Este capítulo se centra en la primera visita que Cevdet hace a la casa de su familia una vez que llegó a Esmirna. Mamá Hasibe se entera aquí que él está ahora con los griegos y luego de que él explique todo, se queda solo un momento con Azize y tienen un intercambio de palabras...

Capítulo 5 "La primera visita"

Yildiz y Ali Kemal acompañaron a mamá Hasibe afuera. La conversación con Cevdet le había quitado el aire y la mujer les pidió a sus nietos que la sacaran de allí…

Azize se quedó ahí, parada junto a la puerta, deseando por un lado que él se fuera, que les quitara tanta miseria de encima y, por otro lado, que la tomara entre sus brazos y que no la soltara jamás… necesitaba tanto recuperarlo, sentir su calor y su amor… como hacía siete largos años no sentía…

Cevdet entró hasta la sala y se quedó contemplando la foto familiar que estaba enmarcada en una de las paredes… ella se quedó tras él, tenía la esperanza de que le dijera algo y todo cambiara entre ellos… algo que la hiciera despertar de la pesadilla en la que se encontraba…

-Hilal ha crecido mucho…- le dijo, porque a ella era a la única que aún no había visto.

Siguió recorriendo la habitación y observó una foto suya, con el uniforme de su patria.

-Mira… ese hombre que está ahí tal vez se avergüence de ti…- le dijo con fastidio.

-El ingenuo Cevdet…

-Tenía fe en sus convicciones…- insistió ella.

-Convicciones equivocadas…- dijo con pesar- un hombre que incluso sacrificó a su familia ¿para qué? Para nada…

-Aquí está tu familia…- dijo ella con un nudo en la garganta, apoyada en una de las paredes porque sentía que se desplomaría- y tú estás aquí…

-Eso no me lo deben a mí… estarían todos muertos de haber estado con ustedes… creo que es mejor no hablar de ciertas cosas…

Azize lo miró con rabia y se acercó a él…

-¿No es necesario? Tu madre… tus hijos, tu esposa…- le dijo con lágrimas en los ojos- ¿alguna vez siquiera te preocupaste por nosotros? ¿mmmm? Déjame decirte algo entonces… tu madre te hizo una tumba falsa aquí… va a orar por ti todos los viernes, la muerte de cien esposos no justificaría tantas lágrimas… tus hijos han crecido sin padre en esta tierra que ahora pisas ¿y yo? Mi corazón se volvió un infierno… siete… siete largos años, Cevdet ¿y me dices que no es necesario?

-Ya dije lo que vine a decir, Azize…- le dijo tratando de sonreír, aunque solo le salió una mueca, por dentro, su corazón se había roto en mil pedazos…

Azize tardó unos segundos en reaccionar, luego levantó el brazo y señaló la puerta…

-Fuera de mi casa, Cevdet… vete y nunca vuelvas…- dijo enojada y dolida.

-Como tú quieras…- dijo él y se encaminó hacia la puerta. Cuando llegaba e intentaba abrirla, ella, que lo había seguido casi corriendo se la cerró.

-No puedes…- le dijo con desesperación- Cevdet estás frente a mí… puedo escuchar tu voz- dijo llorando y alzó sus manos intentado tocar su cara- puedo tocarte y es real...- él quitó sus manos con fastidio fingido- nunca me quitaste la mirada antes… estás ciego…- ella lo tomó de la cara- mírame…- le dijo acariciando su barba hasta que logró que él la mirara- mírame, esta de aquí es tu Azize… Azize la de siempre… dime que soy tu Azize…- le dijo a esos ojos gélidos y casi sin emoción que tenía enfrente- dime que soy tu amor, dime que soy tu mujer…- dijo llorando con desesperación- Cevdet…- le dijo y cayó a sus pies, mientras seguía llorando- Cevdet…- dijo y tomó su mano- Cevdet por favor, te lo estoy suplicando- y él no se movió- Cevdet por el amor de Allah, Cevdet…- ella no sabía qué más decirle- te lo ruego… Cevdet dime la verdad… por favor dime que todo esto es una pesadilla, es una pesadilla Cevdet… por favor despiértame y dime que eres tú…- dijo y siguió llorando sin consuelo.

Cevdet bajó la vista fingiendo desprecio y ella lo miró con rabia…

-No te creo…- dijo negando con la cabeza- no te creo…- agregó y se puso de pie- tú nunca traicionarías a tu patria… la amas más de lo que nunca me amaste…

-Es cierto… tienes razón… puedes no creerme… pero la verdad es que ahora me doy cuenta de que te amo a ti más que a mi patria… aunque tú no puedas verlo…

-¿Me amas, dices? ¿Me amas y me traicionas vistiendo ese uniforme griego?

-Esto es lo que yo soy ahora… además de tu marido…

-Mi marido… ya no recuerdo lo que es eso…- le dijo con pesar.

-¿Quieres que te lo recuerde? - le dijo él y la acercó a su cuerpo. Ella lo miró con rabia y fastidio.

-¿Y cómo lo harás? ¿forzándome a tener intimidad contigo?

-Sabes perfectamente que no te forzaría a nada… pero sigo amándote… nunca dejé de hacerlo…

-Qué bien…

-¿Acaso no me crees? - dijo enojado, mirando sus labios de cerca.

-¿Por qué debería hacerlo? Has desaparecido durante siete años y no te preocupaste por dar señales de vida…

-Azize…- le dijo y la besó impetuosamente, ella hizo fuerza para zafarse durante un par de segundos, pero luego sucumbió a la necesidad que tenía por él y le permitió explorarla.

La necesidad dio paso a la pasión y ella comenzó a responder sus besos. Se habían visto ya en otras condiciones, pero ese era realmente el reencuentro que ambos necesitaban…

Cevdet la empujó contra la puerta y Azize pudo sentir el nivel de estímulo que él experimentaba por ella en ese momento.

Se preguntó, en una parte de su cabeza, si existía la posibilidad de dejarse llevar, de volver a amarse y a sentir sus caricias como antes, como hacía siglos…

Recordó que su madre y sus hijos estaban allí afuera, a solo unos metros de ellos…

Cevdet siguió besándola y luego el beso se transformó en algo más tierno, más dulce… aunque la pasión seguía.

Él se separó un poco de ella y la miró a los ojos. No se alejó, la mantuvo allí cerca.

-Sigo amándote como el primer día… espero que tú también, tú eres mi Azize…

-Es una lástima que tú ya no seas mi Cevdet..

-¿El Cevdet de Salónica? A ese Cevdet lo traicionaron… está muerto…

-No lo está para mí… el día que ese Cevdet vuelva… entonces volveremos a estar juntos…

-Bien… Azize… siempre es un gusto sentirte cerca y mía… si cambias de opinión, hablaremos… o quizá no sea necesario hablar más…- le dijo y besó su frente antes de separarse y abrir la puerta para irse.

Azize se tomó el pecho y suspiró. En su corazón todo era un caos. La incertidumbre parecía haberse adueñado de ella, pero el hecho de que su Cevdet siguiera amándola no era una tontería y luego de su demostración, no podía mirar hacia otro lado…

Sólo tenía que encontrar la forma de quebrar todas sus defensas, y si no era por la razón, tendría que ser por los sentimientos… de esos había muchos…


Bueno, espero que les haya gustado! Nos vemos en el próximo! Gracias por leer!