"Munr."
Por B.B. Asmodeus.
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Fandom: How to Train Your Dragon, 1 & 2, Dragons: Riders/Defenders of Berk, Novelas de Cressida Cowell.
Parejas: Hiccup/Toothless, Tuffnut/Snotlout, Astrid/Camicazi, Ruffnut/Cloudjumper, y Eret/Stormfly.
Rating: Mature.
Categorías: Romance, Humor, Drama, Suspenso, Temas Espirituales, Hurt/Comfort, Semi-Fusión con los Libros, Acción/Aventura. Lemon. Uso de mitología y lenguaje Nórdico.
Sinopsis: Post-HTTYD 2. Justo cuando Hiccup y Astrid están a punto de contraer nupcias, un ritual de una vieja espiritista vikinga expone una dura realidad a la pareja—el alma de Hiccup ya le pertenece a alguien más. Sin embargo, el aceptar Hiccup este hecho, tan sólo será el inicio de su nueva aventura.
Advertencias: ¿Muchos sustos? XD. ¡Lo peor de todo, es que no bromeo!
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XX.
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"Ya no siento algún temor. Porque nunca olvido hacia donde voy."
-MORBO.
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No.
Toothless, pensó No, sintió su sangre irradiar No, y su Sál rebosar con un escudo de NoNoNo.
Rugió.
¡Furious no lo haría, de nuevo!
Toothless atrapó a Snotlout de una pierna, sosteniéndolo de una caída inminente al mar. La nave todavía sufría del impacto, atascada en una contorsión peligrosa. Tuffnut, de alguna manera, había terminado colgando de las redes de emergencia que todavía vestía Skullcrusher.
El Seadragonus no venía solo.
"¡Reagrúpense! ¡Reagrúpense!" Comandó al Rumblehorn. "¡Protege a Heridos!"
Snotlout seguía pasmado, su mentón cayendo, mirando cómo de la cabeza que había devorado a Alvin, se fue revelando un masivo cuerpo.
"¡Snotlout! ¡Despierta!" Con su cola le tumbo el casco vikingo. "¡Arriba de mí! ¡Vuela conmigo!"
El joven no dio señal de superar su shock. Miró a Toothless sin enfoque, tratando de articular algún sentido.
"¿Qué demonios es ese monstruo?" Eret luchaba por balance en los aires, nuevo en este tipo de problemas que involucraban a Furious.
Tuffnut se tomó la tarea de responderle. "Ah, ya sabes, sólo un pequeño conocido de la Isla Berserk. ¡Nada de qué preocuparse, en serio! El Seadragonus prefiere sus almuerzos en tamaño Hiccup."
O tamaño Alvin.
"¿Seadragonus? ¿Este es el famoso Furious? ¿El dragón que nos quiere muertos? ¡No me siento tan reconfortado, Thorston!"
Snotlout sorprendió al mismo Toothless con su repentina recuperación. En un parpadeo, el vikingo estaba sujeto a su arnés con firmeza.
"¡Dejen de parlotear! Necesitamos reagruparnos de vuelta a la Isla! ¡No podemos dejar que Furious tome los dragones que hemos rescatados!"
Exacto. Toothless se avivó en revoloteo, sintiendo armonía cementarse entre él y Jorgenson. "¡Protege a Heridos con tu Humano!" Le ordenó a Skullcrusher. "¡Muestres No Miedo! ¡No escuches a Furious!"
Snotlout le indico prácticamente lo mismo a Eret, sin embargo le ordenó a Toothless volar cerca de Tuffnut. "¡Y tú!" Snotlout jaló del mellizo hasta desenredarlo y transportarlo encima de su lomo. "Tú vienes conmigo, necesitarás un dragón."
"¡Necesitaremos MUCHO MÁS que eso! ¡No estuviste invitado para la última barbacoa del Señor Furious!"
"Pues ahora, estoy despierto. No te preocupes." Toothless percibió el susurro, que definitivamente, no estaba dirigido a todo tipo de audiencias. "Yo te protegeré de dragones gigantes y homicidas. " Escuchar los sonidos delatadores de otro beso siendo compartido entre Jorgenson y Thorston, le hizo recordar a otro vikingo vulnerable a dragones homicidas.
"¡A la arena! ¡Hiccup!"
