"Munr."

Por B.B. Asmodeus.


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Fandom: How to Train Your Dragon, 1 & 2, Dragons: Riders of Berk. (Sí, por fin he caído.)

Parejas: Hiccup/Toothless (principal); menciones de un pasado Hiccup/Astrid.

Rating: ADULT. TODAVÍA EN LUNA DE MIEL.

Categorías: Romance, Humor, Drama. Lemon, pero no de una manera tradicional. Uso de mitología y lenguaje Nórdico.

Sinopsis: Post-HTTYD 2. Justo cuando Hiccup y Astrid están a punto de contraer nupcias, un ritual de una vieja espiritista vikinga expone una dura realidad a la pareja—el alma de Hiccup ya le pertenece a alguien más.

Advertencias: Romance entre Dragón/Humano. No me agrada la idea de Humano!Toothless. Menciones de personajes de los libros de Cressida Cowell.

Notas/Spoilers: En este universo alterno Valka fue nombrada Jefa, en lugar de Hiccup. En mi opinión, no fue justo obligar a Hiccup a ser alguien que no quería, sólo para otorgarle más poder. Además, me enfurecí con el hecho de que Toothless ahora tiene que cargar en su consciencia, cierto asesinato…


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V.

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"Estás por quebrarte.

Y no sé cuánto de esto podrás aguantar.

Quiero ver el animal en ti, escapar.

¿Y puedes sentir el fuego quemando por tus venas?

Estás por quebrarte."

-Florrie (Live a Little).

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Hiccup estaba arruinado.

Totalmente arruinado.

Pensar en el mundo de afuera, esperando más allá de las cortinas, solamente le causaba aferrarse a Toothless con más arrebato.

Todo había cambiado.

El estómago de Toothless se elevó con las fuerzas de sus respiraciones, y el cuerpo de Hiccup flotó en conjunto. Con sus ojos todavía cerrados, Hiccup sonrió.

Completamente arruinado. Después de esto, Hiccup ni siquiera pensaría en mirar a otras personas.

Porque lo admitía: aun estando con Astrid, había existido cierta tendencia en Hiccup a coquetear con otros blancos. Nada fuerte. Una mirada considerante por aquí, una etérea sonrisa por allá. Una línea ingeniosa, dirigida con el objetivo de causar risitas… Por años, Camicazi y su persona, habían armado un extraño juego de combate verbal, siempre retándose con nuevos piropos, para ver que tanto se podían tomar desprevenidos el uno al otro, a la hora de entrenar esgrima… Era divertido. Más nunca, se lo habían tomado en serio.

El mismo Hiccup no había perdido de vista la invitación en los ojos de Eret, Hijo de Eret, durante las lecciones a las que el nuevo integrante se había suscrito. Hiccup no estaba ciego y no estaba hecho de piedra. Podría haber sido considerado indeseable por la primera década de su vida, pero junto con haberse ganado el respeto de su pueblo, también se había ganado una sana dosis de autoestima. Así que podía ser, que tal vez, cuando la invitación de Eret había sido puesta a sus pies, su ego lo había disfrutado. ¿Quién lo podría culpar?

No había importado, porque pasara lo que pasara, Hiccup era leal de corazón. Y le había sido leal a su prometida.

Bueno, hasta cierto punto. Mirando a Toothless ahora, profundamente dormido bajo su merced, Hiccup supuso que su corazón había cometido algo de traición. Aunque, resultaba difícil definir a quién exactamente le había estado siendo infiel emocionalmente, todo este tiempo. ¿A Toothless o a Astrid? Hiccup sacudió su cabeza, escogiendo mejor, no pensar más en el asunto. Bien lo había declarado su ex: lo hecho, hecho estaba.

Hiccup levantó su cabeza del busto de su Munr, extendiendo una pierna mientras se daba la vuelta. El concierto de las tripas de Toothless había sido la razón de su despertar, pero aun así, al jinete le agradaba inmensamente su posición. La impresión de la piel del reptil rozando con la suya, daba un efecto sumamente placentero. Sus piernas desnudas rodeaban los costados umbrosos de su acompañante, y parte de un ala cubría su cuerpo, ahuyentando al fresco. Hiccup no podía recordar cómo había terminado acostado encima del dragón—todo era confuso y caótico cuando su Comunión acababa, lanzándolos de regreso al gård de los hombres, con sus mentes completamente derretidas.

