La Caída de Rainbowfall
Cadence retrocedió con su ejercito hasta la ciudad, las antiguas murallas de la misma no resistirían una batalla moderna, pero eran mejor que nada. A penas llegaron se pusieron manos a la obra, largas trincheras fueron cavadas frente a la muralla, la artillería puesta detrás y sobre la misma, así como las ametralladoras y francotiradores.
Frente de la primera trinchera habían dejado una gran zanja llena de picas, el camino antes de llegar a estas estaba lleno de alambrado espinado y púas de hierro repartidas y enterradas en la nieve, sin embargo, la primera parte de la defensa era un camino de madera, heno y picas bañadas en combustible.
Antes de la muralla había en total dos líneas de trincheras una medianamente más alta que la otra así permitiendo el fuego desde tres altitudes, las dos trincheras y la muralla.
Los soldados habían empezado a reunir habitantes y refugiados estaban llevando acabo una evacuación masiva por el este de la ciudad, los ciudadanos estaban asustados, unos aceptaron partir otros se encerraron en sus hogares negándose a abandonar su ciudad.
Cadence de antemano había ordenado se levantarán barricadas en las calles, sí se perdía la muralla lucharían lo mas posible dentro de la ciudad, su última defensa sería el capitolio. El objetivo, sin embargo, era mantener la muralla lo más posible.
La zona geográfica de la ciudad les concedía al menos una ventaja, al norte los cubría una barrera de montañas al sur un gran barranco el ataque solo podía venir del oeste, o el este el cual estaba bajo control aliado.
Cadence a demás lanzo nuevamente pedidos de ayuda desesperados esta vez ya sin importarle que la magia de sombra pudiera capturar sus cartas, mando varias copias a Equestria a Jakjakistan incluso al otro lado del mar a la tierra de los grifos, cualquier aliado le valía.
Una semana paso, el ejercito de sombra ya había limpiado el paso de las montañas y reconstruido los puentes, no hubo respuesta de ningún aliado.
El tercer día de la segunda semana desde lo ocurrido en el paso de las montañas el ejercito de sombra se erguía frente a las murallas de la ciudad, la oscuridad de la noche reinaba.
Onyx quien aún estaba junto a Cadence en el palacio le llevó la noticia:
-Majestad, el ejercito de Sombra se encuentra aquí, llegó el momento.
Cadence no respondió se quedo mirando al espejo, observándose a si misma en armadura, el corazón le dolía, su corona pesaba, a pesar de todo aquí estaban, arrinconados, solos, a punto de enfrentar a Sombra una última vez.
-Espérame en la cuadriga Onyx… mi fiel amigo. -le respondió Cadence
El rostro del general cambió, de su seriedad habitual a una profunda preocupación, aparte, de cierta forma la emperatriz refiriéndose a el como "Amigo" llegó profundo en él.
-De acuerdo alteza – le respondió antes de partir, sin embargo, no podía cumplir la orden que le había dado camino a la ciudad, mandaría a los demás a liderar la evacuación, él no podía dejar a su emperatriz.
Cadence desenvainó la espada de cristal observó su reflejo en ella, en su cabeza la corona brillante y ligera físicamente, pero en responsabilidad y espíritu más pesada que nada. La alicornio sabía lo que venía, y de una forma u otra presentía que su vida estaba en el ocaso, sin embargo, no se acobardo, envainó la espada tomó nuevamente su lanza con el estandarte imperial en ella y salió.
Inmediatamente afuera del capitolio estaba la cuadriga que la llevaría a la muralla unos soldados la acompañarían y Onyx arriba de la misma esperándola. Alrededor de la escena ciudadanos, muchos ciudadanos, observándola, con miedo, como si le suplicaran los salvara. Algunos comenzaron a lanzar flores, no celebraban, agradecían, a pesar de lo que fuera a pasar, sabían lo que la emperatriz había hecho por ellos.
Cadence avanzó hasta la cuadriga, los soldados cercanos y su guardia personal tanto equestriana como de ponis de cristal la siguieron, atrás de ellos una gran cantidad de ponis, la seguían en un silencio casi religioso, como si fuera una procesión una hecha en calidad de luto.