Snotlout lo frenó en seco. "No. Toothless, no. Hiccup está con más heridos. Si vamos por él, sólo le llevaremos más problemas." Con una palma que no era Hiccup, y una voz decidida que no le pertenecía a Hiccup, Snotlout acarició la frente del Night Fury para otorgar control.
Furious se había sumergido en el mar por el momento, pero el ejército de dragones que se le había unido desde Berserk, volaban en picada con un objetivo: el Fuerte. Toothless se apresuró hacia la Isla, rugiendo por Hookfang, y todos aquellos dragones recién liberados que podrían auxiliar. Snotlout no estaba equivocado, pero eso no le impidió mandar un mensaje de su Sál a la de su Munr. Una advertencia.
"¡HERMANOS!"
Toothless gruñó, escalofríos invadiéndolo, al escuchar aquella voz seseante romper en el firmamento.
"¡HERMANOS, DESPIERTEN!"
Múltiples alas se congregaron en la playa de la isla, siguiendo las órdenes de su nuevo Alfa de reagruparse. Toothless sentía su cansancio, su confusión, y su miedo. Serían blancos fáciles para los sermones del Seadragonus. Justo como en Berserk, Furious se aprovecharía de su vulnerabilidad mental, física y emocional.
"¡No escuchen!" Toothless aterrizó en lo quedaba de la torre de Sinister, justo en el corazón de su nueva parvada. "¡ÉL SÓLO QUIERE VENGANZA!"
Una larga trompa de escamas necrosas abrió la marea en dos, al asomarse. "¿Y qué es lo que tú quieres, pequeño Night Fury?"
"Thor, Loki y Odín. Ese dragón puede hablar." Snotlout susurró petrificado. "¿Por qué nadie me compartió el hecho de que este dragón puede hablar?"
"Arruina la sorpresa." Tuffnut susurró de regreso. "Ese tono tenebroso, ese tenor que hace que la tierra tiemble. Nada como el efecto completo por primera vez… Apuesto que un Seadragonus puede cantar como nadie."
"Son Míos." Toothless retó con dientes desnudados y vibrantes. "Son mi Gente. No los tocarás."
Furious observó a los dragones volando del lado del Night Fury, ladeando su trompa para utilizar ambos ojos. "He regresado por ustedes, hermanos. Como lo había prometido."
"Llegas Tarde." Toothless refunfuñó. "¿Dónde estaba él, cuando Romanos los lastimaban?"
"Bien dicho." Snotlout murmuró. "¿Oíste eso, Idioticus? ¿Demasiado ocupado durmiendo en el mar, para venir a ayudar a tus amigos?"
Los orificios nasales de Furious aspiraron en dirección de Toothless, y sus jinetes. "¿Dónde está… tu verdadero Humano?"
"No importa. No te le acercarás."
La banda de dragones de Furious jalaba de los romanos moribundos que permanecían en la playa. Se comportaban como bestias, conducidos por violencia pura, arrancando extremidades como si los soldados fueran muñecos de paja. Toothless les envió plasmas a los enemigos más cercanos para repelerlos. No fue suficiente para detener que la masacre se entendiera a los hombres de Alvin, quienes todavía seguían vivos.
"Tuffnut."
El mellizo miró a Toothless con sospecha. "Oh, no."
"Eres necesitado en Tierra. Necesitan un líder. Sin Alvin, los Marginados están perdiendo la cabeza."
"¿Por qué piensas que Tuff sería útil para eso?" La sonrisa de Snotlout fue pronto borrada con una patada de púas, directo a su costado.
"¡Sólo bromeaba! ¡Adelante, Equipo Thorston, oi, oi, oi!"
Toothless no perdió tiempo en volar hacia la playa, rugiendo a los Outcasts que habían comenzado a correr en retirada del ataque. "¡Peleen!" Al dejar bajar al vikingo rubio, apuntó con su hocico hacia él. "¡Escúchenlo!"
Snotlout suspiró. "Estos cabezas de botón no te entienden, Toothless." Snotlout chifló entonces, atrayendo la atención. "¡Escuchen, cabezas de algas! ¡Si quieren salir con vida de esta maldita isla, presten atención! Alvin no vendrá a decirle qué hacer—¡Ha sido devorado por ese gusano sobredesarrollado que miran enfrente de sus narices! Si no escuchan a Toothless, a Tuffnut, a Eret, o a mi hermosa persona, ustedes seguirán de aperitivo, ¿lo entienden?"
