Al día siguiente, cuando fueron a tomarse el Expreso de Hogwarts, se encontraron a la línea Roca suspendida por un paro.
-Vamo a tener que ir en bondi -dijo Ron.
Al final se tomaron el 129 ramal 10, sobre la plaza Constitución. Iba hasta las re pelotas. Los señores Weasley se despidieron por la ventana y volvieron a la estación, donde vivían. El señor Weasley tomaba un vino Toro del cartón y la señora Weasley iba comiendo unas garrapiñadas. Al final el 129 dobló una esquina y se perdieron de vista. Subieron a la autopista y avanzaron por Avellaneda.
-Harry -dijo Hermione en voz baja, cuando un grupete de wachines se bajaron en Mitre y se pudieron sentar-. Todo esto que pasó, en el mundial… Capaz deberías decírselo a tu padrino, ¿no te parece?
-¿A Sirius? No sé, Hermione, vos sabés que Sirius está prófugo de la justicia. Escapó de la cárcel de Devoto el año pasado.
-Pensé que lo habían liberado cuatro horas después de que entró por matar a doce muggles -dijo Ron.
-Sí, eso fue hace años, pero después volvió a entrar por trata de blancas, lo largaron al día siguiente, entró otra vez por femicidio en 2013 y aunque lo largaron a las tres horas tuvo que volver el año pasado porque la noticia de que robó un supermercado chino salió en los medios y ahí sí que le clavaron cinco años, por eso tuvo que escaparse.
-Ah claro, la cagada fue que salió en los medios -dijo Hermione.
-Sí, olvidate, sino estaría libre, pero ahora tuvo que quedar prófugo. Y fue la primera persona que logró escaparse de la cárcel de Devoto.
-¿Este mes?
-No, esta semana. La anterior hubo una fuga de veinticuatro mortífagos. Igual eran amigos de un juez, así que es obvio que los ayudaron desde adentro.
Cuando al final llegaron a Hogwarts, entraron todos al Gran Salón y se sentaron en la mesa de Gryffindor. Dumbledore apareció delante de todos y los saludó con los brazos extendidos y su sonrisa característica.
-¿Cómo anda la barra? -tiró-. Bueno, gente, me gustaría hacer un anuncio. La escuela de Hogwarts no sólo será su hogar este año…
-¡No me digan que otra vez no alcanzan las aulas y derivan a toda la casa Hufflepuff al otro edificio en Berazategui! -protestó Ernie Macmillan-. ¡Está todavía más hecho mierda ese! ¡Que manden a Ravenclaw por una vez, ¿no?!
-¿Qué bardeás, gil? -tiró Michael Corner desde la mesa de Ravenclaw-. ¡Nosotros ya nos tuvimos que fumar dormir en el Bosque Prohibido el año pasado por la fuga de gas en nuestra torre!
-No, chicos, chicos -llamó Dumbledore, pidiendo silencio-. ¡CIERREN LA BOCA, LA PUTA MADRE!
Se callaron todos.
-Como decía -siguió Dumbledore-, no va a ser solo su hogar… porque tenemos unos invitados especiales este año. ¡Démosle todos la bienvenida a las chicas de la escuela de magia Castelobruxo, y a su directora, Madame da Silva!
Se abrieron las puertas del gran salón y entraron un montón de minas re buenas, con polleritas cortitas y topsitos re escotados. La copa de jugo de calabaza de Ron se cayó al piso y se hizo mierda. Seamus casi sufre un paro cardíaco. Hermione revoleó los ojos, indignada. Al final de las minitas venía la directora, una mina enorme y morena.
-¡Y a nuestros amigos del norte! -siguió Dumbledore-. ¡La escuela Ilvermex!
Entraron unos flacos re estereotipados, todos con bigote, sombrero mariachi y ponchos rojos, blancos y verdes. Había uno al final que venía de jean y camisita, diferente a los demás. Se notaba que le re chupaba un huevo todo eso y hacía re la suya, re en otra. El director iba al lado chupándole las medias, haciéndole masajes y abanicándolo.
-No -Ron quedó con los ojos como platos-. No puede ser… No puedo creerlo…
-Si, ya sé, es Camilo Krum -dijo Hermione, con desinterés.
-No, no hablaba de él -dijo Ron-. ¡No puedo creer el morfi que acaba de aparecer en la mesa! ¡No comía nada hacía días!
