La Gran Ofensiva

Pasadas unas cuatro semanas, todo estaba listo, el frente había sido reorganizado para la operación planeada, era hora de lanzar el ataque a todo lo largo del mismo. El objetivo principal era lograr abrir dos brechas, retomar Ponyhattan y de ahí hacer un empuje hasta la frontera con el imperio esperando poder conectar con el frente de Cadence y darle el apoyo que necesitaba en su defensa.

Celestia y Luna ya estaban en posición, así como todos los demás altos mandos del ejército, cada batallón había sido reformado y cada escuadrón rellenado con nuevos conscriptos recién salidos del campo de entrenamiento, los escuadrones elite estaban también listos, a disposición de cumplir su causa.

Los batponi solo esperaban la señal de Luna para unirse al frente y dar inicio a sus propias ordenes, solo tres escuadrones de Batponi estaban a disposición inmediata, los que formaban la guardia personal de Luna. De ahí fuera el ejército Lunar equestriano era enteramente de ponis, pegasos y unicornios.

Las hermanas pie estaban en este ejército, debido a esto habían sido movidas al ala oeste del frente, pues ahí iba a atacar Luna, las tropas solares tomaron el ala este. el cambio de trinchera, sin embargo, no era un gran cambio, solo estaban en un punto distinto de Equestria, pero aun en un agujero.

Limestone y Pinkie estaban extremadamente nerviosas, no había movimiento del ejército de sombra. Hasta donde sabían los exploradores, penetrar las líneas enemigas no debería ser demasiado difícil, el ejército enemigo había estado realizando operaciones de reorganización y áreas enteras estaban muy desprotegidas.

Pero ellas no lo sabían, aún no habían sido informadas del estado del frente enemigo, solo sabían lo que lograban ver, todas suponían que la brutalidad del combate no iba a parecerse a nada anterior, pero no que tanto ascendería la barbarie.

Pinkie que era la más nerviosa de las tres sentía su corazón latir rápidamente, Limestone no estaba mejor. Fue entonces cuando Maud se puso entre ambas y les dio sus propias órdenes.

-Escuchenme, no se alejen de mí en ningún momento, manténganse suficientemente cerca para que no podamos ser separadas por los draugen, pero a distancia prudente para no volvernos un blanco fácil, no me pierdan de vista en ningún momento… vamos a sobrevivir, confíen en mí, vamos a salir de esto juntas, confíen y no se arriesguen manténganse a distancia prudente.

Como siempre, la actitud calmada de Maud y sus palabras seguras las tranquilizaban, sin embargo, la batalla iba a ser inclemente y lo sabían. Debían hacer lo posible por mantenerse juntas y sobrevivir.

En el cielo, los zeppelins comenzaban a llegar, a simple vista todo parecía como el inicio de aquel cruel día en que recibieron tan duro golpe por parte del ejercito de sombra, la diferencia era que ahora sabían que esperar.

En uno de estos zeppelins iba nuevamente Rainbow, pero ya no era más la yegua pensando que iría a la aventura, estaba decidida a acabar con el enemigo, dejar la rabia vengar su cercenada ala. Le habían dado una nueva, pero, eso no desapareció el dolor fantasma, iba a hacerles pagar.

Fleet Foot aun con la memoria fresca de lo que había pasado la última vez bajo a ver a su escuadra, pegasos jóvenes alado de aquellos que ya habían batallado, le perturbaba la idea de que muchos cadetes ahí eran potros de apenas diez y siete a veinte años.

Fue entonces cuando la vio, a Rainbow, de regreso con un ala biónica, Fleet Foot se acercó a ella ambas intercambiaron mirada. Fleet Foot se sentía en parte culpable por las heridas que había sufrido Rainbow. Quiso decirle algo, pero no pudo hacer más que pronunciar:

-Mucha suerte Rainbow… la necesitaremos.

Ya no era, al menos para los miembros de los wonderbolts, la emoción por una aventura, ahora era el miedo a la barbarie lo que reinaba. Pero, eran soldados, tenían un deber y debían cumplirlo, aunque les costara la vida.

