Fe menguante
El tiempo paso, el frente comenzó a avanzar poco a poco, pequeños asaltos coordinados se llevaban acabo a todo lo largo, el avance era constante las bajas menores, sin embargo, no era suficientemente rápido Twilight lo sabía mejor que nadie, y aun así en cada misión daba su mejor esfuerzo con la idea en la mente que un día vería de nuevo la familia que dejo atrás.
La unicornio junto a su escuadrón liderado por Sunset siguió luchando, cada operación parecía mas difícil, los unicornios de los escuadrones elite mágicos tenían que llegar con ayuda de sus escudos a trincheras enemigas y despejarlas. Siempre en primera línea, siempre en alto riesgo, pero por fortuna siempre ilesas, no habían tenido más bajas.
Aun así, había tención en su escuadrón, especialmente entre Starlight y Sun Burst, nunca se dirigían si quiera la mirada, otra fuente de presión era su mismísima líder, Sunset quien buscando reconocimiento de Celestia las ponía siempre en más riesgo del necesario y aun así a pesar de todo el escuadrón sobrevivió.
Pero, la guerra seguía, para todos, y para las hermanas Pie que una y otra vez tenían que jugarse la vida en ataques y defensas, completamente expuestas, sin escudos mágicos que las mantuvieran seguras, vivían la vida de un soldado regular.
Las tres tenían la probabilidad de perder tanto de un momento a otro y sin embargo, lo aceptaban, tenían que, para así poder estar despejadas y mantenerse juntas, lo más seguras que pudieran. Ya estaban empezando a ser curtidas por la batalla.
Los pelajes de todos esos ponis ya no brillaban eran cubiertos por polvo, pólvora e incluso barro. A veces parecía el tártaro, un lugar donde vivir, sufrir y morir. Escuchaban a sus líderes a menudo hablándoles de honor, patria y libertad, pero todo parecía perder peso en ese lugar, en ese agujero.
A pesar de que ahora estaban finalmente recuperando tierra poco a poco, parecía pasar desapercibido para los soldados. Estos no sentían mas que la miseria en que estaban sumidos, sobrevivir solo para morir otro día, así era como se sentían.
Los ponis en las trincheras no veían fin a su infierno, algunos se preguntaban ¿Qué valía sobrevivir un día más si al siguiente morirían? Además, de sobrevivir a ese infierno ¿Qué se habrá perdido de ellos en el proceso? ¿Cuánto es necesario sacrificar?
Hay heridas mas profundas que las de la piel, heridas que en muchos de estos soldados no sanarían, todos ellos lo sabían bien. Algunos habían perdido completamente los ánimos de luchar, no le veían sentido y tal vez tenían razón.
Todos aquellos heridos que no sabían si sobrevivirían, aquellos que habían perdido amigos, familia, aquellos heridos que perdieron parte de su cuerpo, para ellos nada sería jamás lo mismo que fue.
Rainbow era parte de este grupo y por su culpa, ahora también Fleet Foot o al menos eso sentía ella. A pesar de la perdida de su ojo la Wonderbolt continuó su deber.
La lucha en el cielo era la que mejor iba, Equestria estaba logrando mantener la defensa del cielo, la mayoría de la flota de sombra se encontraba lejos en las montañas, el regente la estaba preparando.
Sombra después de varios intentos fallidos, creía tener la forma de derrotar la posición de Cadence. La situación de la emperatriz era critica, las provisiones comenzaban a acabarse, el invierno se acercaba nuevamente y la princesa temía que sus soldados, algunos ya moribundos, no lograran soportar un segundo infierno gélido en ese sitio. Cadence tenía que comenzar a considerar nuevas opciones, bien quedarse ahí y eh intentar resistir o regresar a la ciudad y preparar una defensa, más débil, pero con más recursos.
