"Munr."

Por B.B. Asmodeus.


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Fandom: How to Train Your Dragon, 1 & 2, Dragons: Riders of Berk. (Sí, por fin he caído.)

Parejas: Hiccup/Toothless (principal); menciones de un pasado Hiccup/Astrid.

Rating: ADULT. SIP. TODAVÍA EN LUNA DE MIEL.

Categorías: Romance, Humor, Drama, Suspenso, Temas Espirituales, Hurt/Confort, Semi-Fusión con los Libros, Aventura. Lemon, pero no de una manera tradicional. Uso de mitología y lenguaje Nórdico.

Sinopsis: Post-HTTYD 2. Justo cuando Hiccup y Astrid están a punto de contraer nupcias, un ritual de una vieja espiritista vikinga expone una dura realidad a la pareja—el alma de Hiccup ya le pertenece a alguien más.

Advertencias:

i. Menciones de maltrato hacia dragones (nada que ver con Hiccup/Toothless).

ii. Sexo espiritual de almas (Sál), JUNTO con contacto sexual entre un humano y un dragón. En este capitulo, esto incluye frottage y masturbación. No soy muy explícita, pero aviso de todas maneras. Para los que se quieran saltar esa parte, es casi al final de este capítulo.

Notas/Spoilers: Estaré basándome en los mapas de los libros de Cressida Cowell para describir el territorio del Archipiélago.


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VI.

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"Entérate de que todos nos caemos.

Amas hasta que Odias.

Eres Fuerte hasta que te Derrumbas.

Entérate de que todos nos caemos."

-One Republic (All Fall Down).

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"¡Están manteniendo a todo el vecindario despierto!"

Valka respiró hondo. Gobber, quien había trascurrido su tiempo desde el inicio de las sesiones forjando una flauta de madera, aspiró aire de más a los hoyuelos, al escuchar la rezumbadora acusación.

"Por el nombre de Thor, ¿qué están haciendo allí dentro, que causa tanto escándalo?"

Valka aclaró su garganta. "Mi hijo está indispuesto por el momento."

"¿Haciendo qué? El invierto se acerca—"

"No se preocupe. Las actividades de mi hijo no están afectando las preparaciones para el invierno. ¿No es así, Gobber?"

"¡Aye, mi lady!" Y esta vez, unas coloridas notas le agregaron pillada a su afirmación. Valka sonrió. "Los ganados están resguardadas, las bodegas rellenadas de comida, ¡y los planes para las festividades en buen camino!"

Sin embargo, Buff, hijo de Buffaloff, no lucía tan convencido. Había venido al Salón de Honor con la solemne razón de tratar de sacar información sobre la ausencia de Hiccup, pero lo había sabido camuflar con quejas sobre el extraño escandalo viniendo de la antigua casa de Stoick. Extrañamente, de todos los vecinos, éste vikingo había el único supuestamente desvelado.

"No te preocupes, Buff, hijo de Buffaloff, si el ruido que describes es tan potente, eres más que bienvenido a transportarte a alguna de las chozas de los vikingos solteros, cerca de la bahía. Por las molestias, permíteme recompensarte con dos días libres de trabajo, para que descanses. Cuando mi hijo haya vuelto, te pedirá una disculpa él mismo."

Buff refunfuñó entre dientes, y por un momento, parecía que todavía tenía energía para más quejas.

Un gruñido de Cloudjumper fue suficiente incentivo para que reconsiderara. "Sí-Sí, Jefa, como diga. Moveré mis pertenencias, entonces. ¡Gra-gracias por su tiempo!" Y se escurrió de lugar como ardilla asustada.

Valka acarició el mentón del dragón en recompensa. "Es asombroso. Recuerdo cuando los padres de Buff recién se casaron, y ahora, su bufón de hijo es más alto que Hiccup."

"TODOS son más altos que Hiccup. Er. Pero, tiene razón, ¿sabes? Toothless y ese loco de tu hijo están haciendo añicos la casa, de arriba a abajo."

"Lo que destroce será su responsabilidad de reparar." Valka se levantó de su asiento concejal, dispuesta a retirarse de la cámara para salir a almorzar. "No tenía idea que la vida privada de mi hijo resultara tan atrayente para los habitantes de Berk. Solían mostrar más respeto en mi época." Uf, su época. Valka se sintió el doble de vieja de lo que era, al tan sólo revisar la frase. Sin embargo, era verdad. Nadie hubiera pensado dos veces en preguntarle a Stoick sobre sus actividades personales, si es que no tenía un deseo suicida. Hasta años después de su desaparición, Gobber le había comentado que mencionar el nombre de Valka en público, le había ganado a bocones, unas cuantas semanas de exilio.

"El chico no tiene a nadie para culpar, más que su persona. ¡Le gusta la vida de celebridad! De todo lo que le pasa tiene que hacer espectáculos. ¿Quería matar dragones? Desobedecía órdenes y tumbabas unas cuantas catapultas en el proceso. ¿Cuándo se le permitió matar dragones? Hizo pucheros y nos dio a todos un paro cardiaco, ¡cuando cierto Night Fury hizo acto de presencia en la arena! Hasta para cuando su novia lo deja, tiene que compartir el drama con las masas—¡Hasta para anunciar a su nuevo novio, tuvo que desfilar por Berk! Ahora con su Luna de Miel, tiene que presumirnos a todos que TANTO lo está disfrut—"

"¡Está bien, está bien! Entiendo tu punto, Gobber." Valka no pudo aguantar sus risas. "Mi hijo es una fuerza de la naturaleza. Ya lo estoy viendo con mis propios ojos."

Gobber miró el techo. "Um, gracias a Odín y a Freyja, de que Stoick y tú no tuvieron más…"

Valka lo empujó del costado en represalia, mandándolo a girar sobre su pata postiza, por unos momentos. Luego, cuando lo ayudó a rectificarse, le pestañeó un ojo. "No fue por falta de intentos, déjame decirte."

"¡Soy de piedra!" El vikingo tapó sus orejas con mano y gancho. "¡Soy de piedra, no escucho nada!"

"Sí, sí, como si nunca te hubiera atrapado con las manos en la masa, uno de aquellas tardes solitarias en tu taller…"

"¡Piedra, digo! ¡Piedra!" Sin embargo, después una risa picara se abrió por las barbas del viejo vikingo. "Ooooh. ¡Buenos tiempos!"

