"Munr."

Por B.B. Asmodeus.


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Fandom: How to Train Your Dragon, 1 & 2, Dragons: Riders/Defenders of Berk, Novelas de Cressida Cowell. (Sí, por fin he caído.)

Parejas: Hiccup/Toothless. Eventualmente, habrá: Eret/Stormfly, Tuffnut/Snotlout, Ruffnut/Cloudjumper, y Astrid/Camicazi. Están advertidos.

Rating: Mature por violencia.

Categorías: Romance, Humor, Drama, Suspenso, Temas Espirituales, Hurt/Confort, Semi-Fusión con los Libros, Accion/Aventura. Lemon, en algunos capítulos, pero no de una manera tradicional. Uso de mitología y lenguaje Nórdico.

Sinopsis: Post-HTTYD 2. Justo cuando Hiccup y Astrid están a punto de contraer nupcias, un ritual de una vieja espiritista vikinga expone una dura realidad a la pareja—el alma de Hiccup ya le pertenece a alguien más. Sin embargo, el aceptar Hiccup este hecho, tan sólo será el inicio de su nueva aventura.

Advertencias:

i. FURIOUS IS STILL IN THE HOUSE, BITCHES.

Spoilers: Inmensos spoilers del libro 8 de Cressida Cowell: "Como Romper el Corazón de un Dragón." Furious forma parte de su propiedad, no es mío. Yo le he hecho algunos cambios a su historia, pero aun así, tomo líneas explicitas de los libros. ¿Por qué? Porque me hicieron llorar cuando leí el libro. Son así de poderosas.

Notas: Recomiendo, que para disfrutar este capítulo mejor, escuchen "Battle For Kattegat", que forma parte del soundtrack de Vikings. Busquen la rola en Youtube, ¡no se arrepentirán!


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XI.

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"Sueña, hermano.

Mi asesino.

Mi amante."

-Placebo (Battle for the Sun).

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Stormfly había estado comportándose errática todo el vuelo de regreso a Berk. Parecía que entre más se acercaban al archipiélago, la dragona más insistía en cambiar rumbo al noreste. Astrid hacía todo lo posible por apaciguar a su amiga, pero Stormfly era igual de testaruda como su jinete, cuando quería. Utilizó cada truco conocido en su entrenamiento para concentrar a Stormfly en el rumbo debido.

"Te comprendo, Storm. Sé que estás preocupada. Yo también estoy preocupada. No te mentiré, no te diré que todo estará bien—Pero, no estás sola. Pase lo que pase, no estarás sola." La ausencia de Valkyria y Camicazi en la isla de las Bog-Burglars había sido un alivio disfrazado. Si no habían estado en el lugar durante los saqueos, eso dejaba un espacio enorme para que la incertidumbre se sembrara. ¿Habían escapado? ¿Habían sido secuestradas por los Berserkers? ¿Continuaban con vida? No habían encontrado rastro de Bertha tampoco. Astrid no solía ser la pesimista del grupo, pero era lo suficiente realista para inclinarse más por la opción de secuestro. Dagur no dejaba ir a los peces grandes. No podía ser coincidencia que la Jefa y la heredera estuvieran perdidas en acción…

Divisar Berk a la distancia, le trajo humedad a su mirada. El alivio de llegar a casa fue tan inmenso, que Astrid abrazó el lomo de Stormfly. "Gracias, chica. Gracias por hacerme caso."

El alivio no duró, sin embargo.

Valka debió de haber dejado órdenes a las patrullas de ser avisada ante su retorno, porque apenas Stormfly pisó High Point, la Jefa ya estaba saliendo de la cabaña de los Haddock. Estaba limpiándose las manos con un estropajo. Astrid estuvo fijada en la acción mundana, simplemente porque era sangre lo que la mujer estaba limpiando.

Con el corazón cayendo a sus pies, Astrid articuló su más grande miedo. "¿Está Hiccup…?" ¿Por qué estaba saliendo de la casa Haddock, cuando Valka tenía su propia cabaña? Las posibilidades—todas ellas, las menos positivas—corrieron por su cabeza.

Valka miró el trapo, y luego a ella. "No es sangre de mi hijo. De eso, no te preocupes."

Astrid se sostuvo de Stormfly, mordiéndose el suspiro de consuelo.

"¿Dónde está Eret? ¿Qué ha sucedido, Astrid? Todo en ti me habla de que estuviste en batalla."

Astrid asintió, sombría. Guardó sus sentimientos de regreso a aquel cobre de acero n su interior, y dejó que su objetividad la manejara. "Las Isla Bog-Burglar estaba bajo asedio cuando Eret y yo arribamos. Ha sido… destruía. Quemaba por completo."

Las manos de Valka se detuvieron con las maniobras del estropajo. Sus ojos se engrandecieron. "¿Sobrevivientes?"

"Pocos. Mayormente niños y jóvenes que lograron escapar a las orillas de la isla principal por sus túneles secretos. Eret se encargó de transportarlos en uno de los barcos. Viene en camino. Decidí adelantarme para informarte, Valka. Y a Hiccup—" No, di su nombre. No puedes seguir temiéndole. "Puesto que no encontramos rastro de Camicazi entre los sobrevivientes. Debe saber lo que ha sucedido."

Valka la miró con seriedad, su entrecejo torcido. "Hiccup no está en Berk. Ninguno de tus amigos tampoco."

Astrid no podía creerlo. "¿Qué? ¿Por qué? ¿A dónde fueron? Pensé que Hiccup estaba bastante ocupado—"

Stormfly escogió ese momento para correr urgentemente de su lado, llevándosela en el proceso, por haber estado sujetando su arnés. "¡Stormfly! ¡Espera!" La dragona no cedió, sin embargo. Aunque Astrid logró zafarse a medio camino, una señal de Valka le indicó seguir a su amiga al interior de la residencia. Astrid no quería entrar. No quería saber pistas de lo que Hiccup y Toothless habían estado haciendo todo este maldito tiempo…

En el umbral, respiró hondo. El ambiente sostenía diferente aroma. Astrid encontró la cola de Stormfly asomándose desde la antigua recamara de Stoick. Caminó lentamente hacia ella.

"Lo siento, chica. Lo siento."

Astrid colocó su mano sobre la puerta para abrirla más. La cabeza de Stormfly estaba siendo abrazada.

"…la recuperaremos."

