Bueno, supongo que tendré que cambiar a (Reedición 2020) XD

La verdad es que estuve algo ocupado y olvide por completo ver esto. Pero mas vale tarde que nunca.

Espero les agrade y les recuerdo que solo hago pequeñas mejoras de la historia original, pero conservando su esencia, no se si sea lo mejor o lo peor, pero así lo estoy trabajando xD.

Enjoy :D


Capítulo 2: Amigo

La Universidad de Jubileo tenía más de una cafetería dentro de todas sus instalaciones. Si bien la mayoría de alumnos preferían ir a la cafetería central, había algunos que iban a las cafeterías más pequeñas y económicas que estaban un poco más escondidas en el campus.

A pesar de lo que se podría esperar, Platinum prefería comer en aquellas cafeterías más alejadas. No es que el dinero fuera un problema, es solo que ella prefería estar un poco más aislada de aquella cafetería central llena de gente y ruido.

Por lo mismo no fue raro ver a la heredera Berlitz comiendo un pedazo de pie de limón y un té de manzanilla en una de las mesas de concreto de una de las cafeterías que estaba en la facultad de pedagogía mientras leía la más reciente obra de una famosa escritora de la región de Unova, posiblemente para matar el tiempo mientras llegaba pareja.

Mientras terminaba de leer la última página, una voz femenina la devolvió del mundo de fantasías del libro que disfrutaba, bajó el libro y observó a la chica de falda azul y blusa blanca que se encontraba frente de ella.

—Hola, Crystal —saludó la heredera, cerrando su libro.

—Hola, Platinum, disculpa que interrumpiera tu lectura —devolvió apenada la chica.

—No te preocupes acabo de terminar de leer este capítulo, siéntate —Platinum cerró su libro y lo introdujo en su mochila.

—Gracias —Crystal aceptó la invitación y se sentó junto a ella—. ¿Esperas a Gold?

—Así es, me dijo que lo esperara de su clase para ir juntos a una feria de libros de Ciudad Canal, espero encontrar algunos buenos libros —comentó con un tono de ilusión que Crystal logró captar.

—Seguro que si los encontraras, siempre hay algunas joyas ocultas en aquellos bazares —Crystal sonrió y dejó su mochila en el suelo—. Aunque, debo admitir que es un poco extraño que te guste ir a ese tipo de ferias de libros usados.

—Exactamente por eso voy a las ferias, las librerías normales están muy actualizadas y no tienen algunos libros —Platinum tomó un breve sorbo de su té y preguntó—. ¿Cómo te ha ido en el proyecto con Diamond?

—Relativamente bien, es bastante bueno al momento de escribir bitácoras, aunque no puedo decir mucho por el poco tiempo que tengo conociéndole.

—Diamond es la clase de chicos que conoces bastante rápido si sabes ganarte su confianza, aunque tampoco es demasiado difícil ganársela —comentó con una sonrisa—. Es algo lento, pero créeme que es un buen elemento.

—Lo sé, y realmente es algo bueno en su trabajo, pero —aquel "pero" hizo que Platinum dejara la cucharada de pie en su plato—, sí bien no quiero entrometerme en la vida de Diamond, quisiera saber qué es lo que lo tiene tan triste —enfocándose en una pregunta, Crystal miró directamente a Platinum a los ojos—. ¿Qué fue de ustedes tres?

—¿Nosotros? —Platinum tragó el poco contenido de la taza y cambió su rostro a uno más serio— Es una historia un tanto larga, pero primero me gustaría preguntarte algo.

—Dime —accedió.

—¿Cuál es tu objetivo al saber esa información? —preguntó con intriga, arqueando una ceja.

Crystal se sorprendió al escuchar las palabras de Platinum, a decir verdad no esperaba una pregunta así. Sin embargo, no tuvo pelos en la lengua para contestar con la verdad.

—Siendo honesta, me preocupa un poco el hecho de que, al estar deprimido, Diamond pueda ser menos productivo —confesó sin pena—. Tú sabes, una persona triste es menos productiva.

Al escuchar aquella respuesta, Platinum suspiró y comió un trozo de pie. La verdad era que Platinum esperaba esa respuesta, después de todo era exactamente como Gold le había comentado, pero era un comienzo.

