"Munr."
Por B.B. Asmodeus.
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Fandom: How to Train Your Dragon, 1 & 2, Dragons: Riders/Defenders of Berk. (Sí, por fin he caído.)
Parejas: Hiccup/Toothless. Y por ahí, se irán colando implicaciones de otras parejas.
Rating: Creo que este capítulo merece un Mature, por violencia.
Categorías: Romance, Humor, Drama, Suspenso, Temas Espirituales, Hurt/Confort, Semi-Fusión con los Libros, Aventura. Lemon, pero no de una manera tradicional. Uso de mitología y lenguaje Nórdico.
Sinopsis: Post-HTTYD 2. Justo cuando Hiccup y Astrid están a punto de contraer nupcias, un ritual de una vieja espiritista vikinga expone una dura realidad a la pareja—el alma de Hiccup ya le pertenece a alguien más. Pero, el aceptar este hecho, tan sólo será el inicio de su nueva aventura.
Advertencias:
i. En este capítulo hay una escena de intento de Non-Con/Violación. Lo cual, era el pan de cada día, durante saqueos vikingos. No es larga ni explicita, pero procedan con cuidado.
ii. Menciones de maltrato físico (y tal vez, psicológico) hacia humanos, y dragones.
iii. Para describir Berserk, me basaré en la versión de los libros, así como los mapas de ese universo.
Notas/Spoilers: De igual manera, estaré basándome en circunstancias de los libros que me inspiraron para seguir escribiendo. En especial ciertos hechos del libro 8. Sin embargo, les agregaré mis propios giros. Nunca aclame ser tan original y creativa como Cowell.
Disclaimer: Todo es de Cressida Cowell, Dreamworks, y la Cultura Nórdica.
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VIII.
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Y grito herido "No"
Un "No" que estalla en mil pedazos
Un "No" que cae en el olvido
Inútil, pequeño y perdido.
-Miguel Bosé (Gulliver).
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El tesoro residía, justo donde se lo habían acomodado sus sirvientes. Era una vista digna de envidiar. Sus dedos se extendieron por cada componente, chillidos de placer jadeándose fuera de sus labios. Lo había logrado, había tenido razón. Las Bog-Burglar habían estado escondiendo más que sus ridículas morales. Una cadena de oro fue acogida, y fue llevaba a sus fosas nasales. Inhaló el aroma a victoria en la joya. Estaba tan cerca. Lo sabía.
Pero, claro, que el momentum no podía ser disfrutado a plenitud, sin la idiotez de otros. Justo cuando Dagur estaba colgando el medallón de esmeraldas en su cuello, uno de los guardias le permitió la entrada a uno de los soldados bajos. Cuando el tipo se escurrió a su cueva, fue sin gracia o disciplinada, arrojando la razón de la visita, sin etiqueta alguna: "¡No quiere comer, mi señor!"
El vino se resbaló de su contenedor, cuando le dio vueltas a su copa en consideración. ¿Quién hubiera pensado que la sangre de Maximus podría ser plateada? Suspiró. Odiaba ser interrumpido.
"¿Cómo que no quiere comer, soldado?"
Cuando Ragnar obtuvo lo que quería, su enfoque, pareció arrepentirse totalmente. "La Bes-Bestia, mi señor. No—No acepta la ofrenda."
Dagur regresó a sus avistamientos. Belleza absoluta. "¿Le diste la ofrenda correcta?"
"Cla-Claro, mi-mi señor. El Deadly Nadder que nos indicó." Cuando Dagur torció su rostro en su dirección de nuevo, el soldado tragó saliva. Ugh, ¿a esto le llamaban vikingo? "Se lo arrojamos pero—pero, La Bestia la escupe de regreso."
Dagur sintió las propiedades del vino alimentar su furia. Tiró la copa hacia la pared frente a él. Sin más, comenzó un camino fuera de su habitación, el soldado patético siguiéndolo, entre tropiezos.
Cuando había descubierto lo que su padre había estado escondiendo en las profundidades del boscaje, Dagur había ordenado sus aposentos ser construidos, justo al lado de las cárceles de dragones. No podía perder de vista a su más celada arma. Sentirla al alcance de su mano, era solamente como podía dormir, soñar con el mañana supremo que le esperaba. Había sido tan listo, tan, tan listo, en no revelarla antes de tiempo. Había aprendido de sus errores. La victoria se disfrutaba mejor con paciencia. Nadie tenía idea de la clase de devastación que estaba a punto de desatar.
Ni siquiera Drago había sospechado, de lo que Dagur había estado escondiendo.
La jaula de La Bestia era un hoyo en la tierra, tapizado con una celda del metal más duro del archipiélago. Ni más, ni menos. Cuando su padre había estado con vida, la superficie había sido cubierta estratégicamente, mintiéndole a su gente de la maravillosa oportunidad para triunfar. Su padre había sido un bastardo cobarde y egoísta. Interesado en paz y otras nociones ridículas. Había hecho un buen trabajo en esconderle a Dagur su verdadera herencia, lo que le pertenecía por el derecho de sangre de su abuelo. Pero había pagado justamente por su error. ¿Qué mejor poesía que tener tu garganta cortada por tu propio primogénito? Dagur hubiera deseado haber descubierto a La Bestia más temprano, puesto que hubiera disfrutado ver el cadáver de su padre siendo el primer sacrificio humano de su generación.
