Que puedo decir me gusta como quedo, aunque lo siento bastante cliché, en fin. Este fic participa en el reto #voiceforyou de la de Facebook: Shikatema Hojas de arena. La canción se llama como el fic my dear de mi perdición y dueños de mis quincenas L'Arc en Ciel
My dear
Levanto la mirada la luz de la mañana me ciega por unos segundos, busco resguardarme de ella por lo cual volteo la mirada y ahí esta él, durmiendo a pierna suelta sin enterarse del debate mental que me ha mantenido despierta desde la madrugada, no es un hombre de palabras innecesarias y no es que yo hable mucho, una educación como la que me fue dada enseña que el silencio es tu mejor aliado, sobre todo cuando estas obteniendo información el enemigo.
Sí él es mi enemigo, un enemigo con el que he estado durmiendo durante los últimos meses, al que debería haber enamorado y asesinado tan pronto bajara la guardia, sin embargo, estoy aquí, en medio del bosque con él viviendo como si no planeara su asesinato… déjenme corregir eso como si no estuviera esperando para asesinarlo, pero simplemente nunca me parece el momento adecuado. Mentiría si dijera que no eso es lo que produce mis prolongados debates conmigo misma ¿Por qué me cuesta tanto hacerlo? No es la primera vez que mi misión implica enamorar y asesinar a alguien, se me dio esta misión porque soy la mejor, incluso he sido vendida a altos mandos de las ladeas rivales solo para poder infiltrarme y obtener información de mi comprador. Sin embargo, algo cuando estoy cerca de él no me lo permite, incluso en este momento donde el estupor de una noche completa de sexo lo tiene tan indefenso como un bebé me es imposible acabar con su vida.
—Buenos días— escucho a mis espaldas mientras preparo el desayuno, él al contrario de mis compradores nunca me lo ha ordenado, pero me gusta mantenerme ocupada cuando mi mente no está clara —Buenos días—respondo sin gran emoción
—Sé que este no es tu hogar y que extrañas a los tuyos, pero es el lugar más seguro en este momento— me dice mientras sus grandes y cálidas manos recorren las bolsas de mis ojos —lo sé— respondo, pero no es verdad "los míos" son personas que ya me habrían eliminado de no serles de utilidad y mi hogar es un lugar del que no guardo ningún buen recuerdo luego sonríe mientras me conduce a la mesa procediendo a servir lo que estaba preparando.
—No sé cuánto va a seguir la guerra, nos contrarrestan de manera más eficiente cada vez su estratega es increíble— me anunció retirando los platos con restos de alimentos que consumíamos unos minutos antes —Mis... mis padres quieren conocerte. No tienes que hacerlo solo quería que lo supieras por si en algún momento los ves rondando por aquí— añadió sin mirarme
—Está bien, es normal que tengan curiosidad por la mujer que recogiste y ahora vive contigo— respondí de la misma manera, pero de reojo pude percibir que sonreía al escucharme
Dejó los platos en el fregadero y se preparó para irse, pero antes de hacerlo se detuvo junto a mí y agrego —No te preocupes, sin importar lo que suceda voy a quedarme a tu lado— después de eso salió dejándome con el corazón latiéndome tan fuertemente que sentí que se iba a salir de mi pecho.
Y no se equivocaba a la hora del almuerzo una pareja se mediana edad se apareció en la puerta con sonrisas avergonzadas y ojos analíticos se acercaron a mí y no perdí la oportunidad de invitarlos pasar debo confesar que me resultaron personas muy agradables, sabía que eran sus padres también que ganarme su confianza me aseguraba tener acceso a la información que necesitaba mi aldea para ganar la guerra, así que me dispuse a ser más amable de lo que me era posible.
Como pensé el acercarme a ellos en poco tiempo me permitió desplazarme libremente no solo por su hogar sino también por el interior de la aldea, conociéndola, descubriendo cuáles eran los puntos débiles por donde debíamos atacar para conquistarla. Sin embargo, no me sentía cómoda con esa idea, aunque es mi deber, aunque es la gran oportunidad que había esperado, pero algo dentro de mí no me permite hacerlo no sé si es la manera en que me siento cómoda con ellos, el que me traten como una igual a pesar de ser extranjera y sin saber nada de mi o a que toman en cuenta mis opiniones y las consideran importantes, todo eso que nunca ha pasado en mi aldea, soy la mejor estratega pero tengo que conformarme con que otros se las adjudiquen para que los dirigentes las acepten.
