¡HOLA A TODOS!
¡Después de tanto tiempo, aquí os traigo un nuevo capítulo del príncipe durmiente de las serpientes, que espero que os guste mogollón! ^^ He contestado a todas vuestros review, así que espero que hayáis leído mi mensaje. Mi profesor me llamó por teléfono para avisarme de que había aprobado la tesis, así que estoy muy contenta :D Eso sí, todavía me queda el examen final u.u pero bueno, ya estoy un poco más tranquila.
MUCHAS GRACIAS A: Emma Felton, Gabriela Cruz, Sam Wallflower, Raquel1292, Katherine Malfoy, Maglucy, rosedrama, Adarae, ElaSalvatoreCm15, CairpisokaFragola94, AMY, Jean, mybookslover, LizzyGranger-74, jeny3329, Alesz, GaLu Stark, Jazzy Twilight, Solunarox, miraura21, Mei Fanel, Tomoe-99, Jorge 4, Romaaa, Yeglith, DaniFeltonLerman, princess-alice-malfoy-granger, TTaticarri, Tess21, mariapotter2002, Kary Lupin, Effy Malfoy Reckless, hanilok, Isabel, seremoon, Candice Saint-Just, AnniaW, Circe cullen, cata-chan, Zeydi-Daren, Ishiro Shizuka, Zhirru, MioKathx Malfoy Granger, CASSIOPEA14763, Dannythaax Higurashi, Daniela Estrada, megagb, BereLestrange, rbensach, natalie malfoy, asor, HikariGoth, joss-12, Ignea18, Mitorolas, dreapls, lizhattu79, Lee Patt, Ali'sGrave, kekilivecom, Saori Haruno, vaale lagos, Alice Marie Fray, Guest1, sweetmandarina, Guest2, CoposdeHielo, Lunajely, Isis Gremory, kpezoa, Luladark, LexyPyrocant, Valkyria15, alacar neko, yo, Melanie Lestrange, Checkmate, Patoche13, SusanMR, Loony-Malfoy321, Pilar, Julianne Black, Aura Herondale de Malfoy, PotterheadCassiopeia, Asumi Stawebrid, MeriAnne Abevaz, Angie(DeinoO-Dragomir), VaniaAvilesCelis, LoonyMalfoyBlack, Carol214, giselle, AlizeeMalfoy, fabidonayre, Guest3, Tokio Alen, JazzSaintClaire, Guest4, Lolo, Lily Potter Olsen, Persephone Vulturi, Maria, ROSNY, Viridiana, Gaby, Inconsciente, varonesa, ligia73 y Velveth. ¡NO TENGO PALABRAS! ¡SOIS GENIALES! ^^
ADVERTENCIAS: VOCABULARIO SOEZ, CONTENIDO SEXUAL Y ANGST A MANSALVA.
Tenía muchas ganas de llegar a este capítulo porque llevo desde el comienzo de la historia aguantando y planeando todo lo que vais a leer a continuación. No digo más ;)
Contestaciones a las no registradas:
Emma Felton:¡Hola querida Emma! ¡Por fin he vuelto después de tanto tiempo! ^^ Hoy no me voy a entretener mucho porque me imagino que estarás deseando leer el capítulo, así que voy a ir directa al grano jojojo espero que te esté yendo muy bien este año y no sé si te lo comentó Iris pero quizá vaya a Madrid este verano. Todavía no lo sé con certeza porque no tengo ni idea de en qué fecha va a caer mi examen final de carrera y demás, pero bueno, si finalmente voy, te avisaré :D En cuanto al capítulo anterior… me alegra que te gustase el flashback de Gregory. Goyle y Crabbe siempre han estado a las órdenes de Malfoy y han sido muy inseguros, y creo que con este capítulo, al menos se ha visto un poco más sobre la vida de Goyle, y así entiende una mejor porque es como es. De momento Pansy quiere ir a las reuniones, pero por ahora Ron no está dispuesto a contárselo a Harry, mayormente porque tiene miedo de cómo podría reaccionar su amigo. A ver cómo sale de ésta! XD Y por último Blaise y Ginny! Uff uff, bueno ya sabes que a mí estos dos siempre me han encantado y siempre lo harán! Por ahora su relación empieza a mejorar, pero que aparezca la madre de Zabini no me da buena espina…. No, no. En fin, ahora verás lo que va a ocurrir! Jijiji te dejo con el cap, y espero que te guste ^^ Un besito muy grande!
Raquel1292: ¡Hola Raquel! No sabía se contestarte por aquí o por privado porque me parece que te hiciste cuenta, pero bueno, al final he optado por hacerlo como siempre. Como siempre tu testamento doble me encantó, porque es tan largo que tarda en acabarse y me motivo más jajajajaja así que te lo agradezco, que escribir un comentario de esa extensión lleva su tiempo. Y más pensar y desglosar todo lo que ha sucedido en el capítulo. Hoy no voy a entretenerme mucho porque me imagino que de tanto tiempo esperando el capítulo, tendrás muchas ganas de leerlo, y a parte yo estoy muy emocionada con éste en concreto, porque es muy intenso, así que estoy deseando que lo leas jajajaja hablando un poco del anterior, como viste, ocurrieron muchísimas cosas. Al menos ya han descubierto el tema de los Horrocruxes y encontrado la diadema perdida de Ravenclaw. Suerte que el día de la fiesta de Slytherin, Theo la vio y por eso la recordaba, sino me parece a mí que no la hubiesen encontrado. Eso sí, salvo el diario, el resto de Horrocruxes a saber dónde se encuentran. Harry aún no sabe cómo destruirlos, pero yo confío en que lo averigüe pronto, sino lo mataré :D Por otra parte, el flashback de Goyle… pobrecito. A mí me da mucha pena. Tanto él como Vincent. De hecho, aún no asimilo que Crabbe muriese en el último libro de Rowling, pero bueno. Que por cierto, que bien que te gustase el one-shot de Crabbe. Quería escribir algo de él con Luna, pero que resultase creíble, y se me ocurrió esa idea jajajaja volviendo al capítulo del príncipe… el tema de la madre de Zabini es lo que me preocupa ahora mismo. Parece que no se ha tomado muy mal que Ginny esté en su casa, pero no confío nada en esa mujer, y menos después de todo lo que ha hecho. Está claro que no tiene corazón. En fin, ahora sabrás lo que va a suceder. Bueno guapa, te dejo con el nuevo cap, que espero que te guste tanto como los otros. Un beso muy grande ^^
Katherine Malfoy: Hola Katherine ^^ Después de tanto tiempo he vuelto! Me alegra que te gustase el último capítulo. Yo sufrí bastante porque era muy complejo, y con el que viene a continuación todavía más. Han sido los dos capítulos más difíciles que he escrito hasta ahora con diferencia, pero bueno aquí sigo. Esta vez he tardado mucho en actualizar porque he estado agobiadísima, pero ahora que he tenido un par de semanas más tranquilas he aprovechado y aquí traigo el siguiente cap, que espero que te guste! Un beso muy grande guapa ^^
ElaSalvatoreCm15: Hola Ela :D ¡He vuelto! ¡Me alegra mucho que te gustase el último capítulo y felicidades atrasadísimas por tu cumpleaños! Tus opciones se cortaron en el review, no sé porque pero a veces ocurre, así que te dedicaré el cap. de todas formas! Un beso guapa, y espero que te guste ^^
AMY: Hola AMY! ^^ ¡Cuánto tiempo! Espero que todo te esté yendo bien ^^ Como ves, en el anterior capítulo, la señora Zabini hizo su aparición. ¿Qué tramará? De momento, parece que no se ha tomado muy mal que Ginny esté allí, pero no sé… no me fío de esa mujer con todo lo que ha hecho. En cuanto a Pansy, jajajaj de momento quiere participar en las reuniones pero Ron no le ha comentado nada a Harry por miedo a cómo pueda reaccionar. No sé si Parkinson los perjudicará, pero quedó claro que ella pasaba de todo lo relacionado con Voldemort y los mortífagos. Le era indiferente, así que no me preocupa mucho. Goyle ahora mismo está hundido en la miseria, como has comprobado. No tengo ni idea de cuándo hablará con Parvati, pero está claro que a ella también le gusta. ¡O eso espero! A ver qué ocurre entre estos dos. Y el tema de los Horrocruxes, es otro cantar… uff, uff, tienen que suceder muchas cosas! En fin guapa, te dejo con el nuevo cap. que espero que te guste tanto como los anteriores! Un besito muy grande ^^
Jean: Hola Jean ^^ ¡He vuelto! :D Me alegra que te gustase la escena entre Ginny y Blaise. Cada vez sus encuentros son más bonitos. Al principio siempre acababan discutiendo, pero ahora la relación entre ellos está mejorando. Poco a poco, pero avanza. Sin embargo, ha aparecido la señora Zabini para fastidiarlo todo. Al menos, les ha cortado el rollo jajajaja yo me hubiese muerto de la vergüenza si fuese Ginny xDD Espero que te guste este nuevo cap. Un besito muy grande guapa ^^
Mei Fanel: ¡Hola Mei! ¡Por fin he regresado y ya puedo decir que estoy menos agobiada! Espero que estés bien! Tenía muchas ganas de que leyeses el anterior capítulo porque sabía que la pareja Blaise/Ginny te encanta. Y me da a mí que este también te va a gustar, pero vas a sufrir. O eso espero! Muajajajaj! En fin no te digo nada más, pero a mí la madre de Zabini me da muy mala espina. ¡Te dejo con el nuevo capítulo! Un beso muy grande guapaaa ^^
Yeglith: ¡Hola Yeglith! Por fin vuelvo con un nuevo capítulo, que espero que te guste tanto como el anterior! La verdad es que me ha costado un montón escribirlo pero creo que ha quedado bastante intenso! A ver qué te parece! Un beso muy grande guapa ^^
DaniFeltonLerman: ¡Hola Dani! :) ¡He regresado! ^^ Me hubiera gustado actualizar antes, pero entre el agobio que he tenido encima (y del cual aún no me he deshecho, por cierto), la tesis, y el trabajo, no conseguía tener tiempo para escribir. Pero bueno, suerte que ahora estamos de vacaciones y he podido aprovechar. Me alegra mucho que te gustase el anterior capítulo! Sinceramente fue bastante complejo en cuanto a contenido y desarrollo de sentimientos se refiere, porque Blaise y Ginny cada vez están abriéndose más. El problema es la señora Zabini, que ha aparecido repentinamente, y su llegada no me da buena espina. Por cierto, no te preocupes (que cuanto más largo sea el review mejor ehh jajajaja más me gustan xDD). Por otra parte, ocurrieron otras cosas importantes. El tema de Goyle, que el pobre cada vez me da más pena. A ver si se espabila y habla con Parvati, que ha este paso van a terminar sus estudios en Hogwarts y no van a hacer las paces xDDD y luego, los Horrocruxes. Por ahora, han encontrado la diadema! Y han averiguado que esos objetos están ligados al alma de Voldemort (gracias, como no, a Hermione, que lo dedujo por el diario). Aunque aún no saben cómo destruirlos. A ver qué ocurre… Bueno guapa, te dejo con el cap. que tengo muchas ganas de que veas lo que va a suceder jijiji ^^ Espero que te guste! Un beso muy fuerte!
