... conseguiremos encontrar alguna solución.

Theo se tranquilizó un poco y se quedó tumbado a su lado, notando la fragancia de su pelo. El optimismo de Luna conseguía que al menos albergase cierta esperanza en su corazón, por muy pequeña que fuese. Pero…había tantos problemas…por un lado su madre había muerto… y en caso de que los del Ministerio decidiesen creer a Harry, pillasen a su padre y el resto de mortífagos, y los metiesen en Azkaban, él se quedaría solo. ¿Qué iba a hacer si ocurría algo semejante? Por otra parte… si los mortífagos y el señor Tenebroso seguían sin ser descubiertos, tendría que unirse a ellos. Ninguna de las opciones le gustaba desde luego, pero en ese momento prefirió olvidarse, aunque fuese sólo por esa noche porque tenía a Luna a su lado y al menos se alegraba con saber que ocurriese lo que ocurriese, ella iba a seguir queriéndole siempre.


Al día siguiente, cuando ya casi había oscurecido, Hermione se paseaba de un lado a otro de la habitación, ansiosa porque Malfoy llegase. Ese mismo día por la mañana, Harry la había avisado de que esa tarde habría reunión y después del almuerzo había tenido la oportunidad de avisar a Malfoy, así que ahora tenía que esperar a que él fuese a su habitación. Aún así estaba nerviosa porque faltaba poco tiempo para que fuesen las ocho (hora de la reunión), y tenía que asegurarse de que Malfoy estuviese preparado en todos los aspectos. Física…y mentalmente.

— ¿Por qué tarda tanto? — preguntó Lavender histérica. Las chicas ya estaban al corriente de que esa tarde Draco iba a suplantar a Hermione y no podían parar de reír.

Parvati estaba tan entusiasmada como su amiga y habían preparado un montón de potingues. Ginny por su parte, no lo veía de la misma forma. Se había tumbado en su cama y se había puesto a leer un libro para pasar el rato. No le hacía gracia tener que estar pendiente de Malfoy durante parte de la tarde, y menos en ese momento que no estaba de humor para aguantarle. Estaba harta de que Zabini la evitase y cada vez que intentaba hablar con él, se las arreglaba para desaparecer.

— No lo sé, Lavender. Pero...¡Qué estáis haciendo! ¡Yo no he dicho en ningún momento que podáis encargaros de su aspecto físico!— exclamó Hermione exasperada al ver que sus dos amigas no dejaban de sacar pintalabios de un cajón.

Parvati ignoró su comentario y continuó buscando, pero en ese momento, Malfoy entró en la habitación por la ventana. Inmediatamente, al dejar la escoba apoyada contra la pared y ver a las chicas con los potingues, se asustó. Lavender y Parvati por su parte, comenzaron a chillar. Desde que se habían enterado de que Hermione estaba con él, no los habían visto juntos.

— ¡Oh, por favor! ¡Daos un beso!— gritó Lavender dando saltitos y al ver que tanto Malfoy como Hermione la miraban con mala cara, ella y Parvati comenzaron a canturrear al unísono— ¡Que se besen! ¡Que se besen!

Ginny contemplaba la escena desde su cama, sin inmutarse.

— Ignóralas Malfoy— bufó Hermione cansada, pero le hizo gracia decirle algo así porque precisamente era lo que siempre le decía a Harry y Ron cuando él los incordiaba— Haz como si no existiesen.

Draco se aflojó un poco la corbata.

— Creo que va a ser difícil, Granger— dijo sentándose en su cama— ¿Cuánto va a durar la reunión del cabeza rajada?

Hermione frunció el ceño.

— Harry— puntualizó— A partir de ahora vas a tener que llamarle por su nombre, Malfoy, por muy difícil que te resulte.

Draco se rió con ironía.

— ¿A Potter?— escupió entre risas— ¿Por su nombre? Ni de coña.

Hermione se sentó a su lado y lo fulminó con la mirada.

— Te recuerdo Malfoy, que durante una o dos horas, vas a tener que comportarte como si fueras yo. Tanto él, como Ron y el resto, no pueden sospechar absolutamente nada, así que tendrás que parecer... civilizado. Y eso conlleva: nada de insultos y nada de despreciar a ninguno de los del grupo— luego miró a las chicas, en concreto a Ginny, que era en la que había caído la mayor parte de la responsabilidad— Si hace algo fuera de lo normal, me avisáis por favor.

Las demás asintieron rápidamente. Draco prefirió no replicar más. En cuanto a Luna, aunque no estaba allí, también había sido informada y había prometido a las chicas que no diría nada a Theo sobre lo que estaban planeando.

— Bien— continuó Hermione levantándose para coger la poción que estaba sobre su mesita de noche. Luego se arrancó un pelo suavemente y lo echó dentro— Aquí tienes la poción multijugos, Malfoy. Tienes que bebértela por completo para que el efecto dure el tiempo necesario. Sería horrible si vuelves a la normalidad antes de lo previsto.

Draco puso una mueca de asco al llevarse el vaso a los labios y saborear aquella cosa repugnante. Una vez que se tomó toda la poción, se sintió algo mareado y empezó a notar que poco a poco, el cuerpo le cambiaba de forma, volviéndose más pequeño y más…femenino.

Ginny, que hasta ese momento había estado muy callada, soltó una fuerte carcajada al ver a dos Hermione exactamente idénticas sentadas en la cama. Salvo por el hecho de que una de ellas iba en vaqueros y camisa y la otra llevaba un uniforme de chico que le quedaba bastante grande. Lavender y Parvati también empezaron a reírse.

— ¡De qué mierda os reís!— graznó Draco— ¡Tú, cállate comadreja!— en ese momento se dio cuenta de que su voz seguía siendo la misma. Extrañado y sintiéndose raro por tener el cuerpo de Granger, se llevó una mano a la cabeza y notó algo estropajoso— ¡Por Circe Granger, cómo puedes vivir con este pelo!

Hermione rodó los ojos, frustrada.

— Creo que ahora viene la peor parte…— murmuró ignorándolo y mirando a las demás— Malfoy sigue siendo…Malfoy.

Las chicas se acercaron y se sentaron junto a ellos.

— Bueno, bueno— dijo Lavender con un pintalabios en la mano— Es hora de ponerte guapa.

— Ni hablar— le espetó Malfoy apartándole la mano al ver que intentaba restregarle aquello en la boca— No pienso dejar que me toquéis la cara.

Hermione asintió.

— Por una vez estoy de acuerdo con Malfoy. Yo nunca suelo… en fin, que no me maquillo habitualmente. Sería algo sospechoso.

En ese instante Draco sonrió de forma enigmática. Había algo que tenía ganas de hacer.

— Creo que lo conveniente es que os olvidéis de esas gilipolleces y pasemos directamente a la ropa.

Hermione sintió una sacudida y se ruborizó.

— Está bien— dijo intentando parecer tranquila al ver que él la miraba burlonamente— Voy a buscar algo de... ropa interior.

Se levantó de su cama, se acercó a su mesita de noche y abrió el primer cajón. Al ver todas sus braguitas se enrojeció violentamente. Le daba muchísima vergüenza pensar que Malfoy iba a ponerse su ropa interior, así que había sido precavida y tenía un plan de emergencia.

Draco, a pesar de que Lavender y Parvati intentaban hacer un esfuerzo sobrehumano para conseguir emperifollarlo, no dejaba de empujarlas para que lo dejasen tranquilo. Se levantó al ver que Granger buscaba en el cajón y sacaba unas bragas…algo raras. ¡Parecían de vieja! ¡Ni que fuesen de McGonagall!

— ¿De dónde narices has sacado eso Granger? ¡No pienso ponerme esa cosa!— bramó escandalizado, haciéndose la víctima. Tendría que recurrir a medidas desesperadas— Si quieres que trate con respeto a Potter y compañía, tendrás que dejar que yo elija lo que voy a ponerme.

Hermione comenzó a soltar maldiciones.

— Está bien— masculló enfadada— De todas formas, dudo que encuentres lo que quieres, Malfoy— le espetó enderezándose.

Draco entrecerró los ojos, primero porque se había distraído y Brown había aprovechado el momento para pintarle los labios de color carmín, y segundo, porque tenía la esperanza de que en alguna parte del cajón de Granger hubiese un tanga. Aunque teniendo en cuenta lo mojigata que era se había hecho ilusiones vanamente. Después de mucho buscar, dio con un conjunto de ropa interior negro. Ese le gustaba…además era el que ella había llevado la primera noche que se acostaron. Cuando cerró el cajón, Hermione lo agarró del brazo y lo arrastró a regañadientes al cuarto de baño. Después, ella salió, cogió su uniforme de Gryffindor que estaba encima del baúl y advirtió a las demás de que no los molestasen.

— Ya está, aquí tienes mi uniforme— murmuró cuando entró en el cuarto de baño y cerró la puerta. Dejó la ropa en el lavabo y luego se cruzó de brazos— No pienso moverme hasta que te cambies. ¿Creías que iba a dejarte solo Malfoy? Estás mal de la cabeza. Más te vale no intentar hacer nada raro.