Mientras se habrían paso hasta la muralla más ciudadanos se acercaban, algunos la seguían otros solo observaban. Cadence mantuvo el estandarte alto, algunos de los ciudadanos que se unieron a la caminata igual traían sus banderas.
Cadence observó los edificios muchos abarrotados otros completamente solos, muchos con puertas y ventanas selladas por dentro y fuera por maderos. Cuando Cadence llegó a la muralla descendió de la cuadriga y entró en la muralla seguida por sus guardias y Onyx.
Una vez la emperatriz estuvo en lo alto observó a ambos lados de la muralla, en las trincheras sus soldados y partisanos expectantes, al otro lado, más de sus fieles valientes y sus amados ciudadanos.
Cadence se llevó un casco al corazón elevó una pequeña plataforma de cristal en el centro de la torre con su magia así estando a la vista desde todos lados. Una vez más usando su voz de Canterlot pronunció:
-¡Mis fieles ciudadanos, Mis valerosos y honorables soldados, valientes partisanos! ¡Escuchen mi voz una vez más! ¡Todos nosotros sabemos que el salvaje enemigo nos asecha, esperando enterrarnos el diente y acabar de una vez por todas con nosotros! ¡Pero, créanme cuando les digo que no nos rendiremos! ¡Lucharemos! ¡Lucharemos hasta el final sea cual sea que nos espere! ¡Compatriotas! ¡Estoy hoy aquí frente a ustedes, a todos ustedes para hacerles saber, que no están solos, no los abandonare, pudiendo escapar y buscar asilo en Equestria eh decidido quedarme, luchar y morir a su lado mis valientes! ¡Sombra y sus legiones esperan que tomar la ciudad sea no más que un paseo en el parque! ¡Le mostraremos que aun en nuestra mas oscura hora! ¡Aun en el momento mas desesperado! ¡Todavía podemos morder, haremos sangrar a su ejercitó, les mostraremos que aun en la derrota, jamás seremos humillados! ¡Esta noche más que nunca mostraremos de que estamos hechos! ¡Esta noche amigos míos mandamos un mensaje a todos aquellos que aun resisten! ¡A todos aquellos que son esclavos! ¡Esta noche! ¡Con Luna por testigo! ¡Mostramos al mundo que Sombra y los suyos no son más que bestias, salvajes incivilizados! ¡No importa cuanto puedan temerles, no importa cuantos caigan! ¡Sombra y sus Umbrum jamás triunfaran! ¡Los ponis de cristal aun si esta ciudad cae, jamás serán sojuzgados! ¡Esta noche una vez más mis valientes les digo! ¡Luchen a mi lado, luchen por ustedes, por sus familias, por su cultura y sus creencias! ¡Luchen por aquello en lo que creen! ¡No lo hagan por mí, si no, porque es lo correcto! ¡Por la libertad! ¡Por el imperio de Cristal!
Dicho esto, Cadence levantó en alto el estandarte mientras repetía esa ultima frase ¡Por el imperio de Cristal! La muchedumbre de ambos lados vitoreaba, repitiendo lo que su emperatriz decía. La alicornio clavó el estandarte a la plataforma de cristal que ella había creado y bajo de la misma asomándose desde una de las almenas de la torre y recargando uno de sus cascos en el merlón a su izquierda. Cadence observó desde ahí expectante del movimiento enemigo.
En las demás almenas a lo largo de todo lo largo de la muralla, se asomaron ametralladoras o cañones de artillería y en el centro de cada torre se prepararon las armas anti aéreas. Todos los soldados en las trincheras y a lo largo de los adarves de la muralla se posicionaron a la orden de sus capitanes y esperaron.
Sombra por otro lado observó, había llegado el momento de acabar con esa fútil resistencia y demostrar su dominio sobre el imperio, demostrar que su corona es la única que vale. Gran cantidad de cañones se posicionaban a lo largo del frente listos para azotar la muralla, los draugen se preparaban para cargar, y los umbrum para rematar la defensa enemiga.