El escuadrón de Sunset fue posicionado cerca de la posición de Celestia, separados de la misma por los escuadrones de la guardia real, su objetivo como uno de los escuadrones de elite mágicos, causar el mayor daño posible y abrir brechas en la defensa enemiga.

A diferencia de en los zeppelins, había unicornios de estos escuadrones que, si morían de la emoción, querían que el combate comenzara, querían sentir la adrenalina, mostrar su valía, muchos veteranos lo notaron sabiendo que se iban a dar un golpe de realidad brutal.

Twilight, Starlight y Trixie por su lado estaban asustadas, nerviosas, sabían lo que estaban a punto de presenciar habían recibido mínima instrucción y Twilight había dado sus informes a Celestia, esperaban que eso ayudara a que el ataque triunfara. ¿El hipotético triunfo aseguraba que sobrevivieran? No, eran bien conscientes de ello y les asustaba.

Al frente de la armada, Celestia, con su armadura dorada con leyendas escritas en ponaco antiguo y su gran alabarda de brillante hoja plateada y asta dorada. Emulando la forma de un sol de donde salía la afilada cuchilla

Celestia vio al cielo negro, nublado por la magia de sombra, observó al frente y decidida cargo su cuerno disparado un haz de luz al cielo, inmediatamente después los rayos del sol se fortalecieron y con poderosas ráfagas despejaron las nubes tormentosas.

Esto sorprendió en gran manera a muchos de sus soldados que se alegraron de volver a ver el cielo azul sin esas temibles nubes malignas, algunos hasta vitorearon y alabaron a su reina sol.

Los de el ejercito de Luna igual lo hicieron, los únicos que no pareció importarles mucho fue a los batpony y a la misma Luna, que portaba su armadura de acero y plata, decorada con zafiros y su larga guadaña que emulaba perfectamente la luna en cuarto creciente, lista para la matanza que se avecinaba.

-¡Preparaos! -sentenció Luna con su voz real de Canterlot.

En el otro lado Celestia viendo como su hechizo animaba a sus hombres, volvió su vista al enfrente, levantó su alabarda, apuntó hacía el enemigo y ordenó con tal coraje, con tal volumen y apoyada en su voz real de Canterlot:

-¡A la carga! ¡Recobren Equestria! ¡Diezmad al invasor!

A esta orden gritos de guerra recorrieron todo lo largo de la trinchera, justo cuando esto paso Luna de su lado blandió la guadaña y alumbrando su cuerno ordeno:

-¡Conmigo! ¡a la carga! ¡no les den cuartel alguno!

Ambos flancos comenzaron a cargar, los capitanes dieron la orden y todo el ataque comenzó conforme al plan, Celestia tomó un avance mucho más ofensivo, disparando ráfaga tras ráfaga de proyectiles elementales que hacían arder las posiciones enemigas con la furia del sol. Abriendo así brechas que apoyarían el avance y lo harían más eficaz.

Luna por su lado conjuro un hechizo de barrera, un escudo de gran longitud que protegería de cualquier proyectil que viniera del frente a cualquiera que estuviera dentro de un radio de distancia de casi veinte metros de Luna, este medio circulo que formaba con su escudo les ahorró una gran cantidad de bajas, pues el enemigo inmediatamente comenzó a soltar torrentes de balas y metralla contra los Equestrianos.

Cuando comenzó la carga las hermanas pie no estaban suficientemente cerca de ninguna de las dos regentes, tenían que sobrevivir por sus propios medios, avanzaban lento mientras veían compañeros caer en centenas en aquella mortífera carga.

Maud iba liderando la carga para sus hermanas que la seguían de cerca, parando en el camino a la trinchera enemiga en posiciones donde podían cubrirse y responder el fuego, al ver que seguir en una carga continua sería demasiado peligroso muchos optaron por imitar esta actitud. Buscar maneras más seguras de aproximarse, pasando de roca en roca, de cráter en cráter.