"Camicazi." Astrid suspiró el nombre, su peso de repente, recayendo en dura madera. "Estás viva."

Entre los cuernos de la dragona, el perfil de la Bog-Burglar se reveló, al percatarse de la nueva compañía. Astrid parpadeó en sorpresa, al notar su extraña apariencia. Su larga melena era cosa del pasado, y a salvo de su falda, y vendas cubriendo su torso y pecho, estaba desnuda de cualquier atuendo normal.

"Debe ser la fiebre…" Fue el saludo que recibió, acompañado de un mohín semi-agrío. "…porque, puedo jurar que realmente te escuché aliviada de averiguarlo."

"¡No seas idiota!" Astrid se atravesó entre la cola de Stormfly y una silla, en su apresurado intento de acercarse a la vikinga. "No tienes idea de lo feliz que me hace tu terquedad por no morir." Y la haló hacia sus brazos, estrechándola con todas sus fuerzas. "¡Estás viva! ¡Gracias a los dioses!"

"Sabes lo que dicen. Mala hierba, nunca muere… Ow."

Astrid la soltó. "¡Oh, lo siento!"

Camicazi la miró, con aún más desconfianza. "¿Podrías detenerte con las sorpresas? ¿Primero aliviada, y luego disculpándote? Me harás pensar que estoy muriéndome."

En un día normal, Astrid hubiera rolado sus ojos ante el menosprecio de su preocupación. En un día normal, ni siquiera hubiera abrazado a la chica. Pero, este día no tenido nada de normal. Tantas emociones fuertes, en tan poco tiempo, habían destruido su compás interno. "Camicazi…" ¿Cómo empezar? "¿Estabas allí durante el saqueo? ¿Cómo escapaste?"

Un aruñado entrecejo se frunció con conflicto. "¿Saqueo?"

"Me temo que la señorita Camicazi fue víctima de otra desagradable experiencia, Astrid. Nada que ver con la situación a la que te enfrentaste."

Astrid volteó hacia la puerta, donde Valka ahora esperaba. "¿Ella no… lo sabe?"

Valka se encogió de hombros. "Honestamente, no tengo idea del conocimiento que la señorita Bog-Burglar pueda tener de todos estos acontecimientos, tan perturbadores. No ha sido completamente abierta conmigo, hasta ahora."

"¿Saber qué?" Camicazi aprovechó la cercanía para tomar posesión del abrigo de Astrid, jalándola hacia su dirección. "¿Quién te hizo sangrar, Hofferson? Apestas al sauce nínfico de mis tierras—¿De cuál saqueo hablas?"

Ya sabía la respuesta. Camicazi ya sabía la respuesta, Astrid lo podía ver en sus ojos llenos de pánico. Pero, aun así, quería escucharlo de sus labios. Quería la certeza de sus palabras.

Así que, Astrid le cumplió la demanda. Le narró sus hallazgos.

Con cada enunciado, la chica se fue endureciendo. Cualquier suavidad provocada por la fiebre, por el gesto de compañerismo de parte de Stormfly, se perdió en el desierto de su piel reseca. Cuando Astrid creyó terminar, Camicazi le dio sentido a las causas del saqueo, con una sola oración.

"Fue venganza. Le arruiné el día a Dagur, y ahora he pagado por ello."

Astrid tragó saliva. "¿Dónde está Valkyria?"

Stormfly probablemente ya lo sabía, puesto que su silencio era desconcertante. Parecía estar en shock.

Camicazi se dejó caer en la cama. "Muerta, lo más seguro. Ni siquiera Hiccup puede llegar a tiempo, siempre."

Oh. Así que, eso era lo que Hiccup estaba haciendo. Rescatando a Valkyria.

"No hables así, Camicazi." Valka se introdujo a la habitación. "Nunca pierdas la esperanza."

"Si no tuvo piedad para aniquilar a mi gente, ¿cómo se supone que debo guardar la esperanza de que mostrará piedad con mi dragón? Oh, por Odín." Gimiendo con culpa, la rubia tapó su rostro con sus manos. "Al intentar salvar las vidas de otros, le mandé su sentencia de muerte a todo mi pueblo."

Astrid se hincó ante la doliente, conmovida, pero no atreviéndose a iniciar más contacto físico entre las dos. "Si Valkyria estuviera muerta. Lo sabrías."

Era el único consuelo que le podía dar. Otra certeza. Algo real de lo que sí se podría aferrar.

Paulatinamente, las manos de Camicazi bajaron. No había lágrimas en sus ojos, sólo duro acero. Inclinó su mentón.

Ese fue el momento en el que la tierra comenzó a temblar.

Todo empezó a temblar.

Astrid podría jurar que a lo lejos, hasta se podía escuchar el eco de un rugido.


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Cloudjumper dio la orden, en cuanto percibió el cambio en el céfiro. La abrumadora inhalación que robó de sal al océano, y de nubes, al cielo. Una aspiración, antes de la catástrofe total.

A la Isla, a la Isla!"

Había escuchado el rugido de su alfa, habían escuchado su ira. Cloudjumper había olfateado el ácido aroma fluctuar por el ambiente, señal de la presencia de un dragón más antiguo que el mismo Bewilderbeast, que había sido su amo. Los humanos jinetes de su tropa habían añorado escapar en su búsqueda, pero Cloudjumper los había aplacado, consciente de que primero debían derribar los globos, y a los Stormcutters. Habían tenido un objetivo, una misión.

Pero, ahora, Cloudjumper saboreó el sulfuro en las ráfagas, y fue el primero en apresurarse hasta la Isla, reclutando a cada uno de sus subordinados, cruzados en su trayectoria.

A la Isla, a la Isla!"

Hookfang fue el más veloz, cubierto en llamaradas, rebasándolo en instantes, mientras Cloudjumper pausaba para acompañar a Meatlug. Estaba preñada, y aunque no debería estar con ellos, la dragona no había retrocedido de la batalla. Cloudjumper había hecho todo lo posible por supervisarla, aún en pleno combate. Le había prometido a Valka traerle a su hijo a salvo. Cloudjumper sabía que implícitamente, cada miembro del escuadrón de Hiccup, iba incluido en la promesa.

A la Isla!"

Una explosión, floreciendo desde el núcleo de Berserk.

Gritos. Fuego. Fuego Antiguo. Humaradas.

La Isla estaba prendida en fuego.

