"Munr."
Por B.B. Asmodeus.
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Fandom: How to Train Your Dragon, 1 & 2, Dragons: Riders/Defenders of Berk. (Sí, por fin he caído.)
Parejas: Hiccup/Toothless. Y por ahí, se irán colando implicaciones de otras parejas.
Rating: Mature por violencia y temas adultos.
Categorías: Romance, Humor, Drama, Suspenso, Temas Espirituales, Hurt/Confort, Semi-Fusión con los Libros, Aventura. Lemon en algunos capítulos, pero no de una manera tradicional. Uso de mitología y lenguaje Nórdico.
Sinopsis: Post-HTTYD 2. Justo cuando Hiccup y Astrid están a punto de contraer nupcias, un ritual de una vieja espiritista vikinga expone una dura realidad a la pareja—el alma de Hiccup ya le pertenece a alguien más.
Advertencias:
i. FURIOUS IS IN THE HOUSE, BITCHES.
Spoilers: Inmensos spoilers del libro 8 de Cressida Cowell: "Como Romper el Corazón de un Dragón." Furious forma parte de su propiedad, no es mío. Yo le he hecho algunos cambios a su historia, pero aun así, tomo líneas explicitas de los libros. ¿Por qué? Porque me hicieron llorar cuando leí el libro. Son así de poderosas.
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X.
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"Una vez amé honestamente,
y mi corazón pagó el precio."
Extracto de "Cómo Romper el Corazón de Un Dragón." (Canción a Thor).
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Había tomado la mitad de un día para llegar a un acuerdo.
Hiccup no había estado seguro si pedir por una alianza con Alvin y su ejército era lo más adecuado. Habían trascurrido muchos años desde la última vez que habían unido fuerzas. Pero, con la boca retacada de razón, Snotlout había retado sus dudas: "¡Si no contaremos con hombres de Berk, tenemos que conseguir hombres en otro lugar!"
No habían tenido otra opción. Y seguro, Alvin no les había tendido la alfombra roja cuando se habían aparecido por su Isla. Se había reído en sus caras un buen rato, entre amenazas de aprisionarlos y espadas filosas circulando cerca de sus caras. Alvin tenía estándares que cumplir, después de todo.
Sin embargo, Alvin había escuchado a Snotlout, en el momento preciso. Había escuchado a Hiccup. Había aceptado la oportunidad de vengarse de aquel mocoso que lo había tenido cautivo por un año.
No todo había sido color de rosa, por supuesto. La inclusión de Alvin no había facilitado el proceso de planeación, para nada. "¡Yo digo que un ataque frontal es lo más eficiente!"
Hiccup había suspirado. "¡No podemos, Alvin! Berserk ha triplicado su número de hombres, gracias a su alianza con los romanos. Sus defensas de seguridad están bastantes abastecidas. Tienen globos en el aire, y dragones en el mar. Para atravesarlas necesitamos pasar desapercibidos primero. Necesitamos escurrirnos al centro de la acción y después atacar por el interior de la isla. ¿Además? Nuestro número de dragones no son suficientes para vencer en un ataque frontal. Tú mismo me has dicho que tiene la isla repleta de cautivos. Si le ordena a su alfa que los mande en nuestra dirección, estaremos fritos. ¡Y no queremos lastimarlos, sino rescatarlos!"
Alvin había rolado sus ojos. "¡Bah! ¡Tu sentimentalismo te ciega, Haddock!"
"Puede ser." Hiccup había cedido. "Tú y tus hombres necesitarán esperar a las afueras de la Bahía del Corazón Roto, mientras un equipo se infiltra a la Isla."
"Ugh, ese tipo de trabajo suena al de una Bog-Burglar."
"A decir verdad, fui inspirado por una." Culpa agachando sus hombros, Hiccup había continuado con su recital de instrucciones. "Dagur necesita ser distraído."
"Yo lo hago." Snotlout había dicho, desde su lugar en la pared de piedra en la que había estado recargado.
"¿Estás seguro?"
"¿A quién más podrías mandar? Dagur hará tocino de Fishlegs, nomás lo vea. A Tuffnut no le creerá ni la primera palabra."
"Y de ninguna manera, podemos mandar a Ruffnut con ese lunático…" Fishlegs había añadido, solemne.
Había sido un buen punto. "Está decidido, entonces. Snotlout se encargará de Dagur."
"¿Por qué él, tiene que llevarse toda la diversión?" Tuffnut había chillado, sus brazos cruzados. "¡Yo quiero ir a donde estará la acción también!"
"¡Dagur ya te conoce, tonto! ¡No funcionaría!"
"Puedo ser tu acompañante—"
"O tu prisionero." Ruffnut había interceptado con una risa diabólica.
Snotlout había sido convencido, con una expresión igual de traviesa. "Puedo ver el punto de tu plan."
De esa forma, el mellizo se había ganado su pase, y tras recibir el mejor tratamiento de Ruffnut para lucir como esclavo convincente, Hiccup se había tornado a Fishlegs y la Thorston restante…
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Escudos aplastando cabezas, espadas desvainadas siendo encajadas en tierna y dulce carne.
Ruffnut fue la primera en cortar una garganta. Había entrado en acción desde que había visto las llamas de la espada de Hiccup. Para cuando el anuncio había sido reproducido, la chica ya había desnudado sus armas. Tiró su horrible casco de la cabeza, y todavía sus colitas no se desenredaban de su nudo, para cuanto la vikinga tenía tendida a su primera víctima en el suelo. Un himno de gritos de guerra le incitó a no detenerse, mientras tumbaba a otro Berserker de sus pies. Estrenó su nueva hacha en un desliz de estómago. Gotas de sangre maquillaron su rostro. Quisieron tomarla por las espaldas, pero un codazo en la ingle, le brindó libertad—ventajas de su baja estatura.
Se escurrió entre las piernas de su asaltante y enterró el hacha por entre medio de sus piernas.
Rodó lejos de la víctima, sonriendo al ver tan hermoso caos, rodeándola.
Exiliados, Marginados y Salvajes habían desnudado sus cabezas para evitar ser confundidos con los verdaderos Berserkers. Vikingos brotaban como cucarachas, desde cada esquina selvática, el boscaje abriéndose con el mejor de los regalos.
