En las garras de la bestia
Desorientada, adolorida, quebrada y sin embargo, aún con vida, después de quien sabe cuánto tiempo inconsciente despertó, abriendo los ojos lentamente mientras la fuerza volvía a ella. Octavia Melody, perdonada por los draugen que la creyeron muerta.
La poni se encontraba aun confundida, se Sentía sin fuerza, todo su cuerpo le dolía, lo que le afecto al momento de intentar levantarse, cayendo casi de manera inmediata. Octavia dejo salir un quejido de dolor al impactar con el suelo, al segundo intento la mal trecha poni finalmente logro ponerse de pie, aunque los primeros pasos fueron difíciles, sus patas le dolían su vista aún borrosa apenas le dejaba ver pocos metros delante de sí.
Tal vez lo hubiera preferido así, lo primero que vio cuando su vista finalmente se aclaró fue el cuerpo inerte y ensangrentado de Vinyl.
-No… ¡No! – reaccionó la poni recordando de golpe todo lo que había pasado.
Corrió hacia Vinyl como si toda su fuerza hubiera vuelto a ella y la sostuvo en sus cascos, preguntándose, porque a ella no, porque la habían dejado con vida. La respuesta era simplemente porque no la vieron, el escombro que había caído cerca de ella la cubrió, además, de haberla visto, era muy probable que la hubieran dado por muerta.
Los minutos pasaron, Octavia no se alejó del cuerpo inerte de su amiga, solo le lloró en silenció rodeada por la ruina de la guerra. Ocasionalmente alzaba la vista solo encontrando la destrucción y desolación que había dejado la previa batalla, viendo aeronaves en el cielo patrullando la ciudad, seguramente buscando sobrevivientes con sus grandes luces. Sin embargo, ver estas patrullas no le era suficiente para convencerla de irse y abandonar el cuerpo de su amiga.
En el centro de la ciudad cerca del capitolio, grandes carretas negras habían sido tiradas por esclavos hasta la zona, en estas carretas con rejas por ventanas y hierro por paredes, venían ponis capturados, ponis que serían usados como esclavos en la ciudad. En una de estas carretas aun inconsciente entre otros tantos ponis, estaba Night Glider, su pelaje estaba maltratado, uno de sus ojos estaba morado y tenía moretones en varias partes del cuerpo. La pobre había sido duramente golpeada al momento de su captura, pero dejada con vida, privada de libertad.
Segundos después de que la carreta se detuvo, la pegaso abrió los ojos encontrándose con cuatro paredes de hierro y muchos rostros tristes, ojos desesperanzados y almas rotas. La pegaso intentó levantarse sintiendo todavía el dolor de cada golpe que le habían dado, estaba débil estaba herida, estaba sola, encerrada con ponis que jamás había visto, con ponis que se sentían igual que ella.
Cuando finalmente logro sentarse, volteó a ver sus cascos, una dura cadena los sujetaban a una medida que le impediría correr, pero no caminar. Observó su lomo sus alas se encontraban atadas a sus costados, se percató entonces que no era una prisionera, era menos que eso.
La puerta del carro finalmente se abrió, pero ninguna luz entro por la puerta, no, solo dio paso a mas oscuridad, desde donde estaba pudo ver miles trabajando, pudo ver a los umbrum vigilando de cerca cada movimiento. A los ponis esclavizados por control mental controlando a aquellos con trabajos forzados.
Fue entonces que se les dio la orden de descender al tiempo que alguien golpeaba el carro con algo, para apresurarlos. Apenas pusieron pie en tierra los empujaron, obligándolos a formar una línea, las cadenas que aseguraban sus cascos a una distancia suficiente para caminar pero precaria para correr les impedía también una buena resistencia contra este tipo de acciones, por lo que varios cayeron al suelo.
Cuando todos estuvieron fuera, dos Umbrum comenzaron a caminar frente a ellos, analizándolos minuciosamente. Un escalofrió recorrió todo el lomo de Night cuando la bestia se paró frente a ella y fijo su negra y vacía mirada en sus ojos. El miedo que sintió en ese momento fue tal que no pudo contener el temblor de sus piernas, su corazón se aceleró y sintió como cada cabello del cuerpo se le erizaba.
El umbrum no permaneció mucho tiempo frente a ella y continuó moviéndose, una vez término de analizar a todos ordenó a los guardias traer a cinco de todos los que había revisado.
Cuando los guardias se les acercaron todos reaccionaron de igual manera retrocediendo hasta que toparon con los guardias que tenían a sus espaldas los cuales les recibieron con el látigo obligándoles a arrodillarse. Los llantos y las suplicas no se hicieron esperar cuando tomaran a aquellos que el umbrum había seleccionado. Night Glider solo observó temblorosa desde donde se encontraba.
