"Munr."

Por B.B. Asmodeus.


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Fandom: How to Train Your Dragon, 1 & 2, Dragons: Riders/Defenders of Berk, Novelas de Cressida Cowell. (Sí, por fin he caído.)

Parejas: Hiccup/Toothless. Eventualmente, habrá: Eret/Stormfly, Tuffnut/Snotlout, Ruffnut/Cloudjumper, y Astrid/Camicazi. Están advertidos.

Rating: Mature por violencia. Y LEMON. ¡Sip, lemon!

Categorías: Romance, Humor, Drama, Suspenso, Temas Espirituales, Hurt/Confort, Semi-Fusión con los Libros, Acción/Aventura. Lemon, en algunos capítulos, pero no de una manera tradicional. Uso de mitología y lenguaje Nórdico.

Sinopsis: Post-HTTYD 2. Justo cuando Hiccup y Astrid están a punto de contraer nupcias, un ritual de una vieja espiritista vikinga expone una dura realidad a la pareja—el alma de Hiccup ya le pertenece a alguien más. Sin embargo, al aceptar Hiccup este hecho, tan sólo será el inicio de su nueva aventura.

DEDICATORIA: A ROSA LUZ PARA QUE SE ALEGRE, Y A LAS MÁS RECIENTES CUMPLEAÑERAS DEL GRUPO "CALDO TOOTHCUP PARA EL ALMA": ZANZAMARU Y SARAH LACIE! (Es algo tarde, pero mis ediciones finales siempre me atrasan un poco antes de publicar).


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XII.

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"La paz ha acabado, Hiccup.

Ahora debemos prepararnos para la Guerra."

-Stoick (How To Train Your Dragon 2).

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Toothless aterrizó de regreso a High Point.

Junto con él, múltiples garras y patas le hicieron eco, dejándose caer en la seguridad de su hogar.

Gobber los estaba esperando. Spitelout no muy lejos de él.

Valka voló sobre sus cabezas, pero no descendió. "¡Gobber, prepara el Gran Salón para recibir heridos! ¡Ahora!"

"¿Heridos?" Gobber lanzó la pregunta en la dirección de Hiccup, quien se encargaba de desmontar a Toothless. "¿Hay heridos, chico? ¿Cuántos exactamente?"

Hiccup no se permitió vacilar. Cuando habló, fue con la firmeza que su madre estaba empleando. "Suficientes para necesitar el Gran Salón. Los Marginados de Alvin necesitarán asistencia." Fue entonces cuando apuntó hacia las víctimas que diferentes dragones traían en sus lomos. "Mayormente, heridas de quemaduras. Manda por Gothi, Ragna y todas las mujeres curanderas de la villa. Necesitaremos todos los recursos de sanación de las bodegas de emergencia. Hay dragones heridos también en los drakkars de Alvin, necesito que te dirijas al muelle a revisarlos tú mismo, Gobber."

Gobber no actuó de inmediato. Se congeló, sus ojos acrecentados y su mandíbula entre abierta. Su hacha se cayó de una de sus manos. "¿Alvin? ¿Marginados? ¡Pensé que se trataba de una misión de rescate! ¡Hiccup, por todos los demonios! Tienes tus conceptos todos torcidos! ¡En una misión de rescate no se traen heridos, se rescatan heridos!"

Entonces, surgiendo de los techos de las chozas, Stormfly se unió a la fiesta de bienvenida. Cacareando con urgencia, la dragona se echó a volar sobre la flotante figura de su hija, quien apenas llegaba con Tuffnut a bordo. La reunión de madre e hija fue lo que Hiccup necesitaba presenciar, para saber que había hecho lo correcto.

Superior en tamaño, Stormfly se posesionó debajo de su hija para amortiguar su caída al suelo. Cuando Tuffnut saltó de ambas, Valkyria se permitió derretirse sobre el soporte del espinazo de su madre, chillando en dragoniano sobre su añoranza y su increíble felicidad por volverla a ver. Las alas de Stormfly la abrazaron a la inversa, sus cabezas acurrucándose en tierno consuelo.

Hiccup se redirigió hacia Gobber. "Y lo hicimos. Rescatamos a quienes buscábamos." Miró a la distancia, hacia su propia choza, no muy lejos de donde se encontraban. "Y a alguien más que Camicazi necesitará ver."

En el momento perfecto, Cloudjumper arribó frente a Gobber y los vikingos que estaban uniéndose al revuelo. Gobber liberó más maldiciones al reconocer a Bertha en el lomo del Stormcutter. Encontró su impulso para reaccionar, justo entonces. Le apuntó hacia el padre de Snotlout. "¡Tú! ¿Qué haces allí parado? ¡Ya oíste, ve en busca de Gothi y Ragna! ¡Ustedes, mirones, sean útiles y vacíen las bodegas de emergencias para los heridos! ¡Ustedes dos recluten todas las manos posibles para transportar a los heridos!" De toque final, Gobber chifló por su dragón, retomando su hacha del suelo en el proceso. Spitelout jaloneó a los pocos pasmados que todavía no entraban en acción, mientras él mismo tomaba rumbo hacia la casa Haddock.

Grump se tomó su tiempo para llegar, y para cuando por fin lo hizo, éste no dejaba de bostezar.

Hiccup y Tuffnut auxiliaron a heridos a bajar de los dragones que se encontraban más exhaustos, e incapaces de seguir cargándolos. Toothless, por su parte, comenzó a rodear periféricamente a todos los dragones, juntándolos en un solo grupo. Llamó por los que aún se acercaban desde los cielos, mandando por reagrupación. A Hiccup no le había tocado presenciar a Toothless dentro de este rol. Era hasta ahora que admiraba a su dragón otorgando control a su manada. A los Sailbacks alterados los apaciguó con gorgojos suaves, dándoles comandos de confort, mientras que a los Snafflefangs inadaptados, todavía energizados por la batalla, los frenó con gruñidos imponentes. Resultaba interesante, como un Night Fury reprimía a tan grande cantidad de dragones.

Fue un rato después, mientras Hiccup salía de gran salón para ir por más heridos, cuando la bofetada le llegó de sorpresa.

Sus espaldas golpearon con un portón, ante el rebote de su cuerpo. Hiccup cubrió la mejilla ardiente, instintivamente. Cuando se enfocó en la dirección de donde había provenido el asalto, parpadeó.

Camicazi estaba resoplando por su nariz rechoncha, luciendo mucho mejor que como la había dejado. Vestía un blusón viejo de Hiccup, sobre su torso vendado.

"Debí de haberlo hecho con el puño cerrado. Es lo que te mereces."

Hiccup agachó su rostro.

"…Pero, honestamente, luces como si alguien ya se me ha adelantado." Los pies descalzos de la chica fue lo único que su mirada detectó. Cuando los miró avanzar, Hiccup apretó sus parpados, esperando… "Rescataste a mi madre."

