"Munr."

Por B.B. Asmodeus.


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Fandom: How to Train Your Dragon, 1 & 2, Dragons: Riders/Defenders of Berk. (Sí, por fin he caído.)

Parejas: Hiccup/Toothless. Y por ahí, se irán colando implicaciones de otras parejas.

Rating: Mature por violencia y temas adultos.

Categorías: Romance, Humor, Drama, Suspenso, Temas Espirituales, Hurt/Confort, Semi-Fusión con los Libros, Aventura. Lemon en algunos capítulos, pero no de una manera tradicional. Uso de mitología y lenguaje Nórdico.

Sinopsis: Post-HTTYD 2. Justo cuando Hiccup y Astrid están a punto de contraer nupcias, un ritual de una vieja espiritista vikinga expone una dura realidad a la pareja—el alma de Hiccup ya le pertenece a alguien más.

Advertencias:

i. No había visto los episodios "Cast-Out Pt.1&2"ni "A View to a Skrill Pt.1&2". de la segunda temporada de Defenders of Berk, cuando escribí este capítulo. Me enteré por Wikipedia de algunos sucesos muy parecidos que ocurren allí también, y me enojé. Tuve una crisis porque por un momento, sentí que el canon había arruinado mi trama XD. Pero, respiré profundo y los mandé al carajo. Esta es mi versión, ni modo. Lo siento, si llegan a sentir deja vu. Tomé algunos detalles de esos episodios en consideración.

ii. Menciones de maltrato físico (y tal vez, psicológico) hacia humanos, y dragones.

iii. Para describir Berserk, me basaré en la versión de los libros, así como los mapas de ese universo.

Notas/Spoilers:

i. PRIMERO QUE NADA, GRACIAS A TODOS POR SU APOYO. LLEGAMOS A LOS 100 REVIEWS, WOW. NUNCA HE TENIDO UN FIC CON UNA CANTIDAD SEMEJANTE. GRACIAS. EN REGALO ESPECIAL POR SUS PORRAS: LES DOY DOBLE CAPITULO. ESPERO LES GUSTEN.

ii. De igual manera, estaré basándome en circunstancias de los libros que me inspiraron para seguir escribiendo. En especial ciertos hechos del libro 8. Sin embargo, les agregaré mis propios giros. Nunca aclame ser tan original y creativa como Cowell.

Disclaimer: Todo es de Cressida Cowell, Dreamworks, y la Cultura Nórdica.


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IX.

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"Esto nunca acabará

Porque quiero más

Más, dame más.

Dame más."

Fever Ray (If I Had a Heart).

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Snotlout amaba el Plan B.

"Odio el Plan B." Vino la queja de su supuesto prisionero. No era la primera ocasión que el lloriqueo torturaba sus oídos.

"¿Por qué? Sólo tienes que estar sentado y lucir bonito." La brisa se volvía más densa, entre más te adentrabas a las regiones de Berserk. En sus mejores días, Snotlout podía navegar expertamente, pero hasta la precisión de su ojo clínico tenía sus límites. "Y estar atado, claro."

"Personalmente, tengo un problema con estar atado."

Suspirando, el Auto-Nombrado Capitán apuntó hacia el centro del barco. "Todos hemos estado atados, en algún punto de nuestras misiones. No es nada nuevo."

Refutado, sólo le quedó a Tuffnut hacer pucheros. Y quejarse más. "…No tenías que apretarme tanto. Es todo lo que digo. ¿Qué tal si me da comezón en un lugar donde no puedo alcanzar? Lo cual, ahora mismo, es básicamente todo."

Snotlout no podía creer en lo que el rubio podía pensar, en semejante hora. No, corrección: podía creerlo. Este era Tuffnut, del que hablaba. "Guarda silencio, ¿quieres? Ya casi llegamos." No podía meter la pata en esta misión. Todo se caería abajo, si su papel no era desempeñado con credibilidad. "O también te ganarás un bozal."

Una pausa, que supo a vil gloria, se materializó. Luego, un murmullo contemplativo, emergió junto con la neblina. "Los bozales pueden ser divertidos."

Oh, por Thor. "…No quiero saber."

"…Yo sí."

Snotlout fulminó a uno de los tripulantes metiches, con el mero poder de su mirada. "Nadie te lo preguntó. ¿Por qué crees que estás aquí? ¡Rema!" Era conveniente que no tenía que comportarse con modales con el soldado, puesto que, si las circunstancias fueran diferentes, el otro vikingo ya hubiera degollado a Snotlout. "Y, sí, adivinaron correctamente: guarden silencio. Pongan atención a su alrededor."

Los soldados restantes refunfuñaron, pero no se atrevieron a ir en contra de una orden directa. No si querían que Alvin se enterara. Remaron. Snotlout se sostuvo de la cabeza del barco, apretando sus nudillos en la cresta del dragón forjado. Achicó sus ojos, odiando la maldita neblina. Los vellos de sus brazos se erizaron. Estaban cerca.

Muy cerca.

Snotlout volteó a sus espaldas, examinando las cortinas de neblina que dejaban por detrás.

Extrañaba a Hookfang. Estar en una misión sin su amigo era casi inconcebible. Sin embargo, estaba a salvo por ahora, al ser separado del humano. Tenía que repetírselo, una y otra vez. Primero muerto, a que Snotlout le entregara a su dragón en bandeja de plata, a aquél imbécil de Dagur.

Miró hacia la proa, justo a espaldas de Ruffnut. Hacia la jaula que yacía en espera, bien cubierta y asegurada.

Un dragón por bandeja, ya era suficiente. Hookfang no había sido necesitado para unirse al banquete. Esta lucha sería de Snotlout únicamente.

Adrenalina aceleraba su corazón, entre más leguas se atravesaban. No era muy paciente, pero estaba haciendo un épico esfuerzo por mantener el temple. Agh, ¿temple? ¿Desde cuándo se había vuelto tan… anticuado? ¿Desde cuándo había comenzado a utilizar palabras tan propias de aquel sabelotodo de Fishlegs? Snotlout suspiró. ¡Era un vikingo! Quería actuar, quería practicar la violencia que los hacía guerreros, y a los Hairy Hooligans legendarios, pero desde el fallecimiento de Stoick, Snotlout había tomado más responsabilidad de sus acciones. Había sido inevitable. Berk lo necesitaba. Estaba en su sangre, en su herencia de Reyes que compartía con Hiccup. Podía ser que ambos compartieran aquella ansía por lanzarse al peligro, tan sólo la oportunidad se presentara, pero en cuanto Berk había perdido a su Jefe, Hiccup y Snotlout habían sentido las mismas expectativas caer en sus hombros. Por igual. A ambos se les había obligado a bajar sus cabezotas de las nubes, forzosamente.

