"Munr."
Por B.B. Asmodeus.
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Fandom: How to Train Your Dragon, 1 & 2, Dragons: Riders/Defenders of Berk, Novelas de Cressida Cowell.
Parejas: Hiccup/Toothless, Tuffnut/Snotlout, Astrid/Camicazi, Ruffnut/Cloudjumper, y Eret/Stormfly.
Rating: Mature.
Categorías: Romance, Humor, Drama, Suspenso, Temas Espirituales, Hurt/Confort, Semi-Fusión con los Libros, Acción/Aventura. Lemon. Uso de mitología y lenguaje Nórdico.
Sinopsis: Post-HTTYD 2. Justo cuando Hiccup y Astrid están a punto de contraer nupcias, un ritual de una vieja espiritista vikinga expone una dura realidad a la pareja—el alma de Hiccup ya le pertenece a alguien más. Sin embargo, el aceptar Hiccup este hecho, tan sólo será el inicio de su nueva aventura.
NOTA IMPORTANTE: Por asuntos de continuidad, recomendaría que repasaran los Capítulos 9 y 10 antes de proseguir. Para refrescar ciertos hechos importante de la trama de Dagur. Si lo desean.
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XVI.
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"El día llegará,
en el que tendrás que alzarte sobre los demás,
y demostrar que tu espíritu nunca morirá."
-Imagine Dragons.
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"O las noches se están vuelto más frías, o yo más viejo." Hiccup dobló su cuerpo en dos, en plena acción de estiramiento. Cuando sus dedos tocaron la punta de su bota y el frío metal, se reincorporó, ignorando los gorgoteos burlescos de Toothless. Lo más triste del asunto fue que Hiccup no estaba del todo bromeando. Acampar en el bosque ya no era tan fácil como antes. Su pierna dolía con más recalce con cada invierno que transcurría. El calor corporal de Toothless solía ayudar, pero esta noche en específico, ni los masajes continuos que Gothi le había enseñado habían dado mucho resultado bajo los dedos de Hiccup. "Agh. Necesito un baño. Bien caliente. Siempre ayuda." Sobando sus rodillas, Hiccup no pudo esconder su mueca de molestia.
La trompa de Toothless olfateó el apéndice en cuestión. Los dedos de Hiccup viajaron de sus huesos quejumbrosos, a las escamosas fosas nasales. La respiración del dragón le otorgó calidez a sus dedos fríos. Era raro que se levantaran justo después del amanecer, pero ambos estaban conscientes de que hoy sería un día ocupado y pesado.
"Fuiste Inquieto. Toda la noche."
Por culpa de las pesadillas. Pero, Hiccup no quería adentrarse en aquel tema. "No seas mentiroso. Caíste como piedra anoche. ¡Estabas muerto al mundo desde que aterrizamos! Yo tuve que acomodarte para que no durmieras encima de tu cola."
"Estaba cansado."
"Lo sé. Que gracioso, la política parece cansar más que verdadero trabajo manual, ¿no?"
"He descubierto… No me agrada la po… Po-lí-ti-ca."
"Bueno, tu querías ser jefe de la manada."
"Pensé…" Un bostezo de grandes proporciones interrumpió al dragón por un momento. "Gruñir sería mi único requisito."
Hiccup había estado en el proceso de lavar su rostro con agua del lago, cuando escuchó el gimoteo. "Como todo macho primitivo." Le lanzó minimizados fulgores de agua hacia su trompa. Toothless la sacudió con gruñidos de falsa molestia. Ambos permanecieron quietos después del intercambio, contemplando los reflejos de sus personas en la superficie del lago. A pesar de haberse tratado de un día en separación, para Hiccup se sintió que no había conversado con el Night Fury en un mes.
No sería la primera ver que sus obligaciones los jalarían a polos opuestos.
Pero, eso sólo haría que la inevitable reunión fuera más enriquecedora. Sonriendo, Hiccup comenzó a desvestirse. "Toma un chapuzón conmigo."
"Agua demasiado fría. Tu pierna dolerá."
"Mantenme tibio, entonces."
Toothless trató de resistirse a la idea por un rato. Sin embargo, con cada pedazo de piel desnuda que se descubría, su terquedad fue perdiendo fuerza. Cuando la hora llegó, Toothless efectivamente se encargó de protegerlo del frio del amanecer, así como del frio de la tina echa por la naturaleza.
"Te extrañaba." Hiccup jadeó, manos enterradas en la orilla de lago, Sál hirviendo en elástica Comunión.
Toothless compartió una añoranza similar, confiando en la comunicación espiritual en lugar de sonidos primitivos a inadecuados. Le compartió a Hiccup lo sucedido en su reunión con los demás dragones. Lo transportó a aquel momento con facilidad, mostrando que tan diestro se estaba convirtiendo a la hora de manipular su lazo sobrenatural. Hiccup tomó su miembro recién despierto con una de sus manos, por debajo del agua, mente compenetrada con la de Toothless.
La división entre el placer carnal y la dimensión incorpórea de su Comunión cada vez se volvía más borrosa. Desde la última vez, desde que habían recurrido a una unión liderada por sus cuerpos para sanar sus almas, ni Toothless ni Hiccup, habían podido dejar de lado las necesidades de placer de su biología con tanta facilidad, durante la Comunión.
No que Hiccup se estuviera quejando.
Resultaba de lo más erótico, ser iluminado por el azul de su Munr entre el nacimiento de un nuevo amanecer. Los arremates del cuerpo del Night Fury lo arrastraban junto con el ritmo de las oleadas de lago, encontrando refugio en la parte trasera de su jinete. Aun sin penetración, Hiccup gemía con cada duro contacto, trabajando en dirección contraria para brindar la estimulación que su frigg anhelaba.