-Arruinado, arruinado, arruinado. Se repitió a coro, su sonrisa alargándose. Ya no más miradas, ya no más líneas picaronas. Ya no más juegos. -Tengo todo lo que deseo, y todo lo que necesito. Honestamente, era una fortuna haber sido arruinado. Especialmente, cuando estaba consciente de que había arruinado a Toothless de igual manera.

Yuck. Arruinado y asqueroso. Hiccup trató de olfatear una axila, pero la tarea fue imposible de completar. Doble yuck. Había tratado de levantarse, después de la segunda ronda para asearse, pero Toothless no había permitido nada de eso.

Aprovechando, que actualmente el dragón no estaba en posición de imponerse, Hiccup se movilizó por entre las cuatro patas del réptil, empujando el telón de cuero de su cuerpo. Toothless gruñó entre sueños, sus patas frontales moviéndose como si estuviera nadando. -¿Qué estará soñando? Hiccup recorrió un costado de su Munr con las puntas de sus dedos, buscando tranquilizarlo. Pareció funcionar, suaves gorgojos relajando la postura del dragón.

Una vez que su cometido tuvo éxito, Hiccup avanzó con su plan. Sus músculos se quejaron cuando se escurrió de la cama. Tanto tiempo inmóvil le trajo shock a sus piernas. Hiccup sobó sus muslos, mientras se emprendió camino hacia la puerta de la recámara. Completamente desnudo, se dirigió al sanitario en busca de una bacinica, puesto que su pobre vejiga estaba por explotar. Cuando llegó y alivió el llamado de la naturaleza, recolectó agua fresca en un barril, tomó un estropajo, y prosiguió a limpiar su cuerpo con una combinación de agua y aceite de manzanilla.

Podría tomar una ducha. Pero, la marca de Toothless se desvanecería de su piel, de manera definitiva.

Hiccup… no quería eso. Todavía no.

Y sospechaba que Toothless no lo apreciaría, tampoco.

Fue inevitable abochornarse, al ver el desastre entre sus piernas.

Remojó el estropajo, y talló la delicada área hasta que rastros de su expulsión fueron removidos. Cielos, ¡estás sí habían sido bendiciones de Freyja! Hiccup nunca había perdido auto-control de esta manera. Era un arquitecto, un mecánico. Todo tenía un diseño frente a sus ojos. Pero, por millonésima ocasión, Toothless había hecho trizas sus planes, cuidadosamente construidos. Todo era una aventura con esa lagartija gigante. Mordiendo su labio inferior, mientras contorsionaba su cabeza para mirar mejor, Hiccup acarició un juego de arañazos que rodeaban parte de su trasero. ¿Cómo diantres habían llegado ahí?

Luego, lo recordó, y su cabeza amenazó con explotar por tanto calor.

Decir que a Toothless le gustaba usar el posterior del humano como agarradera personal, era poco.

Aunque era de admirarse la moderación de su frigg. Después de todo, Hiccup estaba consciente de que tan filosas las uñas de Toothless eran. Ver que un daño más profundo no había sido infligido, lo hizo suspirar con tremendo alivio. De por sí, Hiccup no había sido privilegiado con uno de los posteriores más robustos…

Carraspeando su garganta, decidió atar una toalla de lana alrededor de su cintura. Hiccup no era tan exhibicionista.

Madera rechinó al someterse a su pie desnudo y a su gancho, cuando el vikingo navegó fuera del baño, para bajar al segundo piso. Sus yemas recorrieron el pasillo, re-familiarizándose con su entorno, puesto que sin las carcajadas (o los alaridos encolerizados) de Stoick, haciendo retumbar las paredes, la casa Haddock realmente era otra. La atmósfera había cambiado, y aunque la nostalgia dolía, también cierta aura de esperanza se colaba. Las raíces de nuevos comienzos. Bajando las escaleras, Hiccup sonrió para sí, al recordar como de niño había tenido que treparlas en piernas y manos. ¡Había sido tan enano en aquel entonces!