—Bueno, es lo que esperaba —la chica se limpió los labios—. Hace casi un año, Diamond, un chico rubio llamado Pearl y yo éramos muy unidos, pero las cosas cambiaron cuando cada uno encontró su camino, y a Diamond fue al que peor le fue, siendo honesta nunca pensé que llegaría a ese punto.

—¿A qué te refieres con "diferentes caminos"? —preguntó intrigada.

—Lo siento, Crystal —Platinum empezó a poner una voz un poco más agresiva—, es todo lo que puedo decir, si quieres saber más tendrás que ir con Diamond y ganarte su confianza lo suficiente para que obtengas ese objetivo, y como consejo personal, si quieres algo de él, tú deberás hacerlo y no esperar que él lo haga.

—Lo comprendo —finalizó Crystal, con un rostro serio.

Las palabras de Platinum solo le dejaron más dudas que las del principio, algo que ella odiaba puesto que quería tener las respuestas de todas sus dudas, pero tendría que conformarse con ello y averiguar más en las próximas semanas.

—Cambiando de tema —la heredera sacó de su bolsillo una tarjeta y se la entregó a la chica.

—¿Para qué es esto? —cuestionó intrigada.

—Como me dijiste que en tu proyecto planean ir a los tres lagos de Sinnoh, pensé que por las distancias tal vez no alcanzarían a volver el mismo día, con esta tarjeta tendrás hospedaje gratuito en varios hoteles.

—Platinum, no puedo aceptar esto —mencionó entregando la tarjeta.

—No seas modesta, Crystal, los hoteles de Sinnoh son mucho más costosos que Johto y los más baratos son horrendos, tómalo como una pequeña inversión de la familia Berlitz a tu proyecto.

—Bueno, si lo ves de ese modo —Crystal guardó la tarjeta con algo de pena y desconfianza—. Muchas gracias, te prometo que no abusaremos de esta tarjeta.

—Vamos, el dinero no es problema en este momento.

Crystal no pudo arquear ligeramente la ceja, mirando con detenimiento la expresión de relajación que tenía aquella chica. Antes de que pudiera decir algo más, Crystal pudo sentir como una mano se posaba por detrás de su hombro.

—Buenos días señoritas —Gold besó en la mejilla a Crystal y después le dio un leve beso en los labios a Platinum—. ¿De qué me perdí?

—Hablábamos del proyecto de Crystal —respondió Platinum.

—Cierto, el que haces con Diamond, un día deberías darle un poco de pastel que preparas, Crystal —opinó el chico con un tono algo burlón.

Aunque Gold se rio levemente, Crystal se sintió levemente molesta al recordar la vez que intentó hornear uno y este se quemó, cosa que no sabía Platinum y por ello no entendió las reacciones de los chicos.

—Agradece que tu novia está aquí —le respondió de forma intimidatoria—. Bueno chicos, tengo que terminar algunas cosas del proyecto, los veo luego, cuídense.

—Igualmente, Crystal —se despidió con una leve sonrisa Platinum

—Adiós, querida investigadora —se despidió Gold de manera sarcástica.

Entonces Crystal se dirigió por la derecha, directo a su departamento, mientras que la pareja se fue por la izquierda, directo a ciudad Canal.

Aunque no había conseguido las respuestas que buscaba, Crystal estaba decidida a encontrarlas tarde o temprano. Debía hacerlo para asegurar la estabilidad de su proyecto.

[…]

Dos días después

Crystal llegó a su departamento un poco apurada después de haber estado en la facultad. Ya en su habitación, la chica de ojos cristalinos sacó su computadora e investigó su próximo objetivo, el Lago Agudeza.

A diferencia de los otros dos lagos, el Lago Agudeza era el más alejado de los tres lagos que tenía que visitar, por lo que se dedicó a trazar la mejor ruta posible para llegar hasta ahí y también la mejor forma de organizar su tiempo. Mientras investigaba, su compañera de apartamento entró directamente a la habitación.

—¿Qué haces Crystal? —preguntó la castaña, interrumpiendo las cuentas de la investigadora.

