La escena de hoy es la de Azize y Cevdet en su primera noche en la mansión griega, él llega algo borracho y Azize se enoja con él... pero esta vez quiero aclararles que está contado desde el punto de vista de Azize... próximamente lo contaré desde el lado de Cevdet... espero que les guste.

Capítulo 2

"En la mansión"

Siento sus pasos cerca de la habitación, tengo que fingir que duermo, es la única manera de sentirme a salvo de él… y también de mí… es tanto el anhelo de sentirlo sobre mi piel otra vez que casi no puedo manejarlo…

La puerta finalmente se abre y lo escucho caminar por la habitación, sé que está mirándome, puedo sentirlo, la calidez de esos ojos que ahora está más fría que el hielo, pero que seguramente, aprovechando que no lo veo, se dulcificó un poco…

Lo siento subir a la cama y sobre mí... mi corazón late tan fuerte que probablemente él lo esté escuchando… está tan cerca, se mueve suavemente… ¿qué está haciendo? Está borracho… ya no puedo evitar encararlo…

-Mmmm hueles a alcohol…- me salió y puse cara de asco, aún con los ojos cerrados- ¿vienes de una fiesta? - me enojé.

-Según la religión existen muchos pecados…- dijo y abrí los ojos incómoda- el vino del amor es el que bebo, ese es… mi pecado…- agregó y sentí que me estaba oliendo, tan cerca… tan peligrosamente cerca.

-Hay otros pecados, Cevdet…- le dije para desanimarlo y parece que lo logré, porque él se inclinó sobre mí y luego se recostó a mi lado, aunque aún sentía su mirada intensa…

Se acercó nuevamente a mí, algo insistente y noté que me miraba, confiado, irreverente…

-Azize… déjame ver tu cara…- lo escuché decir y me incomodé. Él me conocía demasiado.

-Mi cara no cambió, es la misma de siempre…- le contesté lo más ásperamente posible.

-No te preocupes, no te tocaré si no me lo permites…- su voz sonó más suave y quise gritarle que era todo lo contrario lo que yo ansiaba en ese momento.

Junté valor y giré la cara casi con enojo.

-Hasta que no pueda ver en tu rostro al hombre con el que me casé no te dejaré…- le dije con prepotencia mientras él me observaba con tanto deseo que sentí que, si estuviese de pie, mis piernas no me hubiesen podido mantener parada.

-¿Y a quién estás viendo ahora? - su voz era tan suave y suya… mi Cevdet…

-¿Quién lo podría decir? ¿Será cierto que nos tienes aquí porque nos quieres proteger? ¿todavía nos amas o es el soldado que llevas dentro que lo hace? - le dije y lo vi mirando descaradamente mis labios- el soldado que solo quiere mandar…

-¿Por qué preguntas? - me dijo y su tono era suave, íntimo- ¿te importa lo que yo haga? - se acercó a mí y creí que iba a besarme, y yo iba a abandonarme a él, ¿qué otra cosa podía hacer? Él me hace sentir débil…- escucha lo que te dice tu corazón- me dijo sobre los labios y yo me moví, ansiosa, bésame ya, Cevdet- lo que tu cuerpo te dice… ¿Mmm?- él quiere que yo tome la iniciativa… lo odio…

-Mi corazón dice… mi cuerpo dice… mi boca dice lo mismo Cevdet…- le dije deseando que él cambiara de idea y no esperara por mi- pero si este no es el Cevdet que conocí y amé… entonces yo no soy tu Azize y no puedes tocarme…- y miré sus labios antes de darle la espalda, que se quede con las ganas.

