Después de 7 años llegamos al momento al que yo más temía. Momento al que no me quería enfrentar desde que empecé el fic el día 4 de febrero de 2013. Son tantas cosas las que me gustaría decir... pero ahora mismo ni siquiera tengo palabras. Y es que creo que las he gastado todas en esta historia, porque joder, más de 500.000. Si me lo hubieran dicho al principio, no me lo hubiera creído, pero lamentablemente ya estamos aquí, al final, después de tanto tiempo.

He tardado más en actualizar porque mi idea era daros una sorpresa. Y es que he empezado un nuevo dramione y he publicado el primer capítulo, así que lo encontraréis ya disponible en fanfiction como ''El calor del sexo sin amor'' en rated M.

Volviendo a ''El príncipe durmiente de las serpientes''... Me gustaría que comentarais, después de haber terminado de leer la historia, lo que más os ha gustado, con los momentos que os quedaríais de cada ship, vuestra pareja, personaje y momento favorito del fic, con la parte que más habéis sufrido, etc... lo que se os ocurra vaya porque la verdad es que me hace ilusión ver vuestras opiniones, y sobretodo ahora, al final del fic, que es cuando más importancia tiene para mí, porque quiero saber el impacto que os ha causado toda la historia en sí.

Por cierto, hice un vídeo sobre la historia, que subí como privado en mi canal de youtube con todas las parejas del fic: DracoxHermione, BlaisexGinny, TheodorexLuna, PansyxRon, CormacxLavender y ParvatixGoyle. Os lo dejo aquí. Espero que os guste :) Poned los puntos entre las www y el com, que los tuve que quitar porque el doc manager me borraba el enlace entero.

wwwyoutubecom/watch?v=mv2GmpkUHG0

Muchas gracias a todos los que comentásteis en el capítulo anterior:Dnagx, Guest1, L951, Ttaticarri, Lostgirl2002, Tess21, Hanya Jiwaku, nina92, nathytaly, PrincesaMG, Guest2, Blubloster, Madame L'Ennui, bed8999121, joss-12, Mj, Sally Elizabeth HR, Limonk, beatrizrd94, Galu91, NoraCg, ItsKookie, Equidna, Z, Adry-scrittore, Maglucy, volando sin escoba, Shenna95, Effy0Stonem, Bombon Kou Malfoy, Maria De Malfoy, Sara Dragonil, Ginaevans6, Candice Saint-Just, Karim MG, audrey, Guest3, Claudia, Caprichosa 25 y pelusa778.

Contestaciones a las no registradas:

Guest: Me alegro de que te hiciese más amena la cuarentena. A ver que te parece el último. Un beso muy fuerte.

Ttaticarri: Me alegra mucho que te gustase guapa. Sí, a mí me pasa igual, son muchos años y duele que se acabe ya, yo aún estoy procesándolo un poco pero bueno. Espero que te guste el epílogo. Ya me contarás. Muchos besos :D

Tess21: Hola Tess. Me alegra un montón que te gustase el capítulo. Me costó horrores escribirlo y tenía que tener tantas cosas en mente que no sé como no acabé loca después de escribirlo jajajaja ahora sólo falta este epílogo, que espero que te guste. Un besazo guapa :D

Guest2: Muchas gracias! Me alegra que te gustase :)

Mj: Hola! Me alegra que te rías con mis historias. A mí es que la verdad que me gusta mucho enfoncarlas en la comedia, si no siento que les falta algo. Si vas a releerlo, he añadido y arreglado muchas cosas, así que mejor. Muchos besos :D

Z: Hola Z. Muchas gracias por seguir esperando después de tanto tiempo. Siempre dije que acabaría la historia por mucho que tardase en publicar, así que espero que disfrutes con el epílogo. Un beso muy grande :)

Maria De Malfoy: Hola Maria! Espero que te guste el epílogo. De todas formas hiciste bien releyendo porque había arreglado muchas cosas y ahora tendrás la historia más fresca para esto. Muchos besos guapa :)

audrey: Hola audrey, espero que con el epílogo no sufras tanto, que la verdad que el capítulo anterior fue intensito. Yo sufrí mucho escribiéndolo así que me alegra que te gustara. Un besazoo :)

Guest3: Me alegra que te gustase!Siempre dije que la terminaría. Muchos besos :D

Claudia: Hola guapa! Qué bien que te gustase el capítulo. A ver qué te parece el epílogo, que ya es lo único que falta. El último capítulo fue el anterior. Un beso muy grande :)

Y ahora... para mí el anterior capítulo fue muy importante, no sabía cómo ibais a reaccionar cuando lo leyéseis, si iba a gustar o a decepcionar después de tanto tiempo, así que ahora me he quedado mucho más tranquila. Abajo no habrá nota. No esperéis encontrar palabras a las que aferraros o en las que consolaros después de haber leído el epílogo, porque siento que no será necesario decir nada más.