Los comedores estaban ocupados, ahora que Hiccup no cazaba los pasillos como fantasma. Risas, jarrones chocando en brindis, y dragones acoplándose al festín de medio día, fue lo que le recibió. Era un panorama, que todavía le robaba a Valka el aliento. Nunca había pensado que esta Era llegaría, en la que los humanos y dragones convivieran en fraternidad. Tenía que pellizcarse, varias veces al día. Al verla integrarse a ellos, vikingos y vikingas la saludaron con una diversidad de emociones. Algunos con entusiasmo, otros con forzado respeto; otros únicamente levantaron sus copas, mientras otros inclinaron su mentón.

Todavía no se acostumbraban, a no encontrar a Stoick, cuando sus cabezas giraban hacia su líder.

Gobber les buscó un lugar en una de las mesas, sacando la silla caballerosamente. Cloudjumper se posicionó a sus pies, reposando, mientras Valka compartiría parte de su manjar.

"¡Buen día, Jefa Haddock!" Junto con la voz gangosa, un par de manos regordetas sosteniendo un plato con chuletas, aparecieron frente a su rostro, cuando Valka giró hacia la dirección del saludo. Fishlegs le sonrió con nervios, desde las alturas.

"Ah, buen día, joven Ingerman. ¿Le gustaría unírsenos?"

"¡Oh, claro, claro! Sólo me preguntaba. Bueno, más que preguntar—"

"Siéntate ya, chiquillo, antes que nos marees." Gobber lo jaló de su chaleco peludo, hacia uno de los asientos. "Y antes de que abras el pico: No. No sabemos qué está haciendo el pequeño Hiccup en las profundidades de su residencia. Puede estar hibernando, puede estar enfermo con la endemoniada viruela. Sólo Odín sabe. Así que, come y cállate."

Los inmensos hombros del muchacho se desinflaron, patéticamente. Se dedicó a murmurarse a sí mismo. "Oh. De acuerdo. Los advertí, de todas formas… ¿por qué siempre creen que puedo persuadir a la gente? Hiccup es el político del grupo, no yo." Su aflicción no duró mucho sin embargo, un parpadeo después, nuevas energías avivaron el porte del jinete. "¿Tienen idea de cuando vaya a salir de su casa? Me muero por saber más sobre el tema de las Sál. ¿Cómo puede ser que esto haya existido dentro de las tradiciones vikingas, sin yo enterarme? El sólo pensar que tenemos algo mítico como un alma, viviente—¡Y que los dragón también lo poseen! Es muy emocionante, ¿no lo creen? ¿Sucede esto en cada matrimonio vikingo, y había sido mantenido en secreto, o qué? Sra. Haddock, ¿esto sucedió con usted y el Sr. Stoick también? ¿Sus Sál también fueron expuestas ante el otro?"

Gobber estrelló su tarrón. "Por las barbas de Loki, Fishlegs, ¿qué acabo de decir? Cierra el—"

"No." Valka respondió, inmutable, mientras limpiaba sus labios con un paño. "Encontrar a tu Sál gemela es una tarea casi imposible, joven Ingerman. Stoick y mi persona no contamos con tal ritual, en nuestra boda."

Entre mordidas de chuleta, Fishlegs pausó. "Entonces, ¿por qué lo hicieron en la cena de Compromiso de Hiccup y Astrid?"

Valka se encojó de hombros. "Se había creído que ellos serían una excepción. Hiccup ha causado tantos cambios en las tradiciones últimamente, que las ancianas pensaron que era un presagio o algo parecido. Personalmente, yo no tenía idea de que tal ritual existiera."

"¿No hay registros de otras ocasiones, en las que este ritual se haya realizado?"

Fue Gobber quien respondió. "Aye, los hay. Aunque, a través de la historia, han sido tan pocas ocasiones, que puedo contarlas con los dedos de mi mano." Dichos dedos danzaron burlescamente, frente al rostro del muchacho investigador. "En un largo tiempo no se había hecho posible la exposición de Sál, así que se le creía ya como un cuento para arrullar a los bebés. Nadie creía en esas nociones melosas y fantasiosas de corazones flotando fuera de tu velludo pecho. ¡Los vikingos creemos en lo que podemos tocar y ver!"

"Pero, Hiccup, Astrid y Toothless pudieron hacerlo. Ver y tocar su corazón, flotando." Fishlegs remarcó, frunciendo su ceño.

"Vaya, alguien tiene facilidad para la poesía." Valka apretó un antebrazo del joven. "Sí, esos tres han sido capaces de hazañas imposibles. Pero, lo último que mi hijo había querido con este ritual, era lastimar a otros. No pienses ni por un segundo, que este ritual no causó daños. No se debe jugar con asuntos místicos, como éstos."

"Bah. No fue sorpresa para mí." Fishlegs se inclinó hacia ella, con aire de connivencia. "…Sobre Toothless, quiero decir. Si lo ven antes que nosotras, ¿podrían decírselo? No tengo problemas… con ellos. Nunca me ha importado, y no me importa ahora. No cambia nada." Luego, un giro de ojos verdes mostró que tan poco en serio, se lo estaba tomando. "Siempre han actuado como novios, de todas maneras."

Gobber se carcajeó, mientras la misma Valka sonrió con más soltura, que en las últimas horas. "No te preocupes, Fishlegs, se lo dejaré saber tan pronto como mi hijo esté disponible. Sin duda, estará aliviado."

Fishlegs pausó antes de proseguir. Relamió sus labios. "...Y díganle que se apresure con sus asuntos, ¿por favor? No es que no sea divertido ver a Snotlout perder un diente por hora, pero Astrid está asustando a Meatlug con su sed de venganza. ¡Saben que una chica sensible! A este paso, la Academia terminará convirtiéndose en la nueva carnecería de Berk."

"Ugh, ¡estos mocosos y sus líos con Freyja! ¿Qué esta Hofferson haciendo ahora?"

"Emh. Como ya mencioné, pronto tendrás a Snotlout en su clínica, y a este paso, Tuffnut podría necesitar una peluca—"

Valka trató de esconderle la terrible mortificación, que sintió al escuchar sobre el asunto, pero a Gobber no parecía escapársele nada. "Yo me encargo, Valka. Conozco a estos niños, mejor que ellos se conocen sus propios mocos."