Sombra observó un momento más la defensa de su enemigo uno de los umbrum su hermana Ira, se acercó a él y le informo:
-Estamos listos para el ataque emperador, esperamos su orden
Sombra dio un ultimo suspiro levantó su cascó y ordenó implacable:
-¡Artillería inicien el ataque!
A su orden fue disparada la primera andanada, la muralla fue estremecida por los obuses y las trincheras azotadas, Cadence sintió especialmente el impacto desde la torre donde estaba, pero sorprendentemente la muralla resistió.
-¡Artilleros! ¡Disparen, contra la artillería enemiga! – ordenó Cadence sabiendo que no podía permitir que los cañones de Sombra azotasen su posición sin respuesta.
Se inicio un fuerte intercambio de obuses, Sombra ordenó el avance, los Draugen comenzaron a cargar contra las defensas. Cadence por su lado al ver esto ordenó iniciar el fuego a la infantería en trincheras y a los tiradores en la muralla.
Los draugen comenzaron a recibir el fuego, algunos paraban la carga para responder las balas otros continuaban imparables, al menos hasta que empezaron a topar con las trampas de Cadence. Eventualmente las balas activaron el combustible con el que habían bañado la barricada la cual comenzó a arder.
Los draugen, sin embargo, pasaban por la barrera de fuego como si nada incluso si a varios terminaba matándolos el fuego, otros tantos sobrevivían. La defensa no terminaba ahí, todas las demás trampas más las balas alentaron aun más a los draugen.
A pesar de esto, el avance siguió, Sombra al ver la cantidad de Draugen asesinados por el fuego ordenó que algunos obuses dispararan a las barricadas ardientes, con el propósito de destruirlas y abrir brechas en la muralla de fuego.
Los obuses no lograban apagar el fuego completamente, además que creaban zanjas que igualmente alentaban el avance draugen, aunque si controló las bajas causadas por las llamas. Sombra quería asegurarse de la caída de Cadence y esta lo notaba, pero no se dejaría vencer tan fácil, aun tenia muchas trampas controlando el avance draugen y sus soldados ya curtidos hacían lo mejor que podían.
Cadence misma comenzó a usar su magia disparando poderosos rayos mágicos a los grupos más grandes de draugen, su artillería estaba logrando eliminar varias unidades artilleras de Sombra, sin embargo, la muralla igual estaba recibiendo demasiados daños.
En las trincheras frente a la muralla finalmente comenzaron a llegar una mínima cantidad de draugen, la defensa era aun muy fuerte, los draugen apenas llegaban a la trinchera morían.
Por otro lado, todos los ciudadanos que habían seguido a Cadence hasta la muralla se retiraron apenas golpeo el primer obús. Mientras muchos ciudadanos estaban ocultos en sus hogares o edificios públicos muchos otros estaban en la evacuación, sin embargo, el miedo dominaba a ambos grupos.
Cada obús parecía ser un azote a sus corazones, muchos se estremecían al mero pensamiento de: "cuanto tiempo para que los muros caigan" Cadence sabía, sabía que detrás de ella había ponis inocentes, indefensos que confiaban en que los protegería, no podía dejarse vencer.
Sin embargo, las malas noticias no hacían más que aumentar, de las montañas comenzaron a aparecer las aeronaves enemigas, igual que comenzaron a aparecer al horizonte en el lado de la ciudad que daba al barranco. Había piezas de artillería preparadas de este lado de la ciudad, la flota de Sombra fue recibida con toda la potencia de fuego a disposición de Cadence.
Para sorpresa de ambos bandos, la flota de Sombra comenzó a ser atacada desde abajo. Aparentemente grandes grupos de resistencia se habían aglomerado cerca de la ciudad, esperando el momento perfecto de mostrar a Sombra un poco de su aprecio.
Esto fastidió a Sombra, pero su ataque no se detuvo, al contrario, doblo el número de draugen que cargaban a la vez. Sin embargo, los ponis de cristal no estaban listos para rendirse menos ahora que una ayuda inesperada había aparecido.