Miró hacia las jaulas suspendidas. Tuffnut.
Intentó partir camino hacia él, pero más enemigos se le atravesaron. En un punto, terminó en el suelo, luchando con una vikinga igual de compacta que ella. Sus puños entrelazados se midieron en fuerza, ambas remangando sus encías en muestra de desgastamiento. Ruffnut gruñó ferozmente, pensando en que tanto su hermano y Snotlout necesitaban su ayuda…
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Había sido Toothless quien había conseguido los Smokebreaths, dominándolos con su autoridad de alfa.
Tenían dos importancias para la misión. Primera: transportarlos a la isla sin ser vistos, y la segunda…
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Fishlegs se impulsó entre la guerrilla con un objetivo en mente. Llegar a Toothless.
"¡Hola, amigo!" Se abalanzó directamente a la jaula, prosiguiendo al bozal. El resto de sus ataduras el mismo dragón se encargó de destrozarlas. "¡Listo, da la señal!"
Toothless no necesitó su orden para realizar su parte del plan. En cuanto todo su cuerpo estuvo libre, saltó hasta una predominante formación de árboles.
Y rugió, brillando azul. Rugió tan cautivadoramente, que la batalla pareció pausarse, solamente para admirarlo, en su momento majestuoso.
Un instante de silencio se alargó, y después, una respuesta. Cuernos de Marginados correspondieron, aceptando el permiso para atravesar la Bahía.
Dagur supo lo que aquello significaba. "¡NNNNNOOOOOOOOOOOOOO!" Colgaba del brazo de Alvin como muñeco de paja, sus piernas convulsionándose. Alvin lo arrastraba entre la protección de sus propios hombres, haciendo muecas de irritación, ante tantos lloriqueos de su enemigo.
Fishlegs corrió hacia una de las palancas que mantenían las jaulas en el aire. Por lo que había estado observado encubierto, información sobre el mecanismo había sido absorbida. Tenían que ayudar a Snotlout. Una de las experiencias más horrorosas había sido permanecer escondido, mientras escuchaba los gritos de Tuffnut, y las carcajadas de Dagur. Tendría pesadillas sobre este día. Muchas, muchas, pesadillas.
Aunque, a pesar de los traumáticos eventos, Fishlegs se preguntó sobre los orígenes de la famoso Sangre de Maximus, que tanto Dagur había mencionado. ¿Había dicho la verdad, y Snotlout tenía tiempo para salvarse? Sí era así, ¿cómo funcionaba? ¿De qué estaba hecha la sustancia?
Maximus, Maximus, Maximus, ¿por qué le sonaba familiar el nombre? Fishlegs juraba que lo había escuchado antes. Debió de haberlo leído, estaba seguro…
¡Y esta maldita palanca! Fishlegs la empujó con todas sus fuerzas, pero parecía estar atascada. Gimió con poderío con el esfuerzo. Hasta quedarse sin aire, en sus pulmones.
Frustrado, perdió su equilibrio y cayó al suelo.
Sin embargo, el incidente fue para su fortuna, porque acto seguido, un plasma-blast de Toothless hizo añicos la palanca y todo lo que le involucraba. Las jaulas comenzaron a descender en picada.
Fishlegs tuvo tres segundos de completo pánico, donde se preocupó porque la caída terminara, lo que Dagur había comenzado.
Tres segundos de pavor que concluyeron con desmedido alivio, al ver un grupo de Smokebreaths adherirse a las jaulas, en parte por el comando de Toothless, y en parte por su irremediable obsesión por el metal. Fueron la amortiguación ideal para la ocasión.
"¡Fishlegs, por aquí!" Ruffnut le gritó, en pleno proceso de picarle los ojos a un Berserker. Asemejaba a un torbellino dorado y carmín, sólo el resplandor de dagas indicando hacia donde sus manos navegaban. "¡Te abriré camino! ¡Ve a ayudarlos!"
Asintiendo, Fishlegs corrió al interior de la fosa, de acuerdo a la vía que la rubia le fue limpiando, apresurándose. A pesar de haber tenido el elemento de sorpresa de su lado, la batalla no estaba siendo tan fácilmente ganada. Berserkers estaban brotando de la nada, en cuanto una docena de ellos era vencida. Toothless estaba haciendo todo lo posible por defenderlos de los Stormcutters y sus ataques desde el aire, pero atado al suelo firme, no podía entrar en combate directo. Más que nada, estaba comprándole tiempo a Hiccup.
Todos estaban comprándole tiempo a Hiccup.
"Oh, Thor, ¿cómo lo sacaremos de aquí? Necesita ayuda de una curandera." Fue lo primero que articuló, en cuando enfrentó el estado de Snotlout. Ante los gemidos urgentes del mellizo, Fishlegs se apresuró a librarlo de la soga ,y el trapo en su boca. Lo proveyó de armas de combate que había robado del caos, y en cuanto estuvo preparado, Tuffnut lo empujó a un lado.
Para su sorpresa, no fue directamente a la batalla, a donde se dirigió. Entre dragones fascinados y los restos de la jaula, Tuff se apresuró a arrastrar a Snotlout fuera de la fosa.
"¡Encárgate de Bertha, no te quedes ahí parado!"
Fishlegs roló sus ojos. Malagradecido. "¡No tienes que decírmelo! ¡A eso iba!"
Tuffnut continuó tomándolo desprevenido. Cuando agarró a la madre de Camicazi en sus brazos y corrió a unírsele, Tuff se había quitado su chaleco de lana para vendar el torso de Snotlout. "¿Crees que Dagur dijo la verdad?"
Fishlegs destapó un poco el abdomen de Snotlout. Examinó la rajada con cuidado. "Parecer ser que sí. Debería estar desangrado en estos momentos. ¿Está consciente?"
Con la cabeza del herido en su regazo, el rubio chasqueó sus dedos frente a sus ojos. Sólo un par de parpadeos fueron su respuesta. "Parece que a veces sí, y a veces, no. Maldito Dagur, si le pongo las manos encima…"
"Creo que su pellejo está bajo demanda, Tuffnut."
