"Munr."

Por B.B. Asmodeus.

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Fandom: How to Train Your Dragon, 1 & 2, Dragons: Riders/Defenders of Berk, Dragons: Race to the Edge y Novelas de Cressida Cowell.

Parejas: Hiccup/Toothless, Tuffnut/Snotlout, Astrid/Camicazi, Ruffnut/Cloudjumper, Eret/Stormfly, y en el futuro se contará con Fishlegs/Dagur. (¡Es oficial!)

Rating: Mature.

Categorías: Romance, Humor, Drama, Suspenso, Temas Espirituales, Hurt/Comfort, Semi-Fusión con los Libros, Acción/Aventura. Lemon. Uso de mitología y lenguaje Nórdico.

Sinopsis: Post-HTTYD 2. Temporada 2 de Munr. Wodensfang había visto el futuro, y Wodensfang sabía que el más grande enemigo que Hiccup Horrendous Haddock III tendría en su vida, no sería ningún Seadragonus Giganticus Maximus.

Nota Especial: I'm back, bitches.


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INTERLUDIO III.

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"Entonces se cumple

la segunda pena de Hlín,

cuando Odín va

a luchar con el Lobo,

y el asesino de Beli

brillante, contra Surtr

Entonces caerá

el dulce compañero de Frigg."

- Poema Völuspá.

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Su padre fue el primero en enfermar.

Después, el consejero de su padre, para luego la enfermedad esparcirse por la mitad de la tripulación. Thuggory fue aislado por su propio bien dentro del drakar. El camino todavía era largo para la Isla Meathead, y no deseaban que el heredero se contagiara de este misterioso resfriado.

"Es la peste." Se comenzó a murmurar entre los vikingos preocupados. "Es la furia de Odín."

Thuggory se preguntaba que habían hecho para ocasionar la furia de Odín, si ése fuera el motivo.

Acaso, explorar nuevos territorios para encontrar tierra para sembrar, ¿era algo demasiado atrevido para el gusto de los Dioses? Thuggory lo consideraba absurdo.

"¡Es culpa de los cristianos!" Comenzó a circular la paranoia. "¡No debimos hacer tratos con esos ingleses!"

Después de dos días encerrado en su cabina, Thuggory se hartó de esperar. Comenzó a investigar por su cuenta.

Los primeros síntomas de dolor de garganta, y mareos, de su padre habían comenzado el mismo día que habían zarpado de las tierras inglesas para regresar a casa. La fiebre había aumentado en velocidad considerable para cuando había llegado la noche. Desde entonces, a Thuggory no se le había permitido estar cerca de Mogadon.

Cuando salió de la cabina, sin embargo, no esperó encontrarse con el silencio.

Un silencio estremecedor.

Thuggory no pensó dos veces, corrió hacia la dirección de la cabina de su padre.

Y lo que encontró fue una masacre.

Compatriotas, soldados que habían sido admirables ante sus ojos, yacían mezclados entre sí, sus robustos cuerpos reducidos a fragmentos de carne, y tripas desgarradas de sus vientres.

Thuggory resbaló con la alfombra de sangre que se había apoderado de la proa. Sacó hacha y coraje de su ser para continuar investigando—para encontrar a su padre—blanqueando su mente de miedos inferiores.

Aunque, la pregunta constante seguía cazándolo: ¿Cómo pudo haber estado bajo ataque el barco, sin haberse escuchado nada?

"¡¿Papá?!"

¿Piratas? ¿Histéricos? ¿Romanos?

La niebla era densa en la proa, pero aun así, Thuggory no divisó naves enemigas a su alrededor.

El joven se asomó al mar.

Entonces, sintió su piel erizarse.

Mientras observaba la marea, se percató de ser observado desde lo alto. El Príncipe respiró hondo. Alzó su cabeza hacia la vela más grande del navío, esperando ver escamas, alas elásticas…

No. Los dragones no gruñían. ¿Oh, sí? Thuggory no se consideraba experto en el tema.

"¿Papá?" Fue más por tonta esperanza, que por pensamiento racional que Thuggory repitió el llamado con quietud.

Un salto desde lo alto de los mástiles hasta la proa hizo temblar el drakar. Los gruñidos no desaparecieron.

Lo primero que captó la atención de Thuggory fueron las marcas que se fueron haciendo en el piso. Dos garras, del triple de tamaño que sus propios puños, eran las responsables, embarrando consigo sangre vikinga, entre sus apéndices primitivas.

Luego, Thuggory conectó su mirada con la del enemigo.

Ojos azules resplandecían desde una enorme cabeza de pelaje húmedo. Dos orejas perrunas se doblaban hacia atrás en agresividad, desnudando su largo hocico. Sus colmillos eran largos.

Era un lobo, a simple vista. Un lobo rabioso, embarrado de las vísceras de la tripulación.

"Monstruo." Fue el turno de Thuggory para susurrar. No era un lobo normal. Era demasiado grande. El aire parecía tronar alrededor de su corpulento ser de manera sobrenatural. "¿Qué le hiciste a mi padre?"