"¿Alvin está muerto?"
"¡Por el amor de Thor! ¿Cómo esperas que luchemos con esa dragón tan enorme?"
"¡Retirada, les digo, corran de regreso a las naves!"
Un gruñido feroz de Toothless los hizo cambiar de parecer, al instante.
Tuffnut levantó sus brazos, bien respaldados de artillería vikinga recabada de soldados caídos. "Aun si logran subirse a las naves, todavía tendrían que enfrentarse con el Seadragonus estacionado entre la isla y nuestra libertad. ¡Estamos jodidos, de una manera u otra!" Les guiñó un ojo, con todo el entusiasmo. "¿Así que, qué tal si luchamos como verdaderos vikingos, en lugar de lloriquear como romanitos? ¡He conocido gallinas con mejor actitud que ustedes!"
"¿Quieres pelear contra mí, Night Fury? ¿Ese es tu plan?"
Toothless despegó de la arena cubierta de cadáveres. Flotó, justo a la altura de la cabeza de Furious. "Derrotándome es la única manera en que te llevarás a mi manada. ¿Los quiere tanto? Pelea por Ellos."
Alerta comenzó a emanar por la conexión sobrenatural trazada desde su Sál a la de otro ser. Hiccup. Hiccup, sospechando que Toothless estaba tramando una terrible Mala Idea. "Pelea como un Alfa debe hacerlo. No trampas."
Furious exhaló una nube de humo. Su torso empezó la ardua tarea de levantarse del agua salada. "¿Pelearás sin jinete? Debo admitir… que me gusta esa idea."
"¿De qué hablas? ¡Snotlout Jorgenson está justo aquí!"
De nuevo, la única indicación de que Furious prestó a atención a Snotlout fue una inhalación de las fosas nasales del Maximus. Toothless no quiso ser distraído por la rara interacción. Escuchar a Furious sólo llevaba a confusión. "Snotlout."
"¿Huh?"
Toothless se concentró en los recuerdos de Berserk. En el pavor. En la muerte. "Agárrate bien." Plasma se disparó de su hocico. Siguió disparándose, hasta que los impactos contra las escamas del pecho crearán una espesa cortina de humo. Acto seguido, el Night Fury se impulsó al cielo.
Furious extendió sus inmensas alas.
Lo siguió.
"¿Toothless, en nombres de todos los Dioses, qué crees que estás haciendo?" Su Sál retumbó con el mensaje. "¿Toothless? ¿Toothless?!"
El mar quedo en tempestad, al ser desalojado tan bruscamente. Toothless sintió las piernas y botas de Snotlout adherirse lo más posible al arnés, y a su cuello. Toothless pensó, que hacer esto sin Hiccup, había sido lo mejor. Hiccup tenía una debilidad por Furious, y Toothless tenía una debilidad por Hiccup. No había manera de que un duelo resultara a su favor, bajo esos parámetros. Snotlout no tenía una conexión espiritual de la cual Furious se pudiera colgar hasta descarrilar.
"¡Furious es Lento!"
"¡De que lo es!" Snotlout le respondió en una vocecilla aguda, después de atravesar unas maniobras de escape del hocico del Seadragonus. Toothless voló alrededor del cuerpo de Furious en trayectorias aleatorias, tratando de estudiar el colosal cuerpo sin recibir daño. "Así como interminableeeeee. ¡Deja de dar tantas vueltas, Toothless!"
Cicatrices. Cicatrices por doquier. Las escamas negruzcas de Furious lentamente estaban cambiando de tonalidad. –Si hay cicatrices…
"…su piel no es tan impenetrable." Hiccup, de nuevo. "¿Creíste que te desharías de mi tan fácil, lagarto?"
Toothless no gastó energía en bloquear la comunicación. –Todavía se está recuperando. No está tan lúcido como en Berserk.
"¡Toothless, cuidado!"
El llamado de Snotlout junto con sus manos jalando del arnés, los removió del camino de una llamarada de fuego. Hiccup no podía ver lo que sucedía, pero percibió la frustración del Night Fury, y qué tan cerca las llamas del Seadragonus estuvieron de su cola.
"No te acerques a su fuego. Explota, ¿recuerdas? ¡Ten más cuidado!"
"¡Entonces, cállate!"
"Oye, ¿a quién estás callando? ¡No he dicho nada!"