Otro rugido de su Alfa. Un comando para acudir al Rescate.

No había tiempo para identificar al causante de la destrucción. Cloudjumper se bañó entre el humo, guiándose por los alaridos humanos. Agudizó su vista. Soldados estaban corriendo despavoridos, derritiéndose con el fuego atacando sus cuerpos. Árboles estaban siendo calcinados. Vikingos se ahogaban por la falta de aire. Cloudjumper vio al jinete de Meatlug siendo auxiliado por Hookfang, mientras que el Zippleback recogía a uno de los mellizos.

"¡DÉTENTE!"

Hiccup. Entre el caos, siempre Hiccup prevalecía. Justo como su madre.

"¡FURIOUS, ESCÚCHAME!"

Ataques de plasma iluminaron el capullo de destrucción, siendo lanzados con precisión al enemigo. Similar a los relámpagos resplandeciendo por las nubes grises, antes de liberar una tormenta.

"¡TOOTHLESS, NO! ¡NO LO LASTIMES!"

-Si no lo lastima, nos matará. Cloudjumper lo sabía. Justo como el último dragón que había deseado usurpar a un alfa, la historia se repetiría. Era el proceso natural.

Dragones estaban saliendo de las jaulas, salvajes e incoherentes, por tanto tiempo en cautiverio. Sus garras estaban tomando venganza en los humanos incautos. Destrozaban con sus mandíbulas a los que se les atravesaban en su paso. Cloudjumper logró despejar una salida para los hombres guerreros y doncellas broqueleras de Alvin-El-Traidor, rescatando a su mismo líder de una batalla perdida con un Stormcutter.

"¡Retirada! ¡Retirada!" El robusto hombre gritó, desde el agarre de las pezuñas de Cloudjumper. "¡A los drakkars, todos! ¡Corran al muelle!"

Cloudjumper lo soltó a poca distancia de la playa, regresando de inmediato al centro del desastre. Meatlug iba cargando a su humano recuperado, y ambos se le unieron, para continuar rescatando a indefensos.

Tropezaron con un Zippleback muy conocido, en su camino de regreso. Sólo una cabeza estaba siendo habitada, Belch. Su jinete tenía un huésped extra en sus brazos, aparentemente desmayado.

"¿Nada de Ruffnut?" Fish-Legs cuestionó entre alaridos.

"¡No! ¡Tenemos que encontrarla!" Su hermano exclamó, su consternación palpable. "¡Belch y yo la buscamos por la zona por donde la habíamos visto antes, pero ya no hay nada!"

"¡Tal vez ya ha sido rescatada, por otro de los dragones de Cloudjumper!"

"¡No la vi en la playa donde están siendo tirados los rescatados!"

"¡Tuff, cálmate! ¡Hookfang está buscándola también! ¡La encontraremos!"

Cloudjumper absorbió la conversación en silencio, procesando de quién, estaban hablando. Se separó del grupo. Tomó altitud superior a la que había estado navegando, y suspendido por un momento, analizó el panorama.

Una multitud de dragones estaba volando hacia el líder que los aclamaba. Hacia La Bestia que les pedía su lealtad. Cloudjumper sintió escalofríos, al escuchar la voz feroz que comenzó a exponer su discurso.

"¡Humanos y dragones no pueden vivir juntos!"

"¡Estás equivocado!" El desafío se materializó en un Night Fury, cortando el humo con el filo de cien navajas. Hiccup y Toothless flotaron frente a la distorsionada cabeza de La Bestia, simbolizando un frente sobre las víctimas de la tierra baja. Toothless brillaba azul incandescente, frustrado por tener que frenarse ante las órdenes de su Omega. "¡Todo ha cambiado desde que has estado atrapado, Furious! ¡Los humanos y los dragones ya han encontrado una forma de vivir en armonía! ¡Fue posible! ¡Terminé lo que Hiccup II quiso comenzar—!"

"Hiccup Segundo está MUERTO."

Con aquella declaración, el dragón llamado Furious se impulsó hacia los cielos, por primera vez desde que Cloudjumper había llegado.

Squidink. Inmenso e interminable squidink. Fue la automática descripción en su mente. La Bestia era la noche reencarnada.

"En este mundo, mis hermanos y hermanas dragones están en cadenas. ¿Dices que todo ha cambiado, Hiccup Tercero? Entonces, ¿qué han hecho con los dragones que han puesto a mis pies, como sacrificio? ¿Qué ha sucedido con los dragones que me han obligado a hipnotizar, para después ser vendidos? ¿Los haz salvado? ¿Los haz rescatado? ¡Dime!"

"Todo lo que se haya podido hacer en su defensa, ¡lo acabo de hacer, Furious!" Hiccup extendió sus brazos. "Todo lo que ves ahora, es porque hago todo lo posible por ayudarlos. Nosotros los humanos no somos perfectos, ¡pero no puedo controlar sus malas intenciones! No puedo estar en todas partes, al mismo tiempo. ¡Necesito ayuda! Podrías ayudarnos a salvar más dragones, ¡en lugar de empeorar la situación, Furious! ¡Ayúdame! ¡Únete a mí!"

"¿Unirme a ti? ¿Para qué? ¿Para ser tu mascota?"

Cloudjumper hizo revisión por las orillas del lado sur de la Isla, al notar movimiento de naves Berserkers.

Las palabras de La Bestia, lo persiguieron hasta la faz de la tierra. Todos lo escucharon, porque no había escapatoria.

"No son mascotas—"

"Basta mirar a tu dragón para saber qué tan bajo hemos caído. Nos usan. Con su amor, nos usan. Nos esclavizan con sus dulces palabras. Nos humillan con sus promesas de amistad. Nos tratan como perros, como caballos de carga. Sirvientes, atados a una tonta fidelidad que sólo terminará en tragedia. Humanos, en todas partes, nos están domesticando, no creas, que no lo sé. Sé qué eres el Conquistador. Sé que eres el Domador. Sé que fuiste tú quien comenzó esto, Hiccup Tercero. Sé que contigo, todo debe terminar."

¡Allí! Obligada a abordar uno de los barcos enemigos, Ruff-Nut-Hermana-de-Tuff-Nut estaba siendo jalada. Cloudjumper se dejó caer en picada sobre sus captores. Un zarandeo aplicado a los soldados, una garra eficaz, y en un parpadeo, Cloudjumper tenía a la humana en su posesión.