Sus labios se curvearon. Levantó su mirada. Cuando encontró el perdón resplandeciendo en los grandes ojos de su amiga, Hiccup sintió humedad crecer en su propia mirada. No merecía ser perdonado tan rápido. Y sabía que tendría que hacer mucha penitencia todavía, para ser resuelto por completo.

"Lo conociste, ¿verdad? Enfrentaste a La Bestia."

Hiccup suspiró. "Podrías decirse… que sí."

Camicazi agitó su cabeza, aparentemente en incredulidad. "Imbécil. Hiccup, en verdad, eres un imbécil."

Un imbécil que fue abrazado en impulsivo afecto. Un imbécil que retornó el abrazo con todas sus fuerzas. "Me debes esa historia." Se le fue murmurado contra su mejilla pulsante. Hiccup asintió, un nudo en su garganta bloqueándole la comunicación.

Eventualmente se separaron, y tan espontáneamente como Camicazi había aparecido, la chica se marchó en idéntica forma. Hiccup respiró hondo, mientras observaba las espaldas de su amiga retirarse, camino de regreso al hogar Haddock. Tendría hospedadas a madre e hija, desde ahora. Aunque Hiccup hubiera deseado que su visita hubiera sido bajo mejores circunstancias.

Vikingos salieron del Salón y el tropiezo entre ellos y el jinete, le sirvió para volver en sí.

Hiccup mandó callar su cabeza, y siguió actuando en automático.


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La pomada fue aplicada con cuidado.

Snotlout, aun así, hizo una mueca.

Después, una venda se le fue rodeada alrededor de su cintura.

"Mmm. No veo peligro alguno aquí. La herida se ha cerrado. No hay síntomas de infección." La hermana de Gothi inspeccionó la zona de su abdomen, algo escéptica. Snotlout se apresuró a reajustar sus ropas, no gustándole la expresión de la anciana. "¿Dijiste que habías sido apuñalado?"

"Debió de haber sido un rasguño." El vikingo se encogió de hombros. No quería responder a cuestiones que ni él comprendía. Había sido apuñalado, lo sabía. Sus entrañas no lo olvidarían.

Miró a su alrededor. El gran salón estaba lleno hasta el techo. Los hombres de Alvin se encontraban descansando en el piso, algunos despiertos, otros no, y algunos de los niños rescatados de las Islas Bog-Burglar se devoraban toda clase de comida que Astrid, Fishlegs, Gobber y Valka, les ponían enfrente. No había señal de Hiccup por ninguna parte.

O de Tuffnut.

Snotlout se giró sus ojos a sí mismo. Su orgullo se rehusaba, pero sabía que le debía un agradecimiento al mellizo. De esa manera podrían fingir que haber despertado en sus brazos, nunca había sucedido. Se alejó de los cuidados de la anciana, con la meta de salir del lugar, en su cabeza. El lugar olía a desesperación, a tristeza. Le revolvía el estómago.

Que desastre. Snotlout empujó los portones. Que gran desastre de desastres. Las Islas de Camicazi habían sido destruidas, y encima de eso, tenían que lidiar con las repercusiones de Berserk…

"¿A dónde crees qué vas?"

Snotlout volteó hacia sus espaldas, donde la semi-abierta puerta le daba el panorama de un Tuffnut echando humo por sus narices. El rubio se encontraba cargando provisiones en sus brazos. Sólo la mitad de su cabeza se asomaba, dos ojos entrecerrados acusándolo, desde el otro lado. Snotlout suspiró, sosteniendo su abdomen de manera involuntaria.

"¿Desde cuándo te importa?"

El casco de Tuffnut había sido removido, pero sus cordones de cabellos casi se pusieron de punta. "Sólo preguntaba, cara de asno. ¡Perdóname la vida por mostrar algo de preocupación!"

"Estoy bien, estoy bien." Snotlout alzó sus manos en inmediata súplica, no estando en el humor para ser regañado. "¿Feliz ahora? La herida ha sanado por sí sola. Gothi y los otros curanderos están encargándose de gente que sí necesita ayuda."

"Oh." Con eso, Tuffnut se desinfló, la espuma de su ira bajando de intensidad.

Snotlout aclaró su garganta. "¿Qué hay de Ruffnut? ¿Está bien?"

Una pausa prosiguió. Por un segundo, Snotlout dudó si obtendría una réplica. "Estaba roncando en los establos, la última vez que la vi. Así que, me imagino que vivirá otro día más."

Por un segundo, Snotlout pensó en dirigirse al lugar para cerciorarse. Pero, no sentía ánimos por compañía. Gruñó un sonido de neutra aceptación y se dio media vuelta para proseguir su camino. Esta vez, Tuffnut no trató de detenerlo, aunque su mirada aportó cierta pesadez sobre las espaldas de Snotlout. Bajó lentamente los escalones. No fue hasta que se encontraba cruzando el pueblo camino a su choza, que recordó que tenía un agradecimiento entre sus deudas. Ugh.

Sobó su rostro. Sus ojos se sentían secos.

No quería pensar en Tuffnut. En ningún Thorston, específicamente. Había aprendido su lección.

Pausó justo enfrente de su hogar. Titubeó. Su padre estaría esperándolo.

De nuevo, dio la media vuelta.

Terminó alojándose en el nido de Hookfang—aunque el ocupante se encontraba fuera de su dormitorio—acostándose sobre ramas y rocas. Las estrellas parpadeaban en el cielo.

Estaba cansado. Pero, no quería cerrar sus ojos. No quería soñar.

Su estómago ardía. Sentía impaciencia vibrar bajo su piel, cosquilleándolo. Un sabor agrio permanecía en su paladar, recordándole del veneno que Dagur le había engañado a tomar.

Sangre plateada.

Berk nunca había estado tan ocupado como ahora. Había bullicio, ruidos de soldados inquietos, guerreros lamiendo sus heridas en público, escogiendo embriagarse a enfrentar la realidad. Había un continuo olor a cenizas en el ambiente, un olor que los había seguido desde Berserk.

Y Snotlout extrañaba a Stoick.

Hubiera deseado que estuviera con ellos todavía, para saber cuál sería su solución a todos esto. Valka era eficaz, pero no tan expresiva con ellos como el Haddock lo había sido. Podía ser bondadosa, hasta graciosa, pero se limitaba a mostrarle ese lado solamente a su hijo. Ninguno de ellos, incluida Astrid, había podido encontrar un punto de enganche con la mujer. Valka podía ser intimidante con la magnífica reputación que se cargaba encima. Y a diferencia que con Stoick, uno si le temía a las consecuencias, en el caso de que llegaras a ponerte en una posición difícil con Valka.

Como ahora.

Con una sola mirada repartida entre Ruffnut, Fishlegs, Tuffnut, Hiccup, y su persona, Snotlout había estado seguro: estaban castigados. Snotlout no podía ni imaginarse como le había ido a Hiccup, cuando el chico había volado a solas con ella.