Ron casi llora de la emoción. Había carnes, pollo, asadito, papas, ensaladas, de todo. Empezaron a morfarse todo hasta explotar. Esa noche, los pedos de Harry y Ron se olieron en toda la casa de Gryffindor.
Al día siguiente, tuvieron su primera clase de Defensa contra las Artes Oscuras con el profe nuevo, Ojoloco Moody.
-Les voy a enseñar los maleficios imperdonables -dijo el tipo a la clase-. Se supone que son ilegales, pero acá en Argentina los pueden usar tranqueta que no pasa nada. Ayer le tiré un cruciatus a un tipo que se me cruzó con el auto en Cabildo y Juramento. Un pelotudo, casi me toca el chasis. Pero siempre tengan un poco de carpa, por si los ve la yuta. A ver vos, el boliviano, pasá al frente. Vamos a probar si te sale.
Después de la clase, bajaron al vestíbulo, donde los chicos estaban tirando su nombre en el mate de fuego, para participar del Torneo de los Tres Magos. Ron todavía pegaba saltitos por el efecto de todos los maleficios imperdonables que el profe le tiró en la clase.
-¿Van a participar? -les preguntaron a Fred y George.
-¿Ven eso de ahí? -dijo Fred, señalando alrededor del mate-. Es una línea de la edad. La dibujó Dumbledore. No puede pasar nadie que no tenga diecisiete años.
-¿Y qué van a hacer? -le preguntó Ron-. ¿Van a tomar una poción de envejecimiento para burlarla?
-No, gil -dijo George-. ¿Para qué somos magos? ¡Wingardium Leviosa!
El papelito con el nombre de George se elevó en el aire y flotó mediante magia hasta llegar flotando arriba del mate de fuego, y se metió adentro.
-Listo -dijo George-. Hay que ser vivos, ¿viste? Nos vemos en la cena, chicas.
Esa noche, anunciaban los campeones de cada casa. Estaban todos reunidos en el gran salón, cuando Filch dejó el mate de fuego en medio de todos y Dumbledore pidió silencio para hablar.
-Gloria eterna… -empezó a decir Dumbledore-, es lo que le espera al campeón o campeona de cada casa… o campeone. Pero recuerden: solo uno podrá pasar a la historia, y levantar la copa de los Tres Magos. ¡Vamo a ver quiénes son los campeones! Moody, hacé que el mate tire los nombres.
Moody estaba al lado del mate de fuego, tocándolo con su varita y tirándole hechizos. No pasaba nada.
-Tiene que tirar una luz -le dijo Dumbledore-. Fijate si están bien puestos los encantamientos.
-La puta madre -se quejaba Moody, tocando el mate con su varita una y otra vez-. No me sale, la concha del mono.
-Bueno, llamá al soporte técnico -dijo Dumbledore-. Se debe haber jodido de nuevo.
-No laburan los lunes.
-¿Probaron tirarle un Expecto Patronum? -sugirió la profe McGonagall-. A mí a veces me funciona para arrancar la secadora de pelo.
Dumbledore levantó el mate de fuego y se puso a mirarlo desde todos lados. "Industria Argentina", decía en la parte de abajo.
-La puta madre, es nacional -dijo Dumbledore. Le pegó un golpazo contra la mesa, y entonces se encendió una llamarada de fuego azul y saltó un pedazo de papel por el aire. Todos aplaudieron, emocionados.
-Ahí va -contento, Dumbledore agarró el pedazo de papel-. ¡Y la campeona de Castelobruxo es… Florence dos Santos!
Una minita con unas tetas impresionantes se levantó del grupito de las chicas de esa escuela y avanzó sonriente hacia Dumbledore. El viejo le pasó el pedazo de papel y la piba se lo quedó mirando.
-Pero si aquí näo está meu nome -dijo la flaca-, esto é um número, ¿qué é isto?
-Mi teléfono -Dumbledore le guiñó un ojo y la pibita salió corriendo, asustada-. Bueno, gente, vamo que ahí sale el segundo nombre…
El mate de fuego escupió otro papel y Dumbledore lo atrapó al vuelo.
-Y el ganador de Ilvermex es… ¡CAMILO KRUM!
