Seguimos aquí
Después de que Cadence fallara su misión la princesa huyó de la ciudad, Cadenza logró conservar una fracción de su ejército y salvar miles de ponis que la siguieron en su huida, la princesa decidió refugiarse en la última ciudad dentro de las fronteras del imperio que no estaba ocupada por sombra, Rainbow Fall se convertiría en la capital provisional, miles de ponis de todo el imperio se unieron a la princesa por el camino, la ciudad se llenó de refugiados originarios de todo el imperio en cuestión e incluso de las zonas norte de Equestria en cuestión de días.
La princesa fue recibida en el palacio de gobierno de la ciudad, sus soldados por otro lado les había ordenado comenzar a preparar la defensa, Sombra los atacaría en cualquier momento, Cadence estaba completamente sola, Shining había ido a Equestria a buscar ayuda cuando la ciudad cayo, ella sin embargo se había quedado, completamente incomunicada del resto de Equestria. Como la ayuda nunca había llegado Cadence temía tres cosas, que su marido hubiera sido capturado de camino, que Equestria hubiera caído, tomada por sorpresa, o que los hubieran abandonado a ella y a los ponis de cristal a su suerte.
Al llegar a la que sería su alcoba en aquel palacio solo pudo pensar en eso, ¿y si los habían abandonado? No… Celestia no les haría eso… ¿o sí? a pesar de lo tortuoso que le era pensar en esto, no podía rendirse, aun le quedaba una última ciudad, llena de ponis que le estaban dando su confianza, no podía fallar, no otra vez.
Antes de llegar a la ciudad Cadence había ordenado a su ejército, o a lo que le quedaba que prepararan la defensa. Su plan era retener a sombra lo más posible en los caminos montañosos y gélidos que bloqueaban el paso a la ciudad, tal vez con ayuda del terreno podía detenerlo y resistir hasta que la ayuda de Equestria llegara… si llegaba, si no, resistiría hasta su último aliento.
Cadence no se quedaría en el palacio, sin embargo, tampoco podía quedarse constantemente en el frente, debía encontrar la forma de atender su labor política a con el imperio y al mismo tiempo estar ahí con los soldados, para mantener su moral, para que no sintieran que su regente los abandonaba en ese infierno gélido.
Sin embargo, antes de cualquier cosa Cadence decidió redactar una carta que enviaría a Celestia, un último intento por hacerse notar, por mostrar que aún estaban ahí.
"Querida Princesa Celestia, le hago llegar esta carta, para confirmarle que sigo con vida, tengo un pequeño ejército, no suficientemente grande para atacar pero si para defenderme, la ciudad de Rainbow Fall es ahora la capital del imperio de cristal, al menos de lo que no está ocupado, la mantendré así hasta que recupere la ciudad de cristal. Miles de habitantes del imperio me siguieron por el camino, unos se unieron a las tropas y otros se siguieron hasta la ciudad, la ciudad tiene al menos el triple de sus habitantes originales en este momento.
Celestia la ciudad de normalmente ochocientos mil habitantes tiene en este momento dos millones de almas, sin contar el ejercitó, no fallare en esta defensa Celestia, mantendré seguros a estos ponis lo más que me sea posible, sin embargo, por favor por lo que más quieras, no nos abandonen, seguimos aquí, aun no caemos.
Esperamos refuerzos y suministros, esperamos su ayuda lo más pronto posible, dependemos de ello. Seguimos aquí.
Atentamente: Princesa Mi Amoroe Cadenza"
Cadence no quería arriesgarse a que la carta no llegara, no podía enviarla mágicamente, su magia aún estaba débil y había un riesgo enorme de que las nubes de magia negra de sombra destruyeran la carta tragándose el hechizo en el camino. Necesitaba enviarla con alguien de confianza, aunque esto también tuviera sus riesgos, la única persona que se le ocurría para hacerlo era su pupila, una unicornio de la que alguna vez fue niñera.
