"Munr."
Por B.B. Asmodeus.
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Fandom: How to Train Your Dragon, 1 & 2, Dragons: Riders/Defenders of Berk, Novelas de Cressida Cowell.
Parejas: Hiccup/Toothless, Tuffnut/Snotlout, Astrid/Camicazi, Ruffnut/Cloudjumper, y Eret/Stormfly.
Rating: Mature.
Categorías: Romance, Humor, Drama, Suspenso, Temas Espirituales, Hurt/Comfort, Semi-Fusión con los Libros, Acción/Aventura. Lemon. Uso de mitología y lenguaje Nórdico.
Sinopsis: Post-HTTYD 2. Justo cuando Hiccup y Astrid están a punto de contraer nupcias, un ritual de una vieja espiritista vikinga expone una dura realidad a la pareja—el alma de Hiccup ya le pertenece a alguien más. Sin embargo, el aceptar Hiccup este hecho, tan sólo será el inicio de su nueva aventura.
Advertencias: Muerte de personaje. (Y me dolió). Este capítulo comienza paralelamente al anterior, cubriendo los hechos anteriores desde el punto de vista de Tuffnut y Eret. Lo mencioné en FB, pero no tienen idea de cuantas veces borré, volví a escribir, volví a borrar, y volví a rehacer este capítulo, hasta que fuera algo que me encantara. Volví a ver HTTYD 2 para recibir inspiración, y sirvió mucho. Quedé bastante feliz con el resultado. Ya sólo quedan dos capítulos más para (apenas) terminar la 1ra fucking temporada de Munr. Yesssssss. Me siento tan ambiciosa xD.
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XXI.
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"Oh, esta noche, acabo de morir en tus brazos."
-Bastille.
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Tuffnut sabía cuándo llamar a una batalla, "perdida." Tenía experiencia con ellas.
"¡Muralla de escudos! ¡Cúbranse! ¡Hagan una muralla de escudos, les digo! ¿Nunca fueron a la Academia de Cómo Cubrirte el Pellejo 101? ¡Gobber los empalaría si los viera!—¿Y dónde diantres se metieron los arqueros?"
Únicamente cinco Marginados tuvieron la decencia de escucharlo. Cubrieron sus cabezas duras con escudos vikingos y romanos, de las garras voladoras que intentaban cenarlos, a órdenes de Furious. Y hablando de dragones hambrientos, uno de ellos se acercó a Tuff lo suficiente para robarle su propio escudo. Frente a sus ojos, dos Marginados fueron arrancados de la tierra, rocío de sangre matizando el campo de batalla, segundos posteriores. A donde fuera que Thorston volteaba, había sangre. Cuerpos tirados. Algunos, ni completos.
Los gritos humanos se estaban acabando.
Tuffnut no tenía la certeza de que todos los dragones rescatados por Toothless estuvieran a bordo de la nave de Alvin, como el Alfa había ordenado. No tenía certeza de cuantos Marginados quedaban vivos, para contar la historia después.
Y de repente, su nariz fue víctima de un puñetazo.
Sin tiempo para quejarse, Tuffnut se tiró al piso al ver a un corpulento soldado romano decidido en partirle el resto de la cara.
El vikingo sonrió. ¡Por fin! ¡Alguien con quien pelear! Tuffnut se había estado hartando de gritar, sin nunca llegar a lo bueno.
"Que coincidencia. Justo pensaba en que prometí llevarle a mi hermana un collar de orejas romanas."
Palabrerío latín se le escupió en la cara.
Tuffnut sonrió. "¡Oi, no hay necesidad de llegar a groserías!" Su hacha se enganchó en el pie del romano, ganándose un grito de dolor. La espada del romano voló hacia su cabeza, pero sólo cortó dos rastas de su melena (¡Ooooh, ahora comprendía por qué los vikingos veteranos insistían en trenzarse el cabello como niñas!). Tuffnut rodó lejos del enemigo, enlodándose en el proceso (Por favor, Odín, que fuera lodo y no algo más asqueroso). Recogió un escudo justo a tiempo para recibir más embestidas de espada. Con todo el peso de su cuerpo, Tuffnut empujó hacia el romano para quitárselo de encima.
Muchos solían pensar que por su silueta delgada, Tuffnut no podría ganarle ni a Fishlegs en combate. Lo que se les olvidaba, era la rapidez que el chico podía usar para su ventaja. El romano era el doble de musculoso que Snotlout, pero lento. Demasiado lento y distraído por las heridas que ya vestía. El romano tenía parte de su hombro izquierda arrancado a mordidas.
Fue un blanco fácil para el ataque frontal que Tuffnut le dio con escudo y daga. El grito de Goll resonó a coro junto con el impacto de madera y cuerpo. Una vez con los papeles revertidos, Tuffnut no perdió tiempo en rasgar la garganta del otro soldado, presionando sobre su pecho con todas sus fuerzas. El romano gorgoreó sangre, sus manos estiradas hacia Tuffnut con rabia.
"¡Tuff, agáchate!"
Tuffnut hizo lo indicado, desde antes de reconocer la voz de Hiccup. A sus espaldas, el fuego de Hookfang derribó a otro par de romanos que se dirigían hacia el mellizo.