Una fogata baja había sido encendida en la cocina. Probablemente por Gobber. Hiccup la alimentó con más madera, para revivirla. Buscó por comida. Cuando encontró un enorme cesto lleno de pescado, Hiccup acomodó el festín cerca del comedor, destapándolo para que el sólo olor hiciera su mágica invocación…

Luego prosiguió a saciar su propio estómago. Encontró más queso, pan, y frutas. Sin embargo, no fue hasta que descubrió un poco de pollo asado, que sus tripas crujieron con enorme aprobación. "Cielos, hasta mi panza me da órdenes." Murmuró, mientras le dio unas palmaditas a su abdomen.

Colocó su tesoro en la mesa, acomodando la cena con algunas ediciones (sin los platos de Gobber y su padre) y regresó a la cocina por una botella de sidra y una copa. No obstante, al andar abriendo unos cajones por cubiertos, unas cuantas velas sueltas giraron hacia sus dedos. -Mmmm.

Inspirado, el vikingo acomodó una de ellas en un candelero. La colocó en el centro de la mesa, encendiéndola con precisión.

Admiró su labor y asintió con orgullo. Nada mal.

Pausó por un segundo.

Luego metió una mano al cesto, sacando un pescado. Sin molestarse en darse vuelta, arrojó el pescado a sus espaldas.

Un escandaloso GLUP hizo eco, unos sonidos delatadores de glotonería, siguiéndolo.

Hiccup tomó asiento frente a su pollo frito. "Ya era hora de que te levantaras, flojo."

Toothless saltó entre los percheros que se habían adaptado por la casa, y con un brinco final, el dragón aterrizó justo frente a Hiccup, sus seis orejas levantadas con inmensa fisgoneo. Su lengua estaba recorriendo su trompa, todavía saboreando el último pescado. "Saaal-món."

Hiccup rio. "¿Lo es? Huh, no lo noté." No era pescador por una razón—bueno, por muchas, pero ese tema para otro día. Automáticamente, sacó otro pescado del cesto, arrojando el motín para la captura de su amigo. "Debes cuidar esa figura, Tooth'. El salmón es muy grasoso, ¿sabes? Mi madre está consintiéndote demasiado. En lo que menos pensemos, estaremos perdiendo altura en los vuelos…"

Tras succionar el cuarto salmón de un tirón, Toothless se detuvo para mirarlo con ojos entrecerrados. "¿Estás llamándome… gordo?"

Levantando sus hombros con desdén, Hiccup le dio sus primeras mordidas a su cena. En represalia, Toothless se robó la cesta de pescado de su lado, jalándola con su cola hasta el otro extremo opuesto de la mesa. Claramente, sus derechos para alimentarlo habían sido revocados. Hiccup se aguantó sus carcajadas, bebiendo sidra para pasar fragmentos de pollo. ¡Toothless siempre estaba dispuesto a llevarle la contra! "No te preocupes…" Pestañeó un ojo, entre las flamas danzando por el comedor. "…todavía te amaré, grandote."

El azul fue instantáneo. Pero, Toothless no estuvo complacido. "¡Hacer a propósito!" Compenetró la acusación con una marea de gruñidos.

Ahora sí, Hiccup vibró con la fuerza de sus risas.

Resoplando indignado, Toothless se dispuso a vaciar el cesto, en favor de ignorarlo. Sus aletas siguieron resplandeciendo con su delineado colorido. Hiccup tenía tanta hambre que limpió su plato, a velocidades nunca antes alcanzadas. -Estos orgasmos cómicos drenan bastante las energías. ¡Ah, pero como valían la pena! Ahora riéndose con sus propios pensamientos, Hiccup vació su copa, viendo a Toothless limpiar su frente con una de sus garras. Había dejado el cesto temblando. Literalmente.

"¿Te has preguntado… por qué azul?"

Las pupilas del dragón se ancharon ante la cuestión, gorgoreando.

"No, en serio. Sé por qué aparece, ¿pero de qué estará hecho este resplandor? No puedes ser debido al color de tu sangre, ya que es roja como la mía…"

Toothless aventó un mini-blast hacia la fogata que había estado opacándose. Llamas azules resplandecieron por unos momentos, para luego combinarse con llamas anaranjadas. Después, el dragón simplemente le dedicó una mirada significante.

Hiccup golpeó la mesa con su entusiasmo. "¡Claro! ¡Tu plasma!"

Toothless sonrió.

