¡Hola a todas! :D

Lo sé, esta vez he tardado más en actualizar pero este capítulo en concreto me ha costado escribirlo la vida misma y quería que estuviese perfecto, además me ha ocupado cerca de 55 páginas de word. Si por mí fuera, lo dejaría una semana más para seguir adecentándolo pero sé que estáis ansiosas por saber lo que va a ocurrir, así que aquí lo tenéis ;) Aún así, cuando termine el fic, voy a editar la historia tranquilamente desde el primer capítulo porque hay cosas que quiero mejorar :)

ADVERTENCIA: VOCABULARIO SOEZ Y CONTENIDO SEXUAL.

MUCHAS GRACIAS A: Gabriela Cruz, Emma Felton, asor, Sam Wallflower, Romaaa, merylune, Raquel1292, Tsuki-no-Haruka, The Ladycat69, lucii, seremoon, miraura21, princess-alice-malfoy-granger, Circe Cullen, mila0628, AAnonim777, megagb, Mitorolas, Katherine Malfoy, TTaticarri, mariapotter2002, Jean, darkness malfoy, Effy Malfoy Reckless, yo, Mei Fanel, Ishiro Shizuka, Lunajely, CazadoraDeSombras, crazzy76, Daniela Estrada, liz hattu79, BereLestrange, Kary Lupin, CamiNF, Akame Malfoy, Candice Saint-Just, ZhirruUrie, BlackRose2797, keki46livecom, Esyaba, Jazmin Saigan96, marleen, Tess21, Guest, Vale Malfoy, hanilok, Yeglith, AMY, Saori Haruno, jeny3329, GaLu Stark, LucyTheMarauder, natalie malfoy, sweetmandarina, Betsy Black, Jane Meyer, Hikari Goth, Adarae, nadeshiko-uchiha, Jazzy Twilight y CoposdeHielo.

Contestaciones a las no registradas:

Emma Felton: Hola querida Emma ^^ ajajjaja a mí Neville me dio pena, no se lo merecía pero la verdad es que yo no podía parar de reír jajajaja a ver si consigue que se le pase el efecto de la Viagra, porque si no, me da a mí que va a tener que estar muchas horas encerrado en el cuarto de baño XDD pff en cuanto a los gemelos, ya no sé qué pensar porque cada vez crean pociones más surrealistas hahahaha Por otra parte tenemos a Blaise *-* tiene ganas de estar con ella a solas, pero esperemos que profundicen más en su relación :) y a ver si ella va, porque tal y como están las cosas, a saber! A mí Pansy y Ron también me hacen mucha gracia, porque siempre están matándose pero al final acaban enrollándose y demás... xDDD Por cierto, no sé si Draco podrá salir en Pascua de su casa para ir a ver a Hermione, pero quién sabe, podría pasar cualquier cosa jijiji En cuanto a Parvati, de momento está muy enfadada con Goyle y en realidad yo la entiendo, porque ha estado todo ese tiempo pensando en Harry cuando no tenía nada que ver xDD Esperemos que hagan las paces ^^ Y por último... Ron los ha pillado muajajajaja bueno de esto no puedo decirte nada, ahora lo sabrás todo :P Te dejo con el capítulo que tengo ganitas de que lo leas! Ya verás jijiji Un besazo muy grande guapaaa :D

asor: Hola asor! :D uff uff, veremos a ver si Ron dice la verdad...ahora lo sabrás! Espero que te guste el nuevo capítulo ^^ Un beso muy grande guapaaa!

Raquel1292: Hola Raquel :D ay, ay, como ves, Blaise va cediendo, aunque le cuesta. Todo hay que decirlo xDD Lo importante es que hace el esfuerzo. Ahora ha invitado a Ginny a su mansión, supuestamente para pasar tiempo con ella a solas, pero yo espero que profundicen más en su relación, y sobre todo que la pelirroja pueda escaparse e ir con él, que con lo paranoica que está Molly últimamente, quién sabe xDDD Hablando de Draco... pff este chico no ha cambiado nada, sigue siendo el mismo de siempre, salvo con Hermione, que cada vez le importa más, o si no sólo hay que ver los celos que tiene hacia Neville sin ton ni son jajajajaja Y bueno, en la cena ya ni te cuento. Menudo mal rato pasó Hermione, y me hizo mucha gracia que le diese la bofetada para disimular jajjajaja qué lástima que apareciese Ron justo en ese momento que por fin podían estar tranquilos frente a sus amigos u.u yo antes odiaba a Umbridge, pero... ¿ahora sabes qué? Me hace gracia jajajajaja sobre todo si está embarazada! XDD imagínate qué belleza de bebé! Una mezcla entre ella y Filch... por Dios, qué susto xDD En cuanto a Neville, pobrecillo... con lo tranquilo que estaba desayunando xDD Y pobre Hannah que ahora se ha quedado traumatizada y piensa que Longbottom es un depravado! Por otro lado tenemos a Harry con el pensadero... pff, pff, aquí cada vez hay más lío! ¿El profesor lo descubrirá? Bueno, ya en el adelanto que subí a face, se vio un poco lo que había pasado, así que no digo nada más :P Y por último, Parvati... ainss esperemos que se le pase pronto el enfado con Goyle y le perdone. Aunque ahora está confundida, y es normal. Ahora, con respecto al final... pff... prefiero no decirte nada y que veas todo lo que va a suceder muajajajaja ¿todos se enterarán de la verdad o pillarán a Ron antes de que sea demasiado tarde? Ahora lo sabrás :P Te dejo con el capítulo! Un beso muy fuerte guapaaa :D

lucii: Hola lucii :D Me alegra que te gustase el cap. anterior! síí, Blaise es de mis personajes favoritos de la saga. Le tengo un cariño especial jijiji habrá capítulos en los que él y Ginny no tengan tanto protagonismo, porque ya sabes que son muchos personajes, pero como siempre, tendrán su momento :P Espero que te guste este nuevo capítulo! Un besazo muy grande guapaaa ^^

AAnonim777: Hola AAnonim! Me alegra que te gustase el capítulo :) Ahora verás si has acertado! Un besito muy grande ^^

megagb: Hola megagb :D Me alegra mucho que te gustase el capítulo ^^ Ahora verás si Ron cuenta o no la verdad, aunque con el pelirrojo nunca se sabe. Desde luego, hace mal porque él está viendo a Pansy, pero teniendo en cuenta que siempre ha odiado a Malfoy y es muy sobreprotector con Ginny, creo que es normal que haya reaccionado así. De todas formas, puede pasar cualquier cosa... ya verás jajajaja lo bueno es que entre el grupo de amigos, todos saben acerca de sus relaciones y al menos se apoyan :D Algo es algo! Y por otra parte tenemos a Ginny, que pronto va a ir a casa de Blaise :D Aunque con lo que ha pasado ahora, quién sabe :S En fin, te dejo con el cap. que tengo muchas ganitas de que veas lo que va a pasar! Espero que te guste. Un beso muy grande guapaa :)

Mitorolas: Hola Mitorolas :D La contestación al review te la deje por PM, espero que la hayas visto! :)

Katherine Malfoy: Hola Katherine :D Me alegra que te gustase la parte del pobre Neville y la de Crabbe y Goyle cuando ven a Parvati! Esperemos que ella pueda perdonarle pronto, aunque va a ser difícil :S Lo bueno de la cena es que al final todos se relajaron y Hermione y Draco ya no necesitaban ocultar su relación, pero... Ron apareció u.u Esperemos que no diga nada! Te dejo con el cap. que estoy ansiosa porque lo veas! Espero que te guste ^^ Un besazo muy fuerte guapaa :D

TTaticarri: Hola TTaticarri :D Pff no tengo ni idea de si Ron contará la verdad a todos. Además, no debería hacerlo porque él se ha acostado con Pansy, aunque entiendo que ver a Hermione con Malfoy le ha molestado, mayormente por lo que lo han odiado él y Harry durante todos esos años. Por cierto, esperemos que Parvati hable con Goyle y se arregle todo entre ellos, porque la verdad es que Gregory me da penita u.u Y en cuanto a Blaise...*-* pff lo adoro, ahora ha invitado a Ginny a su mansión. Esperemos que ella pueda ir, porque ahora que su hermano la ha visto, veremos a ver D: Te dejo con el nuevo capítulo! Espero que te guste guapaaa ^^ Un beso muy grandee :)

Jean: Hola Jean :D ayyy yo prefiero no saber cómo será el bebé de Umbridge. Estoy por descargarme un programa que ví de bebés y poner una foto de Umbridge y otra de Filch para ver con qué cara nace el hijo jajajajajaa en fin, hablando de la cena...pfff esperemos que Ron no abra la boca, porque si no, se va a armar un lío impresionante! Te dejo con el nuevo capítulo guapaa! Espero que te guste :D Un besito!

darkness malfoy: Holaaaa! :D Me alegra mucho que te gustase el anterior capítulo y te hiciese reír. Ahora verás si Ron lo suelta todo o no! jijiji Espero que te guste! Un beso muy fuerte ^^

yo: ok ;)

Mei Fanel: Hola Mei :D jajajjaa tienes razón, a Blaise y a Ginny se lo estoy poniendo difícil, pero a lo tonto a lo tonto lo han hecho varias veces, si no contamos los preliminares y demás xDDD en fin, la cuestión es que Draco siempre los interrumpe. Un día de estos voy a matarlo u.u lo bueno es que ahora Blaise ha invitado a Ginny a su mansión, y ha sido mayormente porque ahí no tienen intimidad jajajajaj así que en parte hay que dar las gracias a Malfoy. Lo malo es que con todo lo que ha pasado, y más ahora que Ron lo sabe todo, no tengo ni idea de si Ginny podrá escabullirse con Zabini. Veremos a ver qué ocurre! Ya sabes que Ron siempre ha sido muy sobreprotector con su hermana. Se volvía loco cada vez que la veía con alguno, y si es Zabini ya ni te cuento jajajajajja en fin guapa, espero que te guste este nuevo capítulo! ^^ Un beso muy grandeeee :D

Daniela Estrada: Hola Daniela :D ayyy bueno ya sabes que me encanta el género de humor xDD aunque eso no quiere decir que no vaya a haber momentos así en el príncipe, que los habrá... Ahora, ¿quién iba a decir que Umbridge se quedaría embarazada? jajajajaja ¿te imaginas a Dolores cambiando pañales y dándole el pecho a su hijo? jajajaja Díos mío, sería super bizarro XDDD Y Filch paseándolo con un carrito por todo el castillo hahahahaa! Hablando de los personajes, cada vez hay más lío. Parvati ahora no le habla a Goyle, para una vez que Draco y Hermione pueden estar tranquilos, Ron los descubre, Ginny y Blaise que no pueden estar a solas más de cinco minutos, Neville que se ha quedado encerrado en el cuarto de baño, y Harry... que cada vez está más confundido. En fin, a ver cómo se resuelve todo! Ahora verás lo que pasa! Te dejo con el nuevo capítulo que tengo muchísimas ganas de que veas todo lo que va a suceder :P Un beso muy fuerte guapaaa ^^

Kary Lupin: Hola Kary :) Yo estoy genial, disfrutando del fin de semana! :D ¿Y tú qué tal? Veremos a ver si consiguen pillar a Ron o él logra escabullirse. Ahora lo sabrás! Espero que te guste el nuevo capítulo :D Un besazo guapaa!

CamiNF: Hola Cami :D ayyy eso digo yo! Si Ron no hubiese pensado tanto en comida, la sala no se hubiera abierto xDDD En fin, ahora verás lo que ocurre! Te dejo con el nuevo cap. que tengo ganitas de que lo leas! Un besito muy grandee :)

Akame Malfoy: Hola Akame :) Me alegra que te gustase ^^ Ahora verás si has acertado las opciones! Un beso muy grandeee :D

keki46livecom: Hola keki :) jajajaja veremos a ver qué clase de bebé nace. Yo sólo de pensar cuando Umbridge tenga que cuidar de un niño... omg, qué locura xDD por no hablar de Filch siendo padre! En cuanto a Ron, uff uff está claro que Pansy no es tan mala como parece, sólo incomprendida. Yo creo que al final acabará surgiendo algo entre ellos, aunque nunca se sabe! por cierto, no te preocupes que de vez en cuando irán apareciendo cosas de Severus, como ha sucedido en otros capítulos ^^ Ahora Harry se ha quedado solo en clase de pociones con el pensadero. A ver qué descubre :P Te dejo con el nuevo capítulo que tengo muchas ganas de que lo leas ^^ Un beso muy grande guapaaa!

Esyaba: Hola Esyaba :) ¿Draco y Hermione secundarios? xDDD Aunque a veces no aparezcan tanto, todo gira en torno a ellos. En fin, espero que te guste el nuevo capítulo ^^ Un beso guapa :D

marleen: Hola marleen :D Me alegra que te gustase el anterior capítulo! A la caza de Ron Weasley! hahahaha la cuestión es... ¿lo pillarán? XD Ahora lo sabrás :) Si no es así, todo se complicarían demasiado, pero a estas alturas de la historia, puede pasar cualquier cosa! Te dejo con el nuevo capítulo! Espero que te guste! Un besazo guapaa :D

Tess21: Hola Tess :D yo muchas veces digo que comprobéis vuestros reviews porque a veces o no aparecen o se cortan a la mitad D: no tengo ni idea de por qué la verdad. En fin, me alegra mucho que te gustase el último capítulo :D Parece que las cosas se complican para los Slytherins y las Gryffindors! jijiji Esperemos que consigan salir de ésta! ayyy no sé si los gemelos están tan locos como para usar las pastillas con mujeres. Yo creo que van a centrarse en el sector masculino jajajaja Ahora sabrás si todos descubren la verdad! :P Te dejo con el nuevo cap. que estoy ansiosa porque lo leas! Espero que te guste guapaaa :D Un besazo!

