Partisani
Los días pasaron, la poni de pelaje gris vago por calles vacías, escondiéndose de enemigos, buscando una salida, apenas pudo tratarse sus heridas con lo que había encontrado, se encontraba en mal estalo, sola, desamparada. Tenía ya unos días que había salido de la ciudad, pero caminaba sin rumbo alguno.
A veces lo único de lo que estaba seguro, era de lo arrepentida que estaba de haber sobrevivido. Los días siguieron pasando, llegó un punto en el que Octavia comenzó a cazar Draugen como medio de desahogo matándolos violentamente siempre que los atrapaba, normalmente lo que conseguía eran pequeñas patrullas o mensajeros.
En una ocasión se encontró todo un escuadrón desplazándose hacia el frente, después de tantos días haciendo eso, su cordura volvió a ella por unos momentos, reconsiderando lo que estaba por hacer.
Pero no, cuando recordó lo que había pasado en Ponyhattan y después la muerte de Vinyl y el estado en que la habían dejado, cargo contra ellos con un grito de cólera y lágrimas en los ojos, como en todas las anteriores ocasiones, solo armada con una bayoneta.
El primer draugen no pudo reaccionar a tiempo, recibió la apuñalada que le perforo el cuello de lado a lado. Octavia recobró rápido la bayoneta del cuerpo de su víctima y se lanzó contra el siguiente, derribándolo y apuñalándolo consecutivamente, para este punto ya varios tenían sus armas en casco, le apuntaron y dispararon.
El primer disparo fallo impactando en el suelo junto a la enloquecida poni, Octavia solo levantó la mirada hacía aquel que había efectuado el disparo, se levantó en dos cascos sosteniendo la ensangrentada bayoneta eh intentó lanzarse contra este, pero un disparo a su hombro la frenó, se llevó un casco a la herida y después vio su propio casco manchado de sangre, su sangre.
Intento volverse a abalanzar contra el draugen pero otro disparo impactó contra su abdomen, este paró de nuevo a la poni que esta vez se venció y cayó al suelo, soltando la bayoneta en el proceso. Los draugen solo se acercaron a ella y uno puso el cañón de un arma contra su cabeza. Octavia no hizo nada, solo se quedó ahí, tal vez eso estaba buscando que simplemente la acabaran.
Pero, no paso, varios ponis armados comenzaron una carga contra la escuadra draugen, una carga, rápida y efectiva, evitándoles cualquier reacción. El draugen que estaba a punto de matar a la descarriada fue asesinado por un certero disparo a la cabeza. Octavia lentamente se levantó sosteniéndose la herida del abdomen y observó a aquellos ponis.
Uno de estos ponis, de pelaje cian y crin azul rey se acercó a ella y le preguntó:
-¿Te encuentras bien?
Octavia no logró responderle, solo lo miró un momento y después se desmayó, escuchó algunas voces, de todos esos ponis por unos momentos más, pero pronto perdió la conciencia completamente.
En su momento de inconciencia, algo de cordura pudo volver a ella nuevamente, mientras sentía como flotaba en un cielo eterno y azulado donde lo único que escuchaba a lo lejos era el sonido de una orquesta, probablemente residuo de sus recuerdos.
En esta ilusión sintió paz, sintió en un momento como si su chelo estuviera otra vez en sus cascos y los movió como si estuviera tocando. Como extrañaba esa parte tan vital de sí misma, su instrumento, su amiga, a quien no tardo en escuchar.
-Octavia… Octavia, no te dejes terminar así, despierta.
-Vinyl… - susurro Octavia observando a su alrededor, buscándola, pero no viendo nada más que el azul tranquilizador que la rodeaba.
Octavia siguió pronunciando el nombre de su amiga, la orquesta siguió sonando, el tiempo paso, una, dos, tres horas, después sonidos del exterior empezaron a ser audibles para ella de nuevo, lentamente el azul se disipó y para cuando se dio cuenta, estaba despierta, dejada en una camilla.
La poni se levantó algo desorientada, notando las ropas militares que traía desaparecidas y todas las heridas de su cuerpo vendadas o tratadas, incluso las viejas infringidas en Ponyhattan.
La poni observó a su alrededor, se levantó de la camilla cojeó un poco de una de sus patas traseras, logró salir del cuarto en que la habían dejado guiándose por el sonido de las voces. Cuando salió del cuarto se percató que estaba en una especie de hospital o clínica, lo sabía por la cantidad de material medicó.