Pensar en los plasma-bolts tan letales, le provocó a Hiccup evocar a aquel Bewilderbeast alfa. En su mente, vio aquella montaña de hielo dirigiéndose hacia él, por segunda ocasión. Por un latido de su corazón, en aquel momento tan crucial, Hiccup había creído que su fin llegaría. Luego la omnisciente protección de su Munr se había interpuesto, arrancándolo de las mismas quijadas de la muerte. Acurrucado bajo el enorme cuerpo del dragón, el vikingo había temblando con incertidumbre, temiendo que Toothless terminara congelado por su culpa. Afortunadamente, todo miedo había estado sin fundamento. "Te he visto enojado antes. Pero, ese día… estabas rabiando. Verdaderamente, ese día fuiste una Furia, chico."

Toothless estaba, obviamente, reviviendo aquel día memorable también, pausando en su baño. Sus orejas se oprimieron contra su cabeza con el mero recuerdo, su postura llenándose de tensión. "Nunca… Nunca tan enojado. Ningún piss-people me había causado tanto odio. Amenazar a mi Hiccup: es imperdonable."

Comprendiendo la confesión a niveles que atravesaban toda lógica, Hiccup asintió. "Cuando vi a Drago montándote. Nunca se lo he dicho a alguien, pero, quería ahorcarlo con sus propias vísceras. Por su culpa, mi padre… y luego, te había tomado para sí—Me desconocí tanto a mí mismo, Toothless. Sabes que son contados los enemigos que, sinceramente, te permitiría eliminar." Ambos intercalaron sus atenciones, encontrando un espejo de las mismas emociones, uno en el otro. Hiccup no necesitó elaborar con más exactitud. Toothless inclinó su cabeza en solemne alianza.

Ambos habían cruzado líneas, aquel horrible día.

Hiccup suspiró. "Es por esto, que sé que no puedo ser Jefe." Ingirió un último trago de su sidra. "Durante el funeral de mi padre, todos me miraban con expectativa, perdidos en su propio dolor. Me deseaban como líder, solamente porque estaban desesperados. Astrid me suplicaba con su mirada que me convirtiera, en lo que ella misma había soñado ser. Yo sabía lo que tenía que hacer, sabía cuáles eran mis obligaciones. No podía dejar que asesinaran a mi gente—Pero, lo único que podía pensar era: Tengo que recuperar a Toothless. Tengo que pedirle perdón. No puedo perderlo, por qué entonces no tengo nada. ¿Qué tan injusto es eso? ¿Cómo podría ser líder de Berk cuando, soy incapaz de colocarte en segundo lugar?"

Toothless había agachado su cabeza durante su alegato, pero su mirada buscaba por Hiccup desde la mesa que los separaba. Hiccup tragó saliva, de repente, no logrando continuar. Tomó su plato y su copa para llevarlas al fregadero, casi cayéndoseles en pleno camino. Ante su regreso, una manzana fue capturada en una de sus manos.

Toothless lo esperaba en el mismo lugar. Y lo siguiente que fue compartido, puso el mundo de Hiccup de cabeza: "Yo Alfa, por protegerte. Sólo podía pensar… en protegerte."

Hiccup quedó inmóvil. Valka había dicho lo mismo, pero Hiccup no había obtenido una confirmación del dragón. Hasta ahora. Toothless estaba mostrándole de que no era el único egoísta, frente a las necesidades de su manada. Hiccup había sido su prioridad, así como Toothless representaba la soberanía en el corazón del humano. Había tomado el título de Alfa para sí, únicamente porque no había existido otra forma de mantener a su jinete a salvo.

Su manzana rodó por el piso. Con un nudo en su garganta, Hiccup escogió tomar asiento en el extremo de la mesa perteneciente a su Munr, aplastando sus aposentos en la mesa, mientras que sus piernas descansaron en la banca. Estiró una mano, y automáticamente, la trompa de Toothless aceptó el beso de piel contra piel. Abarcaba tantos significados este gesto: Hola, Adiós, Te necesito, Vuelve a mí, No me dejes, Confía en mí, Confío en ti, Te extrañé, Te extrañaré, Te lo prometo—Te amo, Me amas. Las palabras no eran vitales, para cuando en verdad querían comunicarse con la cruda sinceridad de sus sentimientos.

Escalofríos invadieron a Hiccup.

Recordó las caricias fantasmas. Los susurros escribiéndose sobre su piel…

Se retorció sobre su asiento. "¿Toothless?"

