¡Hello! :) ¡Ya estoy de vuelta, con un nuevo capítulo recién horneado! Mi deseo sería poder actualizar más a menudo, pero son capítulos muy extensos a los que tengo que dedicar mucho tiempo y entre las clases, el trabajo y todo lo demás, me resulta imposible xDD Bueno, no me voy a enrollar ahora porque sé que vais a ir directas a leer el capítulo xDD Espero que os guste ^^

ADVERTENCIA: VOCABULARIO SOEZ Y CONTENIDO SEXUAL.

MUCHAS GRACIAS A: Sam Wallflower, Emma Felton, LuciaMalfoyBlack, Tess21, dreapls, Maglucy, HikariGoth, asor, TTaticarri, Adarae, Vale Malfoy, Fersha Malfoy, jeny3329, Persephone Vulturi, princess-alice-malfoy-granger, Daniela Estrada, FlokesW, ElaSalvatoreCM14, miraura21, AlizBMcFly, Mei Fanel, Milymu, Viridiana, fabidonayre, Guest, mariapotter2002, Hermy Evans Black, Raquel1292, CazadoraDeSombras, Megagb, nadeshiko-uchiha, Katherine Malfoy, merylune, BereLestrange, Ishiro Shizuka, Circe Cullen, Jorge 4, sweetmandarina, Jean, seddielovenathan, Fontaneiblue, Caritay, liz hattu79, Yeglith, Jazzy Twilight, natalie malfoy, GaLu Stark, JulitaMalfoy Granger, Saori Haruno, Betsy Black, keki46livecom, Romaaa, Cress-Sly, Effy Malfoy Reckless, liliscamander4ever, Isabel, seremoon, Tsuki-no-Haruka, Candice Saint-Just, hanilok, rosedrama, kelpie, crazzy76, AMY, laura j romero 9, yo, Maria Jose, mybookslover, Gaby, danidanidani, LucyTheMarauder, Alice Marie Fray, Luladark, Vaale lagos, J GastonPotterico, Mi mejor arma es el amor, Jane Meyer, TheLadycat69, rbensach y CoposdeHielo.

Emma Felton: Hola querida Emma ^^ La verdad es que sí me costó un mundo, pero bueno cuanto más profundizo en los personajes más difícil es, aunque creo que mereció la pena :D Hablando de Ron... bueno yo creo que Hermione hizo bien en contar lo de Pansy, aunque... yo realmente no estoy enfadada con Ron. Fue un hipócrita, sí, pero yo creo que hubiese tenido exactamente esa reacción si hubiese sucedido algo parecido en la historia de Rowling. Mayormente porque actúa antes de pensar (Gryffindor forever) jajajaja y aparte que lo raro es que hubiese visto a Hermione con Malfoy y hubiese dicho, bah... jajajajaaja por no hablar de Ginny, que cada vez que salía con algún chico, él se volvía loco xDD en fin, metió la pata pero cuando empezó a recapacitar se dio cuenta de su error y se arrepintió un poco :) Harry por ahora está molesto y confuso. Mayormente porque ha descubierto tres cosas a la vez. Lo de su padre, lo de Hermione y lo de Ron, y es normal que ahora necesite un poco de tiempo para estar solo y pensar, pero... esperemos que acabe aceptando todo lo que ha sucedido ^^ Y la última parte del capítulo... uff uff que mal lo pasé escribiendo lo de Astoria, pero vamos, lo importante es que Draco y Hermione no se han separado (H), cosa que me hace bastante feliz ^^ Por no hablar de que ambos se han declarado(L) Hermione parece estar muy enferma, pero ¿sabes qué? Confío en Draco! ;) Espero que te guste este capítulo guapaa! Un besazo muy grandee :)

Tess21: Hola Tess :D hay veces que he pensado en hacer un vídeo del príncipe, pero luego digo... qué va, es imposible xDD yo también me desmayaría en los brazos de Draco, o mejor dicho, fingiría un desmayo jaajajjaja Ron ha metido la pata, pero al menos se arrepiente! Astoria es otro cantar... veremos a ver, ojalá que no moleste más a Draco y Hermione! Bueno guapa, te dejo con el nuevo capítulo! Espero que te guste ^^ Un besazooo!

asor: Hola asor! Por fin Draco se ha dado cuenta de que quiere a Hermione, y mejor aún, se ha declarado *-* Me alegra mucho que te gustase el capítulo! Te dejo con el siguiente! Un beso muy fuerte guapa ^^

TTaticarri: Hola TTaticarri :P yo también me arrojaba sin pensarlo a los brazos del rubio jijiji ¿eres franco española? Yo estaba haciendo la carrera de traducción e interpretación de francés porque la verdad es que me gusta mucho *-* Empecé a hablarlo con 11 años o así y como todos los veranos venían unos amigos franceses a donde vivo, pues me tiraba 2 meses hablando en francés, (aparte que en la escuela lo tenía obligatorio), así que acabé cogiéndole el gustillo jijiji De hecho me gusta más que el inglés! Por cierto me alegra mucho que te gustase el capítulo ^^ Te dejo con el siguiente! Un besito muy grande guapaaa ^^

Daniela Estrada: Hola Daniela :D ¡Ya era hora de que Fred y George se escapasen! jajajaja ahora podrán llevar su negocio a otro nivel :P Aunque... al menos yo los voy a echar de menos :( La parte que me resultó más difícil de escribir sin duda fue la de Draco y Hermione. Desde lo de Astoria hasta que Hermione se desploma en los brazos de Malfoy. Sufrí bastante, pero creo que mereció la pena ^^ Espero que este capítulo te guste tanto como el anterior! Un beso muy grande guapaaa ^^

ElaSalvatoreCM14: Hola Ela :D Me alegra mucho que te gustase el capítulo! Ahora verás si has acertado las opciones ^^ Un besito muy grande guapa ^^

Mei Fanel: Hola Mei :D jajajaaja si te quedaste sin palabras espero que fuese porque el capítulo te gustó! jijiji Te dejo con el siguiente, que quiero que veas todo lo que va a suceder! Un beso guapaaa ^^

Guest: Hola Guest :D Aquí estoy de vuelta con el siguiente capítulo! Ahora verás lo que tiene que pasar Draco para llevar a Hermione a la enfermería xDDD Esperemos que Cormac no esté mucho tiempo sin hablar con Lavender, porque si no, ella va a sufrir D: Te dejo con el nuevo capítulo! Espero que te guste ^^ Un beso muy grandee guapaa :D

Raquel1292: Hola Raquel :D No sabes lo que me emocioné con tu testamento jijiji el capítulo anterior desde luego me dejó agotada, y sufrí bastante, sobre todo con la parte de Astoria. Pero voy a empezar desde el principio... jajajajaa Creo que Ginny lo va a tener bastante difícil para ir a la mansión de Blaise, pero bueno, todo es posible, aunque a estas alturas puede pasar cualquier cosa D: Hablando de los gemelos, creo que ha sido una buena despedida. Cambiar de sexo a los profesores, y mejor aún a Umbridge jajajajja no sabes cómo me reí con esa parte xDD Eso sí, vamos a echar de menos a Fred y George :( En cuanto a Harry, ay Merlín no sé ni por dónde empezar... el pobre está muy confundido, aunque lo veo normal. Ya no sólo por el hecho de lo que ha descubierto de su padre, si no por la noticia de Ron y la de Hermione. Un 3x1 vaya jajajaja así que va a necesitar un poquito de tiempo. Ya sabes que luego Harry suele ser comprensivo con esas cosas, aunque no tengo ni idea de lo que va a pasar con Malfoy! Por otra parte tenemos a Ron, que ha metido la pata de lo lindo xDD pero bueno, así es él. La lía y cuando ya no hay remedio se da cuenta de lo que ha hecho, pero lo importante es que se arrepiente, y fue consciente de que había sido un hipócrita. A ver si consigue arreglar la situación con su hermana, que es la que parece estar más enfadada con él ahora mismo, porque con Hermione habló un poquito y le pidió perdón a su manera, que por cierto esa es una de las escenas que más me gustó escribir del capítulo ^^ Y por último, chan chan chan, la escena final. Con la que más sufrí D: Durante toda la parte de Astoria estuve con un nudo en la garganta y eso que sabía que Draco iba a declararse, pero bueno cuando estoy escribiendo me meto tanto en la historia que al final acabo con la cabeza embotada xDD Creo que Malfoy ha cambiado bastante, (con Hermione claro), porque con los demás sigue siendo el mismo idiota y egoísta de siempre, pero a ella la quiere y está dispuesto a hacer lo que sea para que no se separen! *-* En este lemon se ha visto claramente la transformación de Hermione, ya no estaba comportándose como una mojigata ni tampoco estaba reprimiéndose. Esa evolución era algo que quería plasmar desde un principio y creo que lo he conseguido :D Lo malo ahora es que Hermione está muy enferma, aunque teniendo en cuenta que fue a ver a Malfoy descalza y encima todas las cosas que han pasado, pues ha terminado cayendo. Esperemos que se ponga bien pronto :) hahahaha bueno ya sabes que el tema de los apellidos, creo que les va a llevar un tiempo acostumbrarse del todo a llamarse por sus nombres, pero ya se irá viendo :P Bueno guapa, te dejo con el siguiente capítulo que tengo muchas ganas de que veas lo que va a pasar! Espero que te guste ^^ Un beso muy grandee :)

Megagb: Hola Megagb :D ayy a mí me gustaría tardar menos en actualizar, pero los capítulos son larguísimos y ahora tengo muy poco tiempo para escribir, pero aún así, aquí estoy :D Pff esperemos que Harry entre en razón. Hombre, es normal que esté enfadado porque tiene que asimilar muchas cosas de golpe. Mayormente necesita tiempo :) Y con Cormac, sucede lo mismo. Esperemos que no haga ninguna estupidez ni rompa con Lavender. Ahora verás todo lo que va a suceder. Te dejo con el capítulo guapa! Espero que te guste ^^ Un beso muy grandeee :D

Katherine Malfoy: Hola Katherine :D Yo creo que si hubiesen pillado a Ron, no hubiese tenido gracia jajajaja Ahora todo el mundo lo sabe, pero por lo menos Draco y Hermione no se han separado, que eso es lo importante ^^ Ahora verás lo que le sucede a nuestra querida Hermione. Esperemos que no sea nada grave! Te dejo con el capítulo guapaa! Espero que te guste :D Un beso muy fuerteee! :)

Jorge 4: Hola Jorge :D Me alegra mucho que te hayas decidido a comentar! Todas las opiniones son bien recibidas! Estaba muy nerviosa con la última parte del capítulo porque quería que fuese muy especial, pero al final me siento satisfecha con el resultado. ^^ A mí también me gustan mucho Ron y Pansy como pareja, pero no puedo adelantarte nada :P Mis labios están sellados! Por cierto, si quieres estar en contacto conmigo agrégame al facebook(tyna fest) y envíame un mensaje privado diciéndome que eres tú! Un beso muy grande :D

Jean: Hola Jean :D Pff a mí personalmente Harry me da mucha pena. Esperemos que perdone a Hermione y a Ron, porque odio que esté solito D: Bueno guapa, te dejo con el capítulo. Ahora sabrás lo que le pasa a Hermione :P Un beso muy grandeee!

Fontaneiblue: Hola! :D Me hace mucha ilusión que te guste mi fic! ^^ Ahora verás si has acertado! Un besito muy fuerte :D

Yeglith: Hola Yeglith :D Me alegra mucho que te gustase! ^^ A partir de ahora los capítulos van a ser cada vez más complejos porque voy profundizar más en todos los personajes. Voy a sufrir u.u pero creo que al final merecerá la pena :P Por fin Draco se ha dado cuenta de que quiere a Hermione y se ha confesado *-* Aunque ahora la pobre se ha desmayado... demasiado ha vivido en un sólo día! Esperemos que se recupere ^^ Bueno guapa, te dejo con el nuevo capítulo, espero que te guste tanto como los anteriores! Un beso muy fuerte :D

natalie malfoy: Hola natalie :D no me digas eso! hahaha yo es que estoy viendo one piece en japonés. Cuando me dijiste eso, la busqué en español y todos tenían las voces rarísimas jajajaja incluso la del Ussopp no tenía nada que ver xDD Cuando empecé a ver la serie pensé... hombre algo tiene que tener para que haya tantísimos capítulos (y los que quedan xDD), y ahora estoy enganchadísima, porque cada vez se pone mejor jajajaja en fin, el otro día me acordé de ti porque en la tienda de videojuegos han traído muchísimos comics y estaba el de Death Note completo *-* por cierto, con respecto a tu pregunta... no puedo decirte nada muajajaja tendrás que ser paciente y seguir leyendo, porque todavía queda mucha historia por delante! Te dejo con el capítulo que tengo ganitas de que veas lo que va a pasar! Un beso muy grande guapaaa ^^

keki46livecom: Hola keki :D Desde luego los gemelos la han liado a base de bien, qué lástima que ya se hayan ido :C Los vamos a echar de menos! Uff esperemos que Lucius no se entere porque si no... veremos a ver! Te dejo con el nuevo capítulo, espero que te guste guapa! Un beso muy fuerte guapaaa ^^

Isabel: Hola Isabel :D Me alegra muchísimo que te gustase el capítulo! :D No sabes lo que llegué a sufrir mientras lo estaba escribiendo, sobre todo en la parte de Astoria, pero al final, estoy contenta con el resultado ^^ Draco se ha declarado! VIVAAA! Lo malo es que ahora Hermione se ha desmayado D: Esperemos que no sea grave... bueno ahora lo sabrás :P Te dejo con el nuevo capítulo! Espero que te guste guapaa! Un besazo muy grande ^^

kelpie: Hola kelpie :D Ahora mismo no puedo actualizar el resto de mis fics porque El príncipe abarca todo el tiempo del que dispongo para escribir :) Un beso!