El primer punto de la carga Equestriana en chocar con filas enemigas fue el que lideraba Celestia, las bajas se hacían notar, pero los ataques mágicos de Celestian lograban someter al enemigo lo suficiente para lograr evitar que dispararan, así ahorrando bajas aún peores.

Gracias a esto, la carga Equestriana avanzó más rápido en este punto y alcanzaron así la fila enemiga siendo Celestia la primera en pisar tierra de sombra, la guarida real aseguró bastante rápido una gran sección de trinchera. El grupo liderado por Sunset llegó después junto con el resto de escuadrones unicornio, hasta ahora no había bajas para ellos.

Los unicornios llegaron y limpiaron la trinchera con los hechizos de combate que se les había enseñado, la estrategia funcionaba así: un unicornio atacaba el otro conjuraba un hechizo para defenderlos a ambos, un escudo.

Twilight cumplió su deber, a ella le había tocado defender a Sunset una vez limpia la trinchera busco a sus dos compañeras con la vista, Trixie y Starlight estaban bien con sus respectivos compañeros.

Celestia entonces ordenó a sus escuadrones elite que ayudaran a despejar la trinchera a los demás que fueran llegando, los lideres de los escuadrones, entre ellos Sunset acataron y ordenaron a sus respectivos soldados que se continuara el ataque, los unicornios no tuvieron un mínimo respiro, fueron guiados a lo largo de la trinchera aplicando su estrategia de ataque defensa.

El avance de Luna fue el siguiente en alcanzar las trincheras enemigas, su técnica si había sido mas defensiva y el avance más lento, sin embargo, había ahorrado muchas más bajas. En el momento de alcanzada la trinchera enemiga por Luna y sus tropas, la superioridad numérica que les tenían era aplastante, lo que les permitió tomar la trinchera rápidamente.

Sin embargo, el avance de las dos princesas se atrasaría un poco debían esperar al resto de los soldados al menos a que estuvieran suficientemente cerca para poder seguir cargando. El plan por el momento funcionaba bien, desde las puntas de flecha de Luna y Celestia mas soldados fueron llegando y despejando mas terreno para facilitar la llegada de los demás.

Las hermanas pie por otro lado seguían en su odisea, la posición en que estaban era desventajosa, estaban siendo terriblemente castigadas por el fuego enemigo, sin embargo, lentamente se iban logrando acercar a la trinchera.

Corrieron hasta otra cobertura todas se cubrieron y abrieron fuego, la puntería de las tres había mejorado en gran medida, antes solo Maud representaba una amenaza para los draugen ahora las tres lo eran y Maud se había vuelto una tiradora excepcional con una ratio de nueve muertes en diez tiros.

Las tres se aseguraron de despejar lo mas posible la trinchera enemiga desde ahí, era una carrera más y estarían en terreno enemigo, luego, a defenderse cuerpo a cuerpo, Maud dio un vistazo a sus hermanas, ambas estaban muy nerviosas, intranquilas, pero tenían que lograrlo.

-Tranquilas, solo quédense cerca. – dijo Maud dándoles una pequeña y corta sonrisa, algo inusual, muy inusual.

Ambas asintieron, Maud volvió su vista al frente, espero, espero y entonces cargó rápida como el viento, sus hermanas la siguieron, el choque contra la trinchera fue duro, pero la adrenalina era demasiada, Maud saltó sobre el enemigo clavando la punta de su bayoneta al primero, luego recuperó su rifle y se defendió contra el segundo que cargó contra ella intentando apuñalarla, entonces llegaron Pinkie y Limestone quien por su parte llegó soltando un fuerte grito de furia que anuncio su carga.

La furiosa poni cargó salvajemente contra aquellos que intentaban ir por la espalda de su hermana, Pinkie se mantuvo en medio de ambas dando cobertura, así fue como se defendieron en la trinchera enemiga luchando casi espalda con espalda.