El gran salón explotó en aplausos. El chabón pasó caminando re canchero entre medio de todos, sonriendo con sus dientes re blancos, mientras sus compañeros le tocaban unos boleros con unas guitarras. Cuando pasó al lado de Harry, Ron y Hermione, giró la cabeza y le sonrió a Hermione. La piba se hizo la que ni cabida, mirando para otro lado, pero era obvio que se había recontra mojado toda.
-Bueno, vamos con el último -Dumbledore se quedó mirando el mate, pero no salía nada-. Vamos, a ver… A ver si sale… Vamos…
Frustrado, Dumbledore levantó el mate de fuego con violencia y empezó a estamparlo contra el piso con furia, haciéndolo todo mierda mientras lo golpeaba una y otra vez, recontra sacado.
-¡FUNCIONÁ, APARATO DEL ORTO!
Salió un escupitajo de fuego y tiró otro nombre, que cayó al lado de las patas de la mesa de profesores.
-Bueno, menos mal -Dumbledore suspiró mientras levantaba el papel y lo leía-. Y el ganador de Hogwarts es…
Se quedó seco. Se borró la sonrisa de su cara.
-Debe haber un error -Dumbledore quiso tirar el papelito a la mierda y volver al mate para buscar otro, pero Snape se había acercado y le sacó el papel de la mano.
-Acá dice que Draco Malfoy -dijo Snape, leyéndolo- ¡Felicidades, Draco!
Empezó a aplaudir, mientras Draco se levantaba de la mesa de Slytherin, re contento.
-¡Está mal! -gritó alguien de Gryffindor-. ¡Pero si no tiene diecisiete!
-Banquen un toque, acá salió otro papel -dijo Dumbledore, sacando un papel del mate de fuego-. Ahí va, ahora sí. ¡CEDRIC DIGGORY, SEÑORAS Y SEÑORES!
Se puso a aplaudir, pero nadie le siguió la corriente. Todos en Slytherin ardían de bronca.
-¡Pero si salió Draco! -gritaban.
-Sí, viejo, ¿qué te pasa? ¡Salí yo! -gritó el pibe, re caliente.
Y entonces el mate escupió otro papel. La profesora Sprout se acercó corriendo y lo levantó del piso.
-¡HANNAH ABBOTT!
Hannah se levantó también, re sonriendo y saludando a todos. Pero ahora el mate de fuego había escupido otro papel, que levantó McGonagall.
-¡FRED WEASLEY!
-¡VAMOS, CARAJO! -dijo Fred, pegando un salto, y aplaudido por toda la mesa de Gryffindor.
-¡ROGER DAVIES! -gritó el profesor Flitwick, que había juntado otro papel del piso-. ¡Y TAMBIÉN LUNA LOVEGOOD!
-¡LAVENDER BROWN! -gritó McGonagall.
-¡PANSY PARKINSON! -gritó Snape.
-¡DEAN THOMAS!
-¡Buena, Dean! -gritó Seamus, al lado de Harry, aplaudiendo y dándole palmadas en la espalda al pibe, mientras se ponía de pie para ir con los demás campeones.
-¡CRABBE!
-¡JUSTIN FINCH-FLETCHLEY!
-Moody, ¿qué carajo pasó? -le preguntaba Dumbledore al profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, mientras el mate de fuego seguía escupiendo nombres, y los jefes de las casas se tiraban al piso y buscaban nombres de sus alumnos entre medio de todos los papeles en el piso.
-¡Ni puta idea! -decía Moody, desesperado, tratando de frenar al mate, que no dejaba de largar nombres-. ¡Debe ser por todos los encantamientos que le metimos para arreglar el torneo, Dumbledore! ¡Jodieron toda la máquina!
-¡Chhhhsstt! ¡Callate, pelotudo!
-Eso pasa por contratar amigos suyos en vez de profesores calificados -protestaba Trelawney, indignada-. La seguridad del mate de fuego debía ser una mierda. Todos los pendejos metieron su nombre y seguro le metieron también un encantamiento para que puedan salir todos elegidos como si fueran parte de una cuarta, quinta, sexta escuela, y así. Y también, el viejo este pone al pelotudo ese de Moody a configurar la seguridad del mate de fuego, y el tipo ni siquiera terminó Hogwarts.
-¿Por qué no te predecís la raya del orto y la cerrás? -le gritó Moody, que trataba de frenar al mate de fuego en el piso.
-¡ESTO ES INDIGNANTE! -gritó el director de Ilvermex, furioso, poniéndose de pie y pegando una palmada a la mesa.