AMY: Hola AMY :D jajajajaja yo creo que si Ron se fuese a vivir con Aragog, no duraría ni cinco minutos! jajajaja ahora que lo has mencionado he recordado la parte del fic de la pesadilla XDD pobre pelirrojo! bueno ya sabes que mete muchas veces la pata, pero Ron es así! Un Gryffindor! hahahaha luego se arrepiente! además, el lado positivo es que gracias a que se lo ha contado a todos, Draco se ha dado cuenta de que quiere a Hermione *-* Los profesores han vivido un día horrible por culpa de los gemelos Weasley y por desgracia se han fugado de Hogwarts :C en fin, al menos les irá bien con el negocio, eso seguro :P pff pff para lo de Ginny y Blaise vas a tener que ser paciente, pero ya verás... muajajaajja! Bueno guapa, te dejo con el capítulo que tengo muchas ganas de que veas lo que va a pasar con Hermione! Espero que te guste ^^ Un beso muy grande :D

yo: Ok!

Maria Jose: Hola Maria :D Me alegra mucho que te guste mi fic ^^ ayy yo creo que todas nos desmayaríamos en los brazos de Draco! *-* Es que cuando quiere, es super mono! jijiji Espero que te guste el nuevo capítulo! Un besito :D

Gaby: Hola Gaby :D Este capítulo me preocupaba precisamente por ese motivo, porque quería plasmar todas y cada una de las emociones y no sabía si iba a quedar como quería! Así que me hace muy feliz que te haya gustado ^^ Por fin Draco se ha declarado! Esperemos que no suceda nada malo :P Te dejo con el siguiente capítulo guapa! Espero que te guste :D Un besito muy fuerte!

Y ahora... os dejo con la lectura ;)


LA DESAPARICIÓN DE DOLORES UMBRIDGE

Astoria Greengrass no supo cuánto tiempo estuvo encerrada en el cuarto de baño del segundo piso llorando, hasta que sintió que ya no le quedaban más lágrimas que derramar. Durante el camino hacia su dormitorio no pudo pensar en nada y cuando llegó a la sala común de Slytherin, le pareció que Graham Montague le hablaba pero no se molestó en mostrar interés alguno. No tenía ganas de charlar y aunque hubiese sido así, tampoco le quedaban fuerzas para hacerlo, así que se fue directa a su habitación. Quería tumbarse en su cama cuanto antes y olvidarse absolutamente de todo.

De Draco Malfoy.

De la sangre sucia.

Y del resto del mundo.

Cuando abrió la puerta de su dormitorio, Pansy y Daphne estaban sentadas tranquilamente alrededor de una mesa haciendo unos deberes.

— ¡Por Salazar, Astoria! ¿Qué te ha pasado?— Daphne dio un respingo en la silla cuando vio el estado en el que había llegado su hermana. Tenía los ojos enrojecidos y el maquillaje le manchaba toda la cara, como si hubiese estado llorando durante horas.

Pero Astoria no respondió. Se acercó a su cama totalmente abatida, se sentó y se quitó los zapatos como pudo. Pansy, en cambio, continuó escribiendo una aburrida redacción para Historia de la Magia. No es que le apeteciese hacerla, pero eso era preferible a salir de allí y pasearse por el castillo ahora que todo el mundo había descubierto sus juegos con la comadreja. No podía creer que esa sucia rata lo hubiese contado todo, probablemente para jactarse frente al estúpido de Potter y compañía. ¡Qué vergüenza por Dios! Se sentía tan furiosa que sin darse cuenta, estrujó el pergamino con la mano dejándolo totalmente arrugado.

— ¡Maldición!— exclamó irritada— ¡Ahora voy a tener que hacer la estúpida redacción de nuevo!

Estaba deseando pillar a Weasel y darle una lección. Así no volvería a abrir la bocaza. No entendía cómo había podido querer estar con él siquiera un minuto. ¡Y para colmo habían echado un polvo en la cama de Draco! Había sido demasiado blanda con ese pobretón y no se merecía cariñitos ni mucho menos. Ya lo pillaría y lo castraría.

Astoria, sin embargo, empezó a desvestirse. Pese a que su hermana se había acercado y la estaba abordando con todo tipo de preguntas, la ignoró por completo y se quitó la corbata.

— ¿Vas a decirme de una vez qué te ha pasado?— Daphne, al ver que que no reaccionaba, sino que más bien mantenía la mirada perdida, se desesperó y la zarandeó bruscamente.

Astoria en ese momento lo único que necesitaba era que su queridísima hermana la dejase en paz. Había perdido la esperanza. Que Draco llegase a quererla era una maldita ilusión, una quimera, y veía absurdo seguir anhelando un sueño ya imposible.

— Draco está con la sangre sucia. Los rumores son ciertos— murmuró casi para sí misma y su hermana, al escucharla, se sentó a su lado, sorprendida.

Daphne en un principio no había creído ese chismorreo porque lo encontraba algo disparatado. Sin embargo, tenía la certeza de que Blaise estaba con Ginny Weasley... eso explicaba el porqué de su comportamiento tan arisco. No obstante, aunque no entendía qué le veía a esa chica, ella no podía hacer nada.

— Ohh, vaya— repuso poniéndole una mano en el hombro con cariño, intentando alentarla— Bueno, no te preocupes. Hay más chicos en Hogwarts. Además, Draco se comportó muy mal contigo.

Para Astoria aquellas palabras fueron la gota que colmó el vaso. Se sintió totalmente indignada y bruscamente, la apartó de un manotazo.

— ¡Sí, claro! ¡Para ti es muy fácil decir eso Daphne! ¡Hay más chicos en Hogwarts! ¡Pero no se trata de eso!— masculló al borde de las lágrimas— ¿Por qué Draco prefiere a una sangre sucia? ¿Por qué? ¡Dime! ¿O por qué narices Theodore ha escogido a la loca esa de Ravenclaw? ¡Explícamelo porque no lo entiendo! O, no, mejor aún… ya que estamos, ¡explícame por qué narices siempre soy las sobras de todo el mundo! ¡Incluso de nuestros padres!

Astoria, muy angustiada, se levantó de la cama y comenzó a dar vueltas de un lado a otro, como una fiera enjaulada.

— No metas a nuestros padres en esto. Ellos... te quieren— dijo Danhne sin convicción alguna.

Astoria Greengrass soltó una carcajada sardónica.

— Venga ya, Daphne. No te hagas la idiota. Sabes perfectamente de lo que hablo— escupió con desprecio— No nos ven prácticamente en todo el año, y cuando por fin volvemos a casa sólo tienen ojos para ti. Se olvidan de que yo existo; incluso la mayoría de las veces olvidan cuándo es mi cumpleaños. Ahora no hagas como que no te has dado cuenta.

Daphne suspiró y cerró los ojos. ¿Qué excusa podía ponerle? Sabía que era cierto. Sus padres siempre habían tenido cierto favoritismo hacia ella, y se comportaban de una forma muy diferente con Astoria. A veces, incluso ella misma sentía que no querían a su hermana. Y Astoria, a lo largo de los años, había ido cambiando y se había vuelto más fría y distante. Cuando era más pequeña siempre sonreía y ahora no parecía la misma persona.

— No puedo más, Daphne— murmuró Astoria consternada— ¿Por qué siempre tengo que esforzarme tanto? No lo entiendo… no sé qué más hacer. Lo he intentado todo. He intentado que Draco me quiera, pero no ha servido de nada. Se ha ido con esa estúpida asquerosa.

Daphne notó como a su hermana se le quebraba la voz, así que se levantó de la cama muy despacio y se acercó a ella.

Pansy escuchaba los lloriqueos de Astoria pero no despegó la vista del pergamino hasta que oyó el sonido de una bofetada resonando en la oquedad de la habitación.

— ¡Reacciona de una maldita vez, Astoria! — espetó Daphne enfadada. Era inusual que perdiese el control pero su hermana la estaba sacando de quicio— ¡Te estás comportando como una zorra! ¿Crees que eres la única a la que no le van bien las cosas? ¿En serio lo piensas? Entonces, ¿yo debería pagarla con todo el que se cruzase por mi camino simplemente porque Blaise esté con Ginny Weasley? ¡Tienes que levantarte y seguir, Astoria! ¡La vida es así! Es cierto que papá y mamá están más atentos a lo que yo hago pero...

— No están más atentos— la cortó fríamente Astoria notando como le palpitaba la mejilla debido al dolor que sentía— Directamente pasan de mí, Daphne.

— ¡¿Y qué?!— gritó Daphne con el rostro congestionado por la ira— ¡¿Por ese motivo vas a continuar auto compadeciéndote durante el resto de tu vida?! ¡Todos tenemos problemas! ¡Las cosas no siempre salen como uno quiere! ¡Y no estás sola! Yo sigo aquí por si no te habías dado cuenta. Y aunque a veces seas insoportable y te comportes como una arpía con todo el que está cerca de ti, te quiero.

— Yo también— dijo Pansy levantando la mano sin despegar la vista del pergamino— Y eso que te has comportado como una puta en cuanto te has enterado de lo de la comadreja.

Astoria se desplomó en los brazos de su hermana al escuchar aquellas palabras. Odiaba que Daphne fuese tan buena, tan noble, tan perfecta, cuando ella no lo merecía. Había hecho cosas horribles de las que no se arrepentía; no se merecía la compasión de nadie y mucho menos de su hermana. Aún así, no fue capaz de rechazarla y sin poder reprimir la ráfaga de sentimientos que se adueñó de ella, rompió a llorar otra vez. Pansy, cansada de escucharla, se levantó, se acercó y las tres se sentaron en la cama.

— Venga, tranquilízate— susurró Daphne limpiándole las lágrimas con un pañuelo mientras Pansy comenzaba a apartarle el pelo de la cara.

Astoria le arrebató el pañuelo a su hermana y se sonó la nariz, para luego seguir llorando. No tuvo ni idea de cuánto tiempo permaneció sentada en la cama junto a su hermana y Pansy hasta que sus sollozos se desvanecieron pero cuando eso ocurrió, se sintió algo mareada y cansada.

— Por cierto, ¿por qué tienes sangre en el labio?— inquirió Pansy.

Astoria suspiró desanimada.

— No es mía. Es de Draco. Lo he besado y no he tenido mucho tacto que digamos.

Daphne la miró a los ojos.

— Ay…Astoria, ¿Cuándo vas a dejar de hacer ese tipo de cosas?— susurró a sabiendas de que aquella era una pregunta sin respuesta.

Astoria ignoró a su hermana y se fijó repentinamente en Pansy.

— ¿Y tú por qué narices estás enrollándote con la comadreja? ¿Qué le has visto a ese Weasel?

Pansy se quedó callada, sin saber qué responder. Todo había sido un error. Una cagada monumental. En un principio lo había confundido con Draco, pero aún así no tenía excusas. Después de todo, se habían visto varias veces, y casi siempre había sido ella la que se abalanzaba sobre él. ¡Ohh qué horror! ¿Acaso le gustaba esa sucia rata?

— Bueno...— murmuró poniéndose del mismo color de su pintalabios— No sé qué contestar a esa pregunta— y luego añadió avergonzada— Pero vamos… tampoco es tan feo, ¿no?

Daphne, que incluso encontraba divertido que Pansy estuviese viéndose con Ron Weasley, se rió.

— Es mono. Las pecas lo hacen muy sexy— que a ella no le cayese bien Ginny Weasley por estar con Blaise, no quería decir que no encontrase atractivo a su hermano.

Pansy, muy nerviosa, cogió lo primero que tuvo a mano— en ese caso un cojín que había sobre la cama— y se cubrió el rostro.

— ¿Tú crees, Daphne? Es que… he echado un polvo con él, bueno dos.

Astoria, que parecía haberse tranquilizado un poco, puso una mueca de horror.

—Qué asco, prefiero no opinar— musitó con aprensión.

— ¿Te gusta?— preguntó de repente Daphne dejando a Pansy en estado de shock.

Por unos momentos la chica se quedó en blanco. ¡Esa cosa no podía gustarle! ¡Ese bobo ni siquiera tenía cerebro! ¿Cómo iba a sentirse atraída por él?

— ¡Joder, y yo qué sé!— chilló nerviosa arrojando el cojín a la cara Daphne.

Pero Daphne lo cogió ágilmente y esbozó una sonrisa picarona. El comportamiento de Pansy demostraba que le gustaba Ron Weasley e irremediablemente se sintió feliz por ella. Al menos Pansy se lo pasaba bien con alguien. Ella ya no tenía a Blaise, y dudaba que encontrase a algún chico en Slytherin que fuese interesante y que no se comportase como un imbécil. Aunque ahora debía estar más pendiente de su hermana. Si seguía dejando que hiciese lo que le diese la gana, Astoria acabaría perdiéndose a sí misma y no podía permitirlo, porque ella era la única que sabía cómo era realmente. Estaba segura de que ni mucho menos iba a cambiar de la noche a la mañana, pero debía estar ahí para que las cosas no empeorasen.