"Por las barbas de Odín, ¿por qué a los romanos les encanta tanto atacar por la espalda? ¡Ratas tramposas!"
"¡Te he estado buscando por todo el Fuerte! ¿Qué sigues haciendo aquí?" Hiccup lo jaloneó de un brazo, apurándolo hacia el este. "¡Te quiero fuera de este matadero, Tuffnut! ¡Dirígete al barco de Alvin!"
Tuffnut gimió con frustración. "¿Podrían decidirse? Regresa al barco, salte del barco, regresa al barco—"
"Te necesito en el barco con los dragones, he terminado de transportar a los heridos. Eret estaba ayudándome, pero de repente se desvaneció—¿Tienes idea de donde puede estar?"
Tuffnut apuntó hacia el Giganticus-Idioticus recreando el mismo Ragnarok, en los cielos. "Última vez que vi a cierto Rumblehorn, fue en esa dirección."
Hiccup gruñó. Golpeó su propia frente.
"Genial, todos nos sentimos suicidas el día de hoy—¡Hookfang, Wing-Blast!" Los impulsos de aire aventaron lejos a un grupo de Scuttleclaws en busca de chuletas de vikingos. Hiccup repitió la táctica tres veces más, hasta que se limpiara un camino hasta la playa. "¡Dénse prisa, regresen a los drakkars! ¡Todos!"
Tuffnut sobó su nariz. "Oye, yo estaba dando las ordenes."
Hiccup frunció el temeroso Entrecejo Desaprobador que Stoick le había heredado. "Lleva a Windwalker contigo. Resulta que no sólo tengo dos, pero cuatro obstinados idiotas, que auxiliar."
Tuffnut parpadeó al ver a un singular dragón de escamas negruzcas brincar del lomo de Hookfang, tras una gentil caricia de Hiccup. No era una especie grande, apenas a la mita de tamaño del Monstruos Nightmare. Al aterrizar a un lado de Tuffnut, éste olfateó la mano del rubio con su trompa larga. Le recordó a un perro que Tuffnut había tenido de pequeño.
"Hola, ¿cómo te va, pequeño? Soy Tuffnut—"
"MUÉVETE."
"¡Ya voy, ya voy!" Tuffnut emprendió carrera hacia la playa. Sobre su casco y la cabeza de Windwalker, Hiccup y Hookfang los rebasaron a toda velocidad, dirigiéndose al centro de la diversión, mientras Tuffnut Thorston estaría en el puesto de niñero de dragones.
Típico.
Whoa, vaya que ese tal Windwalker podía correr. "¡Oye, espérame!"
[+]+[+]
Parecía ser que Eret siempre había estado destinado a caer al mar. Drago lo había querido acorralar a él en la plancha, mientras que su padre le había enseñado todo lo necesario para sobrevivirlo.
Fue satírico, que cuando Eret fue arrastrado a la marea traicionera, haya sido bajo su propia decisión.
¡Todo era culpa de Hiccup! ¡A dónde ibas con ese niño, desastre te acompañaba! Eret refunfuñó con agua salada dentro de su boca. Sus brazos y piernas automáticamente lucharon por permanecer a flote.
Ser un héroe era trabajo duro. Eret no podía creer que había intentado ser uno.
Flexionó sus piernas hasta que sus músculos ardieron por el arduo ejercicio. El mar era frío e imperdonable. El peso de su abrigo se triplicó al absorber líquido, haciendo más difícil su deseo de mantenerse en la superficie. Eret sabía que tenía que encontrar tierra, y rápido.
Encima de su cabeza, fuego continuó resplandeciendo.
"¡Skull… crusher!" Eret tuvo la suficiente conciencia para determinar que aquel grito lejano no había salido de su boca. El alivio le dio más energías. Sus patadas se revigorizaron. "¡Eret, vamos, hombre! ¿Dónde estás?"
Snotlout.
-¡Estoy aquí!
El pensamiento nunca cruzó a su boca.
A sus espaldas, la ola titánica lo devoró en repentino ataque.
Eret fue sumergido.
Gimoteó en las profundidades, burbujas manifestándose cerca de su rostro. Su visión se oscureció. Sus manos se extendían en dirección de la superficie, casi implorando, entumeciéndose, al igual que sus piernas.
-Lo peor de todo, es que lo volvería a hacer. Aun involucrando su muerte, si Eret pudiera invertir el tiempo, sabía que haría lo mismo.
Durante el curso de su vida, no había sido fácil distinguir entre el bien y el mal. El día de hoy, Eret no tenía duda que proteger a estos chiquillos de realizar más locuras, era lo más correcto que podía hacer. Stormfly le había enseñado a proteger a sus amigos, aun cuando ellos mismos no se percataban de necesitar protección.
El Dios Njörðr no aparentaba estar impresionado por sus acciones, sin embargo. Sus redes de pescar nunca fueron arrojadas para rescatarlo.
-Estoy… aquí. Aquí.
Eret no supo exactamente cuando su cuerpo dejó de nadar.
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Había muchos aspectos de los humanos—comportamientos—que Stormfly todavía no descifraba.
Había aspectos, que Stormfly aún no descifraba de ella misma.