Él pareció quedarse un momento tranquilo, pero luego lo escuché bajarse de la cama y lo vi buscar algo, estaba enojado, podía sentirlo…

Apareció de mi lado de la cama con su espada y sentí miedo de que el alcohol lo hiciera hacer cosas horribles…

Se inclinó sobre mí, casi disfrutando de mi temor y colocó la espada a mi lado, pero se quedó allí, sus ojos en los míos, estaba enojado, pero podía sentir su deseo rozándome…

-Le preguntaron a Nessini si estaba bien con su amante… si estoy bien o estoy mal, es mi amante…- dijo sobre mis labios- mi amante…- y se acomodó a mi lado, dejando la espada en el medio…

Creí que me daría un ataque, sentía demasiada presión… me acomodé para dormir dándole la espalda y resoplé aliviada, por suerte, nada malo había sucedido…cerré los ojos sabiendo que faltaban horas para lograrlo…


Un rato más tarde, aburrida y desvelada, me ubiqué boca arriba y por el rabillo del ojo noté que estábamos igual, ambos en la misma posición…

-Cevdet… ¿por qué no quieres tocarme? ¿por qué no lo haces? ¿no me extrañas?... ¿ya no me amas?... no pude dejar de amarte, aún no puedo… estás vivo, eres otra persona, pero estás vivo… soy feliz…- dije y cerré mis ojos, rogando poder descansar.

Lo escuché moverse y los volví a abrir, era tan consciente de sus movimientos que sentía que mi cuerpo reaccionaba a él…

Lo espié y lo vi mirándome, sus ojos fijos en mí y entonces lo miré… giré mi cuerpo imitando otra vez su posición…

Él lloraba. No haciendo ruido, lo hacía en silencio, pero pude ver sus lágrimas. Sufría, tal como yo lo hacía.

Levanté una mano, mi corazón se había achicado de dolor.

-Azize…- dijo él, su voz transfigurada por el sufrimiento.

-Querido…- me salió decirle y acaricié su barba a la distancia, estábamos lejos, no de distancia, sino de tiempo.

-Te necesito tanto… necesito a mi Azize…- dijo y tomó mi mano, aquella con la que lo acariciaba y besó mis dedos con ternura- necesito tu aroma impregnado en mi nariz, tu calor para abrigarme… tus suaves palabras volviéndome loco cuando tenemos intimidad…

-Cevdet…

-Por favor, Azize… nuestro amor siempre fue más importante que cualquier otra cosa… han pasado siete años de tristeza, de llanto, de pensar que te había perdido…- me dijo y sentí lágrimas en los ojos, ahora ambos llorábamos- te pido solo una noche, y prometo guardar el recuerdo de tu piel en mi mente y mi corazón, si es que no quieres que vuelva a tocarte…

-Mi vida…- me escuché decir y él se acercó a mí, y apartó la espada, dejándola del otro lado de su cuerpo, para que nada nos separara…

Cevdet no me dejó pensar un segundo más y cuando quise acordar, estaba sobre mí y me besaba con tanta urgencia que creí que me olvidaría de respirar, que me moriría en ese mismo instante, como siempre había querido, en sus brazos…

Cuando separó su cara de la mía, me miró mientras desabotonaba mi camisón y se perdía primero con sus ojos y luego con sus besos en mi pecho.

Cerré los ojos cuando sentí la familiar sensación de su barba rozándome, llevándome a lugares que había olvidado que existían…

Él continuó su exploración silenciosa que solo interrumpió cuando me quitó el camisón, tirándolo a un lado, lo más lejos posible…

Quise soportar estoicamente sin tocarlo, pero no pude, me sumergí en él no bien tuve oportunidad, no pudiendo controlar mi necesidad, acumulada todos estos años…

Él me miró intensamente mientras acariciaba mi cuerpo y se recostó, dándome lugar a mí a que lo observe desde arriba mientras me completaba, reuniéndonos finalmente…

Hicimos el amor como la primera vez, como si nos tuviéramos que reconocer nuevamente… como dos extraños, pero conocidos desde hacía una eternidad…

Temblé en sus brazos y lo vi sonreír complacido mientras sofocaba un grito al haber llegado conmigo al máximo placer…

Nos abrazamos bajo las mantas y me sentí en mi casa. Aunque estuviese en la mansión griega, aunque no supiera qué sucedería mañana…


Espero que les haya gustado! Nos vemos en el próximo y gracias por seguir leyendo!