Draco ignoró su comentario y comenzó a moverse sinuosamente, a gemir y a palparse los pechos. Hermione puso los ojos en blanco y aprovechando que ahora tenía el cabello como ella, le pegó un fuerte tirón.

— ¡Joder!— aulló dolorido— ¡Eres una aguafiestas, Granger!

— ¡Cállate castaña estúpida!— lo amenazó haciendo un ademán, como si fuese a volver a tirarle del pelo. Draco se quedó en silencio inmediatamente— Bueno, desabróchate y quítate la ropa con los ojos cerrados.

Draco soltó un resoplido de indignación. Cojonudo, y él que pensaba que iba a poder disfrutar de ese momento. Granger, desde luego, a veces conseguía sacarle de quicio.

— Pero si ya te he visto desnuda. ¿Qué importa?

Hermione se metió un mechón detrás de la oreja, nerviosa.

— Pero… esto no es lo mismo, Malfoy. No sé, me da vergüenza.

Draco sonrió travieso.

— ¿He de recordarte que tú tomaste poción multijugos, Granger? A saber lo que hiciste con mi cuerpo. Tengo todo el derecho del mundo a tener los ojos abiertos si me place.

Hermione suspiró cansada. No tenían mucho tiempo y prefería no seguir discutiendo.

— Está bien Malfoy, haz lo que te dé la gana, pero date prisa— dijo hastiada y comenzó a ayudarle a quitarse la ropa. Le resultaba muy raro verse a sí misma en uniforme de chico y con los labios pintados. La verdad era que ese color le favorecía…

En ese momento, Draco cogió el sujetador que Hermione había dejado sobre el lavabo y comenzó a intentar abrochárselo, pero no tenía ni idea.

— ¿Cómo mierda se pone esto, Granger?— Hermione bufó, no contestó y se lo abrochó ella.

— Mira Malfoy— lo advirtió mientras empezaba a ponerle la camisa y la corbata de Gryffindor— Sé que te va a resultar difícil, pero tienes que prometerme que… intentarás llevarte bien con Harry y Ron. Al menos durante un rato. Si te descubren, no sé qué podría pasar. Por favor…

Draco la miró y vio que parecía muy angustiada. Ella tenía razón. Si lo descubrían estarían en problemas. Todo el mundo se haría demasiadas preguntas y desde luego no era algo bueno.

— Está bien, Granger. No te preocupes, lo haré…lo mejor que pueda.

Hermione suspiró, relajándose un poco y comenzó a bajarle los pantalones del uniforme lentamente. Draco vio que se enrojecía repentinamente y la apartó.

— Déjalo, ya lo hago yo— murmuró ayudándola a incorporarse al ver que se había agachado un poco. Hermione insistió mil veces en que se pusiese la falda antes de quitarse los calzoncillos y al final, él acabó haciendo lo que ella decía. Cuando se puso las bragas, Hermione le dio sus zapatos y luego salieron del cuarto de baño.

Las demás empezaron a gritar como si Gryffindor hubiese ganado la copa de Quidditch al ver a Draco Malfoy convertido en Hermione Granger.

— ¡Ahora nadie se dará cuenta!— dijo Parvati motivada— Aunque, Hermione, espero que no te moleste…pero Malfoy está más sexy que tú.

Hermione rodó los ojos, pero en ese momento se dio cuenta de que el rubio se había desabrochado los primeros botones de la camisa y se había aflojado un poco la corbata, y ella ni siquiera se había percatado.

— ¡Malfoy!— exclamó furiosa— ¿Qué te he dicho antes?

Draco soltó una risa sibilina.

— Has dicho que te prometa que voy a llevarme bien con Weasley Pis y San Potter, pero no me has dicho nada de cómo tengo que ir vestido.

— Eres un imbécil— farfulló molesta intentando abrocharle los botones de nuevo pero él no la dejaba. Completamente desesperada miró su reloj y vio que faltaban menos de diez minutos para la hora de la reunión— Maldita sea, no nos queda tiempo. Chicas, tenéis que estar pendientes de que no haga nada fuera de lo normal.

— Está bien— repuso Ginny acercándose a Malfoy para escrutarlo atentamente— A ver hurón, a partir de ahora, tiene que parecer que eres Hermione. No sé, compórtate como ella, dí algo. Sobre todo tienes que imitar su voz todo lo que puedas. Aún suenas a Malfoy.

Draco esbozó una sonrisa ladeada. Una sonrisa que le dio a Hermione repelús verla en sí misma.

— Eso es fácil— dijo él regodeándose y levantó la mano, empezando a dar saltos como un loco— ¡Profesor Snape! ¡Yo la sé! ¡Yo sé la diferencia entre el Acónito y la luparia! ¡Deje..de ignorarme!

Hermione, casi fuera de sí, volvió a tirarle del pelo, haciendo que se le escapase un grito de dolor.

— Para empezar Malfoy, yo no doy saltos en clase. Y deja de hacer eso, que ahora llevas falda por si no lo recuerdas— en ese momento suspiró preocupada. Desde luego hacía mal en dejarlo a sus anchas con su cuerpo. Iba a pasar algo malo, lo presentía.

Ginny, que vio la angustia reflejada en su rostro, la tranquilizó.

— No te preocupes— le susurró al oído— Voy a encargarme de que el hurón asqueroso trate con todo el respeto del mundo a mi hermano y Harry. Ya verás como todo sale bien.

— Eso espero— dijo Hermione inquieta y vio como todas intentaban llevarse a Malfoy, pero el rubio se negaba a cooperar.

— ¡Joder, no, no, esperad!— exclamó pero las chicas lo arrastraron al exterior de la habitación. Para su desgracia, Malfoy seguía siendo un chico y al pisar las escaleras, se convirtieron inmediatamente en un tobogán y todas cayeron rodando.

Hermione, que había olvidado ese detalle, salió corriendo, preocupada porque les hubiera pasado algo. Gracias a Merlín en la sala común de Gryffindor no había nadie.

— ¿Estáis bien?— preguntó desde arriba al verse a sí misma tumbada bocabajo, medio inconsciente y con la falda levantada, dejando a la vista sus bragas.

Draco, aún aturdido, se levantó torpemente y las chicas lo imitaron.

— ¡Si me hubieseis dejado hablar, ahora no habría pasado esto!— exclamó mirando molesto a las demás y se frotó la espalda, al sentirse dolorido— Esto era lo que quería comentarte, Granger. ¿Cómo narices voy a recuperar mi escoba y mi ropa? ¿Y si se termina el efecto de la poción? No puedo volver a mi sala común vestido con un uniforme de tía, y menos de Gryffindor. Además, ¿cómo voy a entrar en tu habitación si no es por la ventana?

Hermione dudó por unos momentos.

— Hmm, pues... te esperaré fuera del castillo. Cuando termine la reunión, sal por las puertas del vestíbulo. Estaré cerca de la cabaña de Hagrid con tu ropa y tu escoba. Allí no nos verá nadie.

Draco, algo intranquilo, asintió.

— ¡Venga, iros de una vez!— los instó Hermione para que se apresurasen a ir a la reunión. Ella siempre era de las primeras en llegar y si no era así, Harry y Ron empezarían a sospechar. Aunque con Ronald aún no se hablaba demasiado…

Las chicas por su parte, caminaron por los pasillos del séptimo piso hasta que llegaron a la zona donde aparecía la sala de los menesteres. Ginny se paró una vez antes de entrar.

— Bien, esperemos que no haya llegado nadie todavía— dijo abrochándole un botón de la camisa a ''Hermione'' al ver que enseñaba demasiado escote— Malfoy, debes saber que en las reuniones hay veces en las que Harry nos divide por parejas para practicar los hechizos defensivos y demás, así que Lavender, Parvati y yo no podremos estar todo el rato pendientes de ti, ¿vale? Tendrás que tener cuidado, y si haces algo fuera de lo normal… me encargaré de que Hermione se entere.

— Vale comadreja, he captado el mensaje. Acabemos con esto de una vez— le espetó abriendo la puerta que acababa de surgir en la pared. Todas asintieron y se apresuraron a entrar.

Una vez dentro, la puerta se desvaneció y sólo quedó la lisa pared y el silencioso pasillo. Por los alrededores no había nadie, o eso creyeron las chicas y Malfoy, porque Astoria Greengrass y Graham Montague habían estado contemplando la escena desde un recoveco.

Astoria mascullaba por lo bajo. Al estar algo lejos, no habían podido escuchar la conversación. Graham, en cambio, sonreía triunfante.

— ¿Por qué estás tan contento?— le espetó frustrada— No hemos oído nada de lo que han dicho. Además, ¿por qué la estúpida de la sangre sucia llevaba esas pintas? Ni que se creyese guapa.

Montague ignoró su comentario.

— ¿No te das cuenta?— preguntó eufórico— Esa es la sala de los Menesteres. Había escuchado de su existencia pero no sabía que era cierto. Seguramente ahí es donde se reúnen con Potter.

Astoria enarcó una ceja.

— ¿Tú crees?— pero no hizo falta respuesta por parte de Montague porque en ese momento, aparecieron Harry Potter, Ronald Weasley y Neville Longbottom por el pasillo y volvió a aparecer la puerta en la pared.