Guest: Hola Guest :D Me alegra que te gustasen los primeros capítulos, no sé si habrás llegado ya hasta el 29, pero por si acaso no digo nada para no meter la pata. Si lo has hecho, pues... espero que te guste este nuevo capítulo! Un besito muy grande ^^ PD: no te olvides poner un nombre ;)

Yeglith: Hola Yeglith :D Me alegra que te gustase el capítulo ^^ a mí me dieron muchísima pena Gregory y Neville. A Goyle no le habla Parvati, de momento. Esperemos que solucionen su problema pronto. Y Neville pues... a ver si su cosita se digna a bajar, porque si no, me parece a mí que no va a salir del cuarto de baño xDDD ayyy Draco se ha pasado con Blaise y Ginny, bueno como siempre xDD el lado positivo es que la pelirroja ahora va a ir a la mansión de Zabini. Crucemos los dedos porque no tenga problemas para ir! Por cierto, en cuanto a Ron... jajajajja yo veo normal que haya reaccionado así, teniendo en cuenta que ha odiado siempre a Malfoy, pues verle besando a Hermione ha sido muy chocante. Veremos a ver qué pasa! Te dejo con el nuevo cap! Espero que te guste guapaa :D Un beso muy fuerteee ^^

AMY: Hola AMY :D Me alegra que digas que fue corto, porque precisamente era bastante largo, lo que quiere decir que te gustó! hahahahaa A mí también me preocupa bastante lo que hagan los gemelos! jajajajaja a ver a quién escogen esta vez como víctima! XDD porque con ellos nunca se sabe! Por fin Blaise ha cedido un poco y ha invitado a Ginny a que vaya a su mansión. Hasta él mismo se sorprendió :) En fin, yo creo que poco a poco, estos dos irán sintiendo más cosas! En cuanto a Ron, pff pff, no me extraña que haya reaccionado así. Ya sabes lo sobreprotector que es con Ginny. Nunca quería que saliese con ninguno jajajajajaa y bueno con Hermione pues... teniendo en cuenta que odia a Malfoy. Hombre, él está enrollándose con Pansy, pero aún así ver a Hermione y su hermana le ha chocado bastante xDD Yo si tuviera que cenar con Draco Malfoy, directamente no tendría apetito de lo nerviosa que estaría hahahaha! Bueno guapa, te dejo con el cap. Espero que te guste! Un besito muy grandeee :)

natalie malfoy: Hola natalie :D Lo sé, para matarme u.u pero lo importante es que voy a verla :D Es que ahora mismo estoy con One piece y son como 618 capítulos, así que de aquí a que la termine... será el fin del mundo xDDD Por cierto, me alegra mucho que te vaya bien en el nuevo instituto :D Con respecto a las escenas de Ron y Pansy, ya irás viendo porque saldrán de vez en cuando! muajajajaja y ya sabes que nuestros queridos gemelos aparecerán mucho! Bueno guapa, te dejo con el nuevo capítulo! Espero que te guste ^^ Un beso muy grandeee :D

sweetmandarina: Hola sweetmandarina :D Ahora verás si has acertado las opciones a la pregunta y si Ron lo suelta todo! Espero que te guste el capítulo! Un besazo muy grande guapaaa :)

Y ahora... os dejo con la lectura ;)


CAPÍTULO 30: DE LO QUE NO FUISTE CONSCIENTE

Harry descansaba en el sofá de la sala común de Gryffindor, con la mirada perdida en el crepitar de las llamas de la chimenea. Desconocía cuánto tiempo había transcurrido desde que había vuelto del despacho de Snape y de lo único que se arrepentía en ese momento era de haber husmeado en los recuerdos del profesor de pociones. Ahora entendía muchas cosas.

Como por ejemplo, por qué Snape odiaba a su padre. James lo había humillado cruelmente y aquello le había llevado a pensar que quizás la imagen de héroe que tenía de su padre no era real. Que después de todo, era un arrogante, como Snape había asegurado cientos de veces.

Por si fuera poco, Snape lo había sorprendido hurgando en el pensadero al volver al despacho de pociones y lo había echado gritándole a todo pulmón que no quería volver a verle nunca más. Así que había llegado a la conclusión de que no iba a recibir más clases de Oclumancia.

Estaba desesperado. Necesitaba saber si ese recuerdo era real o Snape lo había alterado, y tenía que hablar con Sirius pero sabía que iba a ser imposible. Todas las chimeneas del castillo estaban controladas por Umbridge, a excepción de la de su despacho pero ella permanecía encerrada a todas horas, así que ahí continuaba él sentado, dándole vueltas a algo de lo que no encontraba respuestas, con la vaga y absurda esperanza de que apareciera el rostro de Sirius en la chimenea de la sala común. Todo aquello le hacía sentirse desanimado y susceptible pero tampoco quería auto compadecerse. Él se lo había buscado.

Y al final todo había sido en vano, porque aún seguía sin saber si realmente Snape estaba enamorado de su madre.

Escuchaba la gresca que habían formado Dean Thomas y Seamus Finnigan, los cuales aún continuaban compitiendo al ajedrez mágico; percibía el flash de la cámara de Colin Creevey, que llevaba largo rato fotografiándole; por no hablar de cómo Fred y George contaban con orgullo al grupo de amigos de Cormac McLaggen la hazaña de haber conseguido que Montague se tomase una de sus pastillas vomitivas.

En ese momento apartó la mirada de la chimenea y se fijó en que Neville Longbottom bajaba las escaleras y se acercaba a él, algo pálido y tembloroso. No lo había visto desde que se había encerrado en el cuarto de baño.

— ¿Estás bien?— preguntó Harry preocupado al verlo tan ojeroso y se movió a un lado al darse cuenta de que Neville tenía la intención de sentarse junto a él.

El chico se dejó caer en el sofá, agotado.

— Sí, sí, Harry. No me pasa nada, estoy bien— murmuró exhausto. No tenía ni idea de cuántas horas había estado metido en el cuarto de baño hasta que su ''cosa'' por fin se había dignado a bajar y prefería olvidar los métodos a los que había tenido que recurrir pero...ahora por suerte todo había vuelto a la normalidad, aunque él estaba francamente preocupado. Si Hannah contaba algo de lo que había sucedido, la mayoría de las chicas lo verían como un depravado.

Apretó los párpados y rezó con todas sus fuerzas para que Hannah no abriese la boca, o mejor aún, para que ocurriese algo tan gordo que todo el mundo se olvidase de él.

— ¡Ron! ¡¿Dónde te habías metido?!— exclamó Harry de pronto. Neville abrió los ojos lentamente y vio al pelirrojo entrando por el retrato de la señora Gorda, bastante agitado.

Harry se quedó boquiabierto al ver que su amigo tenía la capa de invisibilidad en la mano pero antes de que pudiese decir lo más minimo, Ron chilló:

— ¡Harry, Harry, tenemos que hablar!— exigió apremiante, casi sin resuello. Si no hubiera sido por la capa, no hubiese conseguido volver a la sala común de Gryffindor sin ser visto. Sabía que Hermione y Ginny llegarían pronto, así que debía darse prisa y soltarle a Harry todo lo que había presenciado hacía escasos minutos. En ese momento sus orejas estaban más coloradas que nunca.

Mientras tanto…

Después de largo rato buscando, Hermione se había reunido con las chicas y los Slytherins cerca de la estatua de Lachlan el Larguilucho.

— ¿Le habéis visto?— dijo con voz jadeante, apoyando la mano en una de las paredes del corredor, intentando recuperar el aliento.

Ginny se cruzó de brazos. Llevaba la varita en la mano, alerta por si veía a su hermano.

— Nada, no hay señales de él por ninguna parte. ¿Qué hacemos?

Las chicas se sentían más que preocupadas. Él único que parecía estar relajado era Malfoy, o al menos lo aparentaba.

Draco sentía oleadas de angustia, pero tenía que imponer la calma. Si lo veían preocupado, la situación empeoraría.

— No creo que la comadreja sea capaz de abrir la boca. Sabe perfectamente que si lo hace, habrá consecuencias.

Hermione frunció el ceño.

— Lo dudo mucho, Malfoy. Ronald está furioso. ¿En serio crees que no va a decirle nada a Harry? Lo extraño sería que no lo hiciese.

Blaise hundió las manos en sus bolsillos pero no dijo nada. No sabía qué hacer. Si ese asqueroso pobretón le jodía sus encuentros con Weasley lo mataría. Le daba igual que fuese hermano de ella. En ese momento se extrañó. ¿Por qué le importaba más que alguien le jodiese lo que fuese que tuviese con la pecosa a que todo el mundo supiera de sus encuentros? ¡Se le había ido la puta cabeza!

— Creo que por ahora lo mejor será que vosotras regreséis a vuestra sala común— sugirió Theo inquieto.

Crabbe y Goyle, por su parte, continuaban desalentados y deprimidos, sin salir del estupor en el que se habían sumergido desde el instante en que el pelirrojo los había descubierto.

Hermione, nerviosamente, deslizó un mechón de pelo detrás de su oreja.

— Supongo que tienes razón. Es arriesgado que estemos aquí hablando. Alguien podría vernos. Nos vemos...mañana— dijo en un susurro antes de marcharse y en ese instante vio el tormento reflejado en los ojos grises del rubio— No te preocupes, Malfoy. Todo se arreglará.

Draco tuvo una extraña sensación de pérdida al ver que tanto ella como las demás daban media vuelta y se marchaban apresuradamente. ¿Por qué cuando por fin tenía un momento de paz con Granger, todo se había ido a la mierda? Toda la semana había estado ansioso por cenar con ella y ahora… la noche se había ido al traste.

— Volvamos a la sala común— dijo de repente Blaise muy serio— Lo único que podemos hacer ahora es esperar.

Vincent se frotó las manos, nervioso.

— ¿Qué vamos a hacer si todo el mundo se entera?

Draco lo fulminó con la mirada.

— Eso no va a pasar, Crabbe.

Y todos dieron media vuelta para regresar a las mazmorras. Malfoy no tenía la certeza de que Weasley Pis mantuviera la boca cerrada, pero debía controlarse. Lo único que podía hacer por el momento era sufrir una larga e interminable espera.

Por otra parte, Hermione y las demás llegaron al retrato de la señora Gorda. Pese a que habían murmurado la contraseña, ninguna de ellas se atrevía a pasar.

— Ohh, por favor. ¡Venga ya!— replicó la pelirroja armándose de valor— Seguro que mi hermano está en su dormitorio. No os preocupéis. Hablaré con él y si no entra en razón, pues… acabará en la enfermería y él se lo habrá buscado.

Ginny Weasley era la que parecía tener el control de la situación. No obstante, cuando atravesaron el retrato, la calma de la pelirroja se esfumó.

Ron permanecía de pie junto a Harry y ambos las miraban indignados, pero eso no era todo. La mayoría de alumnos de Gryffindor también estaban en la sala común, observándolas con una mezcla de desprecio y decepción.

— ¡Ahí están!— exclamó Ron señalándolas acusadoramente.

Hermione sintió como el mundo se desmoronaba a sus pies. Las piernas le flaquearon y no sabía cómo salir de aquella situación. Escuchó a Ginny maldecir por lo bajo, pero ella ni siquiera era capaz de moverse y aunque intentó hacer acopio de su valor, fue inútil.

Estaban perdidas.

— ¿Es verdad, Hermione?— preguntó Harry sin poder dar crédito a las palabras de Ron— ¿Es cierto que todas estabais cenando en la sala de los Menesteres con Malfoy y sus amigos?

Hermione, que hasta ese momento había sido incapaz de moverse, se atrevió a mirarle a los ojos. Estaba segura de que Harry se sentiría traicionado, enfadado, furioso... sin embargo, parecía desolado, hundido... como si lo que había descubierto lo hubiese destrozado.

— Ehh…yo…— Hermione sentía que el corazón le dolía. Notaba la intensa mirada de Seamus, la de Dean, Neville, Cormac McLaggen y sus amigos. Incluso Fred y George estaban serios y en silencio. Era como si aquello fuese el Wizengamot y ella estuviese esperando el veredicto final. Pero antes de que pudiese dar con una explicación, Ginny Weasley se adelantó, se acercó a su hermano y le dio una bofetada con todas sus fuerzas.

— ¡Ginny, no! ¡Espera!— gritó Hermione alarmada acercándose a su amiga para detenerla, aunque ella sola era incapaz. Lavender y las demás tuvieron que ayudarla.

— ¡¿Por qué me pegas?!— graznó Ron sujetándose la mejilla, molesto. Cada vez estaba más rojo de la ira que sentía— ¡Sois todas unas mentirosas! ¡Nos habéis engañado y habéis estado confraternizando con el enemigo! ¡Con Crabbe y Goyle, por Merlín! ¡Por no hablar de Malfoy! ¡¿Es que os habéis vuelto locas?! ¡Ginny, por Morgana! ¡Pero si no hace nada estabas obsesionada con Harry y ahora…¿estás saliendo con el vicioso de Blaise Zabini?! Y tú, Hermione, ¡besando a Malfoy! ¡Has perdido el juicio!

Ginny continuaba forcejeando con las demás en vano. Aún así las chicas no podían evitar que ella gritase.

— ¡CÁLLATE ASQUEROSO!— chilló la pelirroja furiosa. No podía creer que su hermano hubiese dicho delante de todo el mundo que antes le gustaba Harry. Se sentía avergonzada, expuesta, pero sobre todo, iracunda— ¡Tú…no lo entiendes!

Pero Hermione, que había empezado a reaccionar y estaba más que enfadada, soltó a Ginny y se acercó a Ron. El pelirrojo se asustó un poco al ver que ella lo miraba de una forma fría e impenetrable y tuvo que hacer un gran esfuerzo por no dar un paso hacia atrás.

— ¿Qué me dices de la pava de Parkinson, Ronald?— dijo Hermione con voz suave.

Ron sintió una repentina sacudida y aunque fue a decir algo, sólo consiguió boquear como un pececillo.

— Ehh, ehh…ehh...

Harry frunció el ceño, confuso. ¿Qué tenía que ver Pansy Parkinson con lo que estaba sucediendo?