El combate continuó volviéndose más intenso a cada minuto, la primera línea de trincheras estaba casi en su totalidad repleta de draugen y muchos habían emprendido retirada ya a la segunda fila. Aunado a este desastre algunas brechas habían sido abiertas en la muralla, pero no se rindieron, el ejercito de cristal siguió luchando valeroso incansable.
Algunos soldados enfurecieron al ver a los draugen asesinar tan despiadadamente a sus compañeros. Sombra había ordenado un ataque sin cuartel, esperando que esto desalentara a los defensores, ordenando la ejecución inmediata de todo aquel que callera prisionero o fuera rodeado por los draugen.
Cadence continuó su ataque, sus proyectiles mágicos caían cual azote en las filas de Sombra diezmando draugen en gran cantidad, al tirano poco le importaba, sus draugen eran prescindibles. Lo único que el buscaba era la caída de una vez por todas de Cadenza y su molesta defensa.
Cuando los draugen comenzaron a alcanzar la segunda line de trincheras la batalla se tornó más encarnizada, los ponis de cristal estaban peleando con mas bravura que nunca, pues su capital provisional, su supervivencia, de ellos y todos esos que se refugiaban tras murallas pendían de un hilo.
Rifles chocando entre ellos, espadas de oficiales clavándose en la piel de los draugen, bayonetas tiñéndose de rojo, ponis luchando espalda con espalda. Sin embargo, el número de draugen era exuberante, tarde o temprano se verían superados. Algunos comenzaron a retirarse a las brechas en la muralla haciendo más numerosa la defensa aquí, los tiradores y ametralladoras en la muralla continuaban dándoles fuego de apoyó, la artillería atacando contra las aeronaves de Sombra que ahora comenzaban a disparar ya adquiriendo la distancia necesaria.
Lo único que se escuchaba en aquel sitio era el sonar de las balas, los cañones, las explosiones y gritos, gritos de furia y dolor. Los heridos en las filas de Cadence comenzaban a ser numerosos, la princesa los alcanzaba a ver a todo el alrededor, pero no podía rendirse, simplemente no podía.
La segunda línea de trincheras estaba apunto de caer, de pronto varios suministros de munición explotaron a lo largo de la trinchera, así como otras pequeñas explosiones comenzaron a suceder. Cadence no tardo en averiguar que estaba pasando, aquellos de sus soldados incapaces de abandonar la trinchera estaban inmolándose a si mismos, llevándose cuantos draugen pudieran al infierno.
Cadence logró ver varios de estos actos suceder, aparentemente después de la caída de la primera trinchera y viendo la situación en la que estaban, los ponis de cristal habían tomado por iniciativa la postura de: "primero muerto que doblegado" la mayoría de sus soldados cargaban granadas, esto era lo que les permitía tal acción.
La ultima trinchera finalmente fue perdida y comenzaron a cargar contra las brechas de la muralla, los pegasos intentaron volar hacia la sima siendo diezmados antes de llegar, otros comenzaron a lanzar ganchos esperando poder escalar por la misma. Los defensores comenzaron a tirar objetos desde la cima rocas o granadas que explotaban al llegar al suelo. Por las brechas de la muralla intentaban adentrarse a la misma, pero los defensores no se los permitirían.
Mientras más cerca estaban de la ciudad más brutal era el combate, tanto que en algún punto de la defensa una larga flama apareció diezmando gran cantidad de enemigos. Ni Equestria ni el Imperio producían lanzallamas, esto era una creación clandestina de los partisanos que estaban entre las filas de Cadence. La batalla por los muros de la ciudad se alargo por otras dos horas, llegando Cadence ya a la necesidad de usar la espada pues algunos ya estaban alcanzando lo alto de la misma. Viendo el estado desesperado de la defensa Sombra decidió unirse el mismo a la batalla, los umbrum lo siguieron de cerca listos para cargar.