Un torrente de ronroneos fue su respuesta. El dragón permanecía con los ojos cerrados, absorbiendo las caricias de sus cinco dedos.

Era como una canción naciendo en su mente, los primeros versos escurriéndose por debajo de tu su piel. -Por debajo de tanta carne, me devoras, Munr. Sus piernas se abrieron ligeramente sobre el banco, la toalla apenas permaneciendo amarrada, tras tanto movimiento. Jaló a Toothless, y aun ciego de su sentido de vista, el dragón lo obedeció fielmente. Hiccup lo guio para que sus patas frontales descansaran en la banca, rodeando pie y prostético. "No abras tus ojos."

Viendo la batalla perdida con su modestia, el vikingo se retiró la toalla por completo. La arrojó hacia la cesta, descartándola de su vida. Contempló a su amante por un prolongado espacio de tiempo, en silencio, admirando la mezcla de la iluminación de las velas y su brillo natural, sobre las escamas tornasol. Toothless era magnifico en su estética. No había otro dragón como él. Nunca habría un Night Fury como él, aun así descubrieran más dragones de su raza. Y era todo de Hiccup. Hiccup lo había atrapado; se lo había robado a los cielos de Nótt misma, para jamás devolvérselo.

Levantó la pata que anteriormente había cortado para el ritual, sobando la planta necrosa. Una línea encostrada se había formado en consecuencia, casi idéntica a la herida de su propia mano.

Hiccup la acercó a su rostro y le regaló un beso.

Toothless gorgojó, brincando en sobresalto. No abrió sus ojos, sin embargo. Hiccup lo recompensó con otro beso. Y luego otro.

Y otro.

Restregó delicadamente su rostro contra los relieves circulares. No eran ásperos, como los de su lomo. Usualmente, Hiccup tenía que humedecer sus manos con saliva para limar las escamas, pero ahora no fue necesario. Sus besos fueron alisamiento suficiente. Las pezuñas se movieron inconscientemente ante su asalto, y la sensación fue peculiar. Intrigante.

Hiccup bajó la pata, después de despedirse con un último beso en la parte posterior. Deliberadamente la acomodó en el terreno de su clavícula y pecho, las peligrosas uñas rozando con su cuello.

Otro acto de confianza.

El instinto fue automático. Toothless lo empujó hacia la superficie dura, en cuanto se le otorgó el control. Preparado, Hiccup no resintió el impacto rotundo. Todo lo contrario. En cuanto tuvo a su alcance todo aquel monumental cuerpo sobre el suyo, su boca buscó por más terreno que marcar. Sus labios hallaron mínimos rastros de su propia sangre marcando el pecho del dragón, y los recogió con la punta de su lengua, gimiendo suavemente, al finalmente cumplir con su oscura fantasía. Bajo sus labios, sintió—escuchó—los versos también cantar. Las cuerdas del arpa de su Sál, anunciando su hambre.

La pata restante abofeteó la mesa, precipitada y sin menos cuidado. La mesa tembló ante su peso, pero a ninguno le importó.

Con ambas manos, Hiccup acarició toda área que le fue posible, registrando cada centímetro con nuevos ojos. Donde había existido interés mecánico, ahora el interés del herrero era aprender cuál punto nublaría el juicio de su dragón.

Quería complacer como lo habían complacido. Consentir, donde lo habían consentido. No era justo que Hiccup fuera el único siendo codiciado para complacer. Ante todo, eran iguales. En esto, también deberían serlo.

Una recta cadena de pequeños besos fue tejida por la longitud del pecho al cuello del dragón, clasificando el sabor silvestre y a brisa marítima. Toothless sabía a Hogar. Sabía a nubes; a rayos de sol. Llegando a las crestas que adornaban los costado de su cabeza, los dedos del humano examinaros las voluptuosas bolsas, rascando entre sus separaciones, con las puntas de sus uñas.

Toothless rugió de golpe, todo control rompiéndose. Un momento Hiccup estaba mordiendo un conjunto de lunares cerca de una mejilla, y al momento siguiente—Fuego-deseo-desesperación-hambre-pasión. Su Sál explotó fuera de su ser corporal, justo como el tornado de llamas mercuriales de Toothless.

Fue… diferente.

Cada Comunión lo era. En cada encuentro, la experiencia evolucionaba.