Un comentario sombrío de uno de los remadores lo sacó de sus meditaciones. "Brrrrr. No me gusta estar tan cerca de los fantasmas…"

La cabeza emocionada de Tuffnut, se levantó con súbito interés. "¿Fantasmas? ¿Dónde? ¿En serio, hay fantasmas por aquí? ¡Oh, cielos, de lo que se perderá Ruffnut!"

Snotlout roló sus ojos. "Es sólo una historia para darnos pesadillas de niños, Tuff. Nada más."

"Me sorprende que la menosprecies, considerando que esta leyenda forma parte de tu legado, niño." Otro de los soldados se unió a la conmoción.

Snotlout miró al soldado con detenimiento. Era viejo, con piel de cocodrilo usado de uniforme. Era castaño como Alvin. Nariz chata y un desastre de barbas en su cara.

"Probablemente, ni siquiera la recuerdas…"

Siempre había un buscapleitos. Y esta vez, no se trataba de Snotlout. "Recuerdo la leyenda, viejo."

Tuffnut sacudió sus piernas en pleno berrinche. "¡Cuéntala, entonces! Vamos, Snotlout. Estoy muriéndome del aburrimiento aquí. Si no me rascarás, al menos asústame un poco."

"No hay mucho que decir: Erase una vez mi tatarabuela, que se volvió loca un día y huyó a las Montañas de Nariz de Dragón, la Isla que tenemos justo a un lado de nosotros. Desde entonces se cree que sus llantos se escuchan por toda la Bahía del Corazón Roto, llamando por…" Más entrometido en su papel de narrador, Snotlout bajó de volumen su tono. "… su hijo perdido, Hiccup Horrendous Haddock II."

Los ojos de Tuffnut se ancharon. "¿Hiccup II? Huh, siempre me pregunté qué había sucedido con los otros dos."

"Unos dicen que fue ahogado por su propia madre de bebé y por eso la vieja Chinhilda perdió la chaveta. No pudo con la culpa y fue exiliada de su propia tribu…"

"¿Por qué mataría a su propia bebé? Digo, ya sé que tuvieron un Hiccup—"

"¡Mentiras, Rendryl! ¿Cómo pudo haber matado a Hiccup II cuando la leyenda dice que el chico murió a los colmillos de un dragón, tratando de proteger a su padre? Ya te está fallando la memoria, anciano—"

Snotlout gruñó. "¡Sssssshhh! ¡Cállense! ¿Acaso quieren que nos descubran antes de que tan siquiera lleguemos a la playa?"

Rendryl abrió su bocota para seguir con su alegato, tan viejo y cascarrabias como Mildew—Pero, lo que hubiera estado a punto de decir, murió con la agilidad de una flecha atravesando su garganta.

Snotlout parpadeó, pasmado por un segundo. Luego, se cacheteó a sí mismo. "¡EMBOSCADA! ¡CÚBRANSE!"

Snotlout rodó por la proa, justo a tiempo para brindarle protección a Tuffnut con su escudo. Escuchó los múltiples impactos de más flechas chocar con el resto de los escudos. Asimismo, también escuchó los gemidos de sorpresa de los incautos, de los que no habían sido lo suficientemente rápido.

El tabique de la nariz de Ruffnut raspó parte de su mentón. "Oh, Capitán, esto está yendo de maravilla."

"Cierra la boca." Snotlout tapó la misma embocadura con su mano libre, para garantizar su orden. ¡Debió de haberle colocado aquel bozal! A los enemigos que los tenían acorralados, gritó: "¡NO ATAQUEN! ¡NO SOMOS ENEMIGOS!"

Cuerpos cayeron al agua. Pero, otra oleada de flechas no vino. Snotlout se asomó por el borde de su escudo.

La punta de una lanza, rozó su nariz.

Estaban rodeados de cuatros Raincutters, cada uno con un Berserker en su lomo, armas listas y a la orden.

"¡Nos hemos pescado unas sabrosas almejas, chicos!" Uno de ellos, se carcajeó.

"¡He venido a negociar con su líder!" Snotlout les gritó de nuevo, bajando su escudo como signo de rendición. Les ordenó a los demás hacer lo mismo. Habían perdido casi a la mitad de la tripulación.

Más carcajadas le siguieron.

Snotlout gruñó. "Llévenme con Dagur." Tomando parte de la extensión de la lanza frente a su cara, con su mano derecha, el Hairy Hooligan haló del báculo, teniendo el elemento de sorpresa de su lado. Jaló y jaló, y cuando tuvo la cara del apestoso Berserker enfrente, le repitió la orden—con toda la imponencia que había practicado y perfeccionado para este momento. "Llévame con Dagur, o iré yo mismo a buscarlo."

El jinete le retornó el gruñido desinhibido, más no era adversario para la fuerza física del otro vikingo. "¿Quién crees que eres, para pedir audiencia con nuestro líder? Estás lejos de casa, chiquillo. Las órdenes las damos nosotros."

"¡De acuerdo!" Snotlout soltó a su presa, y el estúpido soldado se escurrió de vuelta al lomo de su dragón. "Estoy seguro de que Dagur se tocará el corazón para no alimentarlos a los tiburones, cuando se entere de que pudo haber tenido una oportunidad de invadir Berk, pero que la perdió por un poco de libre pensamiento de su ejército. ¡Oh, sí, ya puedo verlo! ¡Dagur, definitivamente, les agradecerá por su sabiduría, chicos!"

Berserker eran conocidos por su demencia en batalla, pero no su inteligencia en conversaciones. Snotlout miró las lanzas temblar. Bien. Había contado con el pavor, que Dagur tenía inyectado sobre sus hombres, para su persuasión.

Otro de los Berserkers, susurró al otro. "¡Podrían ser espías!"

"No lo soy." Snotlout se encogió de hombros. "Soy un rebelde en busca de alianza." Sonrió. "¿Además? Traigo regalos." Esplendorosamente, apuntó hacia Tuffnut, y la jaula tapada en el medio de la proa.

"¡Oh, no, no te saldrás con la tuya, traidor!" Tuff actuó de acuerdo al guion. Snotlout le dio puntos extras por su credulidad. Probablemente estaba utilizando su comezón intensa, como material para expresar su ira.

"¿Qué hay allí?" Un Berserker gesticuló a la jaula.

Con un resoplido de su nariz, Snotlout batió una de las lanzas, que se estaban acercando demasiado a la jaula. "Esta sorpresa es para Dagur, no para simples mequetrefes como ustedes."