"¡Abran las compuertas!" Gritaron los encargados de la prisión. Las barreras de metal y piedra se levantaron con la fuerza de los dragones de carga. En cuestión de segundos, Dagur se encontró mirando hacia el nido de su mascota.
Justo como lo dicho, La Bestia estaba refundida entre las sombras de su cárcel, sólo una pizca de su verdadero ser, siendo visible por el hoyo. El Deadly Nadder estaba en el fondo, adicionalmente, cumpliendo con sólo un requisito de ser una ofrenda, y éste no involucraba ser masticada. Estaba bañada en saliva de dragón, temblando, mareada, y confundida por los efectos de la saliva. Miraba hacia arriba, piando ciegamente, llamando por su dueña, Dagur suponía. "Pobre pajarito. ¿Quieres volar lejos de aquí?"
Dagur tronó sus dedos, para llamar al soldado patético. Éste vino, muy a fuerzas. Cobarde. "¿Dices que no le agrada el sabor a Nadder?"
"Eso creo, mi señor—¡Aaaaaah!"
Cuando el soldado fue arrojado por sus propias manos, las mandíbulas de La Bestia se abrieron con velocidad automática. El humano fue tragado limpiamente, de un sólo mordisco. La única señal de agradecimiento se manifestó en un bufido de humo saliendo del hoyo. Dagur sacudió sus palmas. "No sé. Parece gustarle el sabor a humano bastante bien."
Los soldados a cargo de la vigilancia murmuraron, dócilmente, su aprobación a lo dicho. Más cobardes.
Dagur miró al Nadder. Había dejado de piar, sumisa a la muestra de poder de La Bestia. Era nauseabundo verla. "Bien, si no quiere comérsela, sáquenla de ahí. Le encontraremos otro uso, entonces."
"Sí, milord." Fueron las respuestas tartamudas. Rolando sus ojos, Dagur comenzó a dirigirse de regreso a su habitación.
Sin embargo, fue que en ese momento, los cuernos de Berserk resonaron con un maravilloso anuncio.
Dagur sonrió. Las últimas naves de sus saqueadores habían regresado. Con más riquezas.
Su noche mejoró cien veces más, al llegar a los muelles y descubrir que sus órdenes habían sido cumplidas, al pie de la letra.
Gritos de agradecimientos a los dioses fueron cantados a la madrugada, Berserkers unidos en la adrenalina, en la gloria del éxito.
Y Grandísima Bertha fue arrojada a sus pies. Todavía viva, aunque vencida, sus alas de fénix cortadas.
Dagur lamió sus labios.
Si la Deadly Nadder y La Bestia no querían cooperar, Dagur tendría que entretenerse de otra manera.
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Los humanos seguían discutiendo en el gran palacio de los vikingos, y Toothless todavía no podía centrarse.
Meatlug dormía en el piso del Consejo y el dragón alfa la envidiaba por su tranquilidad. Toothless le dio recorrido a los comedores con su cola zigzaguiando, de un lado a otro. Sus instintos le susurraban de un peligro inminente, de una sombra detrás suyo que Toothless no podía encontrar, por más que se viera las espaldas.
"¿A qué te refieres, a qué mandaste Astrid en una misión? ¿Qué clase de misión?"
Toothless se detuvo. Sus oídos se agudizaron.
"Creemos que las Islas de las Bog-Burglars está bajo asedio."
"¿Y mandaste a Astrid sola, a manejarlo?"
"No completamente. Está acompañada con el caballero Eret, hijo de Eret. ¿No crees que puede cuidarse sola?"
"Oh, sé que puede cuidarse sola. Pero, ¡acabas de mandar al tercio de mi equipo al otro lado del archipiélago!"
"Oye, no la mejor parte, si me preguntas. Podemos trabajar sin ese par, Hicc." El dragón reconoció a Snotlout. Toothless concordaba con el humano. Aun con miembros faltantes, un contraataque podía tener éxito. Toothless confiaba en las habilidades de su Munr, así como en las de los demás jinetes. En las de los demás dragones. "Además, ¿tu ex? Déjame darte un consejo, de hombre a hombre: realmente no la quieres cerca de tu yugular, en estos momentos."
El silencio que prosiguió, habló de que Hiccup estaba considerando dicho consejo, a pesar de la fuente de sabiduría.
"Con un plan, podría funcionar." Ése fue Fishlegs, y Toothless observó de reojo, como las pequeñas orejas de Meatlug se alzaron, a la mínima detección de la voz de su jinete, aún dormida. "No podemos dejar a Valkyria en ese lugar."
Toothless resopló para sí. Se dirigió a la cámara que los vikingos usaban para reclamarle a Valka sobre asuntos tontos. Hiccup le daba las espaldas a los portones, revisando mapas en la mesa de su madre. Toothless se dio un cabezazo a su botti bum, para atraer su atención.
"¿Qué—? Oh, Toothless, ¿qué pasa contigo?"
Un rezongo incoherente salió de su hocico. Ni el mismo Toothless lo sabía. Comenzó a rodear la circunferencia de la mesa, afilando sus sentidos. "Humanos aman hablar mucho."
Hiccup suministró una sonrisa secreta, hecha sólo para él. "Y nada de acción, lo sé. Pero, ten paciencia, ¿quieres? ¿Cómo están los demás dragones, alfa?"