"¿Sr. X? Huh… Eres el último que hubiera imaginado, venir a mi rescate." La joven balbuceó, algo aturdida. La sangre humana era un fuerte hedor en su vestimenta. Cloudjumper no dudaba que estuviera herida. "Snotlout, tal vez… Fishlegs, probablemente… Ambos. Tú… Nunca pensé en ti… Creo que… estoy aliviada. No quisiera estar… en deuda… otra vez."

"Tu hermano te busca." Comunicó en su idioma, aunque imaginaba que sería inútil. Ruff-Nut no era Valka.

"¿Terminar conmigo? ¿Es lo que quieres, Furious? ¿Quieres aniquilarme? ¿De eso se trata todo este espectáculo?"

-Humano arrogante. Podría tener un buen corazón, pero Hiccup era inmaduro. No sabía cuándo detenerse. Valka había estado consciente de que sería desobedecida, a final de cuentas. Lo había tomado por hecho. Por aquella razón, le había pedido a Cloudjumper unirse al grupo de humanos, en el último momento. "Son sólo niños." Le había dicho como despedida. "Niños. Necesitarán tu orientación." Hasta su Alfa era un joven dragón, sumergido en nuevas responsabilidades que todavía no comprendía, por entero. "Guíalos, Cloudjumper."

Era lo que Cloudjumper quería hacer. Quería guiar a Toothless, pero, el Night Fury sólo obedecía sus propias filosofías. Sólo a su Omega.

Sin embargo, cuando rozó en su vuelo cerca del par, Cloudjumper hizo un último intento por entrar en razón con su jefe.

Es él, o nosotros!" Le gorgojó a todo volumen. "¡Átalo con un promesa! ¡Átalo con honor! ¡Seadragonus no pueden romper una promesa de honor!"

Muchos secretos de la antigua raza se habían perdido con el tiempo, pero esto, Cloudjumper recordaba. Una promesa de un Seadragonus era inquebrantable.

Ambos, dragón y humano, se redirigieron hacia la inclusión de su Segundo-en-Comando. Hiccup permaneció en la confusión, pero la firmeza con la que Toothless asintió, le dio a Cloudjumper, esperanza.

"Y para que lo sepas, Hiccup: ¡este ha sido el mejor de tu planes!" Su carga tuvo las energías para exclamar.

A pesar de la precaria situación, Hiccup sonrió ante la adversidad. "Puedo ver que lo disfrutaste, Ruff. Un gota más de sangre en ti, y te confundiría con una filete de res crudo."

"¡Nunca, nunca, me había divertido tanto!" Prosiguió la humana, conforme Cloudjumper marcó su retirada, dirigiéndose a la playa. "¡Bye bye! ¡Suerte con el grandulón!"

Una palma de Hiccup se levantó en adiós, la sobriedad volviendo a las facciones del muchacho, conforme se alejaban. Barcos ya estaban zarpando para cuando Cloudjumper retornó a los muelles. No había pista de los demás humanos amigos de Ruff-Nut.

"Aww." Un gemido le llamó la atención. "Cuidado con esas garras, X—Me mordieron en ese hombro… O en los dos. El dolor viene de tantos lugares diferentes ahora mismo, que es difícil distinguir… Pero, ooooh, se siente taaaan rico."

Cloudjumper le permitió bajar a la arena de la playa. Exhausta, la chica cayó al suelo por completo, sus extremidades estiradas sin elegancia alguna. De nuevo, tan diferente a Valka, de quien cada movimiento corporal era fluidez suave. Cuando Cloudjumper asomó su rostro frente al de Ruff-Nut, para cerciorarse de que siguiera consciente, una sonrisa apareció con el resplandor de dientes blancos. Aún más sorpresivo, sin embargo, fue la confesión que le siguió al gesto tan humano. "Si tuviera que ser recogida por las valquirias ahora mismo…"

"He visto el futuro, humano con el Nombre-Que-Una-Vez-Amé…"

Un suspiro contento prosiguió. "…no creo que me quejaría. No creo que me negaría a irme con ellas. Sería una muerte digna. Mi padre siempre ha dicho… que no hay que temer a la muerte."

"…y he visto que se nos agota el tiempo. Veo que si no te detengo, tú, Hiccup, nos mandarán a nuestro exterminio."

Cloudjumper picoteó la cabeza de la humana con uno de sus cuernos, siguiendo un impulso que ni él entendió. "No. Muerte nunca es algo digno, humana."

"¿Yo? ¡Pero, yo amo a los dragones, Furious! Nunca—Nunca—"

La muerte nunca era algo que celebrar. Cloudjumper no comprendía por qué los humanos la alababan, como la más grande de las recompensas. Muerte los tenía rodeados ahora mismo, y no había júbilo en los llantos de agonía de los moribundos. No había habido honor en la muerte del esposo de Valka, no había habido consuelo. Solamente dolor. Sólo lágrimas y arrepentimientos. Sólo pesadillas cazando a Valka todas las noches.

Sólo flamas de Seadragonus, suspirando explosiva destrucción.

"Tienes personas que te necesitan con vida."

Ruff-Nut parpadeó. Todavía en la incógnita al significado de sus gorgojos. "Redes."

Cloudjumper giró su cabeza, confundido.

La humana lo empujó de su mentón. "Redes. ¡Redes!"

Al ver una mano ensangrentada, apuntar a sus espaldas, lo dicho tuvo más sentido. Cloudjumper arrojó un torrente de fuego justo a tiempo, tornándose hacia los cielos. El juego de redes que se había arrojado en su dirección, se hizo polvo en pleno vuelo. Berserkers montados en Stormcutters habían regresado al acecho, doblemente armados. ¿En verdad eran tan ciegos al peligro que La Bestia representaba? ¿Era más importante para ellos intentar recuperar los dragones que se habían escapado, que salvarse?

Más redes fueron mandadas por su rumbo. Esta vez, Cloudjumper atrapó las redes con sus garras y las hizo pedazos con sus uñas. Se posó frente a Ruff-Nut, y sin más, inclinó su lomo.