Snotlout descansó sus párpados por un momento. Sólo un momento. No se dormiría. Para nada. Sólo le daría alivio a sus ojos resecos.

Neblina plateada apareció entre las cortinas cerradas. Plateada como el resplandor de las estrellas.

Snotlout sacudió su cabeza. "¡No!" Se sentó sobre la paja, abofeteando sus propias mejillas. "¡No! Déjame en paz, ¿me oyes? ¡No regreses!"

"…Como quieras. Sólo quería preguntar cómo te sentías."

Snotlout saltó de la cama de su dragón, dirigiéndose hacia la puerta frontal de la jaula. Hiccup se encontraba allí, sus cejas levantadas. Snotlout se apresuró a detenerlo.

"¡No, no me refería a ti! No tienes que irte—" Se interrumpió, odiando el tono de ruego que comenzó a intercalarse. Aclaró su garganta e intentó de nuevo. "Quiero decir, no me molestaría algo de compañía, en estos momentos."

Hiccup no entró de inmediato. Se tomó su tiempo. Estaba solo, su propio dragón desertándolo. Cuando el chico se introdujo hasta llegar al corazón de la jaula, escogió acomodarse en la pared, cerca de una antorcha encendida. Fue así como Snotlout se percató de los rasguños adornando su tez. "¿Escondiéndote?"

Hiccup suspiró. "¿Qué me delató?"

"Nada en especial. Pero he escuchado los rumores de la furia que cierta Bog-Burglar quiere desatar en tu trasero. ¿No la haz ido a visitar?"

"Ya he tenido suficiente de mujeres enojadas conmigo, para durarme una vida. A pesar de mi reputación, sí tengo sentido de supervivencia." Hiccup se retorció un poco más. "Pero, sí, Camicazi y yo ya cruzamos caminos. Furia definitivamente desatada, déjame decirte."

Ah. Escondiéndose de su madre, entonces.

"¿Qué hay de Toothless? ¿Tu novia también está enfadada contigo?"

Una señal obscena se formó con los dedos de Hiccup. "Tiene responsabilidades también. Es alfa, ¿recuerdas? Podemos vivir separados, aunque no lo creas."

"¿Has visto a Alvin?"

"Está en su nave, embriagándose como el resto." Hiccup bajó su mirada a sus propias manos. "No todo estuvo perdido para su tripulación. Resulta ser que lograron saquear tesoros pertenecientes a Dagur, entre todo el revuelo."

Snotlout se dejó caer de regreso al nido, acostándose. Rascó su mentón. "Ah. Y de casualidad, ¿no te has preguntado de donde obtuvo Dagur esos tesoros?"

Hiccup gimió con frustración. "No me digas que de…"

"Así es."

"… de los saqueos de las Islas Bog-Burglars."

"Quiero ver el espectáculo que se armara cuando Bertha se dé cuenta."

"Mientras tanto, mantén la boca cerrada, ¿de acuerdo?" Apuntándole con un dedo, Hiccup se le acercó. Snotlout notó que renqueaba ligeramente. "Tendremos un baño de sangre en nuestras manos si esos dos bandos se ponen a ajustar cuentas en el pueblo. Bertha todavía no nos perdona por haberle ganado su Casco Real en aquel torneo, ¿recuerdas?"

Snotlout batió una mano en su dirección. "Ajá, ajá. Como quieras. Seré tu cómplice por esta única ocasión."

Hiccup tomó asiento a su lado, estirando sus piernas frente a él. El comentario sarcástico que Snotlout esperaba, nunca llegó. A cambio, fue un largo suspiro lo que los rodeó en la oscuridad. El ardor en su interior se intensificó, y Snotlout rascó su estómago con más insistencia.

"Pensé que habías muerto."

Más silencio. Snotlout tragó saliva, al escuchar tal conjetura. -Yo también. No se atrevió a agregar. No compartió la horripilante experiencia de sentirse atascado entre la muerte y la vida. Sin embargo, Snotlout tenía algo más importante que confesar, algo que lo cazaría toda su vida, sino no lo abría en voz alta entre los dos. "Sé que les fallé, Hiccup… Lo siento."

La cabeza bermeja giró hacia la suya. "¿Qué?"

"Fue un error de principiante, en verdad. Pensé que si me negaba a tomar lo que Dagur ofrecía resultaría sospechoso, pero aun así, debí de desconfiar más de sus intenciones. Todos ustedes dependían de mi—"

"Snotlout, ¿de qué demonios hablas?"

Snotlout roló sus ojos. "¿No estás escuchando? Parece que regresaste con la cabeza más dura que antes, Hiccup. ¡Dagur! ¡Hablo de Dagur y su estúpido vino venenoso! No debí haberlo tomado."

"Oh." Hiccup no continuó. Lo cual, sólo frustró más a Snotlout.

"Sí, oh. No sé qué era, pero me paralizó y ya no pude hacer absolutamente nada, sólo ver como ese maniaco hacia rebanadas de tocino con mis tripas. "

"¿Qué tipo de… vino fue el que te dio?"

"¿Huh? Mmm. Sabía asquerosamente. Era viscoso, con un color semejante a la plata—Pero, ¿qué tiene de importante el tipo de vino? ¡Ese no es el punto, Hiccup! Lo que trato de decirte—"

"Entiendo lo que tratas de decir, pero te estoy ignorando, porque es lo más disparatado que has dicho en mucho tiempo, Snotlout. No nos fallaste. Para nada."

Snotlout se obligó a mirar al Haddock directo a la cara. Hiccup lucía tan sombrío como su madre. "No lo entiendes…"

"Dagur es impredecible. No tenías idea de que el tipo había estado consumiendo sangre de dragón todo este tiempo, así que no había forma que supieras, que gracias a su nueva dieta, ha desarrollado unos cuantos nuevos trucos. Dagur sabía que acudiríamos al rescate de Valkyria, Snotlout. No había una verdadera sorpresa. Todos caímos en sus planes, pero no había escapatoria. No teníamos otra opción más que ir a Berserk a enfrentarlo."

De todo lo mencionado, una sola significante parte fue la que causó impacto en Snotlout. "¿Sangre… de dragón?" Sí antes había tenido malestar estomacal, ahora no se comparaba.

El semblante de Hiccup se suavizó, su entrecejo aflojándose a una expresión de empatía. "Así es. Sangre de Seadragonus Maximus, para ser exactos. Sangre de Furious, el dragón que nos atacó y que estuvo viviendo como su prisionero todos estos años."

Snotlout tapó su boca. Sin embargo, sus gruñidos aun así salieron. "Ese maldito… monstruo. ¿Sangre? ¿Me obligó a tomar… sangre de dragón?"

Una mano de su líder apretó su hombro. "No hay nada de qué disculparse. Sin tu plan de unirnos a Alvin, quien sabe si siguiéramos con vida. Ir por sus hombres fue una buena idea."