Toothless no podía trabajar así. Batió su cabeza fuertemente, dirigiéndose de regreso a las nubes más altas. "¡Snotlout! ¿Plan?"
"¿Plan? Pensé que tu tenías uno, por tan seguro que te escuchaste a la hora retar a este enorme pedazo—"
"¡Snotlout!"
"¡Bien, bien! ¡Déjame pensar!"
Toothless prosiguió con ataques destinados a confundir los sentidos del Seadragonus, queriendo cansarlo más de lo que ya se notaba. Sin embargo, Toothless sabía que no podría seguir así para siempre. "¿Plan?"
"¡Estoy pensando, por el amor a Thor!"
No lo suficientemente rápido. En un segundo, Toothless fue arrebatado del aire por un latigazo de cola, arrojándolos directo al océano…
…o casi al océano, si Eret y su Skullcrusher no se hubieran atravesado en el camino, bloqueándolos de un chapuzón. El Rumblehorn era tan fuerte que resistió el peso y la velocidad del impacto del Night Fury.
"¡Estoy cansado de juegos, Hermano! ¡Esto no es una pelea digna!"
"Este tipo suena como Dagur." Fue el gruñido de Jorgenson, mientras se reincorporaba encima de Toothless. Skullcrusher voló en su periferia, acompañándolos, "Aunque tiene algo de razón."
Toothless sintió las venas, la adrenalina, el calor proviniéndole del coraje de Hiccup Horrendous Haddock Tercero, fluyendo por el azul de su plasma.
Toothless, también, estaba harto de juegos. "¡Skullcrusher, conmigo! ¡Ataquemos al unísono!"
Snotlout tradujo la instrucción a un dudoso Eret, pero aun así, ambos dragones se dedicaron a bañar la proximidad de Furious con fuego y plasma a su disposición.
"¡Amar a Hiccup no fue un error!" Toothless recurrió al punto de quiebre que estaba garantizado en sacar de quicio a Furious; a un tema, que deberías unirlos como hermanos, tal y como Furious quería. "¡Amar a Munr nunca será un error!"
Los ojos de Furious encontraron la manera de hacer contacto con los suyos, mientras ambos dragones volaban en direcciones opuestas. "Verás que sí, una vez que tu Hiccup deje de vivir. ¿Qué harás después, pequeño? ¿Qué será de ti, con los cientos de años que te sobrarán de existencia?"
"¡Mantendré su legado vivo!"
Furious liberó una risa que pareció despertar truenos. "¡MENTIROSO!"
En esta ocasión, el centelleo de fuego fue lanzado hacia la Isla, directo a la torre del Fuerte y todo lo que estuviera en su camino. Snotlout gritó por Tuffnut con poderoso eco, que hizo temblar las orejas de Toothless. "¿Quieres jugar, Night Fury? E-X-C-E-L-E-N-T-E."
"¡DÉJALOS!" Tramposo-Tramposo-Tramposo. Furious era un eterno tramposo.
"¿Qué sentirás cuando tu Hiccup libere su último aliento? ¡Averigüémoslo!" Con eso, Furious tornó su cabeza y su objetivo hacia la tierra.
Toothless reaccionó. Snotlout reaccionó. Ambos con una misma determinación que los unió sin tener que hablar. Ambos volaron lo más rápido que las alas del Night Fury pudieron dar, plasma nunca dejando de explotar en las escamas milenarias de su enemigo. –¡Huye, Hiccup, huye, huye, huye!
"¡DÉJALOS!"
"¡TOOTHLESS, ACÉRCATE A SU CUELLO!"
Toothless no titubeó. Corto el aire filo fino, haciendo todo lo posible por terminar barridos con la fuerza de los aletazos del Seadragonus.
"¡OI, GRANDOTE!" Snotlout repitió alaridos de la misma naturaleza, hasta que Toothless alcanzara su meta. "¡NO ENTIENDO NI UNA CUARTA PARTE DE TUS PATÉTICOS GIMOTEOS! ¡Y NO ME IMPORTA! ¡LO QUE SÍ ME IMPORTA ES QUE SEPAS QUE…"
Cerca, tan cerca, que cuando Snotlout desvainó su espada, sólo bastó alzar sus anchos brazos, ambos empuñando el mango, y caer en inminente ofensa hacia el terreno de piel arrugada…
"…NO ME GUSTA SER IGNORADO!"