La chica aceptó la invitación, con más pasión renacida en su semblante. Con la emboscada, la joven pareció despertar de un largo sueño, el tema de la muerte aparentemente, concluido. "Eeeeh. Esto es extraño. No sé de donde sostenerme—¿Cómo puede Valka hacer esto, de pie? ¡Whoa!" Con el súbito despegue, la vikinga se vio obligada a agarrarse de las espinas de su lomo. "¡Gracias por la advertencia!" El sarcasmo tan preferido de los humanos, se le fue lanzado en consecuencia. "Tan caballeroso que te veías. ¡Debí adivinarlo, los calladitos son con los que debes tener más cuidado!"

Cloudjumper sonrió para sí. "Te acostumbrarás."


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En cuanto observó el pecho de Furious inflarse, Toothless actuó. Lanzó un plasma al centro de su cuello, impidiendo la inhalación mortal. Hiccup lo reprimió de nuevo, pero Toothless gruñó.

Él no es uno de nosotros, Hiccup!"

Hiccup apretó una mano sobre las escamas de su cabeza. "No entiendes—"

Entiendo! También vi. También sentí. Conozco su sufrir. Pero, su dolor no lo hace inocente. Déjame pelear. Tengo que pelear." -Soy un Alfa, tengo que proteger a mi clan. Ya hicimos tu plan. Déjame hacer mi plan.

"Toothless…"

"No eres su Munr. Furious ha perdido a su Munr para siempre. No podrás recuperárselo."

Lo último, caló hondo. Toothless lo apreció por medio de sus Sál. Hiccup siempre quería arreglar las vidas ajenas de los dragones. No comprendía, que había calamidades, que jamás tendrían arreglo.

Hiccup se ajustó sobre su asiento, cambiando los pedales a modo efectivo para volar.

Por fin, los juegos se acababan. Ya no más saltos precavidos. Por fin, Toothless despegó. Realmente, despegó.

"No soy su mascota." Respingó, al ras de la audición de Furious. Curveó su cuerpo para rodear la cabeza por completo. "El humano es mi Igual."

Furious ronroneó con malicia. "Así que, sí hablas."

Toothless peló sus dientes. "Sé qué es lo quieres en realidad. No lo obtendrás." Porque entre tantas cortinas de humo y rabietas infantiles del enorme dragón, el deseo en aquellos pozos de oro macizo, no podía esconderse. Toothless lo veía, palpitante, siguiendo cada movimiento de Hiccup. Furious no era inmune al jalón de un Haddock. "¡No lo obtendrás!"

Furious gruñó. Tomó vuelo hacia a los cielos, su desfile de seguidores rodeándolo. Fue un momento para recordar. Un Seadragonus de tal magnitud preparando su impulso, para después deslizarse de una sola embestida hacia las profundidades de la Isla, fuego fulgurando de su hocico. Las alas podían no estar en perfecto estado, pero la inmortalidad de su piel nunca se desvanecería.

Toothless lo imitó, flanqueándolo en su caída precipitada, con las maldiciones de Hiccup bañando sus orejas. Le atacó con múltiples plasma-blasts, intentado frenar el desarrollo de sus llamaradas. "¡NO! ¡NO LOS TOQUES!"

Fue inútil. Las llamas de Furious explotaban, en cuanto hacían contacto con algo sólido. Los arboles volaron en pequeñas partículas, y los humanos conocían un horrible final. Hiccup, y el mismo Toothless, compartieron las náuseas, ante el terror que atestiguaban. Ese tipo de fuego sería difícil apagar. Furious no era Muerte Roja. Y no tenía cuernos que cortar.

Hiccup continuó con su estrategia: su discurso. "Furious, puede que tengas el poder de ver el futuro, pero yo cuento con la habilidad de ver el pasado, guerra no es lo que Hiccup II quería. ¡Mi ancestro quería paz! ¡Murió en su intento por obtenerla!"

"Esta será la última que lo diga: Hiccup Horrendous Haddock Segundo está MUERTO. Lo que haya querido, lo que haya idealizado, ¡ya no tiene importancia!" Otra llamarada, esta vez hacia los edenes del atardecer.

Stormcutters fueron calcinados, por atreverse a servir humanos con redes.

Toothless berreó con total ira, golpeando su costado contra la cabeza de Furious, una y otra, y otra, y otra vez. Hiccup alimentó su frustración, su culpa, ambos con sus consciencias pesadas. "Bienvenido al mundo REAL, Hiccup Tercero."

"¡Te liberé!" Fue el alarido desesperanzado de su frigg. Un último recurso. "¡Te liberé, no puedes traicionarme así!"

Toothless recordó las palabras de Cloudjumper, entonces. Átalo con una promesa de honor. "¡Te liberó! ¡Le debes una deuda de honor!"

"¡Debes tener un corazón para tener honor!"

Esta vez, fue Hiccup quien recordó algo vital. "¡Tienes corazón todavía! ¡La mitad de un corazón! ¡Lo conocí, así que no puedes conocerlo!"

Las pupilas de Furious se dilataron, sorprendidas. No hubo más carcajadas.

Toothless no podía perder la oportunidad. "¡Le debes tu libertad!"

No estuvieron preparados para el cabezazo del Seadragonus. Toothless perdió control, la fuerza del impacto mandándolo como hoja al viento. Hiccup hizo todo lo posible por sujetarse, pero cuando se les fue obligado aterrizar forzosamente en la profundidad de los bosques, sus cuerpos se separaron.

Furious los persiguió. No los dejó recuperarse. Con sus garras frontales, presionó a ambos contra la tierra todavía virgen de fuego, atrapándolos por separado.

Justo como Toothless lo había hecho, ante su primer encuentro, Furious se posó ante ellos… y rugió. Rugió con su dolor de antaño, su coraje, la fragilidad de su corazón roto, y con la añoranza—que Furious negaba celosamente—todavía viva en su Sál. Aquel día de luto en la playa, todavía no era olvidado. Nunca sería olvidado. Ni a Toothless y Hiccup, podría Furious mentirles.

Hiccup estiró una mano en la dirección del Night Fury, entre la separación de las garras, sus dedos jalando hasta donde su prisión le permitió. Toothless estiró una garra en recíproca desesperación. Si este era su final…

Sus esfuerzos no eran suficientes. Una larga brecha, los siguió separando.

Al acabar con su canto de amargura, Furious los discernió con su mirada, ladeando su trompa de un lado a otro, inspeccionándolos. Guardó silencio, mientras los analizaba.