TTaticarri: ¡Hola TTaticarri! ¿Cómo estás? Espero que ya te encuentres mejor sobre lo que me comentaste por face y que la rehabilitación te esté mejorando la muñeca! La última vez, la opción que elegiste no me llegó, pero da igual, te dedicaré el cap. ^^ Hablando del anterior, me alegra mucho que te gustase y bueno sé que se quedó en un momento crucial, pero… ahora vas a saber lo que sucede muajajajaa así que te dejo que lo leas! Espero que te guste guapa! Un besito muy fuerte :D
Tess21: Hola Tess! ^^ ¿Cómo estás?! Por fin he vuelto después de tanto tiempo! Hoy no voy a entretenerme mucho porque estoy deseando que leas el siguiente cap, el cual por cierto ha sido uno de los más complejos hasta ahora. ¡Y con diferencia! En fin, ya me contarás! Te dejo con la historia! Un beso muy fuerte guapaaa ^^
Kary Lupin: ¡Hola Kary! He vuelto! Espero que todo te esté yendo fenomenal! Ahora sabrás si acertaste las opciones de la pregunta! Te dejo con el cap. que tengo muchas ganas de que veas lo que va a ocurrir! Un beso guapa :D
Effy Malfoy Reckless: Hola Effy! Esta vez voy a contestarte por aquí el review! Me alegra mucho que te gustase el anterior capítulo, el flashback de Goyle y la escena de Blaise y Ginny! A ver qué te parece el siguiente, que por cierto, me ha dejado agotada pero estoy contenta por cómo ha quedado! Un besito muy grande guapa :D
Isabel: Hola Isabel! ^^ ¡He regresado! Espero que todo te esté yendo bien! Sé que dejé el capítulo en un momento crítico, pero el lado positivo… es que aquí traigo la continuación, así que ahora vas a saber todo lo que va a ocurrir jijijij esperemos que a la señora Zabini no se le crucen los cables. Te dejo con el cap. que tengo muchas ganas de que lo leas! Un besazo guapa ^^
cata-chan: ¡Hola cata! Tranquila que la historia no la voy a dejar sin terminar. Eso sí, no tengo ni idea de cada cuánto actualizaré porque ahora mismo estoy terminando la carrera y voy a volverme loca xD Por cierto, me alegra mucho que Ginny y Blaise sean de tus parejas favoritas. Yo los adoro y creo que nunca me cansaré de escribir sobre ellos *-* Espero que te guste el nuevo capítulo! Un besito muy grande guapa ^^
CASSIOPEA14763: Hola cassiopea! Me alegra que te gustase la escena entre Theo y Luna del capítulo 7. No sé si habrás llegado hasta el final, pero no digo nada para no spoilearte! Un beso muy grande ^^
Daniela Estrada: ¡Hola Daniela! ^^ ¡Ya estoy aquí con el nuevo capítulo del príncipe! Por cierto, me alegra mucho que te gustase la escena entre Blaise y Ginny. Me costó la vida misma escribirla, porque quería plasmar todos y cada uno de los sentimientos, tanto por parte de Blaise como por parte de la pelirroja. Y cuando parecía que todo marchaba bien y que Blaise empezaba a abrirse poco a poco… apareció su madre :S Uff, mejor no te digo nada! Ahora verás lo que va a ocurrir muajajaja! Espero que te guste este capítulo! La verdad es que es muy intenso, así que… dejo que lo leas! Un besazo guapa :D
megagb: Hola megagb! ¡Cuánto tiempo! Me alegra mucho que te gustasen los dos últimos capítulos. La historia cada vez es más compleja, ya que en cada capítulo tengo que profundizar mucho más en los personajes para llegar a desarrollarlos hasta donde yo quiero. Las cosas se complican para Blaise y Ginny, aunque parece que la señora Zabini estaba calmada. Te dejo con el cap. que tengo ganitas de que veas todo lo que va a suceder! Un beso guapa :D
natalie malfoy: ¡Hola natalie! ¡I come back! xDD Me alegra de que no te quedase ninguna en el primer trimestre y espero que este te haya ido bien también, que me imagino que ya habrás hecho todos los exámenes y te habrán entregado las notas B: Tercero es complicado, pero cuando llegues a segundo de bachiller te vas a c*gar! xDDDDD Hablando del capítulo anterior, a mí Goyle me da mucha lástima, porque es otro Slytherin que no lo ha pasado bien. Por algo tiene ese complejo tan grande y esa inseguridad. En cierto modo, envidia a Draco, porque Malfoy tiene todo lo que a él le falta. (Menos coraje, para qué vamos a engañarnos, Malfoy es otro cobarde jajajaja). Por otra parte, madre mía los gemelos acosando a Ron como siempre. Si es que no se libra, pero me da mucha risa porque están super emocionados con el tema de Pansy! Jajajajaa pobre pelirrojo, menudas vacaciones le esperan. Y por último Ginny y Blaise… bueno, creo que no hace falta que te diga nada. La señora Zabini ha aparecido y ahora… no te digo nada! ¡Te dejo con la lectura! Un beso guapa :D
asor: ¡Hola asor! Espero que todo te esté yendo bien! ¡Por fin he vuelto! ^^ Y ya estoy más descansada! Me alegra mucho que te gustase el cap. anterior y espero que también disfrutes con éste! Te dejo con la lectura! Un beso guapaa :D
Mitorolas: Hola Mitorolas! ¡Cómo estás! Espero que bien! Me alegra mucho que te gustase el anterior cap. Lo dejé en lo más interesante, pero bueno… aquí traigo la continuación, así que te dejo que la leas, que tengo ganitas de que veas lo que va a suceder! Un beso guapa :D
kekilivecom: Hola kekilive :) ¡He vuelto! ^^ Espero que todo te esté yendo bien! Me alegra mucho que te gustase el anterior capítulo, y bueno, también las parejas: Blaise y Ginny, y Pansy y Ron. Por cierto, me preguntaste con quién iba a poner a Harry… pero no puedo decirte nada. Quizá se quede solo, o quizá no. Tendrás que seguir leyendo! Espero que te guste el nuevo capítulo! Un beso guapa :D
Guest1: Hola Guest! Me alegra que te guste mi fic :) Hay capítulos en los que Draco y Hermione no tengan tanto protagonismo, porque cada personaje es importante en esta historia y me gusta profundizar y desarrollarlos todos. Sé que he tardado mucho en actualizar, pero bueno… ya estoy aquí, así que espero que te guste este nuevo cap! Un besito ^^
Guest2: Hola Guest! Me hace mucha ilusión que no pudieses parar de leer la historia. Eso me motiva un montón! ^^ Espero que este capítulo te guste tanto como los demás! Un beso muy grande :D
LexyPyrocant: Hola Lexy :) ¡Me alegra muchísimo que te guste mi fic! Vi tu review el mismo día que me lo dejaste, pero como no estabas registrada, hasta ahora no he podido contestarte u.u La verdad es que quería crear una historia en la que todos los personajes aportasen su grano de arena. Y no sólo centrarme en Draco y Hermione, mayormente porque antes de escribirla, me di cuenta de que a mí siempre me habían gustado muchísimo más las historias en las que muchos personajes tenían protagonismo. Este capítulo es uno de los más difíciles que he escrito hasta ahora, así que espero que te guste. Un beso muy grande guapa :D
Valkyria15: Hola Valkyria :) Me hace mucha ilusión que te guste mi historia y que hayas pasado un buen rato. La verdad es que cuando empiezo a recordar todo lo que han pasado los Slytherins desde el principio, me muero de risa. (Eso sí, con algunas cosas, no tanto). Disfruté muchísimo escribiendo las vacaciones de Navidad. Es una de mis partes favoritas, y cada vez que Jane aparecía en escena, me reía un montón. Ahora parece que las cosas se están poniendo algo turbias. La señora Zabini ha aparecido y no me gusta ni un pelo. Veremos a ver… Bueno guapa, te dejo con el capítulo. Espero que te guste tanto como los demás :) Un besito muy fuerte! ^^
yo: ok! ^^
Checkmate: ¡Hola Checkmate! Ya he vuelto con el siguiente capítulo! Espero que te guste! Un besito muy grande guapa :D
Pilar: ¡Hola Pilar! ¡Me hace muchísima ilusión que te guste mi fic y que estés enganchada! Por no hablar de lo feliz que me puse cuando me dijiste que se había convertido en tu favorito! ^^ ¡Aquí traigo la continuación, que espero que te guste tanto como lo demás! ¡Te dejo con la lectura! Un besito muy fuerte guapa :D
Angie (DeinoO-Dragomir): Hola angie :) ¡He vuelto! Espero que hayas podido recuperar tu contraseña. Yo me volvería loca si me olvidase xDD Bueno guapa, te dejo con el nuevo capítulo, que tengo muchas ganas de que lo leas! Un besito guapa ^^
VaniaAvilesCelis: ¡Hola Vania! He vuelto después de tanto tiempo! ¡Muchas gracias! ^^ Me alegra que te hayas decidido a comentar :) Me gusta ver las opiniones de las personas que me leen porque si no, no tendría sentido que subiese la historia aquí xDD Espero que te guste este nuevo capítulo! Un besito guapa :D
giselle: ¡Hola giselle! ¡Me alegra un montón que te guste mi historia! Ahora vas a ver lo que va a suceder con la llegada de la señora Zabini. Te dejo con el capítulo, que tengo ganitas de que lo leas! Un besazo guapa ^^
Guest 3: Ok!^^
Guest4: ¡Hola Guest! Me alegra que te haya gustado mi historia ^^ Te dejo con el nuevo capítulo! Un besito :D
Lolo: ¡Hola Lolo! ¡Muchas gracias! Me alegra un montón que te guste mi historia! En cada capítulo me esmero todo lo que puedo y lo corrijo muchísimas veces hasta que queda como más o menos quiero :) Espero que te guste el nuevo capítulo! Un besito guapa :D
Maria: Hola Maria! :D Me alegra mucho que te guste mi historia. Ahora sabrás lo que va a suceder en la mansión de Blaise. Me hiciste una pregunta sobre la señora Zabini pero no puedo adelantarte nada porque si no te spoileo el capítulo, así que te dejo con la lectura! Un besito guapa :D
Gaby: ¡Hola Gaby! ^^ ¡Ya estoy aquí con el nuevo capítulo! Espero que te guste tanto como los demás! Un besito guapa :D
Inconsciente: ¡Hola Inconsciente! ¡Muchas gracias por preguntar por mi tesis! ¡He aprobado! Así que estoy muy feliz :D Por otra parte, me alegra mucho que te guste mi historia y cómo se está desarrollando. Me preguntaste que cuántos capítulos quedan, pero ni yo misma sé lo que me va a abarcar todo lo que tengo pensado. Eso sí, aún le falta bastante, así que vas a tener príncipe para rato :P Espero que te guste este nuevo capítulo! Un besazo guapa :D
varonesa: ¡Hola varonesa! Ok! Espero que te guste el nuevo capítulo! Un beso ^^
PotterheadCassiopeia: Hola Potterhead! Cuando fui a contestarte el review me encontré con que tenías los PM bloqueados así que te respondo por aquí. Me alegra mucho que te gustase el anterior capítulo y espero que también disfrutes con éste! Un besito muy grande ^^
NO ME DEJES SOLO
— ¿Weasley? — preguntó la señora Zabini con una encantadora sonrisa, sin mostrar el menor indicio de sorpresa. Ginny por un breve instante creyó ver en sus ojos algo... inquietante, pero tenía que reconocer que era muy amable— ¿La hija de Arthur Weasley?
— Sí, así es Señora— Ginny no sabía qué hacer. Nunca se había sentido tan avergonzada en su vida, aunque mayormente se debía a que jamás había tenido que enfrentarse a una situación semejante. Lo único que la tranquilizaba un poco era que después de todo, la señora Zabini no parecía muy enfadada. El sosiego que reflejaba su expresión daba a entender que no le molestaba en absoluto lo que hiciese su hijo o que quizás, esperaba encontrarse con algo así cuando regresase y por ello no se había mostrado contrariada.
— No te separes de mí— murmuró Zabini sujetando su mano fuertemente y con cierto deje de advertencia en la voz. Su reacción le resultó de lo más extraño a Ginny.
— ¿A qué viene eso? — contestó por lo bajo pero no obtuvo respuesta.
Ginny se sentía algo incómoda con respecto al comportamiento de Zabini. Desde que él había visto a su madre, había cambiado por completo, actuaba como si estuviera en guardia y a la defensiva, y no entendía a qué se debía esa actitud porque aquella mujer parecía muy agradable.
— ¿Vas a decirme de una vez por qué has vuelto hoy? — espetó Blaise al borde de la desesperación. Joder, ¿qué coño hacía su madre allí? Tenía que conseguir como fuera que Weasley no se apartase de él.
Una mueca amarga se dibujó en el hermoso rostro de la señora Zabini.
— Cariño… lo siento mucho— susurró— Tu padrastro falleció durante el viaje a Francia. El funeral se ofició allí… Ayer, de hecho, tomé esa decisión porque no quería que tú volvieses a pasar de nuevo por algo tan terrible. Quería evitarte ese sufrimiento. Ese es el motivo por el que hemos decidido volver antes— justo entonces hizo un ademán para que saliesen de la biblioteca y cuando así fue, cerró la puerta.
Blaise esbozó una triste sonrisa al pensar en su último padrastro pero inmediatamente frunció el ceño.
— ¿Hemos?
Ginny prefirió no intervenir en la conversación. Que la madre de Zabini se hubiese mostrado encantadora y le hubiese sonreído no significaba que la situación se hubiese vuelto menos incómoda. Y ahora que sabía que el nuevo padrastro de Zabini había muerto, se sentía muy mal y notaba un sabor ácido en el paladar, pero en ese momento ni siquiera encontró las palabras adecuadas para transmitir su pesar, así que optó por permanecer en silencio.
— Sí, Blaise— sonrió la señora Zabini— Ahora te lo explicaré todo, cariño. En el salón están los invitados, y me gustaría que los recibieses, aunque adecuadamente, claro. ¿Por qué no te pones algo más… formal? Ahh, y tu amiga debería hacer lo mismo. No te importa, ¿verdad, querida?
Ginny notó que el bochorno le subía directamente a las mejillas y Blaise sintió la rabia a borbotones. No sabía lo que estaba tramando su madre, pero aquello cada vez le resultaba más y más desagradable. ¿Qué mierda? ¿Invitados? ¿Quizás eran los amigos con los que había estado de viaje? Sin decir absolutamente nada, se giró sobre sus talones y comenzó a subir la escalinata sin soltar a Weasley de la mano.
— Creo que…debería irme. Tengo la sensación de que sólo voy a ser un estorbo, Zabini— comentó ella cuando entraron en la habitación de Blaise, pero él la fulminó con la mirada mientras se quitaba el albornoz y buscaba una camisa en el armario.
— No quiero que lo hagas— dijo en un hilo de voz. Por una parte quería que se largase de allí pero su yo egoísta le decía que no la podía dejar marchar. No iba a tener muchas oportunidades de poder pasar tiempo con ella y no se sentía con fuerzas de enfrentarse solo a esa situación.
— Yo…— musitó la pelirroja retorciéndose las manos— Siento lo de tu padrastro. No sé cómo puedo ayudarte...
— Estoy bien, Weasley— le espetó con frialdad— No es la primera vez, no sé si lo recuerdas.
— Pero por ese mismo motivo…me preocupas.
Blaise continuó vistiéndose y buscó una corbata negra en uno de los cajones del armario.
— No me gusta que se compadezcan de mí, pecosa— era algo que detestaba porque por desgracia, le recordaba a cierta noche en el Londres muggle.
Ginny bajó la cabeza y se miró las zapatillas. No era buena consolando y sabía que Zabini lo necesitaba aunque pareciera que la noticia que le había dado su madre no le hubiese afectado en absoluto. Estaba convencida de que acabaría explotando tarde o temprano y sentía el pánico bailando en su garganta. Ahora sí sabía que no podía irse aunque no fuese bienvenida entre aquellas personas que ni siquiera conocía. No llevaba ningún tipo de ropa formal y el único vestido decente que había cogido, al final lo había sacado de la mochila por culpa de Ron, así que tendría que ponerse los vaqueros, pero... ¿qué más daba? Debía dejar de preocuparse por si misma y pensar en Zabini. Al menos era lo que le decía su corazón en ese instante.