Montague sonrió satisfecho.

— ¿Has visto? Creo que deberíamos ir a avisar a Umbridge e informarla de donde están haciendo las reuniones de lo que sea que están tramando. Creo que ahora está en las cocinas interrogando a los asquerosos elfos. Ya verás el castigo que les cae a los amiguitos de Potter. Seguro que los expulsa a todos del colegio.

Astoria se rió en voz baja al ver que llegaban los hermanos Creevey y los gemelos Weasley y también entraban en la sala de los Menesteres.

— Está bien, pero…— en ese momento sujetó a Montague al ver que se apresuraba a salir del recoveco— vamos a esperar un poco más para ver quiénes van exactamente a la reunión. Si le damos todos los nombres a Umbridge seguramente nos recompensará.

Montague se excitó al ver el odio que reflejaban sus ojos y no pudo negarse. Si Umbridge como Suma Inquisidora, había dicho que sancionaría y expulsaría a todo el que descubriese acudiendo a alguna reunión no autorizada, Hogwarts iba a librarse de mucha gentuza ese año.

Por otra parte, Draco fue sintiéndose cada vez más incómodo al ver que aparecían más y más alumnos en la sala de los Menesteres. Al menos él y las chicas habían llegado los primeros y en un principio no se había preocupado mucho, pero a partir de que aparecieron el cabeza rajada y compañía las cosas fueron de mal en peor.

— Hermione, ¿qué demonios te has hecho?— preguntó Ron frunciendo el ceño al ver que su amiga llevaba los labios pintados y mostraba un poco el escote. Últimamente no hablaba con ella, pero en esa ocasión no pudo evitar preguntarle.

— Cierra la boca comadr…— en ese momento Ginny que estaba a su lado le tiró un pellizco del brazo— ¡Ay! Ron…déjame.

Ron al escuchar la voz de Hermione, se extrañó muchísimo pero Ginny intervino rápidamente.

— Ehh, es q-que está resfriada y un poco afónica— tartamudeó nerviosa— No te acerques mucho, es contagioso, ¿A qué sí Hermione?

Draco asintió un par de veces con la cabeza y tosió falsamente.

Ron se encogió de hombros y se acercó a Harry al ver que había empezado a agrupar a todo el mundo por parejas.

— Oye Harry, ¿no te has dado cuenta de que Hermione está muy rara hoy?

Pero Harry parecía no escucharle. Estaba contento porque Seamus Finnigan acababa de llegar. Había ido con Dean Thomas y era la primera vez que se atrevía a aparecer por allí. Entre ellos las cosas no iban tan mal como en un principio aunque todavía dudaba de lo de la capa. No había vuelto a desaparecer pero su instinto le decía que algo estaba ocurriendo. Ignorando los comentarios de Ron, entre ellos— ¿Pero has visto cómo se ha pintado los labios? ¿Y por qué narices habla con esa voz tan rara?— continuó agrupando a los alumnos. Cho también estaba allí, junto con su amiga Marietta Edgecombe. Luna había ido con Theodore Nott y los gemelos Weasley no dejaban de hacer tonterías.

En ese momento, Neville Longbottom se acercó a él muy serio.

— Harry, hoy quiero practicar con Hermione— dijo con la varita en la mano y Harry no puso ningún impedimento. Sabía que Neville quería mejorar y teniendo en cuenta que Hermione era una de las mejores del grupo, no era mala idea.

— Está bien Neville, ponte con ella— y continuó formando parejas. Era bueno que todos cambiasen de vez en cuando para no enfrentarse siempre a los mismos oponentes. Ginny Weasley terminó esa vez con Colin Creevey, Lavender con Seamus Finnigan y a Parvati le tocó con Ron, aunque no dejaba de mirar a Harry.

Draco se escandalizó al ver que el retrasado de Longbottom se acercaba a él.

— ¿Qué se supone que haces?— le espetó molesto. Estaba frustrado porque la comadreja junior y las demás lo habían abandonado y ahora… ¿le tocaba ponerse con el tonto de turno? Ni de coña.

Neville vio que Hermione estaba algo borde, pero pensó que quizás había tenido un mal día. Conociéndola, seguro que era por el estrés de los TIMOS, que cada vez estaban más cerca.

— Le he dicho a Harry que quería ponerme contigo… ya sabes, creo que eres de las mejores del grupo— dijo algo avergonzado.

Draco enarcó una ceja al verlo cabizbajo y se cruzó de brazos. ¿Qué cojones significaba aquello? ¿Él había ido a pedirle a Potter que quería ser su pareja? ¿Pero qué coño? ¿Y si el tonto de Longbottom iba detrás de Granger? Además estaba muy sonrojado. ¡Nah! Imposible.

Harry comenzó a pasearse por la sala y animó a todos a que empezasen a practicar los hechizos defensivos.

Draco sacó su varita, aunque sinceramente no tenía ganas de un estúpido duelo con Longbottom. Lo iba a desarmar en menos de un segundo. En ese momento, hastiado, se rascó la entrepierna, aunque claro, para su sorpresa, no tenía nada.

Ron, que se había dado cuenta, se quedó atónito distrayéndose por completo y Parvati exclamó— ¡Expelliarmus!— dejándole desarmado.

Draco estuvo a punto de negarse a combatir contra Longbottom. Ese día se sentía amable y no le apetecía mandar al Gryffindor a la enfermería.

— Oye Hermione— dijo de pronto Neville sacándolo de sus fantasías— Hoy pareces…no sé, estás diferente. ¿Te has hecho algo? — el chico pensó que quizás si alagaba a su amiga, dejaría de estar tan borde y se animaría un poco— Creo que… estás guapa.

Draco rechinó los dientes. Aquello era la gota que colmaba el vaso. Primero le decía que quería ser su pareja durante la reunión y ahora le venía con que…¿estaba guapa? ¡Por Circe! ¡No cabía duda de que el retrasado de Longbottom estaba embobado con Granger! ¡Y durante todo ese tiempo…¿qué habría sucedido en las reuniones?! ¿Acaso habría intentado ligársela? En ese momento se puso tan furioso que alzó su varita violentamente y gritó soltando un gallo— ¡Tarantallegra! — No era la primera vez que le lanzaba ese hechizo a Longbottom y desde luego merecía la pena hacerle sufrir por segunda vez. Las piernas de Neville comenzaron a bailotear incontroladamente y el chico comenzó a sollozar. Harry se acercó apresuradamente y deshizo el hechizo.

— ¡Hermione, qué demonios te pasa!— exclamó molesto, pero en ese momento Ginny se acercó a su amiga.

— Déjala Harry, hoy está algo… estresada. No ha tenido un buen día— dijo volviéndole a pellizcar discretamente y luego masculló por lo bajo— A la próxima te enteras. Te aseguró que el maleficio mocomurciélago no te hará ninguna gracia.

Draco puso una falsa expresión de terror pero inmediatamente, al ver que Longbottom ya se había recuperado, apretó la mandíbula. Desde luego allí no iba a poder hacer nada porque se podía meter en un lío, pero no iba a dejar que aquel tonto se saliese con la suya. Cuando tuviese la oportunidad iba a dejar bien claro de quién era Granger.

— ¡Está bien! ¡Escuchadme!— exclamó Harry haciendo que todos dejasen de lanzar hechizos— El último día que hubo reunión, estuvimos aprendiendo el encantamiento patronus. Hoy vamos a volver a repetirlo porque hay algunos que aún no habéis conseguido invocarlo.

Draco sintió un vuelco en el estómago. Mierda, mierda. Estaba totalmente jodido. En ese momento se olvidó de Longbottom, de las chicas y de todo. Él jamás había invocado un patronus y… no sabía si Granger lo había conseguido o no, por no hablar de que tampoco sabía cuál era la forma del patronus de ella. ¿Qué coño iba a hacer?

Todos empezaron a invocar un patronus. El ciervo de Harry correteaba por toda la sala, la liebre de Luna no dejaba de brincar y Draco se sentía cada vez más agobiado. No sabía qué hacer. Quería que ocurriese un milagro y nunca pensó que se alegraría tanto de ver a Dobby apareciéndose en la sala.

Por una vez en su vida, se sintió agradecido con el sucio elfo.

— Menos mal— suspiró aliviado.

— ¡Harry Potter y sus amigos tienen que marcharse rápidamente de la sala de los Menesteres! — exclamó Dobby nerviosamente.

Harry sintió como el corazón se le aceleraba.

— ¿Por qué? ¿Qué ha pasado Dobby?— sus sospechas apuntaban a que Umbridge los había descubierto pero prefería no pensar en ello. No, por Merlín, no…

Dobby gimoteaba pero no era capaz de hablar, así que Harry comenzó a interrogarle.

— ¿Ha sido la profesora Umbridge?— el elfo asintió rápidamente— ¿Sabe que estamos aquí?

Draco, al ver que Dobby volvía a mover la cabeza en un gesto afirmativo, sintió como si el suelo se desmoronase bajo sus pies. Tenía que salir de allí inmediatamente.