Hiccup chilló con completa sorpresa, dejando caer su cabeza, y terminando semi-colgando, mientras el resto de su cuerpo se derretía. No podía creer la intensidad con la que su Sál estaba abordando este encuentro. Toothless gruñía encima de él, flexionando sus alas como bestia, sin inhibiciones. Hiccup lo miró, hipnotizado, la mitad de su cuerpo tomando vida propia.

Más que espiritual, esta Comunión parecía ser regida por lo carnal.

"¡Toothless!" Bramó, atrapado entre excitación y confusión.

Sorprendentemente, el dragón acudió a su llamada, bajando su trompa hacia su rostro. Sus pupilas eran dos cacerolas sin fondo.

"Piel, dulce placer, tú, tú, tú, tú, ardes en mí, llamas por mí, llamas por mí, pero no con voz."

Era verdad. Lo que la Sál de Toothless le comunicó era una vergonzosa realidad: La fricción, que el torso acostado de su amante estaba causando en el regazo de Hiccup, estaba matándolo. Sus caderas humanas, y débiles, estaban rotando lentamente, presionando contra la muralla corpulenta de su Munr para agudizar su alivio. Se sentía tan bien. Tan terriblemente bien.

"Culpa, no. Nunca culpa." Toothless lamió su cuello, el sabor a pollo fritos de su piel y el aroma de sidra de sus poros. "Tonto Hiccup. Mira, siente. Siénteme."

Un movimiento, que sólo se podía describir como una embestida, fue su perdición. El placer se triplicó, y gimiendo con arrebato, Hiccup se sostuvo a la orilla de la mesa, mientras sus cuerpos cruzaban otra línea. "¡Ah! ¡Por los dioses!"

"Dragones sin Dioses, sólo vida y experiencia. Sólo Tú." Y Toothless le demostró qué tanto veneraba a su dios personal, cubriéndolo en su capilla de adoración, dándole lo que Munr tanto necesitaba, en este momento. Sus Sál parecieron reír picaras, abrazadas, besándose, más todavía no fundidas. Tenían curiosidad, tenían rebeldía innata, queriendo romper aún más reglas.

No teniendo otra opción, más que dejarse poseer por el ciclón, Hiccup estiró sus piernas lo más que le fue posible, sonidos inimaginables saliendo de su garganta. Nunca había sido vocal en la cama, nunca había sido arrebatado. Con Astrid, todo había sido suave, candente pero no ardiente, romántico, pero no tan personal. Astrid había tomado el control, siempre siendo la que iniciaba las cosas. Durante los momentos de pasión, sudor, y sus cuerpos danzando en la oscuridad, Hiccup nunca había estirado su cuello a los cielos en abandono, mientras gemía consonantes y vocales, sin sentido alguno. Hubiera sido considerado irrespetuoso.

Pero, he aquí. Hiccup estaba haciendo todo eso y más. Cualquier sentido de dignidad en este plano, no tenía significado.

Toothless rugió con voracidad, al tan siquiera escuchar el nombre de su antigua prometida. Sus uñas se enterraron en la madera de la mesa, despedazando trozos. Hiccup lo supo, porque sintió partículas rozar su piel.

"Amo que grites—Grita, grita, grita, grita, gime, gime gime."

"¡Nnnngh!" Era lo único que Hiccup pudo dar, toda su concentración en su núcleo, entre sus piernas. La indignada mesa estaba rechinando, y una rítmica serie de golpes apenas se distinguía a sus orejas. Toothless estaba matándolo, estaba torturándolo, estaba evaporando todo su Hugr de su mente, dejando pura pasión, y deseos más básicos.

La implosión estaba cerca. Hiccup no podría aguantar más.

Sus Sál maullaban con la urgencia de unión, así que Hiccup las alentó, las acarició con ternura, diciéndoles ahora-ahora-ahora.

—Una venda carmín siendo amarrado sobre sus ojos, sobre sus orejas. "Confía en mí, amigo." Fe. Amor. Pulsante amor.

—Estirando su mano, buscando por su amigo dentro de ese demonio desconocido. Rogándole por perdón, rogándole por regresar. Sin Toothless, no era nada.