El lobo comenzó a rodearlo. A cazarlo.

Thuggory lo imitó.

Cuando el inminente ataque se realizó, gritó con todas sus fuerzas con el hacha extendida por sobre su cabeza.

Increíblemente, la hoja se quebró al entrar en contacto con la bestia. Thuggory rodó lejos de la criatura al percatarse del fracaso de su defensa, pero el lobo fue veloz en atraparlo, una vez tirado en el piso. Una pata presionó su espalda contra la proa, apretando y apretando, mientras Thuggory sintió el aliento amenazador acercarse a su cabeza.

Thuggory gritó con frustración, haciendo todo lo posible por sacudirse al animal de encima. No obtuvo éxito. El licántropo era demasiado pesado.

"¡No!" ¡Odín, no permitas que todo termine así! "¡Quítate de encima, demonio!"

Odín pareció escucharlo. En un segundo, la presión desapareció. Un aullido de dolor estremeció la atmosfera. Thuggory rodó boca arriba. El lobo intentaba en vano de deshacerse de algo que lo lastimaba en el lomo. El aire pareció susurrar SHHHH para alertar de una nueva presencia.

"¡No te quedes ahí mirando!"

Thuggory parpadeó al notar una mano ajena siendo convidada frente a su línea de visión. Al seguir el origen del apéndice se encontró con un jinete encapuchado. Un jinete de dragones.

Verdes-esmeralda eran los ojos de la criatura hecha de plata, y verdes-esmeralda eran los ojos del misterioso rescatista.

El lobo aulló de nuevo, siendo una alarma concisa para regresar al presente.

"¡Apresúrate! ¡Las espinas de Windshear no lo frenarán por mucho tiempo!"

Thuggory tomó la mano, impulsándose hacia las alturas.

Nunca había montado un dragón.

"Espera." Thuggory apretó un brazo del jinete, una vez acomodado a espaldas de éste. "Debemos encontrar a mi padre—"

Un resoplido le interrumpió.

El jinete bajó su capucha. Una mirada helada se posó en su persona. "Ya lo hemos hecho. ¿No lo ves?"

Cuando se le fue apuntado hacia la criatura doliente en el drakar, Thuggory no comprendió a la primera. Le costó paciencia y observación detenida para analizar la insinuación de la recién-revelada jineta, y como ésta se ajustaba a la desesperación por encontrar a Mogadon.

Su sangre se heló.

Puesto que del cuello del lobo colgaba la medalla de oro de la Tribu Meathead.

Thuggory negó con su cabeza. "Tonterías."

"No puedes ayudarlo." En su periferia, la voz se oyó como un zumbido molesto a sus orejas. Thuggory quería ignorarla, quería sólo enfocarse en el colguije que algún día debía pertenecerle, al ser nombrado Jefe de su tribu.

Pero, que mierda de yak.

Todo esto debía ser una pesadilla causada por la fiebre…

El lobo comenzó a convulsionarse.

"Oh no."

"¿Qué pasa?" Thuggory pateó al dragón como sí pudiera indicarle a la criatura que se acercara de nuevo a la proa. El dragón hizo todo lo contrario, ascendiendo urgentemente a orden a su dueña. "¡No! ¡Espera! ¿Qué está sucediendo? Si lo que estás diciendo es verdad—"

"Tu padre fue débil al final. No todos pueden aguantar la transformación. Pensé… Pensé que al llegar a la última fase, Mogadon tal vez lograría sobrevivir después de todo—¡No, aguarda!"

Thuggory ya estaba en los aires, cayendo a la nave tras un breve cálculo de poder sobrevivir el aterrizaje. Fue doloroso, sí, pero Thuggory nunca se había quejado por los dolores ganados en batalla. Siempre tenían una buena razón, en su opinión, ya que estos significaban que seguías con vida.

Al reincorporarse, no llamó por su padre. No inmutó palabra. Sólo observó en silencio.

En primera vista, el lobo aparentaba estar perdiendo su cabellera. Pero era mucho peor que eso. Entre sacudidas de aquel ancho lomo, capas espesas de piel salieron volando, desnudándose de su más vital órgano, como si éste fuera un simple vestido.

Esta vez, cuando las garras buscaron enterrarse, las pezuñas se despegaron, quedando pegadas en el piso.

Entre medio de chillidos, el lobo intercaló su mirada con la de Thuggory. Y aquellos ojos azules que había desconocido anteriormente, de golpe fueron lo más familiar para su ser.

Thuggory volvió a negar con su cabeza. En shock. "No…"

¿Cómo…?

La agonía que Mogadon estaba sufriendo en este momento, fue comunicada con una mirada y un chillido ahogado. Su padre—aunque todavía costara asimilarlo en tal forma—no tenía control sobre lo que le estaba sucediendo, y por primera vez en su vida, Thuggory reconoció temor en el semblante del Jefe Meathead…

"No estás solo, padre." Thuggory se deslizó, todavía de rodillas, hacia la figura agonizante, extendiendo una palma aunque no fuera una idea del todo cuerda. "No sufras más. Todo terminará pronto..."