"Tenemos que encontrarlo, Hiccup." Snotlout apretó sus puños. Irónicamente, su sangre pareció escaldar, la inmensa necesidad de tomar venganza, llevándolo a ponerse de pie. "Tenemos que encontrarlo."

Hiccup asintió. "Lo haremos. Pronto."

"No, no me entiendes. ¡Tenemos que ir tras él ahora!"

"No podemos." Fue todo lo que Hiccup le otorgó. Con una serenidad que Snotlout quería hacer pedacitos.

"¿Por qué no? Sólo necesitamos nuestros dragones y—"

"Nuestra gente nos necesita ahora mismo, Snotlout." Siempre tan endemoniadamente sosegado y condescendiente, este maldito Hiccup. "No podemos marcharnos. Tenemos que ayudar a Berta y a Camicazi, ¿recuerdas? ¡Ni siquiera tenemos idea de donde Dagur pueda estar!"

Bufando escandalosamente por sus narices, el vikingo caminó hacia la salida de la jaula. Se detuvo y regresó. Repitió la impaciente danza dos ocasiones más. "Camicazi estará de acuerdo conmigo."

"Genial. Podrán ir los dos a otra misión suicida, si quieren. Pero, para ese entonces, Camicazi tiene que esperar a recuperarse. Si quiere acompañarte, no los detendré." Una mueca agria enmarcó la expresión de su primo. "No puedo asegurarte lo mismo con Ma', sin embargo. Convencerla, será trabajo tuyo."

"No actúes como si no estuvieras muriendo de las ganas de hacer lo mismo que yo, Hiccup." Desde el comienzo, Hiccup se había impuesto a ellos en un rol de adulto, a pesar de su corta edad. Le gustaba ser la voz de la razón, el que siempre se inclinaba por lo correcto. Le gustaba sermonear, corregir a los mellizos y a Snotlout sobre todos sus errores durante el entrenamiento de la Academia. Pero, Snotlout sabía, que muy en el fondo, una faceta más desinhibida habitaba. Una faceta que hablaba de que tan manipulador, rebelde, e indisciplinado, el chico podía ser.

A Hiccup le gustaba pretender ser un buen chico, cuando en verdad, lo que amaba, era ser lo contrario.

Era esa faceta, gemela a la del propio Snotlout, lo que los unía más estrechamente, que la misma sangre corriendo por sus venas.

"No pretendas saber lo que siento, Snotlout." Su primo no rehuyó del reto en la mirada de Jorgenson. "Mucho menos, ahora."

Hiccup aparentaba un saco de patatas podridas. Daba la impresión de estar siendo empujado contra el suelo, sus hombreras deslindadas con un peso invisible. Ojeras purpuras le despojaban a su rostro de vitalidad. Hasta su voz era una canción apagada. Snotlout lo imaginaba como algo "contaminado."

Tras un suspiro, el pelirrojo continuó. "Comprendo a qué te quieres referir. Pero la diferencia entre los dos es que tú tienes la libertad de hacer lo que quieras con tus demonios personales, Snotlout." Ojos verdes retornaron para intercalarse con los suyos. "Aprovéchala. Sólo ten cuidado con las consecuencias."

Snotlout asintió. Hiccup no era perfecto. Y ninguno de los dos quería que así fuera. Snotlout siempre estaría dispuesto a recordarle a Hiccup de su no-tan-pura humanidad. "No deberías estar solo."

Hiccup lo miró con extrañeza. "Estoy contigo."

Snotlout resopló por su nariz. "Exacto." Se volvió a estirar sobre el nido de Hookfang, señalando hacia el firmamento. "¿Qué haces desperdiciando tu tiempo conmigo, cuando deberías ir a disculparte por el sin-número de metidas de pata que hayas hecho hoy? Sea lo que sea, estoy seguro que… Toothless te perdonará." Era la primera vez que trataba el tema con un poco más de seriedad. Ningún integrante veterano de la Academia había estado sorprendido cuando el compromiso con Astrid había terminado en desastre. Snotlout hasta lo había estado esperando, casi salivando. No había podido evitarlo. Astrid… había necesitado una buena tumbada de su alto pedestal, y verla desplomarse de regreso al fango, de manera tan espectacular—¿Qué podía ser peor que oír al alma de tu futuro esposo decir el nombre de otro?—había sido la más dulce de las victorias.

-Bienvenida, había pensado desde las sombras del gran salón en aquella noche,

-Bienvenida al club de los miserables, camarada. "Mañana podemos enfrentar lo feo, ¿no crees? Deberías disfrutar de las últimas horas de holgazanería que nos quedan."

Los ojos de Hiccup se adelgazaron en un vistazo inquisitivo. "¿Desde cuándo… tiene sentido lo que dices?"

Una patada contra su gancho fue su merecido. "Siempre tengo sentido, abadejo, ¡que hasta ahora lo notes no es mi problema!"

Una risa revivió a Hiccup de las tinieblas de su mal humor. "Oh, Snotlout. Tal vez el vino, de tan alta calidad de Dagur, está manifestándote efectos secundarios."

Los escalofríos volvieron, y con una mueca de horror permanente, Snotlout giró su cabeza de un costado a otro. "¡No me lo recuerdes! Todavía no puedo bromear… No con eso."

Hiccup rascó un puño de sus mechones. "Lo siento."

Ja. Hiccup siempre caía ante una cara de borrego. Siempre olvidaba que Snotlout prefería los golpes bajos. Nunca aprendía.

Indicando que haría caso al consejo, el otro jinete se levantó lentamente. Con un ojo abierto, Snotlout divisó su cuerpo comenzando a alejarse.

Pero, claro, Hiccup no podía irse así nada más, sin una última auto-flagelación. "En verdad, lo siento. Todo lo sucedido en Berserk… cae en mis hombros. Si en realidad hubieras muerto en batalla, nunca me lo hubiera perdonado. Si cualquiera de ustedes hubiera muerto…"

"¡Puff, por favor! Somos adultos, Hiccup. Mejor aún, Vikingos. ¡Guerreros poderosos! Si perecemos, es nuestra decisión. Puede que te guste martirizarte, pero no me incluyas en tu repertorio. Cuando muera, ¡no te atrevas a robarte mi momento de gloria!"

No todos ellos eran repeticiones de lo sucedido con Stoick. Si más muertes les deparaban en el futuro, Hiccup no podría tener crédito de ellas.

Hiccup colocó sus manos en su cintura, una pizca de humor más aligerado, aflorando en su ser. Asintió como toque final. "Tú tampoco deberías estar… solo." Un momento de inspección se le fue dedicado, provocándole nervios a Snotlout. Hiccup tan concentrado, nunca era un buen presagio. "¿Qué acaso no tenías algo… involucrando a Ruffnut y a Fishlegs?"

Cuidadosamente, Snotlout levantó una de sus manos. Sopló sus uñas. Las frotó contra sus pieles, para después revisar sus cutículas con detenimiento. Todavía tenían medias lunas de sangre seca, delineando sus uñas. "Nah. Esa historia ya es del pasado."