-¡HOGWARTS NAO PODE TER VEINTE CAMPEONES, PUTA QUE PARIU! -gritaba da Silva.
-¡ESCUCHEN TODOS! -dijo Dumbledore, tratando de frenar el caos que se había armado en todo el gran salón-. ¡ES EVIDENTE QUE LA MÁQUINA SE DESCOMPUSO! ¡EL ÚNICO DE LOS CAMPEONES QUE ES VÁLIDO ES CEDRIC DIGGORY, ¿ESTÁ CLARO?!
-¿Y QUIÉN DICE ESO? -gritó Draco Malfoy.
-¡YO DIGO! ¡ES MI ESCUELA Y SE HACE LO QUE SE ME CANTA LA CHOTA, ¿ESTÁ CLARO?! ¡Y YO DIGO QUE GANÓ CEDRIC DIGGORY! Bueno, y Harry Potter, que debe andar por acá por el piso. Minerva, ¿encontraste a Harry? ¡BUSCÁ BIEN, CARAJO, TIENE QUE ESTAR!
-¡¿QUÉ?! -dijo Harry, boquiabierto de la sorpresa.
-¡SOS UN HIJO DE PUTA! -Ron saltó encima de Harry y le clavó un puñetazo en medio de la mandíbula con todas las fuerzas. La sangre salpicó toda la cara de Hermione, que empezó a gritar como histérica a los alaridos.
-Estoy dispuesto a llevar este caso a tribunales -dijo Snape, que sostenía a Draco de los hombros y miraba a Dumbledore con furia-. El abogado de la familia Malfoy va a encargarse de que Draco compita como campeón, ¿no es así, Oneto?
-Así es, señor Snape -dijo Oneto, el abogado nivel Dios, que estaba al lado suyo. Se dirigió a Dumbledore: -Mi cliente solo pide que se respete la ley, Dumbledore. Draco fue legítimamente elegido para participar en el torneo.
-La puta madre, tienen a Oneto, estamos en el horno -Dumbledore se dio una palmada en la cara.
-Barty, Barty, ¿qué dice el reglamento del Torneo? -le preguntó McGonagall a Barty Crouch, que acababa de llegar.
-El mate de fuego constituye un contrato mágico vinculante -explicó el señor Crouch-. Aunque bueno, el juez es amigo mío y podemos alegar que el mate de fuego no estaba en pleno ejercicio de sus funciones, no creo que haya problema…
-Yo creo que sí va a haber un problema -dijo Oneto, avanzando hacia él-. Es un contrato mágico vinculante establecido mediante la ley 27.414 del código penal, inciso B. Mi cliente fue legítimamente elegido para participar en el torneo.
-La puta madre, no hay forma de discutir con este chabón -dijo Barty Crouch-. Escuchame, Oneto, ¿por qué no lo hablamos en el cuartito ese de allá atrás? Podemos hacer un arreglo…
-¿Está sugiriendo hacer una transacción ilegítima sobre los derechos individuales de las partes, comúnmente conocido como "tranza"? -dijo Oneto, muy serio-. Porque le recuerdo que es una grave violación al código penal y puede inhabilitarlo a ejercer en su cargo público durante dos a cinco años y prevé pena de hasta dos años de prisión por fraude público.
-Bueno, ya fue -dijo Crouch, con la mirada de todos en el gran salón encima de él-. No queda otra, Albus. Bueno, a ver, escuchen todos: A partir de este momento, Draco Malfoy, Cedric Diggory, Hannah Abbott, Fred Weasley, Justin Finch-Fletchley, Crabbe, Roger Davies, Lavender Brown, Luna Lovegood, Pansy Parkinson, Dean Thomas, Hermione Granger, George Weasley, Colin y Dennis Creevey…
-¡Sííí! -gritó Colin Creevey, re contento-. ¡Sabía que iba a funcionar meter nuestro nombre si le decía a mi lechuza que lo tirara! ¡Nunca deja de entregar una carta al destinatario!
-La seguridad de ese mate de fuego era una puta mierda -se lamentó McGonagall, negando con la cabeza.
-…Susan Bones, Terry Boot, Cho Chang, Goyle, Ernie Macmillan… -seguía diciendo Crouch.