Por otra parte…

Draco estaba aterrorizado y no sabía qué hacer. Había intentado todo para que Hermione despertase, pero su esfuerzo había sido en vano. Ella no reaccionaba.

— Granger, por favor— insistió atreviéndose a zarandearla un poco más fuerte, pero no sirvió de nada. Hermione continuaba inconsciente, y aunque respiraba, la temperatura de su cuerpo era cada vez más alta, así que Draco comenzó a vestirse con manos temblorosas.

Tenía que llevarla a la enfermería como fuese y a medida que transcurría el tiempo se sentía cada vez más angustiado. Estaba solo y por más que deseaba que alguien volviese a la habitación, nadie aparecía. ¿Cómo coño iba a sacarla de ahí? Aunque tuviese la escoba, no podía llevársela por la ventana en esas condiciones, y por la puerta…estaba el tema del dichoso tobogán. ¿Qué mierda hacía?

Volvió a observarla y se dio cuenta de que su respiración era más pesada que antes, así que no pudo esperar más. Con cuidado comenzó a vestirla hasta que consiguió ponerle la ropa interior y el uniforme. Luego la dejó tumbada sobre la cama y se acercó a la puerta de la habitación.

Sabía que en cuanto pisase el primer escalón, aparecería el tobogán, así que tenía un plan. Muy despacio, bajó el manillar y cuando abrió la puerta, se sujetó con cuidado y rozó levemente el escalón con el pie. Efectivamente, nada más hacerlo, las escaleras desaparecieron dando lugar a un inclinado, largo y resbaladizo tobogán que iba a parar a la sala común.

Escuchó unas voces provenientes de abajo y comenzó a soltar maldiciones. Joder, todo parecía estar en su contra. Aunque le importaba una mierda. No iba a entretenerse en dar explicaciones a nadie. Tenía que darse prisa, así que sin más rodeos fue a por Granger, la cogió firmemente entre sus brazos y cuando se aproximó a la puerta, se sentó con cuidado en el suelo y se impulsó un poco hacia delante hasta que acabó deslizándose por la resbaladiza superficie del tobogán.

Harry estaba sentado en uno de los sofás hablando con Neville sobre una redacción de Historia de la Magia que tenían que entregar esa semana, y Ron se había acomodado junto a ellos intentando que le hiciesen caso, algo que no ocurría. El pelirrojo estaba a punto de perder la paciencia cuando de repente vio aparecer a Draco Malfoy en la sala común con Hermione en sus brazos.

— ¡Qué q-qué haces tú aquí!— tartamudeó nervioso al darse cuenta de que Hermione estaba inconsciente, pero antes de que lo acusase o lo tachase como el causante de su desmayo, Harry se levantó del sofá.

— ¡Qué demonios le has hecho!— gritó sacando la varita. Él mismo se sorprendió de la reacción que estaba teniendo. Se había jurado a sí mismo que no iba a molestarse en preocuparse por Hermione, pero no podía pasar por alto que Malfoy estuviese en su sala común, y menos aún, que le hubiese hecho daño a ella.

Draco bufó desesperado al ver que tanto Potter como Weasley Pis y Longbottom se acercaban con las varitas en la mano y le impedían el paso. El lado positivo que encontraba a todo aquello era que por lo menos, no había nadie más en la sala común.

— Tengo que llevar a Granger ahora mismo a la enfermería. Si no os quitáis de en medio voy a tener que lanzaros un maleficio, algo que en otro momento me hubiese apetecido, pero ahora mismo no estoy para gilipolleces— espetó pero al ver que lo observaban con la boca abierta tuvo que ser más conciso— ¡Apartaos de una jodida vez!

Draco no pensaba esperar a que esos retrasados reaccionasen, así que se dirigió como una exhalación al retrato de la señora Gorda sin importarle lo más mínimo que tuviera que embestirlos en el intento.

— ¿Qué le ha pasado a Hermione?— preguntó Harry pero aún así continuó apuntándole con la varita.

Draco no lo miró, se acercó al retrato de la señora Gorda y antes de salir de la sala común dijo:

— Tiene mucha fiebre, Potter.

En cuanto Draco salió de la estancia, Harry, Ron y Neville decidieron seguirlo. Durante el camino a la enfermería, lo estuvieron observando con detenimiento.

— ¿Crees que él es el responsable?— le preguntó Neville a Harry acelerando un poco el paso al ver que se quedaban atrás. Ron, por su parte, los seguía intentando acoplarse a la conversación, pero Harry continuaba reticente, ignorándole por completo.

— No lo sé, Neville, pero no confío en él— Harry estaba tan cabreado... pero no porque Ron no dejase de perseguirle o porque Malfoy llevase a Hermione en brazos. Estaba cabreado consigo mismo porque se había jurado que no se preocuparía más por su amiga, que no iba a volver a importarle lo que ella hiciese, pero aún así no podía evitarlo.

Después de todo, era Hermione. Y si le ocurría algo, no podía ignorarlo.

— Venga, vamos— exigió inquieto, y tanto él como Neville y Ron continuaron persiguiendo a Malfoy por el oscuro corredor.

Madame Pomfrey estaba sentada en su escritorio, absorta en un libro de pociones intentando dar con la solución al problema del cambio de sexo de los profesores cuando escuchó unos pasos. Rápidamente apartó la vista de los pergaminos y cuando vio que Draco Malfoy entraba con Hermione Granger en brazos, se puso a temblar. No estaba preparada para ver más cosas extrañas ese día. Ya bastante había sufrido examinando a los profesores.

— ¡Señor Malfoy! ¡Qué ha pasado!— preguntó recelosa y asustada al mismo tiempo. Asustada por lo que pudiera ocurrir y recelosa porque era inusual que el señor Malfoy apareciese con una chica en brazos, y más aún con Hermione Granger. Incluso ella sabía cuánto detestaba Draco a los hijos nacidos de muggles.

— No lo sé— dijo angustiado mientras se acercaba a la camilla más próxima y la tumbaba con cuidado— Pero tiene fiebre.

Madame Pomfrey se aproximó instándole a que se hiciese a un lado, y posó la mano sobre la frente de la chica.

— ¡Ohh! ¡Y bastante alta, además!

— ¡Haga algo de una vez!— exclamó Draco fuera de sí y Pomfrey se acercó a un armario, sacó varios frascos y comenzó a preparar un brebaje.

Justo entonces, aparecieron Harry, Neville y Ron en la enfermería.

— ¿Qué ocurre? — inquirió pero al ver que se acercaban a la cama donde estaba la chica, preguntó:— ¿Vienen a ver a la señorita Granger? ¡Deberían volver a sus habitaciones! ¡Es tarde y si no están enfermos no hay motivo para que permanezcan aquí! Vengan mañana. Y eso también va por usted señor Malfoy.

Draco chasqueó la lengua. Y una mierda. No pensaba largarse de allí aunque Pomfrey lo echase a patadas. Tenía que encontrar alguna solución y rápido.

Ron puso una mueca de asombro al ver que Malfoy, repentinamente, comenzaba a tambalearse, se desplomaba en la cama de al lado y se quedaba completamente inerte.

— ¡Ohh por Merlín! ¡No me digas que Pomfrey se lo va a creer!— resopló notando como las orejas se le ponían coloradas.

Poppy puso los ojos en blanco al ver la pantomima tan exagerada a la que había recurrido Draco Malfoy pero prefirió no discutir con él. Estaba agotada, la cabeza iba a estallarle y necesitaba terminar cuanto antes.

— Está bien, señor Malfoy— dijo con voz cansada— Puede quedarse, pero si arma alboroto, volveré y lo echaré inmediatamente. Coja un pijama de los que hay en ese armario— añadió señalando el mueble y luego incorporó un poco a Hermione para darle la poción. Sin apartar la vista de la chica, les exigió a los Gryffindors que se marchasen.

Harry resopló indignado al ver que Malfoy le sonreía ladinamente y alzaba las cejas. Incluso pensó en fingir él también un desmayo, pero sabía que no iba a resultarle. Ni siquiera entendía cómo Pomfrey iba a dejar que Malfoy se quedase. Aunque tenía que reconocer que parecía estar bastante preocupado.

— Al menos… ¿puede decirnos qué le pasa?— preguntó Harry agitado— Estamos preocupados.

Ron y Neville asintieron con la cabeza.

Pomfrey, cuando se aseguró de que Hermione se había bebido toda la poción, poco a poco fue recostándola. Malfoy, por su parte, había empezado a cambiarse tras un biombo, pero estaba atento a la conversación.

— Se trata de un resfriado corriente. Probablemente se deba al estrés y al agotamiento— dijo con voz queda. Sabía la obsesión que tenía la señorita Granger a la hora de estudiar y teniendo en cuenta que la fecha de los TIMOS se acercaba, no le resultaba extraño que finalmente hubiese caído enferma— No deben preocuparse. En cuanto descanse y le baje la fiebre, se recuperará y podrá irse.

Draco, que estaba terminando de abrocharse los botones de un burdo y sucio pijama que no le gustaba en absoluto, suspiró aliviado y notó como el nudo que tenía en la garganta desaparecía. Harry, sin embargo, pese que había escuchado las palabras de Pomfrey, no despegaba la vista de Malfoy. Le resultaba incomprensible verlo tan apegado a Hermione cuando siempre la había odiado. ¿Qué era lo que había cambiado?

— Harry, vámonos— murmuró Ron al darse cuenta de que Pomfrey los mataba con la mirada— Ya vendremos mañana.

Draco, como si nada, se acercó a la cama que había a la izquierda de la de Hermione, puso cara de enfermo y se derrumbó como si no tuviese fuerzas para estar en pie.

Pomfrey movió la cabeza de un lado a otro resignada y le exigió que se girase para poder cambiar de ropa a Hermione.

Malfoy se rió con ironía.

''Como si no la hubiese visto desnuda...''— pensó con satisfacción y se destapó un poco al notar que tenía calor.

Harry, Ron y Neville por su parte, se marcharon de la enfermería a regañadientes. Durante el camino hacia la torre de Gryffindor, el pelirrojo escuchó la conversación que estaban teniendo sus amigos hasta que no pudo aguantarlo más y se puso frente a ellos para detenerlos.

— ¿Cuándo pensáis dejar de ignorarme?— preguntó molesto y tanto Harry como Neville se quedaron en silencio.

Harry ya no sabía qué pensar. Lo que acababa de presenciar en la enfermería había hecho que tuviese más dudas, que tuviese más preguntas sin responder. Si Hermione había llegado a confiar en Malfoy, tendría sus razones. ¿Quizás le sucedía a Ron lo mismo con Pansy Parkinson?

— ¿Por qué no me contaste lo de Parkinson, Ron? — soltó de repente sin contemplaciones y el pelirrojo se estremeció levemente.

— Ehh, ehh, porque está loca— balbuceó poniéndose rojo— Bueno, y porque…porque ibas a enfadarte conmigo. Fue ella la que me violó... ya sabes Harry, cuando estuve en la enfermería por las picaduras, pues… ella estaba allí, y yo pensé en un principio que había sido una pesadilla, pero no...era real.

Neville observaba al pelirrojo con la mandíbula desencajada.

— Te entiendo— dijo Harry sin más. Sin embargo, no había escuchado todo lo que su amigo tenía que contarle. ¿Qué importaba ya? La vida sentimental de cada uno no era de su incumbencia. Lo importante era que Ron y Hermione no habían cambiado para él. Seguían siendo los mismos de siempre. Le preocupaba el hecho de que ambos estuviesen con sus enemigos pero, ¿qué podía hacer él? ¿Ponerse en su contra? ¿Y si Hermione albergaba algún sentimiento hacia Malfoy? ¿Y si a Ron le gustaba Pansy Parkinson? Si realmente era amigo de ellos, tenía que aceptarlo.

— Harry, por favor, perdóname de una vez— le suplicó Ron impaciente y luego taladró a Longbottom con la mirada— Y tú podrías ayudarme, Neville.

— Está bien, Ron— repuso Harry antes de que dijesen nada más— Te…perdono.

Ron, emocionado, se abalanzó sobre él para darle un abrazo y Neville contempló la escena indiferente. Le producía cierta rabia ver que sus amigos volvían a estar ''unidos'' mientras que él no dejaba de darle vueltas al tema de Hannah Abbott. De momento ella no había abierto la boca pero durante las comidas, lo había estado observando algo asustada y eso le preocupaba.

— Bueno— carraspeó Harry dando un paso hacia atrás para apartarse del pelirrojo porque aún se sentía algo incómodo— Cuéntame todo lo que ha pasado con Parkinson. Y por favor, Ron...no quiero más mentiras.

Ron se puso nervioso.

— ¿Todo? ¿De verdad quieres que te lo cuente todo, Harry?

Harry asintió en silencio y ambos emprendieron rumbo a la sala común de Gryffindor. Neville los siguió pero iba absorto en sus propios problemas.

— Pues, en fin, Harry. Como te he dicho antes… cuando me llevásteis a la enfermería...no sé, ella también estaba allí por alguna razón... y esa noche me violó.

Harry enarcó una ceja pero no se detuvo.

— A ver, Ron. ¿Cómo que te violó? ¿Estás seguro? ¿A qué te refieres exactamente?

El pelirrojo se ruborizó hasta que su rostro se puso del mismo color de su pelo.

— Pues a eso, Harry, que me violó. Me bajó los pantalones y los calzoncillos. Empezó a toquetearme ahí abajo, pero claro, yo creía que era una pesadilla, hasta que se subió encima de mí y...