-No funcionará. Pero, al mismo tiempo que el pensamiento cruzaba su mente, Toothless increíblemente vio la piel más dura que el acero, ceder ante la estocada. La espada se clavó en las escamas.
Furious, aún más increíble, bramó al instante. Una significante espada del tamaño de un tenedor, indicó dolerle más que todos los plasma blasts de Toothless. El Seadragonus fue frenado de manera efectiva, perturbado por el ataque, y su efecto atravesando sus placas. "¡ARDE! ¡ARRRRRRRDEEEE!"
Entremedio de la inesperada reacción, las alas de Furious perdieron coordinación. Sacudió su cabeza como perro mojado, intentando safarse de la misteriosa fuente de dolor.
Eret y Skullcrusher vieron la oportunidad, que entre la confusión, a Toothless no le fue posible. Con el gancho de su cabeza, el Rumblehorn se encajó en una fosa de la trompa de Furious, para entonces comenzar a halar hacia la dirección opuesta a la Isla—Opuesta a Hiccup, a Tuffnut, y centenar de dragones inocentes y mercenarios. Las sacudidas de Furious empeoraron, pero Skullcrusher no había sido el dragón de Stoick el Vasto, en vano. Skullcrusher era fortaleza entera. Infalible.
A veces, la gente de Berk pensaba de Hiccup y Toothless, como seres invencibles. Héroes. Como los que en verdad merecían atención; menospreciando a Snotlout por su bocota, a los Thorston por su afán de encontrar broma a todo, y a Fishlegs por su naturaleza blanda. A Astrid la habían considerado la prometida de Hiccup, sin tomar en cuenta lo que sobraba de ella.
-Pero, ellos son los verdaderos héroes. El Night Fury se aferró a las ráfagas de viento, mientras Snotlout se aferraba a su espada todavía clavada. –No saben que sin nuestros amigos, ni Hiccup, ni yo, estamos completos.
Porque, sólo bastaba que Furious abriera su hocico y suspirara fuego, para que Eret y Skullcrusher fueran quemados vivos. Sólo bastaba que algo de coherencia regresara al otro dragón, para que la debilidad de su posición fuera reconocida y explotaba.
Toothless miró a Stormfly en el ojo de su mente. A Astrid. Si Eret moría…
"¡NO!" Toothless berreó, al ver fuego explotar en el área cercana a la trompa de Furious, todos sus temores confirmados. Se desprendió del cuello del Seadragonus. "¡NO!"
"¡CHICOS!" Snotlout compartió su pánico, su histeria.
Otra ola de fuego haciendo explosión.
No, no podía ser, no podía suceder esto, no podía terminar así.
Su pecho ardió. Toothless parpadeó. Su pecho ardió en un lugar familiar y totalmente reconocible.
"¡HOOKFANG, DE NUEVO!"
Del nido de humo, un Monstruos Nightmare brotó del caos, incendiando la cabeza de Furious.
El Seadragonus rugió ante las llamas ajenas impidiendo su visión. Sus alas buscaron por impulso, para seguir volando hacia tierra, pero Hiccup y Hookfang no dieron descanso con su ofensa, torrentes de fuego escupiéndose sin merced.
"Hiccup, ¡¿donde está Eret?!" Snotlout y Toothless dejaron que Hiccup se encargara de la reunión, mientras vikingo y dragón comenzaron a volar a nivel del mar. "¡Eret! ¡Vamos, hombre, Astrid me matará si volvemos sin ti!"
-Stormfly me matará. Toothless llamó por Skullcrusher con igual desesperación.
"¡SILENCIO!" La cola de Furious se desató sobre cada uno de sus oponentes. "¡ARDE! ¡ARDE! ¡DÉTENTE!"
Nada se detuvo. Hookfang continuó atacando bajo órdenes de Hiccup. Snotlout y Toothless continuaron gritaron por Eret y su Rumblehorn. Los dragones de Furious se dividieron entre intentar auxiliar a su líder, y seguir cazando vikingos en tierra. Fue un conjunto de tantos elementos haciendo colisión, que Toothless debió haber previsto la detonación que se desataría, ante tanto acoso sobre el Seadragonus.
La Bestia se perdió en su propia locura. Su cuerpo por entero se convulsionó inteligentemente, chocando con Hiccup, Snotlout y sus respectivos dragones. Los sacudió con la gracia de una víbora, chistando como una, no importándole que el precio de su liberación lo llevara a perder control de su vuelo.