— ¿Buscando alguna excusa, Ron? Te juro que si dices que es mentira, saco la varita y te lanzo un maleficio— lo amenazó Hermione— Eres un maldito hipócrita. ¿Cómo te atreves? ¿Cómo has sido capaz de venir aquí y acusarnos cuando tú llevas tiempo enrollándote con esa estúpida que es más boba que un troll con conmoción cerebral? ¿Sabes qué Ronald? ¡Por mí puedes irte a la mierda!

Todas las miradas se centraron en el pelirrojo y una incómoda tensión se pudo palpar en el ambiente. El único ruido que se percibía era el sonido de los flashes de la cámara de Colin Creevey, que no dejaba de hacer fotografías. Ron, pese a sentirse acorralado, no fue capaz de retractarse frente a aquellas acusaciones porque después de todo eran ciertas. Quizás había sido por la sorpresa, pero hasta ese instante no se había dado cuenta de que él había estado haciendo lo mismo. Hermione conocía su secreto. No comprendía cómo lo había averiguado pero lo importante era que ella en ningún momento lo había delatado.

— Yo…— murmuró sintiéndose fatal de repente.

— Ron, ¿eso es cierto?— Harry lo miró como si no lo reconociera— ¿Ese es el motivo por el que has cogido mi capa? Así que has sido tú todo este tiempo...— él ya no sabía a quién creer. ¿Ginny Weasley con Blaise Zabini? ¿Hermione besando a Malfoy? ¿Ron enrollándose con Pansy Parkinson? Había llegado a la conclusión de que quizás todo aquello era una falacia. A lo mejor era porque Ron y Hermione continuaban molestos el uno con el otro y por ese motivo habían comenzado a calumniarse. Era la única explicación lógica que encontraba a todo ese embrollo. Pero...¿entonces por qué Ron también había acusado a las demás? ¿Y por qué no desmentía lo de Pansy? Definitivamente, había sido un ingenuo.

En la estancia se formó tal algarabía que Harry fue incapaz de concentrarse en sus pensamientos.

— ¡Ya basta! ¡Ahora mismo no me apetece hablar!— gritó cabreado, quitándose las gafas y frotándose los ojos. No podía soportar escuchar más estupideces y menos en ese momento. Así que se giró sobre sus talones y empezó a subir escalones rumbo a su habitación. Neville lo siguió y Ron fue tras ellos, desesperado por arreglar el estropicio que había causado.

— Me parece increíble, Lavender— dijo de pronto Cormac riéndose con amargura— Me tiro cerca de una hora esperándote como un idiota en el Gran Comedor y no te presentas, y ahora descubro por el zopenco de Weasley que estabas cenando con la gentuza de Slytherin. La verdad, no me esperaba eso de ti.

Lavender hizo un gesto compungido.

— ¡Es mentira Cormy!— ni ella misma podía creer lo que salía por su boca, pero estaba histérica, necesitaba tomar medidas desesperadas y era lo único que se le ocurría— ¡Ro-Ro se lo ha inventado todo!

Los amigos de Cormac soltaron unas risas, pero aquello no tenía nada de divertido.

— ¡Mírala!— exclamó un chico de sexto con ironía— ¡Y tiene la poca vergüenza de seguir mintiendo!

Lavender intentó controlarse pero, sintiéndose atrapada, empezó a llorar.

— ¡Yo… lo siento, Cormy! ¡Por favor no te enfades!— gritó llevándose las manos a la cara— ¡Ellos en realidad no son tan malos!

Pero parecía que cuanto más intentaba arreglar la situación, más conseguía que empeorasen las cosas.

— ¡¿Y encima los defiendes?!— masculló Cormac furioso— ¡Pensé que te conocía, Lavender! Supongo que… me he equivocado— en ese instante miró a sus amigos— ¡Vamos a dormir! ¡Aquí no hay nada más que ver!

Los chicos de sexto no dijeron ni una palabra al ver que estaba bastante furioso y decidieron que lo más apropiado era obedecerle antes de que todo empeorase. Si es que acaso podía empeorar más.

Lavender vio cómo todos subían las escaleras junto a Colin Creevey y los gemelos Weasley que continuaban cuchicheando asombrados.

Hermione se sentía tan frustrada que tenía ganas de ponerse a gritar allí mismo.

— Vamos a nuestra habitación— exigió y las demás estuvieron de acuerdo, salvo Lavender que continuaba clavada al suelo, llorando sin parar— Lavender, por favor. Dale tiempo— dijo intentando calmarla— Ahora mismo está muy enfadado. No te preocupes, ya se le pasará, verás como todo se arregla.

Ella creía que el tema de McLaggen era lo menos importante en aquel momento. El principal problema era que todo Hogwarts descubriese su relación con Malfoy, y ella estaba convencida de que iba a suceder tarde o temprano. Desde luego no iba a poder usar un hechizo desmemorizador con los alumnos de la casa Gryffindor. Era prácticamente imposible. Y estaba claro que alguien acabaría contándolo por ahí. En pocas horas el rumor se extendería por el castillo y tenía que ver a Malfoy antes de que eso ocurriese, fuese como fuese.

Cuando todas entraron en el dormitorio, Lavender se abalanzó sobre su cama sin dejar de llorar por temor a que Cormac rompiese con ella.

— ¡Qué voy a hacer si rompe conmigo! ¡Yo no quiero que me deje! ¡Lo quiero mucho!— hipó cogiendo un pañuelo para sonarse la nariz. Parvati se sentó a su lado y comenzó a darle palmaditas en la espalda. Sentía pena por su amiga. Y pensar que ella se había quejado por todo lo que le había pasado con Gregory…

Hermione, pese a que escuchaba los sollozos de su amiga, no podía dejar de sentir la abrumadora necesidad de ver a Malfoy. Se tumbó en su cama y fijó la vista en el techo. Eran cerca de las once. Tenía que esperar a que todo el mundo estuviese durmiendo. En definitiva, iba a arriesgarse. Lamentablemente no disponía de la capa de invisibilidad y sabía que no iba a poder conseguirla después de lo que había pasado. Así que iba a armarse de coraje para ir a ver a Draco Malfoy a su dormitorio, sin capa, sin mapa del merodeador, y sin absolutamente nada, a sabiendas de que si la pillaban, probablemente sería expulsada.

— ¿Qué vamos a hacer ahora?— Ginny se había sentado a su lado y la observaba intranquila— Todo el mundo va a enterarse, Hermione.

— Lo sé, Ginny— dijo fríamente sin dejar de mirar al techo— Dentro de unas horas iré a ver a Malfoy. Todos tienen que saber lo que ha ocurrido. Creo que lo mejor es que durante un tiempo… no sé, nos distanciemos un poco de ellos y seamos precavidos. Así la mayoría creerá que es un rumor absurdo.

La expresión de Ginny cambió de pronto.

— ¡Yo no pienso distanciarme de…— pero fue incapaz de continuar al ser consciente de que iba a decir: ''de Zabini''.— Mira Hermione, vamos a dormir. Creo que será lo mejor. Quizás nadie dice nada.

Hermione se rió con sarcasmo.

— Sigue soñando, Ginny— murmuró y comenzó a ponerse el pijama mientras continuaba escuchando los angustiosos lamentos de Lavender.

Cuando por fin todas se durmieron y reinó el silencio en la habitación, Hermione continuaba dando vueltas sobre el colchón, con las piernas enroscadas alrededor de la almohada. Estaba demasiado nerviosa. Finalmente había decidido ir a ver a Malfoy sobre las tres de la madrugada y durante todas esas horas no había conseguido pegar ojo. Seguramente él estaría preocupado por lo que pudiese haber sucedido.

Miró su reloj como miles de veces había hecho durante esa noche, y vio que casi era la hora, así que apartó la almohada rápidamente y se levantó, apresurándose a salir de la habitación y procurando no despertar a las demás. Cuando comenzó a bajar los fríos escalones de su dormitorio se percató de que no se había puesto zapatillas. Iba descalza, pero en ese momento realmente no le importaba. El suelo estaba tan congelado que tenía la sensación de estar pisando nieve, pero se olvidó del frío al ver el reflejo de una silueta en el sofá, junto a la chimenea de la sala común.

— ¿Qué haces aquí?— espetó rechinando los dientes cuando vio a Ron tumbado, sin apartar la vista del fuego.

Ron giró un poco el rostro para mirarla pero su expresión era decaída, apagada como el cielo en los días de lluvia.

— No podía dormir— musitó volviendo a fijar la vista en las llamas de la chimenea.

Hermione lentamente se acercó e hizo un ademán con la mano, instándole a que apartase las piernas para poder sentarse.

— Yo tampoco— dijo con voz queda.

Ron se incorporó y se abrazó las piernas. Parecía que quería decirle algo a Hermione y no encontraba las palabras adecuadas porque abría una y otra vez la boca pero volvía a cerrarla.

— Lo…lo siento— murmuró cabizbajo y Hermione lo miró sorprendida— Creo que me he pasado.

Hermione suspiró desanimada. ¿Ahora le venía con esas?

— Ya da igual, Ronald. En pocas horas todo Hogwarts sabrá la verdad.

Ron se levantó de repente, muy agobiado, y comenzó a caminar de un lado a otro.

— ¡Y qué voy a hacer! ¡Si Pansy se entera de que todo el mundo ha descubierto lo que ha pasado entre nosotros, me va a matar!

Hermione frunció el ceño.

— Ese no es mi problema, Ron. Si tú no hubieses contado lo de Malfoy, yo no hubiese dicho nada. Porque además, lo sé desde hace semanas. De hecho Malfoy también lo sabe y ha sido capaz de mantenerse en silencio.

El pelirrojo se quedó boquiabierto y lentamente, volvió a sentarse. ¿Malfoy lo sabía? ¿Y no había contado nada? ¡Era imposible!

— ¿Qu-qué qué?— tartamudeó estupefacto— ¿Lo sabe?

— Sí, Ron. Lo sabe.

El pelirrojo no podía creer lo que estaba escuchando.

— ¿Pero cómo no va a decir nada?

Hermione rodó los ojos.

— Yo le pedí que no lo hiciera, Ron.

— ¿Y cómo lo averiguasteis? — cada vez se sentía más inquieto.

Hermione se metió un mechón de pelo detrás de la oreja.

— Os vimos enrollándoos en un pasillo cercano al vestíbulo. Aunque… eso es lo de menos. ¿Realmente eres consciente de lo que has hecho? ¿Sabes en el lío que Malfoy puede meterse con su padre, Ron?

El pelirrojo se encogió de hombros.

— A mí no me interesa si Malfoy acaba mal con su padre o no.

— Eres un cretino— escupió enfadada.

Ron enarcó una ceja.

— ¿Y por qué lo defiendes tanto? Además, por qué habéis acabado... ehh…bueno, prefiero no decirlo.

Hermione se sonrojó repentinamente y desvió la mirada por tal de no mirarle a la cara.

— Es una historia demasiado larga, Ron. Lo importante es que… él ha cambiado.

Ron se rió falsamente.

— Pero…¿tú te estás escuchando Hermione? ¿Que ha cambiado? Por Merlín, es Malfoy. Sigue siendo el mismo de siempre. Seguro que te está utilizando para sonsacarte cosas y ni siquiera te has dado cuenta.

Hermione hirvió de rabia.

— Te equivocas. Malfoy no es como crees. Realmente él es...

El pelirrojo se cruzó de brazos, pensativo.

— ¿Ya se te ha olvidado lo que Harry nos contó cuando terminó el Torneo de los tres magos? Hermione, su padre era uno de los mortífagos que estaba en el cementerio la noche en que Cedric Diggory murió. No puedes fiarte de él y menos si su familia está a favor de quién-tú-sabes.

Hermione, cada vez más nerviosa, intentó explicarle que estaba equivocado, que Draco Malfoy no era como su padre en realidad, pero por algún extraño motivo, se quedó en silencio. Nunca había llegado a pensar que él pudiese estar utilizándola. Estaba convencida de que sentía algo por ella. Lo había demostrado a lo largo de esos meses. No tenía claro si la quería o no, pero al menos tenía la sensación de que le importaba.

En ese momento se levantó como un resorte del sofá.

— ¿A dónde vas?— preguntó Ron extrañado al ver que Hermione se disponía a salir por el retrato de la señora Gorda.

— A ver a Malfoy.

Ron abrió los ojos como platos.

— ¿Ahora? ¿Te has vuelto loca? ¿Quieres que te expulsen? No puedo creer que llegues a arriesgarte de esa forma por el hurón. ¿Tanto te gusta?— aquello era algo demasiado estrafalario para poder asimilarlo.

Hermione se giró antes de salir de la sala común y lo miró muy seria.

— Malfoy no me gusta, Ron— dijo en un susurro que poco a poco fue apagándose— Le quiero.

Y tal como lo confesó, dio media vuelta y salió de la estancia dejando a Ron horrorizado y con la boca abierta.

Durante el camino a la sala común de Slytherin, estuvo preocupada por si veía a Filch pero por suerte el conserje no dio señales de vida, lo que indicaba que estaría en las cocinas emborrachándose como de costumbre. O eso… o se había ido al despacho de Umbridge a... En ese momento tuvo que frotarse los brazos fuertemente al sentir un escalofrío. Quizás era por las imágenes tan horribles que le venían a la mente o por el hecho de que estaba descalza y tenía los pies tan fríos que ni los sentía. Cuando quiso darse cuenta estaba plantada frente a la entrada de la sala común de Slytherin.

Serpiente Venenosa— musitó y cuando la entrada se abrió, atravesó el oscuro pasillo como una exhalación. Quería llegar a la habitación de Malfoy cuanto antes y acurrucarse junto a él con la esperanza de olvidarse de todo lo que había pasado. Sin embargo, se sobresaltó al entrar en la estancia y ver que el rubio estaba tumbado en uno de los sofás, cubriéndose el rostro con un brazo.

Draco se incorporó al escuchar unos pasos y sentir la presencia de alguien, y se quedó atónito al ver allí a la leona.

— ¿Granger?— susurró inquieto— Joder, ¿sabes lo peligroso que es que estés aquí?