—Hago cálculos de la mejor forma de llegar al Lago Agudeza, ¿tú de dónde vienes? —pregunto la chica sin dejar de hacer cálculos.

—Fui a comprar algo de comida y algunas cosas más —agitando su bolsa de compras, que emitía un ruido de botellas de vidrio chocando entre sí.

—Espero no planees otra fiesta en el departamento, no quiero volver a ver a Volkner y a Candice teniendo sexo en la sala —advirtió Crystal con algo de sonrojo y enojo.

—Esa no fue mi culpa, quien diría que esos tipos eran capaces de tener sexo en casas ajenas —comentó la chica con su particular risa—. Como sea, no pienso hacer otra fiesta, desde que Gold encontró a su "amorcito corazón" ya dejó de venir, y las fiestas sin el son muy aburridas.

—Oye, deberías estar contenta por su cambio —la chica volteó a ver a Blue.

—No tanto, se volvió un más aburrido desde que anda con Platinum.

Crystal no pudo evitar cruzarse de brazos y sonreír. Sin duda alguna Gold había cambiado de sobremanera desde que habían llegado a Sinnoh. Mirando entre su habitación encontró una pequeña postal de ella y él llegando al aeropuerto.

Y desde que había llegado a Sinnoh, Gold no perdió para nada el tiempo. Saliendo de un lugar a otro, organizando fiestas casi todos los días. La chica agradecía que él nunca fue su compañero, él hacia fiestas más locas que las de su compañera.

Sin embargo, desde que había conocido a Platinum, algo cambió seriamente dentro de él. Se pudo percatar del cambió cuando él mismo se lo confesó, hace unos meses, cuando la ayudó a meter un sofá nuevo.

Gracias por la ayuda, Gold —exclamó feliz Crystal, sentándose con fuerza sobre un gran sofá rojo cubierto de plástico—. Sin ti este monstruo seguiría afuera.

No tienes nada que agradecer, aunque una vaso de soda no estaría mal como recompensa —bromeo Gold con una sonrisa.

Crystal sonrió levemente y fue a su refrigerador a tomar una lata de refresco. Después de todos ambos estaban agotados luego de subir el sofá desde la recepción. De ahora en adelante pagaría más para que lo metieran en su departamento.

Pensé que me pedirías cerveza —confesó la chica dándole la soda—, Blue tiene bastante de la última fiesta.

Es muy temprano para eso, además ya no me gustan demasiado —admitió el chico, abriendo la lata de la soda y vaciando parte de su contenido en su boca.

¿Sera acaso que ese cambio se debe a cierta chica de ojos color avellana? —cuestionó de manera risueña.

Tiene mucho que ver con eso, chica súper seria, mucho que ver —dijo en un tono bastante reflexivo, mirando al techo.

Me lo imaginaba —riendo levemente, Crystal se quedó pensando un momento—. Debo preguntarte, ¿Por qué Platinum te hiso cambiar de ese modo? Desde que llegamos a la región no paraste de salir de un lugar a otro.

Supongo que algunas personas te cambian —Gold dejó su bebida y fue a la ventana, viendo el horizonte con una sonrisa—. No era la gran vida, llega un punto en el que amaneces tirado en una casa ajena con los calzoncillos de alguien en la cara y te preguntas si realmente eso está bien. Luego de eso, llega una persona con una forma de vida más relajada y tranquila, eso si te cambia.

Bueno, cuando estuvimos juntos eso no pasó —dijo con una pequeña risa y arqueando la ceja.

Aún éramos pequeños, ni siquiera duramos un mes —Gold cerró los ojos y rió un poco—. De todas formas, no sé, simplemente prefiero estar una tarde entera leyendo un libro con ella que estar vomitando en el sofá de alguien.

Sí, Candice aún te odia por eso—Crystal dio una leve risa.

Lo sé —Gold rio felizmente y volvió a tomar su bebida, bebiéndola completamente—. Pero, oye, finalmente encontré una chica que me domesticara, algo que ni mi madre o tú pudieron.

Supongo que Platinum es una chica especial —mencionó la chica con un tono leve de celos.

Así es, pero no te pongas celosa, mi querida investigadora, algún día encontraras a tu chico especial –Gold rio y tiró la botella en un bote de basura.