Al verlos todavía indecisos, Snotlout decidió sacar el último recurso. "Si me matan ahora o me llevan con Dagur, ¿qué diferencia habría? ¡Somos un barco insignificante, a lado de su fabulosa armada de mil vikingos! Si a Dagur no le gusta lo que tenga que decir, me matará él mismo de todas maneras. Estoy muerto de cualquier forma. No soy amenaza para ustedes."

"Podríamos matarlos y robarte tu carga—"

"¿Hooooola? ¿No me escucharon la primera vez? ¡Tengo conmigo información vital sobre uno de los principales enemigos de Dagur! Los muertos no pueden hablar, ¿saben? Pero, ¡adelante, adelante!" Cruzándose de brazos, Snotlout infló su pecho. "Mátenme. Tomen el riesgo de costarle a Berserk la oportunidad de saber los sucios secretos del entrenamiento dragón."

Esperó.

Tuffnut lo pateó, no muy sutilmente. Snotlout lo pisó.

Las lanzas retrocedieron totalmente.


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"Era una roca, justo como su madre, debo admitir. Por días y días: ni un sólo chillido."

Nada. Ni un escalofrío.

Dagur estiró su pierna sobre el brazo de su trono de piel. Tomó de su vino. "Claro. Después incluí unos cuantos Flying Gators en el paquete, y nos divertimos un rato con ella. Es lindo cuando tuerce su naricita como cerdita, ¿no es así? Es la única pista que mostraba, para saber que estaba sintiendo dolor. Justo como una cerdita. No chilló como yo quería, sin embargo… No comprendo, pude haber jurado que la había escuchado cantar en las prisiones. ¿Por qué no quiso cantarme a mí, en persona?"

Fue mínimo, pero Dagur no lo perdió de vista. Un ligero temblor del mentón de la mujer.

"¿Cómo va esa cancioncita suya de las Bog-Burglars? No tengo mieeeeeedo, tengo corazón de roooooble. ¿Todas ustedes lo hacen? ¿Cantan para tragarse sus patéticos llantos?"

Un murmullo.

"¿Perdón?" Con fingida consternación, Dagur estiró su torso hacia la dirección de su juguete. "¿Dijiste algo?"

"…De…mo… ni…o."

"Oh, sí. Me llamó así también. Algo con M. ¿Mor? ¿Mort? Fue casi al final, cuando la quebré por fin. No cantó lo que le pedí, pero por lo menos, cantó algo. Por Thor, esa chica fue una nuez difícil de romper. La formaste bien, Bertha. Tenía más agallas que mi propio armada, tengo que admitirlo."

Silencio.

Dagur estaba aburriéndose. A este paso, todo el día que había dedicado a esta mujer se iría por el caño, cuando Dagur hubiera podido aprovecharlo en acciones más productivas. Se levantó de su trono. Caminó hacia uno de sus cofres personales, justo arriba de su chimenea. Sacó su trofeo.

"Es gracioso, más que su espada, o su propia honra—A la señorita Camicazi parecía importarle más, esta curiosa llave."

Aventó el objeto a los pies de la Ex-Jefa.

Grandísima Bertha reconoció la llave maestra, instantáneamente.

Cuando en gemido de amargura se cristalizó, Dagur cerró sus ojos, saboreando los ahogados "Nonononono."

Sabía que la llave causaría la detonación.

"Tal vez, podrías compartirme su… importancia."

Con una fuerza que era común en la enorme líder, Bertha se levantó de su posición arrodillada y con un tremendo alarido bestial, se abalanzó en su dirección, a pesar de estar atada de sus manos. Dagur no se movió de su misma posición.

Cuando estuvo cerca de hacer contacto, el Berserker simplemente se curveó a un lado, usando una patada baja para tumbarla al piso. Aunque trataba de ocultarlo, Bertha estaba demasiado débil para dar una batalla decente. Los efectos de los hongos que se le habían alimentado en contra de su voluntad, tampoco estaban ayudando en su percepción. Bertha cayó al piso con un llanto que hubiera roto su corazón, si Dagur tuviera uno en posesión.

"Está bien, está bien: mentí." Conversando, se movió hacia donde descansaba la llave de plata y la recogió. "Sé lo que esta llave representa. Es la máxima arma para una Bog-Burglar. La más honorifica medalla. Una llave universal que, supuestamente, abre todos candados. Es el utensilio más vital, para toda ladrona de su tribu. Mmmn." La colgó en su cuello, lenta y deliberadamente, para que Bertha no se perdiera de ningún detalle. "Con razón fue tan íntimo el lugar donde la encontré… Justo entre medio de sus pechos."

Jadeando, sangrando de su nariz y boca, Bertha registró lo dicho, en aterrorizado silencio. Tan rápido como ésta había llegado, su furia se evaporó. La gorda mujer dejó caer su cabeza de regreso al suelo.

Dagur tronó sus nudillos.

Apenas estaba comenzando…

"¡Mi Lord!"

"¡Aaaaargh! Dagur tumbó su trono de pieles, puro coraje alentándolo. ¡Interrumpido de nuevo! "¿Qué parte de No Interrumpir no entienden todos ustedes, cabezas de pacotilla?"

El soldado agachó su cabeza. "Lo siento, mi lord, pero se ha interceptado una nave desconocida en nuestra bahía. ¡El comandante de la nave pide hablar con usted, de inmediato!"

"¿Hablar conmigo?" Eso era nuevo. Sus enemigos querían hacer muchas cosas con Dagur, pero hablar, nunca era una de ellas.

"Dice—Dice—Que quiere aliarse con usted."

Dagur entre giró su ojo. Pero, no podía evitar sentir curiosidad. Miró a Bertha. Lucía más muerta que viva. Que aburrición. "Llévala a una prisión. Será parte de los sacrificios de esta noche."

"Sí-Sí—Mi lord."

"¡Quítate de mi camino!"

Cuando llegó a los muelles en el lomo de su Raincutter personal—aunque ningún dragón podría considerarse suyo, más que La Bestia—había una conmoción junto con un drakker de diseño común. No era un barco grande. Bastante vergonzoso. Sin comparación a sus hermosas obras de arte, que formaban parte de colección.

"—¡Les digo que no toquen esa jaula! ¡No es asunto de ustedes! ¿Dónde demonios está su Jefe? No tengo todo el día—"

"No tendrás un minuto más, si así se me antoja." Dagur se abrió camino entre una pared de soldados Berserkers. Se congeló, sin embargo, al ver quién era el responsable del escándalo. "Oh, no tenía idea que tuvieras un deseo por morir, Snothat."

Aun siendo prisionero de sus guardias, el vikingo expresó ofensa. "Es… Snotlout."