Tuffnut levantó una mano de Snotlout con la propia. "Lo vi mover sus dedos, eso debe decir que debe estar mejorando, ¿cierto? ¿Cierto, Fishlegs?"
Fishlegs no tenía idea. Y ver a Tuffnut tan preocupado, estaba secretamente, perturbándolo. "Bueno, supongo—"
"¿Supones? ¿De qué te sirve leer tanto libros, si no puedes estar seguro de un simple caso de envenenamiento?"
"¡No te enojes conmigo! ¡Sangre de Maximus, no es exactamente, mi especialidad!"
"¿Podrían callarse y salir de ahí?" Ruffnut les demandó, su cabeza atorada alrededor del brazo de una oponente. "¡Algo de ayuda sería bien apreciada!"
"¿Con qué? ¡No tenemos dragones!" Su hermano le retornó, aun con Snotlout en sus brazos.
Ruffnut chifló.
Mientras su llamado surgía efecto, los cuatro se movilizaron fuera de la superficie de la fosa, cada vikingo arrastrando a una víctima distinta.
"¿Qué demonios es un Maximunis, a todo esto?" Gruñó Ruffnut.
"Maximus. Y no lo sé—Pero, antes de que quieras arrancarme la cabeza—Lo averiguaré, en cuanto regresemos a Berk."
"¡Si es que regresamos con vida!" Tuffnut, siempre el dramático, aportó, mientras se dirigía hacia un tronco gigante para protegerse.
Sin embargo, Fishlegs cuando miró el tono azulenco de la tez de Snotlout, no pudo evitar pensar lo mismo, aprensivo. -Si es que regresamos…
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Ser tragado por un dragón, nunca había llegado tan lejos, como hoy.
Al haberse dejado caer a las penumbras, Hiccup no había visto con claridad el destino que le deparaba, pero había confiado en sus corazonadas.
Humedad. Completa oscuridad. Calor abrasador. Muy tarde, Hiccup se había percatado de estar dentro del hocico del dragón alfa. Aspereza raspó sus palmas cuando trató de aplacar su curso, pero la lengua que servía de plancha, no le ayudó a frenarse. Oscuridad, estaba siendo tragado por oscuridad neta.
"¡DÉTENTE!" Vociferó, en dragonés.
Siguió resbalándose por su final.
"¡FURIOUS, DÉTENTE!"
Su Sál retumbó despierta, alarmada, llamando, llamando, llamando por su gemela.
Un jalón en seco, lo dejó colgando.
Sin estar consciente de cuando había cerrado sus ojos, Hiccup, parpadeó confundido, cegado, cuando hilos de luz se fueron colando. Primero, no comprendió lo que sucedía.
Cuando fue extraído de su cueva mortal, en primera, no comprendió lo que estaba viendo.
El gancho de su pierna estaba ensamblado a una pezuña, y boca abajo, Hiccup fue manejado como juguete de un niño egoísta, volando por las sombras putrefactas, presa de los caprichos de un desconocido.
Entonces, se encontró con un enorme ojo dorado.
Hiccup tragó saliva.
Prosas cautivadoras podrían escribirse sobre la contextura, sin igual, del iris luminoso que lo enfrentó. Los poetas enloquecerían, deseando plasmar en palabras la naturaleza del tono, tan similar a la riqueza del oro. Hiccup, muy posiblemente, soñaría con aquél ojo en próximas noches, pues tal cual era su intensidad, que la Sál de Hiccup se sintió atravesada.
Atravesada, con un flecha de añoranza.
No habría manera de olvidar, nunca más, tan destrozadora… melancolía, en aquella joya de réptil.
"S-S-Sabes mi nombre."
Hiccup tragó aire—aire caliente. Todo estaba hirviendo en el interior de la fosa. "Y tú—¿tú sabes nórdico?" Asombroso. El primer dragón que conocía el lenguaje de los vikingos. Hiccup quería saber cómo aquello había sucedido. ¿Quién se lo habría enseñado?
La circunferencia, del triple de tamaño de la cabeza del jinete, fue cubierta por un párpado carnoso, por un segundo. La breve cubierta parecía estar hecha de piel chamuscada. "¿Cómo sabes mi nombre?" La voz retumbó por cada hueso de Hiccup, pues fue un tenor ronco, herido con el paso del tiempo y el desuso. Sin duda, también debió de ser doloroso para el dragón emplearla; fue como escuchar pergamino seco, y a punto de despedazarse con el olvido.
"Eres toda una celebridad allá afuera."
Que nunca se dijera que Hiccup perdía su encanto en tiempos de crisis.
La pezuña lo alejó de la lupa ocular. Fue levantado tan alto, que tuvo miedo de ser aplastado contra el techo de la prisión. Pero, su viaje terminó antes de conocer tales circunstancias. Hiccup se sintió como salmón fuera del agua, haciendo contorsiones con la simple meta de saber su destino. Estar en posición inversa no lo detuvo para utilizar su ingenio, sin embargo. Torció su cabeza para ganarse un buen vistazo de la garra que lo sostenía.
Era enorme.
La longitud de tan sólo de una las uñas sosteniendo su pie metálico, podría compararse a la altura del mismo Hiccup. Eran cuatro en total, y mientras una uña estaba ocupada, las restantes se movían lentamente, estirándose con pereza.
Hiccup volcó su atención de regreso hacia abajo, a lo que le esperaba.
Ante lo que vio, sus ojos no alcanzaron, para registrar el panorama.
Desde que había nacido, siempre había estado en perpetuo contacto con dragones. Había conocido de todos tamaños, colores, especies—De distintas personalidades, y con diferentes orígenes. Había combatido con Muerte Roja, y sobrevivido para contarlo. Había sido envuelto en la majestuosidad del Bewilderbeast de Valka, y destronado al Bewilderbeast de Drago. A estas alturas del partido, Hiccup no debería estar sorprendido. No debería ser tomado desprevenido, con la revelación de un dragón tan titánico, que si Hiccup intentara montarlo, sus piernas insignificantes no podrían sujetarse con su conocida maestría. Se resbalaría ante tanta membrana seca, y ante tanto infinito terreno pardusco.