La trinchera pronto se llenó de aliados, pero la batalla no fue fácil, parecía que los draugen no estaban listos para retirarse de sus posiciones, harían lo que fuera por resistir a toda costa. En su intento por mantener la posición cientos de draugen comenzaron a cargar directo a la trinchera donde se libraba el combate, con propósito de reforzarla.

Los ponis que los vieron venir y tuvieron la oportunidad de atacar a estos refuerzos antes de que llegaran a la trinchera, abrieron fuego tratando de retrasarles, pero como siempre, los Draugen no se detenían por nada, corrían contra ellos como la horda de bestias que eran, sin temer a nada.

Al tiempo que la carga brutal de estos draugen ocurría las gobernantes de Equestria decidieron seguir su carga, ya que la mayoría de la primera línea de trincheras estaba básicamente capturada.

Fue entonces cuando aparecieron los zeppelins Equestrianos en el cielo, muchos soldados a lo largo de las trincheras observaron a los cielos, tenía un tiempo que no veían tal cantidad de aeronaves aliadas.

Muchos pensaban aun que parecía ese día otra vez, el día que fueron obligados a replegarse, que fueron indudablemente derrotados por Sombra, pero esta vez, esta vez tenían que ganar, esta vez conocían mejor al enemigo.

En las aeronaves, Los pegasos esperaban por que las compuertas se abrieran para cargar contra los enemigos, era la hora de mostrarles de que estaban hechos. Para pegasos como Rainbow, que ya habían perdido o amigos, o partes de su propio cuerpo, era el tiempo de hacerles pagar.

A diferencia de al inicio de la guerra los pegasos miembros de los wonderbotls y otros grupos elite ahora contaban con rifles de asalto, tendrían una cadencia de fuego impresionante, la adecuada para lo que estaban a punto de hacer.

Las compuertas finalmente se abrieron y Fleet Foot una vez más ordenó:

-¡Conmigo! ¡A la carga!

Dicho esto, salieron de cada lado de la aeronave y comenzaron a volar contra la infantería enemiga, disparando casi inmediatamente, bajando en picada y azotando a los draugen con una lluvia de plomo y metralla.

Este ataque facilito el avance de la infantería, unicornios y terrestres se apresuraron a cargar contra las trincheras ahora capturando a muchos draugen que no habían logrado llegar a tiempo de regreso a su trinchera.

Las hermanas Pie mantenían su estrategia, se mantenían cerca, sin embargo, no demasiado para no volverse blanco fácil, atacaba, corrían, se cubrían y volvían a atacar, así consecutivamente hasta que alcanzaban las trincheras.

Al ver Celestia como la batalla se inclinaba a su favor sonrió triunfante y ordenó que siguieran atacando que diezmaran cada bestia de sombra, como ahora con el apoyo aéreo la infantería parecía aplastar al enemigo casi sin esfuerzo, la moral aliada se fue a los cielos, jamás habían tenido a los draugen tan doblegados. Tenía tanto tiempo que Celestia no sentía tal adrenalina, cargó al frente de todos y combatió, a los draugen que tenía lejos los aniquilaba con su magia los que se le acercaban enfrentaban su larga alabarda.

El escuadrón de Sunset siguió avanzando como tenían planeado, un unicornio defendía el otro atacaba, hasta ahora, no habían sufrido ni una sola baja, esto llenaba de confianza a su líder, Sunset, quien ordenaba avance a toda costa, Twilight estaba dudosa, todo parecía ir muy bien… tal vez demasiado.

Del lado de Luna, la regente de la noche continuó usando su misma táctica, defendiendo a cuantos ponis podía, sin embargo cuando vio el ataque aéreo teniendo tanto éxito fue cuando decidió, era hora de pasar a una verdadera actitud ofensiva.

Luna rompió el escudo y ordenó alzando su guadaña:

-¡Cargad!

Los draugen comenzaron a verse superados a todo lo largo de la batalla, una trinchera caía se retiraban y volvían a perder otra trinchera más, el ataque Equestriano era brutal.

