Y aquí esta el nuevo capitulo.
Un dato curioso es que en el fic original se me habia olvidado por completo una escena xD.
Espero les guste uwu.
Enjoy :D
Capitulo III: ¿Protegido?
Luego de su aventura por el lago Agudeza, Crystal y Diamond decidieron tomarse unos días para trabajar en el documento final del proyecto. La recepción de proyectos se llevaría a cabo en dos semanas, pero habían recolectado suficiente información de dos de los pokémon legendarios para empezar a empezar a poner a prueba sus hipótesis. Iban a un buen ritmo.
Para ello utilizaron las videollamada, les ahorraba mucho tiempo y les permitía trabajan mejor usando sus medios de preferencia. Ambos formaron un increíble equipo que era tan eficiente que les permitía tener tiempo para charlar de sus vidas y congeniar. Debía admitir que hablar con Diamond era bastante divertido.
—Me di cuenta que tenía la blusa al revés cuando toda la clase comenzó a reírse —mencionó apenada la chica, riendo ligeramente.
—Eso pasa cuando no duermes bien —respondió Diamond. Mesprit se encontraba con él y no pudo evitar reír un poco.
—¡Oye, no fue divertido! —reclamó la chica con un leve sonrojo y un falso enojo—. Si había dormido bien, es solo que no me fije al momento de ponérmela.
—Tal vez tu cerebro estaba al revés —Diamond se llevó las manos a la barbilla.
—Estoy segura de que a ti también te paso algo así ¿o me equivoco?
—Algo así, la noche anterior me quede hasta la noche hablando con Pearl, solo dormí cuatro horas y en la escuela estaba demasiado somnoliento para notar que la gente me miraba raro por tener los pantalones al revés, al igual que la camisa y…
Antes de poder terminar su anécdota, Mesprit y Crystal comenzaron a reír levemente, provocando un leve sonrojo por parte del chico.
—No se rían, fue algo penoso.
—Perdón, es que fue algo hilarante —dijo mientras se limpiaba algunas lágrimas de la risa—. Más lo de los pantalones.
—Todavía no comprendo cómo es que no me di cuenta, debe ser de esos misterioso de la vida —Diamond se quedó pensativo, mirando fijamente el techo.
—¿Magia pokémon? —preguntó Crystal graciosamente, alzando los brazos.
—Como la magia del espagueti, la de las papas fritas, la de los pasteles de naranja…
Crystal entonces comenzó a reír de manera peculiar, una risa de alegría y algo de satisfacción. Platinum le había dicho que cuando Diamond le contara un chiste o algo parecido que tuviera que ver con la comida, en ese momento ella se habría ganado la amistad de Diamond.
—Sabes, en este momento mi estómago tiene ganas de probar la magia de unas deliciosas papas fritas —confesó Crystal, poniendo una de sus manos en su estómago.
—Yo igual, aunque tengo más antojo de un pastel de vainilla —mencionó Diamond, saliéndole un poco de saliva por el labio.
Crystal estaba tan entretenida y feliz con la conversación que no escuchó a Blue entrando al departamento. Blue por su parte notó las risas de los chicos y se acercó con cautela hacia las puertas de la habitación. Al darse cuenta que Crystal hablaba con Diamond un pequeño suspiró salió de sus labios, seguidos de unas pequeñas palmadas en el rostro que le dejaron una expresión perversa con la cual avanzó hacia la sala.
—¿Cuál es tu sabor de pastel favorito? —preguntó el chico, poniendo sus manos en su mentón.
—Creo que sería el de frambuesa ¿Por qué? —preguntó intrigantemente.
—Por nada en especial, solo quería saberlo —confesó Diamond, un poco nervioso—. Sabes, recuerdo que a Pearl pensaba que la cereza era…
—Crys, ¿no has visto mi camisa que me regalo Silver? —preguntó una voz por detrás de Crystal.