-¡Ron, pará un poco! -gritaba Harry, porque Ron no dejaba de cagarlo a trompadas en el piso, y la gente alrededor no les daba ni pelota-. ¡Te digo que yo no metí mi nombre en el mate!
-¡MENTIROSO! -Ron le encajó otra trompada. Hermione había tratado de separarlos al principio, pero después se puso a chamuyar con Camilo Krum haciéndose la linda y se olvidó de los otros dos.
-…Ginny Weasley, Romilda Vane y Nigel, son todos oficialmente campeones de Hogwarts del Torneo de los Tres Magos -finalizó Crouch-. Básicamente todos menos Ron Weasley.
-¡NOOOOOOOOOOOOOOOOO! -gritó Ron, y le pegó a Harry todavía más fuerte, re caliente.
-Harry también, ¿no Barty? -preguntó Dumbledore, preocupado-. ¿Harry Potter?
-No encontramos su papel -dijo Barty-. Capaz quedó por ahí en el piso en algún lado.
-Bueno -Dumbledore bajó la voz y sacó un fajo de billetes del bolsillo, que le pasó a Barty-. Hagamos como que lo encontraste, ¿estamos?
Barty asintió mientras se guardaba el fajo de guita.
-Y Harry Potter -dijo entonces, acomodándose la corbata-. Bueno, gente, eso es todo. ¿Alguna pregunta?
Madame da Silva tiró una botella de whisky de fuego re furiosa, que golpeó a Barty en la cabeza y lo dejó tirado en el piso, inconsciente. El director de la otra escuela, Igor Hernández, escupió a Dumbledore en la cara y se fue del gran salón con toda la bronca, dándole una patada a Colin Creevey de pasada, que saltaba de felicidad y bailaba con el hermano.
-Bueno, linda, nos vemos en la biblioteca entonces -Camilo le guiñó un ojo a Hermione y se fue. La chica, que no dejaba de sonreír y acomodarse el pelo, se acordó de Harry y Ron y vio que estaban los dos tirados en el piso sobre un charco de sangre.
-No sos más mi amigo -dijo Ron, mirando a Harry con una cara de ofendido total-. No vuelvas a hablarme nunca.
-Me voy a culiar a tu hermana -le dijo Harry desde el piso, con el labio partido y chorreando toda sangre-. Me tiene las re ganas. Ya vas a ver.
-Andate a cagar.
-Soy famoso y tengo plata -le dijo Harry, haciéndole fuck you con el dedo-. Y vos sos un pobre infeliz envidioso de mierda. Andate a hacer la paja con las fotos de tía Muriel, pelotudo.
-Chupame la pija.
-Andá, imbécil, no te quiero ver más la cara.
Ron le pegó un puñetazo a la mesa de Gryffindor con toda la bronca y se fue a la mierda. Hermione ayudó a Harry a levantarse y le arregló la cara con la varita.
-Bueno, parece que somos campeones del torneo -le dijo, mirando por donde se había ido Camilo Krum-. Vamos a tener que entrenar.
-Sí, no quiero escuchar hablar de Ron nunca más, ¿me entendiste?
-Si yo no estaba hablando de él…
-¡DIJE QUE NUNCA MÁS, HERMIONE! -Harry estaba re caliente. Se fue a la habitación, dejándola sola ahí.
-Buenas, buenas -dijo Hagrid, que acababa de llegar al gran salón, sacándose los lentes para el sol y guardándoselos en la camisita de verano que tenía puesta, re sonriente, metiéndose en la mesa de profesores-. Disculpen, se me hizo tarde dándole de comer a los escregutos, ¿todo piola por acá?
-Sí, tranqui -le dijo Madam Pince, la bibliotecaria-. Dumbledore quiso arreglar el Torneo de los Tres Magos pero los alumnos vulneraron la seguridad del mate de fuego y salieron todos elegidos porque Moody nunca terminó Hogwarts y no supo arreglarlo bien, y está acá porque es amigo del director, y cuando saltó la ficha se cagaron todos a piñas, apareció el abogado nivel Dios contratado por Lucius Malfoy y quedaron todos elegidos para participar, y los directores de las escuelas invitadas quedaron re calientes.
-Ah, está bien -dijo Hagrid, poniéndose a comer con desinterés todo el banquete que todavía había en la mesa-. Tranqui entonces, lo normal. ¿Me pasás la salsa, Minerva? -y se puso a hablarles de cuánto habían crecido los escregutos ese verano.
