Reconocimiento

Cuatro días pasaron sin movimiento enemigo, los soldados a lo largo de toda la trinchera observaban atentos el frente esperando que el enemigo apareciera en cualquier momento, sin embargo, nunca aparecía, algunos se comenzaban a preguntar si el ejercito de sombra se había retirado, pero el alto mando no lo creía una posibilidad.

Limestone ya podía caminar perfectamente, seguía teniendo molestia en la pierna, pero nada de importancia, Pinkie por otro lado se veía más afectada a pesar de no haber sufrido ni una sola herida. Maud se mantenía fría, despejada, preparada para cualquier cosa, su pensamiento seguía centrado en sus hermanas, mantenerlas con vida, mantenerlas juntas.

Los pensamientos de Pinkie estaban dispersos, la poni estaba demasiado confundida, se sentía inútil y débil, de cierta forma esperaba que todo lo que había pasado los últimos meses fuera una pesadilla, aunque supiera que no era así. Desde el primer ataque que sufrieron su crin no había vuelto a su estado esponjoso se había alaciado como si estuviera conectada con sus emociones. Limestone notaba el ánimo de su hermana, o al menos le era más fácil que descifrar el ánimo de Maud, quien para cualquier otro poni sería imposible.

-¿Pinkie, cuánto tiempo piensas seguir así? no has dicho ni una sola palabra desde aquel día y es demasiado extraño viniendo de ti, esto no puede seguir así para siempre – cuestionó Limestone sin recibir respuesta – perfecto ahora pareces Marble dos punto cero.

Pinkie estaba demasiado hundida en sus propios pensamientos para siquiera escuchar lo que su hermana le decía, sin embargo, Limestone no estaba en un estado de ánimo mucho mejor, solo no dejaba que le afectara demasiado.

Poco tiempo después un unicornio con uniforme de general llego a la trinchera escoltado por otros dos, su uniforme era completamente azul marino con una luna blanca en el centro de su gorro.

El Poni a cargo en esa sección de la trinchera se le acercó para recibir las órdenes que el mando le fuera a dar. Limestone observó, pero no alcanzo a escuchar absolutamente nada, solo se enteró de lo que hablaron hasta que el general se retiró y el capitán les comunico:

-¡Atención! ¡Necesito voluntarios! ¿¡Quien creé poder ir detrás de los pequeños montes e informar la situación?! ¿¡Necesitamos saber si nuestro enemigo sigue ahí y si lo está, que está haciendo!?

Al escucharlo Limestone quiso acercarse, pero, Maud la sostuvo y le preguntó con su tono usual:

-¿A dónde vas?

-Quiero ofrecerme voluntaria, solo quiero hacer algo útil, después de como eche a perder las cosas, pudimos haber muerto las dos ese día. – respondió Limstone.

-Está bien, pero iremos juntas. – dijo Maud colgándose su rifle y caminando directo hacia el capitán

Limestone algo confundida por la reacción de su hermana la siguió y Pinkie al verlas alejarse alzó la cabeza. La poni rosa se levantó lentamente y las siguió preguntándose a donde iban.

Cuando llegaron frente al capitán Maud inmediatamente se llevó un casco a la frente y dijo:

-Nosotras iremos.

Limestone se acercó e hizo el mismo gestó que Maud, otros dos ponis se ofrecieron después de ellas, al capitán le basto con cuatro voluntarios y explicó:

-Bien, la misión es sencilla, pasan los montes, buscan al enemigo, de encontrarlo observar lo que estén haciendo y volver aquí, en ningún caso deben iniciar un combate con el enemigo ni deben dejarse ver, este punto debería ser el más obvio. Si no vuelven para el anochecer les daremos por muertos, nadie ira a buscarlos, sin embargo, sabremos que el enemigo está ahí en dicho caso. ¡Quedo Claro!

Los cuatro asintieron al unisonó, el capitán terminó y regresó a su puesto, ellos por su parte se prepararon a partir, tanto Limestone como Maud se encontraron a Pinkie apenas dieron media vuelta.

-¿Por qué van a ir? ¿Qué pasa si no vuelven?

-No te preocupes Pinkie, lo haremos – le dijo Maud antes de abrazarla.

-¿segura? – cuestionó la poni

-¿Cuándo has visto que Maud falle su palabra? – le preguntó Limestone dándole una pequeña sonrisa.

-Cierto… aquí las esperare, estaré donde siempre, no tarden demasiado – dijo Pinkie antes de abrázalas ahora a las dos.