Solo espero que entonces no me lo quite Blue —bromeando.

Ambos chicos rieron en medio de la sala, mientras que la mente de Crystal volvió a la conversación con su amiga.

—Solo digamos que el maduro un poco —la chica sacó una risa delatora.

—Claro —la chica dejó sus compras en la mesa y volvió a la habitación—. Hablando de él, me citó en su departamento a las diez.

—¿Y qué es lo que quiere? —preguntó, curiosa.

—No tengo la más remota idea, tal vez quiere ir a un lugar una última vez, o cobrar la vieja apuesta del Beerpong, espero que no sea eso ultimo —Blue se sacudió los hombros mientras empezaba a buscar ropa en su closet.

—Yo te decía que no le ganarías a él en ese juego, pero nunca me haces caso, solo espero que no te pida nada imposible.

—Tal vez su "madurez" le impida pedirme cosas imposibles, —riendo levemente, mientras sujetaba dos toallas y unas sandalias—. #n fin voy a acomodar esto y tomare una ducha, estoy apestando a Turbish.

Blue se levantó y se fue a la regadera, mientras que Crystal prosiguió su búsqueda del mejor transporte. Luego de analizar todas las opciones, la investigadora terminó decidiendo viajar en su Tupeon hasta el lugar. A pesar de los riesgos de volar en una ruta con nevadas, el resumen del tiempo indicaba que el vuelo sería posible.

Sin embargo, Diamond no contaba con algún pokémon volador, por lo que decidió traer de Johto, con la ayuda del Profesor Oak, un Noctowl que había capturado en el pasado. Una vez con el pokémon en su poder llamó a Diamond para indicarle a qué hora se verían; exactamente en tres horas.

[…]

Tres horas después

Siendo las seis de la tarde, Crystal llego volando en su Tupeon a la casa de su compañero. Portando un elegante abrigo rojo y una gran mochila azul, la chica rápidamente se acercó a tocar la elegante puerta de abedul de la casa de Diamond. Luego de unos minutos, Diamond abrió la puerta.

—Buenas tardes, compañero ¿listo para irnos? —pregunto entusiasmada.

—Así es, tengo el equipo que me pediste, algo de comida y ropa abrigada —dijo Diamond, sonriendo y sujetando su gran mochila blanca—. También aliste un poco de chocolate caliente y…

La conversación de los dos fue interrumpida cuando la madre del chico apareció. En su manos traía consigo una boina morada con el logo de una pokébola.

—Diamond, olvidaste esto en el cuarto —la madre del chico de lio el abrigo al joven.

—Lo había olvidado —Diamond le agradeció a su madre y tomo la boina para después acercarse a Crystal—. Toma, Crystal, es para ti —Diamond procedió a darle la boina.

Crystal se sorprendió bastante, abriendo los ojos de par en par al ver aquella boina morada. No esperaba en lo absoluto que su compañero se la diera, y aquello le hizo sonrojarse levemente.

—¿Para mí? —preguntó de manera incrédula.

—Digamos que el clima del norte es muy frio, podrías resfriarte.

—Sí, pero yo…

—Vamos, cariño, el clima de Sinnoh no suele ser muy amable, menos en el norte, podrías resfriarte si no te cubres lo suficiente —interrumpió la madre del chico.

—De acuerdo —la chica tomo la boina—. Muchas gracias, compañero.

La textura era bastante suave y acolchonada por dentro, además de ser bastante flexible. Mirándola más de cerca se pudo dar cuenta que estaba bordada a mano, aquello la hizo sentirse un poco más apenada por el tipo de regalo que le habían hecho. Sin embargo, ya la había aceptado, por lo que se la puso rápidamente, sintiendo la suavidad de la tela en sus orejas.

Viéndose rápidamente en el reflejo de una ventana pudo ver que le quedaba bastante bien, cosa que le hizo sonreír bastante y abrazar a Diamond para agradecerle. El chico, sorprendido y nervioso, le devolvió el abrazo. Lo que ambos no notaron fue como Mesprit se encontraba en la cima de sus cabezas, volando alegremente.

—Tengo que admitir que una parte de la idea me la dio el –Diamond sonrió, mientras el pokémon hizo un guiño.