"¿En serio? Aunque no pueda decir que lo haya… comprendido, en un inicio, siempre me pareció que ustedes tres lucían… contentos."

Snotlout no quería hablar del tema. Se esforzó por mantener su fachada casual. "Fue divertido por un tiempo." Luego, no tanto. "Pasamos un buen rato, eso fue todo. No todos buscamos por nuestras almas gemelas o cursilerías como esas, Hiccup."

Tras una diminuta pausa, Hiccup accedió a la frescura de su primo, cejas alzadas y labios presionados con meditación.

"¿Y quién dice que estaré solo? ¡Hookfang no debe tardar!"

"Está bien. Si tú lo dices." Con eso, Hiccup concluyó con su salida, los tejidos de la oscuridad comiendo su figura, paulatinamente. "Descansa. Mañana será… más difícil."

"Ajá, ajá. Buenas noche, jefecito."

No poco después de ser abandonado, Snotlout se sorprendió a sí mismo, levantándose del nido para encaminarse en un nuevo objetivo. Si dormir no era su prioridad, sería mejor opción moverse y no quedarse quieto.

Cuando llegó a los establos de los dragones, música acústica flotaba por el ambiente, entre gruñidos de las criaturas y los barullos humanos. Hombres de Alvin y algunos de los sobrevivientes de la tribu Bog-Burglar, se hacían compañía en el mundo secreto de los pisos inferiores de Berk, esparcidos por diferentes puestos. Flautas similares a las de Gobber, daban vida a notas de antiguas canciones bélicas. Canciones de muerte y renacimiento en el Valhalla. Le cantaban a Odín y a Freyja. A las Valquirias.

Bajando lentamente los escalones, Snotlout absorbió la escena. Admiración agridulce lo llenó. ¿Por qué la muerte tenía que servir para unir a los enemigos? Antorchas encendidas daban más privacidad al hogareño espectáculo. Una vez que Snotlout descendió por completo, reconoció a Eret en el corazón de los músicos, su voz varonil tarareando notas oscuras y tristes. El ex-captor terminó zumbando en todo bajo, alimentando los tambores de un pequeño infante que yacía recostado en el piso, sus hombros apoyados en la pierna de Eret. Stormfly los acompañaba también, acostada a espaldas de Eret y los niños, hipnotizada por el tenor del pirata.

Snotlout cerró sus ojos, dejándose llevar por la melodía.

A pesar de no tener letra, la canción le contó sobre pérdidas. Sobre angustia, desolación—le habló de añoranza.

Encontró alojo en uno de los barrotes de madera, cruzándose de brazos.

La neblina plateada rozó los pasillos de su mente.

Snotlout la dejó venir.

Añoranza.

Una terrible añoranza aplastó su pecho.

La plata se fundió con el dorado de mechones largos, finos. Los susurros fantasmagóricos se enredaron con recuerdos del turbulento pasado, su corazón luchando contra sus abnegaciones. Irónicamente, fue la voz de Eret quien lo guio por las pasarelas de su memoria, mostrándole las curvas color crema que había recorrido con sus yemas. Recordó la curva de una cadera, el cosquilleo de una muñeca, los aruños de su ex-amante, las risillas femeninas—Recordó ser estrechado entre el calor de mujer, y los brazos de un hermano de batalla.

Recordó la sensación de unión entre tres.

La añoranza de sentir el aliento de otra persona recibirle por la mañana, lo arrolló. Snotlout gruñó.

Ruffnut era una sensual criatura. Lo que tenía de torpe lo había compensado con su pasión en la cama. A pesar de ser impaciente, le había enseñado a Fishlegs todos los trucos adecuados para satisfacerla. La chica había sido voraz. Los tres habían sido voraces.

Hasta que al final, no había quedado nada. De ninguno.

La neblina regresó, arrasando con las imágenes de cuerpos húmedos y enlazados, llevándolo a un trono en decadencia, gastado con el tiempo y el olvido.

Sangre seca todavía manchaba el asiento. Snotlout la vio con claridad. Era sangre.

Sangre de Reyes.

Un error del pasado.

Snotlout abrió sus ojos, de nuevo.

Encontró a Ruffnut—la verdadera Ruffnut, no el hada de sus imaginaciones—caminando en su dirección. Sonreía, a pesar de sus pasos desequilibrados causados por sus fracturas. Sostenía un tarro con ale en una mano vendada. "Snotlout, Snotlout. Conozco esa mirada en tu redondo rostro."

La respuesta de Snotlout fue inmediata: "Ni lo pienses."

Ruffnut resopló por sus dientes. "No te preocupes, no lo estaba pensando." Snotlout bufó por sus narices. "Oh, está bien, lo estaba pensando."

"Lo sé. Sé cómo te sientes después de una batalla, Ruff." Tan encendida como las fogatas. No había sobrevivientes cuando Ruffnut buscaba una víctima con la cual satisfacer sus deseos. Por un tiempo, Snotlout y Fishlegs habían disfrutado de los oportunos lapsos de lujuria, a más no poder. "Pensé que estas alturas, solamente los huesos de Eret permanecerían de pie. ¿Qué estás esperando, mujer?"

Ruffnut le dio un trago a su ale. Después de pasar el líquido por su garganta, la chica torció sus delgados labios en aparente confusión. "Lo intenté. Créeme, vaya que lo intenté. Pero estoy comenzando a creer que Eret es un viejo frígido."

Snotlout lo dudaba. Eret había tenido una variedad de conquistas desde que había llegado a Berk. Era discreto, sin embargo. "O tal vez las rubias no son su tipo."

Ruffnut estaba muy ocupaba bostezando para sentirse ofendida. Un eructo le siguió. Ruffnut trató de disculparse con una dulce sonrisa pícara. "Uuuups. ¿Qué habrá pasado con mis modales?"

"No los tienes, para empezar."

"¡Ugh, esta noche eres un verdadero encanto, Jorgenson!" Ruffnut renegó, sus irises celestes rodando hacia su frente. "Tú no moriste, ¿pero tu sentido del humor sí?"

Snotlout le guiñó un parpado. "¿Quién dice que no es divertido burlarse de ti?"

Un brazo flacucho le dedicó un empujón a su ancho hombro. Snotlout le retornó la agresión. Se comportaron como niños por unos momentos, peleando por un lugar en los barrotes. Ruffnut aceptó la derrota cuando sus trencitas picudas fueron jaladas. "¡Ow, Tramposo! ¡Sólo un cobarde se va por el cabello de una chica! Y una chica herida, además."

"Bebé." Snotlout le cedió el lugar de todas formas, escogiendo colocar distancia entre los dos. "Yo morí y regresé, y no me ves quejándome." Lo cual, era raro en él. Le gustaba quejarse.

No fue hasta que notó el repentino silencio de su acompañante, que Snotlout se dio cuenta de la macabra frase que había articulado. Por su expresión, Ruffnut no lo había encontrado gracioso.