Ajustándose a la oscuridad, Hiccup descubrió lo que el castillo de enormes ramas espinosas cubría con crueldad, y los que los grilletes gigantescos ataban, bajo la superficie de Berserk.
"Eres…" Sólo había un dragón de tal categoría descrito en la Historia Vikinga. Un dragón, que se creía tan extinto, que su existencia en primer lugar ya se había vuelto material para mitos y fábulas. Toda la grandeza, que ahora mismo, Hiccup estaba viendo con sus propios ojos, había sido reducido a historias para causar miedo a infantes. Hiccup era un privilegiado antes muchos estudiadores recelosos—puesto que el único libro que había sobrevivido al paso del tiempo, había llegado a él gracias a su legado y herencia. Sólo él podría reconocer—algún día, si llegara a toparse con uno—las líneas del arcaico bosquejo de aquel libro, en la vida real, y ponerle la siguiente categoría: "Eres un… ¡Seadragonus Giganticus Maximus!"
Con razón, Camicazi había sido reducida a sus temores más básicos. Con sólo ver a la trompa de Furious abrirse, para mostrar su dentadura, Hiccup intentó retroceder en el mero aire. Humo comenzó a salir por los dos orificios al final de ésta, comprobando su teoría. Sólo un Seadragonus poseía tanto calor en su interior, que humo salía de su ser. Seadragonus respiraban fuego.
"Y tú… un humano."
"¡No cualquier humano!" Hiccup extendió sus brazos para pausar cualquier intento de ser tragado. "¡Mi nombre es Hiccup! ¡Hiccup Horrendous Haddock III!" Una pausa. "Ya sabes, ¡la descendencia del ultimo humano que te comiste! ¡Hiccup II fue mi ancestro! ¿Lo recuerdas? ¡Debes acordarte, causaste el gran escándalo, al escogerlo de pica dientes!"
El hocico se cerró, y lo siguiente que Hiccup supo fue ser ahogado en humo negro, su cuerpo precipitándose de regreso a un ojo dorado. Entre tosidos, Hiccup se auto-felicitó por su delicadeza. ¿Qué demonios había pensado, en ponerse a retar a un Seadragonus?
"YO NO LO ASESINÉ."
Humo se disipó entre los manotazos de Hiccup. Cuando su mirada se conectó con la hipnotizadora esfera mercurial, se pecho comenzó arde, incomprensiblemente. Hiccup se abrazó a sí mismo, gimiendo ante la sensación de súbito ahogo. "¿Qué—Qué estás haciendo? ¡Agh!"
"¿Crees que has sido el primero, Hiccup Horrendous Haddock Tercero? ¿Crees que eres especial, por haber recibido esta Maldición? ¿Crees que podrás ser mi Domador?" Ahora que había aflojado su garganta, Furious hizo temblar la Fosa con su voz.
Hiccup fue soltado, arrojado con insignificancia al suelo. Si Valkyria no hubiera corrido a su rescate, todo hubiera sido más doloroso. Hiccup soltó una bocanada de aire con el aterrizaje forzoso, apretando sus dientes ante el continuo ardor en los confines de su alma. Su Sál estaba asustada, sintiéndose invadida por un fuego ajeno y de antaño. Estaba bajo amenazada. Hiccup estaba bajo amenaza, y no sólo físicamente.
La trompa del Seadragonus se agachó, justo frente a ellos, ofreciéndose. Era alargada, similar en forma a la de un Monstrous Nightmare. Y aunque las sombras podían ser engañosas, su piel escamosa compartía el color ennegrecido de Toothless. Hiccup se sentó, reincorporándose con el apoyo de Valkyria. Hiccup la abrazó brevemente en agradecimiento; en alivio, por haberla encontrado con vida. Valkyria le entregó a Inferno, recatada entre sus colmillos.
Hiccup la tomó del mango, más no la encendió. De pie, se acercó hacia Furious.
"Vamos." Se le fue provocado. "Ven y haz el intento. Dómame. ¿A eso vienes, no es así?"
Si Furious sabía ese hecho, Hiccup no entendió cómo.
Ese debió ser su primer indicio, para no proceder.
Hiccup cerró sus ojos. Estiró se brazo derecho, las puntas de sus dedos temblando con la anticipación. Comenzó a acercarse…
"Dices que no lo asesinaste." Murmuró, conformes sus pasos lo acercaban, a lo que podría ser, su muerte segura. "¿A qué te refieres? ¿Qué quieres decir, con que no mataste a Hiccup II?"
Anillos de humo se entremetieron entres sus dedos extendidos. Fue una experiencia sin igual. A pesar del terror, una sonrisa alzó las comisuras de sus labios.
Furious pareció suspirar. "Parte de las respuestas, ya las conoces. Las haz visto tú mismo, humano con el Nombre-Que-Una-Vez-Amé."
Su mano hizo contacto con cutículas ásperas.
Fue tragado.
Tragado por los recuerdos de un corazón roto.
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Frío. Hambre. Desolación.
Siendo abandonado en las montañas. Siendo rechazado por su propia sangre. Por su propio padre.
Encontrado, justo en el momento crucial, aquellos ojos dorados—que ahora Hiccup reconocía como los de Furious—encontrándolo al borde la muerte, tan joven como el humano, en cuerpo, mente y corazón.
Siendo acogido de bebé, siendo considerado indefenso, como para tratarse de un enemigo. Encontrando una familia.
Una familia de dragones. Una familia con Furious.
Su hermano, Furious.
Paz. Armonía. Felicidad. Calidez. Protección. Años formando parte de un mundo sin igual.
Unidad. Hogar.
Furious—creyendo que su hermano podría conquistar el mundo junto con él. Ambos, inseparables. Ambos, imparables. Hiccup en su lomo, y las ráfagas de viento golpeando sus caras, eran lo único que necesitaban. Nada más tenía importancia.
Hiccup-Hiccup-Hiccup.
Hermano-Hermano-Hermano.
Ojos celestes, fulgurantes como las gotas del rocío. Mesmerizando a Furious con sus mechones claros, hebras rubias despojándole al sol de su resplandor. Las risas del humano, acechando las fantasías del dragón, y sus anhelos. Oh, sus más secretos anhelos.