Hermione lo ignoró por completo y se sentó en el sofá a su lado.

— No voy a irme, Malfoy. Al menos hasta que amanezca— repuso. Si todos descubrían la verdad, no podría pasar tiempo con él y quería aprovechar esa noche, antes de que las cosas empeorasen. Además, tenía que explicarle todo lo sucedido.

Draco vio la angustia reflejada en sus ojos y se tensó repentinamente.

— ¿Qué narices ha pasado?— preguntó con temor. Al ver que ella estaba tiritando, instintivamente se acercó y la rodeó con los brazos intentando que entrase en calor.

— No hemos podido hacer nada, Malfoy— murmuró Hermione asustada por como pudiese reaccionar y añadió rápidamente— Ron… le ha contado todo a Harry. Bueno… y también a Neville, a Fred y George, a Seamus, Dean, a los amigos de Cormac, a Colin Creevey…

Cuantos más nombres escuchaba Draco, más ganas de vomitar sentía. Joder con el puto pobretón. ¡Joder!

Hermione notó que de pronto la apartaba un poco para levantarse pero lo sujetó para que no se moviese.

— Suéltame, Granger— dijo furioso— Le he hecho un favor muy grande a la sucia comadreja callándome lo de Pansy pero no voy a consentir…

— No te molestes— lo cortó Hermione— Les he dicho a todos que está enrollándose con Parkinson. Mira Malfoy…— hizo una pausa intentando buscar las palabras adecuadas— Hoy había mucha gente en la sala común y supongo que es cuestión de tiempo que todo el mundo acabe enterándose. Por eso he venido. Para avisarte y porque… quería estar contigo.

Draco cada vez se sentía peor. ¿Y si llegaba a oídos de Lucius? Sólo bastaba con que algún gilipollas abriese la boca y hablase con él. Lo que quería decir… que iba a tener que tomar medidas.

— Creo…que deberíamos estar unos días sin vernos…Será lo mejor— las palabras de Hermione causaron un gran impacto en Draco.

— Y una mierda— espetó cabreado— Me da igual lo que opinen los demás, Granger. No pienso dejar de verte por cuatro palurdos.

Hermione suspiró frustrada. No eran cuatro palurdos. Toda la escuela lo sabría pronto. ¿Cómo iba a luchar contra eso?

— Eres imbécil. ¿Sabes lo que podría hacerte tu padre?

Draco soltó una risa sardónica.

— ¿Mi padre? Me creería a mí en todo caso— en realidad lo que más le asustaba era que Lucius pudiese hacerle algo a Granger. Tenía que conseguir que no se enterase. Lanzaría los Obliviate que hiciesen falta si era necesario.

Hermione lo miró a los ojos, alicaída.

— Malfoy…no siempre… vamos a poder estar como ahora— a Hermione le costó un infierno que aquellas palabras salieran por sus labios.

Draco se quedó en silencio. Hasta ese preciso momento no había llegado a pensar en ello. Granger tenía razón. No siempre iban a poder estar juntos y ese pensamiento lo heló de pies a cabeza. Él no quería apartarse de ella. No podía hacerlo.

Ya no.

Y no entendía por qué estaba tan enganchado ni por qué se había vuelto tan adicto a Granger. No le había resultado difícil romper con Pansy, ni tampoco con Astoria pero lo que sentía por ella no era comparable. Joder, también se había convertido en su amiga, pese a todo. Habían vivido demasiados buenos momentos juntos como para que se fuesen a la mierda y se esfumasen así como así. No sobreviviría si se separaba de Granger. Su forma de pensar era algo egoísta pero sabía que si se alejaba, ella también acabaría sufriendo.

— Me da igual— dijo con voz firme— Voy a hacer lo que sea necesario para que nadie nos fastidie.

Y justo ahí se dio cuenta de algo de lo que no había sido consciente hasta ese preciso momento. El temor que lo estaba avasallando, los absurdos celos que había sentido por culpa del retrasado de Longbottom, las ganas que tenía todos los días de pasar tiempo con ella…

Se había enamorado de Hermione Granger y había sido tan imbécil que ni siquiera se había dado cuenta. Por ese motivo no quería que todo terminase. Por esa razón no podía apartarse de ella.

Porque la quería pero había sido demasiado cobarde como para admitirlo.

— Sé que no voy a poder estar aquí mucho rato, Malfoy, pero si me quedo hasta que amanezca… supongo que nadie de Slytherin se enterará. No te importa, ¿verdad?

Draco, que continuaba atónito por lo que acababa de descubrir, notó como el corazón comenzaba a latirle desbocado.

— Hmm, sí— le flaqueó la voz— Digo, sí puedes quedarte. No me importa, Granger.

Joder... ¿cómo iba a decirle que la quería? No tenía la certeza de que ella sintiese lo mismo por él. Además, podía empeorar la situación con su confesión. Era mejor cerrar la boca.

Hermione, muy despacio, se acercó a sus labios y lo besó lentamente, intentando aferrarse a aquel momento porque aunque él dijese que iba a procurar que nadie los fastidiase, seguía teniendo miedo por lo que pudiese venir. Notaba que Malfoy estaba muy tenso y dedujo que quizás era porque también se sentía preocupado.

— Relájate, Malfoy— murmuró contra su boca sin dejar de abrazarle— Olvídate ahora de lo que ha ocurrido. Olvídate de tu padre.

Draco deslizó las manos por su cintura y las metió por debajo de su pijama para acariciarle la piel. No podía pensar en Lucius. De hecho, ahora lo único que le avasallaba la mente eran los sentimientos que tenía hacia ella.

Y aunque no fuese capaz de confesarle lo que sentía en ese momento, no pensaba moverse de aquel sofá hasta que amaneciese. Ya se preocuparía por todo cuando saliese el sol.

Pero aún…era de noche.


Al día siguiente, la mañana se abría sobre Hogwarts, reconfortante y cálida, y extraño era que hubiese alumnos por los pasillos a tan tempranas horas. Sólo se escuchaba el resonar de unos pasos y el murmullo de unas voces al fondo del corredor.

— ¿Crees que nos dará tiempo, George?— bisbiseó Fred mientras caminaban hacia las cocinas— ¿Y si llegan los profesores al Gran Comedor antes que nosotros?

George esbozó una sonrisa picarona, de esas que tanto le gustaba presumir. Luego metió la mano en el bolsillo de su túnica donde llevaba la poción y la sacó para observar el tono rojizo que había adoptado con fascinación.

Viagra Weasley era el nombre que habían decidido otorgarle después de haber sopesado varias opciones, entre ellas: Viagra vigorizante o vigorízate con esta Viagra, cortesía de Fred y George. La habían elaborado durante parte de la noche hasta que habían terminado sucumbiendo al sueño. Lo habitual cada vez que creaban una nueva poción era que antes de usarla con algo o alguien, la probaban ellos mismos. Pero en esa ocasión, todo iba a ser diferente.

Harían una pequeña excepción. O grande, depende de cómo se mirase.

George se preguntaba cuál sería el resultado, pero pensó que de todos modos no debía preocuparse. Pronto lo sabrían.

— Tranquilo, Fred. Creo que tenemos tiempo— repuso con aire calmado y volvió a guardar la poción en el bolsillo de su túnica— Por cierto, ¿no te parece increíble el jaleo que se armó anoche en la sala común? ¡Quién lo hubiera dicho!

Fred asintió en silencio. En su mirada podía apreciarse el terror, como si hubiese visto a un dementor.

— ¡Quién se hubiera imaginado que nuestro hermanito estaría viéndose a escondidas con una Slytherin! ¡Qué calladito se lo tenía el muy granuja!

Y es que a decir verdad, Fred y George le habían dado mucha más relevancia al hecho de que su hermano estuviese confraternizando— y a saber que más— con Pansy Parkinson que al asunto de que Hermione estuviese enrollándose con Malfoy o al tema de que Ginny estuviese ''saliendo'' con Blaise Zabini.

— ¿Hasta dónde crees que habrá llegado, George? ¿Te imaginas que ha perdido la virginidad? ¡Y nosotros sin enterarnos! Ya verás cuando se lo contemos a mamá— comentó Fred alzando las cejas de forma traviesa— Por cierto, ¿qué te parece lo del huroncillo con nuestra querida Hermione?

— ¡Impresionante, maravilloso, pero sobre todo, espléndido!— dijo George con cierto deje de sarcasmo en la voz, haciendo gala de un exquisito humor que su hermano sabía apreciar a la perfección.

Ambos habían estado escuchando los comentarios de sus compañeros de dormitorio, hablando sobre que era una locura que el tío más arrogante y egocéntrico de Slytherin estuviese con una Gryffindor hija de muggles. Desde luego, aquellos chicos no lo veían bien. Pero para los gemelos era una estupidez, una minucia. Debían reconocer que descubrir que el huroncillo albino estaba pervirtiendo a la sabelotodo de Hermione era algo inverosímil. Pero después de haberse aliado varias veces con Malfoy, se habían dado cuenta de que no era tan gilipollas. Bueno,, ¡pero qué se le iba a hacer! Lo mismo ocurría con Zabini, pero era un tío legal, después de todo, al igual que el hurón. Así que no les molestaba que tanto Ginny como Hermione estuviesen viéndose con ellos.

Ahora… el tema de Pansy era cosa aparte. Los desconcertaba. Con ella, por así decirlo, no habían interactuado así que no tenían ni idea de qué pensar. Sólo sabían que era algo agresiva, que adoraba vanagloriarse de todo lo que poseía y que desde luego, buen carácter no tenía.

Así que la curiosidad los estaba carcomiendo, como si tuviesen un maldito bicho que los devoraba poco a poco y tortuosamente por dentro.

— ¿Tú qué opinas, Fred?— preguntó George llevándose una mano a la barbilla mientras continuaban caminando— ¿Crees que Ron bajará a desayunar o se quedará encerrado en la habitación? ¡Cinco galeones a que no volvemos a verle hasta final de curso!

— ¡Diez a que lo vemos en menos de quince minutos!— dijo Fred soltando una risita.

Y cuando se estrecharon la mano como solían hacer cada vez que ocurría algo emocionante, siguieron rumbo a las cocinas.

Una vez allí, George sacó la poción del bolsillo de su túnica y se aseguró de que estaba intacta. Vieron a los elfos domésticos haciendo su trabajo y se dieron cuenta de que realmente, faltaba bien poco para la hora del desayuno.

— ¡Dobby! ¡Ven! ¡Acércate un momento!— exclamó Fred con tono afable. No solían hablar mucho con aquel elfo, pero teniendo en cuenta que apoyaban a Harry al cien por cien, no tendrían problemas.

El elfo se acercó a ellos, algo encogido por temor a no saber lo que tramaban.

— ¿Qué quieren los hermanos del señor Weasley? Dobby tiene que cuidar otra vez de Winky y no dispone de mucho tiempo.

George le enseñó el frasco que tenía en la mano y Dobby lo cogió, algo extrañado.

— ¿Qué te parece si viertes esa poción en las copas de los profesores antes de servirlas en el desayuno?

— Dobby no lo hará si es veneno— puntualizó el elfo.

Fred soltó una carcajada.

— ¡Qué va! ¡Qué va! ¡Es algo para… alegrarles el día! ¡Ya sabes, el final del curso se acerca y ellos están tan agobiados como nosotros! ¡Necesitan disfrutar aunque sea durante un día!

El elfo enarcó una ceja, poco convencido, pero teniendo en cuenta que eran amigos de Harry Potter y hermanos de Ron Weasley, podía confiar en ellos.

— Está bien— comentó muy serio y destapó el frasco para olisquearlo por si acaso— Dobby conseguirá verter el líquido apestoso en las copas pero si ocurre algo grave en Hogwarts y preguntan a Dobby…Dobby no podrá mentir. Dirá que los señores Weasley fueron los responsables.

George se encogió de hombros como si nada.

— De acuerdo— dijo alegremente.

Si los profesores los acababan descubriendo, aquello probablemente significaría su expulsión de Hogwarts, pero realmente a ninguno de los dos les importaba. Tenían en mente algo mucho más grande, algo para lo que no necesitaban ni EXTASIS ni tonterías. Y por suerte disponían del premio del Torneo de los tres magos que Harry les había regalado a final del curso anterior.

Una vez zanjaron el asunto con el elfo doméstico, se apresuraron a llegar al Gran Comedor, a la espera de ver los resultados de su nueva creación.

Una creación digna de los gemelos Weasley.

Cuando llegaron a la estancia vieron que la mayoría de alumnos de las cuatro casas estaban allí. A pesar de que hacía un buen día, el mal ambiente en el Gran Comedor era tangible.

La mayoría de miradas estaban clavadas en la mesa de Slytherin, y otras tantas en la de Gryffindor. Y ellos sabían a qué se debía. Era probable que todo el mundo se hubiese enterado. Después de todo, Colin Creevey había presenciado lo que había ocurrido y seguramente lo habría divulgado por el castillo nada más levantarse.

Cuando se acercaron a la mesa de los leones vieron que Ron estaba solo y marginado, así que aprovechando la oportunidad, se sentaron junto a él.

Ron no tenía apetito esa mañana. Harry estaba en el otro extremo de la mesa sentado con Neville, Dean y Seamus, así que él estaba solo. Y sinceramente, prefería ni mirar a la mesa de Slytherin, porque lo había hecho nada más entrar al Gran Comedor y para su desgracia, había visto a Pansy observándole de forma hostil mientras se crujía los nudillos.

— ¡Hermanito qué haces aquí tan solo!— dijo Fred sentándose a su derecha— Por cierto, George, me debes diez galeones.

El gemelo suspiró y a regañadientes, sacó el dinero de su túnica. Luego se sentó a la izquierda de Ron y ambos se apretujaron contra él, con la intención de no dejarle ninguna vía de escape.

— ¿Cuándo pensabas contarnos lo de Pansy? ¡Venga! ¡Explícanos! ¡Estamos ansiosos!— exclamó George mientras cogía una tostada para saciar de una vez por todas su apetito.