"Ooh, sí, sí…" Hiccup gimió con honesta felicidad. Aquí pertenecía, aquí volaba, aquí Toothless lo amaba a plenitud, y Hiccup podía enredarse en su amor, extasiado. Era un paraíso exclusivo de los dos. Nirvana para Toothless significó sumergirse al océano en un día de verano, a flotar en la marea, sin preocupación de ahogarse. Su amor era barbárico, no conocía límites, ni se basaba en las convenciones humanas.

Para Hiccup, la perfección fue: ambos cayendo en picada, separados, pero conjugados, ambos con alas. Cayendo desde los cielos, hasta el abismo del mar…

Efervescente fue su auge, la magnitud de su comunión atravesando mente, alma, espíritu—para inyectarse asimismo al cuerpo.

Por un instante, todo fue púrpura. Una inmensa luminiscencia púrpura, llevándolos a la escala más preponderante.

Sus caderas persistían en su persecución, para cuando Hiccup parpadeó de regreso. Una persecución más subconsciente que nada, extrayendo las últimas emisiones de su clímax, para dar el final contundente a su arrebol. Toothless gruñía con embriagante encanto, aun rehusándose a dejar los rescoldos de sus Sál.

Hiccup lo acogió en sus brazos, a cómo pudo, ayudándolo a encontrar el camino de vuelta.

"Está bien… Todo está bien, Tooth'. Aquí estoy… Regresa a mí, frigg. Regresa…"

Paulatinamente, el dragón fue descendiendo, dejando caer todo su peso sobre la mesa. Todavía con sus ojos cerrados, Toothless se acurrucó sobre la cabeza de su Munr, prosiguiendo a su tratamiento especial de relamidas y mordiditas sobre su cabello. Hiccup, a duras penas, tuvo las fuerzas para plantar otro beso tronador en sus membranas…

Y por supuesto, que fue entonces el momento, que la mesa escogió partirse en dos.

"¡Aaaaw!"

En instantes, su trasero estaba repentinamente lleno de astillas. Toothless brincó asustado de sus brazos, abandonándolo en el desastre resultante.

Hiccup golpeó su propia frente. "Está decidido: No más negocios sucios en el comedor." Toothless todavía estaba sacado de quicio, volteando hacia todas partes en busca de un enemigo material. Hiccup se compadeció de su pobre Munr en su mente. ¡Vaya manera de espantarse fuera de una Comunión! Luego el vikingo torció su nariz, distinguiendo un aroma sospechoso. "¡Algo se quema! Toothless, ¡algo se quema!"

Aún más aturdido, el dragón buscó sus alrededores. Cuando halló la fuente del peligro resultó ser la toalla que Hiccup había estado usando. Apenas el vikingo comenzó a retorcerse por la madera destruida, para correr por agua—Cuando Toothless, anticlimáticamente, apagó el fuego con un enorme escupitajo.

Hiccup miró a Toothless (por lo menos, eso creía desde su dificultoso ángulo) y luego el hilo de humo que comenzó a evaporarse. Repitió el proceso un par de veces más, no sabiendo por dónde comenzar con su histeria.

Aunque, parecía que la investigación no estaba concluida.

Cuando su Munr estiró su cuello para mostrarle lo que quedaba de una vela, atrapada entre sus dientes, Hiccup hizo una mueca culpable. "De acuerdo, ¡mi metida de pata! ¡Pregúntame de nuevo, si me quedarán ganas de tener algo de romance en nuestras vidas, de hoy en ade—! ¡Oye!" La vela terminó de quebrarse, cuando ésta hizo impacto con su frente.

Hiccup masajeó sus sienes. Luego, comenzó a reírse.

Sólo a ellos, podía sucederles ridiculeces como éstas.

Toothless volvió a aparecer ante su línea de visión. Ofreció su cuello y Hiccup se sujetó, todavía carcajeándose.

Estuvo riéndose todo el camino hasta la recámara, ganándose bufidos poco impresionados del dragón. Talló sus parpados húmedos cuando fue depositado en la cama, su pecho brincando, mientras Toothless lo miraba como si hubiera perdido su cordura. Hiccup lo pateó ligeramente, invitándolo a volverse loco junto con él.

Toothless roló sus ojotes, haciéndose del rogar. Comenzó a arremedar las tontas risas del humano.

Hiccup se estiró cuando la lagartija menos lo esperó, y plantó un beso en su trompa. Antes de ser tostado, susurró a una oreja: "Lo siento, sé que arruiné el momento allá abajo. Pero… ¿qué tal si me dejas enmendar mis errores? ¿Mmm?"