Como ahora, cuando su pecho ardía. Cuando sus alas temblaban con ansiedad, persiguiendo a un enemigo invisible, no tangible en la luz del atardecer.
A su lado, Valkyria pió en incógnita. Ambas compartían un cesto de pollo frito que Astrid había les había traído al establo. "Miras al oeste sin parar."
Había efectos que los humanos causaban en los dragones, que Stormfly no podía comprender aún. Mucho menos, el efecto de un sólo humano sobre sus escamas. El ardor de su pecho fue empeorando. Se desarrolló a dolor, succionando el aire de sus pulmones. Se desarrolló a un puño de hielo encerrándose en su interior, congelándola por completo.
CulpadeHiccupFríoFríoDragoNoNoNoDueleDetenteTeAtraparéDragonesSkullcrusherVENPORMI…
Y luego, se detuvo.
Todo.
Stormfly volvió en sí cerca de la bahía, frenando en seco su vuelo. Valkyria venía detrás de ella, piando con urgencia y confusión. "¡Madre! ¡Madre!"
"¿Cómo llegué aquí?" Stormfly no recordaba el viaje hasta los límites territoriales de Berk. Revoloteó con miedo a sus propias acciones.
Se percató de la dirección en la que se había estado dirigiendo.
Oeste.
Stormfly observó el horizonte, sintiendo un jalón, sintiendo EretHijodeEret como hilos de anzuelo.
Su pecho ya no ardía.
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…CalorFuegoDolorDejameRegresarElFavorDragoPorFavorNoNoNoDueleQuema!
Eret, hijo de Eret, inhaló una bocanada de aire.
"Nunca hablaremos de este día, grandote. Nunca."
Eret vomitó agua salada.
Tosió con pulmones adoloridos y una nariz que ardía. Su cuerpo podía moverse. Era ligero. Mojado, pero no hundido.
"Es una técnica que Gothi me enseñó, lo juro, totalmente legítimo. Es más, estrictamente, mi boca no tocó tu boca, sólo me encargué de introducir aire a tu—"
Eret continuó revolcándose en la arena, agua saliéndole hasta por las orejas. "¿Qué sucedió?"
Terminando con su verborrea, Tuffnut lo auxilió a recuperarse. Cuando Eret reconoció un mástil como respaldo en su espalda, no pudo evitar sonreír. Se encontraba en una nave. Tal vez, sí les agradaba a los Dioses, después de todo.
Frente a sus ojos, el dragón de nombre Furious estaba estrellándose en la Fuerte Sinister, junto con todo lo que estuviera cerca.
El impacto levantó tormentas de tierra, arena y escombro. El mar se rebeló de nuevo, y con él, la nave hospedando dragones y vikingos.
Sintió a Tuffnut moverse. Se apresuró a sostenerlo. "¡No!"
"¡Snotlout! ¡Snotlout y Hiccup se estrellaron también! ¡Los vi!" Thorston era realmente fuerte cuando le ponía empeño. Eret jaló de los flacuchos hombros hasta tenerlo en el piso. Tuffnut gruñó enloquecido. Sus picos se encajaron en el pecho de Eret durante los forcejeos. Su piel ardía por más que el chapuzón que se había dado. Había quemaduras en el flanco derecho del navegante. Cuando un puño de Tuffnut le rozó la sensible área, Eret apretó su mandíbula.
"Si vas tras ellos, morirás." Susurró quietamente. "¿De qué les va a servir?"
Con aquellos expresivos ojos cerúleos que el chico se cargaba encima, Tuffnut le envió una variedad de sentimientos conflictivos. En un instante, la lucha se terminó y el vikingo se desplomó de rodillas. La nave se onduló, crujiendo contra la fuerza de la naturaleza.
Tuffnut se levantó. Los ladeos del drakar no le detuvieron de abrir la parte de la bodega del barco, ofreciéndoles un mejor asilo a las múltiples criaturas. Aun algo aturdido, Eret le ayudó a pastorear a tanto dragón. Los pocos soldados de Alvin que habían sobrevivido se encargaban de dirigir la nave a estabilidad.
"¿Cómo me sacaste del agua?"
Tuffnut no le respondió a la primera. Permaneció escondido entre una hilera de dragones, hasta que Eret no le dejó escapatoria. "Yo no fui. Skullcrusher te extrajo del mar. Alcanzó a traerte a bordo."
"¿A qué te refieres con que alcanzó?"
Tuffnut tragó saliva al ser girado por alguien el doble de grande que su persona. "Estaba… Sus quemaduras eran muy graves."
Eret se sintió, de nuevo, bajo el desgraciado mar. Congelado. "No…"
"El chico estaba muy débil… Creo, que no quería que lo miraras así…" Tuffnut talló su rostro. "No tenía mucho tiempo… Regresó al mar, después de traerte con nosotros. Créeme, Eret. Es lo mejor que no lo hayas visto… de esa manera."
Sus manos estaban de regreso en los antebrazos de Thorston, entre menos lo pensó. "¡¿Por qué, en el nombre de Thor, no lo ayudaste?!"
"¡No quería ayuda! ¡Lo intenté, Eret!—"
"¡Obviamente, NO lo suficiente!"