Hoy es el día después de todo el tiempo que le he dedicado a esta misión, la primera explosión se hizo escuchar y aun con la conmoción encima vi como las personas corrían de un lado a otro algunos buscando refugio otros buscando el origen de la explosión hasta que el grito de alerta se hizo escuchar. Los ninjas se hicieron presentes destruyendo todo a su paso, civiles y ninjas morían por igual, los pocos que lograban escapar corría en dirección a sus casas en busca de resguardo. Por mi parte actuaba como si me encontrara en shock esperando que alguno de mis compañeros se acercara para sacarme de ahí manera creíble, pero no fue así, alguien tomo mi mano, pero la rubia que me arrastraba no era de mi aldea, era la compañera de mi amante a la que acababa de conocer hace unos días
—¡Vamos rápido! Debo llevarte a un lugar seguro— exclamó mientras se arrastraba por los caminos menos transitados de manera que antes de darme cuenta ya nos encontrábamos a la orilla del bosque donde había vivido por tanto tiempo —Sabes a donde ir a partir de aquí, tengo que ir ayudar en la defensa, pero Shikamaru te vera después— dijo mientras se alejaba.
Sin pensar demasiado tome el camino de regreso al que había sido mi hogar durante todo este tiempo, cuando llegué la casa estaba tan vacía como la dejé, pero no dude en entrar, el silencio era angustioso y la espera me parecía eterna, así que no se si pasaron diez minutos o tres horas, solo sé que cuando llego estaba bañado en sangre y su respiración era agitada sin perder tiempo corrió hacia a mi abrazándome con tanta intensidad que el sentimiento me abrumó dejándome sin aliento
—Debemos irnos ya no es seguro estar aquí— fue lo que dijo tan pronto como me soltó, pero no logramos siquiera terminar de separarnos cuando la casa fue invadida por ninjas del clan todos ellos con sus armas en la mano y las miradas amables que me habían dado hasta esa mañana habían desaparecido siendo reemplazadas por furia y deseos de sangre… mi sangre
—Es hora de que te vayas Shikamaru, no te pediremos que lo hagas porque sabemos lo que sientes por ella, pero tampoco puedes evitarlo— dijo uno de ellos mientras se a cercaba a nosotros
—No, no puedo permitirlo— refutó poniéndome tras él —Se cuál es su misión y saben que no voy a permitírselos incluso si eso implica matar o morir— En cuanto esas palabras salieron de sus labios sentí que mi corazón de detuvo por un segundo, una sensación cálida se extendió por mi ser y mis manos se movieron en automático, con un solo golpe le provoqué la inconsciencia. Su cuerpo cayó al suelo y las miradas clavadas en mi manifestaron más furia y no pude evitar sonreír.
—Vamos sabían que tenía que hacerlo, no quieren asesinar a su compañero y la muerte del próximo líder del clan solo provocaría que problemas— exclame sin dejar de sonreír
—Entonces ¿debemos creer que lo hiciste por nosotros? — pregunto aquel ninja con ironía
—Pueden creer lo que quieran, no tengo porque dar razones sobre mis acciones— fue mi respuesta. Después de eso saque el kunai escondido entre mi ropa dispuesta a iniciar la lucha…
No recuerdo en que momento recuperé la consciencia, pero me encontré con la cara del hombre que ahora sabia amaba, es raro toda mi vida me dije que el amor no existía, que los sentimientos solo acentúan la debilidad de las personas, pero aquí estoy con la vida escapando de mi cuerpo al igual que mi aliento y mi sangre, pero extasiada de saber que lo último que veré serán sus ojos.
Sus ojos están empañados y lo escucho susurrar que no puedo abandonarlo, no ahora que podemos estar juntos, al mismo tiempo que les grita a mis agresores que vayan por ayuda, los amenaza con la expulsión, el exilio y no sé cuántas cosas más que apenas entiendo, su voz se está haciendo lejana. Sé que estoy por desmayarme y esta vez no despertare así que junto las fuerzas que me quedan para levantar mi brazo y tocar su rostro, él me mira y le sonrío en respuesta me abraza y susurra en mi oído —Lo sabía, desde nuestro primer encuentro, sabía que eras mi enemiga, pero también que te amaba sin importar nada así que no puedes rendirte Temari, no ahora, no me abandones…— su voz se quiebra y solo puedo ensanchar mi sonrisa, así que le dedico mis últimas palabras —Algún día volveremos a encontrarnos y entonces podre…— mi voz se corta y no puedo terminar de hablar, mi vida se acaba y solo lamento jamás haberle dicho te amo.
Bueno lo único que puedo añadir es las cartas bombas, amenazas de muerte y demás serán bien recibidas solo por favor antes de hacerlo tomen un chocolate de la caja que se encuentra a su derecha bueno nos vemos pronto