Todos los presentes la observaron, uno se acercó a ayudarla la llevaron hasta el sillón donde estaban algunos y entonces preguntaron.
-¿Cómo te sientes?
-Estoy bien… ¿Quiénes son ustedes porque me salvaron?
-Somos miembros de un grupo de resistencia, te encuentras en el pueblo ocupado de Manelane – respondió el mismo poni azul que recordaba vagamente haber visto antes de desmayarse.
-¿Un pueblo? ¿Porque un grupo de resistencia se ocultaría en una clínica de un pueblo bajo ocupación?
-Escóndete en el lugar más obvio y menos probable será que te encuentran, no tienes idea cuantos grupos de resistencia operan en la ciudad de cristal.
-¿Hay más?
-Muchos más, los partisanos ya casi somos dos ejércitos nuevos, los partisanos Equestrianos estamos operativos en todas las mayores ciudades y varios pueblos, también tenemos escuadras enteras esperando en bosques, bien armados. – explicó una pegaso de pelaje blanco y crin dorada.
- A los del imperio de cristal les llamamos los liberados, sus movimientos de resistencia, hasta donde sabemos se enfocan en liberar prisioneros y ocasionar problemas en fábricas y construcciones de los umbrum. También consiguen recursos y se los mandan a los sobrevivientes de Rainbow Fall que aún resisten incansables al mando de Cadence. En parte su resistencia fue lo que causo que tantos movimientos partisanos surgieran, Cadence logró infringir una derrota contra sombra, demostró que se puede resistir contra el aun con todo en contra – explico el poni de pelaje azul
Octavia sin embargo, no estaba convencida, no después de lo ocurrido en Ponyhattan, su ánimo estaba por los suelos, su moral destruida, su cordura torcida y su esperanza rota.
-No hay resistencia posible contra este enemigo… Equestria caerá, caerá como Ponyhattan como todos los soldados de las trincheras, la línea Armor se romperá y no habrá nada que les detenga en su carga contra Canterlot, una vez lleguen al corazón de Equestria quemaran la ciudad, la volverán cenizas y bombardearan hasta que solo queden escombros como lo hicieron en Ponyhattan… una vez pase eso, barrerán el resto de Equestria como si nada, una a una las ciudades desplegaran banderas blancas y solo deberán encargarse de limpiar residuos de resistencia.- sentenció Octavia
Todos se quedaron en silenció hasta que la pegaso se acercó y le preguntó:
-¿Eras parte de la defensa en Ponyhattan? ¿Sobreviviste a la batalla de Ponyhattan?
-A la matanza de Ponyhattan mejor dicho… nunca hubo la más mínima oportunidad de ganar eso… - respondió la poni con lágrimas en los ojos, recordando a quien había perdido.
-Esto es distinto, no estamos combatiendo de frente, estamos resistiendo, estamos recopilando información saboteándoles para hacer la vida más fácil a aquellos en las trincheras, a nuestros soldados. Intentamos hacer la vida más fácil a aquellos que no son esclavos, pero aun así están obligados a dar tributo, liberamos a los esclavos, salvamos ponis de sus pelotones de ejecución.
La resistencia no es imposible, se les puede matar, y mientras sean mortales como nosotros, también es posible vencerles. Como partisanos contamos con ventajas que ellos no, podemos movernos en silencio, atacar cuando creamos conveniente, no entramos en combates donde la victoria es incierta. – Trato de explicarle la pegaso.
Octavia la observó, no convencida aun, sin embargo, había algo esperanzador en las miradas de todos esos ponis, algo que tenía un tiempo sin ver, a pesar de eso Octavia no se convenció.
-No pueden ganar todas sus batallas.
-Tal vez no, pero aun así intentaremos, te vimos matar a esos dos Draugen, fuiste parte del ejercitó, puedes sernos muy útil… ven con nosotros a nuestro próximo atentado. Tal vez, así te convenzas de que nuestro enemigo no es invencible… de que aún hay esperanza.
Octavia lo pensó un momento, si bien era arriesgado. ¿Qué de las acciones que había estado haciendo últimamente no lo era? No tenía nada que perder, la poni levantó su cabeza y asintió.