"¡No hay NADA que hubiéramos podido hacer por él!" Tuffnut vociferó. Sus propias palmas se clavaron en los antebrazos de Eret. "¡No lo viste!" Su voz quebró. "No lo viste, Eret. Lo más piadoso para él… fue dejarlo caer al mar, como él quería."
Eret lo soltó. Abrumado, se apresuró hacia la borda, estúpidamente revisando los interminables pliegues de océano.
Mierda.
Ahora, Eret comprendía por qué seguía con vida. El terco de Skullcrusher había utilizado su cuerpo para protegerlo de la explosión de fuego. La coraza de un Rumblehorn podía ser resistente, cierto. Pero hasta Eret había tenido sus dudas en el momento de la acción. El fuego había sido tan poderoso… Había sido apenas un sorbo, un bufido de fuego brotando de las narices de Furious, para cuando Hiccup había intentado frenar el ataque completo con su propio fuego. La explosión de ambos fuegos, había sido inescapable. Sin embargo, Hiccup le había salvado la vida, a pesar de los resultados poco ideales. Eret tenía la seguridad que del fuego de aquel bestial dragón, no hubiera quedado nada de su persona. Ni Skullcrusher lo hubiera podido proteger…
Eret cubrió su rostro.
No lloró, pero su quijada vibró con tensión. Eret apretó el tabique de su nariz. Ya eran dos malditos dragones que ponían en riesgo su pellejo por él…
"¡Oi, oi, oi! ¿Qué creen que están haciendo?"
Ante el grito de Thorston, Eret y el Marginado a mando del timón, torcieron sus cabezas en su dirección.
"Um. ¿Huyendo mientras podemos?"
De regreso a su papel de figura autoritaria, Tuffnut amenazó al Outcast con una mano extendida y mucha actitud. "¡Áh, áh! ¡No vamos a ninguna parte sin el resto del equipo! ¡Voltea este barco de regreso a la isla, soldado!"
"¡Estás loco, muchachito! ¡Nadie pudo haber sobrevivido ese desastre! ¡Tus amigos ya deben ser comida de tiburones!"
Eret se dirigió al mercenario. Con un puño alrededor de su malla de cuero, Eret lo zarandeó lejos del timón. "Si quieren largarse, sabandijas, tendrán que hacerlo nadando."
Stoick. El dragón de Stoick.
Eret había perdido al dragón de Stoick, El Vasto.
A la distancia, un Seadragonus comenzaba a alzarse de las cenizas.
Eret les gritó ordenes al poco-brillante bonche de piratas que tenía a su alrededor. "¡Sujétense de lo que puedan! ¡Esta fiesta apenas comienza!"
Tuvo razón.
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Dragones se esparcieron por distintos puntos de "Desastre" Sinister, una vez que Furious se sumergió de vueltas al mar. Hiccup divisó una figura familiar a la distancia, y reaccionó instantemente. Bajó hacia Snotlout con esperanza en su Sál.
"Lástima. Pensé que te habían hecho puré."
"¡Estás vivo!" Hiccup interceptó el mordaz enunciado con un tono más alegre.
Ambos sonrieron, a final de cuentas. Hiccup desmontó a Toothless con cuidado de su costilla adolorida. Se tumbó cuidadosamente a lado de Snotlout, su brazo en mejor condición, rodeando los anchos hombros de su primo. Se recargaron el uno en el otro, guiados por instinto y un tipo de consuelo que ninguno estaba listo a nombrar.
"¡Arg, Toothless, nooo!" Demasiado tarde. Snotlout fue bañado en baba de Night Fury, lo quisiera o no. Hiccup encontró fuerzas para reírse. No era todos los días que Toothless expandiera su afectivo trato al resto de los jinetes.
"No puedo moverme." Snotlout suspiró, rato después, con una mano rascando la trompa de un acostado Toothless. "En serio, lo intenté, pero no puedo sentir mi trasero."
Hiccup hizo una mueca. "A mí me duele hasta el cabello en mi cabeza."
"Pareces Berserker con tanta sangre encima. Debería ser tu nuevo look."
"Mm. Lo pensaré, Snotlout. La sangre seca es bastante incomoda, sin embargo. Da mucha comezón."
"Aun así, es una graaaaaan mejoría al normal-y-aburrido-tú. Casi podrías pasar por alguien, ya sabes… rudo y masculino."
Hiccup roló sus ojos. No fue una buena idea. El mundo comenzó a girar junto con sus pupilas.
"Hay algo que necesito decirte, Hiccup."
"¿Hmm?"
"Sí, verás… No hay forma de que esto no vaya a sonar producto de hongos alucinógenos, pero tienes que creerme. Estoy hablando en serio."
"No quiero conversaciones serias en este momento, Snotlout. Mi cabeza no deja de dar vueltas."
"Oh, grandioso. ¡No vayas a vomitar encima de mí, abadejo!"
"¡Deja de moverte tanto, y puede que no lo haga!" Hiccup cerró sus ojos. Dejó de sostenerse de Snotlout para arrastrarse hacia el costado de Toothless. Necesitaba acostarse. No estaba bromeando respecto a los mareos. Un ala de Toothless cubrió su torso.
"Tenemos que ir a Nariz de Dragón."