— Ya estoy lista— dijo cuando se hubo vestido— Por cierto, es raro que tu madre no se haya enfadado al vernos juntos.
Blaise no supo que contestar.
— Nunca la he visto enfadada— murmuró intentando no mirarla a los ojos. Aquello era una verdad a medias. Su madre nunca parecía estar furiosa pero sabía que no le había hecho ni puta gracia verlo con ella. Precisamente con ella. Porque su madre había oído tantas cosas acerca de la familia Weasley que sabía perfectamente el dinero que poseían, o mejor dicho, del que escaseaban. Obviamente no toleraría que estuviese con una Weasley, porque según ella, esas personas no estaban a su altura, pero aunque fuese una asesina, adoraba mantener las apariencias, y por ende, no había ''invitado'' a Weasley a que se largase de su mansión. Eso sí, estaba seguro de que cuando la pecosa se marchase, él recibiría una charla a la que no pensaba prestar la más mínima atención— Venga, date prisa. Quiero acabar con esta mierda cuanto antes.
— Está bien, aunque...sigo sintiéndome fuera de lugar.
— Estás conmigo, Weasley— dijo él con intensidad— Olvídate de todo lo demás.
Ginny suspiró. Incluso casi había olvidado que tenía que volver en pocas horas al cuartel general de la orden del fénix. Algo nerviosa, tragó saliva y cuando Zabini abrió la puerta de la habitación, ambos salieron de allí, sin tener ni idea de quiénes iban a ser los invitados que habría traído la señora Zabini consigo.
Conforme iban bajando la escalinata, Blaise, inquieto, notó como su pulso se aceleraba. Se sorprendía de lo fácil que le había resultado aceptar la muerte de su nuevo padrastro. Aunque había dado por hecho que tarde o temprano moriría y a pesar de que ese hombre nunca le había caído bien, sintió algo parecido al remordimiento. Quizá podría haber impedido que todos sus padrastros acabasen bajo tierra. Joder, era cómplice de los crímenes que su madre había cometido, pero nunca se había dignado a intervenir.
Por miedo.
Porque después de todo, era un cobarde de mierda. Y sentía mucha más rabia y aversión hacia así mismo que hacia su propia madre.
Cuando quiso darse cuenta, estaba plantado frente al salón, pero no reaccionó hasta que vio a los invitados, los cuales permanecían sentados en uno de los sofás junto a la señora Zabini a la espera de que él apareciese. Un hombre algo mayor no dejaba de ajustarse la corbata y una mujer más o menor de su misma edad, lo acompañaba. Probablemente se trataba de su esposa. Por otra parte, una chica rubia estaba junto a ellos y nada más ver a Zabini, se puso en pie. Curiosamente, llevaba un uniforme de Beauxbatons y parecía tener la misma edad que Weasley. Cuando esa chica lo observó, se enrojeció y desvió la mirada.
Entonces todo encajó. Blaise vio los últimos años de su vida pasando por su cabeza como si fuesen una puta película. Ahora todo tenía sentido. Había reconocido a ese hombre y sabía que trabajaba para Fudge pero durante las vacaciones iba a visitar a su familia, la cual vivía en Francia, así que seguramente, esa chica sería hija suya.
Después de todo, su madre siempre había pensado en lo que era mejor para ''él''… Y si hubiese abierto los ojos antes, se hubiera percatado de lo que realmente tramaba.
No pretendía matarle.
No, joder.
No era algo tan sencillo.
Lo que realmente planeaba era venderle al mejor postor. Qué obvio… y su madre era tan calculadora que había pensado en todos y cada uno de los detalles para que su plan no se desmoronase.
Matar a todos sus maridos para conseguir alimentar una ambición que nunca se vería satisfecha. Conseguir que él acabase viviendo rodeado de gente rica y soberbia. ¿Y todo para qué? Para asegurarse de continuar llenándose los bolsillos de riquezas hasta que muriese.
¿Acaso podía llegar a quererle aunque fuese sólo un poco? Era evidente que no. Su madre no se preocupaba por él ni por sus deseos. Sólo pensaba en sí misma y en su tan preciado dinero. En definitiva, tenía que madurar y asumir que por mucho que le doliera, su madre no tenía sentimientos.
— Blaise, cariño. Estos son el señor y la señora Leboucher, de quienes tanto te hablé. Él trabaja para Fudge como bien sabes. A pesar de que todos estaban muy ocupados, no han querido dejarme sola en un momento como éste. Y su encantadora hija, aprovechando que tenía vacaciones en Beauxbatons, ha querido venir con sus padres para conocerte. ¿No te parece adorable?— la señora Zabini miró en ese instante a la chica— Susanne, te presento a mi hijo Blaise.
Ginny se quedó estática, sin moverse ni un ápice. No sabía por qué, pero pese a que la señora Zabini había parecido muy amable en un principio, presentía que la estaba dejando de lado. ¿Lo estaría haciendo adrede? Observó todos y cada uno de los movimientos de Zabini y notó que no tenía ganas de estar aguantando todas aquellas formalidades, pero por algún motivo, puso buena cara y se comportó educadamente.
— Sentémonos, por favor. Debemos hablar sobre todo lo que ha sucedido— comentó la señora Zabini señalando el sofá una vez que se cercioró de que su hijo por fin había establecido contacto con Susanne Leboucher.
Ginny se sentía cada vez más ridícula. A pesar de que Zabini estaba sentado a su lado y la miraba de reojo cada dos por tres como si acaso estuviese comprobando si se encontraba bien, ella quería marcharse. Los demás la estaban ignorando por completo, como si no existiese y no soportaba que se creyesen tan superiores como para tratarla como basura. Si no hubiese sido porque Zabini no la soltaba de la mano, probablemente habría salido corriendo.
— Siento mucho lo de tu padrastro, Blaise. No nos imaginábamos que fuese a ocurrir semejante tragedia en nuestro viaje. Susanne lo ha pasado muy mal, ¿verdad, hija mía?— dijo de pronto el señor Leboucher, intentando romper el incómodo silencio que inundaba la estancia. Él no comprendía por qué la señora Zabini no le había presentado a aquella muchacha pelirroja que acompañaba a Blaise. Por alguna razón, le recordaba a Arthur Weasley, quien trabajaba con él pero en otro departamento del Ministerio. Aún así, prefirió no decir nada.
Blaise comenzó a responder cada una de las preguntas con la mirada perdida, totalmente acostumbrado al discurso que tenía que dar. Sólo podía pensar en que Weasley lo estaría pasando muy mal y lo único que quería era terminar con toda aquella farsa. Escucharía todas y cada una de las falacias que su madre escupiría sin remordimiento alguno, y luego podría irse de allí.
Sin embargo, sus planes no salieron según lo previsto.
— Blaise, cariño…— murmuró la señora Zabini con voz temblorosa, después de haber estado llorando durante largo rato mientras relataba los hechos acontecidos en Francia— ¿Por qué no preparas un poco de té y algo de comer? Creo que en estos momentos, a todos nos vendría muy bien. Sería bastante reconfortante.
Blaise sintió un pinchazo en el pecho.
— ¿Por qué no se lo pides a uno de tus elfos?— espetó mordazmente.
La señora Zabini hizo como que no había escuchado el impertinente comentario de su hijo y esbozó una sonrisa.
— Quiero que los señores Leboucher y su hija puedan admirar y degustar tus platos. Últimamente has mejorado mucho y me gustaría que mostrases tus dotes culinarias.
La señora Leboucher se apenó por aquel muchacho. Acababa de enterarse de la pérdida de su padrastro...No era el momento oportuno para demostrar nada.
— ¿Su hijo sabe cocinar, tan joven? Admirable— añadió el señor Leboucher, por mera cortesía.
Blaise se rió amargamente y siendo consciente de que no podía librarse de aquello, se levantó a regañadientes y se encaminó con rapidez a la cocina con la intención de preparar todo cuanto antes. No quería dejar a Weasley sola porque no soportaba que su madre la ignorase tan descaradamente.
En cuanto a Ginny, no levantaba la vista de su regazo, cada vez más incómoda. Ni siquiera podía mover un solo músculo de su cuerpo, y dedujo que se había olvidado hasta de parpadear porque comenzaba a ver todo borroso. Estuvo a punto de levantarse y marcharse más de una vez pero no quería dejar a Blaise. Sin embargo hubo un momento en el que no se sintió capacitada para soportar semejante humillación por más tiempo y justo cuando estaba decidida a largarse, la señora Zabini se dirigió a ella, afablemente.
— Querida… Ginny era, ¿verdad?— comentó acercándose a ella y tendiéndole la mano para que se levantase del sofá— ¿Por qué no me acompañas a la biblioteca y me ayudas a terminar los cócteles que estaba preparando? No quiero molestar a mis invitados en este instante, ya que también están muy afectados por la muerte de mi adorado esposo…
Ginny se resignó. ¿Qué podía hacer? ¿Decirle que no? No sería maleducada aunque la señora Zabini lo hubiese sido con ella. Su orgullo no se lo permitía.
— Está bien— respondió fríamente— Siempre he ayudado a mi madre en la cocina pero no sé nada sobre cócteles.
La señora Zabini le puso la mano en la espalda, alentándola a que saliese del salón con ella.
— No te preocupes, querida. No es tan difícil. Seguro que a mi hijo le hace mucha ilusión que me hayas ayudado a prepararlo tú.
Ginny le siguió la corriente. ¿A qué venía eso? ¿Aquella mujer pretendía hacer como si no hubiese pasado nada? Debía calmarse. Lo más seguro era que estuviese tan afectada por la pérdida de su esposo que no había sido consciente de lo que había hecho en el salón.
Durante el camino a la biblioteca, la señora Zabini se mostró altiva, caminando siempre delante de Ginny mientras ella la observaba desde atrás, en silencio y cuando por fin llegaron a la puerta, la mujer se detuvo para abrirla, pero no se giró ni miró a la pelirroja.
— Querida…Ginny— murmuró antes de entrar en la estancia— Antes me he sentido algo confusa, ¿entiendes? Como comprenderás, no esperaba encontrar a mi hijo con nadie cuando regresase y prefería hablarlo contigo a solas. Por ese motivo te he traído aquí.
Ginny no comprendía absolutamente nada pero aún así continuó escuchándola.
— Ahora mismo no me encuentro con el ánimo suficiente como para poder aceptar… esto.
— ¿Esto?— preguntó Ginny molesta.
— Sí. La relación o lo que sea que tengas con mi hijo. Pareces una buena chica, pero… estaba previsto que mi querido Blaise conociese a Susanne Leboucher. Como ves, me has puesto en una situación bastante comprometida, pero… no importa. Al parecer, eres alguien muy especial para mi hijo, así que lamento haberte tratado así. Tienes que entender que mi estado emocional no es el mejor en este momento.
— No importa, no se preocupe por mí... lo entiendo perfectamente— murmuró Ginny cabizbaja. Tenía que reconocer que sentía pena por la señora Zabini. Obviamente, estaba muy afectada psicológicamente por tanta tragedia. No sabía cómo había podido superar todos y cada uno de los baches que se había encontrado por el camino, así que suspiró, decidió que lo mejor era no guardarle rencor e hizo como si no hubiera ocurrido nada. Si hubiese sucedido algo parecido en la Madriguera y Molly la hubiera descubierto allí con Blaise, hubiese reaccionado mucho peor.
En ese momento, la señora Zabini se aproximó al bar de la biblioteca. Ginny, en cambio, aprovechó para admirar la espléndida estancia y ojear algunos libros.
— ¿Te gusta leer?— preguntó la mujer mientras colocaba las copas en una bandeja.
— Oh... sí, claro— respondió Ginny.
— Bien, entonces... elige uno de los libros. El que más te guste. Puedes quedártelo. Mientras, yo terminaré con esto— comentó la señora Zabini y cuando se aseguró de que Ginny Weasley no la estaba mirando y que se encontraba lo suficientemente distraída y confiada, esbozó una sonrisa pecaminosa.
Todo estaba saliendo según el plan. No podía permitir que una mocosa de clase baja perturbase a su hijo. Llevaba tanto tiempo planeando el matrimonio entre Blaise y Susanne Leboucher… Ginny Weasley era una piedra en el camino, una mala hierba y tenía que deshacerse de ella.
Quitarla de en medio.
Discretamente y con delicadeza accionó un compartimento secreto del mueble y comenzó a buscar entre las botellas hasta dar con un pequeño frasco, cuyo contenido era de un tono cobrizo.
Si Ginny Weasley moría en el acto, sería demasiado sospechoso, así que tendría que recurrir a otro tipo de veneno, no como con su último marido, al cual había logrado eliminar en menos de treinta segundos y todos habían creído que había fallecido a causa de un paro cardíaco. Pero que una chica de catorce o quince años muriese de infarto, era más bien improbable, por no hablar de que habría demasiadas semejanzas y casualidades con respecto a sus otros asesinatos. Debía tener cuidado si quería que todo sucediese en el orden adecuado y el brebaje que iba a emplear le proporcionaba horas. Si Ginny bebía un poco, no moriría inmediatamente. Para cuando eso ocurriese, la chica ya no estaría en la mansión Zabini y fallecería debido a fiebres muy altas. Por lo tanto, a ella, obviamente, no la relacionarían. Era la única solución.
En ese instante volvió a guardar el frasco en el compartimento.
— Querida, ¿puedes venir un momento?— dijo cuando hubo preparado la última copa.
Ginny dejó un libro que había encontrado de pociones bastantes inusuales en una de las estanterías y se acercó a ella. Supuestamente había ido a ayudar a la señora Zabini, pero se había olvidado por completo.
— Esta bebida es la que le gusta a mi hijo. ¿Quieres probarla?— dijo inocentemente ofreciéndole la copa.
Ginny la observó con escepticismo.
— ¿Lleva alcohol?— la pelirroja prefería ser prudente delante de aquella mujer. ¿Qué pensaría si supiese que se había emborrachado varias veces?