"¿Estás hablando con él?" Valka levantó su rostro de un enorme tomo, que cargaba en sus brazos. "¿En dragonés?"
Hiccup rascó su nuca. "Em. ¿Sí?"
"¿Cuándo aprendiste el dragonés tan finamente? ¿Tan… rápido?"
Otra sonrisa, aún más pesaba con secretos que nunca serían revelados. "No soy un experto, exactamente, Ma'. Sólo puedo entenderlo mejor."
"Están dormidos en sus nidos." Toothless retornó a la pregunta de Hiccup. "Sin preocupaciones."
"Suenas algo celoso." Su humano comentó, mientras regresaba a su mapa. "¿No te está agradando ser el Jefe?"
Podía ser. Toothless no estaba acostumbrado a tener que importarle otras identidades, aparte del humano que tenía enfrente. "No comprendo—¿Por qué, ellos, no pueden sentirlo?"
"¿Sentir qué?"
"¿En verdad puedes comprenderlo?" Fishlegs los interrumpió, interponiéndose entre los dos. Toothless respingó, impaciente. Después de pasar un largo e ininterrumpido periodo con su jinete, dejarlo fuera de su visita no sentaba bien con el dragón. La incertidumbre aumentaba.
"No nos desconcentramos del objetivo, Fishlegs. Esta historia es para otro día. Ahora, chicos, acérquense. Necesito que miren esto. Snotlout, despierta a los gemelos."
Toothless asomó su trompa por la mesa, abriéndose camino a lado de Hiccup. Su humano rozó, delicadamente, una de sus orejas, como saludo.
Una cadencia de ronquidos, que habían servido de sonido de fondo, fue interrumpida con una oleada de quejas y murmullos malacarientos. Hiccup los esperó, hasta que se acercaran a la mesa.
"Berserk se encuentra al norte, mientras Fuerte Sinister está al sur. Berk está justo entre medio de los dos destinos." Eficientemente, Hiccup señaló los puntos en el mapa, cuatro pares de ojos siguiendo sus dedos. "Si suponemos la información de Camicazi, los Berserkers están capturando a los dragones, manteniéndolos en sus islas primero, y luego los movilizan a Sinister para venderlos a los romanos."
Snotlout golpeó la mesa. "Dice mucho de la estupidez de los romanos, que se hayan aliado con esos lunáticos de Berserk. Se van a arrepentir de haberlo dicho. Dagur los traicionará en la primera oportunidad que tenga."
"No voy a llevarte la contra en eso." Hiccup sobó mentón, viendo más allá que simple pergamino frente a él. Toothless pudo sentirlo viajar hacia otros planos, que sólo sus ideas podían alcanzarlo. "…Es por esto que quería hablar con Eret. Él debe conocer más sobre las rutas marítimas del mercado negro, que cualquier otro vikingo."
"¿Oh? ¿Tomaremos el bebé de Eret a dar una vuelta, entonces?" Ruffnut cuestionó, mientras se rascaba la cabeza.
Hiccup suspiró. "Ruffnut." Pero, luego pausó, viendo a la chica con detenimiento. "Mm. No es mala idea."
Fishlegs sonrió con orgullo. "Esa es mi chica."
"¿En serio?" Ruffnut terminó de despertar con el cumplido de su líder. "Quiero decir… Claro que es una buena idea, ¡es mía!"
Entre bostezos, y sus brazos delgados estirándose, el hermano de la rubia, aportó su opinión al asunto. "Robar el barco de otro, siempre es una buena idea, en mi opinión. Pero, ¿de qué nos servirá un sólo barco? Haremos el ridículo frente a los Berserkers."
Snotlout esquivó con eficiencia el brazo extendido del humano rubio. "Podemos crear una distracción con el bote, rizos de oro. ¿Qué piensas, Hiccup? ¿Qué tal intentar atraer a Dagur de su escondite, mientras te infiltras a la isla?"
Toothless se tornó a su frigg. Lo que vio en el rostro de su humano, lo emocionó. Una determinación muy conocida estaba plantándose en sus líneas de expresión. Toothless podía casi inhalarla: la acción que tanto quería.
Hiccup le confirmó sus esperanzas. "Barcos y pantallas de humo: suena convincente."
Valka, cerró de golpe el libro en su posesión. Toothless escuchó a todos los presentes tragar saliva, al escuchar el impacto de portada y contra-portada. Por encima de Hiccup, Toothless intercaló miradas con Cloudjumper. El otro dragón no dio pista de lo que estaba pensando, pero bajo la intensa atención de su alfa, el dragón inclinó su cabeza ligeramente. Toothless retornó el gesto. Desde que había volado por Berk en busca de ayuda, su aroma de Alfa había sido percibida con más auge que antes. Las feromonas eran penetrantes, diciéndoles a todos los demás dragones que su líder estaba sellado de por vida, con el destino de un humano.
Hiccup era su Omega, ante la manada. Ante los humanos. Ante el mar, el sol, y el cielo.
"Hiccup, antes de que te adelantes y tomes una decisión. Necesitamos considerar algunas variables que podrían poner en riesgo tus planes."
"¿Cómo qué?"
"Podrían estar dirigiéndose a una trampa."