—Oh, Blue, si está en la… ¡Blue! —se dio la vuelta, y gritó al ver a su amiga.
Blue se encontraba en ropa interior, meneándose por el cuarto para acercarse a Crystal. Con aquella caminata meneaba de un lado a otro su cintura, moviendo ligeramente las costuras que sobresalían de sus bragas azules y provocando que sus pechos también rebotaran ligeramente. Al llegar con Crystal, la chica cruzó sus largas piernas y se inclinó hacia ella, provocando que sus pechos se vieran más voluptuosos desde la perspectiva de Diamond.
—No grites ¿acaso estás hablando con alguien? —preguntó la castaña, fingiendo curiosidad.
—Sí, estoy hablando con mi compañero del proyecto, serviría mucho si te pusieras algo de ropa.
—Oh tu amiguito, Diamond —Blue se inclinó un poco más para que Diamond pudiese ver su rostro—. Hola, guapo —saludó con una gran sonrisa.
—Ho-hola señorita Blue —saludó de vuelta con nerviosismo.
El chico estaba bastante rojo. Giró rápidamente la mirada para no hacer contacto visual con Blue. Al instante de ver aquella expresión en el rostro de Diamond, Blue no pudo evitar lanzar una pequeña risita.
—Oww, esta sonrojado por verme, eres una ternurita —mencionó Blue con ternura—. Pero no veas demasiado, tu novia podría molestarse.
—Se-señorita, yo no tengo novia —corrigió Diamond—. Cre-creo que es un mal momento, si quiere podremos seguir luego, señorita Crystal.
—Oh, ¿acaso te incomodó? —preguntó poniendo cara de inocente.
—N-no, es solo que…
—¡Blue, vete a poner algo de ropa en este momento! —gritó Crystal, molesta.
Aquello provocó que Diamond y Blue se asustaran bastante. Al voltearla a ver, Blue se percató que su amiga parecía bastante molesta, por lo que decidió que había recopilado la suficiente información que necesitaba.
—Tranquila, solo jugada —respondió con una sonrisa y un tono acaramelado—. Nos vemos, pequeño Diamond —se despidió lanzando un pequeño beso.
Blue se fue de la habitación caminando de manera armoniosa y agitando una vez más sus caderas. Al retirarse, Crystal pudo devolver la mirada y encontrarse con un Diamond bastante nervioso y sonrojado. Estaba molesta con Blue, pero el ver a ese chico de esa forma le hizo sentirse… ¿molesta? No estaba segura a que se debía aquello, pero lo sentía.
—Diamond, te tomare la palabra, hablamos mañana —dijo Crystal de manera cortante.
Antes de tan siquiera poder despedirse, Crystal colgó la llamada. Se sentía enojada, bastante enojada. Luego de unos segundos intentando calmarse, la chica cerró la laptop de un golpe y caminó hacia Blue de manera agresiva.
—¡¿Qué rayos te sucede?! —gritó Crystal al ver a su compañera.
—Oye, tranquila, solo fui cordial con el chico, además no me dijiste que estarías hablando con él —Blue miró a Crystal con extrañeza mientras se ponía su falda roja.
—Tal vez no deberías estar semi-desnuda por todo el departamento.
—Por si no te has dado cuenta, yo pago la mitad del departamento, tengo derecho a estar desnuda si quiero —recriminó con coraje.
—Sí, pero no enfrente de alguien como Diamond —Crystal atacó de nuevo, su cara se había vuelto roja.
—¿Acaso estas celosa? —preguntó arqueando una ceja.
—¿Qué? ¡No! —contestó nerviosa y sonrojada.
—Oh ya entendí —Blue hizo un pequeño chasquido seguida de una pequeña risa—. No te preocupes, no pienso arruinarlo esta vez —la chica caminó hacia la habitación.
Crystal se quedó confusa ante aquella declaración.
—¿A qué te refieres? —preguntó, confusa.
