Día 5 Mafia/Criminal AU: "Mío"
De alguna forma, Dick siempre supo que su vida estaba siendo controlada por alguien más. No podía verlo ni comprobarlo, pero lo sentía.
—Muévete—siseo el guardia empujándolo dentro de la celda —GARJ961201 asegurado, cierren la puerta. —continuo hablando el sujeto mientras él era encerrado en una de las tantas habitaciones de la prisión.
El día que mató a Tony Zucco y vio las caras horrorizadas de los miembros del circo, supo que iría a prisión, sin embargo jamás imaginó que sería enviado a una cárcel de máxima seguridad solo por asesinar a un criminal de poca mota.
Dentro de la celda apenas y se podía ver, un foco por encima de su cabeza era lo único iluminaba la estancia.
—Dick Grayson— una voz ronca y gélida salió de entre las tinieblas, revelando a un hombre sentado en un sillón de tela aparentemente cara.
Él se encogió sin saber cómo era que él desconocido sabía su nombre.
— ¿Quién eres?
— ¿No me reconoces?—Dick observó con atención su cara, analizando los rasgos aristocráticos y los ojos cielo, salvajes. Después de unos segundos lo reconoció uno de los líderes de las mafias más importantes de todo el mundo, el cual había sido apresado unos meses atrás.
—Bruce Wayne —El hombre avanzó hacia él, tratando de acorralarlo. Dick respondió poniéndose en defensa, quizás no era un peligroso reo pero estaba dispuesto a defenderse de quien lo agrediera. — ¿Cómo sabes mi nombre? ¿Qué quieres de mí?
Bruce se burló.
— ¿Cómo no saber tu nombre? Fui yo quien te trajo aquí— él se quedó pasmado. Bruce aprovecho eso para acercarse aún más y tirarlo del cabello, para cuando él reacciono, Wayne ya lo tenía contra la puerta.
—He esperado tanto…—dijo Bruce, oliéndole el cabello.
— ¡Suéltame!
Wayne lo obligo a mirarlo, analizándolo con esos fríos ojos que parecían enfermos de algo que comenzaba a repugnarle.
—Fuiste tú quien decidió que nuestro primer encuentro fuese aquí, yo quise darte un futuro, un trabajo, una…
— ¿¡De qué demonios estás hablando!?—exclamo con voz ahogada.
—Tengo que admitir que te puse a Tony Zucco enfrente para medir tu fuerza de voluntad—continuó hablando ignorando sus quejas— pero me alegro de que lo hayas matado, eso demuestra que eres tan humano como yo.
— ¡Quítate!—Dick se las arregló para sacar una mano y golpear al hombre, alejándolo de él. Bruce lo miro sin expresión.
—Lo dejare pasar esta vez, pero pronto aprenderás que no debes levantar la mano contra tu dueño.
— ¿Dueño? Estás loco.
— ¿En serio? El día que murieron tus padres ¿Quién crees que pago el funeral? ¿Los gastos de los viajes del circo por todo el mundo? ¿Tu universidad? ¿El arrendamiento de tu departamento en Blüdhaven?
Dick sintió que le daban una bofetada. De nuevo la sensación de ese hilo negro que controlaba su vida volvía a manifestarse.
— ¡Mientes!
—Dile eso a mi cuenta bancaria.
—Eres mío desde el momento en el que puse mis ojos sobre ti—dijo volviendo a acorralarlo.
—Aléjate—susurró sintiendo que colapsaba.
—Eres mío ahora y para siempre.