Hiccup bostezó. No tenía ningún antojo de visitar las tierras de la Princesa Tantrum. "No me moveré de aquí. No por ahora. Nop. Me gusta aquí. ¿Qué dices, Toothless?"
Un ronroneo fue su respuesta.
Snotlout jaló de su bota. "Puedes quedarte ahí tirado como lagartija, si quieres. Lo único que tienes que hacer, es escucharme."
Sin otra opción, escuchar, fue lo que Hiccup hizo.
Tan bien, tan atentamente, que cuando Snotlout estaba por acabar—los mareos, el dolor de su costado, la comezón en su rostro—fueron las últimas preocupaciones con las que Hiccup contó.
"¿POR QUÉ NO ME HABÍAS DICHO TODO ESTO ANTES?"
Toothless estaba en shock, también. Sus ojos eran platos. Hiccup se arrastró de regreso su primo, especialmente para a darle manotazos con su mano buena. Snotlout se defendió con la misma táctica.
"Ni siquiera estaba seguro si estaba volviéndome loco o si eran cosa real—"
"¿HAZ TENIDO VISIONES DE HICCUP PRIMERO? ¿DE SU DRAGÓN?"
"¿Podrías calmarte? ¡Deja de golpearme!"
"¿QUÉ MÁS TE DIJO?"
"¡TE LO ACABO DE DECIR! ¡WODENSFANG QUIERE QUE VAYAMOS A NARIZ DE DRAGÓN!"
"Entonces…" Hiccup le pellizcó el brazo. "¿Wodensfang está vivo?" ¡Por todo el Valhalla! Estaban hablando de Wodensfang, el dragón de Hiccup I. El dragón que Hiccup y Toothless habían visto atorado en un árbol durante, aquellos buenos tiempos de su Luna de Miel. ¿En realidad podría seguir con vida? "Ni siquiera había sabido su nombre, hasta ahora."
Snotlout le jaló del cabello en venganza. "No que no me esté alimentando de tu envidia, pero si me vuelves a pellizcar tan cerca de mi sensible pezón—"
"¿QUÉ MÁS HAZ VISTO?"
Snotlout lo empujó hasta quitarse a Hiccup de encima. El trasero parecía haber revivido, porque el vikingo se puso de pie. "Lo que nos contaste en Berk, ¿lo recuerdas? Sobre Grimbeard y si hijo."
Hiccup sintió nauseas. "¿Viste cómo sucedió?"
"En vivo y a todo color."
"Oh, Thor. Eso debió haber sido…"
"Súper divertido." Vino la sarcástica respuesta. "Créeme, Hiccup, si pudiera, te pasaría esta maldición sin pensarla dos veces. Pero, según lo que dice Wodensfang, sólo yo puedo limpiar el gran camino de estiércol que nuestro antepasado nos dejó."
La mente de Hiccup comenzó a dar vueltas, por circunstancias totalmente distintas. "Tú debes ser su descendiente directo. Más directo que mi lado de la familia. Y la sangre de Furious, debió haberte convertido en un tipo de receptor…"
"Que suertudo me siento."
Estaba decidido. Hiccup miró a Toothless. Toothless lamió la mitad de su rostro, limpiándolo en el proceso. "Necesito saber más." Hiccup necesitaba saber todo lo que Wodensfang tuviera que compartir.
Cruzado de brazos, Snotlout sonrió victorioso. "Entonces, siguiente parada…"
"Nariz de Dragón."
"La única nariz que me importa es la mía… la cual creo que está fracturada por haber seguido tus órdenes, Snot-Yak. ¡Su belleza jamás será restaurada!"
Hiccup tuvo la vista adecuada, para presenciar el mentón de Snotlout aflojarse con sorpresa. Jorgenson se dio media vuelta, buscando por todos lados. Sobre ellos, Tuffnut escalaba una protuberancia de roca para llegar a ellos. Estaba jadeando. Por detrás de él, una cabeza muy conocida se sumó.
Hiccup se reincorporó con auxilio de Toothless. "¡Windwalker!"
"¿Windwalker?" Tuffnut rezongó. "¿Qué hay de mí? ¿Dónde quedaron los Oh, Tuffnut, estoy tan feliz de verte?"
"Supongo que si no nos pueden apreciar, ¿nos llevamos nuestras provisiones a otra parte?" Eret, en toda su gloria de brazos musculosos, se le unió a Thorston en el pequeño acantilado. Cargaba más de una mochila de lana con víveres, así como, una atmósfera de complicidad divertida, compartida con el mellizo.
"Aye, aye. Digo, ¿quién podría necesitar comida, vendajes, ese tipo de cosas, huh?"
El rostro de Hiccup dolió de tan fuerte que sonrió. "Chicos." Sus amigos estaban bien. Hasta este momento, Hiccup no se había permitido ni siquiera pensar en ellos, por el terrible miedo a averiguar lo peor.
"¡Ya era hora de que se dignaran a aparecer!" Snotlout les gritó con puños en el aire. Sólo Hiccup notó como su cuerpo temblaba, tratando de esconder su vulnerabilidad con bravura. "No es como si hubiéramos sobrevivido un aterrizaje con un Seadragonus, ¿cierto? Nosotros somos los verdaderos héroes, ¡así que apresúrense a servirnos!"