—Parece que Mesprit tiene también un buen sentido de la moda —Crystal rio levemente—. Bueno, muchas gracias por el regalo, pero será hora de irnos.

—Vayan con cuidado, tengan buena suerte —mencionó cariñosamente la madre.

Luego de un fuerte abrazo por parte de su madre, Diamond y Crystal caminaron hacia donde Tupeon lo esperaba.

—Bueno, Crystal, y ¿cómo es que llegaremos hasta el lago? —pregunto Diamond, confuso, con Mesprit en su hombro.

—Volando —respondió.

—¿Volando? Crystal, yo no tengo pokémon voladores.

—Pero yo si —Crystal sacó a Noctowl de su pokébola—. Tú viajaras en este simpático amiguito, y yo en Tupeon, tardaremos como una hora en llegar.

Entonces Noctowl tomó a Diamond de la espalda y empezó a volar rumbo al norte, a la par que Tupeon con Crystal, mientras que Mesprit los siguió de cerca.

—¡Tengo que confesar que es la primera vez que vuelo de esta forma! —Diamond gritó a su compañera, en medio del vuelo.

—¡¿Y que se siente?! —devolvió el grito Crystal.

—¡Aterrador! —respondió, aferrándose a los pies de Noctowl.

El viento era suave y el clima no tan frio, por lo que ambos no tuvieron mayores problemas con viajar a una altura más o menos alta. Con algunos interludios para que los pokémon descansaran y con un Diamond que aprendió a volar con seguridad, ambos disfrutaron del viaje.

Después de una hora de viaje pudieron avistar el gran Lago Agudeza. El clima era ligeramente más frio de lo que esperaban, pero su equipamiento les permitió soportarlo tranquilamente. Luego de aterrizar a la orilla del lago, Crystal metió a sus dos pokémon en sus pokébolas.

—Gracias chicos —dijo Crystal, guardando sus pokébolas.

—Mi primera experiencia de vuelo, fue aterradora y después divertida —admitió Diamond, sonriendo.

—Tendrás que acostumbrarte, volar es una de las experiencias más enriquecedoras de todas —comentó la chica sacando su equipo fotográfico.

—Puede que sí, para que poco a poco estoy superando el miedo a las alturas—explico Diamond.

—Tienes que ver cómo se siente volar en la cima de una montaña, es una experiencia con mucha adrenalina.

—Soy alérgico a la adrenalina en este momento.

Ambos chicos rieron, la verdad es que Crystal amaba volar cerca del Monte Mortero en Johto, y la experiencia de volar a los alrededores del Monte Corona había resultado ser más divertida de lo que habría esperado.

Luego de eso ambos empezaron a preparar todo para la investigación. Seguirían el mismo proceso que en el Lago Veraz; fotografiar los alrededores, la fauna y flora del lugar y después la cueva.

Diamond alcanzó a fotografiar una manada de Snorunt, y algunos Piloswine comiendo pasto, Crystal por su parte alcanzo a ver algunos Hoothoot en las copas de los robles y algunos Golduck en las frías aguas del lago.

Mesprit se la pasó la mayor parte del tiempo con Diamond, posando en algunas fotos y ahuyentando algunos Snover que se acercaban de manera maliciosa a las provisiones de los chicos.

Con todas las fotos tomadas, llegaba la hora de ir a la cueva. Usando el poder de levitación de Mesprit, ambos pudieron cruzar sin problemas el gran lago helado y llegar a la entrada.

—Crystal, a Mesprit le gustaría que no intentes capturar ni a Uxie y a Azelf, ellos deben vivir en sus respectivos lagos —comentó Diamond, entrando a la cueva.

—Lo hare, aunque está incumpliendo la regla estando aquí con nosotros —la chica rio mientras caminaba.

Mesprit entonces puso una cara de indignación, pero Diamond rápidamente negó con la cabeza, nervioso.

—Ella solo bromea—Diamond dirigió su mirada a Crystal—. Pensó que lo estabas corriendo del lugar.

—¡Claro que no! —gruño levemente la chica, metiendo sus manos en los bolsillos de su abrigo—. Solo decía lo irónico que era, pero su presencia aquí es muy gratificante.