Ron, con los codos apoyados sobre la mesa, se llevó las palmas de las manos al rostro, avergonzado, y con ganas de que todo a su alrededor se desvaneciese. Menudo día más duro le esperaba… Y para colmo, Harry hacía como si no lo conociese...

El pelirrojo no era el único que no tenía apetito. En la parte de la mesa de Gryffindor donde estaban sentadas las chicas, tanto Hermione como las demás se encontraban en las mismas. Lavender miraba de soslayo a Cormac con la esperanza de que se le hubiese pasado el enfado, pero hacía como si no existiera; Ginny no apartaba la vista de Zabini, que al parecer estaba bastante nervioso; Parvati lanzaba de vez en cuando fugaces miradas a la mesa de Slytherin para comprobar si Gregory Goyle la estaba observando y Hermione simplemente se miraba las yemas de los dedos por tal de abstraerse. Se encontraba realmente enferma y después de haberse ido descalza de su dormitorio la noche anterior, se había resfriado. No quería observar a Malfoy porque notaba todas las miradas fijas en ella, o al menos la gran parte. Pensaba que tendría más tiempo y no comprendía cómo todo el mundo podía haberse enterado tan pronto.

Los únicos que parecían no tener ni idea de nada eran los profesores, que habían comenzado a desayunar tranquilamente.

Pero Hermione se sentía angustiada, atormentada y nerviosa. No tenía hambre y aunque hubiese sido así, ¿cómo demonios iba a comer si todos los alumnos la estaban fulminando con la mirada? No podía, era imposible. Además, la frente le ardía y había llegado a pensar que quizás tenía fiebre.

— Me encuentro fatal, Ginny— musitó apretando los párpados.

La pelirroja suspiró, cansada.

— Eso te pasa por irte toda la noche con el hurón asqueroso. Deberías haberte quedado en el dormitorio. No sé que hubiese pasado si te hubiesen descubierto. Supongo que de ser así, ahora mismo ya no estarías aquí— susurró pero de pronto, le dio un fuerte codazo para que se fijase en algo— Por Merlín, Hermione. Mira…¡no puede ser!

Hermione, algo asustada, apartó la vista de sus manos y se dio cuenta de que la gente había dejado de mirarla. De hecho, estaban atentos a otra cosa.

Umbridge por fin se había dignado a aparecer por el Gran Comedor después de su...percance. Las ojeras que tenía indicaban que no había dormido en mucho tiempo, y su cabello, el cual llevaba siempre limpio y repeinado, parecía un nido de pájaros.

La profesora atravesó la estancia ignorando por completo las miradas de asombro de la mayoría de alumnos y se sentó en el sillón de Dumbledore. Había decidido que lo más adecuado era hacer como si nada para que nadie sospechara que lo de su '' estado'' era cierto, pero las pintas que tenía la delataban. Por no hablar de que cuando empezó a desayunar, ''o más bien a engullir la comida'', se vio claramente que su voraz apetito no era normal. Ni siquiera Crabbe y Goyle en sus malos tiempos habían comido tanto.

Sin embargo, pese a que McGonagall y la mayoría de profesores observaban a Dolores con estupor, los alumnos volvieron a canalizar su atención en las chicas de Gryffindor y en los chicos de Slytherin.

Harry jamás se había sentido tan solo. Aunque Neville, Dean y Seamus estaban sentados a su lado charlando como si nada, él no estaba atento a aquella perorata que quizás en otro momento hubiese encontrado sugestiva e interesante. Se sentía hundido, desilusionado y engañado.

Engañado por su padre, engañado por Ron y engañado por Hermione.

En un sólo día había descubierto tres cosas de las que hubiera preferido no saber nada y conforme iba pasando el tiempo, se sentía mucho peor. ¿En quién podía confiar? El único que le quedaba era Sirius… Ron había estado durante parte de la noche pidiéndole perdón, diciéndole que se arrepentía de lo que había hecho hasta que había desistido y se había ido a dormir a la sala común. No sabía si iba a poder olvidar lo que había pasado, pero desde luego… iba a necesitar tiempo.

Por no hablar de Hermione… ella ni siquiera había intentado darle explicaciones. Y no comprendía cómo podía estar con Malfoy. Aquello había abierto una profunda brecha en su corazón que creía que iba a ser imposible de cerrar… en ese momento se fijó en su peor enemigo y se sintió más confuso al ver que parecía el mismo de siempre.

¿Qué había visto Hermione en él?

Por otra parte, Draco Malfoy mantenía su pose altiva, a pesar de todo. Él no iba a flaquear, no iba a resignarse y tampoco iba a mostrarse débil. Se habían enterado de que estaba con Granger. Muy bien. Le importaba una mierda. Que se jodiesen. Si recibía noticias de su padre, se inventaría cualquier excusa. Le diría que algún estúpido sangre sucia había difundido un rumor absurdo por la escuela. Seguramente se lo creería.

Sin embargo se preocupó al ver que Astoria Greengrass, la cual estaba sentada junto a Daphne y Pansy, lo miraba por así decirlo, recelosa.

Astoria no daba a crédito a los rumores. Aunque Pansy estuviese sentada a su lado hacía como si no estuviese allí. ¡Se había enrollado con uno de los Weasley! ¿Cómo había llegado a caer tan sumamente bajo?

Pero lo más importante era Draco.

Durante esos últimos días, había estado pensando… ¿por qué la había dejado? Primero había pensado que era debido a que se había pasado al lado oscuro junto con Blaise. Pero después de haber escuchado que se había enrollado con la sangre sucia, le encontraba demasiado sentido a las cosas. ¿Quizás el uniforme de Gryffindor era de ella? Aunque aún no entendía por qué lo llevaba puesto… pero bueno, eso era lo de menos.

Por otra parte, estaba el tema de Blaise. Miró a Daphne y vio que parecía estar bastante afectada y alicaída por haberse enterado de lo de la pelirroja pobretona Weasley. Eso explicaba por qué Blaise había roto con su hermana. Aunque a ella eso le daba igual. El tema de Draco era lo que más le jodía.

¡Cómo se había atrevido a dejarla por una sangre sucia! ¡Por el ser más inmundo que existía sobre la faz de la tierra! ¡Tanto ella como el resto de su especie eran una vergüenza para el mundo mágico!

Era cierto que Draco se había portado como un cabronazo con ella y Pansy, pero de ahí a que estuviese con Granger… había un límite y él se había atrevido a cruzarlo.

Tenía que hablar con él cuando lo viese solo… conseguir que entrase en razón. Seguramente estaba confundido y por eso había recurrido a la sangre sucia. Estaba absorta en sus planes cuando de pronto, escuchó varios gritos provenientes de la mesa de profesores.

Tanto ella como el resto de alumnos se extrañaron al ver que algunos profesores se levantaban estrepitosamente. Umbridge se puso a gritar como una posesa y salió corriendo tan deprisa que incluso se le cayó un zapato. Lo que resultó más raro a todo el mundo fue que Dolores estuviese cubriéndose sus partes con una bandeja de plata. ¿Por qué?

Y lo peor, ella no fue la única. La profesora McGonagall fue la siguiente en huir, y después se les sumaron Snape, Flitwick y la profesora Trelawney que fue la última en salir.

— ¡Se ha cumplido la visión! ¡Y yo no quiero tener algo semejante! — gritaba tapándose la parte delantera con un enorme pollo asado mientras las grandes gafas se le resbalaban por el puente de la nariz.

Cuando los alumnos quisieron darse cuenta, la mesa de profesores estaba prácticamente vacía.

Parvati frunció el ceño.

— ¿Qué crees que le ha pasado a Sybill, Lavender?— preguntó confusa.

Lavender, que ni siquiera había prestado atención, continuó con la mirada perdida.

— No lo sé, Parvati, no lo sé— a pesar de que le tenía mucho cariño a Trelawney, en ese momento sólo podía pensar en lo mal que se sentía por haberle ocultado la verdad a Cormac. Tenía que conseguir que la perdonase porque no quería ni podía estar sin él.

Los gemelos por su parte, estallaron en carcajadas.

— Oye George, ¿tú le has especificado a Dobby que no podía verter la poción en las copas de las profesoras?

— ¡Ups, pues... se me ha olvidado! ¿Crees que habrán ido a la enfermería, Fred?— dijo George levantándose de pronto, ansioso por averiguar cuáles habían sido los efectos de la Viagra Weasley, aunque por como los profesores se habían cubierto sus partes, era probable que se hubiesen empalmado. Lo raro era… ¿por qué las profesoras también se habían cubierto sus partes?— ¿Qué crees que les habrá pasado a Trelawney, a McGonagall y a nuestra querida Umbridge?

Fred se rió con ganas y ambos salieron de la estancia, dejando a todos los alumnos confundidos y algo asustados.

— ¡No tengo ni idea! ¡Eso habrá que verlo! ¡Vamos a la enfermería! ¡Corre!— y ambos salieron disparados como si aquello fuese una competición por quién era el más rápido.

Una vez llegaron a la enfermería, aminoraron el paso. Se escuchaba demasiado estruendo en el interior de la estancia, así que decidieron quedarse en la puerta para escuchar la conversación.

— ¡No sé de quién puede tratarse Poppy, pero esto sin duda es una broma de muy mal gusto!— gritaba McGonagall, y por el tono de su voz, parecía muy furiosa.

George, aprovechando que tenía unas orejas extensibles en su bolsillo, decidió darles buen uso. Quería escuchar la conversación a la perfección.

Pomfrey no dejaba de gimotear asustada.

— ¡No…no puedo creerlo! ¡Cómo… cómo ha llegado a suceder esto Minerva! ¡Es un escándalo! — la voz de la enfermera temblaba exageradamente.

El que parecía estar más tranquilo era Snape.

— Me parece que lo más conveniente, dado que todos desconocemos cuál es la poción o embrujo que nos ha causado este percance, es que vayamos a San Mungo.

La profesora Umbridge no dejaba de carraspear, intentando llamar la atención, pero nadie parecía escucharla.

— Ejem, ejem.

Flitwick, en cambio, estaba a punto de sufrir un colapso.

— ¡No podemos ir a San Mungo! ¡Debemos descubrir quién ha sido el responsable! ¡Quiero saber quién ha hecho que mi aparato reproductor masculino se convierta…en femenino!

Fred soltó una risita que desde luego, fue incapaz de reprimir. Eso quería decir que...¿a las profesoras les había crecido un pene? ¡Merlín bendito! ¡¿Y Snape y Flitwick con vagina?! ¡Su experimento había sido todo un éxito! ¡Iban a hacerse ricos!

Los gemelos, sin poder soportar la curiosidad, se asomaron por el resquicio de la puerta entreabierta, ansiosos por ver los efectos de su creación.

Madame Pomfrey, que no sabía a que profesor acudir, obligó a Trelawney a que soltase el enorme pollo asado y se levantase un poco la túnica para poder examinarla. La enfermera ahogó un grito al ver que la profesora lucía un miembro de gran tamaño erecto y reluciente. Snape y Flitwick se cubrieron el rostro horrorizados, Umbridge empezó a gritar sin dejar de palpar sus partes y McGonagall directamente perdió el conocimiento.

Fred no pudo contenerse y empezó a reírse escandalosamente.

— ¡Calla Fred!— se alarmó George pero era demasiado tarde.

El profesor de pociones carraspeó.

— Vaya, ¿qué tenemos aquí?— murmuró cogiendo unas orejas extensibles que había en el suelo y rápidamente abrió la puerta de par en par— Los hermanos Weasley debían ser. Este artilugio queda confiscado— añadió apuntándolos con la varita para que entrasen en la enfermería pero ellos se mantuvieron inmóviles.

— ¡Han sido ellos!— gritó Umbridge colérica— Ya veréis cuando el Ministerio descubra semejante atrocidad. ¡Pero hasta que Cornelius sea avisado, castigados! ¡Ahora mismo!

McGonagall, que había empezado a reponerse, negó un par de veces con la cabeza.

— No tenemos pruebas de que hayan sido ellos— dijo defendiéndolos por tal de llevarle la contraria a Dolores.

— ¿Y por qué estaban aquí, escuchando la conversación? ¡A lo largo del curso han mostrado tener un comportamiento de lo más impertinente! ¡Castigados!— volvió a exclamar, pero sintió un escalofrío al recordar lo que le había sucedido en aquella noche oscura en que Argus Filch abusó sexualmente de ella.''Castigadaff, castigadaff''—resonaba en su cabeza. Aunque hubiese jurado que en un principio había alguien más en la habitación. Seguramente habían sido ellos.

Los gemelos, que no pensaban cumplir ningún castigo de la cara de sapo, al ver que en ese momento Snape estaba con la guardia baja (puesto que había empezado a palparse discretamente sus partes para comprobar si había recuperado sus atributos masculinos), se giraron sobre sus talones y se esfumaron de allí rápidamente.

— ¡Qué vamos a hacer George!— exclamó Fred mientras corrían a toda prisa por los pasillos, rumbo al vestíbulo— ¡Jamás volveré a escribir con esa pluma!

— ¿Tú qué crees, Fred?— jadeó George agitado— ¡Lo que teníamos que haber hecho hace tiempo! Aunque… mamá va a matarnos.

Fred esbozó una sonrisa enigmática. Sabía de sobra a lo que se refería su hermano.

Largarse de Hogwarts.

De una vez por todas.

Sabían que iban a perderse muchas cosas. Como por ejemplo todo lo que pasase entre su hermano y Pansy Parkinson. Pero ya lo torturarían durante las vacaciones de Pascua. Ya le sonsacarían todo cuando estuviesen en el cuartel general de la Orden del fénix.

Ahora que por fin habían fabricado nuevas pociones, las cuales habían tenido gran éxito, no iban a perder más tiempo. Debían llevar su negocio a otro nivel.

Y nada ni nadie iba a impedirlo.