Hiccup aventó una pequeña piedra directo al trasero de su primo. Todos rieron antes el chillido de Snotlout.
Por aquel momento, Hiccup pretendió que nada malo había sucedido. Que todos habían librado este ataque a salvo, incluido Alvin.
Por un momento, Hiccup fingió no ver la pesadez en los rostros de Eret y Tuffnut.
"¿Cómo nos encontraron?" Preguntó, una vez que todos estuvieron reunidos.
Tuffnut apuntó al dragón de negro plumaje que se aproximaba con pasos cautelosos. "Tuffnut Jr. me mordió de las rastas hasta que lo siguiéramos. Tiene excelente olfato."
Hiccup extendió su mano hacia el Windwalker. Lucía mejor que cómo lo había encontrado, aunque tenía vendas por doquier. Cuando su trompa se ladeó al ritmo de su caricia, Hiccup sonrió. "No lo llamarás Tuffnut Jr. El chico ha sufrido bastante trauma."
"¡HOOKFANG!"
Hookfang lucía aturdido, volando entre tantos nuevos miembros de su manada, que ahora se aproximaban a Toothless. Al reconocer el llamado de su humano, el dragón se prendió con llamas de exaltación. En cuestión de instantes, el Nightmare se encontró frente al jinete y Snotlout se abrazó a su hocico con tremendo abandono.
Hiccup respiró hondo. Luego, prosiguió con la pregunta más difícil.
"¿Cuántas bajas?"
Eret suspiró. Se agachó hacia Hiccup para inspeccionar sus heridas. "No hay prisa para empezar a contarlas, Señor Héroe. Toma un pan, un trago de hidramiel, y sé feliz."
Hiccup observó a todos los demás dragones, mientras bebía de la cantimplora, y devorada más de tres panes. Evaluó el estado de los recién reclutados. Estaban todavía temerosos, a pesar de haber aceptado a Toothless como su líder. Sin olvidar, exhaustos.
"Acamparemos aquí, esta noche. Estos chicos también necesitarán comida, y descanso antes de viajar a Berk."
Eret resopló por una nariz. "Ajá. Tiene sentido. Que tu Night Fury se encargue de su club de fans, mientras nosotros nos lamemos las heridas."
Ante el tono obscuro del muchacho, Hiccup mordió su labio en consternación.
"Eret, ¿no has encontrado a Skullcrusher?"
Eret soltó el rollo de venda que recién había extraído de los víveres. El silencio y la inhabilidad del expirata para mirarlo a los ojos, le dieron un terrible presentimiento. "No sobrevivió, Hiccup."
Oh. No.
Hiccup cerró sus ojos, tristeza enmarcando su corazón. No supo qué decir, hasta mucho tiempo después, cuando la noche ya había caído, y todos se habían movido a la playa. Tuffnut dormía desde uno de los drakkars pequeños. El olor a pescado frito en la fogata había atraído a los Marginados sobrevivientes, y todos estaban sacando ale de los rincones más recónditos.
"Skullcrusher se parecía mucho a mi padre. Ambos eran obstinados, enormes, y sobreprotectores." Hiccup apretó brevemente el hombro de Eret. "Ambos, también, fueron increíblemente valientes. Duele… duele perderlos." Esperó a qué Eret terminara de atender sus quemaduras con ungüentos de Gothi. Al finalizar, el muchacho se acomodó a lado de Hiccup. "Pero aprendí, que sus sacrificios deben ser respetados, no lamentados."
Eret se encogió de hombros. "No creo que seguir siendo jinete, sea lo mío."
"No digas eso. Ahora, más que nunca, podrás encontrar a un dragón en necesidad de un buen amigo." –O en necesidad de algo más. Hiccup recordó a Stormfly. "No pierdas la fe, Eret. Lo sucedido con Skullcrusher no fue tu culpa."
Toothless apareció en la borda del barco de Alvin, anclado junto con los drakkars. Segregaba un tenue azul en sus escamas, llamándole como sirena. Hiccup se puso de pie lentamente. Recogió su camiseta, y su armadura.
"Regresaré en la mañana. Hay algo que necesito checar por esta área…"
Eret se acostó en la arena, sus brazos cruzados detrás de su nuca. "Nariz de Dragón no está tan cerca, ¿sabes?"
Era una península vecina a Berserk, cierto. Hiccup guardó su traje de vuelo en su mochila, optando por una camiseta de manga corta y su túnica sencilla de cuero que usaba debajo de la armadura. Con su costilla adolorida, tendría que volar lo más ligero posible. "Snotlout me acompañará… Claro, tengo que encontrarlo primero."
Eret sonrió. Apuntó hacia los drakkars. "Sólo advierto, si no están aquí para medio día, zarparemos de este cementerio nosotros mismos."
Una vez revestido, Hiccup le mandó una última sonrisa de despedida. "Sí, Ma'."
No gritó por Snotlout, porque su curiosidad fue más fuerte. No había visto a su primo dirigirse a los drakkars anteriormente…
Revisó los tres primeros drakkars de la fila, y para su sorpresa, Windwalker descansaba en el de Eret, acurrucado a la calidez de los morrales de víveres. Hiccup acarició una de sus alas con ternura, imaginando al espécimen en un futuro, sabiendo que se convertiría en una preciosidad de dragón.