Neville, que hasta ese momento los había seguido algo distraído, abrió los ojos como platos y se colocó a su altura.

— ¡Ohh Dios mío! ¿Lo hicisteis en la enfermería?— preguntó sorprendido.

Ron se cubrió el rostro con las manos. ¡Qué vergüenza por Merlín! Prefería no dar muchos detalles, pero ahora que por fin Harry más o menos lo había perdonado prefería no mentirle. Si volvía a enfadarse, quizás lo perdía para siempre.

— Sí— susurró por lo bajo y miró a Harry de reojo— Está loca, Harry. A veces me pega. Ayer me obligó a disfrazarme, es mejor que no sepas de qué... y…después volvió a violarme.

Harry cuanto más escuchaba, más se horrorizaba. No daba crédito a las palabras de Ron. Y parecía que Neville opinaba lo mismo, porque la expresión de su rostro demostraba que estaba más que perplejo.

— Bueno, ¿y por qué no dejas de verla?— dijo Neville cuando casi estaban llegando al retrato de la señora Gorda.

Ron se quedó en silencio. Hmm, interesante pregunta. ¿Por qué no dejaba de ver a Pansy? ¿Quizás por miedo? Repentinamente, se sintió confuso. No había llegado a replantearse esa pregunta.

— Porque me mataría— concluyó inquieto, pero omitió algo que lo estaba carcomiendo por dentro. Había vuelto a quedar con Pansy porque en el fondo sentía una morbosa curiosidad. Además…¿por qué demonios la había besado en la habitación de Malfoy y lo había vuelto a hacer con ella? Nadie lo había obligado y podría haberse marchado si hubiese querido, pero no lo había hecho.

Muy nervioso, cambió de tema y comenzó a hablar sobre Hermione.

— ¿Creéis que Hermione se pondrá bien?— preguntó varias veces hasta que Harry y Neville estuvieron de acuerdo en que irían al día siguiente a la enfermería.

El resto del camino transcurrió en silencio pero los chicos se sentían más confusos que nunca. Harry porque aunque hubiese perdonado a Ron, seguía atormentado por el recuerdo de Snape y porque no sabía qué iba a decirle a Hermione cuando fuese a verla. Ron, porque no entendía lo que le estaba pasando con la psicópata de Pansy Parkinson y Neville, porque no se sacaba a Hannah de la cabeza y quería aclarar el malentendido cuanto antes.

Mientras tanto…

Pomfrey había cambiado de ropa a Hermione, la había arropado, había apagado las luces de la enfermería y se había marchado. En cuanto Draco escuchó el sonido de la puerta cerrándose, se incorporó y se levantó con sigilo de su cama. Cuando se acercó a Hermione, apartó un momento las mantas y cuidadosamente, se tumbó a su lado muy despacio. Durante unos instantes la observó en silencio y puso la mano sobre su frente. Ya no estaba hirviendo como en un principio, lo que quería decir que la fiebre le estaba bajando.

— Granger— murmuró en un hilo de voz a sabiendas de que no iba a obtener respuesta— Hermione.

Hermione gimió suavemente al escuchar su nombre y Draco esbozó media sonrisa ladeada.

— Te dije que no iba a irme hasta que amaneciese, y aunque ésta no sea tu cama…en fin, más o menos me conformo— dijo sintiéndose como un imbécil. Estaba hablando solo en la penumbra de la enfermería. Sabía que no iba a escucharle pero al menos, quería hacerse ilusiones.

Sin embargo se sorprendió al ver que ella esbozaba una pequeña y fugaz sonrisa que se apagó rápidamente.Y luego sólo pudo escuchar el sonido de su respiración, que ahora era acompasada. Instintivamente, la atrajo hacia él y simplemente observó cómo descansaba.

No supo durante cuántas horas estuvo mirándola pero finalmente el sueño lo venció y se quedó dormido a su lado con la esperanza de que a la mañana siguiente, fuese ella la que lo despertase.


Hermione Granger no solía dormir mucho, y menos ahora que se acercaba la fecha de los TIMOS. Le gustaba madrugar y estudiar en la quietud de las horas tempranas por el hecho de que disponía de más tiempo para repasar redacciones. Sin embargo, ese día se sobresaltó al sentir el sol calentándole el rostro, lo que indicaba que desde luego, no era temprano. Abrió los ojos rápidamente y para su sorpresa vio que no estaba en su habitación, sino en la enfermería.

Vagamente comenzó a recordar todo lo que había pasado.

Draco Malfoy había ido a buscarla a su habitación, le había dicho que la quería y habían hecho el amor.

Y después, todo se había vuelto negro y difuso.

Hermione no tenía ni idea de cómo había llegado a la enfermería. Probablemente se habría desmayado, pero aún así se sintió inquieta. Tenía que vestirse y largarse de allí. Malfoy seguramente estaría muy preocupado. Sin embargo, cuando se incorporó, se percató de que en la camilla de al lado estaba Draco, dormido.

Bruscamente apartó las sábanas, se levantó y se acercó a él sintiendo como los latidos de su corazón se aceleraban. ¿Qué hacía él allí? ¿Le habría pasado algo?

— ¡Maldita sea! ¡Draco!— dijo zarandeándolo y Malfoy se despertó de un sobresalto— ¿Qué demonios te ha pasado?

Draco, al ver que estaba en pie la sujetó instintivamente haciendo que resbalase y cayese encima de él.

— Granger, ¿te encuentras bien?

— Claro que me encuentro bien. ¿Se puede saber por qué estás aquí? No me digas que te he contagiado el resfriado. Yo… lo siento— murmuró enterrando el rostro en el pijama de él, haciendo que Malfoy esbozase una sonrisa ladeada.

— No me pasa nada, Granger— respondió con voz queda— Pero no me daba la gana volver a mi habitación y dejarte aquí sola. Tuve que fingir que estaba enfermo y he estado durmiendo contigo toda la noche pero como Pomfrey ha…mierda.

Hasta ese momento no había caído en la cuenta de que la enfermera había vuelto a la enfermería en cuanto amaneció.

Madame Pomfrey, que contemplaba la escena desde su escritorio, carraspeó fuertemente.

— Señorita Granger, a juzgar por su comportamiento parece ser que se encuentra mucho mejor— reprendió con ironía.

Hermione, totalmente avergonzada, se apartó de Malfoy como si se hubiese quemado.

— Yo...— murmuró arrebolándose repentinamente. Quería que la tierra se la tragase allí mismo. Qué vergüenza por Merlín. Sin embargo, cuando se atrevió a mirar a la enfermera, se dio cuenta de que parecía estar más atenta a sus pergaminos que a cualquier otra cosa.

— Si quiere marcharse, señorita Granger, su uniforme está guardado en un cajón de la mesita de noche. Lo mismo le digo a usted, señor Malfoy. Pronto será la hora del almuerzo— comentó mientras se dedicaba a escribir unas anotaciones. Tenía que llevar a cabo un meticuloso registro del antídoto que le había proporcionado Severus Snape esa misma mañana para que no volviese a encontrarse con un cambio de sexo y no saber qué hacer. Tenía ganas de marcharse al Gran Comedor para reponer fuerzas, porque había estado toda la mañana atendiendo a los profesores y deshaciendo la catástrofe que habían ocasionado los gemelos Weasley. Lo que aún no entendía era la reacción que había tenido Dolores Umbridge cuando había ido a verla. Estaba tan agitada…

Hermione asintió en silencio y se acercó a la mesita de noche para coger su uniforme. Luego se situó tras el biombo y comenzó a cambiarse. Prefería no hacerlo delante de Malfoy, teniendo en cuenta que Pomfrey estaba allí.

Draco por su parte, aprovechó para vestirse. No es que hubiese dormido muy bien. De hecho, se sentía somnoliento. Durante la noche había tenido tiempo para recapacitar y no había dejado de pensar en su padre. Las vacaciones de Pascua se acercaban y temía volver a Malfoy Manor. Tenía miedo de que su padre le presentase al señor Tenebroso antes de lo previsto y además, estaría una semana sin ver a Granger, algo que desde luego no le hacía ni puta gracia. Y menos ahora que se había dado cuenta de que la quería. Sabía que esa semana iba a ser un infierno, y aún no estaba mentalizado para ello.

— Ya estoy, Malfoy— dijo Hermione acercándose a él. Draco, que estaba distraído, la observó de arriba abajo. Joder, tenía ganas de besarla allí mismo, pero no era buena idea. Debía ser paciente.

— Vámonos— su voz sonó áspera y Hermione se sobresaltó al ver que se levantaba y la cogía de la mano.

Ella esperaba que la soltase en cuanto saliesen de la enfermería pero Draco no lo hizo.

— Te has vuelto loco, Malfoy— murmuró nerviosa al ver que los alumnos que iban de aquí para allá por los corredores los observaban con asombro.

Draco, ante su comentario, se aferró con más fuerza a su mano.

— No pienso soltarte. Que se jodan y piensen lo que les dé la gana— dijo mirando por encima del hombro a todo aquel que se cruzaba por su camino— Voy a acompañarte hasta tu sala común, te apetezca o no, Hermione.

Hermione, durante todo el camino hacia su dormitorio, se sintió abochornada. No sabía a dónde mirar pero pese a que le preocupaba que todos los estuviesen observando, el calor de la mano de Malfoy era reconfortante y hacía que se sintiese feliz dentro de todo lo malo.

Cuando ambos llegaron a la torre de Gryffindor, Malfoy se detuvo.

— Oye, deberías comer— propuso muy serio— No me haría ninguna gracia que acabases de nuevo en la enfermería, Granger.

Hermione sonrió intentando tranquilizarle.

— No te preocupes, Malfoy. Antes quiero cambiarme y darme una ducha. Después iré a almorzar.

Draco, antes de que se girase para entrar en su sala común, la arrastró hacia él, la abrazó y la besó. La besó con deseo, con pasión pero sobre todo, con miedo.

Miedo a no poder disfrutar de algo así nunca más.

— Relájate— susurró ella al notar que estaba tenso— Todo saldrá bien.

Draco suspiró apesadumbrado.

— Faltan muy pocos días para Pascua, Granger. Voy a tener que volver a Malfoy Manor. Si supieras la ilusión que me hace ver a mi padre en estos momentos— repuso sarcástico— Y no creo que esta vez pueda escaparme para ir a tu casa. Ahora que está mi tía Bellatrix allí a todas horas, va a ser jodidamente complicado.

Hermione le acarició el rostro con delicadeza.

— Lo sé, pero en serio, no te preocupes. Sólo tienes que aguantar unos días. Luego volveremos a vernos, Malfoy.

Draco se apartó poco a poco y hundió las manos en sus bolsillos.

— Eso espero— murmuró cabizbajo— Por cierto, deberías hablar con Potter y hacer las paces. Durante Pascua yo no voy a poder estar ahí... para protegerte.

Una sonrisa se dibujó en los labios de Hermione. Aquel gesto carente de egoísmo por parte de Draco le provocó un cosquilleo en el estómago.

— Está bien, lo haré…—murmuró azorada—Nos vemos más tarde— Luego se acercó al retrato de la señora Gorda y cuando dijo la contraseña y la entrada de la sala común se abrió, miró a Malfoy con afecto— Te quiero, Draco.

Malfoy, al escucharla, se olvidó de todas las preocupaciones que lo atormentaban y sonrió satisfecho. Y después simplemente, se marchó rumbo a su sala común para cambiarse de ropa y darse una ducha antes de ir a almorzar.

Hermione entró en la sala común y vio que no había nadie. Sin embargo, no se extrañó. Era la hora del almuerzo, lo que quería decir que todo el mundo estaba en el Gran Comedor, así que tranquilamente comenzó a subir los escalones hacia su habitación. Cuando entró, se acercó a su baúl, cogió una toalla, unas braguitas y un sujetador, y se encerró en el cuarto de baño. Tenía ganas de ver a las chicas para hablar con ellas pero ahora prefería relajarse un poco, así que no tuvo prisa a la hora de lavarse. Sentir el agua caliente resbalando por su piel era tan placentero y le apetecía tanto en ese momento que simplemente se quedó bajo el agua hasta que se sintió satisfecha, y cuando eso sucedió, cerró el grifo y se cubrió con la toalla. Repentinamente escuchó el sonido de la puerta del dormitorio. Extrañada de oír tanto jaleo fuera, tiró al suelo la toalla que tenía enrollada alrededor del cuerpo, se puso la ropa interior y abrió la puerta del cuarto de baño dejando escapar el vapor que se había acumulado en el interior.

— ¡Hermione! ¡Estás bien!— exclamó Ginny animada— ¡No sabíamos dónde habías pasado la noche! ¡Ron me lo ha contado todo en el almuerzo! ¡Ahora íbamos a ir a la enfermería, pero una chica de sexto nos ha dicho que te ha visto saliendo de allí con Malfoy!

Hermione enarcó una ceja. Parvati y Lavender, en cambio, se abalanzaron sobre ella nada más verla.

— ¿Ron? ¿Habéis hecho las paces, Ginny?— preguntó Hermione ignorando los abrazos de Lavender y Parvati.

La pelirroja cerró la puerta con calma y luego se sentó en su cama.

