Sin cuartel.
Paso una semana más, las tropas de Cadence se encontraban expectantes observando al horizonte esperando al enemigo que inevitablemente aparecería, era cuestión de tiempo. La emperatriz estaba lista para lo que debía de hacer, resguardada en uno de los puntos mas bajos de la defensa, lista para apenas localizaran a Sombra hacer el contraataque, todo un destacamento de valientes a su costado.
-¿Esta segura de esto alteza? – Cuestionó Onyx
-Completamente, pero debes recordar una cosa Onyx, si fallamos, no dudes en iniciar la retirada, sí perdemos aquí aun hay una posibilidad más, de defender la ciudad.
- No planeo dejarla
-Es una orden Onyx, si fallo, tienes que salvar la ciudad, al menos a sus habitantes – Ordenó Cadence
Onyx solo la observó pensativo, taciturno, no hubo palabra que pudiera pronunciar por un pequeño lapso de tiempo.
-Así se hará majestad
-Gracias Onyx – dijo Cadence antes de que el general se retirara.
No mucho tiempo después, apareció el ejercito de Sombra en el horizonte, como ya lo habían hecho antes esperaron a que este se acercara suficiente y comenzaron a disparar, la carga comenzó, los draugen caían a cientos antes de llegar a la defensa de Cadence. La emperatriz esperaba, paciente, quería asegurarse que Sombra estaba cerca, para cargar. La Alicornio estaba concentrada en la energía mágica, quería sentir a sombra, para saber dónde atacar.
La carga de los draugen continuó, proyectiles llegaban a ellos desde la defensa, a pesar de esto cada vez se acercaban más. Finalmente, Cadence comenzó a sentir la presencia de Sombra, el tirano estaba observando cargar a sus draugen, observando la batalla desde la retaguardia.
Sombra se encontraba en suelo, observando, dos umbrum lo acompañaban, atrás de él más Draugen que llegaban a la batalla. Sombra quería terminar esa batalla, quería eliminar a la resistencia de Cadence para así centrar todas sus fuerzas en el frente Equestriano.
Cuando chocaron los draugen con la defensa Cadence lanzó su carga inmediatamente, proyectando un escudo alrededor de aquellos que la acompañaban con su magia. Aquellos Draugen al alcance de la espada de Cadence fueron inmediatamente diezmados, igual que aquellos que entrara en contacto de cualquiera de los soldados que la seguían.
La princesa comenzó la carga, desde al defensa comenzaron a disparar a los draugen que se le acercaran demasiado a ella y su destacamento. Muchos draugen cambiaron su objetivo. De antes estar cargando contra la defensa ahora iban a por Cadence quien a su vez cargaba decidida contra Sombra.
-¡No permitan que se acerquen a la princesa! – Ordenó Onyx.
Aquellos aun en la defensa estaban concentrados en evitar que cualquier draugen entrara al perímetro que cubría el escudo que proyectaba Cadence. La carga había ocasionado caos entre los no-muertos de Sombra. No paso demasiado antes de que el tirano se percatara que lo que estaba haciendo Cadence, iba tras él.
El rostro del tirano cambió, no permitiría que se le desafiara de esa forma, Sombra convocó una lanza de cristal negra y ordenó a sus dos Umbrum:
-¡Deténganla!
Cadence cargó su cuerno, evitando deshacer el escudo y disparó un potente rayo al primer Umbrum, el rayo acertó justo en la cabeza de la bestia que cayó al suelo justo frente de Cadence quien se impulsó sobre el mismo con sus alas y con un movimiento rápido clavo la espada en el centro de la cabeza del monstruo recuperándola de inmediato eh impulsándose contra la siguiente bestia.
El Umbrum abrió la boca como si quisiera devorarla, Cadence mantuvo el estandarte en alto y apuntó la espada directo a la garganta de la bestia Cadence cargó la espada de magia, con sus alas se impulso a un lado, dejo ir la espada vuelta proyectil y esta atravesó al Umbrum, Cadence recuperó la espada en el aire y fue contra Sombra, quien enfurecido cargó contra ella.
La lanza de Sombra se encontró con la espada de Cadence, el intercambio de ataques comenzó, mientras el destacamento de Cadence limpiaba los Draugen cerca del tirano y rodeaban la zona.
-¡Eres valiente Princesa! ¡Pero no valdrá de nada, te llevare de regreso a la ciudad convertida en cristal, como trofeo!
-¡Sigue soñando con eso bastardo! ¡Tu tiranía termina hoy! -Sentenció Cadence antes de lanzar otro ataque.