"No." Valka le cedió parte de su estofado a Cloudjumper, pensativa. Una idea se estaba entretejiendo en su mente. Pensó en los perturbadores reportes que había recibido esta mañana, y la horrible mala espina que traía encajada en su pecho. Y Valka había aprendido a no ignorar sus instintos. "Yo me encargaré, Gobber. No visito la Academia lo suficiente, de todas maneras. Y le prometí a mi hijo que cuidaría de ella." Se tornó hacia Fishlegs, quien había palidecido un poco, al escuchar que la misma Jefa, sería la que asistiría con el problema. Sin duda, ahora se estaba arrepintiendo de abrir la boca. "No podemos tener a la pobre de Meatlug, o a los otros dragones en entrenamiento, sufriendo las consecuencias de nuestros problemas. Es injusto."

"Oh, Thor…" Alcanzó a llegar a sus oídos, de parte del joven vikingo. "Oh, por Thor, Odín, y todos los demás."

Intencionalmente, Valka no mostró pista de lo que tenía pensado, conforme terminaban con su almuerzo. Cuando salieron del Salón de Honor, Meatlug respondió al chiflido de su jinete, y Fishlegs la trepó cuando vieron a Valka tomar comando de Cloudjumper. Asistiendo a Gobber encima del dragón de la Jefa, los cuatros volaron hacia la otra esquina de Berk. El viento mordía, ardiente con las primeras señales del invierno.

Pronto, le cantó al oído. Pronto cubriré todo de blanco.

Y los dragones tendrían que marcharse a aparearse. Berk quedaría vulnerable.

Cuando aterrizaron a la Arena, fue precisamente para presenciar a Eret, hijo de Eret, tomar el problema de ira de su Segunda en Comando, en sus propias manos. Espada contra hacha, los dos combatían mientras los gemelos echaban porras y Snotlout sostenía, un aparentemente lesionado, ojo derecho. Los dragones de sus respectivos dueños se rascaban sus alas, o habían decidido tomar una siesta, obviamente aburridos y no comprendiendo por qué no se estaba entrenando a ningún dragón.

"¡Entre las piernas, Astrid! ¡Siempre duele entre las piernas!"

"¡Demuéstrale quién es el jefe, mi Bestia de Hombre!"

Valka saltó de Cloudjumper. "Ya veo que han encontrado una manera de entretenerse."

Astrid se congeló en pleno ataque ofensivo contra Eret, su hacha volando en lo alto. El pirata, sin embargo, no tuvo dificultad para jugar sucio, aprovechando la distracción para tumbarla al piso. A pesar de su victoria, el muchacho estaba jadeando escandalosamente, y sus ojos querían salirse de su rostro. "¡Y quédate abajo, desquiciada!"

Astrid, de hecho, no se quedó abajo. Con un hábil desliz de su pierna, le removió estabilidad a su oponente, invirtiendo sus posiciones en un parpadeo. La espada fue pateada de la mano de su dueño, y un hacha se posicionó amenazante, cerca del rostro de Eret. "¿Decías?"

Un gemido de decepción, junto con alaridos de victoria de los demás espectadores, hicieron coro, ante el resultante del duelo. La gemela femenina—¿Ruffnut?—sacó una bolsa de monedas, que a duras penas, la concedió a las diabólicas expresiones de su hermano y Snotlout.

"Buen trabajo, Bobo. ¡Ahí van los ahorros de nuestra boda!" Le reclamó desde su punto, al perdedor de la batalla. Eret, por su parte, lució enormemente aliviado con el anuncio.

Valka dio un paso hacia adelante. Todo ruido murió, instantáneamente.

Astrid estaba jadeando al igual que su víctima, pero inclinó su cabeza para recibirla. "Jefa."

"Todos saben que a los vikingos les gusta pelear. Constantemente. Pero, estaba bajo la impresión de que Berk era diferente. Por lo menos, nosotros tenemos razones para luchar."

Ojos celestes se levantaron, para enfrentarla. "Cuando la ira de una vikinga es sincera, se tiene el derecho a mostrarla."

Valka respiró hondo. "Si sangre quieres, te propongo conseguirla en la Isla de los Berserkers, joven Hofferson. Violencia sin sentido no es permitida en Berk."

Paulatinamente, remordimiento comenzó a suavizar los duros ángulos de la chica. "No… No, Jefa. No será necesario. Me disculpo… por mi comportamiento. Es sólo que…"

Valka le permitió un momento para reincorporarse, optando por dirigirse al resto del grupo. "Snotlout, Tuffnut, devuélvanle su dinero a Ruffnut. La próxima vez que me entere que se están aprovechando de" -un corazón roto, lastimoso y en busca de una manera de entumecerse- "situaciones como éstas, cuando no estemos en vísperas de los Juegos Anuales, estarán reparando todos los techos de Berk por la duración entera del invierno."

"Desearía tener palomitas para esto." Escuchó a sus espaldas, la delicia en la voz de Gobber, siendo incomparable.

La vikinga obtuvo sus riquezas de vuelta de los muchachos, y a pesar del regaño, no se mostró tan afectada, como el resto. Corrió hacia Eret, y pronto su persecución se alargó hasta todo el área del estadio, puesto que el pirata no se sentía tan receptivo a su afecto.

Con una mirada, Valka le indicó a Gobber dejarla completamente sola con Astrid, y con gusto, el entrenador repartió manotazos entre distintas cabezas.

"¡Chú-chú! Yo me haré cargo de sus lecciones de hoy en adelante. Espero hayan disfrutado su tiempo de ocio, porque lo estarán extrañando por las próximas semanas—Ruffnut, ¡deja a ese chiquillo en paz! ¡Ten algo de dignidad!"

Eventualmente, únicamente Cloudjumper, Stormfly, Astrid y Valka fueron los restantes.

"Ser cegada por la furia no es la manera más eficaz de dejar ir el pasado."

La chica que había estado a punto de convertirse en su familia, rio sarcásticamente. "Claro que se pondrá de su parte." Luego, ella misma hizo una mueca, al escucharse. "Lo siento. Eso no fue justo."