— No sabes lo pesado que se ha puesto. Harry también ha venido a hablar conmigo, y bueno… por así decirlo hemos arreglado las cosas. Lavender es la única que sigue enfadada con mi hermano, aunque teniendo en cuenta que por su culpa Cormac está molesto con ella, pues…— Ginny no es que hubiese perdonado del todo a Ron, pero al fin y al cabo era su hermano, y lo conocía lo suficiente como para saber que a lo largo de su vida había metido muchas veces la pata. Y en esa ocasión, había actuado antes de pensar, como buen Gryffindor que era. Lo que no comprendía aún era lo de Parkinson. ¿Desde cuándo estaba su hermano con esa? Tendría que sonsacarle poco a poco.

Hermione, por su parte, se sentía preocupada. Que Harry hubiese hecho las paces con Ginny no significaba que fuese a perdonarla a ella ni mucho menos.

— ¡Ahh! ¡Hermione!— exclamó Parvati cuando dejó de abrazarla— ¡¿Te has enterado de lo que ha pasado?!

— ¡Ay Dios mío, con la emoción de verte a mí también se me había olvidado!— añadió Lavender dando brincos.

Hermione se extrañó. ¿Por qué estaba tan contenta de repente? Desde que Cormac se había enfadado con ella, había estado muy decaída.

— ¿Qué demonios ha pasado?— preguntó inquieta mientras comenzaba a ponerse el uniforme.

— ¡Cuéntaselo tú, Ginny!— sugirió Parvati— ¡No te lo vas a creer, Hermione!

Hermione frunció el ceño. Mayormente porque sus amigas parecían estar eufóricas, cosa a la que no encontraba sentido cuando ni siquiera habían pasado cuarenta y ocho horas desde que todos habían descubierto la verdad. ¿Tan bueno era lo que había ocurrido?

La pelirroja carraspeó creando expectación y todas las demás se sentaron a su alrededor.

— A ver, no sé ni por dónde empezar...

— ¡Por Merlín, Ginny!— gritó Lavender impaciente— ¡Ve al grano!

Parvati suspiró cansada.

— Umbridge se ha largado de Hogwarts— soltó sin más.

Hermione se quedó en silencio.

— ¡¿Qué?! — preguntó confusa.

— Lo que oyes— repuso Ginny emocionada— Nadie sabe exactamente qué es lo que ha pasado. Al parecer, la última persona que ha hablado con ella ha sido Pomfrey. Por lo visto, Umbridge ha ido esta mañana a la enfermería para que Poppy deshiciese la catástrofe que causaron Fred y George y cuando ha recuperado su… ya me entiendes, se ha ido casi corriendo. Poppy ha asegurado que estaba muy rara y…

— No entiendo absolutamente nada— Hermione se sentía desorientada. Ella había estado tan profundamente dormida en la enfermería que ni siquiera se había percatado de que los profesores habían pasado por allí.

— A ver— dijo Parvati intentando ser más concisa— Hace un par de horas, Millicent Bulstrode fue al despacho de Umbridge para hablar con ella sobre algo de la Brigada Inquisitorial, y al parecer se ha encontrado con que ya no había ningún hechizo de protección en la puerta y el despacho estaba completamente vacío. No había nada en absoluto, ni siquiera los platos de porcelana con gatitos que Umbridge colocó en la pared a principio de curso. Millicent ha ido a informar a Snape inmediatamente, y cuando se ha corrido la voz, todos los profesores han registrado el castillo, pero la cara de sapo ha desaparecido. Eso nos lleva de nuevo a Pomfrey. Fue la última que habló con ella esta mañana y ha comentado que estaba muy rara. Durante el almuerzo, McGonagall ha explicado toda la historia y ha dicho que ella y el resto de profesores van a ponerse en contacto con Cornelius Fudge esta tarde para ver lo que pasa, porque ahora mismo… estamos sin director. Así que no tenemos ni idea de lo que va a ocurrir, pero lo importante es que…¡se ha largado! ¡Esa vieja se ha ido!

Hermione abrió mucho los ojos e intentó asimilar toda aquella información de golpe.

— ¿En serio se ha ido? ¿No es ninguna broma?— preguntó incrédula.

Las chicas asintieron rápidamente.

— Yo creo que se ha largado por lo del embarazo— especuló Ginny— ¿por qué otra cosa iba a ser si no? Seguramente está preocupada porque se le note la barriga. ¿Creéis que volverá a trabajar en el Ministerio?

Hermione puso una mueca de incertidumbre.

— Ni idea, supongo que cuando la profesora McGonagall se ponga en contacto con Fudge, averiguaremos algo— suspiró aliviada. Si era cierto que Umbridge se había ido, se quitaría un peso muy grande de encima.

Lavender frunció el ceño al escuchar el rugido de las tripas de Hermione.

— ¿Cuánto tiempo llevas sin comer?— le preguntó y la chica se enrojeció rápidamente.

— Desde ayer— musitó en un hilo de voz— Aunque ya hayáis almorzado, ¿podéis acompañarme? Por favor...

Las chicas se levantaron inmediatamente de la cama.

— Sí, claro que sí, vamos contigo— dijo Parvati animada. Desde que se había enterado de la gran noticia, no se sentía tan molesta con Gregory. Incluso ya no veía tan grave lo que había sucedido.

Todas salieron de la habitación y cuando bajaron las escaleras y llegaron a la sala común de Gryffindor, Hermione se detuvo nada más ver a Harry y Ron en uno de los sofás.

Harry, que continuaba esperando a que Ginny y las demás bajasen para ir buscar a su amiga, se sorprendió al ver a Hermione allí. Muy despacio, se levantó para acercarse y así poder hablar con ella, aunque por un momento vaciló porque no tenía ni idea de qué iba a decirle.

— Veo que…estás bien, Hermione— dijo con voz queda.

Hermione conocía lo suficiente a Harry como para saber que estaba intentando ceder, pero aún así se sintió incómoda.

— Sí, bueno…Pomfrey ha dicho que podía irme. Además, ya me encuentro mucho mejor— repuso tensa. Notaba las miradas de todas sus amigas clavadas en ellos. Incluso Ron, el cual se dedicaba a engullir una magdalena, no les quitaba la vista de encima.

Hermione, abochornada, sujetó suavemente a su amigo del brazo y lo apartó un poco de los demás para hablar con él.

— Harry, yo…— susurró sonrojada— No sé ni por dónde empezar.

Harry negó un par de veces con la cabeza, esbozando media sonrisa.

— No hace falta que me expliques nada, Hermione— comentó quitándole importancia— Anoche, Ron, Neville y yo vimos a Malfoy llevándote a la enfermería y bueno… lo seguimos. He estado pensando y… creo que realmente le importas y se preocupa por ti. Aún así, a mí jamás va a caerme bien, pero supongo que eso ya lo sabes.

Hermione abrió la boca pero Harry continuó hablando como si hubiese estado ensayando largo rato aquel discurso.

— De todas formas, no voy a interponerme entre vosotros, ni tampoco entre Ron y Parkinson. Si es lo que tú y Ron queréis… lo acepto— en ese momento hizo una pausa y su expresión se volvió algo fría— Sólo quiero saber una cosa, Hermione.

Hermione lo observó atentamente.

— El qué— preguntó con temor.

— ¿Confías en él?— Harry se sentía muy escéptico en lo referente a Malfoy. Seguía siendo hijo de un mortífago y eso era algo que le preocupaba bastante.

Hermione jamás había estado tan segura de algo en su vida.

— Sí— dijo a secas.

— ¿Le has contado algo que pueda perjudicarnos?— Harry se sentía cada vez más angustiado. Sólo rezaba porque Hermione no hubiese metido la pata. Ni siquiera sabía cómo habían llegado a estar juntos pero prefería desconocer los detalles.

— Harry— suspiró Hermione— Más bien él ha sido el que me ha contado cosas a mí, yo sólo le comenté lo del GCTMM. De hecho, él tomó poción multijugos y me sustituyó un día, pero no te preocupes. Malfoy no quiere convertirse en mortífago y está tan asustado como nosotros. En su mansión, la situación ahora mismo es algo crítica y… tiene miedo, Harry. Por favor, dale un voto de confianza.

Harry no podía creerlo. ¿Draco Malfoy había acudido a una de las reuniones del grupo? ¿Estaba asustado? ¿No quería convertirse en mortífago?

— ¿Y qué te hace pensar que todo lo que te ha dicho es cierto, Hermione?— le espetó con frialdad.

Hermione contestó sin vacilar.

— Simplemente confío en él, Harry— en ese momento prefirió no decirle que le quería y que Draco le había confesado sus sentimientos porque no sabía cómo iba a reaccionar. Pensaba que eran demasiadas emociones para un día— Le conozco bien, te lo aseguro, y aunque…tenga muchos defectos y a veces sea un poco insoportable, puedo garantizarte algo. Él no quiere formar parte de lo que esté planeando Voldemort. Es más, me ha dicho que hablase contigo para que...hagamos las paces.

Harry abrió los ojos desmesuradamente. ¿Malfoy le había dicho a Hermione que hablase con él?

— Además, me gustaría que retomásemos las reuniones del GCTMM y que Malfoy pueda venir— añadió atropelladamente.

A pesar de que Harry en un principio estuvo algo receloso, al final acabó asintiendo en silencio.

— Está bien, le daré una oportunidad...— carraspeó— pero si nos traiciona, te aseguro Hermione que no dudaré en acabar con él.

Hermione sintió un escalofrío al escuchar sus últimas palabras. Tenía la certeza de que Harry no estaba bromeando en absoluto.

— Eso quiere decir que…— musitó ilusionada— ¿Puede venir a las reuniones?

Harry se cruzó de brazos.

— Bueno… ya veremos— dijo intentando parecer firme. Desde luego no era mala idea que volviesen a retomar las reuniones del GCTMM, y más ahora que Umbridge se había largado. Esa misma tarde Fudge iría a Hogwarts y no tenía ni idea de lo que iba a pasar— Hermione— susurró en voz muy baja al ver que tanto Ron como las chicas estaban atentos a la conversación. Durante la noche había pensado en muchas cosas. Lo que había descubierto sobre Malfoy y Parkinson le había hecho ver que no sólo sus amigos habían estado guardándose cosas. Él también había ocultado lo que había pasado con Snape. Lo justo era que se lo contase a Ron y a Hermione— Necesito que tú y Ron me acompañéis ahora mismo al despacho de Umbridge porque tengo que hablar con Sirius inmediatamente y aunque ella se haya ido, no estoy muy seguro de recurrir a cualquier chimenea del castillo.

— ¿Con Sirius? ¡¿Harry te has vuelto loco?! Te recuerdo que Fudge va a venir en pocas horas. Si el Ministerio averigua donde está, volverán a llevarle a Azkaban— dijo Hermione muy nerviosa— Creo que es muy precipitado y arriesgado.

Harry apretó los puños, procurando no perder el control.

— ¡No lo entiendes!— masculló inquieto— Si no hablo con él, voy a volverme loco. Necesito saber la verdad.

Hermione frunció el ceño.

— ¿La verdad sobre qué?

Harry se quedó en silencio, observando las miradas de Lavender Brown y compañía.

— Prefiero no hablar sobre eso ahora. Por favor, acompáñame al despacho de Umbridge— suplicó desesperado— ¡Ron, ven aquí!

El pelirrojo, ignorando las miradas de odio de Lavender, se acercó a sus amigos.

— ¿Qué pasa, Harry?

Harry palpó el bolsillo de su túnica. Aunque la puerta de Umbridge ya no estuviese hechizada, él había cogido la navaja de Sirius y el mapa del merodeador por si acaso.

— Venid conmigo, os lo explicaré por el camino.

Ron asintió rápidamente. Prefería estar unos días dándole la razón en todo a Harry por tal de no volver a acabar mal con él. Hermione, en cambio, notó como le rugían las tripas. Tenía mucha hambre pero podía esperar un poco más. No podía soportar ver a Harry tan preocupado.

— Ginny— dijo Hermione— Esperadme aquí. Volveré en un rato y ya podremos ir al Gran Comedor.

Tanto la pelirroja como las demás asintieron y se sentaron en uno de los sofás. Lavender se acomodó junto a Parvati y vio como Hermione salía de la sala común apresuradamente junto a Harry y Ron.

— ¿Qué creéis que pasa?— preguntó sumiéndose en profundas cavilaciones.

Parvati se encogió de hombros.

— Ni idea. En fin…— suspiró aburrida— Ahora nos toca esperar.

Ginny cruzó las piernas. Odiaba no poder ver a Zabini tan a menudo como antes. Lo único que la animaba era que faltaban muy pocos días para Pascua. Lo malo era que aún no había hablado con Hermione sobre el tema. No sabía cómo iba a conseguir engañar a su madre, pero estaba dispuesta a lograrlo como fuera. Eso sí, iba a necesitar la ayuda de su amiga.

Lavender por su parte, estaba charlando con Parvati algo decaída cuando de repente, Cormac entró en la sala común totalmente solo. Rápidamente, las manos comenzaron a sudarle y se puso muy nerviosa.

— ¿Por qué no le dices algo?— le susurró Parvati al oído.

Pero antes de que Lavender pudiese parpadear o incluso respirar, Cormac se acercó a donde estaban sentadas.

— Tenemos que hablar— dijo con una expresión inescrutable.

Lavender comenzó a temblar. Tenemos que hablar. Las palabras malditas. Sabía con certeza que esas palabras no significaban nada bueno. Por si fuera poco, la noche anterior, había estado leyendo su horóscopo y lo único que le decía era que iba a sufrir una ruptura amorosa. Aún así, se tragó su miedo y se puso en pie.

— Bien, hablemos— murmuró en un hilo de voz.