—Ya sabe, lo que pasó con Gold, tu sabes —Blue sonrió de manera perversa—. Esta vez no lo hare, o al menos eso intentare.
El rostro de Blue se sonrojó y se ensombreció ligeramente, recordando un evento del pasado que creía olvidado. Sin embargo, el solo hecho de ser mencionado le hizo sentirse mal, sintiendo una pequeña presión en el pecho.
—No es lo mismo, Blue —respondió, volteándola a ver.
—Claro, como digas —riendo—. Bueno, me tengo que ir, llegare en la noche.
Sin decir una palabra más, Blue se fue del departamento. Crystal se quedó parada en medio de la habitación, de piedra. Su mente se encontraba centrada en aquel viejo recuerdo, un recuerdo que le hizo soltar una pequeña lagrima.
Luego de secarla, la chica avanzó lentamente hacia su cama y se recostó en ella, intentando pensar en otra cosa. Esto no podía ser lo mismo que aquella vez, esto era diferente. No podía, no debía ser lo mismo. No quería volver a pasar por lo mismo dos veces.
[…]
A la mañana siguiente, Crystal aun reflexionaba sobre lo que había pasado el día anterior. Había decidido sentarse bajo un árbol del patio de la facultad de física para mirar un poco sus fotos del Lago Agudeza. Aunque su parte consiente intentaba enfocarse en las imágenes que aparecían en su teléfono, su parte inconsciente seguía analizando lo que había ocurrido. Estaba tan exhorta en sus fotografías que no notó cuando Diamond se acercó a ella con las manos hacia atrás.
—Hola, Crystal —saludó con un poco de timidez.
—Oh, hola, Diamond —Crystal volvió rápidamente a realidad—. Oye, me gustaría disculparme por lo de ayer, mi comportamiento no fue el adecuado.
—No se preocupe, fue un poco mi culpa por reaccionar así.
—No tienes que disculparte, fue mi culpa —sonriendo levemente—. Algunas veces me pongo un poco loca con este tipo de situaciones —la chica rio un poco mientras guardaba su teléfono.
—Usted no es loca, la verdad es una chica muy linda e inteligente, y por eso —el chico dejó de ocultar sus manos— le traigo este pequeño regalo.
Lo que traía en sus manos y que había estado ocultado era un recipiente transparente de tapa azul. El rostro de Crystal expresaba curiosidad al tomar el recipiente y abrirlo. Dentro había un pastel, perfectamente circular, cubierto de betún blanco y una gran capa de frambuesa sobre él.
—Wow, D-diamond, no debiste molestarte —Crystal se sonrojó de sobremanera al verlo.
—Es un pequeño obsequio para que no estés enojada, nadie puede enojarse con un pastel de frambuesas hecho en casa —Diamond sonrió, mientras que Mesprit salía de su espalda.
—Espera, ¿tú lo horneaste? —preguntó, sorprendida.
—Fue un trabajo en conjunto de Mesprit y mío —mirando al pokémon—. Él ayudó mucho a conseguir las frambuesas.
Crystal no pudo evitar sentirse conmovida por aquel acto. Ver aquel pastel y los ojos llenos de felicidad de Diamond le hicieron sentir como su corazón comenzaba a latir con mayor fuerza. Mientras la chica comenzaba a sonreír de felicidad, Mesprit se elevó y comenzó a girar entre ellos, de manera bastante feliz.
—Parece ser que a Mesprit le gusta —Diamond se le quedó mirando.
Crystal ignoró las pequeñas escamas rosadas que Mesprit lanzaba y el retumbar de su corazón. Se levantó y se acercó a Diamond, el chico volteó y se sonrojó al verla abrirle sus brazos y darle un abrazo.
—Muchas gracias, Diamond —sonriendo.
—De-de nada, Crystal —respondió Diamond, con nerviosismo—. Si quieres, puedes llamarme Dia.