Crecimiento. Crecimiento de sentimientos. Crecimiento de ideas. Maduración de emociones.
Furious volando, volando, volando, con Hiccup en su lomo, feliz. Completo.
Eventual Conexión entre los dos.
Inevitable Comunión. Plata mezclándose con oro.
Munr-Munr-Munr.
Hiccup-Hiccup-Hiccup.
Muerte. De la familia. Dragones-Hermanos siendo esclavizados. Dragones-Padres, siendo exterminados.
Guerra.
Traición de los Humanos.
Muerte. Frutos de Rebelión. Hiccup armando una Revolución. Hiccup, siempre, siendo tan Valiente.
Reencuentro del pasado. Hiccup retornando a su mundo en busca de sus raíces, esperando ser reconocido, por los que lo habían desechado.
Ingenuidad. Celos. Lo más horrible de la humanidad siendo representada en un sólo acto de traición: Grimbeard, prometiendo ilusiones falsas en el aire, invitando a su hijo a caer en la trampa.
Muerte.
Muerte. La espada del Rey atravesando el corazón de su hijo, con una sola embestida.
Muerte. Ver a Hiccup toser sangre.
Muerte. Ver a Hiccup caer a un sendero, que Furious no podría seguir.
Muerte. Asesinato.
Cuerpo inerte tendido en la playa, sin vida. Ojos abiertos al vacío, mudo, ante los continuos llamados de su mitad.
Furious, también inerte, derrotado, inmóvil ante la agonía que controlaba su Sál. ¿Qué era este dolor? ¿Qué era este paralizando vacío en su interior?
Odio. Furious, tratando de acabar con la tortura. Tomando la espada de su humano para acompañarlo en su lecho de muerte. Deseando tomar su propia vida, para volar hacia los planos en los que su Munr navegaba.
Amargura. Interminable amargura. Odio-Odio-Odio, ante humano, y dragón mismo—por tener una piel tan dura como el acero, impenetrable, inmune—Su propia inmortalidad, aprisionando a Furious a una existencia sin sentido.
Traición. Humanos traidores. Humanos hechos de avaricias. Humanos atrapándolo en el momento menos honorifico. Con sus cadenas, con sus ataduras, con su locura—Esclavizándolo a una vida de humillación.
Cien años transcurridos en oscuridad.
Entumecimiento de emoción.
Sin remordimiento. Si querían a un monstruo, lo tendrían.
No más lágrimas. No más arrepentimientos.
No más compasión.
Cien años.
Furious dejó de existir.
La Bestia Nació.
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Sus dedos trazaron cicatrices, pliegues, hendiduras—Cada elemento contando una historia que hablaba de crueldad y maldad. Hiccup resopló, envuelto en un sollozo. Su Sál vibraba de la conmoción, reconociendo, y al mismo tiempo, rechazando tan íntima unión. Furious formaba parte de su mapa de constelaciones hermanas, una estrella lejana, perdida entre el firmamento. Ahora que se encontraban, que hacían colisión, ambas Sál estaban en shock.
Cuando sus dedos llegaron a lo que estaba buscando, Hiccup limpió parte de sus lágrimas con su antebrazo, para apreciarla mejor.
Una cruz.
Una cruz, justo donde el corazón de Furious aún latía. La mitad de su corazón.
Una cruz, la única pista de lo que el dragón había cometido en desesperación.
Hiccup gimió. "¿Por qué nunca supe de esto? ¿Por qué… nadie me lo ha dicho?" ¿Stoick había sabido sobre esto?
"Humanos aman sus mentiras."
Que sí no. Todo lo que Hiccup había creído conocer de sus ancestros era una enorme y desastrosa mentira. Hiccup II había sido asesinado por su propio padre, Grimbeard El Horrible, tátara abuelo que Hiccup y Snotlout compartían—al contrario de la versión oficial, donde el dragón era pintado como el culpable de la desgracia. El asesinato había sido producto de un momento de locura, ciego a su miedo de ser destronado por la Rebelión de Dragones, que su hijo menor había estado construyendo.
Hiccup II había sido tan ingenuo como el mismo Hiccup, buscando por una oportunidad de hacerle ver a su padre que los dragones no eran tan malos. Había querido realizar, lo que lo su descendiente después lograría: unir a humano y dragón en convivencia.
Había pagado un precio muy alto, por sus ideales.
"Se amaban. Como Toothless y yo." Susurró el jinete, entre la cercanía que Furious que estaba permitiendo, y el efecto de la comunicación espiritual, que habían entablado. Había tenido razón. Hiccup había tenido razón en sus hipótesis. "Crecieron juntos como hermanos, para luego reconocerse como Munr." Pobre Furious. Pobre, pobre, pobre, Furious. No había palabras para ofrecer consuelo. Hiccup respiró hondo, algo mareado. No había idea de que las Sál podían usarse para comunicarse de esa forma. Había sido… intenso. La Sál de Furious era antigua, un tesoro de las leyendas, y sus conocimientos eran infinitos. Había sido como viajar al pasado él mismo, y Hiccup todavía se sentía atascado entre ambas Eras. "Sé el tipo de amor que se te fue arrebatado. Créeme que lo sé. Lo tengo… Si lo perdiera, no sé qué sería de mi…"
"¿Amor?" La trompa de Furious retrocedió, sarcasmo e incredulidad rebotando por las paredes cavernosas. El íntimo contacto se rompió entonces, junto con la atmosfera, pesada por los fantasmas del pasado. Hiccup se miró obligado a hacer lo mismo, regresando al lado de Valkyria, una mano posada en Inferno en precaución. "No me malinterpretes, humano—Si alguna vez Amé, ni una pizca de ese endemoniado sentimiento, existe ya en mi corazón. En mi alma no escucharás ni un suspiro de ello. Cien años de cautiverio han drenado cada última gota de ese Amor de mi Sál, y finalmente, he sido Curado de tal horrible enfermedad. Cien Años me han liberado de la Maldición."
Hiccup no tenía idea de qué decir. ¿Cómo convencerlo de lo contrario, después de haber conocido su sufrimiento en carne propia? ¿Qué excusa podría usarse? Furious representaba una futura posibilidad de lo que le podría esperar a Toothless. Hiccup no viviría para siempre, después de todo. ¿Qué sería de Toothless, entonces? "Lo siento, Furious. Lo siento tanto, por lo que has perdido."