Una vez llegaron al vestíbulo vieron que la mayoría de alumnos estaban saliendo del Gran Comedor, pero a ellos les importó bien poco. Fred sintió que llegaba a la cumbre de lo sublime cuando vio a Umbridge al fondo del pasillo, corriendo hacia ellos con la varita en la mano, con la intención de retenerlos. Pero ni Fred ni George iban a quedarse allí para verlo, así que haciendo una última reverencia exageradamente teatral, gritaron al unísono— ¡Accio escobas!

La profesora Umbridge, al ver cuáles eran sus intenciones y aprovechando que tanto Astoria como Montague, Warrington y Millicent salían del Gran Comedor, les ordenó que los acorralasen. Pero los gemelos ya tenían sus escobas en la mano y estaban preparados para salir pitando. La mayoría de alumnos de Gryffindor, de Ravenclaw o de Hufflepuff contemplaban la escena, anonadados.

— ¡Hasta nunca cara de sapo!— vociferó Fred montándose en su escoba.

George lo imitó y antes de dar un pisotón en el suelo, miró a la mayoría de alumnos y añadió.

— ¡Si queréis conseguir una poción como la que Fred y yo usamos con Snape el día de San Valentín o preferís un brebaje como el que hemos empleado hoy para un cambio de sexo, nos encontraréis en Sortilegios Weasley, en el número noventa y tres del callejón Diagon! ¡Ahh! ¡Y haremos descuentos especiales a todos los que os comprometáis a utilizar nuestros productos para deshaceros de esa vieja bruja con ojos de sapo!

La mayoría de alumnos comenzaron a vitorearlos. Quizás por el hecho de que hasta ese momento, no habían tenido ni idea de quién había sido el responsable de hechizar al profesor de pociones el día de San Valentín. Por otra parte estaba el tema del cambio de sexo. La mayoría de chicas cuchicheaban por lo bajo, preguntándose si aquel era el motivo por el que todos los profesores se habían largado repentinamente del Gran Comedor. En ese momento Severus Snape apareció por el otro extremo del pasillo, echando chispas. Al parecer había oído lo suficiente como para saber que ellos habían sido los canallas que lo habían embrujado el catorce de febrero, pero antes de que pudiese hacer algo, los gemelos se elevaron a gran altura y aprovechando que varios alumnos de Hufflepuff habían abierto las grandes puertas, salieron volando y se alejaron de los terrenos de Hogwarts hasta que sus siluetas se vieron envueltas en una vaga bruma que las hizo parecer ingrávidas.

Severus comenzó a soltar una sarta de improperios por lo bajo. Después de tantos días queriendo pillar a los responsables que lo habían dejado en aquel estado tan lamentable, ahora se quedaba con las ganas de decirles un par de cosas. Por no hablar de la incomodidad que sentía en ese momento por haber perdido sus atributos masculinos… ¿Qué haría cuando tuviese que ir al cuarto de baño? ¿Debería orinar sentado? Jamás había tenido que enfrentarse a algo así. Pero debía recuperar su aplomo, volver a su despacho e intentar dar con una solución. Después de todo, él no era el único afectado.

— ¡Silencio!— gritó al escuchar que la mayoría de alumnos aplaudían frenéticos porque Fred y George habían conseguido escapar. Cuando la calma pareció volver al vestíbulo, dio media vuelta y emprendió rumbo hacia las mazmorras.

En cuanto a Umbridge, se aseguró de que los miembros de la Brigada Inquisitorial estuviesen parte del día patrullando y les exigió que castigasen a todo aquel que viesen rondando por los pasillos. Luego fue a encerrarse en su despacho apresuradamente.

Ahora eran dos los problemas que la acuciaban. Seguía estando embarazada y peor aún…

Tenía pene.


Eran cerca de las seis de la tarde y Hermione, pese a que había hecho un esfuerzo sobrehumano por ponerse a estudiar, era incapaz. Se encontraba tan mal que lo único que quería era estar tumbada y olvidarse del mundo.

— Estoy preocupada por ti— murmuró Ginny poniéndole una mano en la frente. La pelirroja estaba sentada a su lado pero no había ni rastro de Lavender o Parvati en la habitación. Al parecer se habían ido a la biblioteca con Luna y Theo— ¿Quieres que te acompañe a la enfermería?

Hermione, algo sudorosa, se incorporó y la miró a los ojos.

— Déjalo, Ginny. Sólo estoy algo…cansada. ¿Por qué no te vas con las demás a la biblioteca? Yo…dormiré un poco.

Ginny se encogió de hombros. Que no tuviese que hacer ese año los TIMOS no quería decir que no debiese estudiar. De hecho, se encontraba algo agobiada.

— ¿Estás segura?— inquirió enarcando una ceja.

La palidez de Hermione la delataba, pero aún así esbozó una pequeña sonrisa.

— Totalmente. Si duermo un par de horas me encontraré mejor. Si veo que no, pues… iré a ver a Madame Pomfrey. Prefiero no molestarla por una tontería después de todo lo que ha ocurrido hoy.

Ginny suspiró armándose de paciencia. Aún no asimilaba que sus hermanos hubiesen sido los responsables de la mayoría de cosas extrañas que habían sucedido últimamente y menos aún, que se hubiesen largado de Hogwarts. Tenía miedo por cómo pudiese reaccionar su madre. Pero bueno… no tenía nada que ver con ella, así que no debía preocuparse.

— Está bien— murmuró intranquila— Volveré más tarde— añadió y se levantó de la cama desganada. No le apetecía ir a la biblioteca pero tenía que estudiar. Además, tampoco iba a poder ver a Zabini tal y como estaban las cosas, y así al menos, el paso del tiempo no se le haría tan insufrible.

Cuando cerró la puerta, Hermione exhaló y volvió a recostarse, dejando la mirada perdida en el techo. Que estuviese enferma no era el único motivo por el que no había ido a la biblioteca. Prefería no pasar mucho tiempo donde hubiese más alumnos porque no soportaba que la mirasen con tanto desprecio. Era algo que la incomodaba. Había estado pensando en hablar con Harry, pero no sabía qué decirle y tampoco creía que fuese un buen momento. Pero lo que más le había preocupado a lo largo del día era el hecho de que apareciese por allí Lucius Malfoy, cosa que no había sucedido.

Aunque… ¿cómo demonios iba a enterarse de todo? Era improbable que descubriese lo que había pasado, al menos hasta que terminase el curso. No debía darle tantas vueltas.

Pero aún así estaba preocupada. Algo había estado rondándole por la cabeza durante todo el día. Quería confesar sus sentimientos a Malfoy, decirle que se había enamorado de él, porque después de todo, tenía pánico de no poder hacerlo si esperaba más. Notaba un sabor amargo en la garganta y sentía un dolor punzante que prácticamente le impedía tragar saliva. Quizás se debía al resfriado o al hecho de la ansiedad que tenía, pero su corazón le decía que no esperase más.

Que aceptase la respuesta de él, fuese cual fuese, así que tomándose su tiempo, se levantó de la cama y comenzó a ponerse los zapatos.

No sabía cuánto iba a tardar en encontrarle, pero si hacía falta, iba a buscarle por todo el castillo.

Por otra parte…

Desde el almuerzo, Draco no había salido de su habitación. Bueno, ni él ni el resto de Slytherin, salvo Theo que se había ido a la biblioteca.

— ¿En qué estás pensando?— preguntó Blaise al ver al rubio tumbado sobre la chaise longue, perdido en las musarañas.

— No te importa, Blaise— espetó pero no pudo evitar estremecerse levemente.

— ¿En Granger?— le pinchó Blaise mientras ayudaba a Crabbe a inflar unas nuevas muñecas que habían sacado de unas cajas.

Crabbe estaba de lo más entusiasmado. Tenía a Naomi y a Julia, pero no iba a dejar a las otras tan solas… ¡Había Vincent para todas!

El rubio, al escuchar el comentario de Zabini, se incorporó y lo miró con cara de pocos amigos.

— No, Blaise. En Weasley— dijo con malicia haciendo que Zabini se pusiese rojo de ira y comenzase a maldecirle, pero Draco suspiró y volvió a tumbarse.

Claro que estaba pensando en Granger. Joder, si no se la sacaba de la maldita cabeza. Estaba preocupado. Preocupado por no haber podido hablar con ella durante todo el día y no saber cómo estaba, y preocupado por lo que sentía.

A eso se le sumaba que estaba atormentado por el hecho de que su padre acabase siendo informado, pero por ahora no había sucedido nada fuera de lo común, salvo que nadie de Slytherin le hablaba a él o al resto de sus compañeros de cuarto. Les habían perdido el respeto y Draco estaba seguro de que la autoridad que tenía, había desaparecido.

¿Pero qué coño importaba? Los demás no le interesaban. Y últimamente no veía necesario perder el tiempo dando órdenes.

Necesitaba ir a buscar a Granger para decirle que la quería y que no se iba a apartar de ella, ocurriese lo que ocurriese. Ella probablemente estaría en la biblioteca, así que tenía que ir a buscarla y acabar de una vez por todas con el sufrimiento de estar guardando ese sentimiento para sí mismo.

¿Que Granger le decía que no iban a poder estar juntos? A la mierda. La perseguiría hasta que terminase cediendo. Había tenido mucha paciencia durante todo ese tiempo y ahora no iba a ser menos.

— ¿A dónde vas, Draco?— preguntó Goyle alicaído al ver que el rubio se levantaba más serio de lo normal dispuesto a largarse de allí.

Pero Malfoy no contestó, ni se giró para mirarle una última vez. Era como si ya no escuchase ninguna palabra, ningún sonido… abrió la puerta y cuando salió de allí, dio un portazo dejando a Goyle confuso y con la palabra en la boca.

Atravesó la sala común de Slytherin, ignorando a su paso las miradas de la mayoría de alumnos que ya no lo veían de la misma forma y cuando salió de allí, hundió las manos en sus bolsillos.

Estaba actuando como un imbécil de Gryffindor. Ni siquiera sabía cómo iba a decírselo.

Pero ahora no iba a rajarse, así que aligeró el paso. Cuando salió de las mazmorras, fue en primer lugar a la biblioteca, como tenía pensado, pero cuando entró en la estancia, vio que al fondo en una de las mesas estaba Theo junto a Lovegood y el resto de chicas. Pero Granger no estaba y no pudo evitar extrañarse.

Que todas sus amigas estuviesen estudiando y Granger no, era algo insólito. ¿Quizás seguía en su habitación? Decidió que lo mejor era volver a su dormitorio y coger la escoba para ir a echar un vistazo a la torre de Gryffindor, así que salió de allí antes de que Weasley y el resto lo viesen.

Cuando iba llegando a la sala común de Slytherin, giró a la derecha, bajó un par de escalones y se estampó contra alguien.

— ¡Mira por dónde vas!— exclamó Astoria pero al ver que se trataba de Draco Malfoy, se quedó en silencio y le lanzó una mirada pretenciosa.

Draco ignoró por completo su comentario, la miró por encima del hombro y se dispuso a continuar con su camino. Lo que no se esperó fue que ella se interpusiese.

— ¿A dónde crees que vas, Draco?— dijo sacando la varita y apuntándole.

El rubio se dio cuenta de que ella tenía ganas de pelea pero alzó la mano y la puso sobre su hombro para apartarla.

— Quítate de en medio. No es asunto tuyo.

Astoria vio que él intentaba empujarla para echarla hacia un lado pero le clavó la varita en el cuello.

— Pues antes sí lo era, Draco— masculló roja de cólera— Dime, ¿es verdad todo lo que dicen de la sangre sucia?

Draco la fulminó con la mirada.

— Es Granger, o Hermione, como prefieras. Pero ni se te ocurra llamarla así si no quieres cabrearme.

A Astoria aquel comentario le sentó como una patada en las entrañas. Aún así, hizo como que no le importaba y volvió a guardar la varita en su bolsillo.

— Así que es cierto por lo que veo— dijo soltando una falsa risita que a Draco le sacó de quicio— En un principio pensé que quizás estabas saliendo con Blaise. Algo realmente… asqueroso, ¿verdad? Pero esto… me parece mucho más vomitivo.

Draco soltó una carcajada cargada de ironía.

— Vomitivo es que yo haya estado contigo, Greengrass— escupió con aversión.

Astoria apretó la mandíbula. No sólo por su comentario, sino porque ya ni siquiera la llamaba por su nombre.

— ¿Te imaginas que se enterase Lucius?— dijo entre risas— Probablemente se te caería el pelo, por no decir que…

— No me asustan tus amenazas— la cortó Draco. La familia de Astoria Greengrass era amiga de sus padres desde hacía tiempo. Si ella le contaba algo a Lucius estaría jodido, pero prefería aparentar que estaba tranquilo. Sabía que aquello le jodería aún más— ¿Realmente piensas que mi padre va a creerte a ti antes que a mí? Eres estúpida. Le diría que estás obsesionada conmigo y que… no sé, supongo que como no te hago ni puto caso, has decidido filtrar ese tipo de calumnias por la escuela. Mi padre se lo tragaría y te repudiaría. No te perdonaría en la vida.

Astoria apretó los puños por tal de no partirle la cara. Aunque le costase admitirlo, sabía que Lucius Malfoy ante todo iba a creer a su hijo. Con sólo unos rumores no podía hacer nada. Necesitaba pruebas. Aún así quería meter el dedo en la yaga. Se sentía rabiosa, a punto de estallar por toda la mierda que la rodeaba, y con la persona que tenía ganas de pagar su cólera era precisamente con él.

Con Draco Malfoy.

Hermione, por su parte, había mirado en el Gran Comedor, en la biblioteca, incluso en el patio de la entrada, pero no había dado con Malfoy y cada vez se sentía más estresada. Incluso le había preguntado a Theo y a las demás que si lo habían visto, pero le habían dicho que no. Ginny se había quejado de que no podía estar dando vueltas por ahí, así que le había mentido diciéndole que se iría a la enfermería y que ya buscaría a Malfoy en otra ocasión.

Obviamente no pensaba ir a ver a Madame Pomfrey. Al menos de momento. Notaba un sudor frío recorriéndole todo el cuerpo y pese a que la temperatura era agradable, ella tenía frío. Quizás porque la fiebre le había subido un poco.