Sucedió rápido.
Cuando Furious se estrelló con Isla Sinister, se llevó consigo, a todos.
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La espada fue colocada con reverencia frente al Rey.
"No me gusta."
La sonrisa embozada en el rostro del Rey, fue gentil. "Dices eso con toda la artillería vikinga." Una mano del hombre dejó la mesa, para posarse sobre la cabeza de su compañero. Rascaron con jugueteo. "A mi dragón no parece gustarle su obra, Thorstein."
"¡La forjé justo como sus instrucciones lo indicaban, su Majestad!"
"Lo sé, no lo dudo." Siempre el pacifista, Hiccup alzó sus palmas para tranquilizar al exasperado herrero. "No lo tomes personal, viejo amigo. A Wodensfang no le gustan los artefactos con filo… Por más necesarios que éstos sean."
El dragón acercó su trompa a la longitud de acero, brillando sobre la piel de lobo acompañándola. Era plateada de principio a fin. Wodensfang se había familiarizado bastante con la cultura nórdica de su jinete, para ahora reconocer las bellas estructuras en el mango como gavilanes. Si se permitía ser objetivo, Wodensfang la consideraría bella.
"No es eso."
"¿Mmm?" Hiccup salió de su usual hábito de contemplar toda acción que viniera de Wodensfang, al escucharlo. Continuaba sonriendo. "¿A qué te refieres?"
Wodensfang parpadeó lentamente, viendo centenares de alternativas frente a él, múltiples caminos por las que esta arma podría circular. En cada una de esas alternativas, Wodensfang miró el mismo desenlace.
"Esta espada sólo traerá muerte." Lentamente, aunque Hiccup ni Thorstein pudieran verlo con la percepción especial de Wodensfang, la hoja fue cambiando de color, pronto sangre brotando de las pieles de lobo hasta derramarse por el piso de la Sala de Trono. Sangre roja. Wodensfang volvió a parpadear, y el rojo cambió a sustancia grisácea, tan brillante como su material original. Sangre de Seadragonus Giganticus Maximus. "A los tuyos y a los míos."
La acción involuntaria de toser para retirar polvo de su garganta, fue lo que devolvió a Snotlout en sí. Tosió por tanto tiempo, y con tanta fuerza, que término jadeando contra el suelo a punto de vomitar.
Estaba oscuro. Todo su alrededor.
Limpiándose las lágrimas de sus comisuras, Snotlout volteó a todas partes, queriendo respuestas.
Lo que encontró fue un ojo dorado, parpadeando con lentitud y sin enfoque. Snotlout brincó de su lugar, reconociendo a Furious respirando a pocos centímetros de distancia. La mitad de su trompa estaba clavada en piedra derrumbada.
Snotlout se encontraba sepultado bajo sus alas. "Oh por Thor, oh por Thro, oh por Thor." Si tuviera menos tierra en su garganta, Snotlout gritaría por Hookfang, o por Toothless. Se conformó con buscarlos a rastras, sus dedos enterrándose en su prisión hasta que piedra filosa cortara sus palmas, y el olor a putrefacción le revelara la presencia de Romanos y Marginados no muy lejos de él. Muertos. "Todo es tu culpa…" Eret, Skullcrusher. Alvin. Todo era culpa del dragón llamado Furious. Un sollozo rompió con lo que le quedaba de cordura. "¡Maldito monstruo!"
Cuando enfrentó a aquel ojo despierto, éste sólo continuó parpadeando, aunque con más rapidez. Recuperándose.
Snotlout palmeó su cuerpo. Encontró lo que buscaba. Desvainó a Stormblade. Poniéndose de pie, Snotlout emprendió camino hacia el ojo dorado.
"Estuvo hecha para matarte, ¿sabes? Fue hecha para matar a cualquiera, fuera dragón humano. Es lo menos que merecerías, una aguja en tu ojo…" La pupila se agitó, alterada. "…debería enterrarla en tu corazón! ¡Mataste a todos mis amigos!"
El ojo nunca se enfocó en Snotlout, aun con él postrado en inminente ataque. Ese detalle pausó la estocada, por razones que ni el mismo Snotlout pudo comprender.
"No puede verte."
Esa voz. Snotlout la reconoció. La voz de sus sueños y pesadillas. "¿De qué demonios hablas? ¿Está ciego o algo?"