Dejaré una nota de autora más extensa, eso sí. Pero en un par de días, después del capítulo, como número 39. Aparte también me gustaría decir que estoy arreglando el fic, que estoy añadiendo muchas cosas, diálogos que consideraba importantes para que todo tenga más coherencia. Ya sabéis que me gusta ser lo más fiel posible a los personajes y a la historia en general. Cuando ya esté todo más o menos listo, borraré las notas de autora que quedaron en el fic, en las que avisaba de que no lo había abandonado y demás. No descarto que alguna vez haga algún one-shot con escenas referentes a esta historia, así que si queréis, podéis hacer peticiones de lo que sea, porque hay cosas que se pueden haber quedado en el aire. Conforme me vayan viniendo las ideas, iré escribiendo, pero en sí el fic termina aquí.

Hablando del epílogo... es especial. No es un epílogo cualquiera, es más largo que eso. Yo lo veo más como un capítulo, pero es un punto de inflexión y es lo que terminará de darle sentido al fic. A lo largo de la historia hubo pequeños detalles sobre esto, pinceladas muy sutiles, pero estuvieron ahí desde el principio. Los que lo hayáis vuelto a leer o tengáis reciente el fic, sabréis a que me refiero cuando ya lo hayáis terminado. Sólo espero que os guste y que sepáis que yo lloré escribiéndolo... desde la primera hasta la última línea.

Así que sin nada más que decir y por última vez... os dejo con la lectura.


''I wasn't after forever
Just for whatever
I was one of the dark hearts
Thought that they'd never truly be opened
But this is an explosion
Of star crossed and blood rushed
And hair tossed and cheeks flushed
And weeks lost''

- Deep blue-The Midnight-


-El príncipe ''no tan'' durmiente de las serpientes-

Flashback

Las últimas semanas en Hogwarts no habían sido nada fáciles. Umbridge no dejaba de ordenar a Filch que colgase estúpidas y absurdas normas en la pared del vestíbulo pero... Draco Malfoy y sus secuaces se sentían pletóricos. Más que nunca.

— ¿Habéis visto la cara que se le ha quedado a Potter por no salirse con la suya?— se reía Malfoy, en medio del pasillo, de brazos cruzados, sin dejar de observar a Filch que continuaba tambaleándose en aquella vieja escalera mientras colocaba el último decreto de enseñanza que había sido aprobado por Dolores en la pared. Parecía que iba a caerse de un momento a otro.

Blaise soltó una risa mordaz.

— Se rumorea que Umbridge también quiere sacar un decreto en el que se prohíba el Quisquilloso. Aunque os voy a decir una cosa, el hecho de que Umbridge ponga distancia cada vez que ve un acercamiento un poco más íntimo entre dos personas, es una mierda. El otro día estaba enrollándome con Daphne y nos cortó el rollo.

Theodore, que permanecía junto a ellos observando como Crabbe y Goyle devoraban con ansias unos pastelitos, suspiró.

— Tampoco es para tanto— dijo e hizo una pausa— ¿Y qué más te da? Si luego viene ella a enrollarse contigo a la habitación cada dos por tres cuando no estamos.

Crabbe y Goyle se rieron con fuerza. Draco, en cambio, carraspeó.

— Seguro que Weasel está echando espuma por la boca. Por no hablar de la asquerosa sangre sucia. ¿Os lo imagináis?

Blaise dio un respingo al escuchar las palabras de su amigo. Otra vez. Potter y sus amiguitos. De por sí, Zabini tenía que reconocer que Draco era un poco pesado cuando se trataba de Potter y el resto. No había ni un solo día en el que no los mencionase. De hecho, lo hacía a cada rato. Y las últimas semanas en concreto, su compañero había estado más insoportable de lo habitual. Blaise miró a Theodore de soslayo y se fijó en que su expresión era de resignación, sabiendo que les tocaba aguantar, al menos, media hora de insultos y burlas contra Potter y compañía. Se dijo que tenían que hacer algo. Distraerle de algún modo.