Dagur levantó su ceja. "¿Luzco como si me importara?"

El tipo parecía impactado con la apariencia de Dagur. Debía de ser la ausencia de su ojo. Siempre causaba más miedo. Dagur lo amaba. "No, no. A decir verdad, luces bastante… diferente, a la última ocasión que te vi. Pero no. No encuentro nada de compasión en tu ojo, nop."

Sacando su espada, Dagur la acomodó en la mejilla del imbécil, quien estaba forzado a arrodillarse en la arena de la playa. "¿Dónde está tu Mami-Hiccup? ¿Escondiéndose en los arbustos?"

"Vengo solo."

"No te creo."

Snothat no cedió tan fácilmente a la presión, como en el pasado. Cuando levantó su mentón, su voz ni siquiera se quebrantó con la antigua fiebre de fanatismo por Dagur. "No he visto a Hiccup, desde que el maldito me exilió de mi propia hogar."

Dagur mordió su labio inferior, por un momento. "¿Oh, sí? No creía que lo tuviera en su naturaleza. ¿Qué hiciste? ¿Por fin anotaste con su noviecita?"

"Al morir Stoick, lo reté por la jefatura de Berk."

"Y perdiste, obviamente."

El aclamado exiliado peló sus dientes. "Me vengué. Me uní a los Marginados por un rato—Nada divertido, déjame decirte. Pero, los logré convencer de atacar Berk, en estos momentos donde están más inofensivos."

Dagur agitó su cabeza, de un lado a otro. "No puedo tragarme lo que dices. Tu asquerosa lealtad hacia ese parásito siempre te ha tenido bien amarrado."

"¿Por qué? ¿Por qué se te dificulta tanto, creerlo? ¿Alguna vez nos viste siendo los mejores amigos? Sólo porque estaba en su tonta Academia de Dragones no quiere decir que me importaba el maestro. Debes saberlo—Deber saber que si él no existiera, el derecho de sangre para ser Jefe, sería mío. Somos primos fraternales. ¡Lo sabes!"

Esa parte era cierta. A veces, de pequeños, Snothat había acompañado a Hiccup durante las juntas de los herederos de las tribúu. Aunque, el chiquillo nunca había sido tomado en serio. A pesar de ser una desgracia, Hiccup siempre había sido el protagonista de la atención y la habladuría. "¿Y eso qué? ¿Me tengo que creer, que todo este tiempo, le has tenido envidia al novio-de-dragones? ¿Qué secretamente haz querido usurparlo, todos estos años?"

"En resumen, sí."

"¿Para qué quieres unirte conmigo? Digo, si las cosas han ido tan bien para ti como pirata…"

Snothat titubeó. Dagur presionó la espada contra su yugular. "Alvin y yo—Nos conocimos cuando yo era más joven. Siempre me dijo que sería bienvenida con ellos, si decidía desertar. Tomé su palabra cuando me corrieron de Berk. Pero—¡No me toma en serio! Toma todas las riquezas de nuestros saqueos. Fue mi idea atacar Berk, ¡y aun así, no me lo agradeció! Cuando tomamos el premio mayor, ¡lo quiso tomar para sí! No podía permitirlo."

"¿Qué hiciste?"

"Se lo robé. Robé nuestra mayor ganancia y me atreví a cruzar la bahía del Corazón Roto para pedirte santuario. Sé que Alvin no se atrevería a venir a estos rumbos—"

"Lástima, extraño su sopa."

"—Y estará muy ocupado con la venganza de Hiccup, como para tener tiempo de seguirme."

Dagur retiró su espada de la cara del gordo. Revisó con su ojo el resto de los acompañantes de Snothat. Reconoció los uniformes de Marginados en los cuatro soldados. Y reconoció al flacucho que se encontraba amarrado al mástil del barco, vigilado por uno de sus hombres. "¿Qué haces con ese insecto?"

"Es un regalo de buena fe para ti. Sé que disfrutarías la oportunidad de vengarte de él por haberte engañado, años atrás, ¿recuerdas? Además, tiene información invaluable sobre Berk, es el secretario de la madre Hiccup, Valka."

"Whoa, ¿madre? Parece que me he perdido de cosas interesantes." Silbando, caminó alrededor del muelle, considerando la situación. Luego, brincó al barco. "¿Y esa gran caja misteriosa? ¿Es lo que robaste de Alvin El Traidor?"

"Aye." Snothat trató de levantarse, pero el guardia lo empujó con más fuerza, a la arena. "Es mi regalo principal para ti."

Dagur caminó hacia la caja. ¿Celda? ¿Trampa? Les gesticuló a los guardias para que se hicieran a un lado, pero que permanecieran en defensa. Tomó la textura de la cubierta con sus manos, tras guardar su espada.

Dramáticamente, jaló de ella.

Su mundo de detuvo.

"Oh, por Æsir y Ásynjury." ¿Cómo podía ser esto posible? ¿Estaba soñando? ¿Estaba moribundo y alucinante?

Un Night Fury le recibió, inmovilizado, atrapado, irascible—tan hermosamente enojado—gruñendo con la potencia de miles de tambores de batalla.

El mentón de Dagur colgó.

Se tornó a sus espaldas. A pesar de la distancia, podía ver a Snothat sonriéndole, engreído.

"Sabía que te gustaría."

Dagur tragó saliva.

Asintió a los guardias. "Libérenlo."


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Todo lo que sabía de Berserk no lo podía preparar para llegar a la isla y encontrarse con su magnífica estructura. Por entero, la isla era un bosque gigante. La mitad de tamaño que Berk, pero mejor armado con secretos mortales. Berserk era un laberinto de interminables puentes de madera, formados por los mismos árboles. Era un sistema de admirarse. Los troncos de los arboles era de una circunferencia tan ancha, como una casa de Berk. Uno podía perderse en la profundidad de un hueco, y jamás salir a la luz del sol.

Prisiones. Berserk era un paraíso de prisiones. Todo lo contrario a la Isla de los Marginados, Berserk tenía vida. Era verde, vibrante, arrullando con el sonido de la fauna y los gritos estrangulados de los prisioneros.

Hiccup había bajado por las orillas de la parte sur de la isla, despidiéndose de su Smokebreath con una palmadita de agradecimiento. Sus neblinas de humo habían sido muy útiles para pasar desapercibido. Desde su descenso, había proseguido solo, cortando maleza con sus cuchillos. La única certeza de que el plan estaba funcionado, era el fulgor de calor en su pecho, mandada por la Sál de Toothless.

-Ve, ve, ve. Le apresuró.