Valka se le acercó. "Astrid. No estoy del lado de ninguno. Mi hijo no es perfecto y yo no estoy aquí para arreglar sus errores. No descalifico tu dolor, tampoco. Pero, no puedo permitir que otros salgan lastimados a causa de tu necesidad de desahogarte."

La rubia tragó saliva. "Tiene razón. Lo sé. Pero…" Un grito indescifrable explotó de lo que fuera que Astrid hubiera deseado decir. Se escondió de Valka, al darle las espaldas. Stormfly gorgoreó preocupada, y frotó su cabeza con el hombro de su amiga. "Necesito hacer algo. Si escucho otro Pobre chica, debe estar llorando por dentro más, u otro Esto no hubiera pasado conmigo, Astrid, no sé qué haré. Puede que arranque la cabeza de Snotlout directamente de sus hombros. Juro que lo haré."

Valka ya había previsto tal petición. Rabia puede ser útil, bajo las circunstancias correctas, había sido una de las lecciones de Stoick. "Tengo una misión para ti, entonces, Astrid Hofferson. Para ventilar tu cabeza y tu corazón, así como para honrar a tu tribu."

Las hombreras de metal se alzaron, tras una larga pausa. Una mano acarició la trompa de su dragón, y después, la joven se dio media vuelta, otro tipo de centella avivando su mirada.

"Gracias."

Valka sonrió. "No me agradezcas todavía."


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"¿El Oeste? ¿Qué hay en el oeste, que sea tan interesante?"

Astrid roló sus ojos, pero tuvo que gritar para ser escuchada adecuadamente. "¡Pensé que eras un pirata! ¿Qué hay de las presumidas historias sobre tus viajes por todas las Islas del Archipiélago?"

Sobre Skullcrusher, Eret acomodó sus brazos cruzados detrás de su nuca, tan fresco como las lechugas que Gobber cosechaba. "¡Nah! ¡Sólo llenaba los silencios! ¿Te lo creíste?"

"Por favor, recuérdalo: ¿por qué estás aquí—conmigo—exactamente?"

"Ordenes de arriba, desquiciada. Fui asignado como tu guardaespaldas—O guardaespaldas de otros, dependiendo del lado que lo mires. No queremos que pierdas los estribos con otras tribus y empecemos una guerra con Berk. Por cierto, hablando de tribus, ¿cuál es la que visitaremos, a todo esto?"

Astrid aflojó su quijada lo suficiente para responderle. "Se llama la tribu de las Bog-Burglars." Fishlegs, Snotlout y Tuffnut llorarían literalmente, cuando se enteraran que no habían sido invitados. "Y no me llames desquiciada."

"¡Pero, lo estás!" Se le apuntó con un dedo acosador. Al no verla convencida, el muchacho cambió tácticas. "Vamos, me pateaste el trasero frente a todos, por lo menos, déjame quedarme con este rayo de alegría."

Astrid no pudo esconder un soplido de su nariz. Eret tenía su encanto a su favor, a pesar de ser un pesado. "Lo pensaré."

"Oye, espera un momento—¿Acaso dijiste 'las'?"

Siempre lento en captar. "¡Así es!" Le señaló a Stormfly para que se acercara a Skullcrusher, cansada de gritar. "La tribu Bog-Burglars está mayormente gobernada por mujeres vikingas. Temibles mujeres vikingas."

Los ojos caobas de Eret se engrandecieron, como dos lunas llenas. "Ooooooh, es una Isla de Mini-Astrids, entonces."

"No sé si tomarlo como un cumplido." Girando su cabeza de un lado a otro con resignación, Astrid enfocó su mirada hacia su horizonte. Las islas de las Bog-Buglars se encontraban hasta el final del Mar Sullen, y tendrían que tener cautela al cruzar cerca de Villainy y la Isla Hysteria. Tendrían que ser sigilosos y atentos. Cualidades que Snotlout, los gemelos, o Fishlegs no poseían. Por una parte, estaba secretamente aliviada que Eret la acompañara como niñero. Era un viaje largo y Stormfly no era, exactamente, la mejor opción para conversar. Si hubiera venido sola, Astrid hubiera estado tan aburrida y de mal humor para cuando por fin llegara, que probablemente—Muy probablemente—estaría dispuesta a comenzar pleito con Camicazi. ¡Y hola, Guerra! ¡Tantas décadas sin verte!"Valka ha recibido reportes, algo sospechosos, de los patrulladores del pueblo." Ante la compartida pieza de información, todo humor en Eret disminuyó, a algo más prudente. Astrid continuó, bajando su tono de voz. "La jefa de la tribu, Bertha, es extremadamente orgullosa, como para pedirle ayuda a otras tribus, si es que se encuentran en problemas. Otra razón para preocuparse."

"¿Qué clase de problemas, sospecha Valka, que encontraremos?"

Astrid mordió su labio inferior un momento. Lo que estaba por contar, no era conocimiento común. Sólo Gobber, Hiccup, Valka y su persona estaban conscientes de la situación. "Romanos."

Eret alzó una ceja. "¿Nos mandaron a luchar con Romanos, sin ninguna clase de refuerzos? ¡No recuerdo haber escuchado Misión Suicida cuando me mandaron a acompañarte!"

"¡No podemos intervenir!" Le costaría, pero Astrid estaba consciente de la necesidad de regresar a Berk para otorgar información de sus hallazgos. Si los reportes eran verdad y los Romanos se estaban expandiendo más allá del Fuerte Sinister, este invierno los pondría en mala posición. "Nuestras órdenes son estas: nos acercamos, miramos si hay problemas, y si los hay, nos regresamos de inmediato. No podemos entrar en la atención de los Romanos. ¿Además? Si tratamos de ayudar, no creas que nos lo agradecerán. Ya te lo dije—"

"Mujeres orgullosas, sí. Ya entendí."

"Bertha lo verá como falta de respeto. Tal vez si se tratara de Hiccup, en vez de nosotros—"

Eret giró a verla, su expresión blanda, pero neutra. Astrid carraspeó su garganta.

"—Si fuera Hiccup, o si estuviera con nosotros, tal vez estarían abiertas a recibir ayuda. La hija de la Jefa Berta, y él, han sido amigos desde hace mucho tiempo. Es el único varón de Berk que se ha ganado su respeto."

"Huh." Fue lo único que Eret deliberó.

Astrid remojó sus labios. Por un momento, nadie se dirigió la palabra.