"¿Qué?"

Ruffnut ladeó su cabecita de un lado a otro. Suspiró, probablemente ya resignaba a la eterna insensibilidad de Snotlout. "Le debes un gran favor a mi hermano, Snot. Espero que por lo menos se lo hayas agradecido."

Snotlout guardó silencio. Enroscó sus brazos cruzados con más fuerza, escudándose del tema de conversación. -Nadie se lo pidió. Se atrevió a renegar sólo en su cabeza. -Nadie le pidió que cuidara de mí.

"Eh. Está en proceso."

Ruffnut asintió. Le dio otro sorbo a su bebida.

Snotlout pateó trozos de paja del suelo.

De fondo, la canción de Eret había subido de ánimo, cambiando por un ritmo más acelerado de los tambores. El mismo hombre se había levantado y estaba alentando a los demás niños a comenzar a bailar.

Snotlout observó a la vikinga, que por un tiempo, había sido dueña de su interés. Era bella. Siempre sería bella para sus ojos. Pero, la vista de la rubia era un producto perdido. Desde antes de su ruptura, Ruffnut había indicado sentirse inconforme, sin objetivo. Nada la llenaba más que la batalla. Había florecido estos últimos meses como guerrera, gracias a su sed recién nacida. Buscaba por algo, y todavía parecía no haberlo encontrado. Y era esa misma búsqueda que también había causado una distancia entre los mellizos. Ambos aparentaban estar en perpetuo duelo por su independencia.

Por un momento, el mentón de Snotlout se abrió, y quiso confesar sobre sus alucinaciones. Sobre su experiencia con la muerte.

Ruffnut alzó la mirada.

El mentón de Snotlout se cerró.

Justo como Ruffnut, él no pareció haber encontrado lo que buscaba para confiar en ella.

Cuando volteó a ver a Eret y sus huérfanos, sonrió. Algunos soldados habían comenzado a aplaudir, estimulando el ambiente. Estiró una mano hacia Thorston.

"¿Quieres bailar? Podríamos causarle algo de celos a tu macho."

Sonriendo emocionada, Ruffnut tomó su palma con la suya. Se empinó el resto del tarro, para luego descartarlo al piso.

El plan no funcionó. Eret ni parpadeó al verlos bailar juntos, ocupado con dos niñitas que peleaban bailar con él. Eso no los detuvo, claro. No les arruinó la diversión. Bailaron, y en poco tiempo, Hookfang hizo acto de aparición junto con Astrid. Para cuando Fishlegs y Gobber se unieron, Snotlout sutilmente mandó a Ruff a bailar con uno de los soldados de Alvin. Cuando vio a Astrid ser levantada a los aires por las manos de Eret sobre su cintura, Snotlout levantó una ceja sorprendida, pero mantuvo su boca cerrada. Por ahora.

Trepó a Hookfang.

Un pequeño vuelo nocturno era lo que necesitaba para aclarar su mente.


[+][+][+]


Su propia casa estaba siendo usada.

Así que, se dirigió al segundo lugar que consideraba su santuario.

Atravesar Raven Point a pie le dio la sensación de haber visitado hace miles de años. Sus lecciones con Ragna parecieron de lo más distantes. En su camino, divisó margaritas blancas, y pensar en coronas de flores, se sintió como un sueño. No le pareció real.

Sabía que no se encontraba solo. Sabía que estaba siendo seguido y vigilado atentamente.

Al llegar a la península, Hiccup se tomó un momento para apreciar la vista de la laguna. El panorama le removió un dolor fantasma en su pecho. Todo lucía tan tranquilo, inerte en su perfección. Inmaculado, ignorante del caos que se había desatado a kilómetros de aquí.

Sus manos se empuñaron.

No podía permitir que Furious tocara este lugar.

Aunque brincar entre rocas todavía no era una de sus especialidades, Hiccup se abrió camino hasta el interior del acantilado. Cuando llegó a la orilla de la laguna, comenzó a retirar su armadura. No había acudido con los ancianos para una examinación de sus heridas. Hubiera resultado inútil. El daño que había sufrido no había sido físico.

Sintió la presencia ajena a sus espaldas, cuando se encargaba de los artefactos de sus piernas. La ligereza en su pecho se lo aseguró, su Sál suspirando con bienvenida y alivio.

"¿Haz terminado con tus deberes por ahora, Jefe?"

La respuesta que recibió provino de un tema radicalmente diferente. "Si con mis ojos, Él te hubiera visto, te hubiera Poseído. No te hubiera dejado ir."

Hiccup prosiguió con sus antebrazos. Torció su cuello hacia sus espaldas. "¿Huh?"

La mirada de Toothless absorbió la imagen de Hiccup, de pie a cabeza. "Eres inconsciente de lo que Provocas en otros."

Hiccup aventó, con más fuerza de la necesaria, sus mancuernas. "No me gusta a donde esta conversación está yendo. Primeramente, porque no la comprendo."

Toothless explotó entonces. Literalmente hablando. "Estoy Enojado. Enojado-Enojado-Enojado." Con un tremendo rugido, Toothless dejó salir una oleada de plasmas hacia la superficie de la laguna, vaporizando agua al instante. Hiccup tragó saliva. Se tornó hacia el cuerpo jadeando de su enorme amado. "No Contigo. Pero, Sí." Toothless sacudió su cabeza. "Es Confuso. Pensar en ti con él me hace hervir con Odio."

Hiccup comprendió entonces. "Oh, Toothless." Suspirando conmovido, el jinete trató de acercarse al dragón, pero tuvo que frenar su plan al recibir un gruñido de advertencia.

Las narices de Toothless resplandecieron con contornos azules. "Lo que Hizo. Lo que nos Hizo."

Hiccup no quería ni recordarlo. Pero, si Toothless estaba sufriendo tan inmensamente, Hiccup no podría darse el lujo de bloquearlo de sus recuerdos. "Es imperdonable, lo sé."

Lo es!" Las largas uñas del Night Fury se clavaron en la tierra fresca. "Pienso en lo que Vio. Sentí su Envidia. Su ambición. Si él te hubiera conocido primero que yo… Lo pienso, y me Enojó."

Cauteloso, Hiccup estiró sus manos hacia su compañero, pidiendo permiso sin palabras. "Furious no es mi Munr. Aun si él me hubiera deseado, yo no lo habría aceptado, Toothless. Tienes que creerme. Tú mismo lo dijiste—"

"Eres Hiccup. Lo que Furious hizo es imperdonable, pero porque eres Hiccup, lo perdonarías. Eso es lo que me hace Enloquecer."

Hiccup frotó su frente. "No lo sé, Toothless. No sé si lo haría. Furious… su dolor me llama. Pero, es un asesino. Ha declarado muerte segura a mi familia y a mis amigos." Destapó su rostro cansado. "A ti. Eso no lo puedo perdonar." Harto de la distancia, el joven se echó a correr hacia su dragón. "No necesitas sentirte celoso." Susurró a un cuello vibrante, entercándose a un abrazo. "Tonto réptil. Siento empatía por Furious, pero nunca podría… amarlo."