Las cicatrices de Furious aún eran palpables. Pero, ninguno de los dos se atrevía a tocarlas. Las dejaban ser.
Fue un momento de Comunión sin mucha prolongación, meramente un antídoto para su mutuo cansancio. Una llamada de alerta para terminar de despertar. Una probadita lo que, en verdad, compartirían después de cumplir con su siguiente misión.
"Quiero tomarme tiempo contigo." La Sál de Hiccup susurró con cuerdas doradas.
Tiempo, era algo que no tenían en estos momentos.
Hiccup quería… Quería hacer muchas cosas con Toothless que requerirían paciencia, tranquilidad y aguda atención. Todavía faltaba mucho para que la sed de investigación de Hiccup fuera saciada. Toothless estaba lleno de secretos aún.
"¿Otra Luna-De-Miel?" Fue el dulce ronroneo plantado sobre su sien. El dulce desenlace se aproximaba con acelerado deseo y Toothless se preparó con ambas patas delanteras sobrepuestas en las del humano. "¿Sólo Tú y Yo?"
Atrapando el firme miembro del dragón entre sus muslos, Hiccup reafirmó lo dicho. "Sólo tú y yo." Proporcionó el perfecto túnel para que la pasión de su Munr tuviera un delicioso escape. Así también fue como Hiccup disfrutó de su propia recompensa. Gimió cínicamente su deleite directo en la larga cabeza del Night Fury, mientras su semilla se perdió entre la jaula liquida que los sumergía. Sus muslos se tensaron con más propósito, para remolcar a Toothless junto con él.
Violeta envolvió sus Sál, un clímax electrizante alineándose entre los dos.
Toothless lo cubrió en calor líquido bajo el agua, y en lamidas de instinto pasional, en la superficie.
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Su Raincutter murió poco después de aterrizar.
Dagur siguió caminando entre las cenizas, dejando a la agonizante criatura atrás. Los Berserkers a su mando se expandieron por el territorio con movimientos descoordinados una vez en tierra firme, poseídos por el hambre y la sed. Dagur los dejó ir. Quería estar solo.
Se adentró al centro de la Isla. Hacia los restos de la selva podada que había simbolizado el palacio de aquellas amazonas ladronas. En alguna parte de la Isla, el fuego todavía continuaba.
Perdió su casco en algún punto de su trayectoria. Aun así, la mitad de su cabeza amenazaba con explotar.
Caminó, caminó, caminó, hacia la oscuridad de la madrugada y la eterna niebla plateada tejiéndose en su mirada.
Cuando no pudo más, se tumbó de rodillas.
Había perdido a Furious. Había perdido Berserk.
Había perdido a más de la mitad de su armada.
Cuando levantó su rostro, dejó salir un alarido. Un reclamo a los Dioses. Posteriormente, hundió sus dedos sobre sus cabellos, deshaciendo la trenza, y todo rastro de orden en su persona.
"He estado esperando por un buen rato."
Dagur gruñó. Odiando que alguien lo hubiera presenciado de esta manera, se apresuró a reintegrarse. Se dirigió hacia la dirección de dónde había provenido la voz. La iluminación de una antorcha le dio un aspecto tenebroso, a un rostro que ya era escaso de encanto.
Rodando sus ojos, el jefe Berserker escupió sobre la tiza. "No sabía que teníamos una cita."
"Era más que obvio que volverías a este lugar con el rabo entre tus piernas. No tienes otro tipo de refugio." Algo parecido a asombro se manifestó en aquel entrecejo. "Así que tu reputación te preside: Todo lo que tocas sí se vuelve mierda."
Dagur no tenía la paciencia para ningún tipo de regaño. "¿Qué puedo decir? Es una habilidad especial… No vi tus barcos por ninguna parte."
"A diferencia de ti, yo sí uso discreción en mis planes. Están cerca, pero bien escondidas." El hombre estaba arropado hasta el mentón con piel de oso. Su usual melena de gruesas rastas estaba atada por detrás de su nuca. Tener aquel rostro rotundamente más descubierto, no lo hacía más bonito. El número de cicatrices enmarcando aquella piel, ciertamente se habían multiplicado, desde la última vez que se habían encontrado. "Hmm. ¿Qué te hace pensar… que te permitiré asilo?"
Dagur dejó su boca colgar. Una parte de su ser, no se sintió sorprendido de la traición. La otra, sin embargo, quiso volver a gritar al firmamento en desesperación. "Yo te otorgué estas Islas. Si no fuera por mi ayuda—"
"El trato era el intercambio de las Islas Bog-Burglar por mis conocimientos. Que tu pobre ejecución de mis lecciones te haya explotado en tu cara, no es mi problema. Yo cumplí mi parte. Además, la mitad de mi armada se encargó del asedio. La otra mitad eran tus hombres, y por lo que veo, tú ya te encargaste de reducir aquella cantidad."
"No puedes correrme."
Aquel rostro permaneció inmutable. Duro. Todo en sus facciones, comunicó un ser clínico. "¿Ah, sí?"
Dagur pensó rápido. Necesitaba tiempo para reagruparse. Era degradante, pero un hecho. Tenía que encontrar un nuevo blanco, con el cual negociar. ¿Pero qué? ¡Ese maldito de Hiccup se había encargado de despojarlo de todo lo que tenía de valor!
Hiccup.