— ¡La señorita Greengrass y el señor Montague entraron en las cocinas para informar a Umbridge! ¡Todos vienen hacia aquí! ¡Harry Potter debe huir inmediatamente, antes de que sea demasiado tarde!

Ginny y las chicas se acercaron a Draco.

— Tenemos que sacarte de aquí como sea— la pelirroja estaba muy nerviosa. Ya no sólo por ella y los demás. Malfoy estaría perdido si lo descubrían.

Harry les instó a todos que saliesen de allí rápidamente y los alumnos se aproximaron a la puerta en estampida. Ginny y las demás sacaron a Draco de la sala de los Menesteres pero en ese momento vieron que su pelo comenzaba a volverse rubio.

— ¡OH NO! — chilló Parvati horrorizada— ¡Se está transformando! ¡Qué vamos a hacer!

Draco, intentando no volverse loco, respiró profundamente.

— ¡No os preocupéis por mí, joder! ¡Largaos a vuestra sala común o a cualquier sitio antes de que os vean! ¡Yo voy a buscar a Granger!

Y sin más dilación, salió corriendo, rezando y deseando no encontrarse ni a Umbridge ni a ningún miembro de la Brigada Inquisitorial por los corredores. Sentía que la ropa cada vez se encogía más hasta que llegó un punto en el que le quedaba demasiado pequeña y tuvo que quitarse los zapatos al notar que comenzaban a hacerle daño. Durante su carrera hacia el vestíbulo tuvo la gran suerte de no encontrarse con nadie, pero por desgracia justo cuando iba a salir del castillo, se cruzó con Astoria y se estampó contra ella.

Los miembros de la Brigada Inquisitorial se habían separado para ver si capturaban a los responsables, pero lo que Astoria Greengrass nunca se esperó fue encontrarse a Draco Malfoy por el camino… ¡Vestido de mujer y con los labios pintados!

— ¡AAHHHHHHH! — chilló horrorizada— ¡Por Salazar! ¿Qu-qué haces vestido de…

Pero no obtuvo respuesta. Draco se dio a la fuga y salió por las grandes puertas de la entrada. Astoria se quedó plantada en el vestíbulo, asimilando lo que acababa de ver. ¿Draco Malfoy vestido con un uniforme de chica y con los labios pintados de carmín? ¿Qué demonios? ¡Ahora estaba claro que se había cambiado de bando! ¡Eso explicaba por qué antes de Navidad Blaise le había cogido los tacones a Pansy y se había puesto su vestido de margaritas! ¡Les iba ese rollo! ¡Qué asco por Salazar, y pensar que ella se había acostado con él! Intentó reprimir una arcada pero no pudo contenerse. En ese momento pensó que lo mejor era continuar con lo que estaba haciendo y se dirigió al segundo piso para ver si había alguna estúpida de Gryffindor escondida en el cuarto de baño de chicas.

Alguna estúpida de Gryffindor. En ese momento se dio cuenta de algo. Gryffindor. El uniforme que llevaba Draco Malfoy no era de Slytherin. Tenía el emblema de un león. ¿Qué narices significaba aquello? ¿Por qué Draco llevaba un uniforme de Gryffindor? Bueno, ahora no podía pensar en él. Tenía que continuar la búsqueda y pillar a los amigos de Potter, sobre todo a la sangre sucia, que no la soportaba. Cuando tuviese la oportunidad y estuviese más tranquila, investigaría a Draco más a fondo. No le gustaba ni un pelo lo que estaba sucediendo.

Malfoy por su parte, llegó casi sin aliento a la cabaña de Hagrid y hasta que no vio a Granger sentada en la hierba leyendo un libro no se tranquilizó.

— ¡Oh no!— gritó ella al ver que ya no estaba bajo los efectos de la poción multijugos— ¿Te ha visto alguien?— pero a pesar de que estaba preocupada, no pudo evitar soltar una risita— Pareces...algo raro.

Draco no estaba para bromas así que se acercó a ella, le dio los zapatos y comenzó a desnudarse con manos temblorosas.

— Granger, escúchame— Hermione, asustada se levantó rápidamente al notar que algo no iba bien— ¿Llevas mucho rato aquí?

Hermione se encogió de hombros.

— Bueno… hará unos quince o veinte minutos, pero no te preocupes, he estado repasando Transformaciones y…— dijo soltando el libro en la hierba, junto a la escoba.

— Granger, tienes que irte inmediatamente a tu dormitorio. Umbridge ha descubierto lo de las reuniones. Creo que ha sido por culpa del imbécil de Montague y de la desgraciada de Astoria— Hermione, alarmada, ahogó un grito pero Draco le tapó la boca. Prefería no contarle que Astoria lo había visto— Por favor, escúchame— dijo mientras se ponía su ropa. Hermione le limpió los restos de pintalabios con un pañuelo— No sé si han pillado a las demás porque me separé de ellas para encontrarme contigo. Ahora no hay tiempo para hablar. No te preocupes y márchate a tu dormitorio.

— Pero…

— Esta noche iré a verte a tu habitación— la interrumpió Draco. Quería llevarla con la escoba pero… llevaban demasiadas cosas, además, podían verlos y ya en bastante lío se habían metido— Haz lo que te digo, Granger. Vete antes de que sea demasiado tarde.

Hermione no dijo nada más. Cogió su uniforme, su ropa interior y su libro de Transformaciones y se fue de allí apresuradamente mientras Malfoy se quedaba detrás de la cabaña de Hagrid terminando de vestirse.

La Gryffindor, sintiendo una fuerte ansiedad que la oprimía, llegó milagrosamente a la sala común de Gryffindor. Cuando entró en su habitación vio que Luna estaba allí, muy asustada y Lavender y Parvati no dejaban de llorar.

— ¿Dónde está Ginny? — preguntó angustiada.

— ¡Hermione!— exclamó Lavender abalanzándose sobre ella— ¡Estás bien! ¿Has hablado con Malfoy? ¿Él ha tenido problemas?

Hermione negó con la cabeza y comenzó a ponerse su uniforme.

— Tranquila, no le ha pasado nada. ¿Podéis decirme dónde está Ginny?

Parvati en ese momento se llevó las manos al rostro y Luna le acarició la espalda intentando calmarla.

— Creo que está en el despacho de Dumbledore— dijo Parvati con voz trémula— Cuando estábamos llegando a la torre de Gryffindor, la asquerosa de Millicent Bulstrode se abalanzó sobre nosotras y suerte que Ginny le pegó un puñetazo. Las demás conseguimos escapar pero en ese momento apareció Warrington y bueno… entre él y Millicent se llevaron a Ginny.

— ¡¿Qué?!— chilló Hermione aterrada— ¿Han pillado a alguien más?

Luna la miró preocupada.

— Acabamos de hablar con Dean y nos ha dicho que Montague ha conseguido tenderles una trampa a Harry y Ron. Dean dice que al parecer Cornelius Fudge va a venir a Hogwarts para reunirse con Dumbledore esta misma noche.

Hermione se dejó caer en la cama, sin fuerzas. Maldita sea, era el fin. Si el ministro iba a ir a Hogwarts, quería decir que… ¿Todos iban a ser expulsados?

Luna fue a decir algo, pero en ese momento una chica de sexto llamó a la puerta de la habitación para informar a Hermione de que había alguien buscándola en la sala común. Hermione, con el corazón en la boca, bajó las escaleras sintiendo cómo el miedo la carcomía por dentro.

Minerva McGonagall estaba junto al retrato de la Dama Gorda, esperándola muy seria.

— Señorita Granger, me han informado de que tiene que venir conmigo al despacho del profesor Dumbledore y será mejor, que por ahora, no haga ninguna pregunta.

Hermione cabizbaja, se limitó a seguirla en silencio. Durante el camino, escuchó los murmullos de los cuadros que había en los pasillos y los canturreos de Peeves a lo lejos, pero ni siquiera eso podía distraerla. Estaba aterrada por lo que pudiese ocurrir en aquel despacho.

¡Meigas Fritas!— exclamó McGonagall y la gárgola de piedra las dejó pasar. Una vez allí, Hermione vio que Astoria Greengrass y Graham Montague estaban sentados en unos sillones junto a Umbridge, exultantes, mientras Ginny, Ron y Harry permanecían junto al profesor Dumbledore.

Hermione suspiró al ver que sus amigos estaban bien pero al fijarse en la sonrisa de satisfacción de la profesora Umbridge, sintió un escalofrío recorriéndole todo el cuerpo.

— Ejem, ejem— carraspeó con su maldita vocecilla— Y ahora que estamos todos, sólo queda esperar a Cornelius. Profesora McGonagall, puede marcharse. No creo que su presencia aquí sea necesaria.

Hermione vio que el ministro aún no había llegado y en parte, lo agradeció.

— Creo que el profesor Dumbledore es el que debe decidir si mi presencia aquí es necesaria o no, Dolores— le espetó McGonagall desafiante.

Dumbledore hizo un ademán con la mano. Era mejor que la profesora no estuviese allí. Había demasiados problemas como para que ella acabase estando involucrada.