"Te Tomó. Te Tomó y no pude hacer Nada."

Hiccup se aferró más. "Nos tomó a los dos. Y yo tampoco pude hacer nada."

"No hay nada peor para mí… que no poder Protegerte."

Hiccup suspiró cuando sintió al enojo de Toothless disminuir a algo más manejable, menos venenoso para los dos. Se mantuvo abrazado a su Munr por un largo rato, blanqueando su mente de todo. Se concentró en la respiración del dragón, en su aroma silvestre, en el ardor dentro de su ser, despertando junto con la Sál de Toothless.

"Podríamos tratar de enmendar lo que sucedió."

Toothless bajó su cabeza para lamer parte de su rostro. "¿Cómo?"

Separándose del dragón hasta que pudieran mirarse cara a cara, Hiccup posicionó sus dedos en la franja de su camisón. "Yo estoy enojado también. No lo dudes por un segundo." La levantó en una sola flexión, librándose de la ropa en un santiamén. "Toma de regreso lo que te pertenece, Toothless."

El azul de su trompa migró por sus escamas en acto seguido. "No quiero lastimarte." Agachó su cabeza como si estuviera recibiendo un regaño. "Hay algo diferente en Mí, Hiccup. Más Salvaje. Incontrolable."

Hiccup le dio el mismo trato a sus pantalones. "Bien. Porque es justo lo que quiero." Los bajó sin vergüenza alguna. Se presentó ante Toothless completamente desnudo. La brisa de la noche le erizó los bellos de sus brazos, y mientras Hiccup los frotó, le mandó una sonrisa al dragón. "Ven aquí. No tengas miedo."

Hipnotizado, Toothless dio los pasos faltantes para tumbarlo sobre el suelo. Azul los iluminó entre el asilo de la noche. Las pupilas del Night Fury se perdieron de tan dilatadas que se volvieron. Hiccup estiró su cuello en invitación, acostumbrándose a la cárcel que las cuatro patas de Toothless construyó a su alrededor. Estaba a la merced de esta criatura, y el peligro—el maldito peligro—solamente lo emocionó más. "Aquí comenzó todo, ¿recuerdas? Deberíamos comenzar de nuevo, justo aquí."

Las alas de dragón lo protegieron del mundo exterior. "Provocas a los demás y no lo sabes."

"¿Quién más podría desearme? Sólo les interesa el héroe, no quien realmente soy."

Toothless trazó un camino por la longitud de su pecho humano, su respiración entablando el único contacto entre los dos. "¿Cómo no puedes creerlo, Hiccup?"

Hiccup gruñó con frustración. "Está bien, está bien. Pueden desearme todo lo que quieran, pero nunca seré de ellos—Ni de Furious, ni de nadie más, Toothless. Así que cierra el hocico y aprovéchalo, ¿quieres?"

No habían cruzado esta línea.

Hiccup no se mintió a sí mismo. Tenía la certeza de lo que necesitaba. Necesitaba que su mundo fuera reafirmado. Furious lo había arrancado como un pétalo, con la crueldad de un niño caprichoso que sólo cortaba la vida porque sí, para dejarlo a la deriva de un torbellino de viento. La culpa que se sembraba en su ser, por todo lo que había transpirado en Berserk, sólo lo alienaba más. Su conversación con Snotlout había sido un jalón de vuelta a la tierra, a su raíz, pero en el momento que Hiccup había regresado a su soledad, la realidad volvía a ser borrosa. Hiccup quería claridad.

Quería ser resembrado.

Su Sál estaba dividida en trozos, esparcidos por todo su ente. Hiccup trazó las escamas del pecho de Toothless, leyendo los puntos donde los trozos de su Sál amada también lloraban por ser adheridos, de nuevo cuenta. Ambos deseaban ser reparados, pero ese trabajo sólo podía ser realizado por ellos mismos. La trompa del Night Fury se sometió a la súplica corporal de su Munr, leyendo en la flexión de sus brazos y piernas su deseo de ser invadido.

"No quiero. No quiero lastimarte." Se le repitió sobre la hendidura de su ingle, los hoyuelos del dragón aspirando el aroma, de lo más íntimo que Hiccup poseía.

Hiccup se volcó hasta quedar boca abajo. "Todo nacimiento duele, Toothless. Es inevitable." Lo que pedía era obvio. Algo que anteriormente hubiera sido inconsiderable. Algo que su Sál no había necesitado hasta ahora. Esta Comunión sería diferente. Fuera de la rutina. Aquella Luna de Miel había sido entre dos amantes distintos, entre dos criaturas ingenuas, demasiado enamoradas entre ellas para pensar que algún mal pudiera avecinárseles. "Bórralo. Borra su rastro de mí, Toothless."

La laguna frente a ellos simbolizaba el acto de Skirn desenvolviéndose entre los dos. El ser purificado podía adoptarse en muchas formas, en muchas maneras. Los dedos de Hiccup se enterraron en el lodo, disfrutando de la demolición entre sus dígitos. El contacto duro con el suelo lo ató a la experiencia. El peso de Toothless no le permitió escapatoria. Sus dientes rechinaron, al sentir un embestida friccionar sus cuerpos. Un beso apenas, entre sus cuerpos. Toothless amasando la carne fresca a su disposición para poder saborearla mejor.

-Bórralo-Bórralo-Bórralo.

"Mío." Una garra lo aplastó con más potencia, obligando a Hiccup a presionar su perfil en la tierra. "Mío. Todo Mío."

En efecto, su alma lo sabía. Conocía la marcaba de su Munr. Pero, su cuerpo aún no. Hiccup comenzó a temblar con la anticipación. Fue una reacción que no pudo controlar. "Hazlo… Hazlo."

No podía esconderse que Toothless compartía su hambre. Sus caderas ondulándose, su gruñido retumbante, el dolor que implantó con una mordida sobre un hombro humano—Cada uno de sus movimientos lo delató. Esta vez, no fue necesario que Hiccup rogara lindamente para que Toothless se expusiera ante él. Su pilar encontró un hogar entre los glúteos de Hiccup, y la sensación fue esplendorosa. Se frotaron con mutua desesperación, ambos inexpertos, nuevos, muertos de miedo, pero a la vez, hartos de amor.

"Bórralo." Gimió su suplica, consciente de la agonía que estaba pidiendo. "Por favor."

En cuestión de cinco latidos de su corazón, Hiccup fue ahogado dentro de un abrazo negro. Su voz se esfumó, su visión se apagó, su Sál rugió y su cuerpo fue sumergido en ráfagas indigas.

"Borraré cada mirada." Toothless lo invadió sin misericordia. "Cada vez que te miró y pensó en robarte de mi lado: lo borraré."

El dolor era interminable, el cascarón humano luchando contra la arremetida. Hiccup lo recibió con deleite. Quería el dolor. Su alma se lo pedía.