Luna era igual de mortífera que su hermana en combate, igual de eficaz, esto hacia que tanto en el flanco de Celestia como el de Luna el avance fuera aún mayor.

El ataque bien organizado desde el cielo y tierra permitió un avance implacable, lograron tomar trinchera tras trinchera, pero conforme más avanzaban los enemigos se volvían mas numerosos y no solo eso, sus bajas iban siendo mayores, reduciéndose su fuerza de empuje.

Su avance se atraso mas cuando finalmente aparecieron en el horizonte las aeronaves enemigas y pegasos draugen desembarcaron para enfrentar a los pegasos en combate aéreo.

Entonces los escuadrones de pegasos comenzaron a abandonar el ataque a tierra y concentrarse en defenderse contra los enemigos en el cielo, las aeronaves cuando estuvieron a distancia comenzaron a disparar unas contra otras, los pegasos cargaron contra los draugen disparando y clavando bayoneta a quien se acercara demasiado.

Rainbow seguía a su escuadrón y ocasionalmente tenia la oportunidad de clavar la bayoneta, pero su corazón se aceleraba mientras recordaba su ala biológica, la que su cuerpo mallugado extrañaba y le recordaba con el síndrome del dolor fantasma. Rainbow terminó saliéndose de la formación dando un grito enfurecido Fleet Foot le gritó intentando detenerla, pero no pudo. Rainbow cargó contra la cubierta de una aeronave enemiga, clavo la bayoneta al primer draugen que se encontró y rápido recupero el rifle de asalto disparando al instante una vez que tuvo el cañón en alto.

Fleet Foot y el resto del escuadrón comenzaron a aterrizar en la cubierta, despejándola no sin tener bajas por su parte, pues eso era muy arriesgado.

-¡¿Estas loca Rainbow?! ¡Nos vas a matar a todos! – sentenció Fleet Foot acercándose a ella y poniéndole un casco en su hombro mientras la pegaso estaba apuñalando repetidamente a un Draugen con su bayoneta.

Lo único que vio Fleet fue unos ojos llenos de furia volteándola a ver y después continuando con su vendetta. Fleet Foot, sin embargo, se distrajo demasiado tiempo, una bala atravesó su hombro haciéndola volver a la batalla. La pegaso soltó un grito y fue cuando se percató, sus pegasos morían en esa cubierta, vio claramente como a uno de sus cadetes lo apuñalaban repetidamente antes de lanzarlo por la borda y a otros varios los vio caer ante las balas.

-¡Retírense! ¡salgamos de este sitió! -Ordenó Fleet Foot disparando al enemigo mientras retrocedía hasta la borda y abría sus alas listas para despegar.

La pegaso vio que Rainbow estaba muy perdida en su rabia, matando draugen y no la escuchaba, sin embargo, no tenía el corazón para abandonarla.

La pegaso nuevamente se acercó a su compañera lo más rápido que pudo eliminando cualquier amenaza cercana a ellas. Cuando llegó a Rainbow intentó sostenerla de nuevo, llamar su atención a gritos, pero la pegaso cian no la escuchaba. Nuevamente la distracción le costó a Fleet Foot, fue soló por el sonido de los cascos acercándose a ella que volteó apenas a tiempo para ver al draugen que corría bayoneta en alto contra ella.

Para la desgracia de Fleet, no tuvo tiempo suficiente para desviar la bayoneta ni esquivarla apenas pudo apartar su cabeza lo suficiente para que la herida no fuera mortal… pero su ojo derecho, dejo de existir, la pegaso solo sintió el ardor de la hoja rasgando su rostro y arrebatándole la luz a su ojo derecho.