— Tranquila Minerva. Será mejor que te marches, por ahora no te necesito— McGonagall abrió y cerró la boca un par de veces, sin decir nada, pero al final cedió y a regañadientes, se fue del despacho.

— Ejem, ejem— carraspeó Umbridge centrando su atención en Hermione, esbozando una sonrisa adorable— Bien señorita Granger, ¿por qué cree usted que está aquí con sus compañeros?

Hermione, al ver que Dumbledore le indicaba que se sentase en una silla, asintió. Luego volvió a mirar a la profesora.

— No lo sé— le espetó fríamente.

Dolores soltó una risita infantil.

— Yo creo que sí lo sabe señorita Granger. Esta tarde, usted ha estado reuniéndose con el señor Potter y el resto de sus compañeros en la sala de los Menesteres, cuando en el Decreto de Enseñanza aprobado por el Ministerio de Magia quedó muy claro que todos los alumnos que participasen en reuniones no autorizadas sin el permiso de la Suma Inquisidora, serían expulsados del colegio.

Dumbledore contemplaba la escena sin decir ni una palabra y Harry no dejaba de mirarlo desesperado, esperando a que interviniese pero aquello no ocurría.

— No sé de qué me habla, la verdad— Hermione desvió la vista en ese momento y se fijó en que Astoria Greengrass la miraba de arriba abajo con desprecio.

Dolores volvió a carraspear.

— Bien, me temo que no me deja otra opción, señorita Granger— se levantó y se acercó a Astoria, sonriendo dulcemente— Señorita Greengrass, ¿puede contarnos qué es lo que ha sucedido esta tarde cuando usted estaba patrullando los pasillos con el señor Montague?

Astoria, que estaba deseando que llegase su momento de gloria, se enderezó.

— Pues que Graham y yo la hemos visto entrando en la sala de los Menesteres. A ella y a todos los demás.

Hermione frunció el ceño.

— Dudo mucho que tengas pruebas, estúpida.

— Señorita Granger, ¿cómo se atreve? Usted no tiene permiso para hablar. ¡Qué falta de modales! Veinte puntos menos para Gryffindor— dijo Umbridge sonriendo con ternura— Y tiene suerte de que aún no haya sido expulsada de Hogwarts junto con el señor Potter y los demás, pero no se preocupe, pronto llegará el ministro. Oh, desde luego.

Astoria, sin perder tiempo, sacó una lista con todos los nombres de los alumnos que habían estado en la reunión. Al parecer la había encontrado en la sala de los Menesteres cuando entró con la profesora Umbridge para inspeccionar la estancia. En el encabezado ponía: Miembros del Grupo contra los Tarados del Ministerio de Magia.

— Muy bien, señorita Greengrass… y señor Montague, usted también ha hecho un gran trabajo. Cincuenta puntos para cada uno— luego se dirigió a Hermione— Señorita Granger, usted está aquí porque es íntima amiga del señor Potter y es evidente que esta idea ha sido planeada entre ambos.

Hermione cerró los ojos. La cabeza había comenzado a dolerle y sólo el hecho de pensar que quizás era expulsada de Hogwarts, le daba ganas de vomitar. ¿Qué iba a pasar con los TIMOS? ¿Con sus estudios? ¿Con Draco Malfoy? Ahora estaba segura de que no podía apartarse de él. Lo único que la tranquilizaba era que no sospechaban absolutamente nada de Malfoy.


Cuando se acercaba la hora de la cena, en la habitación de las chicas de Gryffindor, Luna se había tumbado en la cama de Lavender agotada pero aún así estaba intentando calmarla a ella y a Parvati. Las chicas se sentían cada vez más desesperadas cuando de pronto, Hermione y Ginny entraron en la habitación.

— ¡Qué ha pasado!— Lavender nunca había estado tan asustada y más aún cuando vio que sus amigas estaban muy pálidas.

Hermione se sentó en la cama y se abrazó las piernas, como si estuviese a punto de llorar.

— ¡No me digas que van a expulsarnos!— chilló Lavender.

Ginny suspiró antes de comenzar a hablar.

— No van a expulsarnos, pero… Dumbledore se ha fugado— Parvati y Lavender se quedaron mudas de asombro— Si no se hubiera escapado, Fudge lo hubiese metido en Azkaban. Iban a expulsarnos a todos. La maldita zorra de Astoria sabe quién ha ido a la reunión y además, ha encontrado la lista que dejó Harry en la sala de los Menesteres, así que Umbridge tiene todos los nombres. Si no hubiera sido porque Dumbledore se ha inculpado, ahora mismo ya no estaríamos en el colegio.

— Pero… ¿qué ha ocurrido?— Luna estaba muy preocupada porque había tenido que separarse de Theo cuando todos se marcharon de la sala de los Menesteres. Esperaba que él estuviese bien y no le hubiera pasado nada malo.

— Pues… — Ginny tragó saliva— Dumbledore ha asegurado que la idea del grupo ha sido suya y Fudge se lo ha tragado. Ya sabéis que está totalmente convencido de que Dumbledore quiere apoderarse del Ministerio. La cuestión es que Dumbledore ha huido con Fwakes y... obviamente nos hemos quedado sin director...así que ahora…

— ¡No, por favor! ¡No me lo digas!— bramó Lavender— ¡¿Ella?! ¿Umbridge va a ser la directora a partir de ahora?

Hermione, que hasta ese momento no había dicho nada, suspiró.

— Me temo que sí.

— ¡Oh, no! ¿Y qué vamos a hacer ahora?— preguntó Parvati frustrada. Al menos se había aliviado sabiendo que Harry no iba a ser expulsado, pero… que Dumbledore hubiese huido dejándoles solos con la cara de sapo, no ayudaba.

— No lo sabemos— respondió Ginny— De momento, hoy ninguno de los que hemos estado en la reunión puede ir a cenar. Umbridge quiere que vayamos inmediatamente a la clase de Defensa contra las Artes Oscuras. Y el que no vaya, será expulsado.

Hermione estaba furiosa.

— ¡La odio! ¡Esa sucia gárgola repugnante no va a salirse con la suya!— sabía que maldiciendo a Umbridge no iba a sentirse mejor, pero estaba tan sumamente enfadada… al menos se contentaba pensando que Malfoy iba a ir a verla esa noche. Aunque a partir de ese momento iban a tener que andar con pies de plomo. Aún no había asimilado que Dumbledore se hubiese ido. Esperaba que fuese un mal sueño y al día siguiente cuando despertase todo hubiese terminado, pero por desgracia, no iba a ser así. Completamente desganada, se levantó de la cama y se marchó con las demás a la clase de Defensa contra las Artes Oscuras. Ya había oscurecido por completo y la mayoría de alumnos estaban allí. Cho no dejaba de llorar asustada y su amiga Marietta, soltaba maldiciones por lo bajo, quejándose de que nunca tenía que haber ido a esas estúpidas reuniones con su amiga. Cuando todos estaban sentados en las mesas, Umbridge salió de su despacho y bajó las pequeñas escaleras de piedra, con varias plumas y pergaminos en la mano.

El señor Filch estaba en la puerta de la clase con la señora Norris en brazos, contemplando la escena entusiasmado.

— Muy bien— sonrió alegremente y fue repartiendo pergaminos y plumas por toda la clase— Hoy, todos han incumplido una de las normas del Decreto de Enseñanza del Ministerio y que no vayan a ser expulsados, puesto que el profesor Dumbledore ha sido el responsable, no quiere decir que no vayan a ser castigados. Obviamente, tengo que asegurarme de que ninguno vuelve a incumplir una norma dentro de Hogwarts. Espero que con un par de horas de castigo, capten el mensaje. Copiarán: No debo decir mentiras.

Harry apretó los puños con fuerza. No era la primera vez que acudía a un castigo con Umbridge. A principio de curso se había pasado varias semanas encerrado en su despacho y le había llegado a coger un odio a esa pluma que nadie podía llegar a imaginar, pero no debía mostrarse furioso delante de ella. Tenía que hacer como que no le importaba para no darle esa satisfacción. Pero, en esa ocasión le costaba mucho controlarse. Todos sus amigos estaban sufriendo por algo que había organizado él. Incluso Theodore Nott estaba allí, entre los alumnos de Gryffindor, Ravenclaw y Hufflepuff, bastante inquieto.

En ese momento, la profesora Umbridge se acercó a la mesa de Theo y soltó una risita infantil.

— Señor Nott, jamás pensé que usted estaría involucrado en algo semejante. No me imagino que diría su padre si se enterase de lo que ha ocurrido— Theo se quedó blanco como una sábana en ese momento— Pero… teniendo en cuenta que es un alumno de la casa Slytherin, voy a darle una oportunidad. Aún así, si le veo de nuevo con el señor Potter, me temo que tendré que tomar medidas.

Luna, que estaba cerca y lo había escuchado todo, sintió de repente un sabor amargo en su boca. Las cosas iban de mal en peor. Dean Thomas, en cambio, que se había sentado junto a los gemelos y que no tenía ni idea de lo que hacían esas plumas, preguntó a Umbridge curioso.

— ¿Por qué no nos ha dado tinta?