—Oh, en ese casó —Crystal se separó—. Llámame Crys.
—De-de acuerdo, Crys —al momento de sonreír, las escamas de Mesprit comenzaron a brillar tenuemente.
—¿Qué te parece si vamos a una mesa de allá y comemos juntos el pastel? —preguntó Crystal.
—Claro, seguramente Mesprit también disfrutara comer un poco…
—¡Hola chicos! —gritó una voz femenina.
Al voltear ambos se encontraron con Blue. La chica vestía con unos jeans negros ajustados y una blusa naranja que dejaba expuesto su plano estómago y sus hombros.
—Hola, Blue —el rostro de Crystal se desencantó al ver a su amiga con esa ropa.
—Hola, señorita Blue —saludo alegre Diamond.
Al verla, Mesprit dejó de volar y se acercó a Diamond, a la par que las esquemas que había dejado tras de él se volvían más grises.
—¿Qué hacen? —sonrió coqueta la chica, acercándose a Diamond.
—Nada, de hecho Crys y yo íbamos a comer un pastel que le prepare —sonriendo de manera inocente.
—Así que le diste un pedazo de pastel a ella y no me guardaste nada a mi ¿eh? —preguntó haciendo un pequeño puchero.
—Bueno, es que…
—¿Qué quieres, Blue? —reclamó con enojo.
—Oye, tranquila Crys, solo vengo a robarte a Diamond para ir a salir unas horas —confesó, tomando el brazo del chico.
—¿Y-yo? —preguntó confuso el chico.
—Lo que escuchaste, o ¿acaso no quisieras salir conmigo? —interrogó la chica, abrazando con fuerza el brazo de Diamond y acercándolo a sus pechos.
—No-no es eso, solo que Crys y yo…
—No te preocupes por mí, Dia, sal con Blue, no hay problema —la chica fingió una sonrisa—. Si quieres, podemos comer el pastel luego en nuestro departamento.
—Perfecto, entonces partamos de una vez —Blue jaló a Diamond ligeramente—. Nos vemos, Crys.
—¡Adiós Crys y Mesprit! —gritó Diamond, siendo jalado del brazo por Blue.
Crystal se quedó de piedra viendo como Diamond y Blue se alegaba. Conforme se perdían entre los edificios de la facultad, su falsa alegría se convertía en pena. Se sentía mal, sentía otra vez aquella extraña presión en el pecho. Luego de un suspiró, la chica negó con la cabeza.
—Y otra vez paso —Crystal intentó cerrar el recipiente, pero algo la detuvo—. ¿Qué estas cosas no eran rosada?
Las escamas de Mesprit se habían vuelto grises y no emitían ningún tipo de brillo. Crystal lentamente se sentó y tomó una para analizarla. La textura era áspera y agrietada.
—¿Cómo es que sacas escamas? —le preguntó a Mesprit.
Mesprit no respondió, simplemente la miró con un rostro de decepción, cosa que Crystal no parecía entender.
—¿Por qué me miras así? —preguntó.
Mesprit suspiró con molestia y tomó la mano de la chica, intentado levantarla, como era normal no pudo levantarla, por lo que ella se levantó y sostuvo la mano del pokémon. Mesprit intentó llevarla hacia la dirección donde Diamond y Blue se había marchado, por lo que al darse cuenta de eso, Crystal se rehusó.
—No voy a entrometerme en ello, no me gusta que Blue se acerque a si a Dia, pero es su vida —confesó la chica.
Mesprit de todas formas tomó su mano y le indicó que fueran a un lugar, Crystal bufó con pesadez, tomó sus cosas y lo acompañó. Después de seguir al pokémon por diez minutos, finalmente llegaron a la cafetería, donde el pokémon tomo unos vasos desechable y los lleno con algo de agua y los puso en una mesa en forma de triángulo.
—Ok, ¿que se supone que harás con esto? —preguntó la chica curiosa.