"Lo sé—"
"¿En serio?" Valka empujó suavemente a Snotlout, para colocarse justo frente a su hijo. "Sabemos que no hay forma de que hayan dejado en libertar a Camicazi, tan fácilmente. No sin una razón."
Toothless sintió las vibras negativas, aflorando del humano. "Lo sé."
"Debió de haber hecho un trato con sus captores, o no debe de estar al tanto que fue manipulada como carnada de un pez más grande."
"…Lo sé."
"Aun así, irás."
"Sí."
Valka abrió su boca. Toothless olfateó una mezcla de sentimientos contradictorios en la mujer. Lucía molesta, pero al mismo tiempo, orgullosa. Olía a preocupación, pero también a emoción. "Todo indica que Furious se trata de un alfa. Por ello, deben de registrar a los dragones capturados, primero en Berserk. Los intimidan con la posición de poder del alfa, probablemente los aterrorizan a la sumisión, con la influencia del dragón."
Sólo escuchar el nombre, le daba a Toothless una sensación de amenaza. Furious. Telarañas en su mente querían aclararse para decirle algo, pero eran muy lejanas para escucharlas. Su Sál se vibraba dentro de su cuerpo. Estaba listo para la batalla.
Y Hiccup también. "Dagur está abusando a ese alfa, entonces. Tengo que detenerlo, mamá. No sabes la historia entre nosotros dos, ese sujeto ha intentado matarme en más ocasiones de las que puedes imaginar. Está obsesionado con Toothless, secuestró a papá—ha intentado matar a, prácticamente, todos en esta cámara." Para marcar su punto, todos los demás humanos asintieron al unísono, poniéndose del lado de su líder. "Está loco. No dejaré al dragón Furious a su merced."
"Pensé que se trataba de una misión de rescate, no de ajustar cuentas, Hiccup." Valka sacudió su cabeza, su trenza pelirroja danzando con el movimiento. "Te ayudaré hasta donde se me sea permitido, hijo, pero con una condición: no te acerques a ese alfa. Localiza a Valkyria y sal de Berserk."
"Mamá—"
"¿Quieres la verdad? No puedo brindarte los recursos para una rebelión, Hiccup. El invierno está en nuestras puertas. Los dragones nos dejarán pronto. Todavía no acabamos con las reparaciones de la mitad de Berk. Perdimos a muchos hombres y mujeres durante la batalla con Drago. Esas son las verdades con las que vivimos. Entiendo tu enojo, tu indignación, créeme, sé cómo te sientes—Pero, tienes que aprender a escoger tus batallas."
Toothless observó los puños formarse en las manos del humano. Sus mancuernas rechinaron.
"Comprendo, Jefa."
Valka parpadeó, al escuchar el título. Sin embargo, la mujer ladeó su barbilla. "Tienen que extraer al dragón de Camicazi, y salir de allí. Sí son capturados, no podré rescatarlos. No puedo darte drakkars del pueblo, tampoco."
"Entendido." Hiccup levantó su mentón. "Lo que suceda, será mi responsabilidad."
"Y no puedes atraer un invasión de Berserkers a Berk, en tu camino de regreso. Nos destruirán."
"No sucederá."
Hasta Toothless dudó de la veracidad de lo dictado. Los problemas siempre los seguían, de regreso a Berk.
"Con eso dicho." Valka suspiró. "Ofrezco a Cloudjumper para asistirlos. Camicazi puede usarlo."
"Gracias." Extrañamente cordial, su humano buscó por equilibrio en Toothless, sujetándose de una banda del arnés. Susurros inmateriales se intercambiaron entre ambos, sus Sál comunicándose a base de hilos de emociones, impresos en una red fina, sólo visible para su ojos.
-Pase lo que pase, lo enfrentaremos juntos. Cantaron al unísono, ya decididas, en el siguiente paso a tomar.
Valka y Gobber se retiraron de la cámara del Consejo, tras el enfrentamiento decisivo. Los gemelos se alzaron sus cejas, mutuamente. Fishlegs proseguía revisando los mapas.
Luego, Snotlout fue el primero en romper con el silencio. "Así que, ¿cómo encontraremos un forma, de no hacer, lo que ella dice?"
Hiccup cerró las puertas de la cámara, esperando a que Cloudjumper se retirara junto con su madre. "Plan B. "
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Era lo justo. Era lo justo, después de recibir órdenes de aquel mocoso desquiciado—Hoder tomó lo que era suyo por derecho de batalla. Había tenido suerte en encontrar esta pequeña y carnosa figura entre las chozas, demasiado joven para poner una pelea, pero no tan joven como para no poder saciar sus necesidades. No hubo nadie para detenerlo, todas aquellas jabalíes de mujeres habían sido atravesadas con el filo de lanza y espada. No hubo nadie que lo detuviera de arrastrar a la chiquilla hasta la mesa de piedra, ignorando sus chillidos de agonía, e inútil socorro. La jaló de sus cabellos para desnudar su cuello y cuando acarició su mandíbula con su daga, gruñó una orden: "Llora y gime si quieres, nadie te escuchará."
La empujó sobre la piedra, subió sus faldas de pieles. Salivó, al ver su recompensa, asomándose.