Cadence marco la tarjeta con su sello real, la enrollo y la guardo en un recipiente especial, que la mantendría segura en las adversidades del tiempo, además de que solo podía ser abierta por Celestia, Luna o Cadence esta clase de recipiente solo se usaba cuando el mensaje era de extrema importancia y confidencialidad. Hecho esto, salió de los aposentos y busco inmediatamente a su pupila, la encontró rápidamente, estaba en la biblioteca del palacio.
-Twilight, tengo una tarea muy especial para ti – dijo Cadence acercándose.
La unicornio interrumpió su lectura y observó a su mentora, Candence había cuidado de ella cuando era una potrilla en varias ocasiones y después de que fuera rechazada en la escuela de Celestia, Cadence había decidido enseñarle, eventualmente Twilight había conseguido su cutie mark y se había vuelto excepcionalmente buena en todo lo que a la magia se refiriera. Pero, era también una unicornio muy solitaria, Cadence raramente la había visto convivir con otros ponis, a pesar de que incluso ella le había llegado a presentar a varios con los que creyó podría llevarse bien, nunca resulto.
-¿Que pasa Cadence? – cuestionó Twilight
-Necesitó que vayas a Equestria, sal del imperio y ve directo a la princesa Celestia, debe ser ella quien reciba esta carta nadie más.
-¿¡Cómo esperas que pueda hacer eso?! Hasta donde sabemos Sombra tiene bajó control todo el resto del imperio. ¿Cómo pasare?
-Tal vez tengas razón, fuera de la zona de la ciudad no puedo estar segura que hay, solo las montañas que nos rodean nos defienden, pero no será por siempre. Por eso necesito que vayas tú, no se me ocurre nadie más capas para llevar a cabo esta tarea Twilight, tarea que bien podría ser nuestra única oportunidad de supervivencia.
-¿Pero, como voy a pasar?
-Hay un camino entre las montañas, al sur de aquí, síguelo hasta encontrar, unas cavernas, están cruzan todo el camino montañoso saliendo en territorio Equestriano, es un camino poco conocido, te lo marcare en un mapa, debería de ser seguro y más importante, libre de presencia enemiga. Sin embargo, no puedo saber que encontraras al salir del otro lado.
Twilight se quedó pensativa unos momentos, sin embargo, subió la cabeza, le dio a su mentora la mirada más decidida posible y asintiendo con la cabeza dijo:
-Entiendo Cadence, no te fallare.
Cadence sonrió abrazó a Twilight y continuó:
-Cuídate mucho, asegúrate de llegar a salvo, nos volveremos a ver Twilight, te aseguro que todo saldrá bien.
Twilight devolvió el abraso en el que permanecieron por unos momentos, para Cadence, Twilight era alguien muy especial y viceversa, sin embargo, no quedaba opción y viéndolo de una forma más negativa, tal vez de esa forma si caía Cadence, Twilight no lo haría, si su defensa fracasaba Twilight estaría lejos de aquel sitió.
Cuando finalmente se separaron Cadence le entregó el mensaje a Twilight quien fue a prepararse para partir, Cadence haría lo mismo, arreglaría algunas cosas en la ciudad, acomodaría a todos los refugiados y luego iría al frente con sus soldados.
Twilight no tenía mucho que empacar, al haber huido tan deprisa de la ciudad de cristal, habían dejado muchas de sus pertenecías que a su vez había traído de Canterlot, su ciudad natal. Dos alforjas fueron suficiente para que Twilight metiera todo lo que le era necesario y a pesar de dejar una foto enmarcada de toda su familia y otra con Cadence, traía una de ella con su hermano y Cadence, los únicos ponis que había llegado a considerar amigos. Antes de salir del palacio Cadence le entregó el mapa marcado, dándole a su vez un último adiós.
La unicornio se dirigió al sur de la ciudad, contemplando el triste panorama en su paso, los bellos edificios barrocos de diversos colores eran opacados por la cantidad de casas de campaña que se habían levantado. El destino de los miles que no habían tenido donde alojarse, los hoteles y posadas de la ciudad habían alcanzado su tope, además, Twilight casi podía sentir el miedo, la angustia de todos esos ponis que junto con ella y Cadence venían huyendo de Sombra.
La unicornio intento no pensar en ello, tenía que mantener su concentración, tenía una misión por cumplir.