Dagur apretó sus puños. Su mano derecha había sufrido quemaduras del fuego de Furious, y ardió cuando la piel fue estirada. Otra marca que tendría que vestir de su Bestia. "Ah. Puedo… puedo darte…" No había tenido visiones desde la última que había envuelto el ataque de Hiccup a Berserk. Sin embargo, Dagur estuvo obligado a improvisar. "Hiccup viene tras de mi… junto con el Seadragonus. Ambos quieren venganza. Como tú. ¿Cierto? Puedo darte a Hiccup. No tiene idea de que estás aquí."
Más que la mención de Haddock, fue la palabra Seadragonus lo que obligó al interés de su negociador. "¿Lo has visto?"
Dagur se cruzó de brazos, exponiéndose como el arrogante Berserker que no sentía realmente en aquellos instantes. "Tan claramente como cuando vi la caída de Grandísima Bertha."
"Mnh." Fu el neutro gruñido.
Justamente cuando Dagur se consideró a salvo, al filo de ser aceptado, el actual encargado de su destino, decidió tirarle otra curva peligrosa.
"¿Cuándo?"
"Eh… ¿Cuándo, qué?"
"¿Cuándo llagará, Hiccup Tercero aquí?"
"Ah. Pues… verás… mis visiones no suelen ser tan exactas…"
"¿Cuándo?"
Dagur deseó que la plata corriendo por sus venas pudiera auxiliarlo en esos momentos. ¿Cuándo, cuándo, cuándo, cuándo? Por esta razón, Dagur detestaba las constantes preguntas, las turbias maneras con la que los vikingos como Hiccup solían racionalizar todo. ¿Qué había de malo, con simplemente dejarse llevar con lo que los Dioses te arrojaran? Dagur era un ser de símbolos. Un alma (¡Ja!) de las viejas tradiciones, donde sólo el más fuerte sobrevivía.
Y para sobrevivir, mentir siempre era una opción. "Hiccup estará arribando a las Islas Bog-Burglar en…"
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"Zarpamos en una semana." Valka anunció, antes de tomar de su té. "Gobber se está encargando del inventario de armas. Es tiempo suficiente para darle a Bertha una recuperación justa, y a nuestros hombres y mujeres oportunidad para entrenar."
Observó a su hijo y a Eret compartir una mirada de consideración, desde el otro lado de la mesa. "Nosotros, en dos días."
Eret se ahogó en pleno trago de jugo. "Ugh—¿Qué? ¿Dos miserables días?"
Valka miro desaprobadoramente a las tácticas sucias de Hiccup, y con cierta culpa, el muchacho intentó ayudar a Eret con su garganta atorada, dándole golpecitos en su espalda. "Sip. No tenemos tiempo que perder. Toothless ya ha organizado a los dragones. Yo ya he organizado a mis hombres. ¿Para qué esperar más? Entre más rápido hagamos esto, más rápido podríamos ofrecernos de ayuda en las Islas Bog-Burglar después, ¿no crees?"
Valka intentó imaginar como Stoick decidiría su plan de ataque en una situación como esta. Intentó—con lo poco que había re-conocido de su marido durante su breve reunión—visualizar lo que el hombre diría de las decisiones apuradas que Valka y Hiccup estaban tomando. ¿Aprobaría de ellas? Valka y Hiccup eran demasiado parecidos, y Valka comenzaba a darse cuenta de que no era algo bueno. Si consideraba al Stoick con el que se había casado, entonces Valka se orillaría por un sí. Aquel Stoick no había sabido de razón, sólo ataque constante.
No obstante, aquel hombre con el que se había reencontrado, había sido diferente. Stoick había cambiado. Había aprendido a ceder, a escoger retirada para mantener la paz. El hecho de que el hombre no había querido cruzarse en el camino de Drago desde el comienzo, lo demostraba. Cuando Valka había perdido los estribos durante el ataque a su Wilderbeast, Stoick había sido la fuente de calma. De frío raciocinio y total comprensión. "Dime lo que quieres hacer." Le había murmurado con completa devoción.
Una devoción, con la que Valka no había sabido qué hacer.
"Tenemos otro problema."
Ante eso, los dos chiquillos dejaron su duelo de tenedores, sus cabezas girando hacia Valka. "¿Otro? ¡Ugh, apenas está comenzando el día!"
Valka descansó su mentón sobre sus manos entrelazadas. "Hiccup. Necesitas hacerte cargo de la Ceremonia Funeraria en Honor a los Caídos de las Islas Bog-Burglar."
"Oh." Inmediatamente, toda broma desapareció de su hijo. Valka no pudo evitar el surgimiento de orgullo naciendo en su pecho. Al verlo tan solemne, Hiccup aparentó completamente su edad. "Ya veo. ¿Cuándo quisieras que se realizara, Ma'?"
"Preferentemente, antes de que el entrenamiento consuma el tiempo de todos. Este atardecer sería lo ideal."
Hiccup tragó saliva. Bajó su mirada a su plato. Suspiró con pesadez. "Está bien. Hablaré con Camicazi."
Valka sonrió. Estiró una mano para tomar una de su hijo, brevemente. "No sé si tu padre alguna vez te lo mencionó…" Su sonrisa se alargó.
La curiosidad de Hiccup fue picada, e impaciente. "¿Qué? ¿Decirme qué? ¿Porque te ríes?"
Para alargar la tortura, Valka se encargó de pelar una naranja, mientras continuaba. "Oh, no es nada, en verdad."
"Oh, vamos, Ma', no hagas eso. ¡Comparte el chisme!"