Pero Vincent Crabbe tuvo que abrir la bocaza, empeorando la situación.

— ¿Os acordáis de Granger, el año pasado, en el baile de Navidad?

Draco entornó los ojos y le arrebató una galletita a Goyle, con brusquedad.

— ¿Y eso a qué viene ahora? ¿Por qué narices sacas a la sangre sucia en la conversación, Crabbe?

Vincent dio un paso hacia atrás, cohibido.

— Ah, no sé, no sé. Como has hablado de ellos... He recordado una cosa que me dijo Blaise el año pasado.

Zabini tragó saliva. Se preguntó por qué narices tenía que haber sacado ese tema en el momento menos indicado cuando ni siquiera sabía con certeza si lo que le había contado a Crabbe hacía un año era cierto. Simplemente escuchó a Cassius Warrington en su sala común hablando sobre ello.

Draco, rápidamente, centró toda su atención en Zabini.

— ¿Blaise? — murmuró en un tono peligroso— ¿Qué es lo que le dijiste a Crabbe? ¿Hay algo que tengas que contarme?

Blaise suspiró. Supo que Malfoy no iba a dejarlo estar. Ni mucho menos, así que no tuvo más remedio que soltárselo.

— Pues, a ver. Antes de nada— dijo inhalando profundamente— No lo mencioné porque no quería que te sintieses decepcionado. Otra vez.

Draco enarcó una ceja.

— ¿Decepcionado? ¿A qué te refieres? Suéltalo de una puñetera vez.

— Pues... que... recuerda cómo te pusiste cuando viste entrando a Krum en el Gran Comedor con Granger. Estuviste puteándole toda la noche. Diciendo que era un traidor a la sangre, que cómo habías podido perder tu tiempo yendo a verle a los mundiales de quidditch, que era un retrasado... en fin. Decepcionado.

Draco tosió intentando quitarle importancia, odiando el hecho de sentirse tan incómodo repentinamente.

— ¿Y qué tiene que ver todo eso con lo que le contaste a Crabbe? Además, Krum ha pasado a la historia. No quiero saber absolutamente nada de ese simio paleto. Vamos Blaise, ni siquiera sabe hablar bien del retraso que tiene. A saber cuántas bludgers habrá parado con la cabeza. Ahora sólo siento vergüenza por haberle apoyado.

Theodore y Blaise cruzaron miradas, hastiados porque sabían todo lo que Draco había llegado a vitorear y animar al búlgaro durante los partidos, y lo dolido que había estado porque fuera con Granger al baile. Era demasiado orgulloso como para admitirlo.

— ¿Y bien?— volvió a preguntar— ¿Qué le contaste a Crabbe, Blaise?

Zabini, harto, escupió las palabras sin importarle una mierda las consecuencias.

— Básicamente escuché que Viktor y Granger se enrollaron esa noche— soltó sin más.

Draco casi se atragantó con la dichosa galleta y comenzó a toser compulsivamente.

— Eso es imposible— dijo cuando se recompuso— Ni de coña.

Theodore entrecerró los ojos porque no le vio sentido a aquella confesión, pero le resultó divertido ver a Malfoy congestionado de pura ira, atragantándose con las galletitas de Crabbe. Tenía migajas por toda la camisa del uniforme. Él se vio forzado a contener la risa.

—¿Y si es cierto?— inquirió con malicia— Es decir, también era improbable que ellos dos fueran juntos al baile. Recuerdo que unas semanas atrás, había un montón de alumnas corriendo detrás de Krum, rogándole por ir al baile. Y él, por alguna razón, eligió a Granger y decidió ir con ella. Si lo hizo fue porque le gustaba, así que no sería raro que se hubieran besado.

Draco, hasta las narices, se enderezó y se sacudió la camisa, haciendo un gran esfuerzo por no perder la calma.

— Estoy seguro de que la sangre sucia usó Amortentia— dijo con convicción. La cabeza le daba vueltas. Algo se encendió en su interior. Se sintió indignado, como si acabase de descubrir una horrible mentira que le habían estado ocultando durante años. Se preguntó si sería verdad que Krum la había besado en el baile. No entendió por qué se sintió así pero tuvo la necesidad de buscar una distracción para no pensar en ello.