La señora Zabini soltó una risotada que enseguida se apagó.
— No, cariño. ¿Por quién me tomas?
Ginny suspiró.
— Lo siento, sólo… quería asegurarme— repuso cogiendo la hermosa y fina copa de cristal con cuidado.
Mientras tanto…
A Blaise le temblaban las manos. Había servido el té en las tazas y había preparado canapés para ir más rápido, pero aún así parecía que tenía parkinsson, porque no podía controlarse. Por Circe, lo detestaba... le ocurría cada vez que tenía prisa o se sentía nervioso.
— ¡Joder!— gritó cuando se le cayeron varios terrones de azúcar al suelo, pero decidió olvidarse de ellos y sirvió todo en una bandeja. Sin embargo, cuando llegó al salón intentando que el té no se derramase, vio que ni su madre ni Weasley estaban allí, y entonces, el poco raciocinio que le quedaba, lo abandonó.
— ¡¿Dónde está mi madre?!— gritó a los invitados, haciendo que los Leboucher diesen un respingo en el sofá. A la mierda la cortesía y las pamplinas.
— Ehh— musitó Susanne avergonzada— Ha ido con tu amiga a la biblioteca. Creo que iban a buscar unos cócteles y…
Pero antes de que terminase de hablar, se escuchó el sonido de la bandeja estrellándose contra el suelo, y Blaise salió corriendo.
'' No, por favor. Es imposible. No se atreverá…''— rogaba en su mente. Nunca había tenido tanto miedo, ni siquiera la noche en la que presenció y descubrió la verdad.
Cuando por fin llegó a la entrada de la biblioteca, la puerta estaba abierta así que miró para comprobar si Weasley se encontraba bien, pero... ella tenía una copa en los labios.
Y no pudo pensar o respirar. Impulsado por la ira, el pánico y la angustia, se lanzó hacia ella y de un fuerte manotazo, le arrancó la copa de la manos, provocando que se estrellase contra el suelo y el licor se esparciese por todas partes.
— ¡Blaise!— gritó la señora Zabini, sobresaltada— ¡Cómo te atreves! ¿Eres consciente de lo que has hecho?
La mujer no lo entendía, pero aún así se sintió intranquila repentinamente. ¿Por qué su hijo había tirado la copa? ¿Acaso sospechaba algo? No, eso no era posible.
— ¡¿Que por qué lo he hecho?!— gritó Blaise fuera de sí, acercándose a ella y sacando la varita. El rencor y el odio que había estado reprimiendo durante tanto tiempo hizo que incluso se olvidase por un segundo de Weasley— ¡¿Crees que soy gilipollas?!
Los señores Leboucher y su hija aparecieron repentinamente por la puerta de la biblioteca al oír el escándalo pero no dijeron nada y se limitaron a observar incrédulos el espectáculo. Ginny, por su parte, permanecía muda de asombro.
Blaise Zabini, desesperado, empezó a pasearse con la varita en la mano, a punto de lanzarle un maleficio a su madre. Había llegado a tal punto que le importaban una mierda las consecuencias. Ya no podía soportarlo más. No habría más mentiras. No iba a callarse ni a continuar encubriendo todas las atrocidades desenfrenadas y el teatro de su madre, y mucho menos, a consentir que le hiciese algo a ella.
A Weasley.
La señora Zabini se encogió y comenzó a temblar de miedo.
— Blaise, cariño. Sé que estás afectado por la muerte de tu padrastro pero…esto…
— ¡Cierra la puta boca! — la amenazó alzando la varita y señalándole a la cara— ¡No te hagas la víctima conmigo y ni se te ocurra seguir con esta farsa! ¿Cómo te atreves? ¿Acaso sabes el infierno que he tenido que soportar? ¡Durante todo este tiempo no he podido hacer nada pero no voy a permitir que mates a Weasley! ¡Prefiero verte encerrada en Azkaban antes que dejar que continúes con tu asqueroso juego!
Ginny sintió un escalofrío. ¿De qué narices estaba hablando Blaise? ¿Matarla… a ella? ¿Había perdido la cabeza?
La señora Zabini soltó una risa nerviosa pero enseguida cambió la expresión.
— ¿Cómo puedes pensar que voy a matar a tu querida amiga?— luego miró a los invitados, que permanecían plantados en la puerta, contemplándola con estupor— Señor Leboucher, lamento que haya tenido que presenciar esto. Mi hijo, no está bien…El hecho de no tener una figura paterna le ha afectado enormemente y no es consciente de lo que dice.
Blaise comenzó a reírse sardónicamente.
— Esto…— jadeó entre risas sin apartar la varita de su madre— Joder, esto me supera. ¿Ahora pretendes hacer como si yo estuviese loco para salirte con la tuya? ¡Di la verdad de una maldita vez! ¡Confiesa que tú te los has cargado a todos envenenándolos! ¡Te vi hace tiempo, ¿sabes?! ¡No me trates como si aún fuese un niño ingenuo!
Ginny se quedó de piedra y observó el líquido derramado por el suelo. ¿Acaso… esa era la verdad? ¿Por ese motivo Blaise Zabini tenía ese carácter tan difícil y por ello no confiaba en nadie? Si era así, todo tenía sentido, pero incluso ella misma dudó hasta que finalmente se dio cuenta de que la zona del suelo donde había caído la bebida comenzaba a oscurecerse, volviéndose cada vez más grisácea. Entonces, realmente supo que era cierto. Blaise estaba diciendo la verdad. Y al parecer, el señor Leboucher también se había percatado, porque había apartado a su hija y a su esposa a un lado y había sacado la varita lentamente.
Ginny comenzó a dar pasos hacia atrás cuando vio claramente que la señora Zabini no pensaba rendirse, sino que intentaba continuar con el engaño. Eso sí, había sacado la varita.
— Señor Leboucher. No estará pensando que lo que ha dicho mi hijo es cierto, ¿verdad? ¡Por Salazar bendito, tiene quince años! ¡Sólo pretende llamar la atención!
— Ahora mismo no sé qué pensar— espetó el hombre observando la mancha de aspecto sospechoso que había en el suelo. La varita le temblaba en la mano y Ginny dudó por un momento que fuese capaz de atacar.
Susanne, en cambio, se había escondido detrás de su padre y había comenzado a sollozar mientras su madre intentaba calmarla pero para Ginny, todo aquello era irreal. No fue capaz de reaccionar hasta que Blaise se puso delante de ella para protegerla con su cuerpo.
— Weasley, ni se te ocurra moverte, por favor— susurró consumido por el miedo.
Y lo siguiente que Ginny presenció fue una explosión de hechizos en la habitación. La señora Zabini había sido la primera en atacar al señor Leboucher, aprovechando su debilidad ocasionada por las dudas, pero aún así el hombre le respondió con la misma intensidad.
— ¡Desmaius!— gritó el señor Leboucher sin éxito, ya que la señora Zabini se había escondido tras el mueble de las bebidas.
— ¡Avada Kedabra!— gritó la señora Zabini repentinamente pero el conjuro salió mal. Al parecer era la primera vez que intentaba realizarlo.
Blaise sabía que su madre nunca había tenido que recurrir a una imperdonable, así que no le extrañó que fallase. De todas formas, no es que la necesitase.
— Escóndete aquí— murmuró a Ginny arrastrándola detrás de una de las estanterías— Ni se te ocurra salir.
— ¿Y tú qué vas a hacer? Por favor, ten cuidado— Ginny estaba pálida y la voz le temblaba por la ansiedad que estaba sufriendo.
Blaise sólo la miró una vez y salió del escondite, dispuesto a enfrentarse a su madre. Sin embargo, cuando lo hizo, se encontró con que ella yacía inconsciente en el suelo.
— ¿Qué coño ha pasado?— preguntó nervioso, acercándose a su madre para comprobar que no estaba fingiendo.
El señor Leboucher lo miró extrañado.
— Yo no he hecho nada. Ha intentado salir corriendo, supongo que pretendía escapar y cuando ha pisado el líquido que había en el suelo, se ha resbalado y se ha caído.
Blaise se incorporó y guardó la varita en su bolsillo.
— Utiliza un Desmaius por si acaso. Podría despertarse— lo instó nervioso.
El hombre asintió y conjuró el hechizo. Luego, todos permanecieron un rato en silencio. Ginny se acercó a Blaise para ver si estaba bien, Susanne continuó lloriqueando mientras abrazaba a su madre y el señor Leboucher examinó durante largo rato el líquido que había esparcido por el suelo. Más tarde, inspeccionó la biblioteca hasta encontrar varios frascos, que seguramente contendrían veneno, obviamente sin quitarle el ojo de encima a la señora Zabini, la cual seguía inconsciente.
— Muchacho— comentó el hombre cuando tuvo todas las pruebas que la incriminaban— Me temo que voy a tener que informar al ministro y que los dementores se hagan cargo de esto. Tendrás que acompañarme al Ministerio. Además, antes has dicho que sabías lo que estaba haciendo tu madre. Hay cosas que tenemos que aclarar, sobre todo con Cornelius. ¿Estás de acuerdo?
Blaise suspiró, cabizbajo.
— Sí, supongo que sí— murmuró hundiendo tristemente las manos en sus bolsillos y luego miró de reojo a Weasley. Ya podía dar todo por perdido. Ella jamás volvería a dirigirle la palabra, y menos aún al descubrir que él lo sabía todo y no había dicho nada. Sin embargo, no se imaginó su reacción.
— Zabini, voy contigo. No pienso dejarte solo.
Blaise apretó la mandíbula.
— No digas tonterías, pecosa. Debes irte ahora mismo. Tu familia estará muy preocupada. Mira qué hora es.
Ginny lo ignoró. Volver a su casa era lo de menos en un momento como ese.
— Me da igual si no quieres que vaya contigo. Te esperaré aquí hasta que regreses— espetó sentándose en una de las butacas al sentir que estaba un poco mareada.
Blaise suspiró. Después de todo, sabía que no iba a conseguir que cambiase de opinión. El señor Leboucher carraspeó en ese momento y sacó una bolsa con polvos flu.
— Susanne, es mejor que tu madre y tú os vayáis a casa. Utilizad la chimenea del salón. Yo regresaré una vez que termine. Ahora mismo, no es conveniente que estéis aquí. La señora Zabini podría despertar y no quiero que os suceda nada malo— comentó agotado. Le había quitado la varita pero prefería que su familia no sufriese más.
Aún así, Susanne no puso ninguna queja y tan pronto como su padre le entregó la bolsa de polvos flu, la cogió, se dirigió al salón y se marchó con la señora Leboucher.
Durante el resto del día, se desencadenó el caos en la mansión de Blaise. Cornelius Fudge fue informado de lo sucedido, llevaron a la señora Zabini a Azkaban hasta que fuese el día de la vista y más tarde, Blaise partió con el señor Leboucher al Ministerio.
Ginny se desplomó en el suelo del salón cuando vio que Zabini se marchaba. Había estado aguantando durante toda la tarde, disimulando su malestar, pero ya no tenía fuerzas. Sólo sentía el miedo recorriéndole las venas. Desgraciadamente había bebido de la copa… muy poco, apenas un sorbo, pero y si eso… ¿era suficiente veneno como para matarla? Se sentía débil, mareada y sabía que aquello tenía algo que ver porque cada vez se encontraba peor.
Había preferido no decirle nada a Zabini para no preocuparle más pero en ese momento no pudo reprimirse y rompió a llorar. Él había sufrido mucho. Demasiado. Y ella había sido una idiota por no darse cuenta antes.
Y peor aún, estaba sola, sentía frío y el pánico se había adueñado de ella.
No quería morir.
Pero… ahora estaba claro.
En ese instante, recordó que Lavender había mencionado que sus cartas del Tarot auguraban que alguien iba a morir. Ni siquiera había creído en esa idiotez y era evidente que se referían a ella.
Quién lo hubiera dicho.
Esa vez, un lamento más profundo salió de sus labios. No sabía cuánto iba a tardar Blaise en regresar, pero si la situación seguía empeorando no podría aguantar hasta que él apareciese. Ni siquiera era capaz de incorporarse, así que se rindió, cerró los ojos y lo último que pudo ver fue como el frío mármol del suelo se volvía cada vez más y más oscuro.
Al cabo de unas horas…
Blaise llegó a su mansión por la chimenea. Estaba agotado, desfallecido y se sentía completamente vacío después de todo lo sucedido. La visita al Ministerio no había sido nada alentadora y hasta que no fuese el día de la vista, no sabía lo que realmente iba a ocurrir. Su madre terminaría encerrada en Azkaban de por vida, eso estaba claro. Pero… ¿qué iba a pasar con él? No le quedaba ningún familiar con vida, así que… eso significaba que…¿estaba completamente solo?
Quería llorar. No desahogarse rompiendo cosas como solía hacer cada vez que algo salía mal. Si no llorar hasta sentir que no le quedaban lágrimas que derrochar por su madre.
Necesitaba a Weasley.
Más que nunca.
Y lo único que le hacía seguir avanzando era saber que ella estaría esperándole en su mansión, así que cuando sacudió el polvo de su ropa casi sin fuerza, miró en todas direcciones deseando encontrarla.
Sin embargo, cuando la vio derrumbada en el suelo, con los ojos cerrados y pálida como si…estuviese… muerta, la tristeza que lo abrumaba se convirtió en desesperación.
— ¡Weasley!— gritó y se tiró al suelo de rodillas, zarandeándola entre sus brazos— ¡Qué te pasa! ¡Despierta, Weasley!
Pero Ginny no reaccionaba. Blaise, intentando no perder los estribos, la dejó en el suelo y comprobó que gracias a Circe, aun tenía pulso. Aunque…era muy débil.