Aquellos cinco que tomaron consigo se los llevaron casi arrastrando a la presencia del umbrum el cual con su magia creo los infames cascos de control mental. Los cinco desgraciados intentaron resistirse desesperados, pero todo fue inútil cuando los cascos descansaron en sus cabezas lo único que siguió fue un profundo silenció, después los cinco se irguieron como súbditos de sombra, sin voluntad alguna, solo seguir órdenes.
Acto seguido, El umbrum se retiró y los guardias volvieron con ellos, guiándolos por la destruida ciudad. En el camino, Night observó como muchos eran obligados a cargar grandes rocas, estaban limpiando escombros, otros tiraban de estatuas hasta que estas cedían, estaban tirando todo símbolo que significara algo para los equestrianos.
Cuando llegaron a la amplia plaza frente del capitolio solo vio dos cosas, ponis alzando una estatua a los umbrum y hogueras, grandes hogueras en las que estaban quemando cuerpos, banderas, banderines, carteles, todo aquello que pudiera simbolizar a equestria.
Una vez en la plaza los detuvieron cerca de unos grandes bloques de piedra a los que luego los ataron, tenían que llevarlos hasta la estatua en construcción, arrastrándolos y manteniendo el paso, si no lo mantenían el látigo caía sobre ellos.
En el otro lado de la ciudad Octavia finalmente había decidido moverse, cargando a su vieja amiga en el lomo envuelta en viejas cobijas que encontró en un edificio aledaño. La rota superviviente camino calle abajo hasta que salió a la playa y de ahí siguió caminando hacia el sur.
Así siguió hasta que eventualmente salió de la ciudad, la zona de la playa había sido dejada básicamente sin vigilar, no tuvo ningún percance en salir, ahí segura de que nadie iba a interrumpirla busco el lugar adecuado y con una pala que había recogido en el camino cabo una tumba improvisada donde dejo a Vinyl.
Antes de salir de la tumba, su mente viajo a todos los momentos de alegría que alguna vez compartieron, las lágrimas volvieron a salir de sus ojos mientras lentamente salía de la tumba, tomaba la pala y comenzaba a arrojar la tierra, cada vez más rápido al tiempo que su corazón se partía en mil pedazos.
Para cuando termino de enterrarla había roto completamente en llanto, aun no podía creer que se había ido, que se había quedado sola en esa situación.
No quería aceptarlo, no podía incluso su mente llego a incubar la loca idea que tal vez esa no era Vinyl, si no alguien muy parecido que había confundió con ella. Pero ya había pasado mucho tiempo a su lado esperando que tal vez despertara, que sus heridas no fueran tan graves. La mente puede ser muy creativa cuando no quiere aceptar la verdad.
Octavia dejó ahí enterrada la pala al suelo y regresó a la ciudad en busca de algo en el que pudiera escribir el nombre de su amiga, no se adentró demasiado solo busco en las tiendas cercanas, hasta que finalmente opto por simplemente tomar un trozo de madera y un cuchillo.
Con estos objetos en casco se encamino a las afueras de la ciudad de nuevo, sin embargo, en el camino unos draugen se aparecieron, dos de ellos. La vieron y corrieron hacia ella con las intenciones de capturarla, en otra situación tal vez hubiera corrido en dirección opuesta, pero la imagen fresca del estado en que habían dejado a su amiga apareció en su mente, sus emociones explotaron transformando su triste rostro en uno de rabia pura.
La poni dejó caer el trozó de madera quedándose solo con el cuchillo, cuando los draugen la alcanzaron y el primero intento taclearla, Octavia de inmediato le apuñalo sosteniéndolo de la nuca para que no se alejara. La poni comenzó a apuñalarlo una y otra y otra vez, cuando el otro se le acercó eh intento golpearla con la culata de su arma, Octavia solo esquivo lanzándole su compañero muerto.
El draugen se volvió a poner en pie solo para ser golpeado duramente con una piedra que la poni había tomado del suelo, acto seguido, Octavia se paró encima de él y comenzó a golpearle sin parar en el rostro, mientras lloraba y gritaba, preguntando porque se la habían quitado, porque la habían matado y porque a ella la habían dejado con vida.
La poni solo dejó de golpear al draugen cuando su ira se hubiese acabado, cuando la tristeza y el llanto lograron tomar el control de nuevo. En ese momento, solo dejó caer la ensangrentada roca al suelo, volvió por el trozo de madera y continúo su camino.
Una vez de regresó en la tumba, acomodo unas cuantas piedras alrededor del lugar, escribió el nombre de Vinyl y clavó la tabla en el lugar de la tumba. Después de esto, solo permaneció ahí sentada en frente de la tumba, pensando, recordando, hasta el ocaso.