Eret dejó su tocino para interrumpir. "Si no quiere decírselo, compártalo conmigo. Así tendría material con el cual usar en su contra."
"Ah, no, no, no—"
"Poco después de mí, Bertha también dio a luz a la Princesa. En aquella época, nuestras relaciones políticas con las Bog-Burglar eran bastante unidas, así que no fue inesperado que por una época, corrieran los rumores de un futuro matrimonio entre tú y la Srta. Camicazi."
Eret comenzó a carcajear. "Oooooh, sí. ¡Sabía que sería algo jugoso!"
"¡No puedes decírselo a Astrid!" Hiccup le apuntó con su cuchillo al pirata. "Por favor, no, Eret. ¡Ni una palabra, te lo ruego!"
"Oh, canto de ángeles." Eret saboreó los suplicios con una expresión de completa satisfacción. "¿Tus ruegos? Completos cantos de ángeles para mis oídos." Ignorando las continuas amenazas de su líder, Eret se dirigió hacia Valka. "¿Qué sucedió al final? ¿Por qué no logramos hacer de Hiccup una sensual amazona?"
Valka sencillamente se encogió de hombro. "No lo sé. No me quedé en Berk el tiempo suficiente para averiguar por qué Stoick y Bertha cambiaron de parecer."
"Yo les diré lo que sucedió." Hiccup golpeó la mesa juguetonamente para atraer su atención. Entonces, hizo algo totalmente irreverente. Con sus manos acomodadas en su pecho, el joven simbolizó a dos partes anatómicas que toda mujer tenía, sin importar el tamaño. "El problema fue que yo nunca tuve senos."
Valka sintió rubor recurrir a sus mejillas. Había deducido lo mismo al ver el comportamiento de la Princesa Tantrum alrededor de Camicazi. Y las Bog-Burglar, desde años atrás, ya habían tenido cierta reputación… El joven Eret, sin embargo, peló los ojos al adquirir tal conocimiento por primera ocasión.
"¿En serio? Huh. Interesante." El joven le lanzó una mirada al pelirrojo. "Pero, mi pregunta sigue de pie. ¿Por qué no? Hiccup pudo haber usado rellenos, y listo."
"Un insulto más a mi hombría, Eret—"
"¿Y me dejarás aquí, en vez de llevarme a tu misión suicida?" Fue la tremenda esperanzada pregunta.
Hiccup sonrió de oreja a oreja. "Claro que no. Aunque, veamos. Mmm, supongo que podría asignarte como pareja de entrenamiento a Ruffnut, tu más grande fanática."
Eret lució totalmente temeroso. "No. No te atreverías…"
"¿Oh, también dudas de mis capacidades? ¿Otro insulto disfrazado hacia tu Jefe?"
Valka decidió intervenir por el bien de Eret. "De hecho, el entrenamiento de la Srta. Thorston ya está a cargo de alguien más."
"¡Aww, Ma!"
"¿Quién es la pobre alma en desgracia?"
Valka gesticuló hacia el espacio de su cocina, vacío de Cloudjumper. Toothless y Skullcrusher eran los únicos dragones hospedados, de momento. Hiccup captó al instante, y su rostro se pasmó entre sorpresa e interés, mientras Eret solo se limitó a fruncir su cejo en confusión.
"¿Hablas en serio, Mamá? ¿Ruffnut… y Cloudjumper?"
Valka ofreció dos gajos de naranja a los jinetes. "Querido. Siempre hablo en serio. ¡Oh! Eso me recuerda que prometí ayudarle a Cloudjumper en sus lecciones, en cuanto terminara mi desayuno." Valka se levantó del comedor, dejando el resto de la naranja en las manos de Hiccup. "Fue un placer tener desayuno con tan apuestos caballeros. ¿Podré asumir que mi cocina sobrevivirá sus pelitos inmaduros en mi ausencia?"
"Pffft, ¿cuáles caballeros, Ma'? Estás sobrevalorando bastante."
"Eh, yo no haría promesas…"
Valka roló sus ojos al techo. Luego, se acercó a Toothless. "Apenas se puede creer que entre los dos no puedan reunir suficiente disciplina." Con un bufido hecho promesa del Night Fury, Valka se sintió más tranquila. Por proteger su cesto de salmones, Valka sabía que Toothless protegería de su choza hasta la muerte. "Hiccup, por favor, no olvides ir con Spitelout para la planificación del funeral. Necesitas mandar a construir mínimo treinta drakkars pequeños para esta tarde, si es que no hay suficientes en la carpintería. Además, tienes que ordenar que se despeje el área de los muelles para la ceremonia."
Hiccup hizo una mueca. "¿Los muelles? ¿Los muelles, donde están los barcos de Alvin?"
"Exacto." El gruñido dramático representó la misma cantidad de entusiasmo que Valka sentía. "Tú lo trajiste a Berk, tú te encargas del hombre."
Alvin El Traidor, era posiblemente la última persona con la que Valka deseaba lidiar.
Menos mal, que ser Jefa traía beneficios.
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"¡No titubees!" Y la instrucción fue hecha junto con un lanzamiento de un escudo hacia su cara. Snotlout esquivó el movimiento justo a tiempo, solamente para ser víctima de una patada que lo derrumbó al piso. "¡Levántate, Jorgenson!"
"Por Thor, ¿qué no estás en recuperación? Tienes más energía que yo."
Camicazi le sonrió desde las alturas, ofreciéndole su mano para ayudarlo. "Tú fuiste quien pidió mi ayuda. No llores. Ahora, ¡toma tu escudo otra vez!"