Y de repente la vio al fondo del pasillo. A Lavender Brown, aquella niñata estúpida de Gryffindor, caminando tranquilamente hacia su sala común. Cormac McLaggen iba en dirección contraria, apunto de cruzarse con ella.

Y entonces, Draco tuvo la idea.

Muy despacio, cerciorándose de que nadie lo veía,—algo que desde luego no consiguió porque hasta la mismísima Lavender se dio cuenta— sacó la varita de su bolsillo lentamente y murmuró: ''Confundus'' provocando que Brown le agarrase posesivamente el trasero a McLaggen al pasar por su lado.

Cormac se paró en seco, sorprendido. Él era uno de los pocos que no se había percatado de que el verdadero responsable había sido Malfoy.

— ¡¿Pero qué haces?! — gritó, totalmente ofendido.

A Draco se le escapó una risita por lo bajo, sintiéndose mejor, sabiendo que ahora tocaba presenciar aquella absurda discusión. Lavender, en cambio, se puso histérica. Empezó a señalar con dedo acusador a Malfoy pero Draco ya había guardado su varita y había empezado a silbar como si nada.

— ¡Ha sido él! ¡Yo no he sido! ¡De verd...

Pero Cormac se dio media vuelta y continuó con su camino, haciendo caso omiso a sus palabras.

— Sí, claro... ¡¿por qué no reconoces que estás desesperada?!— gritó a pleno pulmón y luego, cuando se le pasó un poco la rabia e indignación del momento, siguió conversando con sus amigos, molesto—A saber qué es lo próximo que hace. Como nos descuidemos, nos echa filtro amoroso a alguno en la bebida.

Lavender, al ver que la llamaba desesperada delante de todo el mundo, tuvo que contener las lágrimas. Odiaba a Malfoy con todas sus fuerzas. Y cuando lo escuchó, a él y a sus amiguitos, reírse de ella a carcajadas no pudo soportarlo más y se fue corriendo, llorando, hacia su sala común, humillada y muerta de vergüenza.

— ¿La habéis visto?— dijo Draco entre risas cuando la chica se hubo marchado— Si es que todos los alumnos de Gryffindor son patéticos.

Theodore puso una mueca de desagrado.

— Creo que te has pasado. No tenías motivos para fastidiarla.

Draco frunció el ceño.

— ¿Que no tenía motivos? Se ha pavoneado delante de mis narices y he tenido que mirarla. Motivo más que suficiente— en realidad, si no hubiera sido por la conversación que acababa de tener sobre Granger con los demás, no se hubiera molestado en lanzar un Confundus a esa estúpida en mitad del pasillo. Pero tuvo que desahogarse de alguna manera, evadirse. Aún así, para su desgracia, volvió a pensar en la sangre sucia inmunda y el beso del búlgaro.

Se puso pálido.

Joder.

— Vamos al Gran Comedor, tengo hambre— espetó de malagana.

Los demás lo siguieron sin rechistar. Aquello claramente sonó a amenaza y ninguno tenía ganas de llevarle la contraria en ese momento.


El grupo de Malfoy llevaba largo rato en el Gran Comedor. Theodore Nott se había puesto a leer un libro, ajeno a la conversación. Crabbe y Goyle continuaban zampando sin parar. Blaise no dejaba de hablar sobre las guarradas que quería hacer con Daphne, pero Draco... Draco simplemente estaba ausente. Mantenía el rostro apoyado en un puño cerrado, asqueado, mirando de vez en cuando a la mesa de Gryffindor. Había querido olvidarse del tema pero ahora ellas estaban allí.

No hacía mucho que habían llegado.

Lavender Brown permanecía sentada, devorando como una posesa todo lo que había en su mesa, sin parar de lloriquear y Granger, Patil y Weasley se encontraban a su lado, sin dejar de hablar, malhumoradas. Y por si fuera poco, acababa de llegar la psicópata de Lovegood y se había sentado con ellas sin venir a cuento. Y justo ahí, Draco empezó a pensar que quizás Brown les estaba contando lo que había ocurrido en el pasillo esa tarde. Pero se dijo que qué importaba cuando ni siquiera le estaban mirando.