De acuerdo con Alvin, la Fosa de la Muerte, que se utilizaba para los sacrificios, estaba en el centro de la isla. Era el corazón. Alrededor del núcleo, estaban construidas las cárceles para los dragones. Allí debería de encontrar a Valkyria.

Si seguía viva.

Hiccup se agachó a la base de un tronco, al ver un par de guardias hacer su ronda.

Ser capturado y convertido en cocinero personal de los Berserkers por un año, no era una experiencia que Alvin había querido revivir, cuando lo habían contactado. Sin embargo, había hecho su mejor esfuerzo por dibujarle un bosquejo de algunas rutas consideradas seguras. Hiccup entendía sólo la mitad de ellas, y de esa mitad, sólo confiaba en un cuarto, considerando la fuente. Alvin podía auxiliar hasta cierto punto. Tenía sus límites. Bastante había contribuido con la operación, al prestarle hombres para su pequeño acto. Hiccup no había estado seguro de que Alvin cooperaría en primer lugar, pero Snotlout había insistido.

Aparentemente, el Marginado tenía una deuda con el Hairy Hooligan.

Si esto funcionaba, Snotlout caminaría como pavo real el resto de sus vidas. Hiccup ya lo podía imaginar, contoneándose por todo Berk.

Hiccup lazó una estrella de metal unida a su soga, para amarrarse a la base de uno de los puentes. Al verificar su estabilidad, comenzó a trepar.

La neblina ayudaba para esconderse, pero no duraría para siempre. Entre más se profundizara al bosque, menos se contaría con su presencia.

Cuando pisó en el puente orgánico, con gancho y bota, sacó su casco de su mochila. Más valía, que no lo reconocieran.

No había esperado que fuera una jornada pacífica. Inconvenientes se les atravesarían. Y no tenía un dragón del cual depender.

Por ello, estuvo preparado, para cuando escuchó pasos caminar en su dirección. Soldados. Estaban riéndose.

Aventó una vapo-esfera por el piso. Contó. 1, 2, 3, 4…

Perfume de veneno de Vorpent se roció al ambiente. Tosidos fueron escuchados. Eventualmente, los impactos de cuerpos cayendo, fueron percibidos. Hiccup, inmune por haber ingerido papa—único antídoto conocido—previamente, se atravesó entre los cuerpos, cerciorándose de no haber sido visto por más guardias.

La costa parecía estar clara.

Corrió.

-Ven, ven, ven. Su Sál escuchó.

Hiccup asintió, hipnotizado.

Iba en camino.


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"Llévenselo y prepárenlo."

Tuffnut miró urgentemente a Snotlout, al escuchar al demente de Dagur. Peleó automáticamente contra los dos guardias sujetándolo.

Snotlout levantó su mano. "Espera. ¿A dónde lo llevas?"

"Necesitados agradecerle a los dioses por tantos regalos." Dagur respondió, sin en sí, responder. Con desdén, el Berserker continuó su camino por el puente. "Es mi regalo, ¿cierto? Puedo hacer con él, lo que me venga en gana. Será servido para los sacrificios de esta noche."

Afortunadamente, Tuffnut estaba amordazado. Porque, el rubio tendría mucho que decir al respecto.

Snotlout inclinó su cabeza. "Ya veo. Bueno, pensé que te gustaría exprimirlo de información primero. Pero, si es lo que quieres."

"¿Para qué? Ya debes saber lo que él sabe, si dices que es tu esclavo. Ya lo haz torturado para Alvin, ¿correcto? Dudo que yo pueda sacarle más. Ya no lo necesitaremos."

Había sido buena idea que Ruffnut le diera una paliza a su hermano, entonces. El ojo morado de Tuffnut había sido creado para otorgar credibilidad a su título de esclavo. "Como quieras." Snotlout trató de aparentar un aire tan casual como Dagur, dejando a Tuff a la merced de sus captores. Siguió al Berserker por el sendero que se le había indicado. "¿Que harás con el Night Fury? ¿También lo sacrificarás?"

Una carcajada extravagante rompió por la boca del otro vikingo. "¡Y dicen que yo estoy loco! ¡Claro que no! Ese Night Fury es mío. Nadie lo tocará más que yo, a partir de hoy." Las risas se extinguieron. "Ni siquiera los dioses."

Snotlout respiró hondo. El ego del tipo era tan surreal como su nivel de cordura. Dagur lo llevó, a lo que pareció, ser su choza. Era la única casa reforzada con piedra, aparte de árbol macizo.

Los gemidos de criaturas vivientes bajo sus pies, llegaron a sus oídos. Snotlout se detuvo, justo antes de introducirse al hogar del enemigo. Absorbió los llamados de socorro, ya débiles con el tiempo—píos, gruñidos, gorgojos, maullidos, aullidos—Snotlout los escuchó a todos, y por un minuto, les otorgó su respeto, por aguantar a tal siniestro.

Entró a la cueva del lobo.

"¿Y estos sacrificios son tan divertidos, como los rumores le hacen fama?" Indiferente en fachada, colocó su trasero en la orilla del escritorio del Rey Loco.

"Mmm, podría decirse que se vuelven más tediosos para los que los han visto, una y otra vez. Pero, siempre son una espectáculo inolvidable, para los nuevos." Dagur se sirvió líquido en una copa. Prosiguió a darle otra a Snotlout. "Propongo un brindis, por nuestra nueva amistad."

¿Amistad? Alguien estaba exagerando. Snotlout miró los adentros de la copa, frunciendo su ceño. "¿Qué… es esto?" Era una sustancia que nunca en su vida había visto. Tenía un color inigualable. "Luce como—"

"¿Plata? Casi." Para mostrarle que tan deliciosa el Berserker encontraba la bebida, le dio un largo sorbo. "Ah. Una fermentación única."

Snotlout le dio una probadita. "Ach. Es demasiado ácido."

"Te acostumbras." Dagur menospreció su queja con una palmadita en su hombro. "Ahora, hablemos de Berk. Escuché sobre el desastre con Drago, pero nunca me enteré de los deliciosos detalles. Dime, ¡dime todo! ¿Es verdad que tostó a Stoick el Vasto como brocheta de pato?"

Para evitar derrumbar todo el plan con un momento de furia ciega, Snotlout mordió su lengua y tomó más del vino. La cides sirvió para frenarlo. Lo entumeció un poco. "Ooooh, no. Amarás esto: el Night Fury de Hiccup fue el culpable."

El ojo que le quedaba, casi salió de su cavidad. Dagur hasta dejó caer algo de su vino en su escritorio. "Ooohh, Thor. Ése es mi chico."