— Pecosa— jadeó con angustia y volvió a sujetarla— Por favor, dime que no has bebido de la copa. Dime que esto es una estúpida broma de los Weasley. ¡Joder, pecosa! ¡No me hagas esto! ¡No puedes… dejarme en este momento! Me volveré loco si no estás conmigo. ¡Weasley!
Pero todos sus gritos no sirvieron para nada, así que volvió a moverla bruscamente, sin saber qué hacer. No sabía a quién acudir, estaba desesperado y al borde de romper a llorar pero justo entonces, notó que ella le acariciaba la mano.
— Blaise...— murmuró en un hilo de voz.
— ¿Weasley?— sonrió él con los ojos llenos de lágrimas— Dime que estás bien, por favor. Dime que no has bebido y que te has desmayado porque te supera todo lo que has visto hoy.
Ginny sollozó por lo bajo.
— Lo siento— musitó con voz débil, levantando los párpados poco a poco, encontrándose con la mirada llena de preocupación de Zabini— Sólo le di un pequeño sorbo pero creo… creo…
— ¿El qué crees?— preguntó Blaise casi sin aliento. Su respiración era cada vez más pesada.
— Creo... que me voy a morir.
Lo que Blaise sintió en ese instante no fue nada comparado a todo lo que había sufrido anteriormente. Esas palabras eran algo que no quería oír desde que la había visto inconsciente en el suelo y escucharlas saliendo directamente de sus labios, provocando que por narices tuviese que reconocer que iba a perderla, hicieron que fuera él el que quisiese morir.
— ¡No digas gilipolleces, Weasley!— bramó zarandeándola al percatarse de que volvía a cerrar los ojos— Has dicho que le diste un pequeño sorbo, ¡¿no?! ¡Seguro que tiene arreglo! Por favor, no me dejes… ¡Esto es por mi culpa! ¡Yo... tenía que habértelo contado!
Sus últimas palabras sonaron entrecortadas y Ginny irremediablemente se sintió peor. ¿Cómo iba a salir de esa situación? Prácticamente era imposible.
— Ya sé— dijo Zabini con una falsa sonrisa y se secó rápidamente las lágrimas que habían comenzado a caerle por las mejillas— Voy a llevarte a San Mungo. Allí seguro que saben qué hacer.
Ginny lo agarró empleando toda la fuerza que pudo cuando percibió que intentaba levantarla del suelo.
— No— espetó con voz estrangulada— Necesito que me lleves con mi familia. Además, ¿qué vas a decirle a los sanadores?
— ¡Joder, no lo sé, Weasley! ¡Pero, si no hago algo, tú vas a…morir! ¡No podría soportarlo si te perdiese!
Ginny alzó un poco la mano y le acarició la mejilla. Apenas podía hablar pero tenía que hacer un último esfuerzo como fuese.
— Podrás hacerlo. No estás solo. Todavía tienes a Malfoy y al resto.
Blaise hirvió de cólera.
— ¡No me jodas, Ginny! ¡Ellos…no son como tú! ¡No son tan importantes para mí!
Ginny se quedó en silencio de repente y lo único que fue capaz de oír fueron los sollozos de Zabini. Le había dicho que era… importante para él, algo que hizo que su corazón saltara de felicidad. Y no supo por qué se sintió tan animada aún sabiendo que le quedaban pocas horas de vida.
¿Quizá... le quería?
Sí, era eso.
Pero había sido una idiota. ¿Por qué se daba cuenta en un momento como ese? No… no es que no se hubiese percatado. Nunca lo había querido reconocer por miedo a que él no sintiese lo mismo por ella.
En definitiva, seguía siendo una completa idiota. Y ahora ya era demasiado tarde. ¿Qué iba a ganar con decírselo? ¿Que él sufriese aún más?
— Me gusta que me hayas llamado Ginny, aunque sólo sea por una vez— murmuró al cabo de un rato, intentando reprimir las lágrimas.
— ¡Lo haré las veces que sea necesario si con eso consigo que no te rindas! — gritó él con desesperación.
Blaise estaba jodido. Destrozado por completo. Weasley era muy importante para él. No sabía desde cuándo pero no soportaría que le sucediese algo malo. Tenía miedo de perderla, pero no era sólo eso. Sus sentimientos iban más allá. De hecho, nunca había sentido algo parecido por ninguna. Y la primera noche que fue al Londres muggle se juró a sí mismo que nunca más volvería a confiar en las mujeres.
Pero Weasley… Ginny Weasley era diferente. Siempre lo había sido. Ella podría haberlo mandado a la mierda muchas veces por haber sido tan gilipollas y terco, y sin embargo, no lo había hecho. Incluso había estado con él durante los momentos difíciles, y le había perdonado a pesar de que casi siempre se había comportado como un auténtico cabronazo.
No podría vivir sin ella.
— Creo…— dijo en un susurro— No, no lo creo. Lo sé, Ginny.
Ella frunció un poco el ceño.
— ¿El qué?
— Que te quiero— soltó sin dudarlo ni un segundo. No lo estaba diciendo por temor a que ella muriese o para hacer que se sintiese mejor. Era la verdad y tenía que hacérselo saber— Y si tú has sido capaz de estar conmigo cada vez que las cosas se han torcido, yo voy a hacer lo mismo. Me da igual lo que pienses, voy a llevarte a San Mungo ahora mismo. No voy a permitir que me abandones.
Haciendo acopio de todo su valor, la levantó y observó su reacción. No sabía cómo iba a tomarse sus palabras porque ni él mismo entendía lo que estaba diciendo. Se sentía tan abrumado que no podía ni controlarse. Sin embargo, cuando comenzó a caminar con ella en brazos, Ginny lo retuvo, tirándole suavemente de la camisa.
— Si de verdad me quieres, llévame ahora mismo con mi familia. Necesito verles…antes de que sea demasiado tarde…— Ginny estaba anonadada por la confesión de Blaise, pero no quería que supiese que sentía lo mismo por él, así que tuvo que hacer un esfuerzo muy grande por no mostrar sus sentimientos.
Blaise se quedó en silencio e inmóvil por unos segundos hasta que al final se rindió y suspiró. Quizás los Weasley podían encontrar alguna solución al problema.
— ¿Pero cómo voy a llevarte así?— preguntó sin apartar la vista de sus ojos— No podemos viajar a la vez mediante polvos flu. Y tú ni siquiera te mantienes en pie como para hacerlo sola.
Ginny negó un par de veces con la cabeza.
— No… arriba... en mi mochila hay un traslador. Se lo quité a mi padre sin que se diese cuenta. Con él podremos ir hasta el cuartel general de la orden del fénix.
— ¿Cuartel general de la orden de qué?— inquirió confuso.
Ginny tragó saliva.
— Confía en mí. Haz lo que te pido, Blaise. Por favor…
Zabini no hizo más preguntas, y apresuradamente, subió las escaleras con Ginny en brazos, entró en su habitación, dejó a la pelirroja tumbada en su cama para sacar el traslador de la mochila y una vez lo hizo, volvió a cargar con ella.
A los pocos segundos de tocar el traslador, ambos desaparecieron y cuando quisieron reaccionar estaban plantados en el vestíbulo del número 12 de Grimmauld Place. Blaise, el cual no había soltado a Ginny en ningún momento, se percató de que al fondo, en la cocina se oía un gran alboroto. No tenía ni puta idea de donde se encontraba, pero prefirió ahorrarse las explicaciones para más tarde. Ahora tenía que salvarla.
— ¡Hermione!— gritó de nuevo Molly Weasley— ¡Por favor! ¡Se supone que Ginny y tú deberíais haber vuelto juntas! ¿Acaso…no ha estado contigo? ¡Quiero que me digas que está pasando!
Hermione no sabía qué hacer. Llevaba horas intentando cubrir a Ginny porque pensaba que quizás, al estar con Zabini, se había olvidado totalmente del transcurso del tiempo. Pero hasta ella misma empezaba a preocuparse y no sabía si iba a poder aguantar mucho más sin contar la verdad. Severus Snape también estaba allí, discutiendo con Sirius Black y Remus Lupin, y desde luego el malhumor de la familia Weasley iba en aumento porque Arthur al igual que su esposa, se sentía muy inquieto. Tonks, en cambio, había decidido permanecer en la planta de arriba, asegurándose de que ni los gemelos, ni Ron ni Harry bajaban a la cocina a escuchar la conversación.
La situación parecía ir de mal en peor, y desde luego que Blaise Zabini irrumpiese repentinamente en la cocina con Ginny en brazos, más pálida de lo normal y al borde de perder el conocimiento, no mejoró las cosas.
— ¡Por las barbas de Merlín!— exclamó Arthur Weasley al ver a su hija en ese estado y rápidamente se levantó de la mesa para acercarse a ella.
La señora Weasley no se quedó atrás, pero fue directa a Zabini.
— ¡Quién demonios eres! ¡¿Tú eres el responsable de que mi hija esté así!? ¡Qué le has hecho!
Sirius Black, permanecía sentado observando la escena, pero se vio obligado intervenir.
— Vamos, Molly, dejemos que el muchacho se explique— repuso con aire calmado, intentando quitar tensión al ambiente.
Severus Snape lo miró de reojo.
— Tan impertinente como siempre, Black.
— ¡Cállate, Quejicus!— gritó Sirius retirando la silla bruscamente.
Hermione rodó los ojos pero inmediatamente se preocupó. Ver a su amiga en brazos de Zabini claramente enferma le hizo sentirse más angustiada. Sabía que muchas veces, ellos habían discutido y habían acabado mal, así que no entendía qué estaba ocurriendo. Sirius, Snape y Lupin habían empezado a discutir. Molly y Arthur prácticamente estaban acorralando a Zabini contra una de las paredes y Ginny…
— Mamá, él no ha hecho nada…— murmuró repentinamente la pelirroja haciendo que todas las personas que habían en la cocina se quedasen en completo silencio— No la pagues con Blaise. Él me ha traído hasta aquí y…
Molly la zarandeó un poco al ver que su voz se apagaba cada vez más.
— ¡Hija, cariño! ¡Dinos qué ha pasado! ¡Por favor!
Zabini, muy serio, fulminó con la mirada a la señora Weasley.
— ¡Mi madre la ha envenenado!— dijo alto y claro haciendo que la confusión fuese aún mayor. No entendía qué cojones hacía allí Sirius Black ni tampoco por qué estaba Snape con todos ellos, pero aún así no se asombró. ¿Cómo iba a hacerlo si llevaba un día de locos? Cualquier cosa le parecía normal a esas alturas.
Todos en la cocina volvieron a alzar la voz. Molly empezó a hacer más y más preguntas y Hermione se quedó lívida. ¿La madre de Zabini había intentado envenenar a Ginny? ¿Qué demonios estaba ocurriendo?
— ¡Joder, escuchadme!— bramó Zabini al ver que nadie parecía prestarle atención— ¡Ahora mismo no puedo explicar todo lo que ha pasado porque me llevaría demasiado tiempo! ¡Tiempo del que ella no dispone! ¡Si no hacemos algo inmediatamente… Ginny va a… morir!
La señora Weasley se llevó las manos a la cabeza y comenzó a chillar que tenían que ir inmediatamente a San Mungo. Se estaba armando tal jaleo que ni siquiera Tonks pudo aguantar la curiosidad y bajó las escaleras del vestíbulo con los gemelos, Ron y Harry para ver qué ocurría. Hasta el retrato de la señora Black había empezado a gritar.
— ¡TRAIDORES A LA SANGRE! ¡TRAIDORES MANCILLANDO LA CASA DE LOS BLACK!
Hermione tuvo que cerrar la puerta de la cocina para no quedarse sorda. Snape, en cambio, se había levantado, acercado a Ginny y la estaba examinando.
— Será mejor… que no perdamos tiempo en llevar a su hija a San Mungo. Hay que actuar inmediatamente. Me encargaré personalmente— comentó arrastrando las palabras. Luego miró a Harry, el cual no daba a crédito a lo que estaba sucediendo ni entendía por qué Zabini estaba allí— Potter, si no me equivoco en una de las habitaciones hay una estantería con frascos y antídotos. Ayúdame ahora mismo. Eso también va por usted, Weasley— añadió mirando a Ron— Los demás, acomodad a la señorita Weasley en una cama. Y en cuanto a usted señor Zabini... más le vale que pueda solucionar el problema en el que ha metido... a su amiga.
Blaise se quedó perplejo cuando se percató de que el padre de Ginny se la arrebataba violentamente de los brazos y cargaba con ella rápidamente hacia la planta de arriba. No pretendía quedarse de brazos cruzados, así que los siguió a él y a los demás pero Snape se detuvo y le impidió el paso.
— Señor Zabini, le sugiero que se quede en la cocina. Ahora mismo usted no está en posición de inmiscuirse. Su varita queda confiscada. Granger, hágase cargo— espetó quitándole la varita y Hermione inmediatamente lo sujetó. El resto se marchó apresuradamente con Severus. Incluso Sirius y Remus lo siguieron por miedo a que Ginny empeorase.
— ¿Se puede saber qué coño haces, Granger? ¡Apártate inmediatamente si no quieres que te tire al suelo!— espetó Zabini cuando vio que todos se alejaban y él no podía hacer nada. Entre la dichosa novia de Draco que le impedía el paso y las voces del retrato del vestíbulo, iba a perder el juicio.
— Ya has oído a Snape— dijo Hermione muy seria, enderezándose— No pienso moverme hasta que me expliques qué es lo que ha ocurrido en tu mansión, Zabini. He pasado las peores horas de mi vida, escuchando una y otra vez los gritos de angustia de Molly Weasley y aún así me he mantenido en silencio para cubriros. Y ahora dices… ¿que tu madre ha intentado envenenarla?
Blaise estaba escuchando la conversación pero no dejaba de mirar en dirección a las escaleras, pensando en cómo podía escabullirse para subir y comprobar que Weasley estaba bien. Viendo que no le quedaba otra opción y dominado por la turbación, la apartó de un empujón y comenzó a correr.