Los jadeos aterrorizados de Hiccup llamaban por Toothless, lo quemaban con la necesidad de protegerlo. Toothless no podía soportarlo. Comenzó a luchar contra el apéndice que lo mantenía oprimido—Pero, la misma garra lo apretó contra el suelo.

"¿Quieren negociar conmigo? Bien." Un ojo se posó sobre Toothless. El Night Fury le gruñó. "Ya es hora que ganes tu marca, de todas maneras, hermano."

Lo siguiente que sucedió, fue un fenómeno ultrajante.

Hiccup gritó.

Toothless gritó con él.

Sus Sál fueron violentadas. Furious forzó una abertura entre sus conexión, su mismo sol quemándolos con su poderío. No fue Comunión, sino una Violación. Sus recuerdos fueron saqueados, sus pensamientos, y más importantes impresiones del mundo, puestos a la luz, obligatoriamente. Cloudjumper causando la cicatriz en el mentón de Hiccup—Toothless siendo adoptado por la colmena—Los tantos argumentos de Hiccup con su padre; "¡Ya no eres mi hijo!"—Toothless sin nombre, solamente existiendo como una máquina de destrucción—Hiccup llorando en las noches que extrañaba a su madre, pequeño, escondido bajo su cama al escuchar los truenos—La primera matanza de Toothless durante un saqueo, había sido un accidente, y a la vez no, justo como con Stoick, Toothless era un asesino, siempre lo sería—Todo conocimiento del entrenamiento con dragones, a manos de Hiccup, caras de sus enemigos, historias de sus aventuras, información trascendental del manejo del gobierno de Berk y los demás pueblos.

…Hiccup estirando su mano, siempre estirando su mano para alcanzarlo. Toothless cerrando sus ojos, dejándose llevar por el sentimiento en su corazón.

NO!" Toothless desató toda su indignación en un sólo plasma-blast, azul puro quemando las duras escamas de su cárcel. "¡ESO NO ES TUYO!"

Furious lo soltó, sin reaccionar ante el asalto. Liberó a Hiccup igualmente, dejándolo a la merced de su dragón.

"La deuda está pagada ahora. Nuestras Sál han firmado juntas."

Hiccup se abrazó de una pata de Toothless, en cuanto lo tuvo a su alcance. Sólo jadeaba. Temblaba. Toothless lo cubrió con una de sus alas. Lo cubrió de azul.

Furious estiró sus alas, un preludio antes del coro. "Me liberaste, Hiccup Horrendous Haddock Tercero. En retorno, me iré de aquí, en este momento, con mis hermanos y hermanas. Pondré mi venganza en pausa. Pero, esto te prometo: en un año, volveré a tu Archipiélago. En un año, la guerra final entre humano y dragón se llevará a cabo, y te brindaré tiempo para prepararte."

Apoyándose en Toothless, Hiccup logró encontrar equilibrio y vitalidad para ponerse de pie. Se colgó del cuello de Toothless. No dejaba de temblar. "¿…Guerra?" Bufó en completa incredulidad. "No podemos ir a la guerra contigo, Furious. Lo sabes… Nos destruirás."

"Que así sea, entonces." Y el Alfa se impulsó al firmamento. "Con la mitad de corazón que me queda, esto te prometo. Al dejarte a ti y a tu clan con vida hoy, he pagado mi deuda."

La isla entera se vació de dragones, sonido e iluminación, cuando Furious los llamó a su lado. Se formó un tornado de colores forasteros, consolidándose en un sólo ser. Toothless sabía que esta vez no se encontraban hipnotizados, o robados de su libre albedrío. Todos aquellos dragones estaban eligiendo ir con La Bestia. Al ser víctimas del odio, del que el humano podía ser capaz, ¿cómo no elegir a un líder que les prometía venganza? Toothless no llamó de vuelta a varios de los dragones que habían pertenecido a su clan originalmente, por esa misma razón. Toothless no los obligaría a quedarse en su bando, si no lo deseaban.

Hiccup se desplomó de vuelta al santuario del cuerpo de su Munr. Toothless lo acogió. "¿Qué… he hecho?"

"No es tu culpa."

Hiccup rio con acidez. "¿De quién es, entonces, Toothless?"

Toothless miró su alrededor. Resopló. "No tiempo para lamentaciones."

Hiccup presionó su cara contra su costado de membranas, gruñendo. "¿Desde cuánto te volviste más sensato que yo?"

"Cuando lo necesitas—Puedo serlo."

Hiccup besó sus escamas en un pequeño encuentro. Hubo una pausa, donde el humano necesitó más de su silencioso soporte, físico y moral. Toothless admitió necesitarlo, de igual manera. Habían encarado a la muerte segura otra vez, y habían encontrado una manera de escabullirse de sus garras, otra vez.

El momento se vio obligado a terminar, cuando las llamas comenzaron a acercarse a la parte del bosque que los albergaba. Sin más, su frigg lo montó. "Vamos, amigo. Esta pesadilla todavía no ha terminado."

Toothless gimió en amarga concordancia.

No, la pesadilla apenas había comenzado.


[+][+][+]


"¡RETIRADA! ¡TODOS, DEJEN LA ISLA, DE INMEDIATO!"

Hiccup. Ése era Hiccup.

Tengo que regresar!" Snotlout le suplicó al trono inalcanzable, torturándolo con su distancia y su misterio. "¡Déjame regresar! ¡No tengo tiempo para tus malditos acertijos!"

"Regresa-Regresa-Regresa." Dos faros resplandecientes parpadearon, desde el asiento del trono. Ojos.

Sí! Mis amigos me necesitan. Si no estoy muerto, ¡déjame vivir, maldita sea!"

Una pausa. La neblina pareció adelgazarse. "Todos los tesoros fueron tuyos para esconder. El mapa eres tú. Sí, sí, sí. Regresa-Regresa-Regresa, y encuéntrame otra vez."

De todo lo dicho, una sola palabra resaltó para la atención de Snotlout. "¿Tesoros?"

"Regresa-Regresa-Regresa. El mapa eres tú. Regresa-Regresa-Regresa, y encuéntrame otra vez."

"No hay problema. Si se trata de tesoros, no tienes que esforzarte tanto en convencerme."

"El Mapa eres Tú. Enmienda errores del pasado y espera por lo mejor."

Snotlout creyó ver la clara forma de una cabeza reptil unirse a los ojos. "¿Esperar por lo mejor? Esperar, nunca ha sido mi estilo."