Cuando Cadence vio esto supo que lo peor estaba por venir no solo eso, la corona de la flota de Sombra, había llegado a la batalla, otro Zeppelin artillero ¿Cuántos de esos poseía Sombra? Se preguntó Cadence. Sin embargo, este era distinto traía extrañas decoraciones por todos lados, cuando se acercó lo suficiente Cadence pudo dilucidar que eran.
La nave estaba decorada con plumajes de pegaso, cuernos de unicornio que colgaban de cuerdas atadas a sus costados, así como estandartes rajados, tachados o quemados de Equestria. Estos estandartes no eran al azar, si bien traía muchos regulares de Equestria, muchos eran estandartes de batallones del ejército equestriano. Los estandartes que más significado tenían eran aquellos que pertenecían a ciudades capitales de estados, entre estos el estandarte de Ponyhattan.
Cadence comprendió todo, ese zeppelin cargaba trofeos de guerra de cada ciudad que había devastado, era la joya de la flota aérea de Sombra. Incluso el casco de la bestia daba testimonio de la cantidad de combate que había visto.
Cadence enfurecida por tal barbarie comenzó a concentrar fuego contra este zeppelin, sin embargo, pronto la torre en la que se encontraba comenzó a temblar. Un disparo certero de uno de los obuses de Sombra, habían ocasionado que la torre comenzara a caer, Cadence abrió sus alas y con su magia cargo a varios de los ponis en la punta de la torre incluido Onyx. La alicornio emprendió el vuelo, cargando estos ponis con su magia y otro par que se lograron aferrar a ella, aquellos que eran pegasos simplemente volaron detrás de ella cargando también al menos un compañero.
Por el exceso de peso Cadence no pudo realizar el mejor aterrizaje, pero al menos estaban sanos y salvos. La emperatriz entonces observó en dirección a su guardia de confianza, Onyx y le dijo:
-Es tiempo de que te vayas amigo mío.
-¡No, no la abandonare majestad, jure defenderla hasta mí ultimo aliento!
-¡Es una orden general! ¡Iras con los soldados que lideran la evacuación y llevaras a esos ponis a un lugar seguro!
-Pero…
-¡Sin peros general!
Onyx apartó la mirada, había jurado con su vida defender a Cadence, era líder de la guardia imperial, segundo solo detrás de Shining Armor, no había estado mil años desaparecido para volver a perder otra emperatriz a su cargo, menos una a la que le había cogido aprecio y cariño.
-¡Es mi deber protegerla hasta mi ultimo aliento! ¡No la abandonare!
Cadence entonces alcanzó al general poniendo uno de sus cascos en su hombro, Onyx volteó a verla nuevamente y Cadence le dijo con sonrisa maternal.
-No dejan de sorprenderme los ponis de cristal con su grandiosa valía, no deja de sorprenderme usted general. Escucha, mientras queden ponis de cristal no estaremos derrotados, cumple tu deber protegiendo la causa por la que eh luchado aquí. Recuérdeles a esos ponis lo que hemos pasado, mantén viva nuestra causa. No sé, como los veía su antigua emperatriz, lo que si se, es que, para mí, todos ustedes son como mis hijos, quiero proteger y mantener seguros a cuantos pueda. La razón por la que te mando a ti es porque sé que cumplirás tu misión, así como confíe en Twilight confió en ti Onyx, ve mantenlos a salvo, y recupera la capital. –Cadence abrazó al general y terminó diciendo – confió en que tendrás éxito.
Onyx no sabía que responder, tantos años desparecidos tantos años dominados por Sombra. ¿Cómo podían ahora que renacían perder su emperatriz? Cadence rompió el abrazó y entregó a Onyx el estandarte que ella tanto había cargado en combate y la corona de cristal.
-No podemos permitir que nuestra insignia, ni la corona del imperio caiga en poder de Sombra, mientras estas dos cosas estén en nuestro poder, habrá esperanza. Ahora ve Onyx, protégelos hasta tu ultimo aliento, muestrales que el mañana no ha muerto.
Onyx observó ambos objetos y luego volteó de nuevo a ver a Cadence quien ya caminaba en dirección a la muralla, el general llevó la corona a su pecho y cerro los ojos casi abrazándola como si le hiciera un juramento. Luego abrió los ojos se levantó guardando la corona en su mochila y sostuvo el estandarte, observó a su emperatriz una vez más y le gritó:
-¡Nos volveremos a ver!