Una vez que llegó a la planta de arriba se dirigió a la puerta donde se escuchaban las voces amortiguadas de los señores Weasley, pero cuando intentó entrar se encontró con que la habían bloqueado, así que iracundo y completamente frustrado, se aproximó a una de las habitaciones más cercanas, ignorando a un feo elfo que se paseaba por el pasillo, y comenzó a destrozar todo lo que encontró a su paso.
— ¡Mierda!— gritó pegando un puñetazo a la pared. Quién se lo hubiera imaginado. La última vez que se reventó los nudillos fue porque estaba furioso con Weasley y ahora era… porque estaba muy preocupado por ella.
Iba a perder la puta cabeza.
Y si no hubiera estado tan ofuscado ni tan fuera de sí como en ese momento, se hubiese percatado de que no estaba solo en la habitación. Precisamente era la habitación donde Sirius Black había encerrado a Buckbeak, y el hipogrifo se encontraba a escasa distancia de él, mirándole con intensidad.
Cuando Blaise vio que el animal alzaba las patas delanteras para atacarle fue incapaz de moverse. Y lo siguiente que sintió, fue el impacto de su cuerpo contra el duro suelo.
— ¡Ohh Dios mío!— chilló Hermione, que acababa de entrar en el dormitorio al escuchar el estruendoso barullo que había formado el Slytherin— ¡Sirius! ¡Harry! ¡Ronald! ¡Fred, George! ¡Ayudadme ahora mismo! ¡Buckbeak ha atacado a Zabini! ¡Maldita sea! ¡Está herido!
Ron, que aún seguía ayudando a Snape y a Harry a preparar el antídoto, salió corriendo cuando escucho la voz de su amiga desde el otro extremo del pasillo. Todavía estaba en shock por haber visto a Zabini con su hermana, pero no tuvo tiempo ni siquiera de pensar o de preguntar. Harry, en cambio, no pudo hacer nada al ver que Snape lo fulminaba con la mirada obligándole a que no se le ocurriese moverse de allí, así que continuó buscando lo que le había pedido.
Sirius, por su parte, tuvo que salir de la habitación a la que habían llevado a Ginny, abandonando a los señores Weasley, a Lupin y a Tonks. Cuando por fin vio lo alterado que estaba Buckbeak y lo destrozada que había quedado la habitación, tuvo que calmar al animal dándole varios hurones muertos para que nadie más acabase herido. Después, entre todos se encargaron de Zabini, quién todavía yacía inconsciente en el suelo, con la camisa rota y llena de sangre, magulladuras en los brazos y el torso, y una contusión en la cabeza debida al golpe.
— Será mejor que lo llevemos a la misma habitación que Ginny. Allí hay otra cama— comentó Sirius mientras lo cogían entre él, Ron y los gemelos, y lo llevaban como podían por el pasillo. Hermione se limitó a seguirlos, intranquila.
— ¿Está bien?— inquirió asustada al ver tanta sangre en la camisa del Slytherin.
Sirius suspiró, cansado.
— No lo sé, Hermione. No te preocupes. Aunque…tendremos que dejar que se haga cargo… Quejicus— comentó bastante molesto.
Hermione bufó. Y pensar que quería pasar lo que quedaba de vacaciones relajándose un poco. Desde luego lo único bueno que le había ocurrido ese día era que había recibido una carta de Malfoy, pero aún no había podido leerla porque quería reservarla para la noche cuando estuviese tumbada en la cama. Aunque ahora… con todo lo que estaba sucediendo, dudaba mucho que incluso pudiese dormir. Ni siquiera sabía si Ginny iba a recuperarse, y la desazón estaba acabando con ella, lenta y tortuosamente.
Mientras tanto…
Harry continuaba buscando por todas partes el antídoto que Snape le había pedido, preguntándose qué demonios estaba sucediendo. Desde que había aparecido Zabini con Ginny tan enferma en sus brazos, un mal presentimiento se había apoderado de él y que el profesor de pociones estuviese incluso más serio de lo habitual mientras preparaba aquel brebaje significaba que su amiga no estaba nada bien. Había escuchado parte de la conversación que había tenido lugar en la cocina y había llegado a sus oídos que la madre de Zabini la había envenenado. No podía dejar de pensar… ¿por qué lo había hecho?
— Potter, despierta de una vez— lo urgió Snape al ver que se quedaba repentinamente inmóvil, absorto en las musarañas, pero en ese momento Hermione apareció por la puerta.
— ¡Profesor Snape, no he podido hacer nada! Yo... ¡Zabini ha insistido en ver a Ginny y de repente… ha salido corriendo y...!
— Vaya al grano, Granger— le espetó Severus, al borde de perder la paciencia.
La Gryffindor suspiró. Ron, los gemelos y Sirius se habían encargado de llevar a Zabini a la habitación donde estaba Ginny, pero a Hermione no le apetecía en absoluto ser ella la que tuviese que informar a Snape de lo sucedido. Después de todo, el profesor de pociones la había dejado a cargo del Slytherin y no había sido capaz de retenerlo.
— ¡Buckbeak le ha atacado! ¡Está herido!— espetó con seriedad.
Snape cogió un par de frascos más que tenía a mano y miró a Harry de reojo.
— Potter, continúa buscando. Tiene que haber un bezoar en alguna de las estanterías. Encuéntralo antes de que regrese— dijo apremiante— Voy a ver cómo está el estúpido señor Zabini.
Hermione no volvió a despegar los labios y se marchó con el profesor, muy inquieta. Harry, por su parte, resopló. ¿Por qué era el único que debía ayudar a Snape? No tenía ni idea de lo que estaba sucediendo fuera de aquellas cuatro paredes y sentía un nudo en la garganta. Además, estar junto al profesor de pociones le había hecho sentirse muy incómodo debido a todo lo que había ocurrido últimamente en Hogwarts… Lo de su madre, el pensadero… Snape había estado muy frío con él a lo largo del día y tenía unas ganas casi incontenibles de desobedecerle y salir corriendo para irse con los demás, pero después de todo… se lo debía sólo por el hecho de haber hurgado en sus recuerdos. No tenía ningún derecho a llevarle la contraria, al menos, durante un tiempo, así que continuó buscando.
Al no encontrar nada en las estanterías, decidió echar un vistazo por los cajones de un viejo escritorio que había en la estancia. Escuchaba las voces de Sirius y Snape discutiendo al otro lado del pasillo y los gritos de Molly, pero no se detuvo y prosiguió con su tarea. Estaba cansado y estornudaba de vez en cuando debido al polvo que se había esparcido por el aire, cuando de pronto, encontró el bezoar. Sin embargo, hubo algo que acaparó toda su atención, haciendo que hasta incluso se olvidase del antídoto.
En uno de los cajones, junto al bezoar, había un objeto. Un objeto que jamás se hubiera imaginado encontrar en casa de Sirius.
El guardapelo.
El mismo que les había mostrado el espejo de la sala de los Menesteres antes de que fuesen las vacaciones de Pascua. No había duda. Era inconfundible.
Receloso, acercó la mano muy despacio y lo cogió. Al hacerlo, inmediatamente la cicatriz comenzó a quemarle confirmando sus sospechas y temores, pero aún así, no dudó y lo guardó con rapidez en el bolsillo de sus vaqueros.
¿Qué hacía ese objeto allí, en la noble y ancestral casa de los Black? O mejor dicho… un Horrocrux. Maldición… de todas formas, seguía sin saber cómo destruirlo. No lo había intentado pero seguramente sucedería lo mismo que con la diadema, la cual continuaba guardada en su equipaje. Su inquietud crecía por momentos, ya que no sabía durante cuánto tiempo iba a ser capaz de mantener su mente cerrada frente a Voldemort. La única solución era que Snape continuase dándole clases de Oclumancia, pero estaba seguro de que eso no iba a volver a suceder. Por no hablar de que tampoco podía contarle a él nada sobre los Horrocruxes.
Entonces, ¿qué iba a hacer cuando regresase a Hogwarts? ¿Continuar buscando información en la biblioteca? Allí no iba a encontrar nada que no supiese ya. Hermione se había encargado de revisar todos y cada uno de los libros e incluso Malfoy y los demás también habían investigado.
Sólo dudas avasallaban su mente sin cesar… ¿Por qué? ¿Por qué era incapaz de averiguar cómo destruirlos? ¿Y por qué en segundo curso sí había podido deshacerse del diario de Tom Riddle? ¿Cuál era la maldita diferencia?
¿Qué era lo que estaba haciendo mal?
Totalmente frustrado, le dio una patada al escritorio, y se hizo daño en la pierna, pero aún así, un recuerdo le vino a la mente. No había utilizado ningún hechizo contra el diario, sino un colmillo del basilisco.
Pero… no, era imposible. ¿O acaso… esa era la solución?
— Potter, ¿qué demonios estás haciendo?— dijo de repente Snape irrumpiendo en sus pensamientos— Espero que hayas encontrado lo que te he pedido.
Harry, nervioso y notando como un sudor frío le recorría el cuerpo, asintió, cogió el bezoar que había en el cajón y se lo dio al profesor. Luego, al ver que Severus no le encomendaba más tareas, se apresuró a ir a ver a Ginny.
Al cabo de largo rato... cuando la calma había vuelto al número 12 de Grimmauld Place, y tanto el retrato de la señora Black como Molly Weasley habían dejado de gritar, Hermione, totalmente exhausta, decidió irse a la habitación donde había dejado su equipaje. Snape había hecho todo lo que había podido por Ginny. Por ella y también por Zabini. Y finalmente, el profesor los había echado a todos de la habitación, diciendo que ambos tenían que descansar. Lo único que podía hacer ahora era esperar.
Preocupándose no iba a lograr nada, así que aprovechando que sus amigos habían bajado a la cocina a cenar algo, decidió leer la carta de Malfoy en ese momento para distraerse un poco. No iba a tener muchas oportunidades de estar sola, así que cuando por fin se puso el pijama y se tumbó sobre las sábanas de la cama, estiró el pergamino con el corazón en la boca. No sabía cómo habría pasado Malfoy los últimos días en su mansión y ese era otro punto que hacía que se le quitase el sueño cada noche.
'' Granger, espero que estés disfrutando las vacaciones. Es mejor que no me respondas esta vez. Evidentemente ya sabes por qué. Prácticamente están vigilándome durante todo el puto día y tía Bellatrix no me deja ni respirar. Desgraciadamente acaba de aparecer él… y hay una reunión en el salón de mi mansión. Gracias a Circe, madre me ha enviado a mi habitación, así que he aprovechado para escribirte. No sé hasta cuándo van a seguir manteniéndome al margen, Granger… pero creo que pronto terminarán involucrándome. Tenemos que acabar con esta mierda cuanto antes.
No te preocupes por ahora. Ya me las apañaré como pueda durante estos últimos días. Principalmente te he escrito porque necesitaba hablar contigo aunque sepa que no voy a recibir tu respuesta. Ya me la darás cuando regresemos a la bazofia de Hogwarts. Hmm…aprovechando que te escribo esta carta, voy a preguntarte algo. ¿Por qué narices, el otro día, en la sala de los Menesteres llamaste a Theo por su jodido nombre? ….
Hermione, pese a que estaba preocupada en un principio, repentinamente soltó una risa. ¡Por Merlín! ¿Estaba celoso? Cuando se calmó un poco, continuó leyendo la carta.
...No pienses mal, Granger. No estoy celoso. Solamente me molesta…que…no lo hagas conmigo y que tengáis tanta confianza. Eso es todo.
Mierda, estoy escuchando a alguien subiendo las escaleras. Me despido antes de que sea demasiado tarde. Hablaremos en unos días. Si ves a Potter y a comadreja, salúdalos de mi parte.
Draco Malfoy.
PD: Hoy… te estoy echando de…
Hermione notó como de pronto, alguien le arrancaba la carta de las manos. Abochornada y alterada, se incorporó apresuradamente y vio a los gemelos y a Ron, peleándose por el pergamino. Habían entrado en la habitación y ella ni se había percatado. Fred y George se habían calmado un poco ahora que sabían que su hermana estaba descansando, y aprovecharon el momento para evadirse con sus bromas.
— ¡Mira, hermanito!— exclamó Fred enseñándole la carta a Ron— ''No pienses mal, Granger. No estoy celoso…'' ¡Por Merlín! ¡Quién se hubiera imaginado al huroncillo tan tierno!
Hermione, furiosa, se acercó a ellos con ganas de matarles.
— ¡Devolvédmela ahora mismo!
Pero Fred, al ver que su amiga se ponía de puntillas para arrebatarle la carta, se la pasó rápidamente a George, quien no dudó en leer un fragmento en voz alta.
— ¡''Posdata: Hoy… te estoy echando de menos''! ¿Lo has escuchado, Ron? ¡''Solamente me molesta…que…no lo hagas conmigo y que tengáis tanta confianza. Eso es todo''! — gritó George a los cuatro vientos, haciendo que Hermione se pusiera roja hasta la raíz del cabello.
Ron abrió mucho los ojos.
— ¿Qué?— preguntó con incredulidad— ¿Malfoy ha escrito esa ñoñería?
— Ron, ¿tú no has recibido ninguna carta de tu querida Pansy? ¿O la estás escondiendo?— comentó Fred y al pelirrojo se le pusieron las orejas coloradas.
Hermione, colérica, les arrebató la carta de las manos.
— ¡Sois despreciables! ¡Tenéis suerte de que no pueda hacer magia ahora mismo!
Fred empezó a mofarse.
— ¡La señorita perfecta quebrantando las normas del colegio! ¡Te estoy echando de menos, Granger!
Hermione rodó los ojos, dobló el pergamino y enfadada, se tumbó en su cama y se cruzó de brazos intentando ignorarles. Por suerte, los gemelos no se habían fijado en la primera parte de la carta de Malfoy, y lo agradecía, porque cuantas menos personas supiesen todo lo que estaba sucediendo en su mansión, mejor. Harry y Ron intuían algo, pero era preferible que los gemelos no se metiesen donde no los llamaban.