Cormac la cogió de la mano y se acercó a las escaleras que subían a los dormitorios.

— Aquí no. Vamos a mi habitación— repuso sin mirarla.

Ginny y Parvati observaron la escena desde el sofá con interés, preguntándose cuál iba ser el resultado final de aquella conversación.

Lavender no puso ninguna objeción. En lo único que pensaba era en que debía estar preparada para la ruptura. No podía ponerse a lloriquear como una niña pequeña. Tenía que ser fuerte delante de él para que no viese lo que podía llegar a afectarle.

Cuando entraron en el dormitorio de los chicos de sexto, se percató de que no había nadie en la habitación.

— ¿Dónde están tus amigos?— preguntó al notar que Cormac se detenía y la soltaba.

Cormac no se giró. Él se limitaba a observar la cálida luz solar que penetraba por la ventana.

— Algunos están en la biblioteca, otros en el Gran Comedor.

Durante unos instantes, el silencio fue casi sepulcral en la habitación. Lavender no sabía qué hacer ni a qué atenerse, así que se limitó a observar la alfombra de terciopelo que tenía bajo sus pies. Aunque se hubiese jurado a sí misma que no iba a llorar, sentía como le picaban los ojos.

— Yo…— susurró cabizbaja pero se quedó en silencio nada más notar que él la abrazaba. Inmediatamente se sintió confundida. ¿No se suponía que iba a romper con ella? ¿Por qué la abrazaba? Ahh… quizá por compasión.

— Perdóname, Lavender— murmuró cuando por fin se apartó de ella— No te imaginas lo mal que me siento desde la otra noche. No tenía que haberte hablado así, y me arrepiento desde el momento en que me fui con mis amigos y te dejé sola en la sala común.

Cormac se quedó callado y esperó paciente una respuesta. Una respuesta que Lavender no tardó en darle.

— ¡Cómo puedes hacerme esto!— exclamó enfadada golpeándole en los hombros— ¡Pensaba que ibas a romper conmigo!

Cormac McLaggen hizo un gesto de dolor y Lavender inmediatamente se detuvo.

— Perdón— jadeó calmándose un poco— ¿Te he hecho daño?

Cormac sonrió y negó un par de veces con la cabeza.

— No, tranquila. Me lesioné en un entrenamiento de quidditch hace un par de días. Como no hemos hablado… pues… — en ese instante carraspeó— Volviendo a lo de antes, yo soy el que debo pedirte perdón, Lavender. En el momento en que Weasley entró en la sala común y explicó todo lo que había pasado… en fin, aquellas palabras fueron para mí como un vaso de agua fría. Ya no sólo por el hecho de que no confío en nadie de Slytherin, sino porque pensaba que quizá estabas…viéndote con alguno. No sé, como el zopenco de Weasley dijo que su hermana estaba con Zabini, Granger con Malfoy, y también comentó que Parvati, tú, Crabbe y Goyle estabais en la sala de los Menesteres con Luna Lovegood y Nott, me hice algunas ideas equivocadas y…

Lavender parpadeó varias veces anonadada y finalmente soltó una risita.

— ¿Qué dices?— rió aliviada — ¿Cómo voy a estar viéndome con alguno? Crabby, Crabby y Gregory Goyle son mis amigos, pero no me atraen para nada. Cormac… yo también me arrepiento de no habértelo explicado, pero es que…no sabía cómo hacerlo para que no te enfadaras y mis amigas no querían que te contara nada porque pensaban que iba a ser muy arriesgado. Me hubiera gustado poder invitarte a la cena, porque quería estar contigo. Lo siento mucho.

— ¿Querías estar conmigo?— sonrió Cormac de forma picarona sin dejar de frotarse el hombro.

Lavender se sonrojó al ver lo irresistible que resultaba su sonrisa e inmediatamente cambió de tema.

— ¿Te duele mucho el hombro?— preguntó presionando con cuidado.

Cormac se encogió molesto al notar un fuerte pinchazo.

— No es nada— dijo haciéndose el fuerte— Fui a ver a Madame Pomfrey y me dio un ungüento. Tengo que echármelo tres veces al día, por eso he vuelto. No esperaba encontrarte ahora.

Lavender esbozó una sonrisa.

— El otro día, leí en una revista que lo mejor para las lesiones, aparte de ungüentos y pomadas, es un baño de agua caliente. Creo que te aliviaría bastante.

Cormac la miró en silencio pero no pudo evitar que se dibujase una sonrisa perversa en su rostro.

— ¿Un baño de agua caliente?— dijo con voz aterciopelada.

Lavender, que hasta ese instante no se había percatado de la magnitud de sus palabras, se encendió como una antorcha. No tenía palabras para explicar lo que sentía, y menos aún, para responderle.

— Voy a darme un baño— dijo Cormac estampándola de bruces contra la realidad— ¿Puedes…hacerme un favor?

Lavender, aparentemente azorada, procuró parecer tranquila.

— ¿Cuál?

Cormac se acercó a su equipaje y cuando lo abrió, cogió unas toallas y un tarro con un potingue de color blanquecino. Lavender dedujo inmediatamente que aquello era el mejunje que Pomfrey le había dado.

— Ponme el ungüento en el hombro…— pidió y agregó después de una pausa:— mientras me baño.

Lavender abrió mucho los ojos. ¿Mientras se bañaba? ¡¿Eso quería decir que iba a poder verle desnudo?! ¡Por Morgana, aunque se sintiese abochornada, no pensaba perderse algo así! ¡Tenía muchas ganas de saber cómo era su cuerpo!

Cormac se dio cuenta de que estaba muy colorada y pensó que quizá la había asustado un poco.

— No te preocupes. No voy a desnudarme del todo, me dejaré los calzoncillos.

Lavender apretó los dientes, esbozando una sonrisa forzada. Tenía que reconocer que últimamente tenía la mente algo pervertida. Además, sentía curiosidad. La mayoría de sus amigas habían perdido la virginidad, ella ni siquiera había visto a su Cormy en bolas y ahora… ¿él le venía con que iba a dejarse los calzoncillos? Bueno, tendría que conformarse. Ya podría verle desnudo al completo en otra ocasión.

Cuando Cormac entró en el cuarto de baño, ella lo siguió y cerró la puerta.

— Como vengan tus amigos y me vean aquí…— murmuró algo inquieta. Desde luego no le haría nada de gracia que los pillasen.

Cormac dejó las toallas y el ungüento sobre el lavabo, sacó la varita de su bolsillo y lanzó un hechizo contra el picaporte. Más valía ser precavido.

— Listo— dijo sonriendo y comenzó a desabotonarse la camisa del uniforme.

Lavender, mientras tanto, comenzó a admirar las paredes. Su voz interior le decía:— mírale de vez en cuando, disimuladamente para que no sé de cuenta de cuánto deseas verle desnudo.

— Lavender, ¿estás nerviosa?— preguntó el chico mientras continuaba desvistiéndose.

Lavender, rápidamente negó con la cabeza pero se enrojeció aún más al ver su torso desnudo. ¡¿Qué clase de abdominales eran esos?! Era como si tuviese frente a ella a una divinidad, a un Dios con el cuerpo absolutamente perfecto.

Cormac, que la había estado observando atentamente, sonrió con satisfacción al ver que estaba muy ruborizada, pero eso no le hizo detenerse. Es más, lo animó, y él como si nada, continuó quitándose la ropa de una forma premeditadamente sexy, hasta que sólo le quedaron los calzoncillos.

Lavender tragó saliva. Eran blancos, lo que quería decir que si se mojaban y se adherían a su piel, podría…podría…

— ¡¿QUIERES QUE ABRA EL GRIFO?!— exclamó casi fuera de sí, acercándose a la bañera por tal de no mirarle.

— No, no— la detuvo Cormac— Tú siéntate ahí y relájate. No te preocupes por nada.

Lavender se acercó al pequeño asiento que había junto a la bañera. No sabía si era porque el cuarto de baño era relativamente pequeño, pero cada vez se sentía más sofocada.

Lentamente se sentó y se deleitó con todos y cada uno de los movimientos que hacía Cormac.

Cormac agachándose para abrir el grifo y llenar hasta arriba la bañera…

Cormac cogiendo un poco de jabón y esparciéndolo por el agua, haciendo que apareciese mucha espuma...

Cormac haciendo fuerza para que los abdominales se le marcasen más…

Conforme transcurría el tiempo, Lavender se sentía cada vez más mareada. Las losas de las paredes empezaban a estar empañadas debido al vapor y ella estaba…

Ardiendo.

— Toma— dijo Cormac poniéndole el tarro del ungüento en la mano— Por cierto, creo que vas a tener que enjabonarme un poco la espalda porque el hombro me duele bastante y no puedo levantar mucho el brazo. No te importa, ¿verdad?

— No, no, claro que no, Cormy— respondió muy nerviosa. ¿Cómo iba a importarle? Quería tocarle a toda costa y más en ese momento.

Cormac se rió para sí mismo. El hombro le dolía, pero no tanto como para no poder enjabonarse la espalda. Sin embargo, iba a aprovecharse un poco de la situación.

Muy despacio, se metió en la bañera, y cuando se sentó, la espuma le cubrió prácticamente todo el cuerpo.

Lavender masculló por lo bajo. ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué demonios había tenido que echar tanto jabón en el agua?! Ahora no podría ver sus abdominales, ni sus piernas, ni lo que más había ansiado ver bajo el agua.

— Ten, frótame con esto— dijo Cormac dándole una esponja— Pero ten cuidado.

— No te preocupes— suspiró la chica algo entristecida pero ese sentimiento desapareció cuando empezó a pasarle la esponja por la espalda y a él se le escapó un gemido.

Cormac sintió un alivio inmediato nada más notar el calor del agua y la esponja sobre su piel, y suspiró intentando relajarse. Aunque era irónico, no podía. Sólo de pensar que estaba con Lavender, mojado y casi desnudo, se sentía acalorado. Nervioso, se echó hacia atrás y se hundió por completo en el agua, con la intención de despejarse pero su plan no funcionó. Su piel quemaba cada vez más. Rápidamente sacó la cabeza del agua y se enjuagó un poco, quitándose los restos de jabón.

— Lavender, ¿puedes ponerme el ungüento ahora?

La chica asintió. ¡Ohh sí! Eso quería decir que podría toquetearle directamente con las manos, sin esponja de por medio.

— No uses mucha cantidad. Pónmelo en el hombro y masajea un poco por esa zona, si no te importa.

— Claro que no me importa— sonrió destapando el frasco con cuidado. Cuando cogió un poco de crema, notó que estaba muy fría. Al menos eso calmaría el fuego que la estaba consumiendo por dentro. Sin embargo, cuando comenzó a esparcirla por el hombro de Cormac, casi se olvidó de respirar.

Sentir sus dedos deslizándose por la piel suave de él era pura tentación. Tenía unos pequeños lunares por la zona del hombro y ella no podía dejar de mirarlos. ¡Por los fundadores de Hogwarts! Su cuerpo la estaba volviendo loca.

A Cormac se le escapó un siseo cuando notó el contacto de las manos de Lavender en su hombro. Se sentía agitado, duro, a punto de explotar, y dio gracias a Merlín por haber echado suficiente jabón en la bañera como para que Lavender no se percatase de la dolorosa erección que lo estaba matando.

Quería besarla, tocarla… y para qué iba a engañarse a sí mismo, llegar más allá de unas simples caricias en la espalda. No sabía como iba a reaccionar ella, pero no se veía con fuerzas para soportarlo así que en un gesto impulsivo, se giró un poco, la agarró de la cintura aprovechando que estaba relativamente cerca y la cogió, ocasionando que Lavender cayese sobre su cuerpo, directamente entre sus piernas, haciendo contacto con su erección.

Inmediatamente el agua comenzó a rebosar, derramándose por el suelo y Lavender, completamente empapada, se incorporó apoyándose en el torso de Cormac. Por unos momentos, lo miró sin decir ni una palabra.

Se sentía mojada por el agua, impregnada por la misma fragancia que él, pero sobre todo, se sentía dominada por la excitación.

Cormac la miró preocupado, pensando que probablemente se enfadaría pero le sorprendió que estuviese tranquila. Más bien parecía tan ansiosa como él. El agua chorreaba por su pelo y por todo su cuerpo y había empapado con rapidez la camisa de su uniforme, causando que se le pegase a la piel y perfilase sus formas. Un terrible acaloramiento lo invadió de súbito.

Lavender estaba algo avergonzada pero aún así se sorprendió a sí misma preguntándose qué era lo que iba a ocurrir si se dejaba llevar y no se apartaba de él en ese momento. Sentía con fuerza la necesidad de quedarse a su lado y cuando lo miró furtivamente por última vez y notó que Cormac la apretaba contra su pecho y pegaba la boca a sus labios, lo supo. Supo que aquella necesidad… aquel deseo que ambos sentían, no iba a culminar con unos simples besos y unos toqueteos. Él estaba prácticamente desnudo y ella empapada, mojada, desesperada porque Cormac la acariciase. Y no sólo por que hubiesen estado distanciados, sino porque sus sentimientos hacia él eran más fuertes que en un principio. El temor a que Cormac rompiese con ella le había abierto los ojos. La había ayudado a madurar. Tenía que reconocer que poseía un físico sexy e incitante, pero también le gustaba por cómo era.

De hecho, no era exactamente gustar, sino algo más profundo, más personal. Sabía que nunca podría llegar a querer a ningún chico como a Cormac.