— No van a necesitarla señor Thomas. Pueden comenzar a escribir. En silencio, por favor.

Hermione inhaló intentando calmarse. Todavía recordaba la cicatriz que le había visto a Malfoy aquella noche en el cuarto de baño de prefectos y sabía que aquello iba a ser doloroso pero tenía que ser fuerte. Siempre lo había sido y no iba a flaquear porque una vieja estúpida y amargada quisiera hacerles la vida imposible, así que armándose de todo su coraje, acercó la pluma al pergamino y comenzó a escribir.

Al cabo de más de una hora, cuando Umbridge decidió que todos los alumnos habían ''captado el mensaje'', ordenó que se marchasen a sus respectivas salas comunes, en silencio. Las chicas volvían a la torre de Gryffindor y Luna se había despedido de Theo en uno de los pasillos. Esa noche no iban a poder dormir en la sala de los Menesteres porque estaba claro que Umbridge la vigilaría a partir de ese momento pero las chicas insistieron en que Luna se quedase a dormir con ellas para que no estuviera sola. Ginny iba mirándose la marca que le había quedado en la mano y que aún le dolía cuando escuchó que alguien la llamaba. Ella y las demás se giraron y vieron a Blaise Zabini plantado en el corredor, algo preocupado.

La pelirroja dudó por unos momentos.

— Hmm, volved a la habitación. No tardaré mucho— se giró sobre sus talones y se acercó a Blaise molesta— Qué quieres.

Blaise la cogió de la mano y ambos se escondieron detrás de una columna.

— Weasley, durante la cena, Snape ha informado de lo que ha sucedido. ¿Qué coño os ha hecho Umbridge?

Ginny no respondió. Se mantuvo en la misma postura, mirándole con indiferencia.

— ¿Ahora te decides a hablarme? ¿Ya no me evitas?

Blaise, sin saber qué decir, se metió las manos en los bolsillos.

— Serán imaginaciones tuyas. Yo no te he estado evitando, pecosa.

Ginny soltó una risa sarcástica.

— Sí claro, por eso cada vez que nos veíamos por los pasillos, salías corriendo. Venga ya Zabini. Mira…estoy cansada y de mal humor. Ha sido una mierda de día y ahora mismo lo único que quiero es dormir.

En ese momento, Blaise se fijó en la marca que tenía en la mano. Una marca que le resultaba muy familiar.

— Joder— masculló agarrándola con cuidado de la muñeca— Umbridge te ha hecho escribir con la pluma. Menuda zorra.

Ginny se zafó bruscamente de su agarre.

— Sí y ahora que ya lo has visto, me largo.

Blaise impaciente, al ver que daba media vuelta para marcharse, la retuvo. Sabía que estaba jodidamente enfadada pero…él tenía la culpa. Si no la hubiese estado evitando constantemente ya podrían haber...haber... follado.

— Oye…tienes razón— dijo en un hilo de voz acercándose a sus labios— He sido un gilipollas.

Ginny notó el roce de sus labios contra los suyos pero se resistió.

— ¿Por qué has estado evitándome?— preguntó sin cerrar los ojos. Había estado dos días haciéndose esa pregunta.

Blaise se apartó un poco y la miró muy serio, pero se tomó su tiempo para contestar.

— Porque la otra tarde me comporté de forma patética...— suspiró cansado— y tú no tenías que haberme visto así.

Ginny notó que de repente su expresión cambiaba, como si hubiese recordado algo que le hacía sufrir.

— No te comportaste de forma patética, Zabini— murmuró acariciándole instintivamente los brazos— Sé que tienes un problema y…

— Sí, tengo un problema, pero es mi problema, Weasley. Mío y de nadie más— la cortó y se apartó pero al ver que bufaba, añadió— Mira, no quiero meter a nadie en esa mierda. No tendría que haberte evitado, pero…no voy a dejar que vuelvas a preguntarme algo relacionado con lo que ocurrió el otro día. Prefiero que no hablemos de ello.

Ginny asintió a regañadientes. No estaba conforme pero aún así no le gustaba verle sufrir. Si no sabía cuál era el problema, no podría encontrar una solución. Tenía que averiguar la verdad como fuese.

— Por cierto— murmuró él muy serio volviendo a aproximarse a sus labios— Esto no va a quedar así. Esta noche, Umbridge va a recibir lo suyo, aunque... aún tengo que hablarlo con Draco.

— ¿Cómo? No seas idiota, Zabini. No compliques más las cosas— dijo Ginny preocupada pero no obtuvo respuesta. Sólo notó el impacto de su boca fundiéndose con la suya lenta y sensualmente. Luego sintió la calidez de sus manos, sujetándola de las caderas, la caricia de su lengua dentro de su boca y su respiración desigual rozándole el rostro. Y ante esa oleada de sensaciones, suspiró relajándose y abandonándose a sus besos en aquel pasillo desierto hasta que se olvidó de todas las preocupaciones que la torturaban.

Cuando ambos se despidieron, Zabini se marchó a su habitación más molesto que nunca. En primer lugar: el día que él estuvo castigado en el despacho de Umbridge con Draco y los gorilas, odió a la cara de sapo con todas sus fuerzas, pero ahora… ahora ese odio había cobrado una nueva intensidad. Detestaba que le hubiese hecho lo mismo a Weasley y por si fuera poco, ese mismo día él se había enterado de que Theo también estaba en el supuesto grupo del tonto de Potter porque no había ido a cenar. Y en segundo lugar: Estaba jodidamente empalmado. No tenía suficiente con enrollarse con Weasley, aunque claro… ¿cómo iban a follar en el pasillo? ¿Y más con todo lo que había pasado? Desde luego esos días iban a ser una mierda. Hasta que la situación no se calmase un poco, no iban a poder verse, pero tenía un plan. Un plan para conseguir que Umbridge dejase de incordiarlos a todos. Cuando llegó a la sala común de Slytherin y entró en su habitación, vio que Draco no dejaba de pasearse por todo el dormitorio, furioso. Crabbe y Goyle por su parte, se habían sentado junto a Theo en la chaise longue y le estaban mirando la mano.

— Vaya, está fatal…— murmuraba Goyle— A mí también me dolió mucho cuando Umbridge nos castigó.

Pero para Theo, el dolor punzante que sentía en la cicatriz que tenía en la mano, era la menor de sus preocupaciones. Si llegaba a oídos de su padre que estaba a favor de Harry Potter, estaría perdido. Blaise, al verlos a todos abatidos y enfadados, sacó las túnicas del armario y los antifaces plateados.

— ¿Qué estás haciendo, Blaise?— preguntó Draco mordiéndose el labio con todas sus fuerzas, como si ese gesto pudiese calmar su ira.

Blaise sonrió ladinamente.

— ¿Tú qué crees Draco? Tengo un plan. Esta noche…va a ser una noche muy especial para Umbridge.

Los gorilas y Theo al escucharle, se sintieron interesados.

— ¿En qué has pensado?— preguntó Theo, pero Blaise no respondió. Sacó de su baúl una botella de Whisky de Fuego que tenía guardada, cogió unas copas de cristal y lo colocó todo en la mesa que había en la habitación. Luego se sentó e hizo un ademán con la mano para que todos se acercasen.

Los chicos se sentaron a su alrededor y él sirvió un poco de Whisky de Fuego en cada copa.

— Bien, aún ni siquiera es medianoche, así que tenemos tiempo para organizarlo. Cuando todo el mundo duerma, iremos al despacho de Umbridge. Creo que aún no se ha trasladado al de Dumbledore, así que entraremos y como estará durmiendo…

Draco enarcó una ceja.

— ¿Una pequeña broma nocturna a la cara de sapo?— el rubio sabía que Umbridge tenía su habitación en su mismo despacho porque el día que fueron a cumplir el castigo, vio que había una puerta contigua, pero había un problema— ¿Cómo vamos a entrar en el despacho de esa vieja? Conociéndola seguro que ha puesto algún encantamiento en la puerta, Blaise.

Blaise se encogió de hombros y le dio un trago a su copa.

— Es probable…hmm, no sé, podríamos ir a buscar a los pobretones. Seguro que ellos encuentran la solución. Con todos los trastos que tienen…

Draco suspiró hastiado.

— ¿Otra vez vamos a tener que recurrir a las comadrejas?— aunque… tenía que reconocer que el día de San Valentín se lo pasó en grande. Porque se uniesen una vez más desde luego no iban a hacerse amiguitos— Bueno, está bien. Entonces, ¿cómo lo hacemos? Por cierto, yo tengo que ir a ver a Granger. Quiero saber si está bien.

A Goyle se le escapó una risita y Draco lo taladró con la mirada.

— Vale, bueno pues…— Blaise pensó durante un momento— Mira, sobre las dos, tú vas a ver a Granger. No creo que le moleste si vas tarde, es que antes es muy arriesgado tal y como están las cosas. Goyle y yo iríamos a buscar a los pobretones, y Theo y Crabbe a Filch…

— ¡¿A FILCH?! — exclamaron todos al unísono.

Blaise hizo un gesto para que cerrasen la boca y sonrió sibilinamente.