En ese momento, la puerta de la habitación se abrió. Era Harry y parecía perturbado. Todos se sobresaltaron pensando que se trataba de Ginny.
— Harry, ¿qué pasa?— preguntó Ron inquieto— ¿Te encuentras bien?
Harry miró a Fred y George seriamente.
— Por favor, ¿podéis dejarnos a solas? Tenemos que hablar— exigió con apremio. Los gemelos no se lo tomaron muy bien en un principio pero al ver que Harry no parecía estar dispuesto a escuchar quejas, terminaron marchándose.
— Bueno…— murmuró Fred entornando los ojos antes de salir de la habitación— De todas formas, mañana empezamos a trabajar en Sortilegios Weasley, ¿verdad George? Necesitamos descansar. Aunque dudo mucho que podamos dormir hasta que no sepamos si Ginny... está bien.
George asintió alicaído y ambos se fueron. Aún así, Harry esperó por unos momentos. Conocía a los gemelos lo suficiente como para saber que eran capaces de aparecerse de un momento a otro o de utilizar unas orejas extensibles. Cuando finalmente se cercioró de que no había peligro, se sentó en la cama de Hermione e hizo un ademán con la mano a Ron para que él también se les uniese.
— Harry, no me gusta tu expresión— comentó Hermione— ¿Qué ha pasado? ¿Sabes algo de Ginny?
Harry no dijo ni una palabra, metió la mano en su bolsillo y sacó el guardapelo. Ron ahogó un grito.
— ¿Ese…ese es…?
— Sí, Ron— suspiró Harry— Es el guardapelo. Lo he encontrado por casualidad en un cajón.
Hermione esbozó una sonrisa, recobrando un poco el ánimo y cogió el objeto para echarle un vistazo detenidamente.
— ¡Es genial, Harry!— exclamó entusiasmada— ¿No te das cuenta? El diario está destruido y ya tenemos la diadema y el guardapelo. Si conseguimos todos los objetos podríamos acabar con… Voldemort.
Ron se vio obligado a intervenir.
— No digas tonterías, Hermione. Ni siquiera sabemos cómo destruirlos. Además, ¿dónde vamos a encontrar la serpiente de quién-tú-sabes?
Harry carraspeó en ese instante.
— Olvidaos ahora de la serpiente. Antes… se me ha ocurrido algo. He estado pensando en que… realmente, el diario de Tom Riddle no lo destruí con ningún hechizo. Utilicé un colmillo del basilisco. Quizás eso pueda acabar con él…
Ron miró a su amigo nada convencido, pero Hermione se quedó en silencio, durante largo rato.
— No había pensado en esa posibilidad, Harry— dijo como si acabase de hacer un descubrimiento— Puede que sea el veneno del basilisco. De todas formas, no es seguro. Tendríamos que comprobarlo.
Ron se escandalizó inmediatamente.
— ¿A qué te refieres con comprobarlo, Hermione? No estarás pensando en bajar a la cámara de los secretos, ¿verdad?
— No tenemos otra opción, Ron— le espetó al ver que empezaba a temblar— Los restos del basilisco seguirán ahí y no se me ocurre ninguna otra cosa que podamos utilizar a parte de los colmillos. Ya hemos probado con casi todos los hechizos y no ha servido de nada.
Harry se levantó como un resorte de la cama.
— Hay algo más que podríamos utilizar, pero está en el despacho de Dumbledore y con él ausente, no podemos entrar. La espada de Gryffindor tiene que estar impregnada con el veneno del basilisco y la última vez que fui a ver a Dumbledore estaba allí, guardada en una urna de cristal— en ese instante, suspiró cansado— Aunque… de todas formas, seguimos sin poder entrar. La gárgola no nos dejará pasar. Sólo nos queda regresar a la cámara de los secretos cuando terminen las vacaciones.
Hermione asintió.
— Tendremos que hacer una reunión e informar a los demás. Es lo mejor— sugirió.
Los chicos se quedaron en silencio.
Ron tragó saliva. La situación empeoraba por momentos. ¿Qué narices iba a hacer con Pansy? No iba a librarse fácilmente de ella, y tenía que contarle la verdad a su amigo cuanto antes…si no sería mucho peor.
— Harry— dijo con voz temblorosa— No te enfades, ¿vale? Pero es que no tenía otra opción, no he podido evitarlo… y…
Hermione se preocupó nada más escucharle.
— Por Dios, Ronald. ¿Qué has hecho ahora?
Ron entornó los ojos pero la ignoró y continuó hablando.
— Pansy me obligó e incluso me pegó para que le explicase todo… así que… terminé… diciéndole lo de las reuniones. ¡Pero no va a contar nada! ¡No me miréis así!— gritó cuando vio las caras de Harry y Hermione— Además, me ha dicho que quiere participar…
—¡Pero cómo se te ocurre decirle a Parkinson lo de las reuniones, Ron!— exclamó Hermione histérica— ¡Todo podría arruinarse! ¡No podemos confiar en ella!
Harry decidió guardar el guardapelo en su equipaje y Ron bufó, molesto.
— Tú le has contado todo a Malfoy. ¡Incluso los tontos de Crabbe y Goyle están involucrados! No va a ocurrir nada si Pansy viene... ¡No creo que diga nada! ¡En realidad no le interesan las reuniones! ¡Soy yo! ¡Está obsesionada conmigo! Por favor Harry — añadió con desesperación — ¡Si le impido que participe, va a… matarme!
Harry, viendo que su amigo parecía hablar en serio, no fue capaz de negarse.
— Bueno… está bien. No me importa que… ya sabes, esté violándote, pero… si nos perjudica tendré que echarla del grupo.
Ron estuvo conforme con la decisión de su amigo y luego exhaló y se dejó caer en otra cama, agotado. Se había quitado un gran peso de encima. Ahora sólo podía pensar en que Ginny se recuperase, y por supuesto, que Zabini despertase para echarle la bronca. Desde luego no podía dejar a su hermana con ninguno. ¡Se confiaba un poco y mira! ¡Habían intentado matarla!
En cuanto a Hermione, cuando se aseguró de que sus amigos se habían quedado dormidos y aprovechando la luz de la luna que entraba por una diminuta ventana, volvió a releer la carta de Malfoy hasta que finalmente, cerró los ojos con ella en la mano.
Habían pasado varias horas y casi había amanecido cuando Ginny Weasley despertó, empapada en sudor, sin saber siquiera donde estaba. Veía borroso y sentía un malestar más allá de lo común, pero comprobó que tenía fuerzas para incorporarse. Se encontraba en una vieja y pequeña habitación. Apenas podía ver en la penumbra pero dedujo que estaba sola. Al menos eso creyó hasta que escuchó un gemido y rápidamente miró en esa dirección.
A su lado, en otra cama, yacía Zabini, sudando y con algunos vendajes por el cuerpo. En ese momento, fue consciente de donde se encontraba. El número 12 de Grimmauld Place. ¿Qué demonios había pasado? Pensaba que iba a morir, pero ahora… se encontraba un poco mejor. Sin embargo, ¿qué hacía Blaise herido? ¿Quizás… su madre… se había vuelto loca y había sido la responsable? Asustada, se levantó rápidamente, pero perdió el equilibrio y tuvo que sujetarse a una mesa de noche para no caerse. Como pudo, se acercó a la cama de Zabini y muy despacio se sentó en el colchón.
— Blaise — susurró acariciándole el pecho. Estaba hirviendo— ¿Qué narices ha ocurrido? ¿Mi madre te ha hecho esto? Lo siento…
Blaise escuchó de forma vaga una voz. La voz de Ginny Weasley y con rapidez, se incorporó de un sobresalto.
— ¡Weasley! ¡Ginny! — gritó desesperado agarrándola de los brazos para saber si era ella de verdad. Si era real… pero inmediatamente se sintió confuso— Estás bien… eso quiere decir, que yo he muerto.
Ginny se rió con suavidad al ver su confusión.
— No estás muerto. Eso sí, no tengo ni idea de lo que te ha ocurrido. ¿Te duele?
Blaise comprobó que tenía los brazos cubiertos por vendas y también el torso, y entonces recordó lo que había pasado.
— Un poco— musitó mirándola a los ojos— Ha sido un... hipogrifo… creo que el mismo que atacó a Malfoy y que supuestamente iban a ejecutar— en ese instante se llevó la mano a la cabeza como si le doliese— No entiendo nada, pecosa pero... ¿Tú cómo estás? ¿Qué ha ocurrido? Recuerdo que tu padre te trajo aquí y que no me dejaron entrar.
Ginny lo observó de hito en hito.
— ¿Te ha atacado Buckbeak? ¿Cómo puedes decir que estás bien? Podría haberte matado.
— Pero no lo ha hecho— repuso deslizando las manos por sus hombros— Snape debe haber encontrado un antídoto porque ya no estás ardiendo.
Ginny se encogió cuando sintió su tacto. En ese momento recordó que él le había dicho que la quería, y ella ni siquiera había sido capaz de darle una respuesta. Es más, no tenía pensado hacerlo.
— No lo sé, pero me encuentro un poco mejor— musitó arrebolada— Sólo un poco. Supongo que tardaré en recuperarme. Esto...tenemos que hablar.
Blaise se quedó en silencio al ver que miraba a todas partes menos a él. Supuso lo que iba a suceder. Su madre había intentado matarla. Ella nunca podría olvidar algo semejante.
— Sobre qué— dijo casi sin aliento y con la voz rota.
— Sobre todo— respondió Ginny más segura que nunca— Sobre ti y sobre mí.
Blaise sintió un pinchazo. Ya sabía cuál era el rumbo que iba a tomar la conversación y no sabía si iba a poder soportarlo. Si ella lo abandonaba, nunca más podría levantarse. Era una caída demasiado grande como para poder superarla. Despedirse de su madre había supuesto un mundo endemoniadamente complejo para él, pero que ella lo dejase era mucho más duro.
Ginny lo cogió de la mano en ese momento.
— No voy a dejarte si es eso lo que te preocupa, Blaise. No podría hacerlo. Y no es eso sobre lo que quería que hablásemos.
Blaise, que permanecía cabizbajo, recobró un poco el ánimo. No obstante la miró a sus ojos azules casi dominado por el pánico.
— ¿Entonces?— preguntó entristecido.
Ginny carraspeó, sin saber por dónde empezar. Quería confirmarlo, saber si era cierto o no todo lo que él le había soltado en su mansión.
— Antes, has dicho… que me querías— murmuró poniéndose roja— ¿Es verdad? ¿O sólo lo has hecho porque tenías miedo?
Blaise rechinó los dientes y volvió a agarrarla con la intención de que reaccionase. Sin embargo, no alzó la voz porque tenía miedo de que alguien los escuchase y no podía perder la única oportunidad que le quedaba.
— Creía…— susurró por lo bajo— Ginny, creía que iba a perderte. Claro que tenía miedo… pero… ¿cómo coño puedes pensar que no es verdad? Joder, ni yo mismo me lo creo pero es cierto. Te quiero y tú eres la única en la que confío. He llegado a detestarte, a odiarte más que a nadie, y sé que a ti te ha pasado lo mismo, pero… por otra parte, no puedo estar sin ti. Cada vez que te veo, siento la necesidad de empujarte contra la pared y follarte hasta que te olvides de todo lo que nos rodea, pero no es sólo eso. Va más allá y tú lo sabes. No hagas como que no te has dado cuenta.
Ginny no era capaz de articular palabra. Se había quedado sin respiración. Nunca lo había visto tan serio ni tan molesto como en ese momento pero no tenía miedo, sino todo lo contrario. La calidez que experimentó en ese instante hizo que no pudiese pensar durante largo rato.
— Pero es que estaba asustada, Blaise— murmuró conteniendo las lágrimas—Pensaba… que yo era un juego para ti. Creía que terminarías dejándome tarde o temprano como hiciste con Daphne.
— Te dije que ella no eras tú, no sé si lo recuerdas.
— Lo recuerdo— musitó Ginny cada vez más avergonzada— Pero… aún así, tenía miedo. Porque… no quería que me rompieses el corazón. Y por desgracia, cada vez que conseguía acercarme un poco más a ti, aunque sólo avanzase un paso, algo salía mal. Y volvíamos a estar como al principio, discutiendo y odiándonos.
Blaise no supo cómo tomarse sus palabras pero la única conclusión que sacaba era que ella sentía lo mismo por él.
— Y puede que siempre estemos igual, pecosa, pero ahora sí que creo… que tú también me quieres— dijo con voz firme, dándolo por hecho.
Ginny notó como se le recalentaban las mejillas y lo fulminó con la mirada pero inmediatamente suspiró y puso las manos sobre su cara, acercándolo a ella.
— Pues…sí— susurró esbozando algo parecido a una sonrisa antes de besarle— No sabes hasta que punto.
Blaise cerró los ojos al percibir sus labios y se dejó caer en el colchón, con ella encima.
— Menos mal— murmuró contra su boca, aliviado y feliz. Nunca había sentido algo parecido y quería que el tiempo se detuviese en ese instante— Quédate en mi cama, conmigo. Aunque sólo sean cinco minutos.
Ginny dudó por unos segundos. Corría el riesgo de que apareciese su madre y obviamente a Molly no le haría gracia verla con Zabini en la cama pero no le importaba. Al diablo con todos. Con sus padres, con Snape, con la madre de Zabini y con cualquiera que se interpusiese en sus caminos. Muy despacio y aprovechando que Zabini se había echado a un lado para que cupiese, se recostó poco a poco notando como él le echaba el brazo por encima. Permanecieron mucho tiempo en silencio, pensando y asimilando todo lo que había sucedido ese fin de semana, pero aún así no lograron dormir absolutamente nada.