Cadence se detuvo en seco, bajo la mirada un momento, cuando volvió a levantarla miró hacia atrás y le mostro una última sonrisa a Onyx, solo eso, después extendió sus alas, dirigió su mirada al frente, viendo como los umbrum se apoderaban de la muralla y sus soldados luchaban y caían valientemente.
La emperatriz emprendió el vuelo, varios pegasos de cristal detrás de ella, Cadence enfrentó a los Umbrum en cielo, haciéndolos caer tan rápido los encontraba. Sombra no tardo en llegar a la escena derribando finalmente la puerta de la muralla con su magia.
Varios soldados se abalanzaron contra el tirano, pero fueron abatidos por este o por los umbrum cercanos. Cadence notó esto desde el cielo, ya había dado tiempo a los que quedaban en la muralla de retirarse y los ponis en la barricada de la calle principal iban a necesitar su ayuda. Muchos pegasos siguieron a la alicornio, de camino uno de ellos llamo su atención y le señalo al zeppelin equestriano abordado por los soldados que Equestria había mandado a ayudarles.
El zeppelin partía, sin palabra, sin aviso, solo se iban, dejándolos, esto fue un duro golpe para la moral, pues para muchos era más que unos soldados retirándose de la batalla, para muchos representaba el abandono de Equestria.
Esto hizo cundir el pánico incluso entre los ciudadanos que estaban siendo evacuados y los partisanos luchando fuera de la ciudad, los cuales empezaban a ser dispersados por las fuerzas de Sombra. Para cuando Cadence llegó a la barricada, la ciudad ya estaba empezando a ser bombardeada por la bestia, las aeronaves de Sombra ya sobrevolaban los cielos de la ciudad, el zeppelin equestriano apenas logro salir.
Pronto Sombra y sus umbrum alcanzaron el centro de la ciudad, de inmediato la vista de Sombra se centró en Cadence, ambos intercambiaron miradas, sabían perfectamente que todo acabaría en ese mismo lugar. Sombra cargó Ira y el resto de umbrums a sus espaldas, Cadence se preparó, disparo varios proyectiles elementales a los umbrums, abatiendo algunos antes de pudieran llegar a ellos, sus soldados hicieron lo mismo abriendo fuego contra umbrums y draugen.
El choque inicial fue terrible la barricada no duro en lo absoluto, los umbrum desbarataron su defesan en una sola embestida. Pero, todavía no terminaba, Cadence retrocedió dando órdenes a sus soldados, manteniendo juntos a los mas que podía de sus valientes, los que fueron rodeados nuevamente recurrieron a lo mismo que aquellos en las trincheras, inmolación.
Cadence observó a su alrededor, vio como sus soldados caían diezmados, vio como los obuses azotaban la ciudad, vio a aquellos que estaban junto a ella, disparando, temblando, no de miedo, de adrenalina pura, no estaban dispuestos a caer sin luchar.
Cuando regresó la mirada al frente vio a Sombra corriendo hacia ella, diezmando todo poni que estuviera a su paso. Cadence tuvo un golpe de adrenalina, de rabia, era su culpa que tantos de sus ponis sufriesen, que murieran, era el quien planeaba esclavizarlos, era el quien reclamaba su tronó y lastimaba a sus hijos.
Sombra sonrió al ver a Cadence cargando, contra él, llena de ira, sus soldados detrás de ella.
-¡Así Cadence! ¡Enfréntame! ¡Solo tu y yo! ¡Dancemos!
-¡Te matare! – Sentenció Cadence lanzando el primer tajo con la espada, Sombra lo esquivó y lanzó su primer ataque.
El feroz duelo entre ambos regentes comenzó, los soldados a sus costados luchando su propia batalla mientras sus líderes se enfrentaban en una encarnizada batalla que combinaba ataques físicos y mágicos. Cadence daba todo de sí no concentrándose en nada más que no fuera su oponente, Sombra por su parte disfrutaba cada instante, todo le parecía más entretenido cuando su oponente dejaba salir su verdadero potencial.