"¡Pero, quiero usar mi espada!"
"Si no puedes defenderte de un escudo, mucho menos podrás hacerlo con una espada. No llores. Haz lo que digo."
Snotlout levantó el escudo y el ejercicio de persecución se repitió. Armados de daga y escudo, ambos se rodearon unos momentos para contemplar sus puntos débiles. Snotlout se esforzó por concentrarse. Analizó por dónde atacar. Las heridas de Camicazi la hacían blanco fácil de su costado izquierda…
Camicazi lo bloqueó fácilmente, cuando intentó hacer su movida. "No está mal. No me tengas lástima, Snotlout. Otra vez."
Otra vez. Y otra vez. Poco a poco, Snotlout fue perdiendo miedo. Se atrevió a golpear con más fuerza el escudo de madera gastada. Lentamente, fue aprendiendo a leer las aproximaciones de Camicazi, lo suficiente para escudarse en el momento correcto. Al inicio, le falló sincronizar su brazo derecho que sostenía la daga, con su izquierdo. Tomó más de cinco caídas y besos a la arena, para hartarse y poner todo de sí en el duelo.
No era el único que estaba besando el piso. La arena estaba siendo usada por otras caras conocidas. Snotlout no podía decidir si era bueno o malo.
Astrid y Fishlegs practicaban ejercicios similares a los que Camicazi había escogido, sin embargo, ellos sí habían avanzado hasta incluir sus espadas en duelo. Para la sorpresa de muchos, Fishlegs mostraba ser más que competente. -¡Pacifista, mi trasero! Hasta ahora, solamente Snotlout y Ruffnut habían sabido que tanto Ingerman escondía bajo esa cara de gusano de biblioteca. Pasar desapercibido no solo era una fachada para Fishlegs, sino un arte que había perfeccionado a través de los años. Y finalmente, el resto del equipo se estaba percatando de ello.
Ruffnut, Valka y Cloudjumper habían escogido la parte más alejada de la arena. Sin embargo, era obvio que la Sra. Haddock intentaba enseñarle a la chica a cómo no caerse sobre su carota al intentar trepar al enorme dragón. Hasta ahora, era divertido de presenciar, aunque bastante humillante para la chica.
Esquive.
Bloqueo.
Ataque de daga.
Caída.
Giro de cuerpo completo para alejarse del peligro.
"Bien, Jorgenson. Muy bien." Camicazi estaba sonriendo con arena ensuciando la mitad de su rostro. Su cabello había crecido durante este tiempo. Un ligero flequillo rubio caía sobre su frente, y dos trocitos de púas rubias tapaban las curvas de sus orejas. Había tomado prestado un atuendo de entrenamiento de la colecta que todos los chicos hecho para su favor, mientras que un traje hecho a su medida terminaba de ser manufacturado. Las botas de Ruffnut. El camisón textil de Hiccup. Los cinturones de Astrid. Un par de pantalones de Valka.
La daga de Fishlegs.
El escudo de la madre de Tuffnut.
Los protectores de antebrazos de la hermana de Snotlout.
Aunque, ¿todo este fuego renovado? Era total e irremediablemente de una Bog-Burglar.
Camicazi golpeó su escudo repetidamente. Cuando Snotlout no cedió al incesante asedio, y logró huir de los intentos por ser tumbado al piso, Camicazi tiró el escudo a un lado. Se le arrojó en ataque directo.
Snotlout no lo vio venir, así que ambos terminaron rodando por la arena en busca de dominancia. La riña se convirtió en algo tan intenso, que Astrid, Fishlegs, y otros vikingos, pausaron para admirar el espectáculo. Camicazi se levantó únicamente para patear un hacha pequeña para que Snotlout se defendiera, mientras ella se adueñó de su espada. Se abalanzó contra él, de nuevo.
Snotlout utilizó el pico del hacha para frenar la hoja filosa. Cuando Camicazi liberó su espada Snotlout aprovechó la oportunidad para reincorporarse.
Ambos se rodearon otra vez. Durante la lucha cuerpo a cuerpo, el escudo le había rozado el rostro a Camicazi. Un moretón se estaba tatuando en su piel. Estaba sonriendo.
"¿Quieres usar tu espada? Muéstrame que estás listo."
Snotlout escupió el piso. Nunca admitiría que sangre estaba entre mezclada con la saliva.
Tuffnut escogió ese momento para entrar a la arena. Snotlout no pudo escapar de la revelación, porque el Thorston estaba justo en su línea de visión. Cargaba equipo de combate junto con Eret, y ambos se estaban riendo.
Snotlout recordó la maldita junta de la noche anterior.
Una desconocida fuente de enojo lo invadió.
Su contraataque hacia su maestra fue tan inesperadamente pasional, que Camicazi mostró su sorpresa con cejas alzadas. Ambos forcejearon con sus armas. Snotlout finalmente actuó con ritmo, enfrentando todos y cada uno, de los lanzamientos de la espada de la Bog-Burglar, en una larga y buena racha.
"Si termina matándose por culpa de los romanos, ya sabes con quien me las cobraré."
¿Por qué? ¿De qué había estado hablando, Ruffnut? Esto no era culpa de Snotlout.
Embestida de espada contra hacha. Rechinado de metal.
Tink-tink-tink. Tink-tink-tink.
Cuando Tuffnut había anunciado su decisión, Snotlout había sido el más sorprendido después de Ruff. ¿Quién hubiera podido predecir algo así?
La danza de la espada de Camicazi casi rozó su estómago. Snotlout lo sumió en pánico. Decidió cambiar de destino, hacia donde su escudo abandonado había caído.
