El precio a pagar

RedHeart y su equipo regresaron al frente, los campos de refugiados estaban abarrotados, la batalla había sido brutal. La noticia recorrió Equestria con distintos rostros, el comunicado oficial hablaba de una victoria, Equestria había recuperado mucho terreno, sin embargo, las cifras contaban otra historia.

El tren que se dirigía al campo médico del frene era un desastre, a todos les repartieron las mismas listas llenas de nombres, algunos tachados algunos remarcados en rojo, eran demasiados heridos.

Parecía que la lista nunca acababa, RedHeart aun ni siquiera veía el hospital de campaña y ya estaba ansiosa.

-¡¿Como se supone que vamos a tratar tantos ponis?! – se dijo en voz alta para sí misma

Marble y Fluttershy la observaron preocupadas, para que RedHeart estuviera así de alterada la situación debía ser terrible, ya se estaban acostumbrando a que así fuera. Al punto en el que estaban solo podían esperar a ver que tan grave verdaderamente era.

El tren finalmente llegó al frente, descendieron y fueron llevadas al hospital de campaña, estaba aun mas abarrotado que el de los refugiados, pero lo más sorprendente de lejos era que no se veía ni uno solo de los heridos con traumatismos leves, todos tenían heridas atroces. Médicos y enfermeras moviéndose de un lado a otro, pacientes siendo constantemente trasladados.

Un medico se acercó a los recién llegados y les dijo:

-¡Todos ustedes dentro rápido diríjanse a donde les necesiten no se separen de sus coordinadores y traten de mantener el mayor orden posible! – la mitad de refuerzos entraron al hospital entre ellos el grupo de RedHeart, sin embargo, el medico paro la otra mitad y continuó – ¡ustedes a las trincheras todos los heridos con traumatismos menores están ahí!

RedHeart escuchó esto comprendiendo que la situación era tan mala que habían decidido solo llevar a los heridos más graves al campo medicó, los que pudieran ser tratados en las trincheras se les había dejado ahí. La enfermera fue con sus dos compañeras e intentando despejar su mente les ordenó seguirla.

Se adentraron al hospital, viendo las más terribles heridas, intentando salvar a cuantos pudieran salvarse, pero aun con la medida tomada era imposible, los médicos estaban eligiendo constantemente entre los heridos que les tomara menos tiempo salvar para así poder desocuparse más rápido y salvar a más, los que pudieran tomar demasiado tiempo eran dejados a las garras de la muerte.

El día fue una locura, no tuvieron tiempo de descansar hasta alcanzadas las tres de la mañana, trabajaron casi quince horas seguidas. Ni Fluttershy, ni Marble fueron capaces de terminar las quince horas, demasiada sangre, demasiada muerte, demasiada presión, las dos terminaron rompiéndose.

RedHeart logró llegar al final del turno solo para entrar un momento al lavabo, se retiró los guantes y tomando un poco de agua en sus cascos se lavo la cara.

No retiró los cascos de su rostro, los mantuvo así y lloro en silencio… había visto demasiada muerte por un día y aun no terminaba.

En el caso de los pegasos todos volvieron con los zeppelins a sus puertos de partida, los que poseían tripulación entera de pegasos fueron a Clousdale, los que tenían ponis y unicornios a Canterlot.

En el caso de los pertenecientes a los Wonderbolts todos fueron a Clousdale, siguiendo un procedimiento igual al hospital del frente, los heridos menores fueron tratados en las barracas, los más graves fueron llevados a los hospitales.

En el caso de Fleet Foot su herida se considero gravé entraba en mutilaciones, así que fue llevada al hospital, Rainbow se quedó en el puerto, sintiendo cierta culpa por lo ocurrido a Fleet Foot. No debió dejarse llevar así, su ira la había dominado en ese momento, no debía volver a pasar, no si eso pondría en riesgo a sus compañeros.

Ambas princesas regresaron a Canterlot después de ocurrida la batalla, pero no hubo marcha triunfal, nada. Luna fue en cuadriga hasta la colonia batpony de la ciudad y Celestia fue llevada en carruaje hasta el palacio, las heridas de la alicornio diosa del sol aun no sanaban, no quería que nadie de la ciudad la viera así.

Solo se presentaría ante su alto mando, necesitaba saber cómo había sido el resultado final de la batalla, que había pasado al final estadísticamente. Una vez en el palacio Celestia fue directo al salón del trono donde al entrar reino el silenció, todos los altos mandos callaron y miraron al suelo.

Celestia entró y camino hasta su trono, desde donde les observó y dijo:

-¿Qué paso? Quiero saber todo lo que resulto de nuestro plan, territorio ganado, bajas, todo.

-Las bajas totales son ochocientos mil, de los cuales calculamos que cuatrocientos mil son mortales, ciento cincuenta mil, son soldados extraviados y el resto son heridos. – explicó uno de los generales.

-sin embargo, logramos recuperar poco más de cuatro kilómetros a lo largo de todo el frente.

-¿Solamente cuatro? ¿Sacrificamos tantos valientes para solo avanzar cuatro kilómetros? -cuestionó desmoralizada Celestia.

-Pero, algo es claro, logramos avanzar, ahora tal vez un avance masivo no es lo mejor, tal vez si atacamos coordinadamente en los puntos débiles de su línea con la misma intensidad del ultimo ataque logremos mejores avances a la larga y menos costosos.

Celestia levantó la mirada, recuperando un poco de moral, pero aun así había algo que parecía quedar sin solución:

-podría funcionar… pero, me temo que a la velocidad que avanzaremos no podremos alcanzar Rainbow Fall. Cadence tendrá que resistir por su cuenta. – Lamentó Celestia.

Todos los altos comandos volvieron a sus asuntos, algunos discutiendo sobre como llevar al menos pocos refuerzos, lo único que parecía estar a su favor era la frontera marina, tal vez por mar podrían llevar refuerzos a Cadence, pero era arriesgado.

En las trincheras las hermanas Pie se encontraban sentadas espalda contra la tierra de la trinchera, esperando el próximo ataque o la próxima defensa, como todos ahí en las trincheras, siempre en la línea, como si su vidas dependieran de un cruel juego de azar-

En la frontera de Cadence, en Rainbow Fall, habían hasta ahora aguantado ataque tras ataque, pero los recursos comenzaban a escasear sus números a reducirse y la pregunta empezó a aparecer en los pensamientos y temores de todos: ¿Cuánto más podremos resistir?