Si Hiccup lo oyera. "Ajá. Estaba bajo la influencia del Alfa de Drago-Amargado. Pero, aun así, fue toda una muestra del poco control que ese tonto tiene sobre su dragón. ¡Fue realmente humillante para todos en Berk!" Tomó asiento en una las sillas cerca de la chimenea. "Por lo menos ahora, ¡sabré que ese Night Fury estará en manos capaces! ¡Hiccup estaba arruinándolo!" Raspó el brazo de su silla con su uña, pensando que se trataba de simple mugre.

No lo era.

Snotlout tragó saliva. Revisó sus alrededor lo más discretamente posible, mientras Drago continuaba dándole rienda suelta a su lengua.

Había sangre seca en el piso. Manchas de sangre, una grande, dos medianas, y otras pequeñas, dibujando un camino que terminaba frente a la chimenea.

"¿Te agrada mi decoración?"

Ups. Tal vez, no tan discreto como lo había creído.

Snotlout le sonrió. "Lo siento si te interrumpí cuando estabas ocupado."

"Nah. Sólo entreteniendo a uno de nuestros queridos invitados."

"¿Oh, sí?"

"Ya sabes… Estas Bog-Burglar." El tipo tuvo el descaro de estremecerse en placer. "No sé qué tienen. Son adictivas. Una vez que tuve una, ¡tenía que probar otra más!" Risas sádicas le invitaron a reírse junto con él, y Snotlout no tuvo opción, más que hacerlo. "Para la tortura, son las mejores en pulir tus talentos. Resilientes. Muy, muy, resilientes."

"Nunca he tenido una… Bog-Burglar." Snotlout sacó entre dientes.

"Lástima. Yo llevo dos premios mayores: madre e hija."

Oh.

-Sádico, hijo de todos los demonios. "Hombre, ¡eres mi héroe!" Estaba tan aliviado de que Ruffnut no estuviera aquí, que pudo haberse arrodillado al piso a agradecerles a los dioses.

"Aprenderás mucho de mí, Snotlout—¿Oh, lo dije bien?"

El Hooligan levantó su copa a los cielos. "¡Wow! Por fin, milord. Snotlout Jorgenson a sus órdenes."

"Me agradas, Snotlout." Decidido, Dagur se levantó de su escritorio para chocar su copa con la suya. Su ojo verde-azul estaba enrojecido, las venas recalcadas. Snotlout podía ver la locura de su alma asomarse por el iris.

Inesperadamente, un sorpresivo movimiento le prosiguió al forcejeo de sus copas. Cuando la caricia vino, delineando la curva de una de sus mejillas, Snotlout se paralizó. Las yemas de sus manos saborearon lentamente, registrando los principios de barba, hasta acurrucarse en la orilla del ojo derecho de Snotlout. El ojo que el mismo Dagur había perdido, por razones desconocidas.

"Por lo cual, en verdad me entristece tener que hacer esto. En otra vida…" Su rostro se acercó hacia él, con sumo detenimiento, su voz asimilando al terciopelo. "…hubiéramos sido hermanos."

Snotlout parpadeó.

Un piquete en su abdomen le hizo bajar su mirada. Se entrecejo se torció.

Había una daga clavada en su estómago. Miró la hoja salir de su cuerpo, pintada. En la mano que antes había sostenido una copa. Miró la sangre, humedeciendo su uniforme, poco a poco. Pero, no lo sintió. No había dolor.

Cuando levantó su rostro hacia Dagur, el vikingo parecía leer su incertidumbre, con total empatía. "Oh, un regalo para ti de mi parte." Parafraseó la misma línea que Snotlout le había articulado. "Sangre de Maximus tiene muchos usos. Para los principiantes, sirve como el paralizante perfecto. Vas construyendo resistencia, claro, con el tiempo—Después, sólo sientes ardor en tu garganta y ya. Pero para ti, oh, para ti, Snotlout, es lo mejor que te pudo haber sucedido, ¿verdad?" Conforme el tipo seguía parloteando, Snotlout hizo todo lo posible por moverse. Sus dedos se torcieron, pero no lograron formar puños. Sus rodillas se atoraron. Sólo sentía su cólera, su sorpresa, su urgente necesitad de gritar.

Los brazos de Dagur lo acogieron, como una madre a su recién nacido, cortejándolo con suaves promesas de "Ya pasará, ya pasará, todo terminará, ya verás"—cuando lo único que Snotlout quería, era tomar su pescuezo en sus manos y ahorcarlo.

-Fallé. Le había fallado a Hiccup. Le había fallado al equipo, sólo por no poner atención a lo que tomaba. ¡Maldita sea! -Les fallé a todos.

Cuando Dagur retiró su casco vikingo para otorgarle un beso en la frente, Snotlout lo sintió como una maldición de los dioses mismos.


[+][+][+]


Tuffnut, en verdad, detestaba el Plan B.

Es especial, porque lo involucraba colgando de una jaula de acero, sin armas, atado, sin su hermana, sin Belch, sin su hermana, con comezón y hambre—¿había mencionado ya, que sin su hermana? Algo andaba mal. Y cuando agregaron otra jaula a la suya, la sensación se intensificó. Una mujer inconsciente yacía en el otro cuarto de lujo, aparte del suyo. Rechonchona, musculosa y con un gran par de senos que sólo podían pertenecerle a Grandísima Bertha.

Bueno, por lo menos habían encontrado a la madre de Camicazi. ¡Una preocupación menos!

Ahora, sólo falta salir de aquí! Olía mal. Muy mal. Y no sólo eran sus axilas.

Se asomó entre las barras, hacia abajo.

Bueno, ¡ya iban dos triunfos en su cuenta! Porque esa Deadly Nadder asomándose recíprocamente, desde la semi-oscura y mohosa fosa, era definitivamente Valkyria.

Tuffnut roló sus ojos. Esta misión estaba prácticamente finalizada, gracias a él. ¿Dónde estaban Hiccup y Snotlout? Si se apresuraban, podrían huir ahora mismo, y ahorrarse la mitad del trabajo. Ni siquiera habían tantos guardias a su alrededor. Podrían hacer pacotilla a este grupo, fácilmente.

Trató de llamarle a Valkyria. Pero, olvidó que estaba amordazado. Un distorsionado "¡VAAAAVIDDAAAAAA!" fue lo único que hizo eco entre las alturas.

Valkyria, sin embargo, levantó su cabecita. Pio en cuestión.

Tuffnut originó más sonidos, batiendo su cabeza. No podía decir que la dragona y él se conocieran tan bien, pero seguramente, ¿podía identificar su aroma?

Otro pio. Más energético.

"¡Venimos a rescatarte!" quería comunicar. Podía ser que no lo pareciera, pero era la verdad.