-¡¿Esto es todo lo que puedes dar?! ¡¿y te haces llamar emperatriz?!
Cadence soltó un gritó antes de continuar su ataque, aun más feroz que antes, su mente aun plagada de imágenes de sus súbditos, de su sufrimiento, de aquellos a quienes daba su amor, imágenes que llegaron hasta Twilight, hasta Shining, sus más cercanos. Pensar en todo ese sufrimiento, ese dolor, generaba tanto odio, odio hacia Sombra, odió que ahora se mostraba en el combate.
Sombra reía macabramente mientras bloqueaba los ataques de Cadence y la atacaba de regreso. En un punto del combate, Sombra soltó un poderoso proyectil mágico que lanzó a Cadence hasta las escaleras que daban a la entrada del palacio de la ciudad, Sombra rápidamente se abalanzó sobre ella, evitando que se levantara sosteniéndola con su magia, lastimándola en el proceso ya que le había aplastado un ala contra el mármol de las escaleras.
-¡Observa a tu alrededor! ¡Estas pérdida! ¡tu estudiante lejos, tu esposo te abandono, tus soldados son diezmados y tus súbditos pronto serán mis esclavos!
-¡Cállate! ¡Maldito engendro mal parido! -Sentenció Cadence dándole a Sombra una mirada que en ninguna otra circunstancia hubiera podido salir de ella.
La mirada de la alicornio estaba envenenada, ahogada en odio que corrompía su poder, sus ojos adquiriendo una forma similar a los que alguna vez poseyera Nightmare Moon. Nada es libre de oscuridad, y que más oscuro que el odio nacido del amor. Cadence se quitó a Sombra de encima provocando una explosión elemental con su magia que lanzó al tirano, acto seguido, la alicornio salió disparada del humo dejado por la explosión arremetiendo contra Sombra lanzándolo aún más lejos.
El tirano se levantó notando un gran corte en su costado, sonrió y dijo mientras reía:
-¡Ahora sí estamos hablando!
Cadence comenzó a caminar hacía el recogiendo con su magia rifles del suelo, apuntándolos hacia el tirano y disparando mientras las alas y casco de la alicornio se iban oscureciendo de afuera hacia adentro. La oscuridad invadía su alma poco a poco.
Sombra se cubría de las balas con su magia hasta que Necrosagapi se fastidio y lanzó los rifles como si fueran lanzas, las cuencas de los ojos de la alicornió se habían tornado negras así casi como si un antifaz le cubriera el rostro, mientras el resto de su pelaje se había tornado a un rosa oscuro, las puntas de sus alas negras así como sus cascos, hasta la armadura una vez azul se vio afectada ennegreciéndose como si una nube negra con destellos rojos estuviera dentro cristalino acero.
Sombra observó directo a los ojos de la alicornio ahora más similares a los de un dragón, inyectados en odio puro. Necrosagapi se lanzó contra el tirano, soltando un grito de furia tal que hubiera asustado hasta el más duro de los corazones. Sombra recibió el ataque bloqueando el golpe inicial y respondiendo al mismo con un certero tajo que Necrosagapi alcanzó a evitar. El combate se prolongo y se intensifico a cada minuto, ambos intentaban abatir y acabar con el otro, aunque para este punto ya no fuera Cadence la que luchaba.
Después de varios intercambios de ataques Necrosagapi se las arregló para evitar uno de los ataques de Sombra y contraatacar con un fuerte ataque mágico que lo mando contra una de las ventanas del palacio, Necrosagapi se apresuró en seguir al tirano, reiniciando rápidamente la batalla ahora dentro del edificio, Sombra comenzaba a cansarse, no le parecía tan divertido ahora haber llevado a Cadence hasta ese punto, sin embargo, todavía tenia todas las de ganar.