Stormfly gorgoreó, conversando con Skullcrusher.

"Lo siento por desquitarme contigo."

Eret rehusó la disculpa con una batida de su mano. No agregó más sobre el tema. Todo lo contrario, hizo un salto a otro diferente. "Drago tenía conexiones con los Romanos."

"¿En serio?"

Eret suspiró. "Sip. Les vendía los dragones que él mismo consideraba ya muy viejos, o inútiles. O los heridos."

Astrid tenía miedo de preguntar, pero recordando lo que los propios vikingos habían hecho—y seguían haciendo—con los dragones, sabía que les debía a las criaturas, más agallas. "¿Qué… hacen los Romanos con ellos?"

Otra pausa. Luego, una sola mirada de Eret bastó para comunicarle lo poco digno del asunto.

Astrid asintió, náuseas queriendo nacer en su garganta. Apretó sus manos sobre dos de los cuernos de Stormfly. Ese maldito desgraciado de Drago, había tenido una muerte demasiado piadosa.

"Óh-óh. Alguien tiene su cara de desquiciada, bien puesta."

Astrid sonrió. "Muy cierto. Será mejor que no me provoques, entonces." Al tan sólo pensar en Stormfly siendo descuartizada, vendida para comida, o para la creación de vestimenta para esos pomposos imbéciles romanos, hacía su sangre hervir. "Aunque sinceramente, espero que encontremos unos romanos lo suficientemente tontos, para provocarme."

Eret compartió el aire de confabulación que se concentró entre los dos. "Así que, cuando decimos que las ordenes eran sólo observar e irnos, me pregunto, ¿no habrá un pequeño espacio para patear el trasero de algún romano mal parado? De manera sutil quiero decir, sin que ninguna vikinga furiosa se dé cuenta."

Era por esto en especial, que Astrid le agradaba Eret. Rutinariamente, el tipo solía armar un buen teatro de cobarde e indiferente para engañar a los demás, pero en el fondo, el forastero había aprendido a amar a los dragones tanto como ella. "Supongo que podría ser posible. Mientras nadie vea nuestros dragones…" Después de todo, si Hiccup podía rebelarse a las ordenes cuando le daba la gana, ¿por qué no ellos? Sería por una buena causa.

"No sé si debería asustarme con la sonrisa que está creciendo en tu cara—¿Segura que no tienes algo de sangre de Berserker en ti?"

"No lo sé, ¿seguro que no tienes sangre de gallina en ti?"

Eret le sacó la lengua. "¡Gallina será el último en llegar a la famosa Isla de Amazonas Locas! ¡Vamos, Skullcrusher!" Y acelerando el vuelo, al dragón escarabajoso apenas se le vio la cola. Astrid carcajeó ante el descaro, pero primero muerta, a convertirse en la gallina de la historia.

Acarició la frente de su chica, susurrándole al oído. "Vamos, Stormfly, muéstrale a este novato lo que sabemos. Además… entre más rápido lleguemos con las Bog-Burglars, más rápido verás a tu pequeña, ¿recuerdas?" Lo último tuvo más efecto, que promesas de raciones extra de pollo, puesto que Stormfly siempre estaba entusiasmada con reencontrarse con Valkyria, una de sus tantas hijas, y la Deadly Nadder que Camicazi había adoptado para sí, años atrás.

Cuando rebasaron a Eret y Skullcrusher, fue turno de Astrid para sacarle la lengua.


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Algunas de las pieles habían migrado al suelo de la alcoba para acolchonar el sensible botti bum de Hiccup.

Estaba escribiendo tan rápido como le era posible, tratando de evocar cada detalle de sus recuerdos para plasmarlos en su diario. Una de las cortinas había sido amarrada y la luz de la tarde se filtraba para ayudarle.

Silencioso, Toothless lo observaba desde su pose magistral a sus espaldas, algo perturbado por la intensidad con la que su humano estaba acabándose las puntas de sus lápices.

Cuando bastantes hojas fueron recolectadas, Hiccup las juntó y comenzó a repasarlas, su último lápiz vivo, suspendido entre sus labios. Lo que fuera que hubiera leído en la primera página no tuvo su aprobación, sin embargo, y en minutos, el humano se encontraba tachando sobre sus manuscritos con poca satisfacción.

"No, no, no. ¡Ugh!" Sorprendentemente, todo indicó a que Hiccup comenzaría desde el principio.

Toothless resopló sobre sus cabellos revueltos.

"No creí que poner en escrito nuestras experiencias con el ritual fuera tan difícil de describir." Con una exhalación cansada, el humano se dejó caer sobre el lomo de su compañero, sus manos todavía repletas con pergaminos. "Todo lo que escribo termina oyéndose como poesía barata. Nadie tomaría esto en serio… Lo que una Sál puede comunicar… Lo qué significa encontrar a tu alma gemela. Ningún vikingo creería esto. No son grandes aficionados del… romance, por decir poco."

Toothless no le veía el caso. Vikingos obstinados no merecían descubrir lo maravilloso que era estar en Comunión. Dejando que el humano siguiera obsesionado con sus notas, acomodó su trompa sobre su patas.

"Wow, ¡pero gracias por tan rebosantes muestra de apoyo y aliento!" Un codazo le llegó a su costado. "¿Qué hay de ti? ¿No tienes algo que quieras compartir en mis notas?"

Con detenida consideración, Toothless meditó la cuestión. Posteriormente, acercó su rostro para rozar una sien del vikingo. "Precioso. Íntimo. Sólo entre nosotros."

Hiccup aceptó la caricia instintivamente, algo seducido por sus palabras, pero con una sonrisa consciente de que estaba siendo manipulado. "Buen intento."

Toothless lo jaló de una de sus trenzas. Pausó. Miró las dos trenzas cuidadosamente. Luego las deshizo.

"¡Toothless! ¿Qué haces—? ¡Ow, ow, ow!"

El dragón escupió los listones que habían servido de base para amarrarlas las dos representaciones estéticas de su compromiso con otra persona. Aun húmedas con su saliva, Hiccup recogió los listones de cuero de jabalí que Astrid había cazado ella misma. Miró a su Munr, comprendiendo su queja. Presionó sus labios juntos, todavía sobando su nuca. Cuando se levantó de su nido en el piso, la longitud de su camisón de algodón, se escurrió hasta tapar sus rodillas, robándole a Toothless de una vista que hubiera sido espectacular. Siguió los movimientos del human celosamente, mirándolo tomar un recipiente de madera de entre su diversidad de creaciones sin terminar. Cuando regresó a su lugar, Hiccup se colocó de rodillas frente al recipiente hondo.