— Sí, para el plan que vamos a llevar a cabo, Filch es necesario. Seguramente estará emborrachándose, así que no creo que nos castigue.

— ¿Y para qué necesitamos a Filch?— preguntó Crabbe curioso bebiendo un trago de Whisky de Fuego al notar que tenía la boca un poco seca.

Blaise soltó una carcajada.

— Ohh, ohh, eso se sabrá a su debido tiempo. Ahora tenemos que organizarnos bien… Draco, tú irás a ver a Granger, Crabbe y Theo… vosotros iréis a por Filch… y Goyle y yo iremos a buscar a los gemelos. Después, todos nos encontraremos en la clase de Defensa contra las Artes Oscuras— luego señaló las túnicas y los antifaces que había dejado sobre la chaise longue— Es necesario que no nos reconozcan, en el caso hipotético de que nos acaben descubriendo.

— ¿Hay posibilidad de que eso ocurra?— inquirió Theo incómodo.

— Hmm, es probable, pero no te preocupes. Todo va a salir bien.

Draco enarcó una ceja.

— Esperemos que así sea Blaise, porque si no…estaremos jodidos.

Blaise sonrió intentando calmarlos. Todos se pusieron sus pijamas y se fueron a sus camas para descansar un poco, a la espera de que fuesen las dos de la mañana. Cuando por fin llegó la hora, los chicos se levantaron y se pusieron las túnicas con las capuchas y los antifaces plateados.

— No entiendo todavía por qué tenemos que hacer esto— murmuró Theo sin querer mirarse al espejo para no verse con el aspecto de un mortífago. Desde luego cualquiera que los viese con esas pintas iba a pensar que eran discípulos del señor Tenebroso.

— Bueno— carraspeó Blaise— Hay algo más que nos hace falta para el plan. Crabbe y Theo, como vosotros no vais a necesitar las escobas para ir a buscar a Filch, llevaréis los objetos.

— ¿Qué objetos?— preguntó Crabbe. Esperaba que no fuesen sus queridas muñecas. No pensaba ponerlas en peligro.

Blaise no respondió, se acercó al armario y sacó varios objetos, entre ellos varios látigos, esposas, cuerdas, un pañuelo y una mordaza.

— ¿Para qué mierda es eso?— preguntó Draco al sospechar lo que pretendía su amigo.

Blaise esbozó una sonrisa lasciva y le dio los objetos a Theo y Crabbe.

— Os he dicho que esta noche…va a ser una noche muy especial para Umbridge.

Draco puso una mueca de repulsión.

— Si pretendes que le azotemos el culo a Umbridge, conmigo no cuentes, Blaise. Te dejo a ti los honores.

— No imbécil— le espetó Zabini— Filch es el que la va a azotar. Ya veréis, ya veréis. Dejadlo en mis manos.

Todos lo miraron entre asustados y algo emocionados. Crabbe y Theo, cargando con todos los objetos, abrieron la puerta de la habitación mientras los demás cogían las escobas y luego cada uno se marchó por su respectivo camino.

Draco salió por las grandes puertas del vestíbulo junto a Goyle y Blaise, pero cuando se montaron en las escobas, se separaron. Blaise y Goyle fueron a por los gemelos y el rubio comenzó a buscar la habitación de Granger. Cuando dio con ella vio que la ventana estaba abierta.

¿Granger estaría despierta?

Sigilosamente entró y dejó la escoba apoyada en la pared procurando no hacer ruido. La habitación estaba en penumbra y todas dormían plácidamente. Sólo se escuchaban unos ronquidos provenientes de una de las camas. Intentando olvidarse de aquellos molestos ronquidos, se acercó a la cama de la leona y vio que las cortinas del dosel estaban descorridas pero ella se había quedado dormida, quizás…esperándole.

Draco se sentó en la cama suavemente, se quitó el antifaz, se bajó la capucha y se inclinó para acercarse a sus labios. Hermione, que estaba profundamente dormida, notó un hormigueo extrañó en su boca y se despertó sobresaltada.

— ¡Malfoy!— susurró algo nerviosa al despertarse. Draco se rió en voz baja y Hermione se incorporó un poco dejando la espalda apoyada contra el cabecero— Pensaba que...ya no vendrías.

— Te dije que lo haría, ¿estás bien Granger?— preguntó preocupado y le cogió la mano para echarle un vistazo. La marca seguía grabada y notó que su piel se había quedado muy blanda— Te ha dolido, ¿verdad?

Hermione se quedó callada unos segundos.

— Sí, pero… no me importa, Malfoy. Yo…

— Pues a mí sí me importa, Granger. Y ahora esa sucia vieja va a recibir su merecido por lo que ha hecho.

Hermione se puso muy nerviosa.

— ¿Qu-qué?— masculló intentando no despertar a las demás— ¿Te has vuelto loco, Malfoy? Podrían expulsarte.

— Mi padre no lo permitiría— y era cierto, aunque desde luego no le haría nada de gracia que se metiese en un lío— Mira, hay que darle una lección a esa vieja de alguna forma y ésta es la única oportunidad que vamos a tener antes de que las cosas empeoren, porque créeme Granger, van a empeorar.

— ¿Pero qué vas a hacer?

— Pues… ir a su despacho con los demás.

Hermione rodó los ojos.

— Su puerta está hechizada, Malfoy. No vais a poder entrar.

— Lo sé sabelotodo— Draco imitó su voz— Blaise y Goyle han ido a buscar a los gemelos pobretones. Puede que ellos sepan cómo entrar.

Hermione lo miró sin estar convencida.

— ¿Y si todo sale bien…qué ocurrirá?

Draco se encogió de hombros e instintivamente continuó acariciándole la cicatriz de la mano.

— Pues aún no tengo ni idea. Supongo que mañana lo averiguaremos.

Hermione vio que se reía maliciosamente. Prefería no saber que estaba tramando con los chicos para no preocuparse más de lo que ya estaba. Y más si los gemelos también iban a estar de por medio. Desde luego, no iba a salir nada bueno de todo aquello.

— No puedo quedarme más tiempo, Granger. Están esperándome. Sólo he venido para ver…si estabas bien— en ese momento notó que la cara le ardía, así que se puso el antifaz y se subió la capucha.

Hermione se sobresaltó al ver que parecía un mortífago. Sólo le faltaba la marca tenebrosa.

— Das…miedo— murmuró cohibida.

— Fantástico— se mofó Malfoy aproximándose a sus labios para besarla— Nos vemos mañana, Granger.

Hermione notó el roce de sus suaves labios y no pudo hablar. Quería decirle muchas cosas… que se quedara a dormir, que le daba igual que estuviesen las demás, pero lo que más le apetecía decirle era algo mucho más importante.

— Malfoy, yo…— murmuró sonrojada cuando vio que se levantaba de la cama y cogía la escoba para salir por la ventana— Ten…c-cuidado.

Draco no dijo nada, le sonrió antes de marcharse y salió por la ventana. Justo entonces, la imagen del tonto de Longbottom pasó por su mente. Lo odiaba más que nunca pero en ese momento no podía distraerse. Ya pensaría en ese retrasado más tarde.

Cuando llegó a la clase de Defensa contra las Artes Oscuras, vio que todos lo estaban esperando con los gemelos Weasley, que por supuesto se habían unido al plan entusiasmados. Filch también estaba allí, tambaleándose de un lado a otro completamente borracho, con la señora Norris en brazos, que parecía algo mareada.

— Vaya, vaya huroncillo. ¿Dónde te habías metido?— preguntó Fred jugando con una navaja que tenía en la mano. Todos habían dejado sus escobas junto a la puerta de la clase.

— ¿HURONGCILLO? — balbuceó Filch sin saber muy bien dónde estaba.

Draco ignoró al conserje.

— A ti no te importa comadreja. Vamos al grano. A ver, qué ha pasado.

Blaise se frotó las manos, ansioso.

— Pues que éstos han encontrado la forma de abrir la puerta. Así que podemos seguir con el plan.

— ¿Cómo vamos a abrirla?— preguntó Malfoy.

— Con eso— señaló George la navaja que llevaba su hermano en la mano— Es de Harry y hemos tenido que entrar a hurtadillas en su habitación para conseguirla pero los ronquidos de nuestro hermano eran tan fuertes que nadie se ha enterado de que hemos pasado por ahí.

Draco soltó una risita.

— Vaya, vaya, parece que lo de los ronquidos viene de familia— se cachondeó pero inmediatamente al ver que Blaise lo taladraba con la mirada, carraspeó— En fin, ¿para qué sirve esa navaja y qué hacía Potter con ella?

Los gemelos no supieron qué decir. Hacía varios días que se habían enterado de que Harry tenía una navaja que le había regalado Sirius y que al parecer abría cualquier puerta, pero preferían no mencionar a Sirius delante de Malfoy…

— Pues no sé por qué la tiene— tosió George un poco y añadió— Pero abre cualquier puerta, así que no creo que tengamos problemas.

— Por cierto— dijo Theo de pronto al percatarse de algo— Vosotros dos no lleváis antifaces. ¿Qué vais a hacer si nos pillan y os ven?

Fred sonrió, sin estar preocupado lo más mínimo.