"No puede verte. Nunca pudo verte. Eres invisible para él, Snotlout Jorgenson. Su sangre fluye por tu sangre, y ahora, no podrá ver tu parecido con Grimbeard, u olfatear su herencia por tu sangre."
Snotlout gruñó. "¿Por qué?"
"Porque eres su Pasado. Y a Furious no le interesa el Pasado."
Snotlout sólo le importaba una cosa. "Mató… a mis amigos… Hiccup… Tuffnut."
Lo que escuchó en respuesta, lo dejó helado. "Hazlo entonces. Mátalo. Pero no en su ojo, sino en su pecho. En su corazón. En su marca."
¿Marca? Snotlout siguió el trazo de la neblina plateada, directo al área expuesta del pecho de Furious. Cuando sus dedos se atrevieron a tocar las escamas, la encontró. La X marcada en su pecho. "¿Por qué Hiccup no lo mató de esta manera? Suena tan… fácil."
"Un Seadragonus sólo puede ser asesinado de esta forma en un momento de absoluta debilidad física, emocional… y psíquica. Como esos lapsos son raros, casi imposibles de encontrar, Furious será el primero en fallecer de esta manera." La punta de Stormblade tembló en su mano, cuando el arma fue encumbrada. "Estoy ayudando a mantenerlo sumiso. Pero, no podré hacerlo por mucho más tiempo. Tienes que hacerlo ya, ¡elimínalo! ¡Toma venganza!"
Un alarido de sentimientos encontrados, guiaron los puños de Snotlout. Se preparó para el golpe final, pensando, sintiendo, recordando…
Stormblade nunca tocó una escama del Seadragonus. Snotlout la arrojó en dirección contrario, a las sombras.
"No puedo." Snotlout se derrumbó en el suelo, cubriendo su rostro. "No puedo. No es… no es parte de mi matar a un dragón." Maldito Hiccup y su influencia. Maldito Hiccup… "Lo siento, chicos."
Se tomó un momento para que la voz regresara. Cuando lo hizo, el tono fue gentil, sin el duro ruego de asesinar a Furious. Sonó sorprendido, pero contento con estarlo. "Haz pasado la prueba."
"¿Qué?"
"Finalmente, tu linaje ha superado la maldad de tus antepasados. No eres un asesino, Snotlout Jorgenson. Haz pasado la prueba."
"¡No me importa pasar pruebas! Sólo quiero—"
Su cárcel recobró movimiento, las alas agujeradas de Furious temblaron por encima de Snotlout. El monstruo estaba recobrando fuerzas. Snotlout se tiró al piso boca arriba, confiado en su estado invisible y su falta de ganas de cubrirse. Fue un desarrollo gradual, ver a un Seadragonus estirar cada una de sus apéndices. Las garras frontales de Furious se encajaron en la roca para así liberar su trompa. Sus ojos recobraron enfoque.
Ver su colosal torso despegarse de tierra, sería una visión que Snotlout no olvidaría por el resto de su existencia.
"¡Hermanos!"
Al total descubierto, Snotlout miró las nubes del horizonte mezclarse con el polvo del despegue. Miró a Furious llamar por su armada con voz afectada, no tan seductora o villanesca.
"¡Hermanos, únanse a mí! ¡Únanse a la Rebelión!"
Snotlout reconoció a los dragones que habían venido con Furious, puesto que la sangre humana pintando sus diferentes hocicos, era una gran señal de cual lado estaban. Al igual que con aquel Wilderbeast y Drago, los dragones se concentraron en una corona de colores encima de Furious, volando en círculos como enjambre de abejas. Snotlout esperó por la decepcionante escena de ver los dragones rescatados por sus esfuerzos, unirse al otro bando.
Esperó.
Y esperó.
Luego, aquella voz, intervino. "Aquí está tu recompensa, Snotlout Jorgenson. Levántate para verla."
Snotlout obedeció. Entre más altura fue recuperando con su piernas vacilantes, más se fue colgando su mentón.
Justo en el barranco superior a su posición, todos aquellos dragones que Furious quería convencer, estaban de pie, gruñendo, y definitivamente no volando hacia el Seadragonus.
Más conmovedoramente posible, de entre tantos dragones, la tambaleante forma de un Night Fury fue abriéndose camino. Snotlout miró el azul de su estad Alfa, y se rompió en llanto poco masculino. No pudo evitarlo, la emoción fue gigantesca, el alivio lo consumió.