Una vez dentro de la cueva, se percataron que era idéntica a la del lago Veraz, únicamente que en las paredes había pinturas relacionadas con el universo y la tierra.

Había un dibujo del sistema solar, indicando con una asombrosa precisión el ciclo de traslación de cada planeta alrededor del sol, del otro lado se encontraba un dibujo de un planisferio antiguo, con algunas rutas marcadas en ellas, e incluso algunas operaciones matemáticas básicas, y también un dibujo que resaltaba exactamente en el mismo lugar que la pareja besándose en la cueva de Mesprit. Este dibujo era un cerebro con algunos pentágonos en formas de estructuras moleculares, correspondientes a la molécula de la dopamina.

—Uxie es el pokémon que representa el conocimiento, no me extraña que los dibujos aquí tengan que ver con el conocimiento y la ciencia —confesó Crystal, tomando fotografias.

—Tal vez aparezca Uxie en cualquier momen…

La frase de Diamond no se alcanzó a completar cuando, de en medio del charco de la cueva, salió el pokémon mencionado, Uxie.

—Creo que a Uxie le gustan las sorpresas —dijo la chica, apuntándole con su cámara.

Mesprit se alegró bastante de ver a Uxie y se acercó a él, Uxie lo abrazó y ambos sonrieron de felicidad y comenzaron a flotar por toda la cueva.

—Se supone que Uxie, Azelf y Mesprit salieron del mismo huevo, por lo que son hermanos y se alegran al verse el uno al otro —dijo Crystal continuando con sus fotos.

—Efectivamente, Mesprit está feliz por ver a su hermano —Diamond sonrió y comenzó también a tomar fotos.

Mientras los dos pokémon volaban en círculos, Uxie vio a Crystal y se acercó a ella, cosa que la emociono y comenzó a tomarle más fotos.

—Que confianza que tiene —sonrió Crystal.

—Creo que tú le recuerdas a alguien —mientras decía aquello, la sonrisa de Diamond se desvaneció poco a poco.

—¿A quién? —preguntó, acariciando al pokémon.

—A la señorita…

El ánimo de estar acariciando a un pokémon legendario se desvaneció al escuchar aquello. Rapidamente soltó al pokémon y volteó a ver a su compañero, el cual parecía estar un poco triste.

—¿Por qué?

—Eres una chica inteligente, muy inteligente, igual que la señorita —admitió, metiendo sus manos en los bolsillos de tu abrigo—. Supongo que detectó esa inteligencia.

—Vaya, no esperaba eso —el tono tan triste con el cual hablaba su compañero le asustó un poco—. Bueno, yo soy Crystal, supongo que también podemos tener cosas en común.

Después de una gran sección de fotos y algo de video, la cueva empezó a oscurecer, los chicos habían estado mucho tiempo y no se percataron de cuando cayó la noche.

Los tres se despidieron de Uxie, quien volvió a desvanecerse en su charco de agua.

Ya fuera, Crystal notó que sería muy peligroso volver de noche, por lo que le comento a Diamond hospedarse en un hotel, el aceptó y fueron a ciudad Puntaneva.

Llegaron a un famoso hotel, que Diamond reconoció perfectamente como uno de los hoteles del padre de Platinum, comentó que era demasiado caro hospedarse ahí, pero Crystal le mencionó la tarjeta que le dio Platinum para hospedaje gratuito, este no tuvo más remedio que aceptar.

Finalmente les dieron la suite de lujo del hotel, con 2 camas matrimoniales, mini bar y televisión con cable e internet.

Al llegar a la habitación, Crystal decidió acostarse en la cama y sacar sus cosas para trabajar, a la par que Diamond fue directamente a tomar el teléfono negro de la mesita de noche para llamar a su madre, no quería preocuparla después de todo.

Una vez explicándole la situación, su madre se quedó muy tranquila, a pesar de intuir que algo así pasaría, después de todo el lago Agudeza se encontraba relativamente lejos, por lo que simplemente se despidió de su hijo y les deseó buenas noches.

—Perdona la tardanza, mi madre está contenta con que estemos los dos bien —Diamond puso su mochila en la cama y decidió recostarse un poco.