Mesprit entonces creo una bola de energía y la lanzó hacia un vaso, creando una pequeña explosión dentro del vaso.
—¿Estás jugando Beerpong? Pero eso que tiene que ver con Blue y… ¡Gold! —la chica gritó al por fin entender lo que Mesprit quería decirle, recibiendo una confirmación por parte de Mesprit—. Que Blue se acerque de esa manera a Diamond, es por la apuesta de juego de ella y Gold.
Mesprit sonrió y confirmó su sospecha, mientras este tiraba a la basura los vasos con su poder psíquico.
—¿Pero para qué? —Crystal se puso a pensar sobre que le habrá pedido Gold a Blue— ¿Para qué sean novios? Blue hubiera declinado, ella le gusta ser libre ¿Besarlo? Lo hubiera hecho más rápido ¿Una cita? Blue no se viste de esa manera para una cita así, a menos que lo que quiera sea… —los ojos de Crystal se abrieron por completo y miró a Mesprit con miedo.
Al verlo Mesprit asintió por la cabeza. En ese momento, mientras Crystal sentía como la sangre se le subía a la cabeza, las escamas comenzaron a brillar en un color rojo tenue.
—No puede ser, tiene que tratarse de una broma —trató de negar la chica—. Tengo que ir con él para confirmarlo.
Crystal entonces se levantó y saco a su Tupeon, le ordenó que la llevara al departamento de su amigo usando vuelo, el pokémon la tomo con sus garras y juntos salieron de ahí, mientras Mesprit volaba hacia otro lado.
[…]
—¡Calma ya voy! —Gritó Gold, corriendo a la puerta.
El chico se encontraba descansando en su sofá cuando alguien golpeo con desesperación su puerta. Molestó, el chico abrió la puerta y se sorprendió al ver a Crystal con una mirada enojada.
—¿Qué pasó, Crys? —preguntó, asustando.
—¿Qué le pediste a Blue? —reclamó Crystal, casi gritando.
—Oye tranquila, trata de relajarte ¿quieres un vaso de agua? —Gold trató de calmar a la ya furiosa chica.
—¡No! Quiero que me digas en este momento que fue lo que le pediste a Blue, y no quiero que me des excusas o me eva…
—Le pedí que se acostara con Diamond —respondió sin inmutarse—. Pasa, si quieres que te explique mejor.
Crystal se quedó algo helada por la forma tan simple en que le dijo la verdad, tenía pensado mil reclamos para el azabache, pero ahora tendría que buscar nuevos.
—¿Quieres jugo de naranja o soda de limón? —pregunto Gold a su invitada, abriendo el refrigerador.
—¿Por qué? ¿Qué quieres lograr? —preguntó Crystal, volviendo en sí misma.
—Oye, aunque no lo creas, me preocupa también Diamond, mas por Platinum —Gold sacó un envase con jugo de naranja y empezó a servir en dos vasos de cristal.
—Y tu forma de despreocuparte es que Blue tenga sexo vacío con el —exclamó enojada Crystal.
—No, mi plan es que si Diamond tiene la oportunidad de tener relaciones con la chica más sexy de la universidad, puede que eso le provoque felicidad —explicó Gold, tomando sus dos vasos y dándole uno a Crystal.
—¿Acaso eres un idiota? —preguntó molesta, mientras tomaba el vaso y lo dejaba en la mesa— ¿Enserio crees que con eso, Diamond se ponga mejor? No sabes cómo es ese chico.
—Es un hombre, y como todo hombre, tiene necesidades, como me lo dijo Platinum cuando le conté la idea, tener sexo con Blue, liberara una cantidad de dopamina exagerada, por consiguiente dejara la depresión.
—¡¿Platinum estuvo de acuerdo?! —gritó Crystal aún más sorprendida.
—Así es, ella es una chica muy lista, y me dijo que, a nivel cerebral, será el mayor punto de placer que pueda experimentar.