Eso, definitivamente, atrajo su atención.

Y cuando el jinete lo haló de regreso al lecho, el dragón definitivamente, lo siguió.


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Frío. Hambre.

Desolación. Llorando por tanto tiempo, con toda su voluntad. Nunca siendo escuchado.

Temor. Desesperación. Soledad.

Desvaneciéndose.

Una oleada de calidez chocando contra su pequeño rostro. Un bufido. Gruñidos cuestionantes.

Dos monedas de oro, parpadeando frente a él, entre la oscuridad de la noche.

Salvación.

Una diminuta mano estirándose con curiosidad, fascinada.

Una trompa siendo acariciada, desafiando el pasar de las generaciones y la tragedia, afianzando los lazos del destino.

Confianza.


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Indefinible tiempo después, Hiccup despertó, su mano izquierda buscando por un objetivo impreciso, entre el albergue de las pieles.

Encontró escamas. Conocidas. Hiccup se incrustó en la pierna que encontró, escudriñando refugio de aquel perturbador sueño.

Le costó volver a dormir, de nuevo, por un buen rato. El frío tardó en marcharse.


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Fin de Parte 5.

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Traducciones:

-Gård: Tierra, jardín.

-Nótt: En la mitología nórdica, Nótt es la personificación de la noche.

-Piss-people: Enemigo.

Extras:

i. Este tono Púrpura que usé cuando las Sál de nuestros héroes favoritos llegaron al clímax, fue una imagen mental perteneciente a Abel Lacie Kiryu. Me encantó cuando lo leí de su review, y fue inevitable incluirlo.

ii. Es intencional que Toothless hable algo desorganizado el lenguaje humano.

iii. Camicazi es una vikinga amiga de Hiccup, perteneciente a los libros. No quiero spoilear, pero en verdad Hiccup recibe lecciones de esgrima de la chica. Cuando lo leí, recordé la espada de fuego de Hiccup y me puso a pensar…

iv. A pesar de las insinuaciones de otros pairings, no se preocupen, Hiccup es de Toothless y viceversa. Sólo me ando divirtiendo. Me agradó Eret. *wink-wink*

v. Y por si quedan dudas: Aunque ahora la Comunión fue más física, NO, Hiccup y Toothless no tuvieron The Sex Tipo "Inserte Objeto A en Hendidura B." Fue frottage, donde la estimulación es por medio del roce de los cuerpos.

NdA: ¡Fiu! Otro capítulo de Soul-Sexing. Así como, sutil-pero-muy-sutil intento de Trama B. A decir verdad, estoy en una encrucijada con este fic. Nunca fue planeado como algo largo. No mentiré, mi solemne objetivo era Soul-Sex. The End. Debió de haber sido un One-Shot largo y ya. Ahora, estoy en problemas, porque comencé a leer la mitología de los libros originales y FUE MI PERDICIÓN. ¡Son geniales! Nada que ver con las películas, pero aun así, geniales (cada universo tiene lo suyo). ¿Resultado? Ideas nuevas me están viniendo a la mente, y este monstruo se rehúsa a morir tan fácilmente. El problema es, que una vez que re-ingrese a la universidad a mediados de agosto, no tendré tiempo para escribir. Y odiaría dejarlos a la deriva y perpetua espera. Veré qué haré... *jalándose los pelos*

En fin, ¡gracias por su hermoso feedback! Tomé en serio sus opiniones sobre el dilema de bestialismo, y como pudieron ver, crucé más líneas en este capítulo. De nuevo, al que no gusta, lo siento. Me estoy dejando llevar por mis musas, y no me frenaré ahora que las ideas están fluyendo (¡Ya quisiera, que para otros de mis fics, contara con todo este jugo!). A los que están haciendo fila conmigo al Inframundo, pues hay que ir haciendo las camisetas…

No Logeados:

ToothlessHaddock: ¡Más soul-sex para tu deleite! Brinco como pulga del gusto que este experimento loco haya sido bien recibido. ¡Gracias por tu review!

Mariana: ¡Bienvenida! No te preocupes, comprendo que andes ocupada, pero de todas formas gracias por tu review. Ya veremos qué más puedo sacar de mi temible cabeza…

Nanami: ¡Gracias por leer y por tu review! Espero este capítulo también te haya gustado.