Sin embargo, él no pudo apartar la vista de Granger porque sintió cierto recelo. Continuaba pensando en el beso. Preguntándose si realmente era cierto que la mojigata de turno se había enrollado con alguien en su miserable vida pero, repentinamente, Hermione miró de soslayo en su dirección provocando que el corazón le diera un vuelco.

— ¿Me estás escuchando, Draco?— dijo Blaise sacándolo de su ensimismamiento— ¿A quién estás mirando?

Draco desvió rápidamente la vista.

Mierda.

— Estaba pensando, Blaise.

— Sí... estabas pensando sin dejar de mirar a la sangre sucia, que te he visto.

— Vete a la mierda— espetó de malhumor— Sólo estaba cerciorándome de algunas cosas.

Blaise entrecerró los ojos.

— ¿Qué cosas?

Draco se acercó mucho a él para susurrarle al oído.

— ¿No te das cuenta? Está con Brown. Y Brown sabe que yo le he lanzado el Confundus.

Blaise se rió.

— ¿Y qué importa? ¿Qué crees que van a hacer? ¿Decírselo a Umbridge? Ella se pondrá de nuestra parte y lo sabes. No pueden con nosotros. Además, ¿desde cuándo son amiguitas esas dos? Si creo que ni siquiera se aguantan entre ellas. Brown le estará pidiendo ayuda con los deberes o vete tú a saber.

Draco se removió en el asiento, conforme.

— Sí, puede ser. En fin, deberíamos volver a la sala común. Se está haciendo tarde y yo estoy cansado.

Theodore cerró el libro de golpe. Por fin. Por fin podía volver a su habitación y tumbarse en la cama a leer tranquilamente. Parecía que a Draco se le había pasado la rabieta. O eso creyó.

—Sí, por favor— dijo con alivio— Ha sido un día muy largo y quiero relajarme.

Aunque lo de relajarse fue relativo, porque en cuanto llegaron a la sala común y todos entraron en el dormitorio, la calma de Theodore duró poco. Crabbe y Goyle no dejaban de tirarse pedos, Blaise se había puesto a hacer abdominales y no paraba de soltar gemidos para controlar la respiración y Draco continuaba farfullando cosas sin sentido por lo bajo.

Theodore suspiró con hastío y tumbado en la cama, posó el libro sobre su cara, notando lo fresquitas que estaban las páginas y aquel olor a pergamino viejo que tanto le gustaba. Cerró los ojos. A veces no soportaba estar tantas horas con ellos, pero eran sus compañeros. Sus amigos, después de todo. Pensó que eran unos bichos raros, pero luego se dio cuenta de que quizá... quizá el raro era él. Sonrió suavemente pero no dijo ni una palabra.

Y así fue transcurriendo el tiempo hasta que llegó la hora de dormir. Todos se habían puesto los pijamas y se habían metido en sus camas. Crabbe y Goyle no habían tardado mucho en dormirse, y en cuanto empezó la orquesta de ronquidos Draco dedujo que él era el único que quedaba despierto. No dejaba de mirar al techo, cavilando, dándole vueltas a todo lo sucedido. Y empezaba a exasperarse porque por más que lo intentaba no podía dormir. Tenía una sensación extraña.

Un mal presentimiento, más bien.

Y a ello se le sumó lo del dichoso beso de Krum con la sangre sucia, que empeoró la situación. Tuvo unas ganas irremediables de hundir la cara en la almohada y abandonarse al sueño. Desde luego había sido un día horrible. No podía ir a peor.

No- podía- ir- a-peor.

O eso creyó hasta que escuchó un crujido que no le gustó ni un pelo. La puerta de su habitación se abrió. Lo primero que pensó fue que quizá eran Pansy o Astoria, lo segundo, que a lo mejor se trataba de Daphne pero cayó en la cuenta de que Blaise la habría estado esperando y no era el caso. Escuchó el murmullo de varias voces e instintivamente cerró los ojos. No porque fuera un cobarde, sino porque primero quiso ver qué era lo que estaba pasando. Así que rápidamente, cambió de postura y se hizo el dormido.

— Vamos— dijo una voz que le resultó desagradablemente familiar— A mí dejadme a Malfoy. Quiero encargarme de él.

