Los personajes no me pertenecen son de Masashi Kishimoto.
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La historia es de mi autoría y está inspirada en la canción de Bruno Mars titulada "Talking to the moon".
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Este fic está participando en el reto #voiceforyou# organizado por la página de Facebook ShikaTema: Hojas de Arena.
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No se olviden que hay talentosos/as autores/as participando en este reto, así que visiten la página para que se deleiten con los demás fics, que se estarán publicando a partir del trece de febrero.
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Agradezco el apoyo que me han brindado en mis otros proyectos, me alegran el corazón. Y me encantaría que me dieran su opinión sobre este.
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El fic está dedicado a mis dos hermanitas bellas que siempre las estoy molestando con mis locuras y están ahí para mí, Nanita y KaryKC sin ustedes no escribiría n_n.
POV Shikamaru
La desesperación que me agobia es tal que abro los ojos de golpe, el sudor perla mi tenso cuerpo, mi respiración está agitada pero aún con la desorientación observó entre las penumbras que estoy frente al tablero de shōgi y una botella a medio beber de sake, del cual tomó el resto para pasar infructuosamente el nudo que siento en la garganta.
Eso explica la pesadilla tan vívida que acabo de tener, pues otra vez analizo todas las posibilidades que tuve y en su momento no realicé. Las lágrimas amargas afloran, sin poder contenerlas fluyen libremente.
Con mano temblorosa agarro el marco que yace boca abajo cerca del tablero, resguarda la última fotografía que es testigo fiel de que una vez fuiste mía y no solo un sueño etéreo.
Tus hilos dorados brillan radiantes, mientras tus preciosos ojos verdes me miran distraídamente con un sonrojo en tus mejillas y una sutil sonrisa adorna el conjunto de la felicidad que refleja tu rostro. Yo por otra parte estoy perdido en la embelesante mujer entre mis brazos que ahora es mi esposa.
La foto de nuestra boda me trae devuelta el increíble tiempo que vivimos juntos, la embriaguez que siento debido al alcohol se mezcla con aquella dicha de que fueras mi esposa, de tenerte entre mis brazos y juntos tocar el cielo. Fui tan feliz de encontrar lo que nunca esperé, en ti, mi bella y problemática princesa del viento.
Ya que solo tú fuiste capaz de sacar a relucir lo mejor de mi; un cobarde al que le gustaba solo observar las nubes y aún así se armó de valor para pedirte aquella primera cita, aquel beso robado, y con el tiempo la propuesta de matrimonio. La vida se compone de pequeños momentos, aquellos que disfruté a tu lado con cada fibra de mi ser y aun llevo grabados a fuego en mi corazón.
Pero los recuerdos no son sólo dulces y el sueño que acabo de tener me lo recuerda agobiantemente, sin embargo, no hace falta cerrar los ojos para volver a revivir las cruentas imágenes.
Una emboscada nos esperaba en medio del desierto, numerosos y poderosos oponentes que cazaban a los consejeros de los Kages en muestra de desafío e inconformidad. Tenían conocimiento de cada técnica que poseemos y un plan de acción para cada movimiento, no era un ataque al azar ni mucho menos. Cansados y malheridos enfrentamos a los últimos oponentes, más el líder aún se encontraba con la suficiente fuerza para hacer su último movimiento, asegurando con una sonrisa siniestra que se llevaría a la tumba a uno de nosotros como mínimo; no sabía que tan equivocado estaba.
Todo ocurrió en cámara lenta, yo tenía una rodilla en el suelo sosteniendo mi brazo para que no colgará terminando de desprenderse, ya no podía realizar sellos y solo me quedaba defenderme lo mejor posible. Con gran alivio lo vi observarme, yo sería su blanco y no tú, que estabas un poco alejada de mí acabando con el último oponente, te encontrabas también en el límite de tu chakra. No pude moverme para evitar el ataque que se cernía sobre mí, confiado en que sería el último que el oponente realizaría, cerré los ojos en espera del golpe que nunca llegó, te habías puesto frente a mí con tu abanico extendido frenando los numerosos kunai. Sin embargo esa solo fue la distracción perfecta para que el enemigo apareciera detrás de nosotros, con una katana envuelta en chakra que atravesó mi hombro izquierdo, tu espalda baja y salió por tu abdomen.