El lobo abrió su hocico grotescamente, los huesos de la trompa tronando en el proceso. No existían palabras para describir lo que estaba restando del ser vivo.

Mogadon acercó su cabeza hacia su hijo, a pesar de todo, husmeando por un consuelo físico entre los dos.

Nunca alcanzó la palma de Thuggory. Mogadon Meathead murió antes del contacto.

Thuggory dejó su mano caer. El sollozo que quiso nacer de su pecho, no tuvo oportunidad de hacerlo. No hubo tiempo.

Los aullidos a la distancia le avisaron de que la pesadilla apenas comenzaba.

Se puso de pie de inmediato. "Cuéntame todo lo que sabes."

La jineta había aterrizado en el drakar en algún momento durante la muerte de su padre, y ahora, la doncella extrajera lo examinaba con ojos desconfiados, todavía montada en su compañero alado. Al oír los bramidos, la chica indicó pánico en sus movimientos. "¡Necesitamos estar vivos para eso, ¿no crees?!"

"¿Por qué debería confiar en ti? La sangre Berserker corriendo en tus venas, no la inspira mucho que digamos. ¡Tal vez me vaya mejor con ellos!"

La jineta agrandó sus ojos en sorpresa. "¿Sabes quién soy?"

En vez de responder, Thuggory se ocupó con extraer el colguije de su padre, apagando su mente y corazón para lograrlo. Guardó la reliquia en el bolsillo interior de su túnica de cuero. "Mientras haya un excelente precio por su cabeza, todos la conocerán, mi lady."

Los aullidos se estaban acercando, casi mordiéndoles los talones. Thuggory hasta sintió los colmillos encajándose en sus huesos. Se apresuró a desamarrar uno de los barcos salvavidas para liberarlo, y usarlo de medida de escape. En su cabeza, comenzó a planear—

"¡Anguilas con tocino!"

Thuggory frunció su ceño. Sus manos siguieron trabajando. ¿Anguilas… con tocino? Qué tenía que ver eso con—Oh. Thuggory rodó sus ojos. Claro. Anguilas con tocino. Dejó ir las cuerdas paralelas a la borda, para voltear hacia la Princesa Berserker. "Siempre odié esa contraseña."

"¡Y la conozco porque soy de confiar!" La jineta flotó hacia Thuggory con las alas de su dragón. "¡Hiccup Horrendous Haddock me la dio a saber en caso de emergencia! ¡Puedes confiar en mí!"

Sólo los hijos de los Jefes Aliados conocían la contraseña, y había sido fabricada para este mismo propósito: para reconocer a amigos de enemigos en situaciones precarias. Maldito Hiccup y su falta de creatividad.

Heather "La Desquicia" volvió a ofrecer su mano, el anterior suplicio rápidamente morfando a impaciencia colérica. "¡Te contaré todo lo que sé hasta ahora! ¡Lo prometo! Pero, tenemos que irnos…" Otro aullido, le provocó a la Berserker examinar brevemente el cielo, antes de intercalar su atención con Thuggory de nuevo. "…¡ya!"

El medallón de su padre quemó entre sus túnicas. Admiraba a Hiccup por su intelecto y coraje, más no tenía una relación cercana con el paria-convertido-en-héroe como para inclinarse a su favor tan libremente. ¿Cómo saber si Hiccup juzgaba acertadamente a sus aliados? ¿Cómo estar seguro de no estar dirigiéndose a una trampa?

Anguilas con tocino.

"Es un excelente ejercicio de confianza, chicos, ¡vamos! Será útil en misiones secretas—¡No, Snotlout, no usaremos Hiccup-Esposa-De-Dragones, así qué cállate!"

Thuggory nunca había reído tanto en una reunión de Jefes como aquel día. Le había agradado el flacucho de Haddock más por esa razón, que por sus demás cualidades logísticas…

Rayos de Thor.

Anguilas con tocino, indudablemente.

Aun tiempo después, volando a toda celeridad del drakar de su padre arriba de una criatura desconocida y una posible traidora, el medallón nunca dejó de pulsar en sus ropas, como si parte del corazón de Modagon se hubiera fusionado con el objeto, palpitando ahora con vida prestada.


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FIN DE INTERLUDIO III.

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NdA: ¡Ahora sí, adelante con la temporada dos de este monstruo de fic XD! Me moría por concluir este pedazo. ¡Me desesperé tanto que preferí publicarlo de ya como interludio! Que bien se siente regresaaaaaaaaaaaaar.

Thuggory: Personaje de los libros. Hijo del Jefe de la tribu Meathead. Es cool, es todo lo que tienes que saber. ;) Bueno, y que en los libros defiende a Hiccup del bullying de Snotlout. Aw.