"Mi pérdida ha sido mi propia ganancia. No necesito disculpas de ti, humano con el Nombre-Que-Una-Vez-Amé. Si pudiera regresar el tiempo, si pudiera retornar a esa playa, no volvería a derramar lágrimas saladas sobre Su cuerpo muerto, sólo para que los humanos me envolvieran en sus cadenas y me sepultaran en este bosque. No. Estiraría mis alas y despegaría los cielos, para que Su cuerpo fuera comido por los pescados…" Cortinas de humos cubrieron la Fosa en su totalidad, el peso de la confesión, percibiéndose más siniestra. "No. He aprendido mi lección. Ya he sido suficientemente castigado por la debilidad de amar, y confiar, en un humano."
Hiccup asintió. "No te culpo. Pero, déjame darte esto, por lo menos, por los errores de mis ancestros: Déjame liberarte."
"¿Tú? ¿Insistes en querer Domarme?"
"¡No!" Hiccup se apresuró a corregirlo. "Escucha, no tenemos mucho tiempo, mis amigos están allá arriba luchando contra Dagur y sus hombres. Vinimos para rescatar a esta linda chica…" Apuntó hacia sus espaldas. "…pero, no únicamente a ella. También vine por ti. Déjame ayudarte a salir de aquí, por favor." Cuando no hubo una respuesta inmediata, Hiccup gruñó. "No estoy tratando de dominarte, Furious. Has visto mi Sál, sabes que no tengo malas intenciones. Estoy de lado de los dragones. Siempre lo he estado, y siempre lo estaré."
Otra extenuante pausa.
"¿Cómo? ¿Cómo lo harás? He intentado liberarme de estas cadenas yo mismo por cien años, y nunca ha surgido efecto."
Por primera vez desde que había caído a la Fosa de Muerte, Hiccup sonrió con auto-seguridad. Inferno se encendió a su comando. "Déjalo a mí. Sé cómo seducir hasta el metal más renuente."
Aun incrédulo, Furious resopló, una montaña inmensa de carne, a comparación con el humano y la Deadly Nadder.
Sin embargo… "Haz tu mejor intento, entonces."
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Estaba congelado.
La sensación de sus articulaciones, regresaba, y volvían a irse, justo cuando Snotlout creía tener control de su cuerpo.
Podía escuchar a Tuffnut. Podía escuchar a Fishlegs.
Podía escuchar la antojable batalla, todavía esperando a que Snotlout se le uniera.
"¡Ya voy!" Quería decirles a sus amigos. "¡Ya voy, venceré este estúpido veneno, ya lo verán!"
Veneno. Que patética forma de morir. Su padre nunca se lo perdonaría.
Había lapsos donde no estaba seguro de seguir despierto, o tal vez ya muerto, camino al Valhalla.
Snotlout no quería morir. De ninguna manera. Quería vivir y luchar. Vivir y volar con Hookfang.
Quería ver la cabeza de Dagur rodar. Quería esa satisfacción.
"¡Regresa!" Se le abofeteaba, la voz conocida de cierto mellizo, ayudándolo a asentarse en la tierra. "¡Vamos, bebé, deja de babear y despierta ya!"
"¡Tú eres el bebito!" Quería replicar. Sólo podía mover sus ojos, desafortunadamente.
"Está frío. Muy, muy frío."
"¿Está muriendo?"
"No. No lo creo. Debe ser su circulación. Por ser tan lenta..."
"No. Estoy. Muriendo." Snotlout quería renegar. ¿Qué sabía, Fishlegs? No era el doctor de la villa. ¡Su opinión era nula!
"¡Está moviendo sus dedos! ¿Lo ven? ¿Lo ven? No puede estar muriéndose."
Tuffnut. Huh. La última persona que Snotlout creería que le importara su bienestar.
Un neblina plateada solía cegarlo justo cuando creía tener su sensibilidad de vuelta—¿alguien estaba tomando su mano? ¿Astrid? ¿Ruffnut?—y podría jurar que entre la loca alucinación, una voz solía llamar su nombre.
A veces creía estar parado frente a un trono. Un trono abandonado, cubierto de algas y corales. A veces, el trono tenía alguien ocupándolo. Alguien escondido entre la maldita neblina y las sombras.
"Errores pasados—Errores pasados—Errores pasados." Se escuchaba una melodía tejida en la bruma. "La prueba haz de pasar—La prueba haz de pasar—Para enmendar errores pasados."
"¿De qué diablos estás hablando?"
Pero, era inútil. La idiota alucinación se desvanecía, nomás quería acercársele.
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"¡Arqueros!"
"¡Cúbranse!"
Tuffnut se aventó sobre el cuerpo de Snotlout, justo a tiempo, haciendo una parodia inversa de la misma acción del bote. Su escudo reveló más que flechas, la punta de una lanza atravesando el centro, y casi sacándole un ojo en el proceso.
Estaban tomando asilo en una de los tantos huecos de los enormes árboles, con Fishlegs haciéndole buen uso a su furia de Berserker y a su propio arco. Su hermana estaba haciendo todo lo posible por ayudar en el perímetro que los rodeaba, pero en el momento en que Dagur se había librado del brazo de Alvin, la pelea había perdido equidad. Ante las órdenes dementes de su Jefe, la Armada de Berserk había recuperado aliento y número de hombres, sacando refuerzos casi del propio mar.
"¡Necesitamos salir de aquí!" Tuffnut renegó, mientras auxiliaba a su hermana con su martillo, dejando a Snotlout en el refugio de ocre. "Recuérdame, ¿por qué no nos hemos ido todavía?"
"¡Estamos esperando a Hiccup!" Fishlegs repitió, por millonésima ocasión. "¡Recuerden lo que nos dijo, chicos!"
Sí, sí, sí, Nadie se va, hasta que libere al Alfa. Necesitan aguantar hasta que libere al Alfa, blah, blah, blah.
"¡Está tomándose su lindo tiempo!" El mismo Alvin se quejó, mientras ahorcaba a un enemigo con sus bíceps. "¡Hasta su dragoncito está viéndoselas difícil!"