En su último intento, decidió mirar en las mazmorras, pero sabía que tampoco iba a poder entrar en la sala común de Slytherin a esas horas. Aunque todo el mundo supiese de su relación con Malfoy, por aquellos lares no iba a ser bien recibida.

Iba absorta, abatida y casi sin fuerzas para caminar cuando giró uno de los corredores a la derecha y para su sorpresa vio al fondo a Malfoy hablando con Astoria Greengrass.

Su mirada se detuvo fugazmente en cada uno de ellos, ansiosa por abarcarlo todo y por ver qué demonios estaba sucediendo. Pero aún así no podía escuchar lo que decían. Ellos estaban algo lejos, y al parecer no la habían visto en la lúgubre oscuridad de las mazmorras. Todo a su alrededor era silencio.

— ¿Has terminado ya?— dijo Draco con un deje de desdén en la voz— Me largo.

Astoria lo sujetó con firmeza de los hombros. Y una mierda había terminado. Necesitaba decirle cuatro cosas bien dichas, hacerle ver que ella era mucho mejor que la asquerosa de Granger, pero en ese momento se dio cuenta de algo. O mejor dicho, vio a alguien de reojo.

Granger estaba observándoles, al fondo del pasillo, completamente inmóvil. Y ella no pudo evitar esbozar una sonrisa mordaz.

El rubio, hasta los cojones, alzó las manos para apartarla de una jodida vez, pero antes de que pudiese hacerlo, ella se abalanzó sobre él y comenzó a besarlo violentamente. Con los ojos muy abiertos, Draco intentó reaccionar, apartarla como fuera, pero se había pegado a él como una lapa y por si fuera poco había empezado a morderle el labio tan fuerte que creía que se lo iba a arrancar. Furioso y casi fuera de sí la agarró fuertemente de los brazos hasta que consiguió apartarla. Pero antes de que pudiese mandarla a la mierda o lanzarle una imperdonable allí mismo, escuchó un grito.

— ¡MALFOY!

Su voz. Era la voz de Granger. Lentamente y notando como el pánico se apoderaba de él, se giró y vio que estaba al fondo del pasillo.

En ese momento, Astoria soltó una risa maliciosa.

— ¡¿Qué te creías sangre sucia?! ¿Que Draco estaba contigo porque le importabas? ¿Tan listilla para algunas cosas y tan inepta para otras?

Draco ni siquiera podía prestar atención a las palabras de Greengrass.

— ¡Granger!— dijo cuando su cerebro pudo procesar toda la información y se llevó la mano al labio al notar el sabor metálico de su sangre.

Pero Hermione no dijo nada. Solamente apuntó una sonrisa triste. Su corazón se desgarró como si un cuchillo lo hubiese cortado y los miedos que la habían estado atenazando durante esos últimos días, la sacudieron. Después de todo, Ron había tenido razón.

Todo había sido una farsa y ella había sido tan estúpida... tan idiota que había caído como una niña tonta, como una ilusa, como alguien que se aferra a sus sueños con la esperanza de que se cumplan algún día. La desazón le quemaba por dentro y se sentía ofuscada, obnubilada.

Lo único que quería era irse de allí, olvidar lo que había visto y no llorar delante de él. No podía creer que todo fuese mentira. Que Malfoy hubiese sido capaz de fingir tan bien durante todo ese tiempo. ¿Por eso se había acercado a ella? ¿Por si Harry averiguaba el significado de la profecía, así poder sonsacárselo a ella e informar a sus padres y a Voldemort?

¡Cómo había sido tan imbécil!

Draco vio que de pronto salía corriendo de las mazmorras. Fue a perseguirla, pero en ese momento, Astoria Greengrass lo agarró del brazo con fuerza para retenerlo.

— ¡Déjame de una vez, puta desgraciada!— gritó pegándole un fuerte empujón que hizo que Astoria perdiese el equilibrio y cayese al suelo.

Astoria masculló por lo bajo cuando sintió el crujido de una de sus muñecas e intentó levantarse, pero no lo hizo al ver la mirada de Draco Malfoy.
Jamás lo había visto tan furioso e irremediablemente se asustó. Y no por el hecho de que tuviese el labio ensangrentado o la camisa manchada, sino por cómo la miraba y cómo la apuntaba con la varita.

— Tienes suerte— dijo él con voz jadeante— Si me hubieses tocado los cojones de esta forma a principio de curso, te hubiese lanzado una imperdonable y no me hubiese arrepentido, pero he cambiado y me enorgullezco de no ser como tú porque me das asco. No quiero que vuelvas a acertarte a mí o a Granger. Si la miras, te acercas a ella o le haces lo más mínimo, juro que te mataré.

Astoria notó cómo le temblaba el cuerpo y sin saber porqué, sintió unas ganas incontrolables de ponerse a gritar, a golpear e incluso a llorar. No pudo contestar y cuando se vio con fuerzas para hacerlo, Draco ya no estaba allí.

Malfoy fue corriendo tras Granger, pero pese a que la buscó e intentó adivinar por qué pasillo había tirado, no la encontró. Los alumnos con los que se cruzó por los corredores se asustaron al ver que tenía la camisa manchada de sangre y el labio partido, pero él ni siquiera los miró. Sólo deseaba encontrar a Granger.

La ansiedad lo estaba devorando por dentro y pensaba que si no daba con ella pronto se asfixiaría, así que se detuvo de repente en un pasillo del tercer piso para recapacitar.

Había varios sitios donde no había mirado. Cuarto de baño de chicas, cuarto de baño de prefectos o el dormitorio de Granger, así que decidió probar primero en el cuarto de baño de prefectos. Lamentablemente, allí tampoco estaba.

''Joder, cálmate, no va a creer lo que ha dicho Greengrass. Ella sabe que es mentira, confía en ti''— ¿pero cómo coño iba a relajarse? Si ni siquiera sabía qué iba a decirle cuando la viese. Bueno… primero tenía que encontrarla.

Iría a su habitación.

Decidido.

No supo cuanto tiempo tardó en llegar a su dormitorio para coger la escoba, pero cuando entró, tanto Blaise como Crabbe y Goyle se preocuparon. Theo aún no había vuelto de la biblioteca.

— ¿Qué mierda te ha pasado?— dijo Zabini escandalizado— ¡¿Te han pegado?! ¿Quién ha sido el gilipollas?

Draco comenzó a aflojarse la corbata y la arrojó sobre su cama.

— Es una larga historia, Blaise— murmuró entrecortadamente— Necesito que me hagáis un favor. Si veis a Granger por alguna parte, retenerla como sea. Haced lo que haga falta pero que no se escape. Tengo que hablar con ella.

Crabbe enarcó una ceja.

— ¿Y eso por qué? ¿Vas a castigarla?

Draco entrecerró los ojos.

— ¡Menos preguntas y haced lo que os digo!— gritó y cuando tuvo su Nimbus 2001 en la mano, se esfumó como el viento.

El camino hacia el vestíbulo se le hizo interminable. Aún así miro a todas partes, desesperado por si la veía, quizás esperándole escondida en algún recoveco, pero no fue así. Cuando salió por las grandes puertas del castillo y atravesó el patio de la entrada, observó la torre de Gryffindor a lo lejos. Decidido, se montó en la escoba y comenzó a elevarse hasta a estar a la suficiente altura como para poder encontrar la ventana de Granger. Siempre que había ido a verla estaba abierta, pero en esa ocasión, no fue así.

Mientras tanto...

Hermione se había tumbado en su cama bocabajo y había enterrado la cara en la almohada pero no estaba llorando. No tenía fuerzas para hacerlo y sentía que iba a desmayarse de un momento a otro, quizás por el disgusto, quizás por la fiebre… o quizás por una combinación de todo lo que había acumulado.

En ese momento escuchó un sonido extraño y despegó la cara de la almohada muy despacio. Pensó que provenía de la puerta, que probablemente Ginny y las demás habrían vuelto, pero no fue así. Vio que la ventana se abría de repente y que Malfoy entraba en la habitación. Y entonces, la inundó la ira.

— ¡No puedo creerlo, Malfoy!— gritó levantándose rápidamente de la cama— ¡No puedo creer que hayas tenido la poca vergüenza de venir aquí! ¡Lárgate ahora mismo!

¿Cómo se atrevía? ¿Cómo se dignaba a entrar en su dormitorio? Ese derecho lo había perdido.

Draco dejó la escoba apoyada en la pared y se aproximó a ella. Hermione, en cambio, dio varios pasos hacia atrás.

— No te acerques a mí— a pesar de que su voz en un principio denotaba furia, odio y una gran frustración, se fue quebrando poco a poco. Hasta ese momento Hermione había estado tan enfadada que ni siquiera había podido llorar, pero no sabía si iba a aguantar por más tiempo.

— Granger— dijo Draco sujetándola y fue cuando se dio cuenta de que su temperatura corporal era más alta de lo normal.

Hermione, aunque escaseaba de fuerza en ese momento, alzó la mano e intentó darle una bofetada.

— No me toques, Malfoy— jadeó con voz entrecortada y unas lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos— ¡Jamás dejaré que vuelvas a ponerme una mano encima!

Draco hacía un gran esfuerzo por mantener la calma pero le resultaba imposible. Ella continuó forcejeando para que la soltase, pero él era más fuerte.

— Granger, escúchame— murmuró preocupado al ver que cada vez armaba más jaleo. Alguien podía entrar en la habitación en cualquier momento y ya no sabía qué hacer para que ella lo escuchasePor favor, Hermione.

A Hermione siempre le había gustado que él la llamase por su nombre. Le producía un cosquilleo que recorría todo su cuerpo pero en ese instante sintió algo muy diferente.

— Ni se te ocurra decir mi nombre, imbécil. ¿Crees que todo va a solucionarse porque me llames Hermione?— preguntó riéndose amargamente, pero las lágrimas que rodaban por sus mejillas indicaban claramente que aquello no le hacía nada de gracia. Estaba totalmente destrozada y pensaba que no podría volver a levantarse ni confiar en nadie. Sólo quería correr hasta desahogarse y olvidarlo todo— ¡Quiero que te vayas ahora mismo y que salgas de mi vida de una maldita vez!— chilló pegándole un fuerte empujón— ¡Lárgate Malfoy! ¡No voy a cambiar de opinión!

Draco la ignoró, se acercó a ella sujetándola fuertemente de la cintura y la empujó hasta que ambos cayeron bruscamente sobre la cama y él quedó encima. ¿Que no iba a cambiar de opinión? Y una mierda. No iba a dejar que todo se fuese al traste y menos ahora que por fin tenía claro cuáles eran sus verdaderos sentimientos.

Hermione lo empujó y pataleó intentando liberarse pero Draco la presionó más contra el colchón.

— ¿Y si te digo que me importas?— dijo en un leve susurro.

Hermione se quedó inmóvil durante unos segundos y lo miró con aversión.

— ¿Que te importo? No me hagas reír, Malfoy. A ti no te importa absolutamente nadie, solamente tú y nada más que tú— escupió con desprecio. Había sido una tonta. Una estúpida. Una ilusa frente a sus engaños— Eres un egoísta de mierda al que no le importa joder la vida a los demás.

Draco se apretó el labio intentando no perder los nervios. Incluso había olvidado por completo que tenía una herida. ¿Pero qué coño importaba? Le jodía mucho más que ella le llamase egoísta, porque era cierto. Lo era. Sin embargo, se preocupaba por ella. Joder, ¿cómo no iba a hacerlo si la quería?

— ¿Y si te digo que no voy a apartarme de ti?— murmuró muy serio, pero Hermione lo empujó intentando que se cayese de la cama, algo que no sucedió.

— ¡Eso es mentira!— gritó comenzando a llorar amargamente— ¡Ya no puedo creer nada de lo que dices, Malfoy! ¡Nada!

Draco, que hasta ese instante había estado intentando controlarse, no pudo soportarlo más.

— ¡¿No vas a creerme ni aunque te diga que estoy loco por ti y que te quiero?! — dijo con voz ronca, clavando la mirada en sus ojos marrones— ¡Porque, joder, esa es la verdad, Hermione!

Hermione, que hasta ese momento no había dejado de maldecirle ni de forcejear se quedó muda y poco a poco fue aflojando su agarre hasta que dejó las manos apoyadas sobre la cama. Ya no le quedaban fuerzas para seguir luchando.

— ¡Cómo puedes llegar a pensar que te he mentido después de todo lo que hemos pasado juntos, después de todo lo que me he arriesgado por estar contigo, después de haberle mentido a mi padre! ¡Sabes de sobra que Greengrass es una desgraciada y que no puede admitir que la ignore y pase de ella! ¿Realmente piensas a estas alturas que soy capaz de hacerte algo así? Porque Granger...si realmente eso es lo que crees, me iré ahora mismo.

Hermione se quedó sin palabras, sin saber qué decir. Ni siquiera hasta ese preciso instante se había percatado de que él tenía la camisa manchada de sangre y una herida en el labio. Y fue ahí cuando se dio cuenta.

Cuando vio la sinceridad en sus ojos grises. Él no le había mentido. Le estaba diciendo la verdad. Era cierto que se había arriesgado, que había traicionado a la casa Slytherin estando con ella, que había mentido a Lucius para ir a su casa en Navidad; le había contado todos los planes de Voldemort semanas atrás y…lo más importante, le había dicho que la quería.

Que estaba loco por ella.

En ese momento Malfoy se apartó, se levantó lentamente de la cama y cogió la escoba con la intención de marcharse.

— No…— murmuró ella haciendo un gran esfuerzo para ponerse en pie. Cada vez se sentía más mareada. Quizás por el hecho de que Malfoy le había confesado sus sentimientos o quizás porque la fiebre le estaba subiendo— Draco…lo siento, no te vayas. Por favor.

Malfoy se detuvo de pronto, dejó la escoba y se giró. Cuando la observó vio que estaba ruborizada.