"¡Ni lo pienses!" Camicazi le acorraló el camino. "Jorgenson, haz llegado lejos. No me decepciones ahora, gordito."
"¡No estoy gordo! ¡Es músculo!"
Camicazi mostró su dentadura. "Vamos, hasta Hofferson estaba luciendo bastante impresionada. No pierdas tan rápido el respeto que te estás ganando."
Snotlout levantó su mirada hacia la silueta de Tuffnut. El chico se había percatado del duelo, y se estaba acercando por su cuenta. "Me importa un bledo lo que Astrid pueda pensar de mí."
"Pero, sí te importa lo que alguien piense de ti. Lo puedo ver en tu cara. Quieres lucirte frente a alguien." Por las barbaridades de Loki, ¿por qué las mujeres solían hablar con tanta confianza? ¡Y lo llamaban a él, arrogante!
Se sintió atrapado. Y no le gustaba. Atrapado, inútil, cautivo de alguien más. Por un segundo, la caricia fantasma de Dagur sobre su rostro, fue algo real e igual de escalofriante. "En otra vida… hubiéramos sido hermanos."
-Nunca. Snotlout acometió con el hacha y un grito de batalla. -Nunca seré tu hermano, monstruo. Su visión se nubló entonces. Plata-plata-plata delineada de rojo se presentó frente a él. Atacó. Realmente, atacó.
En segundos, fue Camicazi la que esquivó un golpe bajo, su uniforme sufriendo de una ligera cortadura. Snotlout sabía que la chica no podría durar mucho tiempo en mostrar las dolencias de sus heridas. Dio guerra directa, lloviendo impactos de su hacha con el objetivo de cansarla primero.
Este duelo había dejado de ser simple entrenamiento.
"Sé lo que quieres hacer." Camicazi gruñó entre dientes. "¡Y estoy orgullosa!" La chica se miró obligada a retroceder lentamente. Hacia la dirección donde Astrid y Fishlegs observaban.
Snotlout dio otro grito al unísono de una embestida del hacha. La espada de la Bog-Burglar se enganchó en busca de proteger su costado vulnerable. Snotlout sonrió cuando la chica casi tropezó, por torcerse tan rápidamente en tan poco tiempo de recuperación.
Sin embargo, la victoria duró poco. Justo cuando Snotlout se tomó un segundo de deleite, Camicazi se encargó de darle una patada en el estómago. Snotlout perdió el equilibrio, y con ello, su momentum.
Camicazi lo tuvo en el suelo en un pestañeo, el filo de su espada custodiando la suave textura del mentón de Snotlout.
Hubo un largo silencio de parte de todos los presentes. Los jadeos de los combatientes fueron el único sonido.
La espada se apretó unos milímetros. Snotlout no tenía espacio al cual retroceder.
"Sé a quién viste, justo ahora." Se le susurró. De a tan corta distancia, la fiebre por batalla brillando en los ojos de Camicazi fue algo de lo que Snotlout no pudo escapar. "Yo también lo veo. Cada noche."
De repente, Camicazi se le quitó de encima. Snotlout se aguantó las ganas de sobar su piel. Lentamente se levantó del piso de la arena. Extrañamente no se sintió avergonzado por haber perdido.
Todo lo contrario, pareciera que había conocido un nuevo lado de sí mismo, que ni Snotlout había sabido que tenía en su cuero.
Cuando unos gavilanes plateados—muy bien conocidos—fueron presentados en su cara, Snotlout levantó su rostro en sorpresa.
Camicazi sonrió. Extendió la espada envainada a su dueño. "¿Por qué me ves así? No hemos terminado, Snotlout. Apenas comenzamos."
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"No hay excusas, Alvin. Necesito que se muevan de aquí. ¡No tengo tiempo para tus caprichos!"
"¡No voy a mover mis barcos sólo porque el principito de Berk no tiene modales!"
"Siempre has sabido que muestro lo peor de mi cuando se trata de ti." Hiccup se sentía de lo más tonto, gritando desde el muelle, mientras Alvin gritaba por la borda de su drakkar. "¡Es sólo por una noche! ¡Dioses, no sabía que estuvieras tan encariñando con nosotros!"
"Mover mis barcos tomará todo un día, chiquillo." Alvin anunció, bastante orgulloso con su deducción. "No sería tiempo suficiente para que hicieras esta fiestecita tuya."
Hiccup apretó sus puños. "Puedes burlarte de mí todo lo que quieras, Alvin. Pero no te atrevas a insultar el significado de este tipo de ceremonia. No después de haberte beneficiado de las pérdidas materiales de las Bog-Burglars."
Alvin alzó sus narices. "Tenías que pagarnos con algo, chico. Lo sabes."
Hiccup lo sabía. Le daba asco admitirlo, pero había sido obligatorio darle un tipo de remuneración a Alvin y los Exiliados por su ayuda. Venganza podría haber sido divertida, pero no pagaba los daños de artillería, y la perdida de hombres que Alvin había sufrido en Berserk.
"Te hemos compartido medicina, atención a tus heridos, de nuestra comida y de nuestra bebida, Alvin. No has resultado tan barato."
"Te diré algo, haré lo que me pides, con una condición."
Oh, no. Hiccup dio un paso hacia atrás. "¿Condición? ¿Qué clase de condición?"
Alvin no fue tan veloz en articular su propuesta. Aclaró su garganta en tres ocasiones antes de continuar. "Bueno. Me enteré—no de ti, ciertamente, mocoso, porque ya hemos establecido que no tienes modales—pero de otras personas, de que… Valka está viva. Que ha estado viva, todo este tiempo."