Nuestros gemidos de dolor se mezclaban mientras la espada era retirada, con pesadez te volviste blandiendo el abanico cerrado para mandar a volar a ese infeliz. El arma resbaló de tus manos y torpemente te atrapo para acomodar tu cabeza en mis piernas. Sé que no soy capaz de hacer un esfuerzo sobrehumano para cargarte y salir corriendo, y aunque lo pudiera hacer, no llegaría a tiempo, pues estamos a medio día de Suna. Y ante ese escenario solo me queda por desear una cosa, que la muerte llegué por mí también.
La sangre brota de tu cuerpo llenando mis manos que intentan, en vano, frenarla. Me siento como un maldito inútil, sin poder creer que tu vida se esté apagando lentamente y no pueda hacer nada más que decirte cuánto te amo, mientras mi rostro está bañado por las lágrimas de desesperación. Siento la calidad de tu cuerpo abandonarte lentamente mientras el brillo de tus hermosos ojos verdes se apaga irremediablemente. Esbozas una de tus cálidas sonrisas lo mejor que puedes y susurras con tu último aliento lo que debería de ser mi tabla de salvación.
Mi temor más grande se hace realidad y todo lo que se escucha en la obscuridad es el grito desgarrador que irrumpe en aquel paraje desolado, donde solo yo estoy con vida.
Vuelvo a la realidad con la desolación carcomiendo mi ser, así que como ya es costumbre, agarro la cajetilla de cigarros para abrir el shōji y sentarme en la orilla del tatami. Poder observar aquel jardín que fuera tu lugar favorito es lo único que puede brindarme un poco de paz. Debo reconocer con tristeza, que si no fuera por mi madre este pequeño paisaje estaría marchito completamente. Del primer girasol que te regale hiciste que se duplicarán día con día, y ahora es una zona bastante amplia llena de vida. Aquella hermosa flor que simboliza la promesa que hicimos de amarnos para siempre. ¿Acaso crees que trasciende la muerte?
Enciendo el cigarrillo a sabiendas de que era algo que no te gustaba y lo hago con la esperanza de escuchar tu letanía. Han pasado cinco años desde que te perdí, sin embargo yo me quedé en pausa desde ese fatídico día, no hay diferencia entre estar dormido o despierto, si es de día o de noche; la pesadilla se repite en mis retinas una y otra vez. El no poder besar tus dulces labios, contemplar la fiereza y ternura de tus ojos verdes, perderme en la embriaguez de tu cuerpo para fundir nuestras almas en una sola.
La desolación pesa tanto aquí.
Y lo siento mi amor por no poder cumplir lo que me pediste ese día mientras agonizabas, pero vivir sin ti no puedo. Nada tiene sentido sin ti, yo morí ese día que te fuiste sin mí. Ahora solo queda el cascarón vacío que intenta engañar a los demás diciendo que está bien. Que finje una sonrisa cuando le brindan otra, ya no siento la calidez de un abrazo ni la ternura de una caricia. Ya no hay nada que romperse dentro de mi ser, así que nuestros amigos deberían dejar de preocuparse por mí y verme con esa compasión reflejada en sus ojos. No deberían esperar que esté agradecido porque me salvaron la vida, porque no es así. Se preocupan porque converso con tus girasoles como si pudieras responderme a través de ellos. Aunque sé que la cordura no me acompaña más, estoy seguro que puedo verte cobijada en la obscuridad cerca de los girasoles, de cierta manera pienso que me escuchas.
Sé que tengo antecedentes de depresión y realmente no sé cómo mi madre puede sobrellevar la ausencia de mi padre, ni Kurenai la de Asuma; pero yo soy un cobarde, así es, y solo espero impaciente el día en que tú y nuestro hijo vengan por mi.
¿Por qué demoran tanto?
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-FIN-