Dolor explotó en su cabeza, y su visión se borró al instante. Aunque confuso, Hoder se defendió de la amenaza, girando con un puñetazo hacia sus espaldas. La madera de un escudo sobreviviente chocó con sus nudillos, y bloqueó de causar daño. Pero Hoder era más grande—más feroz, más veterano en batalla. Gruñendo con toda su frustración, empujó contra el enemigo. Lo empujó, y lo arrastró hasta la pared más cercana, aplastándolo contra la imperdonable superficie.
El escudo cayó, revelando un rostro masculino, rompiéndose en agonía. Un chico. Un bebé.
Hoder rio. "Llegas tarde para ser héroe, niño."
Ojos enojados viajaron hacia la chiquilla, todavía posada en la mesa. "Depende del punto de vista."
Hoder no previó el tajo de una daga, clavarse en su costado. Rio más. Cuando el jovencillo lo empujó de regreso, se dejó manipular, dándole esperanza falsa de victoria. Sacó la daga de su carne con una sonrisa sangrienta, y buscó un lugar para poder clavarlo en su dueño.
El bebito lo bloqueó. Tenía fuerza, al menos. Ambos pelearon por el dominio de la daga, sus caras rojas con el esfuerzo. Hoder hizo sonidos de besos, al tenerlo tan cerca. "Que vikingo tan bonito se ha parado en mi camino. Quizás te tenga a ti, después de ella, si estás dispuesto a esperar."
Con una mueca que sólo resaltaba la fineza de su mentón—tenía finta de pirata, demasiado engreído, como para involucrar en una verdadera pelea vikinga—el chiquillo se encendió, al escucharlo. Tanto fue su impulso, que ganó brevemente el forcejeo. Hoder se encontró contra la mesa de piedra que había sido desocupada, su cara siendo impactada a propósito. Hoder lanzó golpes, aun con su mirada nublada del rojo de su propia sangre, y en un momento de fortuna, sus dedos lograron encerrarse alrededor del cuello del chico bonito. Lo levantó del piso, carcajeándose ante las inútiles patadas. Hoder lo superaba en estatura, en fuerza, y en voluntad.
"¿Qué pasa? ¿El gato te mordió la lengua?"
Ahogándose, su presa intentó aniquilarlo con su mirada llena de odio. Sus manos mordieron el puño de Hoder, en vano, queriendo retirarlo de su manzana de Adán.
Fue entonces, que sintió su espalda siendo plantada con flechas mortales. Hoder gritó del ardor, sus dedos aflojándose.
Una patada por fin encontró blanco, contra su estómago. Hoder terminó en el suelo. Levantó su rostro. Chico-bonito estaba jadeando.
Otra patada. "¿Por qué saquearon esta isla? ¿Qué era lo que buscaban? ¿Quién los mandó?" Su cola de cabello fue tomaba con venganza.
"Preguntas, preguntas. No me importa, chico. Vine por la sangre y la obtuve." El puñetazo fue esperado. Ahora furioso, el niño estaba entrando en calor. Con entrenamiento adecuado, podría llegar a ser un guerrero. Aunque, si le preguntaban a Hoder, más cicatrices eran necesarias, para poder pedir respeto.
"¡Contéstame, o verás a Odín más rápido de lo que hubieras querido!"
Hoder atrapó la cabeza del crío y sus frentes tronaron con la potencia de dos búfalos en combate. Aguantó el dolor, sin embargo. Lo aguantó, para echarse sobre el mocoso. Por cada puñetazo que había recibido, Hoder los devolvió al doble, cacheteando ese afable rostro, de un lado a otro. "Únicamente cenizas quedan, ¿qué podrás hacer, si te doy tus preciosas respuestas, lindo? ¡Llora por los muertos y supéralo!"
Los músculos mostraron, servir de algo, después de todo. Su siguiente puñetazo fue detenido con precisión. "¡Puedo hacer esto!" Una patada en la ingle de Hoder, reafirmó su amenaza.
En un parpadeo, Hoder se encontró sobre sus espaldas. Por Thor: dolió. Las flechas se encajaron a su espalda con más fuerza. Hoder rabió. El chico bonito se sentó sobre él, empujándolo hacia la tortura, decidido. Hoder gritó. ¿Qué clase de flechas se le habían arrojado? ¿Y de dónde habían provenido? ¡Eran sólo ellos dos peleando! Acaso, ¿habían sido mandadas por el mismo Tyr desde los cielos? No, tonterías. Hoder no podía creerlo.
"Una última oportunidad: ¿Por qué atacaron Bog-Burglar?"
Hoder conectó su ojo restante, con aquellos ojos inmaduros. Demasiados claros, demasiados castos.
"Dagur quería mandar un mensaje." Escupió. "No te cruzas por su camino, sin sufrir consecuencias—El fin se acerca, niñito."
La información pareció ser aceptaba como hecho sólido, y no producto de más burla negra. El chiquillo hasta llegó a asentir, todas sus asquerosas emociones, marchando en transparencia perpetua. Era definitivamente un principiante. Demasiado suave.
"¿Quién fue la persona que cruzó con Dagur? ¿Quién fue el que incitó su ira? ¿La Jefa de aquí, Bertha?"
Hoder continuó sonriendo. Podía ver su sangre agrupándose en un lago, bajo su cuerpo.
Sus alaridos fueron más débiles, esta vez, cuando el vikingo-bebé lo presionó a su tortura. "¡DIME!"
Tosió sangre. Gotas alcanzaron a llover en el rostro del muchachillo. "Una here-herede-ra sin rei-n-no, fue lo que Dag-gur creyó gracioso."