—No te preocupes, compañero, lo que toca ahora es terminar los datos, ojala no nos quedemos dormidos —sonrió la chica, tecleando en su laptop.

—Esta vez no será —Diamond saco la bitácora de su mochila, junto a una pluma y empezó a escribir.

Había bastantes datos que recopilar para la investigación de la chica, y sobretodo muchísimo papeleo que Diamond debía escribir. Esta era la parte que, siendo honestos, más amaba Crystal de tener un compañero, dividir el trabajo era una completa bendición.

Mientras Crystal terminaba de vaciar datos, recibió la notificación de un correo, un correo de Gold. Aunque no lo abrió, aquello le hizo recordar lo que había ocurrido en la cueva, y al ver que Diamond parecía estar bastante normal, la chica decidió aprovechar aquel momento.

—Oye ¿puedo preguntarte algo? —preguntó Crystal algo tímida.

—Claro —respondió alegremente el chico.

—Tal vez no deba meterme en esto, pero… ¿Qué paso con tus amigos?

Diamond se sorprendió bastante al escuchar aquello. Lentamente dejó lo que estaba haciendo, suspiró y miró al techo de la habitación, pensativo.

—Si quieres puedes guardártelo, no es nece…

—Pearl, Platinum y yo éramos los mejores amigos –interrumpió Diamond—. Compartíamos todo juntos, íbamos a todos los lugares juntos, como las ferias de libros, las obras de comedia y concursos de cocina, éramos como hermanos los tres… hasta que un día Pearl se enamoró de Maylene y fueron novios, él se separó del grupo y solo quedamos Platinum y yo, hasta que ella se enamoró y se hizo novia de Gold, desde entonces ellos procuraban a sus parejas y casi nunca nos veíamos, solo quede yo solo…

—Oh, lamento escuchar eso —Crystal solo bajo la cabeza.

—Debería estar feliz, mis dos mejores amigos son felices, eso debería ser suficiente, ¿no? —Diamond sonrió levemente, para después sentir como las lágrimas comenzaban a brotar de sus ojos—. Es solo que yo los extraño.

Crystal entonces se levantó y se acercó a Diamond para abrazarlo, mientras que el respondió abrazándola más fuerte y poniendo su cabeza en su hombro, Mesprit entonces abrazo también a los dos.

—Tranquilo, compañero, sé que es difícil lidiar con esto, pero estoy segura de que esto pasara —Crystal tomó la cabeza del chico.

—No es así, mis mejores amigos se olvidaron de mí, y nunca volverá a ser como antes —las lágrimas del chico empezaron a caer, mojando levemente la blusa de la chica.

—Podrás encontrar nuevos amigos, créeme —Crystal detuvo el abrazo y movió a Diamond para verlo a los ojos, Mesprit solo observaba sobre la cabeza de Diamond.

—No como ellos, en especial como ella…

Crystal quedo un poco desconcertada al escuchar la palabra ella, dentro de su cabeza comenzó a unirse un pequeño rompecabezas.

—Diamond, encontraras a alguien mejor, y aunque no sea mucho, puedes considerarme tu amiga.

—¿Hablas enserio? —la miró a los ojos, sorprendido que de ella le dijera por su nombre.

—Claro, eres mi compañero de proyecto y eres bastante amable conmigo, que clase de persona seria si no te considerara un amigo —la chica sonrió y abrazo al chico—. Ahora tomaremos un poco chocolate caliente, pediremos algo de comida para que estés mejor ¿te parece?

—Pero ¿Y el proyecto? —cuestionó Diamond limpiándose las lágrimas.

—Lo haremos en la mañana, por ahora toma ese teléfono y llama a la recepción, yo buscare una buena película.

—De acuerdo —Diamond entonces abrazo de nuevo a Crystal—. Eres una gran persona.

—Tú también Diamond —Crystal sonrió y correspondió el abrazo.

Una vez finalizado el abrazo, Diamond llamó a la recepción para pedir comida nocturna, mientras Crystal buscaba una buena película, y Mesprit le ayudaba a elegir una, esa noche no sería de trabajo, sería una pequeña noche de películas para curar los males.