Draco estuvo a punto de abrir los ojos de par en par al escuchar la voz de Granger. Se preguntó cómo narices había entrado allí. Y peor aún. Se dio cuenta de que no estaba sola. Oyó los susurros y las pisadas. Y no comprendió cómo los demás continuaban roncando como si nada, cuando el ruido era perfectamente audible.

Multicorfo— se escuchó al fondo la voz de Ginny Weasley.

Draco entreabrió un poco los ojos para averiguar qué narices sucedía. Se fijó en que Weasley se había situado frente a la cama de Zabini y que la piel de su amigo había comenzado a adoptar un tono bastante llamativo. También vio que Lovegood, Patil y Brown se encontraban en la habitación, rezagadas y acojonadas, pero totalmente decididas. Y entonces todo encajó en su cabeza como si de un puzzle se tratase.

Iban a joderlos. A todos ellos. Por todo lo que habían hecho.

No iba a consentirlo. Se vio obligado a hacer algo porque no podía permitir que Granger se saliese con la suya. Además, ¿cómo cojones habían averiguado la contraseña de la sala común y habían llegado hasta allí sin que nadie las pillase?

Vegecio— susurró Parvati, aproximándose a la cama donde se encontraba Gregory Goyle. Draco puso una mueca de asco al ver la larga barba que le estaba naciendo a toda prisa a su amigo.

Cada vez fue sintiéndose más furioso. Nunca había odiado tanto a Granger como en ese momento. Se suponía que debía estar enfadado con todas, pero las demás no le importaron en absoluto. Ya no podía más.

Primero la historia del beso.

Y ahora ella allí. En su habitación. Plantándole cara.

Pero curiosamente, justo cuando se decidió a levantarse para darles un susto de muerte, no pudo hacerlo porque notó que se había empalmado.

''¿Qué? ¿Por qué, joder?''

— Me toca— dijo Lavender Brown entre risas, frente a la cama de Vincent Crabbe— Inflatus.

Draco apretó los ojos con fuerza e intentó calmarse. No podía levantarse de golpe para asustarlas estando empalmado. Qué pensarían de él. Sólo empeoraría las cosas. Se dijo que tenía que tranquilizarse, que ya se preocuparía después por el motivo por el que estaba teniendo una puñetera erección en el momento más inoportuno y peor aún, pensando en Granger.

— Venga, Luna— musitó Parvati Patil.

La chica de Ravenclaw asintió y murmuró en voz muy baja:— Epoximise.

Draco volvió a abrir los ojos y se fijó en que Theodore Nott se había quedado totalmente pegado al colchón, también se dio cuenta de que su amigo ya no tendría inconvenientes a la hora de leer tumbado pero sacudió la cabeza con confusión al ver que se descentraba e hizo un esfuerzo por sentirse... relajado de nuevo.

— Sólo quedas tú, Hermione— se escuchó el susurro de Luna Lovegood no muy lejos de su cama.

''Mierda''— pensó. Era ahora o nunca.

Notó que el corazón le latía a toda prisa y sintió la presencia de la sangre sucia relativamente cerca pero aun así siguió interpretando su papel, soltó un pequeño gemido y continuó aparentando estar dormido.

La odiaba.

Y quiso hacerle daño.

Sabía que sus insultos le molestaban, le dolían, pero también que sus palabras venenosas e hirientes ya no serían suficiente, así que quiso hacer algo que realmente llegara a destrozarla para que supiera que plantarle cara, tenía consecuencias. Pero por alguna razón estaba jodidamente cachondo y no comprendía sus propios sentimientos. Y esa confusión sólo hizo que se frustrase aún más.

Notó que Granger se acercaba un poco más, que tardaba demasiado en ocurrir algo. Ella no actuó. No hizo nada. Así que Draco se preguntó si se habría acobardado, si estaría echándose atrás en el último momento.

— ¡Hermione! ¡Mira el mapa! ¡Pansy se ha levantado! — susurró de pronto Luna Lovegood con nerviosismo, provocando un giro inesperado de los acontecimientos.

— ¿Qué?— dijo ella asustada.

Draco también se sorprendió. ¿Qué mapa? ¿De qué narices hablaban? ''Qué más da''— se dijo. Y es que se sintió eufórico, porque se dio cuenta de que si Pansy llegaba a la habitación en ese momento y las pillaba, él podría hacer su entrada magistral. Sólo tenía que ser paciente y esperar un poco más.

