Disclaimer: Los personajes de Digimon Adventure no me pertenecen, hago esta historia solo con fin de entretener.

Esta historia participa en la actividad SoratoWeek.

Día 1: Flores

Bienvenida

Había pasado horas pensando en un regalo para Yamato por su regreso a Japón luego de tres años; no quería que fuera tan simple o tan general. Estaba segura que Taichi y Takeru debían haberle preparado algo, pero ella seguía sin nada, lo peor de todo es que se sentía ridículamente nerviosa con su regreso de Estados Unidos. Ciertamente, habían hablado mucho en todo el tiempo que el rubio estuvo lejos, pero por decisión de ambos, terminaron su relación antes de su partida.

No quería creer que al estar cara a cara las cosas serían extrañas entre ellos, quería confiar que, a pesar de su relación pasada, seguían siendo buenos amigos tal y como lo fueron cuando eran niños, cuando viajaron al mundo digital. Sin embargo, no es como que sus sentimientos por Ishida se hubieran ido con el pasar de los años, incluso si trató de salir con otras personas en todo ese tiempo o si quiso dedicarse solo a sí misma, no dejaba de extrañarlo, no dejaba de pensar en él y lo mucho que lo quería.

¿Cómo expresarle todo eso sin parecer desesperada o espantarlo? Quizás él ya no sentía lo mismo por ella, que siguieran hablando y se llevaran igual de bien no significaba nada, eran amigos, supieron mantener todo de forma sana. Se recostó sobre su mesa de trabajo, no estaba de ánimo como para seguir dibujando sus diseños, ahora el muchacho de ojos azules era todo lo que estaba en su cabeza.

No tenía tiempo para diseñarle algo tampoco, solo tenía dos días antes de que Yamato regresara. Tal vez podría preguntarle a Mimi o Meiko por algún consejo, ellas podrían ayudarle con alguna idea, pero tampoco es como que quisiera molestarlas para saber que regalarle a su ex novio, tal vez Piyomon era una mejor opción. Estaba por tomar su digi-vice, este era distinto al primero, habían cambiado desde que pudieron comunicarse con los digimon de nuevo, hasta que algo pareció hacer clic en su cerebro.

Se levantó de su lugar y se fijó en una foto que tenía en una repisa, tomándola un momento para verla mejor. Sonrió, pasando sus dedos por el cristal, era el arreglo de flores que había hecho esa vez y en el cual se inspiró en sus amigos para hacerlo, tal vez podría hacer algo no tan elaborado, pero que sabía vendría de ella y que expresaría bien su emoción y felicidad de recibir a Yamato nuevamente.

Ese día finalmente llegó y ya estaba frente al departamento de Takeru, su hermano estaría allí durante sus vacaciones antes de volver a América para continuar sus estudios. Suspiró mirando el arreglo con cierta duda, no debería sentirse tan nerviosa, aunque ya no se dedicara a los arreglos florales, seguía teniendo buena práctica en ellos y vaya que se había inspirado. Aquel arreglo estaba compuesto de hortensias y orquídeas azules, se había inspirado mucho en el color de su emblema, pero especialmente el de sus ojos, quizás era un regalo tonto y hasta muy femenino, pero lo había hecho con todo su amor.

—Sora-san, que bueno que ya llegaste —saludó el joven escritor tras abrir la puerta. Miró con asombro las flores antes de sonreírle con suavidad —. Son preciosas, seguro le encantarán, pasa.

Takenouchi le sonrió con cariño al rubio antes de pasar adelante, dejando sus zapatos en la entrada junto con los demás. No le sorprendió que Taichi, Meiko y Hikari ya se encontraran allí, también Koushiro. Esperaba que Joe pudiera llegar de su trabajo, sabía que su vida como doctor apenas le daba algo de tiempo. Se sintió cohibida por un instante, tal vez las flores eran un detalle muy cursi si lo pensaba. Estaba por darse la vuelta para salir, diría que las flores eran para otra ocasión y le compraría algo mejor.

—Sora, viniste —entonces la voz del recién llegado le sacó de sus ideas. Encontrarse nuevamente con aquellos ojos azules que le miraban con tanta calma y aprecio le hizo sentir perdida por un momento, pero entonces su mirada pasó a las flores y volvió a sentirse abochornada —¿Son para mí?

—Es… no…sí, lo son, aunque tal vez debí traerte algo más, después de todo este tiempo seguro habría sido mejor otra cosa —sonrió algo apenada, aunque pronto el rubio sujetó con suavidad la base en la que se encontraban acomodadas las flores.

—Gracias, debiste esforzarte mucho en prepararlas —le dedicó una suave sonrisa que la hizo ruborizar tenuemente, incluso su corazón llegó a acelerarse un poco —. De verdad quería verte de nuevo, me hiciste mucha falta.

—También te extrañé mucho —respondió, y a pesar de que sentía su corazón latirle con fuerza todavía, ahora no estaba tan nerviosa, más bien emocionada de saber que Yamato le extraño tanto como a ella.

Y probablemente se habrían seguido mirando como dos tontos enamorados por otro rato sin decir palabra, al menos hasta que el mayor de los Yagami les llamó la atención con una broma. La pequeña fiesta al final fue muy entretenida, con todos los jóvenes que fueron elegidos reunidos después de tanto, o bueno, Daisuke solo se presentó por video-llamada ya que él seguía en Estados Unidos. Compartieron, charlaron, bromearon, bebieron y mucho más, había sido tan divertido, hasta pudieron saludar a sus digimon gracias a Koushiro. Pero lo mejor fue hasta bien entrada la noche, cuando en un momento de privacidad, Ishida volvió a agradecerle por las bellas flores y le hizo saber lo mucho que aun la amaba.

Y con un beso, decidieron retomar su relación sin importar que el rubio estaría lejos de nuevo un tiempo, ya sabían que la distancia no sería un problema. Era curioso como todo se había dado, ahora no se arrepentía en lo más mínimo de haberle llevado aquel arreglo de flores.

FIN

¡Holas! Espero que les haya gustado, en realidad no sabía qué hacer para este primer día jaja hasta creí que no podría hacerlo a tiempo, pero aquí estoy, más vale tarde que nunca. Espero poder hacer el de mañana, ¡Nos leemos!