Rumbo al siguiente drakar, Hiccup se detuvo. Reconoció la silueta de Snotlout recargado en la borda del siguiente bote, de pie sobre la arena y las ligeras ondas de mar mojando su pantalón. Hiccup se le acercó lo más silencioso posible. Se elevó en punta de pie descalzo y gancho, una vez cerca de los hombros del espiado. -¿Qué estará viendo con tanta concentración?
Parpadeó. Se sintió decepcionado con lo encontrado.
"Ah. Es sólo Tuffnut."
Snotlout brincó fuera de su propia piel. Su casco se cayó al interior del drakkar y sostuvo su propio pectoral en enorme susto. Cuando se dio cuenta de que era tan sólo Hiccup, rezó una larga narración de vulgaridades en susurros apresurados. "…gusano… hijo de…"
"¿Por qué estás viendo a Tuffnut mientras duerme?"
Snotlout frotó su rostro. "¿Se te perdió algo, Hiccup? ¿Tu novio? ¿Sentido de discreción?"
Hiccup achicó sus ojos. Mordió sus labios. ¿Por qué Snotlout está cambiando de color? Se asomó de nuevo al drakar, a pesar de las quejas del otro chico. Tuffnut seguía dormido, hecho bolita en medio del barco. Su casco estaba acomodado a su lado, y una manta cubría su torso—No. No era una manta.
Era el abrigo de plumas de Snotlout.
Hiccup frunció su ceño. Sabía que sus labios se estaban torciendo también, conforme sus hallazgos cobraban forma y significado. "Acabas de perder cualquier derecho—"
"Hiccup, cierra tu—"
"—que tenías para hacer bromas de mi enorme apetito por objetos fálicos, de ahora en adelante, Jorgenson." Tomó un hombro del vikingo, para sonreírle directo en la cara. "Espero que lo sepas."
En verdad, debió de haber previsto la reacción de Snotlout de intentar hundir su cara en el mar.
[+]+[+]
"Será de lo más extraño, estar sin Meatlug en este viaje."
Ruffnut acarició las cabezas de Barf y Belch en igual cariño. "Lo sé. Sin olvidar, aburrido. Echaré de menos, explotar enemigos con ustedes, chicos." Abrazó ambas cabezas, mientras Fishlegs le daba un último abrazo a su Gronckle.
"¿Chicos? ¿Estás listos?"
Astrid les esperaba desde la entrada del establo de piedra. Ruffnut envidió su compostura. "¿Cuál es la prisa? ¿Qué no tienes que despedirte de Stormfly también?"
"La prisa es que Valka está esperándonos." Jum. Siempre tan aguafiestas. "Vamos, chicos, sé que es difícil. Pero, entre más rápido nos vayamos…"
"Más rápido nos reuniremos." Fishlegs suspiró resignado. "Astrid tiene razón, Ruff." Ingerman caminó hacia ella, una vez que Meatlug se resignó a su destino de quedarse en Berk. Cuando Fishlegs le ofreció un brazo para escoltarla, Ruffnut lo aceptó. Al cruzar caminos con Astrid, la chica tomó el brazo opuesto de su amigo. "La aventura nos espera. ¿Quién sabe? ¡Probablemente las Islas Bog-Burglar alberguen nuevas especies de dragones que todavía no conocemos!"
"Si los hay, Dagur los ha robado todos para él." Ruffnut murmuró, echándole un último vistazo al establo. No estaba realmente mirando el establecimiento, sino más allá de Berk, hacia… -Mas te vale que estés bien, Tuffnut.
"¡Entonces, se los quitaremos de regreso!" Astrid era la más emocionada del trio. No había duda. Ruffnut y Fishlegs compartieron una mirada.
Stormfly los esperaba en la plaza. No estaba sola.
Ruffnut soltó a Fishlegs. De repente, estuvo contagiada de la energía de Hofferson. Se apresuró hacia Cloudjumper. "Linda silla, Señor X. Aunque algo apretada en las caderas, ¿huh? Alguien tiene que bajarle a los camarones."
Cloudjumper gorgoreó escandalizado. A su lado, Valka rio suavemente. "Oh, Cloud, no luzcas tan asustado. Ni siquiera creo que tengas… caderas."
-Oooh, las tienes. Ruffnut picoteó el inicio de la cola del Stormcutter. –Sólo me falta encontrarlas.
Cuando se trasportaron a los muelles, se vieron envueltos en un caos. Gobber gritaba órdenes sobre cómo no llenar los drakkars de tanta comida, o se hundirían antes de cruzar el Mar Sullen. Doncellas escuderas se despedían de sus pequeños, y vikingos conocidos como Mulch, Bucket y Spitelout, se encargaban de acomodar armamento en los drakkars. Se podía distinguir entre los habitantes que zarparían y los que no, en su vestimenta de batalla.
Ruffnut acarició su cinturón, orgullosa de la hilera de navajas Sax que su madre le había obsequiado para la batalla. Había sido la colección más preciada de Valhallarama, y ahora dependería de ella, de que siguieran siendo armas letales.