Hiccup continuó mirando al Exiliado con sospecha. "Cierto. ¿Y qué?"
"Me dicen que ella es Jefa ahora. En lugar de Stoick."
"Sí, sí. ¿Y qué?"
Alvin se apoyó en la borda de madera en fornidos brazos. "Dile a tu Jefa que venga ella en persona a pedirme este favor, y lo haré."
Miras nomás, las agallas del sujeto. "No estás en ninguna posición para hacer demandas. No soy tu sirviente, Alvin. Te estoy diciendo que te moverás en los siguientes treintas minutos de los muelles, y lo harás, de una manera u otra." Si Valka hubiera deseado ver a Alvin, no hubiera buscado la asistencia de Hiccup. Cuales fueran las razones de la evasión, Hiccup las respetaría.
"¿Oh, sí? ¡Mírame como tiemblo! Y si no quiero, ¿cómo me moverás, eh?"
Así fue como Hiccup cambió de humor, en cuestión de segundos. Alvin había hecho la pregunta mágica. Hiccup estiró sus manos entrelazadas por encima de su cabeza, haciendo tronar sus dedos. "Estaba esperando justamente, a que me preguntaras eso." Con un agudo chiflido, Toothless fue llamado. El Alfa brincó a su lado de inmediato. Toothless lució perfectamente satisfecho con su persona, tras realizar un rugido al firmamento.
Para cuando el cielo fue cubierto por más de veinte diferentes tipos de dragones, todos de gran tamaño debido a la raíz del problema a tratar, Alvin gruñó como infante en plena rabieta.
"Todo será más fácil si no te resistes, Alvin." Hiccup tenía que embarrarle su victoria en su cara. Era innato de él, cuando se trataba del Marginado. "¿Además? Nos vamos en dos días, será mejor que tus hombres vayan rompiendo lazos con la comodidad de mi pueblo."
"¿Mi pueblo? Vaya, vaya. Alguien ha estado alimentado tu ego, abedejo."
"¡Lalalalala, no te escucho! ¡Estoy muy ocupado con estas sogas, que tendrás que aceptar cuando te las lance! ¡Uuups, yo te advertí!"
Cual haya sido la larga composición de palabras sucias que Alvin había preparado en su honor, se perdieron entre la bofeteada de sogas que tumbaron al enorme hombre al otro lado de la borda.
Hiccup besó las escamas del cuello de su Munr en agradecimiento. Un pendiente menos en su lista. "Ordénales que se lleven los barcos al este de la Isla, donde ya están anclada la armada de la Princesa UG, grandote. Tengo una carpintería que visitar lo más rápido posible."
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Una flecha fue lanzada.
No dio en el blanco.
Astrid respiró hondo. Tomó otra flecha. La flexionó en su arco.
Rebotó del blanco hecho de paja.
Astrid sacudió su cabeza.
Se agachó por flecha.
—El sonido de sus pantalones siendo rotos, partidos con una debilidad que simbolizaba los deseos de su dueña.
Astrid lanzó otra flecha. No dio en el centro, pero estuvo más cerca que las demás. Usualmente, no apestaba tanto en su puntería. Pero, hoy…
—Mordiendo sus dedos para evitar hacer ruido. Temerosa, avergonzada. Sin idea de lo qué estaba haciendo.
La flecha fue lanzada con torpeza. Esta vez, no se molestó en ver el resultado. Cerró sus ojos.
Imaginó una palma de uñas mordidas colocarse en su vientre, acompañada de una mujer tan sigilosa como un gato. La imaginó llegarle por detrás, para reír en su oído.
"Astrid, ¿cierto?"
La fantasía se desvaneció. Astrid abrió sus ojos. Sabía que aquella voz no le pertenecía a ninguna Bog-Burglar. "Princesa Tantrum. Puedo marcharme si desea utilizar el campo." A diferencia de la arena, los Hairy Hooligans solían utilizar diferentes puntos en los bosques de Raven Point para practicar su arquería. La quietud de la naturaleza ayudaba a la concentración.
"Nada de eso. Me gustaría la compañía." Tantrum vestía ropas más adecuadas para entrenar, sin embargo, aquellas largas cadenas de oro aun colgaban de su cuello. Aun cuando utilizó su arco, los ojos de Astrid fueron atraídos a las joyas preciosas que adornaban sus dedos finos. Todo en Tantrum O'Ugerly gritaba realeza. "¿Lista para la batalla?"
Astrid parpadeó. Cuando miró a la Princesa dar en el blanco en su primer tiro, su fuego por dar batalla, regresó. "Más que lista."
Fue el turno de Astrid. Sacó la siguiente flecha. Apuntó.
—Nunca había besado a una mujer. Nunca había imaginado el tipo de placer que la boca de una mujer podía ofrecer…
Liberó la flecha.
Dio en el blanco, besando la previa flecha de la Princesa.
Astrid sonrió. Dejó el arco en el pasto para ir a retirar las flechas utilizadas. Al retornar, le ofreció la mitad de ellas a Tantrum. Observó cuidadosamente como la otra mujer tomó su turno.
En el blanco.
"Eres un chiquilla."
Astrid volteó a ver a su acompañante. "¿Perdón?"
Todavía viendo hacia el centro de paja, Tantrum repitió lo dicho. "No eres más que una chiquilla que no sabe lo que quiere."