"Están… locos. Todos ustedes, Berserker. Lunáticos."
"Aye." Hoder estiró su cuello. "Si vas a t-terminarme, hazlo. Hazlo ya, bonito. Aprende a ser hom-hombre."
Un mentón tatuado de azul se acercó a su vista. Sonrió. "Ya soy un hombre."
Cuando oscuridad marcó si fin, Hoder sólo tuvo el arrepentimiento de no haber saboreado los frutos de su labor.
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Eret nunca había estado tan enojado.
Cargando el cuerpo inconsciente de su prisionero en su hombro, se abrió camino entre el humo y las llamas agonizantes, la chica que había rescatado, siguiéndolo ciegamente. Era apenas una niña. Y este apestoso vikingo había tratado de ultrajarla. Eret hubiera preferido aventar el cuerpo a las llamas, pero sabía que interrogarlo podía otorgarles más ventaja.
"¡ASTRID!"
Nada.
Stormfly y Skullcrusher ayudaban a cargar agua, en contenedores enormes, que sólo un dragón podría sostener, pero no había señas de la otra jinete. Había sido una grata sorpresa encontrarse con sobrevivientes de la tribu, mayormente consistidos en infantes y adolescentes. Habían alcanzado a escapar de los saqueos por medio de rutas secretas, construidas en caso de emergencia. Para cuando Astrid y su persona habían aterrizado, las jóvenes habían estado peleando contra el abrasador infierno. No ayudaba que las Bog-Burglars no estaban infestadas de dragones como Berk. Sólo manos humanas, estaban trabajando.
La chica abrazó uno de sus brazos, cuando se escuchó el estruendo de un árbol desmoronándose ante el fuego.
"¡ASTRID!"
No fue Astrid quien le respondió. Al oírlo, una preocupada Stormfly voló sobre sus cabezas, piando.
Eret le sonrió. "¡Chica! ¡Te debo mi vida!" Si no hubiera sido por las espinas de la dragona, arrojadas por su cola en el momento exacto, Eret hubiera estado en problemas. Había sucedido rápido, entre una vuelta de Stormfly cerca de la choza destrozada, y un parpadeo. Ni el mismo Eret había comprendido la clase de ayuda que se le había otorgado, hasta reconocer las espinas en la espalda del Berserker. "¿Dónde se ha metido tu otra mitad?"
Para su alivio, Stormfly apuntó hacia la bahía. Eret armó camino enseguida, alentando a la chica a no despegársele.
Era normal que después de saqueos, algunos vikingos con privilegios fueran dejados en el terreno transgredido, buscando saciarse con los restos de la victoria. Violaban, remataban, quemaban, y si podían, hasta se comían las cenizas. Eret no quería ni pensar en lo que les hubiera sucedido, a los jovencitos que habían sobrevivido, a las manos de estos animales. Hubieran sido los postres.
-El fuego no se calma. Bog-Burglar estaba perdido. Todos estaban haciendo su mejor esfuerzo, pero el fuego llevaba la delantera. Eret le había otorgado su abrigo de piel a la niña para taparse su boca y nariz. El humo era potente. Eret corrió y corrió, siguiendo la sal del océano. Siguiendo el rastro de Berserkers derrotados, ante la ira de Astrid Hofferson. Cuando, finalmente, paró ante un arrecife con vista a los muelles, averiguó lo que Astrid planeaba. Había descubierto el drakkar Berserker de la tripulación y estaba ayudando a las niñas—y niños—a abordarlo.
Justo en ese momento, Eret también divisó a Skullcrusher volando cerca de su localización. Eret le chifló para pedirle un aventón.
Astrid debió de haber visto la misión como perdida de igual forma, puesto que Stormfly estaba volando de regreso, vacía de carga, como Skullcrusher.
"¿Dónde te metes?" Fue el reclamo que le dio la bienvenida. Sangre seca pintaba la mitad del rostro de la chica, un rubor que sería difícil de retirar. Su trenza había sido desecha en batalla. Estaba sucia, sudorosa, y jadeando por el inmenso calor. "¿Quién es ese?"
"Prisionero." Eret retiró el cuerpo del maldito, para arrastrarlo hasta el interior del barco. "Dime que tienes soga por aquí."
"Sí, sí, me pareció ver sogas por la proa. ¡Eret!"
"¿Qué?" Gritó de vuelta, sin perder de vista su misión.
"¿No pudiste encontrar más…?"
"No." Apuntó hacia la joven que había salvado, quien ahora estaba acurrucada con los demás sobrevivientes. "Sólo ella. Dudo que…"
"Lo sé." Astrid volteó su rostro hacia el horrible panorama de Bog-Burglar siendo derribado como castillo de cartas. Sería imposible que sobrevivieran más personas. El poco esfuerzo que los dragones habían hecho, ahora aparentaba haber sido para nada. "Tenemos que zarpar. Ahora."
"Alguien tiene que adelantarse a Berk, para darle un reporte a Valka."
Astrid se le unió en la tarea de atar al Berserker desmayado, en el mástil. "¿Estarás bien?"
La decisión de quien se adelantaría, ni siquiera, fue una decisión. Era obvio que Eret sería el indicado en navegar hasta Berk, por este medio. "¡Claro que sí! ¿Bromeas? ¡Este es mi hábitat natural!"