Valkyria se arrastró más, hacia la luz. Tuffnut torció sus labios, bajo su trapo. La pobre chica.

Camicazi mataría a los Berserkers. Nadie sobreviviría, cuando vieran el maltrato que su nena había recibido.

Y Tuffnut, con gusto, ayudaría.

"¡Ahí les va más compañía!" Uno de los soldados se burló, ganándose risas bobas de sus acompañantes. Tuffnut torció su cabeza para callarlos con el poder de su intimidante mirada—Pero, el intimidado terminó siendo otro.

Gritó. No le importó el obstáculo en su boca: gritó. Se arrastró hasta el lado opuesto de su jaula, golpeado su frente con las barras. Gritó, hasta que saliva se escurrió de su boca. No podía creerlo. No quería creerlo.

"¿Te gusta?"

Tuffnut gruñó. Mientras jalaban las cadenas, y el cuerpo inmóvil de Snotlout era elevado a la par con él, Dagur estaba posado frente a la posa, admirando el éxito de su labor.

Tuffnut quería escupirle en su engreída cara. Quería patearlo entre medio de las piernas—¡No, no, mejor aún, castrarlo!

"¿Tuffnut, cierto? Mmm. Bien, Tuff. ¿Cómo va aquel dicho? ¿Engáñame una vez, vergüenza para ti; engáñame dos veces, vergüenza para mí? Creo que encaja perfectamente en esta situación, ¿tú no? Además. No tienes a nadie más para culpar, más que a tu querido Hiccup. ¿O no?"

Tuffnut no quería escucharlo. No quería verlo. Pero, no se podía negar la facilidad con la que Dagur tejía una atracción hacia sus maniobras dramáticas. Era parte de su encanto Berserker.

"Todavía hay tiempo para salvarlo, si tu líder coopera conmigo." Dagur le comentó, limpiando sus uñas en vanidad, contra su abrigo. Tuffnut gruñó de nuevo, a través de las barras. "El vino de Maximus alenta la circulación de la sangre. Es una bendición disfrazada, ¿ves? Todavía falta, para que se desangre hasta la muerte."

Ruffnut no pudo evitar la pizca de alivio, al escucharlo. Por lo menos, tenían tiempo.

Dagur, entonces, pareció llegar a la cumbre de su locura, levantando sus brazos a los cielos. "¡SAL DE DONDE QUIERA QUE ESTÉS, HICCUP HORRENDOUS HADDOCK III!"

Tuffnut se concentró en Snotlout, en la sangre manchando su torso y la quietud con la que estaba acostado. Los ojos de Snotlout estaban abiertos. Todavía respiraba. Todavía tenía color en su cara. "DONO." Quiso insultarlo, pero el Tonto se perdió en la frustración de la barrera de sus labios. "¡DONO, DONO!" ¿Qué había sucedido? Se suponía que debía distraer al maniaco, no ser destripado por él.

"¡SAL, SAL, PAJARITO, SAL! ¡SÉ QUE ESTÁS AQUÍ! ¿VAS A DEJAR A TUS AMIGOS AQUÍ, DADOS POR MUERTOS?"

Cuando Snotlout cruzó miradas, Tuffnut gimió inútilmente.

"TENGO A TODOS TUS AMIGOS AQUÍ MISMO. ¡DEJA DE PRETENDER, HICCUP! ¿NO ES A MÍ, A QUIEN QUIERES? ¿NO ES A ESA NADDER LA QUE BUSCAS? ¡AQUÍ ESTÁ!"

Snotlout parpadeó. Tuffnut lo observó tragar salivar.

"OH, Y CASI LO OLVIDABA: TENGO A TU ADORADO NIGHT FURY, TAMBIÉN. ¿LO DEJARÁS A MI MERCED? ¿LO DEJARÁS SER DEVORADO POR MI BESTIA, JUSTO COMO A TUS AMIGOS?"

Snotlout no estaba atado. Sus brazos descansaban extendidos en el piso sucio de la jaula. Sus dedos, muy lentamente, comenzaron a moverse. Su mano más cercana, hizo un minúsculo intento de estirarse en dirección de la jaula de Tuffnut.

"LOS DEJARÁS—"

"Calla tu maldita boca."

El cuello de Tuffnut tronó, cuando giró de regreso con Dagur.

Hiccup.

Limpiándose un sendero por uno de los múltiples caminos de madera, el jinete se retiró su caso, tirándolo al vacío, posteriormente. Estaba enfurecido. Desde aquí, Tuffnut podía verlo. Su mochila el siguió, despejándose al piso.

Ningún guardia se movió a aprehenderlo. Y habían llegado bastantes más, desde que Dagur había hecho acto de aparición.

"Bájalos de allí. Ahora."

Dagur fingió un corriente de escalofríos recorrerlo. "Oooh, nuestro Hiccup ha crecido."

"Y tu solamente te has podrido más, a lo que veo."

Toda dulzura se desvaneció del Berserker. "¿Quién te crees que eres, para venir a mi isla a robar mi mercancía? ¿En verdad creías que podrías engañarme con este truco barato?"

Hiccup se detuvo a menos de un metro de distancia de su enemigo. "Hay que acabar esto. De una vez, Dagur. Sólo tú y yo. Terminémoslo."

Dagur pausó.

"Tentador." Se retiró su abrigo de piel. "Pero las reglas no son tuyas para establecer, invasor."

Hiccup insistió, flexionando sus brazos con aire de súplica. "Yo me quedo. Yo seré el sacrificio. Pero, déjalos ir. Es a mí a quien quieres. A mí y a Toothless."

"Puff. ¿Ese viejo dragón tuyo? Oh, no. Ya ha perdido su atracción, déjame decírtelo. Me he conseguido algo más jugoso."

"¡Eres un maldito cobarde!" Hiccup explotó. "Te crees todopoderoso, ¡porque te escondes en las espaldas de tu dragón alfa! En serio han llegado bajo, Dagur."

Eso sí indicó acabar con la frescura del Berserker. "Cuidado con lo que dices, Haddock."

"¿Por qué? ¿Me lanzarás a tu preciosa fosa? Claro. ¿Por qué no me sorprende descubrir que prefieres que otros hagan el trabajo sucio? Típico Dagur." Hiccup caminó hasta

Dagur, sin una pizca de miedo. "Tengo noticias para ti: Me he enfrentado a mejores adversarios que tú. He conocido dragones más grandes, de lo que puedes imaginar: no me asustas. Lánzame al foso, si quieres. Sólo a mí. Veamos quien gana."