Con esto hecho, Maud y Limestone se reunieron con sus otros dos compañeros y partieron, el campo frente a las trincheras estaba completamente vacío, no tenía arboles solo una que otra piedra y el pasto que cubría los pequeños montes. Esto hizo que el camino fuera bastante seguro, sin embargo cuando llegaron a los pequeños montes sabían que el enemigo podría estar o no detrás y tampoco sabían que tan cerca estarían de los mismos.

El grupo se acercó a la cima de los mismos casi pecho tierra, una vez llegaron a la cima pudieron ver al enemigo, haciendo lo mismo que ellos habían hecho.

-¿Están cavando sus propias trincheras? – cuestionó Limestone

-Así parece – respondió Maud

-Fantástico, debimos haber ido tras ellos después de repeler su ataque. – dijo uno de sus compañeros.

-Eso hubiera sido demasiado riesgoso, si fallábamos ellos hubieran podido lanzar un ataque en una debilitada defensa pues no tendríamos tiempo suficiente de posicionarnos. Lo que no significa que al final con algo de suerte pudiera haberse ganado esa defensa también, pero las bajas hubieran sido demasiadas. – explicó Maud

-¿Desde cuando eres estratega? – preguntó Limestone

-No es tan difícil llegar a esa conclusión – le respondió Maud

-Desde aquí no averiguaremos mucho vamos a acercarnos – dijo el cuarto poni siendo seguido por su otro compañero.

Limestone estuvo a punto de seguirlos, Maud la detuvo evitándole que se levantara y le dijo, sacando una pequeña libreta y un lápiz:

-No, quédate y dime que ves.

Limestone observó con atención tratando de captar lo más posible, desgraciadamente carecía de binoculares, pero algo podría ver

-Veo Draugen cavando las trincheras, sus palas parecen un poco más largas que las nuestras, son más de una línea, a lo lejos veo otra, quien sabe cuántas sean, veo carretas, traen madera de algún sitio… en las carretas, parecen esclavos, no alcanzo a verlos bien, pero no son draugen, tampoco parecen Umbrum. ¿Crees que sean aquellos bajo control mental?

Maud dio un rápido vistazo, busco a los esclavos mencionados y respondió:

-No, no tienen armaduras, no se distingue bien su indumentaria, pero no están preparados para combate, solo son esclavos.

-¿Crees que sean del Imperio o de Equestria?

-De Equestria, es más fácil esclavizar más en nuestras tierras que transportar a los del imperio.

Limestone dio un suspiro y siguió observando, sin embargo, ambas se detuvieron cuando escucharon disparos, habían visto a sus compañeros, ambas bajaron la cabeza esperando que nadie las hubiera visto a ellas. Sin embargo, las dos sabían que se había vuelto demasiado arriesgado seguir observando ahora que el enemigo estaba enterado de lo que pasaba.

-Vamos a retroceder lentamente – dijo Maud

Limstone asintió con la cabeza y ambas comenzaron a retirarse con cuidado evitando movimientos que pudieran llamar la atención, una vez suficientemente cubiertas por la colina ambas se levantaron y corrieron, de regresó a sus trincheras y justo a tiempo, pues algunos draugen habían subido a los montes en busca de más exploradores.

Una vez alcanzaron territorio aliado, ambas pararon a recuperar el aliento y fueron de inmediato a buscar al capitán para entregarle su informe. Cuando el capitán las vio lo primero que preguntó fue:

-¿Dónde están los otros dos?

-Probablemente muertos, fueron demasiado imprudentes – respondió Maud apática, el capitán se sorprendió al escuchar la respuesta por la apatía en la misma, sin embargo, para Limestone esto era normal en Maud

Maud le entrego al capitán la hoja de la libreta donde había apuntado lo que habían visto y este les dio permiso de retirarse. Hecho esto ambas caminaron de regreso a su puesto de siempre.

Por el camino Limestone volteó a ver a Maud y le dijo:

-Sabes, no tienes que cuidarme todo el tiempo, llevé la granja mucho tiempo mientras estabas estudiando, lástima que esto interrumpió tus estudios.

-No me preocupa, continuare desde donde lo dejé cuando todo esto termine, por cierto, si tengo que cuidar de ti, de ambas, son mis hermanas, es nuestro deber mantenernos a salvo en esto.

Maud tenía razón, en ese momento era lo único que tenían realmente, la una a la otra, eso debía mantenerse así, debían sobrevivir las tres. Cuando Pinkie las vio regresar a pesar de su estado, les pudo dar una sonrisa y recibirlas con un nuevo abrazo.