"Incluso si fuera verdad, no sería de su incumbencia, Princesa." -Cálmate. Cálmate y cuenta hasta diez. No puedes pelearte con una Princesa. "Usted no me conoce. Para nada." ¡Apenas y podía pronunciar su nombre correctamente!
"Te vi anoche. Entraste a la choza de Hiccup III, y nunca volviste a salir."
Pánico fue lo primero que Astrid sintió. Pánico puro. Pánico que no se permitió expresar. "Otra vez, ¿por qué es de su incumbencia en donde me meto por las noches?"
"No podrás con ella, Astrid Hofferson. Es demasiado para ti."
Astrid rio. No lo pudo evitar. Conque de eso se trataba. "Los celos son demasiados mezquinos para la realiza, ¿no lo cree? Debería estar por sobre esas nociones tan infantiles."
"No me tomes a broma, niña—"
"Mi nombre es Astrid. Utilícelo, o es más, no lo use del todo, cuando no me vuelva a dirigir la palabra."
Tantrum bajó su arco hacia el piso. Se volteó hacia Astrid hasta que estuvieran enfrentándose. Con franqueza. "Todo este tiempo te ha querido tanto, que sólo como una ilusión será como te percibirá. Nada más. No podrás llenar sus expectativas. Será mejor que la dejes ir, antes de que otras complicaciones se presenten."
Astrid no podía creer lo que estaba escuchando. Entrecerró sus ojos en incredulidad. Abrió su boca en varias ocasiones, pensando en cómo retar de regreso sin cometer traición.
Finalmente, decidió irse por lo que realmente sentía. Se metió todo tipo de formalidad por donde el sol no brillaba. "Debe quemarte hasta el fondo, ¿no es así? ¿Qué Camicazi por fin haya obtenido lo que tanto ha perseguido todos estos años? Nada debe marcar tan firmemente, que tú ya no tendrás oportunidad con ella."
Honestamente, lo que Astrid había esperado como réplica, había involucrado más violencia.
Al contrario, Tantrum lució… casi triste.
"Eres valiente." Una sonrisa enigmática estiró labios pintados. "Espero que continúes siendo valiente, Astrid Hofferson."
"Um." Astrid sintió su cabeza dar vueltas por las reacciones tan extrañas. "Ser valiente no es algo que se pueda perder."
"Al contrario, solo se necesita un reto suficientemente intimidante para huir en dirección opuesta. Para Camicazi fue el hecho de sentar cabeza conmigo."
Genial. Ahora Astrid se sentía de lo peor. "Por favor, no haga esto. No quiero saber de su relación con ella. No es mi asunto. N siquiera yo quiero hablar de…" ¿De qué? Astrid no tenía ni la más mínima idea de lo que estaba sucediendo entre Camicazi y su persona. Apenas, había estado intentado procesarlo, antes de la incómoda visita de la Princesa. "No deseo hablar de este asunto. Le pido que no lo vuelva a abrir."
Para su continua sorpresa, Tantrum asintió solemnemente. "No deseo ser tu enemiga. Mucho menos en estos tiempos tan difíciles."
Astrid se encogió de hombros. "Entonces, no lo seremos. Estamos en el mismo lado, Princesa."
La UG aspiró hondo. Con eso, pareció revivir de su extraño comportamiento. "Dejaré de molestarte por ahora, Astrid. Tengo que prepararme para una Ceremonia, me imagino que tú también."
Astrid miró como la silueta voluptuosa de la mujer se fue retirando del campo. Después, la mirada de Astrid cayó a su antebrazo desnudo, todavía sosteniendo su arco.
Había una marca purpura cerca de su muñeca.
Astrid la cubrió en ridícula vergüenza. Sabía que no había sido originada por el entrenamiento con Fishlegs. Recordaba aun, la succión posesiva con la que aquellos labios habían…
"Basta, basta, basta. ¡Dioses, Hofferson, reacciona! No es la hora adecuada para esto. ¡Tienes un funeral al cual asistir!"
El atardecer llegaría en un par de horas. No tenía mucho tiempo para prepararse. Hiccup estaba haciendo su mejor esfuerzo por organizar el evento por sí solo, pero aun así, Astrid quería auxiliar en lo que faltara. Quería mantenerse ocupada.
Imaginó una palma presionando su vientre. Imaginó—Recordó la mordida sobre su oreja. Recordó las risas que la acción le había provocado.
Astrid sonrió lentamente. "Freyja. Ayúdame porque no sé lo que estoy haciendo. Y peor aún." —Verla pelear contra Snotlout la había hecho jadear en emoción. Había sentido su corazón acelerarse en admiración. Había apreciado cada ángulo de la Bog-Burglar en una nueva luz. "Lo que sea que esté sucediendo, no quiero que se detenga."
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Fin de Parte XVI.
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NdA: Wow. Sorprendentemente tuve que cortar este capítulo hasta aquí por no rebasar mis límites de estilo de escritura. El funeral (como algunos lo leyeron en FB) ya está hecho, pero hasta el próximo capítulo vendrá incluido. Todos tenían mucho que contar, jeje. Y semi-porno dragonezco para alegrar el alma. No desesperen, futuros capítulos enteros de Lemon se aproximan. Esa segunda Luna de Miel llegará. Por cierto, no, no ando metiendo Valka/Alvin. Simplemente me imagino que Stoick, Gobber y estos dos crecieron juntos. Debe ser interesante lo que piensen el uno del otro ahora.
Muajajajaja, ¿Quién será este misterioso hombre tiene el destino de Dagur en sus manos? No creo que haya sido tan sutil ._. ¡Galleta al que adivine!