Nunca.

Y esa sensación era lo que hacía que no quisiese echarse atrás. Lo que le hacía querer continuar.

Cormac gimió y hundió la lengua en su boca, sabiendo que al hacerlo sería incapaz de detenerse, pero en ese momento en lo único que podía pensar era en la suave y resbaladiza piel de Lavender.

— Tengo que decirte algo— murmuró ella con los ojos cerrados al notar que él empezaba a aflojarle la corbata y a desabotonarle la camisa.

Cormac la desvistió poco a poco, sin prisa, recorriendo y saboreando ansiosamente el calor de su boca.

— Dime— musitó apartándose un escaso instante. No quería hablar, le apetecía continuar besándola, acariciándola, explorando partes de su cuerpo que aún ni había visto.

Lavender, con los ojos cerrados se apartó de sus labios y hundió las yemas de los dedos en su torso.

— Yo…bueno— musitó notando una sequedad repentina en su boca— Nunca lo he hecho. No tengo ni idea de... cómo se hace.

Ella se sentía insegura, sin embargo no tenía miedo, ni vergüenza. Nunca se había atrevido a preguntar a Cormac si era virgen, pero daba la impresión de que sabía lo que hacía.

Cormac, con una sonrisa algo pedante, se desprendió del sujetador de la chica, haciendo que ella se sobresaltase.

— No es muy difícil, Lavender. Aprenderás pronto— musitó hundiendo el rostro en su cuello por tal de que ella no lo mirase. ¡Era muy fácil decir aquello! ¡Si él no había hecho absolutamente nada! ¡Ni siquiera sabía por dónde empezar! Pero si aparentaba estar seguro, ella se tranquilizaría. De momento iba bien… sólo tenía que seguir desnudándola, actuando con naturalidad y guiándose por su instinto.

Lavender escuchaba el golpe de sus prendas mojadas cayendo al suelo, una tras otra, y cuando quiso darse cuenta estaba completamente desnuda. Algo sonrojada, abrió los ojos pero en el agua había tanta espuma que lo único que pudo ver fueron sus hombros y poco más.

Cormac sentía las rodillas desnudas de Lavender apoyadas sobre sus muslos pero no pesaban ni molestaban. Sólo había algo que lo incordiaba.

Los malditos calzoncillos.

Quería quitárselos. Eran un impedimento. Sin embargo, cuando fue a despojarse de ellos, sintió que Lavender deslizaba las manos por su cuerpo, acariciando cada uno de sus abdominales hasta llegar al filo de sus calzoncillos.

Cuando Lavender arrojó la prenda empapada al suelo, tragó saliva, nerviosa, pero aún así lo miró sin vergüenza alguna. Sabía que no iba a tener muchas oportunidades de estar en una bañera con él y por ese mismo motivo no quería dejar de contemplarle. Con anterioridad, se había retorcido bajo él, había dejado que le tocase los pechos, que la besase sin restricciones, pero ahora… ahora necesitaba más. Necesitaba sentir su piel desnuda contra la suya.

Quería hacerlo con él, allí, en ese momento, sin importarle en absoluto lo que ocurriese fuera de aquel cuarto de baño. Deseaba a Cormac con una pasión e intensidad desesperada, necesitaba que la tocara, que la poseyera, que él fuese el primero… y él último.

Cormac sintió como su erección se volvía cada vez más palpitante y dolorosa al ver sus pechos a través de la espuma, dándole un aspecto irresistiblemente voluptuoso. Dios, había una morbosa sensualidad en el hecho de que ambos fueran vírgenes y Lavender no lo supiese.

Lavender, muy despacio, se movió un poco y al hacerlo y sentir su erección golpeando su muslo, intuyó el poder que estaba teniendo sobre él. Lentamente, sacó las manos del agua y se quitó la diadema del pelo, haciendo que una cascada de ondas cayese hacia delante y luego se aferró a Cormac intentando no parecer asustada. Aunque realmente, lo estaba. Cada vez se sentía más aterrada, pero a su vez, confiada. Confiada porque era a él a quien tenía debajo.

Cormac gimió de placer por aquella inesperada dominación y la atrajo para besarla, para hacerle saber que no iba a detenerse.

Envalentonada por la actitud de él, Lavender apartó los labios de su boca y comenzó a dejar un rastro de besos sobre la piel de su mejilla y su mandíbula, y poco a poco fue descendiendo por su cuello hasta que llegó a su clavícula, donde empezó a explorar, mordisquear y trazar pequeños círculos con la lengua. La piel de Cormac en ese momento era húmeda, caliente, levemente dulce, y olía a un aroma inconfundiblemente masculino que rápidamente avivó sus sentidos.

Cormac, impulsivamente la agarró de los brazos y volvió a aproximarla a su rostro. Cuando la tuvo lo suficientemente cerca como para poder saborear sus labios, abrió la boca y aprisionó la suya con ardor, provocando en ella un placer que jamás había sentido antes. Se veía tan desbordado que no podía soportarlo. Nunca había tocado a ninguna chica, nunca había tenido sexo, pero qué importaba. Ansioso, movió las manos bajo el agua, tocando los muslos de Lavender hasta que acarició su sexo y muy despacio se atrevió a deslizar los dedos en su interior, sintiendo su estrechez y sobre todo, su calor.

Lavender se asustó y soltó un pequeño gemido de dolor al sentir los dedos de Cormac agrandando las estrechas paredes de su sexo. Le dolió, pero aún así separó un poco las piernas y se abandonó a las caricias de sus dedos mientras comenzaba a besarle y a abrazarle cada vez con más fuerza hasta que no pudo soportarlo más. La necesidad de hacerlo con Cormac era abrumadora, dolorosa, casi insoportable. Y estaba segura de que él lo sabía. Podía verlo en sus ojos, en sus pupilas dilatadas por la excitación.

Cormac no era capaz de seguir ralentizando el momento. Tenía que estar dentro de ella, lo necesitaba. Sin preámbulos y dominado por la pasión, apartó la mano de su sexo y la sujetó firmemente de las caderas, haciendo que poco a poco se sentase a horcajadas sobre él.

Lavender, al sentir el roce de su erección contra su sexo ardiente, inspiró intentando tranquilizarse, apoyó las manos sobre sus hombros con cuidado y fue sentándose hasta que el calor de su miembro la llenó por completo, ensanchándola, dilatando las paredes de su sexo y rompiendo su virginidad.

— Ay, Dios, Dios, me duele— susurró dolorida y se quedó muy quieta, temiendo que si se movía, el dolor empeorase, pero Cormac la sujetó de la nuca y la atrajo a sus labios.

— Concéntrate en besar mi boca y ve despacio, así te olvidarás del dolor— murmuró besando sus labios, queriendo saborearlos al máximo. Sentir su miembro dentro de ella era increíble. Eran tantas emociones juntas las que estaba experimentando… cada vez se sentía más unido a Lavender y todos los instantes que habían vivido a lo largo del curso le hicieron darse cuenta de lo que realmente le importaba.

Lavender, al notar sus gemidos contra su boca, interrumpió el beso para elevarse sobre él y volvió a deslizarse hacia abajo, dejando que Cormac la penetrase poco a poco hasta que sintió como el dolor iba atenuándose.

Cormac contempló sus exquisitos movimientos, deleitándose con su belleza y sensualidad. Su ondulado cabello se derramaba sobre la piel mojada de sus hombros, y justo entonces, al ver su mirada anhelante, él comprendió que, pese al dolor que había sentido en un principio, estaba excitada hasta la exasperación. Desde luego no pensaba dejarla insatisfecha, así que comenzó a acariciar sus pechos mientras sentía como ella se movía.

La respiración agitada de Lavender se redujo a pequeños jadeos al sentir como él la llenaba y la acariciaba, y aquello le obligó a moverse un poco más deprisa, rindiéndose a las sensaciones que la estaban embriagando.

Cormac quería estar junto a Lavender para siempre, quería llegar al orgasmo dentro de ella y estrecharla en sus brazos hasta que sintiese que el mundo llegaba a su fin. Aún se sentía culpable por haberse enfadado con ella cuando en realidad debería al menos haberla escuchado y haber sido comprensivo, pero Lavender le había perdonado y jamás hubiera llegado a imaginar que harían las paces y culminarían haciendo el amor. Era el puto mejor día de su vida. El ardor se estaba apoderando de él con fiereza y sabía que no iba a ser capaz de aguantar más. Quería parar, ralentizar las embestidas dentro de Lavender, apartarse y estrecharla simplemente contra su corazón desbocado mientras recuperaba el dominio de sí mismo, pero el placer que estaba creciendo en él era insoportable.

Lavender gritó de pronto al sentir como las paredes de su sexo se contraían y se balanceó contra Cormac, dejando que la penetrase por completo, una y otra vez, hasta que sintió que él explotaba dentro de ella. Mareada, se desplomó sobre él enterrando la cara en su piel y dejó que su respiración llegase en suaves soplos a su cuello. Su cabello empapado caía sobre el pecho de Cormac y su cuerpo resbaladizo y cubierto por la espuma aún se aferraba a él con fuerza.

Cormac no encontraba palabras para expresar, para decirle lo que había sentido, pero él no era el único. El pulso de Lavender latía con fuerza, al compás del de Cormac y aunque fue incapaz de hablar en ese momento, no necesitó comunicarse con él.

Dicen que una mirada vale más que mil palabras, y eso fue exactamente lo que ocurrió en ese momento. Cuando finalmente Lavender se atrevió a mirar a Cormac a los ojos, ambos lo supieron.

Se querían.

Y aunque hubiesen tenido una estúpida pelea, la reconciliación había merecido con creces la pena.


Después de largo rato caminando por los pasillos, Harry, Ron y Hermione lograron entrar en el despacho de Umbridge. Como bien había informado la profesora McGonagall, allí no había absolutamente nada. Estaba vacío y todos los enseres de Dolores habían desaparecido. Harry, que había estado ansioso por contar a sus amigos todo lo sucedido con Snape desde un principio, no escatimó detalles.

— No puedo creerlo— Hermione no sabía cómo tomarse toda aquella historia— ¿Por qué no nos lo habías contado antes, Harry?

Ron asintió, dándole la razón a su amiga. Harry, en cambio, tenía una sensación de impotencia y desasosiego que no podía explicar con simples palabras.

— Por la misma razón que vosotros no me habíais dicho lo de Malfoy o Parkinson— masculló conteniendo la rabia a duras penas, pero se arrepintió al instante— Lo siento. Estoy algo estresado.

Ron tenía esa expresión de niño asustado que se le dibujaba en el rostro en los momentos difíciles.

— Pero, pero, vamos a ver Harry— balbuceó incrédulo— Me estás diciendo que el día de San Valentín, cuando te quedaste hablando con él en el patio de la entrada, ¿te confesó que quería a tu madre? ¡Cómo puedes hacerle caso! ¡Si ese día no sabía lo que decía!

— ¡¿Pero y si es cierto?!— bramó apretando los puños, pero...aún así entendía que sus amigos se mostraran algo recelosos frente a ese tema. Era ilógico— Además, también me preocupa el recuerdo que vi en el pensadero. Mi padre jamás hubiera sido tan…tan…

Harry ni siquiera podía continuar hablando. Tan arrogante, tan imbécil. Aún se aferraba al hecho de que todo podía ser una farsa. Que quizás Snape había introducido un recuerdo falso en el pensadero con el propósito de engañarle.

— Tiene que ser mentira— musitó sacando el mapa del merodeador de su túnica para dárselo a Ron.

— Harry, yo…— repuso Hermione con voz queda intentando explicarle que cabía la posibilidad de que lo que había visto en el pensadero fuese cierto, pero inmediatamente se arrepintió y carraspeó— Si vas a hablar con Sirius, hazlo ya. Podría venir alguien y no es conveniente que permanezcamos aquí mucho tiempo.

Harry no contestó y se acercó a la chimenea del despacho de Umbridge, sacando una pequeña bolsita de polvos flu que llevaba en el bolsillo de su pantalón. Luego se agachó, se puso de rodillas y metió la cabeza en la chimenea. Nunca había utilizado los polvos flu de esa forma y no sabía qué iba a sentir cuando su cabeza comenzase a dar vueltas, así que estaba algo nervioso.

— ¡Número doce de Grimmauld Place!— exclamó arrojando los polvos flu en la chimenea.

Ron y Hermione observaron el destello verde de las llamaradas y se apoyaron en una de las paredes del despacho, a la espera de que Harry terminase de hablar con Sirius.

— ¿Crees que es verdad, Hermione?— inquirió Ron, pero su vista parecía estar más atenta a los nombres que vagaban de un lugar a otro en el mapa del merodeador.

Hermione suspiró, algo intranquila.

— Dudo mucho que Snape haya alterado algún recuerdo. ¿Para qué iba a hacerlo? En cuanto a lo de su madre, no creo que sea cierto. Ese día el profesor no estaba en sus cabales, Ron. Lo que realmente me preocupa es que Harry ha asegurado que Snape no quería a volver a verle nunca más, y si no recibe más clases de Oclumancia, Voldemort acabará entrando en su mente... ¿Qué demonios estás haciendo?— preguntó molesta, arrancándole el mapa de las manos al ver que no la estaba escuchando.

Al fijarse en los nombres vio que Draco salía del Gran Comedor. Maldita sea, si hubiese ido a comer hubiera podido verle. Ron, nervioso, volvió a quitarle el mapa.