—¡Ustedes dos están completamente locos! —gritó Crystal enojada.
—A los locos los llaman genios —Gold guiñó el ojo.
Crystal no podía creer lo que estaba escuchando, literalmente Gold y Platinum estaban de acuerdo con que Blue se acostara con Diamond, y estaban completamente convencidos de que era una buena idea. ¿Con que clase de enfermos se había metido? ¿Acaso todo el mundo se había vuelto loco?
—Es lo más estúpido que has dicho en toda tu existencia —reclamó—. ¿Tan siquiera has pensado que su estado mental volverá al inicial cuando Blue lo deje?
—Eso Platinum ya lo planeó —respondió, bebiendo un poco de su jugo—. Si el experimento funciona, puede que eso le dé la confianza necesaria para qué pueda conseguir otra pareja, Blue solo funcionara como encender la mecha para convertir a Diamond.
—¿Estas consiente de que lo quieres convertir en lo que eras tú? —la mirada de Crystal expresaba total repugnancia.
—Una versión más light, con algo de suerte tendrá la misma suerte que yo y conseguirá una chica que lo vuelva la persona más feliz.
Definitivamente aquellos dos habían perdido el juicio. Crystal estaba tan furiosa que podría patear a Gold en ese mismo instante y noquearlo, o romperle la maldita nariz.
—Eres un idiota, un maldito idiota —su tono de voz reflejaba clara desesperación—. Voy a detener esto, no voy a dejar que Diamond sufra por algo así.
—Puedes intentarlo, si quieres —Gold subió los hombros de manera despreocupada—. Aunque claro, Blue seguramente ya esté llevando a Diamond a un lugar más… privado.
Crystal reaccionó con velocidad al escuchar aquello. Sacó su teléfono e intentó llamar a Diamond. Sin embargo nadie le contestaba, aunque lo intentaba, su teléfono y el de Blue no contestaban. Sus ojos se llenaron de genuina desesperación mientras Gold miraba de manera impasible la escena.
—¡¿Por qué demonios haces esto?! —preguntó Crystal, desesperada.
—Ya te lo dije, Crys —respondió—. Además, ¿qué es lo que te preocupa? Solo es tu compañero de proyecto, déjalo tener su vida.
—No solo es mi compañero, Gold, él es… —la chica se detuvo y se llevó las manos al pecho— mi amigo.
—Tal vez deberías simplemente dejarlo, quien sabe e igual lo disfrute. No eres su madre para sobreprotegerlo.
—Él es mi amigo, Gold, en todos estos días he logrado quererlo lo suficiente para que me importe —la chica se sentó en el sillón—. Escucha, él es más emocional, necesita un lazo emocional para sentirse alegre. Si le das sexo con alguien que no tiene un lazo, entonces terminara peor.
—Hmm, nunca te había visto proteger a alguien así, ni siquiera a mí —Gold cerró los ojos de manera reflexiva—. Lo siento, pero no puedo hacer nada, ya sabes cómo es Blue, si tiene el trabajo dudo que lo deje.
Crystal aún seguía enojada, tenía ganas de golpear a Gold enserio, estaba a punto de hacerlo. Sin embargo, no podía hacerlo. Aunque soltara un puñetazo limpió en la cara de Gold, aquello no evitaría que Blue lo hiciera con Diamond.
Mirando a todos lados, una idea surgió en su mente. Al principio la descartó, pero el ver la expresión seria y sin emociones de Gold le hizo aferrarse a ella. Cerrando los ojos, la chica apretó los puños y habló.
—Quiero hacerlo por ella.
Gold entonces escupió de golpe el líquido que estaba ingiriendo, para después limpiarse con el brazo la boca.
—¿Qué dijiste? —preguntó sorprendido el azabache, dejando su vaso en la mesa.