Sobre Toothless, Hiccup estaba montándolo. Con vida.
"No irán a ninguna parte contigo, Furious." Hiccup estaba sangrando de su rostro, y a corta distancia, no se podía distinguir el origen de sus heridas. Su primo sostenía su estómago de manera sutil, tratando de esconder dolor físico. "Tú les hiciste esto. ¡Fue tu influencia lo que los encarceló bajo el poder de los Romanos," extendió su brazo libre hacia todos aquellos dragones todavía gruñendo. "¡y ellos lo saben!"
Dichas victimas de interminables abusos, rezongaron, y vociferaron para enfatizar el punto.
"No pretenderé comprender tus razones por ello, pero la verdad es, que si no hubieras cooperado con las órdenes de Dagur, si no hubiera utilizado tu influencia como Alfa para someter a tantos de tus hermanos, ¡esto nunca hubiera sucedido!"
"La maldad del Hombre no es mi responsabilidad." Furious bufó, casi burlándose del reclamo. "Les dije que volvería por ellos cuando el tiempo fuera correcto. ¡Les ordené esperar!"
"¡Y mientras esperaron, sufrieron innombrables infiernos por ti! ¿Qué hay de todos esos hermanos tuyos que no sobrevivieron la espera?"
"Sólo los más fuertes sobrevivieron. Y sólo esos, son los que merecerían la verdadera libertad."
Eso… fue lo peor que Furious pudo haber dicho en estos momentos.
Fuego llovió en el Seadragonus Giganticus Maximus. Fuegos, espinas, blast, y hasta roca rudimentaria. Sin esperar por la orden de Hiccup o de Toothless, todos aquellos pobres dragones, desataron su sufrimiento en el verdadero causante de él, atacándolo con todo lo que les quedaba de poder de disparo.
La respuesta fue clara.
Furious se impulsó en los aires con un rugido. Los ataques simultáneos lo ahuyentaron, más no mostraron daño real. Furious había regresado a ser de acero. Aquel momento de debilidad, había cesado de existir.
"¡Vete, Furious!" La desgarradora voz de Hiccup se unió a la multitud de ataques, llena de sentimientos que conmovieron a Snotlout. "¡Vete de aquí, hasta que sea la hora de matarnos unos a otros en esta estúpida guerra que tanto quieres!"
Furious no tuvo otra opción.
Optó por la retirada.
Si Snotlout tuviera fuerza y energías, lazarías gritos de triunfo. Pero todavía no las tenía, así que cuando cayó de rodillas al suelo, sólo sonrió. "La lealtad de aquellos dragones fue mi recompensa, ¿Wodensfang?"
"Estás más cerca de mí de lo que jamás estarás. Tienes que venir a mí. Hiccup Horrendous Haddock III y tú. Tienen que venir a mí."
"¿Dónde estás?"
"En la Nariz del Dragón. Donde todo comenzó."
Snotlout evocó detalles del anterior sueño. Recordó el rostro de Hiccup I, su sonrisa. El Rey del Archipiélago Vikingo en persona, disfrutando de la compañía de su dragón en el Salón del Trono. El mismo Salón, donde miles de años después, Hiccup II sería asesinado por Grimbeard.
Snotlout recordó a Wodensfang, el dueño de la voz que había estado fastidiando a Snotlout desde la Batalla de Berserk. Snotlout había sentido su tristeza dentro del sueño, al saber de lo que Stormblade sería responsable, así como su enojo, al saber que no podría hacer algo para detenerla.
"¿Estás atrapado, o algo así? ¿Para eso necesitas nuestra ayuda?"
Un sonido muy parecido a un ronroneo. "Más bien, son ustedes los que necesitan de mi ayuda."
Snotlout abrió su boca, pero la sensación de ser abandonado por la neblina plateada y la presencia de Wodensfang, le dejó claro que no habría más respuestas por ahora.
No hasta que llegaran a Nariz de Dragón.
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Fin de Parte XX.
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NdA: Sí, me atrevo a terminar aquí, porque quiero que sufran un poco. ¡EREEEEEEEEEEEEEEEEET! ¡TUFFFFFFFNNNUT!
Gracias por sus hermosos reviews, y por seguir leyendo este fic que se devora mi tiempo libre. ¡Vamos, hay que llegar a los 200 REVIEWS! *Tira galletas y abrazos por doquier*