Toothless captó un vistazo de un anillo siendo arrojado al recipiente. Tras una mirada fugaz del humano hacia el dragón, los listones se sumaron.

"¿Quieres hacer lo honores?" Hiccup le presentó el recipiente, sin rastro de humor. Toothless torció su cabeza, considerando la ofrenda. Intercaló miradas con su Munr. Comprendió.

Arrojó un mini-blast al recipiente. En instantes, los símbolos tradicionales de compromiso vikingo, pasaron a la historia.

"Hamingja." Su Munr miró las llamas un momento, para luego colocar el recipiente cerca del ventanal. Cuando se tornó hacia Toothless, su cejo mostraba que profundas conjeturas estaban dando vueltas en la cabecita del chico. "Toothless. Cuando estábamos—Um, ah. Ocupados. La primera vez. Tú también viste a aquella extraña visión, ¿verdad? Sobre un joven y su dragón. Un joven quien definitivamente no era yo… ¿Lo recuerdas?"

Un gorgojo afirmativo. Toothless lo había visto, tan claramente como se les había sido permitido: lo cual, no había sido mucho. Siluetas de sombras y rostros nublosos. Lo que más vívidamente había percibido el dragón, había consistido en emociones. La visión había estado tejida con melancolía, tristeza. Y tan rápido como había llegado a sus Sál, ésta se había esfumado, dejando solamente preguntas.

Y su Hiccup amaba las preguntas.

"¿Crees que se trate de alguno de nuestros ancestros? ¿Crees que puede ser posible… que los humanos y los dragones hayan sido amigos, antes de los esfuerzos hechos por mi madre, y nosotros dos?"

Toothless no tenía duda que había sido posible. Sin embargo… "No terminó bien. No se sintió… que haya terminado bien."

Aunque la expresión sombría de Hiccup comunicó sentirse de acuerdo con su opinión, no agregó más. Se sentó frente a sus notas de nuevo, tratando de implementar orden entre sus memorias. Toothless lo empujó con aire juguetón. Se ganó una sonrisa algo fingida. "También… tuve un extraño sueño anoche—O creo que era anoche. No sé ni cuantos días han transcurrido—Um. No sucedía la gran cosa. Tenía frío. Mucho frío. Y tenía la impresión de que era más…" El jinete dejó los papelea y extendió las palmas de sus propias manos, abriendo y cerrando sus puños. "…más joven. Más pequeño. Alguien más indefenso. No podía moverme, y tenía tanta hambre. Justo cuando pensé que moriría…" La cabeza de Hiccup se giró en su dirección. "…alguien vino a mi rescate." Esta vez, la sonrisa fue sincera en su ternura. "Te sentí. O tal vez, sentí a otro dragón que se parecía a ti. No es algo certero. No estoy seguro."

Toothless le mordió ligeramente un hombro para sacarlo de su ánimo oscuro. Pocos conocían este lado del vikingo. Hiccup podía ser tremendamente duro consigo mismo, cuando pensaba que los insectos en su cabeza no estaban zumbando como lo debido.

Hiccup suspiró. "Sí, lo sé, lo sé. Estoy obsesionándome otra vez." Se tiró en el piso con un sonido de frustración, estirando sus cuatro extremidades como estrella de mar.

Toothless se movió en cuclillas, en sentido contrario a su Munr, acomodando su trompa justo a la altura del rostro del humano. Justo como se le había prometido con la corona de flores, Hiccup se tornó hacia el dragón de manera inevitable, sonriendo cuando una pezuña se colocó sobre su palma expandida. Sus dedos se encerraron alrededor de una uña negruzca.

"Si eso fue real—Si no fui el primero en ganarme la confianza de un dragón, ¿que habrá pasado? ¿Por qué años después, seguíamos en guerra?"

Toothless no tenía las respuestas. Pero, tenía una idea sobre cómo podían conseguirlas. "Preguntemos."

Hiccup frunció su ceño. "¿A quién?"

Toothless sonrió, sintiéndose travieso. Levantó la comisura de un ojo, que en alguna otra vida pudo haber sido forrado con vello humano. Cuando Hiccup entendió, fue con una carcajada.

Pero, no dijo No.

Ambos estaban cansados. Cuando sus Sál se acurrucaron, fue con bostezos, sus únicos resplandores habían sido domados a los brillos de lejanas estrellas. Toothless fue empujado sobre la revoltura de papeles y pergaminos, poco después, el preciado cuerpo de Hiccup acomodándose encima del dragón. Lo abrazó con cariño en sus arrumacos; dulce, en sus risueños suspiros de Toothless-Toothless-Toothless. Saliva, sudor, y las esencias de sus cuerpos los cubrieron—más de parte de su Munr. Hasta el galope de su amado fue suave, tranquilo, su cintura siendo acogida entre las garras del dragón. Con Hiccup sentado, a su completa merced, la lengua de Toothless recorrió cada gota de su néctar, poniendo atención en aquel par de únicas escamas morenas, resaltando entre tanta piel pálida. Hiccup encontró su punto de quiebre en el ataque empedernido a su pecho, dejando caer su cabeza, ciego a todo lo demás.

Toothless agregó presión a sus botti bum, recordándole de que esta vez, ambos tenían un objetivo mientras danzaban.

Porque Hiccup siempre le correspondía, fuego con fuego, Toothless debió de haber previsto el masaje a su mentón.

"Déjame ver… Ah… Déjame ver, Toothless, ¿por favor?"

El dragón pausó en pleno camino a su Comunión, todavía inseguro en cómo cierta parte de anatomía sería bienvenida. Había muchos secretos aún resguardados, que Toothless vigilaba para no asustar a su Munr. No quería ahuyentarlo.

"Nunca, Tooth'—Nunca más. Te lo prometí, ¿recuerdas?"

A pesar de ocurrir el evento de apareamiento cada Snoggletog, Toothless nunca había dejado Berk para unirse al viaje. Hiccup había preguntado sobre el asunto en múltiples ocasiones, para sólo ser ignorado.