Dagur tronó sus dedos. "Está bien. La tan adorada Deadly Nadder que vienes a rescatar se encuentra haya abajo, de todas formas. Si la quieres: ve por ella. Hasta lo haré más interesante. Si logras salir de vida de la Fosa de la Muerte con la dragona en tus brazos, los liberaré a todos. A ti, y a tus amigos. Nadie irá tras de ti."

Di que sí, di que sí, di que sí! Tuffnut rezó en su cabeza. Luego lo pensó mejor, y comenzó a sacudirla. -¡Di que no, di que no, di que no!

Hiccup no aceptó la mano estrechada de Dagur, en primera estancia. Vaciló.

Justo en ese momento, un grupo de Berserkers trajo jalando a Toothless, todavía amarrado y embozado. Estaba peleando contra su arnés, salvajemente.

"¡Toothless, no! ¡Cálmate!"

El dragón rugió desde su cautiverio. Aunque, dejó de forcejarse tanto.

Dagur rio. "Aw, esto es tan tierno. Reunidos de nuevo. Lástima que tu Night Fury esté a punto de ver cómo te conviertes en almuerzo de mi Bestia."

Hiccup miró hacia las jaulas. Sólo sonrió.

"Trato hecho." Y firmó el trato con el demonio, estrechando manos con Dagur.


[+][+][+]


Dagur lo haló, en cuanto sus dedos de entrelazaron. Lo empujó en su dirección, y su apestoso aliento, rozó con su rostro. "Sabías que vendrías."

Hiccup dobló su cabeza hacia atrás. "Se nota, por la gran bienvenida que me preparaste."

Una risa. "Todavía tan gracioso." Dagur se acercó, aún más. Lamió sus labios. Olfateó a Hiccup. "No, no lo entiendes. Sabía que vendrías, porque lo vi."

Fue el turno de Hiccup para reír, fríamente. "¿Oh, sí? ¿Ves el futuro, ahora?"

Dagur se tomó un momento de suspenso para responder. Flaqueó su rostro, observando cada detalle de Hiccup, obsesivamente. "A veces. Cuando pienso en ti, lo suficientemente intenso."

Ugh. El estómago de Hiccup se revolvió. Trató de desvincular sus manos, pero Dagur lo atrajo con más ímpetu. Con su mano libre, tocó el parche de su ojo derecho.

Lo levantó.

Hiccup aspiró, violetamente.

Una esfera sin iris y sin pupila, completamente blanca, con excepción de las hileras de pequeñísimas venas azules. Vacía de humanidad. Tan monstruoso como su dueño.

"Mira detenidamente tú mismo, Hiccup, y entenderás de lo que hablo."

"Estás… demente."

Pero, un hechizo había sido conjurado entre la pieza de carne ocular y su curiosidad innata. Hiccup nunca retrocedía ante lo desconocido. Así que… miró.

Y, por todos los Dioses, comprendió de lo que Dagur hablaba.

Fue rápido y corta. Una secuencia de imágenes que lo petrificaron hasta el desenlace.

Cuando terminó, jaló su mano, y esta vez se zafó con éxito. Dagur estaba sonriendo con un deleite, que sólo ver sufrimiento ajeno, lo atribuía.

"Me crees ahora."

Hiccup asintió.

Dagur asintió por igual. "Ahora sí, estás listo. ¡Guardias!"

Un Berserker tomó cada uno de los brazos de Hiccup, pero él no se resistió. Se dejó guiar hasta la orilla de la plataforma, con destino a la fosa. Toothless comenzó a forcejearse otra vez, sus dientes desnudos, mientras berreaba.

Toothless había aborrecido el plan—juntos con todas sus ediciones y variaciones—desde un inicio. No había querido separarse de su lado. No había querido confiar en el plan de Snotlout, y ciertamente, no había querido ser enjaulado. Sin embargo, sobre todas sus objeciones, Toothless confiaba en él, confiaba en Hiccup, y siempre cedía a sus deseos, por más injusto que fuera para la percepción del Night Fury. Por su frigg, se había dejado amordazar, y encadenar, porque confiaba en los resultados que Hiccup hacía realidad, a pesar de cualquier adversidad.

Cuando lo arrojaron al techo de la fosa, Hiccup se agarró de los agujeros de la red de metal. Se arrastró de cuclillas hasta el hoyo del centro, la única entrada y salida de los sacrificios. Divisó a Valkyria.

Se puso de pie. Miró a Dagur, a la distancia.

Hiccup encendió a Inferno, y con una embestida de las llamas hacia las alturas, dio el comando que todos habían estado esperando: "¡Ahora!"

Luego, se dejó caer al éter de la oscuridad.

Ahora, les tocaba a los demás.


[+][+][+]


"¿Qué…?" Dagur frunció se ceño. "¿Qué fue lo que…?"

Pero, su voz fue cortada con un súbito bloque en su garganta, un musculoso brazo oprimiendo, hasta hacer tronar el hueso.

Una voz, lamentablemente conocida, raspó en su oreja cuando su casco fue tirado de su cabeza de un sólo golpe.

"Hola, ardilla. Oí por ahí… que has extrañado mi sopa."

Y la guerra comenzó.


[+][+][+]

Fin de Parte IX.

[+][+][+]


NdA: Sip, en los libros, Alvin efectivamente fue prisionero de los Berserkers y usado como cocinero.

ToothlessHaddock: ¿Qué te pareció tu dosis de Dagur? *wink-wink*

Can Len Kiryu: Lo interesante es que, a lo que he investigado, los fans se han quejado mucho de que en la serie le ponen demasiada atención al ángulo Hiccup/Astrid. He leído foros non-shippers donde demandan que se concentren más en el Hiccup/Toothless, en vez de tanto amor adolescente XD. No me siento tan traumada, después leer criticas bastante duras hacia los escritores. El Hiccstrid no es TAN amado. Y sí, aquí te di más Snotlout, a ver qué piensas… En los próximos capítulos me adentraré aún más a la historia de sus ancestros y los papeles que Hiccup y él tienen en la mitología de los libros.

Seth Liam Kiryu: Eret y Stormfly son totalmente adorables. :3 Y ya estamos cerca, muy cerca, de ver que tan tibios ustedes andan…

Mirage: Hi, thanks for reading in spanish. I'm really glad you gave this fic a chance. Dagur is not a very nice person indeed, but he's seducing me into writing more of him, nonetheless. Listen, I guess could translate this work by myself, since I have finished my English courses, but in lack of time and total laziness, I can't make any promises right now. Maybe in Christmas vacations, once the story is finished. However, thank you very much for your support!

¡AHORA SÍ, CORRAN, CORRAN AL SIGUIENTE CAPITULO!