Finalmente, Necrosagapi logró encestarle un golpe a Sombra con el pomo de la espada que le lanzó contra la puerta de uno de los cuartos, Sombra intentó levantarse, pero no pudo hacer mas que defenderse desde el suelo pues Necrosagapi se abalanzó sobre el lanzando ataque tras ataque incansable.
Hasta que en una estocada la espada se clavó en el suelo y una vez más quedaron viéndose a los ojos, todo el odio, toda la oscuridad que había dentro de la alicornio en ese momento, era algo maravilloso para Sombra a la vez que temible.
Sin embargo, algo llamó la atención de la alicornio, la batalla los había llevado hasta la que había sido su alcoba, ahí en el suelo yacía una foto de los tres, Shining, Twilight y ella, de pronto regresaron a ella todos los recuerdos de sus tiempos de felicidad, el recuerdo del abrazo de su amado, el recuerdo de la pequeña potrilla que cuido y vio crecer. Los ojos de la alicornio volvieron a la normalidad mientras retrocedía llevando la espada consigo y diciéndose a sí misma.
-¿Qué estoy haciendo?
Sombra no dejó pasar la oportunidad, sonrió tomó su lanza, cargó la punta con magia y apuñalo rápidamente a Cadence, el silencio reinó por un momento antes que Sombra recuperara la lanza y la alicornio retrocediera tambaleante.
Esa apuñalada, no había sido como cualquier otra, no era como cualquier otro filo que se entierra sin más, no, parecía más el aguijón venenoso de algún animal. Cadence poco a poco comenzó a cristalizarse.
-¿q-que me pasa?
-Se terminó, ahora vivirás el resto de tus días como una estatua en los jardines del palacio de cristal.
Cadence observó a Sombra con lagrimas en los ojos antes de dejarse caer en sus rodillas, el dolor que sentía no se comparaba a nada que hubiera sentido antes, era como si la quemara por dentro. La alicornio se levantó como pudo y camino un poco, Sombra se apartó de su camino viéndola caer al suelo cerca de la fotografía.
Cadence no pudo hacer nada más, solo se quedó ahí, pensando, llorando, lamentándose el dolor que sus ponis iban a pasar, pensando en lo que vivirían aquellos que amaba si Sombra terminaba ganando la guerra.
Sombra se paro frente a ella, observando como su cuerpo terminaba de ser cristalizado, la alicornio alcanzó a observar a su verdugo una vez más, con lagrimas en los ojos, lloraba no por su destino si no por el de sus ponis.
Una vez el hechizo terminara de cristalizar a la alicornio Sombra se asomó por la ventana del palacio viendo el resultado de la batalla. los draugen y umbrum victoriosos hicieron su voluntad con la ciudad, con los ponis aun dentro de la misma, a quienes no decidieron llevarse prisioneros los asesinaron a sangre fría, alimentándose y mofándose de su temor, las calles de la ciudad se tornaron rojas.
Lo que restaba del ejército de Cadence en la ciudad fue aniquilado, no se mostro ninguna piedad ni por aquellos que izaron bandera blanca. Los que eran soldados desde el inicio fueron asesinados tan pronto fueron capturados, los partisanos no tuvieron tanta suerte. Eran rebeldes dentro del territorio del imperio oscuro de Sombra, el trato que recibieron fue severo, los umbrum se divirtieron con ellos, haciéndolos sufrir antes de finalmente llevarlos a las murallas donde les colgaron de la misma, como advertencia atroz a los demás rebeldes.
Algunos lograron escapar la masacre y reunirse con el resto de los supervivientes que hubieran salido antes de la ciudad. Todos ellos observaban desde sus escondites en las montañas, mientras se alejaban, Onyx fue de los que miro atrás, ver arder la ciudad, ver su caída desde ahí hizo que su corazón se estremeciera.
Pero, debía cumplir su palabra, debía mantener seguros a los que quedaban y cuando fuera el momento, recuperar la ciudad de cristal, no podía fallar
El asedio a Rainbow Fall había iniciado la noche del lunes y concluido con la caída de la ciudad al anochecer del martes, la resistencia total mostrada por Cadence y sus tropas había sido de dos años con cuatro meses.
La ciudad ha caído.