—Yo quiero ser la que lo haga —respondió, sonrojada—. Ya te lo dije, con Blue no tiene un lazo, conmigo sí.
—Tienes una rara forma de proteger a la gente —Gold aún seguía sorprendido por la declaración de la chica.
—Es la única opción que me dejas, Gold —respondió, suspirando—. Ustedes dos son unos malditos enfermos, pero si quiero sacarlo del juego, debo aceptar las reglas primero.
—Pareces bastante determinada en hacerlo —admitió Gold, sacando su teléfono— ¿Acaso estas enamorada?
Aquella pregunta le hizo sonrojarse aún más. Con pesadez bajó los hombros y suspiró.
—Tal vez
—Ya veo. Entonces tenemos un trató, déjame llamar a Blue.
—¿Te contestara?
—No te preocupes, ella espera más que nadie mi llamada.
Gold de inmediato llamó y recibió pronta respuesta. Mientras conversaba, Crystal se quedó pensando lo que iba a hacer. No estaba segura de que aquello era una buena idea, pero sin duda era mejor a que Blue lo hiciera.
En cierto punto se sintió aliviada de que Blue no tocara a Diamond. Sin embargo, no sabía si era por qué ahora le tocaba a ella. No sabía si realmente lo estaba protegiendo como amigo, o como otra cosa. ¿Acaso aquel deseó por protegerlo no eran más que celos?
—Listo, Blue abortó el plan —dijo Gold, cerrando su teléfono—. Seguramente Diamond llegue pronto a su casa.
—Gra-gracias, supongo — Crystal suspiró—. Tengo que irme, en dos días iremos al lago Valor, lo más probable es que haya lo haga, adiós Gold.
—Adiós Crystal — se despidió Gold con una sonrisa.
Crystal entonces salió del departamento, con su mente hecho todo un lio, tenía que pensar todo lo que había pasado este día. Al irse, Gold tomó su teléfono y buscó a su novia y le marcó.
—Hola amor —saludó Gold—. El plan está siendo todo un éxito, Crystal ya acepto que está enamorada de Diamond, o al menos algo así —Gold sonrió de manera maliciosa—. Quien diría que somos tan buenos en esto.
[…]
El día de la investigación en el lago Valor finalmente había llegado. Ambos chicos habían llegado al mismo tiempo gracias a que Diamond había conservado el Noctowl que Crystal le prestó.
Al llegar, Diamond no pudo evitar ignorar la extraña actitud de Crystal. La chica parecía distraída, nerviosa, rascándose varias veces los codos y mirando continuamente de un lado a otro.
—Buenos días, Crys —saludó Diamond, con una sonrisa.
—Hola, Dia, buenos días —respondió de manera seria
—¿Esta bien? —preguntó Diamond, arqueando la ceja.
—¿Hm? Sí, estoy bien —Crystal intentó cambiar, sin éxito, su expresión.
—Parece que algo la molesta —Mesprit salió por detrás de Diamond y fijo su mirada en Crystal.
—No es nada, solo no he podido dormir del todo bien —confesó, acercándose a él.
—Eso no es bueno, recuerde que todos merecemos un sueño reparador. Cuando terminemos debería irse a su departamento a descansar, se lo meceré.
Crystal solo alcanzó a atinar una pequeña sonrisa y asentir con lentitud. La chica realmente no se encontraba del todo bien; se sentía sumamente nerviosa y asustada por lo que tenía que hacer.
Podía negarse, podría simplemente decirle a Gold que si lo hizo sin hacerlo y él realmente no sabría si es cierto. Sin embargo, sentía un extraño miedo a que Gold la descubriera y terminara enviando a Blue una vez más. No entendía de donde nacía aquel miedo casi irracional. Su mente se dividía en dos pensamientos que no la dejaban estar tranquila consigo misma.