— Maldita sea, Ginny. Quiero lanzarle un hechizo— farfulló muy molesta. Malfoy escuchó el sonido de algo cayendo al suelo.

— Te esperamos fuera de la sala común— musitó Ginny Weasley muy alterada— Corre.

Draco entreabrió los ojos y nada más ver que la pobretona desaparecía de la habitación, fue consciente de que aquel era el momento. Granger estaba sola. Y no iba a dejarla escapar.

— Tienes suerte, Malfoy. Por esta vez no vas a recibir tu merecido— y aquellas fueron las últimas palabras que le dejó decir. En cuanto vio que daba media vuelta para marcharse, se incorporó rápidamente quedando sentado en la cama y sin dudarlo, la agarró con fuerza de la muñeca y la atrajo hacia él.

Justo antes de que cayese sobre su cuerpo, sonrió con malicia. Vio en sus ojos marrones el puro terror que le había provocado el hecho de haberla pillado. Sí, la había tocado. Pero a esas alturas le importó una mierda.

— ¿Realmente creías que estaba durmiendo, Granger? — dijo en voz muy baja sin soltarla, intentando que sus compañeros no se despertasen. Era su momento y nadie se lo iba a joder.

Estaba seguro de que ella gritaría completamente aterrorizada, pero no lo hizo, así que molesto y algo decepcionado, apretó con más fuerza su agarre.

— Mis compañeros son tan retrasados que no se despertarían ni aunque asaltasen el castillo, pero yo no soy imbécil, sangre sucia— susurró acercando los labios a su oído.

Seguía sin olvidar lo que Blaise le había contado sobre el beso con Krum.

Podía ser cierto.

Pero también podía ser mentira.

— Suéltame, Malfoy.

Y si los rumores eran falsos y ella no se había enrollado con Krum... no habría besado a nadie.

Hermione no paró de forcejear, pero Draco no se rindió. Tenía la cabeza embotada. Cada vez más, y la jodida erección le apretaba tanto en los pantalones del pijama que pensó que reventaría de un momento a otro. Las gotas de sudor habían empezado a resbalar por su rostro.

Quiso que ella cerrase la boca, pero sobre todo quiso humillarla y si ya no podía conseguirlo con sus palabras, lo haría arrebatándole algo preciado.

Todas valoraban el primer beso. Y seguramente ella también lo apreciaría, por mucho que fuera Granger.

— Podría informar, Granger. Podría avisar a Umbrigde. Imagínatelo. Te expulsarían. Podría incluso inventarme la historia de que te has colado en mi habitación porque necesitabas follar y como, evidentemente, yo no quería hacer nada contigo, te has vuelto jodidamente loca y al final has abusado de mí y del resto. Porque claro, tantos años de celibato junto al cara cortada y al pobretón de Weasel habían comenzado a afectarte y necesitabas saciarte de algún modo.

Ni el mismo podía creer el magnífico discurso que le había soltado. Se sintió orgulloso de sí mismo.

— Eres un cabrón.

Draco sonrió. Iba por buen camino. Y ahora venía el golpe de gracia.

— ... pero, ¿sabes qué, Granger? Creo que no voy a hacerlo. A cambio de...

Nunca se lo perdonaría.

— ¿A cambio de qué, Malfoy? — dijo ella, aparentando no mostrarse asustada. Aunque él pudo ver, claramente, que sí lo estaba.

Draco se aproximó mucho a sus labios. Nunca los había tenido tan cerca. Y estaban húmedos.

— A cambio de...esto.

Y finalmente y sin soltarla, acortó la poca distancia que los separaba y fundió suavemente su boca con la suya notando la calidez y la humedad de sus labios contra los suyos. No entendió lo que estaba haciendo ni por qué. Se convenció a sí mismo de que lo hacía por venganza, por despecho, pero en el fondo supo que era por algo más, aunque en ese momento no quisiera reconocerlo.

Draco Malfoy no pensó en las consecuencias que iba a tener lo que acababa de hacer.

Pero sí.

De algún modo, aquel beso, que según él fue por despecho y no por excitación, aquel beso, que según él fue por rabia y no por celos, aquel beso, que según él fue por odio y no por deseo...

...lo cambiaría todo.

Para siempre.