[…]

Ciudad Jubileo

Blue llegó a la hora acordada con su amigo. Aunque en el fondo tenía la esperanza de que podría pasar una buena noche con su amigo en algún bar, el ver el departamento completamente limpió y calmado de Gold le hizo abandonar esa idea.

—Me alegra que hayas venido a tiempo Blue —saludó Gold, con una taza de café en sus manos—. Adelante.

—A mí no tanto, ¿dime que quieres que haga, mandilón? —dijo molesta Blue.

—Tranquila, tómatelo con calma, un paso a la vez —respondió Gold riendo levemente.

Blue entonces entró al departamento de Gold y se sentó en el gran sofá negro de la sala del chico. Este de inmediato se sentó a su lado y siguió bebiendo su café.

—La última vez que me dijiste que me lo tomara con calma, termine besando a Thorton por alguna razón —la chica hizo una expresión de asco—. De solo recordarlo me da nauseas.

—Que viejos tiempos, a pesar de todo Thorton es un chico muy inteligente, y en realidad estaba enamorado de ti.

—Pero yo no de él, ese día de la cita me dijo que había una probabilidad de no sé qué tantos porciento de que fuéramos novios, es un chico muy extraño.

Ante aquello Gold no pudo evitar sacar una leve risa. Recordaba a la perfección ese castigo, y le causaba bastante gracia. Sin embargo, el recordar el regaño de Platinum le hacía detener su risa.

—Como sea, para empezar con esto quiero preguntarte, ¿Conoces a Diamond?

—¿El chico del proyecto con Crystal?

—Ese mismo

—No, solo lo he visto unas veces en la universidad ¿Por qué?

—Bueno, antes de que Platinum y yo fuéramos novios, él estaba enamorado de ella, sin embargo cuando comenzamos a andar, el chico aparentemente se puso bastante triste, algo que la afecta bastante también.

—¿Puedes ir al punto? —preguntó, algo irritada

—Mira, aunque no lo parezca a mí también me da un poco de lastima el chico…

—Debiste haberlo pensado cuando le quitaste a Platinum —Blue interrumpió con una risa sarcástica.

—¡Déjame terminar! —gritó levemente Gold— El punto es que, tu misión será hacerlo feliz de la forma más íntima posible, si sabes a lo que me refiero —guiñando el ojo.

Blue no era precisamente una chica tonta para no entender una indirecta tan obvia. De inmediato la chica comenzó a ponerse roja, frunció el ceño y se levantó.

—¿Me estas decidiendo que quieres que yo?

—Vamos Blue, sigue demostrando que tu aun eres la mejor en esto —dijo Gold, con un cierto tono serio bastante raro.

—Eres un tarado —la chica apuntó con su puño a la cara del azabache y frunció aún más el ceño—. Enserio crees que yo me foll…

—Te recuerdo que cuando me ganaste acepte besar a Silver —Gold puso una cara de asco.

Aquellas palabras le hicieron desbloquear aquel recuerdo. No pudo negar que aquello había sido divertido en su momento, por lo cual su enojo disminuyó bastante.

—Si sabes que hay una diferencia entre sexo y un beso gay, ¿verdad? —preguntó Blue, arqueando una ceja.

—Supongo que depende de cómo lo veas —alzando los hombros—. Además, Diamond es un chico bastante tierno, ¿por qué no intentarlo? No es como si no lo hubieras hecho con peores

—Enserio sigues siendo una persona terrible —Blue puso su manó en la frente y negó con la cabeza—. Además, estas suponiendo que Diamond piensa con el pene, no creo que simple sexo lo haga feliz.

—Meh, todos tenemos instintos, hasta Diamond —admitió Gold, terminando su café—. Intenta salir con él, tal vez te des cuenta que es alguien adorable, después de todo, ¿qué tienes que perder? —preguntó, arqueando la ceja.

—No soy una puta para acostarme con quien quieras —Blue se cruzó de brazos, enojada—. Haremos esto, saldré con él, si me agrada entonces lo hare, ¿te parece?

Aquello hizo que Gold sonriera de satisfacción.

—De acuerdo, tenemos un trato —dijo, ofreciéndole la mano—. Esa es la Blue que conozco.