La princesa observaba constantemente a sus soldados, el frio que sentían, el dolor, a pesar de que llegaban más y más partisanos, que les traían ciertos recursos, la moral estaba bajando. Cadence sabía que sombra no era tonto, los últimos dos meses no había atacado, probablemente el tirano estaba agrupando fuerzas para atacarla, además de dejar al invierno menguar sus espíritus.
Incluso ella sentía el azote del invierno entrante, los vientos antes fríos se comenzaban a volver helados, no había noticias de Equestria o eso ella creía, pues un zeppelin había logrado llegar a la ciudad, sin embargo…
Cuando arribo, solo un pequeño grupo de soldados bajo del mismo apenas consiguieron la posición de Cadence fueron a reunirse con ella llevando muchas provisiones con ellos, algunas se quedaron en la ciudad, el resto las llevaron a las tropas.
La Emperatriz los recibió gustosa, sin embargo, cuando se acercó su general a ella, con una seriedad implacable en su mirada Cadence sintió que algo no iba bien.
-Princesa, debemos informarle que Equestria no se encuentra en posición de mandar más que esto, el ejercito terrestre esta bloqueado y es arriesgado adentrar más de un zeppelin tan adentro de territorio enemigo, no habrá ayuda por parte de Equestria.
La sangre de Cadence se congelo, esas noticias significaban que su destino estaba sellado, no había forma de que resistieran un tercer año en esa posición.
Nadie a su alrededor dijo nada, sin embargo, lo primero que debía hacer era mantener a sus soldados animados, esta noticia les partiría el alma, pero no podía dejar que se desanimaran. Los rumores probablemente ya estaban corriendo, pero debía animarlos, mantener su moral en alto. ¿sin embargo, como podía hacerlo? Ella misma estaba perdiendo su propia esperanza, tarde o temprano Sombra llegaría hasta ellos, tarde o temprano a menos que ella misma lograra abatir a sombra.
Tal vez esa era la mejor opción el próximo ataque ella y un pequeño grupo se aventurarían bajo la cobertura de las balas hasta Sombra, lo eliminarían ahí mismo. Con su creador muerto miles de Draugen morirían instantáneamente, los umbrum tardarían demasiado en recrear el ejercito dando no solo a sus ponis sino a toda Equestria la oportunidad de avanzar, era muy arriesgado, pero podía funcionar.
Cadence levantó la mirada y de inmediato se dirigió hacia lo mas alto de la defensa, tomó el estandarte del imperio en el camino y una vez en la cima con su voz de Canterlot sentenció
-¡Escuchen mis valientes! Se que en este momento pareciera que todo está perdido, sin embargo, no me hace falta más que recordarles lo que hemos logrado aquí, hemos resistido ataque tras ataque de sombra por dos años, martilleos de artillería, bombardeos, cargas de sus draugen y hasta ahora no nos han quitado un solo centímetro de tierra Les pido confíen en mí, confíen en su fuerza conjunta, ¡no hemos necesitado de refuerzos para sobrevivir! Puede parecer que tenemos todo en contra, pero así a sido desde el inicio de esta guerra y aquí seguimos, tenemos una oportunidad de demostrar nuestro valor, Sombra pronto nos atacara liderando su ejercitó como siempre lo ah hecho, espera que nos quedemos aquí esperando su ataque como siempre. Pues esta vez lo sorprenderemos, cuando menos lo espere contraatacaremos sus fuerzas, los más valientes vendrán al frente conmigo, ¡protegeré a cuantos pueda de ustedes con mi magia y cuando lleguemos al tirano juntos le someteremos y créanme cuando les digo llevaremos devuelta a la ciudad de cristal su cabeza en la punta de una lanza! ¡Triunfaremos y tendremos nuestra gran ciudad de regreso! ¡Muerte a la tiranía! ¡Libertad para el imperio de cristal! – terminó Cadence alzando la espada de cristal que portaba a la vez que dejó ondear el estandarte a su lado donde todos lo vieran
De alguna forma, Cadence logró que sus soldados vitorearán que alzaran sus cascos, que una vez más cantaran "ave Cadenza" "Gloria al Imperio de Cristal"