"Sigue las marcas de Lágrimas, y espera por lo mejor."

"Está bien, ahora sé que me estás confundiendo a propósito, trono-parlante."

"Sigue las marcas de Lágrimas…"

Niebla comenzó a obstruirle su visión, de nuevo. Snotlout no podía moverse, por más que lo intentara. Sin embargo, el fenómeno había ocurrido tantas veces ya, que Snotlout se resignó a seguir siendo de juguete de la identidad desconocida. ¿Enmendar errores del pasado? ¿Tesoros? Snotlout sólo quería… vivir. Regresar. Regresar-Regresar-Regresar.

"…y espera por lo mejor."

No era su estilo. Pero, cuando Snotlout se dejó arrullar por la pesadez de la neblina, cerró sus ojos en suplicio. Y esperó por lo mejor.


[+][+][+]


"¡Esas malditas redes!" Fue como Tuffnut rezongó, camino abajo. ¡Todo, por no soltar a Snotlout! Ahora, las cabezas de su Zippleback se peleaban en conjunto, una con otra, en lugar de intentar liberarse. "¡Esto va a doler, Jorgenson!"

No dolió. Tuvo a Valkyria para agradecérselo, al atraparlos en el aire, en el último instante. Sus heridas no la detenían para auxiliar a los necesitados. "¡Valky, te has ganado ración eterna de los pollos de Astrid, preciosa!" La hija de Stormfly ronroneó ante el cumplido, volando bajo. "¡Necesitamos liberar a Belch y a Barf!"

Sin embargo, cuando Valkyria curveó de regreso al área donde el Zippleback había sido acorralado, Tuffnut se encontró con una grata sorpresa. "¡Ruff!"

"¿Creíste que ya te habías librado de mí?" Con un guiño de su ojo, su hermana cambió de dragón fácilmente, regresando con Barf, por fin. Cloudjumper no era conocido por su socialización, así que no fue extraño que con su meta hecha, se marchara sin agregas más. "Demonios. ¿Qué le pasó a Snotlout?"

Tuffnut reacomodó su carga, el ser recordado de ella. "A estas alturas, no tengo idea. Toma a Belch contigo, no puedo volar bien con él y el trasero enorme de Jorgenson, al mismo tiempo."

"¿Está…muerto?"

"¡Claro que no está muerto! ¿Crees que estaría paseando un cadáver por todas partes, por gusto? No seas idiota."

Acercándose con el cuello de Barf, una mano de Ruff se extendió hacia la cabeza de Snotlout. "Luce bastante muerto, si me lo preguntas, Tuff."

Cacheteando la mano de su melliza, Tuffnut gruñó: "Pues, no lo está."

Por un momento, la rubia lució preocupada, insistiendo en la opinión contraria, pero en este caso, por única ocasión, Tuff necesitaba que su hermana no le llevara la contraria.

"¡Retirada! ¡TODOS, SALGAN DE BERSERK, AHORA!" El comando de Hiccup los interrumpió. "¡NO SE QUEDEN AHÍ! ¡RUFFNUT Y TUFFNUT, MUÉVANSE!"

"¿Quién le picó el trasero?" Ruffnut murmuró, antes de obedecer la orden directa. Su Zippleback se impulsó al aire, y Valkyria no tardó en hacer lo mismo. Las llamas seguían. Daban la impresión de que nunca se apagarían. El cuerpo de Snotlout era hielo en sus brazos. Tuffnut estaba atascado entre calor y frío. Juntándose a la retirada, pronto se divisaron a Fishlegs con Meatlug, Cloudjumper con Bertha a bordo, y Hookfang, volando detrás de Toothless. El Night Fury los lideró lejos del humo, lejos de la victoria, que más bien, sabía a derrota.

"Preguntaría si hemos ganado, pero esto parece desfile de funeral."

Tuffnut resopló por su nariz. "Ganamos de la manera que cuenta. Valkyria: 1, Berserkers: 0."

Luego, el rubio parpadeó. Agachó su rostro hacia su pecho.

La nariz de Snotlout, alzándose para saludarlo, le recibió. Estaba despierto. Estaba vivo. Estaba sonriendo.

Y cuando se percató de dónde estaba, Snotlout estaba sonrojándose. "¿Q-Q-Qué está pasando aquí?"

"¡Estás vivo!" Aun guardando la esperanza, de que sus ansías, fuera más que una ilusión, ver su deseo solidificado en realidad, lo dejó sin aliento. "¡Imbécil!"

Por supuesto, que fue completamente ignorado. "¡Hookfang!" El vikingo no tardó en retorcerse fuera de sus brazos, para llamar a su dragón con urgencia. "¡Hookfang, amigo! ¡Oh, Thor, pensé que nunca te volvería a ver!" Y uno sólo arranque del Nightmare, el jinete fue robado del asilo de Tuffnut y la Nadder.

"¡Snotlout!" Fishlegs sobrevoló en seguida hacia el resucitado. "Por las barbas de Balder, ¡no puedo creer que hayas sobrevivido!"

"¡Vivito y mejorado!" Snotlout flexionó sus brazos, en clásica muestra de su fuerza.

"¡Tenías un hoyo en tu estómago!"

Una mueca de dolor interrumpió las ridículas poses. "Er—Todavía tengo un hoyo en mi estómago."

"Imbécil." Tuffnut repitió para la privacidad de sus susurros. "De nada, por cierto. No fue molestia cuidar tu gordo trasero, no, para nada. No es como si haya estado poniendo mi pellejo en peligro por ti, no, para nada. ¡Valkyria, adelántate!"

Pero, Valkyria estaba cansada, y no podía acelerar la velocidad. Tuffnut no tuvo alternativa más que seguir escuchando la estupidez de Snotlout, no muy lejos de su presencia.

De repente, la cabeza sonriente de Ruff se le apareció a un lado. "¿Qué hiciste para revivirlo? ¿Le diste el beso de la vida?"

Tuffnut rechinó sus dientes. "Ni una sola palabra."

Se hermana siguió sonriendo. "Te lo dije: Estarás esperando para que se ese pescado muerda el anzuelo, por muuuuucho tiempo, si no te lanzas al río tú mismo."

Tuffnut simplemente torció su cabeza hacia el lado opuesto. De la última persona de la que necesitaba consejo en el tema, era su hermana. ¿Qué había estado pensando, en haber querido encontrarla? "Púdrete."