"De acuerdo." La chica asintió. Pero, estaba aturdida. Cuando intentó levantarse, Eret la detuvo. Lamió un dedo y lo pasó por la mejilla incrustada en carmesí, de la rubia.
Astrid cerró sus ojos. La realidad de lo que acababan de enfrentar, pareció caerle encima, entonces. Sus hombros se sacudieron.
Cuando las pocas lágrimas que se permitió, salieron de sus ojos, Eret la envolvió con su brazo, presionándola por tan sólo un momento breve. En su abrazo, fue indiscutible el tamaño pequeño de la mujer. Su actitud de rudeza y poderío, solía mostrar tan perfecta careta frente a todos los demás, que se olvidaban de que la desquiciada Astrid era tan joven de corazón, como los huérfanos que ahora conformaban su tripulación de cincuenta-y-tantas gentes.
Eret la dejó a solas, para que se repusiera.
Stormfly hacía un intento de sosegar a los más pequeños, permitiéndose ser acariciada, y hasta abrazada. Cuando la mano de Eret se unió al consuelo en reproducción, Stormfly reconoció su tacto, a pesar de no tenerlo directamente en su línea de visión. Eret le regaló una sonrisa. Acto seguido, la dragón se volcó en su dirección, gorgoreando cuestiones, que Eret apenas podía descifrar en significado. Su cabeza turquesa se curveó hacia su rostro, buscando por una caricia más personal. Sus enormes ojos amarillos expresaba líneas, que Eret no podía leer. Suspirando, se aventuró a rascar con ligereza el mentón de la reptil. "…Gracias, milady. Por lo de hace rato."
No estaba cien-por-ciento confortable, con tener tan cercano contacto con un dragón que no era suyo. Cierto, le gustaba presumirle a Astrid el punto débil que su dragona solía tener por Eret, pero en sí, el pirata nunca se había permitido analizarlo. ¿Por qué Stormfly le agradaba tanto su cara? Eret no tenía idea. En el pasado, sólo había importado que tuviera un dragón más a su favor. ¿Quién podía culpar a Stormfly por tener buenos gustos, además?
"Cuida de ella, ¿está bien?" Le susurró en secreto. Stormfly asintió. Huh. Eso era nuevo. ¿Dragones podían comprender a tal nivel? Todo lo que Skullcrusher hacía, era gruñir y zumbar. No muy comunicativo. "Y cuídate a ti, también. Las quiero completas de vuelta en Berk, ¿correcto?"
"Que los Æsir te acompañen en tu viaje." Fue como Astrid se despidió, escudo simbólico repuesto, momentos después. Había arreglado su trenza ella sola.
Eret asintió. "Igual." Aunque, más que en los dioses, toda su vida, había sido más seguidor de sus propios presentimientos, de sus experiencias; de lo que podía tocar y sentir, como real. Desde pequeño había aprendido, que si en verdad existían los Æsir, eran muy caprichosos. Nada estables. Todavía el océano, ofrecía más reafirmación. Todavía los dragones, daban más soporte ante el peligro. Eret podía domar las mareas, podía controlar, sin importar su furia. Podía confiar en un dragón.
Los infantes demostraron no perder su espíritu, y no necesitar de ningún Dios. Eret los miró acomodarse con disciplina a la longitud del casco, listos para tomar parte de los remos. Sin siquiera esperar por una orden.
Eret odiaba ponerlos a trabajar. Skullcrusher parecía compartir su opinión, si sus zumbidos acusadores, podían interpretarse de esa forma.
Una idea le llegó, al mirar las interminables fuentes de soga, a su disposición. Recordó cierta anécdota de Hiccup…
Se giró hacia su dragón. "Bien, ¿quieres ayudar, mastodonte? Ayudar, es lo que harás."
[+][+][+]
-Los Corazones de Bog-Burglars están hechos de Roble-
Había estado en la oscuridad total. La habían dejado abandonada durante días, semanas; no tenía idea. Sin comida. Sin agua. Atascada en una prisión tan limitada, que ni su cabeza había podido levantar. Había cantado para fortalecerse. No había cerraduras que falsear, sus llaves maestras no funcionaban, y no había tierra que cavar. Su celda no era normal. Camicazi no había tenido idea, de que los árboles podrían utilizarse para enloquecer a sus prisioneros. Si no odiara a los Berserkers tanto, los admiraría por su destreza.
-Tu Barco no está perdido, cuando el Mar es tu Hogar-
Pero, los detestaba. Cuando saliera, los mataría a todos. Comenzando con el más flacucho, hasta el más gordo. Camicazi les arrancaría la cabeza.
-Y Bog-Burglars Pelean, Pelean, Pelean, por la Eternidad-
La maldita oscuridad. Pagarían por encerrarla en tan inmensa oscuridad.
Bog-Burglars no conocían el significado del miedo.
Aunque, cuando finalmente, la habían sacado de prisión, Camicazi sí había conocido el significado de Resistencia. Resistencia ante el dolor. Resistencia a manos descaradas, y a carcajadas crueles. Había mordido a sus enemigos, a falta de espada. Había gritado, a falta de arco. Había escupido, a falta de a lanza. Había corrido, a falta de las alas de Valkyria. Había corrido, corrido, corrido, pretendiendo que las lágrimas eran sudor, y nada más.