"¿Desde entonces, Munr?" -Desde entonces, ¿ya sabías?

Desde entonces Toothless había sufrido su destino a estar solo, y se había resignado sin queja alguna. Hiccup ya le había dado suficiente para durarle una vida. Ser amigos nunca fue menospreciado, sino atesorado con aún más razón.

Toothless no había necesitado otro dragón, cuando había tenido a Hiccup.

"Déjame ver, entonces. Solamente yo sabré de esto, como siempre debió ser."

Así que, Toothless terminó de desnudarse.

Cuando estuvieron completos, Sál estrechándose adormiladas, la espalda de Hiccup temblando contra su pecho, Toothless conoció otra manera de saborear la Comunión. Más vulnerable que todas las demás veces, Toothless sufrió los maullidos quebrados de su alma, conforme sentía los dedos exploradores de su humano tocar el centro de su calor-hoguera-lava-centro-pasión-deseo.

No había secretos. El asombro de Hiccup fue su asombro. El placer de Toothless avivó el placer ya existente en Hiccup. Estaban unidos, viviendo los ecos de sus propias sensaciones. La posesividad de Hiccup fue de Toothless. La enorme oleada de adoración de Toothless bañó a Hiccup. Ambos gimieron en unísonos, orgullo en los dedos de Hiccup dejándole saber que tanto el vikingo estaba disfrutando el nuevo descubrimiento. El pilar de fuego de un Night Fury renacido en carne, fue manipulado con tácticas que Hiccup sólo había aplicado en su persona—Cuando Toothless lo supo, cuando lo miró a través de los ojos de sus Sál—Hiccup desnudo en su cama, a solas, trayendo alivio momentáneo a su soledad—Toothless conoció su final.

Toothless fue el que mordió un hombro humano cuando su alma y cuerpo se derrumbaban—Hiccup fue el gusano electrocutado en su abrazo, encontrando su precipitación con escandalosos llamados de vikingos—Yendo a un tipo de guerra que ambos siempre estarían dispuestos a entablar.

Sus Sál compartieron los relámpagos de Thor, cabalgando libres, alas expuestas con un delicioso gemido duplicado.

—Toothless nunca sintiendo tanto miedo como aquel momento cuando su Sál se había envuelto en la de Hiccup, frente a tantos ojos humano, juzgándolos, acusándolos, ojos que pronto lo odiarían por destruirle este momento grato a su líder. Temiendo el odio de parte de Hiccup, porque ahora ya no habría secretos. Temiendo que Hiccup lo detestara, porque estaba haciendo a la Sál de Astrid llorar, con desconsuelo. Estaba lastimando a su querida Astrid.

—"Toothless." Y Hiccup sintiéndose de lo más estúpido, al hacer la pública revelación. Por supuesto que Toothless era su Munr. Era lo que sentía, lo que pensaba, lo que vivía. ¿Por qué había sido tan estúpido-estúpido-estúpido? Había querido honorar los deseos de su padre, por la maldita culpa, y ahora perdería a todos los que amaba…

—Por honor a su padre, había ido hacia las profundidades del bosque, queriendo encontrar el oso más grande para cazar. Así lo respetarían—lo aceptarían—lo verían como un igual. Pero no no no no no. Un oso no había sido la criatura atrapada en lo alto. En lo alto…

—Alto, el árbol había sido. Las espinas en las ramas lo habían recluido con recelo, impidiéndole la libertad. El final hubiera sido inaplazable… Pero, traidores y enemigos tenían muchas caras, unas más sinceras que otras. Otras, más falsas que otras. Del que nunca lo había esperado, auxilio se le había proporcionado. Y con sus heridas siendo tratadas con una delicadeza, jamás antes recibida por su propia raza, ¿cómo no confiar? ¿Cómo no confiar y esperar por lo mejor?


[+][+][+]


"Ooooh. Eso fue nuevo."

"Silencio." Toothless gruñó, muerto en el piso. Porque estaba muerto. Hiccup lo había matado.

Hiccup no estaba escondiendo su engreimiento, al respecto.

Tirado como rana recién sacada del lago, Toothless estaba agonizando en el piso, sus cuatros patas extendidas no disimilar a la estrella que Hiccup había querido imitar.

"Bueno, fue tu idea." Hiccup jadeó, mirando sus dedos húmedos resguardando de regreso el regalo que su dragón le había dado. ¿Quién penaría que humanos y dragones no eran tan diferentes en anatomía? Mn. Luego, miró su persona. Era un desastre. Toothless era un desastre. Las pieles eran un desastre. El piso era un desastre. "Buena idea, por cierto." Se deslizó hasta la cabeza de Toothless y besó escandalosamente su trompa. "Muy." Beso. "Buena." Beso. "Idea."

Porque, ciertamente, Hiccup nunca había huido a los bosques en busca de osos. En busca de dragones, sí. ¿Osos? No tanto.

Y definitivamente, nunca se había encontrado un pequeño dragón entre las ramas puntiagudas de un árbol. Desearía que capturar a Toothless hubiera sido tan fácil.

Bueno, no tanto. Ganarse a Toothless había sido la mejor parte.

"Dioses, no puedo pensar. Pero, cuando pueda pensar, anotaré todo. Todo."

"Cállate."

Hiccup rio contra las escamas del cuello de su Munr. "Sigue muriendo, entonces. Iré por algo para asearnos. ¿Hambriento?"

"Siempre. Hambriento."

Era extraño. En vez de sentirse débil tras la extraordinaria Comunión, Hiccup estaba rejuvenecido. ¡Casi saltaba! En sí, las imágenes no habían tan nítidas, mismo calidad que las visiones anteriores. Sin embargo, aun así. ¡Odín! Estaba viendo el pasado. ¡Probablemente, su herencia Haddock! Parte de la historia que ni siquiera Gobber, o Stoick El Vasto, habían conocido. Oh, la cara de su mentor cuando se enterara. Su madre no estaría tan sorprendida, ¡pero Gobber y Fishlegs mojarían sus pantalones! Silbando se metió al sanitario, y optó por una ducha rápida a cubetazos.

Ah, hasta el agua helada le supo refrescante. Se talló con una sonrisa que debía lucir estúpida, pero no lo podía evitar. Estaba tan emocionado.

Feliz.