"Oooooh. Alguien está amargándose."

"¡Chicos!" Fishlegs, siempre el mediador. "¿No creen que es suficiente pelea por un día?"

"No me lo digas a mí." Se alcanzó a escuchar la queja de Snotlout. "Me perdí todas las mejores partes."

Un Night Fury voló cerca de ellos, al darse cuenta de quién había despertado. "No te preocupes, de todos nosotros, serás el único que no tendrá pesadillas." Aportó Hiccup. Snotlout, sin embargo, no parecía compartir la opinión. Podía ser la imaginación de Tuff, pero un tono verdoso coloreó el carmín de las mejillas de Jorgenson. "¿Cómo te sientes?"

Snotlout se encogió de hombros. "Bien supongo. Como si nada hubiera sucedido—Excepto, que todavía puedo sentir un hoyo en mi panza. Pero, Hiccup, ¿qué sucedió con Dagur? ¿Lo tenemos?"

"A lo que sé… Escapó."

"¿Qué? ¿Cómo pudiste dejarlo ir?"

"Tenemos a Valkyria y a Bertha. Ese era nuestro propósito. Concéntrate en esos triunfos."

Con tal conclusión, Hiccup ya estaba alejándose del grupo, retornando a la cabeza. Snotlout dejó salir un colorido conjunto de maldiciones.

Ante el incómodo silencio que creció entre el montón de jinetes, Fishlegs carraspeó su garganta. "Tiene razón. No podemos ganarlas todas."

Tuffnut suspiró al escucharlo. Vaya, que era verdad.

Habían venido a Berserk a rescatar a una Deadly Nadder, en cambio, habían obtenido más que eso—Un llamado de guerra de un dragón, con demasiados tornillos flojos. Una advertencia de exterminio total.

Valka los iba a matar.


[+][+][+]


Montada en una Hobblegrunt, su madre los estaba esperando, en las afueras de Berk. Hiccup no pudo evitar su primera reacción: "Mierda."

Se adelantó a su clan, sin embargo, dispuesto a dar la cara.

Una vez enfrentados, Valka lo torturó con un silencio asfixiante.

Valka gesticuló hacia arriba con sus irises esmeraldas. Hiccup asintió.

Night Fury y Hobblegrunt ascendieron, hasta el más alto de los techos de nubes.

"No estaba segura si volvería a verte con vida."

Hiccup apretó sus manos en sus agarraderas de madera. No miró a su madre a la cara. "Ni yo."

"Aun así, no acudí a tu rescate."

"Ma'—"

"Inclusive, cuando cada parte de mi ser exigía que fuera contigo. Inclusive, cuando todos mis instintos me pedía seguirte, y auxiliarte, en tu nueva misión suicida."

Doble mierda. "Entiendo."

Valka rio con mordacidad. "¿Sabes qué? Esta es la primera vez que sí te creo. Puedo ver, que has aprendido tu lección. De que ahora, lo entiendes. No eres el Hiccup que se marchó. Eres diferente. Haz perdido parte de tu ser en esa isla."

Hiccup cubrió su boca con tendones temblorosos. ¿Cómo explicarlo? ¿Cómo confesar lo que acababa de provocar?

"Cuando bajemos, habrá nuevos problemas que enfrentar, Hiccup. Problemas inmediatos. Problemas que querrán nublar tu juicio, pero te lo advierto: no seas egoísta. No más venganzas personales. No más desobediencia juvenil, o huidas a escondidas. Encontraremos una solución, juntos, como un pueblo, no basándonos en tus impulsos, o en tus ideologías. ¿No quieres ser el Jefe? No seas el Jefe. ¿Quiere ser Jefe? Sé el Jefe, entonces. Pero, basta de este juego, donde escoges ejercer tu autoridad cuando te conviene. Madura."

Hiccup respiró hondo. Levantó su mentón. Ladeó su cabeza en acuerdo.

"Lo que sea, que haya sucedido contigo en Berserk, Hiccup. No me lo cuentes ahora. No es el momento. Haz traído a Valkyria y a la madre de Camicazi, por lo que pude ver. Enfoquémonos en esas buenas noticias, que realmente son bendiciones en estos momentos."

Al oír lo último, Hiccup tuvo una muy-conocida Mala Espina.

Ambos bajaron, Toothless mostrándose tan sumiso como su jinete durante el resto del vuelo.

La Mala Espina creció, cuando vislumbró los muelles. Cuando vio el drakkar, que Eret y Skullcrusher recién traían, literalmente, a jalones y estirones.

Cuando miró los niños, cuando miró sus rostros oscurecidos por hollín, y una enorme tristeza, que hasta Toothless olfateó.

"Genial." Hiccup suspiró, acariciando el cuello de su Munr. "Más corazones rotos."


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Fin de Parte XI.

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Traducciones:

(D) Squidink: Negro, negruzco.

NdA:

Bueno, otro capítulo. No estoy muy contenta con el resultado final, porque no lo escribí bajo las mejores circunstancias (problemas del mundo real) XD. Sin embargo, aquí está.

No Logueados:

Can Len Kiry: Dagur tiene las peores drogas XD. Ni ese negocio le sale bien. Quiero dejar claro que aunque Snotlout pareció "revivir", no todo es color de rosa todavía. Hay ventajas y desventajas de la sangre de un Maximus. No le pegues a Seth, ¡ten más galletas! ¡Y gracias por tu review de Cardio!

Seth Liam Kiryu: Yo también lloro gaymente. Volví a leer el libro al escribir los capítulos pasados, y volví a llorar como mariquita. En especial la parte de como Furious trató de suicidarse. Waaaaaaaaaaaaah. *Baila con las flores que me regalaste* Wiiii, gracias, con ellas me consolaré. Y sí, ¡todos los dragones de un Hiccup tienen suegros pésimos! Lol. Gracias por tu review en Cardio. :3

ToothlessHaddock: Chica linda,te deberé más Dagur porque hice unas modificaciones a mi plan original, así que no me quise apresurar. Dagur regresará, sin embargo. No lo dudes. Gracias, también, por tu review en Cardio, Stormfly/Eret son tan lindos :3

Rukia-Bawa: ¡Queremos beso, Snotlout, queremos beso! Tuffnut ya parece estar bien listo, sólo faltas tú que te pongas al corriente.