Hermione enarcó una ceja, cruzándose de brazos.

— ¿Estás buscando a Pansy Parkinson?

El pelirrojo tragó saliva. Había estado atento a todos sus movimientos, pero ella continuaba encerrada en su habitación, así que por el momento no debía preocuparse. Tenía pánico de lo que pudiera sucederle si se la encontraba por los pasillos.

— Ehh, ehh, bueno…quiero saber dónde está. Imagínate que ahora salimos de aquí y nos ve. ¡Me mataría!

Hermione se rió con maldad.

— Te lo mereces— dijo forcejeando con él para arrebatarle el mapa y así ver a dónde se dirigía Malfoy— Ron, dámelo. Ahora te lo devuelvo. No seas estúpido.

Pero ambos se quedaron inmóviles al ver que Harry sacaba la cabeza de la chimenea repentinamente y se dejaba caer en el suelo, jadeando.

— ¡Harry!— exclamó Hermione preocupada y se acercó para ayudarle a levantarse— ¿Estás bien?

Harry seguía aparentemente ansioso, pero la expresión de furia y angustia que había tenido en su rostro desde un principio, había desaparecido.

— ¿Qué te ha dicho Sirius?— preguntó Ron, curioso.

Harry se apoyó en el hombro de Hermione y se incorporó poco a poco, algo mareado. No sabía por dónde empezar. Observó a su amiga y se dio cuenta de que estaba demasiado pálida.

— Hermione, ¿desde cuándo no comes?— murmuró sintiéndose egoísta de pronto. Sólo se había preocupado por sus problemas y ni siquiera había tenido en cuenta que Hermione había estado enferma— Vamos al Gran Comedor. Os lo contaré por el camino. Además, es mejor que no permanezcamos aquí por más tiempo.

Ron y Hermione asintieron, y cuando salieron del despacho de Umbridge, se marcharon rumbo al Gran Comedor.

— Bueno Harry, ¿qué te ha dicho Sirius?— inquirió Ron con apremio.

Harry se quitó las gafas para frotarse un poco los ojos. Le escocían, como si hubiese estado largo rato sin parpadear.

— Pues… cuando he aparecido en la chimenea de la cocina he visto al profesor Lupin y ha ido a avisarle. Les he contado la historia desde el principio y Sirius me ha dicho que no le dé importancia, que tenían quince años y que al menos él no se enorgullece de lo que hicieron. En fin, aún así he insistido en que me parecía imposible que mi padre se hubiese casado con mi madre, porque al menos, en el recuerdo de Snape, ella lo odiaba. Pero Sirius ha asegurado que a medida que fueron pasando los años maduró. Además, Lupin ha recalcado que Snape jamás desaprovechaba una oportunidad de echar una maldición a mi padre. No es que me sienta mejor, pero al menos estoy más tranquilo. Aunque sinceramente…hubiera preferido no ver esa faceta de mi padre.

Ron continuaba observando el mapa del merodeador mientras caminaban, y la única que parecía estar prestando atención a Harry era Hermione.

— ¿Le has contado a Sirius lo que el profesor Snape te dijo sobre tu madre?— preguntó Hermione— Ya sabes, que la quería.

Harry se quedó en silencio durante un breve instante.

— No.

— ¿Por qué?— dijo Ron esquivando rápidamente una armadura que había en el pasillo.

— Prefiero no saber la verdad, Ron— musitó cabizbajo. No sabía cómo reaccionar ante la idea de que Severus Snape estuviese realmente enamorado de su madre. ¿Cómo iba a volver a mirarlo a los ojos si era así?— Bueno, por donde iba— carraspeó intentando distraerse— Cuando le he contado a Sirius que Snape me pilló hurgando en el pensadero y me dijo que no quería volver a verme nunca más, se ha enfadado bastante. Él y Lupin quieren que hable con Snape para que vuelva a enseñarme Oclumancia.

— Estoy de acuerdo con ellos, Harry— apuntó Hermione alarmada— Si Voldemort consigue entrar en tu mente, averiguará tus puntos débiles, y tú o alguien cercano a ti acabará herido, o peor aún…muerto. Por cierto Ronald, ¿cómo está tu padre?

El pelirrojo, que se había puesto muy nervioso al ver que Pansy salía de su sala común, aligeró el paso.

— Bien, bien. Hoy en el desayuno he recibido noticias. Ya se ha marchado de San Mungo, aunque ahora mi madre está bastante cabreada con Fred y George.

Hermione rodó los ojos al recordar la huída de los gemelos.

— En fin, volviendo al tema, Harry. ¿Vas a ir a hablar con Snape?

Harry se encogió de hombros.

— Por ahora no, Hermione— dijo y continuaron con su camino.

Pero cuando llegaron al vestíbulo y vieron a Cornelius Fudge dirigiéndose a las mazmorras, se detuvieron en seco.

— ¿Dónde creéis que va a ser la reunión de profesores?— preguntó Hermione sin apartar la vista del ministro, que se alejaba junto a la profesora McGonagall, la cual parecía estar bastante alterada.

— He oído algo de que iba a ser en el despacho de Snape— murmuró Ron confuso.

Hermione sintió una curiosidad repentina invadiéndola. No le hacía gracia que Fudge estuviese allí y le preocupaba no saber lo que iba a ocurrir. Quería echar un vistazo en las mazmorras por si podían averiguar algo sobre la huída de Umbridge, pero cuando se encaminó en esa dirección, Harry la retuvo.

— Déjalo, Hermione— repuso entrando en el Gran Comedor— Nos enteraremos tarde o temprano. Ahora es mejor que comas.

Hermione asintió a regañadientes, y tanto ella como Ron y Harry se sentaron en la mesa de Gryffindor.

Hermione ansiosa por comer y volver a su sala común para buscar a las chicas.

Harry aún alicaído y confuso.

Y Ron acojonado porque el nombre de Pansy Parkinson se desplazaba por el mapa rápidamente hacia el Gran Comedor. Y lo peor de todo era que... iba sola.

Por otra parte…

Draco, desesperado e impaciente, había optado por volver a su dormitorio. Había estado más de una hora esperando a Granger en el Gran Comedor, pero por algún motivo ella no había aparecido, y eso era algo que lo preocupaba. ¿Se habría vuelto a desmayar y él no lo sabía? Tenía que ir a su habitación inmediatamente. Sin embargo, cuando casi estaba llegando a la sala común de Slytherin, se detuvo.

Mierda.

Había dejado la Nimbus 2001 en la habitación de Granger la noche anterior cuando fue a buscarla. Asqueado, dio media vuelta y fue hacia el séptimo piso. Prefería no recurrir a la escoba de nadie, así que lo único que le quedaba era ir a la entrada de la sala común de Gryffindor y esperar a que Granger saliese.

Conforme iba llegando a su destino, cada vez se sentía más inquieto, y ya no sólo por el hecho de que estuviese preocupado por Granger. El tema de las vacaciones de Pascua seguía atormentándole.

Una semana.

Una puta semana fingiendo ante sus padres, ante su tía Bellatrix, y quién sabía, quizás el señor Tenebroso aparecía por Malfoy Manor. Tenía que estar preparado para lo que sucediese. Pero aunque le hubiese dicho a Granger que tenían que conseguir acabar con él, no sabía cómo.

No tenía ni idea de cuáles eran sus puntos débiles. Y pese a que había oído a su tía hablando con su padre sobre la profecía, tampoco sabía cuál era su significado. Ni ellos mismos lo sabían. De hecho era lo que Voldemort más ansiaba averiguar.

— Joder— masculló hundiendo las manos en los bolsillos. ¿Qué tenía que hacer? ¿Cómo narices podían acabar con un psicópata sin nariz que había matado a tantos magos y muggles? ¿Cómo? Eran unos putos críos, ¿cómo podían conseguir derrotar a Voldemort?

De repente, una puerta surgió en una de las paredes del séptimo piso.

Draco se detuvo. ¿Por qué coño aparecía ahora la sala de los Menesteres? Intrigado, se acercó y abrió la puerta. Cuando entró en la estancia observó que allí no había nada. Sólo oscuridad; una oscuridad que le produjo escalofríos. El único atisbo de luz que se percibía en la sala era al fondo, sobre un objeto aparentemente ordinario.

Un espejo.

— Qué narices— musitó casi para sí mismo y se acercó atraído. Por unos momentos lo observó con detenimiento, pero sólo veía el reflejo de sí mismo. Instintivamente comenzó a pasarse la mano por el cabello al ver que lo tenía algo despeinado, y luego fue a dar media vuelta para marcharse y no perder más el tiempo, pero se detuvo al ver que en el espejo aparecía el reflejo de una serie de imágenes.

Sólo pudo fijarse escasos segundos en cada una de ellas, y aunque no entendió nada, se sintió demasiado inquieto. Su intuición le decía que aquello era importante.

Un anillo.

Un diario.

Una tiara plateada con la figura de un águila.

Un guardapelo.

Una copa.

Una serpiente.

Y la imagen de Potter reflejada en el cristal.

Draco enarcó una ceja. ¿Qué mierda era todo aquello? ¿Quizás se trataba de una estúpida adivinanza? ¿Y por qué veía la figura de Potter reflejada en el espejo? Además…ese diario le resultaba extremadamente familiar y no sabía dónde lo había visto antes. Cada vez se sentía más confuso. ¿Por qué había visto esos objetos? ¿Quizás los necesitaba? ¿Pero para qué?

Justo ahí, algo hizo click en su mente. Se había preguntado varias veces a sí mismo cómo podía acabar con el señor Tenebroso. Joder, ¿acaso esas cosas tenían algo que ver? ¿Y a qué venía la imagen del cara cortada? ¿Quizás era Potter quién tenía que matarle?

Debía avisar a Granger inmediatamente. Informarla lo más pronto posible sobre lo que había visto, pero antes de que pudiese reaccionar o moverse, algo más sucedió.

Unas letras comenzaron a surgir en el cristal del viejo espejo como si alguien las hubiese grabado con un afilado cuchillo. Unas letras que formaron una única palabra.

Horrocruxes.


¡Aquí queda por hoy!

Los pelos se me ponen de punta con lo que se avecina. Parece que las cosas se complican aún más. Bueno el tema de los Horrocruxes es bastante complejo, pero por ahora no puedo adelantaros nada :P Ya iréis viendo! No sé si lo recordais, pero el espejo que acaba de ver Draco es el mismo que encontró Hermione al principio de la historia.

Ahora...sé que muchas estábais deseando ver la parte de la Mansión de Zabini, pero vais a tener que esperar un poquito! :P Por cierto, con respecto a la desaparición de Umbridge, en un futuro se desvelará todo... ;) ¿Dónde se habrá metido? :O Hmm... esto me da muy mala espina!

Para las que me habéis preguntado cuánto le queda a la historia... pff pues aún le falta bastante...sólo puedo decir eso, así que no os preocupéis que vais a tener príncipe para rato :P

Como esta vez casi nadie ha acertado la pregunta y estoy muy contenta por todos los comentarios que me habéis dejado, os voy a dedicar a TODAS el capítulo. ¡Muchas gracias de nuevo! ^^ Sois geniales!

Sam Wallflower, Emma Felton, LuciaMalfoyBlack, Tess21, dreapls, Maglucy, HikariGoth, asor, TTaticarri, Adarae, Vale Malfoy, Fersha Malfoy, jeny3329, Persephone Vulturi, princess-alice-malfoy-granger, Daniela Estrada, FlokesW, ElaSalvatoreCM14, miraura21, AlizBMcFly, Mei Fanel, Milymu, Viridiana, fabidonayre, Guest, mariapotter2002, Hermy Evans Black, Raquel1292, CazadoraDeSombras, Megagb, nadeshiko-uchiha, Katherine Malfoy, merylune, BereLestrange, Ishiro Shizuka, Circe Cullen, Jorge 4, sweetmandarina, Jean, seddielovenathan, Fontaneiblue, Caritay, liz hattu79, Yeglith, Jazzy Twilight, natalie malfoy, GaLu Stark, JulitaMalfoy Granger, Saori Haruno, Betsy Black, keki46livecom, Romaaa, Cress-Sly, Effy Malfoy Reckless, liliscamander4ever, Isabel, seremoon, Tsuki-no-Haruka, Candice Saint-Just, hanilok, rosedrama, kelpie, crazzy76, AMY, laura j romero 9, yo, Maria Jose, mybookslover, Gaby, danidanidani, LucyTheMarauder, Alice Marie Fray, Luladark, Vaale lagos, J GastonPotterico, Mi mejor arma es el amor, Jane Meyer, TheLadycat69, rbensach y CoposdeHielo.

PREGUNTA PARA EL SIGUIENTE CAPÍTULO: ¿QUÉ VA A PASAR? (Sólo podéis elegir dos opciones).

A) Dolores conocerá al cubano del Coco Loco y vivirá una aventura romántica con él.
B) Dolores Umbridge querrá estar sexy para su cubanito loco y se apuntará a clases de aerobic.
C) Severus Snape será nombrado nuevo director de Hogwarts.
D) Ginny tramará un plan con Hermione para poder ir a la mansión de Zabini.
E) Los alumnos de Hogwarts no aceptarán a Snape como director, a menos que se vista con la túnica que se puso en San Valentín.

PD: ¿QUIÉN QUIERE DARSE UN BAÑO DE AGUA CALIENTE CON CORMAC MCLAGGEN? :P

¡Hasta la próxima! Un beso muy grande, tyna fest :)