Era verdad. Toothless era bastante resistente. Pero, un Night Fury contra seis Stormcutters, no era una pelea justa. Montoneros.
"Hablando de dragones, ¿DÓNDE están los NUESTROS?" Justo cuando se necesitaban unas cuantas explosiones, Barf y Belch decidían desertar. "¡¿Qué no los habíamos llamado hace un buen rato?!"
Otro gruñido frustrado de Fishlegs fue su respuesta: "¿Dónde estabas cuando Hiccup explicó el plan, Tuffnut? ¡Están peleando también, bajo el comando de Cloudjumper! Si nuestros dragones no han vuelto con nosotros, deben de estar—Oh, no lo sé—¿Ocupados, como nosotros? ¿Luchando por sus vidas? ¡Usa tu cabeza de nuez!"
"¡Whoa, a alguien le creció más que vello facial!" Tuffnut admiró. Martilló a un Berserker directo en su feo rostro. "¡Creo que me agradas, Fishlegs!"
Hasta acá podía sentir los ojos del cachetón, rolarse. "¡Oh, qué bien, que alivio! ¡Ahora sí podré morir en paz!"
Cualquier retórica que Tuffnut estuviera a punto de dar, se esfumó, al divisar a su hermana resbalarse por uno de los puentes, sus manos sujetándose a la orilla. Tuffnut adquirió más urgencia en sus forcejeos, apresurándose entre la constante presión de cuerpos a su alrededor. ¡No, no, no, no! ¡Ya había bastantes sustos por un día! Primero Snotlout, ¿y ahora Ruff? Tuffnut gritó en impaciencia, acudiendo a sus puños simples para quitarse a un Berserker de encima.
El martillo de su hermana cayó, entre sus intentos de reincorporarse.
Tuffnut chocó con el frondoso cuerpo de Fishlegs. "¡Ruff!" Fue el llamado doble, ambos alarmados, al ver al mismo a Dagur abrirse camino entre la batalla, comenzando a acechar la presa fácil que Ruffnut representaba.
En un día normal, no habría duda que su melliza se recuperaría, sin dificultad alguna. Pero, hoy estaba cubierta de sangre, rasguños, y vestía heridas en su persona que eran inevitables en plena batalla. De todos, Ruffnut era la que más tiempo llevaba luchando. Estaba desgastada.
Dagur siguió acercándose, carcajadas ansiosas saliendo de su rostro ensangrentado.
Tuffnut tropezó en su desesperación. Un soldado cayó junto con él, buscando cortarle la garganta. Tuffnut tomó su cabeza y le dio un cabezazo con su casco. Un clásico de los Thorston. Fishlegs le ayudó a quitarse el aturdido cuerpo de encima, terminándolo con una daga en la yugular. Le ofreció su mano para levantarse. Tuffnut la aceptó, pero justo cuando estaba a medio camino de levantarse—Se encontró de regreso al piso.
"¡ESTÁ TEMBLANDO!"
Fishlegs y Tuff se vieron, confundidos. Era cierto. El suelo había comenzado a vibrar, y en pocos minutos, las vibraciones crecieron a temblores, y los temblores evolucionaron a una inestabilidad total. Gritos de pánico, ahora con otro origen, bañó los cielos de la guerrilla, la pelea detenida por la furia escondiéndose bajo la isla.
Tuff parpadeó. Buscó la silueta de su hermana. La encontró todavía colgando. Dagur había descartado su meta, al darse cuenta de lo que estaba sucediendo. El loco estaba corriendo hacia la Fosa, histéricos gritos acompañándolo. Era difícil distinguir si estaba feliz o enojado.
El suelo se partió.
Vikingos de todo tipo y tamaño salieron volando, ante el impulso naciendo de por debajo de la tierra. Metal chilló, raíces de árboles brotaron arrancadas de tu base, y entre los esqueletos de la fosa, una gigantesca cabeza se asomó. Una cabeza de dragón.
Abrazados en el suelo, Fishlegs y su persona se voltearon a ver.
Hiccup.
Cuando la enorme cabeza dio un último golpe ante sus rejas de metal, el resto de La Bestia se reveló, libre de toda atadura.
[+][+][+]
No había respirado aire libre en cien años.
No había estirado sus patas en cien años.
No había flexionado sus alas, ahora agujeradas y mordidas, en cien años.
No había tenido un jinete en su lomo, por cien años.
Furious revivió. Después de cien años de muerte en vida, su Sál rugió con la sed Venganza.
Miró a los humanos correr despavoridos ante su escape. Excelente.
Furious posó sus garras frontales fuera de su jaula, sus dos alas abriéndose de par en par. Volvió a rugir, pero ahora con la fuerza que sus cuerdas habían mantenido resguardada para este momento. Fue un rugido de escape, de descarga ante todo el odio que había guardado en su interior.
"¡SÍ! ¡MI BESTIA, LO HICISTE!"
Furious agachó su trompa. Reconoció al humano que se había acuñado como su dueño, recientemente. Basura.
"¡LO LOGRASTE! ¡SABÍA QUE NADIE PODRÍA DOMARTE, MÁS QUE YO!"
"Piénsalo de nuevo."
Las carcajadas delirantes se congelaron. Furious agachó su cabeza hacia el líder Berserker.
Hiccup Horrendous Tercero, junto con la Nadder llamada Valkyria, caminaron hasta la longitud de su trompa, presentándose ante todos. Gritos de victoria pudieron distinguirse de fondo.
"¡NO! ¡NO, NO PUEDE SER!"
"Dagur—Date por vencido en este preciso momento, o Furious obligará a tus hombres a hacerlo."
"¿CÓMO PUEDE SER POSIBLE?" El Berserker chilló, sus puños estirados al cielo. "FURIOUS, TE ORDENO QUE LO MATES. CÓMETE A ESE HUMANO, AHORA MISMO."
Furious pausó. Con su cola, atrapó al pequeño demonio y lo atrajo a sus fosas nasales. "Libera a mis Hermanos y Hermanas. Ahora."
El Berserker lució bastante sorprendido de escucharlo hablar su idioma. Pero, se recuperó con rapidez. Sonrió. "No. Todos son míos. Hasta tú."