El combate entre los dos continuó hasta que Sombra finalmente se percató lo que había hecho Cadence, observó hacia sus lados y vio que estaba rodeado, entonces la princesa atacó de nuevo, pero con ella varios de sus soldados lo hicieron también.
Sombra se vio atacado desde todos lados, se concentro en evitar los ataques de Cadence que tenían la potencia de acabar con él, sin embargo, esto significo dejar abierto ante otros ataques.
Eventualmente esto le costó, lo primero que sintió clavarse en su cuerpo fue una bayoneta en su costado, después otra en una pierna, un cuchillo a su lomo. El tirano se movió bruscamente blandiendo la lanza hacia todos lados intentando quitarse de encima a sus atacantes. Fue entonces que Cadence vio la oportunidad, cargó y de un tajo cortó el cuerno del tirano, esto hizo que la lanza callera al suelo, sin magia que la sostuviera.
Sombra fue llevado al suelo por los soldados y lo siguiente que sabía es que Cadence sostenía la espada a la altura de su cuello. El tirano observó hacia arriba encontrándose con Cadence a punto de dar el último tajo, decisión en sus ojos.
Por un momento la expresión en los ojos de Sombra cambió, por un momento, temió su final, pero justo antes de que Cadence pudiera dar el tajo, la tierra tembló, poderosos obuses azotaron la tierra.
Sombra aprovechó la distracción de la alicornio para quitarse de encima a los soldados, levantarse empujar a la emperatriz tirándola al suelo y emprendiendo la retirada, transformado en humo negro.
-¡Sombra! – gritó Cadence queriendo ir tras él, pero la tierra volvió a temblar.
Cadence miró al cielo encontrado al causante de eso, la bestia, el gran zeppelin artillero, Sombra lo había traído para destrozar su defensa. Cadence volvió su mirada hacia la misma, lo que vio, la cantidad de daño causado por la bestia era atroz.
-¡Retirada! ¡Regresen a nuestras filas!
Todos los soldados que habían acompañado a Cadence comenzaron a regresar, lo más rápido que pudieron hacia la defensa, Cadence por su lado emprendió vuelo contra la bestia a la que toda la artillería de su defensa estaba regresando el fuego. La gran aeronave estaba sufriendo mucho daño, pero igual lo había causado.
La emperatriz entró a la nave por un agujero causado por la artillería aliada y comenzó a limpiar esa cubierta de batería abriéndose paso hasta el puente de la bestia. Los draugen que la tripulaban intentaron detenerla, pero fue inútil, Cadence se apresuró irrumpiendo finalmente en el puente de la nave.
Los pilotos reaccionaron rápido intentando abatir a la alicornio, Cadence se defendió deshaciéndose rápido de los pilotos, y tomando ella el control, fue entonces que redirigió la bestia, la nave viró tomando curso contra al oeste. La princesa entonces salió de la cabina y fue contra el globo del zeppelin, una vez en este, cargó la espada de magia nuevamente y la enteró en el globo de helio, no solo creando una grieta, la magia de la alicornio causo que el interior se prendiera estallando completamente.
La bestia comenzó a descender cayendo encima del ejercito de Sombra deteniendo así el avance enemigo, fue entonces que Cadence voló de regreso a la defensa. Al momento de aterrizar la emperatriz tropezó y cayó al suelo, estaba exhausta. Onyx junto a otros oficiales fueron a recibirla, ayudándola a levantarse.
-¿Se encuentra bien majestad?
-Sí, lo estoy, no se preocupen por mí, debemos salir de aquí, volver a la ciudad, el Zeppelin solo los detendrá momentáneamente.
Onyx asintió y la retirada general fue dada, regresaban a la ciudad, debían prepararse para defenderla. Cadence lamentaba que la batalla tuviera que llevarse a puertas de la ciudad, pero sus trincheras estaban destruidas, muchos habían caído y habían perdido mucho equipo, no tenían opción.
De camino a la ciudad Cadence le dijo a Onyx:
-En la defensa que viene, no estaremos juntos, necesito que organices la evacuación de la ciudad, llévate algunos soldados, saca a todos los civiles que puedas. Busca sobreviviente, escóndanse en las cavernas, en las montañas.
-¿Por qué me pides esto?
Cadence no respondió, no quería responder, quería creer aun que había una oportunidad de victoria, pero en el fondo de si sabía que era imposible que la ciudad resistiera, sus defensas eran demasiado antiguas. Cadence sabía que la próxima batalla, sería la última.