— Blaise…— murmuró Ginny cuando casi había amanecido por completo— ¿Qué va a pasar a partir de ahora… contigo? ¿Con quién vas a vivir?
Blaise no supo qué decir. Ni él mismo lo sabía. Muy despacio, pero sin apartarse de ella, se incorporó un poco y la miró.
— Solo, supongo. No me queda nadie.
— Me tienes a mí— murmuró Ginny con los ojos entrecerrados.
Blaise suspiró.
— Pecosa... no puedo pedirte que te vengas a vivir conmigo y dudo que tu familia lo permitiese.
Ginny también se incorporó y se quedó callada, junto a él.
— Lo sé— dijo al cabo de un tiempo— Pero encontraremos alguna solución.
— No sé cuál— comentó Zabini entristecido— Me parece que tu familia me odia. Les he dicho que mi madre te había envenenado. No van a poder confiar en mí. Nunca.
Ginny se pasó las manos por el cabello.
— No te preocupes. Les contaremos todo lo que ha pasado. Desde el principio. Tú has sufrido demasiado. Tienen que saberlo. Es más, todos deben estar al corriente aunque a ti no te apetezca hablar de ello. Es la única opción que nos queda. Mi madre lo entenderá… Le diré que quiero que te vengas a vivir con nosotros.
Blaise soltó una carcajada ante lo bizarra que le resultaba la idea pero se calló de inmediato por temor a que lo hubiesen escuchado.
— No te rías— espetó Ginny de malagana— Lo estoy diciendo en serio.
— Y en el caso hipotético de que tu madre aceptase tu estrafalaria petición, ¿crees que te dejaría dormir conmigo?
Ginny sonriente, permaneció dubitativa unos segundos.
— Pues no lo sé. Quizá...
Zabini le echó el brazo por la cintura obligándola a que se volviese a tumbar.
— Anda pecosa, vamos a dormir. Es lo mejor— comentó intentando contener una sonrisa. ¿Vivir en casa de los Weasley? Era una auténtica locura. ¿Cómo iba a conseguir llevarse bien con el resto de comadrejas? Parecía algo imposible. Pero aún así, la idea le resultó estimulante. Aunque la veía como algo muy lejano— Si no me equivoco, nos espera un desayuno intenso. Y al menos quiero haber descansado un poco para ser capaz de enfrentarme a tu madre.
Ginny no pudo llevarle la contraria.
— Sí, Blaise. Supongo que tienes razón.
Y así concluyó la conversación. Ambos terminaron abrazados, agotados y sin tener la más remota idea de lo que vendría a continuación. En un solo día habían sucedido cosas horribles, sí. Sin embargo, una confesión por parte de ambos había bastado para que todo lo malo fuese consumido y arrojado al contenedor sin fondo del pasado, dejando una habitación llena de sensaciones y sentimientos únicos que jamás se perderían.
'' Malfoy la tenía encima, completamente empapada en agua y sudor, moviéndose como nunca había hecho antes, joder. Ni siquiera podía reconocerla. Granger había aprendido a follar de cojones. Pero era otra cosa lo que le gustaba. Ella no se reprimía, sino todo lo contrario. Lo cabalgaba con todas sus fuerzas y no dejaba de gritar. Por Circe bendita, ¿cuántos orgasmos habían tenido en una noche? Había perdido la cuenta, pero todavía tenía fuerzas para correrse una vez más. Seguía estando duro como una piedra. Eso sí, no tenía ni idea de donde se encontraban porque juraría que él y Granger habían bebido esa noche hasta emborracharse, pero parecía el cuarto de baño de prefectos...
— ¡No puedo más! ¡Creo... que voy a explotar!—gimoteaba Hermione, sin dejar de moverse con los ojos cerrados,cabalgándolo como nunca había hecho antes.
Draco sintió tal subida repentina de calor que creyó que iba a reventar. Él también estaba a punto de llegar al orgasmo. No sólo por el placer que lo estaba torturando sino por la expresión viciosa de la cara de Granger. Joder, se mordía el labio con tal frenesí y se acariciaba a sí misma los pezones con tanta sensualidad que él cada vez se sentía más y más hambriento. Su sed era insaciable, el aire del cuarto de baño se había condensado haciendo que sólo hubiese más y más vapor, y él estaba tan cachondo que la agarró de las caderas, presionándola hacia abajo con todas sus fuerzas para dejar que la adrenalina y la pasión los abrasase, pero en ese momento, Hermione gritó:
— ¡Theo! ¡Sí! ¡Hazlo ahora! ¡Por favor, Theo! ¡Córrete conmigo!
Draco notó como la sangre se le congelaba. ¿Qué mierda? ¿THEO? ¡No, por Circe! ¡Theo, no! ''
Draco Malfoy se levantó de la cama jadeando y con ganas de vomitar. ¿Por qué narices había vuelto a tener una pesadilla en la que lo hacía con Granger pero finalmente resultaba que ella suspiraba por Theo? Estaba perdiendo el juicio por completo. Aún así, se puso las zapatillas y se acercó a la puerta de su habitación. Necesitaba comer algo, aunque no tuviese ganas. La noche anterior no había cenado nada porque no había querido salir de su cuarto por tal de no ver a los mortífagos que habían estado de visita en su casa. Lo más extraño era que Severus Snape, no había acudido a Malfoy Manor, aunque antes de que comenzasen las vacaciones, en cierta ocasión Granger le había contado discretamente que los últimos días de la semana de Pascua todos estarían en el cuartel general de la Orden, la casa de los Black. No sabía a qué juego estaba jugando Snape. Si ''él'' averiguaba que Severus lo estaba traicionando, lo mataría.
Cuando salió al pasillo, no escuchó ninguna conversación proveniente de la planta baja así que dio por hecho que la reunión que se había llevado a cabo durante las últimas horas había concluido. No le apetecía encontrarse con ''él'', por lo que mientras bajaba cada uno de los escalones en dirección al salón, esperó que ''sin nariz'' se hubiese marchado. Por otra parte, no sabía cómo Granger se habría tomado la carta ni sus putos celos frente a Theo, porque joder, estaba celoso. Tanto que hasta tenía esas pesadillas tan desagradables. Eso sí, esperaba que al menos ella, estuviese pasando unas buenas vacaciones.
Cuando entró en el salón, se detuvo inmediatamente. No había nadie, gracias a Circe. Sin embargo, la estancia estaba a rebosar de montones de galeones, riquezas y joyas, haciendo que el paso prácticamente estuviese cortado. No entendía qué narices hacían allí todos esos trastos pero se quedó blanco al ver entre el montón de joyas una copa que ya había visto con anterioridad.
En ese momento, Narcissa entró en el salón.
— Draco, estás despierto. Tengo que irme ahora mismo con Bellatrix. Ha surgido un contratiempo.
Malfoy se tensó inmediatamente.
— ¿Dónde está padre?— inquirió con la mirada perdida.
Narcissa carraspeó.
— En una reunión, en la mansión de…— inmediatamente se detuvo— No importa. Voy a despertar a Bellatrix.
Draco no se atrevió a preguntar. Sabía con certeza que los mortífagos tenían otros puntos de reunión a parte de Malfoy Manor y no le apetecía averiguar más detalles. No obstante, había algo que lo inquietaba.
— ¿Qué es… todo esto, madre?
Narcissa se giró sobre sus talones con la intención de marcharse de allí.
— Las pertenencias de tía Bellatrix— explicó en voz baja con miedo a que alguien la escuchase— Ayer hizo… un trato con un elfo para que las sacase de su cámara en Gringotts y las trajese aquí. En estos momentos, el Ministerio la está buscando y no es conveniente que aparezca por allí. Lo siento, Draco. No puedo hablar contigo ahora.
Malfoy se quedó congelado por unos segundos. ¿Todo aquello era de su tía? Joder, la copa estaba allí, frente a sus ojos… la del dichoso espejo. No estaba seguro de si sería la misma, pero se parecía demasiado. ¿Por qué la tenía Bellatrix? Teniendo en cuenta que los últimos días en Hogwarts, más o menos, todos habían averiguado lo que significaba el término Horrocrux, dedujo que quizás, el señor tenebroso había ordenado a su tía que recuperase todas sus pertenencias. Así, la copa donde había retenido parte de su alma, estaría prácticamente bajo su poder. De todas formas, si todo el mundo se marchaba de su mansión y se quedaba solo, podría conseguirla. Así, cuando regresase a Hogwarts y se la enseñase a Granger, por primera vez, él quedaría como el héroe y no Potter.
Aunque… su tía Bellatrix no era imbécil. Y el señor tenebroso, mucho menos. Si la cogía, probablemente se darían cuenta de que había desaparecido y si averiguaban que él había sido el responsable... ¿serían capaces de torturarle? Evidentemente.
Los conocía demasiado bien.
Por no hablar de que terminaría involucrando a su familia y su padre nunca se lo perdonaría.
¿Qué debía hacer?
Estresado, comenzó a pasearse de un lado a otro con las manos hundidas en los bolsillos. Escuchaba los canturreos infantiles de su tía provenientes de la planta de arriba pero intentó ignorarlos con todas sus fuerzas. Ahora debía tomar una decisión.
Correr el riesgo de que lo descubriesen, lo torturasen y todo se fuese al traste o lograr robar el objeto con éxito y llevar a Granger, a Potter y al resto a la victoria.
Mierda… aunque lo intentase ver de otra forma, en ese momento todo dependía de él.
¡ME MUERO DE AMOOOOORRRRRR!
¡Madre mía, todo lo que han llegado a sufrir Blaise y Ginny! :C ¡Pero al fin se han evaporado todas las dudas con respecto a sus sentimientos! ¡Espero... y crucemos los dedos, que a partir de ahora les vaya bien! *-* Menuda zorra la señora Zabini... no sólo pretendía quitar de en medio a Ginny, sino que ya tenía un futuro planeado para su hijo. Calculadora a más no poder, y no sé que hubiese ocurrido si el señor Leboucher no hubiera creído a Blaise. Por suerte, ella está ahora en Azkaban e independientemente de lo que suceda en la vista, dudo mucho que la dejen salir.
Por otra parte, Draco... jajajaja madre mía, qué celoso es. ¡Y qué vicioso, teniendo esos sueños! XDDD ¡Cada día está peor! ¡Veremos a ver si decide robar la copa de Hufflepuff o no!
Algo que quería aclarar... Obviamente la familia Leboucher no pertenece a J.K, sino que es de mi invención ^^ Por otro lado, como ya sabéis, esta historia está situada en quinto curso, así que por esa época, el guardapelo auténtico se encontraba en la mansión de los Black. Y la espada de Gryffindor seguía en el despacho de Dumbledore.
Las que aún no sepáis a qué se refería Blaise con lo de la noche en el Londres muggle y queráis averiguarlo, encontraréis una escena perdida del príncipe en mi perfil, titulada: '' Puta ambición'' de Blaise Zabini, donde se explica todo.
Bueno, creo que no me olvido de nada xDD ¡Espero que os haya gustado este capítulo! ¡Esta vez lo voy a dedicar a todas para compensaros por la tardanza! ¡MUCHÍSIMAS GRACIAS CHICAS!
Emma Felton, Gabriela Cruz, Sam Wallflower, Raquel1292, Katherine Malfoy, Maglucy, rosedrama, Adarae, ElaSalvatoreCm15, CairpisokaFragola94, AMY, Jean, mybookslover, LizzyGranger-74, jeny3329, Alesz, GaLu Stark, Jazzy Twilight, Solunarox, miraura21, Mei Fanel, Tomoe-99, Jorge 4, Romaaa, Yeglith, DaniFeltonLerman, princess-alice-malfoy-granger, TTaticarri, Tess21, mariapotter2002, Kary Lupin, Effy Malfoy Reckless, hanilok, Isabel, seremoon, Candice Saint-Just, AnniaW, Circe cullen, cata-chan, Zeydi-Daren, Ishiro Shizuka, Zhirru, MioKathx Malfoy Granger, CASSIOPEA14763, Dannythaax Higurashi, Daniela Estrada, megagb, BereLestrange, rbensach, natalie malfoy, asor, HikariGoth, joss-12, Ignea18, Mitorolas, dreapls, lizhattu79, Lee Patt, Ali'sGrave, kekilivecom, Saori Haruno, vaale lagos, Alice Marie Fray, Guest1, sweetmandarina, Guest2, CoposdeHielo, Lunajely, Isis Gremory, kpezoa, Luladark, LexyPyrocant, Valkyria15, alacar neko, yo, Melanie Lestrange, Checkmate, Patoche13, SusanMR, Loony-Malfoy321, Pilar, Julianne Black, Aura Herondale de Malfoy, PotterheadCassiopeia, Asumi Stawebrid, MeriAnne Abevaz, Angie(DeinoO-Dragomir), VaniaAvilesCelis, LoonyMalfoyBlack, Carol214, giselle, AlizeeMalfoy, fabidonayre, Guest3, Tokio Alen, JazzSaintClaire, Guest4, Lolo, Lily Potter Olsen, Persephone Vulturi, Maria, ROSNY, Viridiana, Gaby, Inconsciente, varonesa, ligia73 y Velveth.
-PREGUNTA PARA EL SIGUIENTE CAPÍTULO- ¿QUÉ VA A OCURRIR? (2 OPCIONES):
A) La señora Zabini escapará de Azkaban.
B) Parvati y Goyle tendrán una conversación.
C) Buckbeak pondrá un huevo.
D) Graham Montague robará las muñecas hinchables de Crabbe y se pondrán de moda en Hogwarts.
E) Daphne Greengrass tendrá las hormonas muy alteradas.
¡Hasta la próxima! tyna fest :)
PD: ¡¿A QUIÉN LE GUSTARÍA USAR UNA IMPERDONABLE CONTRA LA SEÑORA ZABINI?!