— George y yo siempre hemos pensado que nuestro futuro estaba fuera de este colegio, así que si lo dices por lo de la expulsión, nos da igual. No necesitamos los EXTASIS para lo que queremos hacer.

Crabbe escuchaba la conversación y los miraba anonadados. Siempre había pensado que él jamás sería capaz de sacar más de una T en caso de que hiciese los temidos EXTASIS de séptimo curso, pero al menos ahora se sentía orgulloso porque parecía que esos dos zanahorios ni siquiera querían presentarse.

— Bueno, será mejor que no nos entretengamos más— los instó Blaise— Vamos, rápido.

— ¿A DÓNGGE VAMOS?— balbuceó Filch casi sin tenerse en pie y entre Theo y Goyle tuvieron que agarrarle para que no se cayese al suelo con la señora Norris.

Todos subieron muy despacio las escaleras de piedra que llevaban al despacho de Umbridge y Fred, intentando no hacer ruido, pasó la navaja por la cerradura de la puerta. Cuando entraron en el despacho, vieron que los gatos que había en los platos de porcelana de la pared descansaban tranquilamente y el silencio en la estancia era prácticamente sepulcral. Observaron la habitación y Draco vio una puerta en la pared que había frente a la chimenea del despacho. Lentamente y con el corazón latiéndole desbocadamente, la abrió. Cuando entraron, vieron que Umbridge descansaba en una cama con sábanas y mantas de color rosa llenas de encajes. La profesora farfullaba cosas sin sentido.

Fred cerró sigilosamente la puerta de la habitación y sacó la varita del bolsillo de su túnica.

¡DESMAIUS! — exclamó dejando aturdida por completo a Umbridge.

En ese momento, todos empezaron a agobiarse.

— ¡Corred!— exclamó Blaise— ¡No tenemos mucho tiempo! ¡Dame las cosas, Crabbe!

Vincent, que llevaba todo en las manos, se acercó torpemente a Blaise pero se tropezó y cayó encima de Umbridge, estampando su rostro de lleno contra sus tetas.

— ¡Qué asco!— chilló levantándose como un resorte— ¡Qué tetas más fofas tiene! ¡Por favor, lanzadme un Obliviate que no quiero recordarlo! ¡Qué asco!

Blaise lo ignoró y empezó a ponerle la mordaza bruscamente a Umbridge en la boca. Luego la giró, dejándola tumbada boca abajo, usó las cuerdas y las esposas para atarla a los postes de la cama, le vendó los ojos con el pañuelo antes de que volviese en sí y le dio uno de los látigos a Filch.

— Creo que podrían despedir a Filch por esto...o algo peor— murmuró Theo al ver que el conserje se olvidaba por completo de la señora Norris y miraba embelesado el látigo que tenía en la mano.

Blaise soltó una carcajada.

— Dudo mucho que alguien lo eche de menos. ¡Venga vámonos!

La señora Norris no dejaba de maullar, pavoneándose por toda la habitación, en la cual también había numerosos platos de porcelana con gatitos, y los gemelos, a pesar de que intentaban controlarse, no podían parar de reír.

— ¡ESPERAFF! ¡QUÉ TENGO QUE HACEF! — graznó Filch sacudiendo un poco el látigo— ¡¿PUEDOF CASTIGAFF A ALGUIEN?!

Fred abrió la puerta de la habitación y todos salieron al despacho. Todos menos Crabbe y George que estaban al lado del conserje.

— Filch, sabemos que le gustas a Umbridge— comentó George y Crabbe le dio la razón, asintiendo rápidamente— Pero ha sido muy mala, deberías castigarla para que... capte el mensaje. ¡Unos azotes en el culito le vendrían de maravilla!

En ese momento, Dolores Umbridge reaccionó, empezó a gemir al notar que estaba atrapada y se movió como una loca intentando liberarse de lo que fuese que la estaba reteniendo. Los chicos salieron de allí apresuradamente, cerraron la puerta y se quedaron en silencio a la espera de escuchar lo que sucedía dentro de aquella habitación.

— ¡CASTIGADAFF! ¡CASTIGADAFF! — se escuchaban los gritos de Filch, seguidos de PLAFF, latigazo, PLAFFFFFF otro latigazo más fuerte… por no hablar de los sollozos de Umbridge amortiguados por la mordaza y los bufidos y maullidos de la señora Norris que al parecer había empezado a romper objetos de la habitación, escandalizada por lo que estaba presenciando.

Fred miró a su hermano sonriente.

— Me parece George, que la señora Norris no va a ser la misma a partir de ahora— murmuró guardándose la navaja en el bolsillo de la túnica.

George soltó una risita.

— Por no hablar de Umbridge— dijo con sorna. Todos se mantuvieron un rato escuchando el estruendo y cuando notaron que aquello comenzaba a ser cada vez más desagradable, salieron rápidamente del despacho.

Los gemelos se despidieron de los chicos de Slytherin, pues tenían que ir a la habitación de Harry a dejar la navaja donde estaba, y Draco y los demás cogieron las escobas y volvieron a su habitación, victoriosos por los pasillos, sin siquiera quitarse los antifaces.

Esa noche ellos habían ganado.

Malfoy notó como la languidez lo embargaba conforme iban llegando a su habitación. Escuchaba a sus amigos cantando— ¡Muerte a la cara de sapo! ¡Muerte a la cara de sapo! — pero él no estaba del todo satisfecho. Había dado a Umbridge lo que se merecía, pero había una cosa que no dejaba de incordiarle. No se quitaba de la cabeza al retrasado de Longbottom y desde luego iba a dejarle algo muy claro.

Granger era suya… de su propiedad.

Ese palurdo no tenía ni puñetera idea de dónde se había metido.

En ese momento esbozó una media sonrisa ladeada. Pronto lo sabría…

Oh sí… muy pronto.


¡Este rubio no tiene remedio! jajajjaaja ¿qué pretenderá hacerle al pobre de Longbottom, que no tiene culpa ninguna? Además, ¿cómo puede Malfoy tener celos de Neville? En fin... que Draco está cada vez peor jajajaja Parece que las cosas se complican cada vez más D: Por un lado, Dumbledore se ha ido de Hogwarts y ahora todos están en manos de la ''cara de sapo'', veremos a ver cómo reacciona después de la sesión de sadomasoquismo con Filch jajajjaja Por otro lado, está Astoria que ha empezado a sospechar de Draco. Hmm me da muy mala espina :S Umbridge le ha dado un ultimatum a Theo, esperemos que no informe a su padre de nada porque si no, me da a mí que se va a liar. El lado positivo es que por lo menos, él y Luna han hecho las paces *-* Aunque la felicidad les ha durado poco u.u Me he reído mucho con Draco en su intento de ponerse el sujetador XDDD Y Lavender que al fin consigue pintarle los labios en un descuido. Las chicas son tremendas jajajaja ¡Por fin Draco ha confesado a sus amigos que está con Hermione! Aunque quién iba a imaginarse que sería tomando un té imaginario acompañado de unas muñecas hinchables! Por no hablar de las tazas con forma de tetas! jajajajjaa En fin, espero que os haya gustado :D

En el libro de Rowling, quién daba el chivatazo de lo de las reuniones era precisamente Marietta, la amiga de Cho. Aquí ha sido nuestra querida Astoria acompañada de Montague ^^ Por cierto, en el quinto libro, Harry les comentaba a los gemelos lo de la navaja de Sirius, y menos mal, porque si no, no podrían haber entrado en el despacho de Umbridge. :B Por otra parte, Rowling nunca especificó dónde se encontraban las habitaciones de los profesores en el castillo, pero yo pienso que lo más probable es que la de Umbridge estuviese en su despacho.

¡ESTE CAPÍTULO VA DEDICADO A TODAS, QUE SOIS GENIALES! :D

Viridiana, megagb, Chakemate, Melanie Lestrange, Keniie Masen, Emma Felton, Sam Wallflower, ElaSalvatoreCM14, TheLadycat69, Melody B, HikariGoth, Tess21, mariapotter2002, lolalu, Lunajely, Maglucy, miraura21, princess-alice-malfoy-granger, Schatzie0713, AMY, LucyTheMarauder, Mei Fanel, marleen, Katherine Malfoy, May Mudblood, Guest, merylune, anaradcliffe, Negrilu, Raquel1292, Candice Saint-Just, Effy Malfoy Reckless, seddielovenathan, iana acirema, Alesz, Violeta15, Jean, seremoon, Galu Stark, Ishiro Shizuka, keki46livecom, hermii, Esyaba, Saori Haruno, Isabel, BereLestrange, rosee, Milymu, Vale Malfoy, Luladark, jeny3329, Solunarox, joss-12, cata-chan, crazzy76, TTaticarri, Lala, ladymist89, Siriela, Fersha Malfoy, Jane Meyer, Nix Ginevra Black, hanilok y rosedrama.

¡Hasta el próximo capítulo! ¡Un beso a todas, tyna fest! :D

PD: ¿QUIÉN SE OFRECE VOLUNTARIA PARA SER LA MADRINA DEL BEBÉ DE UMBRIDGE?