Una vez fuera de peligro la pegaso disparó por inercia al draugen y luego soltando la pistola comenzó a temblar y se llevó un cascó al ojo., solo pudo sentir el calor de la sangre. Fue entonces que finalmente Rainbow reaccionó volviendo de su trance, volteó a ver a Fleet Foot quien estaba comenzando a tambalearse, entonces fue hacia ella y la empujó a la borda saltando ella detrás y cachándola en el camino, el resto del escuadrón se unió después. Rainbow sin saber que hacer preguntó a la pegaso herida que cargaba:

-¡¿Ordenes?! ¡Fleet Foot! ¡Ordenes!

-retirada… de regreso al zeppelin… - dijo la pegaso con apenas fuerza.

En tierra la batalla se dificulto, para la infantería regular ya estaba siendo imposible seguir avanzando, las ametralladoras les martilleaban implacables, tenían que cubrirse constantemente lo que les impedía alcanzar la trinchera enemiga. Las hermanas Pie estaban las tres cubriéndose eh intentando responder al fuego desde atrás de una roca, sin embargo, las ordenes seguían siendo intentar avanzar. Pero, era imposible, balas las rodeaban constantemente, había muertos en todas direcciones, Pinkie ya no había soportado más otra vez había caído en un estado casi catatónico ocasionado por la muerte de un camarada justo a su lado cuya sangre alcanzo a mancharla. Limestone estaba nerviosa, y ya no podía mantenerse centrada, se notaba que comenzaba a desesperarse.

Maud tenia que pensar que hacer, el deber decía que siguieran avanzando, pero… si lo hacían tal vez no vivirían para ver otro amanecer, Maud volvió a mirar al frente, luego a sus hermanas y se decidió, se colgó su rifle al lomo y les dijo posicionándose frente de ambas.

-Nos retiramos, esto es imposible, regresamos a las trincheras, al menos dos atrás de la última capturada.

-¿Por qué dos atrás? – cuestionó Limestone

-ya muchos están huyendo, cuando se ordene la retirada general, los draugen no nos darán tregua, nos perseguirán, seremos incapaces de soportar la posición de la ultima trinchera capturada y no se si seremos capaces de contenerlos en la penúltima capturada.

Limestone comprendió lo que su hermana le decía y solo asintió, fue entonces que con cautela comenzaron a retroceder, no se les podía acusar de deserción a esas alturas ya muchos lo estaban haciendo, el avance era improbable.

En los sectores que controlaban las princesas igual comenzó a dificultarse, sin embargo, aun avanzaban, Celestia no deseaba darse por vencida, mientras tanto Luna había regresado a su estrategia original conjurando esa gran barrera mágica.

Sin embargo, el rostro de Luna se lleno de preocupación cuando vio en el horizonte aparecer una tras otra piezas de artillería, cañones de menor tamaño que uno a uno comenzaron a apuntar en dirección a ellos.

En el frente de Celestia ocurrió igual, sin embargo, la regente estaba sumida en el combate, desesperada por avanzar, se percataba que empezaba a cambiar la balanza en su contra, pero no podía aceptar una derrota.

Los escuadrones de unicornios seguían avanzando, sin embargo, ya habían comenzado a tener bajas lo que los había vuelto mas lentos en su avance, a pesar de esto Sunset ordenaba el avance, quería que mantuvieran su velocidad, quería demostrar su valía, mientras Celestia siguiera avanzando ella seguiría, no importaba nada. La unicornio buscaba demostrar que todos sus estudios habían valido, que estaba lista, que merecía saber esos secretos que Celestia aun no le decía.

A pesar de que muchos de sus unicornios estaban empezando a vacilar en su acción, ella ordenaba el avance, el escuadrón la obedeció al menos hasta que en el horizonte apareció la misma terrible imagen que habría visto Luna de su lado, centenares de cañones que comenzaban a apuntar directo contra ellos.

Cuando Celestia los vio su rostro cambio completamente, intento cargar, preparando un proyectil en su cuerno para acabar con los cañones que pudiera, pero era tarde… los cañones dispararon al unisonó la primera andanada.