Un Night Fury aterrizó frente a Furious, antes de que el Berserker pagara por su insolencia, utilizando un árbol retorcido como perchero. Sus dientes estaban siendo mostrados y sus aletas desprendían un mensaje claro, que sólo un Alfa podría comprender.
"Devuélvemelo."
Furious apretó al humano con más potencia, batiendo su cola lejos de su atención. "Hermano."
"¡Toothless!" El humano con el Nombre-Que-Alguna-Vez-Amó exclamó desde el asilo de su cabeza, cada fibra de adoración en su ser filtrándose a los cuatros vientos. "¿Estás bien? ¡Siento haber tardado tanto, amigo!"
El Night Fury repitió su orden, ignorando a su jinete. "Devuélvemelo."
Furious inclinó su cabeza, tendiendo un puente. Hiccup Tercero y la Nadder comenzaron su descenso. El Night Fury saltó en dirección de su Munr, en cuando se le fue cedido, tomando al humano de la posesión de Furious, inmediatamente. Hiccup rio ante su urgencia, abrazando el cuello del dragón, mientras su cuerpo se moldeaba a la criatura, de una manera que Furious jamás pensó posible.
Un humano montando a un dragón. Dos piezas encajándose, afines.
Furious levantó su cabeza. Arrojó humo al firmamento. "¡HERMANOS! ¡HERMANAS, LIBÉRENSE! ¡ROMPAN SUS CADENAS!" Dio el mandato en dragones, utilizando su influencia, su poderío innato de alfa.
Poco a poco, los aullidos de las prisiones crecieron en número, y en volumen. Una vez con el permiso de rebelarse, los centenares de dragones antes sometidas, empezaron a luchar por su libertad. Fue un momento de completo regocijo para Hiccup Tercero. El humano estaba festejando como si fuera su propia libertad la que estaba en juego.
Furious, por su parte, flexionó de regreso al Líder Berserker a su visión. Estaba azulado con la dificultad de respirar. "Te dejaré sin nada, Humano." Y lo arrojó a su propio bando, al caos que los humanos estaban formando con su matanza entre ellos mismos.
Abrió su hocico, aspiró aire profundamente, jalando vida con su potencia. El fuego en su interior se preparó.
Le otorgó una última mirada, al Eco del Humano que Una-Vez-Había-Amado. "Cumpliste tu parte. Por ello, por ser quien eres, Hiccup Tercero, te daré esta advertencia: Puedo ya no estar encerrado, pero nunca seré verdaderamente libre hasta que cada humano esté muerto y enterrado bajo la arena."
"¿Qué?" Totalmente sorprendido por sus palabras, Hiccup Tercero brincó con el impulso del Night Fury a una colina de piedra. "¿Furious? ¿A qué te refieres?"
"La única esperanza que me ha mantenido con vida todo este tiempo, la única motivación que me detuvo de incinerar todo esta maldita isla ha sido esta: Venganza. He esperado por mi Venganza, y ahora, la tendré."
"¡No!" El humano sacudió su cabeza, sus facciones olivas tan radicalmente diferentes a su ancestro. "¡Furious, tomar venganza no te traerá paz! ¡No es la solución! ¡Recuerda lo que Hiccup II quería lograr—"
"Oh, lo recuerdo. Recuerdo que nuestro objetivo fue armar una Rebelión, y eso es lo que haré. Continuaré con la Rebelión de Dragones, que finalmente borrará a todo hombre, mujer y niño de la faz del Archipiélago. Esto, te prometo, Hiccup Horrendous Haddock III."
Y desde las profundidades de sus pulmones, por primera vez en Cien Años, echó llamaras de Seadragonus Giganticus Maximus para bautizar el Nuevo Comienzo.
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Fin de Parte X.
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PRIMERO QUE NADA, VISITEN LAS HERMOSAS PORTADAS QUE ME HAN HECHO, EN MI DEVIANTART. Cortesía de Rukia Bawa, y Luna Issabella Erebos. Gracias, chicas, son geniales :3.
Un poco de historia sobre Hiccup II, según las novelas:
Hiccup Haddock II es el gran tío abuelo de Hiccup y Snotlout. Haddock II fue abandonado de bebé por su padre, Grimbeard The Ghastly/El Horrible, en las montañas, por ser tan pequeño y nada que ver con sus otros dos hijos, quienes eran grandes y fuertes. Su madre, Chinhilda, regresó a buscarlo, pero nunca lo encontró, y eventualmente desapareció en la Bahía del Corazón Roto. Hiccup II fue encontrado por dragones y criado como uno de ellos, junto con su hermano adoptivo Furious, un Seadragonus Giganticus Maximus. Después de muchos años, fue reunido con su padre. Primero, Grimbeard se mostró impresionado por ver que su hijo había sobrevivido por sí solo. Sin embargo, por culpa de intrigas de su consejero Thugheart, y su propia locura, terminó atravesando a Hiccup II con su espada durante una reunión que debió de haber sido pacífica. Furious enterró el cuerpo de Hiccup en las playas de la Bahía del Corazón Roto, donde permaneció en luto y doliente, hasta que fue atrapado por los Berserkers. Fue su prisionero por Cien Años.
Dato curioso #1: Físicamente, Grimbeard tenía complexión muy similar a Snotlout.
Dato curioso #2: Sí, Dagur estaba tomando sangre de Furious. Y esa locura es mía, así como los efectos que éstos han tenido en el Berserker (y los que tendrán en Snotlout). Los Seadragonus Giganticus Maximus son conocidos por tener telepatía y una limitada habilidad de ver el futuro. He decidido jugar un poco eso. Por ello, el asunto del ojo de Dagur.
Ahora, la pregunta, sería, ¿qué hay de Hiccup I y su dragón? Chan chan chan chááááán.
(+) Siento que estoy olvidando muchos datos más, en el apuro por subir los capítulos XD. Pero, en fin, cualquier duda, ahí nos vemos en el grupo de FB. Me muero por saber que pensaron de Furious, ¡tengo Night Furious en mi estómago! De antemano, ¡gracias por leer!
*Se desmaya del cansancio*