Decían que un Night Fury era la cría del relámpago y la muerte misma. Así fue como se sintió tenerlo dentro de él. Hiccup murió poco a poco, su cuerpo roto sometiéndose, mientras que su Sál renació.

Pero, el dolor no duró para siempre.

Hubo un momento, un punto, donde el dolor soldó los pedazos rotos, el fuego de sus Sál haciéndolos cenizas.

Después, la voz de Hiccup regresó, y con ella, un alarido de éxtasis.

Las asperezas del acto se pulieron. Las alas de Toothless lo cubrieron en cuerpo y alma, y la paradoja lo desmoronó. Sintió los celos de sus amantes con cada punzada de sus cuerpos. Sintió la ira de su amante con la fuerza de sus embestidas, obligando a su cuerpo diminuto a recibirlo, a disfrutarlo. Mío-Mío-Mío sellaba con cada giro. Algo oscuro y tan primitivo como Toothless lo había advertido surgió entre las profundidades de su Munr. La esencia más neta del dragón lo poseyó, incoherente con posesividad e indiferente a las limitaciones que el cuerpo de Hiccup, podría representar.

El aliento le faltaba, no había suficiente para articular palabras concretas. "¡Ugh, ugh— Tooth—Ugh, ugh!" Sí-sí-sí-sí-sí.

—Su sangre, su piel, su olor, cada cabello. Todo lo pertenecía. Furious merecería la muerte si intentaba tocarlo una vez más. Toothless le daría la muerte segura, la muerte de la que no podría sobrevivir. Furious nunca sabría que Hiccup era insaciable, siempre retando por ser poseída con más poderío. Nunca conocería el tinte rojizo de su piel, después de ésta ser restregada contra sus escamas. Nunca conocería el tono chillante con el que Hiccup expresaba su placer.

—Donde Furious había atravesado con su violación, Hiccup sintió reverdecer, el fuego purificando con la misma suavidad del agua fresca de las hojas del Skirn. La marca de Thor no fue necesitada; la marca del Night Fury era la única que tenía lugar. Hiccup no podía huir más, no podía divagar. Su mente se flechó en la actualidad, en la dureza de Toothless acabando con la blandes de su interior. Azul-Azul-Azul-Purpura-Purpura-Purpura. Sí-Sí-Sí-Sí. Toothless era el único destinado para él. El único…

Embestida. Gemido.

Impacto de piel contra piel. Lodo bajo sus uñas. Sangre manchando sus pezuñas.

Borrón y cuenta nueva.

Del dolor vino la elación de volver a empezar. Sus Sál se reencontraron, besándose con la pasión que sus dueños manifestaban de manera más cruda. Temblaron juntas, pero de gusto, sus alas convulsionando con el inicio de su culminación.

El clímax estuvo atado a la unión de sus cuerpos. Hiccup sintió a Toothless enroscarse hasta lo más profundo de su cavidad, fuego liquido comenzando a llenarlo. Hiccup surgió de entre la cueva corpulenta del Night Fury, tragando aire de la noche. En shock. Reducido a una cría recién devuelta a un nuevo mundo.

No hubo recuerdos del pasado en esta ocasión. Sólo el presente.

"Toothless." Hiccup jadeó, mientras su propio regazo encontraba alivio bajo su mano, ofreciendo exquisita presión. Su miembro cedió ante sus insistentes caricias, y su semilla manchó sus yemas, la tierra, cerrando con el ciclo. "¡Mmmmm! Toothless—Toothless—Toothless."

Su Munr era algo más sobrenatural que una criatura alada. Franjas marcaron la tierra, sus pezuñas desnudando la vegetación. Una expulsión de plasma asemejó el desenlace de su copulación. Un Night Fury rugió ante la faz del firmamento, reclamando de vuelta lo que era suyo.


[+][+][+]


Horas después, Hiccup flotaba sobre la superficie de la laguna, nadando con flojera. Toothless lo observaba desde la orilla.

No podía apartar sus ojos de la piel húmeda. Con su trompa continuó peinando los cabellos mojados del humano, mientras su propia cola se sumergía al agua, jugando con el gancho de Hiccup.

Entonces, una rapsodia de cuernos desconocidos, retumbó por la tranquila madrugada.

Las orejas de Toothless se levantaron, inspeccionando el origen. Era un llamado de cuerno de vikingo.

Hiccup se sostuvo de su cuello para salir de la laguna, su pequeño rostro frunciéndose con sospecha. "Ese cuerno… No lo reconozco."

"¿Ataque sorpresa?"

Hiccup exprimió sus cabellos. "Por Odín, ¡espero que no!"

"Dagur no sabe detenerse."

Otro juego de cuernos se unió. Señal de más barcos acercándose a Berk.

Aquellos llamados, obtuvieron una reacción más positiva de su Munr, las sombras de preocupación transparentándose a una risa sorpresiva. "¡Oh, wow! ¡Vaya que las noticias viajan rápido!"

"¿A qué te refieres?"

Con una palmadita y un beso en la punta de su trompa, Hiccup siguió refugiándose en el misterio. Toothless nunca lo había visto comenzar a vestirse tan rápido, en lo que tenía de conocerlo. "Em, sólo digamos…" La cabeza pelirroja saltó del agujero de su blusón, y con ella un guiño picarón. "que no me quiero perder la cara de Camicazi, por nada del mundo." Cuando prosiguió con sus pantalones, el tonto terminó en el suelo, enredado con sus propias piruetas apresuradas. Aun así, Hiccup no dejó de sonreír. Toothless lo ayudó a levantarse con una de sus piernas. Hiccup lo agradeció con un burlón ataque de cosquillas a sus escamas. "Reencontrarte con tu ex-prometida no es ocurrencia de todos los días, después de todo. ¡Mucho menos cuando se trata de una princesa de Uglithug!"


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Continuará...

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NdA: Lo siento por la laaaaaarga espera. Sin embargo, ya saben, la maldita vida real XD. Si les interesa saber sobre la ex de Camicazi, les daré una pista: Es alguien muy "Berrinchuda." Pregúntenle a Sta Fantasía. Ok, no. Pero, si es que adivinaron bien, es otro personaje de los libros. Muy sexy, grrrrrr. Esperemos que despierte a Astrid de sus laureles…

A xxxIloveKISSHUxxx: ¡me siento tan apenada por haberte obligado a escribir doble review! ¡Lo siento! Maldito FFNET y sus errores. Te escribí más lemon en disculpa. (cara de borreguito) Muchas gracias por tu apoyo, ¡y me alegra mucho que este fic te guste tanto!

No tengo tiempo para contestar sus hermosos reviews a los no-logueados, literalmente estoy en la mitad de mi mudanza, jajajaja. Sólo quería apresurarme a subir este capítulo antes de ocuparme más. ¡Gracias por leer, de antemano!

Skirn: Ritual de bautizo vikingo utilizando con sus bebés.