"¡Vuela, pajarito, vuela, vuela, vuela, vuela!" Se le había ordenado desde las alturas de los montes, las carcajadas macabras de Dagur sirviendo como veneno a su orgullo. "¡Vuela alto y cuenta lo que te pasó en mis tierras! ¡Canta! ¡Canta como tanto te gusta!"
Oh, Camicazi volaría. Volaría, ¡y le sacaría el ojo que todavía le quedaba a este mismísimo demonio Móði! ¡Terminaría con el trabajo, y lo dejaría ciego!
-¡Bog-Burglars pelean, pelean, pelean, por la eternidad!-
[+][+][+]
Camicazi abrió sus ojos.
Estaba amaneciendo. Lo podía oler.
Pájaros cacareaban. Gallos anunciaban el alba.
No.
Trató de levantarse de la cama.
"No, no, no." Lo sabía, no tenía que preguntar. Fue un sentido en lo profundo de su pecho. Conocía cómo Hiccup pensaba. Sabía lo que ver el amanecer, significaba.
Se levantó de la cama, mandando al demonio la estrujante dolencia de sus heridas. Caminó hacia la puerta.
Se abrió, antes de que sus yemas tocaran la agarradera.
La madre de Valka se asomó. Sombría.
"Se fue sin mí, ¿verdad?"
Al verla de pie, Valka tomó uno de sus brazos para intentar auxiliarla, pero Camicazi no se lo permitió. No quería regresar a la cama, ¡quería quemarla!"
Asumiendo su rechazo sin tomárselo personal, la mujer asintió. "Se marchó hace horas. Te dejó esto." De su cinturón, extrajo un corto pedazo de pergamino. Enojada, Camicazi lo arrancó, temblando con su coraje.
La impecable escritura de Hiccup era irreconocible:
Esta será la primera promesa que te romperé.
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Fin de Parte VIII.
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NdA: Ahora, prometo solemnemente, que Furious aparecerá el siguiente capítulo. Ya lo estoy escribiendo, a decir verdad. La cosa, se pondrá buena. ¿Cómo pagará Hiccup por su terquedad? ¿Qué hará Camicazi, cuando se entere del ataque a su hogar? ¿Le darás las noticias la misma Astrid? ¿Qué les pareció Eret? (Uuuuuuy) *se muerde las uñas*
¡De nuevo, gracias por sus visitas, sus vistos, sus reviews, y/o por unión al grupo de FB!
Extras:
Drakkar: así les llaman a los barcos de los vikingos, significa "dragón."
Æsir: son los principales dioses del panteón nórdico.
Móði: Hijo de Thor, Dios de la furia en la batalla, y más importante, el Dios de los Berserkers (que sí existieron).
Otros: El himno que utilicé, es de las Bog-Burglar. No lo inventé.
Un poco de historia sobre mi propio fanon de Dagur y Furious: En mi cabeza, los Berserkers han tenido en posesión a Furious por un laaaaaaargo tiempo (en el próximo capítulo averiguarán la cantidad exacta) y siempre le han sacado provecho al asunto. Sin embargo, todo cambió con el padre de Dagur, quien estaba más interesado en mantener buenas relaciones con otras tribus. Escondió la existencia de Furious, primeramente para ganarse una mejor reputación anti-sacrificios humanos, y en segunda, por la clase de hijo que tenía. Sin embargo, tarde o temprano, la presencia de Furious se descubrió, y mientras Drago hacía desastres y se robaba toda la atención, Dagur estuvo haciendo de las suyas calladamente. Quien sabe, quizás el mismo Dagur sabía que Hiccup se encargaría de esa "molestia", tarde o temprano. "El enemigo de mi enemigo es mi amigo", después de todo.
No Logueados:
ToothlessHaddock: Aquí te va más Dagur, jajaja. Extrañamente a mí también me gusta. Es un villano decente, se tiene que admirar y respetar.
Cain Len Kiryû: Ya estoy viendo la luz respecto a Snotlout. Sabía más de él en los libros, que en las películas en sí, ¡y eso no es justo! ¡Este chico se merece más historia! Recientemente vi The Defiant One (t1-e16) (no te preocupes, ya conseguí el episodio que decías, más todavía no lo veo), y me impresionó bastante con su rescate de Hiccup. Snotlout lo tiene todo para ser un gran personaje: sabe pelear, sabe planear, ¡y hace buen equipo con Toothless! Escritores, bájenle al frente de tanto Astrid, ¡póngalo a él como segundo en comando! Hasta tuve que realizar ediciones a este capítulo, después de ver el episodio. Aunque supongo que ya te contó Abel que tuve mi momento fangirl en FB. XD Lo siento por tratar mal a Camicazi, pero sabes que se vengará (ahora, también de Hiccup). ¡Y cierta pareja ya comenzó con sus insinuaciones! A ver que más sucede… Por cierto, si tuviera un dragón, creo que me gustaría un Mood Dragon. Y se llamaría Brienne :3
Seth Liam Kiryû: Dagur es un hijo de perra, pero fíjate que fue muy estimulante escribirlo. Es un villano interesante. Maldito desgraciado, pero interesante. Déjame decirte que Caín, Abel y tú no andan TAN errados. Tibio, tibio. Y ya veremos que tan bien funciona el plan de Hiccup…
En fin, ¡galletas para todos!