Valkyria aterrizó en el centro de la acción. Grandísima Bertha y su hija desmontaron con gracia. La actividad en los muelles cesó por un instante.
Fishlegs le lanzó un codazo que casi la tumba al mar. "Los Dioses nos deben de estar bendiciendo, porque… Hooola, Camicazi."
"¡Oye, cuidado! Soy una delicada—Whoa." Ruffnut le devolvió el codazo, comenzando a reír libidinosamente con él.
Lejana era la imagen de la chiquilla rebelde y busca-problemas que Camicazi solía dar cotidianamente. De la Nadder Valkyria, una mujer se desprendió. Su uniforme había sido reformado, muy probablemente, hecho por sus propias manos. Un ceñido corsé de cuero cubría la mortal combinación de camiseta de algodón y cota de malla, resaltando los dos buenos atributos que la Bog-Burglar había heredado de su madre. Sus piernas podían ser más cortas que muchas otras escuderas, pero estaban bien resguardadas con botas de cuero de yak. El añil de su capa de seda, combinaba con el atuendo similar de su madre. Los broches de tortugas sosteniendo su capa, brillaban tan platinados como su podada cabellera, la cual había sido peinada hacia atrás para no obstaculizar su vista.
Los ojos de la Princesa habían sido pintados con trazos negros. Cuando éstos se posaron en Ruffnut y el resto del grupo, el estómago de Ruff dio volteretas. De su garganta, un Grrrr apreciativo no pudo evitar salir.
"Comandante Hofferson." Camicazi asintió en dirección de Astrid. Una maldad muy conocida se trasmitió en el mohín de la chica, en cuanto estuvo frente a ellos. "Escuché por allí que su trasero es buscado por Tantrum al otro lado del muelle. Parece que quiere conversar con usted sobre estrategias de combate."
Astrid resopló por sus narices. "Si tanto le urge, puede venir ella hasta acá. Estoy ayudando a mi gente. Que las princesas no pueden caminar, ¿o qué?" La vikinga también había cambiado actualizado su atuendo. En lugar del jubón carmín, uno de cuero café cubría su torso, la insignia de Berk quemada en el centro. Su abrigo había sido desertado junto con sus cubre-brazos peludos, optando por coberturas del mismo material que su corpiño. Sus hombreras de metal eran más versátiles, relucientes (tanto, que Ruffnut se limpió un diente de restos de carne, frente a su reflejo). Y alrededor de su nuevo juego de cinturones, una daga era guardada con recelo.
La sonrisa de Camicazi se alargó ante la furia de Astrid. Fue extraño, que la chica no le siguiera provocando. "Ingerman, ¿dónde has estado escondiendo ese magnífico cuerpo? ¡Deberías lucirte con esas pieles todo el tiempo!"
Fishlegs había agregado cota de malla encima de su túnica de piel de oso. Lucía fortachón con la barba que había estado cultivado con éxito, y mucho más maduro que sus usuales fachas. Fishlegs se sonrojó ante los chiflidos de Camicazi, pero mofó los besos aéreos que Ruffnut y Astrid le aventaron.
"¡Lo siento, bellas escuderas, ya no me interesan las rubias!"
Ruffnut le sacó su lengua. "¿Qué hay de las pelirrojas?"
Fishlegs le empujó con ojos temerosos. "Cierra tu pico."
Sin embargo, Astrid ya se había distraído con decirle adiós a Stormfly, y Camicazi había regresado con su madre. El sucio secreto de Ingerman estaba a salvo.
Valka regresó a los muelles, ensamblada en Cloudjumper. Cuando se acercó a Ruff para extenderle su mano, la mujer le sonrió. "Los acompañaré en el inicio del viaje. Sólo para que tranquilicen sus nervios, ¿está bien?"
Ruffnut acarició el mentón de Cloud. "¿Cuáles nervios? Vamos a ser grandiosos allá arriba, ¿cierto?"
Nadie estuvo más estupefacto que la misma Ruffnut, cuando Cloudjumper inclinó su cuerpo entero en invitación a ser montado, la silla descansando en medio de su cuello, esperando a ser inaugurada. "Es lo que espero. No usaré este Incómodo Artefacto por nadie más."
Estremeciéndose de la emoción, la chica emitió un chillido de arrebato al por fin, plantar su trasero en el arnés del Stormcutter. Frente a ella, de pie en la cabeza de Cloud, Valka la observaba con una sonrisa diferente a la inicial. Más parecida a las de Hiccup, cuando estaba tramando misiones que le sacarían canas a su padre. "¡Podemos compartir lugar, Jefa!"
Valka le guiñó un ojo. "No en este caso, jovencita Thorston. No en este caso."
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Fin de Parte XXI.
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NdA: Que Tuffnut sepa Resucitación Cardiopulmonar no suena tan discrepante, cuando tomas en cuenta que sabe citar a Shakespeare en Race to the Edge. Just saying. LogicWhatLogic. ADEMÁS, RIP RUMBLEHORN. T_T
¡De nuevo, gracias por sus maravillosos reviews! ¡Munr cumplió su primer año, yaaaaay! ¡Galletas para todos!