Sin embargo, la chica si tenía un plan para llevar aquello acabo. Un plan tan eficiente que no solo le ayudaría con Diamond, también le ayudaría con su proyecto. Aquello residía en las escamas de los dioses de los lagos.
"Las escamas de Mesprit reaccionan a las emociones y las potencializan si entran en contacto con los humanos…" "… Si mi teoría es correcta, no solo Mesprit debería liberar esas escamas, también los otros dos; Uxie con el conocimiento y Azelf con el valor, la determinación…" "… Entonces, si uso las escamas de Azelf, yo podría…"
Esa era su teoría, las escamas de los pokémon podrían tener un efecto en los humanos, un efecto que, de ser cierto, podría darle el valor de hacer aquello que ella desea; acostarse con Diamond. Ella misma se pondría aprueba, ella sería el conejillo de indias para comprobar esta teoría.
Ese era el plan que tenía en mente mientras organizaba sus cosas y sacaba una pokébola que tenía escondida en su mochila. Ante la atenta mirada de Mesprit, ambos cruzaron el lago con su ayuda. Antes de entrar, Crystal lanzó la pokébola que escondía lejos de la cueva.
La cueva de Azelf era idéntica a las otras cuevas vistas, resaltando esta por varios símbolos de seres humanos y pokémon enfrentándose a varios enemigos. Crystal miraba los dibujos con interés a medias, mientras que Diamond grababa todo.
—Un hombre con una espada enfrentando un Hydreigon, un Keldeo enfrentado a un Kyurem y un chico enfrentado a un gigante —la chica pasaba sus dedos por la pared de la cueva y miraba de reojo atrás de ella—. Muy interesante, la verdad.
—Las escrituras representan el valor, de lo que es responsable Azelf —dijo Diamond, grabando—. ¿Creen que Azelf esté aquí?
—No sé, tal vez Mesprit nos pueda ayudar —volteando a ver el pokémon.
Mesprit miró a Crystal con un rostro de desaprobación, para después negar con la cabeza y comenzar a girar alrededor del centro de la cueva. De pronto, del agua que descansaba en la cueva apareció el pokémon que buscaban; Azelf.
Al ver a su hermano, Azelf comenzó a jugar con él y girar alrededor de ellos. Diamond se alegró al ver aquel hecho, mientras que Crystal se le miraba un poco más ansiosa.
—Bueno, parece que ya está listo —Diamond dirigió su mirada hacia ambos y comenzó a grabarlos.
—Solo necesitaremos unas tomas más y luego…
Crystal intentó hacer un movimiento rápido de muñeca, pero Mesprit rápidamente se acercó a ella y la detuvo, confundiendo a la chica. Crystal se quedó mirando fijamente a un Mesprit con un rostro de desaprobación. Fue entonces que negó con la cabeza, provocando que la extraña figura que se empezaba a alzar en la entrada de la cueva se retirara.
Con eso hecho, Mesprit cerró los ojos y se alzó para susurrarle algo a Azelf. Al terminar, Azelf aceptó con la mirada y comenzó a volar alrededor de Crystal, lanzando escamas azules. Aquella inesperada sorpresa dejó a Crystal con un contrariado. ¿Mesprit la apoyaba o estaba en contra?
—¡Rápido, Diamond, hay que recolectar estas escamas! —gritó Crystal, sacando de su mochila un gran recipiente.
Diamond asintió y sacó un frasco para recolectar la mayor cantidad de escamas posibles de las que caían al suelo. Azelf se detuvo después de unos segundos, dejando a ambos con una buena cantidad de escamas recolectadas.
Luego de eso, Mesprit y Azelf siguieron jugando mientras los chicos seguían documentando e investigando alrededor de la cueva. Crystal se encontraba alegre, finalmente tenia aquello que le podría funcionar para hacer lo que había prometido. Y, aunque estuviera nerviosa, algo dentro de ella quería que esto pronto terminara para que ambos estuvieran en el hotel y pudiese poner en marcha su plan.