Tan, tan feliz.

Cómo ya había aprendido su lección la primera vez, Hiccup ya tenía en reservas cambios de ropa en los sanitarios. Después de secarse, se vistió con una de sus camisas favoritas—y de Toothless, ya que resaltaba lo verde de sus ojos—y con unos pantalones de costumbre, aunque permaneció descalzo. Saltó los escalones de dos en dos, casi cayéndose de cara, pero logrando salvarse en el último momento. Se dirigió a la cocina, sin molestarse en avivar la fogata principal.

Abrió las alacenas en busca de aceite de oliva. Tenía una idea para agradecerle a Toothless su ayuda, e involucraba masajes…

Fue estando en cuchillas frente a la pequeña bodega que Stoick había construido para sus bebidas y aceites prestigiados, que sintió la fría hoja de acero acariciar la delicada piel de su cuello.

Hiccup se paralizó, por completo. ¿Qué…?

"¿De qué sirve… que armes lindas y brillantes espadas de fuego… si todavía, eres tan débil en tu defensa, Hiccup… Conquistador de Dragones?"

Con su corazón en su garganta, Hiccup se atrevió a levantar su rostro. Ahora, maldijo su torpeza en no encender la fogata. Las sombras eran traicioneras y su vista también. Sin embargo, sus oídos fueron leales y dignos de confiar: aprovechando el elemento de sorpresa, Hiccup contratacó con un vasija de acero que había estado sosteniendo durante su búsqueda. Empujó con todas sus fuerza el objeto contra la espada, y con su mano libre sostuvo la muñeca, dueña del arma.

Afortunadamente, el espadachín no mostró resistencia alguna.

Cuando el cuerpo cedió ante el jalón de sus manos, supo por qué.

Sangre. Sangre roja. En todas partes.

Y cuando tomó el rostro del atacante entre sus dedos, Hiccup tuvo sus horribles sospechas confirmadas.

"Camicazi."


[+][+][+]

Fin de Parte VI.

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NdA: ¡Tun tun tun TÚN! Tuve que nombrar al dragón de Camicazi, ya que Stormfly estaba tomado. *grrrr* Me sorprendí a mí misma al escribir con el POV de Astrid, pero no tengo mucha opción cuando canon no toma muy en serio al resto de la pandilla. ¡No planeo ignorarlos, lo juro! Pero, por ahora, Astrid necesitaba salir de Berk, y Eret necesitaba un descanso de tanto acoso. *semi-dormida* GRACIAS POR SUS REVIEWS. LOS ADORO.

OIGAN, ¿SABÍAN QUE GOBBER SALIÓ DEL CLOSET EN HTTYD2 Y YO NI EN CUENTA? ES OFICIAL. ES GAY. WTF. WRONG CHARACTER, DREAMWORKS, GODDAMMIT YOU.

… pero cómo que tiene sentido, ¿no?

Traducciones:

- (D) Botti bum: Trasero. (Hehe).

- (N) Hamingja: Suerte.

No logeados:

ToothlessHaddock: Jejeje, vámonos al Inframundo. Las camisas ya están en progreso y todo. Hoy tuve que cortarle al lemon en favor de más trama, ¡pero aun así se escurrió! No estaba en los planes, lo juro. ¡Más Eret también! Y Camicazi dándole el susto de su vida a pobre Hiccup. ¿Para qué son los amigos, después de todo? XD.

Hanako: Hola, linda. Aquí te van unos rollos de papel, estamos recolectando por el bien común del fandom, jajaja. Gracias por seguir leyendo, y ahí les di más material a todos para que fantaseen cuando están solitos... Ups, nop, esa soy yo.

Can Len Kiry: ¡Yo digo que es Abel Lacie Kiryu! Galleta, please? Y pues, um, ¡es que ella sabe lo que es bueno! Es mi promotora de contrato XD. Tienes toda la razón del mundo respecto a la mala calidad que rodea esta pareja (hasta en inglés, buenos fics son difíciles de encontrar) y me reí muy a gusto cuando leí tu review. En especial cuando llegué a las mamadas. Ugh, Hicctrid. ¡No me de cuerda! Tengo tantos problemas con esa pareja, aunque curiosamente encuentro redimible a Astrid en CIERTOS aspecto. Ella tampoco es mi favorita. Me quedo con Camicazi y Ruffnut. Y Eret. Eret es muy antojable, el maldito.

Seth Liam Kiry: No entiendo, ¿a uno lo amenaza para que lea el fic y a ti te lo esconde? LOL. Me siento tan feliz que no estoy sola en esto del Hicctrid, o como se escriba. Me cagó mucho la secuela, lo admito. Por algo escribí este fic INMEDIATAMENTE después que la vi. Tenía el poder de TENGO QUE ARREGLAR ESTO corriendo por mis venas. ¡Yo también quiero un Munr! Preferible del tamaño de Florrie (una cantante británica que amo) *babea*

Yunan: ¡Hola! Gracias por leer a pesar de los sustos. Coloqué la advertencia arriba porque no te quise agarrar mal parada de nuevo. Pobrecita, jeje. Espero te haya funcionado. Fíjate, le he dado vueltas a esto de la zoofilia y bestialismo, he investigado, ¿y adivina qué? Es menos complicado de lo que uno cree. Toothless no es un animal, es una criatura mitológica. Una criatura mitológica que tiene razonamiento propio y control de sus decisiones. No entra en el bestialismo y/o zoofilia como la conocemos. Toothless es harina de otro costal XD. Las criaturas mitológicas no están atadas a nuestras percepciones comunes. Es como Loki, que tiene un hijo caballo. Mmm. Sip. Y el caballo no se hizo solo. Pero, basta de debates XD. Muchas gracias por tu dedicado review. Te comprendo. Sin embargo, aunque puedo concederte el primer deseo, en el segundo te tendré que quedar mal. No me gusta Toothless humano, para nada. Una de las razones por las que escribí este fic fue porque no he encontraba nada con Toothless dragón. Lo amo así, y no quiero darte falsas esperanzas. Quiero ser honesta. No me gusta decir NUNCA, tampoco. Así que, quien sabe. Tal vez en un ataque de locura. Pero, por ahora no creo que escriba algo sobre el asunto. Sin más que decir, ¡cuídate mucho también y espero sigas disfrutando esta historia, aun así!