— Yo…— Hermione no sabía cómo decirle la verdad. Justamente esa tarde había ido a buscarle para decirle que le quería y ahora no encontraba las palabras adecuadas. Observó el cielo por la ventana y vio que había oscurecido. No tenía ni idea de qué hora era ni de cuánto tiempo iba a poder estar a solas con él. Debía decírselo antes de que fuese demasiado tarde.

Pero antes de que pudiese hacerlo, Draco se acercó a ella y la miró con vehemencia.

— Necesito saber si tú sientes lo mismo— susurró con voz ronca— Porque te juro que si es así, voy a arrancarte la ropa ahora mismo y a hacértelo hasta que amanezca. No pienso largarme.

Hermione lo miró a los ojos e inspiró profundamente.

— Si no sintiese nada por ti, me hubiese importado un bledo verte con Astoria, Malfoy— Hermione no podía dejar de llorar, pero ya no era por estar triste, sino por saber que él sentía lo mismo que ella. Muy despacio, le sujetó el rostro y lo besó suavemente— Claro que te quiero. Pero tenía miedo de decírtelo, porque no sabía cómo ibas a reaccionar.

A Malfoy se le escapó un quejido y Hermione, lentamente se apartó y se fijó en su labio.

— ¿Te duele?— murmuró acariciándole cuidadosamente.

Draco esbozó una sonrisa ladeada.

— No demasiado— susurró y le puso la mano en la frente para comprobar si sus sospechas eran ciertas, y efectivamente así fue— Tienes fiebre, Granger.

— Lo sé, pero…no te preocupes— dijo deslizando las manos por su cuello, comenzando a desabrocharle los botones de la camisa— Ya iré a ver a Pomfrey. Ahora quiero estar contigo.

Draco se sintió mal al ver que estaba enferma. Realmente quería llevarla a la enfermería, pero al sentir como empezaba a desnudarle mientras le esparcía delicados besos por el cuello, no pudo resistirse, la cogió en brazos y la tumbó con cuidado en su cama.

— Yo…— Malfoy contuvo el aliento y comenzó a besar la piel sensible de su cuello mientras se deshacía de su ropa y de la de ella— Me preocupa que empeores si lo hacemos, Granger.

Hermione se rió en voz baja, de forma suave y lo atrajo más hacia ella.

— Te prometo que no voy a empeorar, Malfoy.

Draco sonrió de lado y volvió a acercar los labios a la piel de su cuello, dibujando un círculo con la lengua sobre el punto que acababa de besar. Había tanto deseo y anhelo en la voz de ella que instintivamente cerró los ojos para saborearlo. Cuando se deshizo de toda la ropa, movió las manos hacia abajo por sus costados y volvió a subir hasta que sus caricias le llevaron a la parte delantera de su cuerpo.

Un suave gemido se escapó de los labios de Hermione cuando Draco deslizó las manos lo suficiente como para rozar las curvas de sus senos. Cuando finalmente Malfoy abarcó sus pechos con las manos, Hermione se arqueó contra él jadeando de placer.

— Draco— su voz sonó algo pesada y dulce. Malfoy movió la boca sobre su cuello hasta llegar al lóbulo de su oreja y se concentró allí mientras acariciaba sus suaves pechos. Joder… ¿esa voz tan excitante era la de Granger? — ¿Qué vamos a hacer? No siempre vamos a poder estar juntos.

En ese momento Hermione posó sus manos sobre las de él y Draco se detuvo hasta que los dedos de ella se apretaron sobre los suyos urgiéndole a acariciarla con más fuerza.

— Me da igual, no pienso dejarte aunque tenga que vivir un infierno— susurró pellizcando sutilmente sus pezones. Por Circe, estaban jodidamente duros y sabía que él era el responsable. Él era el único que podía provocar ese efecto en ella. Él era el causante de que su respiración se hubiese vuelto irregular y entrecortada— Hermione— gimió cogiéndola de la barbilla para alcanzar su boca. Su respuesta no se hizo esperar. Hermione se aproximó a sus labios y empujó la lengua dentro de su boca para encontrarse con la suya.

A Draco lo barrió una ola gigante de pura lujuria al sentir la pasión con la que Hermione lo besaba. Nunca había deseado a nadie tanto como a ella, joder. Quería saborearla, devorarla, tocarla por todas partes y explorarla con el deseo y ansia que estaba sintiendo.

Hermione gimió en su boca y se retorció contra él. Su cuerpo ya no le pertenecía a ella sino a él. Se sentía viva. No era simplemente su cuerpo el que ardía, sino su mente, su alma anhelante gritando por él. Sintió la fusión de dos mitades encajando perfectamente y notó que estaba perdiendo el control. Se estaba perdiendo a sí misma, deseando fundirse profundamente con él, deseando ser lo que fuera que él necesitara. Pero Hermione se olvidó de todo cuando notó que él descendía para cubrir con la boca su pezón endurecido y excitado. Cuando sintió el contacto de su lengua humedeciéndole el pezón, se le escapó un grito y tembló. La piel le ardió y sabía que no era sólo por la fiebre. Se sentía terriblemente excitada y no lo podía remediar, así que deslizó las manos hasta su pelo y comenzó a tirar de él.

— Draco— jadeó su nombre en un grito de pura necesidad— Necesito que me beses.

Malfoy cedió ante su exigencia y alzó la cabeza, permitiéndole que lo arrastrara hacia arriba para atrapar sus labios de nuevo en un largo y cálido beso. ''Necesito que me beses''— se repetía una y otra vez en su cabeza, haciendo que se sintiese tan excitado que apenas podía soportarlo. Su boca era implacable sobre la de ella, exigiendo besos, tomando su respuesta en vez de pedirla. El placer que estaba sintiendo fue borrando poco a poco todas las preocupaciones que lo avasallaban. Porque, después de todo, ella era la única que conseguía que se olvidase de los problemas y peligros inminentes que los acechaban.

Hermione deslizó sus manos hasta los hombros desnudos de Malfoy aferrándose a ellos y sus pezones se rozaron contra su pecho haciendo que se sintiese firmemente envuelta en su cuerpo.

Draco mordisqueó su labio inferior y deslizó la boca a lo largo de su barbilla hasta su cuello, dejando un rastro de fuego a su paso.

Hermione sintió el suave pellizco de sus dientes en su piel y la caricia arremolinada de su lengua. Maldita sea, una oleada de calor la embriagaba y era incapaz de resistirse. Giró la cabeza, buscando su boca, deseando que la besara de nuevo, pero él la sujetó con facilidad y su necesidad la hizo estremecerse. Había tanta hambre sexual, tanta pasión en sus ojos que el corazón empezó a palpitarle salvajemente.

Hermione notó que él presionaba el muslo contra su sexo y se frotó contra él, impaciente por saborear la sensación de su miembro dentro de ella. Ya no sentía vergüenza, ni miedo, ni los sentimientos reprimidos que la habían estado esclavizando desde hacía tiempo. Le quería y ese era motivo más que suficiente para perderse y abandonarse a ese momento. En ese instante, notó que Malfoy se movía de nuevo para acomodarse por completo entre sus piernas, y al notar su miembro entre sus muslos, sintió una llamarada extendiéndose por su sangre que la hizo gemir, haciendo que su cuerpo se retorciese de placer con un deseo tan intenso que casi la hizo gritar.

Draco se apartó poco a poco para mirarla a los ojos antes de seguir y Hermione gimió al sentir el suave deslizamiento de su miembro en su interior. Cada célula de su cuerpo se concentró en el placer que estaba experimentando y muy despacio, se acercó a sus labios para besarle mientras sentía como él se movía, una y otra vez. Ya no había nada que le importase ni que la preocupase. Sólo podía pensar en que estaba con él haciendo lo que más quería y en el placer que la estaba consumiendo, el cual la arrastraba cada vez más al borde del clímax.

Draco hizo más presión y un grito ascendió por la garganta de Hermione al crecer la tensión. El impulso de apartarse de sus labios y decirle cuánto le quería era casi insoportable, pero cuando intentó hacerlo, Malfoy la agarró del pelo para retenerla en su boca. Su beso se volvió más apasionado y exigente y continuó empujando dentro de ella una y otra vez, hasta que Hermione se tensó bajo él y dejó que la liberación sacudiese violentamente su cuerpo. Malfoy se apartó un poco de su boca al sentir que se corría y se hundió profundamente en ella por última vez, pegándose totalmente a su cuerpo y dejando que los temblores de su orgasmo lo llevasen al éxtasis.

Hermione dejó escapar un gemido cuando él se liberó y sintió como Malfoy se dejaba caer sobre ella, empapado en sudor. Durante unos momentos ella no fue capaz de articular palabra. Tenía la respiración tan acelerada que le resultaba imposible y tardó largo rato en volver a la normalidad.

— ¿Te encuentras bien?— susurró Draco contra su clavícula al sentir que la piel le quemaba.

Hermione deslizó las manos hasta su pelo y las enterró en él.

— Me pondré mejor, no te preocupes.

Malfoy se apartó muy despacio de ella y se incorporó un poco para correr las cortinas del dosel de la cama. Luego volvió a dejarse caer sobre el colchón, a su lado. Hermione se pegó a él y le echó un brazo por encima.

Y durante largo rato, ambos permanecieron así, en silencio y abrazados.

— Malfoy— musitó de pronto Hermione mirándole a los ojos.

— Hmm...

— ¿Qué vamos a hacer a partir de ahora?— preguntó inquieta— Aunque le diga a Harry que te quiero, jamás podrá perdonarme.

— Lo hará— susurró levemente— El cara cortada sólo necesita tiempo. Si quieres hablo con él, Granger— añadió con sarcasmo.

Hermione rodó los ojos.

— No tiene gracia, Malfoy. Si vas tú, directamente te lanzará una maldición.

— Eso no lo sabes. Podría intentarlo… sería conveniente que él te perdonase. Tenemos que ponernos todos de acuerdo y pensar en algo para terminar con… él. Ya me entiendes. Si el señor Tenebroso muere, todo será más fácil.

Hermione suspiró, alicaída.

— Es demasiado complicado. Ya ni siquiera podemos hacer reuniones dentro del GCTMM. Aunque Umbridge ahora mismo no esté muy atenta a lo que ocurre en el castillo, podría descubrirnos.

Draco la observó detenidamente y vio que temblaba un poco.

— Deberíamos arriesgarnos, Granger— recalcó.

Hermione lo miró incrédula. Al principio le había costado que él aceptase ir a las reuniones del grupo y ahora… ¿era el primero que quería que practicasen? Quizás se había hecho la idea de que si estaban preparados, podrían conseguir la victoria, aunque hubiese pocas posibilidades de que eso sucediese.

Hermione fue a contestar, pero la puerta de la habitación se abrió y se escuchó el jaleo de unas voces.

— ¿Has visto con que mala cara nos estaba mirando Fay Dunbar?— replicó Parvati— ¡No soporto que ahora todo el mundo nos odie! ¿Qué más da si estamos quedando con…

— Shhhhhh— la interrumpió Ginny al ver que las cortinas del dosel de la cama de Hermione estaban corridas. Quizás había vuelto de la enfermería y no se encontraba muy bien— Hermione, ¿estás despierta?

Hermione, rápidamente, le tapó con la mano los labios a Draco para que no hiciese ningún ruido.

— Ehh, sí, sí… estoy bien…Ginny. Pero, quiero dormir. Por favor.

Lavender se extrañó.

— ¿Seguro que estás bien?— dijo acercándose poco a poco para descorrer las cortinas del dosel de la cama y comprobarlo pero Ginny, que en ese momento vio un montón de ropa tirada en el suelo entre la que había un uniforme de chico de Slytherin, se puso delante.

— Ehh, déjala ahora… está cansada. ¿Por qué no vamos a cenar? Son cerca de las nueve y me estoy muriendo de hambre.

Parvati por su parte no puso impedimentos. Después de todo le rugían las tripas. Lavender, en cambio, se mantuvo dubitativa por unos momentos, pero al final asintió.

— Vale, está bien…— suspiró entristecida. Quizás si se daba un atracón se olvidaba un poco de Cormac, aunque lo veía poco probable.

Cuando las chicas salieron de la habitación y cerraron la puerta, Hermione apartó poco a poco la mano de la boca de Malfoy y suspiró.

Si antes ya de por sí estaba mareada, ahora se encontraba mucho peor. Tenía la sensación de que toda la habitación daba vueltas y la vista se le estaba nublando.

— Tranquila, Granger. Aunque nos hubiesen visto, lo saben. Eso sí, no me hubiese hecho ninguna gracia que la pobretona y compañía nos hubiesen contemplado desnudos. Es algo que…

Pero antes de que pudiese terminar, notó como Hermione se desplomaba desnuda en sus brazos, quedándose inconsciente.

— ¡Granger!— exclamó zarandeándola, pero fue inútil— ¡Joder, Granger! ¡Reacciona!

Y al ver que no despertaba, el miedo se apoderó de él.


C'est fini! ¿Qué os ha parecido? :)

Bueno, quiero decir que este capítulo con diferencia ha sido el más complejo de todo el fic hasta ahora y uno de los más importantes. Me ha costado sangre, sudor y lágrimas pero aquí lo tenéis al fin :D Esta vez no voy a hacer un comentario del cap. así que estoy ansiosa por saber si os ha gustado ^^

ESTE CAPÍTULO VA DEDICADO A: Emma Felton, Sam Wallflower, Romaaa, merylune, Raquel1292, Tsuki-no-Haruka, seremoon, AAnonim777, megagb, MagLucy, Katherine Malfoy, TTaticarri, Jean, Ishiro Shizuka, Lunajely, crazzy76, Daniela Estrada, liz hattu79, BereLestrange, CamiNF, Akame Malfoy, Candice Saint-Just, ZhirruUrie, keki46livecom, marleen, Tess21, AMY, Saori Haruno, LucyTheMarauder, sweetmandarina, Jazzy Twilight y CoposdeHielo.

Hasta la próxima actualización! Un beso, tyna fest :D

PD: ¿QUIÉN QUIERE DESMAYARSE EN LOS BRAZOS DE DRACO MALFOY?