Los obuses golpearon con una fuerza estremecedora las filas Equestrianas, la primera andanada sola dejo a miles muertos y otros miles heridos. Las filas de unicornios al mando de Sunset comenzaron a vacilar aún más, algunos incluso se congelaron del miedo en el lugar donde se encontraban, Sunset lo notó, incluso en Twilight quien estaba junto a ella y sentenció:

-¡¿Qué esperan?! ¡avancemos!

Dudosos siguieron avanzando después la segunda andanada de obuses fue disparada la cual causo más estragos que la anterior, en esa sola andanada Sunset perdió un tercio del escuadrón. Celestia había logrado evitar los golpes de las andanadas y proteger algunos ponis, pero fue entonces cuando comenzaron a disparar a voluntad, apenas recargaban un cañón lo disparaban.

Del lado de Luna su gran escudo se había quebrado en la segunda andanada logrando lanzarla a ella unos metros hacia atrás, dejando a todas las tropas alrededor de ella desprotegidas contra el fuego continuo, varios batponis fueron a ver que Luna estuviera bien.

Cuando la princesa se levantó solo ordeno:

-Retrocedan… ¡retrocedan ya!

La orden se comenzó a correr por todo el frente de Luna, los batpony obedecieron de inmediato los deseos de Luna, sin embargo, algunos comandantes del ejercito regular lo hicieron a regañadientes no querían detener el avance que hasta entonces iba muy bien.

Celestia en un ultimo desesperado intento de avanzar ordenó que continuaran el ataque, si llegaban a las posiciones de artillería podían detener el fuego enemigo y capturar sus cañones, pero era imposible, esto se volvería suficientemente claro para la princesa cuando un obús callera suficientemente cerca de ella para abatirla, lanzándola unos metros y dejándola mal herida si no fuera por su inmortalidad la hubiera matado.

Con trabajo se logró levantar la regente de Equestria, vio el sufrimiento de sus soldados, vio como dos de los unicornios de Sunset eran completamente destrozados por un obús, sus escudos mágicos no podían protegerles contra artillería.

-¡A la trinchera! ¡Retírense! -ordeno finalmente Celestia desencadenando la retirada masiva y desorganizada de regreso a la última trinchera que habían capturado.

Cuando los umbrum se percataron de la retirada general de su enemigo decidieron cargar contra los ponis golpear sus espaldas en una feroz carga. Cientos de estos espectros cargaron hacia el cielo y bajaron feroces llevándose a los ponis que alcanzaban. Los draugen cargaron después de ellos, ahora que habían repelido el ataque poni era su turno de hacerles sangrar.

A la fuerza aérea Equestriana no tardó en llegarles la noticia, la retirada se había ordenado en tierra y la batalla aérea se había estancado, estaban en buen posición algunos de sus comandantes habían caído heridos, sí, pero las bajas no ascendían demasiado, Spitfire que era uno de los tres generales de la fuerza aérea Equestriana decidió ordenar retirada detener el ataque y pasar a la defensa formar perímetro cerca de las ultimas trincheras capturadas y ofrecer apoyo a tierra para evitar un desastre.

Los ponis tuvieron que retirarse hasta la penúltima trinchera capturada cediendo parte del terreno ganado, pues fueron incapaces de formar la defensa apropiada con los draugen y umbrum cazándoles.

Una vez lograron reformarse en su ahora segunda línea de trincheras, lograron montar una buena defensa contra los draugen y umbrum, pero estos seguían atacando ferozmente, del lado de Luna, fue la misma princesa la que logro que la carga umbrum se detuviera cuando logro abatir con su guadaña a dos de estos decapitando completamente a uno y atravesando el cráneo de otro, las ametralladoras martilleándoles ayudaron a que su carga se alentara.

Después a lo largo de todo el frente la artillería aliada comenzó a caer sobre el enemigo, haciendo que estos finalmente se detuvieran y regresaran a su trinchera.

El rápido reposicionamiento de la fuerza aérea y su apoyo a tierra fue otro factor que evitara pudieran quitarles más de una trinchera. La batalla estaba decidida por ese día, pero… ¿Cuál había sido el costo?